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Jóvenes y Vocación – P.

Andrés Drouet Salcedo

Joven y Vocación. Presente y futuro esperanzador
Saludo: Es una alegría y un honor el poder estar aquí compartiendo con todos vosotros este
momento de reflexión y de propuestas para una pastoral vocacional cada día más renovada y
adaptada a la realidad de nuestro jóvenes.
1. Los jóvenes y las vocaciones.
El análisis debe ser claro, real, breve y sugerente. No merece la pena pararse demasiado en
discusiones intelectuales, filosóficas, sociológicas, psicológicas o antropológicas, ya que esto
nos lleva siempre a intentar dar explicación o justificar la situación en la que nos encontramos
en la actualidad, o a buscar responsables de lo que está pasando. Todo muy interesante pero
agotador, ya que al final no llegamos a la raíz del problema.
La realidad en que nos encontramos desde hace casi 30 años, es que las vocaciones han sido
pocas y además han ido decayendo; España vive la misma crisis vocacional que Europa, el
consumismo, el materialismo, la falta de compromiso radical a largo plazo, la indiferencia
religiosa, el exceso de información y la escaza formación, el desconocimiento de la vida de fe,
la mala información que los medios de comunicación transmiten sobre la verdad de la Iglesia,
etc. Con todo esto, nos encontramos que algunas diócesis tiene unas pocas vocaciones, otras
poquísimas y otras ninguna, lo mismo ocurre en la vida religiosa.
Seguimos planteando, los cristianos, una pastoral vocacional de cristiandad y parece que no
nos convencemos que nos aproximamos bastante más a la realidad de los países de misión.
No cabe duda que estamos en un tiempo, especial, nuevo, distinto, que debe ser vivido como
un tiempo de gracia y purificación, que debemos saber vivir y aprovechar. Es un tiempo de
búsqueda y espera activa; de preguntarnos y lanzar preguntas; de apertura y aceptación al
misterio de la voluntad de Dios; de orar y actuar; de ser y hacer; de llamar y amar.

2. Presente de los jóvenes y las vocaciones: Un puzle de cinco piezas
a. Primera pieza: ¿Dónde estamos?
Hay que partir de la realidad actual, tras el somero análisis del pasado, situarnos en el
presente para mirar al futuro. ¿Dónde estamos?, ¿quiénes somos?, ¿Qué hacemos?, ¿qué
somos?, ¿para qué estoy?, etc. (una encuesta de SM, revela que de cada 1000 jóvenes 27 se
han planteado la vocación alguna vez)
b. Segunda pieza: es posible
Debemos desterrar de nuestra mente, pero sobre todo de nuestro corazón, la palabra:
IMPOSIBLE. Muchos sacerdotes, consagrados y laicos, se quedan paralizados ante la idea de
que es imposible hoy plantear la vocación. Este derrotismo nos hace poner el no por delante y
nos impide hacer una propuesta verdaderamente ilusionante. Piensan que ya no está de
moda, que no merece la pena ni intentarlo. Que haría falta un milagro. Se olvidan que muchas
veces parecía imposible aquello que ya ha ocurrido.

Esta es la tarea que más nos ha de gustar hacer. . vivimos nuestro tiempo. su invitación. que satisfacción más grande saber que le hemos ayudado a Dios a hacerse oír y a un joven a oír a Dios. es absolutamente ilusionante. fe confiada y abandonada en las manos del Dios amor. es la razón de nuestro ser y hacer. su propuesta. Tercera pieza: es conveniente Todo bautizado en un llamado. Gracias a esta vocación de intermediarios o interlocutores. sin miedo y sin vergüenza. Llevamos en las manos la mejor y mayor Buena Nueva que debe ser transmitida a la siguiente generación. Quinta pieza: es ilusionante y deseado Ser animador vocacional. que es el mejor para nosotros y no otro. es cuando menos ilusionante. c. además de ser ilusionante es deseable. ya que considero que Dios necesita de nosotros para llamar y amar. Nuestro trabajo vocacional debe tener una premisa clara: somos obreros en esta mies. 37). d. No le pongamos impedimentos. Por tanto todo cristiano tiene una vocación que debe descubrir a lo largo de su vida y para llevar a cabo ese descubrimiento necesita de cristianos maduros en su fe. Yo quiero. Es urgente que encontremos a nuevos portadores del “testigo” (evangelio). sin prejuicios. estamos ante un momento único e irrepetible. ni por aquello que debería estar y no está. pero no podemos olvidar que es Él quien las mueve. llevamos la felicidad plena en el presente y la esperanza absoluta del futuro. podemos ayudarle a Dios a que pueda hacer plenamente feliz a un joven. Si no cambiamos “nuestras técnicas” de pastoral vocacional podemos llegar a la extinción de algunos grupos. Cuarta pieza: es urgente y necesario El trabajo vocacional es urgente y necesario si queremos salir de la situación actual. En esto María nuestra madre es un buen ejemplo para nosotros de Fe sin barreras. No cabe duda que esto. La fe en Él mueve montañas. corredores de postas que estén dispuestos a continuar con nuestra carrera. guíen y orienten esta etapa de discernimiento. creo que es conveniente que perdamos el miedo a hablar claramente sobre la vocación. debemos de fiarnos de Él. Saber que podemos ser altavoces de Dios. Andrés Drouet Salcedo Debemos tener el convencimiento y la certeza de que para Dios nada hay imposible (Lc 1. es ayudar a otros a que descubran aquello que han recibido. En esto consiste ser un animador vocacional y quizá lo que más falta nos hace son auténticos animadores vocacionales. No cambiamos nada lamentándonos por aquello que pudo ser y no es. Necesitamos un cambio radical. deseo servir a Dios y ayudarle a llegar al corazón de otros. Y si lo pensamos detenidamente. Contagiar y propagar esta llamada y esta propuesta de Dios a la felicidad plena del ser humano debe empeñarnos toda la vida. como llegó al mío a través de otro interlocutor suyo. que ayuden. ¿A que esperamos para correr? e. para que otros oigan su llamada. La mejor forma de darle gracias a Dios por la vocación recibida y descubierta. el gran Señor es el que nos pone a trabajar y lo que es imposible para nosotros es posible para Él. Por todo esto.Jóvenes y Vocación – P.

. seguridad. como una oportunidad única e irrepetible (la mejor para nosotros). Jóvenes y vocaciones: un futuro esperanzador Tras haber hecho estas primeras consideraciones. cogerán serpientes en sus manos y. a cumplir este encargo. agobio. paciencia. hablarán lenguas nuevas. Pero es que nosotros ya hemos recibido la recompensa. constancia. Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes. generosidad y amor. compañía. Por tanto. ilusión. y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban. Un camino difícil pero ilusionantemente hermoso. Andrés Drouet Salcedo Podíamos dejar de hablar de trabajo vocacional y empezar a pensar en contagio vocacional. que llene nuestros seminarios y conventos de vocaciones. se apareció Jesús a los Once y les dijo: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. A los que crean. su última recomendación antes de ascender al cielo. tal como aparece al final del Evangelio de Marcos (16. y de los otros resultados ya se ocupará Dios. Ahora lo importante es saber contemplar este tiempo.15-20): En aquel tiempo. Primer paso: Razón de ser de la animación vocacional Estamos ante la MISIÓN. entusiasmo. deja clara la misión de todos aquellos que nos disponemos a continuar con su proyecto: debemos ir por el mundo entero. acogida. por qué no nos planteamos ser animadores vocacionales (contagiadores-propagadores de la gracia). En las últimas palabras de Jesús. fatiga y cansancio. ni recetas milagrosas para solucionar la crisis de sentido con que nos encontramos hoy en nuestra sociedad y por ende también en nuestra Iglesia. de ponernos manos a la obra y trabajar en el presente por construir un futuro profundamente esperanzador. el que se resista a creer será condenado. constancia. de nuestra vocación y lo que le da sentido a toda nuestra entrega. cansancio para obtener una recompensa. donde el Señor nos haya puesto o donde el Señor nos envíe. ya que somos conscientes que no hay fórmulas mágicas. 3. sencillo y claro: PROCLAMAR SU BUENA NUEVA A TODA LA CREACIÓN. desde la perspectiva del hombre que se sabe llamado y amado. sin haber hecho nada. no les hará daño. ya que el mejor resultado se habrá obrado en nosotros. les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre.Jóvenes y Vocación – P. a. Todo trabajo supone esfuerzo. Impondrán las manos a los enfermos. No comuniquemos dispersión.” Después de hablarles. si beben un veneno mortal. sin preocuparnos de los resultados. y quedarán sanos. fatiga. culpabilidad y trabajo abrumador sin los resultados que nosotros queremos o deseamos. y por ello agradecido responde a tanto amor recibido. aunque esto suponga esfuerzo. sin haberla merecido. confianza. amando como ha sido amado. El que crea y se bautice se salvará. toca mirar hacia adelante y preguntarnos después de todo lo dicho: ¿ahora qué?. no es dar una receta ni presentar la fórmula mágica. ¿Qué debemos hacer? Está claro que el objetivo de esta ponencia. pero desde una perspectiva totalmente nueva. comprensión. sin haber siquiera trabajado. sino todo lo contrario: alegría. esta es la razón de ser de nuestra vida.

dejarnos localizar por el satélite y captar sus ondas para que nos indique con exactitud dónde estamos. nos toca marcar un rumbo. Nuestra vocación es una invitación a continuar con este proyecto apasionante. Esto significa en nuestra misión de animadores vocacionales. Es el momento meter los datos necesarios en el GPS. solo tenemos que ver qué rumbo seguir. para no perdernos por los laberintos de este mundo. es ponernos en zona de cobertura. Tenemos que superar complejos. o el sentido de nuestra vida ministerial. cual es nuestro punto de partida. sabiendo que no nos perderemos por el camino. Debemos abrir bien los ojos y ser muy astutos. intentar llegar lo más lejos posible. publicar en voz alta. Para esto tenemos que aprender a ser auténticos líderes al estilo de Jesús. PROCLAMAR: hacer público. hacerla nuestra y lanzarnos al mundo y a la creación con el deseo profundo de hacer realidad el deseo de nuestro Señor. sabiendo bien donde estamos. Segundo paso: Volvemos al punto de partida No basta con plantearnos la razón de ser de nuestra consagración. lanzarnos a metas altas. que da sentido a toda la vida del ser humano y nos hace plenamente felices. ni otro sentido más que éste. sino dejarnos localizar por Él. ponernos en la presencia de Dios. a cada momento. Es muy fácil perderse sino estamos atentos y si nos dedicamos a avanzar sin rumbo (activismo). Saber la meta. Que no seamos nosotros los que le marquemos nuestro lugar. que sea Él quién nos indique nuestra posición dentro del mundo y de la Iglesia. cada día. plantearnos una dirección.Jóvenes y Vocación – P. Con valentía. Para esto es fundamental la oración cuidada y cuidadosa. estamos en zona de cobertura. estar atentos y dejarnos localizar por Dios. o nuestra vocación dentro de la Iglesia como propagadores (contagiadores) de la Buena Nueva. para desde allí marcar un rumbo. no conformarnos con poco. c. es decir planificar como llegar. ser visionarios. a destinos distantes. saber dónde estamos. . donde estamos o donde queremos estar. despertar y mantener constantemente vivos los grandes deseos y las grande pasiones. que lo primero que hay que hacer. optimismo y realismo. por eso es importante dejarnos localizar por Dios y que Él nos indique donde estamos. que no es otro que el gran sueño de Jesucristo: que llegue al mundo entero su Buena Nueva. encender nuestros localizadores. los grandes ideales y el gran sueño de la Iglesia. Es en momento de la puesta en marcha del GPS: debemos estar en zona de cobertura. Cuarto paso: El camino por recorrer Si nuestro GPS está encendido. a. somos localizados por satélite y tenemos la meta seleccionada. dejarnos ubicar por Él. dar cumplimiento a aquella llamada que Jesucristo nos hace. Tener visión de futuro. Tenemos que ser líderes al estilo de Jesús. Tercer paso: Una meta clara Una vez localizados. nos permite marcar un recorrido. porque en todo momento estamos localizados por Él. por tanto hemos de sentirnos apasionados ante esta propuesta. Debemos situarnos. Andrés Drouet Salcedo No hay otra razón de ser. de planificar. ¡¡¡Comienza la aventura!!!. mostrar claramente un sentimiento… b.

carismas y talentos al servicio del proyecto común. crear encuentro. dar razón de nuestra fe y de nuestra esperanza a quien nos la pida (1Pe 3. pero no hay que asustarse por eso. saber retomar el rumbo cuando nos perdemos o despistamos. caminar. Si nos ponemos en las manos de Dios en todo momento. cuando se camina con calma. Esto es ponerse manos a la obra. José Unzueta (profesor de inglés en el seminario de Cádiz): “no es cansancio en caminar. fuerza y tiempo en querer llegar a nuestra manera o por nuestro camino a la meta y aquí estamos y así estamos. le podremos dar un vuelco a la situación actual en la que vivimos. la forma. de pescar con caña. dedicar tiempo a la oración y a la vida espiritual que es nuestro alimento y nuestra fortaleza para el camino. con un sueño en el alma. no hay que temer. Como decía el P. no dejar de buscar formas y fórmulas para que la invitación. Hay que saber rectificar cuando nos equivocamos en el camino. pero el satélite recalculará la distancia y nos reorientará. un sueño compartido que es lo que hace que los sueños se hagan realidad. el medio y la manera. movilizar. Es verdad que hay que buscar nuevos caminos. que evite la uniformidad y busque la unidad. llevando un sueño en el alma y en los labios un cantar”. Es el tiempo del uno por uno. ponerse en marcha. Pienso que desde allí conseguiremos hacer bien nuestro trabajo y suscitar la pregunta por la vocación. hemos gastado mucha energía. Cuando emprendemos un camino. Quinto paso: Ayudas para el camino Decíamos antes que el camino es largo. sentir pasión por el Reino. encendido. porque el satélite nos tendrá localizados en todo momento y no nos perderemos. buenos obreros.37) pero hay obreros.14-16) y tener claro que la mies es mucha y los obreros pocos (Mt 9. Él nos irá indicando en cada momento el rumbo a seguir. Esto es anunciar la Buena Noticia. Es importante saber encontrar momentos y lugares donde recargar fuerzas. b. la aventura. un sueño que aúne fuerzas. bien localizados. con un mismo cantar en los labios.Jóvenes y Vocación – P. entusiasmarnos ante el futuro que nos tiene preparado Dios. quizá porque durante mucho tiempo hemos querido ser nosotros los que marcamos el rumbo. Andrés Drouet Salcedo Tenemos que apasionarnos con la misión. ilusionar. qué hacer. nosotros tenemos que avanzar. Andrés Drouet Salcedo Director del Secretariado de pastoral Juvenil y Vocacional Diócesis de Cádiz y Ceuta .20). que proclame la grandeza del amor de Dios. revivir nuestra primera llamada. y nos hemos perdido. entusiasmar. Considero que sólo desde esta perspectiva. No estamos solos. facilitar la experiencia de Dios. aquel que nos ha llamado y amado hasta el extremo de entregarse por nosotros nos tiene localizados y nos acompaña siempre: “sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28. en el corazón. la llamada del Señor llegue a ser escuchada por los jóvenes. no con nuestra palabra. con cobertura. nos podemos confundir en el camino. seguir adelante. a la que hemos llegado muchas veces por perder de vista la meta y despistarnos en el rumbo. Tenemos también que dar sentido. P. donde todos podamos poner nuestros dones. nuestro Señor. sabiendo la meta y el camino que hay que recorrer. Todo esto con la Palabra de Dios en la mano. con un buen GPS. nos indicará las áreas de servicio y de descanso y nos facilitará el viaje.