You are on page 1of 230

Juan Cano Forrat

INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA DEL URBANISMO

Juan Cano Forrat INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA DEL URBANISMO
Juan Cano Forrat INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA DEL URBANISMO

Dewey: 711 ǀ 22 /C2271

1. Urbanismo Historia

Limusa, 2008 245 p. : il,; 23 x 17 cm. ISBN -13: 978-968-18-7159-8. Rústica.

Cano, Juan Introducción a la historia del urbanismo / Juan Cano Forrat. --México:

LC: NA9090

EDICION ORIGINAL PUBLICADA POR ©UNIVERSIDAD POLITECNICA DE VALENCIA EDICION AUTORIZADA PARA SU VENTA EN EL CONTINENTE AMERICANO. PROHIBIDA SU VENTA EN ESPAÑA.

84-9705-424-5

LA PRESENTACION Y DISPOSICION EN CONJUNTO DE

INTRODUCCION A LA HISTORIA DEL URBANISMO

SON PROPIEDAD DEL EDITOR. NINGUNA PARTE DE ESTA OBRA PUEDE SER REPRODUCIDA O TRANSMITIDA MEDIANTE NINGUN SISTEMA O METODO, ELECTRONICO O MECANICO (INCLUYENDO EL FOTOCOPIADO, LA GRABACION O CUALQUIER SISTEMA DE RECUPERACION Y ALMACENAMIENTO DE INFORMACION), SIN

CONSENTIMIENTO POR ESCRITO DEL EDITOR.

DERECHOS RESERVADOS:

©2008. EDITORIAL LIMUSA, S.A. DE C.V. GRUPO NORIEGA EDITORES BALDERAS 95, MÉXICO, D.F. C.P. 06040 51 30 0700

  • 5512 2903

    • limusa@noriega.com.mx www.noriega.com.mx

CANIEM NÚM. 121

PRIMERA EDICION HECHO EN MÉXICO

ISBN- 13: 978-968-18-7159-8

A Maite, mi razón de ser. A Juan y Patricia, mis más hermosas ilusiones.

CAPÍTULOS:

ÍNDICE

  • 1. INTRODUCCIÓN...................................................................................3

  • 2. EL MUNDO PREHISTÓRICO …………………………………………………….…….9

  • 3. MESOPOTAMIA……………………………………………………………………… ….29 ..

  • 4. EGIPTO……………………………………………………………………………………… 65 ...

  • 5. LAS CIUDADES DEL MAR EGEO………………………………………………… 83 ..

  • 6. LA CIUDAD GRIEGA………………………………………………………………… 101 ..

  • 7. LA CIUDAD ROMANA……………………………………………………………….119

  • 8. LA CIUDAD ISLÁMICA……………………………………………….…………… 135 ...

  • 9. LA CIUDAD MEDIEVAL………………………………………………………… …147 ...

10. LA CIUDAD DEL RENACIMIENTO……………………………………….….….169

11. LAS CIUDADES COLONIALES EN AMERICA……………………….….… 195 ..

12. LA CIUDAD BARROCA………………………………………………………… ….209

..

BIBLIOGRAFÍA……………………………………………………………………………………… ……239 ...

CAPÍTULO 1 INTRODUCCIÓN

INTRODUCCION A LA HISTORIA DEL URBNISMO

El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define la palabra ciudad como:

“Espacio geográfico, cuya población, general, numerosa, se dedica en su mayor parte a actividades no agrícolas”. Esta definición por oposición a lo rural, cuanto menos es muy imprecisa. La ciudad es un hecho físico que se debe estudiar de forma objetiva para leerla como el texto que nos permite comprender el contexto. La ciudad es la más comprehensiva de las obras del hombre. Como dijo Walt Whitman “lo reúne todo y nada que se refiera al hombre le

es ajeno”. El devenir de la historia de la humanidad ha acontecido, por lo general, en el entorno

de una ciudad. La literatura ha tenido casi siempre una ciudad como telón de fondo. Las mejores descripciones de Paris se las debemos a Balzac, y las de Madrid a Galdós.

Para Aristóteles, ciudadano de una ciudad es aquel que tiene la facultad de intervenir en las funciones deliberativas o judiciales de la misma, y ciudad en general, el número total de estos ciudadanos que bastan para la suficiencia de la vida. Esta definición corresponde a un concepto político de ciudad, en el que el propio estado es la ciudad, y la ciudad es el estado.

Para Ortega y Gasset, “la ciudad es un ensayo de secesión que hace el hombre para vivir fuera y frente al cosmos, tomando de él porciones selectas y acotadas”. La diferencia radical entre ciudad y naturaleza es la base de su definición, considerando a la ciudad como una creación abstracta y artificial del hombre.

La ciudad se ha ido formando y conformando paulatinamente al correr de la historia.

“Sucede un acontecimiento político y el rostro de una ciudad tomara nuevas arrugas”

(Spengler) o bien: los gestos de una ciudad representan la historia psíquica de una cultura. Una vez que la ciudad se ha implantado en el terreno propicio, implantación o fundación que en la

antigüedad tenía un carácter litúrgico y equivalía a transformar el nuevo solar en Tierra patrum (patria), la naturaleza humana va trazando las líneas de la nueva estructura, en un proceso vital en el que se halla implicado un circulo de costumbres, tradiciones, sentimientos, actitudes y características de una determinada colectividad. Pero es más: estas estructuras que han ido conformándose a través de este proceso, acaban por constituir ellas una segunda naturaleza: es decir, estas estructuras reobran a su vez sobre los habitantes, que se encuentran con una

realidad exterior con la que ya tendrían que contar. Walter Benjamín, en 1935 escribe “Habitar significa dejar huellas”. Esta realidad física que produce cualquier modificación, a su vez contribuye a reproducir modificaciones posteriores siendo mediadora de estas.

Al igual que Ortega y Gasset define al hombre como una realidad vital, trasladado este concepto al área más vasta de lo colectivo en la que se mueve la ciudad, definiríamos esta como realidad histórica, es decir, esa última instancia no es ni puede ser otra cosa que la historia. La ciudad, en última instancia, es un ser histórico.

Según Carlo Aymonino, hasta el momento actual, se h identificado históricamente

mediante el término “ciudad” un proceso continuo en el desarrollo de los asentamientos

urbanos socialmente organizados que parte, aproximadamente, de determinadas experiencias de la sociedad griega y se prolonga hasta la expansión mundial de las formas sociales anglosajonas.

07
07

Pero la ciudad según el sociólogo americano Robert E. Park- es algo más que una serie de calles, edificios, plazas…… es más un estado de la mente (a state of mind). Es un ente construido desde el pensamiento de la colectividad.

En un aspecto estético, Aldo Rossi concibe la ciudad como una arquitectura, en sentido positivo, como una creación inseparable de la vida civil y de la sociedad en la que se manifiesta; ella es, por su naturaleza, colectiva.

Así como los primeros hombres se construyeron su hábitat para morar en él y en estas construcciones tendían a conseguir un ambiente más favorable y cómodo para su vida, en ese microcosmos artificial, igualmente construían según una intencionalidad estética. Iniciaron la arquitectura al mismo tiempo que el primer trazo de la ciudad; la arquitectura es, según Rossi, connatural a la formación de la civilización y un hecho permanente, universal y necesario.

Pero, por otra parte, la ciudad siempre ha sido, y será, por la índole de su esencia, artísticamente fragmentaria, tumultuosa e inacabada. No encontramos en ellas esa forma definitiva y perfecta que ansía el sentimiento estético. Por eso toda ciudad es, estéticamente hablando, una frustración. Como manifestación artística, esta insatisfacción por la ciudad imperfecta se produce porque este fenómeno artístico se halla supeditado a la pulsación histórica. El constante cambio de ésta, bien sea por evolución o salto, no permite que se produzca el equilibrio requerido en toda creación estética. En síntesis, podía decirse que la ciudad participa del espíritu artístico, sin llegar a ser, sin embargo, una obra de arte.

La ciudad no siempre ha existido, sino que ha comenzado en un determinado momento de la evolución social del hombre, cuando ha aparecido la necesidad de agruparse por motivo específico, y puede transformarse en cualquier momento debido a una necesidad histórica, no natural, dependiendo de la misma evolución social que provocó la génesis de éstas.

La

única

manera

de

explicar

el

significado

de

las ciudades es describirlas

cronológicamente, justificándolas en función de sus circunstancias físicas, sociales, culturales, religiosas, a las que necesariamente están asociadas, en una relación de dependencia e

interacción.

La historia del arte penetra con su mirada más profundamente que la historia general, pues las fuentes de aquellas vienen dadas por la cosa misma. Las construcciones, el hábitat urbano que aún subsiste, contribuyen al acontecer artístico. Las vistas de antiguas ciudades amplían nuestros conocimientos en cuanto que nos permiten ver con los ojos situaciones pretéritas. La tradición gráfica informa con mayor precisión acerca de la génesis histórica de las construcciones, acerca de su rango estético, ideológico y semántico.

De entre los objetos temáticos de la historia del arte, las ciudades y grupos monumentales individualizados ocupan un solo lugar destacado en cuanto que en ellos se estratifican fases o momentos estilísticos. Solo las ciudades ideales se deberían construir siguiendo un estilo único. Las ciudades vivas siempre se han renovado. Cada una de las épocas de su historia se convirtió en arquitectura. Se enriquece, se complementa, se modifica. Es como un construir y un reconstruir constantes. Todo

08
08

INTRODUCCION A LA HISTORIA DEL URBNISMO

cuanto podemos llegar a conocer acerca de estos procesos a través de las fuentes subordinadas tiene que ser confirmado por la contemplación directa como transmisora de una realidad más exacta.

A lo largo del siglo XX, la ciudad occidental ha sufrido una profunda transformación, acelerada en los últimos decenios de crecimiento económico y desarrollo tecnológico.

Estamos asistiendo, como escribe Ramón López de Lucio, a la desaparición de la ciudad clásica: de sus paisajes, formas de vida, valores reconocibles y también a sus inconvenientes. La ciudad densa, compacta y continua es todavía nuestra referencia cultural básica, debido a la fuerza y la dimensión que tienen los cascos históricos construidos hasta la mitad del siglo XX.

09
09

CAPÍTULO 2 EL MUNDO PREHISTÓRICO

INTRODUCCION A LA HISTORIA DEL URBNISMO

Los

restos

más

antiguos

 

del

homo

sapiens datan de hace algo menos de dos

millones de

años,

de

los

cuales casi la

totalidad pertenecen a la cultura paleolítica, a excepcion de los últimos 10.000 años, que

corresponden

al Neolítico

y

a

la Historia

escrita.

La cultura paleolítica parece estar basada en una simple economía de subsistencia a partir de la recolección de raíces y frutos, la pesca, el carroñeo, la caza menor y más tardíamente la caza mayor.

Como cualquier otro animal, el hombre debía aprender a subsistir mediante la explotación del medio ambiente que le rodeaba. El hombre era sobrepasado por los demás animales en cuestiones de importancia vital. Especies más fuertes, más

agiles, más resistentes, eran enemigos naturales a los que debía enfrentarse.

INTRODUCCION A LA HISTORIA DEL URBNISMO Los restos más antiguos del homo sapiens datan de hace

Fig. 1 En Lazaret (Niza), se encontró una cabaña en el interior de una cueva que fue utilizada por cazadores recolectores del Achelense. Tenía 11 por 3,5 m de ancho, planta rectangular, y se encontraba apoyada en una pared rocosa. Tuvo una estructura de pilotes de madera unidos con cuerda o tiras de cuero y una cubierta de pieles de animales que eran fijadas al suelo mediante piedras, que aún seguían alineadas cuando se excavo.

INTRODUCCION A LA HISTORIA DEL URBNISMO Los restos más antiguos del homo sapiens datan de hace

Fig. 2 Mapa de Europa Occidental, con las localizaciones de la Edad de Piedra.

11
11

CAPITULO 7. LA CIUDAD ROMANA

CAPITULO 7. LA CIUDAD ROMANA Fig. 3. Instrumento para moler trigo que permitió a éste subsistir

Fig. 3. Instrumento para moler trigo

que permitió

a

éste

subsistir y

evitando su extinción.

procrear,

Los desarrollos tecnológicos que se asocian a esta etapa del hombre primitivo son: la tecnología lítica (hachas de sílex o cuarzo), la de la protección térmica (cobijo, calefacción, abrigo) la cual fue decisiva si consideramos que sobrevivió a varios periodos glaciares en los que los casquetes polares ocupaban casi la mitad de la tierra firme (30% de la superficie del globo), la del dominio del fuego para la calefacción, defensa ataque y procesado de alimentos.

CAPITULO 7. LA CIUDAD ROMANA Fig. 3. Instrumento para moler trigo que permitió a éste subsistir

Fig. 4. Punta de flecha y reconstrucción del

CAPITULO 7. LA CIUDAD ROMANA Fig. 3. Instrumento para moler trigo que permitió a éste subsistir

Fig. 5. Hoja de hacha hecha de piedra pulimentada y reconstrucción de la misma

La

inteligencia,

que

diferenciaba

a

estos

homo sapiens del resto de los animales fue lo

Esta asociación de los desarrollos tecnológicos que confirman como una realidad la inteligencia del hombre del paleolítico se han realizado de manera intuitiva, pues son desconocidos de manera directa. Los sistemas de caza, el tipo de alimentación, la manufactura de los útiles domésticos son deducciones a partir de los restos encontrados por los arqueólogos.

Pero uno de los hechos que el prehistoriador puede intuir con mayor dificultad son las formas de vida social. Nada se sabe en cuanto a los aspectos sexuales, matrimonio, etc. para los comienzos de la sociedad humana, cabe pensar en grupos familiares que formaban parte hordas o bandas más o menos numerosas. La densidad de la poblacion debió ser muy variable según las épocas y lugares, pero basándose en la estimación del espacio ocupando en determinados yacimientos, se pueden suponer que la mayoría de grupos estarían compuestos por unas 40 ò 60 personas aunque en determinados yacimientos pudieron haber pasado del centenar. Aunque en ciertas épocas es posible que se reunieran 50 o más personas en un grupo o clan, el hombre del Paleolítico Superior debió vivir en pequeños grupos de dos o tres núcleos familiares interrelacionados entre sí. En general esta es la idea más aceptada ya que se trata de una unidad social capaz de mantenerse y subsistir con los alimentos conseguidos en una zona.

12
12

INTRODUCCION A LA HISTORIA DEL URBNISMO

INTRODUCCION A LA HISTORIA DEL URBNISMO Fig. 6 Skara Brae (Escocia). Asentamiento del tercer milenio a.C.

Fig. 6 Skara Brae (Escocia). Asentamiento del tercer milenio a.C. Planta. En 1850 una gran tormenta descubrió el asentamiento neolítico. Todas las casas tienen un diseño parecido, guardando la intimidad familiar. Sus muros están hechos de piedras arenosas. Se piensa que los habitantes de Skara Brae vivían así intentando protegerse, posiblemente, de tormentas como la que permitió su descubrimiento.

Al tratarse de núcleos familiares tan cercanos, se cree que en determinados momentos debían de relacionarse con otros grupos, ya fuera en encuentros casuales o preestablecidos donde intercambiarían ideas, productos y escogerían pareja. Estos grupos mantenían su cohesión impulsados por sus propias necesidades. Posiblemente existieran uniones entre hombres y mujeres más o menos estables aunque no necesariamente de carácter monógamo. Es posible también que cada grupo dispusiese de un jefe o cabecilla, que decidiera los lugares de asentamiento o los desplazamientos estacionales, dirigiera la caza y se relacionara con los jefes de otros grupos.

En los periodos de frio intenso se verían obligados a permanecer y habitar en las cuevas, lo que condicionaba el número de componentes del grupo. Por el contrario, en épocas interglaciares, con mejores posibilidades de subsistencia, los grupos podían ser más numerosos, facilitando las labores de caza y subsistencia.

INTRODUCCION A LA HISTORIA DEL URBNISMO Fig. 6 Skara Brae (Escocia). Asentamiento del tercer milenio a.C.

Fig. 7. Terra Amata (Francia). Cabaña histórica cerca del 400.000 a.C. Reconstrucción

INTRODUCCION A LA HISTORIA DEL URBNISMO Fig. 6 Skara Brae (Escocia). Asentamiento del tercer milenio a.C.

Fig. 8. Skara Brae. Interior de la casa 1

Fig. 9. Skara Brae. Vista aérea Fig. 10. Skara Brae. Interior de una vivienda. El vestidor

Fig. 9. Skara Brae. Vista aérea

Fig. 10. Skara Brae. Interior de una vivienda. El
Fig.
10.
Skara
Brae.
Interior
de
una
vivienda.
El

vestidor fue colocado opuesto a la entrada para una mayor privacidad

Fig. 9. Skara Brae. Vista aérea Fig. 10. Skara Brae. Interior de una vivienda. El vestidor

Fig. 11. Ggantija (Malta). Interior, vista oblicua; reconstrucción. Se trata de dos templos megalíticos prehistórico separados: el templo sur (3600 a.C.) y el templo norte, el más pequeño (3000 a.C.), descubiertos en 182. Originariamente tenían tejado y estaban pintados.

La habitación, generalmente en cuevas y abrigos, en especial en la parte que recibía luz del exterior, se completaba con toscos muros de protección en la entrada. En ocasiones, la vivienda de los cazadores consistía en la utilización y aprovechamiento de depresiones ovales, que se enlazan con ramas, pieles y tierra. Muchas veces estas viviendas parecen haber tenido un carácter estacional en contraposición a las cuevas habitadas en los inviernos de las glaciaciones.

En

definitiva,

el

hábitat

del

hombre

Paleolítico se puede definir como una modificación superficial del ambiente natural, cuyo objeto lo encontramos en la necesidad de

refugiarse de un ambiente hostil en el que el hombre empezaba a moverse. La distribución de los objetos de uso y los deshechos alrededor del núcleo del hogar indica un conjunto unitario, que podemos reconocer de manera simple y legible y que podemos

denominar “la habitación primitiva”.

Estas son las conjeturas que describen de forma objetiva el escenario del hombre

paleolítico.

Pero

además

de

las

funciones

estrictamente

practicas

asociadas

a

la

supervivencia, pueden intuirse otras de índole superior, como las asociadas a la

supervivencia, pueden intuirse otras de índole superior, como las asociadas a la religión y la muerte, que vinculan al hombre del paleolítico con un orden supraintelectual, que provoca una serie de actuaciones subjetivas

relacionadas con

la

magia, el

más allá

o

los

misterios de la vida.

 

Pese

a

los

elementos

de

inicio

para

determinar la religiosidad del hombre del Paleolítico son escasos, en los enterramientos encontramos una serie de datos que nos hacen deducir todas estas cuestiones. Los animales no entierran a sus congéneres muertos. Este acto es exclusivo del hombre que tiene un concepto de la muerte y de la existencia de algo, después de ella. Durante el Paleolítico Superior se espolvoreaba al muerto con sustancias minerales de color rojo que sin duda debía tener un profundo

INTRODUCCION A LA HISTORIA DEL URBNISMO

significado que desconocemos en

la

actualidad. También se enterraba al difunto con objetos como armas, adornos o útiles. En ocasiones se ataba a los cadáveres para evitar (esta es una posible interpretación) que se levantase y volviese al mundo de los vivos. Todos estos hallazgos nos hacen deducir que cuando las facultades intelectuales de los hombres del Paleolítico Superior hubieron alcanzado el nivel necesario para concebir conceptos

abstractos, es cuando el hombre comienza

a plantearse la posibilidad de

que exista

algo más que lo tangible, algo más que lo real, algo que no se ve. La aparición de la

religión, en su sentido más básico, estaría dentro del horizonte que los psicólogos

denominarían “pensamiento prelógico”.

Pensemos en la importancia que el sueño puede tener en la religión o incluso en una estructura social. Mediante al sueño, el hombre puede ponerse en contacto con

otras realidades de su cultura. El sueño es una realidad humana, y por tanto, una realidad de hace 30.000 años. El sueño abre un mundo distinto al hombre primitivo. Lo inmaterial se convierte en material mientras soñamos. Las facultades más escondidas y profundas del hombre se

activan durante el sueño. Es cuando por primera vez el hombre primitivo toma contacto con lo que más se parece a su

espíritu.

Este

espíritu

viaja

por

nuestra

mente y se pone en contacto con el pasado,

el presente y el futuro. Esta realidad extracorporal pudo producir el nacimiento de una religión. Taylor opinaba que para los primitivos los sueños eran la prueba de que el espíritu podía separarse del cuerpo y moverse por sí mismo, y que una interacción de orden más o menos mágico existía entre un ser viviente y su imagen realizada por el hombre.

INTRODUCCION A LA HISTORIA DEL URBNISMO significado que desconocemos en la actualidad. También se enterraba al

Fig. 12. Ggantija. Vista del templo norte

INTRODUCCION A LA HISTORIA DEL URBNISMO significado que desconocemos en la actualidad. También se enterraba al

Fig.

13.

Ggantija

(Malta).

Complejo

del

templo,

tercer milenio

a.C.

Fases

imaginarias

de

su

desarrollo: A) Fase inicial,

gran

templo

del

sur;

B)

Fase del gran templo, con dos cámaras curvas

añadidas al

este;

C)

El

templo

menor añadido

al

núcleo original; D) Planta final con el patio central

Fig. 14. Mapa de Asia Occidental, 8000-700 a.C. Fig. 15. Poblado indio de Florida, grabado de

Fig. 14. Mapa de Asia Occidental, 8000-700 a.C.

Fig. 15. Poblado indio de Florida, grabado de
Fig.
15.
Poblado
indio
de
Florida,
grabado
de

Teodoro de Bry hacia 1590 d.C.

Fig. 14. Mapa de Asia Occidental, 8000-700 a.C. Fig. 15. Poblado indio de Florida, grabado de

Para

estas gentes, la diferencia entre

el

sueño y la muerte era prácticamente inexistente, sin saber cuál era la diferencia entre ambas. La esperanza de que ese sueño eterno se interrumpiera y que la persona enterrada se despertara, pudo ser el origen de toda suerte de creencias que se traducen en la disposición y contenido de las sepulturas.

Dejando ya la etapa paleolítica superior, comenzamos a encontrar los primeros intentos arquitectónicos en el próximo Oriente, al final de la época epipaleolitica (14.000-10.000 a.C.).

En esta evolución pueden distinguirse tres fases principales, cada una de ellas marcada por innovaciones técnicas (nuevos materiales, nuevos procedimientos de construcción), maneras diferentes de utilizar el espacio individual en la casa o de concebir el espacio colectivo en la aldea. El próximo Oriente se constituye como un lugar privilegiado donde se ha podido recopilar suficiente información como para desarrollar algunas teorías. Es en el periodo entre 14.000 y 3.700 a.C. cuando se

produce lo que podemos llamar “revolución neolítica”.

INTRODUCCION A LA HISTORIA DEL URBNISMO

En las sociedades neolíticas el nucleó al que

llamamos “habitación primitiva” ya no es tan

solo un refugio en la naturaleza, sino un trozo de naturaleza transformado de acuerdo con un

“proyecto humano”. Comprende los terrenos

que se cultivan para producir alimentos, y no solo para apropiarse de ellos; los refugios de los hombres y de los animales, los depósitos de

los animales, los depósitos de los alimentos producidos para toda la estación, los lugares para guardar los utensilios de cultivo, de defensa y culto.

Actualmente, existen sociedades que viven en una economía y unas instalaciones

neolíticas. Sus problemas poseen estructuras similares. Pertenecen a una historia diversa que transcurre al margen y de forma paralela a los pueblos civilizados. Es el caso de algunas tribus africanas y americanas cuyas necesidades se han mantenido invariables a

los largo

de

la

historia y,

por

tanto,

no

ha

existido motivo alguno para provocar su desarrollo.

INTRODUCCION A LA HISTORIA DEL URBNISMO En las sociedades neolíticas el nucleó al que llamamos “habitación

Figs. 16-17. Poblados contemporáneos en Camerún (África)

INTRODUCCION A LA HISTORIA DEL URBNISMO En las sociedades neolíticas el nucleó al que llamamos “habitación

Fig. 18. Khirokitia (Chipre). Asentamiento neolítico cerca de 5500 a.C. Plano

Fig. 19. Khirokitia. “Plaza” del poblado La ciudad, lugar de asentamiento adecuado y privilegiado, sede de

Fig. 19. Khirokitia. “Plaza” del poblado

La ciudad, lugar de asentamiento adecuado y privilegiado, sede de la autoridad, nace del

poblado. No es una cuestión de tamaño, sino de la aparición del excedente del producto. Esto es, cuando se produce más de lo que se necesita estrictamente para la supervivencia, y los servicios ya no están a cargo de las

personas que cultivan

la tierra

o cuidan

del

ganado, sino de otras que no tienen esta

obligación, y que son mantenidas por las primeras.

Fig. 19. Khirokitia. “Plaza” del poblado La ciudad, lugar de asentamiento adecuado y privilegiado, sede de

Fig. 20. Sittard (Holanda). Asentamiento prehistórico, quinto milenio a.C. Detalle del plano de excavación mostrando los huecos de los postes y zanjas de las largas casas de madera.

INTRODUCCION A LA HISTORIA DEL URBNISMO

De esta manera, surge el contraste entre

dos grupos sociales, dominantes

y

subalternos.

Las

industrias

y

los

servicios

pueden

desarrollarse

a

partir

de

este

momento por medio de la especialización. La

sociedad se convierte en capaz de desenvolverse y de proyectar su evolución.

Empieza la aventura de la “civilización”, con la

ciudad como centro motor de esta evolución.

Este salto decisivo comienza cuando el cultivo de cereales y árboles frutales en los fértiles terrenos húmedos produce cosechas excepcionales, y puede extenderse mediante la canalización y la irrigación de una mayor parte del terreno. Una parte de los víveres puede ser acumulada por medio de intercambios y grandes obras colectivas. Empieza así la espiral de la nueva economía:

el aumento de la producción agrícola, la concentración de excedentes en las ciudades y también el aumento de la población y de productos que asegura el dominio técnico y militar de la ciudad sobre el campo.

INTRODUCCION A LA HISTORIA DEL URBNISMO De esta manera, surge el contraste entre dos grupos sociales,

Fig. 21. Casa en el poblado neolítico de Hacilar, en Turquía; hacia 5000 a.C. Cada casa comprende un amplio espacio sostenido por columnas de madera y dividido por tabiques ligeros. La escalera de la derecha conduce a un piso superior, destinado quizá a buhardilla o veranda.

INTRODUCCION A LA HISTORIA DEL URBNISMO De esta manera, surge el contraste entre dos grupos sociales,

Fig. 22. Plano del poblado neolítico de Halistatt (Alemania)

Pero antes de dar paso a desarrollos más profundos, entremos a describir la vivienda y los núcleos de población del hombre neolítico.

Las primeras casas redondas se presentan como un abrigo de plano circular de 4-5 metros, cavado en la pendiente arenosa de una colonia. Su pared interior, de unos 40 cm de espesor, estaba revestida de piedras, posiblemente para evitar se desprendimiento. Otras piedras mezcladas con guijarros tapizaban el suelo formando un enlosado. Para la cubierta puede suponerse el empleo de materiales ligeros (madera, ramas, pieles, etc.).

El

modo de vida de las poblaciones que

conciben

este

tipo

de

viviendas

en

aun

paleolítico,

se

trata

de

cazadores,

recolectores acostumbrados a desplazamientos temporales o estacionales. La presencia de piedras-morteros, ruedas de

molino

y

pilones

aboga

a

favor

de

la

transformación del modo de vida nómada en sedentario.

Desde un punto de vista tecnológico, las ambiciones son limitadas. No solamente por

el

hecho

de

utilizar

materiales

muy

restringidos, sino que la forma circular del

hábitat

corresponde

a

la

incapacidad

de

realizar

la

unión

de

dos paredes

perpendiculares.

 
 

A

partir

del

8.000

a.C.

las

viviendas

comienzan a construirse en

superficie, no

semienterradas. A la piedra y la madera se le añade la tierra, que modelada, refuerza la base de los muros. Pero sobre todo, la innovación se nos presenta en el abandono del hábitat molecular, esto es, se comienza a

realizar una división funcional del interior del

espacio. Unos muretes bajos (50-70

cm)

construidos con adobe sobre una armadura

de piedras o ramas dispuestas

horizontalmente, delimitan

células

de

desigual importancia. El dormitorio principal,

la cocina con

el hogar, los almacenes, son

piezas cuyas dimensiones se encuentran adecuadas a su uso.

Pero antes de dar paso a desarrollos más profundos, entremos a describir la vivienda y los

Fig. 23. En el poblado vivían más de cien personas. Se trata de una arquitectura doméstica. Aquí no se

entiende el urbanismo como la disposición

de

los

asentamientos en un plano, sino de individuos asentados en un lugar rodeados de una muralla

Pero antes de dar paso a desarrollos más profundos, entremos a describir la vivienda y los

Fig. 24. Catal Hüyük (Turquía). Recreación. La villa tuvo una población de entre 5000 a 6000 habitantes y fue construida cerca de 6800 a.C. Creció rápidamente y no tardo en convertirse en un poblado rico y próspero. Sus casas estaban construidas tan juntas que se debía entrar en cada una de ellas mediante un agujero en la azotea

INTRODUCCION A LA HISTORIA DEL URBNISMO

En

la arquitectura del plano circular, las

piezas no pueden añadirse indefinidamente

unas a otras por simple yuxtaposición, contrariamente a las combinaciones simples que ofrecen los planos rectangulares o cuadrados. So pena de desaparecer, la arquitectura se encontraba pues,

“condenada” a evolucionar. Esta evaluación

tiene lugar entre 8.000 y 7.000 años a.C.

En

la primera mitad del octavo milenio

asistimos

en

el

valle

del

Éufrates

a

una

modificación del sistema de subsistencia. Se evoluciona del estado de cazadores- recolectores al de agricultores. La revolución

neolítica

da

el

paso

del

plano

circular al

rectangular.

 

En esta fase, los materiales siguen siendo básicamente piedra, tierra y madera y solamente varían sus combinaciones. La tierra se utiliza en forma de ladrillos moldeados, con frecuencia de grandes dimensiones secados al sol. El uso de elementos perpendiculares facilita la construcción de muros rectilíneos, y sobre todo, la unión de sus ángulos. Estos ladrillos sin cocer descansan por regla general cobre muretes de piedra que impiden que la humedad ascienda desde el suelo y destruya los cerramientos. También se emplean nuevos materiales: la cal y el yeso cocidos en horno son utilizados como revestimiento de paredes y suelos gracias a sus propiedades aislantes e impermeabilizantes.

El plano de la casa es sencillo: se trata, en algunos casos, de viviendas monocelulares en la que la pieza única es multifuncional, y otras, de viviendas pluricelulares compuestas, por regla general, de una gran pieza que sirve para la habitación y para la recepción, subordinando las demás piezas más pequeñas a esta, y utilizándolas como espacios de almacenamiento.

La

división

también

se

produce

en

la

dimensión vertical, es decir, en dos niveles. El

esquema suele ser siempre el mismo: el nivel

superior

es

el habitable y

el

almacenamiento.

inferior es de

INTRODUCCION A LA HISTORIA DEL URBNISMO En la arquitectura del plano circular, las piezas no pueden

Fig. 25. Catal Hüyük (Turquía). Asentamiento neolítico, séptimo milenio a.C. Reconstrucción del área residencial

Fig. 26. Casa tipo en Catal Hüyük. El acceso a los
Fig.
26. Casa
tipo en
Catal Hüyük.
El acceso
a
los

interiores se realizaba por una escalera de madera situada en un lado de las azoteas, que eran planas. Las casas eran construidas de adobe y tenían varias habitaciones. El cuarto principal contuvo bancos y plataformas para sentarse y dormir

Fig. 27. La “Venus de Laussel” (Francia). Relieve prehistórico tallado en roca, cerca de 18000 a.C.

Fig. 27. La “Venus de Laussel” (Francia). Relieve

prehistórico tallado en roca, cerca de 18000 a.C.

Con el tiempo, se pasa de un hábitat aislado a un conjunto aglutinado de viviendas, literalmente adosados unas contra otras, presentando un conglomerado uniforme, sin diferencias entre unas y otras viviendas.

A mediados del VI milenio

se produce un

nuevo cambio, una nueva concepción de la

arquitectura. La evolución del plano rectangular conduce a una nueva modificación decisiva del espacio domestico que se

manifiesta por una mayor complejidad de lo

construido.

Esta

complejidad

soluciona

el

inconveniente que presentaba el plano simple en cuanto a la circulación. Con anterioridad, la

comunicación

entre

las

piezas

tenía

que

producirse

desde

el

exterior.

En

el

plano

rectangular

complejo,

la

comunicación

y

l

relación entre las piezas se produce desde el

interior.

Ya

no

se

trata

de

yuxtaponer

los

elementos simples, sino de concebir un

sistema complejo en

el

que

cada elemento

ocupa una situación y una función

determinada. Este sistema implica, como es

lógico, una concepción previa, y no una simple

adición progresiva de piezas alrededor del núcleo original.
adición
progresiva
de
piezas
alrededor
del
núcleo original.

Fig.28. Avebury (Inglaterra). Circulo neolítico del tercer milenio a.C.

INTRODUCCION A LA HISTORIA DEL URBNISMO

Esta nueva concepción del hábitat implica también un aumento del número de piezas, y se manifiesta en el mayor tamaño de estas, en la mayor superficie construida del conjunto.

La existencia, con formas diferentes, de una nueva concepción arquitectónica del espacio domestico individual va acompañada de una

modificación de la organización colectiva del hábitat. En esta época se observan los primeros

indicios de una “jerarquización” arquitectónica

de la aldea o poblado. Junto con las casas encontramos otros edificios, que se distinguen por el tamaño y la decoración. Es obvio que esta jerarquización constructiva obedece a una jerarquización social. Es curioso observar que

este tipo de construcciones distintas de las demás comienzan a aparecer en las sociedades agrícolas que por primera vez practican el riego. La práctica del riego implica un progreso en el ejercicio de la autoridad y la aparición de los arbitrajes, lo cual apoya la teoría de esta modificación en la organización social.

Esta nueva organización social no solamente se manifestaba en la organización de la aldea o de las viviendas, sino que también tenía su

repercusión

lógica

en

las construcciones

sagradas.

El cambio decisivo que acompaño a la creación de los dioses inmortales con formas humanas fue su traslado al cosmos. Esta transposición tiene un significado fundamental para el ulterior desarrollo del pensamiento religioso, siendo el punto de partida de todos los sistemas religiosos posteriores, con su creciente énfasis sobre lo trascendental.

En cierto sentido, la religión de las numerosas civilizaciones arcaicas representa una etapa de transición. La deidad está todavía, en alguna medida, unida a la tierra: puede fijarse residencia temporalmente en moradas creadas para ella. Las figuras que representan aspectos de las creencias religiosas del paleolítico, no son representaciones de dioses inmortales, sino más bien símbolos que representan la fertilidad, la abundancia, la fortuna en las labores de caza, y, en definitiva, todo aquello que asegure la

supervivencia mediante la obtención de las necesidades básicas para el hombre.

INTRODUCCION A LA HISTORIA DEL URBNISMO Esta nueva concepción del hábitat implica también un aumento del

Fig.29. Dolmen de Piedra Gentil, en Vallgorguina (Barcelona). Los monumentos megalíticos en Cataluña no alcanzan proporciones gigantescas, sino modestas; son, sin embargo, numerosos y datan generalmente de comienzos de la Edad de Bronce

INTRODUCCION A LA HISTORIA DEL URBNISMO Esta nueva concepción del hábitat implica también un aumento del

Fig.30. Cueva de la Menga en Antequera (Málaga), hacia el tercer milenio a.C. Es una galería sostenida por inmensos pilares. Solo la cámara funeraria, formada por 8

losas gigantescas, mide 25 m de largo por 6.5 m de ancho,

siendo su altura de 3.30 m

losas gigantescas, mide 25 m de largo por 6.5 m de ancho, siendo su altura de

Fig.31. Taula del santuario de Talati de Dalt (Mahon). Uno de los más notables monumentos de la cultura

balear de la Edad de Bronce. Las “taules” son

grandes losas de unos 3 por 4 metros que descansan

sobre otra formando una T. A veces se requieren un contrafuerte. Suele haber solo una en cada poblado.

losas gigantescas, mide 25 m de largo por 6.5 m de ancho, siendo su altura de

Fig.32. Henges es una palabra inglesa que se refiere s los recintos ceremoniales desarrollados en el tercer milenio a.C. por su similitud al famoso Stonehenge. Son de forma circular, elipsoidal u oval y están delimitados por bloques de piedra o postes de madera. Los más antiguos son de aproximadamente 3300 años a.C.

Es en el neolítico cuando estos símbolos se convierten en deidades, despegándose de todo aquello que los unía a la tierra. La inmortalidad, la no corporeidad, o lo que es lo mismo, la inmaterialidad, lo cósmico, y en definitiva, lo que no tenía explicación para el hombre, le llevaron a crear toda una serie de ritos y construcciones sagradas, con el objeto de invocar a aquello que estaba por encima de la vida en la tierra y que se suponía que decidía la suerte de todo lo referente a la vida terrenal.

No solamente

se

inicia

la

búsqueda

y

adoración de estos seres superiores dioses

para solicitar su

clemencia a

la

hora

de

garantizarles lo básico para su

supervivencia;

un

significado

mucho más

importante, y la preocupación del hombre por la muerte le hace plantearse toda una serie de cuestiones que le llevan a buscar las respuestas en lo intangible.

Las sepulturas megalíticas son un claro exponente de la importancia que este hecho suponía para el hombre neolítico. Las piedras hincadas o mehires. Los alineamientos, composiciones a base de los megalitos y círculos no estaban concebidos para encerrar un espacio, al contrario que la tumbas. Los menhires eran objetos libres en medio del espacio. Su altura y volumen los hacían visibles a distancia e invitaban a acercarse a ellos. Pueden caracterizarse estas piezas como focos direccionales representando el primer ejemplo de principio organizativo del espacio. Además, los menhires se configuraban como ejes rotacionales, no favoreciendo ningún punto de vista frente a otro. Las estatuas u obeliscos ubicados en el centro de nuestras plazas contemporáneas siguen el mismo principio.

Fig.33. Carnac, en Morbihan (Francia), alineamientos de piedras, tercer milenio a.C. Vista aérea Las alineaciones de

Fig.33. Carnac, en Morbihan (Francia), alineamientos de piedras, tercer milenio a.C. Vista aérea

Las alineaciones de megalitos ya jerarquizan una dirección y subordinan el conjunto a esta. Permiten la experiencia arquitectónica intermedia entre cerramiento y apertura, vacío y lleno, muro y hueco, plano y espacio ilimitado. Son el precedente conceptual de las columnas clásicas.

Las

tumbas,

al

contrario

que

las

construcciones

anteriores

fueron

concebidas

como

espacios

cerrados.

La

forma básica, aunque no la más común, es

una

simple

cámara

en

forma

de

caja

construida

por

varios

bloques

de

piedra

verticales a modo de paredes, con una losa

más

o

menos plana como

cubierta. Esta

construcción

es

 

la

que

se

denomina

Dolmen.

 
Fig.33. Carnac, en Morbihan (Francia), alineamientos de piedras, tercer milenio a.C. Vista aérea Las alineaciones de

Fig.34. Alineamientos de Carnac en Morbihan (Francia). Agrupan varios miles de menhires dispuestos paralelamente en una extensión fabulosa, que cubre más de un kilómetro en línea recta

Fig.35. Stonehenge, planta de las cuatro fases de construcción: A) Stonehenge I, 2750 a.C. B) Stonehenge

Fig.35. Stonehenge, planta de las cuatro fases de construcción: A) Stonehenge I, 2750 a.C. B) Stonehenge II, finales del tercer milenio a.C. C) Stonehenge III D) Stonehenge IV, cerca de 1500 a.C.

Fig.35. Stonehenge, planta de las cuatro fases de construcción: A) Stonehenge I, 2750 a.C. B) Stonehenge

Fig.36. Stonehenge, Salisbury (Inglaterra), cerca de 2750-1500 a.C. Vista aérea

El principio no difiere del de la construcción

de

los

castillos de naipes, solo

que cada

pieza

pesa

muchas

toneladas,

y

para

levantarlas se requiere un gran esfuerzo colectivo. Esto da una idea de la

importancia de

la

religión

en

las

comunidades neolíticas, evidenciando ésta en su realización organizativa.

Stonehenge, el

más

famoso

de

los

monumentos neolíticos, es un templo consagrado al culto solar. El propósito de su

construcción no era el de comunicarse son

poderes del interior de la tierra, sino el reconocimiento y celebración de los

acontecimientos celestes. Este

conjunto

posee una serie de refinamientos que hoy en día todavía nos asombran. La estructura

Fig.37. El santuario de Stonehenge fue levantado en honor del Sol porque la estructura en forma

Fig.37. El santuario de Stonehenge fue levantado en honor del Sol porque la estructura en forma de herradura está orientada de mantera que su eje coincide exactamente con el punto en que sale el Sol el día más largo del año. Fue construido a base de dos tipos de piedras

principal representa un baile ceremonial de piedras. Una persona en pie, en el centro del circulo blanco, y durante la mañana del solsticio de verano, el día más largo del año, y mirando en dirección a la llamada piedra del Tacón, vería salir el sol ligeramente a la izquierda de este impresionante bloque, en el eje con la abertura. Pero no es este el único objetivo de esta colosal construcción. Este conjunto encerró las más altas implicaciones cósmicas. Era un observatorio al aire libre donde podían predecirse son asombrosa precisión toda una amplia gama de fenómenos astrológicos.

El sentido profundo del momento no lo encontramos en su función científica, sino sobre todo en su ritual. Este es el que humaniza este enorme calendario de piedra. Un reciente estudio se refiere a él como un

auténtico “computador neolítico”. Según esta

teoría, los 56 agujeros perimetrales pueden estar relacionados con los 56 días de diferencia entre cinco años solares y cinco años lunares. El segundo circulo de 59

Fig.37. El santuario de Stonehenge fue levantado en honor del Sol porque la estructura en forma

Fig.38. Planta y reconstrucción, en su estado original, del conjunto megalítico de Stonehenge, Salisbury (Inglaterra)

Fig.39. Detalle del santuario de Stonehenge. Construcción megalítica cuya plata combina formas circulares y de herradura.

Fig.39. Detalle del santuario de Stonehenge. Construcción megalítica cuya plata combina formas circulares y de herradura. El círculo exterior mide 100 m d diámetro

agujeros puede estar relacionado con los 59 días de dos meses lunares. Las 19 piedras azules de la herradura, con el cielo de 19 años de luna, crucial para la predicción de los eclipses y así sucesivamente.

Pero esta función no exigía la elección de piedras azules para la herradura ni arsénicas grises, ni su transporte desde grande distancias.

Stonehenge, era más bien una estructura para celebrar los acontecimientos celestiales, y no solamente un método para predecirlos. Era un centro sagrado de la comunidad que lo uso. El megalítico pasa a ser arquitectura donde se consigue ser, por un breve instante, (un eclipse, un espectacular amanecer) una persona más grande que lo que es en su vida diaria.

CAPÍTULO 3 MESOPOTAMIA

Las primeras civilizaciones de la era histórica, pasadas ya las fases oscuras de la prehistoria y la protohistoria, aparecen en los fértiles valles del Nilo, del Tigris, del Éufrates y del Indo.

En el mismo momento histórico, estaban existiendo distintos conceptos de comunidad en dos partes del mundo bien distintas. Mientras Europa se encontraba completamente inmersa en la cultura neolítica, durante el segundo milenio antes de Cristo, circunscrita una economía basada en la piedra, en el Oriente Próximo existían culturas contemporáneas que sabían trabajar

el

metal,

organizar

industrialmente la

producción de alimentos y guardar testimonios escritos de su cultura, su economía y su religión.

Dejaron atrás su pasado neolítico mucho antes que Europa y llegaron a consolidar una civilización avanzada técnica y materialmente, con todo lo que supone en el campo de las conquistas sociales. Con estas dos culturas letradas, Egipto y Mesopotamia, se dice que comienza propiamente la historia, como algo sustancialmente distinto de la prehistoria, de la Edad de Piedra, donde no existen testimonios escritos.

Las primeras civilizaciones de la era histórica, pasadas ya las fases oscuras de la prehistoria y

Fig.1. Relieve que representa el rey de Ur con sus funcionarios y su familia (III milenio a.C.) Fundador de la dinastía que reinara por casi dos siglos en Lagash, el rey Ur-Nanshe conmemoraba sus construcciones. La urbanización pronto se extendió hasta el norte, la alta Mesopotamia, área de lluvias abundantes. Ciudades como Ninive, Tepe Gawra, Mari y Susa muestran conexiones son las ciudades meridionales

Las primeras civilizaciones de la era histórica, pasadas ya las fases oscuras de la prehistoria y

Fig.2. Mapa de las principales estaciones arqueológicas exploradas en Mesopotamia

Fig.3. Relieve que representa a un esclavo sirviendo a su señor, hallado en la ciudad de

Fig.3. Relieve que representa a un esclavo sirviendo a su señor, hallado en la ciudad de Ur. En las ciudades mesopotámicas existen distintos niveles sociales. En la parte alta estaban los más poderosos gobernantes, oficiales y soldados. El segundo nivel lo ocupaban los comerciantes, profesores obreros y artesanos. En la parte más baja de la escala estaban los esclavos que eran capturados durante batallas.

Fig.3. Relieve que representa a un esclavo sirviendo a su señor, hallado en la ciudad de

Fig.4. Estandarte de Ur. Monumento en forma de con representaciones en sus muchas caras, a base de un mosaico de marfil. Esta cara, la de la guerra ofrece la primera representación perfecta de un combate con carros de guerra. La narración empieza por el régimen inferior los órganos comienzan y acaban arrastrándolo al galope. En el registro intermedio los vencedores con casco y manto reúnen a los prisioneros que presentan luego al rey (en el registro superior)

Fig.3. Relieve que representa a un esclavo sirviendo a su señor, hallado en la ciudad de

Fig.5. Cara de la paz del Estandarte de Ur. En el registro inferior, los criados transportan a palacio los diversos manjares para el festín que ha de celebrar la victoria. En el registro superior, el rey no lleva ya

su ataúd de guerra, sino el “kaunakes” y, copa en

mano, escucha con sus invitados el concierto que le ofrece la cantante acompañada por el arpista.

Tradicionalmente,

 

se

ha

asociado

a

Mesopotamia

la

formación

de

las

primeras

ciudades

como

concepto

social

y

material,

concretamente

a

la

región

del

sur

de

Mesopotamia,

Sumer,

a

principios

del

cuarto

milenio A.C.

Si los monumentos en piedra eran la respuesta arquitectónica a la gran revolución del Neolítico, la confirmación del entramado que llamamos ciudad, corresponde a la revolución urbana, un hito de decisiva importancia en los esquemas y del desarrollo de la especie humana.

Mesopotamia comprende una región fértil, abundantemente regada en su parte inferior por los cursos fluviales, donde se produjo rápidamente la sedentarización de los pueblos nómadas, que se convirtieron en agricultores y con ello se encontraron en condiciones de iniciar el desarrollo de una civilización.

La revolución urbana a la que nos referimos es

distinta

a

la

revolución

neolítica.

Aunque

la

agricultura y la ganadería continuaron siendo las

principales

formas

de

subsistencia,

 

incluso

considerando

que

ni

siquiera

el

comercio

surgiera

exclusivamente

de

las

ciudades,

los

desarrollos

y

avances

tecnológicos

en

estas

labores sí que supusieron una auténtica

revolución, basada organización.

en

la

eficacia

y

en

la

La agricultura y el comercio se intensificaron y organizaron dentro de una economía urbana: la primera, mediante la introducción de las técnicas de la irrigación, el barbecho y el uso de los abonos con el único objeto de conseguir un excedente de alimentos con el que poder comerciar; el segundo, ampliando sus productos hasta incluir, además de la cerámica y las piedras preciosas y semipreciosas, los metales necesarios para la nueva tecnología urbana.

Recientes

descubrimientos arqueológicos nos

han

demostrado

que

las ciudades

mesopotámicas

surgieron

mucho

antes

del

cuarto milenio a.C. Hace 9.000 años, Jericó era una ciudad que contaba con varios cientos de habitantes.

De la misma época data la ciudad de Çatal Hüyük al sur de Antolia, asentamiento Neolítico con una superficie de 13 hectáreas, con santuarios y barrios de oficios especializados, con un inteligente trazado urbano, y con una producción de pinturas al fresco, tejidos, objetos de hueso y cobre, que demuestra lo avanzado de su civilización.

La esencia de las ciudades urbanas en este periodo residía en tres propiedades: población, recursos productivos y ambición. La ciudad debía ser compacta y variada, y el futuro de este conjunto de circunstancias solo podía asegurarse mediante una defensa suficientemente fuerte y un progreso y desarrollo agresivos.

La ciudad suponía una población concentrada, aunque el campo disperso fuese su fuente de riqueza. El excedente de la producción aseguraba una forma de vida estable para afrontar e comportamiento inestable de la naturaleza, y también suponía una forma de obtener, por medio de la importación, lo que la ciudad no disponía y necesitaba. La ciudad de Oriente Próximo demostró que no podía ser autosuficiente, mientras que el poblado Neolítico si lo era.

Los ciudadanos se organizaron de manera que pudiese cubrir todas las necesidades básicas de los que la ciudad era deficitaria. La población se dividió en grupos especializados. Además de los agricultores, los más numerosos, unos aprendieron a luchar, otros a construir, otros a tejer. Hubo especialistas en los oficios del hierro y el metal, así como sacerdotes y comerciantes. De la especialización laboral vino la estratificación social. Algunos grupos administraron el territorio urbano que se extendía mucho más allá de los límites de la ciudad, controlando las principales fuentes de producción. Estos grupos llegaron a imponer su dominio sobre el resto. Por debajo de ellos, los ciudadanos no eran todos de una misma clase social. Algunos trabajos tenían menos prestigio que otros. El rico mantenía una ventaja absoluta sobre los menos favorecidos en la escala social.

De la misma época data la ciudad de Çatal Hüyük al sur de Antolia, asentamiento Neolítico

Fig.6. Canales de irrigación usados para la agricultura

De la misma época data la ciudad de Çatal Hüyük al sur de Antolia, asentamiento Neolítico

Fig.7. Estela de Ur-Nammu (2113-

2096 a.C.) En

la parte

superior, el

rey

está orando ante una deidad

entronizada. En el siguiente

registro,

el

rey

lleva,

sobre

sus

espaldas instrumentos para

la

construcción, asistido por un sacerdote y guiado por el dios. En la parte inferior ha comenzado la construcción del templo de Ur. En la otra escena casi destruida, solo queda una escalera.

La ciudad requería del concepto de unidad, con objeto de dotar de sentido y funcionamiento a la versatilidad que le era propia. Los poderosos comenzaron a diseñar sus escenarios para que

Fig.8. Carro de combate
Fig.8.
Carro
de
combate

neohitita siglo VIII a.C.

Fig.8. Carro de combate neohitita siglo VIII a.C. Fig.9. El centro de cada ciudad de Mesopotamia

Fig.9. El centro de cada ciudad de Mesopotamia era dominado por un conjunto de templos, destacando el ziguart

o

torre de

grados.

El templo

era dedicado al

culto

y

a

ofrendas a los dioses, generalmente

una

personificación

de

fuerzas

mágicas

que

permitían

el

nacimiento de la vegetación, la siembra y la recolecta para supervivencia de los hombres

Impresionaran sus rivales. Estos escenarios debían de ser una escala y nivel de grandeza que manifestara de forma inequívoca su poder. Esta manifestación se realizó mediante la Arquitectura, quizás la forma más fácil y universal de obtener este efecto. Los ricos debían tener residencias cuya amplitud y lujo indicaran claramente su posición. Al mismo tiempo, la ciudad necesitaba de un tejido que contuviera a la numerosa poblacion, y que sustentara estas superestructuras dominantes. Los dioses protegían a los ciudadanos, independientemente de su condición social, y los templos daban solemnidad a los actos de fe. Las murallas expresaban el miedo y la fuerza de un destino común.

En estas circunstancias, los excedentes se encontraban concentrados en manos de los gobernadores de las ciudades, representantes de los dioses locales. Administran estas riquezas acumulando recursos alimenticios para toda la poblacion, fabricando los instrumentos para el trabajo y para la guerra, registrando las informaciones y los números que regulan la vida de la comunidad. Esta organización deja huellas sobre el terreno; los canales que distribuyen el agua en las tierras abonadas y que permiten el transporte, las murallas que señalan los límites de la ciudad, y la defienden de sus enemigos, los templos de sus dioses, etc.

Tan pronto como llegó a concentrarse en un solo hombre el dominio sobre los demás y sobre los medios de producción se produjo un cambio: el deseo de construir comenzó a orientarse en el sentido de erigir volúmenes macizos situados libremente en el espacio. La manifestación más grandiosa del deseo de colocar un volumen enorme en el espacio son el ziguart y la pirámide. Su construcción maciza alcanzo dimensiones desconocidas anteriormente. Ambas son la expresión de un poder dirigente dominante y el símbolo del contacto establecido con las sobrehumanas

El ziguart, como elemento característico y ordenador de los espacios mesopotámicos, aparece dentro de la ciudad de los vivientes como templo o altar sobre una torre escalonada, siendo accesible hasta su cúspide. Dedicado normalmente al dios al

que pertenecía la ciudad, formaba parte del organismo urbano. Aunque se realizaba dentro de un patio interior amurallado y con un antepatio, pertenecía a la ciudad y estaba integrado en su vida. El palacio real, la residencia sacerdotal y en general, los edificios públicos más importantes estaban ubicados muy próximos a él.

Hasta la mitad del III milenio a.C. las ciudades de Mesopotamia forman estados

independientes, que luchan

entre

para

repartirse la llanura regada por los dos ríos, ya completamente colonizada. Se fundan los primeros imperios estables. Las consecuencias de esto son:

  • 1. la fundación de nuevas ciudades residenciales, en las que la estructura dominante no es el templo, sino el palacio del rey.

  • 2. La ampliación

de algunas ciudades,

que se convierten en capitales de un imperio, en donde se concentran no solo el poder político sino el tráfico y las instalaciones de un mundo engrandecido.

A la sombra de las gigantescas construcciones de templos y palacios se apiñaba la ciudad, en condiciones físicas y morales de evidente subordinación. La construcción, no solo de ciudades, sino también de los templos, se

realizaba con elementos latercios, adobe y ladrillo secado al sol y, en contados casos, de ladrillo cocido. Si nos han quedado restos de los palacios que nos permiten su

reconstrucción, ha sido por la

solidez

y

la

riqueza constructiva, pero no por una

diferencia substancial de materiales. No hay

que olvidar que en la gran llanura Mesopotámica no había piedra ni madera,

solo

la

arcilla

transportada

por

los

ríos.

Leemos en el génesis: “y utilizaron ladrillo

que pertenecía la ciudad, formaba parte del organismo urbano. Aunque se realizaba dentro de un patio

Fig.10. Reconstrucción del ziguart de Ur- Nammu

que pertenecía la ciudad, formaba parte del organismo urbano. Aunque se realizaba dentro de un patio

Fig.11. Un ziguart tal y como se representa en un relieve asirio del palacio de Asurbanipal en Nínive, siglo VII a.C.

que pertenecía la ciudad, formaba parte del organismo urbano. Aunque se realizaba dentro de un patio

Fig.12. Sección de un ziguart genérico

Fig.13. Babilonia. Reconstrucción de la Puerta de Ishtar Fig.14. Ziguart de Ur-Nammu. Vista noreste de sus

Fig.13. Babilonia. Reconstrucción de la Puerta de Ishtar

Fig.13. Babilonia. Reconstrucción de la Puerta de Ishtar Fig.14. Ziguart de Ur-Nammu. Vista noreste de sus

Fig.14. Ziguart de Ur-Nammu. Vista noreste de sus ruinas. Fue erigido en honor al dios Nanna. En el ziguart mejor conservado de todos los de Mesopotamia y ha sido parcialmente reconstruido. Esta fotografía corresponde a su estado antes de la reconstrucción

en vez de piedra (secado al sol en su mayor parte)”. Este hecho explica que los milenios transcurridos desde entonces hayan transformado las ciudades en esos montículos informes llamados tells.

Una de las ciudades más antiguas de las que tenemos referencias es la ciudad de Jericó. Hoy día, lo que queda de la antigua ciudad es tan solo un gran montículo cerca del conglomerado de la ciudad actual, en la orilla izquierda del Jordán. Jericó no es una sola ciudad, sino una serie de ellas reedificadas sobre los restos consecuencia de la destrucción de la anterior. Esta fidelidad al origen de la ciudad será una constante a lo largo de la historia. Una y otra vez, hasta nuestros días, las ciudades arrasadas por invasiones o desastres naturales han sido reedificadas sobre sus propias ruinas o cenizas, siendo totalmente conscientes de su vulnerabilidad futura. Esta obstinación viene justificada por razones de tradición, además de mantener las ventajas que propiciaron su primera ocupación.

En

el caso

de

Jericó, esta ventaja era una

fuente de agua fresca, que ahora brota en el

lugar llamado Fuente de Elisha. El valor vital de este manantial, en medio del desierto del

Mar Muerto es

evidente. En este lugar, se

habían instalado previamente los cazadores nómadas, esperando que sus presas fueran a beber. Estos cazadores abandonaron el nomadismo y se sedentarizaron, estableciendo primero sus tiendas, para más

tarde

construir

su

hábitat

con

primitivas

pero solidas casas abovedadas de adobe, con un porche de entrada y paredes curvas (plano circular), probablemente a semejanza de las tiendas de caza. El suelo estaba excavado a un nivel inferior que el del terreno, y se accedía a esta cota por medio de escaleras de madera. Debajo yacían

enterrados los

muertos.

El asentamiento cubría aproximadamente 3 hectáreas, y por tanto debió inusualmente populoso. Una vez que alcanzo su extensión óptima, el recinto fue cercado por una gran muralla defensiva construida en mampostería ciclópea que protegió a la población y a su bien más preciado, el manantial, durante más de mil años.

En torno al 6.500 a.C., esta fortaleza neolítica peligrosamente situada entre las tribus nómadas del Este y las fértiles llanuras de Palestina fue invadida. Las casas eran entonces rectangulares (plano rectangular), con esquinas ligeramente redondeadas. Estaban organizadas alrededor de sus patios, donde se cocinaba. Cada casa se componía de varias habitaciones comunicadas por anchos vanos. Entre las casas había varios edificios para el culto. El material utilizado en la construcción era la tierra, pues la poca piedra

que existía se reservaba para la defensa en las fortificaciones y para la base de las cimentaciones. El barro se moldeaba

mediante la técnica llamada “cob”, que

consistía en apilar una masa de barro con paja, cañas, hojas, etc., para que le sirvan de

armado, formando una pared, o mediante la

técnica del “pisé”, que consistía en aprisionar

el barro sobre un encofrado móvil mojándolo in situ, creando fajas de muro que iban creciendo capa sobre capa. Pero finalmente la técnica del ladrillo secado al sol y aparejado con una especie de mortero fue la que más implantación tuvo, por la facilidad de manejo y la consecuencia de encofrado o los elementos similares.

Jericó se nos muestra como una autentica ciudad, donde se atisban los primeros esbozos del urbanismo, en función de su importante población, su muro defensivo y su entramado de casas. La irrigación supuso el establecimiento de planes y controles estrictos para el reparto

El asentamiento cubría aproximadamente 3 hectáreas, y por tanto debió inusualmente populoso. Una vez que alcanzo

Fig.15. Jericó, perfil de las murallas y zonas excavadas. La fecha más temprana que se ha podido obtener hasta ahora por el carbono-14 se remonta aproximadamente al año 9000 a.C. para lo que supone fue una especie de santuario fundado por cazadores mesolíticos que más tarde iba a hacer posible el cultivo de regadío en el valle del Jordán, que en Jericó está situado a unos 275 metros por encima del nivel del mar

Fig.16. Jericó (Israel). Muralla
Fig.16.
Jericó
(Israel).
Muralla

mostrando la suposición de estratos, cerca de 7000 a.C. en adelante

Fig.17. Jericó, muralla y torre. Sección y vista en perspectiva Fig.18. Jericó, torre construida contra la

Fig.17. Jericó, muralla y torre. Sección y vista en perspectiva

Fig.17. Jericó, muralla y torre. Sección y vista en perspectiva Fig.18. Jericó, torre construida contra la

Fig.18. Jericó, torre construida contra la muralla

del agua, así como la invención y desarrollo de mecanismos para su distribución requiere un código de comportamiento aprobado por la comunidad. Su fortalecimiento será confiando, antes o despues, a algún consejo gobernante con poderes de licencia o sanción. Todo ello supera el contrato social de un simple poblado.

En el viejo testamento, en el capítulo 6 de Josué se relata la historia de la invasión de la ciudad de Jericó por los israelitas despues de deambular por el desierto durante 40 años en busca de la tierra prometida. Según cuenta la biblia, los israelitas marcharon alrededor de la ciudad una vez al día durante seis días, y en el séptimo marcharon a su alrededor siete veces. En la séptima vuelta, los sacerdotes hicieron sonar sus trompetas la gente grito y las murallas de Jericó se derrumbaron.

La Biblia continúa relatando que cuando cayeron los muros de Jericó los israelitas atacaron la ciudad y le prendieron fuego.

Actualmente, las excavaciones arqueológicas nos han permitido deducir la evidencia de una gran destrucción por el fuego. Kathleen Kenyon escribió

en su informe: “la destrucción fue completa; las

paredes y pisos estaban teñidos de negro o se

enrojecieron por el fuego…. En la mayoría de los

cuartos las ruinas caídas estaban completamente

quemadas”.

¿Qué ocasiono que las sólidas murallas de Jericó se derrumbasen? La explicación más lógica es un terremoto. Pero la naturaleza de aquel terremoto fue tan inusual, que la destrucción fue casi total. Golpeo de tal manera este seísmo que permitió que una porción de la muralla norte quedara en pie. La casa de Rahab se localizó, como es lógico, en el lado norte de la ciudad. Ella era la ramera de Canaán que escondió a los espías israelitas.

La biblia indica que su casa estaba construida contra la pared de la ciudad. Cuenta que la casa de Rahab fue salvada milagrosamente mientras el resto quedó destruido. Esto es exactamente lo que los arqueólogos encontraron. La pared del lado norte de la ciudad quedo en pie junto con un grupo de casas construidas contra ella.

Curiosamente, un elemento básico del urbanismo no existía en la ciudad de Jericó. Nos referimos a la calle. Las viviendas o hábitats se comunicaban al parecer por medio de patios y de los espacios intersticiales que quedaban entre las construcciones. La primera calle de la historia del urbanismo que conocemos aparece en la ciudad de Khirokitia, un asentamiento el sexto milenio a.C. situado en la cima de una colina al sur de Chipre. Esta calle discurre colina arriba desde la orilla sur del rio, atraviesa el asentamiento y desciende, una vez superando este, colina abajo hacia la orilla norte del rio. La composición de este asentamiento era justamente la opuesta a la ciudad de Jericó. Esta era una ciudad cerrada por sus murallas, las cuales establecían un límite de crecimiento. En Khirokitia el asentamiento es abierto, las casas se amontonaban a ambos lados de la calle principal, vertebrando el conjunto. A intervalos regulares, mas rampas de piedra conducían a las casas estableciendo una red de caminos secundarios. No existía ningún muro de cerramiento, ni, por tanto, ningún compromiso de tamaño fijo. El crecimiento era lineal. No dependía arquitectónicamente de nada más que de la extensión de la calle principal.

La calle principal de Khirokitia tenía su sentido práctico; construida en piedra caliza contenía la erosión y facilitaba el acceso a ambas partes del rio, del que obtenían cantos rodados para la construcción de sus viviendas, así como el sustento que les proporcionaba la pesca. Pero además de esta razón práctica, la calle implicaba también un sentido de diseño para sus pobladores, que les llevaba a ordenar, mediante un eje central, lo que de otra manera hubiera sido una amalgama de casas. Los vecinos vivían calle arriba o calle abajo. Sentándose en los umbrales de las casas podían ver pasar a sus vecinos y saludarlos.

La biblia indica que su casa estaba construida contra la pared de la ciudad. Cuenta que

Fig.19. Calle de Ur, con esquina en redondeo, hacia 2000 a.C.

La biblia indica que su casa estaba construida contra la pared de la ciudad. Cuenta que

Fig.20.

Khirokitia (Chipre).

Disposición de las casas a ambos

lados de la calle principal

La biblia indica que su casa estaba construida contra la pared de la ciudad. Cuenta que

Fig.21. Khirokitia. Recreación de

la

calle,

con

las

viviendas

dispuestas siguiendo recorrido

su

Fig.22. Tablilla con escritura
Fig.22.
Tablilla
con
escritura

cuneiforme evolucionada

Fig.22. Tablilla con escritura cuneiforme evolucionada Fig.23. Evolución de la escritura sumeria, desde los pictogramas hasta

Fig.23. Evolución de la escritura sumeria, desde los pictogramas hasta la escritura cuneiforme, con su sistema fonético

Fig.24. Escribas asirios. La escritura se realizaba grabando en moldes mojados de arcilla, en forma de
Fig.24. Escribas asirios.
La
escritura se realizaba grabando en
moldes
mojados
de
arcilla,
en
forma
de placas,
co
la punta
de
una caña hueca

Una

vía

pública

como

la

de

Khirokitia tiene

consecuencias

legales

y

de

organización. Al

articular el espacio para el bien común, la persona asume una doble responsabilidad; el mantenimiento de este espacio y su preservación como propiedad pública. La constante reparación de la calle, según los restos estudiados,

demuestran

que

la comunidad no

era

ajena al

deber “cívico”. De la misma manera, mantener su

arteria comunal libre de usurpaciones conllevaba

vigilancia, entendimiento social.

general

y

madurez

Pero el más extraordinario invento de estas civilizaciones, en concreto de los Sumerios, fue la escritura. Tal invención debió realizarse alrededor del año 3.000 antes de nuestra era. Los textos más antiguos de Uruk emplean más de 900 signos, la mayoría de los cuales son ideogramas que representan palabras. Pero con bastante rapidez se fue reduciendo el número hasta llegar a la abstracción que supone inventar signos que solo representan sonidos. A partir de este momento nos encontramos en los tiempos históricos y hemos dejado atrás la prehistoria y la protohistoria.

Sumer puede ser

conocida

como

la

primera

civilización del mundo, despues de los asentamientos de Jericó y Catalhuyuk. En este

último, la sociedad estaba organizada con cierta sofisticación, pues la técnica del metal produce

una serie de efectos indirectos en

el ambiente

manufacturado de

la

ciudad.

A

los

oficios

tradicionales comprendidos

en

el

poblado

(cerámica talla en piedra y tejido), el metal añadió

otros que encajaban en el naciente panorama urbano con sus fábricas y sus puestos de venta. Incluso lo métodos constructivos son nuevos: se

introduce

una

estructura

previa

de

postes

y

tableros de madera que se recubren

posteriormente horizontales y verticales.

con

barro,

creando

planos

Fig.25. Catal Hüyük. Reconstrucción de un sector y sección constructiva de una vivienda donde se puede

Fig.25. Catal Hüyük. Reconstrucción de un sector y sección constructiva de una vivienda donde se puede observar los métodos utilizados con tableros de madera y barro

Fig.25. Catal Hüyük. Reconstrucción de un sector y sección constructiva de una vivienda donde se puede

Fig.26. Reconstrucción de la ciudad de Ninive

En Catalhuyuk, la sociedad es más completa: conviven el cazador, el agricultor, el especialista en el trabajo del metal y el comerciante que exporta al exterior estas manufacturas.

El Imperio Sumerio comenzó como un conjunto de aldeas cuya actividad era esencialmente agrícola en el 4.500 a.C. Estas aldeas fueron evolucionando hasta convertirse en pequeñas ciudades estando situadas alrededor de las orillas de Éufrates y del Tigris, lo que hoy es el sur de Irak.

Fig.25. Catal Hüyük. Reconstrucción de un sector y sección constructiva de una vivienda donde se puede

Fig.27. Reconstrucción del centro de Babilonia

Fig.28. Ur. Plano esquemático de la ciudad en el segundo milenio a.C.

Fig.28. Ur. Plano esquemático de la ciudad en el segundo milenio a.C.

Fig.29. Ur. Recinto del ziguart Fig.30. Vista aérea del complejo de las ruinas de Ur-Nammu

Fig.29. Ur. Recinto del ziguart

Fig.29. Ur. Recinto del ziguart Fig.30. Vista aérea del complejo de las ruinas de Ur-Nammu

Fig.30. Vista aérea del complejo de las ruinas de Ur-Nammu

Fig.31. Uruk Plano general de la ciudad que muestra la línea de la muralla del tercer

Fig.31. Uruk Plano general de la ciudad que muestra la línea de la muralla del tercer milenio a.C. y la ubicación del núcleo ocupado por el complejo del templo de Eanna. Durante el periodo de Uruk (aproximadamente de 3500 a 300 a.C.) este conjunto consistía en el habitual grupo de templos, palacios y edificios administrativos y de almacenamiento.

Fig.32. Uruk. Templo blanco.
Fig.32.
Uruk.
Templo
blanco.

Dibujo axonometrico del ziguart con la planta del templo

Las ciudades Sumerias de comienzos del III milenio a.C. ya son muy grandes (unas 100 hectáreas) y acogen a varias decenas de miles de habitantes. Están rodeadas por una muralla y un foso, que las defienden y las separan. El campo circundante también ha sido transformado por el hombre, existe un paisaje artificial de campos, pastos y frutales rodeados por canales de regadío. En la ciudad, los templos se distinguen de las casas comunes por su masa mayor y más elevada. Cada una de estas ciudades estaba bajo la protección de una deidad, cuyo templo se erigía como estructura central de la ciudad. En sus

Fig.33. Ciudad de Hattusa, con el templo dedicado al dios del tiempo. 1400 a.C. comienzos, el

Fig.33. Ciudad de Hattusa, con el templo dedicado al dios del tiempo. 1400 a.C.

comienzos, el poder político lo poseían los ciudadanos, hasta que las rivalidades entre ciudades provocaron la instauración de una jerarquía real. Ciudades como Eridu, Uruk o Kish fueron los centros del imperio en diferentes fases.

El

primer

asentamiento

del

subperiodo

antiguo fue Eridu, un puerto de mar en el Golfo Pérsico. Posteriormente, fue Uruk la

Fig.33. Ciudad de Hattusa, con el templo dedicado al dios del tiempo. 1400 a.C. comienzos, el

Fig.43. Templo de la ciudad de Hattusa

Fig.35. Plano de la ciudad de Assur Fig.36. Templos y ziguart de Eridu. Dibujo de los

Fig.35. Plano de la ciudad de Assur

Fig.35. Plano de la ciudad de Assur Fig.36. Templos y ziguart de Eridu. Dibujo de los

Fig.36. Templos y ziguart de Eridu. Dibujo de los niveles superpuestos. El templo VII es el más interesante

Ciudad

que

adquirió preponderancia,

destacando

la

construcción

de

edificios,

monumentales (templos, palacios,

murallas), la acumulación de capital y el uso

de

los

metales.

La

ciudad

contaba con

45.000

habitantes, convirtiéndola

posiblemente en la mayor ciudad del área.

Las mejoras del riego y los suministros de

materiales

hicieron

crecer

esta

ciudad

hasta convertirla en un centro de intercambio entre Turquía e Irak. En Uruk los edificios cumplían una doble función, la

cívica

y

la

religiosa,

de

manera

que

el

gobernante o líder actuaba a su vez como

representante religioso.

En pleno periodo Sumerio (2.500 al 2.350 a.C.) se produce una gran rivalidad entre las ciudades Estado y una creciente división entre estado y

religión. Los edificios monumentales que ahora son palacios, se oponen en grandeza a los templos. En la 1 a Dinastía temprana el centro del imperio se trasladó a Kish. Es la llamada “edad dorada”. La

importancia estratégica de Kish era decisiva, pues controlaba el tráfico por el rio Éufrates y los caminos que bajaban por el valle. El título de “Rey del Kish” fue utilizado en épocas posteriores para

describir a un rey que ostentaba gran poder y control en la región. En Kish el poder político lo ejercía el rey, pero no era el responsable religioso. Aparece la figura del Sumo Sacerdote.

En un sencillo ejercicio de síntesis, podemos establecer cronológicamente las fases que vertebrarían las diferentes etapas características de las ciudades mesopotámicas. En el primer periodo o de la protoescritura, del 3.500 al 3.000 a.C. las ciudades mesopotámicas, consecuencia directa del poblado agrícola, construyen sus murallas y el templo y el ziguart comienzan a definirse como piezas arquitectónicas. Hace su aparición el primer documento escrito. La autoridad política recae en una asamblea de ciudadanos, rigiéndose como pequeñas ciudades-estado . En el segundo periodo, comprendido entre el 3.000 y el 2.300 a.C. surge el palacio monumental, sede de la autoridad, que se mantiene en periodos de paz, y se consolida como una monarquía, primero electiva y posteriormente hereditaria.

Este periodo es conocido como el de las primeras Dinastías.

Durante los siguientes siglos hasta el 1.600 A.C. se produce un crecimiento de estas ciudades, que adquieren poder hasta convertirse en un imperio. Se trata del periodo Sumerio tardío. Por último, el periodo Asirio, desde el 1.350 al 612 a.C. donde las mejores muestras de arquitectura palaciega se realizan, como el palacio de Khorsabad.

En pleno periodo Sumerio (2.500 al 2.350 a.C.) se produce una gran rivalidad entre las ciudades

Fig.37.

Templos

y

ziguart

de

Eridu.

Fotomontaje

de

varios

niveles

excavados,

desde el ziguart /arriba),

hasta

el

santuario

más

primitivo

sobre

suelo

virgen

1. Patio 4. Capilla Privada 7. Escalera 2. Vestíbulo de Entrada 5. Cocina 8. Fuente 3.
1.
Patio
4.
Capilla Privada
7.
Escalera
2.
Vestíbulo de Entrada
5.
Cocina
8.
Fuente
3.
Recibidor (Liwan)
6.
Retrete
9.
Tienda (?)

Fig.38. Ur, barrio residencial entre el recinto del ziguart y el Puerto Oeste

Fig.39. Ur, numero III de Calle
Fig.39.
Ur,
numero
III
de
Calle

Alegre. Reconstrucción del patio.

Las ciudades anteriores al periodo de las primeras Dinastías tenían un tamaño de entre 10.000 y 50.000 habitantes. Se encontraban encerradas por una muralla y estaban rodeadas de suburbios o pequeños poblados adscritos a la ciudad. Los centros monumentales eran el complejo del ziguart, rodeado por su propia muralla y el palacio del Rey. Los intersticios de la trama urbana se rellenaban con una compleja mezcla de arquitectura residencial y comercial. Entre estos pequeños edificios encontramos otros templos menores. Las pequeñas tiendas se incorporaban a veces a la vivienda, pero la norma era disponer de edificios y sistemas dedicados de forma exclusiva a la actividad industrial y comercial que se distribuían salpicando todos los puntos de la ciudad

El tráfico por las calles sin pavimentar era en su mayor parte peatonal. La anchura de las calles, podría llegar, como caso extremo, a 3 metros, constituyendo las avenidas principales que daban acceso a las viviendas de los más poderosos. La gente más pobre vivía detrás de estas construcciones, a lo largo de estrechos callejones. El terreno, escaso por la limitación de las murallas, se convirtió en algo preciado, y el alto valor de la propiedad del mismo redujo al mismo espacio público. Las plazas y los jardines eran muy escasos. Las casas se agrupaban en manzanas densas, en las que los muros medianeros eran comunes. Las casas nuevas se reedificaban sobre los cimientos de las viejas, sobre el espacio residual que dejaba la enmarañada manzana. Los solares no eran de tamaño ni forma uniforme. La irregularidad era la norma. En resumen, no existía nada establecido en la forma de la ciudad. La morfología arquitectónica cambiada de forma constante durante la vida de la ciudad, y transformaba el paisaje urbano de forma continua, manteniéndose de forma exclusiva la rígida infraestructura de las murallas y las calles. Las casas eran en su mayoría de una planta construidas con materiales latercios. La distribución solía estar basada en un patio central alrededor del cual se disponían las habitaciones. Generalmente no existían ventanas, por lo que suponemos que tampoco existía el menor interés de participar en la arquitectura y en el ambiente de la calle. La única apertura al exterior, la puerta principal, recala a un vestíbulo, permitiendo la visión únicamente de una pared lisa enfrente. El acceso a la vivienda se resolvía mediante una puerta a un lado del vestíbulo. Las clases más ricas, en una ciudad como Ur. Vivian en casas amplias de 10 o 12 habitaciones, dispuestas en dos plantas. La planta inferior se destinaba al alojamiento del servicio, probablemente esclavos domésticos, y a los invitados. La familia vivía en la planta superior. La planta tipo estaba constituida por una estancia de recepción para invitados, ancha y poco

El tráfico por las calles sin pavimentar era en su mayor parte peatonal. La anchura de

Fig.40. Casa con patio en Ur. La casa unifamiliar, compuesta por un patio central rodeado de habitaciones bien organizadas nunca fue desbancada en Oriente.

Fig.41. Reconstrucción de una vivienda unifamiliar de dos plantas en la ciudad de Ur. La planta
Fig.41. Reconstrucción de
una
vivienda unifamiliar de dos plantas
en la ciudad de Ur. La planta inferior
estaba ocupada
por
el servicio,
mientras que la familia ocupaba la
planta
superior.
En
la
imagen
se

aprecia como las aguas de lluvia vertían directamente en el interior del patio.

Fig.42. Casa de Eridu. Reconstrucción Fig.43. Nippur (Iraq), cerca de 1500 a.C. Dibujo del mapa de

Fig.42. Casa de Eridu. Reconstrucción

Fig.42. Casa de Eridu. Reconstrucción Fig.43. Nippur (Iraq), cerca de 1500 a.C. Dibujo del mapa de

Fig.43. Nippur (Iraq), cerca de 1500 a.C. Dibujo del mapa de la ciudad realizado sobre una tablilla de arcilla

profunda; en

el

lado

posterior del patio, un

retrete y una escalera que conducía al piso superior. En una esquina se encontraba la cocina. El patio tenía cuatro postes de madera que sustentaban un comedor perimetral en su parte posterior, que comunicaba las

habitaciones. La decoración

domestica

tenía

muchas similitudes en las casas árabes modernas del Occidente Medio.

Un mapa de la ciudad de Nippur nos puede dar una idea aproximada del aspecto de una ciudad. En la fotografía se sintetiza el esquema básico de esta. A la izquierda, la doble línea representa el rio Éufrates. A lo largo de este rio, se puede observar el grafismo que representa la muralla. En su parte media, se representa un canal indicador del método de irrigación avanzado y reflejo de una comunidad organizada. A la derecha del canal, el templo del Dios que protegía la ciudad, el símbolo más importante de cuantos hubiere.

Fig.44. Khafaje (Irán). Plantas del templo de Sin. A) Templo II, 3000 a.C. B) Templo V,

Fig.44. Khafaje (Irán). Plantas del templo de Sin. A) Templo II, 3000 a.C. B) Templo V, 2900 a.C. C) Templo VIII, 2750 a.C.

Fig.45. Khafaje, Templo Oval, cerca de 2650-2350 a.C. Reconstrucción Fig.46. Khafaje. Reconstrucción del Templo de Sin.

Fig.45. Khafaje, Templo Oval, cerca de 2650-2350 a.C. Reconstrucción

Fig.45. Khafaje, Templo Oval, cerca de 2650-2350 a.C. Reconstrucción Fig.46. Khafaje. Reconstrucción del Templo de Sin.

Fig.46. Khafaje. Reconstrucción del

Templo

de

Sin.

Es

el

que

corresponde al B) de la figura 44

En esta época, el templo constituye el corazón de la ciudad mesopotámica. Se creía que el Rey era un mediador y administrador de la condición divina. La cosecha se almacena en los terrenos del templo para ser distribuida entre la

población. El templo era el centro de un sistema económico bautizado con el nombre de

“socialismo teocrático”. Amurallado, se

convertía

en

el

último

baluarte

frente

a

los

ataques enemigos donde la población se refugiaba en último extremo. Cuando era tomado el templo, todo había acabado para la ciudad, y la deidad que la protegía, privada de su

morada, vagaría errante, según afirma una

inscripción, como lugar donde posarse.

el pájaro

que

vuela sin

un

Estos

templos

poseían

dos

características

fundamentales: se levantaba sobre una enorme

plataforma llamada ziguart. Al no estar

construida

por

las

densas

circunstancias

urbanísticas podía tener regular.

una

forma

libre

y

Fig.47. Planta de los templos superpuestos. A) Templo XVII, 5000 a.C. B) Templo XVI, 4900 a.C.

Fig.47. Planta de los templos superpuestos. A) Templo XVII, 5000 a.C. B) Templo XVI, 4900 a.C. C) Templo VII, 3800 a.C.

Fig.48. Eridu. Reconstrucción del Templo VII de la ciudad Fig.49. Santuario más antiguo conocido en Eridu,

Fig.48. Eridu. Reconstrucción del Templo VII de la ciudad

Fig.48. Eridu. Reconstrucción del Templo VII de la ciudad Fig.49. Santuario más antiguo conocido en Eridu,

Fig.49. Santuario más antiguo conocido en Eridu, sobre suelo virgen. De tamaño diminuto (menos de cuatro metros cuadrados), pero contiene ya una mesa de ofrendas central y un altar en un nicho empotrado. Estrato XVI, periodo anterior a Al`Ubaid, quinto milenio

Fig.48. Eridu. Reconstrucción del Templo VII de la ciudad Fig.49. Santuario más antiguo conocido en Eridu,

Fig.50. Templo protohistóricos

de

Eridu

(V

milenio

a.C.) con

indicación

de

las plantas

halladas en los niveles XV (azul),

XVI (negro)

 

El concepto de templo en ziguart se basa en el ascenso reverencial. La divinidad residía en un recinto sagrado al final de una serie de secuencias planificadas. En el complejo del ziguart, la divinidad había sido elevada sobre la ciudad, entre el cielo de los divino y el mar de lo cotidiano. En la naturaleza, ese territorio intermedio está representado por la montaña, habitada por los hombres en su parte inferior, y donde los dioses en su cima podían construir su lugar de descanso.

El ziguart fue concebido como sustituto de una montaña. Los sumerios que invadieron las ciudades de Mesopotamia habían bajado de las montañas del norte, probablemente del área próxima al Mar Caspio. Debieron sentir la necesidad de recrear, la arquitectura de su tierra de origen en unas llanuras conquistadas donde la planeidad evitaba cualquier accidente orográfico. Algunos zigurats fueron bautizados con nombres como “Casa de la Montaña”,

“Montaña de la Tormenta”, vínculo entre cielo y tierra,

lo que evidencia la relación con este elemento natural. Podemos clasificar los zigurats en dos tipos: los anteriores a 3.500 A.C., construidos como santuarios pequeños e independientes en los poblados agrícolas, y los templos monumentales encajados en el esquema urbano, construidos posteriormente.

Los primeros diferían de los urbanos en dos aspectos:

se levantaban sobre una enorme plataforma, y al no estar sometida a las presiones de la densidad urbana en su amplio recinto, pudo permitirse construirlos de forma abierta y regular. Parece que todos ellos provienen de un arquetipo común. El más antiguo prototipo del que se tiene noticia es el de Eridu, considerando como el lugar donde tuvo lugar la primera monarquía en la historia mesopotámica. Originalmente se trataba de un recinto rectangular sustentado por un muro perimetral y unos pilares interiores. En el exterior se erigían dos mesas para ofrendas. Este templo evoluciono alargándose y ubicando dos altares, uno en un extremo y otro en el centro de la nave. A este espacio se accedía por una puerta abierta en el extremo opuesto del altar. Este esquema evolucionó flanqueando la nave central por habitaciones

secundarias que constituían

 

naves

laterales.

Las

habitaciones de los ángulos se manifestaban

exteriormente como bastiones salientes. Se establecía

además, un

eje

transversal.

El

acceso

se producía

siempre por el sureste, mediante una escalera

ceremonial.

El caso del templo urbano era diferente. Dedicado a las deidades menores, fue construido más cerca del espacio vital de la ciudad, y los patios de estos templos urbanos se consolidaron como espacios funcionales, y el templo se estrechó más con la supresión de una nave y la rigidizacion de la otra, que paso a constituirse en la única antecámara del sanctasanctórum. Este esquema se mantendría incluso cuando la demolición de las casas de alrededor hubiera permitido ampliarlo.

Uno de los zigurats más representativos, por ser uno de los mayores en tamaño y mejor concebidos, es el de Ur-Nammu en la ciudad de Ur. Consistía en una pirámide escalonada de tres pisos. El núcleo era de adobe, y los ladrillos cocidos de su fábrica exterior se revestían con una gruesa capa de betún mortero. El acceso estaba en la cara noroeste. En este lado, tres escaleras situadas ortogonalmente convergían en el camino de entrada del que subía una única escalera que conducida hasta la puerta del templo. Ninguna de las líneas del zigurat era recta. Las paredes inclinadas eran, además, convexas.

secundarias que constituían naves laterales. Las habitaciones de los ángulos se manifestaban exteriormente como bastiones salientes.

Fig.51. Planta del ziguart de Ur-Nammu

Fig.52. Esquema de las
Fig.52.
Esquema
de
las

escaleras del zigurat de Ur- Nammu

secundarias que constituían naves laterales. Las habitaciones de los ángulos se manifestaban exteriormente como bastiones salientes.

Fig.53. Reconstrucción del zigurat de Ur-Nammu

Fig.54. Vista aérea de las ruinas del Zigurat de Ur-Nammu Fig.55. Reconstrucción, con ladrillos, de las

Fig.54. Vista aérea de las ruinas del Zigurat de Ur-Nammu

Fig.55. Reconstrucción, con ladrillos, de las escaleras principales del zigurat de Ur- Nammu
Fig.55.
Reconstrucción,
con
ladrillos,
de
las
escaleras
principales
del
zigurat
de
Ur-
Nammu
Fig.56. Axonometría del Zigurat de Ur
Fig.56.
Axonometría
del
Zigurat
de Ur

Debemos imaginar un zigurat mesopotámico con colorido y algo de vegetación.

En Ur, parece evidente que las terrazas altas tenían árboles plantados formando verdes jardines colgantes. El color vendría dado por la baldosa.

Una

vez

se

concluía el zigurat

y

su

templo, se

planteaba la cuestión de si el Dios estaría

complacido con

él

y

si

residía

en

él.

Para

los

habitantes de Mesopotamia, el zigurat siempre fue una escalera de humilde reverencia, un camino para ponerse en contacto con el poder sobrehumano en el que residía su destino. Para los judíos, que llegaron al escenario de la ciudad de babilonia con la creencia y la fe puestas en su único

señor Dios, era un sacrilegio. El zigurat de Babilonia

se convirtió para ellos, en

la

torre de

Babel, una

construcción presuntuosa que Dios no tuvo más remedio que interrumpir. Esta visión es propia de una religión rival que encuentra en la decadencia de una cultura las consecuencias de una comunidad caprichosa.

Pero el zigurat fue perdiendo con el tiempo su importancia física en beneficio de otros hitos del tejido urbano, en especial el palacio del rey. Durante un periodo, el rey vivió en el recinto del dios, asumiendo el papel de su representante en la tierra, pudiendo asumir simultáneamente el papel de sumo sacerdote. Posteriormente, el zigurat se convirtió en un mero añadido al palacio del rey, que dominaba completamente el paisaje urbano.

El palacio real se constituye como una elaboración y

un

desarrollo

complejo

de

la

casa

privada.

El

principio organizador de un patio central rodeado de habitantes es el mismo. También lo es el

perímetro

estrictamente

cerrado

con

una

única

puerta que se abre al exterior, así como el acceso

no axial.

Tan

solo

el tamaño, el programa más

completo y la seguridad del palacio limitan

esta

comparación. Los cientos de habitaciones

precisaban

luz

natural.

Las

actividades

de

los

sirvientes y acompañantes debían

de

estar

independizadas de las dependencias reales, pues la

vida íntima del presencia pública.

rey debía estar

separada de su

Con todo esto, el palacio funcionaba como un microcosmos de la ciudad, con sus murallas, residencias, tempos, oficinas, escuelas, tiendas, cuartel, etc. se diferencia de la ciudad en su rigidez, en su falta de dinamismo vital, su desorden y en su flexibilidad social. Es una ciudad reglamentada, un gran rectángulo subdividido ortogonalmente, reflejo de un hierático código de comportamiento por parte de sus miles de usuarios.

La degradación mayor del zigurat la podemos comprobar en Khorsabad, al norte de Niuve y muy cerca de ella. Fundada por Sargón de Asiria (al que no hay que confundir con Sargón de Acal), fue construida como una ciudad-palacio para su familia y para los funcionarios y personal a su servicio. En Khorsabad, el palacio real ocupa e

Pero el zigurat fue perdiendo con el tiempo su importancia física en beneficio de otros hitos

l

Fig.57. Reconstrucción del zigurat de Babilonia, llamado E- temen-an-ki (siglo VII a.C.)

Pero el zigurat fue perdiendo con el tiempo su importancia física en beneficio de otros hitos

Fig.58. Plano esquemático que representa la relación entre el zigurat y el palacio real: A) en Ur, 2000 a.C. B) en Assur, 1800 a.C. C) en Assur, 1200 a.C. D) en Khorsabad, 700 a.C. El rayado continuo indica los palacios, el discontinuo el zigurat

Fig.59. Khorsabad, antigua Du Sharrukin, Iraq. Ciudad asiria fundada por Sargón II (721-702 a.C.)

Fig.59. Khorsabad, antigua Du Sharrukin, Iraq. Ciudad asiria fundada por Sargón II (721-702 a.C.)

Fig.60. Khorsabad. Reconstrucción de la ciudadela y palacio de Sargón. Siglo VII a.C. Fig.61. Khorsabad. Planimetría

Fig.60. Khorsabad. Reconstrucción de la ciudadela y palacio de Sargón. Siglo VII a.C.

Fig.60. Khorsabad. Reconstrucción de la ciudadela y palacio de Sargón. Siglo VII a.C. Fig.61. Khorsabad. Planimetría

Fig.61. Khorsabad. Planimetría

general y plano de la ciudadela, con las casas señoriales en torno al palacio del rey
general
y
plano
de
la
ciudadela,
con
las
casas
señoriales en torno al palacio
del rey

Fig.62.Khorsabad.Reconstrucci

ón

centro de un lado de la plataforma cuadrangular, inmenso basamiento de ladrillo, pedestal para ambos, el palacio y la ciudad. La edificación

residencial esta toda ella levantada sobre una plataforma única. Para conservar la línea vertical de sus paredes exteriores, fue preciso construir un muro de piedras o ladrillos cocidos al horno, que hacia la función de un revestimiento duradero e impedía la

degradación

de

la arcilla secada por efecto

de

las

lluvias.

El palacio de Khorsabad, que cubre una superficie de diez hectáreas y cuenta con un total de 209 salas y patios, se encuentra ubicado en el centro y junto a la muralla de la ciudadela. Al entrar, después de franquear la puerta de los leones alados, se encuentra el patio principal, alrededor del cual se distribuyen todas las dependencias. En el fondo, un segundo patio se abre y agrupa al conjunto de habitaciones que forman el palacio propiamente dicho: sala del trono, gineceo, cámaras de recepción, etc. En la parte posterior se encuentra el zigurat de siete pisos, con su santuario en lo alto.

Fig.63. Plano de la ciudad de Babilonia Fig.64. Reconstrucción, de ciudad de Babilonia en torno a

Fig.63. Plano de la ciudad de Babilonia

Fig.63. Plano de la ciudad de Babilonia Fig.64. Reconstrucción, de ciudad de Babilonia en torno a

Fig.64. Reconstrucción, de ciudad de Babilonia en torno a la guardia de la ciudad

El palacio asirio no tiene aberturas exteriores. Es una construcción encerrada de sí misma. Las inmensas murallas lo rodean, aislándolo por completo. La construcción es una forma de expresión de la fuerza y el poder real.

Babilonia, la capital de Hammurab, planificada hacia el año 2.000 a.C. es un gran rectángulo de 2.500 por 1.500 metros, dividido en dos mitades desiguales por el Éufrates. La muralla que describió Herodoto estaba formada por dos muros paralelos de ladrillo, de más de siete metros de anchura y el espacio de doce metros que las separaba había sido rellenado de tierra en toda su altura. Además, una torre cada cincuenta metros reforzaba el recinto. Se ha calculado que debieron haber unas trescientas cincuenta torres, lo que constituye la mayor obra de fortificación nunca vista. Estas cifras dan una idea de la gran ciudad que protegía esta inmensa muralla.

Fig.65. Planta del palacio real de Babilonia Toda la ciudad, no solo los templos y palacios,

Fig.65. Planta del palacio real de Babilonia

Toda la ciudad, no solo los templos y palacios, aparece trazada con regularidad geométrica. Las calles son rectas y con una longitud constante. Las murallas están cortadas en ángulo recto. Desaparece la distinción entre monumentos y las zonas habitadas por gentes comunes; la ciudad está compuesta por una serie de recintos; los más exteriores abiertos a todos, y los más interiores, reservados a los sacerdotes y al rey. Las casas privadas reproducen en menor escala la forma de los templos y de los palacios, con patios interiores y muros escalonados.

Una ciudad como Babilonia debía ser casi incomprensible para la mentalidad Griega, ya que el mismo Aristóteles nos dice que nos es una ciudad todo aquello que puede encerrarse dentro de unos muros, porque, de querer, se podría construir muro alrededor del todo el Peloponesio. Tal sucede, dice Aristóteles, en aquellas cuya circunscripción encierra más bien una nación que una ciudad, como Babilonia, de la que se dice que a los tres días de ser tomada una parte de la ciudad, la otra no se había enterado de nada.

Fig.65. Planta del palacio real de Babilonia Toda la ciudad, no solo los templos y palacios,

Fig.66. Babilonia. Vista aérea

de

las

ruinas

de

la

antigua

ciudad,

de

la

zona que

corresponde con el plano de la

figura 65

 
Fig.67. Recreación de la Torre de Babel Fig.68. Peter Brueghel. La Torre de Babel, 1563 El

Fig.67. Recreación de la Torre de Babel

Fig.67. Recreación de la Torre de Babel Fig.68. Peter Brueghel. La Torre de Babel, 1563 El

Fig.68. Peter Brueghel. La Torre de Babel,

1563

El aplació de Babilonia era una verdadera ciudad que Nabucodonosor no ceso de engrandecer hasta el final de su reinado.

La

avenida

procesional

que

atravesaba

Babilonia hasta el gran zigurat, se iniciaba en

la puerta de Ishtar, enorme fortificación con

muros

de

doce

metros

flanqueados

por

torres

cuadradas.

 

Sobre

esta

avenida

procesional,

daba

fachada

principal

al

palacio de Nabucodonosor, allí se abría el

vestíbulo,

con

sus

salas

de

guardia,

que

comunicaba

con

el

primero

de

sus

tres

grandes patios, el último de los cuales venía

a

ser

una

antesala

 

del

salón

del trono. Esta era la cámara mayor del gigantesco edificio y medía 52 metros de largo por 17 de ancho. Sus paredes

tenían un espesor de 6 metros y se cubría con una bóveda. Al final de la avenida procesional, se encontraba el

zigurat de Babilonia o “Torre de Babel”,

llamada en las inscripciones E-temer- an-ki (casa de los cimientos del cielo y la tierra). Se componía de una torre

escalonada de siete pisos, coronada por un templo situado en la cima, a 90 metros de altura. Cuando Herodoto visito Babilonia hacia al año 458 antes de nuestra era, hizo una descripción tan detallada de la torre que cabe suponer que aun se encontraba en perfecto estado.

del trono. Esta era la cámara mayor del gigantesco edificio y medía 52 metros de largo

Fig.69. Jardines colgantes de Babilonia

del trono. Esta era la cámara mayor del gigantesco edificio y medía 52 metros de largo

Fig.70. Recreación de los Jardines colgantes de Babilonia

CAPÍTULO 4 EGIPTO

EL Egipto antiguo es un inmenso Oasis que se extiende a lo largo del rio Nilo sobre una longitud de dos mil kilómetros. A ambos lados de esta cinta verde fecundada por la aguas del rio, se extiende el desierto. Como en Mesopotamia, la historia comienza con la vida del poblado agrícola y ganadera, transformando en el tiempo el territorio en sofisticados asentamientos fluviales basados en el control de la irrigación.

Los

poblados

neolíticos

a

orillas

del

Nilo

se

agruparon con el tiempo en dos grandes estados:

Bajo Egipto, que abarcaba el área del delta hasta las cercanías de Menfis, y el Alto Egipto, que se extendía desde Menfis hasta Asuán. Cada uno de estos estados tenía su gobierno propio y su propia capital. En el Bajo Egipto, la ciudad de Pe y la ciudad de Nekhen (Hieracompolis) en el Alto Egipto.

EL Egipto antiguo es un inmenso Oasis que se extiende a lo largo del rio Nilo

Fig.1. Casa de Dyehutinefer. Tebas oeste, XVIII Dinastía, reinado de Amenofis II, hacia 1410 a.C.; pintura sobre revoco

EL Egipto antiguo es un inmenso Oasis que se extiende a lo largo del rio Nilo

Fig.2. Mapa de Egipto antiguo

Fig.3. Caravana asiática. Tumba de Khnumhotep II. XII Dinastía, hacia 1880 a.C. Pintura sobre caliza revocada.

Fig.3. Caravana asiática. Tumba de Khnumhotep II. XII Dinastía, hacia 1880 a.C. Pintura sobre caliza revocada. En la pared norte de la tumba se ha plasmado un acontecimiento especial: la llegada de una caravana de asiáticos trayendo al monarca maquillaje para los ojos. Para el dueño de la tumba constituye un acontecimiento importante y festivo, hasta tal punto que se ha registrado la fecha del mismo, el sexto año del reinado del faraón Seostris II

Fig.3. Caravana asiática. Tumba de Khnumhotep II. XII Dinastía, hacia 1880 a.C. Pintura sobre caliza revocada.

Fig.4.Ceramica de marga pintada. Segunda mitad del IV milenio a.C. Vasijas esféricas y con forma de tonel, con asa perforadas

Fig.5. Artesanos y escenas de
Fig.5.
Artesanos
y
escenas
de

mercado. Saqqara, pared sur de la sala de ofrendas en la tumba de Ti; finales de la V Dinastía, hacia 2400

a.C.

Los

artesanos

retratados

trabajaban en casi todas las

especialidades;

 

escultores,

metalúrgicos, joyeros, carpinteros y talabartero. En el registro inferior se reproduce el comercio en el

mercado. Este se desarrolla exclusivamente a base de trueque y solo tiene importancia a nivel local

No resulta fácil establecer como era el sistema político bajo el cual vivían los egipcios predinásticos. De cualquier forma, sus comunidades tendían a la autosuficiencia y estaban relativamente aisladas. Esta cultura, esencialmente africana, recibió importantes influencias y aportaciones desde Asia, de manera que se convirtieron en decisivas innovaciones. La introducción del cobre en sustitución del sílex, junto con las nuevas técnicas de construcción y ornamentación fueron algunas de ellas. Estas influencias se produjeron principalmente a través de los intercambios culturales con el Mediterráneo Oriental. Del próximo Oriente llegaron nuevas gentes y con ellas, la agricultura, nuevas técnicas y el urbanismo. Es indiscutible que se produjo un auge político, económico y social en el que se sentaron las bases de lo que sería la posterior cultura nilota: la escritura jeroglífica, la organización social y política, las grandes obras monumentales y de utilidad pública, así como los cultos básicos religiosos.

Mientras, las aldeas fueron creciendo, y se convirtieron en ciudades, y las comarcas, bien

delimitas, en pequeños reinos. “La transición al

Egipto Histórico se hará de forma progresiva a

partir de entonces”, escribe Martin Walker. Al

tiempo seguiría la invención de la escritura, aunque muy rudimentaria. Aunque la idea pudiera proceder de Mesopotamia, el sistema jeroglífico egipcio es muy diferente al cuneiforme mesopotámico.

Fig.6. Jeroglíficos pintados sobre un sarcófago del Imperio Medio La división territorial más pequeña vigente en

Fig.6. Jeroglíficos pintados sobre un sarcófago del Imperio Medio

La división territorial más pequeña vigente en la

fase predinástica era el “nomo”, que se

configuraba como un territorio limitado, en cuyo centro principal (una ciudad) se realizaban las elementales transacciones comerciales. Allí se ubicaba el templo o templos del Dios o Dioses

locales y el palacio del regulo o “nomarca”. Todo

ello acabaría acelerando el proceso

fundamentado en la ciudad cultural. Al principio del periodo histórico en

el

que se

desarrollo la escritura, el rey Menes de Alto

Egipto invadió el norte y unifico el país, hecho

este que, según Spiro Kostof “causo profunda

conmoción en la memoria colectiva del pueblo de la región y que se convirtió en el punto clave del simbolismo político, y por tanto, también

arquitectónico”.

El soberano egipcio ha conquistado los pueblos precedentes y ha absorbido los poderes mágicos de las divinidades locales. No es el representante de un Dios, sino que el mismo es el Dios, que asegura la fecundidad de la tierra y en especial la gran inundación del Nilo, que se produce de una forma regular en un periodo determinado del año.

De

este

modo,

el

faraón

tiene

un

dominio

preeminente sobre todo el país, y recibe un

excedente de productos mucho mayor que el de los reyes asiáticos.

Fig.7. Inspección del ganado. Saqqara, tumba del visir Ptahhtep, finales de la V Dinastía, hacia 2350
Fig.7.
Inspección
del
ganado.
Saqqara, tumba del visir Ptahhtep,
finales de la V Dinastía, hacia 2350
a.C.
Los
animales
destinados
al
sacrificio proceden
de
las

propiedades del titular de la tumba, y el recuento se hace en presencia

suya

Fig.6. Jeroglíficos pintados sobre un sarcófago del Imperio Medio La división territorial más pequeña vigente en

Fig.8. Poblado de trabajadores de

Deir el Medina.

Este

es uno

de

los

enclaves

del

antiguo

Egipto

mas

importantes

vivían

las

para comunidades de

conocer

como

trabajadores

Fig. 9. El pueblo de Deir-el- Medina, junto a Tebas. Planimetría
Fig.
9.
El
pueblo
de
Deir-el-
Medina,
junto
a
Tebas.
Planimetría

La unificación y el establecimiento de la capital en Menfis podemos situarlo cronológicamente hacia el 3.000 a.C. En este periodo se desarrollaron imponentes ejemplos de arquitectura en piedra como Sakarat y Gizeh. Este periodo es el llamado Periodo Arcaico o Trinita, hasta el 2.600 a.C.

A continuación, el imperio Antiguo, hasta el 2.150 a.C. y está marcado por la consolidación de la monarquía absoluto. En el Imperio Medio (hasta el 1.570.9 se restaura el poder central posteriormente a un decaimiento del mismo. En este periodo el poder era compartido por gobernadores

provinciales o “monarcas” y por el clero de las

principales deidades. Con la expulsión de una invasión extranjera, los hicsos, hacia el 1.600 y hasta el 1.300 a.C. se abre el periodo que mejores muestras de arquitectura monumental ha dado, el Imperio Nuevo. La expulsión de los invasores inicio una nueva política de conquistas, hasta llegar a incluir gran parte del Sudan y someter territorios de

Palestina y Siria.

Fig. 9. El pueblo de Deir-el- Medina, junto a Tebas. Planimetría La unificación y el establecimiento

Fig.10. Poblado de trabajadores Deir-el-Medina, Tebas oeste. En esta fotografía se pueden reconocer claramente solidas construcciones de las viviendas (cocinas, escaleras), así como los restos de las basas de piedra que destacan por su color claro, sobre las que se asentaban columnas de madera, que sustentaban los techos planos.

La actitud optimista de los egipcios hacia el más allá muestra su don especial para desestimar, o por lo menos iluminar, el lado oscuro del destino humano. La vida en la tierra era solo un comienzo. La muerte, una estación en el camino, un puente hacia una vida eterna y maravillosa.

El comienzo de la arquitectura en piedra esta inseparablemente unido al concepto del Ka, especie de fuerza vital que emana desde el Dios hasta su hijo el Rey. El rey era el único mortal poseedor de esta fuerza cósmica y divina, pero podía dispensarla a sus súbditos. El deseo de continuación externa de la existencia terrenal hallo su expresión en la arquitectura en piedra, puesto que solamente este material proporcionaba un receptáculo indestructible para la Ka.

La actitud optimista de los egipcios hacia el más allá muestra su don especial para desestimar,

Fig.11. Vivienda de trabajador en Deir-el- Medina. La ilustración muestra la primera dependencia con el altar domestico empotrado; a la derecha el paso a la sala principal

La actitud optimista de los egipcios hacia el más allá muestra su don especial para desestimar,

Fig.12. Alojamiento de obreros en el Valle de los Reyes. Tebas oeste. Dinastía 1525- 1070 a.C. Por la distancia entre el lugar de trabajo y su residencia, Deir el- Medina, a camino entre ambos se erigieron estos precarios alojamientos

La actitud optimista de los egipcios hacia el más allá muestra su don especial para desestimar,

Fig.13. Complejo de Zoser en Saqqara. Al sur se halla el gran patio ceremonial, al este el patio del Heb-Sed, al norte otro patio ante el edificio del palacio

Fig.14. Sakarat, complejo funerario del rey Zoser, Tercera Dinastía, cerca de 2860 a.C. Vista oblicua y

Fig.14. Sakarat, complejo funerario del rey Zoser, Tercera Dinastía, cerca de 2860 a.C. Vista oblicua y plano parcial

Fig.15. Gizet, el grupo de pirámides: arriba plano general, en el centro, plano detallado del complejo

Fig.15. Gizet, el grupo de pirámides: arriba plano general, en el centro, plano detallado del complejo de Kefren, con el templo mortuorio, la calzada, el templo de Harmakhis contiguo; abajo: sección de las pirámides de Keops

Fig.16. Grupo de pirámides con sus templos, en la orilla del Nilo, de los faraones de

Fig.16. Grupo de pirámides con sus templos, en la orilla del Nilo, de los faraones de la quinta dinastía, en Abusir. Reconstrucción

Fig.16. Grupo de pirámides con sus templos, en la orilla del Nilo, de los faraones de

Fig.17.Seccion de la pirámide de Keops. Pirámides de Keops, Kefren y Micerinos

Fig.18. Pirámides de Keops, Kefren y Micerinos Fig.19. Reconstrucción seccionada de la pirámide de Keops Fig.20.

Fig.18. Pirámides de Keops, Kefren y Micerinos

Fig.18. Pirámides de Keops, Kefren y Micerinos Fig.19. Reconstrucción seccionada de la pirámide de Keops Fig.20.
Fig.19. Reconstrucción seccionada de la pirámide de Keops
Fig.19.
Reconstrucción
seccionada
de
la
pirámide de
Keops

Fig.20. Elefantina, vista aérea de las excavaciones. Hacia el centro de la imagen se aprecia el gran rectángulo del patio del templo de Khnum, erigido en el Periodo Ptolemaico

En cierta medida, todo estaba relacionado con el eje del Nilo. Este constituía la columna vertebral que garantizaba la supervivencia del país. Unía las poblaciones, transportaba materiales y alimentos. La calma majestuosa del rio y la fiable periodicidad de su comportamiento debían ocultar tras de sí un orden establecido, eterno. No es extraño que los egipcios de la antigüedad estuvieran absolutamente convencidos en la creencia de una inestabilidad imperturbable, a una visión del mundo en que la muerte no era un final, sino meramente un paso a otra región donde la vida continuaba de idéntica forma a la que se había desarrollado hasta entonces. El Nilo seguía periódicamente con sus crecidas; el faraón seguía teniendo su condición y el campesino la suya. Por ello las tumbas se construían para durar toda una eternidad, y asegurar la morada permanente para sus espíritus.

Aquí encontramos una clara diferencia con la cultura mesopotámica. Cuando murió el rey Ur-Nammu, hubo dolor y lagrimas por todo el territorio. Las murallas quedaron inacabadas; el nuevo palacio estaba impuro; su mujer quedó atrás y no pudo volver a apretarla contra su pecho nunca más. El libro de los muerto egipcios consideraba la muerte de muy distinta manera, con gran optimismo frente a la nueva fase, recibiendo todo cuanto había cobre la tierra, congratulándose por haber alcanzado una vida màs plena, mas rica, más cerca de los dioses.

Uno de los mayores triunfos de la civilización egipcia consistió en separar la piedra de la roca y hacer de ella un material de construcción no superado hasta ahora. La elección de un material tan duro, que exigía mucho trabajo y una gran destreza para darle la forma deseada, se basaba directamente en las convicciones religiosas egipcias.

La piedra, el material menos perecedero, estaba al principio reservado para los muertos, negándole su uso a los vivos durante mucho tiempo. Sus cualidades duraderas hicieron de ella un material

ideal

para

edificar

lugares

de

reposo

para

lso

difuntos siendo la tumba la que dio origen a la

primera arquitectura en piedra.

Fig.21. Pirámide escalonada. Sección transversal este-oeste. El alto grado de experimentación es evidente, yendo desde la

Fig.21. Pirámide escalonada. Sección transversal este-oeste. El alto grado de experimentación es evidente, yendo desde la primera mastaba, con su hondo pozo colocado simétricamente, hasta la pirámide de cuatro y luego de seis escalones, haciéndose el pozo progresivamente más excéntrico. El salto definitivo desde la pirámide de cuatro escalones exigió la mayor audacia

Con estos medios, construye obras públicas, ciudades, templos dedicados a las divinidades locales y nacionales, pero sobre todo su tumba monumental, que simboliza su supervivencia más allá de la muerte y garantiza, con la conservación de su cuerpo, la continuidad de su poder en beneficio de la comunidad.

La relación del faraón con Ra era íntima: era la de un hijo con su padre. Al final del Imperio Antiguo ambos estaban completamente identificados el uno con el otro. El principal centro de culto a Ra era Heliópolis, justamente al norte de Menfis, y la reliquia más sagrada de su templo en aquel lugar era la pirámide o

piedra cónica, el “benben”, que simboliza el

primer montículo donde se reveló por primera vez el dios Sol durante la creación. La conclusión de que las pirámides representaban a aquel

montículo cuya cima era el lugar del descanso del sol es evidente.

Fig.22. Pirámide escalonada de Zoser
Fig.22.
Pirámide
escalonada
de
Zoser
Fig.23. Pirámide de Seostris Dinastía, hacia 1850 a.C. III. XII Fue la
Fig.23. Pirámide de Seostris
Dinastía, hacia 1850 a.C.
III.
XII
Fue
la

primera en ser construida toda con

adobes, aunque posteriormente fue revestida con piedra caliza

Fig.24. Vista del rio Nilo Fig.25. Nilometro. Para poder reflejar en cifras la altura de las

Fig.24. Vista del rio Nilo

Fig.24. Vista del rio Nilo Fig.25. Nilometro. Para poder reflejar en cifras la altura de las

Fig.25.

Nilometro.

Para

poder

reflejar en

cifras la altura

de

 

las

crecidas,

en

los

centros

del

antiguo

Egipto

se

construyeron

nilometros. Se trata de

instalaciones de piedra, con forma

de

callejones

con

escaleras

descendientes

en

cuyas

paredes

se tallaron marcas de aforo

en

la

piedra.

Dependiendo

del

nivel

alcanzado por el agua

y

medido

con

estas marcas, se fijaban

los

impuestos y entregas en especies

Fig.24. Vista del rio Nilo Fig.25. Nilometro. Para poder reflejar en cifras la altura de las

Fig.26.Construccion de botes de papiro, Saqqara, tumba del visir Prahhotep; finales de la V Dinastía, hacia 2350 a.C. Los botes de papiro tallados y pintados viajaban por los canales laterales que se ramifican del Nilo. Las aguas de los mismos están llenas de peces

.

En Egipto, sobre todo en los primeros tiempos, no encontramos un vínculo entre las dos realidades:

templo y ciudad, sino un contraste. Los monumentos no forman el centro de la ciudad, sino que están ordenados por su cuenta como una ciudad en si misma, divina y eterna, que supera y hace insignificante la ciudad transitoria de los hombres. La ciudad divina está construida en piedra, para que permanezca inmutable en el curso del tiempo. Esta poblada de formas geométricas simples: pirámides prismas, obeliscos, o bien estatuas gigantescas como la gran esfinge, que no están proporcionadas a la medida del hombre, y que por su magnitud se aproximan a los elementos del paisaje natural.

Pero la influencia del rio en

la cultura egipcia es

decisiva: Este rio era una línea de agua tranquila y

estable, navegable y sometida a reglas infalibles y corrientes benignas. Desde Julio hasta Octubre, la orilla más baja se inundaba, y las aguas

depositaban su rico aluvión oscuro, que podía ser

sembrado

en

pequeños

surcos.

Esta

estrecha

franja del valle, la Tierra Negra, estaba

rígidamente

dividida

en

campos

cuyos

límites

debían restablecerse después de cada periodo de

crecida.

El

temprano

dominio

egipcio

de

la

geometría y su afición al ángulo recto (los muros

curvos

y desconocidos en Egipto) deben mucho a esta

los

edificios

circulares

son

casi

revisión anual.

 

De hecho el Nilo era el gran eje. Para la mayoría de los egipcios no existía un horizonte circular. Las casas fluían a lo largo del Nilo, al norte o al sur, y en ángulo recto, en la dirección del sol naciente y del sol poniente. Los planos ortogonales vivieron de manera natural, tanto en la división de los campos de la tierra Negra como en el diseño de las ciudades. No tenemos más que comparar el enmarañado trazado de la ciudad sumeria de Ur

con

la

estrictamente

ortogonal

“ciudad

de

las

pirámides”

de

Sesostris III

en

el

Kahun, cuyas

calles principales corren exactamente en la dirección norte sur para comprender la diferencia entre el orden egipcio y el mesopotámico

Es la diferencia entre un organismo que creció desordenadamente con el tiempo y el plan predeterminado de El Kahun, trazado de una sola vez, con edificios agrupados en zonas especificas:

casas de ladrillo sin cocer, a menudo contiguas, para obreros y artesanos; un barrio de grandes mansiones para oficiales del gobierno y el recinto amurallado para el rey.

El

primer

signo

jeroglífico

de

“provincia”

era

un

rectángulo dividido en

cuatro

por

líneas

perpendiculares; el signo de “ciudad” era un círculo que encerraba un sistema ortogonal de calles o un eje transversal.

Pero el Nilo no solo aportaba el concepto de ortogonalidad, sino que también tuvo una influencia decisiva en la introducción de la secuencialidad en los trazados urbanos egipcios. Estos concebían sus grandes programas arquitectónicos como una serie de episodios a lo largo de un camino predeterminado. Las pirámides de Gizeh se nos presentan hoy como tres objetos libres en el espacio al borde del desierto. En realidad eran la culminación de una secuencia arquitectónica que comenzaba en la orilla occidental. Las grandes columnatas que constituían el paseo procesional en los templos del Imperio Nuevo evocan las arboledas a ambos lados del Nilo. Los pilares sobre las entradas de los templos con dos torres macizas flanqueándolas, evocan, con seguridad los acantilados de roca que limitaban el valle del rio.

Esta linealidad o axialidad está siempre presente en las concepciones egipcias, considerando el eje como un elemento ordenador, a lo largo del cual suceden cosas, y que indefectiblemente, termina en un punto (como el Nilo).

Aquí observamos otra diferencia con las ciudades mesopotámicas. En el complejo del zigurat de Ur, varios edificios independientes, cada uno con su propia muralla, se agrupaban ordenadamente pero sin ejes unificadores. El propio zigurat tenia tres escaleras de acceso que se encontraban ante única entrada.

Es la diferencia entre un organismo que creció desordenadamente con el tiempo y el plan predeterminado

Fig.27.El jeroglífico egipcio que indica la ciudad

Es la diferencia entre un organismo que creció desordenadamente con el tiempo y el plan predeterminado

Fig.28. Amama (Alto Egipcio), la nueva capital del rey Akhenaton (1379-1362 a.C.). Plano esquemático del trazado, mostrando la relación existente entre el Nilo y la dirección de las calles principales

Fig.29. Maquetas de viviendas realizadas en caliza. Este tipo de vivienda con forma de torre ha

Fig.29. Maquetas de viviendas realizadas en caliza. Este tipo de vivienda con forma de torre ha predominado en el Egipto del Periodo Tardío

Incluso en la experiencia de un único templo, el concepto direccional del eje egipcio es un elemento distintivo. El eje mesopotámico no solo esta torcido, sino que el espacio del santuario final, oblongo se dispone transversalmente en relación con la línea direccional del acceso hasta el, frenando el clímax de la secuencia.

Incluso una disposición aparentemente azarosa como la capital del rey Akenaton,

Amama, refleja su sensibilidad hacia el eje del

rio

al

tener

tres arterias principales que

corren en línea con la curva de la orilla del rio.

Pero todo esto no quiere decir que en Egipto no existieran los orgánicos apiñamientos urbanos, especialmente en las ciudades más antiguas como Tebas o Menfis, de las que desgraciadamente queda hoy muy poco.

Fig.29. Maquetas de viviendas realizadas en caliza. Este tipo de vivienda con forma de torre ha

Fig.30. Tebas, una calle, cerca de 1500

a.C. Reconstrucción, perspectiva

dibujo

en

Fig.31.Vivienda de sacerdotes en la calzada de acceso de Khentkaus, Guiza, Imperio Antiguo, IV Dinastía hacia

Fig.31.Vivienda de sacerdotes en la calzada de acceso de Khentkaus, Guiza, Imperio Antiguo, IV Dinastía hacia 2500 a.C. Estas once casas en serie son quizá uno de los ejemplos más tempranos de urbanismo mediterráneo oriental. Los espesores de los muros, de hasta 1.8 m, son muy ventajosos dado el riguroso clima, y estaban blanqueados. Por los tejados planos se podía transitar y usar como terrazas

Fig.32. Villa de un alto funcionario junto al templo de Aton, Tell-el-Amarna, hacia 1340 a.C. Acorde

Fig.32. Villa de un alto funcionario junto al templo de Aton, Tell-el-Amarna, hacia 1340 a.C. Acorde con el rango del morador, las dimensiones de la finca son inmensas (75x59 m)

Fig.33.Restos de una casa prepalacial encontrados en una de las cavidades del patio occidental
Fig.33.Restos de
una
casa
prepalacial encontrados en una de
las
cavidades
del
patio
occidental

del Palacio de Knosos

En

Tebas,

el

área

residencial pudo estar

originariamente en

el oeste,

entre el

rio

y

la

hilera de templos funerarios. La ciudad de los

vivos

está

construida

en

ladrillo;

pronto

 

se

destruye y sigue siendo una morada temporal

que más pronto o más tarde se ha de dejar. Una

gran

parte

de

la

población

los

operarios

utilizados en la construcción de las pirámides y templos tenían que habitar en los campamentos, junto a los grandes monumentos, quedando abandonados una vez el trabajo

quedaba

terminado.

En

modestas calles residenciales se

alineaban casas cuyos elementos principales patio, una sala amplia, que servía

eran

un

como espacio vital principal y una cocina trasera con una escalera independiente que llevaba a los dormitorios del segundo piso y a una terraza superior. Las familias más ricas podían tener un sótano para los telares y utilizar las terrazas para almacenaren arcones. Las fachadas estaban

luminosamente pintadas y rematadas con balaustradas de ramas de palmeras entrelazadas. Las ventanas tenían parteluz y travesaños. Era una arquitectura callejera y extrovertida, y no introvertida y de calles tranquilas como en las ciudades mesopotámicas. Tanto las viviendas de los poderosos como

las de los más humildes, en su mayor parte

estaban construidas con adobe o “djebet”,

cubiertas con estructura de paja. En un país donde el clima es muy cálido y se producen

escasísimas precipitaciones, la

 

vida

transcurría

al descubierto. De

ahí

la

gran

importancia que en la configuración de la

vivienda tenía el patio. Cuanto más importancia tenía la vivienda, mayor y mas ajardinado se encontraba este, para obtener la necesaria sombra y humedad que mitigara los rigores de los meses mas cálidos.

Fig.34. Casa egipcia en Penzance, Inglaterra, construida en la década de 1930. Estilo arquitectónico del
Fig.34.
Casa
egipcia
en
Penzance,
Inglaterra,
construida
en
la
década
de
1930.
Estilo
arquitectónico
del

renacimiento egipcio

CAPÍTULO 5 LAS CIUDADE DEL MAR EGEO

Asia menor y anatolia, posee numerosas razones para ser considerada como la primera patri de la civilización Europea. Durante miles de años, los asentamientos neolíticos se dispersaban por este territorio que se configuraba como un puente entre Europa y Asia. Los tesoros hallados en sus tumbas ponen de manifiesto su alto grado de sofisticación natural.

Al fin del III milenio, un pueblo indoeuropeo, procedente del oeste, los hititas, penetraron paulatinamente en este territorio. Con el tiempo, formaron un estado único con capital en Hattusa. Sus ciudades, algunas de ellas bastante grandes poseían dobles amurallamientos, calles pavimentadas, edificios públicos monumentales y canales de drenaje. Una red de buenos caminos las interconectaba y hacia posible una comunicación regular entre los difirentes estados.

Fig. 1. Hattusa, muralla del lado suroeste de la ciudad, con la puestra de los leones,
Fig. 1.
Hattusa, muralla del lado
suroeste
de
la
ciudad, con la
puestra
de
los
leones,
siglo
XIV
a.C. Detalle
Asia menor y anatolia, posee numerosas razones para ser considerada como la primera patri de la

Fig. 2. Mapa: el Mediterraneo en el segundo milenio a.C.

Fig. 3. El Mediterraneo orietal en el segundo milenio a.C. Fig. 4. Hattusa. Capital hitita, cerca

Fig. 3. El Mediterraneo orietal en el segundo milenio a.C.

Fig. 3. El Mediterraneo orietal en el segundo milenio a.C. Fig. 4. Hattusa. Capital hitita, cerca

Fig. 4. Hattusa. Capital hitita, cerca de 1900-1200 a.C. Plano general del asentamiento y ampliación de la ciudadela

Fig. 5 Beycesultan (Turquia) Palacio de la Edad de Bronce, cerca de 1800 a.C. La arquitectura

Fig. 5 Beycesultan (Turquia) Palacio de la Edad de Bronce, cerca de 1800 a.C.

La arquitectura hitita de hattusa poseía un vigor y

una

fuerza

que

se

basaba

en

su

aspera

configuración.

 

Esto

significa

no

solamente

usar

las

formas

naturales

con

fines

defensivos,

sino

extraer

del

abrupto terreno una especie de dignidad humana.

La imagen de austeridad y dureza de sus fortificaciones era tan importante como a propia

solidez

de

su

contruccion, aprovechaba el

desaliento y el desanimo en sus enemigos.

Las murallas de hattusa de disponían con habilidad siguiendo las curvas a nivel, y consistían en un doble muro de mampostería ciclópea tabicado con muros interiores transversales y relleno de cascotes.

La ordenación residencial consistía en

casas irregulares y contiguas agrupadas en torno a patios. El complejo arquitectónico de la ciudadela fue exactamente planificado.

Otros dos ejemplos de los asentamiento hititas que poseen especial importancia son Beycesultan y Hissarlik, destacado este ultimo como de las ciudades creto-micenicas, es la ausencia de edificios religioso de carácter publico.

Fig. 5 Beycesultan (Turquia) Palacio de la Edad de Bronce, cerca de 1800 a.C. La arquitectura

Fig. 6. Vista

aérea de las ruinas

de la ciudad de hattusa.

Fig. 5 Beycesultan (Turquia) Palacio de la Edad de Bronce, cerca de 1800 a.C. La arquitectura

Fig. 7 Kokakou (grecia) “megaron

en horquilla” construcción de la primera mitad del segundo milenio a.C. Planta.

Fig. 8. El megaron. Parte segunda de la ciudad de troya
Fig.
8.
El
megaron.
Parte
segunda
de
la
ciudad
de
troya

Tanto en Beycesultan, como en troya, la aparición del megaron como unidad residencial principal del palacio s la característica mas importante de la configuración de este. El termino megaron se aplica a una estructura grande, en forma de granero, y de una sola planta, que compendia una sala rectangular con un hogar circular central y un porche delantero formado por la prolongación de los muros laterales.

En troya, la evidencia del megaron, es incluso anterior. Al menos nueve ciudades superpuestas han sido halladas en esta ubicación. Se cree que la ciudad de Troya coincidente con la descripción de Homero en la lliada, conincide con el séptimo de los nueve estratos, contando desde el mas inferior.

El megaron lo volvemos a encontrar en la Grecia continental, como característica básica de los palacios

Fig. 8. El megaron. Parte segunda de la ciudad de troya Tanto en Beycesultan, como en

Fig. 9. Frases del templo.

El

megaron primitivo se

convierte en

la

 

cella

de

llissos,

abrigado

por

un

pórtico de cuatro columnas.

Luego

se alarga

la

cella,

y

aparece una columnata lateral protectora de lluvias. Finalmente, la cella se divide

en tres naves

micénicos. El arquetipo de casa es el llamado “megaron de horquilla” que consta de uun esquema en forma de “U2 cuyo extremo se cierra para disponer una

habitación en la parte trasera. En los pequeños asentamientos, estas casas se reservaban con bastante probabilidad a los jefes o cabecillas.

Ciñéndonos a la arquitectura que se origino y desarrollo en Creta, la cronología que en la actualidad es la mas aceptable para este ciclo cultural insular comprende los periodos siguientes: prepalacial, que, partiendo de una época aun de civilización por entero neolítica en la isla (hacia el 2.500 a.C.) llegan alrededor del año 2.000; periodo de los grandes palacios (Especialmente brillante en phaestos y sobre todo en knossos ) que va de los años 2.000 al 1.700, periodo en el que debio producirse, al final del mismo, alguna catástrofe sísmica que devasto aquellas construcciones; periodo de los segundos palacios, desde 1.700 hasta 1.400 antes de nuestra era, época de reedificación intensa y de apogeo cultura, con huellas de otra destrucción debida, en este casa, al fuego, y finalmente, periodo post-palacial, decadente, entre 1.400 y 1.100.

En

cuanto

a

la civilización Micenica, la división

cronológica consta de las siguientes fases: Micenico Antiguo, entre los años 1.600 y 1.500 a.C., Micenico Medio, entre 1.500 y 1.400 y Micenico tardío entre el 1.400 y el 1.100 antes de nuestra era.

Fig. 10. Planta del Palacio de Phaistos La civilización cretense es la primera cultura antigua de

Fig. 10. Planta del Palacio de Phaistos

La civilización cretense es la primera cultura antigua de tipo completamente europeo que inicio e impulso grandemente la navegación por las regiones orientales del mediterraneo. Fue una civilización que se baso políticamente en la existencia de pequeños señoríos monárquicos, y que en el momento de su plenitud nacional (entre los años 1.700 y 1.400 a.C.) debio de adquirir la forma de una monarquia unitaria, con capitalidad en Knossos, en cuya edificación palacial dejo sus mejores muestras.

En primer lugar, estas ciudades presentan un trazo mucho mas irregular, faltando por completo las grandes avenidas o las composiciones geométricas que veíamos en las ciudades de las llanuras mesopotámicas. La razón la encontramos en la propia topografía del terreno que era mucho mas accidentada, y la adaptación era inevitable.

Fig. 10. Planta del Palacio de Phaistos La civilización cretense es la primera cultura antigua de

Fig. 11. Templos protohistóricos de Eridu. Podemos observar claramente su similitud con el megaron.

Fig. 12. Micenas. La ciudad poseía una esplendida situación natural, que la hacia prácticamente inexpugnable. Gruesas

Fig. 12. Micenas. La ciudad poseía una esplendida situación natural, que la hacia prácticamente inexpugnable. Gruesas murallas coronaban la acropolis, donde vivía el rey, su corte y los obreros, mercaderes y artesanos que facilitaban la vida de los principales. La ciudad no amurallada habitada por el pueblo, se extendia en el declive de la colina.

Fig. 12. Micenas. La ciudad poseía una esplendida situación natural, que la hacia prácticamente inexpugnable. Gruesas

Fig. 13. Micenas. Puestra de los leones, junto ala muralla de la ciudad.

Las

ciudades

cretenses

no

tienen

fortificaciones, ya que su propia situación insular las hacen defendibles por si solas de un posible asedio. En cambio, las de Peloponeso, como Micenas y Tirinto, estaban protegidas por fuertes muros. En estas ciudades, la vida domestica parecía estar mucho mas desarrollada, lo que indica una civilización mas elevada y mas libre que la de oriente. La casa es mas compleja y confortable, en base al Megaron, pieza principal que disponía de una parte descubierta para su iluminación y que poseía una cisterna debajo para recoger las aguas pluviales, precedentes de lo que luego será el impluvium de la casa romana. Por la disposición de l palacio del rey, en medio de la ciudad en general contiguo a una plaza parece que este reunia a la vez la función de centro de la vida comunal.

La talasocracia o imperio marítimo de Creta

fue sustituida por una hegemonía de los reyes

de

Micenas,

en

la

Grecia

Continental.

Fig. 14. Micenas, vista aérea desde el oeste de las ruinas de la ciudad. Las grandes

Fig. 14. Micenas, vista aérea desde el oeste de las ruinas de la ciudad.

Las grandes ciudades de

los

señores

de

Micenas datan de 1.400 a.C. Estás ciudadelas representan el antecedente mas claro de la

arquitectura griega. La elección del asentamiento dependía, casi siempre de la situación estratégica de una colina escaparada provista de agua.

En

la

cima

se ubicaba el

palacio del rey.

Las

fortificaciones se adaptaban al terreno y se

aprovechaban de el.

Dos son

los

ejemplos

por

excelencia

de

ciudades

micénicas.

Micenas,

asentada

dominando un llano, completamente

amurallaba y con una sola entrada; la celebre

puerta

de

los

leones,

era

prácticamente

inexpugnable, gracias a su situación natural. Micenas ocupa la cima de una colina entre el

monte Zara al este y el monte Marta al oeste.

La posición

de la ciudadela dominaba la ruta

por mar

desde

Creta

y

el

Sur del

Egeo, en

general, asi como

la ruta terrestre desde

la

Grecia Central.

Esta

prominencia

escarpada

se

hizo

mas

inexpugnable gracias a sus murallas ciclópeas,

de 6 o 7 metros de grosor, en

la que se

emplearon piedras que llegaron a pesar hasta 5 toneladas. El

Fig. 14. Micenas, vista aérea desde el oeste de las ruinas de la ciudad. Las grandes

Fig. 15. Micenas. Reconstrucción

Fig. 14. Micenas, vista aérea desde el oeste de las ruinas de la ciudad. Las grandes

Fig. 16. Micenas. Reconstruccion del

circulo

A

destinado

a

las

tumbas

reales.

Fig. 17. Miceneas. Ruinas del Circulo A. La acropolis de Micenas ocupa una superficie de 900

Fig. 17. Miceneas. Ruinas del Circulo A. La acropolis de Micenas ocupa una superficie de 900 metros cuadrados y los restos que actualmente se pueden contemplar

están fechados en torno al año 1250 a.C. En este momento es cuado se

amplia

la

muralla

y

se levanta

la

denominada “Puerta de los leones”.

A raíz de esta ampliación, el Circulo A de las tumbas reales, situado

inicialmente

en

el

exterior

del

recinto

fortificado,

paso

a

quedar

ubicado en su interior

Fig. 18. Tirinto. Interior de las
Fig.
18.
Tirinto.
Interior
de
las

murallas. El anillo defensivo se edificaba de mampostería ciclópea.

Enormes bloques de formas

irregulares

se

comprimían

con

la

ayuda de piedras menores y arcilla.

La muralla se componía de dos partes: la parte para el pueblo llano,

al

norte, y

la que estaba

cerca del

palacio de acceso mas complejo, ya

que por seguridad, se coloco una gran cantidad de obstáculos

abastecimiento de agua era abundante, pues poseían una cisterna subterránea a los pies de la ladera, a la que se accedia mediante un pasadizo escalonado secreto que atravesaba la muralla.

Tirinto, quizás la ultima defensa de los señores aqueos de Micenas, dispone de unas formidables fortificaciones en su acropolis. Se llega a lo alto siguiendo el borde de las murallas sin desbastar; y flanqueada la entrada del recinto, que esta en la parte superior, hay que seguir por el pazadizo abovedado hasta que al final se encuentra la entrada, a modo de propileos, con un pórtico a cada lado. Despues de un primer patio, hay que atravesar otros propileos para llegar al patio principal, donde están el altar domestico, y la entrada del megaron, que tiene un hogar muy grande en el centro; el techo lo sostenían cuatro columnas, seguramente de madera, cuyas bases aun quedan en el suelo. En una prolongación del recinto fortificado estarían las habitaciones de la servidumbre. Este palacio de Tirinto es exacto al que Homero describe en la “Odisea”, aquel en que Ulises mato a los pretendientes de la fiel Penelope al regreso de sus aventuras.

No se trata, pues de aquellos palacios, como los de Mesopotamia, que aparecen completamente aislado en una eminencia inaccesible para el pueblo. Los reyes de estas ciudades-estado del mar egeo no tenian el carácter divino de los autócratas orientales y gobernaban sobre comunidades en cierto modo libres.

La planta de las casas particulares cretenses varian considerablemente y hay pocos testimonios directos de su aspecto exterior, pero de ellos nos da una clara nocion un monumento hallado en Knossos. Se tratan de unas pequeñas placas de porcelana que representan casas y torres, algunas vistas por detrás. Puertas y ventanas se muestran con claridad, y el color rojo de algunas quizás representen celosías coloreadas. Algunos de los muros muestran sillares con anchas juntas. Las cubiertas son planas, aunque algunas parecen abovedadas.

Fig. 19. Plano de la ciudad de Tirinto, con las enormes murallas que le dieron fama,

Fig. 19. Plano de la ciudad de Tirinto, con las enormes murallas que le dieron fama, y con indicación del acceso al palacio.

Debemos recordar que los constructores cretenses fueron hábiles, excelentes ingenieros de saneamiento, dominadores de todos los recursos de su oficio, siempre dispuestos para sustituir la mampostería por la cantería.

Conocemos las plantas de unas cuantas casa cretenses de la época neolítica; algunas de ellas yacen bajo el palacio de Knossos. Muestran lados rectos y esquemas en angulo. Esto es interesante por cuanto formaron originariamente los bloques aislados que componían el conjunto inicial del palacio. En general, hay muy poca arquitectura curvilínea en Creta, excepto en algunas tumbas. La excepcion la encontramos en la gran casa oval de chamizi, que estaba subdividida de manera compleja, y quizá incluia un patio abierto.

En

cuanto

a

los

centro micénicos, no eran

verdaderas

ciudades.

Las

ciudadelas

o

fortalezas eran

únicamente

eso

y

solo

albergaban un palacio y poco mas. Diseminadas por las cercanías de los asentamientos se han encontrado restos de poblamientos a modo de pequeñas aldeas en colonias donde habitaban en gran masa los habitantes de cada reino.

.

Fig. 19. Plano de la ciudad de Tirinto, con las enormes murallas que le dieron fama,

Fig. 20. Tirinto. Vista aérea de las ruinas de la ciudad.

Fig. 19. Plano de la ciudad de Tirinto, con las enormes murallas que le dieron fama,

Fig. 21. Tirinto, plano correspondiente

ala

parte

del

palacio

Fig. 22. Plano de Tirinto con indicación de las partes mas importantes de la ciudad amurallada.