Pedidos en Tepatitlán al 788-8310

Pedidos en Tepatitlán al 788-8310

Hace ya tres años
Por el padre Miguel Ángel padre.miguel.angel@hotmail.com
Se cumplieron ya 3 años de haber fallecido el inolvidable Papa misionero. El desenlace final inició el 30 de enero, cuando el mundo vio por última vez la sonrisa de Juan Pablo II. Esa última sonrisa se la debemos a una paloma traviesa que ante el frío que hacía ese día en Roma, decidió que era preferible quedarse en el apartamento papal y renunciar a los cielos de Roma. El Papa apareció en la ventana de su estudio privado, como todos los domingos, para rezar el angelus. Con las pocas fuerzas que tenía, el Papa intentó agarrar a la paloma para que volara, pero la terquedad de la paloma aunada a su debilidad hicieron que el intento fracasara, causando la ligera sonrisa del Papa, que a todos nos sorprendió porque el Parkinson le había quitado toda expresión a ese rostro. El domingo 20 de febrero, al final de la semana de ejercicios espirituales, Juan Pablo II se asomó a su ventana y logró pronunciar integralmente su mensaje y su bendición. Con voz algo ronca recordó que la tarea del Papa es esencialmente estar “al servicio de la unidad de la Iglesia” y que él sentía particularmente viva en el ánimo “la invitación de Jesús para alimentar a sus ovejas”. El miércoles 23, sin embargo, para protegerse de las infecciones, el Papa celebró desde su casa su primera videoaudiencia general. En los días que siguieron a la traqueotomía, el Papa se asomó varias veces, mudo, con el rostro marcado por el sufrimiento, con la mano débil, que antes de intentar saludar o bendecir, se apoyaba en el cuello, como para enseñar al mundo la cánula que le hacía sufrir y le obligaba al silencio. El domingo 13 de marzo el Papa se asomó por la ventana de su habitación y logró pronunciar con bastante claridad un breve mensaje. Todos quedaron gratamente sorprendidos y pensaron que este Papa seguiría dándonos muchas sorpresas. Ese día fue la última vez en la que Juan Pablo se dirigió directamente a los medios de comunicación. Consciente del enorme despliegue mediático alrededor del hospital, que él solía llamar el Vaticano número tres, el Papa les agradeció su labor informativa que “hace en cualquier lugar del mundo me puedas escuchar y acompañarme con el afecto y la oración”. También añadió que “es grande la responsabilidad de los que trabajan en este campo, quienes deben dar una información precisa, respetuosa, de la dignidad de la persona humana y atenta al bien común”. Le preguntaron al Papa si quería regresar al hospital. Contestó que quería quedarse en casa. Su secretario comentó que Juan Pablo II quería morir en casa, como se hacía antes, rodeado por sus seres queridos. Sabía que ya no había nada qué hacer. El 2 de abril las condiciones de Juan Pablo II empeoraron aún más, la fiebre volvió a ser muy alta. Hacía las 15:30, con voz muy débil, le pidió a su hermana Tobiana que lo dejaran volver a la casa del Padre. El Papa entró en coma hacia las siete de la noche. A las ocho se celebró la misa de la Divina Misericordia. Los cantos polacos en la habitación se mezclaban con las oraciones en la Plaza de San Pedro. A las 21:37 Juan Pablo II murió. Se prendió la luz en la habitación y el mundo supo que había acabado el calvario del Papa. Esa noche, al igual que la anterior, se había organizado el rezo del rosario en la Plaza de San Pedro. Hacia las 9 de la noche el cardenal Edmund Casimir Szoka, presidente de la Comisión Pontificia para el Estado de la ciudad del Vaticano, al presidir el rosario con voz entrecortada por la emoción, exhortó a los fieles a vivir el rezo del rosario como un don filial, mientras el Papa emprendía su último viaje. El anuncio de su muerte fue dado por monseñor Leonardo Sandra. Minutos más tarde el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado de la Santa Sede, bajó a la Plaza de San Pedro donde decenas de miles de personas escuchaban en silencio las campanas que tañían “ha muerto”. “Todos nosotros nos sentimos huérfanos” dijo, interpretando perfectamente el sentimiento de la multitud. La misa fúnebre inició con el canto gregoriano “Concédele descanso eterno, Señor”. Ciento sesenta cardenales aparecieron en procesión, con sus rostros tristes, sus mitras blancas y sus paramentos rojo púrpura.

Y el regalo para Los Altos ¿Cuándo?
Por Ramón Muñoz de Loza
Estrictamente hablando, Emilio González Márquez no está haciendo otra cosa más de lo que le dicta su conciencia. Es, desde la perspectiva de su ideología, un hombre congruente. Si son 30, 90 ó 340 millones de pesos los que el Gobernador ha entregado a obras o acciones en las que él cree que debe invertirlos, no hay vuelta de hoja, él está haciendo lo correcto. Para eso es el gobernador. Para eso tiene presupuesto. Por algo ganó la elección y el pueblo lo eligió. Eso piensa él. Así ha sido educado y preparado. Para eso se ha adoctrinado durante mucho tiempo. Y podríamos derramar toneladas de tinta y saliva discutiendo si es mucho, si es poco. Si debe o no hacer esas entregas. Si salen de una partida o de otra del presupuesto. Si es con TV Azteca o con Televisa. Si es para el Santuario de los Mártires o para el paseo de los Feligreses de Talpa. Ese no es el punto. Lo que nos debe preocupar es, en particular, qué podríamos hacer con esa cantidad. Si alguien pudiera no tener datos actualizados para hacer comparaciones –esas odiosas comparaciones-, abonemos algunos temas: El proyecto del acueducto de la Presa El Salto hacia Tepatitlán cuesta, a precios actuales, algo así como 350 millones de pesos. Este proyecto dotaría de agua a la ciudad en cantidades cercanas a los 400 litros por segundo, es decir. Tendríamos el doble del agua que hoy disponemos. Con esa agua, podríamos preparar el despegue y consolidación agropecuaria, industrial, habitacional, social y demográfica de la ciudad. Si hay agua suficiente, la industria volcaría sus ojos para acá. Podríamos resolver el atraso en la demanda de vivienda, podríamos garantizar agua para el ganado y las aves de la zona norte del municipio, que es, por cierto, la más árida. Además con esa inversión entregaríamos agua más limpia a municipios como Acatic y poblaciones río abajo. Pero si no fuera suficiente el tema del agua, por aquello de que no genera los votos o la polémica suficiente, hay otra área de oportunidad para invertir esos 340 millones de pesos. Por ejemplo, en el proyecto de la Ferrovía de Los Altos, el costo total asciende a 2,700 millones de pesos. Si Jalisco le entra con esos 340 millones, estaría aportando el 13% de la megaobra que traería algunos beneficios directos a Jalisco como Turismo religioso, abaratamiento de costos para el agrosector; movilidad de personal entre Los Altos y el centro del país, Posibilidad de atraer grandes empresas a la Zona que requieren infraestructura como el ferrocarril. Si el proyecto suena muy ambicioso, entonces con esos 340 millones el Gobernador podría construir unos tres ferropuertos para acercar los beneficios a los productores de huevo, pollo, cerdo, leche y carne de Los Altos de Jalisco. Con esos 340 millones de pesos, seguro alcanzaría para construir unas 10 escuelas tecnológicas en la región. O tal vez unos tres megaauditorios para conciertos como el que ofreció la Orquesta de Friburgo en Tepa hace unas semanas. Si no es suficiente, entonces podríamos construir unos dos hospitales regionales en Jalostotitlán o en San Miguel el Alto para atender a la población que debe llegar –aunque sea de madrugada- hasta Tepa o a Lagos para ser atendidos de emergencia. Aunque ya entrados en gustos y en gastos, con 340 millones de pesos podríamos apoyar a construir el Templo de San Tranquilino Ubiarco en Tepa, fortalecer la infraestructura en Santa Ana de Guadalupe, tierra de Santo Toribio Romo. Podríamos apoyar la construcción del mercado de abastos que propone Zapotlanejo, implementar una serie de rastros TIF en Arandas, Yahualica y Teocaltiche. A Lagos de Moreno no le haría mucha falta el dinero, supongo, porque tiene Gobernador, y eso es más que suficiente para que el recurso económico fluya, con obsequios, donativos y aportaciones para drenajes, escuelas, hospitales y, por qué no, hasta un templo más.

Tepatitlán en el tiempo

Los pintores
Por Don Juan Flores García
Tepa ha sido cuna de grandes pintores, artistas del pincel y de la brocha que han dejado magníficas obras. Para los pintores de brocha gorda, preparar la pintura usando aquellos aceites y colores, era un laborioso quehacer. Se utilizaba en los interiores de todas las casas en las que les encomendaban el trabajo, en los zaguanes, corredores, recámaras y canceles, enrejados y puertas. En aquellos lejanos años, los maestros pintores utilizaban como base el aceite de linaza. De aquel aceite que se producía en el molino del señor don J. Loreto Navarro, padre de don Alberto, que siguió el negocio y además agregó la fábrica de hielo, enfriadora y productos lácteos. Este negocio establecido en la calle Porfirio Díaz que llamamos “La Hielera”, es manejado actualmente por nuestro buen amigo Fito Navarro quien heredó la fama de su señor padre, así como de su abuelo. Entre los grandes pintores de brocha, se encuentra el maestro don Pablo Rayas, el maestro don Victorino de la Torre, don Nemorio y el maestro don Francisco Muñoz, que fue quien pintó los murales del antiguo cine alteño y que fue por muchos años decorador en el Teatro Degollado de Guadalajara. Con motivo de la Feria Tepa Abril del año 1989, se rindió homenaje a un gran pintor, el señor José Inés Casillas Fernández, hombre de gran talento, al igual que al querido amigo Victoriano González “Tanito”, que tantas obras maestras ha presentado, de retratos realizados por su diestra mano, en exposiciones tanto en nuestra ciudad como fuera de ella. Gran arte expresa en su obra el maestro J. Guadalupe Ríos Córdoba, sus cuadros han adquirido gran prestigio. Para orgullo de esta tierra tan querida, la entrada nada menos que de la Casa de la Cultura, se puede admirar ese gran mural en el que expresó su talento. Así tenemos para rato con los jóvenes pintores, para que sus diestras manos propaguen con su arte la cultura. No podemos olvidar los grandes rotulistas que también realizaron obras pictóricas. El rotulista de estilo único José Mateo Flores García, mi hermano, q.e.p.d.; don Antonio de Luna, con muchos años ya de radicar en nuestra ciudad. Pinturas, murales, retratos, toda belleza plasmada por el pincel y la brocha, ejecutados con la imaginación y la alegría del corazón. Cuelga en la pared de la casa el retrato del ser amado, de aquel que ya se fue o el que está presente. O la imagen del señor Crucificado o el de la Madre de Dios, Así los pintores del pasado, como en el presente, nos dan testimonio de su arte, hablando de ellos y admirando sus obras, los imaginamos con el pincel y la paleta en la mano dando esas pinceladas en el lienzo o encaramadas en la escalera o el andamio pintando las paredes con brocha. Los pintores desaparecidos de aquellos tiempos, son motivo de grato recuerdo, porque hicieron del pasado su presente. Los jóvenes pintores con técnicas modernas, ejecutan con destreza y disciplina sus obras magistrales. Son el presente del futuro. Los que gozan hoy de fama y reconocimiento, serán mañana los sujetos del recuerdo. Así, el hijo, o los hijos o sobrinos de aquel honorable Pablo Rayas. Así como de “Tanito” sus hijas Adriana y Genoveva y las sobrinas, Bertha Alicia y Yolanda, gozan del prestigio logrado por ellos y dado en herencia junto con sus conocimientos. Los pintores del tiempo que se fue, guardan en su mente el recuerdo de sus pinturas y a los que algún día ayudamos a cargar aquella escalera de madera y los veíamos en lo alto, ejecutando su trabajo, nos regocijaba la idea de ocupar su lugar y desarrollar su oficio. Recuerdo también, que en tres despachos de carne de res, en los locales del desaparecido Mercado Centenario, en lo alto de la pared de cada uno de ellos, había una pintura. En el de don Valentín Martín, un paisaje, en el cual un hombre plantaba un pequeño árbol, a la vez que decía a un compañero que estaba a su lado: “Cómo ves, ¿prenderá?” y el amigo contestaba: ¡A ver si prende! En el despacho que tantos años manejó don Enésimo Orozco, y que trabajan actualmente sus nietos Carlos y Gerardo, había pintados a los cuatro lados y arriba, una serie de toros y un torero haciendo faena y en el despacho de Chano Tostado, uno titulado “La casa del Pueblo”, pintado por don Pablo Rayas, todos esto ya desaparecido, porque así fue Tepa en el tiempo.

7 días Sábado 5 de abril de 2008

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