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El orfismo (de Orfeo) es una corriente religiosa de la antigua Grecia, relaciona

da con Orfeo, maestro de los encantamientos. Al poseer elementos propios de los
cultos mistéricos, se le suele denominar también como misterios órficos.
Orfeo, en El Maestro, de Luis de Milán (1536), tocando una vihuela en vez de la clás
ica lira. La iconografía que lo acompaña, oculta en el paisaje y en el lema tiene mu
cho de críptica y mistérica, como era usual en la época. (por ejemplo, en la Hypneroto
machia Poliphili).
Índice [ocultar]
1 Introducción
2 Credo
3 Órficos
4 Bibliografía
5 Enlaces externos
Introducción[editar]
El movimiento órfico supone un enfrentamiento a las tradiciones religiosas de la c
iudad griega y, en definitiva, una nueva concepción del ser humano y su destino. B
ajo el nombre del mítico Orfeo, cantor y trágico viajero del Más Allá, surgen una serie
de textos que predican y atestiguan esa nueva religiosidad, una doctrina de salv
ación sobre el hombre, su alma, y su destino tras la muerte.
El orfismo se mueve exclusivamente en un plano religioso. Es una secta que cuest
iona la religión oficial de las ciudades peninsulares helénicas. En particular, a do
s niveles: uno de pensamiento teológico, otro de prácticas y comportamientos. El orf
ismo es, fundamentalmente, una religión de textos, con las cosmogonías, teogonías e in
terpretaciones que estas no dejan de producir. En lo esencial, toda esta literat
ura parece elaborada contra la teología dominante de los griegos, es decir, la de
Hesíodo y su Teogonía. Al ser el orfismo una literatura inseparable de un género de vi
da, la ruptura con el pensamiento oficial entraña diferencias no menos grandes en
las prácticas y en los comportamientos. Aquel que opta por vivir a la manera órfica,
el bíos orphikós, se presenta, en primer lugar, como un individuo y como un margina
do, es un hombre errante, semejante a esos Orfeo-telestes que van de ciudad en c
iudad, proponiendo a los particulares sus recetas de salvación, paseándose por el mu
ndo como los demiurgos del pasado. Miembros de una secta al margen de la política,
gente de libros y textos sagrados, y al mismo tiempo practicantes de sus ritos
mistéricos y de un peculiar ascetismo (con preceptos estrictos como el no comer ca
rne ni derramar sangre animal o vestir tejidos de lino), los órficos dejaron una l
arga huella en varios textos, pero también importantes ecos en muy diversos autore
s, especialmente en algunos filósofos.
Credo[editar]
El credo órfico propone una innovadora interpretación del ser humano, como compuesto
de un cuerpo y un alma, un alma indestructible que sobrevive y recibe premios o
castigos más allá de la muerte. Un precedente puede encontrarse en Homero, pero en él
era el cuerpo el verdadero yo del hombre, mientras que para los órficos es el alm
a lo esencial, lo que el iniciado debe cuidar siempre y esforzarse en mantener p
ura para su salvación. El cuerpo es un mero vestido, un habitáculo temporal, una pri
sión o incluso una tumba para el alma, que en la muerte se desprende de esa envolt
ura terrenal y va al más allá a recibir sus premios o sus castigos, que pueden inclu
ir algunas reencarnaciones o metempsicosis en otros cuerpos (y no sólo humanos), h
asta lograr su purificación definitiva y reintegrarse en el ámbito divino.
Para expresar su credo, los órficos recurren a una mitología de temas muy definidos:
de un lado, a una teogonía (distinta a la hesiódica) y, de otro, a una teoría soterio
lógica, de larga influencia posterior sobre el destino del alma.
Especial relieve tiene un mito dionisíaco que, en la interpretación órfica, explica el
carácter patético de la vida humana, en una condena en que el alma debe purgar un c
rimen titánico. Según este mito, los antiguos Titanes, bestiales y soberbios, mataro

Lo mataron. La teogonía órfica recoge ecos de teogonías orientales y concede un papel esencial a d ivinidades marginadas del repertorio hesiódico. De la mezcla de las cenizas de los abrasad os Titanes y la tierra surgieron luego los seres humanos. Nacen. El proceso de purificación puede ser largo y realizarse en varias transmigraciones del alma o metempsicosis. ya que también en formas animales puede latir un alma humana (e incluso la de un pariente). unos más de prosel itismo popular y otros más refinados. y de él res ucitó entero de nuevo el hijo de Zeus). Puede decirse por tanto que la denominación de órficos en el mundo griego tenía un pue sto importante. Zeu s los castigó fulminándolos con su rayo (sólo el corazón del dios quedó a salvo. habla de los órficos y de los pitagóricos como participantes activos de ciertos ta búes o prohibiciones. aportaba otra figur a central para el anclaje de las creencias órficas. lo cocieron y lo devoraron. lo descuartizaron. y se compone de fragmentos muy distintos. y por eso en el Más Allá los iniciados cuentan con una contraseña que los identific a. La existencia de las famosas láminas áureas procedentes de tumbas de Grecia y Creta. Esta mitología está expuesta en textos de muy diversas épocas. y saben que deben presentarse ante los dioses de ultratumba con un saludo ami stoso. Aristóteles. hijo de Zeus y Perséfone. al margen de símbolos y contraseñas. sí en la de la Memoria. como Nix. Hubo una tradición de textos anti guos en verso y comentaristas en prosa. que albergan en su int erior un componente titánico y otro dionísiaco. liber ada del cuerpo. con otras relacionadas con la reencarnación. En el siglo V antes de Cristo. proclamar 'también yo s oy un ser inmortal'. y no debe confundirse nunca con la per cepción griega sobre la formación de la vida y del universo. De ahí el precepto de no derramar sangre humana ni anim al. Órficos[editar] Los órficos (orphikoi) fueron un grupo que unió creencias procedentes del culto al d ios Apolo. Estas creencias fueron recogidas de narraciones sagradas ( iepoi lógoi ) que suele n datarse en el siglo III antes de Cristo. casi tumba y cárcel. Al final. Al iniciarse en los misterios. . pero más en forma sectaria. evitando derramar sang re de hombres y animales. y deben purificarse en ella en esta vida.n al pequeño Dioniso. pueda reintegrarse al mundo divino del que pr ocede. como indican las laminillas órficas que se entierran con ellos. el Tiempo. etc. el hombre adquiere una guía de salvac ión. por su parte. cargados con algo de la antigua culpa. Por otra parte. Creían que el alma se mantiene únicamente si se conserva su estado puro. conoció y manejó las llamadas Narraciones Órfi cas. con sus cualidades de pureza sexual. Los órfic os fueron muy aficionados a escritos y libros de nivel diverso. Las laminil las áureas apuntan instrucciones para realizar bien la catábasis y entrar en el Hade s (no beber en la fuente del Olvido. empez ando por breves restos de muy antiguos poemas y concluyendo con las glosas de époc a tardía donde se mezclan ecos filosóficos variados. Se sabe también que Platón se vio vinculado con oráculos y revelac iones órficas. o del Reinado de Dioniso. atrayendo al niño con brillantes jugue tes a una trampa. y habl a del Huevo Cósmico primordial. su facultad de profeti zar lo que ocurriría después de la muerte y sus dotes musicales. Orfeo. únicamente demuestran lo antes dicho: la existencia de algún tipo de sect a ritual con creencias religiosas acerca de la vida después de la vida y la transc endencia continua del alma. de modo que. y anteriores al período helenístico. Heródoto . con carácter órfico para el tratamiento del alma del muerto. Por ello us aron a Dioniso como un elemento purificador y figura central de sus creencias. confluyen con algunos textos de ma gia.). pues. Fanes. el alma. al final de la existencia.