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LA DISCIPLINA DE

LA IMAGINACION
FERNANDO ALFONSO GARCÍA LUNA FLORES
FOLIO AS15610386
UNIVERSIDAD ABIERTA Y A DISTANCIA
DOCENTE: JORGE ALBERTO CANO GONZÁLEZ
EJE 4 ACTIVIDAD 3
ARGUMENTACIÓN LÚDICA
23 NOVIEMBRE 2014.

LA DISCIPLINA DE LA IMAGINACION
El presente texto tiene como finalidad analizar el discurso realizado por Antonio
Muñoz Molina el 22 de septiembre de 1998. Muñoz Molina en aquel entonces de
42 años (actualmente de 56) es un escritor español y académico de número de la
Real Academia Española con el sillón U, obtenido de manera vitalicia, ganador de
diversos premios y reconocimientos del que destaca en 2013 el Premio de las
Letras del Príncipe de Asturias. Con lo anterior podemos comprender que estamos
ante un conocedor de las letras quien tiene autoridad para hablarnos de la
literatura y de cómo esta última se fue separando de la sociedad y la cotidianidad,
convirtiéndose en una burla, no por la literatura misma, sino debido al mal uso
dado por algunas personas que se han aprovechado de ella para convertirla en un
circo, dejando a la verdadera literatura como algo obsoleto, aburrido y sin sentido,
ni siquiera para las aulas las cuales de acuerdo a Muñoz se han transmutado
hasta llegar a ser guarderías en lugar de centros de enseñanza-aprendizaje. No
obstante, la parte principal de su discurso se basa en mostrarnos como la vida
cotidiana, así como el “status quo” y las reglas universales actuales han
“disciplinado” (maniatado mejor dicho) a la imaginación, la han erradicado de la
vida, y como esta se pierde luego de la niñez. No obstante nos muestra como la
imaginación no se ha perdido del todo y como esta puede ayudarnos y sobre todo
nos enseña en donde se encuentra hoy en día por medio de un hábito que se
supone aburrido, llamado lectura.

Para comenzar a crear un contexto en el cual colocar a la literatura, primeramente
debemos entender la gran distancia entre la cultura y la educación, ya que sin
duda cada vez más la educación ha ido perdiendo prestigio de manera que se ha
vuelto una simple palabra que se identifica más con una construcción de escuela,
un aula, pero ya no una enseñanza-aprendizaje y eso ha conllevado a que se le
reste importancia a los estudiantes e incluso a los docentes. Por otro lado, lo que
se denomina cultura pública, es donde está el prestigio, ya que la presunción de
estar al día vale más cuando una persona pública se aprovecha de ello para sus
pretensiones electorales. De igual manera, un encargado de la cultura aunque no
tenga la mínima idea de lo que es la literatura vale más que un ilustrado en libros,
sobre todo si aparece en televisión y medios masivos.
También encontramos el problema de las atroces reformas educativas las cuales
en lugar de fomentar una mejoría en la enseñanza-aprendizaje, alejan al alumno
de los saberes, hundiéndolo en la ignorancia y dejándole sin armas para poder
conocer, aprender, admirar y saborear las obras literarias ya sean en forma de
escritos, pinturas o musicales, y por el contrario teniendo un total desprecio y
desapego por estos saberes. Ahora basta con haber estado en una exposición
aunque sea solo como figura ornamental para presumir que se es una persona
con gusto por la cultura.
Por supuesto que aún se publican libros, se realizan exposiciones y se dan
conciertos culturales, sin embargo, ésta clase de libros no son adquiridos, no se
asiste a éste tipo de exposiciones y no se escuchan éstos conciertos. La TV en su
generalidad ha embrutecido a la gente dejando niveles de cultura y lectura

pírricos. Que diferente es la asistencia a una conferencia dada por una celebridad
de la farándula, pues, se llena de espectadores.
Pero la razón primordial de que esto ocurra es la enorme brecha abierta entre la
educación y la cultura por las razones ya comentadas, así mismo podemos
sumarle la diferencia entre saber y estar al día, entre el trabajo arduo y los mal
llamados “golpes de suerte” de los cuales la televisión es experta aunque estos
sean tan efímeros como el fuego de un cerillo. Por ello se destinan millones en
recursos para cuestiones comerciales de la farándula y una cantidad casi
inexistente a aulas de aprendizaje para enseñar el gusto por la cultura. Es por ello
que la literatura parece ser hoy un fetiche de prestigio para que los embobados
ojos de las personas admiren a un personaje, así también se considera una
materia fósil apartada de la vida real, lo cual da razón a eliminarla del plan de
estudios dándole mayor razón a esa parte del público que no se interesa por ella.
Podemos sumarle lo tediosas que pueden ser no solo las clases de literatura, sino
también los burdos que son algunos catedráticos de dicha asignatura, generando
el rechazo de los alumnos, y alejándolos de la lectura.
Para acercarnos a la lectura y con ello a la literatura debemos encontrar utilidad en
la lectura. La realidad es que un libro es tan necesario como el agua o el pan, o
sea, un artículo de primera necesidad. Con esto descubriremos que la literatura es
un atributo de la vida, así como un instrumento de la inteligencia, la razón y la
felicidad. De hecho hay quien considera que la literatura es algo mayormente
elemental, se trata de una consecuencia del instinto de la imaginación, esa
imaginación que con el paso del tiempo se va atrofiando como un órgano por no
utilizarlo, cuando esta es la forma soberana del conocimiento. Sin embargo se nos
ha adiestrado para el trabajo, para ser súbditos dóciles, no para la creación o para
mejorar, es por ello que la imaginación se vuelve incomoda, peligrosa e inútil.
Debemos considerar que la perdida de la imaginación comienza a darse con el fin
de la infancia y el inicio de la adolescencia, es probable que sea esa una de las
razones del porque la confusión que aparece en esta etapa de la vida, en donde la
imaginación comienza a ser sustituida por la vida real. No obstante para mantener
la imaginación y equilibrar la pérdida de esta, existen los libros. Para ello, claro,
debemos tener gusto por la lectura, que es el problema que estuvimos analizando
durante este discurso. Podemos darnos cuenta que los mejores escritores (que no
los más famosos o reconocidos en la farándula) guardan esa imaginación, y llevan
a una literatura llena de vigor y vitalismo. Con esto podemos cerrar el círculo de
que para la generalidad, la literatura y los libros no son útiles, ya que debe
enseñarse que los libros son cálidos testimonios de la vida de los seres humanos.
La literatura es pues, un tesoro infinito de sensaciones, de experiencias y de vidas
que se encuentran a nuestra disposición en los libros. Es además necesaria,
considerada un lujo por algunos, en todo caso, un lujo de primera necesidad. Por
lo tanto esperamos que las aulas dejen de ser guarderías para convertirse en
centros de enseñanza-aprendizaje, generando el gusto por la lectura,
demostrando como la literatura es totalmente útil en la vida real.
Debemos entender que aprender a leer libros y gozarlos es una tarea que conlleva
esfuerzo, trabajo duro y constancia. Se consigue de manera gradual, con
paciencia, y también con humildad. Aprenderemos con ello que la libertad, el

pensamiento y la imaginación son las armas más nobles de las que disponemos
para con ello podernos enfrentar al mundo por medio de la palabra inteligible, la
cual es significativa, nombra y explica, esa palabra que es positiva.

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