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ENFOQUES

I

Domingo 28 de noviembre de 2010

::::

El perfil

La neutralidad
en la web:
crece el debate

Claudio Bonadio, el juez que
desvela a Moyano y a Jaime

JOSE DI BARTOLO
LA NACION

El magistrado del que dependen dos de las causas más sensibles para el oficialismo es un militante peronista de larga data.
Los que lo conocen dicen que para entender sus fallos no hay que leerlos en clave jurídica, sino en clave política
LAURA ZOMMER
PARA LA NACION

T

res de los penalistas más reconocidos de
la Argentina cuentan que, en el mundillo
judicial, al juzgado que Claudio Bonadio
tiene a cargo desde hace 16 años le dicen “La
Embajada”. ¿Por qué? “Porque ahí no rige la
ley argentina”, responden con sorna.
Valiente, imprevisible, tendencioso, independiente, leal, trabajador, arbitrario. Las
voces que intentan definirlo no se ponen
de acuerdo.
Juez federal porteño, Claudio Bonadio se
jacta de ser un militante peronista (lo era ya
en los años 70 cuando integraba las fuerzas
de Guardia de Hierro). Y sería inútil intentar
interpretar sus decisiones o leer sus fallos
sólo en clave jurídica y no política.
Pero que tenga esa sensibilidad, por llamarla de alguna manera, no quiere decir, en
este caso, que sea uno de esos magistrados a
los que un llamado o un mensaje del oficialismo puede hacer cambiar de rumbo. Bonadio
actúa de acuerdo con su propia lectura de la
realidad y sus convicciones ideológicas. Que
a veces pueden coincidir con las necesidades
de gobierno y a veces no.
Hoy tiene en sus manos dos causas más que
sensibles para el oficialismo: el destino de un
aliado clave, Hugo Moyano, comprometido
con la llamada “mafia de los medicamentos”,
y el del ex secretario de Transporte Ricardo
Jaime, cuya suerte en la investigación sigue
salpicando de cerca al Gobierno.
Aunque la relación de Bonadio con el
kirchnerismo, sobre todo en los comienzos
de la gestión de Néstor Kirchner,
no fue armónica, el Gobierno
siempre lo protegió en el Consejo
de la Magistratura y evitó que
prosperaran varios pedidos de
juicio político en su contra,
incluso uno impulsado desde
el Ministerio de Justicia de
la Nación. “Este gobierno es
peronista y yo soy peronista”,
le dijo el magistrado a un ex
ministro K para sellar la paz,
según contó un ex funcionario
testigo de ese diálogo.
Ahora, todo indica que
este juez federal porteño
que llegó a la función
pública en 1983, en la
Intendencia de la Ciudad

de Buenos Aires, y a la Justicia, en los años
90, por intervención del entonces ministro
del Interior Carlos Corach, está decidido
a elevar a juicio oral la causa por dádivas
contra Jaime y tiene pruebas suficientes
–dicen quienes lo conocen– para procesar al
poderoso secretario general de la CGT.
Según reveló un allegado, la razón del
impulso contra Moyano radica en que a
Bonadio le molestó que el líder sindical intentara apartarlo del caso y lo recusara para
que el juez Norberto Oyarbide se quedara
con la investigación. Desde que la Cámara
lo confirmó en el expediente, Bonadio ya
allanó tres veces la obra social de los camioneros y ordenó peritajes cuyas conclusiones
comprometerían a Moyano.
“Claudio es para mí un ejemplo de juez
independiente. Resuelve de acuerdo con
sus convicciones siempre. Desde que Carlos Kunkel y yo estamos en el Consejo él
nunca tuvo que presentarse a declarar”,
dice la diputada K Diana Conti, dejando
entrever que, acaso, el avance judicial
contra Moyano no necesariamente cae mal
en el Gobierno.
“Es valiente y lanzado. Cuando se convence
de algo, va para adelante sin freno. A quienes
le critican la falta de mesura en algunos de
sus fallos, les responde que los jueces son los
únicos funcionarios que firman sus actos
y siempre se hacen responsables de lo que
escriben”, dice un colega que lo conoce desde
hace casi dos décadas.
Bonadio es el juez con más fallos revocados
por la Cámara Federal porteña y quien más
quejas presentadas por abogados
recibe, según datos oficiales.
“El se aproxima a los
conflictos con una idea y
avanza. En general, mira al mundo en blanco y
negro. No respeta
especialmente el
Código Procesal
Penal ni le interesan las garantías,
por eso tiene un alto
nivel de revocatorias
y muchos lo acusan
de ser arbitrario”,
dice en estricto
off de record
otro juez federal que, no

Quién es
Nombre y apellido:
CLAUDIO BONADIO

Edad: 55
Estudios: Estudió en el colegio La Salle
de Florida y se recibió de bachiller en
1973. Hizo la carrera de Abogado en la
Universidad de Buenos Aires y luego
cursó una maestría en Relaciones
Exteriores y Economía Internacional en
Flacso. Más recientemente cursó una
maestría en historia en la Universidad
Torcuato Di Tella.
Recorrido político: en los años 70 fue
militante de la agrupación Guardia de
Hierro. Llegó a la función pública en
1983, en la Intendencia de la Ciudad
de Buenos Aires, y a la Justicia, en los
años 90, por intervención del entonces
ministro del Interior Carlos Corach, que
lo hizo juez federal.

obstante, destaca que su colega es “muy
trabajador, llega siempre antes de las 8 a
su despacho, lee todo lo que firma y se lleva
expedientes a su casa”.
Un abogado, que litiga en su juzgado desde
que asumió, lo califica como imprevisible:
“No tramita las causas de manera constante
ni uniforme. Ha demostrado que lo hace con
timing político, según su propio parecer
y el grado de apoyo político de la persona
imputada. Aunque la Cámara suele dictar
duros fallos contra sus decisiones, no se
siente demasiado atado a las indicaciones
del tribunal superior”.
Es un hombre bastante culto y sabe muchísimo de Historia. “No es de los jueces que
no leyeron nada, y en el mundo del Derecho
es algo heterodoxo”, señala otro colega del
fuero federal que, sin llegar a ser su amigo,
dice llevarse razonablemente bien con él.
LA NACION consultó para esta nota, además
de a Conti, a cuatro jueces federales, dos
camaristas, dos ex jueces federales y cuatro
abogados, y todos pidieron reserva de su identidad. Bonadio no quiso hablar ni accedió
a entregar su CV con los datos personales
básicos. Nunca le gustó mucho la prensa ni
se llevó bien con los periodistas.
Es en general hermético, cultiva el bajo
perfil y tuvo una denuncia de la Cámara Federal que tramitó varios años en el Consejo
de la Magistratura porque, dejando de lado
la garantía del secreto de las fuentes de información periodística, ordenó a la SIDE que
le entregara el listado de llamadas hechas y
recibidas por Thomas Catán, ex corresponsal
del diario inglés Financial Times, que reveló
en 2002 la posible existencia de un pedido de
coimas de senadores a banqueros a cambio
de evitar la sanción de una ley que podía
perjudicar intereses del sector.
Todo pasa
Bonadio nació en 1955 y fue criado
junto a su hermano en un hogar de
clase media de la localidad bonaerense de San Martín. Estudió en
el colegio La Salle de Florida y se
recibió de bachiller en 1973. Hizo la
carrera de Abogado en la Universidad de Buenos Aires y luego cursó una
Maestría en Relaciones Exteriores y
Economía Internacional en Flacso y
más recientemente otra en Historia en
la Universidad Torcuato Di Tella.

Conectados

En su despacho del cuarto piso del edificio
de Comodoro Py 2002, además de un montón
de libros, expedientes y papeles apilados,
hay una cruz detrás de su escritorio y un
curioso cartel con leyenda: “Todo pasa,
todo vuelve”.
Bonadio tuvo, sin duda, momentos malos. Pero su cintura y su respaldo político
le permitieron sortearlos y conservar su
condición de juez. Uno de ellos fue en septiembre de 2001, cuando mató con su arma
Glock calibre 40 a dos supuestos ladrones
en un tiroteo, cuando con su Audi llegaba
a comer un asado a la casa de un amigo en
Florida. Otro fue cuando durante la gestión
del ex ministro de Justicia Horacio Rosatti
fue denunciado por la Unidad de Investigaciones de AMIA del Ministerio por obstruir
el esclarecimiento de las irregularidades en
la causa del atentado y encubrir a Corach y
a otros funcionarios menemistas.
Está separado, tiene un hijo y vive en una
casona en la calle Naón, en Belgrano. En su
declaración jurada, consignó también parte
de una propiedad en San Martín, un Audi A3,
un jeep, bienes del hogar y armas por un total
de 30.000 pesos. Hincha de boca, aunque no
fanático, el juez es instructor de tiro, no fuma
y casi no toma, y su hobbie es la caza.
Dos jueces y dos ex magistrados federales
coincidieron en que “es muy leal y buen
amigo”. Comentan, a modo de ejemplo, que
mantiene aún hoy una excelente relación
con el ex comisario de la Policía Federal y
ex titular de la Policía Metropolitana, Jorge
“Fino” Palacios, detenido por el espionaje porteño. Bonadio es católico practicante y tiene
buen vínculo con monseñor Rubén Di Monte,
arzobispo emérito de Mercedes-Luján.
Durante las últimas décadas tuvo a su
cargo muchas causas resonantes. Y, así
como avanzó en la investigación por la represión del 20 de diciembre de 2001 y mandó
a juicio oral al ex secretario de Seguridad
Enrique Mathov y al ex jefe de la Federal
Rubén Santos, siempre estuvo enfrentado
con la Oficina Anticorrupción (OA), creada
por Fernando de la Rúa, que lo acusaba de
planchar las causas contra funcionarios
menemistas.
La OA lo acusó de haber realizado “manejos sospechosos” en una causa judicial
para beneficiar al ex titular del PAMI Víctor
Alderete. En la misma línea, Bonadio fue
acusado en el Consejo de “mal desempeño”
por presuntas irregularidades en el trámite
de una causa que investigaba créditos otorgados al grupo Yoma.
Mientras estuvo a su cargo, el juez tampoco avanzó en el caso Skanska, en el que se
descubrieron coimas millonarias pagadas
en el Ministerio de Planificación a cargo
de Julio De Vido, ni en un expediente en el
que se investiga el enriquecimiento ilícito
de tres secretarios privados de la Presidenta
y su ex marido.
En cambio, Bonadio sí impulsó investigaciones por irregularidades en las cárceles
contra dos ex ministros de Justicia que no
se fueron bien del Gobierno: Gustavo Béliz
y Rosatti. Y también investigó con ahínco
irregularidades en la fusión de Multicanal
y se metió a fondo con los ex líderes de
Montoneros, entre ellos Mario Eduardo
Firmenich, Roberto Perdía y Fernando Vaca
Narvaja, por su decisión de que decenas de
militantes volvieran a la Argentina en plena
dictadura. Lo hizo hasta que la Cámara lo
apartó de ambos casos.
Jaime y Moyano tienen razones para
preocuparse. Además de las pruebas en su
contra, no es capacidad de decisión, precisamente, lo que le falta a Claudio Bonadio.

Las dos décadas de vida que cumplió Internet en 2010 no sólo motivaron celebraciones sino también
fuertes cuestionamientos a muchas
de sus lógicas de funcionamiento.
Uno de ellos –quizás el que muchos gobiernos deberían tener
en cuenta a la hora de definir sus
políticas– tiene que ver con la
neutralidad. ¿Qué significa esto específicamente? Si bien no hay una
única definición sobre el tema, se
habla de una web neutral cuando
ningún tipo de organización, estatal
o privada, interfiere para brindar
a los usuarios la misma calidad de
conexión y acceso a Internet.
En otras palabras, todos los datos
que circulan por la web son iguales,
más allá de dónde provengan, hacia
dónde vayan o cuál sea el contenido.
Y, en cierto modo, los que deben
cumplir este requisito son aquellos
que prestan el servicio y los que lo
controlan.
En este sentido, a mitad de este
año Chile se convirtió en el primer
país del mundo en incorporar la
cuestión de la neutralidad en la web
a su legislación. Y por estos días en
España se debate fuertemente sobre
este tema con una importante injerencia de activistas digitales, que
buscan resguardar dicho principio.
Uno de los blogueros y académicos que más se pronunció sobre el
tema es el docente español Enrique
Dans, que argumenta: “Bajo ningún
concepto podemos permitir que
un operador, en virtud de acuerdos
con empresas de contenidos, pueda
priorizar sus datos o ralentizar los
de otros. No puede permitirse que
los operadores lean o inspeccionen mis datos, ni que prioricen o
degraden los paquetes de datos en
función de su contenido, origen,
destino o protocolo”. En Chile, por
su parte, el ministro Felipe Morandé aseguró: “Las modificaciones
aprobadas buscan transparentar
los servicios y proteger al usuario
obligando al proveedor a entregar
al cliente una serie de datos para
identificar correctamente el servicio que ha contratado”.
El debate está planteado y son los
propios gobiernos quienes deben
tomar posición sobre el tema y, al
hacerlo, con seguridad se generará una puja de intereses entre
empresas prestatarias, usuarios y
el Estado. La pregunta igual sigue
latente ¿debe existir la neutralidad
en la web?
conectados@lanacion.com.ar
Blog: http://blogs.lanacion.com.ar/sub-25
Twitter:@josedibar

Más información. Enlaces, videos y otros
contenidos multimedia
www.lanacion.com.ar/diario-dehoy/
suplementos/enfoques

Recomendados

1

http://bit.ly/aUfMRT
Las búsquedas del hashtag
#redneutral en Twitter.

2

http://bit.ly/aNMQKg
La web NeutralidadSi de Chile
que trabajó activamente en la
sanción de la normativa.

3

http://bit.ly/cz6KF9
La bitácora de Enrique Dans,
el bloguero más activo en España
sobre esta temática.

© LA NACION

Terapia (arriba también se sufre)

Hoy, Amado Boudou
DIEGO SEHINKMAN
PARA LA NACION

Boudou: (Camina por el consultorio, enojado.) Viejo, ¿hasta cuándo voy a tener que
aguantar que me pongan en duda? El otro
día, alguien de esta oposición destructiva que
tenemos, me sacó. Dijo: “No hay persona más
coherente que Boudou. Un tipo que se hace el
que es peronista... para que lo dejen hacerse
el que es Ministro de Economía”...
Terapeuta: Así que problemas de identidad...
B: (Inspira profundo y larga, con una
sonrisa resignada.) Bueno. Yo también le
reconozco que me la busco... Hace un tiempo
estábamos en La Epoka, la peña que organizo
yo en la confitería La Puerto Rico, ahí en
Alsina al 400... Estaba Pichetto, estaba Aníbal, no sé quién más... Todos tomando vino
y alabando la militancia... Que la militancia
esto, que la militancia lo otro... Entonces
Pichetto levanta las cejas y me dice: “¿Y,
Aimé?... Llegado el caso, ¿vos cargarías los
fierros?”... Y yo riéndome le digo: “Me da
fiaca... Mejor que los cargue el caddy”...

T: Usted no carga los fierros... Carga los
prejuicios... ¿Se la banca?
B: ¡De sobra me la banco! Aunque venga de
una familia bien de Mar del Plata, y aunque
haya sido de la Ucedé, estoy completamente
identificado con este proyecto... Yo soy el
Ministro de Economía de este gobierno, de
este modelo y de esta presidencia... ¿Quiere
una muestra? (Se rasca la cabeza.)... Fíjese
la inflación cómo no la controlo...
T: ¿Le preocupa?
B: (Enojado.) Mire. La inflación es culpa de
los empresarios, que por miedo no se juegan
a aumentar su producción, generan menor
oferta, y entonces suben los precios... ¡Acá
hay que jugársela, viejo! Nosotros ampliamos
nuestra capacidad operativa, pusimos más
máquinas a imprimir billetes, ¡y mire cómo
bajó el peso!
T: ...
B: ... Y lo otro que me preocupa es lo del
Indec y el Fondo... Todo el mundo está escandalizado. No sé quién en la radio decía: “Con
todo respeto, ¿no? Pero si el Quía resucita
ahora y ve que el mismísimo FMI, al que
él usó de puchinbol ideológico durante 7

años, está viniendo para enseñarle a
medir precios a “su” Indec, inauguramos en medicina el caso del “infarto
póstumo”... (Se queda en silencio,
pensativo.)
T: ¿Qué se quedó pensando?
B: En que ahora sí es verdad aquel eslogan
de campaña de Cristina “El cambio recién
empieza”...
T: ...
B: (Sonríe, resignado.) Dicen que la vieron
a la Argentina parada sobre un adoquín, con
un pañuelito tanguero al cuello, guiñando
un ojo y recitando: “Algunos dicen que me
fui del Fondo... ¿Pero cuándo? Si yo siempre
estoy volviendo”...
T: Hábleme de él... De cómo viene elaborando, digamos... el duelo...
B: (Conmovido.) Yo quería ir de gobernador de la Provincia. Pero ahora con lo de él,
todo quedó en la... (Se emociona, le tiembla
el mentón y le cae una lágrima.) ¿Sabe cómo
extraño sus dulces maldades? Todavía me
parece escucharlo, diciéndome que soy el
mejor candidato para la Provincia, después
de haberle dicho lo mismo a Randazzo media

hora antes... y antes de decírselo a Aníbal
media hora después...
T: Tome papel. No es de diario, no tema...
B: Gracias... (Se seca.) Hablando de diarios... Con mis últimas peleas con los periodistas, un diputado opositor decía: “¿Saben
cuál es el indicador que marca la distancia
de Boudou con la toma real de decisiones?
Sus declaraciones a la prensa: cuanto más
lejos está de la decisión que están tomando
arriba, peor le contesta al periodismo...”
T: ¿Y qué piensa de esa frase? ¿Tendrá algo
de realidad?
B: (Se para y camina por el consultorio,
preocupado.) ¿Usted cree, como dicen algunos, que si todavía estoy, es porque soy un
capricho de la Presidenta?...
T: ...
B: .. Porque ojo, Cristina tendrá cierta
debilidad por mí, pero la verdad es que

hoy la está consultando bastante a Marcó
del Pont... (Mira con amargura.) Las malas
lenguas dicen que la humillación máxima
es que, aun muerto Néstor, sigo no siendo
el Ministro de Economía...
T: ¿Y quién es el ministro?
B: Las mismas malas lenguas dicen que no
hay “El ministro”. Hay “La ministra”
T: ¿Marcó Del Pont?
B: (Mira de costado, irónico.) No, la soja...
T: Mire. Lamentablemente estamos sobre la
hora. Vamos a tener que seguir la próxima...
Ah, y una cosa: me olvidé de decirle que le
tengo que aumentar...
B: (Sonríe amargado.) ¿Ve que la inflación
es cosa de ricos?
T: ...
B: (Agarra el saco como para pagar e irse,
se frena y mira al terapeuta.) ¿Sabe algo?
Creo que en el fondo estoy feliz de que todo
el mundo diga que con el FMI me bajé los
pantalones...
T: ¿Por qué?
B: Significa que por fin piensan que una
decisión la tomé yo...