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Nuevas tecnologías para educar mejor

Tres niños aprenden con un iPad en el colegio Ausiàs March (Valencia).| César Conti
María Sainz | Madrid
Entre anunciados recortes, cambios de sistema y nuevas legislaciones, la calidad de la
educación en España sigue poniéndose en entredicho. Son varios los expertos que abogan
por las bondades que pueden ofrecer las nuevas tecnologías, siempre que se usen
adecuadamente.
"La tecnología por sí misma no es la solución", indica Richard Gerver a
ELMUNDO.ES. "Primero, hay que cambiar la forma de pensar, perder el miedo a
transformarse para poder aprovechar sus beneficios", añade este experto británico,
considerado uno de los principales pensadores sobre educación de todo el mundo.
En contra de lo que podría pensarse, la falta de medios no parece ser el principal lastre
de la educación. Es verdad que no todas las escuelas o universidades pueden permitirse
tener un iPad en clase, pero también es cierto que cada vez son más las aulas españolas
que están informatizadas con ordenadores o incluso con tabletas.

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Concierto de música con Ipad en Educared 2011.|
Sergio González
"En los centros públicos se lanzó lo que se conoce
como 'Escuela 2.0' que, entre otros, estableció la
presencia de un netbook por estudiante. Sin embargo,
los profesores no recibieron mucha formación y no se

ha sacado todo el jugo", explica Meritxell Viñas, experta en las TIC aplicadas a la
Educación y escritora del blog de TotemGuard, una empresa que trabaja para acercar la
tecnología a los colegios españoles.
Como ella misma apunta, esta falta de formación específica de los educadores suele
marcar la diferencia con los colegios privados. No es tanto el nivel de presencia
tecnológica, que obviamente suele ser más alto en los centros de pago, sino el 'reciclaje'
al que se someten los maestros. "Ninguna herramienta es la clave sino el uso que hagas
de ésta".
Pero, los cambios de mentalidad nunca se antojan sencillos. "Los profesores tienen que
admitir que los alumnos, en algunos casos, saben más que ellos y deben aprender a
trabajar juntos", añade Viñas. Sin embargo, como matiza Richard Gerver, "muchos
tienen miedo al cambio y no creen en los jóvenes. Prefieren controlarlos y no dejarlos
crear". Precisamente esto "es lo que lleva a muchos gobiernos a usar la educación como
si fuera algo político. No confían en la sociedad y creen que tienen que controlarlo todo".

No reinventar lo mismo
Otra de las claves de la educación del futuro pasa por implantar un modelo algo más
'liberal'. "La educación, tal y como sigue siendo en muchos países, sigue el modelo de la
Revolución Industrial. Te educan para formar parte de un engranaje pero ahora lo que se
necesita son pequeñas ideas, fomentar que los jóvenes sean más aventureros, que
emprendan porque ya no hay seguridad en los modelos antiguos".
Se debe fomentar el emprendimiento pero también, agrega Gerver, la inteligencia
emocional, la curiosidad, el interés por los retos y por el trabajo colaborativo. "Hay que
apostar por una educación más activa y más interactiva", matiza.
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Una 'app' para aprender los elementos químicos.
Conscientes de que no todo es comprar y comprar
tecnología, sino también fomentar un uso inteligente
de la misma, los expertos no dudan en destacar los
potenciales beneficios educativos de los dispositivos
de última generación.
En este sentido, además de los ordenadores, Viñas destaca las bondades de las tabletas:
"Lo más interesante es que funcionan con alumnos de 18 meses hasta con estudiantes de
Medicina". Y son eficaces porque encajan con la mentalidad digital de ahora, con la
mayor dinamicidad del aprendizaje y, sobre todo, porque resultan atractivas y divertidas.
Con los niños, por ejemplo, funcionan mejor los libros digitales que los tradicionales.
"El aula tradicional, sin ordenadores, era un lugar solitario, en el que el profesor te
mandaba callar todo el rato. Ahora se trata de propiciar la humanidad, la interacción y los
sentidos", recalca Gerver. De hecho, muchas 'apps' para dispositivos inteligentes intentan
explotar estos ejes básicos y llegan a los estudiantes de todas las edades (aplicaciones
para aprender química, álgebra, dibujo, etc.).

Más allá de las cuatro paredes
La portabilidad de los dispositivos, así como la utilidad de las aplicaciones, motiva
también que la clase se extienda fuera de las cuatro paredes. Ahora se puede hablar con
los profesores o los alumnos por Internet, o acceder a los apuntes, que pueden estar
'colgados en la nube', o a los ejercicios dispuestos en una página web o en un blog.
Lejos de la idea de sentarse y aislarse delante de un ordenador, la nueva educación
propicia la colaboración, el trabajo en grupo y la socialización. Pero para que esto sea así
el contacto humano, no solamente vía digital, se torna esencial. Como en todo, la clave
reside en el equilibrio.
Junto con este riesgo, Viñas apunta otros que hay que tener en cuenta: los alumnos suelen
perder muy rápido la paciencia, "ya que están acostumbrados a la inmediatez de las
tecnologías"; a veces hay problemas de copyright, "piensan que el contenido que
encuentran en Internet es de todos y no hace falta citarlo"; y no se contrasta la veracidad
de las fuentes consultadas, "creen que todo lo que leen, por ejemplo, en Wikipedia, es
cierto".
Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2012/05/09/navegante/1336578476.html