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LA EMPATÍA

La empatía es la capacidad que tiene un individuo para comprender emocionalmente a otro ser humano,
a otra cultura, a otro modo de vida, otra creencia, u otro momento histórico. Significa poder ponerse en el
lugar del otro y poder entender sus necesidades, deseos o acciones.
Por ejemplo en el teatro, el actor empático es el que puede asumir genuinamente los sentimientos del
personaje que está representando, llorar, reír, sufrir y agonizar, como si fuera real.
También es empática la emoción que sienten quienes se involucran con los personajes cuando ven una
película o cualquier trabajo artístico que los conmueve.
Carl Rogers (1902-1987), psicólogo norteamericano que se destacó por introducir la psicoterapia no
directiva, centrada en el cliente, y por ser uno de los fundadores de la Psicología humanista; basó su
técnica en el uso de la empatía, que obliga al psicólogo a involucrarse emocionalmente con el cliente, con
el fin de establecer entre ambos un verdadero vínculo de encuentro.
La empatía es una cualidad que no todos desarrollan pero que representa una de las características de
personalidad que resulta más útil para ser líder o maestro, para mantener relaciones saludables, vínculos
estables, mejor comunicación, y para ser más solidario y lograr una mejor convivencia.
Las personas empáticas buscan la forma de llegar al otro por el camino más apropiado, que es el que
respeta su idiosincrasia, conservando su propio estilo pero atentas a su forma de pensar, eligiendo las
palabras y las ideas para coincidir en la mayoría de los aspectos y evitando confrontaciones, con el
objetivo prioritario de alcanzar el consenso y mantener fluida la comunicación.
Los neurólogos confirman que la capacidad de empatía también tiene base orgánica, porque forma parte
de los mecanismos básicos neuronales desarrollados a través de la evolución. Sin embargo, la mayoría
de los individuos parece no estar dispuesta a abandonar su propia cosmovisión y sólo puede actuar y
relacionarse atendiendo solamente a su modo particular de ver las cosas.
La empatía hace posible la cohesión social y la fortaleza de un pueblo, dejando de lado prejuicios y
valores relativos, derribando barreras, y terminando con las discriminaciones de todo tipo.
La empatía es genética, constitucional y también contagiosa, de modo que actuar empáticamente puede
impulsar a otros a cambiar su egoísta e inseguro mundo interior.
El cambio solamente es posible cuando los individuos estén dispuestos no solamente a mirar sus propios
intereses de acuerdo a su perspectiva, sino a sintonizar y compatibilizar también con los intereses y
perspectivas de los demás.
Malena
Fuente: “Enciclopedia Británica”; “LNR”; 2012; “Empatía”; Eduardo Chaktoura, psicólogo y periodista