Saber de computadoras permite aprender más.

MCC. Eugenio Jacobo Hernández Valdelamar jack@mail.rosenblueth.mx Fundación Arturo Rosenblueth 2005
Ya entrados en el siglo XXI, los sueños de los futuristas con respecto a que las computadoras proliferarían en los hogares y las empresas, son hoy una realidad. Todo este poder de cómputo de las PCs, dispositivos de comunicación y hasta electrodomésticos, debe ser aprovechado. Ya en la década de 1960 se veía la necesidad de contar con personal especializado para lidiar con estos ingenios, y es así como ahora muchas instituciones de nivel medio superior y superior integran en sus planes de estudio a la computación, tanto como objeto de estudio, como complemento de formación en otras profesiones. El auge del área es tal, que las carreras de informática y computación son ya de las más saturadas, junto con derecho y medicina, entre otras. Pero, si hay saturación ¿en qué se emplea alguien que sabe de computadoras? Basta consultar la sección de clasificados en los diarios, para detectar que las plazas más solicitadas son las de programador, soporte técnico, administración de redes y personal auxiliar con conocimientos de ofimática. ¿Son estas las plazas saturadas? Pero hay un factor a tomar en cuenta: acceder y operar una computadora hoy en día es mucho más sencillo que hace 40 años. Así que no solo los que estudian carreras especializadas son candidatos a un empleo. Las computadoras brindan oportunidades a todos, como el saber leer y escribir. En este sentido, saber de computadoras es una oportunidad para ser más competitivo, pues se tiene a la mano una herramienta que permite aprender, enseñar y transformar el entorno. Para asimilar esto, solo hay que analizar como cualquier proyecto de desarrollo de software implica aprender sobre otras áreas de conocimiento. Para hacer nóminas hay que saber de contabilidad; para hacer sistemas ERP hay que saber de administración de empresas, logística y varias cuestiones de operación de negocios; para hacer portales de comercio electrónico hay que saber de operaciones bancarias, modelos de negocio, marketing, etc. Cierto es que no siempre se requiere empezar de cero, leyendo los libros de cabecera de cada área; por lo general siempre hay un experto que servirá de guía (desde un usuario que conozca la operación diaria, hasta un gurú que se las sepa de todas-todas), y a estas personas hay mucho que aprenderles.

Más allá del desarrollo del software, durante la etapa de implantación, es muy interesante observar la dinámica de las personas que usan un sistema, y como este transforma su forma de trabajo. El punto es que aunque los conocimientos técnicos son importantes, el especialista debe tener una actitud de aprendizaje constante y compartir lo que se sabe. Este fenómeno debe observarse (e incluso estudiarse), pues junto con las necesidades empresariales y sociales, puede ser la fuente de renovación de los programas de estudio de la instituciones educativas. Así, los antes hackers son ahora consultores en seguridad informática; los biólogos con gusto por las computadoras (o viceversa) son especialistas en bioinformática; los químicos tienen especialidades en química computacional; los abogados pueden especializarse en derecho informático. Aunque es un hecho la sobreoferta de personal con conocimientos (no necesariamente formales) relacionados a las computadoras, está provocando una depreciación de los servicios de aquellos que han estudiado carreras técnicas y profesionales, la única forma de enfrentar este desafío es ofrecer como valor agregado al mercado, un nivel de excelencia en los conocimientos de TIC, la capacidad de colaborar con otros especialistas y el talento para proponer y realizar nuevas soluciones que respondan a las necesidades de los clientes. Aquellos con el conocimiento de una herramienta tan poderosa como las computadoras, no deben limitarse a usarlas como máquinas de escribir o hacer programas de altas, bajas y cambios, sino aprovecharlas para generar un cambio en la forma en la que aprendemos, trabajamos y vivimos.