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Los elementos

del Derecho natural
Gottfried Wilhelm Leibniz
Estudio preliminar, traducción y notas de
Tomás Guillén Vera

«Es algo manifiesto que la felicidad d el género
humano consiste en que sepa qué debe
querer y hasta qué pun to es lícito y posible
lo que quiere.»

Colección
Clásicos del Pensam iento

G. W. Leibniz

Los elementos
del Derecho natural
Estudio preliminar, traducción y notas de
TOMÁS GUILLÉN VERA

irnos

A.A. Trada. S.28027 Madrid ISBN: 84-309-1965-1 Depósito Legal: M-2036-1991 Printed in Spain. © Estudio preliminar y notas. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico. 17.. 1991 © EDITORIAL TECNOS. Madrid . 43 . S.Título original: Elementa Juris Naturalis (1669-1672) Diseño y realización de cubierta: Rafael Celda y Joaquín Gallego Impresión de cubierta: Gráficas Molina Reservados todos los derechos. incluyendo fotocopia. sin permiso escrito de Editorial Tecnos. 1991 Telémaco. grabación magné­ tica o cualquier almacenamiento de información y sistema de re­ cuperación. T omás G uillén V era . Impreso en España por Azalso.

... Los Elementa Juris Naturalis ................ A notaciones c r i t ic a s ....................... 12j.... 122.................. V........................ Los elementos del D erecho natural ..... I...ÍNDICE E studio p r e l im in a r .......................... 124......... ......... A notaciones c r i t ic a s . II........ a) Originalidad y dependencia ........... Los elementos del D erecho natural .......... .... IV......................... B ibliografía IX IX XIV XIV XVI XXI XXX XXXVII XLII . .. LOS ELEMENTOS DEL DERECHO NATURAL 12.... ... b) Estructura de ios Elementa ......... La concepción de la justicia en los Elementa .................. Leibniz: breve apunte biográfico....... Derecho y justicia ...................... O bservaciones ........ III....... ...... 12. [VII] 3 9 59 67 83 113 ............... ....... El concepto de justicia en Leibniz y en Grocio..........Pág................... 12*........................ Los elementos del D erecho natural ..

jurista y profesor de ética en la Universidad de Leipzig. GRUA: edición de Grúa. VI. 198Í. Buenos Aires. En lo sucesivo nos referiremos a la obra del profesor Ezcauiel de Olaso como «E. 1. Las ediciones clasicas de las ooras de Leibniz las citaremos de la siguiente manera: AK: Edición de la Academia. 31-71) o la del profesor Javier Eche­ verría (Leibniz. El lector puede completar estas breves pin­ celadas biográficas acercándose a obras tales como la del profe­ sor Ezequiel de Olaso (G.. es el segundo y último hijo del tercer matrimonio de su padre. la curiosidad y la ambición marcarán toda su vida. cuando Leibniz. LEIBNIZ: BREVE APUNTE BIOGRÁFICO Gottfried Wilhelm Leibniz 1 nace en Leipzig un l. p. Barcanova. El autodidactismo. Escritos filosóficos. Char­ cas. dotado de una curiosidad insaciable.ESTUDIO PRELIMINAR por Tomás Guillén Vera I. Su introduc1 Este breve relato únicamente quiere servir para presentar al personaje Leibniz. pp. comienza a introducirse en la lengua latina. 13-44).).° de julio de 1646. [IX] . DUT: edición de Dutens. de Olaso». Las citas de textos de Los elementos del Derecho Natural las referiremos a la edición de la Academia (AK.. . 1982. pp. Queda huérfano de padre 2 en 1652. prácticamente desde la infancia. de manera autodidacta. hijo de Friedrich Leibniz y de Catharina Schmuck. W. Barcelona. Leibniz. 2 Su madre muere en febrero de 1664.

En estos años pretendió ocu­ par la cátedra Ramée de Matemáticas. que se convertirá junto con el francés en su lengua habitual.X TOMÁS GUILLEN ción en la lengua latina. la llevó a cabo a través de una obra de Sexto Calvisio titulada Opus chronologicum. en sus prácti­ cas rituales. el conocimien­ to profundo de la matemática lo desarrollará en Pa­ rís. Este mismo año publica una obra fundamental. pero la rechaza. a partir del conoci­ miento de Huyghens. porque. Leibniz va a luchar por darse a conocer y ser reconocido. alentaba propósitos diferen­ tes 4. El primer obstáculo serio en su desarrollo inte­ lectual lo va a encontrar el año 1666. Esta Universidad le ofrece en ese momento una cá­ tedra universitaria. al serle negado el doctorado en la Universidad de Leipzig a causa de su juventud. pero sin participar. Se asocia a los rosacruces. 63-64. obteniendo el grado de doctor en febrero de 1667 con una tesis titulada De casis perplexis in jure 3. Se puede leer en la edición de E. y de una edición ilustrada de la de Tito Livio. entre los años 1672 y 1676. y en noviembre se traslada a la Universidad de Altdorf. Weigel. . de Olaso. En 1663 obtiene el grado de bachiller con una tesis titulada De principio individui. al parecer. * Edición de E. sin embargo. Dissertatio de arte combinatoria. pero la into­ lerancia religiosa francesa lo impidió: no fue posible en un país católico que este cargo lo ocupara un luterano. pp. iniciándose en la alquimia y llegando a desempeñar el cargo de secre­ tario. 64. y por resolver el problema de su estabilidad económica. p. En 1658 ya coqueteaba con el griego. según sus propias palabras. y este mismo año se introduce en el estudio de la matemática de la mano de E. ya que su* 5 Es muy interesante e ilustrativa la exposición que hace el propio Leibniz del acto académico correspondiente a su gradua­ ción. de Olaso. A partir de este momento.

Mariotte.ESTUDIO PRELIMINAR XI familia no era ni noble ni rica. El contacto con este per­ sonaje va a ser decisivo para Leibniz. Arnauld. y particularmente con la ciencia moderna. y en cortar el ascenso de Holanda. etc. Esta empresa fra­ casó. consis­ tente en tratar de convencer a Luis XIV de la nece­ sidad de orientar su política hacia objetivos consis­ tentes en no entablar guerras en el continente euro­ peo. Este último objetivo co­ menzaba su larga andadura con la misión diplomáti­ ca confiada a él por el ministro de Maguncia. en la lucha por la unificación europea. pero Leibniz tuvo ocasión de permanecer en Francia cuatro años. tales como Malebranche. centrados desde hacía mucho tiempo en Europa oriental. Durante este período tuvo la oportunidad de estudiar los manus­ critos de Pascal. a partir de ahí. desde 1672 a 1676. en el ámbito político su objetivo se concretaba en la posibilidad de lograr la concilia­ ción de las Iglesias y. de viajar en dos ocasiones a Inglaterra. además de Huyghens conoció a personali­ dades muy importantes. A tal efecto redactó una memoria titulada Consilium Aegyptiacum. año en el que conoce a Christian von Boineburg. conseguido mediante el dominio del comercio con el Oriente. lo que le aportó la luz necesaria . tanto de la vida política como del ámbito intelectual. hecho que conlle­ varía también una nueva orientación de los intere­ ses turcos. así como de pasar por Holanda y entrevistarse con Spinoza en el viaje de regreso a Alemania. a través de la conquista de Egipto. porque por su intermediación conocerá y se pondrá en contacto con personajes muy importantes. Con la ayuda de préstamos familiares y de amigos viaja por diversas ciudades alemanas hasta 1668. Durante su estancia en Francia. ministro del elector de Magun­ cia. Si bien uno de los objetivos de Leibniz consistía en la posibilidad de compatibilizar el pensamiento antiguo con el moderno. Tschirnhaus. y sus proyectos eran de una gran entidad. pasando a su servicio.

como bibliote­ cario. jurista. A partir de este momento. historiador. para el duque Juan Federico. la vida de Leibniz va a quedar ligada a Hannover. sin emargo. Es muy importante señalar que todas estas actividades. im­ pulsor de la Enciclopedia. su actividad E . que le resuelve el problema económico. no era deseada por Leibniz. En este mismo período perfeccionó la má­ quina de calcular de Pascal. Leibniz podía ser una ayuda muy útil para su política de reunifica­ ción de las Iglesias en Alemania. esta unión. filó­ sofo. residien­ do lejos de Hannover durante períodos muy prolon­ gados. Podemos decir que la vida de Leibniz fue la de un intelectual com­ prometido plenamente en la actividad política. consejero. que solamente sumaba y restaba. las desarrolló conjuntamente. pero su muerte y el ascenso al trono de su sucesor Ernesto Augusto trae a Leibniz algunos contratiempos. Así pues. porque tenía claro que con ella perdía parte de su libertad. adelantándose a Newton en su publicación. sino a Hannover. sin que haya discontinuidad entre los distintos momen­ tos o planos de su actividad. Durante toda su vida tuvo que compatibilizar la actividad política. que son salvados gracias a que éste goza de la confianza de la duquesa Sofía. la de creador de Academias. necesaria para colmar sus de­ seos intelectuales: de hecho demora su regreso a Hannover desde enero hasta diciembre de 1676. a fin de ponerse al servicio del duque de Hannover. La causa de la aceptación de este cargo fue la enuria económica en la que se encontraba.XII TOMÁS GUILLÉN para el descubrimiento del cálculo infinitesimal. etc. Leibniz vuelve a Alemania. Juan Federico. Leibniz comparte con el duque Juan Federico sus proyectos. y a la Casa de Braunschweig-Lüneburg. matemático. que le obligaron a viajar con mucha frecuencia. y descubrió otras cosas. ingeniero. Todo esto acarreó una larga polémica acerca de su pater­ nidad. pero no a Maguncia. Sin embargo.

5 E. actividad que giró fundamentalmente en torno a su antiguo proyecto de unificación de las Iglesias. a pesar de que la corte se trasla­ da a Londres. A Los trabajos diplomáticos y como historiador de Leibniz in­ fluyeron claramente en el ascenso de la Casa de Hannover al trono de Inglaterra.ESTUDIO PRELIMINAR XIII política y jurídica. hija de la duquesa Sofía. a pesar de carecer de preocu­ paciones económicas.. 39. Es este período el más rico de la vida de Leibniz por sus continuos viajes y por su actividad diplomática. y tan sólo la Academia de Ciencias de París le dedi­ có un homenaje póstumo. Viena o Berlín. En 1700 fue designado presi­ dente de la Sociedad de las Ciencias de Berlín y es nombrado miembro de la Academia de Ciencias de París. cil. impulsor de las Academias de Suecia. Eckhart. op. es obligado a permanecer en Hanno­ ver. En este momento cae en desgracia. y en agosto el duque Jorge es coronado rey de Inglate­ rra 56. objetivo al que contribuía su iniciativa como promotor de sociedades científicas. Tal y como refiere el profesor Ezequiel de Ola­ so s. y del apartamiento y la ignorancia a que lo había condenado la Casa de Hannover. diplomática. en cuyo objetivo final estaba la formación de una gran fede­ ración de dichas sociedades. En junio de 1714 muere la princesa Sofía. . de la que fue presidente. el período más feliz de la vida de Leibniz trans­ curre entre 1700 y 1705. y desde 1705 hasta su muerte un 14 de noviembre de 1716 su vida no va a ser muy feliz. su gran sueño desde su estancia en la ciudad del Sena. fecha en que muere la reina de Prusia Sofía Carlota. de Olaso. Rusia. Sin embargo. de historiador o como científico son complementarias de las de con­ sejero. El final de su vida se caracteriza por los graves problemas de salud derivados de su antiguo mal de gota. En su entie­ rro únicamente estuvo presente su secretario. p.

Anales del Seminario de Historia de la Filosofía. así pues. pero sin ser subsidiario de lo leído o visto. «La “cuestión leibniziana”». la reflexión. orden lógico. artis­ tas y hombres de ciencia en general componen su obra sirviéndose. cuya publicación ha seguido un sinnúmero de vicisi­ tudes difíciles de salvar. que se plasma en una obra nueva y original.XIV II. en muchos ca­ sos. artistas o científicos preocupados por encubrir su dependen­ cia respecto de otros. En estos casos. en mayor o menor medida. no es tan importante el rigor de la posible transcripción del pensamiento ajeno como fa originalidad. Sin embargo. se trata de fuente de dificultades. Sólo entonces esas obras adquieren relieve. que profundiza y supera a la anterior. la lectura precipita. En numerosísimas ocasio­ nes los textos anteriores sirven de inspiración y ofre­ cen la oportunidad de volver a reflexionar sobre ese mismo problema. a lo largo de la historia nos encontra­ mos harto frecuentemente con pensadores. literatos. y de polémicas y discre­ pancias. Leibniz nos ha legado una obra extensísima. a) TOMÁS GUILLÉN LOS ELEM ENTA JURIS N ATU RALIS O riginalidad y dependencia Con frecuencia. Éste no es un problema menor para los historiadores. antes bien. incluso encontramos a quie­ nes niegan reiteradamente su servidumbre o el uso que hacen de la obra ajena. los pensadores. De en7 Para una mayor información y profundización de este pro­ blema: Quintín Racionero. Facultad de Filosofía y . cohesión. aunque todavía lejano. y que se encaminan ahora hacia un final feliz 7*. complejidad y profundidad del pensamiento nuevo. dejando una huella que puede llegar a influir decisivamente en el futuro. de es­ critos pertenecientes a personas que ya han tratado esos mismos problemas.

además. además de traducciones. tal y Ciencia de la Educación de la Universidad Complutense de Ma­ drid. y más concretamente de los Prolegómenos de ésta. y a causa de la estrategia y las circunstancias de su es­ critura. y de la que. y los Nuevos ensayos. La que presentamos en este volumen. motivada por la lectura del artículo «Rorarius» del Dicciona­ rio histórico y crítico de Pierre Bayle. Muchos es­ critos de Leibniz fueron motivados por lecturas de otros pensadores. pp.ESTUDIO PRELIMINAR XV tre toda esta extensa producción. * Esta obra de Leibniz. Hasta tal punto es así. 10 Ver mi artículo titulado «Leibniz y Locke. se publi­ caron muy pocas obras en vida de Leibniz. de entre los más importantes de aquéllos podemos citar la Teodicea 8. Ahora bien. sin embargo. una de las pocas que se publicaron en vida del autor. los textos de Locke aparezcan manipulados en numerosísimas ocasiones . Leibniz. es una más de entre las obras que no fueron publicadas en vida del autor. * «Aufzeichnungen». Pero una cosa es la motiva­ ción y otra la subsidiariedad de la obra. que en la primera parte de los Elementa. tuvo. Leibniz cita incluso textualmente a Hugo Grocio. ocho ediciones en­ tre 1710 y 1760. subrayando el texto del autor de Delf. Así como en la his­ toria encontramos a muchas personalidades preocu­ padas por disimular o encubrir las fuentes de su pensamiento o acción. La búsqueda de . Los elementos del Derecho Natural. Este texto está motivado por la lectura que Leibniz hace de la obra de Hugo Grocio titulada De jure belli ac pacis. no se ha tenido una edición definitiva hasta 1971. 264-311. Algo parecido sucede en la Teodicea y en los Nuevos ensayos. no se encuentra entre ellos. titulada «Ob­ servaciones» 910. cuya edición de la Academia superará los setenta volúmenes. aunque en este último caso. 1980. redactados siguiendo la estructura y co­ mentando el contenido del Ensayo sobre el entendi­ miento humano de John Locke.

La primera parte es la más breve. XXXVIII. Hugo Grocio que le sirven de inspiración y pretexto. 11 «Aufzcichnungen». El propio au­ tor agrupa esas seis partes en tres apartados: a la primera la titula «Observaciones»". interdependientes e interrelacionadas. 101-125. 11 «Untersuchungen». n. comenzando por redactar los textos y sus co­ mentarios a los mismos en la mitad de un folio divi­ dido en dos partes. quinta y sexta les da el título de «Elementos del Derecho Natural»13. enero-abril (1989). y uniendo estas notas sucesivas al texto original me­ diante líneas. Esta primera par­ te cumple la función de introducción. y que estas son el resultado de esa manera de escribir casi circular que siguió Leibniz a lo largo de toda su vida. y en ella muestra los textos de. p. aunque incompleta. 13 «Elementa Juris Naturalis». las partes se­ gunda y tercera tienen el título de «Anotaciones crí­ ticas»1112. Estudios Filosóficos. y son transcritos por Leibniz de forma casi textual. el uso de estos textos de Grocio no convierte el pensamiento de Leibniz en subsidiario de la obra del holandés. de tal manera que los manuscritos leibnizianos forman una suerte de circunferencia. con sus diversos añadidos. y a las partes cuarta. que sitúa en la unidad europea». .° 107. vol. Puede decirse que la obra propiamente leibniziana queda plasmada en las tres últimas partes.XVI TOMÁS GUILLÉN como veremos. añadiendo ideas en tiempos su­ cesivos a dicho texto y a estos mismos textos. Estos textos pertenecen to­ dos ellos a los Prolegómenos de la obra del holan­ dés titulada De jure neili ac pacis. b) E str u c tu r a d e los E l e m e n t a Esta obra de Leibniz esta dividida en seis partes.

y el leibniziano. esta postura leibniziana pretende ser superadora de las de Grocio y Hob­ bes M. Leibniz redacta la segunda comenzando por definir lo que es justo e injusto en relación con el provecho propio y el daño y el lucro ajeno. por citar algunos.. el De cive de Thomas Hobbes vio la luz en 1642 y que los Elementa Juris Naturalis de Leibniz están fechados entre 1669 y 1672. de tal modo que la afirmación y la negación 14 Es muy importante tener en cuenta que el De jure betli ac ¡Miéis de Grocio se publicó en 1625. del naciente derecho de gentes. época en la que Grocio era un pensador reconocido —había muerto en 1645—. además. ejemplificando muy brevemente di­ chas definiciones. y en la relación de és­ tas con el concepto contrarío al concepto primiti­ vo 14IS. Tomando como punto de partida las observacio­ nes hechas en la primera parte. que se cimenta en Dios. pueden tomarse las definiciones de justo c injusto que ofrece Leibniz al comienzo de la segunda parte: «Justo es mi provecho acompañado de un no lucro ajeno [. En ella se plantean dos posturas contrarías en lo origi­ nario: el iusnaturalismo greciano. En esta primera parte sostiene Leibniz que el iusnaturalismo greciano desemboca en el absolu­ tismo de Hobbes. Ahora bien. en la naturaleza humana. al sostener la existencia de lo jus­ to aun en el caso de no existir Dios. la justicia. que fundamenta el derecho natural y su concepto último. Lo mismo suce­ día con Hobbes. sería una necedad sostener la existen­ cia de lo justo y su obligatoriedad ante la inexis­ tencia de una vida futura. al proyectarse la definición sobre el juego que produce la relación de los términos en su afirmación y en su negación. porque entonces «la causa de la utilidad ajena radica en el daño pro­ pio». sin embargo. y era una persona que trataba de abrirse paso en el mundo de la intelectualidad y de la política. 15 Hay muchos ejemplos a lo largo de toda la obra. En éstas se produce una circularidad dialéctica. que era octogenario. Leibniz con­ taba entre veintitrés y veintiséis años.ESTUDIO PRELIMINAR XVII un plano determinado el debate acerca de las fuen­ tes del derecho..] mi nada no .

necesario y contingente. Nada es simple. La dialéctica leibniziana se hace posible por la existencia de una analogía incompleta que se expresa en el juego circular in­ completo de la negación. Es una circularidad incompleta poraue se asemeja a una espiral. presente en la articulación de toda la obra. Las seis partes son como una suerte de progreso. dada la complejidad de todos sus elementos y su interrelacionalidad l6.» 16 Monadologia. que coacompañada con el provecho ajeno. . §§ 57 y 67. sin analogía de lo diverso no hay representación. propuestas por Lcibniz en la quinta par­ te: «Posiblc/Imposible/neccsario/contingente) es aquello que (puede/no puede/no puede no/puede no} ser hecho o que es ver­ dadero {en algún/en ningún. no en algún no/en algún no } caso.» Por poner un segundo ejemplo. imposible. que es dialéctica. Esta interrelacionalidad hace posible el juego de la ana­ logía y de la expresión. produciendo un avance que conduce a dar un paso más en la circularidad y a un nuevo uso de la afirmación-negación. ya que en ese jue­ go dialéctico constante entre la afirmación y la ne­ gación de los términos se pretende agotar todas las perspectivas posibles. o en no algún/cn todo. a través de un círculo semántico fundamentado en el uso de la lógica. y ésta. y la expresión hace posible la existencia del juego dialéctico productor del avance en general.XVIII TOMÁS GUILLEN de los términos es lo que produce el avance en la profundización de las ideas. podemos citar las definiciones de posible. se halla presente en toda la realidad como un elemento constante y constituyente. hasta tal punto que esa circularidad dialéctica se configura como el método expositivo —analítico-crítico— que sigue toda la obra. todo es complejo. Esta dialéctica está presente en el desarrollo de las ideas y determina la estructura de toda la obra. Esto mismo sucede a lo largo de toda la obra. Esta analogía incompleta existente entre los términos posibilita la expresión de un término en otros.

la demostra­ ción se fundamenta en el juego de cuatro pares de conceptos. Leibniz defiende que mediante ese . y ello se puede demostrar utilizando la lógica proposicional. Estas quince proposiciones se resumen en siete corolarios. De ahí nacen quince teoremas. por extensión. a fin de demostrar de manera irrefutable sus tesis acerca de la justicia y la posibilidad de aplicación del cálculo a todo el saber. En la parte lógico-aristotélica. y en la segunda parte se aplica a la parte primera el arte combinatorio leibniziano. de todo el saber. los primeros éticos y jurídicos. y en el que incluso se aplica la característica universal —quinta parte—. La quinta parte de los Elementa está destinada al hallazgo y demostración de los Teoremas que fundamentan el derecho.ESTUDIO PRELIMINAR XIX mienza con la exposición de los textos de Hugo Grocio y culmina en las tres últimas partes con la elaboración de un discurso fundamentado en las an­ teriores. Leibniz aplica con rigor el cálculo lógico. incluso del más alejado aparentemente del cálculo lógico-matemático. agrupados en cuatro apartados. Esta demostración se lleva a cabo en dos fases: en la primera se aplica el cálcu­ lo de la lógica aristotélica. y los se­ gundos ontológicos. poniendo todos ellos en rela­ ción con las proposiciones categóricas: Éticos y jurídicos A E I O Equitativo/obligado Injusio/ilícito Justo/Iícito Indebido/indcbido Ontológicos Necesario Imposible Posible Omisiblc (contingente) Las combinaciones posibles entre los distintos pares de términos vienen determinadas por su rela­ ción con cada una de las proposiciones categóricas y por las reglas de transformación de las mismas. plenamente creativo. parece ciue en este he­ cho late la intención de demostrar la cientificidad de la ética y del derecho y.

sean siempre verdaderos. a esto suelo llamarlo modos del derecho. La rigurosidad del cálculo y del arte combina­ torio hace que esos teoremas. tituladas «Elementos del Derecho Natural». Las tres primeras partes de los Elementa las de­ dica Leibniz a plantear el problema de la justicia como búsqueda de la armonía. al desa­ rrollo de los elementos básicos. últimos. que es desarrollada a partir de la cuarta parte. Después. -Las tres últimas partes.]. del Derecho natural. tal y como Leibniz sostiene en esta obra. Pero los modos del derecho se forman a partir de los Modos Lógicos y de la definición de hombre . primero se muestran ellos mismos para poder ser combinados entre si.. Por tanto. y todo ello siguiendo el método propuesto en la cuarta parte y que ya ha sido aplicado en las tres primeras partes. sin embargo. porque al responder entre ios lógicos a una proporción. Estas partes. convirtiendo el dere­ cho en una ciencia. y al estudio de la relación entre ética y de­ recho. están destinadas respectivamente al plantea­ miento de la metodología que se ha de seguir. como cuando digo: todo lo que es obligado es justo [. La estructura de los Elementa depende de la me­ todología que el propio Leibniz expone en la quinta parte de la obra. no pretenden ser la obra acabada. obligado y omisiblc. y todos aquellos que se puedan extraer a través de procedimientos lógi­ cos. que a tra­ vés de estos instrumentos se extraigan y se demues­ tren los elementos del derecho y puedan analizarse todas las situaciones posibles. y. Dice nuestro autor: Nuestros Elementos Universales tienen por objeto el que sepamos qué es justo. además. no se entienden las tres últimas partes sin la lectura previa de las tres primeras: son una verdadera introducción. particularmente en la segunda y tercera. han de ser mezclados con el resto de sus componentes. tal y como las titula el propio Leibniz.XX TOMÁS GUILLEN mismo procedimiento se extraen todos los teore­ mas. sino apuntes previos a la redacción del texto definitivo.. injusto.

las combinaciones posibles de los conceptos básicos —Elementos Uni­ versales—. y con sus componentes. el marco ló­ gico ofrece las condiciones necesarias. a sentar las bases del derecho. a la realidad. en la que el conocimiento de las estructuras formales es lo que da sentido y significado a los hechos singula­ res. . además.. VI. Por tanto. en un momento pos­ terior. para combinarlos. y con los componentes del amor. con el resto de sus componentes.). y con el concepto de hombre bueno y con sus componentes. el hombre bueno. significativas.ESTUDIO PRELIMINAR XXI bueno.17 17 AK. En segundo lugar. en primer lugar se combinarán con los Modos Lógicos. la vida humana. 1. en primer lugar. En este planteamiento metodológico subyace algo que es fundamental en la epistemología letbniziana. sino. con el deleite y con la felicidad. De esta manera. como son el amor y todos los de­ más. que se producen en la realidad. de su reflexión surgen todas aquellas ideas y problemas que no sólo contri­ buyen a su profundización. LA CONCEPCIÓN DE LA JUSTICIA EN LOS ELEMENTA El problema básico. y con sus propios elementos (. con los mo­ dos lógicos. De ahí que sea preciso estudiar.) '7.. la metodología de la Nueva Ciencia. de manera que este hombre bueno hace posible la predicación de lo uni­ versal y necesario. p. objeto de reflexión en los Elementa. 468. a lo real... si bien de una manera simple [. de la ética y del modelo de sociedad defendido por Leibniz. lo formal. pero este marco debe ser completado con un estudio de lo que encarnan aquellos Elementos Universales. serán combinados con el hombre bueno. III. es el de la justicia.

sean un largo ejemplo del proceso de elaboración y maduración de sus ideas. y la justicia es la expresión del equilibrio. la concepción de la idea de justicia va modificándose a lo largo de la obra. pues. en tanto que agente. devenir que produce cambios sustanciales en dicha concepción. además. sin pérdi­ da de profundidad y de rigor. No es que la armonía se haga posible por la justicia.XXII TOMÁS G U iLLÉN La obra de los pensadores manifiesta siempre la evolución de su propio pensamiento. Este tipo de trabajos de investiga­ ción. porque aquélla es la condición última de la existencia de toda la realidad —el equilibrio es la manifestación en ámbitos concretos de la realidad de dicha armo­ nía— e incluso la armonía se manifiesta como equi­ librio entre las partes o ámbitos de la realidad. pocos son los filósofos que nos han legado textos tan frescos y espontáneos como Los Elementa Juris Naturalis de Leibniz. La armonía. que en el fondo se fundamenta en la idea de armonía. cada vez más frecuentes. estudiar ese devenir a lo largo de la vida del autor. Ahora bien. es el fundamento ontológico de la justicia. y básico. Desde esta perspectiva hay que en­ tender la afirmación de la necesidad de la existencia de Dios sostenida por Leibniz frente a Hugo Grocio en la primera parte de los Elementa: Dios es la ex­ presión absoluta de la armonía universal y. en el plano de las relaciones humanas en general. y por consi­ guiente de la armonía. Sin embargo. todo el proceso de elaboración gira en torno al concepto de equilibrio. Así pues. es quien equilibra ámbitos o aspectos contrapuestos de la realidad. y es muy inte­ resante. Sólo la existencia de 3 . La búsqueda de la armonía es el hilo conductor ue marca el devenir de la idea de justicia a lo largo e toda la obra. es uno de tantos pro­ blemas pendientes en el caso de Leibniz. ello se debe fundamentalmente a la ausencia de una edi­ ción definitiva y fiable de su extensísima obra. sino que ésta expresa la armonía universal. y que.

y el eco refleja la voz de quien habla. necesidad pro­ pia y sacrificio ajeno. pero no es la voz del hablante. una vez agotadas todas las posibilidades de definición.. no sólo en esta obra.. 438. y la posibilidad —ne­ cesidad lógica— de conversión de las primeras defi­ niciones. p. ya lo hemos dicho. el paralelismo entre la defi­ nición en términos de afirmación —es justo. VI. se asegura en el plano de lo absolu­ to a través de la necesidad de la existencia de la vida eterna. 1.. p. que tiende a la igualdad: la igualdad. Esta circulari­ dad dialéctica refleja el equilibrio existente en la 19 AK. sino en todo su siste­ ma: el equilibrio y la relación dialéctica de los ele­ mentos. En el fondo. la idea rectora de esta obra y del pensamiento leibniziano es la idea de ar­ monía universal. VI. Leibniz concibe la definición de la justicia mediante una relación dialéctica de los elementos iguales o contrapuestos. En las definicio­ nes de justo y de injusto hay una circularidad dialéc­ tica utilizada como método. AK. es decir.— y de negación —es injusto.ESTUDIO PRELIMINAR XXIII Dios hace posible la definición de la justicia como una relación dialéctica entre elementos iguales o contrarios 18 tales como provecho propio y no lucro ajeno.—. y que son la clave para entender la relación entre los extremos -^sujeto y predicado—. que dan como resultado un proceso circu­ lar. y aquél se produce gracias a ésta. . I. las definiciones de justo y de injus­ to expresan claramente todo esto. En la concepción leibniziana de la justicia defen­ dida en la segunda parte de los Elementa aparecen dos caracteres que tienen úna gran importancia en Leibniz. que nos devuelve al comienzo. 433. el equilibrio y la ar­ monía perfecta.. no-daño propio y daño ajeno. La vida humana es únicamente eco 19 de la armonía de la vida divina. en la que se juega con las aplicaciones de los conceptos de afirmación y de negación (signos + y — en matemáticas).

a través de la complementariedad y el pa­ ralelismo que se manifiestan en la percepción de la realidad. desde la perspectiva de la afirmación y de la negación. 2. Es injusto. Todo esto se representa en el siguiente esquema: 1.. acom pañado de. sacrificio de la necesidad por consiguiente (inversión a causa de la negación) no provecho lucro ► no daño sacrificio de la necesidad (nada) provecho no lucro • (vuelta al comienzo) .... * lectura: * lectura: Es justo..XXIV TOMÁS GUILLÉN realidad.. acom pañado de..

La justicia equilibra los extremos representados por el yo y por el tú o los otros respecto del provecho y del daño. Esta tensión leibniziana —cortatus— se verá plasmada muy claramente en las tres últimas partes de los Elementa.]» *21*. en efecto. puede redimir la desgracia de otro. Por consiguiente.. Ahora bien. al definir lo justo * 21 a “ AK.] La justicia es la disposición que no daña a na­ die sin necesidad [. sino también la pretensión de Leibniz de buscar una definición y un sistema de demostra­ ción de la misma que posea la seguridad de la lógica y de la matemática. en tercer lugar. expresada en la segunda parte a través de la idea de equilibrio. pues. si puede redimir el daño de otro sin la desaparición del beneficio propio. defendi­ da en la tercera parte de los Elementa.. . sino que incluso debe ayudarle. este equilibrio se plasma en la prudencia para admi­ nistrar la ayuda o el daño.ESTUDIO PRELIMINAR XXV Este esquema circular de la justicia encierra no sólo esa concepción dialéctica a la que acabamos de referirnos. p. VI. Esta armonía. sin su propia desgracia. tanto el que prudentemente busca el mal de los demás como el que busca el bien 2Z. no sólo no debe dañar a otro sin nece­ sidad propia. AK. VI. la actuación prudente es justa porque plasma en un acto el prin­ cipio de la armonía universal23. 1. «el jus­ to. Será justo. p. «(. adquiere ahora un nuevo matiz. cuando pue­ de intentar obtener un beneficio para el otro sin la desaparición del beneficio propio»2I. 1. Leibniz define la justicia de una doble manera: desde lo afirmativo/positivo y desde lo negativo. Ibídem. en segundo lugar. 434.. 433. en pri­ mer lugar cuando. y. significa un paso adelante en la especificación de su expresión de la armonía universal.. La concepción leibniziana de la justicia. Ibídem.

p .]»27. aliándose en cierto modo con Pufendorf y con la tradición iusnaturalista. «la justicia es la voluntad de hacer lo que es equitativo. y como el hábito del hombre bueno 28 con la que comienza la sexta y última parte de la obra. el objetivo se centra en su enfrentamiento con las tesis éticas y políticas de Hobbes y Spinoza. además. VI.] hasta el límite que permita la prudencia [.. 455. p . p. Ahora bien. Esta definición de la jus­ ticia como la virtud de amar traza un puente hacia su definición en la cuarta parte como «[. el plantea­ miento leibniziano no pretende la síntesis del pen­ samiento platónico y del aristotélico. está de acuerdo con Platón en que hay que ser justo. 3 Ibídem. VI.l Lo defiende Platón en La República.XXVI TOMÁS GUILLÉN como lo proporcional entre el amor a mí mismo y al prójimo . 480. En esta concepción de la justicia se percibe. y. en el Leviathan. Esto lo defendió Platón en el Corgias. porque lo equitativo está en el objeto y lo justo en la intención por consiguiente. una clara influencia aristotélica. 1. 1. .. p. 465. 455. que son pasiones propias de las personas. 17 AK. al enten­ derla como moderadora del amor y del odio. justo no equivale a equitativo. p. * AK. Justo no puede ser lo útil para la mayo­ ría .. l . Hobbes. y como algo que debe ser deseado por sí mismo y no por sus resulta­ dos 31... VI. antes bien. l . aunque la práctica de la justicia conlleve infelicidad. expone que el* w AK. es la virtud de amar o de la amistad». La justicia modera el amor y el odio del hombre para con el hombre w. 3 Ibídem. * AK. I. 454 (varios lugares). por consiguiente. y también es clara la influencia platónica al concebir la justicia como condición de la felicidad 30. VI. por una parte. * AK.] el hábito de amar a los demás [. VI. ..

El bien per accidens se define de otra manera. p. y éste es otro de los puntos de discrepan­ cia de Leibniz. o de un árbitro o juez. Madrid. 1979. Dice Leibniz: El bien per se es aquello a partir de cuya definición es demostrable la Bondad. Bueno absolutamente es lo que desea el que ha conocido profundamente todas las cosas. K Spinoza entiende por bien lo que sabemos que es ú til3233. mientras que Hobbes se inspira en un modelo mecanicista-geométrico. a amen ombres en desacuerdo eligen por consenso. y no finalista. sino de la persona del hombre (allí donde no hay República). Spinoza lo hace en un modelo geométricodeductivo. una vez calcu­ lada la totalidad de las totalidades. La distinción leibniziana entre bien per se y bien per accidens. Nacional. no habiendo nada simple y absolutamente tal. en ambos casos su ética. quiere ser científica. Hobbes. o (en una República) de la ersona que la representa. Ética. lo que más se 32 Th. circunscriben la justicia a la persona. IV. sino que se extiende también a lo metodológico. M B. con la pretensión de que sus modelos parezcan confor­ mes con la explicación de la nueva ciencia: una ex­ plicación mecanicista y geométrica. def. y su filosofía. Sin embargo. haciendo de su sentencia la regla *. ni reala alguna común del bien y del mal que pueda tomarse de la natura­ leza de los objetos mismos. 6 (Ed. contemporáneos de Leibniz. I. Ambos pensadores. 159). Leviatán. 1. Spinoza. Esta oposición no se limita a lo conceptual. . bueno absolutamente y bueno en cierto modo. porque son relativos a las personas: Pues las palabras bueno. malo y despreciable son usa­ das siempre en relación con la persona que las usa. Más aún. cumple la función de oposición a las teorías de Hobbes y de Spinoza. es decir.ESTUDIO PRELIMINAR XXVII bien y el mal no pueden definirse en términos abso­ lutos. y no sólo espejo de la nueva ciencia de la naturaleza.

Si se quiere construir una teoría científica tanto de la ética como de la política es preciso tener como referencia la totalidad de las to­ talidades. porque. lo mismo que Hobbes y Spinoza. Ahora bien. desde la perspectiva de lo humano. cuestión 6. Aguilar. 1. luego es equivocado seguir un modelo mecanicista. Buenos Aires. en el momento de la redac­ ción de los Elementa Juris Naturalis ya ha publicado Leibniz su Ars combinatoria M.XXVIII TOMÁS GUILLÉN desea cuanto más se aleja. siguiendo a Leibniz. por­ que el conocimiento de aspectos singulares de la na­ turaleza no conlleva necesariamente el conocimiento de la naturaleza como totalidad: lo universal y abso­ luto no se reduce a lo singular. donde expone un proyecto de lógica organizada matemáticamente. 458. Esta aplicación instrumental de la matemática no es exclusiva para la lógica. y como instrumento la deduc­ ción. que decían que el Universo está escrito en lengua mate­ mática . 63. en tanto que instrumentos infalibles de investigación y de­ mostración. . Bueno en cierto modo es lo que desea el que conoce profundamente determinadas cosas M. Por consiguiente. son la salvaguarda de la verdad en el proceso de investigación. lo absoluto. p. sería reducirla al objeto ignorando la inten-* u AK. com­ parte aquel sentimiento de los renacentistas. el conocimiento del bien ab­ soluto —bien per se— exige el conocimiento pro­ fundo de todas las cosas y el cálculo de la totalidad de las totalidades. M Galileo. ni se deduce necesa­ riamente de él. Leibniz. VI. La justicia no puede enten­ derse como análoga de lo útil. La naturaleza espeja la voluntad divina. porque desde el punto de referencia de lo absoluto lo es Dios. * rué publicada el año 1666. sino que ambas. p. El Ensayador. 1981.

es. pues. la lucha. un conato perma­ nente en dirección hacia la felicidad común sin vio­ lar la felicidad propia 3S. Esta armonía se rompe con la enemistad. voluntad absoluta. 454. además. p. Leibniz concibe la justicia en estas tres primeras partes de la obra como un esfuerzo. pp. existe un planteamiento de la propia posición leibniziana ante el problema de la justicia. En esta toma de posición no se produ­ ce únicamente el análisis de un estado de la cues­ tión. según Leibniz. principio último rector de la vida del Uni­ verso. VI. la astucia. ya que ni la mayoría ni la persona garantizan la objetividad del juicio. 457-458. contrarios a la realidad y a lo que la ciencia nos desvela. sino tam­ bién en lo que respecta al derecho. . la ruptura de la ar­ monía universal. 1. el equilibrio. y se pro­ ducen a causa de nuestra utilidad. Estas tres primeras partes de los Elementa sitúan a Leibniz ante las grandes corrientes existentes en el siglo xvii. y sobre todo al derecho de gentes.ESTUDIO PRELIMINAR XXIX ción. las dos últimas son las más extrañas. la justicia queda ” AK. sino que. que atraviesa toda la obra. Lo útil para la mayoría es justo siempre que respete el lími­ te de lo privadamente tolerable . En el proceso de elaboración del concepto de justicia. 1. la rivalidad. una tensión. VI. Así pues. la hostilidad o la guerra 39. la armonía: la justicia refle­ ja en el plano de la convivencia humana la armonía universal. 1. 19 AK. y ésta está del lado de la voluntad. por lo que no son defendibles al ser contradictorios.p. de entre estas situacio­ nes. el engaño. el pen­ samiento de Hobbes y de Spinoza respecto ae la justicia conlleva. w AK. la fuerza. 455 (varios lugares). y lo mismo puede decirse de Hobbes. que a su vez espeja a Dios. que no sólo tendrá trascendencia en lo que a la ética y a la política se refiere. VI. tensión hacia la prudencia.

IV. 1. I. ciencia. De esta manera. 480. VI. a pesar de los avances del conocimiento y del dominio del universo. 45 Ibfdem. por lucro. aprende con la esperanza de olvidarla. la humanidad a lo largo de los siglos ha conseguido dominar los elementos que componen la Tierra: ha trazado puentes móvi­ les sobre los mares con la navegación marítima. cono­ cimiento y justicia están intrínsecamente unidas: «conocer profundamente consiste en saber qué es lo que una cosa puede hacer o padecer» 4S. p. 484. Ahora bien. VI. el hombre bueno es un hombre sabio: únicamente quien conoce profundamente (pernoscere) es un hombre bueno. al final. no es de admirar el que hasta ahora la ciencia no m AK. porque la maldad procede del error **. DERECHO Y JUSTICIA En opinión de Leibniz. 1. «ignoramos la Medicina del cuerpo y del alma. es decir. y a ésta la cultivamos tal y como el niño aprende la lección. 1. 482. « AK.XXX TOMÁS GU1LLÉN definida. p. se ha acercado al cielo a través de su observación. por tanto. etc. VI. 41 AK. p. 45 AK. VI. y la cultivamos como el abogado lo nace con la causa. es decir. por­ que éste es aquél que ama a todos 42*4. p. el amor va unido a la búsqueda de la felicidad 4-\ y el hombre bueno únicamente desea lo que es bue­ no. p. ha acercado con ello tierras lejanas. 44 AK. el estado consolidado del hombre bueno. VI. puesto que el deseo del bien exige su conoci­ miento. 1. 465 (y otros lugares). Sin embargo. Por tanto. como el hábito de amar a todos de ahí que sea el hábito del hombre bueno *41. ha investigado el tiempo a través de la historia. . por nada. 481.

la utilidad y la justicia.. sino genérico. a pesar de que el entorno de la exterioridad humana progresa en cuanto a su conocimiento y dominio con el conoci­ miento científico. y éste es un aspecto novedoso e importante. es preciso subordinarlo todo.] La fe­ licidad del género humano consiste —dice Leibniz 47— en que sepa qué debe querer y hasta qué punto es lícito lo que quiere.ESTUDIO PRELIMINAR XXXI esté fundamentada ni sobre lo placentero.» La felicidad depende de la conjunción del pla­ cer. La felicidad de los hom­ bres. ni sobre lo útil. si no se dis­ cute la necesidad de la subyugación al hombre del conocimiento en general. La ciencia de lo placente­ ro es la Medicina. absoluto. ni sobre la justicia. de la realidad: cualquier problema refleja la compleji­ dad del universo entero. conocimiento y acción. de la política. p. en el área de las conquistas de los mares o del tiempo. Ahora bien. en el plano práctico. 459 Ibídem AK. 1. «[. El mismo método científi­ co utilizado en el estudio de la naturaleza debe ser seguido en el estudio de todo aquello de lo que de­ pende la felicidad humana. a la consecución de la felicidad humana. 460. la Política lo es de lo útil. . el compromiso último consistirá en la concepción de la ciencia no como un conocimiento parcial. no se alcanza por la vía individual. ha de ponerse en la conquista de la felicidad. de la ética y. en el plano teórico. Luego. p. en el fondo. no sucede lo mismo con lo que es más propiamente humano: la felicidad. VI. es claro que la estructura de la felicidad depende.. y el mismo empeño que se pone en el uso de la ciencia. la ética lo es de lo justo» *b. Tal y como la ciencia descubre que la estructura de la realidad es la misma siempre. y en este plano es fundamental la AK. VI. porque difícil­ mente puede uno ser feliz en medio de una masa de desgraciados 48. 1.

y puede no ser hecho en algún no caso. Esto se ve con gran claridad en las dos últimas partes. transposi* Ibídcm. 466. 1. con indebido y con omisible. Así pues. en la que llega a aplicar la combi­ natoria. 480. VI. los términos básicos de la ética y del derecho están em­ parejados y. tanto de la Lógica como de este arte combi­ natorio. Ahora bien. VI. o el hábito del hombre bueno *5I. VI. l . en la creencia de Leibniz. VI. 52 AK. e indebido.XXXII TOMÁS GUILLÉN investigación en el ámbito de la ética y de la políti­ ca. porque todos ellos son condi­ cionales es decir. en ciencias deductivas y. p. justo se empareja con lícito. La obligación es la necesidad del hombre bueno 53. p . con obligado y con necesario. y lo indebi­ do es omisible y. y el derecho es la potencia del hombre bueno 5*. 51 Ibídem. Por consi­ guiente. y sobre todo en la quinta. con ilícito y con impo­ sible. pueden someterse al rigor del cálculo. equitativo. además. Esto convierte a aquellos saberes en cien­ cias. 1. p . 51 AK. Justicia y derecho son conceptos íntimamente unidos: la justicia es el hábito de amar a todos so. lo justo y lícito es posible. no es preciso que exista algo. es suficiente con que se siga algo a su supuesta exis­ tencia. lo equitativo y obligado es necesario. . y no puede ser hecho en ningún (o en no algún) caso. y no puede no ser hecho en todo (no en algún no) caso. Los principios últimos del derecho y de la ética son verdades eternas. a su vez. injusto. y. 30 AK. todas las complicaciones. p. y puede ser he­ cho en algún caso. 465. junto con la medicina. «por tanto —sostie­ ne Leibniz 54—. l . contingente. por tanto. lo injusto e ilícito es imposible. 465 y 480. y es sinónimo de posible. en ciencias exactas. 54 AK.

sino de las de la ra» AK. VI. la causa de la ciencia es la de­ mostración. no de las de­ mostraciones de los sentidos. la ciencia y la reali­ dad. . La doctrina del derecho no depende de experimentos. pero no es su fundamento ontológico. surja la duda sobre la existenda de un posible logicismo. 1. garantía de la corrección de la investigación. La lógica es instrumento o medio para profun­ dizar en los elementos básicos del derecho y de la ética. y el principio de la demostración es la definición ss. Puede apli­ carse la lógica al derecho. tras el tratamiento que hace Leib­ niz de los conceptos fundamentales ael derecho y de la justicia. Todo esto podemos presen­ tarlo de una manera más plástica mediante el cua­ dro aristotélico de las proposiciones categóricas: Lo equitativo y obligado es necesario Lo justo es ilícito e imposible Lo justo y licito es posible Lo indebido es omisible Es lógico que. no hay logicismo en este caso. p.ESTUDIO PRELIMINAR XXXIII dones y oposiciones de los modos demostradas por Aristóteles y por otros en sus Tratados Lógicos pue­ den ser transcritas no sin utilidad a estos nuestros Modos del Derecho». Ahora bien. si entendemos por logicismo Ta reducción de todo a términos lógicos. suponiendo. porque la teoría del dere­ cho es una ciencia. que la lógica se sitúa en el cimiento del pensamiento. a pesar del uso permanente que hace Leibniz de la lógica en esta obra. 461. por consiguiente. sino de definiciones.

que es expresión del principio de composibilidad. es el plano significativo. que es la expresión d élo que es equitativo y justo. gracias a la expresión a la que están some­ tidos los distintos planos de la realidad. y ni siquiera necesitan que algo exis­ ta. la justicia. expre­ sa lo que en el plano de la lógica es necesario y posible. 1. . 460. y. no se derivan de los sentidos. y en el plano del derecho se representan en lo ilícito y en lo indebido. VF. a su vez. La aplicación de la lógica al estudio del proble­ ma de la justicia sirve a Leibniz para profundizar en el conocimiento de los elementos del derecho natu­ ral. El de­ recho representa en el plano sociopolítico lo que la lógica y la matemática en el ámbito científico: es el plano de la pura posibilidad. de ahí la posibilidad y necesidad de aplicar en ella la lógica. El problema de las verdades que se plantean en el ámbito del derecho es que se plantean en términos de posibili­ dad. una ciencia deductiva. 1. La ciencia del derecho será. por-* * AK. v Ibfdem. refleja lo que es obligado y lícito en el plano del derecho. por tanto. Los modos del derecho expresan los modos lógicos M. Así pues. * AK. p. como medio para garan­ tizar su integridad como ciencia. Su valor es el de ser punto de referencia. que. Tal y como sucede en las ciencias. los princi­ pios del derecho son verdades eternas. Desde esta perspectiva. p. que cuando se expresa con palaoras es lo mismo que la definición . se espejan en el derecho en general. VI. adquiere una riqueza extraordinaria.XXXIV TOMÁS GUILLÉN zón 56. 468. porque son condicionales. sino de una ima­ gen clara y distinta. la defi­ nición del derecho como la potencia ael hombre bue­ no. y de la obligación como la necesidad del hombre bueno. De igual manera su­ cede desde la perspectiva de lo negativo: lo injusto y lo indebido reflejan lo imposible y lo omisible.

o la cien­ cia de la libertad y de las obligaciones. derecho y justicia son todavía dos ciencias que. por­ que. Desde esta perspectiva se comprende que Leibniz conciba la ¿tica y el derecho como ciencias demostrativas. a partir de una sola definición. La llamo ciencia. VI. Si bien lógi­ ca y matemáticas representan la Razón Universal y Absoluta —Dios— en el plano de la realidad en ge­ neral. 706. aquélla tiene una clara prioridad ontológica sobre éste: «el derecho consiste en poder hacer lo que es justo» 59. «el derecho es la potencia moral» *° o «el poder mo­ ral de hacer o no hacer o padecer [. respecto de la vida humana. todos los Hombres buenos pueden demostrar sus proposiciones [. hace posible la conservación y dirección de la sociedad humana. Ahora bien.ESTUDIO PRELIMINAR XXXV que sólo con referencia a él los actos adquieren el sentido y el significado de humanos. 721. la vida humana cotidiana. ética y derecho expresan esa misma Razón Absoluta en el plano de la vida humana. La llamo " AK. y en este sentido el derecho se especifica como derecho natural. . Desde esta perspectiva. es preciso trazar un puente en­ tre lo formal y lo real.]»*'. este puente lo traza la jurisprudencia: La jurisprudencia es la ciencia de la justicia. si bien es una ciencia práctica.|. M A d elementa juris dvilis. 465. o la ciencia del derecho. en GRUA. Moral equivale a natural para la recta razón... El derecho. “ Depnitiomun juris spedmen.. p. de Justina et Jure. Pero en este momento. de gentes o civil a . en GRUA. I. 615. aunque ética y derecho son ciencias demostrativas.. s Tit. 1. una vez propuesto algún caso concreto o de he­ cho. lo mismo que la lógica y las matemáticas. en la medida en que es expresión de la moral. en GRUA. Es la ana­ logía existente entre los distintos planos lo que hace posible que ética y derecho sean ciencias demostra­ tivas. ocupan el plano de lo formal.

240. la jurisprudencia tiene tres partes: jus merum sive strictum. de acuerdo con los tres « AK. 467. no sólo aquello que no le resulta posible hacer.. I. 606. lo mismo que la juris­ prudencia tiene tres partes. muestra el modo de conseguir la felicidad temporal por medio de la voluntad humana. De tribus Juris Praeceptis. 610-611. y De Justitia et Jure. 67 De fine scientiarum. según Leibniz. en GRUA 618. “ AK. es la ciencia de la obligación o nece­ sidad m oral68*701y comporta la ciencia misma de Dios con la que Él ha ordenado moralmente el mundo w. M De Jure et Justina. porque el resto de las cosas que no se toman como justas e indiferentes son to­ madas como posibles y contingentes [. en GRUA. por ejemplo. 622. en GRUA.] w. 1. “ De justitia et novo códice. o de lo que al hombre bueno le es imposible y necesario. m De fine scientiarum. que se corresponden con los tres preceptos del derecno —honeste vivere. lo que es imposible omitir. pero la jurisprudencia recomienda su uso a la sociedad M. en GRUA. p. aquéllos son preceptos de la ley eterna íl. De tribus Juris Praeceptis sive Gradibus. por consiguiente. en GRUA. 467. La llamo ciencia de los deberes. por consiguiente. Ahora bien. en GRUA. en GRUA. 616-617. 241. porque aparece siempre la misma activi­ dad. 611-612. puesto que comprende también a la política 67. confirmado por el uso y el ejercicio *6465*. VI.. Tal y como el derecho tiene tres grados. La ética expresa la naturaleza de las virtudes y de las pasiones. en GRUA. De tribus Juris Praeceptis sive Gradibus. . 612. en GRUA. 70 Ver. sino lo que es posible omitir. La jurisprudencia es la ciencia del hom­ bre bueno 86 y. jus congrui y jus internum sen pietatem 7n. 688.XXXVI TOMÁS GUILLÉN ciencia de la justicia o de aquello que e$ posible para el hombre bueno. p. en GRUA. 64 Carta de Leibniz a Kestner de 24 de octubre de 1704. o sea. neminem laedere y suum cuique tribuere—. es la cien­ cia de lo que es justo. VI. 71 Tria Praecepta.

. VI. 466. V.ESTUDIO PRELIMINAR XXXVII preceptos del derecho natural. en GRUA. p. de ahí que concluya Leibniz que todo hombre sabio es bue­ no 78. y que se plasman en la justi­ cia distributiva. 471. 75 AK. 78 AK. p. que es el que se ama o el que es afectado por el placer o el dolor 75. la justicia. sólo la sabiduría conlleva el bien. y las definiciones de sus elementos. 77 AK. n AK. ya lo hemos dicho. éste es el que ama a todos . p. VI. * AK. 1. la feli­ cidad y la sabiduría. 481 y otras. p. Este concepto de hombre bueno representa en un plano general lo que en el plano del sujeto o del individuo representa el con­ cepto de persona. 1. 74 AK. se definen con relación al concepto de hombre bueno. y el amor tiene en Leibniz únicamente una expresión positiva o afirmativa: «amamos a aquél con cuya fe­ licidad nos deleitamos» 7475. VI. porque aquélla es la ciencia del bien 76 y de la felicidad 77. El derecho. VI. Esto mismo ocurre con los Elementos del Derecho Natural. 482. 466. 1. 1. que es una obra de juven71 De tribus Juris Praeceptis sive Gradibus. 1. VI. 1. en la justicia conmutativa y en la justicia universal 72*. Ahora bien. 607. pp. VI. EL CONCEPTO DE JUSTICIA EN LEIBNIZ Y EN GROCIO Muchas obras de Leibniz tienen como punto de partida la lectura de un texto de otro pensador. 457. el hombre bueno persigue la consecución de la máxima felicidad —perfección— a través de tres virtudes que emanan de aquellos preceptos. En el concepto de hombre bueno se represen­ tan las fuentes del derecho natural: el amor. p. 453.

Dios es el fundamento último del derecho natural. Ahora bien. y un sistema plenamen­ te elaborado. pero sin condicionar el desarrollo de la obra. su lectura le sirve de pretexto para la re­ dacción de un escrito que muestra en todos los casos un pensamiento autónomo. Grocio. Esto es lo que sitúa lejos a Leibniz de Hugo Grocio. Si el derecho es la potencia del hombre bueno. 214. son los elementos del derecho natural los que fundamentan la potenciali­ dad del hombre bueno y tienden un puente con el plano último. porque él mismo es consciente de la autonomía y originalidad de su pensamiento. y la armonía divina con la voluntad de Dios TO. Leibniz entiende qúe es preciso sobrepasar esos límites y preguntarse por los elementos últimos de la justicia y del derecho natural. Lo que en otro pensador habría sido una condición y un límite imposible de sobrepasar. . VI. sino Dios: es en lo último y originario donde en­ cuentra sentido y significado todo. en DUT. de ahí que no oculte sus fuen­ tes. porque el nuevo derecho de gentes tiene que hundir sus raíces en lo último y originario. 1. El pretexto ofrece la ocasión. prolegómenos. el origen del derecho natural es la naturaleza humana xn. por él coinciden la utilidad y la armonía del género huma­ no. nunca se subordina Leibniz al au­ tor leído. La sociabilidad natural de la persona es un ámbito perteneciente a lo humano. § 16. Dios. p. para el holandés.XXXVIII TOMÁS GUILLÉN tud. y esto expresa lo que de último hay en el plano de lo absoluto. que no es la naturaleza humana. Frente a la postura de Hugo Grocio de profundi­ zar en el problema del derecho de guerra. "" H. IV. al ser expresión de sus cualida­ des esenciales: amor. es un dictado de la recta ra” Nova Meihodus discendae docendaeque Jurisprudentiae. AK. en Dios. en Leibniz es manifesta­ ción de su genialidad. iii. De jure betti ac pticis. felicidad y sabiduría. lo que le lleva a tener que plantearse el problema de la justi­ cia. 444. § 76.

al ámbito de lo *■ H. 1. cit. de ahí que la justicia tenga como referencia el apetito de sociabilidad. op. que la capacita para tener o hacer algo justo **. cit.. 1. Grocio.. I. tal y como lo denomina Grocio. III. 7. Grocio. Grocio. IV. IX. la justicia es una virtud propia del hombre en cuanto hombre 82. m H. 114 H. II. .. es lo que es acorde con la naturaleza de la sociedad por razón de lo ú til83. no necesita el reconoci­ miento de la existencia de un plano ontológicamente anterior al de la persona. cit. prolegómenos. o de comuni­ dad. cit. xxvi. IV. op. “ H. op. que está entre todas las cosas que son propias de la na­ turaleza humana. cit. Así pues. Ü 16. w H... III. cit. I. Grocio. I. Grocio. porque la justicia no puede pensarse como algo abstracto y alejado de la vida humana. El primer significado de lo justo. i.. según Grocio. Grocio. op. La justicia se define en Grocio con relación a la naturaleza humana. prolegómenos. i. 1. M H. op... El derecho civil no será sino expresión y consecuencia de este apetito: es la obligación que procede del consen­ so 85. Grocio. w H. el fundamento del derecho natural se sitúa en el apetito de sociabilidad M. Por otro lado. i. § 17. es una cualidad moral de la persona. Grocio. op. prolegómenos. en la medida en que es la regla de los actos morales que obliga a lo que es recto w. cit. i. El derecho de gentes se fundamenta en el con­ senso que puede surgir entre todas o varias ciudades en torno al derecho o a lo que es justo **\ Grocio propone tres acepciones de lo justo en su tratado De jure belli ac pacis: justo es lo que no es injusto 87. * H. ® H. op. lo justo es lo mismo que la ley. § 6. Teniendo en cuenta que lo injusto es lo que repugna a la naturaleza de la sociedad por ra­ zón de lo útil. cit. op. op. I. i. Grocio.. I. X. la justicia queda circunscrita al ámbi­ to de la naturaleza de la sociedad. cit.ESTUDIO PRELIMINAR XXXIX zón 81. I.

es la acepción más básica de la justicia. honeste vivere. I. sino a un absoluto relativo. 616-617. de Justília el Jure. estas tres acep­ ciones de la justicia están íntimamente relacionadas con los tres preceptos del derecho. que están implícitos en los Elementa leibnizianos.. 620-621. amor.1 Juris Naturalis principia. El principio que dice honeste vivere. en GRUA. Til. justicia conmutativa y justicia distributiva 90. en la medida en que la acción debe ser acorde con la naturaleza de la sociedad. .XL TOMÁS GUILLÉN personal. en GRUA. De Jure et Juslilia. IV. en el plano de lo social. la actividad humana en tanto que justa representa a la acción divina. en último término se correspon­ den con las cualidades esenciales divinas. 213-214 (§§ 74-76). y refleja. que representa la justicia universal y que se expresa como probitas o pietas. feli­ cidad y sabiduría. esto estaría representado por la de­ finición de lo justo como lo que no es injusto. Nova Meihodus Discendae. Pero este paralelismo es parcial. y se refie­ re. y se corresponden con su triple acepción de la justicia: justicia universal. porque la na­ turaleza de la sociedad es el nivel absoluto desde la* * Tria Praecepta. iii. 641. Puede leerse también: tnilium Institutionum Juris Perpeiui. al ámbito de lo social desde la perspectiva de lo que es común a todos. 616.. en GRUA. de esta manera. neminem laeaere y suum cuique tribuere. En el caso de Grocio. valga la expresión. y la acción proyecta a quien actúa fuera de sí mismo. la categoría de lo absoluto. en primer lugar. ius strictum y aequitas 91. en GRUA. respectivamente. Desde la perspectiva leibniziana.. en GRUA. por­ que no repugna a la naturaleza de la sociedad. Estos pre­ ceptos son propuestos por Leibniz como los precep­ tos de la ley eterna. que se expre­ san como probitas o pietas. dando uni­ dadV armonía a la actuación humana. 639. en DUT. en Hugo Grocio la naturaleza de la socie­ dad no representa a lo absoluto o Dios. 1. Sin embargo.

que conlleva la sepa­ ración del derecho internacional respecto del dere­ cho natural. que es armonía preestablecida. con la influencia sobre todo de las ideas de la Ilustración procedentes de Inglaterra a través de T. por consiguiente. parte I. cti. alejamiento que conducirá a una consi­ deración histórica del derecho 9\ Ahora bien. Ahora bien. Esta concepción grociana de la justicia se inserta dentro de esa tendencia por la secularización del de­ recho. Grocio. op. y en el que encuentra sentido y significado todo lo que hay y. . prolegómenos. Aguilar. El Dios leibniziano se identifica con la Razón Univer­ sal y Absoluta. así como éste se basaba en la teología moral. como en Leibniz. Sin embargo. de donde procede la armonía exis­ tente. 188-189. Aquí está la distancia fundamental entre estos dos pensadores. Historia del Derecho Internacional Público.. y deriva de la afirmación de Grocio que dice que. el paralelismo entre ambos pensadores es muy importante entre la acepción de lo justo como una cualidad moral de la persona y la identificación de lo justo con la ley por parte de Grocio. 93 G. El derecho internacional tenía sus raíces en el dere­ cho natural. y que se expresa como ius strictum y como aequitas. La justicia refleja esa armonía uni­ versal. Hobbes se va produciendo un paulati­ no proceso de secularización. En Leibniz. «aunque no existiera ningún Dios. o con la expresión en Leibniz de la justicia como justicia conmutativa y como justicia distributiva. y la justi­ cia como neminem laedere y suum cuique tribuere respectivamente en Leibniz. claramente presente en los siglos xvn y xvm. pero no es un absoluto ontológico. Madrid. esta misma perspectiva secularizadora es la que hay que tener para interpretar adecuadamente a Leibniz. 1961.ESTUDIO PRELIMINAR XLI perspectiva de lo social. Stadtmüller. existiría lo justo porque interesa para la conservación de la sociedad» 9293. pp. 92 H. Si l . también la acti­ vidad humana.

de Salas. Centro de Estudios Constitucionales. Akademie-Vcrlag. L. ed. ed. Akadcmíe-Verlag. 1948. Madrid. 2 vols. 1984. vol. a cimentarlo en el plano de lo absoluto. París. 1677-1687. . — Escritos políticos. y son principios y categorías mo­ rales: honeste vivere. Schcpcrs. S. neminem laedere. Mari ño. II.M. — Politische Schriften. vol. Nacional. Ed. sabiduría. Grúa. 198S. — Philosophische Schriften. vol. 1986. ed. II.XLII TOMÁS GUILLÉN la justicia dialoga con los distintos planos de la rea­ lidad desde una pluridireccionalidad dialéctica.: Textes inédits. Madrid. — Allgemeiner Politischer und historischer Briefwechsel. de ahí la reducción dialéctica de todo a lo substante y Razón Absoluta.W. Kabitz y H. Tierno y P. Akademie-Vcrlag. PUF. 1963. Schell y otros. Atencia. suum caique tribuere. felicidad. ed. — Politische Schriften. VIH (1692). ed. el dere­ cho y la ética L eibniz G. Knahe y otros. El derecho internacional debe fundamentarse en los mismos principios y categorías en los que se funda­ menta el derecho. VI. tal y como sucede con su sistema. ed. dedicadas a la política. BIBLIOGRAFÍA a) Ediciones de obras de Leibniz. en el ámbi­ to de la necesidad metafísica. de E. El proceso de secularización propuesto por Leibniz no sólo no re­ nuncia a una fundamentación ontológica. como su­ cedió con los empiristas. Berlín. Centro de Estudios Consti­ tucionales. 1979. 1971. W. trad. Akademie-Vcrlag. — Escritos de filosofía jurídica y política. sino que lleva su concep­ ción del derecho. y amor. — Escritos políticos. 1970. J. G. J. de Salas. 1663-1672. Berlín. Berlín. ed. Madrid. Berlín. J..

R acionero . 1980). París. París. Naert . 2. V. 1970. París. 1984. H.: Leibniz.ster. G . Madrid. 1953. Ei. Hlldesheim. O. A.: Das problem des Guien bei Leibniz. — Leibniz-Bibliographie. PUF. trad.: Leibniz el la formation de l'esprit capitaliste. 197S. Andrés P. Madrid. Klostcrmann. Leibniz. Frankfurt. París. Bad Godesberg.: «La filosofía del joven Leibniz: la génesis de los conceptos y la función de la lógica».* serie.H. J. París. H olz . 1962. Revista de Filosofía. G rúa . III (enero-julio. 39-125. Olms. — La justice húmame selon Leibniz.: Jurisprudence universelle el théodicée selon Leibniz. Bouvier. filósofo y político al servicio de la cultura universal. CSIC. pp. PUF. Inter Natíones. C assirer . Alean. . 1966. V ennebusch . Sánchez Pascual. Studia Leibnitiana. H einekamp . XVI I (1984). PUF. Bonn. pp. 1969. Aubicr Montaigne.: Leibniz el l’organization religieuse de la ierre. 1907. 60-72.: «Die Lchre von gcrechten Krieg bei Grotius und Leibniz und ihre Bcdeudung für die Gegenswart». E.: La pensée polilique de Leibniz. 1965. 1964. A . Tecnos. J. J.: Gottfried With.: Leibniz System in seinem wissenschaftligen Grund- lagen. E.ESTUDIO PRELIMINAR XLII1 b) Algunos estudios sobre Leibniz B aruzi . T ruyol Y Serra . Die literatur über Leibniz bis 1980.

LOS ELEMENTOS DEL DERECHO NATURAL .

Grocio niega que sea una tontería delibe­ rar acerca de las conveniencias ajenas con perjuicio propio. si esto no es una tontería. ■ En el texto de la edición de la Academia. 3. Grocio dice 3 que es justo lo que conviene a 1 Juris Naturalis Elementa. §§7 y 8. Grocio. Yo no dudo de que esto sea una necedad. IV. 1 H.eibniz atribuye a un pensador suelen aparecer en letra cursiva. cit. y quien lo conoce ni siquiera lo muestra al obrar). quoniam sibi noceat alicnis commodis consulcns» (H. tal y como también aparecen en otras ediciones de la obra de Leibmz. 294. DUT.. mientras que los textos subrayados por el propio Leibniz apare­ cen con los caracteres espaciados. en GRUA. aut si sit aliqua. Me pregunto. nada lo es. §5). OBSERVACIONES 1669-1670 (?) El comentarista Hugo Grocio presenta a un Carneades 1 que dice que la justicia no es una necedad en absoluto o es ¡a mayor de ellas. Grocio. 640. [31 .. op.. H. qué es la necedad sino la despreocupación por la propia utilidad (porque quien lo ignora es un descuidado. De jure belli ac pacis. los textos que I.12.. prolegómenos. Cicerón niega jui­ ciosamente que la utilidad deba distinguirse de la honestidad. de tal forma que. precisamente por­ que al deliberar se perjudica con las conveniencias ajenas 2. El texto de Hugo Grocio dice exactamente: «[.] proinde aut nullam esse justitiam. pues. summam csse stultitiam. prolegómenos.

es una tontería obtener la salva­ ción de la patria con la propia muerte. op. . prolegómenos. W. aunque no haya Dios. que quienes son alabados públicamente. existiría lo justo porque interesa para la conservación de la sociedad. existe sólo la muerte. porque suce­ de entonces que la causa de la utilidad ajena radica en el daño propio. nada que sea justo es una necedad. sin embar­ go. porque hubiera inte­ resado al Estado que. lo que no supondría ser 4 H. Grocio. porque. que sean necios por causa del bien del Estado. el daño está entre las cosas más importantes. si tras esta vida no hay vida alguna. si lo haces conociéndolo. su expresión. aunque no existiera dios. cil. y que a ello corresponde la conservación de la sociedad. si no se puede esperar recompensa alguna más allá de la muerte. aunque no existiera dios. De esta misma mane­ ra. LEIBNIZ la naturaleza humana. y o bien creyó que iba a aquel lugar con su alma. que quienes consideras que ya han sido recompensados. Grocio afirma 4 que. es decir. A sí pues. Es una necedad so­ portar el mayor daño por causa de la utilidad ajena.4 G. No importa que quienes son tenidos por sabios. y lo es sobre todo si el perjuicio es grande. Pero yo no puedo estar de acuerdo con esto. hayan consagrado su vida a la patria. Así pues. aunque no existiera nin­ gún dios. Esto es una necedad. porque es el particular instrumento que le ha sido otorgado. y lo hizo con prudencia (aunque pudo suceder que se engañara. pero de manera inevitable. 5 Lcibniz utiliza el término latino República para referirse al Estaco y no a la forma republicana de gobierno. los hombres sean creyentes. al Estado 5 que se creyera en su existencia. puesto que en todas las partes habría algo justo. porque creyera que ésta había sido arrojada del cuerpo. 811. Por esto es por lo que Curtió. si es cierta la noticia.. H. interesaría. sin embargo. bajó saltando hasta el abismo para impedir el paso de una exhalación maloliente.

. cosa que algunos le atribuyen. confieso que es tonto pero feliz el que. lo cual es una tontería. ni la gloria futura ni la presente es algo bueno para todo aquello que ha de acabarse.. porque carece de un bien. op. si puede suplirlo con el pensamiento. a la vida futura. Grocio. Así pues. a pesar de que haya quienes nieguen que la providencia de d io s pueda ser sopor­ tada de tal manera que quien sea prudente sea infe­ liz). a partir de una hi­ pótesis muy mala ha sido muy bien considerado rec­ tamente y observa sus propias alabanzas. §§ 31 y 32. o bien prefirió el desenfreno y la comida de algunos días. La cita de l.cibniz es prácticamente textual. Y esto mismo ha sido observado de manera insigne por el inteli­ gentísimo Conringio. sin embargo. a pesar de que él mismo era na­ politano. que nada se ha podido hacer más dichoso que los elogios de Homero. si se supone que no hay d io s . Son felices en su propio error. Supon que Aquiles no pensó en Homero ni siquiera en sueños. ni en cual­ quier otro panegirista semejante a Homero. si ha de ser merecedor de alguna de ellas. Lo mismo ha­ bría que decir si la inmortalidad futura de su nom­ bre le hubiera sido proporcionada por una falsa creencia en una imaginaria eternidad. cit.LOS ELEMENTOS DEL DERECHO NA TURAL 5 prudente sino infeliz. Y así Vanino. puede su­ plirlo con un pensamiento casual (pues. Por tanto. y que partien­ do de un tiempo imaginario hubiera creído que compraría una justa inmortalidad aumentada hasta el infinito por su mente embriagada. Sin embargo. hombre muy malvado. nada sería más justo que lo que aconseja Thomas Hobbes en su tratado acerca del Ciudadano. El comentarista Grocio: Dijo que si algunos mi-* * H. nada puede ser más prudente ni más artificioso). a menos que algún sentido le haya sobrevivido a la muerte. es cier­ to. prolegómenos. pues no pertene­ cen tanto a él mismo cuanto a aquel otro Julio Cé­ sar Vanino Sículo.

se olvidaron maliciosamente. et lur. cuando exponen de pasada unas acciones. la que trata acerca de ¡a autenticidad 7 necesaria de los hechos. la ael oficio de los jueces. W. De lust.. citado a su vez rior H. Grocio en su obra De jure betli ac pacis. que podrían haber sido entonces distintos. afirma que. El Jurisconsulto florentino en el libro ut vim. cognationem ínter nos a natura constituían). se dice que han comprendido una Jurisprudencia universal. exceptuadas aquellas que tienen su origen en una voluntad libre. cui consequens sil. Preferiría no haberlo conocido. la que trata acerca de las leyes. Me maravillo de que Grocio en sus comentarios de las Pandectas de Herodes no haga mención algu­ na a este libro ciertamente singular. * Lcibniz cita un texto. D. podría formarse un cuerpo de doctrina con la reunión de todas las partes.. la que trata de la interpretación de las voluntades.) ita ut eo quoque sensu dici recte possil quod alio dixil Florentinus. es contrario a las leyes acechar al hombre 8. Pero como la mayor parte de éstos han sido recogidos de paso acá y acu­ llá. ya que pueden ser causa de guerras. pues su conocimiento y uso.6 G. Noso­ tros nos unimos a esta vía abierta con los hechos más que con las palabras y mostramos en este traba­ jo lo que contiene esta nobilísima parte de la juris­ prudencia. la de los Tributos. Es importante esta posición de Grocio particularmente al rechazar con encomiable modes­ tia lo que le atribuyen unos enamorados Panegiris­ tas al decir que había trasmitido los Elementos del derecho natural y de gentes. que dice así: «[. como la naturaleza ha establecido entre nosotros un cierto parentesco que alcanza a todos los hombres. homincm ho- . LEIBNIZ nistros de la verdadera justicia admitieran que las di­ versas partes de la jurisprudencia natural y perenne habían de ser examinadas. lo mismo que si alguien escribe acerca de los Juicios. Pero el término parentesco 9* 7 Lcibniz ha escrito encima: probalione (prueba).

op. III. No es difícil discernir quién será tenido como más sabio. et jur. niega que la justicia sea aquello que agrada a los sabios o a la mayoría. 1. 9 Cognatio.. ut vim.*9 mini insidian nefas esse. quibus proinde non ¡nfinitum sed sui gencris obsequium debetur» (H. Grocio. I. Hobbes. porque él puede por sí mismo calcularlo todo. D. cit. . frente a Grocio.».. I. hace de la justicia una presunción. con cuya identi­ dad el parecido se aumenta. Am­ bos tienen el poder suficiente como para que el po­ der del hombre reprima al propio hombre. op. Así pues. "* Sic. Grocio. aunque reconozco que en las cuestiones referentes a la justicia las opiniones de los demás respecto a la del sabio han de ser tomadas en consideración no más que lo que la autoridad de Arquímedes influye en la Geometría. cit. el origen con­ tiene un cierto estado más delicado. por causa de que la imagen de nuestros males está unida a los males de los demás. Sin embargo.LOS ELEMENTOS D E L DERECHO NATURAL 7 es ambiguo. La pri­ mera. pues significa parecido u origen. prolegómenos. porque la compartimos con nuestros semejan­ tes.[? ). Al margen del texto de Grocio aparece la siguiente inscrip­ ción: «L.0. Ver también H. la autoridad de los demás tiene esta utilidad porque se adelantó con su trabajo al nuestro y dispuso a la materia para que pudiera demostrarse lo mismo cuando---------. §14). de inst. Inter (tomines quasi Dii quidam sunt parentes.

1 Junto al N. sed guod. «La conversión demuestra que el derecho de guerra no se sigue de la enemistad. 12.. injusto es mi provecho acompañado del daño ajeno mi no-daño acompañado del sacrificio de la necesidad ajena mi nada acompañada del no provecho ajeno. quien lo conoce está obligado a su previsión. si alguien hace cuanto puede y debe. sin embargo su continuación es justa.122- ANOTACIONES CRÍTICAS 1 1669-1670 (?).» m . «Aunque sea injusto el comienzo de la guerra. es imposible que alguien pueda llegar a su propia desgracia. quien tiene una falla está obligado a la previsión de la atención. sin embargo se sigue el derecho de volver a perjudicarle con su propio bien. «A partir de la reglas anteriores se demuestra que quien es­ tá obligado se inclina nacía la amistad. »La conversión en iguales conduce al bien. en los sectores de la orilla del primer margen del borrador: «Quitar un lucro que ha de llegarle a otro es causar un daño. Justo es mi provecho acompañado de un no lucro ajeno: la indemnidad el no-daño mío acompañado de un daño ajeno mi necesidad acompañada del sacrificio ajeno.— «Supuesta la inmortalidad del alma. Anotaciones. «Quien causa un daño está obligado a su restitución.

Pero . Si alguien ha necho esto con el consen­ timiento de otro. sino que incluso debe ayudarle. LEIBNIZ Entiendo aquí por provecho toda adquisición de un bien ausente positivo. Quien a sabiendas produce un perjuicio sin nece­ sidad alguna está sujeto al derecho de guerra. o también la remo­ ción de un mal presente positivo. Es decir. ya sea del daño o. no sólo no debe dañar a otro sin necesidad propia. Entiendo por miseria la situación en la cual la suma de los males aventaja a la de los bienes. no creo que sea obligado afirmar que con el cese del beneficio propio redima el daño ae otro. La añadidura de un único pero importante mal en ocasiones puede dar como resultado este aventajamiento. de esta forma. en primer lugar cuando. W. Efectivamente. sin su propia desgracia. la restitución del beneficio que falta. a no ser que suceda entre verdade­ ros amigos entre quienes todo se comparte. que el amigo tiene como propia la causa del amigo. o también la aparición de un mal ausente positivo. incluso la miseria. puede redimir la desgracia de otro. en segundo lugar si puede redimir el daño de otro sin la desaparición del beneficio propio. que todo lo hace incluso a costa de su propia desventura. Y. Entiendo por necesidad la evitación de la miseria. porque el otro lo hace de manera recíproca. Por tanto. pero a esto hay que aña­ dir todavía algo. El justo. éste le debe otro tanto. la justicia es una disposición que no daña a nadie sin necesidad. Entiendo por indemnidad la evitación del daño. en efecto. por el contrario. Entiendo por daño la remoción de un bien presente positivo. y en tercer lugar cuando puede intentar obtener un be­ neficio para el otro sin la desaparición del beneficio propio. el amigo con su menor perjuicio ha de procurar al otro el mayor beneficio posible. puesto que esto lo haría en bene­ ficio propio.10 G. La pena debe ser proporcionada a la culpa.

) ¿Cuál es en este momento la justicia de estos conflictos? Siguen los casos en los que alguien. o bien se intenta perjudicar a salud de alguien a causa de un beneficio que se interrumpe. si no puede protegerse [ . o bien se intenta perjudicar a otro por razón de su propia necesidad. el tercer grado lo representa quien manifiesta que bus­ ca mi no lucro sin bien alguno a cambio. el segundo grado lo representa aquel que a sabiendas manifies­ ta que busca mi daño sin bien alguno para sí. Pienso que hay que distinguir entre si alguien se considera ajeno a algún castigo y si produjo un daño conscientemente. es necesario pre­ caverse de su futura buena voluntad. (En todos estos casos intenta obtener mi mal sin beneficio al­ guno para él. Así pues. aunque esto sólo sea así cuando únicamente se intenta producir un daño contra la salud o contra los bienes. y entonces es necesario que éste sea producido a menos que lo impidan las circunstancias. aun cuando sea el menor. 1) probar la pro­ pia inocencia hasta donde sea posible. ya que es él quien ha producido un daño por causa de su astucia. quien a sabiendas perjudica o intenta perjudicar mi propia vida sin alcanzar un bien distinto para sí. por ejemplo. Por el contrario. Vienen a continuación los casos en los que al­ guien por su propia culpa produce un daño a otro. produce un daño a otro por causa de su pro>io bien. se haga lo que es en sí mismo. ya que no existe en este caso preocupación por el impedimento del beneficio. la causa del daño propio. consciente­ mente. o también se intenta únicamente producir un daño a causa de su propio beneficio. es decir. y 2) preocu­ parse de su atención futura. aun­ que no se pueda probar su justificación o no se la pudiera hacer al menos verosímil. no puede ser sino la amistad. Así. o bien se intenta perjudicar la vida de otro por razón de un perjuicio que se presenta. Así pues.LOS ELEMENTOS DEL DERECHO NA TURA L 11 éstos son los prados que existen: primero. De esta forma.

se dirá que es justo el que prudentemente busca el mal de los demás o el que no busca el bien 2. o bien si puede ser suficiente a los demás. W. aunque. Si se cierne sobre nuestra vida algún peligro que procede de él. si pue­ de preocuparse ae nuestro bien sin daño alguno para él. Por tanto. aunque alguien pueda estar precavido frente a algún posible mal para sí. Pero.12 G. para que al menos su recuerdo impida seguir produciendo daño en lo sucesivo. 3 2 Se debe entender: el que prudentemente no busca el bien de los dqrnás. que a aquel que lo produce por causa de su propio beneficio. es decir. Así pues. El castigo debe ser proporcional al poder que tenga uno de dejarlo. Así pues. pero no para ue éstos nos perjudiquen. si creen que se nos puee perjudicar impunemente. Así pues. Por tanto. si alguien afirma haber violado la prudencia al amar algo en exceso. hay que imponer un castigo mayor a quien causa un daño sin benefi­ cio alguno para él. Y semejante a esto es el verdade­ ro derecho de guerra. sin embargo no puede añadir algo que lo haga suficiente. en este caso le es lícito entregarse al mal. conforme a su uso vulgar. LEIBNIZ de nuestro bien. está permitido ser muy escrupuloso. para valorar los pe­ ligros que rodean a la vida. siempre y cuando no pueda prevernirse de otra ma­ nera. no podría lla­ mársele injusto. no corresponde suficientemente a la virtud que está situada entre estas dos tendencias: el amor y el odio a los demás. La justicia es la prudencia para ayudar o dañar a los demás. dado que aquello ya sucedió y ahora estás tranquilo. . será lícito que podamos protegernos lo mejor posible. en este caso tendría que poner algo por su parte por causa del mal de los demás. a no ser que en el futuro no causes daño alguno. pues ni siquiera podrá esperarse algo distinto. será lícito quitarlo de enmedio. para valorar a los demás conviene que haya indulgencia. el nombre de justicia.

pero no per accidens sino per se. sin embargo. 13 dios es justo. no pondrá en la prudencia la causa de ser justo. y con lo que nos convertimos en causa de un beneficio. Por tanto. es decir. pero no que se procure que le sea útil mi bien o que no le sea útil mi propio mal. pues todo hombre sabio se ha de delei­ tar con la belleza o la armonía. que calculará recíprocamente entre una satisfacción determinada y su daño. En general: la justicia es la prudencia para pro­ ducir el bien de los demás o para no causarles un mal al hacer su bien con una manifestación explícita del espíritu. para alcanzar un premio o evitar un castigo). Mas. sea quien sea. dios. que interesa tanto a quien desea como al designado. y en otro no. o para no producir su propio mal (es decir. tiene un principio distinto al de la armonía universal. La doctrina acerca de lo Justo es la misma que la doctrina acerca del deber. Pero continuemos: Si alguien es tan poderoso que no tie­ ne por qué temer las iras de los demás. porque a pesar de todo es prudente. si yo no puedo hacerlo. Lo que le agrada en un momento. ra­ cionalmente. Así pues. se dirá que la Justicia es la prudencia con la que no perjudicamos con ningún daño a los demás. a no ser que se procure que no le perjudique mi propio beneficio o que le perju­ dique mi propio mal. se pone a sí mismo como premio. sin haber tenido en cuen­ ta la utilidad de éste. Es decir. nos incitará a mí y a los demás a buscar de nuevo el daño o a restituir el beneficio. se compla­ cerá en ella. a no ser que se complazca en las alabanzas o en la opinión favo­ rable que se tenga de él. y de tal forma se ha de deleitar. que se procure que solamente le perjudi­ que mi mal.LOS ELEMENTOS DEL DERECHO NA TURA l. . tomando como punto de partida la armonía. a no ser que no le agrade que los hombres se amen. aunque no observe ninguna de estas reglas. es decir. O mejor. no hay otras razo­ nes distintas para con la justicia. que una per­ sona puede racionalmente esperar algo de otra.

es la satisfacción propia propor­ cionada por todo lo demás en virtud de un examen prudente de la satisfacción ajena. porque el otro piensa por ué se queja de que mi actuación se ha opuesto a él c igual modo que yo me quejo de que él choca con la mía.puede detenerse para su reparación con daño sobre él? O ha de dividirse al menos para que uno soporte el daño y el otro el provecho. el castigo es un mal propio de la pasión y no un mal propio de la acción. y así se reconciliarán al pensar cada uno que ha perjudicado al otro y a sí mismo con infelicidad. con os ojos limpios \ y el ánimo hostil. también. para su>rimir las quejas y las consideraciones sesgadas. siempre que falte la responsabilidad por am-* [ 3 * Schehle augen. concluimos que ha actuado involuntariamente. Vienen a continuación los casos en los que al­ guien perjudica a otro igualmente sin engaño y sin culpa. ahora bien. . o produce miseria. es lícito impedirlo incluso con daño para él mismo. o. En lugar del dolor y de la satisfacción puede ponerse el bien y el mal. no puede detenerse de ninguna manera. pero no con la miseria. porque si se interrumpe el beneficio nada lo favorece ya que no se castiga a quien lo conoce. el premio es un bien propio de la pasión y no un bien propio de la acción. ¿.14 G. una vez producido el daño. a no ser para su reparación y sin daño alguno para sí. Si se medita el problema cuidadosamente.W. LEIBNIZ Ahora bien. En el caso ante­ rior. Pero volvamos al comienzo. y ante el daño que ha de producirse. o a mí o a él. Pero ¿puede ser obligado a su reparación? Creo que puede hacerse de tal manera que la infelicidad no dañe a ambos. ahora bien. y o produce un daño. o se detiene para nada. porque es el que nos produce un daño sin culpa por su parte. El castigo es el dolor propio producido por otros al pretender im­ punemente algo ajeno. será justo que dividamos el daño.

o aquel o aquella cosa uue es el agresor. y en proporción a su falta. entonces seré deu­ dor únicamente de una parte. Absolutamente. por ejemplo. Así pues. si por casualidadd ha com­ prado algo procedente de un ladrón sin culpabilidad por su parte o de manera ignorante. en el caso de que aquél te haya producido un daño por su pro­ pia negligencia. a menos que haya presunción del derecho. Considero que hay que declarar lo mismo con rela­ ción a nuestros criados. o incluso cómo puede ser pedido por parte de un tercero. de tal manera que no se le restituya su propio daño. pero sin la mía. Ésta es una carga con la que se grava en esta circunstancia a uno y a otro. era necesario para la reparación de la mitad del daño. aquel en cuyo caso es movido. Ahora bien. contra la parte que ha producido el daño existirá el derecho de de­ tención. es decir. entien­ do y casi creo que hay que recompensarte con la seguridad de la reparación. así. Además. aunque te lo recompense.daño. A pesar de que sólo esto no sea suficiente. porque. pero. y esto es lo que falta por mostrar por parte de quien produce un. Pero qué puede decirse del derecho real. por lo demás no considero que vaya a detenerme porque tu carnero haya sido muerto por mi agresor a menos que el carnero esté con algo de vida. en mi caso o en el caso de aquello sobre lo que tengo derecho de hipoteca. sobre todo. ¿No es cierto también que existe el derecho de hipoteca. si te produjo un daño no por casualidad. aunque no la tenga? Así es exactamen­ te a no ser que renuncie yo expresamente a este derecho. A partir de aquí se ha introducido la subordinación de la falta para que tú mismo lo castigues por tu propia decisión. debió castigar al criado en la medida en que ello no me resulte perjudicial. ni .LOS ELEMENTOS DEL DERECHO NATURAL 15 has partes. por ejemplo el que los romanos entregaran a los numantinos a Mando Hostilio. y únicamente diré que falta responsabilidad. lo detendré a pesar de que el mío haya matado al tuyo al defen­ derse.

y si por ca­ sualidad y probablemente habían de producirse otras. según mi opinión. o también si ha compra­ do algo sin valor y que. Si uno mismo es el culpable. ya que puede suceder que yo tenga sobre la cosa una cierta inclinación. . al coincidir el valor en mí. como por ejemplo son los líquidos pura­ mente homogéneos o también los productos de la tierra. por lo demás. cosa que no ha de serme arrebatada. Ojalá considere que no lo tie­ ne. y es suficiente que naya uno ajeno al daño. se investiga si se posee con un verdadero valor sentimental o con un valor mío y personal. Por consiguiente. pero no puede prever sino el daño común. pero sucederá de manera diferente si sabe que el objeto procede de un ladrón y no tiene intención de guardarlo. tengo un derecho real precisamente hacia la cosa misma si no se per­ judica a otro. Pero quien pro­ duce un daño conscientemente queda sujeto al valor de la tasación. porque le produje un daño por mi culpa.W. habían de ser produ­ cidas y que el individuo se debía a mí. Lo que sucede acerca de las consecuencias del problema: creo que hay que matizar si aquellas con­ secuencias.16 G. tal y como yo lo estoy. que deba devolverse todo una vez recibido lo mío. en caso contrario hubiera tenido más preocupación. siempre que en el otro hay intención de poseerlo. él solo sufrirá el daño. LEIBNIZ creo. En general. es decir. sobre todo s¡ mi culpa resultara de abandonar. pero equivalentes. entonces ha de ser compartido el daño. a menos que haya algo que no pueda guardarse para conservarlo. si alguien ha perdido por su culpa algo que era mío. siempre que la pérdida de algo se produzca con responsabilidad y cuando pue­ do saber que ése era un ladrón. ni soñar respecto del objeto un valor muy grande. no había de conservarlo. no por el valor general. asi­ mismo aquello que no puede tener el valor del sen­ timiento. ni veo por esta razón. si­ no de conservarlo para mí. porque hay culpa al no prever el daño.

es decir. que es preciso hacer que sea igual el daño y el provecho. Así pues. aunque en pura justicia el arrepenti­ miento deba ser común a ambos. siempre que sea análogo a aquel que es primero. creo que se prefiere el primero. enton­ ces tendré derecho sobre el individuo. ahora bien. y es que yo no coincido con ellos en absoluto. como por ejemplo. sino que hay que extraer su valor de la repetición del hecho. si yo escribo en tu carta. si el daño es igual. así. porque su falta significa para éste el derecho de retención. Si por el contrario se considera en ambos el mismo valor sentimental. y es que. Estas cosas acerca del derecho real se determi­ naron en la República romana de manera un poco diferente. por ejemplo. Hay que añadir ue ha de tenerse en cuenta la única razón del año.LOS ELEMENTOS DEL DERECHO NA TURA L 17 Si no habían de producirse. en los demás casos semejantes. y en aquel que es mayor. si el señor recibía su propiedad sin renuncia alguna. si ni siquiera son iguales ni de la misma duración. Esto no está mal del todo si solamente puede darse la vuelta atrás. siempre va a pa­ rar tu carta a mi problema. sin embargo está mal si el arrepentimiento significa para el Compra- 3 . quizá el que tuvo algo produjo algo mejor. ni siquiera puede decirse que pienso en aquel que es primero. Además. si he produci­ do algo mejor en esa cosa. Pienso en aquel para quien lo más es más que el que es primero o al contrario. porque no pue­ den valorarse entre sí mutuamente. lo que es anterior en el tiempo es preferible en justicia. Estoy pen­ sando en el que es mayor. si son iguales. Es así en este caso porque en los demás casos semejantes todo ha de ser devuelto a un estado anterior. si tienen la misma duración. o bien éste conservará lo que es para él el primer de­ recho de influencia o lo que es mayor. Si igno­ rándolo especifico algo en una cosa extraña. si en la propia materia no hay un valor sentimental. un comprador infor­ tunado podía volverse atrás frente al vendedor.

si el azar es casi un enemigo con el que hemos de luchar. en este caso. pero hasta la miseria. en la guerra que sobreviene a la ciudad. en este caso puede rechazarse incluso con su propia perdición. de tal manera que pueda exigirlo incluso mediante la fuerza. o incluso por su culpa. el Estado que redactó estas leyes debe ser la garantía de la indem­ nidad del Comprador. es preciso repartir el daño entre to­ dos. Si coinciden varios vendedores. si ve que me arrastro frente a todos. Esto es To justo. que sea yo quien. es injusto que solamen­ te uno quiera estar fuera de la acción del azar. Pero hay que intentar investigar todavía esto: si es de absoluta justicia que repare esto el que me produjo un daño sin culpa. De igual modo es injusto. creo que en este caso los que sean juiciosos han de socorrerle. Y considero esto porque se pre­ tende que se suprima solamente en los casos comu­ nes de azar. por ejemplo. porque es de justicia que los hombres de­ pendan lo menos posible de la suerte. si la propiedad pasa por las ma­ nos de muchos. si me arrastro únicamente ha­ cia aquel que me dañó sin su culpa. que no sea acelerar mi final. y nadie que sea prudente puede hacer otra cosa contra mí. casi desesperadamente. ser quienes están en su casa ociosos sin que quieran luchar y ser útiles en algo. si suponemos que Dios no existe y que no hay una vida después de ésta. Sin embar- . ahora vamos a ver cuándo alguien sin culpa por su parte pone en peligro la salud de otro. me está permitido hacer lo que me plazca. obligado o por su culpa o incluso sin ella. Sin embargo. LE1BNIZ dor la pobreza o si con su apartamiento se le expul­ sa de lo que tiene.18 C. si fui arrastrado una vez a esta situación en la que soy un desgraciado. me he envenenado y que haya de morir. Así pues. porque no veo con qué derecho el que sea el último deba ser desgraciado en comparación con los demás. Ahora bien. Por consiguiente. Hasta aquí hemos tratado cuándo alguien sin culpa por su parte produce un daño a otro.W.

exceptuando a unos pocos Pitagóricos. disarmónicamente. Pero no me preocupo aquí de lo que existe o no existe. pero no con su desgra­ cia. y puede hacer cualquier cosa con justicia. excepto si pretende su lucro con el daño de otros. Así pues. de ser odiados. Por lo demás. Todo esto es lo que una persona puede exigir de otra por la fuerza sin perjudicar a los prudentes. matar animales por causa de nuestra gula. porque no tememos que se rebelen por esto contra nosotros. ni podía perforarse su piel con proyectiles. si carecemos de miedo. y por ello los Tiranos se preocupan poco mientras están exentos de esto. de tal manera que sus ac­ ciones con relación a los demás no podían agradar a nadie que fuera prudente. o al menos a su descontento. no ha­ bría nadie que negara que actuaba injustamente. no anteponía los rumores a la salud. si me arrastro hacia él pero no hasta la miseria. es decir.LOS ELEMENTOS DEL DERECHO NATURAL 19 go. toaos buscamos la alabanza (porque el cuidado de la salud ha de anteponerse al de la alabanza. Pero hay que señalar que hay otra razón: que. para exigirle la compensación que puede ofre­ cerme sin desgracia para él. Cuán poco propio es de los hombres que no se atribuya alguna sensación a los animales. y apenas alguien. ha acusado a esto de injusti­ cia desde la eternidad. casi como el mudo que es im­ pensable que hable. por­ que no existe un ser absolutamente desgraciado. que es absolutamente feliz. aquel que es feliz es de tal manera desgraciado que nadie puede dañarle más. Ahora bien. puesto que dicen: que odien mientras . si alguien dijera que había un gigante inmortal a quien ni dañaban los venenos. esta situación no se produ­ ce excepto en d io s . pero de todo esto hemos de reflexionar más am­ pliamente. y sin embargo no dudarían ha­ cer desgraciadas a las bestias a causa de un disfrute mínimo para sí. sino que reflexiono de manera abstracta. y un cierto razonamiento. creo que quienes sean prudentes han de socorrer­ me. sin temor a ofender al hombre prudente.

y la misma belleza. es reflexión y acrecentamiento. ¿Esto es verdadero? Quien niega lo justo entre­ ga más armas a quien las tiene todas. el mundo aparecería casi como en un espejo o en una dioptra o como en un cierto espacio colectivo propio de los rayos visuales. exceptuando únicamente la refle­ xión y la oposición y la multiplicación. u i i m i z teman). Por ello. Por consi­ guiente. porque busca la armonía. Si hu­ biera una única mente. Si Dios no tu­ viera en el mundo criaturas racionales. lo satisfacemos. precisamente porque se da lo posible sin que haya un dolor ajeno justo. puedes poner . nos duele este mismo descontento de los demás. nos indignamos realmente de que nuestros criados opinen mal acer­ ca de determinada acción. por­ que tan pronto como ha sido aniquilado o vencido. Esto es abso­ lutamente verdadero: que no se entrega todo duran­ te más tiempo que mientras se niega lo justo. es decir. y que por tanto habrán de realizarse menos imprudentemente. si somos prudentes con ello. Por consiguiente. exceptuando únicamente el eco. con el amor de los demás y con la belleza propia. Nadie deja de buscar esto. Reconozco que en ocasiones estas cosas quedan ofuscadas por otros afectos. la sabiduría divina exigía la existencia de Criaturas ra­ cionales en las que se multipliquen las cosas. se interpone el derecho con relación a lo más impor­ tante lo mismo que lo que se debe. aunque sepamos que nunca han de atreverse a expresarla. que no se rechace por la propia conciencia ni se rechace la opinión de los demás en uno mismo. La alabanza es un cierto eco de la armo­ nía. y esto es propio de quien se deleita con al­ guna inclinación natural de la mente. Ahora bien.20 a. todo lo que creemos poder valo­ rar bien o mal como nuestro. w. la lucha termina cuando el enemigo yace. Confieso que exigirá ser potentísimo e inviolable y que puede tenerse cuanto sea el sumo bien. Además. habría la misma armonía. y en todo caso cuanto es posible.

Ima­ gínate que me debes cien. si se cogen y se tiran mutuamente de los cabellos. por ello. aunque no haya na­ die más importante. y dejan de afligirse mu­ tuamente con golpes. en general quienes es­ tán dispuestos a darme lo que espero de otro pue­ den impedir con justicia mi violencia. pero no de otra manera sino para hacerme responsable de algo de manera diferente. cuando enfrentan a sus súbditos entre sí. me abstengo pru­ dentemente de ella. para reducirte al or­ den. se necesita de nuevo y siempre mucha moderación. si dos agricultores pleitean por un determinado asunto. si puedo obligarte con otro medio distinto de la fuerza.LOS ELEMENTOS DEL DERECHO NA TURA L 21 en duda esto si quien niega lo justo lo da todo. ellos mismos no son tenidos en su patria como amigos. incluso de la caución. pero si en este caso destruyes mi propiedad y yo la tuya sin violencia alguna cor­ poral. Es semejante la lucha entre dos príncipes cuando se ti­ ran mutuamente de los cabellos. Quizá de igual manera interesa a los demás no recurrir a la fuerza. A pesar de que se obtengan todas las demás cosas. cuando se busca la desgracia del otro. es decir. es una guerra a muerte 4. es decir. si hay que recurrir a la violencia. pero. Así pues. hasta este momento la lucha es moderada. y por supuesto no quiero compararme. sin em­ bargo es preciso conseguir a partir del daño una sa­ tisfacción análoga. pero no necesariamente a me­ nos que haya alguien más importante que nos obli­ gue. no hay que hacer nada a partir de lo que se siga una desgracia. Por consiguiente. En estos 4 En lugar de intemecinum debería decir internecivum. el primero que desen­ vaina el cuchillo o la espada en medio de las bofeta­ das mutuas es tenido como reo por unanimidad. Así pues. siempre que el asunto pueda terminarse de forma diferente. . Después. tú no te opondrás con ningún derecho y los demás te defen­ derán con justicia. por ejemplo. si lucho por ía obtención o por la retención de alguna cosa.

si no se lucha sino cuando se encuentran armados mu­ tuamente. además. con este derecho se mezclan todos los demás con un daño que no se les ha causa­ do. quienes sean tan fuertes que hayan de ser vencedores aun más allá de la discusión. Pero hemos de volver sobre esto con mayor profundidad. por ello. Más aún. excep­ to cuando hay peligro de que suceda con mayor pro­ babilidad de otra manera. el primero que permite atacar con­ tra el enemigo a los incendiarios y envenadores. y que incluso naga feliz. . W. Incluso mejor. pueden preverse con mayor dificultad. de igual manera sucede con las cosas que son más dañi­ nas y que no sólo vencen. los demás tienen derecho a castigar al que se equivoca en este senti­ do. así por ejemplo el primero que saca el arma sin avisar. LEIBNIZ comportamientos hay algo parecido. puede en justicia obligar a los demás. es decir. que pueden preverse menos. De ello se sigue de nuevo que obra injus­ tamente el primero de los antagonistas que puede defenderse de la violencia con las armas. y debe ser ayudado por todos a la consecución de la felicidad común. Finalmente. quienes pueden precaverse de las cosas ocultas y que. porque el asunto se refiere al ejemplo y a la seguridad común. sino que incluso causan la ruina. a hacer lo que es bue­ no en sí mismo para el universo. si hay algún hombre o algún Concilio tan valiente que pueda garantizar la seguridad a todos. y es más injusto aún el que pudiera luchar con otras armas y utiliza armas arrojadizas. como por ejemplo las flechas envenenadas. obra siempre injustamente el primero que introdujo el arma ofensiva.22 G. Por ello. Ahora bien. aunque para él sea justa la causa de la guerra con tal que la parte contraria tenga la tentación de castigar. todas estas cosas se comienzan injustamente. em­ pujan justamente a los demás hacia lo que pueden garantizar de nuevo. el que las utiliza entre antagonistas desiguales. si de algún modo en la lucha se manifiestan las obligaciones.

nadie se abstendrá de salvar mi problema al faltar su lucro. Ahora bien. Creo que es lícito porque está permitido por razón de mi utilidad. aun no habien­ do daño para él. que ambas no pue­ den ser salvadas y aue puede salvarse a una. ni tampoco para que me odie. ¿por qué se preocupa por mí? Realmente no tendrá razón alguna para que me ame.) Esta cuestión se queda para una mejor opor­ tunidad. (Porque no dudo de que sea lícito redimir con tu daño la desgracia de otro. ¿acaso no está en manos de mi libertad favorecer a una y abandonar a otra? s. indudablemente de­ beré salvar también al otro. en estricta justicia. aun en el caso de que haya podido salvarme con cierto daño para él pero sin su desgracia. si alguien me abandona sin justificación alguna cuando puede socorrerme sin peligro alguno para él. si coinciden dos que han de ser salvados.LOS ELEMENTOS DEL DERECHO NA TURA L 23 Me pregunto si tengo derecho a impedir el pro­ vecho ae alguien para proporcionárselo a otro. . Me pregunto si es lícito hacerte daño para evitar el daño ajeno. Por tanto. Puedo igualmente oorar contra aquel que. ¿tengo el derecho de procurar tu daño por causa del provecho ajeno? No. Ciertamente. pero no ciertamente por causa de la utilidad de nadie. Ahora bien. si se supone que debo salvar a uno. ¿se tiene como abandonada si se salva por casualidad?. puedo actuar contra él. nada puede ser exigido por uno de los dos a menos que hayan sido abando­ nados ambos. Supongamos que dos personas están en pe­ ligro de sumergirse en el agua. a pesar de haber podido. En mi opinión. ¿Acaso debo confiar En las páginas siguientes hay un gran cantidad de oraciones interrogativas directas. que carecen del signo de interrogación en el texto latino original. porque ni siquiera es a causa de mi provecho. creo que aquí está el deber de la recompensa y de la equidad. e igualmente si me está permitido redimir con tu desgracia la de otro. no ha salvado mi problema.

Ciertamente estas cuestiones son de una gran importancia. o a un amigo. todos ellos pueden manifestarse en este ejem­ plo. por ejemplo al que tenga mu­ chos hijos cercanos a la muerte sin una ayuda. ¿la situación no se inclina a favor del amigo? Yo creo que sí. ¿lo sacaré más rectamente al abandonar al otro? El problema es si ha de preferirse al hombre bueno frente al malo. a alguien conocido. en el primer impulso? En este caso. si no da tiempo. ¿debo confiar. si cojo a mi padre oue nada junto con otro cuando está en peligro de ahogarse. por último. W. si es lícito llegar a la remoción sin razón alguna. L E I B N I Z en la suerte? Y. si es lícito abando­ nar sin razón alguna al que está agarrado y socorrer a otro a causa de sus ruegos. más aún. dudo de si esto debe ser un elemento de cálculo.24 G . o. la cuestión está en si existe el dere­ cho de reclamar por el que ha sido injustamente abandonado. y. no son fáciles. al sabio frente al ignorante. por así decirlo. De entre los que nadan muy bien. e igualmente al más útil en general. o a mi herma­ no. Me pregunto si en justicia es lícito pasar por alto la situación más conveniente. por ejemplo un rehén. lo comprendie­ ron de manera diferente. al recla­ mar Calcas con insistencia un sacrificio? Ciertamente parece que los griegos. una vez salvado el descono­ cido? Ciertamente hay cuestiones de este género más difíciles que las que se ven a primera vista. fren­ te al viudo y al ocioso. y la suerte recayó en Ifigenia. que no raptaron a la hija de Agamenón junto con las hijas de los demás patri­ cios. dudo de si puede desaparecer mi propio aprovechamiento del . Pa­ rece que es justo elegir al mejor. ¿No se indignará la persona conocida si ha sido abandonada. Lo mismo sucede con aquel con el que pierde mucho el Estado. La cuestión está en si hay diferencia entre producir un daño o no hacerlo desa­ parecer. Ahora bien. ¿Sirvió la circunstancia para el amigo. Si no se ha hecho nada. que yo sepa. y lo mismo sucede con quien puede venderse a un precio alto.

¿ha de ser re­ chazado cruelmente? Me pregunto si por ello la fuerza corporal es algo malo. es más fácil que la ayuda haya de llegar a éste que nos ayuda en primer lugar. podemos hacerlo y lo haremos porque viene en nuestro socorro. deberé ser el preferido siempre. eso sí. Por otra parte. y uno de ellos salta sobre mí primero. a mi padre. del señor o del que gobierna. qué ocurre si éste choca con el amigo. qué sucede si coinciden mi padre con mi amigo. Imagína­ te que tengo un remedio contra la gota. si liberará en vano a su hombre y si la debilidad perjudicará al sabio. qué sucede cuando se trata del padre. aun- . ya sea de éste o de aquél. o si mi príncipe choca con mi amigo. aunque tal vez sea indigno. pero que en el momento en que se haya agotado no pueda reponerse. pero no cuando acompañe a hombres que hagan uso de la razón.LOS ELEMENTOS DEL DERECHO NA TURA L 25 dinero o si puedo hacer desaparecer al rico que casi ha de distinguirse más a causa del pobre. sino que ha de confiarse a la suerte o al destino. al estable­ cido en la propia cosa. de un amigo íntimo. si hay dos que son serviciales. qué proporción ha de tenerse de la gratitud. y es preciso concluir algo. si hay que ir en socorro de uno de los dos. Ha de elegirse a aquél cuya ruina esté unida a la ruina de muchos. El proble­ ma no es pequeño cuando se trata de la vida y de la salud. Imagínate que un rey no puede ser liberado sino con la muerte de un súbdi­ to. y es análoga la razón acerca de la desgracia. si no ha de estimarse nada como una cosa tan importante. Por ejemplo. ¿a quién debo dársela? Si yo mismo pa­ dezco de gota. a un amigo o a un bene­ factor. para poder determinar el peligro. que por su costado haya de traspasar una flecha hasta el enemigo. pero. si hemos de con­ fiarla a la suerte y al destino. Esto habría de ser admitido si el asunto va acompañado de Elementos irracionales. Me pregunto qué sucede si he de establecer un puente a través de los cuerpos de los heridos para liberar al Rey.

sobre todo si son bienes comunes. a aquel que se mantiene con vida. hay que decir lo mismo que respecto del daño. si algu­ nos se enteran. a menos que tenga el derecho de castigar de otra manera. y aunque sea igualmente injusto pedirte que pospon­ gas tu salud a la mía. L E I B N I Z que algunos me lo arrebaten justamente. . Pero es preci­ so hacer alguna distinción. 7 La construcción latina de esta oración es incorrecta y ex­ traña. el padre. pienso que el que está al frente de la protección de la caballería castiga al que se ha lanzado contra él porque puede castigar al que se ha lanzado contra otros. pienso que tam­ poco en ese caso sea una acción mía. W. podría alimentarme hasta que por casualidad se llegara a puerto. después a alguien de entre los otros. Así pues.sed ex ratione. Así pues. pero a partir de un calculo 6. en una pa­ labra. que estando en una nave. si se ha omitido esto. en compa­ ración con todos los demás. y será sencillamente injusto pedir a cualquiera que anteponga mi salud a la de otro. Ahora bien. no castigará correctamente a un hijo que prefirió a un extraño frente a él. Sea lo que sea.26 G . elige. en ambos casos la necesidad provoca una gue­ rra justa. Por lo que respecta a la desgracia. Qué sucede si él me debe su salud lo mismo que un hijo se la debe a su padre. Por ello. Además. que me está permitido redimir tu daño frente* * .. no dudo de que yo pueda elegir a aquel a quien socorrer en primer lugar. el Rey. exigirán con justicia su participación antes de morir. no habrá razón por la que se con­ vierta indignamente en salvaje. lo castigará. Pero. Al unir el padre al hijo sé pospone 7 el principio en el que se fundamenta la salud pública.. y así cuanto se pueda. sin embargo. aunque le resulte igualmente estimado el agricultor y el Filósofo. así y en estas circunstan­ cias. si únicamente fuera yo quien tuviera víveres suficientes y no hubiera for­ ma de avanzar.

si para evitar mi desgracia he amenaza­ do a otro con su desgracia. Imagínate que Titio está en medio de los enemigos y que no está permitido tender un camino para su . Supon que para salvarme se ha de construir un camino para la caballería a través de los cuerpos heridos: pienso lo mismo que he expues­ to antes. No obstante. He aquí la limitación del derecho de guerra. es algo conocido que se actúe a favor de un amigo y contra otro amigo. tal y como dije. actúo siempre a favor de él. Por tanto. y que la reunión de todos los bienes tiene mucho en común con la verdadera amistad. está permitido hacer caer a Cayo hasta la desgracia. si el que me debe su amistad no me la ha negado. estará en efecto de la misma manera que si los bie­ nes estuviesen mezclados. Es claro que hasta ahora se te ha permitido so­ bre todo suprimir la miseria. contra el que recibió los beneficios. una vez destruida la verdadera amistad. actúa así incluso mi padre. hay que señalar que los pactos son algo así como una pequeña amistad. si se le ha de producir a uno de los dos. salvaré a cualquiera de los dos. porque ni siquiera ha sido comparti­ da la propiedad. En cuanto a esto. incluso pienso que. a menos que se haya hecho expre­ samente. Ahora bien. que existe el derecho de elegir.LOS ELEMENTOS DEL DERECHO NA TURA L 27 al daño ajeno. para suprimir la salvación de Titio. si los siervos o los animales de Titio y de Cayo están en peligro de ahogarse. justo para ambas partes. Por consiguiente. es decir. si se produce una acción con posterioridad a lo que interviene y no está libre. siempre que no se conserve la amistad. no hay desgracia alguna para éste cuando ambos hemos eludido la acción. En efecto. por ejemplo. que cada uno reciba lo que produjo. el daño y otras cosas. la cuestión es ahora si está permitido producirte un daño a ti antes que a otro. Pero es preciso introducir otro ejemplo: si. en tanto en cuanto yo me he cedido mi propio lucro o soy víctima de un daño por su causa.

Pienso que debo arrebatárselo a aquel que no tiene supri­ mido el derecho de guerra. dudo de si es lícito esto en el caso de mi padre. Sin embargo. Supongamos este otro caso: Titio y Cayo luchan desde una tabla en el agua. sobre todo si Titio me provoca con un beneficio mo­ netario.. en el caso de que en otra ocasión no pueda ser un remedio transportar a Cayo desde lejos. ya aue en este caso no tendrá derecho ninguno de los dos. de tal manera que tenga el derecho ae guerra o que el magistrado haya de amenazar con una pena. Lo repito. si uno po­ see el derecho de guerra. en GRUA. qui fuga obstet |. la suerte es desigual. Suponte que salta sobre la * nave y que ésta no puede recoger a más. LE IB N IZ salvación sino a través del cuerpo de Cayo. Ahora bien. habrá de ser elegido por mí quién prefie­ ro que lo conserve. ¿qué suce-* * «Jus naturae corruptac est obten ¡nnocentem posse.. . esto consiste en no preferir uno a otro en casos análogos. y entonces. que. W. me pregunto si ha sido obligado el transporte del otro. no creo que sea lícito.28 G. Pero esto es algo casi diferente. no ha de tenerse en cuenta consideración monetaria algu­ na. ¿es lícito echar fuera a un desgraciado para admitir a otro por cuya causa hemos llevado la nave? Así pues. a no ser que dependa de ello la salvación de muchos. 633). sin embargo. a no ser que asimismo sea él el que se vengue de mí. como los dos tienen el derecho de guerra. Ahora bien. a no ser que lo haga desaparecer. Ahora bien. ¿es lícito socorrer a uno de los dos con un arma arrojadiza? Es semejante la razón de si es lícito rechazar a aquel que se agarra primero a la cuerda.|» (De lege caritatis commentatio. porque ambos lo hacen justamente. Si está permitido arrojar a Cayo con una tabla para salvar a Titio. el otro no lo posee. Así pues. sino el inferior al superior 8. está lejos del peligro. En lo relativo a la salud. y es que es éste el caso en el que no es lícito asistir con justicia a quien luche justamente.

si el otro era. sin embar­ go. porque lo que es igual no procede del prudente. ¿Debo ayudar en la necesidad al amigo. cuando puede con­ servarla sin mi peligro. Es un signo de ánimo hostil para con el amigo. que incluso me hizo salir con violencia? Sí. aunque no sea justa- . Por consi­ guiente. Por cierto. puede suceder algo muy diferente. por ejemplo. los demás hombres han de decidir lo mismo. Sucede en esta misma proporción con relación al padre o al rey. pero. Sin embargo. el derecho es el mismo. Si se le hace desaparecer. cuando dos luchan mu­ tuamente por su vida. al que puede obligarme justamente por sí mismo o por otra razón a ayudarle en la necesidad. por ejemplo mi amigo o mi padre. Es decir. solamente cuando esto ha de ser de­ seado por todos de nuevo y en justicia. si es despre­ ciado estando en peligro su vida. ambos con derecho. ¿lo haré desapare­ cer justamente? Justamente no. pero no lo es para el desconocido. o de sus amigos. tiene el derecho de guerra contra mí. es decir. puesto que si tengo que temer el peligro de mi vida procedente del que ha de ser atravesado. si no ha sido hecho desaparecer. y el cjue salta sobre la nave? Ha de ayudarse siempre a quien tuvo primero el derecho de guerra. y no es lícito a menos que sea el que posee el derecho de guerra contra mí. de que es despreciado. el amigo que me hizo salir. un desco­ nocido a quien yo no debo nada. tiene el derecho de exigir que yo lo libere. si no hay Estado alguno en el que actuar y. es lícito atravesar desde lejos a uno de los dos para hacerle desaparecer. pero to­ davía falta por contestar si.LOS ELEMENTOS D EL DERECHO NATURAL 29 de si hay dos personas que poseen el derecho de guerra. Hay distinción de igual mane­ ra. Luego el signo de ánimo hostil da ori­ gen al derecho de guerra. realmente debo hacerlo. Tiene derecho. sino que en el Estado ha de ser igualado con el de­ ber. porgue pienso que esto es una manifestación de mala intención hacia el amigo. como por ejemplo desde la tabla. si no hizo desaparecer a otro.

cesa la obligación debida para con el amigo. y que cualquiera quie­ re ser ese uno? Creo que entonces existe el mismo derecho. si se les deja. es más importante que la . W. por ejemplo. ¿qué sucede si no hay nadie que sea preferido? En este caso la suerte debe ser definitivamente el juez. Vayamos ahora a otros casos. o de si ha de preferir a muchos? Realmente. y es que cualquier cosa que sea injusta produce el derecho de castigo. sino para tener pureza de espíritu. Ciertamente es así. ¿Han de prefe­ rirse a otros dos. aunque el juez sea aquel a quien nadie puede enojar. ni siquiera para ser juez entre dos y sin consideración alguna. al que abandonaré a su suerte. para todos los demás jueces existe el derecho de castigo. si hay tres personas en peligro de muer­ te y no puede salvarse sino a dos. que únicamente puede mantenerse vivo uno. a menos que perezcan muchos por su causa? Pienso que hay que preferir a muchos que no son amigos a uno que es amigo. o diez o cien frente a mi padre? Ésta es una cuestión muy importante: si se supone que mi padre está en un error. L E I B N I Z mente. Ciertamente. es decir.30 G . la suerte. pero no como el juicio de Dios. salvaré siempre al que debo en justicia en comparación con el otro. no hay que respetar­ lo. ¿Qué sucede si dos luchan de tal manera que ha de resultar que. pero ¿qué sucede si el asunto se ha dispuesto de tal manera que no puede salvarse aquel a quien en comparación con el otro se debe la vida. Es importante que yo piense en esto: si la muerte de mi padre. ¿qué sucede si alguien duda de si ha de preferir uno a otro. que ha sido proporcionada por mí al estar ausente. Ahora bien. Me pregunto si es lícito no prevenir la desgracia de uno solo para prevenir la de muchos. Me pregunto si es lícito no precaverse del daño de uno solo para pre­ caverse del daño de muchos. y. aunque vaya a representar una revolución para el espíritu. Efectivamente. ninguno de los dos se mantendrá vivo. o sea. Aho­ ra bien.

puede ser impedido por la felicidad que se posee. Yo. o en el mejor Estado universal. y sin embargo no podré defender lo contrario en una asamblea ael género humano o de todos los sabios. o al menos a la de dos o a la de cien. ya exista o no. puedo hacer que se haga justa y prudentemente. que gozo de mucho favor ante el general vencedor. si se salvan de la desgracia. . a no ser que sea un castigo privati­ vo o de vuelta atrás. cosa que en nada contribuye a la desgracia y a la felicidad del momento (porque esto mismo puede producir la desgracia. de tal manera que nadie esté obligado a renunciar a la felicidad poseída para quedarse en una situación intermedia a causa de la desgracia de otro). Hay que exponer otro caso: imaginemos mil cautivos a quie­ nes han de serles quitados sus vestidos y cambiados por ropas andrajosas. ¿Acaso no debo redimir con mi propio daño el daño de otros mil? Ciertamente sí. puedo evitar esto con el regalo de una gema. sin embargo no es justo que evite con mi des­ gracia la de los otros. Supongamos que mi padre está en medio de los enemigos y que éstos y Se refiere Leibniz al silogismo sofístico sorites. cuando se hace uso de un sorites 9. agradaría a d io s . aunque incluso no les sirva para nada. Si esta vuelta atrás ha sido determinada para conseguir la igualdad. pero continuemos: si es justo que yo con mi daño evite el de otras mil personas. si se supone que es com­ pletamente sabio. pero no si se redime el daño de dos o tres.LOS ELEMENTOS DEL DERECHO NA TURA L 31 desgracia que les ha ocurrido a otros mil. Nos cuestionamos ahora si es justo que yo ante­ ponga la desgracia de mi padre a la de otras mil personas. no tienen ellos derecho de castigo sobre mí. de ello trataremos ense­ guida. pero. de existir. Es justo que haya alguien que pueda defenderse en la asam­ blea del género humano. aunque deba evitar con mi daño la felicidad de otros. si lo he omitido. Es justo también todo lo que.

Pero. supongamos que el enemigo me deja optar entre si prefiero que mi padre sea mata­ do mediante la tortura o que lo sean otras cien per­ sonas distintas. está el caso omitido anteriormente relativo al amigo. ¿Qué sucede si merecen un castigo. ha de matar a todos. ¿qué ocurre con relación a estos dos casos? ¿Es lícito que yo prefiera a éstos frente a mi padre. propongamos otro caso. pero no la tortura o la muerte? Además de esto. me pregunto. éste es un caso de semejanza. Lo repito. ¿soy culpable de padecer que el brazo me sea arran­ cado para que otros vivan? ¿Soy culpable como para soportar un gran dolor. W. Ahora bien. o hay que mantenerse entre los diez? ¿Acaso los números forman parte del problema? Por último. a fin de evitar su des­ gracia. porque una cosa es entregar y otra aban­ donar. L E Í B N I Z han de matarlo con un gran suplicio. si ha de ser más bien abandonado éste por cuya negligencia ocurre una desgracia. que incluso puedo ser obligado por aquellos a quienes interesa la justicia en general. sin embargo. si dos estuvieran en peligro. yo no puedo obligar a las demás personas particulares. Creo que recuerdo que es más importante que debo ser her­ mano bajo el único padre d i o s . a menos que les entregue a otros cien para ser torturados. aunque exista este gran dolor o esta desgracia de breve duración propios de la tortu­ ra de nuestro padre. sin sobrepasar el día siguiente (para que nadie diga que debo abste­ nerme de optar). y que si no elijo. sino su proceso eterno? Pienso que soy culpable a partir de la equidad. por favor. pero entre mi padre y los otros cien no se da un caso de semejanza. o una desgracia de un pequeño espacio de tiempo. Ni siquiera puedo castigar a esos mismos cuando han desaparecido. lo que debo nacer. Por consiguiente. Dime. que hijo: excepto si se supone que estos cien merecen las torturas. Realmente pienso que es cierto. pero que.32 G . no creo que pueda ser obliga- . para evitar no un pro­ ceso duradero de los demás.

incluso por la fuerza. por qué no puedo exigir u obligar a otro. pienso en este caso. Por tanto. precisamente porque no puedo ser obligado a un gran dolor de espíritu o a una desgracia de breve duración. No es simplemente justo el que pue­ da hacerse la guerra cuando puede resistirse justa­ mente. porque es una utilidad inofensiva. es decir. y desde el daño contra el daño. Si es por la fuerza. y mi felicidad menor a la tuya mayor. mi daño menor al tuyo mayor. Lo contrario tiene que ver con los demás. puedo ser obligado por ti a hacerme responsable de la necesi­ dad. es propio de la utilidad soportar una desgracia . puede exigirle cualquier cosa. destruyo la segundad y. Ahora bien. es lícito que lo elija en estricta justicia. e in­ cluso transijo en la medida en que espero ser gene­ roso. y no solamente para que produzca un daño. para que sea útil. La amistad me exige posponer mi provecho me­ nor al tuyo mayor. Ahora bien. Si alguien puede garanti­ zar la seguridad a otro para evitar la desgracia y obtener la felicidad. Éste es el principio de igualdad. ¿acaso no he de ser castigado? Se ha de investigar a continuación y de manera precisa todo aquello que es justo. ¿qué debe suceder con mi amigo entre otras cien personas? Supongamos que debo evitarle al mismo amigo la felicidad o la desgracia. mi desgracia mayor a la tuya menor. y no es lícito a partir de la equidad. es justo creer. como por ejemplo chocarse contra el suelo. Es justo so­ portar un daño con la certeza de recibir. precisamente porque no puedo proporcionarle seguridad. Pero. No puedo ser obligado por ti a asegurarte una utilidad que no sea inofensiva para mí o incluso a asegurarme una utilidad provechosa. En una palabra. Es más. Pero con ello no se produce la igualdad. pero cuyo cumplimiento no puede exigirse. es propio de la justicia el que desde la desgra­ cia se proceda contra la desgracia.LOS ELEMENTOS DEL DERECHO NATURAL 33 do. entonces la desgracia de breve duración se considera nula.

Si debe cesar mi provecho o debe soportarse un daño a causa de tu utilidad. creo que puedo ser obligado a asegurar un provecho inofensi­ vo y útil. o que suprima la ayuda de . W. por or­ den de quien puede comprometerse con mi felicidad tiendo a abandonar todo lo demás: ayudas e instru­ mentos de felicidad. De ahí que se enfrente a la ciudad cuando pretenda mi desgracia. tal y como ya he dicho. tiendo a prescindir de algunas protecciones de la sa­ lud por orden de la propia ciudad.34 C . Además. es agradable incluso si alguien no ayuda. si es claro que ha de ser rechazado un dolor mayor o que se me ha de ofrecer la felicidad. aunque alguien la haya eliminado o haya intentado eliminarla. y . así. en uuien. se me ha de garantizar una seguridad acerca de su bondad justa. Por consiguiente. el que pueda garantizar mi seguridad puede justamente obligarme. si por lo demás no estoy seguro de la intención del otro. también puede atribuírsele el pre­ mio. Ahora bien. precisamente por ello no me detengo a res­ ponder de él. hasta donde puedo tener segura mi vida. si es claro que el provecho es ino­ fensivo. de aní procede la equidad. tal y como puede impu­ társele el castigo. si se me preserva de la inofensividad. a menos que pueda dudarse de que es inofensiva. cuando no puede precaverse a no ser con una delegación hecha en favor de d i o s . Así pues. y este ser es d i o s . aun pudiendo hacerlo. por ello en la ciudad. Es cierto que lo justo es agrada­ ble no sólo por su necesidad. puede ser exigido por mí un dolor. L E I B N I Z pero con la certeza de evitar otra. porque incluso en este caso lo es por razón no de la necesidad. Parece que ni siquiera es necesaria una garantía para exigir una utilidad inofensiva. puesto que. Por tanto. sino de la utilidad. por consiguiente. tiendo a de­ nunciar todas las cosas en general ante quien garan­ tiza que estaré seguro de mi felicidad. Tanto la obediencia de los Ciudadanos como la piedad se apoyan en este fundamento. Por consiguiente. sino incluso por razón de su utilidad.

es decir. Es propio de la equidad todo lo ue es justo. Ahora bien. a no ser que sea evidente que sea afectada nuestra felicidad o esté muy próxima nuestra desgracia. entre quienes reconocen a d io s . es decir. el mayor bien para el univer­ so. Por lo que se refiere a Dios. si Dios existe . De aní que haya de hacerse todo lo que le agrada. En la ciudad se da la previsión en relación con el jefe. uno más de los que tanto abundan en Leibniz. ordenara la muerte o tantos suplicios cuantos puedan soportarse (confieso que desconozco hasta donde llegan las fuerzas humanas en este caso). pero por su propia naturaleza se preocupa de noso­ tros. . Le agrada lo que concierne a la Armonía de las cosas. Por ello. ya que le agrada la armo­ nía particular de las mentes. yo me resisto justamente. Así pues. a menos que haya alguna otra razón más allá de la muerte. puede eliminar la felicidad el hecho de que no me garantice que vaya a estar se­ guro frente a la desgracia. por ello podemos pensar oue o es un texto ambiguo. una vez supuesto que Dios existe. se le ha de obedecer en todo. al no ser lícito enfrentarse a la Ciudad a menos que se sepa con certeza apreciar el mayor bien del univer- 3 lu Leibniz construye esta oración condicional con el verbo en pretérito imperfecto de subjuntivo («si deus csset»). si d io s . ha de tenerse como cierto que es justo. porque es el único que no necesita garantía alguna.LOS ELEMENTOS DEL DERECHO NA TURAL 35 la felicidad que no puede garantizar el porvenir de otro lugar. o la razón. la ciudad del mun­ do es una. de tal manera que una mente confusa no puede volverse armónica sino me­ diante el castigo. las demás le están subordinadas. Por ello. si nosotros queremos. o que se ha equivocado en la construcción latina.0. en tanto que es sabio quiere y en tanto que es omnipotente pue­ de hacernos felices. y eso mismo es propio e la piedad. Así pues. aunque la ciu­ dad me condene a morir. denotando un matiz de irrealidad en el presente respecto de la existencia de Dios. es algo maravilloso.

lo mismo que no se ha de oponer resistencia al delegado. aunque sea incierto que produzca un daño. en el caso de que los daños coincidan. Suceden amoas cosas. he de abstenerme. se ha de pronunciar a mi favor. porque existe daño. y es que ofender supone reprochar la impru­ dencia o la mala fe. Creo que no. que ha sido olvidada. Por consi­ guiente.36 G. muy raramente puede enfrentarse a la ciudad. esta razón parece bastante poco suficiente. si. he de llevar­ me la cosa que me debe. s¡ puedo lucrarme mientras tan­ to. y entonces se ha de calcular más el daño que aparece que el proceso que se acaba. sin embargo. nos remite a la cuestión de mi utili­ dad para otro. lo que agrada a d i o s . pero no en el cuerpo. a menos que sepa que pretende cosas diferentes. tal y como puede suceder. está exento de culpa. intento justamente. porque. Grocio y Arniseus escribieron sobre el derecho de gentes y contra el poder absoluto como algo que es siempre irresisti­ ble. a menos que no pueda esperarse más tiempo sin daño alguno. pueda quejarse. Ahora bien. o sea. Es un problema importante saber si es lícito re­ cobrar algo propio poseído por otro y a escondidas de él mismo. si se sabe muy raramente que es cierto. LE IB N IZ so. IV. intacto. Es más consistente. ¿Qué clase de posesión se produce aquí? Ahora bien. porque al llevarme la cosa privo a otro de su posesión. y. así pues. no inte­ rrumpir el provecho justamente a partir de mi situa­ ción. porque en caso contrario sólo me quedará la demanda judicial. si en absoluto me interesa. la deja­ ré a un lado para no ofender a alguien sin razón alguna. es decir. la recobraré siempre. Se da una razón análoga en la valoración que se debe. el pro­ blema. pero cuánto mejor es poseer la cosa hasta tal punto que. pero no sé si pueden defenderse estas cosas. de lo ajeno. Supongamos que una cosa. . Supongamos que veo que la cosa va a desaparecer si no la reco­ bro. es decir. ha sido robada por los enemigos. probablemente pro­ duzco un daño.

] Occidi deberemus potius quam occiderc. aunque tenga lugar hoy. si surge el daño. antes e que yo permita ser matado Creo que puedo matar.. y ello incluso en el con todo derecho he denominado Estado. si sine morlc invasoris ficri non polest: nam ex parte invasoris maius esse periculum damni sempiterni» (De lege cariiatis commertdatia. C. habrá quienes la examinen. Además. 25 n. Me pregunto si puedo matar a aquel del que sé ue ha de ser condenado a una muerte eterna. uride vi. y ni siquiera puede haber excesiva pre­ caución. En verdad que en cuanto a lo que piensa Grocio en /. Ciertamente. si temo a alguien.. en GRUA. es su­ ficiente la menor sospecha acerca de la miseria y de la felicidad. excepto una vez reconocida la limitación de la justicia. Por consiguiente. ública romana estaba prohibido esto /. y si temo que haya alguien en esta situación en la que haya que temer que sea peligroso comparecer ante d io s . c. 12 «[. y en . Así pues. 3. El Estado ase­ gura al menos dos cosas: 1) un avance rápido. Sin embargo. ult. que. y. 7. pienso que ha de existir incluso en el Estado ideal. ego non du- . y en cuanto a lo que se le produce ^ 3 ' 11 «Scrupulus Grolii in lib. incluso en el Estado ideal habrá que renunciar a la acción de quitar. si hubiera alguien que me hace contemplar su propia ruina. si por ejemplo poseyera algo descubierto como admirable y útil para el géne­ ro humano. y 2) la indemnización a quienes son privados mediante las leyes del Estado relativas a la pobreza del deu­ dor o con otras medidas. non tencri quem ad cripicndum invasum. a no ser que el asunto sea inestima­ ble e irreparable. el Esta­ do ideal puede determinar esto: que nadie utilice la fuerza contra otro de cualquier manera a causa de un simple daño. II. actuaré en sentido contrario cuanto pueda. 3 que se ha de producir un daño en lugar de nada *l2. 634). yo mismo había de recomponer lo que no hubiera sido abandonado.LOS ELEMENTOS D E L DERECHO NA TURA L 37 puedo liberarme de un cierto cuerpo.

38

G.

W. L E I B N I Z

a aquel que por su propia culpa cae en esto, hay
que contestar que es verdadero, si es un asunto rela­
tivo a su propio derecho. Pero ia cuestión es propia
del derecho divino del que se escapa el ciudadano.
De lo contrario, si fuera cierto, por ejemplo por la
revelación, que yo me he de salvar y que aquel se
ha de condenar, no habrá que dudar de que yo de­
bería preferir ser matado, a menos que esté claro
que yo soy más útil que los animales, al poder ser
testigo.
El imperio consiste en la unión de ciudades; o,
también, en una ciudad que manda a la que obede­
cen otras, aunque, hablando con exactitud, no haya
sido una; así pues, el imperio sería la reunión de
ciudades federadas. Ahora bien, la ciudad es una
multitud de personas que tiene una organización
para garantizarse la seguridad a sí misma. Debe te­
ner esta forma e incluso casi este acto, puesto que
ni siquiera es suficiente con una promesa, si no con­
cordaran de tal manera que tuvieran esta forma.
Pero no es necesario que exista realmente, porque,
mientras que esto no existe oficialmente, no es to­
davía una ciudad libre, ya que, aunque exista para
unos pocos, en la ciudad, éstos serán libres cada
uno por sí mismo, aunque, si no persuaden de esto
a otros, suelen ser tenidos por enemigos. No es ne­
cesario que se dé en la asamblea inmediatamente,
puesto que nada impide que haya clases sociales,
aunque alguna de ellas sea independiente del con­
cepto de Estado, y no hay ninguna que sea semejan­
te. El Estado es la ciudad que, más allá de la organi­
zación propia de la seguridad, posee la forma de la
autarquía, es decir, de ofrecer felicidad. El gobierno
permanece en la seguridad; y esto es heril y despóti­
co. En caso contrario, el Estado cuya estructura no
es la propia de aquello que garantiza la seguridad al
bio» (H. Grocio, op. cit., I, III, III, §1), Grocio fundamenta esta
afirmación en Mt V. 39, en Rom XII, 19 y en Rom V, 8-10.

LOS ELEMENTOS DEL DERECHO NATURAL

39

menos a la mayoría, está ya en este mismo momen­
to destruido. Por ejemplo, el Estado turco 13— (?]
que asegura a la gente lo contrarío — [?] ,4.
No hay que dudar en absoluto de que unas ciu­
dades son más perfectas e incluso están más regla­
mentadas que otras, porque la Ciudad es una socie­
dad para la seguridad, es decir, un conjunto de per­
sonas que viven en la creencia de procurarse seguri­
dad mutuamente; y, si la seguridad es la improbabi­
lidad de la miseria, a partir de ello y de su propia
naturaleza se hace evidente que la ciudad se trans­
forma en sus propias formas: en el conjunto de per­
sonas, en los nombres, en la desgracia, en la impro­
babilidad, en la creencia. Ahora bien, esto sucede
una vez conducidos hasta sí misma de uno en uno.
Quien tenga algo que ver con algo, por ejemplo con
un cúmulo de bonaad, aunque sea accidentalmente,
y como los hombres viven no sólo en la creencia de
la seguridad sino en la de otros bienes, cuyo grado
máximo está en la mejor organización del Estado
en la que viven en la creencia de quienes se asegu­
ran la felicidad a sí mismos, lo hace desde fuera y
en general de maneras diferentes. Entiendo aquí
por organización el propio aspecto exterior; pero
una cosa es el mejor Estado y otra la que tiene la
forma del mejor Estado. El mejor es aquel en el
que los hombres viven en felicidad, porque quienes
viven felizmente viven en la creencia de la felicidad,
y porque nadie que sea desconocedor de su felicidad
11 En el momento de la escritura de Elementa reina en Tur­
quía Mohamed IV (1648-1687), siendo visir Ahmad Kóprülü
(1661-1676), segundo visir de los Kdprülü, que emprende nuevas
guerras contra Austria y Venccia, y conquista Candía en 166V.
techa del comienzo de la redacción de los Elementa por Leibni/
El primero de los Kóprülü (Mohamed Kóprülü, 1656-1661) había
tomado como tarca el sometimiento de los jenízaros, los bandole­
ros y los rebeldes, y la reorganización de la administración y del
ejército.
'* Sic.

40

G . W. L E I B N I Z

es feliz. Así pues, es feliz quien se considera feliz,
en tanto que se considera feliz. Ahora bien, esto es
ajeno a la ciudad, si están en un estado de seguridad
verdadera o aparentemente; porque la ciudad no se
destruye una vez desaparecida la seguridad, si toda­
vía no ha desaparecido en su opinión. Aunque sea
dudoso si no tiene lugar aquí una vuelta atrás, para
que, cuando sea conocida la situación, se crea que
en ese momento ha desaparecido ya. Yo no lo creo.
En otro lugar se ha tratado de la vuelta atrás, que
tiene lugar en ciertas circunstancias y sin que haya
un momento prefijado, etc. También se produce la
variación a partir del tiempo o de la duración, aun­
que no pueda comenzarse, tal y como parece con
relación al tiempo, ni siquiera con relación a la con­
dición o a partir de la misma. En ocasiones existe
imperfección en la propia organización de la ciudad,
cosa que puede suceder de una doble manera, cuan­
do no aparece la suficiencia de la fuerza para garan­
tizar la seguridad o bien cuando no aparece la sufi­
ciencia de la voluntad. Por consiguiente, aunque la
fuerza tenga una organización perfecta, si no apare­
ce, me pregunto cómo puede desaparecer la ciudad
en ese mismo instante, o también, si no se manifies­
ta, cómo puede faltar en la ciudad la mente, la vo­
luntad, la deliberación y sobre todo la conclusión
por parte de la voluntad, hasta tal punto que pueda
desaparecer la ciudad justamente. Pero esto ocurre
cuando no hay señal alguna de la voluntad; cuando
no hay certeza alguna de la seguridad a menos que
haya una voluntad decidida a asegurarla, y como
ésta no puede existir en la multitud, es necesario
para la perfección de la ciudad que exista una cierta
voluntad segura y que además se considere como la
voluntad de la ciudad. Ahora bien, tal y como pre­
tendió el sabio Hobbes, esto no es necesario que
exista en toda ciudad. Así pues, tomando como
ejemplo a Polonio, en ocasiones no ha habido en
ella interés alguno para conseguir un acuerdo; en el

el rey o el senado cambiarán en justicia la organización en la ciudad. como sucede en Polo­ nia con los Rokos. como en justi­ cia y a través de una demostración general alguien puede obligar a otro a la obediencia absoluta de quien puede preocuparse de su seguridad. en algo tan importante. si soy cauto. Por lo demás. Por ello. incluso de esta manera le está reservado el poder máximo. e incluso lo es dondequiera que hay un lugar para los acuerdos que llaman amistosos.LOS ELEMENTOS DEL DERECHO NA TURA L 41 propio imperio es análogo el interés. He dicho anteriormente que me detenía ante la utilidad sin daño. a menos que esto se determine desde el principio. reconozco que estas Repúblicas son muy imperfectas por su inferior grado de seguridad. tal y como se dice de Inglaterra. aunque el pueblo no se lo haya reservado. Y es que. es preci­ so pensar que en esto mismo hay una utilidad noci- . Me pregunto. Es preciso pensar de nuevo algo con relación a la utilidad sin daño. me detengo razonablemente. Sin embargo. no se puede volver a anular. es muy raramente posible que puedan hacer esto a causa de tantas condiciones. Ahora bien. a menos que sea para un lugar y tiempo concretos. De esta manera. de ahí que raramente sucede que se cambien con justicia las formas anteriores. cómo ha sido entregado por el pueblo lo que es absoluto en el ejercicio del máxi­ mo poder. si tuvieran el poder suficiente como para llevarlo a cabo y dar garantías sin un mal mayor. y sin embargo vuelva a advocarlo. si los acuerdos casuales se han dejado en manos de la muchedumbre. si el pueblo no se ha reservado el dere­ cho de volver a ponerse de acuerdo. Ahora bien. ni siquiera es universal lo que expresó Hobbes acerca de las sucesiones y de los demás derechos propios del máximo poder. como por ejemplo ante el resplandor que procede de la luz. Por ello. pero esto no se sigue con tal que el pueblo se reserve por com­ pleto el derecho de volver a ponerse de acuerdo. además.

si tengo razón para creer incluso que ha de ase­ gurarme tanta utilidad cuanta yo le asegure a él mis­ mo. sino de la indemnidad. debe no privársele de cuanto tenga él en la luz. a menos que les asegure la felicidad). por ejemplo. hablando en general. es decir. éste. ya que ni debo lucrarme con la suspensión del pro­ vecho ajeno debido en favor del mío propio. que aquel que puede ser mi enemigo se vuelva más fuerte al no recibir nada. es decir. a no ser desde la perspectiva de asegurarle la felicidad (de ahí que ni siquiera en una circunstancia distinta los graneles maestros pueden ser obligados con justicia por la República a dejar al descubierto sus conocimientos. Ahora bien. es decir. Si alguien tiene él solo el arte de estimular la llama. sino que debe consi­ derarse el valor propio del sentimiento. no cuanto yo puedo. en el que alguien cambió su yegua por el caballo de una persona ignorante. en este caso el valor de la cosa no es un valor general. porque con ella se puede obtener y expresar algo que es reclamado con el mismo derecho. como la acción se establece con el dueño del caballo. Hay un texto de Ulpiano que trata sobre esto. si el asunto concierne a la felicidad o a la salud pública. se intenta hacer cuan­ to se pueda asegurar. o. ni debe . a menos que él mismo se haya preocupado de mí indefinidamen­ te con relación a ella. porque la benevolencia se debe solamente a la benevolencia. No me detengo indefinidamente para asegurar una uti­ lidad a otro que me resulte inofensiva. sino cuanto él puede. si me detengo razonablemente cuando hay alguien que se dispone a encender una luz con mi luz. Por tanto. Así pues. Así pues. L E I B N I Z va. tiene muchísimo de equidad. únicamente hay que preocuparse de la voluntad. Pero hasta que no se es cauto indefinidamente no depende la cosa de la benevolencia.42 G . aunque en este caso le obli­ guen justamente y él se resista también justamente. sucede que este daño aprovecha no a quien ha de valorar. W. no podría ser obligado a enseñar a nadie.

que era semejante a quien desprecia. y porque han de perjudicarse casi con seguri­ dad. dijo que se lo ha­ bía dado a un criado suyo. Así pues. En este momen­ to. corrió. aquello no 15 Se refiere a la fábula de Esopo titulada 6pvt. Aquél. . y estan­ do todo él fuera de sí. Pero entonces. pienso que no se posee algo a partir del regalo de quien da algo que sobrepasa su intención. lo admito. Ahora bien. porque quien regala un ganso no regala lo que no pertenece al ganso. El Judío que con este tipo de regalo había querido agradar al merca­ der. y tampoco si me­ diase un descuido. que era un hombre muy pobre. con relación a otro relleno. porque contra los bo­ rrachos se produce la acción de un daño no realiza­ do. KputTOTÓKOi. se dirigió a este hombre y le preguntó qué sabor tenía el ganso. cuya parte no es de oro por sí misma ni se corresponde con la finalidad con la que fue regalado. vociferó y reclamó el oro. El otro se defendió con la donación y buscó el derecho que le asistía. El criado encontró dentro de él una obra de oro y se lo calló. si medito el asunto cuidadosamente. Es famosa la historia del Mercader que despre­ ció un ganso disecado y regalado para él por un Judío y que se lo entregó a un criado suyo. sorprendido de que no se le informara y de que no se lo agradeciera. no se produce contra aquel que se pusiera furioso. se indignó. cualquiera ve el ganso regalado. informa­ do por el Judío de la riqueza de las visceras.LOS ELEMENTOS DEL DERECHO NATURAL 43 suceder que alguien tenga más a causa del error aje­ no y el otro tenga menos. como un hombre lobo. Es injusto estar borracho.. En una palabra. el asunto discurriría de manera diferente. no habría un mercader que se quejara. y que haya de ser devorado. puesto que. Yo no dudo en absoluto de que haya que pronunciarse en favor del mercader. como por ejemplo sucedió con la Gallina de Esopo 15 que ponía huevos de oro. Si hubiera habido dentro una platería.

como un daño que está alejado de la valoración general con el mismo derecho con el que dijimos de los castigos que habían de compar­ tirse. es preciso señalar esto como un castigo. ha de ser soportado por él todo el dolor que se basa en el valor general de la cosa. sino que ha de esperarse lo mejor. pero con la siguiente añadidura. sino cuando el daño es total. L E I B N I Z le sucede siempre. que se asemejaba más a una bestia que a un hombre. a pesar de que estén en contradicción. pero añade esto además: si ni siquiera es culpable. sino que. Las leyes romanas equiparan al poseedor de buena fe con el usufructuario. y yo opino eso mismo. mientras que no se haga más rico contra la conveniencia del señor. que dejó al Estado en manos de Cómodo. es decir. la de uno al entregarlo y la de otro al alegrarse en vano. y. Se rom­ pe el vidrio. cuando la compra está expuesta al azar. sin que haya lucro ajeno alguno. Éste fue el error del filósofo Antonino. a no ser que en estos asuntos se produzca algo así como un golpe de suer­ te y se dispute como entre los mercaderes. Supongamos que juego con un vidrio tuyo que está vacío. y éste ha de ser juzgado por mí no con . en un reino hereditario. si alguien ha sido engañado al recoger algo. casi como al comprar y al vender. porque ni siquiera es suficiente con que él mismo sea sabio. antes bien. es decir. Por ello. Esto no signifi­ ca propiamente que se haga más rico. se producirá su anu­ lación por una razón precisa. lo que podía preverse. En efecto. mientras no se haga más rico a costa de su daño. es algo que es claro con relación al vicio y a la incerti­ dumbre. que obtenga el provecho que yo iba a obtener de otra manera.44 G . se ha de tener en cuenta la infelicidad. W. respecto de esto. Si es culpa­ ble. El monarca. cosa que yo no puedo prever. pero no es astuto. debe ofre­ cer seguridad al pueblo en torno a la educación de su hijo. de tal forma que parece lleno de un aire muy intenso.

de ahí que incluso sea mío. Es­ tos temas son sutiles. sin embargo. Ahora bien. y ambos soportaremos la responsabilidad restante. si es claro únicamente lo que se ha añadido. sino a su poseedor.LOS ELEMENTOS DEL DERECHO NATURAL 45 un aire apretado sino como la mitad. porque ha de tenerse en cuenta que la materia procede de la propiedad. en el caso de ios beneficios sucede lo contra­ rio. Creo que el poseedor de buena fe adquiere la propiedad de los beneficios. Afirman que nadie puede cambiar la causa de la posesión. Por consiguiente. a pesar de que sobrevenga a tu cosa. es claro que se ha añadido otra cosa. imagina por ejemplo otro caso. pero a quien no le falta otra responsabilidad. porque anteriormente no estaban en la naturaleza de las cosas y ni siquiera es claro que estén en la materia de aquello de lo que sería propio que estuvieran. De ahí se sigue que el terreno se añade no al señor de la finca. el nuevo alimento que sobreviene a partir del aire o de las exhalaciones subterráneas. hay que señalar que en un asunto ajeno se tiene la mínima responsabilidad por término medio. Me sorprendo de que los romanos no hayan distin­ guido al poseedor de buena fe de aquel que está desprovisto de astucia y que es inocente. si . obtenido a partir de una cosa mía y que yo había de conseguir con otra intención. Por lo demás. Por consiguiente. Ademas. Así es verdaderamente. si concurren otros muchos daños: ultraje. creo que en un Estado bien orga­ nizado el ladrón debe al dueño algo más que la res­ titución. y si no es indigno el que se aprovecha de esta mane­ ra. es sin embargo lo primero en el poder. se ha de pagar solamente el precio que sea el común a la cosa. se sigue la participación. Me pregunto si me corresponde el provecho del poseedor de mala fe. que yo estoy juzgando un problema mío y que disminuyo de esta manera mi responsabilidad. Por consiguiente. y. pero que no puede lu­ crarse de ellos. y yo lo concedo. inseguridad y otras circunstancias de este género.

Ahora bien. e incluso pueden ser enseñados. Verdadera­ mente. ahora bien.46 G. Me pre­ gunto. W. que sea tomada y que sea subyugada. pero no tanto a partir del daño producido o del provecho interrum­ pido —así pues. si puedo poseer en favor mío una cosa que he descubierto. se mantendrá el título a su favor. aun­ que se adquiera a partir de nada.. LEIBNIZ ésta ha sido recibida por otro.] . que lo inspecciono. me pregunto si es mío de tal manera que. adquirí la posesión. su anterior posee­ dor. y además de los mejores—. por ejemplo. Mejor aún. puesto que. supongamos que hay en las proximi­ dades bastantes campos. Supongamos que me encuentro un campo sin culti­ var. qué su­ cede si considero que no se da derecho a partir de nada. será considerado por mi parte como un injurioso. yo quería esto: que nadie puede cambiar a su favor el sujeto de posesión. Me pregunto. que es universalmente verdadero. que la cosa no sea de nadie. si habría poseído a Titio con el acuerdo de Cayo. aquel que conociendo mi intención de vol­ ver me reemplace mientras tanto.6. Por consiguiente. aunque sea poseedor de la cosa de buena fe. ¿Y acaso no puedo tomarla de nuevo? Puedo. si no me engaño.16 16 Se interrumpe el texto. Y a partir de esto se deduce [. pues. Los seres inanimados pueden asegurarse y adaptarse al uso. y que anteriormente había sido poseída por otro. sino en el caso de que la cosa no sea de nadie. los seres animados pueden sujetarse mediante ataduras o mediante el amor. asimismo. lo cerco y hago público mi interés en retenerlo.. pienso que no es suficiente que se dé la condición de ser ocupante. . Creo que no. pero en este caso la poseeré de mala fe. de aquí surgen dificultades. y si puedo comenzar a poseer a Cayo. nadie puede entre tanto tomar posesión de él y hacerlo suyo. aunque me naya alejado con la inten­ ción de volver enseguida.

los peces serán únicamente de quien tenga la red con su mano. ¿Qué habrá entonces? ¿Acaso es mayor el valor del derecho al asegurarlo con vallas mejor que con palabras. no podría hallarse la razón de cuánto contribuiría la razón para poseerla y cuánto la acción de coger. si alguien no demuestra su visión? Se tendrá como mala. cuando incluso las vallas pueden ser atravesadas? Yo no lo creería. pero suponga­ mos que dos hubieran de ver una cosa. . ¿Qué sucede. Del mismo modo. tanto el que la vio como quien la tomó. me pregunto si no habrá en el otro mala intención. de ahí que silencie el hecho de que lo posea él solo y de que. porque en este caso es de quien lo ve. sino también a la observación. Es de aquel que lo tomó. y que uno de ellos hubiera de poner atención únicamente en la comodidad. entonces es común. si dos están pescando y uno em­ puja los peces nacía las redes 17 del otro. por tan­ to. Si ambos han dirigido su actuación a devolver la cosa a su propie­ dad. Sin embargo. si no ha sido suficiente piara poseerlo con haberlo visto. Ahora bien. lo adquirido será propiedad. si miramos desde lejos. en absoluto ha de tenerse en cuenta la razón de la primera visión. por ello. qué sucede si este campo es extraordinario. Pero es mejor regresar al ejemplo del 17 Mejor que reirá debería decir relia. llevaré a la vez a los dos compañeros: o es del que lo tomó en primer lugar o del que lo vio primero. de ahí se sigue también aue. la discusión no se refiere únicamente a la vi­ sión. Si la cosa es únicamente de quien la coge. a no ser que se siga la captura. ¿Qué sucede si uno lo vio y otro lo tomó? Interesa saber si con seguridad el otro lo había tomado a menos que se adelantara el compañero. exista el peligro de no poseer nada. Si el compañero ha de verlo sin que haya controversia alguna.LOS ELEMENTOS DEL DERECHO NATURAL Al cuanto a partir de la intención manifiesta de causar un daño. y no adelantarse. Ahora bien.

sea de quien lo coja. por ejemplo que. o también. y si además suponemos que se desconoce cuándo actuaré. y fueran inútiles sus acciones. ¿es correcto que el otro lo invada? Pienso que es correcto. pero esto último es duro. ¿Qué sucede si he de volver enseguida. si es cierto. y. al haberse soportado con buena voluntad. que sea de ambos. ¿es suyo el campo? Puedo contestar que él conside­ ra que esto me lo debía. Así pues. ¿Qué sucede si Titio consigue el campo mediante la fuerza. es decir. pero mientras tanto el otro ha de invadir el campo. como el cambio de la vo­ luntad es posible y se sabe que ni siquiera se puede intentar obtener por mí. una vez expulsado el invasor?. la presunción se produce en favor del dueño anterior. ¿Qué sucederá si quiso de esta manera llevar a cabo algún trabajo y guardarme vehemente­ mente mi propiedad. aunque la compensación justa lo constituya el que sea re­ chazado el daño. en este caso vuelve la cuestión general de si los bienes abando­ nados a causa de la guerra y que han sido consegui­ dos por otro pertenecen a sus propietarios anterio­ res. pero es preciso tener . y precisamente porque existe duda. si existen dudas.48 G. si ha de ser tenida en cuenta la valo­ ración de la actividad. que sea del dueño anterior. ¿Es suficiente que exista una in­ tención probable incluso en el caso de una acción llevada a cabo de manera desgraciada? Creo que con esto no se corresponde acción alguna. mientras que en el caso del descu­ brimiento aún no es de ambos. L E I B N I Z campo. W. en este caso. si es algo sabido que no ha podido ser recuperado por el pro­ pietario anterior. tal y como sucede cuando se produce un descubrimiento. Si mientras estoy ausente tengo una mani­ fiesta intención de volver. a no ser que Titio pe­ netre en la posesión? ¿El campo será oe Titio? En absoluto. bien porque yo la dejé esca­ par? ¿Tiene el derecho a intentar alcanzarlo de nue­ vo? Esta es una cuestión que se refiere a la realiza­ ción de trabajos. Ahora bien. bien por una fatalidad.

aunque no hayan sido extendidas las redes para este fin. porque. si el buey agresor pere­ ciese. si ha huido. que. ¿Qué sucede si se ha perdido de tal manera que yo nunca he de recuperarlo por mí mismo y otro lo encuentra? Creo que. es respon­ sable del daño independientemente de la cosa. Ulpiano. por ejemplo un ave del otro ha caído en sus redes. será de quien lo coja. porque no na regresa­ do bajo mi poder? ¿Qué sucederá si otro me quita algo que fue tomado y retenido por mí? Deberá res­ tituirlo en cualquier circunstancia. Sin embargo. le pertenecerá a menos que la cosa estuviera en tal estado que yo mismo hubiera podido encontrarla. ¿Por qué se pierde una cosa mía sin res­ ponsabilidad por mi parte? Pienso. creo que tiene el derecho de retenerlo mientras no se le com­ pense por esto. a pesar de todo. pero mientras se tuviera como algo tomado por un enemigo. y . pienso que es del mismo modo. y se haya caído de las ramas en el momento de ser preparada. sigue siendo mía. la acción se ajusta por completo al derecho natural.. será casi lo mismo que se diga de las cosas perdidas lo que se dice de las aves. ¿Por qué no. si el dueño tiene alguna responsabilidad. si se dice esto. en el libro /. Se pregunta si. Si fuera algo irrecompensable. Lo será. si el dueño no es res­ ponsable. en el § cum arietes. sigue siendo mío si fue hecho mío. ¿Y qué sucede si lo transfiere a un tercero y yo se lo pido? Será mío. por tanto. fiero a causa del azar alguien recobró algo perdido por otro. partien­ do del daño del cuadrúpedo. si alguien lo saca con trabajo y con gasto por su parte. El problema es difícil.f. En cambio. ¿Qué sucede con el animal capturado por mí y per­ dido de nuevo? Me pregunto si sigue siendo mío. pero parece que no sucedió así. Me pre­ gunto qué sucederá si no existe peligro alguno no debilitado. p a up. si quad. d. dice que. se acabaría la acción.LOS ELEMENTOS D E L DERECHO NATURAL 49 una valoración del peligro no disminuido. que la mitad es de quien la encuentra.

me pregunto si los españoles tienen adquirido el dere­ cho con relación a toda América —y es que hay en ella cosas que encontraron y que subyugaron—. si no la tiene. o la acción se produce confusamente hacia aquello que produce un daño. para poder disfru­ tar de algo. . Alguna vez pensé que nadie actuaba sino con un cierto mejoramiento-. Por tanto. ahora pienso de mane­ ra diferente: que. ¿No sucede de manera diferente en cuanto al siervo se refiere? Es claro aquí que se actúa contra el siervo si éste ha producido un daño. cuando es dudosa la suerte de la guerra. cualquiera tiene el derecho de atacar. si hubiese habido un triunfo seguro. aunque no haya empleado nada en esta acción.50 G . Ahora bien. como los españoles fueron los primeros en llegar a Améri­ ca. Por consiguiente. habría sucedido que ésta era mejor a causa del propio comienzo del descubrimiento o de la observación. en la medida en que sea capaz el que está presente. o al menos que tendía a obrar con ciertos sacrificios. Sin embargo. o se produce lo mismo en cualquier circunstancia como en el caso del siervo. o es preciso repartir el daño recíprocamente si uno ha padecido el daño proveniente de aquel que lo ha provocado sin responsabilidad alguna. como si debiera vencer a los descubrido'* Sic. o sea con relación a nada. W. Por ello. o también habría sucedido que estas cosas eran mejores a causa de la felicidad o incluso a causa del ingenio. sino que se ha­ brían opuesto a sus enemigos. es responsable el que produce el daño. por­ que la norma es la siguiente: que. L E I B N I Z que. en este caso el señor puede que­ darse sin responsabilidad por su parte. nadie se hubiera opuesto a los vencedores. se convierte en dueño quien está en primer lugar en esta circunstancia. independientemente de la cosa. y con justicia. Por consiguiente. sucede de tal modo q u e ------[?] 18 vence sólo a los españoles.

Es lo mismo. con razón Connanus y el profundísimo Aristóteles negaron ya hace tiem­ po que se dé la acción si no es a partir del pacto. Si me engañas en algo a causa de tu negligencia. En caso contrario estaré engañado incluso a partir del derecho de gentes. si he prometido algo y he estado seguro de tu promesa. incluso a causa del derecho de Gentes y aunque se acepte públicamente de manera distinta. cuanto más me veje. serás responsable ante mí de lo que nos interesa. Los españoles no sólo descubrieron aquello. Es falso que se produzca acción alguna a partir de un pacto vacío. seré culpable a partir de un pacto vacío. ya que en este caso parecerá que haga un ultraje y seré responsable de las inju­ rias. interesa saber si en una cuestión tan importante buscas mi ultraje o mi tristeza y un cierto dolor. porque en este asunto. sin embargo. se produce incluso una negligencia importante sin que haya responsabi­ lidad alguna. no se produce acción alguna. . habrá que compartir la desgracia si falta la responsabilidad en ambos. quien me colma de un gran gozo. si no se ha cumplido la promesa por tu culpa. Pero me pregunto si están a '• Sic. Es pecado mortal hacer lo que se considera sin temor que está más en relación con un todo perjudi­ cial que con un todo útil. Además. y cuando no interesa nada de nadie.[?] I9.L O S E L E M E N T O S D E L D E R E C H O N A TURA L 51 res. es decir. sino q u e -------. de la conversación. a partir de las promesas debe estar ausente en general la intención de engañar o se ac­ túa no tanto para hacerse responsable cuanto para reparar una injuria. y esto hay que señalarlo de nue­ vo. Sin embargo. primero en cualuier lugar que no pueda reproducir la causa a fin e que no se conserve. y cuando no puede concebirse daño alguno. Sin embargo. Pero si ni en estos temas te engañas. Por consiguiente. más responsable será de las injurias. Por ello.

691. o también los bienes de los amigos por encima del quíntuplo (por qué precisamente esto): me resignaré a perder uno si mi amigo gana cinco.52 G . en GRUÁ. til. §8183 y 184. Teodicea. piensa que d i o s existe. Campanella. y esto tanto en lo referente a los bienes del ® Leibniz. carta de Leibniz a Kcstncr.. el que piensa que existe algo. que existe la razón de ser de las cosas. y los bienes del alma más que los del cuerpo. DUT. porque existir no es otra cosa que tener razón de ser. o sea. En adelante amaremos más al alma que al cuerpo. y con mayor motivo aún se prefiere a los padres. tal y como la sabiduría está en la mente. puede du­ darse de si existe un ateo verdadero. aunque. que ame­ mos más a Dios. op. 454455. IV. y en estos casos se prefiere a los amigos antes que a aquéllos en tanto que forman parte de su misma especie. y la llaman además Piedad) a la primera virtud que nos determinó hacia un mismo fin. §11. 3. . 2 de sus temas morales. Grocio. tal y como hemos expuesto en otra parte. sino su provecho pequeño frente al pro­ vecho sustraído. en GRUA. y pienso que no son menos los que no tie­ nen excusa alguna que los que devastan la obra del artífice y niegan su existencia. H. L E I B N I Z en esta situación quienes piensan que d i o s no exis­ te20. la regla del amor de d i o s y que dice así: amar en el más alto grado. tal y como una parte de la mano afronta la muerte en lugar de toda ella. es­ posas e hijos. o también en lugar de la cabeza. al­ guien que piense que no existe d i o s . prolegómenos. Por el contra­ rio. llama santidad (me parece que ésta está en el afec­ to. W. no se posponen los bienes de los amigos. 273 y 279. si el proble­ ma ha de ser explicado con más cuidado. es decir. en tanto que forman parte de uno mismo. en el cap. Sin embargo. Ésta es la regla de nuestro amor. es decir. a continuación amaremos más al cuerpo que a los bienes externos. Analvse.

ocurriría lo mismo. si consideramos el daño que hay en el hecho de que ha sido despojado de esperanza. porue en mi cosa no hay responsabilidad alguna cuano no pertenece a nadie. La buena suerte de uno cede ante el infortunio de otro. el valor de tu trabajo y de tu aolor. Pero. hay res­ ponsabilidad. seguirá siendo mío. y ésta puede ser perjudicial. o sea. la cosa. es decir. me pregunto si diremos que esa cosa era común. En cualquier circunstancia es preferible la pri­ mera condición. Cuando la desgracia se produzca en ambos. yo. la mía al haber perdido una cosa y la tuya al perder el producto de tu trabajo. el recuerdo del beneficio ob­ tenido a partir de ti aunque propiamente no te deba gratitud. Si perdiera algo por mi culpa y te lo encontraras por azar. si yo perdiera algo por un infor­ tunio y tú te lo encontraras a través de la suerte. Sin embargo. a pesar de que. que caaa uno recupere sus cosas: tú. si se ha pro­ ducido junto con tu desgracia (puesto que será dife­ rente si la responsabilidad es tuya). debe dársele algo. de 3 . habrá que hacer que la desgracia no sea de ninguno de los dos en la medida en que se produzca con relación a uno. es decir. cuando se domina a personas ignorantes. Si a causa de una desgracia ne perdido algo que ha llegado a tus manos mediante la astucia. y sobre todo si la responsabilidad es mía más que si se ha interpuesto una gran desgracia. Si yo he perdido algo por mi culpa y esto ha llegado a tus manos por azar. si no te ha producido daño alguno. Por tanto.LO S ELEM EN TO S D E L D ER ECH O N ATURAL 53 cuerpo como con relación a los de la fortuna o in­ cluso a los del alma (pero sin tomar esto como uni­ versalmente verdadero). Por el contrario. será mío. o si yo era responsable para contigo del va­ lor del trabajo. si aquel bien era un todo. igualmente si yo he perdido algo mediante una desgracia y ha llegado a tus manos a través de tu inteligencia. te deberé un cierto amor.

Supongamos que un perro encontrado por mí lucha con uno compra­ do por ti. En cambio. L E I R N I Z esta manera. Se ha preguntado qué se hará con los incendiarios del templo o también con aquellos que tenemos como don de quienes intentaron obte­ nerlo con su esfuerzo y su inteligencia. si he perdido mediante mi res­ ponsabilidad algo que ha llegado a tus manos a tra­ vés de una desgracia. sobre todo siempre que se interponga la desgracia de otro. PODER SABER Suerte desgracia | circunstancia Prudencia j Honradez responsabilidad j maldad QUERER . Si la responsabilidad es de am­ bos. la cuestión es si esto debe tener un efecto retroactivo. W. de tal manera que no se valore el daño que se aleja de nuestra fortuna sino de nues­ tra prudencia. y tú no padeces infortunio alguno. Y.54 G . sino de otra manera. ambos valen lo mismo y que ambos mueren. por así decirlo. o voluntariamente. además. pues te lo pago todo. que. Ahora bien. Creo que esto es diferente. de esta manera. porque ellos quieren poseernos y es para ellos como una injuria. seré respon­ sable frente a ellos de lo que concierne a su desgra­ cia. es verdaderamen­ te justo. soy yo solo el que padece la desgracia. pero ésta es una cuestión que me­ rece una reflexión más profunda. debo responsabilizarme de toda tu desgracia. pero no en estas circunstancias respecto de la propia cosa. Si he perdido algo con astucia. se compartirá el daño en proporción a los gra­ dos de responsabilidad (¿acaso se manifestará úni­ camente el mayor?). me pregunto si se ha de perma­ necer mutuamente en paz como si ambos hubieran sido comprados. o si na de valorarse mi perro en tanto menos en cuanto que ha dependido de mí en menor medida. supongamos que persigo a quienes lo hayan encontrado. Por consiguiente debo pagarte la mitad de tu daño.

La ciencia es el ejercicio del entendimiento. La justicia es la prudencia en la valoración que hacemos de los bienes y de los males de los demás por razón de la consideración de nuestros bienes y de nuestros males. La justicia es la prudencia de ayudar y de causar daño por razón del premio y del castigo. 11 Nolilia. O .EMENTOS D EL DERECHO NATURAL 55 Parece que a la hora de castigar tu desgracia hay que valorar mi necesidad. y en el momento de valo­ rar tu responsabilidad hay que hacer también la va­ loración de la cosa. la justicia es la prudencia al hacer uso de nuestro poder con relación a los demás. es preciso que se valore la necesidad que se da en proporción a cada uno. si la nece­ sidad de ninguno de los dos está afectada por la desgracia. . Pero. al hacer uso los demás de su poder para con nosotros. aquélla es el ejercicio de la potencia y ésta es el ejercicio de la voluntad. La justicia es la prudencia que tienen de deleitarse el sabio y el poderoso.LOS EI. A partir de esto. es evidente que se valora mu­ cho más la necesidad. de tal manera que la desgracia se considere que es mayor en la pobre­ za que en la riqueza. La ciencia es un conocimiento 21 cierto. a no ser que intervenga la necesidad. El arte es el ejercicio de trabajar con instrumen­ tos. también. por razón de la consideración de la pru­ dencia. hecha por quienes son prudentes y poderosos. La virtud y el vicio son el ejercicio de la volun­ tad. al valorar la utilidad en el caso de un fraude que se ha producido. no te está permitido dañar al desgraciado. y en el momento de valorar tu engaño hay que valorar también mi utilidad. Incluso se previene de su valor bajo la forma de una parábola a Nathan David. que mató para los pobres a su única oveja. Por tanto.

La sabiduría es la Ciencia del bien. Por ejemplo. la justicia será la inclinación a querer lo que es justo. o también. La sagacidad es la aptitud para descubrir. Hobbes lo hace de ambas maneras. es de­ cir. La virtud moral es la aptitud para querer. . Feldeno escribe con firmeza y no con ingenio. La justicia es la aptitud para querer lo que es justo. El vicio es la inclinación para obrar mal o. a la vista de la expresión de la virtud y porque es evidente que la virtud de querer bien procede de lo que se añade a lo justo. Tácito y Plinio tiene más de ingenio. 24 ludiciositas. Se debe definir la justicia a partir de la pruden­ cia. La elocuencia de Cicerón tiene más de firmeza. y son firmes quienes no son ingeniosos. para observar las semejanzas y las desemejanzas. W. 26 Nota marginal: «Tienen ingenio al escribir y al hablar quie­ nes no son firmes. La virtud es la inclinación para obrar bien. Será justo lo que puede 22 Nolitia. La prudencia es la juiciosidad en tomo a lo que es bueno o malo. Me pregunto si no es muy ambiguo. me­ jor. La juiciosidad 24 es la virtud 25 de juzgar o pene­ trar en el interior. y de descomponer en partes un problema planteado 26. LEIBNIZ El conocimiento 22 es la noción 22324que permanece o también la noción que se conserva en la memoria. si supone­ mos que no existe d io s . Traducimos virtrn unas veces por virtud y otras por aptitud.» 27 Leibniz se refiere a la virtud y al vicio. porque Leibniz utiliza este término en ambos sentidos. M Cognitio. la de Séneca.56 G. para comparar las cosas entre sí. de tal manera que el juicio se apoya en las relaciones de unión. y el descubrimiento en las rela­ ciones de semejanza. aquélla es la inclinación hacia el bien y éste 27 es la inclinación hacia el mal. 21 Virtus. La opinión es el conocimiento de la probabi­ lidad. para combinar y reunir.

para que a partir de ahí redunde en la nuestra. Injusto es lo que es beneficioso que sea castigado públicamente. sin embar­ go. una vez desa­ parecidas la miseria y la felicidad? La justicia es un conato permanente en dirección hacia la felicidad común sin violar la felicidad propia. y esto es justo. Por consiguiente. Y. cosa que. ¿a partir del bien común?. a fin de no dejar al descubierto un espíritu malintencionado. De lo contrario se concluirá que uno mismo quiere llegar en auxilio de sí mismo. si la justicia no ha de ser definida a partir de la prudencia. o también si es justo que cada uno haga lo que desee pero a partir de lo universal. con mi daño debo lle­ gar en socorro de su necesidad. y que. Me pregunto si es justo en mayor medida que el bien común se reparta entre las personas en una determi­ nada proporción geométrica. siempre que se defina la justicia a partir de la prudencia. de tal manera que mi bien indemne es justo y en ese caso será igualmente justo el mal que sea necesario para mí. Es justo lo siguiente: que no tenga yo necesidad de perjudi­ car a otro. o también que cada uno se haga respon­ sable frente a otro de lo que quiere que sea hecho por el otro en su favor. Por consiguiente. debo serle útil con mi indem­ nidad. y que cada uno desee única­ mente a partir del otro en la medida en que se ha preparado para ser responsable del mismo.LOS ELEMENTOS DEL DERECHO NA TURA L 57 esperarse impunemente. ¿por qué han de re­ petirse entre nosotros las desgracias. La obligación es lo que ha de garantizar la felici­ dad ajena. Igualmente. nadie ha sostenido que se haga en justicia. por tanto. alguno de­ berá ofrecerse a la condenación eterna para conse­ guir la salvación de los demás. Ahora bien. Justo es lo que no es injusto. me pregunto si es justo lo que es nece­ sario o lo que no es perjudicial para nadie. . de ello se seguirá que no será justo preferir salvarse uno frente a otros mil. ¿a partir de qué ha de hacerse?.

58 G. IV. LEIBNIZ

La equidad es la igualdad en la proporción de
los bienes con la de los méritos. El mérito es en
este caso el bien público unido al bien privado; de
tal modo que la equidad es la igualdad de los bienes
entre la mayoría y, una vez salvada su prolongación
en general, puede considerarse como la mayor. A
partir de esto, es claro que no puede someterse algo
a la proporción con suficiente consistencia, no más
de lo que se puede someter la virtud a la mediocri­
dad. Como la medida del fin y de los afectos es
única, como éstos no se resisten a la razón de los
hombres y como ahí está indemne la felicidad para
ellos mismos, procuren que los demás sean felices
en la mayor medida posible.

I23.

a n o t a c io n e s c r ít ic a s

1670-1671 (?)
Aristóteles dispuso a todas las virtudes para diri­
gir una determinada pasión, y el lugar de la verda­
dera justicia lo encontró sólo en las cosas. Si lo exa­
minas detenidamente, descubrirás que la justicia es
la que modera el amor y el odio del hombre para
con el hombre. Así pues, no debemos amar a al­
guien de forma aue dañemos a otro; es preciso que
no se haya odiado a uno más que a otro. Dos son
las Reglas para moderar esta Pasión: 1) no dañar a
nadie, 2) ser útil a ambos hasta que sea dañado uno.
En la primera se funda la Justicia; en la segunda, la
Amistad o la Equidad. Es lícito obstaculizar a quien
me daña no sólo a mí, sino también a otro. Legal­
mente no puedo obligar a otras personas a realizar
un juramento. Es lícito tomar precauciones frente a
los que dan origen a sospechas.
Lo justo no queda definido con suficiente exacti­
tud como lo útil para la mayoría *, aunque sea lícito
preferir la muerte de muchos a la mía. Justo es todo
aquello que o es necesario o no es perjudicial para
nadie. Lo justo es proporcional entre el amor a mí
mismo y al prójimo.1
1 Publice.

1591

60 G. W. LEIBNIZ

Equitativo es lo útil para la mayoría hasta el lí­
mite de lo privadamente tolerable.
Injusto es lo perjudicial para la mayoría sin que
exista una necesidad particular.
Justo es lo que no es injusto 2.
La noción más vulgar es la siguiente:
Justo es aquello de lo que los demás no pueden
'arse con razón. Por el contrarío y desde el pune vista del mal, si existe algún hombre que está
envenenado ridiculamente 3, los demás pueden que­
jarse de él, y además, si no hay otro remedio, pue­
den llegar a matarlo con toda justicia. Si alguien me
amenaza furioso con una espada, lo mataré justa­
mente.
Lo justo está en la intención.
Lo equitativo está en el objeto. Aunque una cosa
sea hacer lo justo y otra hacer lo equitativo, etc. 4.
La justicia es la voluntad de hacer lo que es equi­
tativo, precisamente porque es equitativo; es la vir­
tud de amar o de la amistad.
Justo es lo que no es desigual.
Es justo quien no carece de equidad. Es decir,
quien no peco o quien reparó sus pecados.
La justificación es la igualación de la persona.
La equidad consiste solamente en conceder a los
demás cuanto deseas razonablemente de ellos
mismos.
Es equitativo lo que es conforme a la razón, en
cuanto a la distribución de los bienes entre las per­
sonas.
Es equitativo que alguien conceda a otro tanto
cuanto exija de otro para sí mismo.
Pero todo esto puede definirse en general con
mucha dificultad. Es equitativo: 1) procurar a otro

n

3 Esta definición coincide con la propuesta por H. Grocio

(op. cit., 1, I, III, 1).
3 [ncavibiliter.
* Sic.

e incluso sin un común acuerdo. Es equitativo: procurar la felicidad a otro. y la necesidad del pró­ jimo a la propia utilidad. pueden ser obligados por parte de las per­ sonas particulares a participar de lo superfluo. Respondo que .de la vida futura. e impedir la miseria ajena. que en este caso puede ser obligado con el común acuerdo a que entregue a los demás. Imaginemos que algunos carecen de lo necesa­ rio. Pero me pregunto si las personas particulares han de par­ ticipar de todo lo sobrante en la medida en que es necesario para ellas. Imaginemos que hay muchos en una sola embar­ cación. pero que care­ cen de esta esplendidez. mediante cuyo acto ha de salvarse de un apuro. o en proporción a toda la nave. una vez aleja­ da la consideración de la piedad. Afirmo. que uno solo tiene tal cantidad de una clase de víveres que es imposible que los consuma antes de que se pudran o de que se evaporen. habiendo evitado la propia. 2) procurar lo necesario a otro. Suponga­ mos que algunos tienen lo necesario. una vez evitada la propia. afirmo que en este caso. : pregunto si se exige el acuerdo de los demás o si se requiere el acuerdo de todos. y a partir de la simple equidad y de una precisa consideración de dio. Es equitativo también anteponer la utilidad de otro a la propia superfluidad. una vez puesta a salvo la propia. pues. en cuanto partícipes de sus deseos. o si la ley humana y la divina pueden desposeer a alguien por un decre­ to. que sea tolerable para uno mismo o impedir la miseria de otro.LOS ELEMENTOS DEL DERECHO NATURAL 61 un bien que no sea perjudicial para uno mismo. El problema nos hace volver ahora a la siguiente cuestión: si a los demás les es lícito obtener lo nece­ sario porque les es necesario. a esto hay que contestar que es lícito. Digo de común acuerdo porque no puede ser obligado nadie por personas particulares. parte de su superabundancia.

No es lícito violar la estricta justicia por causa de la equidad. Así pues. o una situación de guerra. no necesita del consenti­ miento de los demás a no ser que se tema. con relación al acuerdo de los demás. por tanto ha de ser castigado. Odia quien sin daño alguno por su parte impide mi propio bien. etc. no hay duda de c^ue con toda seguridad se liberarían de su patente miseria si estuvieran se­ guros de no seguirse una miseria mayor que la que na de esperarse por el capricho y el desorden de estos hombres. a no ser en alguna ocasión desde causas extrínsecas. si pudieran existir cien mil campesinos inteligentes. El hombre no debe ser un5 5 Sic. son como muchas naves que están en una misma escuadra. IV. LEIBNIZ se exige al menos el acuerdo de los más poderosos en el momento presente. Por tanto. s. éste actuará conforme a derecho. Muchos Estados. pero. Llegará como llega el mal a los hombres. v. Se considera no necesario.62 G. Es equitativo que un hombre sea fiador de otro hombre.: no le está permiti­ do a un solo mendigo atacar a un rico avaro y robar­ le. el hombre no debe haber odiado a otro hombre. ni les está permitido a los campesinos arruinar a los ricos. el derecho de guerra le permite resarcirse del daño in­ completo. y ha de hacer lo peor incluso contra sus antepasados. a no ser que haya una fundada espe­ ranza de obtener la victoria. Y esto es así siempre que a causa de este problema no se origine una guerra. Si alguien resiste a causa de las suntuosidades. que éstos hayan de ir a la guerra. la guerra llegará hasta él en justicia. si los demás se lo permiten a uno.g. o al menos muchas sociedades particulares. lo que no le concede el derecho de guerra. si alguien en su nave puede instituir tales situaciones. una vez descubierta la situa­ ción. sino a causa de su espíritu. Y. . habiendo dado un signo de odio. para castigarlos pero no a causa de las cosas.

7 De affectibus. de lo contrario le ampara el derecho de guerra. Mal es aquello de lo que huye quien lo ha cono­ cido profundamente. en GRUA. Pre­ cisamente por eso. La destreza es la prontitud y la rapidez de obrar cuando lo deseas. . Dolor es lo que se evita por sí mismo. porque es justo para que cual­ quiera consiga lo necesario. II. al menos hasta donde debamos ser útiles. El arte está compuesto de ciencia y de destreza. Algo es cualquier cosa que es cogitante. {La sabiduría es la ciencia de la felicidad. 513. lo ha de hacer mediante acciones tan grandes como se necesiten. La equidad es la prudencia para administrar el bien y el mal. 6 Amicabiliias. La felicidad es un estado de placer sin dolor. La claridad es el conocimiento de todas las par­ tes de lo conocido. La prudencia es el arte de vivir. La justicia es la prudencia para distribuir el mal.LOS ELEMENTOS DEL DERECHO NATURAL 63 obstáculo para el hombre en las cosas necesarias. o el arte de procurarse la felicidad. La amigabilidad 6 es la prudencia para distribuir el bien. Bien es aquello que desea quien lo ha conocido profundamente.) La ciencia es un conocimiento cierto. La verdad es la existencia de una proposición. La miseria es un estado de dolor sin placer. * Conatus. Apetito es el conato 678 de sentir. El conocimiento es un límite indeclarable y que es conocido por el sentido inmediato. La existencia es la sensibilidad de algo. 20. Nuevos ensayos. Placer 7 es lo que se desea por sí mismo. hasta donde sea lícito producir daño. La certeza es la claridad de la verdad.

La lucha es la fuerza que se enfrenta a otra fuerza. Impedir es hacer que algo no se realice. en GRUA. La hostilidad es una rivalidad universal. (Voluntad 10 es la inclinación 910112de quien piensa algo.64 G. . la astucia es el conato por engañar. es el esfuerzo por destrozar un cuerpo (por alejar un cuerpo. La rivalidad es el esfuerzo 13 contrario al esfuer­ zo de otro.) Conocer profundamente 12 es haber conocido con claridad o haber conocido todos los aspectos concernientes al problema. 10 De affectibus. Engañar es impedir el conocimiento de algo (es la astucia no sólo para fingir. M Conatus. 12 Conatus. por otra parte. " Conatus.g. La enemistad es el estado de odio mutuo. Amamos aquello cuya felicidad nos resulta agra­ dable. LEIBNIZ La fuga es el conato de no sentir. La astucia suele hospedarse casi siempre en los criminales junto a todo conato injusto de quien pla­ nea el daño. Nos deleitamos con aquello cuya sensación es agradable. W. Odiamos aquello cuya miseria nos resulta agra­ dable. La fuerza es el esfuerzo 14 de un cuerpo contra otro cuerpo. 513. La guerra es una contienda llevada a cabo me­ 9 Conatus. v. sino incluso para ocultar). El conato 9 es el comienzo del movimiento. 12 Pernosse.: destruir las murallas o empujar a un hombre). La amistad es el estado de amor mutuo.

17 Mihi prodesse. El lucro es el incremento del bien. Luchamos contra otro no a causa de nuestra mutua aversión. Por el contrario. Hacer daño es ser la causa del mal del prójimo. Es malo todo lo que destruye el bien.LOS ELEMENTOS DEL DERECHO NATURAL 65 diante la violencia general. Es hostil lo que es malo a causa de otra cosa. Pero ¿por qué se ha expresado de esta manera? No es éste el lugar para estudiar el proble­ ma desde una perspectiva gramatical. Es malo todo obsttículo del bien. hay una cierta inocuidad a partir no solamente del odio. 16 Me juvare. . es mala la ausencia de bien. (Esto es algo más inútil: ayudar consiste en ha­ cer más fácil la actuación de otro. Es buena la presencia del bien. Ayudar es ser la causa del bien del otro. Es malo lo que obstaculiza al bien. Respecto de los insectos. hay una enemistad perpe­ tua. me laedere. Aprovechar ' s es impedir el mal. Es bueno lo que ayuda al bien. sino también de la aversión hacia la deformidad física. es malo lo que auxi­ lia al mal. Se debe hacer notar que se dice que ayudo o que perjudico ’6. al igual que con los animales salvajes. es bueno el obstáculo del mal. Es bueno cuanto destruye el mal. sin enemis­ tad. Es mala la presencia del mal.) Es útil lo que es bueno a causa de otra cosa. pero respecto de los hombres malvados. Puede haber Hostilidad y Guerra sin odio y. Es bueno el ls Prodesse. Es buena la causa del bien. es mala la causa del mal. por consiguiente. luchamos contra las liebres a causa de nuestra utilidad. es buena la au­ sencia del mal. se dice que me aprovecho o que me perjudico . El daño es la disminución del bien. por ejemplo. mihi nocere. Dañar es impedir el bien. es un bien lo que obstaculiza al mal.7. Así. sino a causa de nuestra utilidad.

lo sea la parte. No pue­ de decirse que. Bueno absolutamente es lo que desea el que ha conocido profundamente todas las cosas. Bueno en cierto modo es lo que desea el que conoce profundamente determinadas cosas. es malo el requisito del mal (pero no tiene una gran importancia). El bien per accidens se define de otra manera. etc. El bien per se es aquello a partir de cuya defini­ ción es demostrable la Bondad. Cosas diferentes hay que afirmar del efecto. sí la causa es buena. el efecto sea bueno. El medio es el deseo cuya causa eficiente es el deseo de algo diferente. tampoco puede afirmarse que. W. L E I B N I Z requisito del bien. una vez calculada la totalidad de las totalidades. si lo es el todo. El fin o el bien por sí mismo es aquello que se desea sin que haya razón alguna para desear algo diferente. lo que más se desea cuanto más se aleja. de la parte. .66 G . es decir.

ora unas nuevas formas. y. cuando nos lo oculta la noche. De entre esto. ven la centuplicada imagen del mundo. y las tierras que esta­ ban separadas por enormes distancias están ahora reunidas. y nuestros ojos. El cielo no se nos puede ocultar a la ob­ servación.124. esto es. todo él se está moviendo respecto de nosotros. uno está casi domeñado. con igual admiración. en las que se descubran las cosas diseminadas a través del tiempo [67] . Que se descubra que no faltan por observar cosas de otro género. l o s e l e m e n t o s DEL DERECHO NATURAL 1670-1671 (?) Es algo manifiesto que la felicidad del género humano consiste en saber qué debe querer y hasta qué punto es lícito y posible lo que quiere. De entre los dos elementos de que está formada la su­ perficie de nuestra Tierra. allá por su magnitud. los mares cubiertos por gran cantidad de puentes móviles. multiplicándose y penetrando en el interior de las cosas. lo primero apenas se alcanza a comprender. queda cubierto por unas piedrccitas deformes. ora unos nuevos universos. el otro ha sido recuperado a causa de la voracidad del primero. Está claro que su poder en estas circunstancias se ha robustecido inmensamente. en realidad. acá por su pequenez. y de esto en ninguna parte carece menos el poderoso que en sí mismo.

después de que hace tiempo que el fuego se erigió como tortura por un inexplicable beneficio divino para conseguir la alabanza de las demás cosas. y obedecen al hombre todas las cosas. ni sobre lo justo. ni sobre lo útil. como si hubiera gente obstinada en negar su poder. como hemos visto el tiempo con la historia. a fin de conservar y promover las causas de los . y anticipen con la imaginaria eternidad de su nombre la segura inmortalidad del cielo. la Ética lo es de lo justo. de forma que pueda con­ seguirse que los grandes genios vivan siempre por encima de todas las injurias de tiempos de los bár­ baros y de los tiranos. y la mar con las naves. y una vez eliminado el estilo sublime. secreto desde toda la eternidad. Después hemos vencido al universo. no es de admi­ rar el que hasta ahora la ciencia no esté fundamen­ tada ni sobre lo placentero. de forma que ni siquiera el furor humano puede con­ traponérsele. La ciencia de lo placentero es la Medicina. que hay pre­ parada una nueva especie de testimonios más dura­ deros que cualquier metal. y ahora por primera vez la atmósfera nos descubre su intenor. aprende con la esperanza de olvidarla. y nos dio esos rayos semejantes a los cuales no hay potencia alguna. para que poda­ mos ver que siempre hemos existido. ni el espíritu a sí mismo. ig­ noramos la Medicina del cuerpo y del alma. ni el cuerpo al espíritu. pero no como el hombre obedece al hombre.68 G . la luz de la historia. la tierra con los caminos. El Médico debe explorar nuestra estructura. Por tanto. Así pues. los demás Ele­ mentos corren una suerte semejante. y a ésta la cultivamos tal y como el niño aprende la lección. la con­ figuración de cada una de las partes y del movimien­ to. aunque en nuestro interior sobrevive el enemigo. L E I B N I Z y del espacio. para hablar más fami­ liarmente. W. por nada. y la cultivamos como el abogado lo hace con la causa. por lucro. la Política lo es de lo útil. Esto es. es decir. el cielo con los observatorios.

faltó la reflexión e incluso la atención del espíritu. y que difícilmente puede uno ser feliz en medio de una masa de desgraciados. Así-pues. por así decirlo. de la perfumería y del arte culinario no menos que de la química o de la botánica. ya que creemos que utiliza aquí el término Characteristicae como ciencia de los signos. lo ignoramos hasta ahora. esto es. pero no porque los individuos puedan y quieran lo harán todos los demás. Tenemos una enorme cantidad de extraordinarias experiencias. pueden ignorarse las cosas que se han leído. y carente de utilidad. los que consideran el pro­ blema desde el punto de vista de la verdad. porque unos pueden si todos quieren. Así pues. sino porque la imperfección de la ciencia natural de­ vuelve su culpa a la sociedad. debe servirse de la Característica '. de la música. y si lo desean los individuos lo quiere la totalidad. de la óptica. sino porque acometan perfectamente el problema y par­ tiendo de los misterios de la verdadera Política. pero tosca y desordenada. ¿Hasta qué punto está a nuestra disposición una materia reunida con tanto esfuerzo. Por tanto. porque deseamos lo que so' Ponemos aquí Característica a fin de mantener la nomencla­ tura utilizada en este caso por Leibniz. si. no hemos bebido de las verdaderas fuentes de lo justo y del bien. Por esto. entien­ den que la ciencia de lo justo y la de lo útil. del bien público y del privado. estando aqué­ llos entre éstos. .LOS ELEMENTOS DEL DERECHO NATURAL 69 placeres. si la estructura de nuestra felicidad es dife­ rente de un siglo a otro? ¿Por qué. en cuyas manos está hacer felices a imagen de los de­ más a la mayor parte de los hombres. y esto apenas sucede por casualidad. no hemos proba­ do. a fin de suprimir e impedir los obstáculos del dolor que haya. oído y pensado mil veces. pero hay que entenderlo como Semiótica. no tomamos la iniciativa contra la obstinación de la naturaleza por esconderse? Por qué digo esto. unidas las fuer­ zas. están mutuamente implícitas. es decir.

70

G . W. L E I B N I Z

mos conscientes de saber; pero lo que deseamos co­
nocer, esto lo ignoramos.
Dos son las cosas que detienen nuestra atención:
la elocuencia y la demostración. La primera con­
mueve nuestro sentimiento y provoca, por así decir­
lo, una cierta ebullición de la sangre, la segunda
produce una clara comprehensión por parte de la
mente; la primera es efímera a no ser que se revista
con la demostración, y en este caso el éxtasis inútil
de la plebe ha sido producido mediante motivos in­
sensatos. La segunda afecta a pocas personas, y sólo
cuando sean importantes, y además solamente a
aquellos a partir de los cuales haya esperanza de
corrección, y esto particularmente en este siglo en
el que todos los grandes genios son conducidos a
causa de un hambre canina al sólido sustento de la
verdad. Si nos bastara con estos medios, si los previ­
niéramos con relación a sus propios pensamientos,
si consiguiéramos fundamentar la verdad sobre una
base sólida, tal vez podríamos mitigar el perjuicio
de la elocuencia. En otro lugar no hemos expuesto
sólo, tal como espero, lo más común acerca de la
utilidad en general; ahora será suficiente con que
hayamos esparcido las semillas de esta teoría, que
nos muestra hasta qué punto debe subordinarse a
los individuos al bien común, si por esto se desea
ue brote una mayor felicidad, como por ejemplo
e la reflexión. Hacer esto significa que se han con­
servado los Elementos del Derecho y que se han
enseñado los de la Justicia, cosa que ahora nos pro­
ponemos hacer con los buenos auspicios del cielo.
(1.) La doctrina del derecho es de la índole de
aquellas ciencias que no dependen de experimentos,
sino de definiciones, no de las demostraciones de
los sentidos, sino de las de la razón, y son, por así
decirlo, propias del derecho y no del hecho. Así
pues, como la justicia consiste en un cierto acuerdo
y proporción, puede entenderse que algo es justo,
aunque no haya quien ejerza la justicia, ni sobre

3

LO S E LE M E N T O S D E L D E R E C H O N A TU R A L

71

quién recaiga, de manera semejante a como los cál­
culos numéricos son verdaderos, aunque no haya ni
quién numera ni qué numerar, a la manera como se
puede predecir de una cosa, de una máquina o de
un Estado que, si han de existir, ha de ser hermosa,
eficaz y feliz, aunque nunca hayan de existir. Por
tanto, no es sorprendente que los principios de estas
ciencias sean verdades eternas, pues todos ellos son
condicionales, y ni siquiera necesitan que algo exis­
ta, sino que se siga algo a su supuesta existencia: no
se derivan de los sentidos, sino de una imagen clara
y distinta, que Platón denominaba Idea, y que cuan­
do se expresa con palabras es lo mismo que la defi­
nición; pero lo que puede entenderse claramente no
siempre es verdadero, aunque sí es posible; y, ade­
más, lo verdadero siempre se plantea en términos
de posibilidad, y éste es el único problema. Pero
todo aquello que es un problema acerca de la nece­
sidad es un problema acerca de la posibilidad, dado
que, si se afirma de algo que es necesario, se está
negando la posibilidad de su contrario. Por tanto,
las conexiones y las consecuencias necesarias de las
cosas ya han sido precisamente demostradas, porue se deducen de una intuición clara y distinta,
ado que en la definición se expresa con palabras,
a través de una serie continuada de definiciones co­
nexionadas entre sí, es decir, por medio de la de­
mostración. Por tanto, como la teoría del derecho
es una ciencia, y la causa de la ciencia es la demos­
tración, y como el principio de la demostración es
la definición, antes de pasar adelante debemos in­
vestigar cuál es la definición de las palabras Dere­
cho, Justo y Justicia; es decir, debemos exigir unas
ideas claras, esas mismas que nosotros cuando ha­
blamos exigimos de las proposiciones, esto es, debe­
mos investigar antes que nada el uso de las pala­
bras, porque solemos ser desconocedores de la
verdad.
(2.) El método de investigación consistirá en

3

72 C. W. LEIBNIZ

comparar los ejemplos más significativos y diversos
del uso verbal y encontrar el significado que concuerde con estos ejemplos y con los demás. Así
pues, como sobre la base de la resolución de experi­
mentos construimos una hipótesis, mediante la com­
paración de proposiciones construimos una defini­
ción, y en ambos casos a partir del examen de los
ejemplos más representativos hacemos un compen­
dio de los casos no analizados todavía. Con este mé­
todo es necesario que, cuantas veces no se haya exa­
minado un término, se pueda establecer su uso de
forma arbitraria. Pues cuando nos dirigimos a noso­
tros mismos o a los nuestros, o cuando hablamos de
algo desconocido para la mayoría, podemos unir a
una palabra cualquier idea que sea capaz de excitar
nuestra memoria, sin que sea necesario repetir una
y otra vez la definición, es decir, otras diez pala­
bras. Pero, cuando escribimos para los demás, lo
hacemos sobre algo conocido por la gente, sin care­
cer de palabras [para decirlo], es necedad de quien
no quiere ser entendido, o malicia de quien quiere
engañar, o soberbia de quien sin razones confía en
imponer sus opiniones a los demás, inventar pala­
bras propias o usos especiales de las mismas. Pero
acerca de todo esto ya he dicho muchas cosas en mi
introducción a Nizolio 2.
(3.) En el derecho, se considera en primer lu­
gar un cierto bien, el nuestro y el de los demás. Así
pues, por lo que se entiende como nuestro, todos
confiesan unánimemente que aquello que cada uno
se ha visto obligado a realizar por la necesidad de
velar por su propia vida, ha sido hecho con justicia.
No hay quien se atreva a separar la justicia de la
prudencia, porque la justicia es una determinada
virtud, según el juicio de todos, y como toda virtud*I,
1 Dissertatio de stílo phiiosophico Marti Nozolii, en DUT, IV,
I, 36-63; Annotationes in Marii Nozolii Anti-barharum Philosophicum, en DUT, IV, I, 64-77.

y no pudiendo persuadirlo con otra cosa que no sea con la propues­ ta de razones distintas a las de la utilidad de quien escucha. (4. y es algo vacío todo aquello que se dice en contra. Así pues. Así pues. todo lo que es necesario es justo. No hay quien haga algo sin haberlo pensado. si se tiene en cuenta la totalidad del problema. por ra­ zón de ese placer nuestro que obtenemos de la feli­ cidad de éstos. cuando niega a los demás una utilidad sin daño. Además. como la justicia es aquello con lo que pue­ de persuadirse al hombre prudente.) En primer lugar. siendo la recta razón en el obrar lo mis­ mo que la prudencia. De ello se deduce que. na­ die puede ser obligado a la consecución de su pro­ pio mal. y que con­ trasta con la contradictoria praxis de quienes lo afir­ man. es necesario que todo deber sea útil. del .LOS ELEMENTOS DE L DERECHO NATURAL 73 conlleva una cierta moderación de las pasiones. Así pues. la prudencia no puede estar separada del bien personal. Vea­ mos lo que resta. hasta que la razón del bien ajeno se haya puesto en la justicia. cuando alguien busca el mal de los demás sin prove­ cho alguno para sí mismo. se sigue que no es posible que haya justicia sin prudencia. todos los hombres de­ nuncian que la injusticia se produce mediante la vio­ lencia para consigo mismo y para con la naturaleza. sino por causa de su propio bien. Amamos al propio Dios sobre todas las cosas. segunda. todo deber (injusto) es útil (dañino). puesto que busca­ mos el bien de aquellos a los que amamos. porque es un placer mayor que cualuuier otro imaginable el gozar con la contemplación del ser más bello de todos. cuando prefiere que perezca aquel a quien puede salvar sin perjuicio alguno. tenemos dos proposiciones provenientes del consenso de aquellos que usan estas palabras deri­ vadas: primera. Hay que añadir que nadie puede ser obli­ gado por otro a menos que sea hacia su propio bien. de tal forma que nada puede ocultarse al imperio de la recta razón. amar es complacerse con la felicidad del otro.

en suma. Si se entiende como justo lo que no es causa de guerra. en caso de confrontación. Si por casualidad se ha de definir justo como desear lo que no es perjudicial a nadie. Pero hay además otra causa de querella. (5. cuando algo que le es cómodo y que no se refiere en absoluto a la totalidad de la cosa se antepone a la miseria de los demás o a su felicidad. LEIRNIZ mismo modo. Si se considera como justo estar públicamente falto de culpa. con los homicidios.°) es injusto desear el daño de otro por causa del propio lucro. Si se toma como justo lo . Si se considera sólo como justo lo cjue se hace para evitar el propio daño. intentaremos ir definiéndola paulatina­ mente. cuando un mismo infortunio aflige a dos personas y es una sola la que demanda en justicia estar indem­ ne.“) es injusto no querer soportar un daño común. 3. 4. entonces no será justo preferir que sea evitado el daño propio antes que el ajeno. sino también de su voluntad. cuando complace a sus crueles ojos con la muerte. entonces sería justo preferir que perezca el vicio antes que el siervo. Además. sería justo preferir que perezca el otro a perecer uno mismo. Si [solamente se considera justo] lo que se hace a causa de la propia necesidad. como está claro que habrá de tener en cuenta la razón del bien propio y del ajeno. W. 2. Los hombres se lamentan no sólo del modo de actuar de todos éstos. pues es justo que a igualdad de causa sea igual el derecho.) Así pues. entonces. no hay nadie que apruebe que el lucro se haya de obtener a partir del daño ajeno.°) es injusto querer dañar a otro a no ser que sea a causa de su propio bien. cuando negocia con el sufri­ miento. cuando prefiere que perezca el siervo a que perezca el vicio.74 G. entonces mi propia salud deberá posponerse al perjuicio público. entonces no sería lícito preferir el lucro propio al ajeno.°) es injusto querer ser causa de la ruina de otro sin necesidad alguna. De todo ello se-deducen estas proposicio­ nes: l.

serán injustos los enfermos.LOS ELEMENTOS D EL DERECHO NA TURA L 75 que no merece la queja de una persona prudente. la justicia es la virtud que guarda equilibrio entre estos dos sentimientos de un hom­ bre para con otro: el amor y el odio. Sin embargo. me complacía grandemente con este pensamiento. Así pues. no podía digerir que. si le hubiera sido robada la esperanza en el más allá de la muerte. teniendo reciente el estudio de Aristóteles. Lo mismo sucede si se define lo justo como aquello que podría ser defendido en una asamblea de todos los sabios del universo. que hagan los individuos lo que los individuos en­ tienden que es útil que hagamos todos. que no exiges algo que no estés dispuesto a cumplir. lo que agrade al sabio y al poderoso. se tuviera a la justicia como la única gober­ nanta de las cosas. como lo que sea conveniente al Mejor de los Estados. Ni siquiera puede entenderse como justo aquello que no va contra el bien de la sociedad. la razón es análo­ ga. aunque no sea perju­ dicial para quien se equivocó. porque Curcio. Siendo niño. Pero me despojé fácilmente de . hubiera podido abstenerse en justicia de un salto tan horrible. porque. desea entender como justo lo que puede coexistir [con aquella natu­ raleza] sin deformidad alguna para ella. aunque salvara a la patria. si se define lo justo como lo que no merece cas­ tigo para quienes sean prudentes. lo que sea agradable a la naturaleza. no el descontento de la injusticia. o lo que sea útil al más poderoso: lo mismo da si afirmas que cum­ ples en su totalidad lo que exiges a los demás. Ni siquiera puede entenderse como justo lo que está de acuerdo con la naturaleza racional. en­ tonces todo error será delito. que no sea manifiestamente armonioso. es decir. mientras todas las demás vir­ tudes se consideraran como las gobernantes de los afectos. Si se considera como justo lo que está de acuerdo con la recta razón. entonces la injusticia es causante del descontento. puesto que quien quiere que se lo defina así.

o un lujo mayor a partir de la prodigalidad. perder interés. alegrarse. así pues. a pesar de que esta composición bien equilibrada de la mayor parte de los contrarios tenga parentesco con una mezcla. del que desconfía sin razón alguna de sus facultades y de su fortuna. cuando me di cuenta de que el fundamento profundo de la virtud consiste en que los sentimientos no pueden hacer otra cosa sino obedecer a la virtud moral y que lo que se denomina como virtud no es sino una sola. porque no es injusto sino estúpido que se injurie a alguien. cuando se debe a un falso razonamien­ to del hombre que se promete un cierto honor a partir de la lujuria. Un uso de las palabras distinto de éste tan irregular no traerá como consecuencia sino el que se confundan térmi­ nos tales como justo y bien. más atractiva que sólida. El que yo te ame a ti o el que tú ames a un tercero no son sentimientos opuestos respecto a otro (aun­ que choquen accidentalmente). Añade a esto que el ser pródigo de forma inoportuna. puede ser injusto no por el odio de aquel a quien perjudico. valga la expresión. L E I B N I Z aquella opinión. no será justo lo que no es contrario a la prudencia y que no benefi­ . en ser due­ ño de los propios sentimientos y de la propia san­ gre: poder apasionarse. Pero si asig­ namos a la justicia esta amplitud. o. mientras no se haga uso de los términos suficientes. W. Pero injuriarse uno a sí mismo no es habitual. afligirse cuando se desee y durante el tiempo y hasta el momento que se desee.76 G . será injusto amar extremadamente a otro con perjuicio para uno mismo. sublevarse. porque pueden mantenerse ambos en el grado mayor. por el contrario. Por tanto. y que hayan de ser to­ mados como nuevos. y que consiste. hablando con rigor. la del amor y la del odio. a no ser que sea él quien lo haga. sino por mi propio amor o por el amor a una tercera persona que es superior al tuyo. o el ser avaro intempestivamente no puede ser imputado a un sentimiento de la pasión de arrancar.

Pero tú dirás que hay en nosotros ciertas nociones innatas y.LOS ELEMENTOS D E L DERECHO NA TURAL 77 cíe ni haga daño a otros. el miedo. pero no en el sentido de que una constituya el fin de la otra. si la conciencia es el recuerdo de lo que se ha hecho. pueden quitarse de encima. Justo será aquello de lo cual no hay que temer pena alguna. por tanto cometeremos una injusticia contra noso­ tros mismos. Se seguirá entonces que sea justo hacer daño una vez. pero a una verdad demasiado desviada. tendremos un cierto testimonio de lo justo y de lo injusto mayor que cualquier limitación. digo. o sea. cuyo recuerdo nos molesta. y que ni siquiera los más corrompidos. del que no se puede huir ni ser engañado. indudablemente ésta sería la pena de los peca­ dores: el dolor de quien lo comete. aunque no hubiera ninguna otra. cuya senten­ cia incluso en los elementos más simples está impre­ sa en la faz de este Universo. Pero los que quieren consultan este oráculo. los que quieren en­ contrarán que este verdugo interior es el miedo. y de tal forma ha sido formada nuestra naturaleza por la admirable deci­ sión del Creador que. ¿Dónde nos situaremos tras tantas oscilaciones? ¿Será la Justicia el hábito de desear el bien ajeno junto al bien propio? Esto está próximo a la verdad. Pero ¿acaso no es justo lo que no va contra la conciencia? ¿Qué significa ir contra la conciencia. que tortura a los malos con la conciencia del delito. o que es injusta una determinada acción nuestra. es la pena impuesta por un Juez. por más que quieran. la hay incluso hacia el bien propio. puestas dentro de nosotros. Hay en la Justicia una cierta consideración hacia el bien ajeno. de forma diferente se sigue que con justicia una perso­ . contra todo lo dicho anteriormente. aquella de la que nos arrepentimos? En este caso. pero será injusto no hacerlo con la mayor habilidad. pero este criterio de definición ya habíamos decidido excluirlo. todo daño que no­ sotros mismos nos hayamos procurado será injusto.

tanto para la verdadera Juris­ prudencia como para la verdadera Teología. Pero. se conciliará por una razón obser­ vada por pocos. desde cuya situación no puede sin dificultad arreba­ tar lo que está en nuestro poder. puede ser nuestro propio bien. y lo que conviene por sí mismo es agradable. Indu­ dablemente todo esto depende de la naturaleza del amor. en cuanto se pueden conservar. nada será hecho por nosotros a no ser por causa de nuestro propio bien. pero de forma diferen­ te. ésta. cuando es agra­ dable. en la primera se desea el bien ajeno a cam­ bio de otro bien. hecha la deliberación. W. cuan­ do hemos afirmado que. la segunda es la propia del amigo respecto del amigo. en cuanto suprimen a sus contra­ . sin contar con que este criterio merce­ nario de la justicia repugna a la sensibilidad de to­ dos los buenos. la segunda es propia de quien ama. Así pues. pero como me­ dio. en cuanto se consiguen. en la segunda se desea por sí mis­ mo. aquella la representa el afecto del señor para con el siervo. sea deseado por sí mismo? El bien ajeno. Y. a partir de la cual puede comenzar a brillar una gran luz. ¿qué diré de Dios? ¿Acaso no es indigno considerarlo como un instrumento? ¿Cómo se conciliará esto con lo dicho anteriormente. todo lo que es agradable conviene por sí mismo. la primera es la propia del necesitado respecto del instrumen­ to. porque es cierto que le falta cualquier tipo de ayuda. Así pues. el afecto del padre para con el hijo. Pero. la primera es propia del que valora. La forma de desear el bien ajeno es doble: la primera como consecuencia del nuestro.78 G. si ahora negamos que el bien ajeno ha de ser buscado por medio del nuestro? No hay que dudarlo. dirás: ¿cómo puede ser que el bien ajeno coincida con el nuestro y. diré yo. sin embargo. no como fin. ya sea como fin. la segunda como si fuera nuestro. todos aquellos que no tienen en cuenta la vida futura la maldicen. LEIBNIZ na miserable puede ser abandonada en la ruina. ya sea porque conviene por sí mismo.

ma­ 3 Hf. Todos piensan lo que dicen.LOS ELEMENTOS D EL DERECHO NATURAL 79 ríos.tcwpoXóyouq. Si escuchas con atención lo que dice Cicerón contra el placer en defensa de la honestidad. que tiene género masculino. una estará en nuestra mente. al menos. cuantas más sean las mentes reconocedoras 34 de nuestros bienes. otra en la lente del conducto. pensarás que no puedes mover un solo dedo sin rechazar los erro­ res de su filosofía. todos hacen lo que piensan. a los conocedores ae los meteoros J. El deleite se acrecienta con la reflexión. a los amigos de la razón. La honestidad no es otra cosa que un placer del alma. Pero de la misma manera como en la visión puede intervenir una doble refracción. y cuanto más nu­ merosos sean los espejos. o. una en la lente del ojo. observa. defino lo bello como aquello cuya contemplación es agradable. cuantas veces nosotros mismos contemplamos nuestra propia be­ lleza. es decir. analiza sus actos o sus movimientos. Deseamos las cosas be­ llas porque son agradables. del triunfo de la gloria. porque se produce en la conciencia tácita de nuestra virtud. la segunda de las cuales aumenta la primera. de igual modo es doble la reflexión al pensar. . pre­ gunta a los que habitan las nubes. así pues. porque el fruto de la fama es diferente al aumento del poder: hace que seamos amados o temidos). Pregunta a los estoicos. y habrá otra diferente en la mente ajena. Leibniz introduce este término con género feme­ nino frente a agnitor —oris. 4 Agnitrices. oirás lo que dice maravillosamente acerca de la belleza de la virtud. a los que simulan ser enemigos de la voluntad. de la conciencia tranquila consigo misma en la profundidad de un alma contenta. de la excelen­ cia de una buena reputación. Pero ¿qué hay en los hombres per se que ha de ser deseado frente al placer? (digo por sí mismo. puesto que. de la infamia del delito. de la inmortalidad de la fama. como toda mente tiene una forma semejante a la del espejo.

aunque. Por tanto. el placer que puede obte­ nerse a partir de nuestros bienes debe ser moderado por la prudencia. Lo mismo sucede en la mente con la consideración de la deshonra. lo irracional no es verdaderamente amado. porque. pero no sólo mezclando en el ojo la luz como la mezclan los espejos. para que no ocurra que en alguna ocasión se convierta en causa de un dolor mayor. Amamos. Así pues. Siempre que sea agradable para nosotros. el hábito de deleitarse con el bien ajeno) hasta el límite que lo permita la prudencia (es decir. agradable para quien lo percibe. no sé con qué razón. de ello se deduce que el amor procede de la naturaleza de la justicia. De esto se deduce la verdadera definición del amor. puesto que no se desea que sea bueno para éstos. por Tanto. por ejemplo. Aunque . aún mayor que el producido por los demás. será bueno para los demás. como desear el bien ajeno por sí mismo sig­ nifica amar a los demás. lo que incluso ellos mismos denominan sentido respecto de los brutos. el hábito de desear el bien ajeno por sí mis­ mo. con ningu­ na reflexión de los espejos aumenten las tinieblas. a aquel para quien nues­ tro placer consiste en estar bien. Pero volvamos de nuevo al tema.80 G . Por tanto. W. es decir. puede entenderse con facilidad cómo puede producirse el bien ajeno y no sólo el nuestro. pero no todo lo bello es amado. como la justicia exige que el bien ajeno sea deseado por sí mismo. por el contrarío. La jus­ ticia será. pues. Según acuerdo del género humano. y que además se desee por sí mismo. L E I B N I Z yor será la luz. has­ ta el límite en que no se convierta en causa de un dolor mayor). es evi­ dente (sea dicho de paso) que todo aquello que amamos es bello. Por tanto. sino incluso entre sí mismos. sino a partir de aquello que interpretan por un error general quienes se atribuyen. todo lo agradable se desea por sí mismo. el prestigio adquirido produce la fama. y cuanto se desea por sí mismo es agrada­ ble. el hábito de amar a los demás (o sea.

algo obligado. nada impide que nos deleitemos de la suposición del bien ajeno. sin embargo. es. . sino incluso lo que no es in­ justo.LOS ELEMENTOS D EL DERECHO NA TURA L 81 no sea oportuno referirse ahora a la prudencia. Es justo. aunque este acto sea consecuencia de un mayor placer o de un dolor menor. Justo (Lícito) es lo que no es injus­ to. ya que. pues hay quien cree por error que el bien ajeno puede obtenerse sin dolor por su parte. Así pues. como complacerse con el bien ajeno cuantas veces se presente la ocasión. tal como hacer algo. la Justicia será el hábito de obtener placer a partir de la suposición del bien aje­ no hasta la suposición de un mayor dolor nuestro. El derecho * consiste en poder hacer lo que es justo. no sólo lo que es equitativo. por tanto. 4 ¡us. aunque intervenga nuestro dolor. Equitati­ vo s es amar a todos los demás cuantas veces se pre­ sente la ocasión. Pero las últimas palabras pueden acortarnos el ca­ mino. Injusto es no complacerse con el bien ajeno cuantas veces se pre­ sente la ocasión. Para fina­ lizar.5 5 Aequum. o el hábito de obtener placer a partir de la suposición del bien ajeno cuantas veces se presente la ocasión. hay una definición verdadera y perfecta de la Justicia: el hábito de amar a los otros. aunque no se presente la ocasión propicia. Estamos obligados (debemos) res­ pecto a lo (esto) que es equitativo.

y que no dad son otra cosa que las cualidades del nombre bueno. Por ello los ju­ risconsultos Justo. l o s e l e m e n t o s DEL DERECHO NATURAL Mediados de 1671 (?) La justicia es el hábito de amar a todos. Í [83] . Lícito posible romanos sa­ es todo Injusto.125. Obligado que es omisible prefirieron Indebido dejarlas sin definir en sus leyes. a cuyas cualidades GroEl derecho es la potencia cio denomina Cualida­ La obligación es la necesi­ des Morales. Ilícito imposible biamente aquello necesario Equitativo. que sea he­ cho por un hombre bueno. al arbitrio del hombre bueno. del hombre bueno.

En los brutos no se produce ni más placer. ni más sentimiento que en una máquina o en un espejo. además.84 G. que el Lobo ama al cordero. no hay placer sin ar­ monía. La felicidad es el estado más perfecto de la persona. W. se sigue que el estado más perfecto consiste en un progreso no obstaculizado hacia bie­ nes siempre mayores. así pues. (Si se da un progreso in infinitum del bien. no en algún no en algún no caso Por tanto. Ni siquiera percibe su propio bien quien no desea su continuidad. todas las complicaciones.) El estado es un agregado de accidentes . Persona es el que se ama o el que es afectado por el placer o el dolor. no es felicidad sino indolencia. Hombre Bueno es el que ama a todos. transposi­ ciones y oposiciones de los Modos demostradas por Aristóteles y por otros en sus tratados Lógicos pue­ den ser transcritas no sin utilidad a estos nuestros Modos del Derecho. ni armonía sin variedad. El amor no es el apetito de la unión: se ama lo que en realidad se desearía comer. L E Í B N I Z Lo que es indiferente es a la vez justo y contingente. o en no algún en todo. La suspensión del de­ seo. Por tanto. ni más dolor. el amor carnal es absolutamente diferente del amor verdadero. De la misma forma ha de afirmarse. Posible J es imposible f aquello necesario ( que contingente) puede no puede no puede no puede no ser hecho o que es verdadero en algún en ningún. o el estado en c]ue no se desea nada. a m a m o s a aquel con cuya felicidad nos deleitamos. Se dice vulgarmente que amamos la comida con cuyo gusto nos deleitamos.

Conocer profundamente 2 es saber lo que la cosa puede hacer o padecer. requisito. . o. respecto a todo conocimiento que se produ­ ce mediante la razón. ’ Conocer a fondo. El bien es lo que es deseado por aquel que lo cono­ ce profundamente '. o la ciencia del derecho. En lugar de pernoscere 3 diré en latín intelligere *. el teorema se da a la vista de los problemas. La llamo ciencia. y no sólo es placentero. sino más bien cau­ sa. por1 Pernosceme. l a j u r i s p r u d e n c i a es la ciencia de la justicia. en un sentido amplio. también. 7 Pemoscere. El nombre es el atributo con el que se conoce la cosa. Éste es un conoci­ miento práctico verdadero. pero la expresión «enten­ der» s se toma ahora. si bien es una ciencia práctica. auxilio del placer. El accidente en este estado es un predicado contin­ gente (tal y como la Afección es un predicado ne­ cesario). una vez propuesto algún caso concreto o de hecho. ya sea por sí misma o mezclada con otros. 4 Entender. contrario al mal. si no es sabedor o conoce profun­ damente el universal.LOS ELEMENTOS DEL DERECHO NATURAL 85 (de igual manera que la forma es un agrega­ do de afecciones). ' Iruelligendi vox. El predicado es un atributo distinto del nombre. o la ciencia de la libertad y de las obligaciones. Entender es leer la intimidad. Lo óptimo es el máximo bien. De aquí se sigue que nadie conoce a fondo cosa alguna concreta.

de la conveniencia de conectar al hom­ bre bueno con la potencia natural. W. La llamo ciencia de los deberes. aunque haya armonía entre las diversas leyes. de hecho o por omisión. no sólo aquello que no le resulta posible hacer. por lo que las demás se entienden callando. La libertad es propia de una potencia moral. además. porque el resto de las cosas que no se toman como justas e indife­ rentes son tomadas como posibles y contin­ gentes. . La obligación 6 es una separación entre la potencia moral y la natural. la libertad es un modo a partir del cual un acto se denomina como posible 6 Officium. L E I B N I Z que. todos los Hombres buenos pueden demostrar sus proposiciones. lo que es imposible omitir. sean confirmados como hombres incapaces de hacer demostraciones. y se ilustren especialmente con la palabra pública de los pueblos. son tenidas como posibles a causa de su propia naturaleza. La lla­ mo ciencia de la justicia o de aquello que es posible para el hombre bueno. porque apa­ rece siempre la misma actividad. mientras que la sospecha de lo contrario surge racionalmente. es de­ cir. y. y ni siquiera dependen de una inducción y de ejemplos. Por tanto.86 G . Es suficiente con enumerar las cosas necesarias y las imposibles. incluso es sufi­ ciente con enumerar lo imposible. o de lo que al hombre bue­ no le es imposible y necesario. sino lo aue le es posible omitir. a partir de una sola definición. o sea. y consenso entre las personas prudentes entre lo escrito y lo no escrito. Y esto es así precisamente porque todas las cosas.

al actuar.LOS ELEMENTOS DEL DERECHO NATURAL 87 o contingente para un hombre bueno. que nos exigió la definición de Derecho. son convertibles. siguen los teoremas universales del Análisis. para que podamos en lo sucesivo. no sólo son infinitas. tal y como más ade­ lante expondré. y ni si­ quiera enseñan algo. Éstas son propias del sujeto particular. TEOREMAS A las definiciones. esto es. o del predica­ do universal y del sujeto. Pero no hay exceso alguno de la potencia moral sobre la natural. como injusto y obligado. del sujeto universal. aunque sean convertibles siempre. es decir. o del predi­ cado particular. es decir. en las que el todo y lo único coinciden. La obliga­ ción es el modo a partir del cual un acto se denomina como imposible o necesario. es decir. que son las adecuadas a este co­ metido. Las proposiciones universales que no son converti­ bles revelan el género respecto de la especie. de la misma manera como todas las que no enseñan otra cosa que la posibilidad. y en­ señan siempre. estar seguros de la investigación de lo particular. mientras insista­ mos en términos igualmente evidentes en primer luar y de manera absoluta 7. Las proposiciones con sujeto particular están aleja­ das de las ciencias. como justo e indiferente. pero no satisfacen. las combinaciones de Términos. en los métodos y prolemas para poder construir. Así pues. . son útiles f 7 KaOóXou itpoitov. Las proposiciones negati­ vas. y en los teoremas para resolver las proposiciones universales. sino que incluso pueden ser multiplicadas por cualquiera sin ingenio. tal y como hacen las proposi­ ciones universales.

. y con los com­ ponentes del amor. Por tanto. como por ejemplo: a partir de lo imposible no se produce obligación alguna. muchas veces puede llegarse a ellas solamente a través de proposiciones negativas y no convertibles. Nuestros Elementos Universales tienen por objeto el que sepamos qué es justo.88 G. tal como le ocurrió a Euclides y a la mayoría de los Matemáticos. primero se mues­ tran ellos mismos para poder ser combinados entre sí. LEIBNIZ para que no trabajemos inútilmente. obligado y omisible. a esto suelo llamarlo Modos del Derecho. las proposiciones universales afirmativas y convertibles de las que se predican universalmente las proposiciones contradictorias. como son el amor y todos los demás. En segundo lugar. como cuando digo: nada que es probable es injusto o todo acto dudoso se tiene como justo. con el deleite y con la felicidad. como cuando oigo: todo lo que es obligado es justo. W. si bien de una forma simple. veamos cuál es el mejor orden con el que conviene disponer nuestros teoremas. que han sido demostrados a partir de la obligación y que han de ser trascritos como justos. Pero los Modos del Dere­ cho se forman a partir de los Modos Lógicos y de la definición de hombre bueno. y con sus propios elementos. Y. serán combina­ dos con el nombre bueno. sin embar­ go. ya sea con los diversos grados de los modos. Después han de ser mezclados con el resto sus componentes. injus­ to. puesto que esto es así. como por ejemplo: todo lo que es necesario para la salud es justo. Por tanto. aunque la mayoría de las ciencias más o menos perfectas suela encontrar por parte de sus sucesores una forma de demostración más universal y más breve. en primer lugar se combinarán con los Modos Lógicos. porque. Por tanto. y con sus componentes. deben tratar de ser obtenidas sobre todo. al responder entre los Lógicos a una proporción. sino de manera productiva. con este breve compendio economi­ zo muchos teoremas. como lo probable y lo improbable. así pues.

por conversión simple del teorema anterior. Todo lo que es indebido se omite justamente y todo lo que se omite justamente es indebido. Nada que sea omisible e indebido es obligado. Todo lo que es injusto debe ser omitido. y por tanto coinciden. todo. Pon en lugar de indebido: es posible que no se haga. por conversión simple del teorema anterior. ninguno. Porque nada que sea contingente es necesa­ rio. Así pues. lo que es «no algún». es decir. no puede ser «no algún no». Además. Ya y justamente omiti­ do responde a «posiblemente no» (a lo que es posiblemente justo. todo lo que debe ser omitido es injusto. «Algún no» responde a es posi­ ble que no se haga. lo injusto y lo que debe no ser* * En lo sucesivo. todo. o. Nada que sea obligado es injusto. . también. es decir. Así pues.LOS ELEMENTOS DEL DERECHO NATURAL 89 Teoremas en los que se combinan entre sí los Modos del Derecho Nada que sea justo es injusto. por conversión simple del teorema I. y por supuesto para un hombre bueno. Así pues. o «algún no». Precisamente porque nada que sea imposi­ ble es necesario. es decir. Nada que sea obligado es omisible e indebido. nunca al­ guno es ninguno o no alguno. Nada que sea injusto es obligado. para uno mismo. a pesar de no aparecer en el texto original leibniziano. Nada que sea injusto es justo. Precisamente porque nada que es posible es imposible. pondremos entre comillas estas expresiones lógicas para facilitar su lectura y comprensión. ni lo que es algún no es «no algún no» 8. a lo omitido no).

y ha sido aplicada a la Jurisprudencia. porque Nin­ guno y todo no coinciden. porque en ge­ . «Todo no» coincide con «nin­ gún». Todo es «no algún no». su omisión no es omisible. Poraue «no algún no» y «todo» coinciden. es decir. esto es justo. La omisión de esto es omisible. Por el mismo modo de argumentar. y Lo que es justo. es decir. ya sea Simple o ya sea Modal. Todo lo injusto es indebido. Si se suprimen los dos noes últimos. por el teorema anterior). LEIBNIZ hecho coinciden. Esto ocurre así siempre. todo lo que es injusto es omisible por un hombre bue­ no. además. Todo lo que es injusto que se omita es obligado. Porque todo lo injusto es necesario que sea omitido. Todo lo que es obligado es justo. es decir. Por tanto. Porque todo lo que es necesario es posible. «no algún no» es. su omisión es omisible. es indebido. sobra también el «no algún».90 G. Luego algún es. Así pues. Precisamente porque lo que es necesario que no sea hecho y lo im­ posible coinciden. y Porque es injusto. ¿Por qué es esto así? Porque ninguno es «no algún». «algún no no» es. Todos estos teoremas han sido aplicados a las prue­ bas de la Lógica. «todo no» es «no algún no no». es decir. y todo lo que es nece­ sario que sea omitido es omitido justamente (pues todo lo que es obligado es justo. tanto si es «todo es» como si es «algún es». porque ningún no y todo coinciden. W. Y. es injus­ to. si es Todo es. Por tanto. teorema — . y Todo lo que es obligado es injusto que sea omitido. Porque «no algún no no» coincide con «todo no». La omisión de esto no es omisible.

sino para su demostración. es decir. Esta advertencia es útil a los filósofos. lo justo con lo posible Todo lo que es justo es posible. y el «algún no» y con­ tingente por omisible. Los geómetras no quisieron privarse de esta necesaria superficialidad. y de que se sustituya ne­ cesario y todo por obligado. Teoremas en los que se combinan los Modos del Derecho con los Modos Lógicos. y sin embargo todo esto que es tan fácil para los niños ha sido demostrado por Euclides tan laboriosamente pero no para que conozcamos estas cosas. que sepa que conviene que los fun­ damentos del razonamiento humano sobresalgan re­ forzados y demostrados contra todos los insultos de los escépticos. como ningún. A condi­ ción de que sea presentado lo posible como justo. como algún. sino para que las sepamos: no hay nada que sea conocido más allá de la propia firmeza. lo que es justo es . pero no tanto para transmitir una proposición. Porque. en la de las oposiciones. Porque sería suficiente traer a la memoria al universal. aunque fuera bre­ vemente. y lo imposible como injus­ to. Pero si alguien pien­ sa que con esto va a carecer de un cúmulo de nece­ dades. por definición. para que no se transmita bajo un esquema engañoso lo que es claro y conocido por sí mismo. para que vean que estos axiomas tan accesi­ bles. si piensa que puede hacerlo indudablemente con su ingenio. que no pueden tener sino un solo punto común. así como en la de las figuras y la de los modos. pueden y deben igualmen­ te ser demostrados. es decir. que no pueda ser adornado con algún teorema Jurídico. es decir.LO S ELEM EN TO S D E L D ER EC H O N ATURAL 91 neral no hay teorema Lógico alguno en la doctrina de la conversión. porque quién no ve que dos rectas no pue­ den comprender el espacio. tan aceptados y desgastados por su constante uso al pensar y al hablar.

precisamente porque lo justo es definido como lo que es posible para un hombre bueno. las cosas imposibles no existen en los negocios y no pueden prometerse. lo posible se muestra en sus modos lo mismo que en sus manifes­ taciones. es de­ cir. aunque se defina lo injusto como lo que es imposible para un hombre bueno. . Es posible sim­ plemente para alguien: posible. Por tanto. Por tanto. Todo lo imposible es tenido como indebido. Todo lo que es obligado es posible. LEIBN1Z posible para un hombre bueno. W. Lue­ go. conforme a un teorema del capítulo prece­ dente. porque es posible lo que existe en un caso dado. Lo que es imposible es injusto. Todo lo justo es posible. por conversión mediante contraposición del teorema precedente. Por tanto. nada es justo con relación a lo imposible. todo lo que es justo es posible. Es preciso afirmar que puede ser pensada la siguiente proposición: todo lo que es justo es posible. como omisible por un hombre bueno. Pero cómo y hasta cuándo puede calcularse y debe darse su estimación es una cuestión propia de otra situación. Así pues.92 C. ni venderse. Pero no puede afirmarse la proposición: todo lo que es injusto es impo­ sible. según un teorema de este capítulo. ni abandonarse. Pero lo que es imposible para al­ guien. es absolutamente imposible. Es decir. porque todo lo que es obligado es justo. es absolutamente: es posible. lo es también para alguien. La razón de la distinción está en que lo que es posible para alguien. Lo im­ posible en sus modos tiene tanto valor como este signo universal: ningún.

es justo. por conversión por contraposición del teo­ rema anterior. para que algo sea imposible. por tanto. según un teorema de este capítulo. Así pues. porque lo que es necesario absolutamente es necesario para un hombre bueno. Así pues. por la misma razón por la que manifestamos que no todo lo que es injusto es imposible. El acto es más fácilmente justo que injusto. Luego es más fácil que un acto sea jus­ to que injusto. por conversión por contraposición del teo­ rema anterior.LOS ELEMENTOS DEL DERECHO NATURAL 93 por conversión mediante contraposición del teorema anterior. es necesario lo que existe en todo mo­ mento. es preciso que. Lo que es injusto no es necesario sino contingente. Todo lo indebido no es necesario. Porque sucede con más facilidad lo posible que lo imposible. omisible. sino contingente. Por tanto. Así pues. porque lo que es necesario es algo obligado. Todo lo necesario es justo. todo lo que es obligado. los requisitos o su­ puestos posibles se contienen en los supues­ tos imposibles. para que algo sea posible no es necesario sino que se lo suponga. se requieren más condiciones para que algo sea imposible que para que algo sea posi­ ble. Pero se presupone aquello cuyos supuestos constitu­ . No puede concluirse: todo lo que es obligado es necesario. Asi­ mismo El acto se presupone justo. es decir. y. Todo lo que es necesario es obligado. también en el momen­ to presente. mientras se lo suponga. a la vez se suponga su opuesto. y no al contrario. según un teorema del capítulo anterior.

es decir. Por tanto. en el obrar. El acto es más fácilmente indebido que obligado. lo indebido es más fácil que lo obligado. como consta por el teorema prece­ dente. presumirse es en cier­ to modo presuponerse en su opuesto. ha de ser tenido como cierto por quien sea prudente. Todo lo que es obligado es injusto que sea omitido. obligado lo que es omitido injusta­ mente. Mejor aún. LEIBNIZ yen los supuestos de su opuesto. frente a lo ma­ yor. muy dañino. nadie que sea prudente contempla esto.94 G. mejor. Por tanto. el acto se presupone como indebido. y no al contrario. Sin duda alguna. a la dificultad y a la mutación. De aquí procede que haya presunción por causa de la libertad. como lo más probable. El acto es más fácilmente indebido que obligado. la obliga­ ción y la determinación. a lo que es de hecho. esto ha de ser obtenido. conforme al teorema que dice: lo justo es más fácil que lo injusto o. de la negación. Así pues. Indebido es todo lo que es omitido justa­ mente. Luego lo justo es más fácil que lo injusto. puede haber algo que sea muy probable. Pero todo esto ha de ser to­ mado rectamente para que no se llegue has­ ta el abuso con cualesquiera posibilidades. Hay presunción en virtud de lo menor. o mejor aún. Así pues. ser antes que la naturaleza. ni siquiera ha de ser supuesto como lo más fácil. tal y como consta por el teorema anterior. Porque todo lo indebido es justo. se presu­ me. contra la servidumbre. Por tanto. y si se frustra. Puede ir contra . el Acto se presupone como justo. se presume. que si se hace realidad será muy ventajoso. de la posibilidad y de la duración. que. del poder y de la indi­ ferencia. W.

o. Por eso. cuando es ma­ yor el cálculo de las probabilidades que el de los efectos. Ima­ gina que para A la probabilidad sea 5. Si para B la probabilidad es 6 y la bondad es 3. Luego habrá que conseuir A mejor que B. y ni siquiera le puede sobrevivir un mal mayor del que el hombre bueno disponga que sea. se requiere no sólo que tenga aptitud para existir. para que haya probabilidad. generalmente nada ha podido determinarse en torno a la pro­ babilidad. el resultado será 18. si es más probable el . sin embargo. todo hombre sabio es bueno. o sea. es mayor por A que por B. Es más fá­ cil lo que es más inteligible por sí mismo. aunque sea menos proable. aunque no sea el único que lo sea). el sabio (porque. Es probable lo que es absolutamente inteligible o. la probabilidad es cosa conocida a partir de la recapitula- f . Es decir. lo que tiene más posibilidades. sólo entonces ha de seguirse lo más probable. indudablemen­ te en estas circunstancias ninguna audacia será temeridad. que si es mejor el efecto B que el A. a partir de la conexión de la posibilidad con relación a la bondad. además. si el hecho. y sobre todo el hombre bueno lo evitará con una promesa apropia­ da.LO S ELEM EN TO S D E L D ER ECH O N ATUR A L 95 algo si resulta muy fructífero. Por tanto. o lo que requiere pocas cosas. acto A que el B. como se demostrará en el momento oportuno. el resultado será 20. y. Falta todavía por explicar las diferencias que hay entre tomar por cierto lo fácil y lo probable. si es inútil puede resultar muy dañino. Por tanto. sino que. mejor dicho. De esta forma habrá un peligro míni­ mo de equivocarse. y la bondad sea 4. tenga aptitud para coexistir en el momento presente con todo lo demás. lo que es lo mismo.

96 G. W. LEIBNIZ

ción de todas las circunstancias; potjan to ,
no puede afirmarse indefinidamente que un
acto justo es más probable que uno injusto.
Lo más fácil y lo que se ha ae presuponer se
diferencian tanto como lo Menor y la parte.
Es más fácil aquello en lo que hay algo más
pequeño o mas escaso que en su opuesto
cuyas necesidades son parte de lo opues­
to a sus necesidades. Por tanto, todo lo que
se ha de presuponer es más fácil, y no al
contrario. Precisamente porque incluso
toda parte es menor que el todo, no todo lo
menor es parte de lo mayor. Pero de esto
trataremos más exhaustivamente en otro
lugar.
Se entiende lo justo como aquello que en algún caso
se fundamenta en el amor a todos.
(es decir, si se le supone solo, o si al menos
se le supone sin circunstancias que lo obsta­
culicen. Las circunstancias son accidentes
del acto, por lo que el acto puede suponerse
sin ellas, aunque no puede suponerse abso­
lutamente sin alguna de ellas).
Así pues, todo lo que es justo es posible
como acto para el hombre bueno. El hom­
bre bueno y el que ama a todos coinciden.
Es posible lo que existe en algún caso. Por
tanto, lo justo y algún acto de quien ama a
todos coinciden. Con el término acto en­
tiendo incluso su propia omisión.
No es justo lo que no se entiende como aquello que
en algún caso existe en quien ama a todos;
por conversión por contraposición del teo­
rema anterior.
Es justo lo que se entiende en algún caso que existe
en quien ama a todos;
así pues, coinciden, mediante la demostra­
ción del teorema.
Lo que no es justo, ni siquiera en algún caso se en­

LO S ELEM EN TO S D E L D ER ECH O N ATU R A L

97

tiende que existe en quien ama a todos, es
decir,
Nada que sea injusto en algún caso se entiende que
existe en quien ama a todos.
Lo que puede demostrarse respecto de lo
justo puede demostrarse también respecto
de lo que es obligado, porque todo lo que
es obligado es justo. Teorema. Por ejem­
plo:
Nada que.es obligado se entiende que existe en «no
algún» caso en quien ama a todos.
Pero esto se verá más ampliamente.
Todo lo que es obligado en todo caso se entiende
como aquello que existe en quien ama a to­
dos.
En todo caso, es decir, sea lo que sea lo
que supongas, pero no quiere decir en todo
tiempo.
Ésta es la prueba del teorema. Precisamen­
te porque coinciden lo que el hombre bue­
no tiene como obligado y necesario, lo ne­
cesario y lo que en todo caso se entiende
como tal, es decir, lo definido y sus defini­
ciones.
Lo que no se entiende en todo caso como aquello
que existe en quien ama a todos, ni siquiera es obli­
gado, o, lo que es lo mismo, es omisible o indebido
lo que en algún caso no se entiende como aquello
que se fundamenta en el amor a todos;
por conversión mediante contraposición del
teorema anterior.
Lo que es en todo caso, se entiende que existe en el
que ama a todos, y es obligado;
por conversión simple del teorema, precisa­
mente porque coinciden lo que el nombre
bueno tiene como obligado y necesario,- lo
necesario y lo que se entiende en todo caso,
lo definido y su definición. En este momen­

98 G. W. LEIBNIZ

to, en los casos coincidentes tiene lugar una
conversión simple.
Lo que no es obligado no se entiende en todo caso
que exista en el que ama a todos, o sea,
Lo que es omisible, en algún caso no se entiende
que existe en quien ama a todos..
A partir de esto se demuestra que la ley no
está fundamentada en lo justo; que si exis­
tiera sólo la rigurosidad, ningún crimen po­
dría ser cometido, o que si fuera cometido
alguno dejaría de ser un crimen: quién es el
que piensa que la Caridad tenga que ser in­
capaz de falta, más allá de toda la jactancia
de la sabiduría de los Estoicos. Añade a
esto además que el hombre se justifica, que
se borran sus pecados mediante la caridad
y la contrición: que en la caridad están con­
tenidos a la vez el arrepentimiento y la sa­
tisfacción, y que, por tanto, la caridad se
prepara para sí misma un purgatorio. Aña­
de que la fe está contenida en la caridad,
ue nosotros imitamos a Dios por la cariad, que por la caridad nos unimos a dios,
y que por la caridad somos felices. Pero de
todo esto hablaremos en el momento opor­
tuno.
Se dice que se entiende lo que tiene lugar
en algo, lo que recae sobre algo, lo que es
posible, lo que es verdadero a partir ele una
hipótesis. Ha sido tomada en esta profundí­
sima acepción común incluso por los juris­
consultos romanos a partir de la naturaleza
de las cosas. Decimos que es posible lo que
se entiende clara y distintamente, y no es
otro para el género humano el criterio 9 de
>robabilidad (del cual ya he tratado en otro
ugar) fuera de la existencia misma.*

3

[

* Kpitápiov.

es hecho (no es hecho) injustamente (indebidamente). Lo que es hecho (no es hecho) justamente (obliga­ damente). es hecho (no es hecho) injustamente (indebidamente). es hecho (no es hecho) por causa del bien de quien lo hace. es hecho (no es hecho) injustamente (indebi­ damente). es hecho (no es hecho) por quien lo conoce. Lo que se hace (no se hace) justamente (indebida­ mente) se hace (no se hace) por quien lo desea. pues podría . Lo que no es hecho (es hecho) por causa de la ar­ monía. Es posible todo lo que es justo para cualquiera que ama (es decir. Lo que es hecho (no es hecho) justamente (indebi­ damente). Lo que no es hecho (es hecho) por quien ama. es hecho (no es hecho) injustamente (inde­ bidamente). es hecho (no es hecho) injustamente (inde­ bidamente). Lo que no es hecho (es hecho) por causa de la vo­ luntad. Lo que no es hecho (es hecho) por quien lo conoce. es hecho (no es hecho) por causa de la voluntad. Lo que es hecho (no es hecho) justamente (obliga­ damente). se hace (no se hace) injusta­ mente (indebidamente).LO S E LE M E N T O S D E L D E R E C H O N ATU R A L 99 Lo que es' hecho (no es hecho) justamente (obliga­ damente). es hecho (no es hecho) por quien ama. Lo que es hecho (no es hecho) justamente (indebi­ damente). Lo que no es hecho (es hecho) por quien lo desea. para cualquiera. es hecho (no es hecho) por causa de la armonía. Lo que no se hace (se hace) por causa del bien de quien lo hace.

Es injusto lo que es posible para nadie que ama. etc. W. etc. Lo que es imposible (necesario) para quien busca la armonía. etc. Lo que es imposible (necesario) para quien busca su propio bien. etc. Lo que es imposible (necesario) para quien tiene o desea la felicidad de otro antes que su pro­ pio bien.1()0 G. Es injusto y además omisible (obligado y demás líci­ to) lo que es imposible (necesario) para quien busca su satisfacción. etc. Lo que es imposible (necesario) para quien piensa en la felicidad de otro. etc. etc. Es obligado lo que es necesario para todo el que ama. Lo que es imposible (necesario) para quien siente la felicidad de otro como deleitable.1 Conatus. Por tanto. LEIBNIZ suceder que alguna circunstancia fuera con­ traria a la justicia del amor). Es indebido lo que es necesario para alguien (nadie) que ama. es el que Ama quien piensa con su esfuerzo 10 en quien sitúa la identidad en la diversi1. Lo que es imposible (necesario) para quien lo ha previsto con el pensamiento. Lo que es imposible (necesario) para quien tiene una satisfacción. etc. etc. Es imposible todo que es injusto para cualquiera que ama. . Es necesario lo que es obligado para cualquiera que ama. etc. Lo que es imposible (necesario) para quien conside­ ra el estado óptimo de otro. Lo que ha de ser deseado como el mayor bien por quien lo conoce profundamente. Lo que es imposible (necesario) para quien aprecia la felicidad de otro como armónica.

LO S ELEM EN TO S D E L D ER ECH O N ATU R A L 101 dad (para el cual con su alteración se comenzó a cambiar algo. además. a partir de aquí es evidente que puede haber géneros o predicados del hombre bue­ no más amplios que éste. que puede abarcar infinitas cosas con una sola mirada. combinaciones. naturalmente. se parecerá a quien tenga que escribir mil cosas para completar en un número igual de puntos una carta. es de­ cir. Quien dé estas descripciones de forma tan tajante. sin duda. que sin duda nada será más claro por sí mismo. tal y como somos nosotros. pensará con relación a esto con empeño. y del recuerdo. ¿quién es el que en esta descripción desconoce al que ama? He aquí.. así como sin los nombres de los números. a fin de pensar con su esfuerzo si se sabe qué es (o que algo puede hacer o qué puede padecer) en un gran número «no de algunas cosas no» (de cosas singulares. o al menos a la atención. así también incluso sin ningún otro o. es decir. por lo menos. nada es más desagra­ dable en una primera mirada.) que pueden y no pueden ser pensadas en ello mismo. nada es más confuso al contemplarlo. y cuyo exponente es 30. en la naturale­ za o en dios. por tanto. esto es. Por lo demás. y cuantas complicaciones. etc. y éstas de forma tal que una parte suya sea igual a todas las demás. sin los demás signos de éstos en su lugar. Por favor. precisamente porque aquel que siente claramente qué es lo que puede hacer cam­ biar la cosa cambiada y hasta qué punto puede ser cambiada transformándola. dirigido de igual forma a la luz. con armonía. etc. se hagan con esos 30 números. al recuerdo. un uso de las palabras dirigido a una enérgica abreviación. de tal manera se pretenderá que sea leído por mí. como consta . sin embargo. más allá de 30 números aislados. nuestros pensamientos carecen del provecho de la luz del or­ den. Este mismo es el núme­ ro cuando el término de la progresión geométrica es del duplo. ordenaciones ternarias. Por tanto.

102 C. LE1BNIZ " 2 <o . W.

) En la felicidad LOS ELEMENTOS DEL DERECHO NATURAL 103 .(L e tra A .

a lo jus­ to. lo que. Sin em­ bargo. sin embargo. con multitud de problemas. para expresarse fácilmente respecto a tan considera­ ble grandeza.000.104 G. tanto ingenio se ha derrocha­ do para nada. sino para tejer toda una tela a partir de no­ sotros mismos. si además todos estos términos se aplican conforme al ejemplo del séptimo corolario. aunque fuera enorme. Si alguien consagrara toda su vida en este caso a pre­ parar todos los ejemplos posibles de la Aritmética que pudieran formarse con los números desde el 1 al 1. W. Y. de los Legisladores. de mane­ ra que para percibirla casi es necesaria la eternidad. tengo que atreverme a decir que. Esto es lo que nos conmueve con su simpleza. siempre vuelta sobre sí misma y tan infinita por su variedad como inútil por su uso. De auuí procede el que los libros estén hinchados para la desesperación del saber con di­ versidad de cosas. lo que nos quita el tiempo más para los experimen­ tos que para entregarlo a la razón. Veis qué economía de saber se contie­ ne en las definiciones y en el arte de los predica­ mentos del Arte Combinatoria que estamos cons­ truyendo. puede apreciarse la extraordinaria cantidad de proposiciones que se produce. con abundancia de palabras. LEIBNIZ a partir de nuestro Arte Combinatoria. y además pudiera trabajar con cuidado e incluirlos en un único libro. a lo obligado y a lo indebido. al ser observadores de la armonía de la natu­ raleza. argumentos. de los Casuistas. con infinidad de cuestio­ nes. no como alabanza de dios. a la que un orador poco hábil revestirá con sentencias. lo que tantos volúmenes ha llenado. que se ha procurado toda una infini­ dad de volúmenes por parte de los Escolásticos. no se puede atribuir [eterni­ dad] alguna. ejemplos. partiendo de todo esto. Este núme­ ro es increíble y es el par de Arquímedes. a lo injusto. tal como afirmaba elegantemente Bacon. o se multiplica por 7. imágenes. nos convierte en arañas en lugar de en abejas. habría prestado un servicio sumamente útil al géne­ .

estas Tablas del Arte combinatoria. más ameno. . que ya hemos dicho en otro lugar cómo pueden hacerse móviles y variables si se aplicaran a las ruedecillas. más útil y más perfecto sea. solamente con que se le ordene con un artificio muy fácil.LOS ELEMENTOS DEL DERECHO NA TURA L 105 ro humano. más abreviado. IPanepistemonica. lo mismo que el que calculó las Tablas de los senos. 11 \Panarithmiam. lo mismo que el que haya de pro­ ducir una máquina que supere espontáneamente to­ das las dificultades y que se mantenga con fuerza. Todo lo que es injusto es imposible para quien ama a toaos. en lugar de una Máquina que produce todo el conocimiento l2. y mejor cuanto más universal. [ Es justo todo lo que es hecho por aquel que \ ama a todos. tal y como nos imaginamos en esta función propia de dios al Conjunto de todos los Nú­ meros " . que quien calculó las Raíces. lo que es hecho es posible. 6. Por tanto. I Es omisible lo que es imposible para quien ama a todos. Es justo todo lo que es posible para quien ama a todos. Es injusto lo que es imposible para quien ama a todos. 1 Todo lo que es justo es posible para quien ama a todos. de igual manera preparamos. Lo que no es justo no es realizado por quien 1 ama a todos. Así pues. que quien calculó una Tabla pitagórica mayor. 1. 7. que quien calculó los Logaritmos.

13. Por el mismo procedimiento se siguen todos los teoremas y se producen otros 15 nuevos: a) 1. i Es obligado todo lo que es necesario para J quien ama a todos.106 C. 2. Es contingente todo lo que es indebido para quien ama. 6. 10. Es lícito lo que es necesario para quien ama. Digo aquí posible para quien ama. Todo lo que es justo es posible para quien ama. 1 Todo lo que es obligado es necesario para I quien ama a todos. N Es justo todo lo que es necesario para quien ama a todos. 9. Porque todo lo que es necesario es hecho. 11. 12. 14. Es indebido u omisible lo que no es hecho por quien ama a todos. 4. Es contingente todo lo que es omisible para quien ama a todos. Es contingente todo lo que es injusto para quien ama a todos. 3. Es injusto lo que es imposible para quien ama. Es contingente todo lo que es injusto para quien ama.1 Es omisible todo lo que es contingente para 1 quien ama a todos. 5. porque pue­ de decidir con amor. Es obligado lo que es necesario para quien ama. LEIBNIZ 8. ¡ Corolarios 1.W. Si se sustituye a quien ama a todos auien se complace con la felicidad de to­ dos . 7. Es omisible lo que es imposible para quien ama. Lo que es obligado es hecho por quien ama a todos.

. Substituye a la felicidad por el estado mejor al estado. quien siente que en la felicidad de todos la identidad está compensada por su di­ versidad 4. substituye a quien complace: a aquel pa­ ra quien (la felicidad de todos) es un bien per se 7. en lugar de a quien se esfuerza: a quien comienza a obrar 12. 1. en lugar de obrar: cambiar lo que ya ha sido cambiado 13. ) fuerza en obrar aproximadamente tal y como sería 6. siguen ahora los que subs­ tituyen a la felicidad. a quien desea vehemente: a quien se es­ fuerza por sentir 9. en lugar del cambio: al mismo tiempo el fin y el inicio de los opuestos 14. por una multitud de todas las co­ sas '* Conatus. auien siente como armoniosa la felicidad de todos 3. por la totalidad de los acciden­ tes al todo. a quien conoce profundamente: auien co­ noce lo que puede hacerse o padecerse Hasta aquí hemos tratado acerca de los términos que substituyen al deleite.LOS ELEMENTOS DEL DERECHO NATURAL 107 2. substituye por el bien: lo que es deseado vehementemente por quien conoce pro­ fundamente 8.11. en lugar de sentir: pensar con esfuerzo 13 10. > substituye a quien siente: a quien se es5. „ 2. —20. 3.

EIBNIZ a los accidentes. Al mayor: aquel cuya parte es igual al otro todo 88 .—31. W. Al mejor: el máximo bien 44.-4 5 .10. por los que pueden no ser predicados 11. 4. por los atributos contin­ gentes a los atributos. por los que pueden ser 6. A todas las cosas: no algunas no 88 A todas las cosas: una enumeración de las cosas de una en una. . A todas las cosas: una enumeración de las cosas de una en una. bien es cuando la armonía es pensada por quien conoce profunda­ mente. De ahí que ______ esta definición de bien sea universal. respecto de la cual cada una está en su lugar. 44 7Í. l. respecto de la cual cada una está en su lugar.9.) 14 Conatos.5.+44. a los contingentes.9. predicado 8. pensar en la armonía (Luego. Al máximo: mayor que todo lo demás 44. A todas las cosas: no algunas no 3 2 . 46. en qué puede hacerse o padecerse.7. — en vez de sentir: pensar con esfuerzo Lo que nos esforzamos en sentir con es­ fuerzo 14 ya lo pensamos con esfuerzo. Precisamente pensamos porque nos es­ forzamos en pensar — en lugar de pensar con esfuerzo. al igual que en su utilidad.— 16.308. es decir. Ser predicado es ser pensado en una mis­ ma cosa 17.108 C. . aunque no sea en ella misma sí al menos en sus efectos. Por bien: lo que es deseado vehemen­ te por quien conoce profundamente — Por lo que se desea vehemente: lo que nos esforzamos en sentir.

se produ­ cen muchos miles de definiciones de lo definido igualmente verdaderas. es la suma de los teoremas que se han de construir a partir de la definición de hombre bueno. Conoce: el que siente con claridad 1848. sus se­ mejanzas. Todas las proposiciones son convertibles. puesto que el hombre es aquel que ama a todos. hemos explicado simplemente el término del que Ama. como la intimidad de las cosas seguramente :s parece a los ignorantes una paradoja.LOS ELEMENTOS D EL DERECHO NATURAL 308 3f. es decir. Y. Si­ guen a continuación los Corolarios o las proposicio­ nes formadas a partir de las proposiciones converti­ bles únicamente con su división. sus ejemplos. menos abreviadas son. Así ues. o con relación a las definiciones de lo propiamente definido respecto de sí mismo. del sujeto y del predi­ cado que son igualmente manifiestos. gracias al arte combinatoria. La suma da f. 109 A quien conoce profundamente: quien conoce qué puede hacer y qué puede padecer 924. Aproximadamente mil quinientas proposiciones están expresadas aquí en unas pocas palabras. pero no igualmente claras. 1485600. la ciue no podría transformarse en una masa considerable de elocuencia con sus sentencias. sus cálculos y sus usos.924. no el término de Todos. sin embargo. K . ya sea respecto de la definición de lo definido o respecto de su contraria. Pero cuanto más claras.99040 15f. Hacer y padecer: cambiar lo que ha sido cambiado y ser transformado al transformar. Ésta es la suma de los Teoremas y de todos sus teoremas recíprocos. por tanto ha de ser repetida algunas veces una infinidad de proposiciones contrarias. me atrevo a decir. Todos han de ser expuestos frecuentemente con la enumeración de cada uno de ellos respecto de su propio lugar. ninguna de ellas es.4952 20f.

se de­ leita con su bien. se esfuerza en ser útil al amado. a no ser que su esfuerzo sea un obstáculo para la felicidad del otro. Siempre falta algún bien. parte de ella. Todo el que ama busca el bien del amado per se Todo amor es total. al me­ nos. pero no todo amor es igual: difieren en la magnitud pero no en el grado. a no ser que se vea impedido por algún otro esfuerzo contrario. Todo aquel que ama es útil a su amado. para mejorar. es decir. Por tanto. el esfuerzo hacia el bien no es obstáculo para el esfuerzo por la felicidad. porque en todo aquel que ama. por tanto. amante de la diversidad. Todo hombre bueno es amante. si tuviésemos los Elementos de las demos­ traciones acerca del amor. LEIBNIZ Es imposible examinar infinitamente su número casi infinito. si le es posible. Cualquiera que se esfuerza lo hace. Todo el que ama se esfuerza en ser útil al ama­ do. su aplicación sólo sería necesaria respecto del hombre bueno. Está en un constante esfuerzo 15 por transformar algo o por cambiar a mejor. Se deleita con su felicidad. Por tanto.110 G. Todo esto es verda­ dero en un hombre bueno. Quien ama se esfuerza por la felicidad del amado hasta donde puede. 15 Conatos . y. de la proporción. W. Nos esforzamos en sentirlo y nos esforzamos aunque no sea posible obtenerlo. si puede. Está deseoso del deleite del alma. quien se deleita siempre en hacer algún bien a su amado. produce un bien. a no ser que no pueda o esté impedido por algún otro amor que lo obstaculice. Así pues. porque es menor. y. consigue la felicidad misma o. es armonioso. Por esta razón nos deleitamos y pensamos en esto con el empeño de sentirlo.

como si se pudiera elegir un tercero. el pla­ cer es distinto. y. por tanto.L O S E L E M E N T O S D E L D E R E C H O NA TU RA L 111 Si coinciden varios amores. Pero esto ha de ser explicado de forma dife­ rente a partir de esta doctrina acerca del concur­ so de voluntades y de las composiciones de las armonías. Pero el resultado es la diferencia de las efi­ cacias. vence el más fuerte. esto es. . se destruye la eficacia de ambos. sin embargo.) Si varios amores encuentran la dirección precisa. aunque la felicidad sea análoga. vence el ma­ yor. Así pues. el resultado es la mitad de la eficacia de ambos oblicuamente. cuando la armonía en la feli­ cidad es mayor. (Porque no pueden ser en una identidad de grados. a la identidad. Si se contraponen dos amores. recíproca­ mente. Por tanto. El amor es mayor cuando es mayor el placer a partir de la felicidad. la mayor que pueda ser producida en la situación presente. la eficacia mayor se calcula respecto de lo menor. Si coinciden indirectamente varios amores desiguales. El amor es mayor. Porque. Si coinciden indirectamente varios amores igua­ les. si se contraponen dos esfuerzos. el producto es eficaz. Porque la felicidad es mayor cuando la ar­ monía es mayor. La armonía es mayor cuando la diversidad es mayor. Si son iguales. la eficacia de ambos se conjunta en una. el esfuerzo efi­ caz tiende a la armonía. y su distancia respecto de la eficacia de lo menor se calcula con relación a la distancia con relación a la efica­ cia de lo mayor. sino en una variedad de grado. y se reduce.

y lo mismo le sucede al seno con relación al seno. . sin embar­ go Dios lo realizó una vez añadido el aire o el espíritu del universo. LEÍBNIZ Casi con esta razón es con la que se explica la conversión y la conversión recíproca. lo mismo sucede en el hombre bueno. Por tanto. partiendo de unas leyes abstractas del movimiento. es necesario que se produzcan siempre innumerables choques de amores. La distancia de la eficacia a partir de la eficacia es el valor del ángulo y. éste sería algo distinto. para que sucedieran todas estas cosas en los cuerpos y en las mentes. la razón de la distancia a partir de la distancia misma es el va­ lor del cálculo del ángulo respecto del propio án­ gulo. y toda esta doctrina ha de ser empleada para explicar sus resultados. Si bien ha de manifestarse que en la teoría del movi­ miento. W. puesto que.112 G. por tanto. como éste ama a todos.

Ilícito Equitativo. de la misma manera que Aristóteles en las Éticas re­ mite al arbitrio del hombre prudente todo lo re­ lativo a las normas que no había de ser com­ prendido: como si la cólera lo determinara 1 dx.126. sino en cuanto que pueda hacerse con poca facilidad. 6. II. 1107 a I. el estado con­ solidado) del hombre bueno.i imposible f por unHombre i lioque es ) necesario ( Bueno ) [ contingente / Sabiamente. los Jurisconsultos romanos remi­ tían al Arbitrio del Hombre bueno todo aquello que no podía ser definido en las Leyes. 1113] . y digo consoli­ dado no en cuanto que no pueda pensarse. áv ó (ppóvipoc óptoEte. Lícito Injusto. l o s e l e m e n t o s DEL DERECHO NATURAL Segunda mitad de 1671 (?) es el hábito (es decir. l a ju s t ic ia Justo. Aristóteles: Ética a Nicómaco. Obligado Ináferente \ /posible \ quesea hecho /estodoaquc.

] Bonus nullum habct inimicum. debe ser tomado en el sentido de que son atributos del hombre bueno en relación con el obrar o el padecer. Es injusto lo que es absoluto. Posible \ Imposible í es todo Necesario l aquello que Contingente / puede no puede no puede no ser hecho puede no Por tanto. tal y como expresivamente dicen los germanos. y no sin utilidad. C.114 G. lo que dice Grocio que el Derecho y la Obligación son cualidades morales. nues­ tro pudor y. que dice que los hechos que hieren nuestra piedad. 633). W. a nuestros Modos del Derecho. en general. •’ «[. es necesario creer que no es posible que nosotros los hagamos. las transpo­ siciones y las oposiciones de los Modos demos­ tradas por Aristóteles y sus comentaristas pue­ den ser transferidas. La potencia de matar a un ¡nocente es propia del hombre fuerte. . LEIBNIZ es la potencia La obligación es la necesidad el derecho I del hombre bueno Aquí es oportuna la sabia sentencia de un anti­ guo jurisconsulto.. No puede soportarlo 2. el hombre bueno (a) es aquel que ama (b) a todos (c) 3. lo que implica una contradicción que sea hecho por un hombre bueno. Prasch. 2 Er fans nicht übers herz bringen. todas las complicaciones. como si tuviera las ma­ nos unidas por una fuerza superior. en GRUA. Por tanto. y no del robusto y del hombre bueno al mismo tiempo. nam et malí (inquit) proptcr consuetudincm naturam diligendi» (Extraía de J.. aquellos hechos que van contra nuestras costumbres. nuestra reputación.

a quien al primer golpe de vista no odiamos o menospreciamos. Ahora que es­ tamos aún obcecados por nuestro amor propio. semejante a la im­ portancia de un gusano nacido en un hombre vivo. la universal y la alterna­ tiva. los Teólogos Místicos y los hombres virtuosos de to­ dos los pueblos y lugares nada celebran. Ni Moisés. vemos a los otros sin la aten­ ción del espíritu. consuma indiscriminadamente los miembros más nobles. imaginamos a un único indivi­ duo sobre la tierra. descansé satisfecho en ésta: he encontrado a ésta como la primera. no sabedor o indiferente a la estructura admirable y a la razón que anima a toda esta máquina y que. que lo trastornara. como ya he dicho en su momento. lo defor­ mara y desbaratara todo. ni los Após­ toles. pero sólo si contempláramos y levantáramos los ojos hacia la Armonía Universal. ni el placer ni el dolor impulsa a los bru­ tos. no sería injusto. viviendo sólo para sí mismo. (b) Es inseparable el estudio de la Caridad y de la Justicia. nos movemos en el mundo en medio de un enorme gentío. o quien es impulsado por el placer y el dolor. Yo mismo. por cau­ sa de la miserable temeridad de los prejuicios. ni Cristo. sino insensato. es decir. entorpe­ cidos por el lujo. Cuán poco es aquel a quien procu­ ramos conocer a fondo. persona es todo el que se ama. Los Platónicos. y furiosos por la ambición o la avaricia. Es verdad. invocan y recomiendan más que el amor. ex­ ceptuando a dios. todos nos amaríamos.LOS ELEMENTOS D EL DERECHO NATURAL 115 (a) Por ejemplo. (c) Todos. Retenemos en la memoria a quienes hasta tal punto se les ha observado que nos está permiti­ do menospreciarlos u odiarlos. tras haber examinado innumerables nociones de Jus­ ticia. que nos . todas las personas. es decir. si. ni los primitivos Cristianos regularon la Justicia sino por el amor.

Con un amor mutuo y. el ingenio en el picaro: en el peor de todos. al 3 añade 3. pero no nos permite que los amemos. por ello. Cual­ quiera que pueda. Pero. aunque haya un camino ampliamente accesible para todos. Por tanto. junto con el amor va unido un esfuerzo supremo por intentar obtener el bien del amado. uno encierra al otro. sino incluso ser felices. tal y como nuestra benevolen­ cia es con relación a los animales de carga. el conseguido por el mayor aumenta más que el obtenido por el menor: dos veces dos son 4. pueae ser amada. porque. Por lo demás. concedemos valor a la ca­ beza de los ciegos y. Precisamente poraue la incorrec­ ción tiene la naturaleza de la multiplicación más que la de la suma. Amamos a la vez en el malvado y en el necio su humanidad. y gozar verdaderamente de la bondad de la vida. si multiplicamos dos números por un mismo nú­ mero. aunque es propio de quien es justo o de quien es bueno amar a todos. sincero. dos veces tres son 6. Por ello. el amor tiene diversos grados. amamos la honra­ dez en el sencillo. Cuan­ to más tiene uno. De esta forma. toda aauella persona cuyo bien puede ser buscado. tanto más gana en la multipli­ . debe sacrifi­ carse el peor. sólo nos lo dejaremos abierto mutuamente. que los utilicemos incluso hasta su agotamiento. hay potencialidad de bien. al menos. por tanto. por tanto. W. LE1BN1Z burlemos o aue los deprimamos incluso en el más alto graao.116 G. en caso de choque. ahora somos atormentados y nos atormentamos mu­ tuamente y nos inculpamos con mutua culpabili­ dad unos a otros de una insensata malicia. al amor le basta incluso con la mínima capacidad de bien. debe buscarlo. incluso en igualdad de condiciones. la corrección se apli­ ca mejor a un bien mayor que a uno menor. podríamos no sólo estar seguros. la multiplica­ ción por el dos al 2 añade 2. Así pues.

porque no vemos los motores. a par­ tir de esta definición. cuando vulgarmente decimos que amamos la co­ mida. que se mueven espontáneamente. Así pues. Todo el que siente representa el objeto como en un espejo. En el bruto existen sentidos externos: representación y acción en correspondencia. . por ejemplo. o una Persona. los sentidos no son otra cosa que una acción hacia una pasión propia. Así pues.LOS ELEMENTOS DEL DERECHO NATURAL 117 cación. E 4 Lieben das man vor liebe fressen móchie. Por tanto. y actúa regular y ordenadamente con relación a un fin. con cuya degustación nos deleitamos. y mucho menos razón. como un reloj. El deseo de unidad no es amor. de la misma ma­ nera que la vida es un movimiento diverso y esontáneo. el amor sensual es completamente di­ ferente al amor verdadero. el lobo ha de afirmar que ama al cordero. creo que imaginaría que había en él un cierto conocimiento (de la misma forma que los indios consideraban sabios y partícipes del secreto a los escritos que se intercambiaban los españoles). no hay sensibilidad. Amamos lo que en realidad se desearía com er4. esto no se da en las plantas y en los rutos sino de una forma aparente: creemos. la satisfacción y el dolor. Así pues. pueden demostrarse mu­ chos célebres Teoremas de gran importancia para la Teología y para la moral actual. En otro lugar mostraré que las correc­ ciones de la multiplicación tienen una cierta na­ turaleza. es aquel que tiene voluntad. A mamos aquello con cuya felicidad nos deleitamos. Por lo demás. pues. Uno cualquiera. En los Brutos no se da placer y dolor. o bien es aquel de quien se predica el afecto. Si alguien viera primero el espejo sin nadie que lo enseñe.

podré demostrar sin duda alguna que ade­ más hay razón. por consiguiente. Tal su­ cede en las que es exigido lo que denominan unanimidad. Esta razón puede estar de­ terminada por la mayoría. una [razón] no sacada de la experiencia y que ha de ser ejercitada a su debido tiempo. es disuelta jurídicamente. por la suerte o por cualquier otro procedimien­ to. Pero qué es lo primero que en­ contramos en la infancia. por la ponderación de todas las razones. El pensamiento es la acción en uno mismo. recordamos cuando he­ mos sentido haber sentido). 4 Conatus. La voluntad es el esfuerzo 5 de quien piensa. por causa de su cons­ titución. y. y. Si en los brutos hay placer y do­ lor. Así pues. cosa que es dificilísima. aunque todos los hom­ bres fueran mudos y sordos. hablarían con ges­ tos y con algún invento puesto en común y con el uso de ciertas señales convencionales. o en las que los acuerdos amistosos son tenidos como áncora de salvación. la per­ cepción de la armonía o de la disarmonía. LEIBNIZ Si alguien viera su reloj. o del*4 9 Conatus. si hubiera en ellos algún sentido. nosotros torturamos a las bestias inocentes de la forma más miserable. Por ello. En verdad. y ésta es precisamente aquella que está compuesta de varios miembros o personas naturales y que en caso de disenso representan a todos. son Personas imperfectas aquellas Organizaciones en las aue. se imaginaría que había en él voluntad. . Por fin. por ello. Cualquier cosa que se haga en uno mismo está en la memoria (así pues. se dan incluso personas ju­ rídicas. no se puede llevar nada a cabo. El esfuerzo 6 es el inicio de la acción.118 G. como por ejemplo las asociaciones. W. por­ que tienen voluntad. esto se vería como una inexcusable crueldad.

LOS ELEMENTOS D E L DERECHO NA TORAL 119 placer y del dolor. Cuando se dé un progreso del bien hacia el infi­ nito.* La esencia es anterior por naturaleza. e incluso la opinión o la curiosidad nos traen una cierta sensación del fu­ turo y de ahí proviene el esfuerzo de hacer o la voluntad. Incluso en d i o s hay mutación. el ejecutante es en el tiem­ po anterior al efecto. Se dan impulsos posteriores a haber sido produ­ cido algo. De esto se hablará en el momento oportuno. pero la acción precede a la pasión únicamente por naturaleza. Con el pensa­ miento captamos la esencia. Así pues. pero en cuan­ to al tiempo lo es la existencia. Cuando digo: si existe A existe también B. Causa es aquello que está impulsando a la naturale­ za antes de aue sea producido nada. pero no aquello que puede ser pensado antes de uno mismo. pero tal y como existe la cantidad en un ángulo. Así pues. el efecto muchas veces im­ pulsa a la causa. y en otras cosas no extensas. Es anterior por naturaleza pero no lo es en el tiem­ po. con los sentidos la existencia. A es quien produce. De. La felicidad es el estado óptimo de la persona. lo que se sigue es que el Estado óptimo consiste en un progreso no obstaculizado hacia . La acción es aquello cuya mutación es causa de una mutación. porque en él hay Acción. B es to produ­ cido. una vez comparado el viejo sentir con el nuevo. pero no aquello que puede ser pensado con claridad antes de uno mismo. la misma manera es anterior en el Tiempo todo aquello que puede ser pensado con clari­ dad antes que otra cosa. aquello que puede ser pensado con claridad antes que otra cosa. La mutación es el inicio de una cosa y el final de otra.

por ejemplo. Toda maldad procede del error. Esto ha de ser aplicado hasta el final.7 3 7 Conocer. su predicado es racional. Así. Por lo demás. LEIBNIZ cosas ulteriores siempre buenas. Lo óptimo es el máximo bien. de ello trataremos en su momento oportuno. para ue al final se conozca algo sin la incomodidad e una definición prolija o de una demostración difícil. . y hace de sujeto para otros predicados. Nombre procede de noscere 1. así pues. Es decir. gue la felicidad consista en una exquisita sensación del bien pro­ pio o en una excelente opinión de uno mismo.120 G. como un atributo necesario. Real­ mente su sujeto es o la definición de la cosa o el pronombre esto. La afección. bueno es lo que es deseado por quien conoce a fondo. Apetecer es querer disfrutar. El nombre es el predicado primero de la cosa. el nombre del hombre es hombre. El estado es una asociación de accidentes. Ningún deseo se tiene para con lo desconocido. al acercarnos a la demostración real. W. ¿Voluntad de qué? Ver más arriba. sino inacción: no hay nadie que sienta su propio bien que al menos no desee su continuidad. sin embargo no hay deseo alguno hacia lo cono­ cido que naya de ser reprobado. El atributo es un predicado distinto del nombre. la forma consiste en una aso­ ciación de afecciones. El accidente está tomado aquí como un atributo contingente. es bueno para quien lo desea. Y esto se diferencia del verdadero bien y del aparente. La suspensión del deseo o el deseo en el que no se desee nada no supone calma.

Esta es la causa real de la mayoría de las locuras. en­ tonces. olvidando la ficción.LOS ELEMENTOS D EL DERECHO NA TURAL 121 Disfrutar es sentir el bien presente. De esto se sigue que nadie puede conocer profundamen­ te una única cosa y que al mismo tiempo no sea sapientísimo. por causa de la acción. reyes y heroicos ca­ balleros y dominadores del mundo. * Inielligere. El teorema existe por causa del proble­ ma. dado el encanto del sueño. En esto consiste la diferencia de la sim­ ple imaginación o ficción. un pensar práctico. Si me imagino que es­ toy en medio del fuego. un profundo conocedor del universal. . Y esto tanto de por sí sola como combinada con otras cosas. leer la interioridad. o sea. de forma que nos lo creamos. Aunque podamos tener la facultad de fingir. o sea. estaré persuadido. es por lo que se sienten. me esforzaré en salir de él. es decir. deleitándonos con sus propias fantasías en un primer momento deliberada y consciente­ mente imaginando un siglo de oro y una cierta felicidad quimérica. Éste es un verdadero conocimiento práctico. Pero la palabra entender es tomada en la actualidad en * Pernoscere. Conocer profundamente consiste en saber qué es lo que una cosa puede hacer o padecer. pues el pensamiento sigue a la voluntad o el esfuerzo sigue al pensa­ miento. tal y como suele sucederles a los mentirosos. Sentir o representar es pensar con voluntad. la Ciencia. y una vez perturbada la razón incluso creen que lo son. En lugar de conocer profundamen­ te 8. y. o si me lo represento. se diría en un latín más perfecto como en­ tender 9. no se sigue de ello mo­ vimiento alguno. pero si lo siento. aunque pueda opinar que es falso.

La armonía es la diversidad compensada con la identidad. Bello es aquello cuya armonía se comprende clara y distintamente. Es decir. Agradable es el objeto de la percepción del pla­ cer. sino exclusivamente per­ cibido con la lengua. Vulgarmente es bello lo que es agradable de ver. Las delicias de la co­ mida es un movimiento armónico que no es en­ tendido en nuestra mente por nosotros de una forma clara y distinta. sin embargo. es sumamente agradable en los largos discursos cuando nadie sospecha conexión alguna. en los núme­ ros y en los movimientos. proporcionada y bien dispuesta. incluso en los versos rimados que el pueblo llama leoninos. El conocimiento 10 es el juicio verdadero. Es evidente que son distinguidas las pinturas con sombras y las canciones con disonancias armónicamente 10 NOtilia. Por ello son necias las proposiciones idénticas. y. Es su­ ficiente con rimar el final de la terminación. LEIBNÍZ un sentido más relajado a la vista de todo cono­ cimiento. por tanto. . W. Nosotros no llamamos be­ llo a lo dulce. armónico es lo uniformemente dese­ mejante. sugestiva o ingeniosa. La variedad agrada pero reducida a la unidad. La con­ formidad agrada si es novedosa. Conocer es representarse o sentir. aunque lo sea. lla­ mamos bello a dios. al pensamiento o a un dis­ curso. El deleite o el placer es la percepción de la ar­ monía. tal y como se la percibe a ella sola en las figuras. no agrada siempre la misma terminación.122 C. por­ que son obvias y demasiado iguales. Alegría es el placer que es percibido sólo por la mente. ri­ mando de forma diferente el inicio. sorprendente e inesperada.

En favor de dios habla la armonía del mundo. comparada con la eternidad. (]ue es capaz de abarcar lo infinito. Por ello. parece tener el valor de un momento discordante que.LOS ELEMENTOS DE L DERECHO NATURAL 123 compuestas. o no existe Rector alguno y las cosas mortales discurren con un incierto destino. es reducido a la armonía del todo. y esto acrecienta la admiración por quien gobierna. al compensarlo con otra disarmonía. para éstos una confusión de más de seis mil años (aunque esta confusión no carezca de su propia armonía). en favor de la fortuna la confusión de los proble­ mas humanos. . lo que es más evidente es el único camino para oponerse a las sutilezas de los Ateos en quienes una sentencia arrastró de manera dudosa su mente: o los dioses cuidan de la tierra. tal y como ya dije ante­ riormente. Pero hay quienes examinan esto más profundamente. Así pues. y. se extrae de la razón de todo placer y de todo dolor. finalmente. Esta proposición es propia de un gran momento. Percibir significa sentir algo como presente. de todos los afectos. disfrutar consiste en percibir un bien o sentirlo como presente.