EL DELITO DE NOMBRAMIENTO Y ACEPTACIÓN ILEGAL EN EL PERÚ

El derecho al trabajo de toda persona está garantizada en la Constitución Política, y en virtud al
derecho a la igualdad, toda persona debe ser tratada en igualdad de condiciones para acceder a un
puesto de trabajo, para mantenerse en dicha plaza y para ascender a un nivel superior; pero para
que ello ocurra el trabajador debe cumplir con los requisitos específicos que se implemente según el
sector y la especialidad.

En efecto, la rigurosidad del cumplimiento de los requisitos de la plaza se da en el sector estatal, por
tanto, todo funcionario o servidor público debe cumplir ciertos requisitos. El problema se da cuando
los funcionarios o aspirantes o trabajadores actúan dolosamente para celebrar un contrato de
trabajo o para ser nombrados, motivo por el cual se reguló el Artículo 381 del Código Penal,
sumillado como el nombramiento o aceptación ilegal, que prescribe: “El funcionario público que
hace un nombramiento para cargo público a persona en quien no concurren los requisitos legales,
será reprimido con sesenta a ciento veinte días-multa. El que acepta el cargo sin contar con los
requisitos legales será reprimido con la misma pena”.

En el campo laboral existen diversos movimientos de personal, tales como: contratos,
nombramientos, reasignaciones, destaques, permutas, rotaciones, desplazamientos, promociones,
ascensos, encargaturas, ratificaciones, designaciones a cargos de confianza, etc. Y cada una de ellas
requiere condiciones específicas para plasmarse en la realidad. En consecuencia, la realidad ha
rebasado al Código Penal en cuanto al artículo en análisis, en efecto, los funcionarios con la
finalidad de no incurrir en el tipo penal del nombramiento ilegal, utilizan otros “términos” y de esta
manera pretender sacarle la vuelta a la ley penal y no ser juzgados por el delito que cometen, de
igual forma los aspirantes que caen al juego del nombramiento ilegal utilizan una serie de artilugios
para quedar impunes.

El problema surge debido a que el tipo penal es restrictivo y desde el punto de vista literal solamente
se aplicaría en el caso de “nombramiento” en el sentido estricto de la palabra, y por tanto, no en los
demás movimientos de personal, quedando de esta manera sin tipificación, situación que no pude
continuar, pues es atentatorio a los derechos de la persona y al propio sistema que se ve manchado
por el mal actuar de algunos funcionarios que transgreden y no respetan la normatividad vigente,
por lo que se requiere la modificatoria del artículo 381 del Código Penal.

Es preciso recordar que ninguna persona puede ser condenada por una “conducta humana
trascendente” que en el momento de la comisión u omisión no esté debidamente establecida en la
ley penal como delito; por tanto en la actualidad, el agente que “nombra” o “acepta el
nombramiento ilegal” es procesado y de encontrarle responsable es sancionado, por aplicación
irrestricta del principio de legalidad, pero ¿qué pasa en los demás casos, como los contratos de
personal ilegales y los demás descritos líneas arriba y que no están debidamente tipificados en
nuestro Código Penal? ¿quedan impunes? ¿es posible la aplicación del tipo penal abierto en estos
casos? ¿el tipo base de este delito es abierto?

Queda claro que existe restricción en la descripción del tipo penal de este delito, por lo que el
legislador debe modificarlo, ya que no puede ser que un funcionario público con poder de decisión,
busque una “salida ilegal” a una norma legal para que cometa el delito de nombramiento y
aceptación ilegal del cargo, utilizando dolosamente otro término y no el término de “nombramiento”
tipificado en el código penal, pues para cada tipo de movimiento de personal se requiere requisitos
específicos que muchas veces son omitidos; por que son cosas diferentes: el nombramiento del
contrato o el nombramiento de la designación o el nombramiento del ascenso, entonces el A quo se
encuentra en una incertidumbre cuando ve que el funcionario público ha colocado en una
Resolución el término DESIGNAR por el de NOMBRAR, entonces ya en el proceso, la defensa el
abogado del mal funcionario le dice al juez con sumo respeto, mi defendido en ningún momento ha
nombrado a ningún trabajador, lo que ha hecho es designar y no ha nombrado y las dos cosas son
asuntos muy diferentes, por lo tanto pido que absuelva a mi defendido y listo. ¿quien se perjudicó
con esta leguleyada? el sistema democrático y quien consiguió impunidad el funcionario
cuestionado y esto por supuesto no debe continuar.
PUBLICADO POR JORGE EDUARDO SILVA MELGAREJO EN 8:11
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