La Gran Ramera

El mensaje final de Dios, es el de las plagas postreras.
Y vino uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo, diciéndome: Ven acá, y
te mostraré la condenación de la grande ramera, la cual está sentada sobre muchas aguas: con la
cual han fornicado los reyes de la tierra, y los que moran en la tierra se han embriagado con el vino
de su fornicación (17:1,2).
Desde el capítulo 2 el Señor viene avisándonos de la corrupción que vendría afectando a la iglesia.
No es nueva esta advertencia, ya que el mismo Cristo nos habló de falsos profetas que vendrían y de
las persecuciones que sufrirían los hijos de Dios. El apóstol Pedro nos da un panorama de esta obra
satánica dentro de la iglesia:
Pero hubo también falsos profetas en el pueblo, como habrá entre vosotros falsos doctores
(maestros), que introducirán encubiertamente herejías de perdición, y negarán al Señor que los
rescató, atrayendo sobre sí mismos perdición acelerada. Y muchos seguirán sus disoluciones, por los
cuales el camino de la verdad será blasfemado. Y por avaricia harán mercadería de vosotros con
palabras fingidas, sobre los cuales la condenación ya de largo tiempo no se tarda, y su perdición no
se duerme (2 Pedro 2:1-3).
También el apóstol Pablo, estando en una reunión con líderes de la iglesia les dijo, en ocasión de su
despedida:
Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no
perdonarán al ganado; y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas,
para llevar discípulos tras sí (Hechos 20:29,30).
En varios otros pasajes de Pablo encontramos predicciones sobre el mal que aguardaba a la iglesia.
En Apocalipsis 2 vimos la intervención de Constantino en la iglesia, y como el paganismo comenzó
paulatinamente a infiltrarse en el seno del pueblo de Dios. Esto no es extraño, pues varios de los
profetas del Antiguo Testamento llaman a Israel “ramera”, por haber adoptado prácticas del
paganismo.
En el capítulo 12 vimos como la iglesia verdadera de Cristo fue perseguida, primero por Roma
pagana, y luego por la gran iglesia del Medioevo. Finalmente, en el capítulo 13, el Señor nos mostró
a la gran bestia, que es el papado, y como persiguió a los verdaderos cristianos y trajo sobre la
iglesia toda suerte de doctrinas y prácticas paganas.
Ahora, en el capítulo 17 se nos presenta, bajo el símbolo de una ramera, a esa iglesia apóstata.
Realmente la carga del pasaje no es exactamente una ramera, sino una mujer adúltera. Lo que pasa
es que esta super-iglesia, no sólo abandonó al Señor, sino que ha estado en adulterio espiritual con
otras filosofías y prácticas paganas y, como acentúa el texto, con los gobernantes del mundo. Algo
que admiro es como el doctor Jerónimo Domínguez, un gran católico, dice que “la ‘Gran Prostituta
es la Iglesia de Cristo Prostituida, con sede en Roma” (Ver). “Dr. Domínguez sobre la Gran Ramera.
En su libro, el doctor Domínguez escribe qué significa el término “la gran prostituta” de Apocalipsis
18. Él concluye que “Es un imperio soberano religioso y moral porque su gran pecado fue la
‘prostitución, la ‘idolatría, conducir a la idolatría a los reyes, a los pueblos y a las muchedumbres…

“Así que la ‘Gran Prostituta es un gran imperio con sede en Roma. No cabe duda que la Roma
Imperial fue un símbolo de la ‘gran Prostituta. Pero la Roma Imperial no es tan importante ante los
ojos de Dios, como lo es el Pueblo de Dios; y si al Pueblo de Dios de la Antigua Alianza lo llama
‘prostituta cuando se hace apóstata, la ‘Gran prostituta tiene que ser el pueblo de Dios de la Nueva
Alianza cuando se hace apóstata. Por lo tanto, la ‘Gran Prostituta es la Iglesia de Cristo Prostituida,
con sede en Roma.” Dr. Jerónimo Domínguez, El Anticristo, La Gran Prostituta o Babilonia la Grande,
(Box 240, New York, 10032) Págs. 177, 178.”
Es sumamente extraño como los gobiernos del mundo sostienen dogmas del romanismo. Aun han
llegado a perseguir a los cristianos verdaderos, uniéndose a Roma, la cual ha creado un sistema
político-religioso. Muchos países han hecho concordatos con la Iglesia Católica, mediante los
cuales, los gobernantes se comprometen a declarar a esta iglesia como la del estado y a imponer
leyes que la favorezcan.
Las aguas simbolizan “pueblos y muchedumbres y naciones y lenguas” (verso 17). Al concluir el
capítulo 17, el ángel dice a Juan que esa mujer adúltera “es la grande ciudad que tiene reino sobre
los reyes de la tierra” (verso 18). Aunque los teólogos católicos dicen que esta ramera es Roma
pagana, los detalles de la profecía dicen otra cosa. En los libros de Isaías, Jeremías, Ezequiel y
Oseas, Dios llama “ramera” a Israel. Jeremías, que tanto habla de Babilonia, nunca la llama ramera.
* Visión de la Ramera
Y me llevó en Espíritu al desierto, y vi una mujer sentada sobre una bestia bermeja llena de
nombres de blasfemia y que tenía siete cabezas y diez cuernos. Y la mujer estaba vestida de
púrpura y de escarlata, y dorada con oro, y adornada de piedras preciosas y de perlas, teniendo un
cáliz de oro en su mano lleno de abominaciones y de la suciedad de su fornicación (17:3,4).
Cuando estudiamos el capítulo 12 de Apocalipsis, dijimos que “mujer” en profecía, quiere decir
“iglesia”. La mujer hermosa y pura del capítulo 12 representa a la iglesia fiel de Jesucristo. En el
capítulo 17 que estamos considerando, la mujer que se presenta es llamada “ramera”, una mujer
corrupta. En contraste con la sencillez de la mujer del capítulo 12, la cual estaba vestida del blanco
de la justicia de Cristo, esta mujer esta cargada de joyas y vestida “de púrpura y escarlata”, colores
que denotan pecado y error, y que abundan en la corte del papa y en las suntuosas catedrales.
Todo ese colorido y joyas son la justicia propia, común en las prácticas de Roma.
El cáliz contiene la causa de su adulterio: las doctrinas falsas. Desde fines del primer siglo, los
apóstoles que nos legaron escritos, Pablo, Pedro, Santiago y Judas, identificaron problemas en la
iglesia. Hubo hombres que trataron de apartar a los cristianos de las enseñanzas de Cristo y crearon
facciones dentro del pueblo de Dios.
En el siglo 2ndo., una vez muertos los apóstoles, el liderato de la iglesia fue más blando y permitió la
entrada de doctrinas paganas. El siglo 3ro. fue peor. Los paganos que entraban a la iglesia
introdujeron enseñanzas del paganismo. Poco a poco las doctrinas de los gnósticos, los mitraístas y
otras llamadas “religiones de misterio” lograron imponerse. Algunos de los llamados “padres de la
iglesia” han dejado escritos que muestran la influencia de los dogmas paganos.

Ya para el cuarto siglo, con la intervención de Constantino, la iglesia cristiana llegó al clímax de su
corrupción espiritual. El culto a María y los “santos”, el infierno, el purgatorio, el culto a las
imágenes y otras doctrinas fueron aceptadas como si provinieran de las Escrituras Sagradas. Hoy
todas estas enseñanzas y muchas más son enseñadas por el romanismo. El Nuevo Catecismo,
aunque es más amplio y tiene una magnífico formato, no es más que las mismas enseñanzas
medievales dichas con más elegancia, pero tan repugnantes como siempre lo han sido.
* La Bestia
La bestia sobre la cual está la ramera no es la misma del capítulo 13. Al explicar ese capítulo, dijimos
que la bestia es, ante todo, Satanás y que con el correr del tiempo, diferentes imperios han sido la
bestia. El que reinaba en días de Juan era Roma pagana, la sexta cabeza. Esta bestia, representa el
momento en que la iglesia católica se convierte en la iglesia del estado desde los tiempos de
Constantino. Hoy podemos ver estados políticos en los cuales la iglesia católica ejerce una
influencia muy grande, sobre todo en América Latina. De acuerdo a la doctrina católica la unión de
la iglesia y el estado es lo ideal (Ver). “ Ideal: Unión de Iglesia y Estado. “De acuerdo a la doctrina
católica, … la unión de la iglesia y el estado aun se afirma ser la más perfecta solución en sí misma.”
Theodore Maynard, The Story of American Catholicism (The Macmillan Company, New York, 1941),
Pág. 152. (Traducido del inglés.)” El catolicismo pretende que la libertad de religión sea solamente
para él.
En cuanto a las siete cabezas de la bestia y sus 10 cuernos, lo explicaremos cuando lleguemos a los
versos 9-14.
Y en su frente un nombre escrito: Misterio, Babilonia la grande, la madre de las fornicaciones y de
las abominaciones de la tierra (17:5).
“Babilonia” significa “confusión” y es apropiado para el sistema católico-romano. En él todo es una
mezcolanza de doctrinas cristianas con otras del paganismo. Es importante saber los orígenes de
Babilonia. Esta fue fundada por Nimrod o Ninus. Este personaje es presentado en Génesis como
“vigoroso cazador delante de Jehová” (Génesis 10:9). Entre los muchos significados de la palabra
“delante”, de este texto, está la frase “en contra”. Lo que significa que Nimrod era un enemigo de
Jehová.
La esposa de Nimrod se llamaba Semiramis, y fue una idólatra al igual que su esposo. Al morir
Nimrod, su esposa dijo al pueblo que él era dios y lo relacionó con el sol. Semiramis dijo que
Nimrod daba vida a las criaturas en el día y en la noche luchaba con los demonios en favor de los
humanos. Semiramis tuvo un hijo de sus fornicaciones y lo llamó Tamuz. Esta trinidad pagana ha
sido adorada en todas las civilizaciones con diferentes nombres. Semiramis es adorada como “la
madre de los dioses”.
Babilonia es conocida como la madre de todas los cultos paganos. La hechicería, la adivinación, la
astrología y la magia en general floreció en este imperio. El catolicismo ha tomado de estas
doctrinas, y de sus variantes en Persia, Grecia y Roma, el dogma de María como la “madre de Dios”.
Las variantes de Semiramis son presentadas sosteniendo un niño, de donde vienen las famosas
“Madonas” que tanto adornan los templos católicos (Ver). “Origen de la Madonas. “Los babilonios
en su religión popular, supremamente adoraban una Diosa Madre y un Niño, quienes eran
representados en cuadros e imágenes como un infante o niño en los brazos de su madre. De

Babilonia, este culto a la Madre y al Niño se esparció por los confines de la tierra. En Egipto,, la
Madre y el Niño eran adorados bajo el nombre de Isis y Osiris. En la India, aun hasta nuestros días,
como Isi e Iswara; en Asia, como Cybele y Deoious, en Roma pagana como Fortuna y Júpiter-puer, o
Júpiter, el niño; en Grecia como Ceres, la Gran Madre, con el bebé en su pecho, o como Irene, la
diosa de la Paz, con el niño Plutus en sus brazos, y aun en Tibet, en China, en Japón, los misioneros
Jesuitas se admiraron de encontrar la contraparte de Madonna y su niño adorados devotamente
como en la misma Roma Papal; Shing Moo, la Santa Madre en China, siendo representada con un
niño en sus brazos, y una gloria a su alrededor, exactamente como si un artista católico romano
fuera empleado para pintarla.” Alexander Hislop, The Two Babylons (Loizeaux Brothers, Neptune,
new Jersey, 1959), Págs. 18, 19.”
Babilonia también era famosa por su idolatría. Había nichos en todas las calles donde se les rendían
culto a una variedad de dioses. La Iglesia Católica ha imitado muy bien a Babilonia, pues ha llenado
sus templos de frescos, pinturas y esculturas que son usadas en sus cultos. Por más que traten de
defender su idolatría con excusas infantiles, la verdad es que esas figuras, por más hermosas que
sean, son una violación crasa al segundo mandamiento, que, como vimos, fue eliminado del
Decálogo en los catecismos romanos.
La ramera es llamada “la madre de las fornicaciones (rameras)”. Las iglesias reformadas, con tanto
alarde de seguir “la Biblia y la Biblia sola”, han continuado bebiendo del vino de Babilonia. Aunque
en su mayoría no usan imágenes de culto, la verdad es que creen los dos “errores capitales” del
romanismo: la observancia del domingo y la creencia en la inmortalidad del alma. Aunque los
protestantes no creen en el purgatorio ni en el limbo, sí creen y enseñan con énfasis el asunto del
infierno para los muertos malos y de la gloria para los buenos.
* La Inmortalidad del Alma
Es conveniente en este punto hablar un poco sobre esta doctrina. La Biblia es sumamente clara al
decir que “el alma que pecare, esa morirá” (Ezequiel 18:4), y que “los muertos nada saben”
(Eclesiastés 9:5). El mismo Jesús dijo que Dios puede “destruir el alma y el cuerpo en la Gehena”
(Mateo 10:28). ¿De dónde entonces sacan los teólogos cristianos la doctrina de la inmortalidad del
alma? No sólo dicen que el ser humano es inmortal, sino que los que mueren son inmortales tanto
en el gozo en el cielo, como en el tormento en la llamas infernales. Toda esa maraña de creencias
sin sentido provienen del paganismo.
Es mucho más creíble y lógico lo que la Biblia dice: que los que mueren están descansando o
durmiendo en sus tumbas hasta que reciban, en sus cuerpos resucitados, el premio o el castigo. El
premio para los justos será la vida eterna. Entonces disfrutarán de la inmortalidad que Cristo
consiguió para todos los que creen por su muerte en la cruz del Gólgota.
El castigo para los impíos será la “muerte segunda” o “muerte eterna”. Si vida eterna es vivir para
siempre, muerte eterna es morir para siempre. La idea de que los malos al morir van a un lugar
llamado “infierno” es tomada de la mitología grecorromana. En las leyendas griegas, el que impera
en el infierno es Hades, hermano mayor de Zeus. Allí él recibe las almas y les asigna el castigo. En
La Divina Comedia, Dante pone a Satanás en el lugar de Hades o Plutón.

El nombre “Hades” se ha identificado con el sepulcro. En nuestras Biblias más antiguas tradujeron
las palabras “Hades”, “Gehena” y “Tártaro” como “infierno”. En hebreo, la palabra que traducían a
veces como “infierno” era “seol”. Las versiones más recientes ponen las palabras originales y la
palabra “infierno” fue expulsada de las Escrituras Sagradas, aunque los predicadores modernos
continúan enseñándola.
Y vi la mujer embriagada de la sangre de los santos, y de los mártires de Jesús: y cuando la vi quedé
maravillado de grande admiración (17:6).
Aquí la ramera está asociada a la bestia del capítulo 13, así como el cuerno de Daniel 7 y el otro
cuerno grande del capítulo 8. Todo se refiere a una misma entidad: el papado y la Iglesia Romana.
Desde el siglo 6to., cuando el obispo de Roma fue exaltado por Justiniano, los verdaderos cristianos
han sufrido persecución. La palabra “mártir” en griego es “martureo”, que también se traduce
“testigo”. Fueron millones los testigos de Cristo que fueron martirizados por su fe, especialmente
durante la Edad Media.
Y el ángel me dijo: ¿Por qué te maravillas? Yo te diré el misterio de la mujer, y de la bestia que la
trae, la cual tiene siete cabezas y diez cuernos. La bestia que has visto, fue y no es; y ha de subir del
abismo, y ha de ir a perdición, y los moradores de la tierra, cuyos nombres no están escritos en el
libro de la vida desde la fundación del mundo, se maravillarán viendo la bestia que era y no es,
aunque es. Y aquí hay mente que tiene sabiduría. Las siete cabezas son siete montes, sobre los
cuales se asienta la mujer. Y son siete reyes. Los cinco son caídos; el uno es, el otro aún no es
venido; y cuando viniere, es necesario que dure breve tiempo. Y la bestia que era y no es, es
también el octavo, y es de los siete, y va a perdición (17:7-11).
El ángel presenta un enigma: la bestia “que era y no es, aunque es.” Esto puede descifrarse de esta
forma:
LA
BESTIA
QUE
Roma Pagana, 168 AC. - 313 DC.
LA
BESTIA
QUE
NO
De Constantino a Justiniano- 313-538 DC

ERA:

ES:

AUNQUE
ES:
El Papado, del 538 DC. – la 2nda. Venida de
Cristo
Los siete montes aludidos son las siete montañas de Roma. De hecho, Roma es conocida como "La
Ciudad de las Siete Colinas". La palabra “sienta”, que está al final del verso 9 es “Katemai” en
griego, y significa además “habita” o “reside”. Sabemos que la sede papal es el Vaticano, un
gobierno autónomo dentro de la ciudad de Roma.
Como explicamos en el tema del Anticristo, los cinco reinos caídos, en tiempos de Juan, eran Egipto,
Asiria, Babilonia, Persia y Grecia. El que “es”, es Roma pagana y el que “aún no es venido”, es Roma
Papal. ¿Por qué se dice que “es también el octavo”? Roma cayó bajo los bárbaros en el 476 AC. En
el año 330, cuando Constantino mudó la capital del imperio, el papa quedó en Roma como todo un

emperador. De hecho. el papa Bonifacio VIII llegó a decir que él era César y emperador (Ver).
“Bonifacio VIII dice ser César y Emperador. “Bonifacio VIII, en el jubileo de 1,300 cuando, sentado en
el trono de Constantino, ceñido con la espada imperial, usando una corona, y moviendo un cetro, él
gritó a la multitud de leales peregrinos: Yo soy César – yo soy emperador.” Alexander Clarence
Flick, The Rise of the Medieval Church (Burt Franklin, New York, 1959), Pág. 413.”
En el día de navidad del año 800, el papa coronó a Carlomagno como emperador del “Sacro Imperio
Romano”.
Carlomagno era simplemente un vasallo del papado. Fueron muy pocos los
emperadores y reyes europeos que se rebelaron contra el papa. Entre ellos podemos contar a
Felipe el Hermoso y, en cierto momento, el mismo Carlos V.
* Las Cruzadas
Debido al auge del mahometismo y su enorme expansión, se originaron Las Cruzadas, con el
propósito de rescatar Tierra Santa de manos de los islámicos. Desde los tiempos de Agustín, obispo
de Hipona, las guerras contra los “infieles” eran consideradas “guerras santas”. En la guerra contra
los Normandos, el mismo papa León XI marchó frente a las tropas .
En el Concilio de Clermont, en Francia, el papa Urbano II encendió el fuego de la pasión por rescatar
Tierra Santa. El obispo de Roma prometió una indulgencia plenaria a todos los que murieran en la
primera cruzada. No sólo se le perdonarían todos sus pecados, sino que irían directos al paraíso.
Luego, en un ferviente discurso donde contó al pueblo las atrocidades que padecieron los fieles y las
penurias que sufrían los peregrinos, el pueblo gritó con frenesí: “¡Dios lo quiere! ¡Dios lo quiere!
¡Dios lo quiere!” Y se emprendieron las Cruzadas .
Uno de los más fervientes defensores de la campaña contra los Turcos fue Pedro el ermitaño. Miles
lo seguían mientras recorría toda Francia. Los cruzados, no sólo mataban los árabes islámicos,
también se encendió su odio contra los Judíos y mataron miles de ellos.
La toma de Jerusalén por “los soldados de Cristo”, fue una verdadera carnicería. Los victoriosos
“cristianos” no perdonaron ni a mujeres, ni a ancianos ni a niños. Estos eran estrellados contra las
paredes. Las mujeres fueron violadas y los Judíos fueron sorprendidos en su sinagoga, la cual fue
incendiada. Tal fue el saldo de la toma de Jerusalén .
Durante toda la Edad Media y el Renacimiento, la Iglesia Católica reinó soberana sobre todo reino
de Europa, como fiel cumplimiento de las profecías.
La profecía dice que el séptimo rey “es también el octavo”. Hemos visto que la séptima cabeza es el
papado. En el 538 DC. el obispo de Roma recibió de Justiniano el título de obispo principal de la
cristiandad, concediendo un segundo lugar al obispo de Constantinopla. Conforme a la parte de la
profecía de Apocalipsis 13, donde dice que Juan vio “una de sus cabezas como herida de muerte”, el
papado fue eliminado por Napoleón al cumplirse los 1,260 años, en el 1798. En esa fecha la cabeza
fue herida, pero la profecía continúa diciendo que “la herida mortal fue sanada”. También vimos
que en el 1,929 la “herida” comenzó a sanar con el tratado de Letrán. Luego de ese evento
histórico, el papado ha recobrado y ampliado sobremanera su prestigio y hoy somos testigos que el
papa es la figura cumbre en la política mundial. A eso se refiere que además de ser el cuarto reino,
es también el octavo. Podríamos decir que el octavo reino es el mismo papado renovado.

Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; mas tomarán
potencia por una hora como reyes con la bestia. Estos tienen un consejo, y darán su potencia y
autoridad a la bestia. Ellos pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque es el Señor
de los señores y el Rey de los reyes: y los que están con él son llamados elegidos y fieles (17:12-14).
Los diez cuernos los poseen también el dragón del capítulo 12 y la bestia del capítulo 13. Como
indiqué, los aliados de Satanás aparecen con sus mismas características. Los cuernos son las
naciones que se formaron después de la caída de Roma. “Por una hora” es un tiempo indefinido.
Estos reinos estuvieron aliados al papado por mucho tiempo y todavía algunos de ellos lo están,
unos directamente y otros encubiertamente.
Siendo que España colonizó muchos países en Latinoamérica, e Inglaterra también, así como
Portugal y Holanda, encontramos que ya son más de diez los reinos, pero todavía son,
simbólicamente, los diez cuernos de la bestia.
En un futuro cercano, ese “consejo” de las naciones dará al papa el poder absoluto. Eso será bien
cerca del fin, en el tiempo de las plagas postreras, cuando se pondrá en vigor un “decreto de
muerte” contra el remanente de Dios. De eso hablaremos en el próximo capítulo.
Dice el texto que ellos, los diez reinos unidos con el papado, guerrearán contra el Cordero. Lo
habrán de hacer contra la iglesia, pero Cristo se identifica con su pueblo perseguido. Al final,
cuando todo parece indicar que la iglesia va a ser raída de la tierra, Cristo aparecerá con sus
millones de ángeles a pelear por los suyos.
Y él me dice: Las aguas que has visto donde la ramera se sienta, son pueblos, y muchedumbres, y
naciones y lenguas. Y los diez cuernos que viste en la bestia, estos aborrecerán a la ramera, y la
harán desolada y desnuda: y comerán sus carnes, y la quemarán con fuego: Porque Dios ha puesto
en sus corazones ejecutar lo que le plugo, y el ponerse de acuerdo, y dar su reino a la bestia, hasta
que se cumplan las palabras de Dios. Y la mujer que has visto, es la grande ciudad que tiene reino
sobre los reyes de la tierra (17:15-18).

EFECTIVAMENTE, 144,000 ISRAELITAS
Entonces el dragón se airó contra la mujer, y fue a combatir al resto de sus hijos, los que guardan los
Mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesús" (Apocalipsis 12: 1 7. " ¡ Aquí está la
paciencia de los santos, los que guardan los Mandamientos de Dios y la fe de Jesús!" (Apocalipsis 14;
12. Así como un "remanente" del antiguo Israel salió de la Antigua Babilonia y reconstruyó el
segundo templo (Hageo 1: 12) ,dé igual manera un "remanente" final del Israel Espiritual saldrá de la
Moderna Babilonia para guardar los Diez Mandamientos, los cuales se encuentran en el arca del
templo celestial (Apocalipsis 11: 19.
Este remanente final es mencionado en las profecías como los 144,000 (Apocalipsis 14: 1-5) . Son
descritos como saliendo" de todas las tribus de Israel" (Apocalipsis 7:4). ¿Significa esto que todos
son judíos literales? Millones de cristianos piensan de esta forma. Muchos maestros populares
comparan este grupo a "144,000 Billy Grahams judíos" que evangelizarán el mundo durante la
tribulación. Pero ¿será esto correcto? Hemos visto previamente que Pablo escribió que los judíos y
los gentiles son ahora" uno" y son parte del "mismo cuerpo" a través de Jesucristo (Efesios 2: 14; 3:
4-6). ¿Contradice las palabras de Pablo el último libro de la Biblia? ¿Reconstruiría Apocalipsis la
muralla entre los judíos y gentiles que Jesucristo destruyera en la cruz? Por supuesto que no.
Vamos a colocarnos nuestros "lentes del Nuevo Testamento" y vamos a observar más de cerca. Los
144,000 son descritos" de pie sobre el monte Sion" con Jesucristo (Apocalipsis 14: 1). El monte Sion
es donde descansa Jerusalén. Pero en Apocalipsis, el "monte Sion" no se refiere a ningún monte en
el Medio Oriente. Juan escribió: "Me llevó en espíritu a un grande y alto monte, y me mostró la gran
ciudad santa, la Jerusalén que descendía del cielo, de Dios" (Apocalipsis 21: 10) . Como Juan estaba
en" el Espíritu”, así también nosotros debemos estar en "el Espíritu" para poder ver la verdad acerca
del monte Sion y los 144,000. Pablo escribió a los creyentes, "Pero os habéis acercado al monte Sion,
a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén celestial,... a la congregación de los primogénitos inscritos en el
cielo" (Hebreos 12:22, 23). Aquí el monte Sion es el lugar donde la Nueva Jerusalén descansa. Es el
hogar de la iglesia. Y ¡ es aquí donde Juan vio los 144,000!
En el Nuevo Testamento, Santiago escribió su carta" a las doce tribus que están esparcidas"
(Santiago 1: 1. ¿ Quiénes eran estas doce tribus? En la siguiente
Oración Santiago los llama, "hermanos míos”. Luego él les escribió acerca de "la prueba de vuestra
fe" (Santiago 1:3.Así que, estas "doce tribus”, a las cuales Santiago les escribió como a una unidad,
¡eran creyentes en Jesucristo! En la misma carta, él aconsejó a aquellos de estas" doce tribus" que
se encontraban enfermos a "llamar a los ancianos de la iglesia" para orar en forma especial
(Santiago 5: 14. Por lo tanto, es muy claro que, para Santiago, las" doce tribus" ¡eran parte de la
iglesia!
Los 144,000 "siguen al Cordero por dondequiera que va" (Apocalipsis 14: 1, 4. Así que, estos son
cristianos que aman a Jesús. Ellos no "se contaminaron con mujeres, porque son vírgenes "
(Apocalipsis 14:4). Esto no significa que los 144,000 es un grupo compuesto literalmente de
¡hombres judíos solteros o célibes! ¡No! Esto sería enseñar el celibato a las masas, a lo cual Pablo
llama" doctrinas de demonios" (1 Timoteo 4: 1,3;). En 2 Corintios 11: 2, Pablo también usó la palabra
"virgen" y la aplicó a la iglesia. ¿Y qué acerca de los 144,000 que" no se contaminaron con mujeres?”
Aquí está hablando acerca de las mujeres simbólicas de Apocalipsis 1 7.

Una verdad atómica es que los 144,000 representan un remanente final compuesto por el Israel de
Dios en el Espíritu, formado por creyentes
Judíos y gentiles, quienes no han sido" contaminados" por los engaños y las falsas profecías de la
madre y las hijas del Misterio Babilonia (Apocalipsis 17: 5). La razón por la que Apocalipsis se refiere
a ellos como viniendo de las doce "tribus de Israel" es porque, en el proceso de abandonar la
Babilonia moderna Y todos sus engaños, han pasado por una "experiencia de lucha" similar con el
Señor como lo hizo Jacob cuando el Señor cambió su nombre a Israel en Génesis 32.

Jacob

" literalmente significa" engañador" o "mentiroso”. Este nombre era una descripción de su

carácter. Jacob robó la bendición final de su padre a su hermano Esaú. Intencionalmente mintió a
Isaac tres veces (Génesis 27:19-24). Como resultado de su malintencionado engaño, Jacob estuvo en
el exilio durante 20 años. En su viaje de regreso a casa, Jacob descubrió que Esaú venía a su
encuentro con 400 hombres (Génesis 32:6). Lleno de culpabilidad, vergüenza y terror, Jacob pensó
que estaba a punto de morir por su pecado.
Luego llegó esa larga noche de lucha con el Ángel de Dios. Finalmente, antes del amanecer, Jacob se
dio por vencido, arrepentido de su pecado, y se aferró del Mensajero celestial, diciendo: "No te
dejaré, si no me bendices " (Génesis 32: 26). Entonces vino esta respuesta del Ángel: "No te
llamarán más Jacob, sino Israel, porque has peleado con Dios y con los hombres, y has vencido"
(versículo 28).A través del arrepentimiento, la humildad y la fe, Jacob venció su naturaleza
engañosa. Dios le dio un nuevo corazón, un nuevo nombre, un nuevo carácter. ¡ Había ganado la
victoria!
Esa misma experiencia que transformó a Jacob en un "Israel espiritual" es un tipo de la experiencia
transformadora que tendrán los 144,000. Este es un pensamiento bastante profundo, pero es la
verdad. Esta información es mucho más significativa que el descubrimiento del Titanic en 1985. Y es
aplicable a nosotros. Por naturaleza somos todos como Jacob: pecadores, falsos y engañadores.
Quizá, mientras lee este libro, usted haya descubierto la sorprendente verdad de que ha engañado a
otros acerca de la profecía bíblica. ¡ Es un pensamiento tenebroso! La Biblia dice, "El testigo falso no
queda sin castigo, y el que habla mentiras no escapará" (Proverbios 19: 5). Así como Esaú acudía a
encontrarse con Jacob, así vendrá el Dios todopoderoso a encontrarse con el Misterio Babilonia ya
castigada por sus mentiras (Apocalipsis 18:8). Aquellos que" aman y practican la mentira" quedarán
fuera de la Nueva Jerusalén (Apocalipsis 22: 15). "Todos los mentirosos" terminarán en el lago de
fuego (Apocalipsis 21:8). Por lo tanto, ¡ la verdad acerca de Israel es un asunto de vida o muerte!
Pero ¡Jesús nos ama! En una cruel cruz él agonizó, sufrió, sangró y murió por todos nuestros
pecados, ¡ incluyendo nuestro pecado de engaño! Luego se levantó de entre los muertos y ascendió
al cielo. Y ahora, como nuestro Sumo Sacerdote en el Templo celestial, Jesucristo nos ha entregado
el libro de Apocalipsis para enseñarnos la verdad. En este momento, el Buen Pastor nos ruega que
abandonemos los engaños del Misterio Babilonia antes que sea demasiado tarde. "Salid de ella,
pueblo mío" (Apocalipsis 18: 4) ,es su llamado final desde el cielo. Pronto la moderna Babilonia "será
consumida por el fuego, porque el Señor Dios que la juzgará es poderoso" (Apocalipsis 18:8).
¡Hemos llegado a nuestra noche de lucha espiritual! Pero pronto la noche terminará. Fue al
amanecer cuando el Mensajero celestial finalmente tocó el muslo de Jacob (Génesis 32:24, 25).
Entonces la confianza personal de Jacob finalmente fue quebrantada. Entonces él se apegó al Ángel

de Dios. Así debería ocurrir con nosotros. De acuerdo a la profecía bíblica, estamos ahora al
"amanecer”. ¡Cristo viene pronto! ¡Oh, que el Maestro nos toque y nos quebrante! ¡Que el Espíritu
Santo explote todo nuestro orgullo! Tomémonos de Jesús y juntos digamos: "¡No te dejaré, si no me
bendices!"
Así como ocurrió con Jacob, si nos humillamos, nos arrepentimos de nuestros pecados y
dependemos enteramente de la misericordia de Dios, el Rey de Israel no nos desamparará. Si con fe
simple nos tomamos de Jesús, con seguridad nos perdonará, nos purificará, y nos dará un nuevo
nombre. Por fe podemos escuchar al Maestro decir: "No te llamarán más Jacob, sino Israel porque
has peleado con Dios y con los hombres, y has vencido" (Génesis 32:28). Jesucristo es la verdadera
simiente de Abraham. ¡Es el Victorioso! A través de la fe en él, Dios" nos lleva siempre al triunfo" (2
Corintios 2: 14).A través de Jesús, podemos escapar de los lazos del Misterio Babilonia. A través de
la gracia de Dios, cada uno de nosotros puede ser, como Jacob, un "Israel espiritual".

APOCALIPSIS 7:4-8 “LOS 144,000”
El sello de Dios es colocado sobre un total de 144,000 personas. Hoy queremos considerar el tema
de los 144,000. Hay algunos que piensan que es un número simbólico, mientras otros concluyen
que es literal. 144,000 SELLADOS DE TODAS LAS TRIBUS DE ISRAEL (v. 4-8) “Y oí el número de los
sellados”. Una vez que el quinto ángel termina su función de sellar, un número es escuchado por
Juan, un total de 144,000. “De todas las tribus de Israel”. El número doce es sobresaliente en los
versículos siguientes. Un total de doce tribus, de las cuales se sellan doce mil de cada una. El
número de sellados es idéntico para cada tribu.
“Tribus”. La palabra tribu en el Antiguo Testamento es una referencia literal a las doce tribus que
constituían la nación hebrea (Gen 35:23-26). Sabemos que Jesús descendió de la tribu de Judá (Heb
7:14). Hay varias listas en las que se menciona las doce tribus, algunas de ellas varían en algunos
nombres (Gen 49, Num 10:11-28, 13:1-15, 1:1-16, 1:20-42, Num 2, 26:1-50, 34:16-29). La única lista
que aparece en el Nuevo Testamento es en Apocalipsis 7:4-8.
LA PALABRA TRIBU EN EL NUEVO TESTAMENTO (v. 4) Cuando Jesús llama a los doce discípulos no lo
hace basado en las tribus de Israel, él rompe la costumbre establecida (Mt 10:1-14). Estos eran
hombres comunes, sin descendencia sacerdotal. Jesús nunca estableció como requisito para ser
parte de su iglesia ser descendiente de alguna de las doce tribus de Israel (Mat 28:18-20). Santiago
escribe a las doce tribus de Israel que están esparcidas por todo el mundo (Sant 1:1). No hay una
lista específica. Por causa de la destrucción de Jerusalén y de la persecución, los creyentes fueron
obligados a huir a otras naciones (Lc 21:24, Hech 8:4). Pablo se dirige a los cristianos sin hacer
distinción de raza o nacionalidad (1Co 1:1-2, 2 Co 1:1, Ga 1:2, Ef 1:1, Fil 1:1-2, Col 1:2, 1Tes 1:1-2).
En el nuevo pacto la iglesia universal llega a ser el Israel espiritual (1P 1:1-2, 2P 1:1-2). La iglesia está
completa de judíos como de gentiles (Hech 15:1-4, 11, 5, 12, Ef 3:8). Judío es aquel que cree en
Jesús (Col 3:11, Ga 3:28, Rom 9:1-8). De manera que, el término tribu en el Nuevo Testamento es
una referencia simbólica a los creyentes que componen la iglesia universal.
Jesús al hablar acerca de su segunda venida a la tierra, lo hizo tomando en cuenta a todos los
habitantes de la tierra (Ap 1:7). Él viene por creyentes de toda nación, tribu, lengua y pueblo (Mt
24:30, Mr 13:24, Ap 6:15-16, 7:9). La tierra nueva estará formada por individuos de todas las
naciones (Ap 21:24, 12-14). El número doce en Apocalipsis siete, representa a todo creyente que a
aceptado a Jesús como su Salvador personal. De manera que el número 144,000 y la palabra tribu
no debieran ser usados literalmente en el contexto del Apocalipsis.
EL COMIENZO Y EL FIN DEL SELLAMIENTO (v. 4) Una vez que hemos establecido el simbolismo de los
144,000, es bueno analizar cuándo comienza y cuándo termina el sellamiento. Por el contexto de
los versos del 1-4, el sellamiento comienza con la retención de los cuatro vientos y termina cuando
el quinto ángel anuncia el total de sellados. No es fácil establecer el inicio de esta obra. Pablo nos
dice que fuimos sellados cuando creímos (Ef 1:13, 4:30). Sin embargo, el sellamiento en Apocalipsis
tiene que ver con los acontecimientos del fin del mundo. Podríamos decir, que el creyente es
sellado al aceptar a Jesús y permanece sellado hasta el día de su muerte. Con la diferencia que el
creyente que va a pasar por el tiempo de angustia, recibirá un sello especial para ver a su Señor
venir en las nubes de los cielos. De allí que el sello de Dios lo protegerá de las plagas que caerán
sobre la tierra. Aquí estamos hablando del sellamiento de los vivos. Por el contexto de algunos
pasajes, este sello será notorio cuando los seres humanos reciban la marca de la bestia (Ap 13:15-

18). Los que tengan el sello de Dios (Ap 7:13-14), no sufrirán el castigo de las trompetas cinco y seis
(Ap 9:4). Ni recibirán el castigo de las siete postreras plagas (Ap 15:1-2, 16). Sin embargo, muchos
de los siervos de Dios morirán por dar testimonio y oponerse a la bestia y a su imagen (Ap 20:4).
Este sellamiento especial pareciera comenzar cuando la herida de la bestia es sanada
completamente y se levante en su honor una imagen (Ap 13:15-18). Termina cuando los vientos
son desatados (Ap 7:1-4, 9:13-15) y las trompetas cinco y seis sean tocadas. Los sellados pasarán por
la gran tribulación (Ap 7:13-14, Dan 12:1). La sangre de Jesús los protegerá de los juicios finales. El
templo de Dios permanece cerrado por ese tiempo (Ap 15:8). Se cumplen literalmente las palabras
que se encuentran en Apocalipsis 22:11. Los sellados esperan al Señor de dos maneras: la primera
descansando y la otra de pie.
APOCALIPSIS 7:9-17 ”LA GRAN MULTITUD” Después que Juan oye el número de los sellados,
él mira una gran compañía que nadie podía contar. Estudiaremos los versos del 9 al 17, para aprender
quiénes son los que forman esta gran multitud.
DE TODAS LAS GENTES, LINAJES, PUEBLOS (v. 9-12) “De todas las gentes”. Esta gran
compañía está compuesta por gente de todas las gentes, linajes, pueblos y lenguas. En Apocalipsis la
iglesia es universal. La orden de Mateo 28:18-20, especificaba la evangelización de todas las
naciones. En Apocalipsis no hay lugar para la discriminación. Todo el mundo debe ser evangelizado
para que el fin pueda llegar (Mt 24:14, Ap 10:11). Esto nos ayuda a entender que los 144,000 es un
número simbólico y que además, no significa que los sellados son miembros exclusivamente de la
nación judía.
“Delante del trono y en presencia del Cordero”. Esta multitud se une al grupo que está alrededor del
trono (Ap 4-5).
“Vestidos de ropas blancas y palmas en sus manos”. Al igual que los 24 ancianos (Ap 4:4) y los
mártires (Ap 6:10), están vestidos de blanco. Este vestido es la justicia de Cristo otorgada a los
pecadores, que los habilita para entrar al reino de los cielos (v.14) y los cubre durante el tiempo de
angustia. Las palmas es un símbolo de la victoria alcanzada.
“Y clamaban en alta voz”. La multitud redimida se une a los cuatro seres vivientes, a los ángeles y a
los ancianos para alabar a Dios y al Cordero. La multitud exclama a viva voz que la honra y la gloria
debe ser dada al Cordero. Sus ropas blancas declaran que fueron salvos por la gracia de Cristo.
¿QUIÉNES SON Y DE DONDE HAN VENIDO? “Estos son los que han venido de la gran tribulación”.
Toda esta multitud vestida de blanco pasa por la gran tribulación (Da 12:1, Ap 13:15-17, 16).
“Y han lavado su ropa, y la han blanqueado en la sangre del Cordero”. Su vida, su carácter, todo su
ser, ha sido lavado por la sangre de Cristo. Pedro le pidió a Jesús que lo lavara completamente (Jn
13:8-9). La sangre de Cristo es nuestro pasaporte de entrada a los cielos. Por nosotros mismos no
podemos mantener nuestra vida libre de pecado.
“Por eso están ante el trono de Dios”. La razón por la cual están alrededor del trono, es porque
están cubiertos por la sangre de Cristo, de lo contrario no pudieran estar. El que tiene otro vestido
es arrojado afuera (Mt 22:11-13).
“No tendrán más hambre ni sed”. Pasada la tribulación, a esta multitud se le garantiza el gozo
eterno de la salvación. La bestia no les permitió comprar ni vender, sufrieron hambre. El sol quemó

a los hombres (Ap 16:8-9), ellos sufrieron de calor. Pero ahora Jesús mismo los pastoreará (Sal 23).
No derramarán una lágrima más.
LOS 144,000 Y LA GRAN MULTITUD (Ap 14:1-5) Por las razones dadas anteriormente y por las que
serán añadidas a continuación, podemos decir, que los 144,000 y la gran multitud representan un
mismo grupo. Esta gran multitud representa a todos los que estarán de pie en ocasión de la
segunda venida de Cristo. El otro lugar que aparece los 144,000 es en Apocalipsis 14:1-5. Estos al
igual que la gran multitud están alrededor del trono alabando a Dios, y aparecen con arpas en sus
manos. En Apocalipsis 7:9-12 en lugar de arpas tienen palmas. Apocalipsis 15:1-4, creo que nos da
la idea correcta. En este pasaje se describe a un grupo de personas sobre el mar de vidrio,
individuos que han alcanzado la victoria sobre la bestia, teniendo arpas de Dios, alabando a Dios y
cantando el cántico de Moisés. En Apocalipsis 19:1-8, Juan escuchó a una gran compañía.
Es importante notar que en Apocalipsis 7:10-12, 14:2-5, 15:3-4, 19:1-8, estos grupos tienen la misma
alabanza y el mismo propósito al adorar al Cordero. Con esto en mente vamos a analizar algunas
características que se añaden a los 144,000 en Apocalipsis 14:1-5.
“Sobre el monte Sión”. El monte Sión es otra referencia a la nueva Jerusalén (Heb 12:22-23). Es el
lugar en donde se congregarán todos los justos de todas las edades.
“Y cantan un cántico nuevo delante del trono”. También conocido como el cántico de Moisés y del
Cordero (Ap 15:3). Sólo ellos lo pueden cantar. Es la experiencia vivida en el tiempo de angustia. Al
igual que el cántico de Moisés y de María (Ex 15), que alababa a Dios por la experiencia vivida en la
liberación de Egipto, estos alaban a Dios por la liberación que el Cordero hará en su favor.
“Son vírgenes”. Por el contexto de Apocalipsis, son aquellos que no se prostituyeron con la ramera
(Ap 17:1-2, 2:20, 2:14).
“Comprados de entre los hombres”. Redimidos por la sangre de Cristo (Ap 7:13-14).
“Y en sus bocas no ha sido hallada mentira, porque son sin mácula delante del trono de Dios”. Esto
es lo que hace la justicia de Cristo, nos presenta delante de Dios como si nunca hubiéramos pecado
(Co 1:22, 2P 3:14). Los demás escritores bíblicos no hablan de un número específico de personas que
estarán de pie esperando a su Maestro, sino más bien del gozo que experimentarán cuando eso
ocurra (Is 25:9, 1Tes 4:17, Mt 24:31).
Es hermoso saber que serán millones que estarán de pie para recibir al Señor en el aire. Tú y yo
seremos uno de ellos.
La Biblia específicamente dice acerca de los 144,000: "En sus bocas no se halló engaño, porque son sin mancha" (Apocalipsis 14:5). Como
Natanael son "verdadero(s) israelita(s), en quien(es) no hay engaño" (Juan 1: 4 7). Vencieron al Misterio Babilonia, sus engaños y sus falsas
profecías. Los 144,000 son como Jacob. Prevalecieron sobre su propia naturaleza engañosa ¡ a través de la gracia de Jesucristo!

El pasaje anterior de Apocalipsis 14:5 acerca de los 144,000 tiene sus raíces en el Antiguo
Testamento. "El remanente de Israel no cometerá injusticia, ni dirá mentira, ni en su boca se
hallará lengua engañosa" (Sofonías 3:13). Así que el remanente final de Israel estará compuesto
de personas que hablen la verdad. Deben ser uno con Jesucristo, quien es "la verdad" (Juan
14:6). Deben además ser guiados por "el Espíritu de Verdad" (Juan 16:13). Compuesto tanto
por judíos como por gentiles que creen en el Mesías, ellos serán el último Israel en el Espíritu
de Dios. Es mi opinión personal que el número " 144,000" es simbólico. Pero ya sea que
fuere literal o simbólico, espero que "todos estemos en ese número, cuando los santos
entren marchando a la Nueva Jerusalén".

En este momento, la iglesia cristiana está llena de gigantescas malas interpretaciones de las
profecías, las cuales no armonizan con el Evangelio de Jesucristo y el Nuevo Testamento. Por el
bien de todos, ¡debemos de estudiar con oración!
Si usted ha sido guiado a creer que las profecías del Apocalipsis son aplicables a un Israel en la
carne, estas mentiras deben ser desenmascaradas. Si ha sido enseñado al creer que las afirmaciones del
Apocalipsis acerca de Jerusalén, el monte Sion, Gog, Magog, Babilonia, y el río Éufrates se aplican a esos
lugares literales, estos errores deben ser deshechos. Si usted ha aceptado la idea de que el Anticristo un
día caminará en un templo judío reconstruido durante un período final de tribulación de 7 años. Esta
falsa teoría necesita ser neutralizada. Si personas sinceras le han convencido que el Armagedón se
centra sobre Rusia, China y el moderno Estado de Israel, entonces alguien debería de oprimir el botón
que dice: "Destruir, Engaño Global”. ¡ Es el momento de escapar de todas las ranas y fábulas!
Cada una de estas supuestas teorías "insumergibles" muy pronto se estrellará con el témpano del
Armagedón. Todas esas mentiras se hundirán como el Titanic. "Abandonen la embarcación" ¡ es el grito
del Capitán! "¡ Salid de ella, pueblo mío! " Es la súplica de nuestro Libertador que está pronto a venir
(Apocalipsis 18:4). En lugar de estar buscando un Monte del Templo terrenal en el Medio Oriente,
enfoquemos nuestra vista en el verdadero templo en el cielo donde nuestro amante Sumo Sacerdote se
encuentra ministrando su sangre en nuestro beneficio. Jesús es el verdadero Israel, la semilla de
Abraham (Isaías 41: 8; Gálatas 3: 16). "Y ya que sois de Cristo, de cierto sois descendientes de Abraham,
y conforme a la promesa, herederos" (Gálatas 3: 16). ¡No olvide estas palabras!
Que Dios nos ayude para que seamos parte del último remanente de Israel en el Espíritu
mencionado en Apocalipsis, de quien está escrito: "¡Aquí está la paciencia de los santos, los que
guardan los Mandamientos de Dios y la fe de Jesús!" (Apocalipsis 14: 12). Que las palabras de
Pablo sean aplicables a nosotros: "Pero vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu"
(Romanos 8:9). Vivamos en el Espíritu e interpretemos las profecías de acuerdo al Espíritu. A través
del amor y la misericordia de Jesucristo, que cada uno de nosotros llegue a ser "un verdadero
israelita, en quien no hay engaño" (Juan 1: 47).

Génesis y los 144,000
Vamos a estudiar hoy el tema sobre Génesis y los 144,000. Y queremos comenzar nuestro estudio en el
libro de Apocalipsis, el capítulo 21, y los versículos 10 al 13.
Aquí se describe la Nueva Jerusalén, que después de los mil años va a descender del cielo como
una esposa ataviada para su marido. Dice en el versículo 10: "Y me llevó en el Espíritu a un monte
grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, teniendo
la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana
como el cristal. Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres
inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel; al oriente tres puertas; al norte tres
puertas; al sur tres puertas; al occidente tres puertas". Aquí encontramos una descripción de la Santa
Ciudad, la Nueva Jerusalén. Una ciudad celestial. Una ciudad que tiene doce puertas, e inscrita en cada
puerta está la denotación o el nombre de uno de los doce hijos de Israel, también conocido como Jacob.
Ahora, inmediatamente nos preguntamos quiénes son estos hijos de Jacob y cuáles son sus nombres.
Queremos leer Apocalipsis 7:1-3, porque en el pasaje que acabamos de leer se menciona que Jacob
tenía 12 hijos, sus nombres están en las puertas, pero no se dan los nombres.
En Apocalipsis 7:1-3 tenemos estas palabras: "Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre
los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento
alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol. Vi también a otro ángel que subía de
donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les
había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar, diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a
los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios".
Aquí encontramos, en realidad, una descripción del tiempo en que estamos viviendo ahora. Hay
cuatro ángeles que están deteniendo los cuatro vientos. Cuando los vientos se sueltan, viene la
tribulación final sobre el Planeta Tierra. Es decir, el planeta se va a desmoronar. Será un tiempo de
angustia el cual no se ha visto desde que existe nación. Pero antes de que venga ese tiempo, es
necesario sellar a los fieles para que cuando venga ese cataclismo no sean destruídos junto con todos
los demás. Por esa razón se envía a este ángel con un sello, para sellar con el sello de protección, a los
hijos de Dios, para que cuando venga este cataclismo, este tiempo de angustia, sus vidas sean
preservadas y no perezcan con los infieles. Ahora, desde el versículo 4 hasta el versículo 8, encontramos
los nombres de los sellados. Los sellados en realidad pertenecen a las doce tribus de Israel, que llevan
los nombres de los doce hijos de Israel. Noten Apocalipsis 7:4. Vamos a leer los nombres de estas tribus.
"Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de
Israel. De la tribu de Judá, doce mil sellados. De la tribu de Rubén, doce mil sellados. De la tribu de Gad,
doce mil sellados. De la tribu de Aser, doce mil sellados. De la tribu de Neftalí, doce mil sellados. De la
tribu de Manasés, doce mil sellados. De la tribu de Simeón, doce mil sellados. De la tribu de Leví, doce
mil sellados. De la tribu de Isacar, doce mil sellados. De la tribu de Zabulón, doce mil sellados. De la tribu
de José, doce mil sellados. De la tribu de Benjamín, doce mil sellados".
Estos son los nombres de los doce hijos de Jacob o de Israel, y sus nombres están inscritos en las
puertas, como hemos visto, de la Santa Ciudad, la Nueva Jerusalén. Ahora, inmediatamente nos
preguntamos, cuándo es que van a vivir los 144,000 que vienen de las doce tribus de Israel, que llevan
los nombres de los doce hijos de Israel. ¿Cuándo? ¿En qué momento histórico van a vivir sobre la tierra?
Bueno, el libro de Apocalipsis lo deja muy en claro.
Vayan conmigo a Apocalipsis 6:15 al 17, y luego vamos a continuar al capítulo 7 para ver cuándo
es que van a vivir los 144,000. Dice en el versículo 15: "Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los
capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los
montes; y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que
está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién

podrá sostenerse en pie?" No cabe duda que estos versículos están describiendo la Segunda Venida de
Cristo. Y dice aquí que cuando Cristo venga, la mayoría de los seres humanos se van a esconder en las
cuevas y van a rogar que las piedras caigan sobre ellos.
Pero inmediatamente nos preguntamos, ¿será que todos los seres humanos van a esconderse
en las cuevas y van a rogar que las piedras caigan sobre ellos? La respuesta es que no. Cuando se suelten
los vientos y venga esta tribulación final, esta destrucción final, va a haber un grupo, que se va a
mantener en pie. ¿Y quiénes son esos que se van a mantener en pie?
Los 144,000 sellados. Esto indica que los 144,000 son los que van a estar vivos cuando Jesús
venga. Porque se les sella para poder pasar victoriosamente por la tribulación final, para que cuando
venga el que está sentado en el trono, puedan estar en pie, firmes, ante el Señor. Es decir, los 1444,000,
van a vivir cuando Cristo venga. Son los que van a estar vivos cuando Jesús venga. Van a pasar por la
tribulación final. Y cuando Jesús venga sobre el trono, se van a mantener firmes. Mientras que los impíos
se están escondiendo sobre las cuevas y están rogando que las rocas caigan sobre ellos.
Ahora, necesitamos responder a otra pregunta. Se dice que los 144,000 vienen de las doce
tribus de Israel, y sin embargo van a vivir cuando Cristo venga. Ahora, la pregunta clave es, ¿adónde
están hoy las doce tribus de Israel? ¿Será que esto está hablando de las tribus literales de Israel? No
puede ser. Porque las tribus literales de Israel se han perdido. Ya no existen las doce tribus de Israel.
Entonces, ¿cómo es que los 144,000, que van a estar vivos cuando Cristo venga, dice que vienen de las
doce tribus de Israel? ¿Cómo es posible eso? Tal vez lo que necesitamos hacer es entender lo que
significa Israel. ¿Quién es Israel? ¿Será que Israel no son los israelitas literales que pertenecen a las
tribus literales, que Israel mas bien son un grupo de gente espiritual?
Yo creo que sí. Noten lo que dice Romanos 2:28 y 29, aquí habla el apóstol San Pablo, y está
definiendo lo que es un judío. Dice allí: "Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión
la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es
la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios".
¿Qué es un judío según el apóstol San Pablo? No es uno que está circuncidado externamente.
No es un individuo que tiene un nombre judío, sino es un individuo que tiene a Jesús, que tiene el
corazón circuncidado por Jesús, en otras palabras. No es un judío literal sino que es un judío espiritual.
Noten también lo que dice en el libro de Gálatas, el capítulo 3, y vamos a leer, en primer lugar, el
versículo 16. A Abrahán se le hicieron ciertas promesas. Ahora la pregunta clave es, ¿a quién en realidad
se le hicieron esas promesas. Versículo 16 dice: "Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a
su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la
cual es Cristo".
¿Quién es la simiente de Abrahán? Cristo es la simiente de Abrahán. Y ustedes dicen: ¿y
nosotros qué? Noten lo que dice el versículo 26 y vamos a leer hasta el versículo 29. Dice en el versículo
26: "Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados
en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni
mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús".
Y ahora escuchen bien, "Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y
herederos según la promesa".
¿Qué es ser un judío según esto? No significa tener sangre literal de Abraham. No significa vivir
en el Medio Oriente. Significa tener a Jesús. El que tiene a Jesús es un judío de verdad. Noten Romanos
9:6 al 8. Nuevamente el apóstol Pablo está hablando aquí sobre quién es un judío. Dice allí en el
versículo 6: "No que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden de Israel son
israelitas", imagínense ustedes que no todos los que son israelitas son israelitas, según dice el apóstol
Pablo, "ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: En Isaac te será llamada
descendencia. Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos
según la promesa son contados como descendientes".

Es decir, un judío, según la definición que da Dios, no es un judío literal con sangre de Abraham.
Si hemos recibido a Jesús como nuestro Salvador, según la definición de la Biblia, nosotros somos
considerados por Dios como judíos. Si ustedes leen el evangelio según San Juan, el capítulo 8, Jesús
estaba hablando con los judíos y les dice: "Ustedes yo sé que son simiente de Abraham, pero en realidad
yo quiero decirles que ustedes no son simiente de Abraham”. Es decir, Jesús dice: "Yo sé que ustedes
literalmente descienden de Abraham, pero en realidad ustedes no son simiente de Abraham. Porque
ustedes quieren matarme, y si Abraham viviera hoy, no querría matarme".
Es decir, ustedes son simiente, no de Abraham, sino que ustedes son simiente del diablo. Porque
rechazaban a Jesús. Es decir, la clave para ser un judío, no es tener sangre de Abraham, sino estar unido
con Jesús. Entonces yo pregunto, ¿será que los 144,000 descienden de las doce tribus literales de Israel?
¿Son descendientes literales de Abraham? ¡No! Porque ya hemos visto que la definición de un judío es
alguien que ha sido circuncidado de corazón. Es alguien que ha recibido a Jesús. Alguien que ha sido
bautizado en Cristo. Ese es un judío. Ese es un israelita descendiente de Jacob o de Israel. Es decir, que
estas doce tribus no son literales, sino que conllevan un significado espiritual.
Ahora, quiero que notemos lo que dice Apocalipsis 21:12. Se habla de doce puertas con los
nombres de los doce hijos de Jacob. Ahora, yo quiero que ustedes noten algo muy interesante en cuanto
a las puertas. Apocalipsis 21:12. ¿Saben ustedes que en las puertas va a haber ángeles chequeando la
identificación? Dice en el capítulo 21 y el versículo 12: "Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y
en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel".
Pregunto entonces, en las puertas, ¿hay ángeles admitiendo y no admitiendo personas? Claro
que sí. Ahora, inmediatamente nos preguntamos, ¿qué es lo que exigen los ángeles para admitir a
alguien dentro de la Santa Ciudad, por las puertas de la ciudad? Noten lo que dice Apocalipsis 22:14, y
vamos a leer después el versículo 15. Y yo estoy leyendo de la versión del 60. Las versiones mas antiguas
dicen de una forma un poquito diferente. Creo que las versiones antiguas son mas fidedignas, y mas
adelante les voy a decir por qué razón. Dice en el versículo 14: "Bienaventurados los que lavan sus
ropas", las versiones mas antiguas dicen: Bienaventurados los que guardan sus mandamientos, "para
tener derecho al árbol de la vida,y para entrar por las puertas en la ciudad".
Yo pregunto, ¿quiénes son los que van a entrar por las puertas de la ciudad? Los que guardan los
mandamientos. Y yo pregunto, ¿quiénes van a estar afuera que no se les va admitir? Noten el versículo
15: "Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo
aquel que ama y hace mentira". ¿Se dan cuenta que estas son puras violaciones de los diez
mandamientos? Homicidas, no matarás; idólatras, no te harás imagen; ama y hace mentira, no hablarás
falso testimonio; fornicario, no cometerás adulterio; etc.
Es decir, que los que están adentro guardan los mandamientos de Dios. Mientras que los que
están afuera, ¿qué hacen? Quebrantan los mandamientos de Dios. Y los ángeles están en las puertas
diciendo: ¿Guardaste tú los mandamientos por amor a Jehová? Ah, sí, muy bien, pasa. Tú,
¿desobedeciste a Jehová? ¿Pisoteaste los mandamientos? ¿No adoraste al Señor? Por lo tanto no
puedes entrar acá. Es decir, los ángeles van a admitir por las puertas a los que amaron a Dios y
guardaron sus mandamientos. Porque Jesús declaró: “ Si me amais, guardad mis mandamientos". Pero
ahora necesitamos analizar un poquito a los hijos de Jacob. Aquí se va a volver bien interesante esta
cosa. Permítanme decirles algo en cuanto a estos hijos que tenía Jacob, que luego se conoció como
Israel.
Estos muchachos en su mayoría eran mala gente. Imagínense ustedes, eran unos envidiosos y
celosos. Cuando el padre a José le dio un manto, se llenaron de envidia y de celos. Eran unos
mentirosos. Cuando vendieron a José a Egipto, le dijeron al padre que lo había matado un animal. Eran
unos mentirosos. Además de eso, eran unos asesinos. Odiaban a su hermano. Y Simeón y Leví querían
matar a José. Imagínense que Simeón y Leví eran tan sanguinarios, que en cierta ocasión, Siquem, que
no era israelita, tuvo relaciones sexuales con la hermana de ellos, Dina, y Simeón y Leví se enfurecieron

con Siquem por haber dejado embarazada a Dina. Y entonces Siquem dijo: "Yo amo a Dina y Dina me
ama a mí y nos queremos casar". Entonces Simeón y Leví dijeron: "Está bien. Te puedes casar con ella,
siempre y cuando todos los hombres de la ciudad se circunciden". Y dijeron: "Está bien. Nos
circuncidamos todos". Todos se circuncidaron. Y cuando estaban en el terrible dolor de la circuncisión,
Simeón y Leví se fueron a la ciudad de Siquem y arrasaron con todo. Mataron a todos los hombres de la
ciudad y le robaron todos sus bienes. Eran unos sanguinarios y unos ladrones.
Además de eso, imagínense ustedes, que Rubén cometió el pecado de incesto. Se acostó con la
concubina de su propio padre, Bilha, según Génesis 35:22. Además de eso, eran inmisericordes y
malvados. Mas adelante, cuando José se encuentra con sus hermanos en Egipto, encontramos que José
estaba escuchando su conversación, pero ellos no lo sabían, y uno le decía al otro: "Miren como
nosotros fuimos con José, cuando lo echamos allá al foso y él clamaba y gemía y pedía por favor que no
lo vendiéramos". Y sin embargo, malvados, sin ninguna misericordia, lo vendieron. Imagínense ustedes,
deshonraron a su padre durante años y años. Además de eso, encontramos a Rubén que podría haber
librado a su hermano pero no tenía la columna vertebral para decir --lo que ustedes quieren hacer está
mal, no lo vamos a hacer-- y se fue. Y cuando regresó ya habían vendido a José. Era débil de carácter.
Y Judá, imagínese, se acostó con su nuera, pensando que era una prostituta, y la dejó
embarazada, a su propia nuera. Esa era la clase de personas que eran los hijos de Jacob. E
inmediatamente nos preguntamos, cómo es posible que los nombres de estos doce muchachos estén
inmortalizados en las puertas de la Santa Ciudad, Nueva Jerusalén y van a quedar ahí ¡por los siglos de la
eternidad! Yo me puedo imaginar a los impíos fuera de la ciudad, diciéndole a Dios, --¿cómo es que tú
tienes a esos muchachos allá dentro? ¿Cómo es que tú tienes esos nombres en las puertas de la Santa
Ciudad? Asesinos, celosos, envidiosos, ladrones, adúlteros, débiles morales, ¿y allá los tienes, dentro de
la ciudad? ¿Cómo es posible? Ellos cometieron los mismos pecados que nosotros--. Inmediatamente nos
preguntamos ¿por qué razón están los nombres de los doce hijos de Jacob sobre las puertas de la Santa
Ciudad, cuando eran tan malvados? La respuesta la tiene el mismo libro de Apocalipsis. El Espíritu Santo
los transformó y los cambió. No quedaron igual como eran. Noten lo que dice Apocalipsis 2:7, y ésta
formula se usa para cada una de las siete iglesias de Apocalipsis. Dice: "El que tiene oído, oiga lo que el
Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del
paraíso de Dios".
¿Al que qué? Al que venciere, dice aquí. Yo pregunto, ¿los hijos de Jacob vencieron sus malos
rasgos de carácter? Claro que sí. Noten lo que dice Apocalipsis 21:7 y 8, nuevamente la misma idea de
que los que están en la ciudad fueron vencedores sobre sus malos rasgos de carácter. Dice en el
versículo 7: "El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo".
Pero ahora fijense los otros. Dice en el versículo 8: "Pero los cobardes e incrédulos, los
abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su
parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda". ¿Ven el contraste entre los que
están dentro y los que están fuera? Los que están dentro vencieron los pecados que cometen los que
están afuera. Porque si los de adentro hubieran continuado cometiendo los mismos pecados no
hubieran estado adentro sino que hubieran estado ¿dónde? Hubieran estado afuera de la Santa Ciudad.
Los nombres de los doce hijos de Jacob están inmortalizados sobre las puertas, sencillamente, porque a
pesar de que eran pecadores y malvados, vencieron los malos rasgos de su carácter por la sangre del
Cordero. Es más, en Apocalipsis 15:2, que no lo vamos a leer, dice que los que viven en los últimos días
cuando Cristo venga, dice allí, que habrán ganado la victoria sobre la bestia, sobre su imagen, sobre su
señal, y sobre el número de su nombre. Es decir, este grupo al final de la historia, a pesar de que fueron
pecadores, tenían malos rasgos de carácter, dice que al final de la historia, se van a parar ante la bestia,
el sistema del cual hemos hablado, ante su imagen, el segundo sistema del cual hablamos y van a
rehusar la marca de la bestia, aún a riesgo de sus propias vidas. No van a temer la muerte. Van a ser
fieles a Dios. Es decir, van a ser vencedores.

Ahora, inmediatamente nos preguntamos, ¿por qué razón es que la palabra 'puertas' está en
plural. ¿Cuántas puertas son? Son doce puertas. ¿Y qué está inscrito sobre cada una de las puertas? Uno
de los nombres de uno de los doce hijos de Jacob. Yo pregunto, ¿creen ustedes que todos vamos a
entrar en la Nueva Jerusalén por la misma puerta? No. Porque según leímos en Apocalipsis 22 y el
versículo 14 dice: "Bienaventurados los que guardan sus mandamientos para que su potencia sea en el
árbol de la vida", y ahora escuchen bien, "y que entren por las puertas en la ciudad". Es decir, que los
vencedores van a entrar por todas las puertas. Ahora, yo pregunto, ¿por qué puerta va a entrar usted,
por qué puerta voy a entrar yo? La respuesta es muy sencilla. Escuchen bien. Los doce hijos de Jacob, en
realidad representan doce diferentes tipos de personalidad. Hoy en día los psicólogos dicen que hay
cuatro, pero la Biblia enseña que hay doce rasgos de personalidad, doce diferentes tipos de
personalidad. Y toda persona en el mundo tiene los rasgos de personalidad que tenía uno de los hijos de
Jacob. ¿Por cuál puerta entraremos nosotros? En realidad, entraremos por la puerta del hijo que se
parecía a nosotros, que tenía el mismo rasgo de carácter que nosotros. Obviamente no vamos a entrar
por doce puertas a la vez.
Los que van a vencer van a entrar por diferentes puertas, dependiendo del tipo de personalidad
que tenga. Y ustedes dicen, ¿cómo así Pastor? Vamos a ir a Génesis 49:1 y 2, y se van a dar cuenta que lo
que les estoy diciendo es la verdad. Aquí Jacob reúne a sus hijos, y va a describir en este capítulo, el
carácter de cada uno de sus hijos. Y quiero que noten cuidadosamente, Génesis 49, versículos 1 y 2.
Dice: "Y llamó Jacob a sus hijos, y dijo: Juntaos, y os declararé lo que os ha de acontecer en los días
venideros". Otras versiones dicen, les voy a contar lo que va a suceder en los últimos días o los días
finales. Es decir, les voy a mostrar lo que va a suceder al final de la historia. Yo pregunto entonces, ¿van
a estar vivos los hijos de Jacob al final de la historia? Obviamente que no. Todos están muertos.
Cuando Cristo venga los va a resucitar. Pero ellos no van a pasar por la tribulación final, como se dice de
los 144,000. Es decir, que cuando dice aquí que Jacob junta a sus hijos y les dice, yo los voy a explicar a
ustedes lo que va a acontecer en los últimos días, está hablando de los que van a vivir en este mundo en
los últimos días, que van a tener rasgos de carácter semejantes a los rasgos de carácter que tenían los
hijos de Jacob. Versículo 2 dice: "Juntaos y oíd, hijos de Jacob, Y escuchad a vuestro padre Israel".
Y luego entonces Jacob procede a describir los caracteres de sus doce hijos. Y está explicando en
realidad, lo que va a acontecer en los últimos días, con los caracteres de esos hijos. Porque los hijos no
van a estar vivos en los últimos días. Solo van a vivir cuando Jesús venga. ¿Están entendiendo lo que
estoy diciendo? Es decir, que al final de la historia va a haber gente que tiene los doce razgos de carácter
que tenían los hijos de Jacob. Doce diferentes tipos de personalidad. Gente con los mismos defectos de
carácter. Gente ladrona, gente envidiosa, gente asesina, gente idólatra, gente fornicaria, pero que por la
gracia de Dios, como los hijos de Jacob, vencieron, lo que menciona el libro de Apocalipsis, en cuanto a
los que están fuera de la ciudad, vencieron los que están adentro y por lo tanto, los ángeles les permiten
entrar por la puerta que lleva el nombre que denota su rasgo de personalidad.
Ahora, saben, hay algo interesante, y es que en las puertas de la ciudad, en realidad faltan dos
nombres de los hijos de Jacob. Falta en primer lugar el nombre de Efraín, y la razón es que en el libro de
Oseas dice: "Efraín se ha juntado a sus ídolos, abandonadlo". Es decir, que Efraín se tornó una nación
idólatra y por lo tanto no está. Otro individuo que no está es Dan. Si ustedes leen Génesis 49:17, se van
a dar cuenta porque Dan no está. Porque tenía un carácter tan depravado, tal como Satanás, que habrá,
la mayoría de gente del mundo que va a tener ese rasgo de carácter y no lo vencerán y por lo tanto no
entrarán en la Santa Ciudad. Génesis 49:17. Fijense lo que se dice de Dan: "Será Dan serpiente junto al
camino, Víbora junto a la senda", yo pregunto, ¿quién es la serpiente, quién es la víbora? Satanás. Dice:
"Que muerde los talones del caballo, Y hace caer hacia atrás al jinete". Dan tenía el rasgo característico
de Satanás, de la serpiente, de la víbora, que trata de lograr que la gente caiga del caballo. Es decir, que
caiga en pecado. Por eso, ni Efraín ni Dan están en los nombres que se encuentran en la Santa Ciudad.
Saben ustedes, es interesante también, que los doce fundamentos de la ciudad tienen los doce nombres

de los apóstoles del Cordero. ¿Y saben que hay un individuo que falta en la lista de los fundamentos?
¿Quién? Judas. Porque Judas era un idólatra. Y Judas era un individuo que tenía el carácter de Satanás.
Por eso dice en Juan 13, que el diablo se le metió en el corazón de Judas cuando iba a entregar a Jesús.
Es decir, al igual que Dan no está porque tiene los rasgos característicos de la serpiente, Judas, tampoco
está su nombre en los fundamentos.
Ahora, mencionamos Apocalipsis 22:14, "Bienaventurados los que guardan sus mandamientos".
Otras versiones dicen, "Bienaventurados los que lavan sus vestiduras". La pregunta clave es, ¿cuál es la
traducción correcta? ¿Bienaventurados los que lavan sus vestiduras o bienaventurados los que guardan
sus mandamientos? En realidad no importa cuál traducción le demos. ¿Y saben por qué? Porque en
otros versículos de Apocalipsis se presentan los dos conceptos. Les voy a mencionar algunos. Apocalipsis
7 y el versículo 14, habla de una gran muchedumbre que nadie puede contar, de toda nación, tribu,
lengua y pueblo. Y dice que estos individuos han lavado sus ropas y las han blanqueado en la sangre del
Cordero. Fijense que ahí tenemos claramente la idea de que los que se van a salvar al fin de toda nación,
tribu, lengua y pueblo, habrán lavado sus ropas en la sangre del Cordero. Pero en la Biblia también en
Apocalipsis, tenemos también la idea de que aquellos que lavan sus vestiduras guardan los
mandamientos de Dios. Es decir, los que lavan sus vestiduras no son desobedientes como los que están
fuera de la ciudad, sino que son obedientes a los mandamientos de Dios. Por ejemplo, Apocalipsis 12:17,
habla de esta generación final. Dice: "Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer
guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el
testimonio de Jesucristo". Y Apocalipsis 14:12, también hablando de los que van a vivir en el tiempo del
fin, dice: "Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de
Jesús".
Es decir, no importa si Apocalipsis 22:14 se traduce, "Bienaventurados los que lavan sus
vestiduras" o "Bienaventurados los que guardan los mandamientos", porque en otros textos de
Apocalipsis, se usan ambas expresiones, que indican que los que van a vivir en el tiempo del fin, habrán
lavado sus vestiduras que representan el carácter y observarán los santos mandamientos de Dios.
Noten Apocalipsis 22:11. Está hablando de cuando se cierre la puerta de la gracia. Se cierra la
puerta de la oportunidad. Y es interesante notar cómo se describe el momento cuando se va a dividir a
toda la raza humana. Dice en el versículo 11: "El que es injusto, sea injusto todavía"; dicho sea de paso,
en el idioma griego, si uno lo lee en el idioma original, va a encontrar que en realidad no dice el que es
injusto sea injusto todavía, sino el que es injusto, actúe todavía injustamente. Es decir, tiene que ver con
las acciones. "Y el que es inmundo, continúe ensuciándose; y el que es justo, continúe actuando
justamente; y el que es santo, continúe actuando con santidad".
Es decir, va a haber dos grupos. Los inmundos y los santos. Los injustos y los justos. Los limpios y
los santos entrarán por las puertas de la ciudad. Mientras que los que son inmundos e impíos estarán
fuera de la Santa Ciudad. Porque no habrán lavado sus ropas en la sangre del Cordero y pisotearán los
santos mandamientos de Dios. Noten lo que dice el Salmo 15. Es un salmo interesantísimo este. Salmo
15. Está hablando de aquellos que van a subir al santo monte de Dios, el Monte de Sion, adonde están
los 144,000. Noten lo que dice el Salmo 15. No es un salmo tan largo. Podemos leerlo todo. Dice:
"Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo?" Fíjense que los 144,000 son los únicos que entran al
templo, según dice Apocalipsis. "Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte
santo?" Ah, noten la respuesta. ¿Quién va a estar en el Monte Sion? ¿Quién va a estar en el templo? "El
que anda en integridad y hace justicia, Y habla verdad en su corazón. El que no calumnia con su lengua,
Ni hace mal a su prójimo, Ni admite reproche alguno contra su vecino. Aquel a cuyos ojos el vil es
menospreciado, Pero honra a los que temen a Jehová. El que aun jurando en daño suyo, no por eso
cambia; Quien su dinero no dio a usura, Ni contra el inocente admitió cohecho. El que hace estas cosas,
no resbalará jamás".
¿Recuerdan en Apocalipsis 6:17, cuando Jesús venga, dice: ¿Quién podrá mantenerse en pie?

Aquí habla de los que van a subir al monte Sion, donde están los 144,000, los que van a entrar al
tabernáculo o al templo de Dios y se dan todas las características de cómo van a ser. Y termina diciendo:
"el que hace estas cosas no resbalará jamás".
Es decir, se van a mantener firmes, en pie, porque habrán vencido y su carácter reflejará el
carácter de uno de los hijos de Jacob, que vencieron los defectos de su carácter. Es decir, no son judíos
literales. No son descendientes literalmente de Gad, de Isacar y de José. Es decir, no tienen la sangre
necesariamente de ninguno de esos. Pero espiritualmente son israelitas porque tienen el mismo
carácter y la misma victoria que tuvieron los hijos de Jacob. Es decir, son israelitas espirituales. Y van a
estar vivos cuando Jesús venga. Van a pasar por la tribulación final, lo cual significa, que no pueden ser
los doce hijos de Jacob literales. Porque esos murieron hace mucho tiempo. Tiene que ser que en los
últimos días va a haber gente con los mismos rasgos de carácter. Que aunque fueron depravados en su
vida, por la gracia de Cristo, vencieron el mal y entrarán por la puertas en la ciudad.
Ahora, es interesante notar que las puertas son de perlas. ¿Han visto ustedes algo mas lindo
que una perla? Oígame, las perlas son preciosas. Cuando yo era niño, mis padres, vivíamos en ese
tiempo en Venezuela, mis padres nos llevaban de vacación a una isla muy hermosa, que se llama la Isla
de Margarita. Íbamos a almacenes a donde tenían perlas. El dueño del almacén abría una bolsita y
sacaba las perlas ahí en el mostrador, para que uno pudiera escoger las perlas que quería. Hoy en día no
se puede hacer eso porque lo asaltan. Pero en ese tiempo era un mundo diferente. Sacaba las perlas y
entonces uno escogía las perlas que quería. Lindas perlas. Son así color crema, con una mezcla de
colores como el arcoiris. Imaginense ustedes, la Biblia dice en Apocalipsis, que cada puerta es una perla
completa. ¡Y estas puertas son inmensas! Ahora, inmediatamente nos preguntamos, ¿por qué razón es
que Dios escogió algo tan hermoso como una perla? Yo creo que sé. ¿Saben cómo se forma una perla?
Un granito de arena cae en la madre de perla, e irrita la ostra y entonces esa ostra empieza a soltar un
líquido que va rodeando el grano de arena y así se va formando la perla. Es decir, la perla hermosa se
forma a través de un proceso de irritación. Yo pregunto, ¿cómo es que nosotros vamos a entrar al reino?
¿Facilito? ¿Suavecito? ¿Todo color de rosa? ¡No! Noten lo que dice el apóstol San Pablo, en Hechos 14 y
el versículo 22. Dice aquí, hablando del apóstol Pablo: "Confirmando los ánimos de los discípulos,
exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas
tribulaciones entremos en el reino de Dios".
¿Cómo es que vamos a entrar en el reino de Dios? ¿A través de muchas qué? Muchas
tribulaciones, muchas irritaciones, podríamos decir. ¿Pero saben algo? Que si nos mantenemos firmes
entraremos por las puertas de perlas, porque tendremos un carácter con la hermosura de una perla.
Ahora, escuchen bien. Los 144,000 van a tener un carácter muy especial. Van a vencer completamente
la carne, el mundo y el diablo. Van a vivir en este mundo con una victoria plena sobre el pecado. Van a
ser como Enoc que fue trasladado al cielo de entre los vivos. Imagínense ustedes que dice en Génesis, el
capítulo 5, que Enoc, antes de que fuera traspuesto al cielo con Dios, dice que caminó con Dios. En
Hebreos, el capítulo 11, y el versículo 5, se amplía este pensamiento. Dice que Enoc, antes de que fuera
traspuesto al cielo, agradó a Dios. Y Enoc representa a aquellos que van a estar vivos cuando Jesús
venga, los 144,000, que van a ser trasladados al cielo de entre los vivos. Porque Apocalipsis 6 y 7 dice,
que cuando Cristo venga sobre el trono se va a hacer la pregunta ¿quién podrá estar en pie cuando Jesús
venga?
Y se va a responder, los 144,000 sellados, podrán estar en pie. Es decir, van a estar vivos cuando
Jesús venga. Vivos y victoriosos sobre el pecado, sobre el mundo y sobre el diablo. Es decir, que si
nosotros vamos a estar vivos cuando Jesús venga, nosotros vamos a tener que estar en ese grupo.
Porque es el único grupo que va a estar vivo cuando Jesús venga. Hay muchos que murieron en Cristo
que van a resucitar y entonces los vivos y los muertos, los que murieron y resucitaron van a ascender en
las nubes a recibir a Jesús en el aire.

Pero los 144,000 son los que estarán vivos cuando Jesús venga. Y tendrán un carácter especial.
Se pararán ante la bestia, su imagen. Rechazarán la marca y rechazarán el número del nombre de la
bestia, aún a riesgo de su vida. Aunque no morirán, estarán bajo sentencia de muerte por el decreto de
muerte que menciona Apocalipsis 13 y el versículo 15. Noten el carácter especial que tendrá este grupo.
Apocalipsis 14:1 al 5. Dice: "Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y
con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente".
Es decir, no significa que Dios va a poner un tatuaje en la frente. Significa, la frente es la mente.
Es decir, tendrán a Dios y a Jesús en su mente. Versículo 2: "Y oí una voz del cielo como estruendo de
muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de arpistas que tocaban sus
arpas. Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los
ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron
redimidos de entre los de la tierra. Estos son los que no se contaminaron con mujeres", no está diciendo
que no fueron casados. Las mujeres son la ramera que menciona Apocalipsis y las hijas de la ramera.
Es decir, no se entremezclaron con las iglesias apóstatas. Porque en las profecías mujeres
representan iglesias. Dice: "Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos
son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres
como primicias para Dios y para el Cordero, y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha
delante del trono de Dios". ¡Qué carácter tan brillante y reluciente tendrá este grupo! Mateo 5 y el
versículo 8, nos dice: "Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios".
¿Quiénes son los que van a estar parados cuando Cristo venga? Los que tienen limpio corazón,
son los que van a ver a Dios. Noten Hebreos, y el capítulo 12 y el versículo 14, enfatiza lo mismo. Dice:
"Seguid la paz con todos", y ahora escuchen esto, "y la santidad sin la cual nadie verá al Señor".
¿Quiénes son los que van a ver al Señor? Dice aquí que son los que son santos, los que tienen santidad,
dice aquí, son los que verán al Señor. Noten 1 San Juan, 3:1 al 3. "Mirad cuál amor nos ha dado el Padre,
para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.
Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser, pero sabemos que
cuando él se manifieste, seremos semejantes a él porque le veremos tal como él es".
¿Cómo vamos a ser cuando Jesús venga? ¿Vamos a ser qué? Semejantes a él. ¿Y por qué? Noten
el versículo 3. "Y todo aquel que tiene esta esperanza en él", es decir, la esperanza de ver a Jesús como
él es, cuando Jesús venga, dice: "se purifica a sí mismo, así como él es puro". ¿Qué hacemos en
preparación para recibir al Rey? Nos purificamos a nosotros mismos, como él también es puro. ¿Saben
ustedes que la Biblia dice que Dios es como un fuego consumidor? ¿Quién puede habitar con un fuego
consumidor? Noten lo que dice Isaías, el capítulo 33. La mayoría de las iglesias dicen que son los malos
que van a vivir con el fuego consumidor y nunca se van a apagar. La Biblia enseña que son los buenos los
que van a vivir con el fuego consumidor, porque tendrán un carácter a prueba de fuego. Noten lo que
dice Isaías 33 y vamos leer empezando en el versículo 14: "Los pecadores se asombraron en Sion,
espanto sobrecogió a los hipócritas". Y luego noten la pregunta. "¿Quién de nosotros morará con el
fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas?" Fijense la respuesta. "El que
camina en justicia y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos
para no recibir cohecho, el que tapa sus oidos para no oir propuestas sanguinarias; el que cierra sus
ojos para no ver cosa mala, éste habitará en las alturas"; es decir, en las alturas del Monte de Sion,
adonde están los 144,000, "éste habitará en las alturas; fortaleza de rocas será su lugar de refugio; se le
dará su pan, y sus aguas serán seguras. Tus ojos verán al Rey en su hermosura; verán la tierra que está
lejos".
Y esa tierra es el cielo. Los 144,00, aunque han tenido los peores rasgos de carácter, doce
diferentes tipos de personalidad, por la sangre del Cordero, habrán vencido esos malos rasgos y estarán
sin mácula, ni mancha, delante del trono de Dios. Y ustedes dicen, Pastor, ¿cómo es posible alcanzar ese
nivel de desarrollo? Quiero leer un último pasaje, para concluir. El Salmo119:9 al 11, nos da el secreto.

Dice allí: "¿Con qué limpiará el joven su camino?" ¿Quieren limpiar su camino para estar con ese grupo?
"Con qué limpiará el joven su camino?" Aquí viene la respuesta. "Con guardar tu palabra. Con todo mi
corazón te he buscado. No me dejes desviarme de tus mandamientos". Y ahora viene el versículo clave.
"En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra tí". Llegamos a ese nivel de desarrollo
cuando nosotros meditamos sobre Jesús y sobre su palabra. Y Jesús llega a ser parte de la fibra de
nuestro ser. Ojalá sea esa nuestra experiencia.

Vamos a comenzar en este momento nuestro estudio en el libro de Génesis en el capítulo 1 y el
versículo 31.
Es la conclusión de la semana de la creación. En realidad es la conclusión
del sexto día, es la terminación de la obra que hizo Jesús, y claro descansó el séptimo día.
Pero al concluir el trabajo el sexto día quiero que noten cómo Dios vio lo que había hecho.

Dice allí, "Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la
mañana el día sexto".
¿Cuántas cosas malas hizo Dios en la creación?
Ninguna.
Todo lo que hizo Dios en la semana de la creación fue bueno, y no solo bueno, sino bueno en gran
manera.
Pero Dios les advirtió a Adán y Eva de que había un árbol en el huerto del cual no debían comer. Y que si
comían de ese árbol el resultado iba a ser pecado.
Y el fruto final del pecado iba a ser la muerte.
Noten lo que dice en Génesis el cap. 2 y los vers. 16 y 17 que hemos leído antes.

"Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la
ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás".
Es decir, Dios le dijo a Adán y Eva, si ustedes comen del arbol el mal va a entrar al mundo donde yo hice
solamente el bien. Y todos sabemos la triste historia o si no, no estaríamos aquí.

Adán y Eva escogieron comer del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal. Inmediatamente
comieron ellos, se produjo un cambio en este mundo. Donde antes todo era bueno ahora penetró a este
mundo el mal.
Surgió la división. Eso ve por el hecho de que cuando Dios viene y le habla a Adán y le pregunta, qué ha
hecho, Adán dice, "la mujer que tú me diste me dio de comer y yo comí".
Cuando viene a la mujer, la mujer le dice, "la serpiente que tú hiciste me dio del fruto y yo comí".
Fijense, que aquí estan ya todos contra todos. Adán contra Eva, Eva contra Dios, Adán contra Dios, ahora
surge la discordia.
Ahora se ha realizado un cambio en la orientación del hombre. Donde antes la orientación del hombre
era solamente el bien. Su único interés era el bienestar de los demás, ahora Adán y Eva y sus
descendientes se volvieron egoístas.
En vez de su enfoque estar sobre Dios y sobre sus semejantes, ahora el único enfoque era sobre sí
mismos.
Es decir, se volvieron ególatras. Se volvieron egoístas, el centro del enfoque ahora llegó a ser el yo. Es
decir, hubo un cambio radical en la orientación del corazón de Adán y Eva y sus descendientes.
Quiero que notemos en el libro de Génesis. cómo es que el corazón, el hombre interno dicta lo que
sucede en terminos de nuestras acciones en nuestra vida.
Donde antes las acciones eran buenas porque el corazón era bueno, ahora las acciones llegan a ser
malas porque el corazón es malo.
Donde antes el corazón estaba inclinado hacia el bien, ahora el corazón se inclina hacia el mal.
Vamos a notar este fenómeno en el libro de Génesis. Génesis el cap. 4 y el vers. 8 nos habla del primer
asesinato de la historia, cuando Caín mato a su hermano Abel.

Cometió la acción de asesinato.
Pero saben que la acción no era el problema. Vayan conmigo a 1 S. Juan 3:12, 15.
Dice el versículo 12, "No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le
mató?
Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas".
Aquí nos dice que Caín era del maligno y mató a su hermano.
Ahora, ¿qué vino antes de que Caín matara a su hermano?
Noten el versículo 15. Dice, "Todo aquel que aborrece a su hermano es" ¿qué? "homicida; y sabéis que
ningún homicida tiene vida eterna permanente en él'.
¿Qué es lo que viene antes de la acción del asesinato?
Dice aquí que viene el odio. El que aborrece, fijense que dice, "el que aborrece a su hermano es
homicida".
No dice el que aborrece a su hermano posiblemente algun día lo mate o cometa la mala acción.
Dice el que odia o el que aborrece a su hermano, en el momento de aborrecerlo, ¿qué pasa?

Es homicida. ¿A dónde comienza entonces el homicidio?
No comienza con una mala acción sino que comienza con una actitud del corazón, el aborrecimiento o el
odio. Y el odio en el corazón finalmente fructifica y produce ¿qué cosa? Produce las malas acciones y si
el corazón está torcido, las acciones ¿serán qué? Torcidas también.
Noten otro ejemplo en el libro de Génesis. Gen. 6:5. Estaba hablando de la civilización antes del diluvio y
noten la descripción tan lobrega que se da de esta gente.

¿A dónde estaba el problema? Dice, "todo designio de los pensamientos del" ¿qué? "corazón, era del
continuo solamente el mal".
Esos malos sentimientos en el corazón, ¿a qué llevaron?
Noten el capítulo 6:11, 12. El fruto de todo designio del corazón siendo el mal. Dice, "Y se corrompió la
tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena" ¿de qué? "de violencia.
Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino
sobre la tierra".
Yo pregunto, ¿a dónde comenzo la corrupción? ¿Con las malas acciones o con el mal pensamiento del
corazón? Fue con el pensamiento del corazón, con las intenciones, con las motivaciones.
El problema era con el corazón interno que llevó ¿a las malas qué? a las malas acciones.
Noten también lo que dice Gen. 8:21 sobre el problema del corazón. Esto es después del diluvio.
Y Noe ofreció un sacrificio. Y dice, "Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón:
No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre"; ahora escuchen esto, "porque el intento del
corazón del hombre es" ¿qué cosa? "malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente,
como he hecho".
¿A dónde está el problema del hombre?
Dice, "el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud". ¿Dónde está el problema? ¿Con
las malas acciones o con un corazón egoísta y malo?
El problema, mis queridos amigos y hermanos, el problema es con el corazón. Las intenciones internas,
las motivaciones internas que llevan a cometer malas acciones.
Tomemos un ejemplo mas del libro de Génesis. Gen. 27:41, aquí Jacob le acaba de quitar la
primogenitura a su hermano Esaú.
Y quiero que noten la reacción de Esaú.
Dice allí en Gen. 27:41, "Y aborreció Esaú a Jacob por la bendición con que su padre le había bendecido,
y dijo en su corazón: Llegarán los días del luto de mi padre, y yo mataré a mi hermano Jacob".
Yo pregunto, ¿qué vino primero? ¿La intención de matar o el asesinato?
La intención de matar. El problema ¿era con qué cosa? Con sus intenciones, las intenciones internas del
corazón.
Es decir, el problema con el pecado es que el pecado torció el corazón del hombre.

Cambió la dirección del corazón del bien hacia el mal.
Torció el corazón.
Torció las intenciones, las motivaciones.
Y donde antes salía todo lo bueno del corazón ahora en el corazón había mal y por lo tanto las acciones
eran malas.
Por eso nos dice en el libro de los Salmos, el Salmo 51 si quieren ir conmigo allí, y el versiculo 5, algo
muy interesante en cuanto a todos los que nacemos en este mundo.
Dice en el vers. 5, "He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió" ¿quién? "mi madre".
¿Desde cuándo nacimos torcidos? Aun antes del nacimiento.
Nos torcemos desde el momento de ¿nuestra qué? De nuestra concepción, como fruto del pecado de
Adán. Fuimos concebidos en pecado. Somos egoístas aun antes de concientemente saberlo.
Permítanme darles un ejemplo. No hay nada en el mundo mas egoísta que un bebé. ¿Qué pasa si usted
no le da al bebé la leche cuando el bebé cree que debe darsele la leche?
Ah, el bebé dice, mamá por favor ¿me das leche? No, no. ¿qué hace? Llora. Y si todavía no le dan la
leche, ¿qué hace? grita. Y si todavía no le dan la leche ¿qué? patalea.
Porque para ese bebe no hay nada en el mundo que exista sino ¿quién? sino él solamente. Y luego ese
bebé crece. Llega a tener unos dos o tres años, y vamos a darle aquí un poquito de propaganda a
Walmart, y los padres lo llevan allá a Walmart y el niño va al departamento de juguetes y encuentra un
camionsito que le gusta y va donde la mamá y le dice mamá, en su idioma asi de bebe, "yo quiero este
camionsito". Y la mamá le dice, "Juanito hoy no". Y dice, "yo quiero este juguete, yo quiero este
camión". No, no Juanito, hoy no. Dice, "ah bueno está bien no hay problema". ¡Oh, ustedes saben que
no! Juanito empieza a hacer ¿qué? Empieza a llorar y empieza a gritar.
Y si la mamá todavía le dice que no se tira al suelo y empieza a patalear y empieza a dar vueltas. "¿Quién
es mi mamá para decirme que yo no puedo tener este camión"? Y es aun antes que el niño entienda
plenamente que es egoísta. Y luego Juanito crece y se casa con Julieta y a los seis meses empiezan los
problemas.
Dice Juan, "ella no me plancha la ropa, ella me quema el arroz. Cuando llego a la casa no está bien
arreglada". ¿Qué se denota en esa actitud? El yo. "Ella no sabe tratarme a mí. ¿Acaso no sabe quién soy
yo"? ¿Dónde está el problema?
El problema es que nosotros fuimos ¿qué? Concebidos en pecado. Y el pecado tuerce el corazón hacia el
mal.
Noten lo que dice Jeremías 17 y el versículo 9. Aquí Jeremías conocía muy bien la situación del corazón
humano.
Dice esto, "Engañosos es el corazón más que todas las cosas", ¿ qué? "y perverso; ¿quién lo conocerá?
¿Qué es el corazón según Jeremías?
El corazón es ¿qué cosa? Perverso. Porque el corazón nace perverso. En Proverbios el capítulo 28 y el
versículo 26, dice esto,
"El que confía en su propio corazón es necio".
Porque desde que Adán y Eva pecaron le han transmitido a sus descendientes el virus del egoísmo, el
virus del yo, donde el hombre vive para sí y muchas veces muere para sí.
Jesús sabía que nuestro problema es con nuestro corazón. Así como lo denota en Génesis que del
corazón salen las malas acciones Jesús entendió eso también.
Noten lo que dice en el evangelio según San Mateo el capítulo 6 y el versículo 21. Aquí Jesús dice,
después de haber hablado de hacer tesoros en el cielo, etc. dice,
Yo pregunto, ¿dónde está el problema con el hombre? El problema que tiene el hombre ¿es con el
dinero o es con el corazón?
Es con el corazón.
Si el corazón es malo, ¿cómo se va a usar el dinero? Mal.

Saben que yo pastoreo esta iglesia adonde estamos teniendo la reunión, y yo les puedo decir que hay
personas en esta iglesia que tienen mucho dinero que no dan ni un centavo de diezmos y ofrendas.
Tienen un problema de dinero ¿sí o no? No. ¿Tienen un problema de qué? Tienen un problema de
corazón. ¿El corazón es qué? Egoísta.
Y por eso acaparan dinero. El apóstol Pablo no dijo que el dinero es la raíz de todos los males. El apóstol
Pablo dijo que el amor al dinero es la raíz de todos los males.
Un corazón egoísta ama el dinero y no quiere compartir con los demás. Como el joven rico, que
profesaba guardar la ley de Dios.
Dice, "he guardado todos los mandamientos desde mi juventud, ¿qué mas me falta?" Jesús le dice,
"sencillo, ve y vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres y tendrás tesoro conmigo en los cielos."
Y el joven rico se fue triste porque tenía muchas posesiones. ¿Dónde estaba el problema con el joven
rico? Con el dinero ¿verdad que sí? No. con su corazón.
Saben en esta iglesia yo no tengo que predicar mucho sobre dinero, ni pedirle a la gente dinero, la gente
que sabe, que asiste aquí, saben que muy raras veces predico sermones sobre dinero, sobre
mayordomía, sobre diezmos, sobre ofrendas. porque a mí lo que mas me interesa es alcanzar el corazón
de la gente, porque cuando alcanzo el corazón alcanzo el bolsillo también.
Cuando el corazón está bien el bolsillo está bien, la cartera está bien. Jesús sabía que el problema es con
el corazón.
Noten también Mateo el capítulo 12 y el versículo 34. Aquí Jesús está hablando de nuestras palabras.
Y noten lo que Jesús tiene que decir en cuanto a las palabras. Dice, "¡Generación de víboras! ¿Cómo
podéis hablar lo bueno, siendo malos"? ¿Qué pasa con una persona que es mala? ¿Puede hablar bueno
una persona mala? ¡No! Dice, "¿Cómo podéis hablar lo bueno siendo malos?
Porque de la abundancia del corazón habla la boca". ¿Dónde está el problema ¿con las palabras? ¿Con
las palabras que salen? No.
El problema está ¿a dónde? En el corazón. "De la abundancia del corazon habla la boca". Saben que
cuando yo era niño yo estudiaba en la ciudad de Caracas Venezuela, posiblemente hay algunos allá en la
ciudad de Caracas viendo está programación por televisión, pero yo estudié en una escuela que se llama
el Colegio Ricardo Greenwich y en esa escuela a veces, debo admitir, que usaba unas palabras que no
debía usar, ¿y saben lo que pasaba? Cuando yo usaba esas palabras, mis maestros llamaban a mis
padres, y les contaban que yo había usado malas palabras. ¿Y saben lo que pasaba?
No solamente me castigaban en la escuela sino cuando llegaba a la casa también. Y muy a menudo el
castigo de mi mamá era muy sencillo.
Me llevaba al baño y me lavaba la boca con jabón, por haber usado malas palabras. Recientemente yo vi
por ahí a mi mamá, ellos viven en Amarillo Texas.
Le dije, mamá, ¿sabes algo? No hiciste lo que debías haber hecho. Y ella dice "¿por qué? Porque me
lavaste la boca, lo que tenias que haberme lavado es el corazón.
Porque de la abundancia del corazon ¿qué? Habla la boca. Si el corazón está bien las palabras que salen
van a estar bien. Pero si tengo un corazón egoísta ¿qué clases de palabras van a salir?
Las palabras estarán acordes con el corazón.
En Proverbios 16:23 dice, "El corazón del sabio hace prudente su boca, y añade gracia a sus labios".
El corazón del sabio ¿hace qué?, prudente su boca. Podríamos cambiar eso y decir, "El corazón del fatuo
hace necia su boca".
Es decir, el problema está ¿en qué cosa? En el corazón del hombre.
Noten también lo que dijo Jesús en Mateo 15 y el versículo 19.
Aquí Jesús está hablando de lo que entra y lo que sale del hombre. Y dice allí lo siguiente, escuchen bien.
"Porque del corazón'"¿de dónde? "del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los
adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias".
¿De dónde salen todas estas cosas? Del corazón.

¿Qué es lo que hay que remediar? El corazón.
Y yo no se si ustedes se han dado cuenta pero toda esta lista que tenemos aquí son violaciones de los
diez mandamientos.
Homicidios, No matarás, adulterios,
No cometerás adulterio, fornicación tambien, hurtos,
No hurtaras, falsos testimonios,
No hablaras falsos testimonios, blasfemias,
No tomaras el nombre de Jehová tu Dios en vano.
Es decir, cuando el corazón es malo ¿qué hace la gente con la ley de Dios? La gente viola la ley de Dios.
Cuando el corazón está bien, ¿qué hace la gente?
La gente guarda la Santa Ley de Dios. Es decir el problema no está con las malas acciones sino con la
fuente que produce las malas acciones.
Todos conocemos lo que dice en Mateo el capítulo 5 y los versículos 27 y 28. Vayan conmigo un
momento allí.
Y escuchen especialmente los hombres que estan aquí y los que esta viendo por televisión porque esto
se aplica especialmente a los hombres aunque también se aplica a las mujeres.
Dice aquí en el versículo 27 Jesús, "Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que
cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón".
¿Cuándo es que uno comete adulterio? ¿Cuando cometió el acto o cuando codició a la mujer con el
corazón?
Fijense que Jesús dice que una persona que mira a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio,
¿dónde? en su corazón.
Y tarde o temprano esa actitud del corazón va a fructificar y va a usar ¿qué cosa? la acción del adulterio
o el acto del adulterio.
Es decir, el hombre tiene un problema con el corazón.
Al principio Adán y Eva tenian un corazón puro que no llevaba sino al bien. Era un corazón que se
preocupaba por ser fiel a Dios, por amar a los semejantes.
Pero cuando Adán y Eva pecaron el corazón se torció. Y ahora el corazón se tornó egoista, y del corazón
no salía sino el mal. Jesús dijo "por sus frutos conoceréis la naturaleza del árbol.
Ahora yo pregunto, si un árbol de aguacate, no produce aguacates, ¿dónde está el problema? ¿El
problema está con los aguacates o el problema está con el árbol? El problema está con la naturaleza del
árbol.
Es decir, el problema es que los frutos son un reflejo de la naturaleza del árbol. Así como los frutos en
nuestra vida son el resultado de la condición de nuestro corazón.
Es decir, nosotros necesitamos de alguna manera que Dios restaure la condición original en la cual nos
encontrabamos. Que Dios sane, que Dios rectifique el problema que nosotros tenemos en el corazón. Y
lo primero que necesitamos es reconocer la condición de nuestro corazón.
¿Y saben lo que nos revela lo malo que hay en nuestro corazon?
La ley de Dios.
Noten lo que dice en el libro de los Romanos, capítulo 7 y el versículo 7.
La ley de Dios nos dice en realidad lo que nosotros somos.
Dice, "¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por
la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás.
¿Cómo se yo que la codicia es mala? ¿Cómo se yo que la codicia es pecado? ¿Cómo se yo que el
adulterio es malo? ¿Cómo se yo que el falso testimonio es malo? Sencillamente porque la ley me dice
que todas estas cosas ¿son qué?
Todas estas cosas son malas. Es decir, la ley diagnostica el problema que tengo en el corazón. Y me dice,
tú tienes un problema grave en tu corazón que necesita ser remediado.

La ley ley de Dios diagnostica el corazón y me muestra el corazón exactamente como es. Permitanme
ilustrar lo que quiero decir. Supongamos que un individuo va a un médico. El médico le hace el examen.
Y el médico descubre que el individuo tiene cáncer. Y el individuo mira al médico y le dice al médico:
¿"Que yo tengo cáncer"? "Sí, hicimos todos los examenes y no hay duda alguna de que usted tiene
cáncer".
Imaginese si ese individuo, si ese paciente dijera, "Ah, usted me dijo que tenia cáncer", y saca una
pistola y mata al médico.
Yo pregunto, cuando el médico le muestra que tiene cáncer, ¿le está haciendo un bien o un mal?
Le está haciendo un bien. Porque cuando él se da cuenta que tiene cáncer, ¿qué va a buscar? Va a
buscar a alguien que le cure el problema del cáncer.
Así es la ley. La ley me muestra que tengo un corazón malo.
Me muestra que tengo cáncer espiritual, y la ley me dice, "tú necesitas que te remedien el problema del
corazón o sino tu corazón te va a matar".
Me muestra mi condición y me manda a buscar ¿una qué? una solución y me dice exactamente lo que
soy sin mentir, gracias a Dios. Asi que lo primero que necesito conocer es mi corazón.
Necesito que Dios me muestre mi corazón pecaminoso, como soy yo en verdad, para que entonces yo
pueda buscar ¿un qué? un remedio al problema.
Porque no voy a buscar un remedio sino considero que estoy ¿qué? enfermo. Permitanme darles otro
ejemplo para que puedan entender.
La Biblia dice que la ley de Dios es como un espejo.
¿Qué pasa cuando ustedes se levantan por la mañana y se miran en un espejo? Cuando yo me miro en el
espejo lo que veo es un desastre, cuando estoy recién levantado. Pues estoy despeinado, todavía no me
he afeitado, me está saliendo la barba. Digo, no puedo salir a la calle así.
Yo pregunto, ¿el espejo me está diciendo la verdad? ¿Me está haciendo un favor el espejo? ¿Debo darle
gracias a Dios por el espejo? ¡Oh, claro que sí! O es mejor decir, espejo mentiroso.
¿Cómo te atreves a decirme que yo necesito arreglo?
Y entonces agarro una piedra y rompo el espejo. ¿Eso soluciona mi problema? No. El espejo me está
haciendo un favor. Me está mostrando a mí lo que en realidad soy. Sin mentir.
Para que entonces yo pueda buscar agua y jabón y el peine y arreglarme.
De la misma manera la ley de Dios me muestra que tengo un corazón enfermo. Que tengo el problema
interno del pecado. Y que necesito remedio, necesito que sea curado mi corazón y entonces la ley me
manda a buscar una solución a mi problema.
Cuando estaba recién yo llegado a Fresno, hace algunos años, ya llevo casi diez años aquí en la iglesia
esta en Fresno, yo no sí como la gente me ha aguantado tanto tiempo, pero bueno, la Biblia dice, "aquí
esta la paciencia de los santos" y en realidad la gente ha sido muy paciente aquí.
Y he disfrutado el tiempo que he pasado acá. Pero cuando estaba recién llegado, tuve un culto de
oración buenísimo. Cantamos, oramos, estudiamos la Palabra. Yo estaba emocionadísimo y cuando salí
me monté en el carro y empezé a subir por First Street allí, hacia mi casa. Y como iba tan emocionado no
iba mirando el velocímetro y ustedes saben que esa zona son 40 mph y yo estaba andando como unas
55 mph que posiblemente 60.
Y en estas cuando voy emocionado y cantando de repente veo esa luz del policía atrás. Y llega el policía,
me para, llega a la ventana del carro. Y dice, señor por favor deme su licencia de manejar.
Sí, sí, sí oficial como no. Saco la cartera y no consigo la licencia. Digo no, no tengo la licencia. Dice, bueno
entonces deme la registración del carro. Ah eso sí, lo tengo ahí en la aguantera y voy abro la aguantera y
busco en los papeles y tampoco tengo la resgistración.

Dice, bueno tiene la tarjeta de seguro. Ah eso sí lo tengo la tarjeta del seguro y busco entre los papeles y
tampoco la tarjeta del seguro. Finalmente me dice, "mire, ¿cómo se llama usted y que hace? Me daba
casi pena decirle, yo soy pastor de la iglesia allí a la vuelta de la esquina.
Porque los pastores deben obedecer las leyes. Y dice, ¿usted no sabe que estaba andando casi a 60 mph
en una zona de 40? Le dije, sí oficial, usted tiene razón. Usted me está diciendo la verdad. Pero le dije, es
que vengo de una reunión de la iglesia donde cantamos, nos fue tan bien, eso fue glorioso le dije, iba
distraído.
El policia dice espere un momento y se fue allá a su automóvil y como tiene computadora buscó en la
computadora mi nombre. Y llegó unos pocos minutos después, llega otra vez a la ventana del carro y
dice, "Pastor Bohr, por esta vez se la voy a perdonar.
Y yo estaba diciendo, ¡gloria al Señor! Pero ahora escuchen bien, ¿hizo bien el policía? El policía no hizo
bien. Y ustedes dicen ¿cómo es que no hizo bien? No le pusieron la multa. Claro, yo me fui contento
porque no tuve que pagar la multa. Pero el policía no hizo bien. Dejenme explicarles por qué.
Yo había quebrantado ¿qué cosa? la ley. Y la ley exigía que yo si había quebrantado la ley ¿que hiciera
qué cosa? Que pagara la multa. Y el papel del policía es hacer cumplir la ley.
Así que debería haber hecho ¿qué cosa? El debería haberme dicho. Te voy a poner la boleta y debería
haberme puesto la multa. Ahora, hay otra forma que el policía podía haberlo hecho. Y aquí es que viene
la parte linda.
El policía podría haber venido a la ventana y decir, "Mire Pr. Bohr, usted ha quebrantado la ley, yo soy la
ley, soy el policía y yo sé por el radar que usted ha quebrantado la ley y yo veo que usted está triste por
haber quebrantado la ley.
Usted está arrepentido ¿verdad? Oh sí, sí oficial, cómo no, estoy arrepentido. Y el oficial dice, ¿sabe lo
que voy a hacer? Yo lo que voy a hacer es, yo voy a ir a la jefatura de la policía y yo le voy a pagar su
ticket. Yo le voy a pagar su multa.
Yo pregunto, ¿el policía estaría haciendo bien ahí? Sí, porque eso se llama gracia. Yo pregunto, si el va y
paga la multa, ¿la multa queda pagada? Claro que sí. ¿Pero no la paga quién? No la pago yo, el culpable,
sino que la pagó el inocente.
Me están entendiendo lo que estoy diciendo? La ley me muestra que yo soy ¿qué cosa? Pecador y
culpable. La ley no me puede salvar porque la ley exige el pago por haberla quebrantado.
¿Pero qué dice Jesús? Jesús dice, "mira yo voy a pagar tu multa, yo voy a pagar por tus pecados. Yo llevé
esos pecados a la cruz del calvario, yo pagué tu multa.
Y yo me puedo ir alegre a mi casa, seguro del perdón. No porque yo soy bueno sino porque Jesús es
bueno. No porque yo pagué sino porque él pagó.
¿Me están entendiendo lo que estoy diciendo? Y claro después que el policía me perdonó la multa, la
próxima vez que estoy pasando por esa calle aquí en First Street, 80 mph, a toda velocidad y el mismo
policía me para al siguiente día y mira y dice, "¿usted no es el que paré ayer?"
Y yo le digo con una sonrisa, "Sí oficial". Y el oficial dice "¿y usted no aprendió nada de lo que pasó
ayer?" y le digo yo, sí, que usted está pagando. ¿Qué creen que va a hacer el oficial? El oficial me va a
poner la multa de hoy y la de ayer también. ¿No es así?
Es decir el hecho de que el policía pagó mi multa no significa por eso que ahora yo tengo libertad para
violar la ley. Porque la actitud hacia ese policía ¿que voy a querer hacer? Cada vez que paso por ahí,
inclusive hasta el día de hoy, cada vez que paso por aquí por la esquina de Clinton y First, me acuerdo de
esa experiencia.
Y me acuerdo que el policía no hizo lo que debía haber hecho. Debería haber ido a pagar la multa, pero
me la perdonó. Es decir, mis queridos hermanos y hermanas, yo nazco con un corazón torcido. La ley me
muestra lo que soy, exactamente, no miente.

Si soy adúltero me dice eres adúltero. Si odio a mi hermano me dice, tu odias a tu hermano y eso es
pecado. Si hablo falso testimonio la ley lo dice clarito. Si practico idolatría la ley me lo dice. La ley no
miente.
Y la ley dice, la paga del pecado ¿es qué cosa? La paga del pecado es muerte. La ley en otras palabras
revela mi pecaminosidad. Revela lo malo que es mi corazón con el fin de que yo vaya a buscar ¿un qué?
Yo vaya a buscar un remedio. Ahora yo pregunto, ¿cuántos de nosotros hemos pecado? Todos hemos
pecado. Y saben que cuando la ley me muestra que soy pecador y me muestra la muerte, algo sucede.
La ley dice, yo no te puedo librar porque yo exijo que tu seas castigado. Pero la ley dice, hay uno que sí
te puede resolver el problema. Y es aquel que pagó la deuda que yo exijo.
Porque yo exijo la muerte, la paga del pecado es muerte, yo no estoy en asunto de misericordia, dice la
ley.
Yo sencillamente muestro el pecado y que debes morir. Yo no te puedo resolver el problema. Pero dice,
si tú vas a Jesús, el cargó la culpa de tu pecado. El sufrió la muerte que tú debes sufrir.
Si tú lo aceptas a él, tú eres acepto en el amado.
Noten lo que dice en el libro de Gálatas en el cap. 3 y el vers. 13. Un lindo versículo de la Escritura.
Dice allí, "Cristo nos redimió de la maldició de la ley",
¿por qué la ley nos maldice? ¿Por qué es que la ley nos maldice? ¿Porque somos qué? Pecadores.
La ley no es mala. La ley es buena. Yo soy malo y la ley me maldice porque soy pecador.
Dice, "Cristo nos redimió de la maldición de la ley", ¿y cómo lo hizo? "hecho por nosotros maldición".
Es decir, Jesús pagó la multa que yo debo pagar, "(porque está escrito: Maldito todo el que es colgado
en un madero)". Ahora, como me voy a sentir yo cuando yo miro a la cruz de Jesús y veo que Jesús cargó
con la pena que yo debia sufrir. Cuando lo veo colgado en la cruz clamando, "Dios mío, Dios mío ¿por
qué me has desamparado?
Cuando veo al Señor Jesucristo sudando gotas de sangre en el Getsemaní, orando para que su Padre
quite la copa, cuando veo lo horrible que es el pecado, lo terrible que es el pecado y lo terrible que hizo
con Jesús, ustedes creen que yo voy a seguir pecando, cuando veo lo que el pecado hizo con Jesús.
Claro que no. Es decir, la ley, quiero que entendamos esto, la ley me muestra mi pecaminosidad y dice,
yo no te puedo resolver el problema de tu corazón. No puedo resolver el problema de tu pecado porque
yo lo que exijo es que si tú pecas, mueres.
Pero la ley dice, allá hay uno que cargó tu desobediencia a la ley y sufrió terriblemente por tus
violaciones de la ley. Si tú lo recibes a él, ya él sufrio el castigo en tu lugar.
Tú no tienes que sufrir, ya el pagó la multa que tú debes pagar que es la muerte. Yo les pregunto, ¿creen
ustedes que en ese momento se despierta en mi corazón gran gratitud en mi corazón para con Dios?
Claro que sí. Escuchen bien. En ese momento se realiza en mi corazón un cambio, y yo miro a Jesús en la
cruz, y digo, Señor, es terrible el pecado.
Mira lo que te hizo el pecado. Yo no quiero mas nada que ver con ese monstruo. Y de repente ahora se
empieza a realizar un cambio en mi corazón. Ahora no quiero pecar porque el pecado llevó a mi Jesus a
la cruz.
Lo hizo sufrir.
Me hace pensar de la experiencia de Adán. Imaginense ustedes cuando Adán y Eva pecaron que Dios le
dijo a Adán, "mira tienes que conseguir dos corderos", en un mundo donde nunca existia la muerte.
Hasta ese momento Adán habia justificado el pecado. Habia dicho, "no, la mujer que tú me diste". Es
decir, "tú tienes la culpa porque me diste la mujer".
El no sentía arrepentimiento por el pecado. El no veía lo terrible que era el pecado. ¿Saben cuándo Adán
se dio cuenta lo terrible que era el pecado? Se dio cuenta cuando tuvo que tomar esos dos animales y
rajarles la garganta y ver chorrear la sangre y de repente esos corderos estan inertes, en opraso de
Adán. ¡Terrible! En un mundo donde no había muerte.

Y entonces Dios según leímos en Génesis 3:21, toma esos mantos y cubre la desnudez de Adán y Eva. Y
Dios luego les explica. les dice, "el pecado de ustedes es tan terrible, exije la muerte y estos corderos
representan a la simiente que va a venir, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Así de
terrible es el pecado. Le va a costar la vida a su Creador. ¿Creen ustedes que ahora Adán veía el pecado
desde una perspectiva distinta?
Claro que sí. Ahora no quería excusar el pecado, sino que veía lo terrible que era el pecado y no quería
mas nada que ver con el pecado.
Se realizó en su corazón un cambio que se llama la conversión o el nuevo nacimiento, cuando vio el
sacrificio de los corderos representando el sacrificio de Jesús.
Su corazón fue quebrantado y ahora su corazón era diferente que antes de este momento. ¿Saben
ustedes que Dios es el gran cardiólogo celestial?
Pero Dios solamente hace una clase de cirugía. Dios no mete marcapasos. ¿Pacemakers? No. Dios no
anda cambiando válvulas.
Dios no hace by-pass. Dios solamente hace una clase de operación. ¿Y saben que operación es?
Transplantes.
Cambia un corazón necio y torcido a un corazón que ama a Dios y ama a los semejantes cuando ve lo
que costó el pecado.
Quiero que noten el libro de Ezequiel el cap. 36 y el vers. 26, 27. Fijense que linda esta promesa de Dios.
Dice aquí, "Os daré", escuchen bien, "corazón nuevo".
¿Cuántos le gustaría tener corazón nuevo? Dice, "os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro
de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra", es decir el corazón egoista, el corazón
duro, "y os daré un corazón" ¿de qué? "de carne". Un corazón tierno.
Y luego fijense, ¿qué vamos a hacer cuando tengamos ese corazón nuevo? Dice el versiculo 27, "Y
pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y
los pongáis por obra". Es decir, cuando Dios cambia el corazón ¿vamos a obedecer a Dios?
Claro que sí. Pero le vamos a obedecer no porque tenemos que hacerlo sino porque queremos hacerlo
porque lo amamos.
Porque hemos visto lo que el pecado cuesta. Yo he estado casado, ¿les digo cuántos años he estado
casado? He estado casado 34 años.
Y cada año le doy a mi esposa un regalo de aniversario. ¿Saben por qué le doy el regalo de aniversario?
Porque si no se lo doy me pone a dormir en el garage. Porque si no le doy el regalo de aniversario, no
me hace la comida.
Porque si no le doy el regalo de aniversario me toca planchar mis propias camisas. ¿Ustedes creen que
yo le doy el regalo de aniversario por eso? ¿Porque estoy obligado a hacerlo?
No.¿Saben por qué? Para mí es un deleite darselo. Porque hay amor.
¿Me están entendiendo? Cuando yo amo a Dios de corazón, va a ser un deleite obedecerle.
Por eso el Señor Jesucristo dijo, "Si me amáis, guardad mis mandamientos". Hoy en día los cristianos
dicen, "la ley, los mandamientos, eso no hay que guardarlo, pues eso fue clavado en la cruz".
Los que dicen eso no conocen lo que es recibir un nuevo corazón. No nos salvamos porque guardamos la
ley, sino que Dios nos salva, y luego por deleite guardamos la ley.
Y el que dice, no tengo que obedecerle porque le conozco, es mentiroso, dice la Biblia, y la verdad no
está en él.
Noten la linda promesa tambien en el libro de Jeremías, en el cap. 31 y el vers. 33. Dice aquí esta linda
promesa,
"Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová. Daré mi ley"
¿en su qué? "en su mente, y la escribiré en su corazón, y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por
pueblo".

Saben que muchos cristianos hoy en día dicen, "Yo no estoy bajo el viejo pacto, porque estoy bajo el
nuevo pacto.
En el antiguo pacto era por ley, ahora es por gracia". Los que dicen esto no saben lo que están hablando.
Porque en ambos pactos hay ley. La única diferencia es que en el viejo pacto los diez mandamientos
estaban escritos en tablas de piedra mientras que en el nuevo pactos los diez mandamientos estan
escritos en el corazón.
Los mandamientos no cambian, lo que cambia es el lugar en que están escritos los diez mandamientos.
De nada me vale tenerlos escritos en tablas de piedra. Para yo poder obedecer y querer obedecer a Dios
tengo que tener esos mandamientos escritos ¿adonde?
En el corazón. Saben que hay una profecía mesiánica muy bonita en cuanto a Jesús. Se encuentra en el
Salmo 40 y vers. 8. donde dice el salmista hablando de Jesús, "Me deleito en hacer tu voluntad, tu ley
esta escrita en mis entrañas o en mi corazon".
¿Por qué se deleitaba Jesús en hacer la voluntad de su Padre? Porque la ley estaba escrita ¿dónde?, la
ley estaba escrita en el corazón.
Es decir, la única forma en que puede cambiar nuestra conducta, es si Dios transforma y cambia nuestro
corazón por medio de la experiencia que se llama el nuevo nacimiento o la conversión.
Pero escuchen bien. ¿Qué va a pasar después que Dios nos da un nuevo corazón? Saben que si no
alimentamos bien ese nuevo corazón ese corazón se daña también. Por eso aunque Dios nos de un
nuevo corazón debemos alimentar diariamente ese corazón para mantenerlo limpio.
Ustedes conocen la bienaventuranza de Mateo 5:8 donde dice, "Bienaventurados los de limpio corazón,
porque ellos verán a Dios".
Pero una vez limpio, no siempre limpio. Cristo nos da un corazón nuevo, nos limpia el corazón pero
luego hay que mantener el corazón limpio. Y ustedes dicen, Pero Pr. Bohr, ¿cómo puedo mantener mi
corazón limpio?
Tienen que alimentarlo bien. Ustedes saben que pueden recibir un transplante de corazón pero si siguen
comiendo un montón de colesterol ese corazón se les enferma tambien.
De la misma manera Dios nos cambia el corazón. Pero si seguimos alimentándonos espiritualmente de
lo que daña nuestra vida espiritual ese corazón se enferma también.
Ahora ¿qué es lo puede mantener el corazón limpio? Noten el Salmo 119, y los versiculos 9 al 11. Este es
un pasage hermoso que esta hablándole primordialmente a los jóvenes, pero también yo creo que tiene
un mensaje grande para los adultos.
Dice aquí, y el salmo 119 es el samo mas largo de la Biblia.
Dice, "¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. Con todo mi corazón te he
buscado; No me dejes desviarme de tus mandamientos".
Ahora escuchen esto, "En mi corazón he guardado tus dichos", es decir tus palabras, para no qué, "para
no pecar contra ti".
¿Cómo mantengo el corazón limpio? Metiendo en mi corazon las palabras ¿de quién? De Dios en la
Biblia.
¿Que sucede cuando yo meto en mi corazon mucha television, novelas? Saben que las novelas enfatizan
la honestidad, la fidelidad matrimonial, todas esas cosas, ¿verdad que sí?
No, claro que no. ¿Qué enfatizan las novelas? El adulterio, la mentira, la trampa, el odio, el asesinato, y
cuando nosotros vemos eso ¿qué pasa con el corazón?
El corazón se ensucia.
El corazón se va dañando de nuevo. Se vuelve egoísta. ¿Qué tengo que hacer para mantener puro mi
corazón, el nuevo corazon que Jesús me da?
Lo que tengo que hacer es llenarlo de cosas buenas.
Llenarlo con los dichos de Dios. Por eso en Efesios 5 y el versículo 26, que ustedes tienen en su lista dice
que Dios limpia el corazón por el lavacro de la palabra, el agua del lavacro de la palabra.

En San Juan 15:3 el Señor Jesucristo dice, "ellos todos son limpios por la palabra que os he hablado".
Es decir tenemos que llenar nuestra mente y nuestro corazón de la palabra de Dios, de la oración, de
cosas espirituales, y entonces tendremos un corazón sano, un corazón fuerte.
Ustedes recuerdan la experiencia de David. Dice que salio un día al balcon del palacio y vio esta mujer
Betsabé, muy hermosa, que era la esposa de Urías, dice la Biblia que cometió adulterio con ella.
Y mandó a matar a su esposo, para poderse quedar con esa mujer. Es decir, adulterio y asesinato.
Pero la Biblia dice que finalmente David se arrepintió, cuando Natán el profeta fue a hablar con él. Le
dijo "tú eres ese hombre que has hecho mal delante de Jehová".
Como resultado David escribió ese famoso Salmo 51. Y en el Salmo 51 pide dos cosas. En los versículos 1
y 2 pide que Dios perdone su pecado y en el versículo 10 pide a Dios que le de un corazón limpio y
renueve un espíritu recto dentro de él. Que esa sea nuestra experiencia es mi oración.