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LA ESCULTURA EGIPCIA: CARASTERÍSTICAS Y EVOLUCIÓN.

EL PEIODO DE TELL EL AMARNA. LA PINTURA.

a) Panorama histórico-cultural
La escultura egipcia se desarrolló en Egipto, un país desértico cuyo bienestar
dependía del río Nilo y de sus ciclos de crecida que fertilizaban las tierras. Se
trataba de una sociedad teocrática, por lo que el arte era eminentemente
religioso y estaba al servicio del faraón. Esta sociedad tenía una estructura
jerarquizada, en la que el faraón estaba en lo más alto de todo y ejercía el
control sobre todas las tierras y gentes del Nilo.
b) La escultura: Tipos y características
Los materiales empleados son muy variados, predomina la piedra caliza, el
basalto, la diorita, el granito y la madera. Tenía una finalidad religiosa y
propagandística.
Las características principales de la escultura egipcia son el hieratismo
(rigidez) al representar al faraón, la monumentalidad, la policromía. Las
esculturas son macizas, en muchos casos son estatuas bloque.
En los relieves y la pintura se cumple la ley de frontalidad; el torso aparece de
frente, pero los pies de perfil. Además se cumple el principio de jerarquía, en
el que el faraón se representa a una escala mayor que otros personajes.
Las primeras representaciones escultóricas son relieves, en concreto estelas
funerarias como la estela del faraón serpiente o paletas como la paleta de
Narmer. De la IV dinastía se conservan las estatuas de Kefren y de
Mikerinos, todas ellas majestuosas y con gran realismo. De la V dinastía se han
conservado esculturas como las del matrmonio Rahoted y Nofrit. También se
conservan estatus de gran realismo de una escala social más baja como es el
alcalde el pueblo, o las esculturas de escribas. Se debe destacar los ushebtis,
esculturas que aparecen en el interior de las tumbas, de carácter muy realista
puesto que su función era representar a todos los servidores que pudiera
necesitar el difunto en su vida de ultratumba. En el imperio Medio y Nuevo se
mantiene la misma tipología oficial, con pequeñas variedades, incluso en la baja
época.
En el imperio nuevo la escultura torna hacia un mayor naturalismo con el faraón
Amenofis IV, (en el periodo amarniano). Más tarde, con Ramsés II se tiende
a las representaciones colosales del faraón en los templos y se hacen relieves
con diversos temas.

El contacto de Egipto con otros pueblos se percibe en la Baja Época en las
esculturas hechas en bronce y en otros materiales.

d) El periodo de Tell el Amarna
Amanofis IV impuso una religión monoteísta, el culto al disco solar, Atón. Creó
un nuevo centro político y religioso en el que dominaba la espiritualidad, Tell el
Amarna, pero duró poco, a la muerte del faraón se recuperó el culto al dios
Amón y el clero de Tebas volvió a conseguir su hegemonía tradicional. De esta
etapa son famosos los retratos del faraón Aken- Atón, los de Nefertiti, su
esposa y sus hijos. En la escultura sobresale un mayor naturalismo, el faraón
es representado en escenas de la vida cotidiana. Las figuras se alargan, tienen
los ojos oblicuos, labios prominentes, el vientre abultado y cabeza deformada.
En contramos ejemplos de este periodo en las esculturas de Akenaton y
Nefertiti y muchos relieves de Tell el Amarna que muestras escenas de la
familia real. Posiblemente la escultura más conocida del arte egipcio sea el
busto de Nefertiti del museo de Berlín, es una escultura de este periodo que
muestra una gran estilización y perfecto acabado.
e) La pintura.
Al igual que la escultura la función principal es religiosa y decorativa. Cubren
las paredes de las tumbas y los templos, pero también aparecen sobre papiro,
madera, etc. La temática era muy variada, se representaban fiestas, la vida
cotidiana, batallas, reyes y dioses, el libro de los muertos con todas las
instrucciones para el largo viaje a la vida de ultratumba. La pintura, al igual que
la escritura tenía un carácter sagrado, simbólico y protector. Las pinturas
mejor conservadas están en las tumbas, encontramos representaciones
religiosas y también escenas de gran naturalismo, casi siempre acompañadas de
jeroglíficos explicativos y organizadas en bandas. Las características son las
mismas del relieve: el hieratismo, la frontalidad, escaso colorido, carácter
narrativo, la ley jerárquica y el convencionalismo antiguo con la cara y
extremidades de perfil y el cuerpo de frente.
La técnica más usual es la pintura al fresco. En el imperio Antiguo destacan las
pinturas de las tumbas de Meydum, en el imperio medio destacan las
representaciones del Valle de Los Reyes.
Alejandra Tapia Fernández. 2BCS.