México, D.F. a 28 de octubre de 2014.

SENADOR EMILIO GAMBOA PATRÓN
COORDINADOR DEL GRUPO PARLAMENTARIO PRI
SENADO DE LA REPÚBLICA
PRESENTE
Estimado Senador Gamboa:
Me dirijo a usted desde el Grupo de Información en Reproducción Elegida, A.C. (GIRE)
una organización sin fines de lucro dedicada a la defensa de los derechos reproductivos en
México. El motivo de esta carta es hacerle llegar argumentos jurídicos para la defensa de los
derechos sexuales y reproductivos como derechos humanos en el marco de la discusión
sobre la Ley General de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, aprobada el 23 de
octubre de 2014 en la Cámara de Diputados y turnada nuevamente al Senado.
Reforma constitucional en materia de derechos humanos (2011)
La reforma constitucional en materia de derechos humanos de junio de 2011, supuso la
modificación del artículo 1º constitucional en virtud del cual:
1. Se incorporaron a la Constitución las normas de derechos humanos contenidas en
los tratados internacionales de los que el Estado mexicano sea parte, por virtud de lo
cual se crea un parámetro de control de la regularidad constitucional.1
2. Se modificó la terminología en términos de reconocimiento de derechos humanos, es
decir se pasó de “otorgar” a “reconocer”, lo cual implica que los derechos humanos
son inherentes a las personas y por lo tanto el Estado reconoce su existencia.
3. Se establece el principio de interpretación conforme, el cual implica la obligatoriedad
de las autoridades de interpretar las normas de derechos humanos de conformidad
con la Constitución y con los tratados internacionales en materia de derechos
humanos, para lo cual es necesario retomar las interpretaciones de los tribunales
nacionales y los organismos internacionales de tratados (p.e. Comités de Naciones
Unidas, Corte Interamericana de Derechos Humanos).
4. Se establece el principio pro persona como rector de la aplicación de las normas de
derechos humanos.
5. Se establece la obligación de todas las autoridades de promover, respetar, proteger y
garantizar los derechos humanos en el ejercicio de sus facultades, incluido el Poder
Legislativo en términos de creación y reforma de leyes.
6. Se establece la obligatoriedad de toda la jurisprudencia de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos, incluida aquella establecida en sentencias de las que México no
fue parte, como la sentencia del caso Artavia Murillo vs. Costa Rica.2
1
2

SCJN, Contradicción de tesis 293/2011, 3 de septiembre de 2013. Disponible en <http://bit.ly/1svl23W>.
SCJN, Contradicción de tesis 293/2011, 3 de septiembre de 2013. Disponible en <http://bit.ly/1DllB6M>.

1

Derechos sexuales
El fundamento constitucional de los derechos sexuales se encuentra en el reconocimiento
expreso de los derechos a la libertad, a la salud y a la igualdad.
En enero de 2009 la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) reconoció en el Amparo
Directo 6/2008, relativo a una persona transexual que buscaba el reconocimiento de su
identidad de género en su acta de nacimiento, la obligación del Estado de proteger los
derechos a la libertad, la privacidad en razón de los derechos a la personalidad reconocidos
en la Constitución al ordenar la expedición de una nueva acta de nacimiento en la que se
reconozca la realidad jurídica y social.
La libertad protegida por el orden jurídico para garantizar el desarrollo digno
de la persona, se vulnera cuando a ésta se le impide irrazonablemente alcanzar
o perseguir aspiraciones legítimas de vida y escoger aquellas opciones que den
sentido a su existencia. Del respeto al pluralismo, se desprende el libre
desarrollo de la personalidad, reflejado en el marco de protección
constitucional que permite la coexistencia de las formas más diversas de vida.3
Este criterio fue confirmado por SCJN en la sentencia que confirmó la constitucionalidad de
la reforma al artículo 146 del Código Civil para el Distrito Federal en materia de matrimonio
entre personas del mismo sexo.4
Además de lo anterior, en febrero de 2012 la Corte Interamericana de Derechos Humanos
en la sentencia del caso Atala Riffo vs. Chile retomó los criterios de la SCJN en términos del
derecho de todas las personas “a elegir en forma libre y autónoma, cómo vivir su vida, lo que
comprende, entre otras expresiones, […] su libre opción sexual. La orientación sexual de una
persona, como parte de su identidad personal, [es] un elemento relevante en el proyecto de
vida que tenga”5
Derechos reproductivos
El fundamento constitucional de los derechos reproductivos se encuentra en el artículo 4º,
en el que se establece el derecho de toda persona a decidir el número y espaciamiento de las
o los hijos. A su vez estos derechos se encuentran relacionado con el ejercicio de los
derechos a la vida privada, a la salud, a la integridad personal, todos ellos reconocidos en la
Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado mexicano es parte, como
son: el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el Pacto Internacional de

3

SCJN, Amparo Directo en Revisión 6/2008, 6 de enero de 2009. Disponible en <http://bit.ly/1tz9Bi4>.
SCJN, Acción de Inconstitucionalidad 2/2010, 16 de agosto de 2010. Disponible en
<http://bit.ly/1wvJzLn>.
5
Corte IDH, Caso Atala Riffo y Niñas vs. Chile. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 24 de febrero
de 2012, párr. 137. Disponible en <http://bit.ly/1ni4vzz>.
4

2

Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y la Convención Americana sobre Derechos
Humanos.
Particularmente, la Convención para Eliminar todas las Formas de Discriminación contra la
Mujer, establece en su artículo 16, inciso e), relativo a la obligación de los Estados para
eliminar la discriminación contra la mujer en todos los asuntos relacionados con el
matrimonio y las relaciones familiares, el aseguramiento de: “Los mismos derechos a decidir
libre y responsablemente el número de sus hijos y el intervalo entre los nacimientos y a tener
acceso la información, la educación y los medios que les permitan ejercer estos derechos;
(…)”
El Sistema Interamericano de Derechos Humanos ha reconocido expresamente la existencia
de los derechos reproductivos, ejemplo de ello es la sentencia de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos en el caso Artavia Murillo vs. Costa Rica:
La Corte ha señalado que la injerencia en el presente caso no se relaciona con
el hecho de no haber podido tener hijos (supra párr. 161). A continuación se
analiza el grado de severidad de la afectación del derecho a la vida privada y a
fundar una familia, y del derecho a la integridad personal, teniendo en cuenta
el impacto de la prohibición de la FIV en la intimidad, autonomía, salud
mental y a los derechos reproductivos de las personas.6
De la misma manera en junio de 2009, la Suprema Corte de Justicia de la Nación al analizar
los alcances del derecho a la vida privada hace referencia expresa a los derechos
reproductivos.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación se ha referido en varias tesis a los
rasgos característicos de la noción de lo “privado” (…) Al interpretar estas
disposiciones, los organismos internacionales has destacado que la noción de
vida privada atañe a la esfera de la vida en la que las personas pueden expresar
libremente su identidad, ya sea en sus relaciones con los demás o en lo
individual, y han destacado su vinculación con un amplio abanico de otros
derechos, como la inviolabilidad de la correspondencia y de las comunicaciones
en general, la inviolabilidad del domicilio, las garantías respecto de los registros
personales y corporales, las relacionadas con la recopilación y registro de
información personal en bancos de datos y otros dispositivos; el derecho a una
vivienda adecuada, a la salud y a la igualdad, los derechos reproductivos, o la
protección en caso de desalojos forzados.7

6

Corte IDH, Artavia Murillo (“Fertilización In-Vitro”) vs. Costa Rica. Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 28 de noviembre de 2012, párr. 278. Disponible en <http://bit.ly/1cz8mla>.
7
SCJN, Amparo Directo en Revisión 2044/2008. 17 de junio de 2009. Disponible en
<http://bit.ly/1FQxKov>

3

Además en el Derecho Comparado, existen casos de reconocimiento expreso de estos
derechos, como el artículo 14. 2. c del Protocolo de la Carta Africana de Derechos Humanos
y de los Pueblos Relativo a los Derechos de la Mujer (Protocolo de Maputo), establece que
los Estados deben tomar medidas adecuadas para “proteger los derechos reproductivos de la
mujer”.
Ejemplo de “derecho innominado”: derecho a la identidad
Muestra de la existencia de derechos humanos no reconocidos literalmente en el texto
constitucional es el caso del derecho a la identidad antes de la reforma de junio de 2014 al
artículo 4º de la Constitución.
Antes de dicha reforma, en la Ley para la protección de los derechos de niñas, niños y
adolescentes, publicada en mayo de 2000, en el artículo 22 se reconocía expresamente el
derecho a la identidad.
El derecho a la identidad está compuesto por:
A. Tener un nombre y los apellidos de los padres desde que nazca y a ser
inscrito en el Registro Civil.
B. Tener una nacionalidad, de acuerdo con lo establecido en la Constitución.
C. Conocer su filiación y su origen, salvo en los casos que las leyes lo
prohíban.
D. Pertenecer a un grupo cultural y compartir con sus integrantes
costumbres, religión, idioma o lengua, sin que esto pueda ser entendido como
razón para contrariar ninguno de sus derechos.
A fin de que niñas, niños y adolescentes puedan ejercer plenamente el
derecho a su identidad, las normas de cada Entidad Federativa podrán
disponer lo necesario para que la madre y el padre los registren, sin distinción
en virtud de las circunstancias de su nacimiento.
Como se desprende de lo anterior el derecho a la identidad se encuentra relacionado con el
ejercicio de otros derechos, como el derecho al nombre y la nacionalidad. Situación similar a
la que guardan los derechos sexuales y los derechos reproductivos.
Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (1994), Declaración y
Plataforma de Acción de Beijing (1995) y el Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo (2013)
Además del reconocimiento constitucional de los derechos sexuales y reproductivos, en el
ámbito del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, la costumbre internacionales
constituye una fuente de Derecho, según lo establecido por el artículo 38 del Estatuto de la
Corte Internacional de Justicia, como prueba de una práctica generalmente aceptada como
derecho obliga a los Estados.
En este sentido el Programa Acción de la Conferencia Internacional sobre Población y
Desarrollo (1994), Declaración y Plataforma de Acción de Beijing (1995) y el Consenso de
4

Montevideo sobre Población y Desarrollo (2013) han sido adoptadas por México y aplicadas
en el derecho interno, en cuyos textos se hace un reconocimiento explícito de la existencia de
los derechos sexuales y reproductivos.
Implementar programas de salud sexual y salud reproductiva integrales, (…)
para que adolescentes y jóvenes ejerzan sus derechos sexuales y derechos
reproductivos, tengan una vida sexual responsable, placentera y saludable,
eviten los embarazos tempranos y los no deseados, la transmisión del VIH y
otras infecciones de transmisión sexual; y tomen decisiones libres, informadas
y responsables con relación a su vida sexual y reproductiva y al ejercicio de su
orientación sexual.8
Resoluciones internacionales sobre el ejercicio de los derechos reproductivos:
derecho a la educación y a la salud sexual y reproductiva
Informe de Anand Grover, Relator Especial de la ONU sobre el derecho a la salud, El derecho de toda
persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental, 3 de agosto de 20119
Las normas internacionales de derechos humanos y el derecho a la salud sexual y
reproductiva:
1. El derecho a la salud sexual y reproductiva es un componente esencial del derecho a la
salud. El artículo 12.2 a) del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales pone de relieve algunos aspectos del derecho a la salud sexual y reproductiva. En
la Observación general núm. 14 del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales
se afirma además que el derecho a la salud incluye la adopción de medidas para mejorar la
salud infantil y materna, los servicios de salud sexuales y genésicos, incluido el acceso a la
planificación de la familia, la atención anterior y posterior al parto, los servicios obstétricos
de urgencia y el acceso a la información, así como a los recursos necesarios para actuar con
arreglo a esa información (E/C.12/2000/4, párr. 14). Asimismo, observa que el ejercicio del
derecho de la mujer a la salud conlleva el deber de suprimir todas las barreras que impiden el
acceso de la mujer a los servicios de salud, educación e información, en particular en la esfera
de la salud sexual y reproductiva.
2. La Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra
la mujer insta a los Estados a adoptar medidas para que las mujeres disfruten de igualdad en
todos los ámbitos, incluidos la educación, el empleo y el acceso a la atención de la salud.
Concretamente, la Convención aboga por una comprensión adecuada de la maternidad
como función social, el acceso a información sobre planificación de la familia y la
eliminación de la discriminación contra la mujer en el matrimonio y las relaciones familiares.
8

CEPAL, Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo, agosto de 2013, párr. 12. Disponible en
<http://bit.ly/1z2uIqM>.
9 Informe de Anand Grover, Relator Especial de la ONU sobre el derecho a la salud, El derecho de toda
persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental, 3 de agosto de 2011: Disponible en
<http://bit.ly/1wCEy2W>.

5

Asimismo, el artículo 16.1 e) estipula que las mujeres deben disfrutar de los mismos derechos
a decidir libre y responsablemente el número de sus hijos y el intervalo entre los nacimientos
y a tener acceso a la información, la educación y los medios que les permitan ejercer estos
derechos.
3. La Convención sobre los Derechos del Niño vela por la protección del derecho a la
salud de los jóvenes menores de 18 años. El artículo 24 de la Convención afirma el derecho a
la salud según se define en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales, lo cual resulta especialmente oportuno habida cuenta de la importancia de la
salud sexual y reproductiva en las vidas de las mujeres y hombres jóvenes. La Convención
insta a los Estados a asegurar atención sanitaria prenatal y postnatal apropiada a las madres,
desarrollar la educación y los servicios en materia de planificación de la familia y abolir las
prácticas tradicionales que sean perjudiciales para la salud de los niños.
4. El derecho a la salud reproductiva también ocupa un lugar destacado en el Programa de
Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo de 1994, la
Plataforma de Acción de Beijing de 1995 y los Objetivos de Desarrollo del Milenio,
que afirman el derecho de la mujer a controlar todos los aspectos de su salud, a respetar su
autonomía e integridad físicas y a decidir de forma libre todo lo relativo a su sexualidad y
reproducción, sin sufrir discriminación, coerción o violencia. La Plataforma de Acción de
Beijing afirma que los Estados deberían considerar la posibilidad de eliminar las medidas
punitivas relativas a la salud sexual y reproductiva. Se pone especialmente de relieve la
relación entre la mejora de la salud sexual y reproductiva para las mujeres y la reducción de la
pobreza. Lamentablemente, el Informe sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio 20105
declara que el progreso en ámbitos indicativos como los embarazos adolescentes y el uso de
anticonceptivos se ha estancado en algunas partes del mundo y que la ayuda para la
planificación de la familia como porcentaje de la ayuda total para la salud disminuyó
drásticamente entre 2000 y 2008.
5. La Observación general núm. 14 del Comité de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales desarrolla el concepto de salud reproductiva y afirma que la mujer y el hombre
están en libertad para decidir si desean reproducirse y en qué momento, y tienen el derecho
de estar informados y tener acceso a métodos de planificación seguros, eficaces, asequibles y
aceptables de su elección y a los servicios de atención de la salud pertinentes que, por
ejemplo, permitirán a la mujer pasar sin peligros las etapas de embarazo y parto. La salud
sexual es un estado de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la
sexualidad, y no simplemente la ausencia de afecciones, disfunciones o enfermedades. El
Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo
afirma que la salud sexual incluye el derecho a una vida sexual satisfactoria y segura, así como
a la libertad de decidir cuándo reproducirse y con qué frecuencia. Afirma asimismo que la
salud sexual requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y las relaciones
sexuales, así como la posibilidad de gozar de experiencias sexuales agradables y seguras,
exentas de coacción, discriminación y violencia.

6

Informe presentado por el Sr. Paul Hunt, Relator Especial sobre el derecho de toda persona al disfrute del
más alto nivel posible de salud física y mental, 4 de febrero 200510
En particular, se deberían elaborar leyes, programas y políticas de salud sexual genésica para
las mujeres que viven en la pobreza, los indígenas y la población rural, respetando
plenamente sus derechos humanos. Se deberían elaborar, promover y aplicar normas que
fomenten el acceso libre de toda discriminación a los servicios de salud sexual y
reproductiva. Del mismo modo, recomienda que se desarrolle una amplia política transversal
de salud sexual y reproductiva para los adolescentes, con la participación de éstos.
La política debe basarse en la normativa internacional de derechos humanos y reconocer en
particular su derecho a tener acceso a información, formación y servicios de salud sexual y
reproductiva fáciles de utilizar, como la planificación familiar y los anticonceptivos, los
riesgos del embarazo precoz y la prevención de las infecciones que se transmiten
sexualmente como el VIH/SIDA. Se debería proteger su derecho a la vida privada, a la
confidencialidad y a dar su consentimiento con conocimiento de causa. Un aspecto de los
derechos a la salud sexual y reproductiva es la obligación de garantizar el acceso a la
detección, el asesoramiento y el tratamiento de las enfermedades de transmisión sexual como
el VIH/SIDA, así como el cáncer de mama o del aparato reproductivo.
Informe del Relator Especial de las Naciones Unidas, Vernor Muñoz, sobre el derecho a la educación, 23 de
julio de 201011
El disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental incluye obviamente la salud
sexual. El antiguo Relator Especial sobre el derecho de toda persona al disfrute del más alto
nivel posible de salud física y mental, Paul Hunt, ha definido la salud sexual como un “estado
de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad, y no
simplemente la ausencia de afecciones, disfunciones o enfermedades; la salud sexual requiere
un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y las relaciones sexuales, así como la

10

Naciones Unidas, Consejo Económico y Social, Informe presentado por el Sr. Paul Hunt, Relator Especial
sobre el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental, 4 de
febrero de 2005. Disponible en <http://bit.ly/1svnnMh>.
11
El Relator Especial dedica este informe a la cuestión del derecho humano a la educación sexual integral.
Este tema ha suscitado el interés y preocupación del mandato desde sus orígenes. El Relator Especial
introduce el tema del derecho a la educación sexual situándolo en el contexto del patriarcado y del
control de la sexualidad. Explica la interdependencia entre la sexualidad, la salud y la educación así como
su relación con otros derechos, desde una perspectiva de género y de diversidad. El Relator Especial
presenta el derecho a la educación sexual en el marco de las normas internacionales de derechos
humanos, analizando las normas internacionales y regionales. A continuación presenta la situación del
derecho a la educación sexual teniendo en cuenta la responsabilidad estatal, y analizando las tendencias
por regiones y países, así como diferentes perspectivas y el importante papel de la familia y de la
comunidad. El Relator Especial concluye su informe reiterando la necesidad y la pertinencia del derecho a
la educación sexual integral y presentando recomendaciones concretas dirigidas a los Estados y a la
comunidad internacional. Ver Naciones Unidas, Asamblea General, Informe del Relator Especial de las
Naciones Unidas sobre el derecho a la educación, 23 de julio de 2010. Disponible en
<http://bit.ly/ZUyaZG>.

7

posibilidad de gozar de experiencias sexuales agradables y seguras, exentas de coacción,
discriminación y violencia”.
La educación sexual integral resulta de extrema importancia ante la amenaza del virus de
inmunodeficiencia humana/síndrome de inmunodeficiencia adquirida (VIH/SIDA) y las
enfermedades de transmisión sexual, especialmente para los colectivos de riesgo y para
aquellas personas que viven situaciones de especial vulnerabilidad, como las mujeres y las
niñas expuestas a la violencia de género, o las personas con escasos recursos económicos. El
Comité de los Derechos del Niño, en su observación general núm. 3, párr. 16, ha
destacado que “para que la prevención del VIH/SIDA sea efectiva los Estados están
obligados a abstenerse de censurar, ocultar o tergiversar deliberadamente las informaciones
relacionadas con la salud, incluidas la educación y la información sobre la sexualidad, y que
[...] deben velar por que el niño tenga la posibilidad de adquirir conocimientos y aptitudes
que le protejan a él y a otros desde el momento en que empiece a manifestarse su
sexualidad”.
El derecho a la educación incluye el derecho a la educación sexual, el cual es un derecho
humano en sí mismo, que a su vez resulta condición indispensable para asegurar que las
personas disfrutemos de otros derechos humanos, como el derecho a la salud, el derecho a la
información y los derechos sexuales y reproductivos. Así, el derecho a la educación sexual
integral hace parte del derecho de las personas a ser educadas en derechos humanos.
Para que la educación sexual sea integral y cumpla sus objetivos, debe tener una sólida
perspectiva de género. Numerosos estudios han demostrado que la gente joven que cree en
la igualdad de género tiene mejores vidas sexuales. Inversamente, cuando no es así, las
relaciones íntimas generalmente están marcadas por la desigualdad. En el centro de la
educación sexual deben considerarse, entonces, las normas, roles y relaciones de género.
El Relator Especial quiere dejar en claro que las cuestiones de género no son exclusivas de
las mujeres, sino que abarcan también a los hombres, quienes se pueden beneficiar de
mandatos menos rígidos y de relaciones más igualitarias. Cuando el Relator Especial se
refiere a la necesidad de incorporar una perspectiva de género en la programación y el diseño
curricular de la educación sexual, la misma debe incluir de manera explícita la dimensión de
las masculinidades. Esto resulta estratégico para asegurar el cambio cultural que los derechos
humanos exigen de nuestras sociedades, ya que la educación para la sexualidad tiene también
como finalidad construir los afectos y desarrollar un papel transformador en los hombres,
yendo más allá de lo estrictamente genital y físico.
Con la finalidad de procurar la integralidad, la educación sexual debe prestar particular
atención a la diversidad, pues todas las personas tienen derecho a vivir su sexualidad sin ser
discriminadas en razón de su orientación sexual o de su identidad de género. La educación
sexual es una herramienta fundamental para acabar con la discriminación contra quienes
viven una sexualidad diversa. Un aporte doctrinal de gran relevancia en esta materia lo
constituyen los Principios de Yogyakarta de 2006 sobre la aplicación del derecho

8

internacional de los derechos humanos en relación con la orientación sexual y la identidad de
género.
En general, los órganos de vigilancia de tratados recomiendan expresamente que la
educación sobre salud sexual y reproductiva sea un componente obligatorio de la
escolarización. Por ejemplo, el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra
la Mujer insta a los Estados a que brinden educación sexual de manera obligatoria y
sistemática en las escuelas, incluida la formación profesional. Por su parte, el Comité de los
Derechos del Niño recomienda que los Estados incluyan la educación sexual en los
programas oficiales de enseñanza primaria y secundaria.
El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el Comité de los
Derechos del Niño han afirmado que los derechos a la salud y a la información exigen que
los Estados se abstengan de censurar, ocultar o tergiversar deliberadamente la información
relacionada con la salud, incluida la educación sexual y la información al respecto.
En sus observaciones finales sobre varios países, el Comité de los Derechos del Niño ha
recomendado a los Estados que integren la educación sexual en el currículum escolar; ha
alentado a los Estados a proporcionar capacitación sobre el VIH/SIDA y educación sexual a
maestros y otros oficiales de la educación. Asimismo, el Comité ha criticado las barreras a la
educación sexual, tales como permitir que los padres eximan a sus hijos e hijas de esta
educación.
De conformidad con lo dispuesto en el artículo 3 del Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos, el Comité de Derechos Humanos, en sus observaciones finales, ha
expresado preocupación por la eliminación de la educación sexual del currículo escolar en
algunos países, así como por la elevada tasa de embarazos no deseados y de abortos entre
jóvenes y adolescentes, solicitando la adopción de medidas para ayudar a las jóvenes a evitar
embarazos no deseados, incluido el fortalecimiento de los programas sobre planificación
familiar y educación sexual.
El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales protege el
derecho al más alto nivel posible de salud física y salud mental (art. 12), como también el
derecho a la educación (art. 13), proscribiendo cualquier tipo de discriminación (art. 26). En
su observación general 14, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales
interpreta el derecho a la salud, como un derecho incluyente “que no sólo abarca la atención
de salud oportuna y apropiada sino también los principales factores determinantes de la
salud”, entre los que destaca el “acceso a la educación e información sobre cuestiones
relacionadas con la salud, incluida la salud sexual y reproductiva”.
En sus observaciones finales, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales
ha solicitado la aplicación de la educación para la salud sexual y reproductiva. También ha
recomendado específicamente la educación sexual como un medio de asegurar el derecho de
las mujeres a la salud, en particular la salud reproductiva, así como el pleno acceso a la
educación sexual de todas las niñas y mujeres jóvenes, incluidas las de las zonas rurales y
comunidades indígenas. El Comité también ha recomendado el desarrollo de programas de
9

capacitación y servicios de asesoramiento sobre salud reproductiva y ha considerado la
educación sexual y las campañas de sensibilización como medios idóneos para luchar contra
la mortalidad materno-infantil. El Comité ha vinculado la falta de educación con la práctica
del aborto como medio primario de la planificación familiar28. Además, ha abogado por los
programas de educación, orientados a eliminar la mutilación genital femenina.
Por su parte, la Convención de las Naciones Unidas sobre los derechos de las
personas con discapacidad en su artículo 24 llama a los Estados a asegurar un sistema de
educación inclusivo, que garantice el sentido de dignidad y autoestima y el máximo desarrollo
de las aptitudes mentales y físicas de estas personas. Asimismo, en su artículo 25 establece
que los Estados “proporcionarán a las personas con discapacidad programas y atención de la
salud gratuitos o a precios asequibles de la misma variedad y calidad que a las demás
personas, incluso en el ámbito de la salud sexual y reproductiva”.
Sin más por el momento, le reiteramos la disposición de GIRE en este proceso legislativo
con la finalidad de alcanzar las reformas y adiciones necesarias que exijan y promuevan el
más amplio ejercicio de los derechos humanos de las mujeres, adolescentes y niñas en
materia de derechos reproductivos, así como asegurar el acceso a una vida libre de
discriminación y violencia.
ATENTAMENTE

Regina Tamés Noriega
Directora

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