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BONDAD

Cualidad de bueno, excelencia moral, virtud. En la verdadera bondad no existe
ningún vestigio de maldad o corrupción. Es una cualidad positiva, una inclinación
natural a hacer el bien, un interés activo en el bienestar de otros. Jehová Dios es el
mejor ejemplo de bondad, y la muestra de maneras muy diversas, incluso a los
desagradecidos e inicuos, animándolos así al arrepentimiento. (Lu 6:35; Ro
2:4; 11:22; Tit 3:4, 5.) Las palabras que con más frecuencia se utilizan en la Biblia
para “bueno” son el término hebreo tohv y el griego a·ga·thós; este último se usa
por lo general en un sentido moral o religioso.
La “bondad” (o “disposición a razonar”; literalmente, “condescendencia”;
gr., e·pi·ei·kí·a) es una característica muy importante de Jesucristo. (2Co 10:1.)
Los malteses trataron a Pablo con extraordinaria “bondad humana” (literalmente,
“cariño a la humanidad”; gr.,fi·lan·thrō·pí·a). (Hch 28:2, nota.)
La bondad de Jehová. Jehová Dios es total y absolutamente bueno. Las
Escrituras dicen: “Bueno y recto es Jehová” (Sl 25:8), y exclaman: “¡Oh cuán
grande es su bondad[!]”. (Zac 9:17.) Aunque Jesucristo tenía esta cualidad de
excelencia moral, no quiso aceptar el título de “bueno”. Cuando alguien se dirigió a
él como “Buen Maestro”, respondió: “¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno,
sino uno solo, Dios”. (Mr 10:17, 18.) De esta manera reconoció a Jehová como el
modelo supremo de lo que es bueno.
Cuando Moisés pidió ver Su gloria, Jehová le respondió: “Yo mismo haré que
toda mi bondad pase delante de tu rostro, y ciertamente declararé el nombre de
Jehová delante de ti”. Jehová resguardó a Moisés para que no viese su rostro,
pero según pasaba, declaró (probablemente por medio de su representante
angélico [Hch 7:53]): “Jehová, Jehová, un Dios misericordioso y benévolo, tardo
para la cólera y abundante en bondad amorosa y verdad, que conserva bondad
amorosa para miles, que perdona error y transgresión y pecado, pero de ninguna
manera dará exención de castigo”. (Éx 33:18, 19, 22; 34:6, 7.)
De lo anterior se desprende que la bondad implica misericordia, bondad
amorosa y verdad, pero no tolera la maldad ni coopera de ninguna manera con
ella. Sobre esta base, David pudo orar a Jehová para que perdonase sus pecados
„por causa de Su bondad‟. (Sl 25:7.) Jehová mostró su bondad y su amor
entregando a su Hijo como sacrificio por los pecados. De esta manera proveyó un
medio para ayudar a los que quisieran lo que de verdad es bueno, y al mismo
tiempo condenó la maldad y colocó el fundamento para satisfacer la justicia y la
rectitud. (Ro 3:23-26.) “El amor es [...] bondadoso.” (1Co 13:4.)
Fruto del espíritu. La bondad es un fruto del espíritu de Dios y de la luz que
proviene de su Palabra de verdad (Gál 5:22; Ef 5:9), una cualidad de la que el
cristiano tiene que vestirse. (Col 3:12; Ef 4:32.) De este modo se recomienda a sí

mismo como ministro de Dios. (2Co 6:4-6.) La bondad crece como consecuencia
de obedecer los mandamientos de Jehová, pues ningún hombre tiene bondad por
su propio mérito. (Ro 7:18.) El salmista apela a Dios como la Fuente de la bondad:
“Enséñame bondad, la sensatez y el conocimiento mismos, porque en tus
mandamientos he ejercido fe”, y: “Tú eres bueno y estás haciendo el bien.
Enséñame tus disposiciones reglamentarias”. (Sl 119:66, 68.)
La bondad reporta beneficios. Bondad también puede significar beneficencia,
es decir, dar cosas buenas a otros. Jehová desea expresar bondad a su pueblo,
como se deduce de la oración del apóstol Pablo a favor de los cristianos de
Tesalónica: “Siempre oramos por ustedes, que nuestro Dios los considere dignos
de su llamamiento y ejecute completamente todo lo que le agrade de la bondad y
de la obra de la fe con poder”. (2Te 1:11.) Son muchos los ejemplos de la
abundante bondad de Dios para con los que acuden a Él. (1Re 8:66; Sl 31:19; Isa
63:7; Jer 31:12, 14.) Por otra parte, “Jehová es bueno para con todos, y sus
misericordias están sobre todas sus obras”. (Sl 145:9.) Él es bueno para con todos
con un propósito: que Su bondad impulse a muchos a servirle y de este modo
consigan la vida. De igual manera, la persona que demuestra bondad es una
bendición para los que están con ella. (Pr 11:10.)
Como siervos de Dios e imitadores suyos, a los cristianos se les manda que
prueben lo que es la buena y perfecta voluntad de Dios para ellos (Ro 12:2), que
se adhieran a lo que es bueno (Ro 12:9), hagan el bien (Ro 13:3), obren lo que es
bueno (Ro 2:10), sigan tras ello (1Te 5:15), sean celosos por lo que es bueno (1Pe
3:13), lo imiten (3Jn 11) y venzan el mal con el bien (Ro 12:21). Los cristianos han
de hacer el bien en especial a los que están relacionados con ellos en la fe
cristiana, aunque también deben manifestar bondad a todos los demás. (Gál 6:10.)
Términos relacionados. Existe otro término, ka·lós, que es similar a la palabra
griega para bueno (a·ga·thós), y denota lo que es intrínsecamente bueno,
hermoso, bien adaptado a sus circunstancias o fines (como suelo o terreno
excelente, Mt 13:8, 23), y lo que es de excelente calidad, incluido aquello
éticamente bueno, recto u honorable (como el nombre de Dios). (Snt 2:7.) Es
sinónimo de „bueno‟, y puede traducirse como “excelente”, “correcto” u „honrado‟.
(Mt 3:10; Snt 4:17; Heb 13:18; Ro 14:21.)
De otro término griego relacionado, kjrē·stós, se deriva el
sustantivo kjrē·stó·tēs, vertido “bondad” en la Traducción del Nuevo Mundo en la
mayoría de los casos y “benignidad” una vez, en Gálatas 5:22.
La bondad amorosa de Dios. A menudo se hace mención de la bondad tanto
en las Escrituras Hebreas como en las Griegas Cristianas. La palabra
hebrea jé·sedh se usa con relación a la bondad 245 veces. El verbo

relacionado ja·sádh significa “actuar en lealtad (o bondad amorosa)”, y aunque
abarca sentimientos derivados del amor, como la tierna consideración o la bondad,
tiene un significado más amplio. (Sl 18:25, nota.) La bondad jé·sedh se adhiere
amorosamente a algo o a alguien hasta que llega a realizarse el propósito
pretendido. Según el Theological Dictionary of the Old Testament, jé·sedh “es
activa, social y duradera. [...] No solo designa siempre una actitud humana, sino
también el acto que emerge de esa actitud. Es un acto que conserva y fomenta la
vida. Es una intervención en favor de alguien que sufre infortunio o angustia. Es
una demostración de amistad o piedad. Persigue el bien y no el mal” (edición de
G. J. Botterweck y H. Ringgren, 1986, vol. 5, pág. 51). Por lo tanto, jé·sedh puede
verterse con mayor claridad “bondad amorosa”; además, debido a que comporta
fidelidad y lealtad, otra traducción apropiada sería “amor leal”. En plural puede
verterse “bondades amorosas”, “actos de amor leal”, “la plena bondad amorosa” o
“el pleno amor leal”. (Sl 25:6; Isa 55:3; notas.)
La bondad amorosa es una preciosa cualidad de Jehová en la que se deleita y
que manifiesta en todos sus tratos con sus siervos. (Sl 36:7; 62:12; Miq 7:18.) De
no haber sido así, la humanidad habría perecido hace mucho tiempo. (Lam 3:22.)
En consecuencia, Moisés pudo suplicar en favor del Israel rebelde sobre la base
del gran nombre de Jehová y por ser Él un Dios de bondad amorosa. (Nú 14:1319.)
Como muestran las Escrituras, la bondad amorosa o amor leal de Jehová se
manifiesta de diversas maneras y en distintas circunstancias: al librar y conservar
con vida a sus leales (Sl 6:4; 119:88, 159), al ser para ellos salvaguarda y
protección (Sl 40:11; 61:7; 143:12) y al ser quien les alivia sus problemas. (Rut
1:8; 2:20; Sl 31:16, 21.) Debido a esta cualidad, es posible recobrarse del pecado
(Sl 25:7) y ser sostenido por Jehová. (Sl 94:18; 117:2.) Mediante la bondad
amorosa, Dios ayuda a sus escogidos. (Sl 44:26.) La bondad amorosa de Dios se
manifestó de manera especial en los casos de Lot (Gé 19:18-22), Abrahán (Miq
7:20) y José. (Gé 39:21.) También se reconoció su influencia en la elección de
esposa para Isaac. (Gé 24:12-14, 27.)
La bondad amorosa de Jehová en relación con su pacto siguió enalteciéndose
con la formación de la nación de Israel y su historia posterior. (Éx 15:13; Dt 7:12.)
Así fue en el caso de David (2Sa 7:15; 1Re 3:6; Sl 18:50) y en el de Esdras y sus
compañeros (Esd 7:28; 9:9), así como en el caso de “miles” de otras personas. (Éx
34:7; Jer 32:18.) En apoyo del pacto para el reino que había hecho con David,
Jehová continuó expresando su bondad amorosa incluso después de la muerte de
Jesús, ya que resucitó a este “leal” en cumplimiento de la profecía: “Les daré las

bondades amorosas para con David, que son fieles”. (Sl 16:10; Hch 13:34; Isa
55:3.)
Es esta bondad amorosa de parte de Jehová lo que atrae a los hombres hacia
Él. (Jer 31:3.) Estos hombres confían (Sl 13:5; 52:8), esperan (Sl 33:18, 22), oran
(Sl 51:1; 85:7; 90:14; 109:26; 119:41) y son consolados por ella (Sl 119:76).
Asimismo, dan gracias a Jehová por su bondad amorosa (Sl 107:8, 15, 21, 31), lo
bendicen y alaban (Sl 66:20; 115:1; 138:2) y hablan a otras personas de ella (Sl
92:2). Al igual que David, nunca deberían intentar esconderla (Sl 40:10), pues es
buena (Sl 69:16; 109:21) y supone una fuente de regocijo. (Sl 31:7.) En realidad,
esta bondad amorosa divina es como una senda placentera en la que andar. (Sl
25:10.)
En otros textos bíblicos se pone de relieve la abundancia de la bondad amorosa
de Dios (Sl 5:7; 69:13; Jon 4:2), su grandeza (Nú 14:19) y su permanencia (1Re
8:23). Es tan alta como los cielos (Sl 36:5; 57:10; 103:11; 108:4), llena la tierra (Sl
33:5; 119:64) y se extiende hasta mil generaciones (Dt 7:9) y “hasta tiempo
indefinido” (1Cr 16:34, 41; Sl 89:2; Isa 54:8, 10; Jer 33:11). Los 26 versículos
del Salmo 136 repiten la frase „la bondad amorosa de Jehová es hasta tiempo
indefinido‟.
Esta maravillosa característica de Jehová, su bondad amorosa, se suele
relacionar con otras de sus sobresalientes cualidades: misericordia, benevolencia,
verdad, perdón, justicia, paz y juicio. (Éx 34:6; Ne 9:17; Sl 85:10; 89:14; Jer 9:24.)
La bondad amorosa del hombre. En razón de lo que se ha dicho, es evidente
que los que desean tener la aprobación de Dios deben “amar la bondad” y
“[efectuar] unos con otros bondad amorosa y misericordias”. (Miq 6:8; Zac 7:9.) El
proverbio dice a este respecto: “La cosa deseable en el hombre terrestre es su
bondad amorosa”, y esta le trae ricas recompensas. (Pr 19:22; 11:17.) Dios
recordó la bondad amorosa que mostró el pueblo de Israel durante su “juventud” y
se complació en ella (Jer 2:2), pero cuando llegó a ser “como las nubes de la
mañana y como el rocío que se va temprano”, Jehová se disgustó, pues, como Él
mismo dice, “en bondad amorosa me he deleitado, y no en sacrificio”. (Os 6:4, 6.)
Se reprendió a Israel por no manifestar bondad amorosa, una reprensión que en
realidad vino a ser una muestra de bondad amorosa de parte de Dios. (Os 4:1; Sl
141:5.) A Israel también se le aconsejó que se volviese a Dios y que ejerciese
bondad amorosa y justicia. (Os 12:6.) Estas son cualidades que debería manifestar
en todo momento aquel que quiera hallar favor a la vista de Dios y de los hombres.
(Job 6:14; Pr 3:3, 4.)
En muchos lugares de la Biblia se habla de la bondad amorosa de unas
personas para con otras. Por ejemplo, Sara mostró tal amor leal a su esposo

cuando estaban en territorio enemigo, pues lo protegió diciendo que era su
hermano. (Gé 20:13.) Jacob le pidió a José que ejerciera bondad amorosa para
con él prometiéndole que no lo enterraría en Egipto. (Gé 47:29; 50:12, 13.) Rahab
rogó que los israelitas le mostraran bondad amorosa conservando a su casa con
vida, tal como ella había tratado a los espías de Israel. (Jos 2:12, 13.) Boaz alabó a
Rut por haber ejercido bondad amorosa (Rut 3:10), y Jonatán le pidió a David que
la ejerciera para con él y su casa. (1Sa 20:14, 15; 2Sa 9:3-7.)
Los motivos y las circunstancias que inducen a las personas a mostrar bondad o
bondad amorosa son muy variados. Los actos de bondad ocasionales pueden
reflejar hospitalidad o una tendencia humanitaria, pero no indican necesariamente
una actitud de piedad. (Compárese con Hch 27:1, 3; 28:1, 2.) En el caso de cierto
hombre de la ciudad de Betel, la bondad que se le ofreció en realidad era a cambio
de favores que se esperaban de él. (Jue 1:22-25.) Por otra parte, ante
circunstancias difíciles, alguien podría requerir actos de bondad de otra persona
que en el pasado hubiese recibido sus favores. (Gé 40:12-15.) No obstante, en
algunas ocasiones las personas no correspondían a tales actos de bondad. (Gé
40:23; Jue 8:35.) Como muestra el proverbio, muchos hombres proclaman su
bondad amorosa, pero pocos son fieles en llevarla a cabo. (Pr 20:6.) Tanto Saúl
como David recordaron la bondad amorosa que otros les habían mostrado. (1Sa
15:6, 7; 2Sa 2:5, 6.) Al parecer, los reyes de Israel se ganaron cierta reputación de
mostrar bondad amorosa (1Re 20:31), tal vez en comparación con los gobernantes
paganos. Sin embargo, en una ocasión se rechazó la bondad amorosa de David
debido a que interpretaron mal sus motivos. (2Sa 10:2-4.)
Pablo dice que la Ley no fue hecha para las personas justas, sino para las
impías que carecían de bondad amorosa y otras cualidades. (1Ti 1:9.) La palabra
griega a·nó·si·os,traducida en este contexto por „falto de bondad amorosa‟,
también tiene el sentido de „desleal‟. (2Ti 3:2.)
Bondad inmerecida. La palabra griega kjá·ris aparece más de 150 veces en las
Escrituras Griegas y se vierte de diversas maneras según el contexto. En todas las
ocasiones se mantiene la idea central de kjá·ris: lo que es agradable (1Pe
2:19, 20) y está lleno de gracia. (Lu 4:22.) Por extensión, en algunos textos este
término se refiere a un don bondadoso (1Co 16:3; 2Co 8:19), a la manera
bondadosa de dar. (2Co 8:4, 6.) En otros pasajes, kjá·ris hace referencia al mérito
o al agradecimiento que produce una acción especialmente bondadosa. (Lu 6:3234; Ro 6:17; 1Co 10:30; 15:57; 2Co 2:14; 8:16; 9:15; 1Ti 1:12; 2Ti 1:3.)
Por otra parte, los traductores modernos de las Biblias españolas suelen utilizar
la palabra “gracia” para traducir kjá·ris. No obstante, este término, que tiene más
de diez acepciones, comunica a muy pocos lectores las ideas implícitas en el

vocablo griego. Para ilustrarlo: en Juan 1:14 la Versión Valera dice que “el Verbo
se hizo carne [...], lleno de gracia y de verdad”. ¿De qué estaba lleno? ¿De
“benevolencia”, de “favor”, o de qué?
En su libro Synonyms of the New Testament, el erudito R. C. Trench dice
que kjá·risalude a “un favor hecho libremente, sin exigir o esperar reciprocidad, con
lo que la palabra adquiriría una nueva acepción [como se le da en los escritos
cristianos], [...] para establecer la libertad completa y absoluta de la bondad
amorosa de Dios para con los hombres. Por eso Aristóteles, al definir [kjá·ris],
coloca todo el énfasis en esta misma idea: se da libremente, sin esperar una
restitución, siendo el único móvil la liberalidad y generosidad del dador” (Londres,
1961, pág. 158). Joseph H. Thayer dice en su léxico griego-inglés: “La palabra
[kjá·ris] encierra la idea
de bondad que se muestra a alguien queno la ha merecido [...]. Los escritores del
Nuevo Testamento usan [kjá·ris] predominantemente al referirse a la bondad por la
que Dios otorga favores incluso a aquellos que no lo merecen y concede a los
pecadores el perdón de sus ofensas, invitándolos a que acepten la salvación
eterna por medio de Cristo”. (A Greek-EnglishLexicon of the New Testament, 1889,
pág. 666.) Otra palabra griega afín a kjá·ris eskjá·ri·sma, con respecto a la cual
William Barclay dice en Palabras Griegas del NuevoTestamento (traducción de
Javier José Marín C., C.B.P., 1977, pág. 49): “La idea básicamente completa que
encierra la palabra [kjá·ri·sma] es la de algo que nos llega gratis y sin merecerlo;
de algo que se da a un hombre, pero que él no ha ganado ni ha hecho méritos
para ello”. (Compárese con 2Co 1:11, Int.)
Por consiguiente, cuando kjá·ris se usa en el sentido ya mencionado —con
relación a la bondad otorgada a alguien que no la merece, como sucede con las
bondades que Jehová extiende—, la expresión “bondad inmerecida” parece ser un
equivalente que se ajusta al significado de este término griego. (Hch
15:40; 18:27; 1Pe 4:10; 5:10, 12.)
Un trabajador merece aquello por lo que ha trabajado: su paga. Espera su
salario como un derecho, como algo que se le adeuda, y el pagarle no es una
dádiva o bondad inmerecida especial. (Ro 4:4.) Sin embargo, para los pecadores
condenados a muerte (y todos hemos nacido como tales), el ser liberados de esa
condenación y declarados justos sí supone en realidad bondad inmerecida en
sumo grado. (Ro 3:23, 24; 5:17.) Si se razona que los que nacieron dentro del
pacto de la Ley estaban bajo una mayor condenación a muerte porque aquel pacto
ponía de manifiesto sus pecados, tendrá que admitirse que a los judíos se les
extendió una mayor bondad inmerecida, pues a ellos fue a los primeros a los que
se ofreció la salvación. (Ro 5:20, 21; 1:16.)

Esta manifestación especial de la bondad inmerecida de Dios a la humanidad en
general era la liberación por rescate de la condenación mediante la sangre de
Cristo Jesús, el amado Hijo de Jehová. (Ef 1:7; 2:4-7.) Es por medio de esta
bondad inmerecida mediante lo que Dios trae salvación a toda clase de hombres
(Tit 2:11), algo de lo que ya habían hablado los profetas. (1Pe 1:10.) Por lo tanto,
el siguiente razonamiento de Pablo tiene una argumentación bien fundada: “Ahora
bien, si es por bondad inmerecida, ya no se debe a obras; de otra manera, la
bondad inmerecida ya no resulta ser bondad inmerecida”. (Ro 11:6.)
Pablo habló de la bondad inmerecida de Dios más que cualquier otro escritor,
pues hizo más de noventa referencias a ella en sus catorce cartas. La menciona, a
veces junto con la de Jesús, en el saludo de apertura de todas las cartas, con la
excepción de la que escribió a los hebreos, y en todos los comentarios de
conclusión sin excepción. De igual manera, otros escritores bíblicos hacen una
referencia similar al empezar y terminar sus escritos. (1Pe 1:2; 2Pe 1:2; 3:18; 2Jn
3; Rev 1:4; 22:21.)
Pablo tenía buenas razones para poner de relieve la bondad inmerecida de
Jehová, pues antes había sido “blasfemo y perseguidor y hombre insolente. No
obstante —explica—, se me mostró misericordia, porque era ignorante y obré con
falta de fe. Pero la bondad inmerecida de nuestro Señor sobreabundó junto con la
fe y el amor que hay en relación con Cristo Jesús”. (1Ti 1:13, 14; 1Co 15:10.)
No desdeñó tal bondad inmerecida, como han hecho tontamente algunas personas
(Jud 4), sino que la aceptó con gusto y con acción de gracias, e instó a quienes
también la habían aceptado a que „no dejaran de cumplir su propósito‟. (Hch
20:24; Gál 2:21; 2Co 6:1.)
Jehová, ejemplo supremo de bondad
―¡Elogien a Jehová de los ejércitos, porque Jehová es bueno[!]‖ (JEREMÍAS
33:11.)
JEHOVÁ DIOS es bueno en sentido absoluto. ―¡Oh cuán grande es su
bondad[!]‖, exclamó el profeta Zacarías (Zacarías 9:17). De hecho, la bondad
se refleja en todo lo que hizo a fin de preparar la Tierra para nuestro placer
(Génesis 1:31). Nunca comprenderemos todas las complejas leyes que puso en
funcionamiento cuando creó el universo (Eclesiastés 3:11; 8:17). Sin embargo,
lo poco que sabemos nos impulsa a alabarlo por su bondad.
¿Qué es la bondad? Puede definirse como excelencia moral, virtud. Es más
que la ausencia de toda maldad. Se trata de una cualidad positiva que forma
parte del fruto del espíritu (Gálatas 5:22, 23). Desplegamos bondad cuando
hacemos el bien y actuamos pensando en el beneficio del prójimo. En este
2

sistema de cosas, lo que en algunos círculos se considera bueno en otros tal
vez se diga que es malo. Por tanto, para que disfrutemos de paz y felicidad,
debemos contar con una norma de lo que es bueno. ¿Quién tiene el derecho
de establecerla?
Dios es quien fija la norma de lo que es bueno. En los albores de la historia
humana, fue él quien dio este mandato al primer hombre: ―De todo árbol del
jardín puedes comer hasta quedar satisfecho. Pero en cuanto al árbol del
conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día
que comas de él, positivamente morirás‖ (Génesis 2:16, 17). En efecto, los seres
humanos tienen que acudir a su Creador a fin de adquirir el conocimiento de
lo bueno y lo malo.
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Una muestra inmerecida de bondad
Las perspectivas de la humanidad de gozar de felicidad eterna en
perfección se vieron amenazadas cuando Adán pecó y no reconoció el
derecho divino de fijar las normas de lo que es bueno (Génesis 3:1-6).
No obstante, antes de que nacieran los descendientes de Adán y heredaran
el pecado y la muerte, Dios predijo la venida de una Descendencia perfecta.
Dirigiéndose en realidad a ―la serpiente original‖, Satanás el Diablo, Jehová
declaró: ―Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu descendencia y la
descendencia de ella. Él te magullará en la cabeza y tú le magullarás en el
talón‖ (Revelación [Apocalipsis] 12:9; Génesis 3:15). Jehová se proponía redimir
a la humanidad pecadora. En una muestra inmerecida de bondad, ha
dispuesto lo necesario para la salvación de quienes tengan fe en el sacrificio
redentor de su querido Hijo (Mateo 20:28; Romanos 5:8, 12).
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Desde luego, a causa del pecado de Adán, hemos heredado una mala
inclinación del corazón (Génesis 8:21); pero, felizmente, Jehová nos ayuda a
mostrar cierto grado de bondad. Continuar en las cosas que aprendimos en
sus inestimables santos escritos no solo ‗nos hace sabios para la salvación‘ y
nos ‗equipa para toda buena obra‘, sino que también nos capacita para
hacer lo que es bueno a sus ojos (2 Timoteo 3:14-17). Ahora bien, a fin de
beneficiarnos de la instrucción bíblica y desplegar bondad, hemos de tener la
actitud del salmista que cantó: ―Tú [Jehová] eres bueno y estás haciendo el
bien. Enséñame tus disposiciones reglamentarias‖ (Salmo 119:68).
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Se ensalza la bondad de Jehová
David, rey del antiguo Israel, reconoció la bondad de Dios y buscó Su guía.
―Bueno y recto es Jehová —dijo él—. Por eso él instruye a los pecadores en el
camino.‖ (Salmo 25:8.) La enseñanza divina que recibió Israel incluía diez
importantes leyes —los Diez Mandamientos—, que se escribieron en dos tablas
de piedra y se guardaron en un cofre sagrado llamado arca del pacto.
Cuando David hizo que se llevara el Arca a Jerusalén, la capital de Israel, los
levitas entonaron una canción que decía en parte: ―Den gracias a Jehová,
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porque él es bueno, porque hasta tiempo indefinido es su bondad amorosa‖
(1 Crónicas 16:34, 37-41). Debió de ser muy agradable escuchar aquellas
palabras de los cantores levitas.
Durante la dedicación del templo de Jehová que construyó el hijo de David,
Salomón, se resaltaron las mismas palabras de alabanza. Una vez que el arca
del pacto se colocó dentro del Santísimo del templo recién construido, los
levitas empezaron a alabar a Jehová ―porque él es bueno, porque hasta
tiempo indefinido es su bondad amorosa‖. En aquella ocasión, el edificio se
llenó milagrosamente de una nube que simbolizaba la gloriosa presencia de
Jehová (2 Crónicas 5:13, 14). Tras la oración de dedicación de Salomón,
―fuego mismo bajó de los cielos y procedió a consumir la ofrenda quemada y
los sacrificios‖. Al ver eso, ―todos los hijos de Israel [...] inmediatamente se
inclinaron rostros a tierra sobre el pavimento y se postraron y dieron gracias a
Jehová, ‗porque él es bueno, porque su bondad amorosa es hasta tiempo
indefinido‘‖ (2 Crónicas 7:1-3). Finalizados los catorce días de fiesta, los israelitas
regresaron a sus hogares ―gozosos y sintiéndose bien en el corazón por el bien
que Jehová había ejecutado para con David y para con Salomón y para con
Israel su pueblo‖ (2 Crónicas 7:10).
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Lamentablemente, los israelitas no continuaron viviendo en armonía con sus
canciones de alabanza a Dios. Con el tiempo, el pueblo de Judá ‗glorificó a
Jehová meramente con los labios‘ (Isaías 29:13). En vez de obedecer las
normas divinas sobre lo que es bueno, comenzaron a practicar lo malo. ¿De
qué fueron culpables? De idolatría, inmoralidad, opresión de los pobres y otros
pecados graves. Como consecuencia, en 607 a.E.C. Jerusalén fue destruida, y
los habitantes de Judá fueron llevados cautivos a Babilonia.
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De esta manera disciplinó Dios a su pueblo. No obstante, mediante su profeta
Jeremías predijo que en Jerusalén volvería a oírse la voz de los que cantarían:
―¡Elogien a Jehová de los ejércitos, porque Jehová es bueno; porque hasta
tiempo indefinido es su bondad amorosa!‖ (Jeremías 33:10, 11). Y así fue.
Transcurridos los setenta años de desolación de la tierra, un resto judío retornó
a Jerusalén en 537 a.E.C. (Jeremías 25:11; Daniel 9:1, 2). Los que volvieron
reconstruyeron el altar en el lugar que había ocupado el templo sobre el
monte Moria y comenzaron a ofrecer allí sacrificios. En el segundo año de su
regreso pusieron los cimientos del templo. No cabe duda de que aquel fue un
momento emocionante. ―Cuando los edificadores colocaron el fundamento
del templo de Jehová —escribió Esdras—, entonces los sacerdotes en ropa
oficial, con las trompetas, y los levitas los hijos de Asaf, con los címbalos, se
pusieron de pie para alabar a Jehová según la dirección de David el rey de
Israel. Y empezaron a responder, alabando y dando gracias a Jehová,
‗porque él es bueno, porque su bondad amorosa para con Israel es hasta
tiempo indefinido‘.‖ (Esdras 3:1-11.)
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En varios salmos aparece una expresión similar de alabanza concerniente a
la bondad de Jehová. Entre ellos está el Salmo 118, que cantaban las familias
israelitas para concluir la Pascua y que comienza y termina así: ―Den gracias a
Jehová, porque él es bueno; porque su bondad amorosa es hasta tiempo
indefinido‖ (Salmo 118:1, 29). Es probable que estas fueran las últimas
alabanzas que cantó Jesucristo con sus apóstoles fieles la noche antes de
morir, en 33 E.C. (Mateo 26:30).
10

“Hazme ver, por favor, tu gloria”
La bondad de Jehová se enlazó por primera vez con su bondad amorosa
siglos antes de la época de Esdras. Poco después que los israelitas adoraron el
becerro de oro en el desierto y los transgresores fueron ejecutados, Moisés
elevó esta petición a Jehová: ―Hazme ver, por favor, tu gloria‖. Como Dios
sabía que Moisés no podía ver Su rostro y seguir vivo, le dijo: ―Yo mismo haré
que toda mi bondad pase delante de tu rostro‖ (Éxodo 33:13-20).
11

La bondad de Dios pasó delante del rostro de Moisés al día siguiente en el
monte Sinaí. En aquel momento, a Moisés se le dio una vislumbre de la gloria
divina y oyó esta declaración: ―Jehová, Jehová, un Dios misericordioso y
benévolo, tardo para la cólera y abundante en bondad amorosa y verdad,
que conserva bondad amorosa para miles, que perdona error y transgresión y
pecado, pero de ninguna manera dará exención de castigo, que hace venir
el castigo por el error de padres sobre hijos y sobre nietos, sobre la tercera
generación y sobre la cuarta generación‖ (Éxodo 34:6, 7). Estas palabras
indican que la bondad de Jehová está relacionada con su bondad amorosa y
otros aspectos de su personalidad. Analizarlos nos ayudará a desplegar
bondad. Examinemos en primer lugar la cualidad que se menciona dos veces
en esta maravillosa declaración de la bondad divina.
12

“Un Dios [...] abundante en bondad amorosa”
“Jehová [es] un Dios [...] abundante en bondad amorosa [...], que conserva
bondadamorosa para miles.” La palabra hebrea que se traduce ―bondad
amorosa‖ también significa ―amor leal‖. Es la única cualidad que aparece dos
veces en la declaración de Dios a Moisés, lo que resulta sumamente
apropiado, pues el atributo predominante de Jehová es el amor (1 Juan 4:8).
Esta virtud se resalta en la famosa expresión de alabanza a Jehová ―porque él
es bueno, porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido‖.
13

La bondad de Dios se manifiesta en que él es ―abundante en bondad
amorosa‖, lo cual se evidencia especialmente en el tierno cuidado que
dispensa a sus siervos humanos fieles y dedicados (1 Pedro 5:6, 7). Como
pueden acreditar los testigos de Jehová, él ―conserva bondad amorosa‖ para
con los que lo aman y le sirven (Éxodo 20:6). La nación del Israel natural dejó
de experimentar la bondad amorosa, o amor leal, de Jehová, debido a que
14

rechazó a Su Hijo. Pero Su bondad y amor leal a los cristianos fieles de todas las
naciones durará para siempre (Juan 3:36).
Jehová es misericordioso y benévolo
Así comenzaba la declaración que oyó Moisés en el monte
Sinaí: “Jehová, Jehová,un Dios misericordioso y benévolo”. El término hebreo
que se traduce ―misericordia‖ puede referirse a las ―entrañas‖ y está
íntimamente relacionado con la palabra para ―matriz‖. Por tanto, la
misericordia implica sentimientos de tierna compasión que la persona alberga
en lo más profundo de su ser. No obstante, abarca más que compasión
sincera. Debe motivarnos a hacer algo para aliviar el sufrimiento de los demás.
Por ejemplo, los amorosos ancianos cristianos ven la necesidad de ser
misericordiosos con sus hermanos en la fe, ‗mostrarles misericordia con alegría‘
cuando es apropiado (Romanos 12:8; Santiago 2:13; Judas 22, 23).
15

La bondad de Dios también se manifiesta en su benevolencia. Benévolo es
quien está ―inclinado con buena voluntad o afecto hacia algo o alguien sobre
lo que tiene poder‖. Jehová es el mejor modelo de benevolencia en el trato
con sus siervos fieles. Por ejemplo, mediante sus ángeles, de buena gana
fortaleció al anciano profeta Daniel e informó a la joven virgen María del
privilegio que iba a tener de dar a luz a Jesús (Daniel 10:19; Lucas 1:26-38).
Quienes formamos el pueblo de Jehová sin duda agradecemos la
benevolencia con que él se dirige a nosotros en las páginas de la Biblia. Lo
alabamos por tal manifestación de su bondad y procuramos tratar con
benevolencia a los demás. Aquellos que poseen las debidas cualidades
espirituales tratan de ser amables, benévolos, cuando reajustan a un hermano
―con espíritu de apacibilidad‖ (Gálatas 6:1).
16

Un Dios tardo para la cólera
“Un Dios [...] tardo para la cólera.” Estas palabras ponen de relieve otra
faceta más de la bondad de Jehová: que él soporta con paciencia nuestros
errores y nos da tiempo para superar debilidades graves y progresar
espiritualmente (Hebreos 5:12–6:3; Santiago 5:14, 15). La paciencia de Dios
también beneficia a quienes aún no lo adoran, pues todavía tienen tiempo de
responder al mensaje del Reino y arrepentirse (Romanos 2:4). Ahora bien,
aunque Jehová es paciente, en ocasiones la bondad lo motiva a expresar su
cólera, como hizo cuando los israelitas adoraron al becerro de oro en el monte
Sinaí. Además, pronto la descargará de una manera aún mayor cuando
ponga fin al malvado sistema de Satanás (Ezequiel 38:19, 21-23).
17

“Jehová [es] un Dios [...] abundante en [...] verdad.” Es muy distinto de los
líderes humanos, que hacen grandes promesas, pero no son fieles a ellas. Los
adoradores de Jehová pueden tener confianza en todo lo que él ha dicho en
su Palabra inspirada. Dado que es abundante en verdad, siempre es posible
confiar en sus promesas. En su bondad, nuestro Padre celestial contesta sin
18

falta las oraciones en las que pedimos que envíe verdad espiritual y nos la da
en abundancia (Salmo 43:3; 65:2).
“Jehová [es] un Dios [...] que perdona error y transgresión y pecado.” En su
bondad, está dispuesto a perdonar a los pecadores arrepentidos.
Indudablemente, estamos muy agradecidos de que nuestro amoroso Padre
celestial haya dispuesto lo necesario para que obtengamos perdón mediante
el sacrificio de Jesús (1 Juan 2:1, 2). De hecho, nos alegramos de que todos los
que tengan fe en el rescate puedan disfrutar de una relación favorecida con
Jehová y abriguen la esperanza de vivir para siempre en su prometido nuevo
mundo. Estas son razones extraordinarias para alabar a Jehová por su bondad
para con la humanidad (2 Pedro 3:13).
19

“[Jehová] de ninguna manera dará exención de castigo.” Esta es, en efecto,
otra razón para alabarle por su bondad. ¿Por qué? Porque un aspecto
fundamental de la bondad es que no tolera de ningún modo la maldad.
Además, ―al tiempo de la revelación del Señor Jesús desde el cielo con sus
poderosos ángeles‖, traerá venganza ―sobre los que no conocen a Dios y
sobre los que no obedecen las buenas nuevas‖, quienes ―sufrirán el castigo
judicial de destrucción eterna‖ (2 Tesalonicenses 1:6-9). Los adoradores de
Jehová que sobrevivan gozarán entonces de la vida a plenitud, sin que los
molesten los hombres impíos, que no tienen ―amor del bien‖ (2 Timoteo 3:1-3).
20

Imitemos la bondad de Jehová
Es incuestionable que contamos con muchas razones para alabar y dar
gracias a Jehová por su bondad. Como siervos suyos que somos, ¿no
deberíamos esforzarnos al máximo por tener esta cualidad? Sí, pues el apóstol
Pablo dio la siguiente exhortación a sus hermanos cristianos: ―Háganse
imitadores de Dios, como hijos amados‖ (Efesios 5:1). Nuestro Padre celestial
despliega bondad en toda ocasión, y así debería ser en nuestro caso.
21

Si estamos totalmente dedicados a Jehová, no hay duda de que deseamos
de corazón imitar su bondad. Como descendemos del pecador Adán, no nos
resulta fácil hacer lo que es bueno. Pues bien, en el artículo siguiente veremos
por qué nos es posible desplegar bondad. También analizaremos diversas
maneras en que podemos y debemos imitar a Jehová, ejemplo supremo de
bondad.
22

¿Qué respuesta daría?
• ¿Qué es la bondad?
• ¿Qué expresión bíblica resalta la bondad de Dios?
• ¿Cuáles son algunas manifestaciones de la bondad de Jehová?
• ¿Por qué debemos imitar el ejemplo de bondad de Jehová?

[Preguntas del estudio]
1. ¿Por qué nos sentimos impulsados a alabar a Dios por su bondad?
2. ¿Cómo definiríamos la bondad?
3. ¿Qué indica Génesis 2:16, 17 respecto a la norma de lo que es bueno?
4. ¿Qué ha hecho Dios a favor de la humanidad desde que pecó Adán?
5. ¿Por qué podemos mostrar cierto grado de bondad a pesar de haber
heredado una mala inclinación del corazón?
6. ¿Qué decía en parte la canción que entonaron los levitas cuando el rey
David hizo que se llevara el arca del pacto a Jerusalén?
7. ¿Qué sucedió cuando el Arca se colocó dentro del Santísimo y después de
la oración de dedicación de Salomón?
8, 9. a) Aunque los israelitas alabaron a Jehová por su bondad, ¿qué proceder
siguieron con el tiempo? b) ¿Qué se predijo sobre Jerusalén mediante
Jeremías, y cómo se cumplió la profecía?
10. ¿Con qué significativa expresión comienza y termina el Salmo 118?
11, 12. ¿Qué declaración oyó Moisés cuando se le permitió tener una vislumbre
de la gloria divina?
13. ¿Qué cualidad se menciona dos veces en la declaración de la bondad de
Dios, y por qué es apropiado?
14. ¿Quiénes disfrutan en especial de la bondad y el amor leal de Dios?
15. a) ¿Con qué expresión se inicia la declaración que oyó Moisés en el monte
Sinaí? b) ¿Qué implica la misericordia?
16. ¿Por qué puede decirse que Jehová es benévolo?
17. ¿Por qué agradecemos que Jehová sea ―tardo para la cólera‖?
18. ¿Qué contraste hay entre Jehová y los líderes humanos en lo que respecta
a la verdad?
19. ¿Cómo demuestra Jehová de forma extraordinaria su bondad para con los
pecadores arrepentidos?
20. ¿Qué prueba tenemos de que Dios no tolera la maldad?
21. ¿Por qué debemos tener bondad?
22. ¿Qué estudiaremos en el próximo artículo?

„¡Oh cuán grande es su bondad!‟
ENVUELTOS en la cálida luz del atardecer, unos viejos amigos cenan al fresco
mientras disfrutan de la vista entre risas y animada charla. Lejos de allí, un
labrador mira sus campos y sonríe satisfecho al ver que se han juntado negros
nubarrones y comienza a llover sobre la sedienta plantación. En otro lugar,
unos padres contemplan embelesados los vacilantes primeros pasos de su hijo.
Sean conscientes de ello o no, todos se benefician de lo mismo: la bondad
de Jehová. Algunas personas religiosas repiten con frecuencia la frase ―Dios es
bueno‖; pero la Biblia es más contundente al decir: ―¡Oh cuán grande es su
bondad[!]‖ (Zacarías 9:17). Sin embargo, parece que pocos comprenden el
verdadero significado de dichas palabras. ¿Qué implica esta cualidad divina,
y cómo nos afecta a cada uno de nosotros?
2

Maravillosa faceta del amor divino
En muchos idiomas modernos, el término bondad es un tanto impreciso. Pero
de ningún modo es así en el caso de la cualidad de que habla la Biblia, que se
refiere, sobre todo, a la virtud y la excelencia moral. En cierto sentido,
podríamos afirmar que impregna la personalidad de Jehová, cuyos atributos —
incluidos su poder, justicia y sabiduría— son absolutamente buenos.
No obstante, quizá sea mejor describirla como expresión del amor divino. ¿Por
qué?
3

La bondad es una cualidad activa, que se traduce en obras. El apóstol Pablo
señaló que, en el caso del ser humano, es aún más atrayente que la justicia
(Romanos 5:7). Aunque se da por descontado que el justo cumplirá con
minuciosidad las leyes, el bueno hará algo más: tomará la iniciativa y buscará
formas de ayudar al prójimo. Como veremos, es innegable que Jehová
demuestra dicha bondad, que obviamente brota de su infinito amor.
4

La bondad de Jehová es también incomparable. Cuando no faltaba mucho
para que Jesús muriera, se le acercó cierto hombre y le planteó una pregunta,
dirigiéndose a él como ―Buen Maestro‖. Cristo replicó: ―¿Por qué me llamas
bueno? Nadie es bueno, sino uno solo, Dios‖ (Marcos 10:17, 18). Esta respuesta
pudiera desconcertarnos. ¿Por qué lo corrigió? ¿Acaso no era Jesús un ―Buen
Maestro‖?
5

Es obvio que aquel hombre usó ―Buen Maestro‖ como título adulador. Por
ello, Jesús fue modesto y dirigió tal gloria al Padre celestial, que es bueno en
sumo grado (Proverbios 11:2). Además, así confirmó una profunda verdad:
Jehová es el único criterio moral, pues solo él posee el derecho soberano a
determinar qué está bien y qué está mal. Adán y Eva trataron de usurpar esa
prerrogativa al rebelarse y comer del árbol del conocimiento de lo bueno y lo
malo. Cristo, en cambio, es humilde y deja que el Padre fije las normas.
6

Por otro lado, Jesús sabía que Jehová es la fuente de todo verdadero bien.
Es el Dador de ―toda dádiva buena y todo don perfecto‖ (Santiago 1:17).
Observemos cómo se evidencia la bondad de Dios en su generosidad.
7

Testimonios de la abundante bondad de Jehová
El conjunto de las personas que han vivido se ha beneficiado de la bondad
divina. En efecto, Salmo 145:9 indica que ―Jehová es bueno para
con todos”. ¿Qué ejemplos hay de esta cualidad que beneficia a la entera
humanidad? Dice la Biblia: ―No se dejó a sí mismo sin testimonio, por cuanto
hizo bien, dándoles lluvias desde el cielo y épocas fructíferas, llenando por
completo sus corazones de alimento y de alegría‖ (Hechos 14:17). ¿No es
verdad que a veces una comida sabrosa nos levanta el ánimo? Pues
no habría alimentos de no ser por la bondad de Dios al dotar la Tierra de un
sistema de reciclaje continuo del agua, que unido a la existencia de ―épocas
fructíferas‖ permite el crecimiento de muchas plantas. El Creador no solo ha
mostrado tal bondad a quienes lo aman, sino a todos. Como enseñó Jesús,
―hace salir su sol sobre inicuos y buenos y hace llover sobre justos e injustos‖
(Mateo 5:45).
8

Dado que el sol, la lluvia y las épocas fructíferas se suceden sin cesar, muchos
dan por sentada la inmensa generosidad de que goza el hombre. Tomemos
por caso la manzana. Aunque común en todas las regiones templadas, es un
fruto bello, delicioso y repleto de agua refrescante y nutrientes esenciales.
Ahora bien, ¿sabía usted que existen unas siete mil quinientas variedades, de
colores rojos, amarillos o verdes, y tamaños que van desde el de una cereza
muy grande al de una toronja? Si sostenemos en la mano una de sus semillitas,
parece insignificante, pero puede convertirse en uno de los árboles más
hermosos (El Cantar de los Cantares 2:3). De hecho, el manzano se cubre en
primavera de una corona de flores y en otoño se llena de frutos, al grado de
producir un promedio anual de veinte cajas de 19 kilos durante quizás setenta
y cinco años.
9

Esta semillita será un árbol que dará alimento y placer por décadas
En su infinita bondad, Dios nos ha dotado con un cuerpo ―maravillosamente
hecho‖, cuyos sentidos fueron concebidos para que percibiéramos Sus obras y
nos complaciéramos en ellas (Salmo 139:14). Recordemos las escenas del
principio del capítulo. ¿Qué deleita nuestra vista en tales momentos? Las
mejillas coloradas de un niño feliz, los aguaceros que caen en los campos y los
tonos rojizos, dorados y violáceos del ocaso. En efecto, los ojos perciben más
de trescientos mil colores. Y el oído capta los matices de las voces amadas, el
susurro del viento entre los árboles y la risa eufórica de un pequeñín. ¿Por qué
podemos disfrutar de tales imágenes y sonidos? La Biblia da la respuesta: ―El
oído que oye y el ojo que ve... Jehová mismo ha hecho aun a ambos‖
(Proverbios 20:12). Pero estos son tan solo dos de los sentidos.
10

El olfato es otra muestra de la bondad divina. Con la nariz distinguimos unos
diez mil olores. Pensemos en algunos, como los que desprenden nuestra
comida favorita cocinándose, las flores, las hojas muertas o el tenue humo de
un fuego acogedor. El tacto, por su parte, hace posible que sintamos la caricia
de la brisa en el rostro, el alentador abrazo de un ser amado o la placentera
suavidad de la fruta que sostenemos en la mano. Cuando mordemos un
pedazo, entra en juego el gusto. Al detectar las papilas los delicados matices
de la composición química del fruto, nos sorprende una sinfonía de sabor.
Efectivamente, tenemos sobradas razones para decirle a Jehová: ―¡Cuán
abundante es tu bondad, que has guardado cual tesoro para los que te
temen!‖ (Salmo 31:19). Pero, ¿cómo la ha ―guardado cual tesoro‖ para
quienes le temen?
11

Bondad que reporta beneficios eternos

Jesús dijo: ―Está escrito: ‗No de pan solamente debe vivir el hombre, sino de
toda expresión que sale de la boca de Jehová‘‖ (Mateo 4:4). Así es: las
dádivas espirituales del Creador nos benefician aún más que las materiales,
pues nos conducen a vida eterna. Como ya vimos en el capítulo 8 de este
libro, durante los últimos días en que vivimos Dios ha utilizado su poder
restaurador para establecer un paraíso espiritual, una de cuyas características
más importantes es la abundancia de alimento espiritual.
12

En una de las grandes profecías bíblicas de restauración, el profeta Ezequiel
recibió la visión de un templo restablecido y glorificado del cual manaba una
corriente que iba ganando anchura y profundidad hasta convertirse en un
―torrente de doble tamaño‖. A lo largo de su curso llevaba consigo
bendiciones, y en sus orillas florecían árboles que brindaban alimento y
curación. Aquel río llegaba a impartir vida y fertilidad a un lago salado y estéril:
el mar Muerto (Ezequiel 47:1-12). ¿Qué significaba esa descripción?
13

La visión indicaba que Jehová restablecería su sistema para la adoración
pura, representado por el templo que observó Ezequiel. Como el río simbólico,
las disposiciones divinas para la vida fluirían hacia sus siervos cada vez con
mayor abundancia. Desde que él restableció la adoración pura, en 1919, ha
bendecido a su pueblo con dones vivificantes. ¿Cómo? Las Biblias,
publicaciones cristianas, reuniones y asambleas se han usado para llevar
verdades vitales a millones de personas. Con tales medios, el Todopoderoso les
ha explicado la mayor dádiva que ha hecho para impartir vida: el sacrificio
redentor de Cristo, que permite que quienes aman y temen a Jehová de todo
corazón tengan una condición limpia ante él y la esperanza de vida
eterna.* En sentido espiritual, durante los últimos días el mundo sufre hambre,
pero el pueblo de Dios goza de un banquete (Isaías 65:13).
14

El río de la visión de Ezequiel no se secará al terminar este viejo sistema de
cosas. Por el contrario, su caudal será cada vez mayor durante el Reinado
Milenario de Cristo. Jehová se valdrá del Reino mesiánico para aplicar todo el
valor del sacrificio de Jesús y elevar gradualmente a la perfección a la
humanidad fiel. ¡Cuánto regocijo sentiremos gracias a la bondad de Dios!
15

Otras facetas de la bondad de Jehová
La bondad del Creador no es solo generosidad. Él le dijo a Moisés: ―Haré que
toda mi bondad pase delante de tu rostro, y ciertamente declararé el nombre
de Jehová delante de ti‖. El relato luego añade: ―Jehová fue pasando delante
del rostro de él y declarando: ‗Jehová, Jehová, un Dios misericordioso y
benévolo, tardo para la cólera y abundante en bondad amorosa y verdad[‘]‖
(Éxodo 33:19; 34:6). Por consiguiente, la bondad divina abarca varios atributos
magníficos. Examinemos tan solo dos.
16

“Benévolo.” Este adjetivo nos dice mucho del trato que dispensa Jehová a
sus criaturas. En vez de ser —como tantos poderosos— brusco, frío o tiránico,
17

actúa con dulzura y suavidad. Por ejemplo, dijo a Abrahán: ―Alza los ojos, por
favor, y mira desde el lugar donde estás, hacia el norte y hacia el sur y hacia el
este y hacia el oeste‖ (Génesis 13:14). Aunque muchas versiones omiten aquí la
expresión ―por favor‖, los biblistas reconocen que el original hebreo emplea
una partícula que transforma las órdenes en peticiones corteses. Hay otros
casos similares (Génesis 31:12; Ezequiel 8:5). Imaginémoslo: ¡el Soberano
universal pide las cosas ―por favor‖ a simples seres humanos! En un mundo
donde predominan la rudeza y la agresividad, ¿verdad que nos reconforta
pensar en la benevolencia de nuestro Dios, Jehová?
“Abundante en [...] verdad.” En la actualidad, lo habitual es la falta de
honradez. Pero la Biblia nos recuerda que ―Dios no es hombre para que diga
mentiras‖ (Números 23:19). De hecho, Tito 1:2 señala que “no puede mentir‖. Sí,
es tan bueno que le resulta imposible hacerlo. Por consiguiente, sus promesas
resultan totalmente confiables, y el cumplimiento de sus palabras está
garantizado. A Jehová se le llega a llamar ―el Dios de la verdad‖ (Salmo 31:5).
No solo se abstiene de contar falsedades, sino que prodiga la verdad. No es
reservado ni secretista; por el contrario, ilumina generosamente a sus siervos
fieles con su infinito caudal de sabiduría.* Hasta les enseña a vivir en
conformidad con las verdades que revela a fin de que ―sig[an] andando en la
verdad‖ (3 Juan 3). Pues bien, en líneas generales, ¿qué efecto debe tener en
nosotros la bondad divina?
18

“Se pondrán radiantes por la bondad de Jehová”
Cuando Satanás tentó a Eva en el jardín de Edén, empezó minando
sutilmente su confianza en la bondad de Jehová, quien le había dicho a
Adán: ―De todo árbol del jardín puedes comer hasta quedar satisfecho‖.
Aunque solo estaba prohibido uno de los miles de ejemplares que deben de
haber adornado el paraíso, observemos cómo planteó el Diablo su primera
pregunta a la mujer: ―¿Es realmente el caso que Dios ha dicho que ustedes
no deben comer de todo árbol del jardín?‖ (Génesis 2:9, 16; 3:1). De esta
manera manipuló las palabras divinas para hacer creer a Eva que el Altísimo
se estaba guardando algo bueno para sí. Por desgracia, la treta surtió efecto.
Como a tantos hombres y mujeres que vivieron después, a ella le entraron
dudas sobre la bondad del Creador, de quien había recibido cuanto poseía.
19

Bien sabemos cuánto sufrimiento desencadenaron tales dudas. Por
consiguiente, tomémonos muy en serio las palabras de Jeremías 31:12:
―Ciertamente [...] se pondrán radiantes por la bondad de Jehová‖. Sin duda,
la bondad divina debería ponernos radiantes de gozo. Nunca tenemos que
cuestionar la motivación de nuestro bondadoso Dios, quien merece nuestra
total confianza, pues solo desea el bien de quienes lo aman.
20

Además, nos complace tener oportunidades de hablar de la bondad divina.
En Salmo 145:7 leemos lo siguiente de los siervos de Jehová: ―Rebosarán con la
mención de la abundancia de [su] bondad‖. Dado que cada día nos
21

beneficia de algún modo esta cualidad del Creador, ¿por qué no adquirimos
la costumbre de darle las gracias por ella cotidianamente, siendo tan
específicos como nos sea posible? Si reflexionamos sobre su bondad, la
agradecemos a diario y hablamos de ella, nos será más fácil imitar a nuestro
buen Dios. Si, como él, buscamos formas de obrar el bien, nos acercaremos
cada vez más a su persona. El anciano apóstol Juan escribió: ―Amado, no seas
imitador de lo que es malo, sino de lo que es bueno. El que hace el bien se
origina de Dios‖ (3 Juan 11).
La bondad de Dios guarda relación con otros atributos. Por citar uno, él es
―abundante en bondad amorosa‖, o amor leal (Éxodo 34:6). La simple bondad
beneficia a mayor número de personas que la bondad amorosa, ya que
Jehová demuestra esta cualidad solo a sus siervos fieles. En el próximo capítulo
veremos de qué modo.
22

[Notas]
No hay mayor demostración de la bondad divina que el rescate. De entre los
millones de criaturas espirituales que tenía a su disposición, Jehová eligió a su
amado Hijo unigénito para que muriera por nosotros.
Con razón se relacionan en la Biblia la verdad y la luz. Por ejemplo, el salmista
cantó: ―Envía tu luz y tu verdad‖ (Salmo 43:3). En efecto, Jehová derrama en
abundancia su luz espiritual sobre todos los que desean que él los ilumine, o
enseñe (2 Corintios 4:6; 1 Juan 1:5).