El Amor y la Ley

Santiago 2:1-13
1. Hermanos míos, no entre la acepción de personas en la fe que tenéis en nuestro
Señor Jesucristo glorificado.2. Supongamos que entra en vuestra asamblea un hombre
con un anillo de oro y un vestido espléndido; y entra también un pobre con un vestido
sucio; 3. Y que dirigís vuestra mirada al que lleva el vestido espléndido y le decís:
«Tú, siéntate aquí, en un buen lugar»; y en cambio al pobre le decís: «Tú, quédate ahí
de pie», o «Siéntate a mis pies. 4. ¿No sería esto hacer distinciones entre vosotros y
ser jueces con criterios malos? 5. Escuchad, hermanos míos queridos: ¿Acaso no ha
escogido Dios a los pobres según el mundo como ricos en la fe y herederos del Reino
que prometió a los que le aman? 6. ¡En cambio vosotros habéis menospreciado al
pobre! ¿No son acaso los ricos los que os oprimen y os arrastran a los tribunales? 7.
¿No son ellos los que blasfeman el hermoso Nombre que ha sido invocado sobre
vosotros? 8. Si cumplís plenamente la Ley regia según la Escritura: Amarás a tu
prójimo como a ti mismo, obráis bien; 9. pero si tenéis acepción de personas, cometéis
pecado y quedáis convictos de transgresión por la Ley. 10. Porque quien observa toda
la Ley, pero falta en un solo precepto, se hace reo de todos. 11. Pues el que dijo: No
adulteres, dijo también: No mates. Si no adulteras, pero matas, eres transgresor de la
Ley. 12. Hablad y obrad tal como corresponde a los que han de ser juzgados por la
Ley de la libertad. 13. Porque tendrá un juicio sin misericordia el que no tuvo
misericordia; pero la misericordia se siente superior al juicio.
Marcos 2:16
16. Al ver los escribas de los fariseos que comía con los pecadores y publicanos, decían a los
discípulos: « ¿Qué? ¿Es que come con los publicanos y pecadores?
Levítico 19:17,18

17. No odies en tu corazón a tu hermano, pero corrige a tu prójimo, para que no te
cargues con pecado por su causa.18. No te vengarás ni guardarás rencor contra los
hijos de tu pueblo. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo, Yahveh.

Romanos 13:3-10
3. En efecto, los magistrados no son de temer cuando se obra el bien, sino cuando se
obra el mal. ¿Quieres no temer la autoridad? Obra el bien, y obtendrás de ella
elogios, 4. pues es para ti un servidor de Dios para el bien. Pero, si obras el mal,
teme: pues no en vano lleva espada: pues es un servidor de Dios para hacer justicia y
castigar al que obra el mal. 5. Por tanto, es preciso someterse, no sólo por temor al
castigo, sino también en conciencia. 6. Por eso precisamente pagáis los

impuestos, porque son funcionarios de Dios, ocupados asiduamente en ese oficio. 7.
Dad a cada cual lo que se debe: a quien impuestos, impuestos; a quien tributo,
tributo; a quien respeto, respeto; a quien honor, honor. 8. Con nadie tengáis otra
deuda que la del mutuo amor. Pues el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. 9. En
efecto, lo de: No adulterarás, no matarás, no robarás, no codiciarás y todos los demás
preceptos, se resumen en esta fórmula: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 10. La
caridad no hace mal al prójimo. La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud.

Juan 12:48.
48. El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien le juzgue: la Palabra
que yo he hablado, ésa le juzgará el último día;

Ver. Memoria: Santiago 2:13. Porque tendrá un juicio sin misericordia el
que no tuvo misericordia; pero la misericordia se siente superior al juicio.