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ENTREVISTA AL PSICOANALISTA ARGENTINO DAVID NASIO

“El odio puede darnos fuerza”
El psicoanalista argentino David Nasio,
residente en París, visita Buenos Aires,
donde dictará conferencias.
Entrevistado por Página/12, contó qué
le pasa a un psicoanalista cuando se
psicoanaliza y habló de cosas tan
diversas como la locura, el odio y la
razón de que
no todos puedan psicoanalizarse.
Condiciones: “Para ser psicoanalizable
hacen falta tres condiciones: estar mal,
estar dispuesto a pedir ayuda y tener
alguna idea de por qué se sufre”.
David Nasio, Caballero de la
Orden de la Legión de Honor.
Por Rubén Ríos

Residente en París hace 32 años, el psicoanalista y psiquiatra argentino Juan David Nasio ha desarrollado una
significativa actividad en esa ciudad, donde hace unos meses le fue conferida la Legión de Honor de Francia.
Prácticamente desde su residencia allí ha sido docente de la Sorbona (Universidad París VII), además de
continuar con una ya prolongada práctica clínica. Director de los Seminarios Psicoanalíticos de París y de la
colección “Désir/Payot” en las Ediciones Payot, invitado en 1979 por Jacques Lacan para intervenir en uno de sus
célebres seminarios (y por René Thom para dictar conferencias sobre psicoanálisis y matemáticas), Nasio es autor
de una veintena de libros publicados en castellano. Visita el país por razones afectivas (“Me hace bien la
Argentina”, dice muy sonriente), para dictar varias charlas y presentar sus dos últimos libros: Los casos más
famosos de psicosis (de varios autores, bajo su dirección) y Un psicoanalista en el diván (ambos, de editorial
Paidós).
–¿Cuáles son esos casos famosos de psicosis que anuncia uno de sus libros?
–Uno de ellos es el caso de las hermanas Papin, que, en una especie de locura a dos, matan a las patronas en 1932,
en Francia. Otro es el caso Schereber, el presidente de un tribunal alemán, que fue motivo de un comentario de
Freud a partir del libro del mismo Schreber Autobiografía de un neurópata, desde el cual elabora una importante
teoría sobre la psicosis. Luego, tenemos el caso del pequeño Dick, un niño autista tratado por Melanie Klein.
Tenemos el caso de Dominique, un adolescente psicótico tratado por François Dolto. El caso de Joel, un niño
autista de 8 años tratado por Bruno Bettelheim, un gran psicoanalista de niños. El caso de la pequeña Piggel, una
niña psicótica tratada por Winnicott. En una palabra, hemos puesto una gran cantidad de los casos más célebres
comentados por diversos autores.
–¿Qué es lo que hace célebres a esos casos?
–Han sido tratados por los grandes fundadores del psicoanálisis que, a partir de ese caso, establecen sus grandes
teorías. Por ejemplo, Dolto con el caso Dominique establece su gran teoría sobre la imagen inconsciente del
cuerpo; Winnicott, con el caso de la pequeña Piggel, establece la teoría de la “madre suficientemente buena”.
–Son casos paradigmáticos.
–Esa es la palabra: son casos paradigmáticos. Cada caso da lugar a los aportes teóricos de los grandes fundadores
del psicoanálisis. Esos casos marcan profundamente al psicoanálisis. El artículo de Freud sobre el caso Schreber
data de 1911, y hasta hoy trabajamos con esa formidable teoría de la psicosis. Lacan estudió mucho el caso de las
hermanas Papin, de tal modo que a partir de allí nutre su teoría de la paranoia. Ahora, también tenemos en el libro
un caso que no es célebre pero desde el cual formulamos una teoría de la forclusión local. Es el caso de un mujer
que tiene una especie de delirio, pero que al mismo tiempo se encuentra en un estado sano. La teoría trata de dar
cuenta del hecho, que todo clínico constata, de que un paciente psicótico puede estar grave en un momento y una
hora después está completamente normal. Esta es una teoría que vengo trabajando desde hace muchos años.
–¿De qué trata el otro libro, Un psicoanalista en el diván?

en el que cuento cómo trabajo con mis pacientes. –¿Qué expectativas tiene usted con Un psicoanalista en el diván? –Conseguir que la gente conozca mejor lo que es un psicoanalista y el psicoanálisis. que está dispuesto a que ocurran muchas cosas. al menos últimamente? –Bueno. No uno para cada uno sino un inconsciente para los dos. a veces los actos más importantes de la vida. y mi ideal profesional sería el de tener muchos años de experiencia. su inspiración. Sin embargo. cuando mi padre. una profesión. Lo que permite justamente trabajar bien con el paciente. El psicoanálisis es aprender lo que es el inconsciente. que va más allá de nuestra voluntad y nos obliga a realizar actos que no sabemos. como el que ayudaba al médico a que el paciente se angustiara menos por la situación. no resulta apto para el psicoanálisis. el odio. una enorme teoría de los funcionamientos del individuo en relación con el otro. que se las arregla solo. una evacuación que hay que hacerla quizá cotidianamente. Si yo fuera un psicoanalista muy armado. Mi vocación empezó. En una palabra. la fe. pero hay un punto mayor: uno guarda siempre la inocencia. –¿Qué es el psicoanálisis. Es un libro que se lee fácil. de una manera técnica. Pero también el psicoanálisis es una vasta. No nos gusta odiar. Hay que ejercitar el odio en pequeñas dosis. hace más de un año (en la Argentina fue transmitida por Canal 7) en donde trato temas diversos como la homosexualidad. y a la vez como un método de investigación acerca del psiquismo humano. –¿Cuál sería el interrogante más importante que le ha suscitado la frecuentación del psicoanálisis. Para ser psicoanalizable hacen falta varias condiciones.Hace poco un pintor. es decir. Los dos pilares del psicoanálisis son inconsciente y goce. energía del vivir.–Es el libro de una entrevista corregida que me realizaron en París. que se cree que está de vuelta. Cuando el odio se hace fuerte. que era médico. en realidad. Todo analista con experiencia clínica sabe en qué consiste este buceo psíquico. Mi primer paciente lo tuve a los 22 años. –¿Podría usted especificar con un ejemplo la mirada psicoanalítica que Un psicoanalista en el diván propone sobre tan diversos temas? –Por ejemplo. me vino a ver después de mucho tiempo de pensarlo porque tenía miedo de que el psicoanálisis perturbara su talento. Y así empecé. bastante conocido en Francia. con sus imágenes más disparatadas e irracionales. es destructor. Se trata de un buceo psíquico y es muy difícil hacerlo. Le diré tres: hay que estar mal. Por el contrario. –¿Todo el mundo es psicoanalizable? –No todo el mundo. el tema del odio. Goce quiere decir. Cuando uno ama. como por ejemplo una elección afectiva. de zambullirmeen la vida interior del paciente. El analista trabaja con el inconsciente. cuando el odio se evacua en pequeñas dosis se convierte en un sentimiento que puede darnos fuerzas y conocernos mejor. para el gran público. Estos conceptos son extremadamente operativos y prácticos para permitirnos lograr ese objetivo mayor del psicoanálisis: la disminución del sufrimiento. energía interior. No nos gusta el odio. Cuando uno es psicoanalista eso lo sabe. doctor Nasio? –Lo definiría. porque ya hizo su experiencia del inconsciente. en el sentido real y figurado. hay que tratar de pedir ayuda y hay que tener un idea de por qué uno sufre. aquello que Freud llama pulsiones. la amistad. la locura. una técnica que permite hacer que el que sufre sufra menos. que conoce la teoría del psicoanálisis. ya que ahí está mi inconsciente. Más: el odio supone una descarga necesaria. para mucha gente el odio es algo malo. que sigue siendo la mejor. el hombre. Pero el odio también tiene su parte positiva. retomando la definición de Freud. nos gusta amar. yo sería un mal psicoanalista. ser amados. Cuando no amamos es como si algo estuviera vacío. he pensado que el inconsciente. sus sueños. intenso. De algún modo. Mi padre entonces poco antes de realizar una esofagoscopía. ni que nos odien. que hemos considerado siempre como propio de cada uno. ir adentro del sujeto e identificarse con sus fantasmas. Aquel que no quiere pedir ayuda de otro. en realidad es uno solo entre dos personas. Inconsciente quiere decir que en el interior de uno existe una fuerza que nos sobrepasa. percibirlas y señalarlas al paciente. me llevaba al hospital cuando yo tenía 11 o 12 años y me hacía poner un delantal blanco. . Cuando uno se analiza es alguien que espera. pero guardar esa parte de inocencia. Sin duda. –¿En qué difiere la experiencia del psicoanálisis en un psicoanalista. que no nos afecten. que consistía en introducir un tubo largo y grueso en el paciente. Yo trabajo de una manera muy cercana a mis pacientes. la mujer. de una persona que no lo sea? –La diferencia es que el psicoanalizado tiene una especie de inocencia acerca de lo que es el inconsciente y ser sorprendido por él. Es importante amar. energía del desear. el niño. como un método terapéutico. me presentaba a éste como un futuro médico y tras solicitarle que se quedara tranquilo le decía que yo lo iba a acompañar durante el examen. la pareja. Por eso trato de tener una intuición de lo que le pasa al paciente. se siente bien. Ya que el psicoanálisis no consiste en una experiencia intelectual sino en mucho más que eso. que se le pierda el miedo al psicoanálisis.