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'l

B. Análisis y organización del material
etnográfico
José

A. Martín Herrero

18.r rNTRoDUcclóu
Una vez que hemos finalizado el trabajo de campo etnográfico y antes de abandonar
el escenario en el que se ha realizado, se procederá a recoger y ordenar el material, elaborando
un informe-inventario sobre el producto etnográfico.
Con todos los datos obteniCos (carpetas de apuntes, grabaciones, fotografías, etc.) comenzar la redacción de la monografía etnográfica.
Esta distancia del repliegue será necesaria para <objetiva> la cultura estudiada. Así,
Malinowski abandonó las islas Trobnand y se instaló, para la redacción de la monografía
Lr,rs Argonautas del Pacffico Occidental, al norte de la isla de Tenerife, en las islas Canarias.
El trabajo de campo se ha terminado cuando se han reunido datos suficientes para
explicar la totalidad de Ia cultura o aspecto de la cultura que se ha intentado estudiar, y
cuando se ha vivenciado, por medio de la observación participante, un ciclo entero de la
cultura estudiada.
El <alejamiento> de la cultura con que finaliza la estancia, pone el contrapunto al
<adentram-iento>> en la cultura, que supuso el inicio de la investigación. En el paréntesis de
la estancia, el etnógrafo ha sido un <nativo asociado>.
La perspectiva de la distancia o <<extrañamiento>>, permitirá al etnógrafo proceder con
objetividad desde la <distancia espacial>, que resulta tan eficaz como la <distancia temporai
o históricu. Instalado, pues, en el lugar de la redacción, procederá a través de los siguientes
pasos:

a) Redefinición del proyecto original.
b) Lectura, revisión y clasificación temática
c) Elección del modelo de monografía.
d) Redacción de la monografía.

del material recogido.

ha publicado la monografía de su comunidad, consde
la comparación con otras investi-taciones y con el
través
a
antropoiógica,
teoría
tr¡ye
permauelrte apoyo empírico de su trabajo de cantpo'

Al final, cuando un antropólogo

18.2 REDEFINICIÓN DI'L PROYECTO ORIGINAL
Cuando el etnógrafo escribió su proyecto inicial de investigación para procurar financiación que le permitiera llevarlo a cabo se preguntó con Th. R. Williams:
221

<Escribir trn proyecto cJc invcstigación
suponc rcsponcrcr. lo márs cretalladamente posible 1'con la máxi¡na exactitud,
a las siéuientes prcguntas: l. ¿,eué es lo que
sr: pr()ponc haccr'l 2'
¡.Cómt, sc oicnsa ll*ar aiabc,.,l trabajo.'¡3. ¡,flué investigación
sc h¿r hccho allles' concretantcntc. soble
la mis¡na comunidail quc se prr.rpone cstudirr'/ -1 ¿.ctrírl es la cu¿ntí. cle trs iontlor
ro ii,uJrtigo.ionr
5. ¡,Cuzíl es eI perioclo de ricnr¡ro
pr.,,irt,, p;;;;
(Wrllia¡ns

Pero, situados en la distancia necesaria con la que se redacta la monografía, la pcrspct:
r)()s (seleccionar, casi sin darnos cuenta, el nlaterial obtenido:

tiva <etic'r

l

nPara mi sorprcsa, la monografía final... conticne poco material rccogido
través de la observación participante, a pesar de mis voluminosos diarios de cant¡xr
que, pacienterncnte escribía cada noche> (Newby, 1911'. 121).

;;;;^;;;;;;;"";;,
i;

39).

inve-riigxr_¡ij¡1?,,

1973:

Dejando a un ladrr Ios cálculos del presu¡ruesto.
que siempro sc quetlan cortos en la
práctica' el proyect. científico sobre el 'trabajo
suele pecar de <ingenuidacl
acadénúco> y no tienc en cruenta la ¡ealidaci
,t. i;
o. la ruiina, rJe Ia sirnpliciclacl
cultural y de otros problcmas que surgen posteriormente.
Por eso, al l'inalizar el trabajo cle cartt¡ro
etnográfico. la madurez que concede la expei.iencia nos insta a c¡Lre replante-ernos cl proyecto
orieinal. no sólo porque los datos concretos
(desiguales, cuantitativa y cLralitativarnenté
pltt- J.r proyecto) así lo exige, sino
porque la
de la cultura estucliada, difiere y no
pá.o, u.cei ,,ontradice al programa de
'isiírn
trabajo inicial.

;;;";ñ;;
J,;;;J",

po*.ri.

,".,..'il,?;1:.Tl:l:l#:,i"ll:1,:1,.*,ffi .,:Iliil::xf, xil:J,:l;;:Jffi f;
sobre algo
::,:.:n"'
(HANTNTERSLEv &

totalmente dife-rente a"los problemas preliminares planreados>
ArruNso¡r, L994: 192).

La nueva redacción del proyecto temático se
constituirá, sin duda, en el <índice> de la
monografía' en el <indicador> del valor cualitativo
y cuantitativo de los materiales recogidos.
El nuevo proyecto. no es la mera yuxtaposición
temática de los datos obtenidos, sino
que' por un lado, organiza el material áesd.-un
enfoque d,e totatidad urganizada, es decir,
de reconstrucción de la cultura nativa bajo los parámetros
emic, inheientes a la propia
cultura nativa; pero, por otro lado, la monografía
ie escribe para un tipo de lector y en ella

se enfatiTan' desde una perspectiva etic, acluellos
aspectos dialécticos de comparatismo cultural que se desea comunicar. Así, Malinowski
polemiza repetidas veces con Freud, a propósito del <complejo de Eclipo> entre los
trobriindeses. No es lo mismo publicar una monografía en Londres (para los ingleses), que publicarla

nativos.

en las islas trou¡ano para los

En la redefinición, mental primero, y concretizada posteriornente
por escrito, del proyecto inicial, a partir de ia experiencia dei trabajo
de canipo. encontraremos parte de las claves teóricas de la propia etnografía.
¿Para quién, pues,.reeraboro er proyecto?, ¿,para mí?,
¿para ra administración?, ¿para
la comunidad científica?, ¿.para los nativos?
Contestar a esa pregunta supone contestar implícitanrente
a otra: ¿,para quién he hecho,
en realidad, el trabajo de canrpo?

18.3 LECTURA, REVISIÓN Y CLASIFTCACIÓN

a) L'a relectura o visionaclu clel nraterial rccogicio tlcpara no pocas
sorpresas. El paso
del tiempo diluye algurtos contrastes y clesrnonra
li inrpoitancia cle aigunos hallazgos.
Por el coiltrario, otros clatos manticnen
todo srr rrr..scor
y

tronc:rliLrarl.

ronutr notas de cal}lpo, liimar y fotograf)ar,
registrar entrévist¿rs, ctc., suele tener. sobre
t0cio si no hay autocensura y' se está <abhrto',
a lu Lealitlad que eparcccr, una sjncerirjacl
,y
ttna atttcnticidad <emic> insoslayabrle,
nlanifiest¿r en l,s nDiarios de campo>. con sus nota.s

¡'tlibtrjr,;

Lo que aicanza un etnógrafo en el trabajo de campo es. básicamente, la <comprensiótt,
de la cultura estudiada, lo que le permite saber lo que es verdade¡o y 1o que no, en str
propuesta ntono,gráfica.
En una nronografía, lo <concreto) recogido cada día en las notas de campo, cede ante
la <totalización" que representa la monografía.
El métoclo <nattrralista> cnfatiza la importancia de ias observaciones meticulosas con
las c¡ue se llenan muchas carpetas y libretas, pero luego se impone ia selección, desde la
posición de evaluar lo que se estima <significativo".

b) Al revisar los apuntes de campo hay que distinguir entre lo que es cita textual
(emic) y 1o que es resümen (etic). De la misma manera es preciso <contextualizan (lugar,
tiempo y situación) lo dicho por los nativos.
Hay diversas formas de revisar los registros en vistas a una codificación. Una primera
manera consiste en segmentarlos (el primer mes, el primer semestre, etc.), de acuerdo con
un criterio cronológico-biográfico, desde la secuencia personal del etnógrafo a lo largo del
trabajo de campo.
Otra forma habitual es la de clasificar los datos de acuerdo con un contenido temático
previo (fiestas, rituales, ciclo de vida, etc.), muy cercano al proyecto reelaborado.
De todas las maneras,
<La identilicación de categorías es un elemento central del proceso de análisis.
Como resultado de ello, la lista de categorías a partir de las cuales se organiza la
información, generahnente, experimenta transformaciones durante el curso de la investigación> (HlutteRsl-uv & Arrnso¡r, i994: 186).

No obstante, hay que afirmar, que la mayoría de las monografías polrnanecen en el
tono descriptivo inicial, pero enfatizando el nivel de lo cotidiano como relevante y de
contraste.

Un dato muy importante, además de las descripciones, es la investigación y términos
folk, lo que contribuye también a la codificación.
La revisión dei material de carnpo y su posterior clasificación, coloca al autor en el
umbral de la redacción de la ntonografía.

18.4 EI,ECCIÓN DEL N{ODELO DE ETNOGRAFÍA

a) Organizar los datos dc cala a la redacción de la tnonografía supone optar por un
nrodelo clásico de etnogralía o irrventarse tlno personal.
P¡rcicnros clecrir que, en etnografía hay tantos nrodelos conto atttotes, pero en todos ellos
late una secuencia biogrírfica: (estLtve allí y lo cuento desde nri experiencian.
Aclemás cle esta constante biográfica latente, la mayoría de las biogralías se dejarr clasilic¿rr: (AcuiHr,.u, 199-j: 630)

-

por su dinámica interna:
Biogralías
Estuclios der Farrrilias
Estudios cle Conrunidad

222
223

lx)r su rnedio:
ljstudios en comunidades rurales pequeñas
Ilstudios en sociedades urbanas.

(ltltno quiera que se explican en otro capítulo los tipos de monografías etnográficas,
¡rrtrccdcremos aquí a realizar algunos comentarios sobre ellos, desde la perspectiva de la
or¡',aniz.ación del material etnográfico.

b) La selección de casos, biografías, autobiografías, diarios, etc. se realizaen las mottografías etnográficas como modelos paradigmáticos de interacción socio-cultural. Ponientlo como ejemplo de punto de partida la <biografía> de Wladek, el campesino polaco que
ctttigra a América, W'I. Thomas y F. ZnaniecY,t (Tlze Polish Peasant, 1918-20) estudian los
¡rroblemas sociales, culturales y psicológicos cle la inmigració¡ europea a los EE.UU. Aquí
lrt vida personal de Wladek es secundaria, mientras que el ncaso Wladek> aparece paradignlírtico porque se trata de una etnobiografía.
Se han dscrito historias generales desde la biografía de un rey, un estadista o un artista,
conlo si estas vidas singulares pero no particulares arracimaran y vertebraran toda una
época.

El relato etnográfico, en cierta medida, es siempre biográfico, porque un observador
cstuvo allí y reconoció, a través de su estancia, la .ulturu dé un puéuto.
Los estudios de familias y comunidades tienen muchas cosas en común. Las monografías
lamiliares se refieren, como las comunidades pequeñas, a una unidad social definida por una
cultura. Cuando O' Lewis describe la cultura de ia pobreza a través de Los hijos de Stínchez
(1966) focaliza intensivamente en una familia el drama
social-cultural de los subu¡bios mexicanos. Se trata de una <<autobiografío paradigmática de <los Sánchez> que describe polénricamente la vida suburbial de México D.F.
Los estudios de comunidades, casi siempre pequeños pueblos agrícolas, han sido los
nlás utilizados tradicionalmente en etnografía (Los Tikopia, Los Nuer,-Los de la Sierra, Los
de Belmonte, etc.)' Familias y Comunidades son p.quiñur pero intensas unidades sociocLrlturales que actúan de paradigmas para comprendei a todas las demás.
Frente a los estudios rurales tradicionales (aislamiento geográfico,histórico), surgen
ahora los nuevos estudios urbanos, sobre empresas, grupos, clubes, etc. y las nuevas
nlonografías versan sobre Internados, Patios abiertos y cerrados, Empresas, Tribus Urbanas,
etc. Son monografías sobre Grupos, Organizaciones e Instituciones (aislanientos sociopsicológicos), campos sobre los que en el futuro se realizarán la mayor parte de las etnografías.

I8.5 REDACCIÓN

NN LA MONOGRAFÍA

Después de haber elegido el modelo de etnografía (biografía, estudios de comunidad,
ctc.) llega la hora de producción del relato, muchas veces tesis doctoral.
Esta racionalización-verbalización-reclacción contribuye a <objetivar> el discurso

<A pesiu cle lo cual. el grado de crcdibilidad, alto, bajo, o del tipo que sea, hoy
prestado a la etnografía. de l-évi-Strauss, [t'falinowski. o de cualquier otro, no rcpc)sa
al me nos no primordialmente, sobre esta base. Dc ser así. J.G. Frazcr, o e n otro st'ntido O. Lewis, serían los reyes, y la rescl.va de la incredulidad que nluchos (yt-r incluido) otorgan al poco documentado Sistentus políticos de la AIta Birmania, de Leach,
g al impre-rionisla cnsavo de M. Ilead lJrilin¿se Churacter, sería dcl toilo inexplicable. Los etnógrafos pucclen, en verdacl, llegar a pensar que se les cree por Ia antplitud de sus clcscripcioncs (Leach intentó respirndc:r a los ataqucs cnrpiristas contra
su libro sobre Birmania, escrihiendo otro, atibon'atlo de datos, sobre Sri Lanka. qtrc
sin embargo alcanzl nrucha menor audiencia)> (C. CesRlz, 1989: 13)

Para unos, pues, la redacción de la monografía es en cierto modo secundaria; para
otros, casi lo es todo.
Lo cierto es que en la monografía, la cultura se <<encuadra>) en un espacio y un tiempo
y sobre ella se opera con el ef'ecto <zoom>>; desde cerca cuando se <estaba allit y desde
áistancia cuando se está en el lugar cle la redacción. En este encuadre, aparece la narración
descriptiva (historia natural) a la que, luego, se le añade ia reflexión y el análisis; es decir
se separa el efecto literario-descriptivo, del análisis conceptual semántico.
Se ha insistldo mucho, últimamente, en el análisis de las estrategias literarias en la
confección de las etnografías, distinguiendo entre la cita de discursos originarios (redacción
émica o folk) y las retóricas etnográficas con las que los observadores procuran la credibiliclad de sus relatos. Toda una reflexión para antes de proceder a <traducio las culturas
mediante relatos monográficos.

18.6 CONCLUSIÓN
Desde el momento en qlle se efectúa la retirada del <campo> hasta el inicio de redacción de la monografía, se producen algunos de los momentos <etic>> más importantes: a) la
relectura a distancia de los datos que influye poderosamente en el replanteamiento del proyecto inicial,y b) la elección del modelo de etnografía y de las estrategias retóricas a través
de las cuales se va a construir la monografía'
La relectura es un momento profundamente etic, porque repiensa y selecciona los
datos, pero el replanteamiento del proyecto que se realiza supone aparentemente un debilitamie;to de esra perspectiva a priori <etic>, pero no es sino su propia reafirmación.
Por su parte, lá elección del modelo de etnografía y de la retórica literaria paua producir
la monografía son dos claros momentos etic. Se ha escrito ntuy poco sobre estos momentos
<transitorios> tan importantes en la redacción de una monografía. En ellos se encuentran
algunas de las claves precisas para entender la propia etnografía.

BIBLIOGRAFÍA

etnográfico.

Hay autores que ponen el énfasis en el
dice>. Para ellos'

<<estar allí>>

y en <lo dicho>, no en <cómo

se

n,".ri.?#.11ü.lHilix1ff :iff ?:,iJ::il:i:¿:T,:i:';:ili::l"::l::i::";

'

rnunidad profesional, de un modo práctico, en vez <1e vagar por las bibliotecas
reflerionando sobre cuestiones literarias> (c. Gaen'rz, l9g9: l1).

Sin cmbargo. k;s postmodernos reducen la etnografía al nivel cle los textos literarios
rrx

perie nciales:

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