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La evangelización moderna.

La nueva evangelización de la que el mundo tiene necesidad, y sobre la cual se ha
insistido mas debe incluir entre sus elementos esenciales el anuncio de la doctrina
social, que como hace algún tiempo, sigue siendo idónea para indicar el recto camino a
la hora de dar respuesta a los grandes desafíos de la era moderna; mientras aumenta la
falta de importancia de la religión para las nuevas generaciones. La predicación del
evangelio cada día es más variada; continuamente van apareciendo nuevas religiones,
que dan una doctrina y punto de vista diferentes sobre la Santa Biblia; ofreciendo a la
sociedad actual gran variedad de creencias religiosas.
Pero, debemos tener presente, y con gran prioridad, cual es la única iglesia que ha
existido desde el principio de los tiempos, que lo que cuenta aquí, como en todo sector
de la vida cristiana, es la confianza que brota de la fe, o sea, de la certeza de que no
somos nosotros los protagonistas de la misión, sino Jesucristo y su Espíritu; somos
únicamente colaboradores. De este modo, no sólo se confirmará el valor permanente de
tales enseñanzas, sino que se manifestará también el verdadero sentido de la Tradición
de la Iglesia, la cual, siempre viva y siempre vital, edifica sobre el fundamento puesto
por nuestros padres en la fe y, singularmente, sobre el que ha sido "transmitido por los
Apóstoles a la Iglesia". La presentación del mensaje del Evangelio es un deber que le
incumbe en razón del mandato del Señor Jesús, de manera que todos los hombres
puedan creer y ser salvados. Este mensaje, en efecto, necesario. Es único. No puede
ser suplido. Estar al servicio de la vida no es un motivo de vanagloria, sino un deber,
que nace de la conciencia de ser el pueblo adquirido por Dios para anunciar sus
alabanzas. En el camino nos guía y sostiene la ley del amor: el amor cuya fuente y
modelo es el Hijo de Dios hecho hombre, que muriendo ha dado la vida al mundo. El
compromiso al servicio de la vida obliga a todos y cada uno. Es una responsabilidad
propiamente "eclesial", que exige la acción concertada y generosa de todos los
miembros y de todas las estructuras de la comunidad cristiana. Sin embargo, la misión
comunitaria no elimina ni disminuye la responsabilidad de cada persona, a la cual se
dirige el mandato del Señor de “hacerse prójimo” de cada hombre, y de predicar el
evangelio según el mandato divino.
Todos juntos tenemos el deber de anunciar el evangelio de la vida, de celebrarlo en la
liturgia y en toda la existencia, de servirlo con las diversas iniciativas y estructuras de
apoyo y promoción. La Iglesia Católica fue fundada como tal por Jesucristo para que, en
el transcurso de los siglos, encontraran su salvación, con la plenitud de una vida más
excelente, al dar a conocer la palabra del Señor. En efecto, es la Iglesia la que saca del
Evangelio las enseñanzas en virtud de las cuales se puede resolver por completo el
conflicto, o, limando sus asperezas, hacerlo más soportable; ella es la que trata no sólo
de instruir la inteligencia, sino también de encauzar la vida y las costumbres de cada
uno con sus preceptos; ella la que mejora las situaciones de los proletarios con muchas
utilísimas instituciones; ella la que quiere y desea ardientemente que los pensamientos y
las fuerzas de todos los órdenes sociales se unan con la finalidad de mirar por el bien de
la causa obrera de la mejor manera posible.

que responde a las exigencias y aspiraciones del corazón humano y que es siempre "Buena Nueva". necesitan estar correctamente instruidos en esta enseñanza para que puedan inspirar y vivificar la sociedad civil y sus estructuras con la levadura del Evangelio. es absolutamente indispensable sobre todo para los fieles laicos comprometidos de diversos modos en el campo social y político. no sólo por el natural dinamismo de profundización de su fe. frente al mundo y sus graves y complejos problemas. La doctrina social de la Iglesia. Y como se trata de una doctrina que debe orientar la conducta de las personas. vocación. Se tienen verdades morales. y constituye en la tierra el germen y el principio de este Reino. y como consecuencia el "compromiso por la justicia" según la función. Por eso la Iglesia recibe la misión de anunciar el Reino de Cristo y de Dios. para todos beneficiosas En medio de las perturbaciones e incertidumbres de la hora presente. Los líderes cristianos en la Iglesia y en la sociedad. un conocimiento más exacto de la doctrina social de la Iglesia. mediante la cruz y la resurrección.La enseñanza y la difusión de esta doctrina social forma parte de la misión evangelizadora de la Iglesia. y especialmente hombres y mujeres laicos con responsabilidades en la vida pública. tiene que prestar apoyo a los hombres en sus esfuerzos por tomar en sus manos y orientar su futuro. mientras va creciendo poco a poco. anhela el Reino consumado. la Iglesia tiene un mensaje específico que proclamar. sino también por la exigencia de "dar razón de la esperanza" que hay en ellos. Ella en tanto. La Iglesia no puede dejar de proclamar que Jesús vino a revelar el rostro de Dios y alcanzar. y circunstancias de cada uno. En concreto. Se revela hoy cada vez más urgente la formación doctrinal de los fieles. . Es esencial que los fieles interesados en la promoción humana tengan un conocimiento firme de este valioso conjunto de enseñanzas y lo hagan parte integrante de su misión evangelizadora. La evangelizacion es compartir con los hombres de nuestro tiempo este profundo y ardiente deseo de una vida justa bajo todos los aspectos y no se abstenerse ni siquiera de someter a reflexión los diversos aspectos de la justicia. espera con todas sus fuerzas. criterios para el juicio y directrices para la acción está enfocada en primer lugar a los miembros de la Iglesia. la salvación para todos los hombres. que hay que poner de relieve y que hay que corroborar en la conciencia humana. que propone una serie de principios para la reflexión. documento profético. La Iglesia ofrece a los hombres el Evangelio. y desea ardientemente unirse con su Rey en la gloria. que se rigen según los preceptos y leyes del Eterno Padre. de establecerlo en medio de todas las gentes. vitales. tal como lo exige la vida de los hombres y de las sociedades.