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CUIDEMOS NUESTRA FE

No debemos olvidar vivir las
tradiciones y costumbres
navideñas con el significado
interior y no sólo el exterior
para preparar nuestro corazón
para el nacimiento de Jesús.

PREPARA EL
CAMINO, YA
VIENE NUESTRO
SALVADOR

Algunas personas podrán decir
que estas costumbres y
tradiciones las ha inventado la
gente para divertirse y los
comercios para vender.
Recordemos que hay mucho
significado detrás de cada una
y tratemos de vivir estas
tradiciones con el sentido
profundo que tienen.
Así, el 24 de diciembre no solo
será un festejo más, sino que
habremos preparado el
corazón con un verdadero
amor a Dios y al prójimo.

PARROQUIA
SE ÑOR DE LAS MARAVILLAS
Pb ro. Amb rosio A re lla no E .
P árroco

La llegada del mes
de diciembre significa que el año está
por concluir. Pero
desde el punto de
vista del año litúrgico, significa lo contrario, pues coincide con el tiempo de Adviento que da inicio al
año litúrgico. Se trata, del tiempo de preparación para la celebración del nacimiento del
Señor Jesús. En Adviento tomamos conciencia de que debemos disponernos para dejar
que el Señor nazca en nuestros corazones.
La liturgia en Adviento, particularmente a través de las lecturas dominicales, nos va conduciendo por un camino de preparación y de
profundización en la comprensión del verdadero sentido de la Navidad, para que podamos vivirla y celebrarla adecuadamente.
El tiempo litúrgico de Adviento celebra la venida del Señor en sus dos momentos. En primer lugar nos lleva a esperar la vuelta gloriosa de Cristo y estar siempre preparados para
ella. En segundo lugar, al acercarse la Navidad, nos invita a acoger al Verbo Encarnado
por nuestra salvación, el Hijo de Dios que nace en el seno de la Santísima Virgen María .
Todo esto nos debe llevar a renovar nuestro
deseo de disponernos de la mejor manera
posible para recibir al Señor en toda circunstancia posible de nuestra vida.
Una de las tradiciones que se celebran en esta
época es la corona de Adviento,

El primer domingo se enciende una vela insertada
en esta corona, y cada domingo una vela mas, tres
son de color morado y una rosa, que se enciende
el tercer domingo y manifiesta el gozo por la llegada de nuestro Salvador.
Estas velas representan la luz que aumenta con la
proximidad del nacimiento de Jesús, quien es la
Luz del Mundo.
En el caso de la Navidad, lo más importante de las
tradiciones y costumbres no es sólo su aspecto
exterior, sino su significado interior. Se debe conocer por qué y para qué se llevan a cabo las tradiciones y costumbres para así poder vivirlas mejor.
En los hogares es recomendable hacer una oración al encender cada vela y pueden ser como sigue.
Primer Domingo (morada)
Encendemos, Señor, esta luz, como aquel
que enciende su lámpara para salir, en la
noche, al encuentro del amigo que ya viene.
En esta primer semana de Adviento queremos levantarnos para esperarte preparados,
para recibirte con alegría.
Queremos estar despiertos y vigilantes, porque tú traes la luz más clara, la paz más profunda y la alegría más verdadera. ¡Ven,
Señor Jesús!.

Segundo Domingo (morada)
Los profetas mantenían encendida la esperanza de
Israel. Nosotros, como un símbolo, encendemos
estas dos velas.
Que cada uno de nosotros, Señor, te abra su vida
para que brotes, para que nazcas y mantengas en
nuestro corazón encendida la esperanza. ¡Ven,
Señor Jesús!

Tercer domingo (rosa)
En las tinieblas se encendió una luz, en el desierto clamó una voz. Se anuncia la buena noticia: ¡El Señor va a llegar! ¡Preparen sus caminos, porque ya se acerca! Adornen su alma
como una novia se engalana el día de su boda.
¡Ya llega el mensajero!. Juan Bautista no es la
luz, sino el que nos anuncia la luz.
Cuando encendemos estas tres velas cada
uno de nosotros quiere ser antorcha tuya para
que brilles, llama para que calientes. ¡Ven, Señor Jesús!
Cuarto domingo (morada)
Nos unimos a La Virgen y San José con un sincero deseo de renunciar a todo lo que impide
que Jesús nazca en nuestro corazón.
Derrama Señor, tu gracia sobre nosotros, que,
por el anuncio del ángel, hemos conocido la
encarnación de tu Hijo, para que lleguemos
por su pasión y su cruz a la gloria de la resurrección. Por nuestro
Señor Jesucristo.
Amén