You are on page 1of 4

La pareja y el amor… ¿qué amor?

Por Oscar De Cristóforis

“Nadie es como otro. Ni mejor ni peor. Es otro.
Y si dos están de acuerdo, es por un malentendido”.
J.-P. Sartre

¿Se puede amar sin constituirse en pareja? (¿amar sin intermediario?).
Seguramente, en ese amor que llamamos “sexual”, “erótico”, sea imposible. Y
aunque “la relación sexual no existe”, el otro siempre está. La pareja es deseo
de posesión: es, de alguna manera, una mutua propiedad. El problema es que
se quiera hacer necesario el amor en la pareja. Porque de hecho puede haber
pareja sin amor o por lo menos con algunas ráfagas de él, momentáneas,
pasajeras.

Desde hace ya más de un siglo se viene sosteniendo en la conformación de la
pareja –conyugal–, que “el principio es el amor…” (frase que nos evoca el título
del libro de Julia Kristeva, refiriéndose a la importancia del amor en el proceso
analítico). Pero lo que vemos en la clínica cuando consultan, es que el amor
“está en fuga”, ha cesado, desaparecido –o nunca se ha constituido– aunque
ellos digan que se aman y que el problema radica en que la pasan muy mal,
discuten, se agraden; y tal vez sea al revés: porque no se aman sucede todo
eso de lo que vienen a quejarse. Pero, ¿qué es amarse, cómo amarse, qué
amor?
Los escritos psicoanalíticos desde Freud en adelante, a través de sus aforismos
y apotegmas, nos han hecho reflexionar:

Que el amor está marcado por la ambivalencia; por el narcisismo (amar es,
esencialmente, querer ser amado); por la lógica edípica; que se diferencia del
deseo (clivaje entre la corriente tierna y la corriente sensual: si se ama no se
desea y viceversa); que el primer objeto de amor es la madre y todo hallazgo
posterior no es otra cosa que un intento por hallar ese objeto primario de amor

y el enredo del amor se despliega en el malentendido permanente. que es el malentendido el que hace posible el amor. que lo que suple la relación sexual es precisamente el amor (porque “ellos” dos no se pueden fusionar. El erómenos. que en la demanda de amor se busca algo más allá del objeto amado. que nunca se podrá poseer. Y ahí está todo el problema del amor (J. está humillado. de complementariedad. ¿Seremos como analistas. que siempre presentifica un abismo entre los sexos.(es este “amor primario” el que buscamos en los objetos de amor sucesivos). es el objeto amado “aquel que no sabe lo que tiene escondido”. que un enamorado es como un hipnotizado. en su esencia. un otro que siempre será elusivo. como sucede en el dispositivo individual. Vemos que el amor está verdaderamente habitado por un no saber. por una ignorancia estructural. que la compulsión de repetición es partícipe de las vicisitudes que experimenta la vida amorosa. (¿no será eso lo que hace su atractivo?). incapaz de colmar ni las demandas ni los deseos. literalmente lo que no tiene”). y por fuerza enfermará si a consecuencia de una frustración no puede amar”). ausencia de proporción. Lacan)”. no es lo que está escondido en el otro. algo que el objeto no posee (“lo que se ama en el amor es. Desde el comienzo la discordancia está expresada. tan omnipotentes de pensar que podremos arrojar “luz” sobre él. pero al final uno tiene que empezar a amar para no caer enfermo. insatisfactorio. Creo que. que el estado del enamoramiento muestra el predominio de la libido de objeto en detrimento de la libido del yo (“un fuerte egoísmo preserva de enfermar. Lo que le falta a uno. que lo Uno no puede sostener ninguna verdadera relación con lo Otro. Tal vez sea más importante para la pareja poder “hacer el amor” (o seguir haciéndolo) que hablar del amor. que es lo que lo funda. Y dilatar ese ser hasta Dios. imposibilidad de relación. en aquellos que nos consultan? “Entre estos dos términos que constituyen. el amante que no sabe: no sabe lo que le falta. el que está enamorado. . el amante y el amado. lo que está más allá del sujeto. El erastés. como lo dice Víctor Hugo: “Reducir el universo a un ser. eso es el amor”). que la persona –objeto– del cual el sujeto se ha enamorado está en el lugar de su ideal (la dependencia respecto del objeto amado rebaja el sentimiento de sí. en efecto. observen que no hay ninguna coincidencia. no pueden hacer uno. ambos miembros de la pareja recurren al tratamiento a “causa de una falta de amor” (aunque digan amarse). que es dar lo que no se tiene… a alguien que no lo es. ¿Podremos como analistas trabajar con “esos discursos amorosos” cuando sabemos que son discursos hacia un otro imposible. por más que dos se abracen en ningún caso dos cuerpos pueden hacerse uno). En el lazo del amor no sólo está en juego el tener-no tener: hay algo que se sitúa en el nivel del no saber.

Y no olvidemos que el amor es una ficción: la de haber encontrado algo. que busca en el Otro aquello que va a calmar y colmar la falta-en-ser? Tal vez podamos conversar (e interpretar) con ellos algo que se sitúa en los bordes del amor. inclusive al que suele darse en la pareja. incluso aunque tenga. los malentendidos. las paradojas. simplemente sostiene la ilusión (que tal vez no sea poca cosa). porque ¿qué nos devolvería el amado en esa reciprocidad sino lo mismo que no le damos? Tan sólo un “yo también te amo”. aunque muchas veces discutido en su legitimidad. mientras que en el horizonte del deseo aparece el goce. y que de alguna manera se podrán modificar para hacer más soportable las desilusiones. Con el análisis podemos saber de eso: la alienación a la que nos exponemos. Como también habrá que sostener el malentendido y las paradojas que implican siempre el estar en pareja. El amor como . ¿Qué pedimos. hoy se sigue insistiendo a través del imaginario social. sino dejar expresar los objetos del deseo. de fusión con el otro. y sólo puede amar el que no tiene. a tal punto que se pretende que en la pareja matrimonial ese tipo de amor la cimente. es como saber a qué se atiene uno. Pero a pesar de tanta tinta derramada en estas cuestiones. incómodas. sacrificial. sino para sostenerlo. lo cual no nos asegura nada. lo imposible e ilusorio de esa reciprocidad. Luego es saber que uno corre riesgos cuando ama. en una posición “romántica” del amor. el deseo por el otro. El análisis de pareja. Hablar de amor (decir palabras de amor) es posible en tanto se sepa que lo más alejado de él es el saber. sobre todo de aquellos intereses psíquicos a partir de los cuales se construyeron pactos y acuerdos amorosos. cuando desea. no para obturarlo. resultando ésto una posición ideológica muy importante. en sus fronteras. De los griegos aprendimos que al amor se lo puede nombrar de muchas maneras.¿Como hablar con ellos de esa “pasión del ser” que es el amor. ya que los objetos del amor pueden aplastar los objetos del deseo. Incluso pedir reciprocidad en el amor es alienarse. convierten al sujeto esclavo del objeto. qué damos cuando decimos amar? «El amor es dar lo que no se tiene. El amor es oblativo. Parecería que el hombre occidental insiste en esa irrealizable pretensión de continuidad. Y aquí tiene mucho que ver lo que nos decía Oscar Masotta advirtiéndonos que como psicoanalistas no deberíamos promover objetos de amor. Pero convengamos que casi siempre el objeto del deseo no coincide con el objeto de amor. que resultan de la convivencia. enfrentando el desconocimiento. se abastece de nada. puede revelar verdades poco placenteras. la sostenga. en alguien. la renueve… El psicoanálisis desmitifica el concepto que tenemos del amor romántico y tierno como el único digno de llamarse amor. La demanda.

y entrar así en el aspecto mortífero y mortificante del amor. Al principio era el amor. Dar lo que se tiene. As. Paidós. Jacques. es la fiesta. As. As. Psicoanálisis y Fe. Bs. Lecturas de psicoanálisis Freud. Para seguir echando leña al fuego (¿del amor?) bastaría agregar el neologismo lacaniano “odioenamoración” para hablar de la coexistencia del odio y el amor. Bs. Julia. 1986.» (J. Porque contrariamente a la creencia de que el partenaire del sujeto pudiera ser el otro (el semejante o el Otro). No necesita mucho tiempo la relación amorosa para que cada uno empiece a sospechar que habla solo y a entender (si se puede) que el amor es esencialmente engaño. aunque también exista el mundo y el muro. no es el amor. Kristeva. Los objetos de la pasión. Bs. Laurent. un idioma sin traducción. 1998. por lo que no tiene”. 1992. As. estará siempre mediatizada por el fantasma.respuesta implica el dominio del no-tener. Pero además de “dar lo que no se tiene” es también dirigirse “a alguien que no los es”. entre el hombre y la mujer seguirá estando el amor. Oscar. Aun”. Tres Haches. “Amarás al prójimo como a ti mismo… por lo que no es. Bibliografía Masotta. . el idioma finalmente del fantasma de cada uno de los dos. Lacan). con lo cual la relación con el otro. Paidós. Lacan. Gedisa. Pero. Bs. 2000. aunque desmitificado. “Seminario 20. el partenaire del sujeto es el objeto a. Y entonces en cada relación cada uno hablará su idioma. Eric. Lacan.