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Hipertermia electromagnética, una alternativa para el tratamiento del cáncer

:
antecedentes, aspectos físicos y biológicos
Arturo Vera Hernández
Jesús Enrique Chong Quero
Lorenzo Leija Salas
Yahir Hernández Mier
Christian Marchal
Centro de Investigación y de Estudios
Avanzados del Instituto Politécnico
Nacional, Departamento de Ingeniería
Eléctrica, Sección Bioelectrónica,
México.
Centre Alexis Vautrin, Centre Regional de
Lutte Contre le Cancer, Francia.
Artículo recibido 18/julio/2001
Artículo aceptado 30/agosto/2001
RESUMEN:
El presente trabajo presenta una revisión histórica de la hipertermia electromagnética, así
como también las bases biológicas y físicas de la hipertermia. Esta terapia consiste en la
elevación de temperatura con el fin de destruir el tumor y es utilizada como tratamiento
coadyuvante a la quimio y radio terapia ya que ésta potencia los efectos letales sobre las
células cancerígenas. Al final de esta revisión se presentan las perspectivas de esta
terapia.
Palabras clave:
Hipertermia, diatermia, cáncer, ondas electromagnéticas, oncología.
ABSTRACT:
This paper presents an historical review of electromagnetic hyperthermia as well as the
biological and physical principles of the technique. This therapy is defined as a
temperature rising in tumors to cause letal effects on them, and it is used as an adjuvant
treatment of radio and chemotherapy since it can potentialize letal effects on cancerous
cells. At the end of this paper, we present the future trends of this therapy.
Key words:
Hyperthermia, diathermy, cancer, electromagnetic waves, oncology
INTRODUCCIÓN:
Los efectos del calor en las funciones fisiológicas humanas, y en particular en procesos
curativos, han fascinado a médicos e investigadores durante muchos años. La utilización
del calor para curar diferentes enfermedades no es nueva, sin embargo, durante las
últimas décadas se han desarrollado métodos y técnicas sofisticadas para inducir calor.
Una de las aplicaciones de esta elevación de temperatura en el cuerpo humano se
encuentra en oncología, en donde es utilizada para disminuir el volumen tumoral y reducir
la dosis de narcóticos utilizados en la fase paliativa del cáncer. Esta terapia es conocida
como Hipertermia.
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El término hipertermia deriva del griego “hiper” (más allá, por encima, arriba o exceso), y
“termos” (calor), el cual se refiere a un aumento en la temperatura del cuerpo humano
inducido de manera artificial, ya sea de manera interna o externa, localizada o sistémica.
Este difiere del término fiebre, el cual proviene de la palabra latina “febris”, que se refiere
a un aumento de temperatura inducido internamente por fenómenos fisiopatológicos que
pueden originarse debido a anormalidades del cerebro o pueden ser disparados por
agentes tóxicos, llamados pirógenos, que afectan los centros de regulación de
temperatura en el hipotálamo y que provocan un incremento sistémico en la temperatura
corporal.
En contraste, el término “hipertermia maligna” se utiliza para describir un aumento de
temperatura repentina, y en ocasiones fatal, el cual está relacionado principalmente con la
inducción de anestesia general por medio de halotano, metoxiflurano, ciclopropano, etc.
Esto se produce principalmente en gente joven.
Hoy en día, la hipertermia es utilizada como un agente sensibilizador de las radiaciones
ionizantes (radiosensibilización) o quimioterapia (quimiosensibilización). Generalmente
esto puede lograrse con temperaturas en el rango de 41-43oC.
PERSPECTIVA HISTÓRICA DEL CÁNCER Y SU TRATAMIENTO POR MEDIO DE
CALOR Y LA UTILIZACIÓN DE ONDAS ELECTROMAGNÉTICAS:
Diferentes escritos médicos de la antigüedad -egipcios, griegos, hindúes, persasdescriben tumores malignos. Debido a la similitud entre el cangrejo y el tumor de mama,
los griegos llamaron a este tipo de tumor “karkinoz” (karkinos). Para tumores no
inflamatorios, inflamaciones severas y ulceraciones de la piel con una tendencia a la
generalización, reincidencias locorregionales, los aforismos hipocráticos del famoso médico
griego Hipócrates de Cos (460-370 a.C.) utilizaban la expresión “karkinos” (en una etapa
temprana del tumor) o “karkinoma” (en una etapa avanzada del tumor). Estas expresiones
fueron traducidas posteriormente al latín como “cáncer”.
Los antiguos médicos se rehusaban a tratar este tipo de enfermedades por considerar las
terapias existentes como inútiles o inclusive de consecuencias desastrosas para el
paciente, además de afectar la reputación del médico si el tratamiento no era eficaz. De
esta manera, los médicos con una vasta experiencia clínica se atrevían a tratar pequeños
tumores en etapas tempranas, y dejar sin tratamiento a aquellos pacientes con tumores
generalizados, ulcerados o prominentes. Así, en la antigüedad existía un pesimismo
terapéutico generalizado, tal y como lo demuestra el aforismo hipocrático que dice “es
mejor no dar tratamiento en casos de cáncer, ya que el tratamiento puede acelerar la
muerte, mientras el omitir el tratamiento es prolongar la vida”.
Durante varios siglos los avances se enfocaron principalmente al diagnóstico y no al
tratamiento del cáncer. No fue sino hasta el siglo XVII que el genio francés René
Descartes (1596-1650) -filósofo, matemático, y médico-, quien con sus nuevas teorías
alentó a los médicos de la época a tratar los tumores mediante la incisión. Sin embargo,
durante esta época el cáncer era considerado como una enfermedad contagiosa, por lo
que los enfermos fueron recluidos en los hospitales ya que se relacionaba esta
enfermedad con la lepra y la elefantiasis. No fue sino hasta 1740, que se estableció en
Rheims, Francia, el primer hospital especializado en pacientes con cáncer.

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En el pasado, algunos cánceres eran tratados por medio de escisión local (cirugía), dietas
o drogas, y/o sangrías. Pero otro tratamiento llamado “cauterización” era también utilizado
y consistía en la aplicación local de calor extremo ya sea mediante el uso de químicos
específicos llamados “ungüentos cauterizadores” o bien por medio del contacto físico del
tumor con los llamados “ferrum candens” o hierros candentes. Además de estos métodos
locales, existían también los baños termales que no sólo eran utilizados para el
tratamiento de cáncer sino de otro tipo de enfermedades.
En el siglo XIX, con la introducción de la anestesia, la “cirugía oncológica” comienza a
desarrollarse y ayuda a mejorar la terapia lograda con drogas y dietas. Así, a finales del
siglo se realizaron diferentes tipos de operaciones: incluyendo la operación de mama de
Halstedt (William Stewart haltedt, 1852-1922), la operación de útero de Wertheim (Ernest
Wertheim, 1864-1920) y la operación de Billroth (Theodor Billroth, 1820-1894) de laringe,
esófago y estómago. Fue también a principios del siglo XIX que se llevó a cabo un
planteamiento más científico de los diferentes métodos y técnicas de tratamiento del
cáncer y en especial las técnicas de calentamiento.
El siglo XIX presenció grandes avances en el campo de la electrotecnología, e incluso en
las aplicaciones médicas de la electricidad y el magnetismo. A mediados de 1850, las
investigaciones de las aplicaciones terapéuticas de la electricidad se estimularon de
manera importante gracias a los avances en los conocimientos del electromagnetismo
realizados por Faraday, Gauss y Ampère, entre otros. De estas investigaciones destacan
las de Jacques Arsene D’Arsonoval y Nikola Tesla. D’Arsonoval -médico fisiólogo estudió
los efectos fisiológicos de corrientes alternas producidas por campos electromagnéticos
variantes en el tiempo, y eventualmente de campos de alta frecuencia incluyendo efectos
como estimulación muscular, cambios de pulso, transpiración y estimulación nerviosa, así
como la variación del estímulo aplicado con la frecuencia; también estudió los efectos de
corrientes inducidas vía acoplamiento capacitivo o inductivo (denominado
“autoconducción”). D’Arsonoval, encontró en 1892, que corrientes a frecuencias de 10 kHz
o mayores, producían una sensación de calentamiento sin las dolorosas contracciones
musculares, o fatales consecuencias en que se podía incurrir a frecuencias más bajas, este
fue el inicio de la hipertermia utilizando ondas electromagnéticas.
En 1899, los efectos del calentamiento producidos por campos electromagnéticos
variantes en el tiempo y por corrientes de alta frecuencia, en materiales biológicos, fueron
reconocidos y teorizados por fisiólogos. Karl Franz Nagelschmidt comenzó a investigar los
efectos del calentamiento a principios de 1900, e introdujo la siguiente teoría: al radiar
material biológico con campos electromagnéticos, el calentamiento del mismo surge de la
oscilación molecular inducida por corrientes de alta frecuencia. Esto llevó a los médicos al
uso de las ondas de radiofrecuencia para el calentamiento terapéutico del tejido enfermo.
El uso de energía electromagnética (EM) en lugar de fuentes de calentamiento externo
para calentar al tejido, se volvió popular debido a que las corrientes de alta frecuencia
pueden penetrar “profundamente” y producir calor en tejidos subcutáneos.
La palabra “diatermia” fue introducida por Nageischimidt en 1907 para describir el calor
producido en el tejido: “Diatermia es la técnica utilizada para producir calentamiento
terapéutico en el tejido por medio de la conversión de formas físicas de energía como
ultrasonido, campos EM de onda corta y microondas en calor, después de ser transmitidas
transcutáneamente, hacia áreas profundas de tejido afectado”.

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Antonin Gosset es reconocido como el primero en explorar los efectos biológicos de los
campos de radiofrecuencia usando radiación de onda corta para destruir tumores.
Posteriormente en 1926, Joseph Williams Schereschewsky comenzó a investigar tales
efectos en animales. A principios de 1900 los médicos utilizaban corrientes de alta
frecuencia entre 0.5 MHz y 3 MHz (diatermia de onda larga), y para 1935 ya se
empleaban frecuencias de hasta 10 MHz, las cuales fueron utilizadas para calentamiento
de tejido. Las primeras fuentes de diatermia eran generadores de baja frecuencia, grandes
y ruidosos del tipo “spark gap”, los cuales requerían conexiones de electrodos directos al
cuerpo para poder introducir suficiente densidad de corriente y lograr así el calentamiento
terapéutico. Estos generadores de diatermia del tipo spark gap, fueron populares hasta
1949 y eventualmente se prohibieron mediante un acuerdo internacional debido a las
interferencias que éstos producían con los servicios de radiocomunicación. Posteriormente,
fueron reemplazados por generadores de tubos al vacío de alta frecuencia.
A medida que la frecuencia se incrementaba, la longitud de onda se redujo hasta que se
hizo comparable en tamaño con las dimensiones de los componentes que formaban al
equipo, por lo cual algunos elementos del circuito no pudieron ser usados eficientemente.
En 1928, radiaciones EM tan altas de hasta 100 MHz (diatermia de onda corta) fueron
producidas y utilizadas clínicamente. En la Conferencia Internacional de Radio celebrada
en 1947, se decidió asignar anchos de banda específicos para propósitos industriales,
científicos y médicos (ISM). En el mismo año, la Federal Communications Comision (FCC)
asignó tres frecuencias en crecimiento armónico para la diatermia de onda corta, las
cuales fueron: 13.66 MHz, 27.33 MHz y 40.98 MHz, con sus respectivos anchos de banda
de 15 kHz, 320 kHz, y 40 kHz. Debido a que los generadores con mayor ancho de banda
eran más fáciles de construir y menos costosos, los equipos de diatermia de 27.12 MHz
rápidamente se volvieron populares, y para 1974 eran ampliamente utilizados.
Entre los años de 1930 y 1940, los estudios de las propiedades dieléctricas de los tejidos y
otros materiales, se llevaron a cabo dentro del intervalo de onda corta. Muchos
investigadores durante este periodo trataron de elucidar el mecanismo de acción de la
radiación de onda corta sobre tejidos biológicos. El problema radicaba en diferenciar si los
efectos se debían primordialmente a la resistencia al calentamiento, o si los efectos
atermicos existían como tales. Aunque anteriormente, D’Arsonoval ya había demostrado
que los campos de radiación en la región de onda larga eran benéficos para el tratamiento
de ciertas formas de reumatismo, artritis y gota, la radiación de onda corta demostró ser
más efectiva. Algunos creían que esto era debido a la gran capacidad de penetración de la
radiación de onda corta, y otros pensaban que el calentamiento de los tejidos era
dependiente de la frecuencia y que simplemente se tenía que ajustar la frecuencia
correcta para calentar un tejido en particular. Aún existían muchas preguntas sin resolver
en cuanto al modo de interacción de la radiación no ionizante con los tejidos.
Posteriormente en 1937, se observó que ondas EM con longitudes de onda de unos pocos
centímetros, podían ser fácilmente focalizadas y más tarde fue señalado que tal radiación
podía ser guiada a través de tubos al vacío.
La idea de usar microondas para terapia fue originada en Alemania en 1938 cuando fue
discutida la posible aplicación de ondas de radio de 25 cm de longitud para aplicaciones
terapéuticas. En ese año se predijo que estas ondas EM podían ser focalizadas para
producir calentamiento en los tejidos profundos sin involucrar un calentamiento excesivo
de la piel. En esa época, los equipos de generación de microondas no estaban disponibles
para la comunidad científica y médica, sin embargo, en la Clínica Mayo aumentó el interés
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por la aplicación de esta radiación en la medicina. En 1938, un dispositivo capaz de
generar radiación de microondas bautizado con el nombre de magnetrón, fue desarrollado
en los laboratorios Bell, pero la potencia que generaba era de tan sólo de 2W a 3W. Más
tarde en ese año, RCA desarrolló un magnetrón capaz de generar 20W, y auguró que uno
de 100W podía ser fabricado. En 1938, un tubo de klystron fue desarrollado en la
Universidad de Stanford, y se hicieron promesas de que este tubo próximamente podría
utilizarse con fines terapéuticos. Sorpresivamente, tubos de suficiente potencia para
aplicaciones terapéuticas dejaron de estar disponibles para la comunidad médica. En esa
época se pensaba que las características de focalización de las microondas eran
ventajosas, en el sentido de que proveían medios para llevar a cabo una amplia variedad
de patrones de calentamiento con una mejor flexibilidad para aplicaciones terapéuticas.
Los resultados experimentales parecían indicar que un verdadero calentamiento profundo
se lograba sin necesidad de calentar la superficie cutánea. Esta nueva modalidad de
microondas obtuvo más crédito con los datos dieléctricos publicados como resultado de
investigaciones hechas en el Instituto Tecnológico de Massachusetts durante la segunda
guerra mundial. Los datos indicaban que la absorción de microondas a una frecuencia de
2,450 MHz para el agua a 100ºF, era del orden de 7,000 veces mayor que la absorción en
la frecuencia comúnmente utilizada para la diatermia de onda corta (27 MHz). Como
resultado, en 1946 la FCC asignó la frecuencia de 2,450 MHz a la medicina, basados en su
alegada superioridad en valor terapéutico.
Este es un clásico ejemplo histórico de cómo la falta de ingeniería en medicina ha
prolongado las prácticas en el tratamiento de enfermedades. Los equipos de investigación
nunca consideraron el hecho de que las propiedades eléctricas, la geometría del tejido, así
como la profundidad de penetración de la onda en el tejido, son tan importantes como el
coeficiente de absorción y características de focalización de las ondas en la generación de
patrones de calentamiento terapéutico. Para 1974, después de 28 años, aún no había
aparatos comerciales de diatermia por microondas disponibles diferentes a los concebidos
en la época anterior. De hecho, la mayoría de los hornos de microondas que operaban en
esa fecha, así como unidades de procesado de alimento industrial, operaban a 2,450 MHz
basados en la histórica asignación de frecuencia de diatermia por microondas.
La diatermia es usada clínicamente para tratar afecciones que normalmente responden al
calor, pero que no pueden ser alcanzadas por el calentamiento superficial. Algunos
médicos han logrado un éxito considerable con la diatermia. Aparentemente el mayor
problema ha sido la falta de una buena investigación científica en el diseño y uso de
aparatos de diatermia para obtener resultados óptimos.
Además de su uso en el mejoramiento de métodos de calentamiento terapéutico, las
microondas se sugirieron para producir el efecto de hipertermia en relación con el
tratamiento de cáncer, también para revertir un estado de hipotermia inducido en el
paciente relacionado con una cirugía de corazón abierto y para la transmisión
transcutánea de pulsos de microondas al tejido nervioso para su conversión en pulsos por
diodos implantados para estimulación nerviosa. Para 1982, la inducción de elevadas
temperaturas, ya sea de manera local o sobre todo el cuerpo, se volvió totalmente
factible. Esta evolución histórica es importante para elucidar los problemas actuales en el
uso médico y los efectos biológicos de las radiaciones electromagnéticas.

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Para 1988, la diatermia con microondas y RF de onda corta eran utilizadas por
fisioterapeutas para calentar tejido a profundidad mientras se minimizaba el incremento
en la temperatura superficial. Las aplicaciones de las microondas operaban para este año
a la frecuencia ISM de 2,450 MHz, pero comenzaba el auge de otra banda ISM, la de 915
± 25 MHz.
Existe un considerable interés en el uso de la hipertermia con RF y microondas en el
tratamiento de cáncer, ya sea utilizando sólo el calor provocado por la radiación, o una
combinación con radiación ionizante o fármacos. La hipertermia puede ser de gran valor
en el tratamiento de células tumorales pobremente oxigenadas las cuales son resistentes a
los rayos X. Se cree que la efectividad de la radioterapia puede ser aumentada calentando
la lesión a una temperatura superior de la que rodea al tejido afectado. Actualmente,
diversos equipos de investigación llevan a cabo trabajos enfocados al diseño de
aplicadores y al mejoramiento de la distribución de temperatura resultante.
ASPECTOS BIOLÓGICOS DE LA HIPERTERMIA:
Diversos estudios han demostrado que todas las especies celulares son sensibles al calor.
A determinadas temperaturas y tiempos se presentan efectos letales, es decir, siempre
puede encontrarse una temperatura que aplicada el tiempo suficiente conduzca a la
muerte celular. La temperatura más baja que puede causar lesiones celulares es conocida
como temperatura de umbral. Existe una dependencia entre el tiempo de exposición y la
temperatura. Para obtener el mismo efecto biológico, cuando la temperatura de
tratamiento aumenta, el tiempo de exposición disminuye. Las curvas de supervivencia
celular para células de hámster calentadas a diferentes temperaturas muestran como la
eficacia de la hipertermia es neta más allá de los 42ºC. El tiempo y la temperatura están
relacionados de la siguiente manera:

Siendo






=
=
=
=

tiempo de exposición equivalente a la temperatura de referencia.
tiempo de exposición a la temperatura medida.
temperatura de referencia.
temperatura medida.

R= factor según la temperatura de referencia.
R= 0.5 para
>>
R= 0.25 para
<

Así, para treinta minutos de tratamiento a 44ºC corresponden a 60 minutos a 43ºC, que
son equivalentes a 15 minutos a 45ºC.
En la curva de supervivencia celular se observan tres fases, la primera es una fase
constante en la cual el número de células vivas se mantiene prácticamente sin cambios, la
segunda es una fase de descenso debido a las lesiones celulares y finalmente una fase de
decaimiento exponencial del número de células vivas.
De estas curvas podemos definir la dosis DO de hipertermia que corresponde al tiempo,
en minutos, que son necesarios para dejar 37% de células vivas a una temperatura
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constante. Un fenómeno importante en la hipertermia es la termotolerancia, que se define
como un aumento de la dosis DO en la curva de supervivencia celular inducido por un
precalentamiento o que aparece durante una hipertermia prolongada de intensidad
moderada. Al parecer, la termotolerancia desaparece después de la 72 hora, lo que
conlleva a efectuar únicamente dos sesiones de hipertermia por semana. Para los
tratamientos, es necesario igualmente asegurar una elevación rápida de temperatura. Los
mecanismos de la muerte celular inducida por la hipertermia no han sido bien
establecidos. Sin embargo, se sabe que los efectos debidos al calor se deben en parte a la
acción directa a nivel celular y en parte a la acción térmica sobre los receptores nerviosos
involucrados.
A nivel celular, las primeras transformaciones visibles son el aumento de volumen y de
espesor de la membrana celular. Estos cambios son seguidos de una contracción
citoplasmática que causa la fragmentación de la membrana celular. Otros efectos
observados son una inhibición de la respiración, de la glicólisis, de la síntesis de ADN y
ARN y la síntesis de proteínas, así como también la destrucción de las membranas
celulares y la modificación de ciertos organitos celulares tales como las mitocondrias.
Se piensa que a nivel metabólico y molecular tiene principalmente dos efectos:
a. Cambios conformacionales y desestabilización de las macromoléculas y de las
estructuras multimoleculares y
b. Incremento en la tasa de reacción metabólica seguida de una desregularización del
metabolismo, principalmente después de la hipertermia.
Se piensa que el calor producido mediante hipertermia actúa modificando la estructura
molecular, de esta forma, algunas macromoléculas pierden su actividad biológica cuando
se altera su estructura conformacional. La conformación del ADN cambia irreversiblemente
a temperaturas más altas que aquellas utilizadas para destruir las células en hipertermia.
Sin embargo, para otras moléculas, como las proteínas, pueden inducirse cambios a
temperaturas que son idénticas a aquellas utilizadas en hipertermia. Al parecer, las
proteínas intermembrana desaparecen durante una sesión de hipertermia. La desaparición
de estas proteínas puede causar la desestabilización de la membrana así como la
modificación de la eficacia de las reacciones enzimáticas.
Así, aparentemente las membranas celulares e intracelulares son el blanco principal de la
hipertermia. En estudios realizados por Bowler observó un aumento de la permeabilidad
de la membrana y pérdida de las uniones de la ATPasa a la membrana después de una
sesión de hipertermia. Diferentes tejidos son sensibles al calor en diferente medida, esta
sensibilidad al calor es conocida como termosensibilidad, entre los factores que afectan a
ésta podemos mencionar:
a. La termosensibilidad específica de las células cancerosas, que es en promedio
ligeramente mayor a la de las células sanas.
b. La hipoxia, este factor modifica la termosensibilidad celular de manera que las
células hipóxicas son más sensibles al calor que las células bien oxigenadas. Este
fenómeno es inverso para las radiaciones ionizantes (radioterapia), por lo que las
dos técnicas se complementan.
c. La disminución del pH aumenta la termosensibilidad. Al parecer el pH extracelular
es más ácido en el tejido canceroso que para el tejido sano (acidosis), lo que
representa una ventaja para el tratamiento por hipertermia.
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d. El ciclo celular. La termosensibilidad es en general más elevada para las células que
tienen una fuerte actividad mitótica. Las células más sensibles son aquellas que se
encuentran en la fase S (síntesis de ácidos nucleicos), siendo éstas las más
radiorresistentes, de aquí el efecto complementario con la radioterapia. Al parecer,
la hipertermia no permite la agregación de proteínas globulares al huso mitótico, lo
que provoca la disgregación del huso. Como consecuencia, las células son
incapaces de completar la división mitótica. De una manera similar al huso mitótico,
los microtúbulos del citoesqueleto son disgregados, existiendo una relación
estrecha entre la muerte celular y las modificaciones irreversibles del citoesqueleto.
EFECTOS FISIOLÓGICOS:
El calor inducido por hipertermia modifica las condiciones metabólicas a nivel celular. Estos
cambios están ligados estrechamente a las modificaciones fisiológicas que vuelven más
sensibles a los tejidos tumorales. Entre los cambios fisiológicos más importantes podemos
citar los cambios en la perfusión sanguínea, del pH tisular, la oxigenación tisular y los
niveles bioenergéticos.
Cambios en la perfusión sanguínea. Los niveles térmicos en los tejidos tumorales y los
tejidos sanos dependen del equilibrio entre la llegada y la salida de calor. La salida de
calor está representada principalmente por el flujo sanguíneo y en menor medida por la
conducción térmica.
El flujo sanguíneo varía según el tipo de tumor, su volumen, y su localización. Los tejidos
menos vascularizados son más sensibles al calor, en el caso de los tumores el calor se
acumula preferentemente en el centro de estos, ya que la vascularización diminuye hacia
las capas centrales del tumor. Un bajo flujo sanguíneo influye en una disminución de
nutrientes, (e.g. oxígeno, glucosa), aumento en la acumulación de desechos, y
modificación del metabolismo del tejido circundante provocando hipoxia, acidosis, y
disminución de energía, lo que aumenta los efectos citotóxicos de la hipertermia.
Cambios en el pH tisular. Estudios in vivo han demostrado que la acidosis intracelular (pH
bajo) aumenta la sensibilidad de las células al calor ya que disminuye la estabilidad de las
proteínas celulares. De acuerdo con las dosis de hipertermia, se notará una disminución
de pH, por lo que la citotoxicidad térmica aumentará, y la termotolerancia térmica y la
capacidad de reparación de las lesiones térmicas será inhibida. Este fenómeno se explica
por:




La acumulación de ácidos lácticos
Cambios en el equilibrio químico de los sistemas tampón intra y extra celular
Aumento de la hidrólisis de la adenosin trifosfato (ATP)
Inhibición de las bombas Na+/H+, y finalmente
Aumento de los niveles de PCO2

Cambios de la oxigenación de los tejidos. Los periodos prolongados de hipoxia tienen
como consecuencia un aumento de la sensibilidad al calor en los tejidos tumorales: La
aplicación de temperaturas elevadas en los tejidos mal irrigados resulta en una
disminución del flujo sanguíneo, que puede llegar hasta la interrupción, que conduce a la
hipoxia. En contraste, en tejidos bien irrigados la elevación de temperatura lleva a un
aumento en la perfusión sanguínea como se muestra en la figura. En consecuencia,
8

durante una sesión de hipertermia los tejidos sanos son menos afectados por el calor que
los tejidos tumorales.
Modificaciones fisiológicas producidas por los efectos térmicos en los tejidos
mal y bien irrigados:

Cambios en los niveles bioenergéticos. Durante un tratamiento por hipertermia tienen
lugar en el tumor cambios en los niveles bioenergéticos, es decir, cambios en las
concentraciones de glucosa y ATP. Estos cambios provocan una sensibilización de los
tejidos al calor. Es importante notar que esta sensibilización no es importante para los
tejidos bien irrigados.
HIPERTERMIA ELECTROMAGNÉTICA: PRINCIPIOS
MATERIA-ONDAS ELECTROMAGNÉTICAS

DE

LA

INTERACCIÓN

Los tejidos biológicos pueden considerarse como dieléctricos a altas pérdidas, es decir,
son materiales más o menos aislantes de la corriente eléctrica. Estos tienen un
comportamiento fuera de lo clásico, ya que se trata de “materiales vivos”, por lo que en la
interacción intervienen su constitución celular e intracelular y su comportamiento
fisiológico.
El acoplo energético entre un material y las radiaciones electromagnéticas incidentes está
determinado por el valor real del campo inducido al interior, el cual depende de las
características fundamentales del medio considerado, que son: su permeabilidad eléctrica,
e, su permeabilidad magnética,

µ, y la geometría del cuerpo irradiado.

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Para el caso de los medios biológicos, estos son considerados como no magnéticos, es
decir, su permeabilidad magnética es muy cercana a la del vacío (µr = 1), lo cual tiene
como consecuencia que el campo magnético no sufra ninguna modificación, ya que las
pérdidas magnéticas pueden considerarse como despreciables.

En un medio no magnético sometido a un campo eléctrico alternante, la disipación de
energía se debe a dos efectos microscópicos diferentes:
a. Las pérdidas por corriente de conducción. Los dieléctricos contienen siempre
algunas cargas eléctricas libres, en el caso de los tejidos biológicos estos pueden
ser iones de Na+, CL-, K+, Ca++ o electrones. Estas cargas se mueven bajo la acción
del campo eléctrico creando una corriente eléctrica, Jc, llamado corriente de
conducción. En este caso la energía disipada se debe a la oposición del medio al
desplazamiento de las cargas (efecto Joule).
b. Pérdidas por relajación dieléctrica. Este se debe al movimiento de las moléculas
polares en el medio, es decir, moléculas con un momento dipolar eléctrico debido a
su asimetría. En este caso, las pérdidas se deben a la fricción molecular.
La elevación de temperatura en los tejidos biológicos por efecto de las ondas
electromagnéticas como fuente de radiación, está dada por la siguiente ecuación:

Esta ecuación expresa la elevación de la temperatura en función de cuatro factores que
son: la densidad de potencia absorbida (Wa), el índice metabólico (Wm), la potencia
disipada por conducción térmica (Wc), y finalmente la potencia disipada por convección
térmica debida al flujo sanguíneo(Wb). En la ecuación anterior, C es el calor específico del
tejido en Kcal/kgºC, DT representa el incremento de temperatura y dt el diferencial de
tiempo. La contribución a la diferencia de temperatura del metabolismo (Wm) y la
conducción térmica (Wc) son despreciables siendo los efectos más importantes la
convección (flujo sanguíneo) y la densidad de potencia absorbida.
La densidad de potencia absorbida es función de las interacciones entre los tejidos
biológicos y las radiaciones electromagnéticas. La elevación de temperatura en los tejidos
biológicos, como se dijo anteriormente, está dada principalmente por la interacción entre
éstos y los campos eléctricos, esta relación es la siguiente:

Donde P es la densidad de potencia, σ es la conductividad eléctrica del tejido y E es el
campo eléctrico. Para el caso de la hipertermia la absorción en el tejido se normaliza con
respecto a su densidad y se hace uso de la relación de absorción específica o SAR por sus
siglas en inglés (Specific absorption ratio):

Donde W es la energía, S la potencia, m la masa, V el volumen y ρ la densidad del tejido.
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En el caso donde no existen cambios térmicos, el SAR puede relacionarse con la
temperatura mediante la siguiente ecuación:

La densidad de potencia y el SAR están relacionados por la ecuación siguiente:

Para el caso del flujo sanguíneo, sus efectos están dados por la siguiente ecuación:

Donde
es el débito sanguíneo
la temperatura arterial.

,

es el calor específico de la sangre y

es

PERPECTIVAS DE LA HIPERTERMIA ELECTROMAGNÉTICA:
Las investigaciones en hipertermia siguen llamando la atención de los investigadores a
nivel internacional. Actualmente, diversos equipos trabajan no sólo en el desarrollo de
tecnología para mejorar los métodos de calentamiento, sino además en el estudio de la
interacción de las ondas electromagnéticas con los seres vivos y sus mecanismos de
acción.
Las investigaciones realizadas actualmente a nivel tecnológico para la aplicación local de
hipertermia siguen tres líneas:
a) La utilización de materiales ferromagnéticos para hacer intervenir el campo
magnético y lograr una mayor elevación de temperatura además de una
localización de este calentamiento.
b) El diseño de nuevos aplicadores que permitan, por medio de un patrón de
interferencia adecuado, localizar la zona de calentamiento, y finalmente,
c) El desarrollo de programas de planificación de tratamiento que permitan predecir,
en la medida de lo posible, la distribución de temperatura en el paciente, de
manera que por medio de la utilización de sistemas multiaplicador y por el cambio
de fase y amplitud, permitan localizar el calor en el tumor y evitar la formación de
puntos caliente (hotspots) en el tejido circundante.
En México, actualmente, la técnica es poco o nulamente utilizada. En contraste, en otros
países como Alemania, Francia, Países Bajos, Estados Unidos y Japón, esta técnica es
ampliamente utilizada como terapia coadyuvante de la radioterapia y la quimioterapia,
teniendo buenos resultados tal y como se ha demostrado por diversos autores.
Actualmente, nuestro equipo de trabajo ha hecho un gran esfuerzo para la construcción
de un laboratorio automatizado de estudio de la interacción de las radiaciones
electromagnéticas y los tejidos, único en su tipo que permitirá la mejor comprensión de
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los efectos benéficos que estas radiaciones pueden tener, como en el caso de la
hipertermia, además de permitirnos estudiar los efectos adversos que las radiaciones
pueden tener sobre los organismos vivos.

Utilización de un hierro candente en forma de anillo para cauterizar tumores de mama
utilizado en el siglo XVII (Biblioteca de la Facultad de Medicina, París).
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Cauterización de tumores, furúnculos, y verrugas en la medicina árabe medieval
(Biblioteca Nacional de París).

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Ilustración de un tratamiento de cauterización en la edad media utilizando los “ferrum
candens” (Museo de Arte de Filadelfia).

14

Utilización de corrientes de altas frecuencias para inducir calor (Arsonvalización). Caja de
autoconducción de cuerpo entero (alrededor de los años 1908-1912).
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