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JUAN CRISOSTOMO CANO Y CANO

Cano y Cano viajó a los 13 años de edad a Nueva York para ingresar al
colegio Peugnet Hermanos en el cual estudió durante tres años y concluyó
ingeniería en la École centrale de Paris. Fue condiscípulo de Lorenzo de
Zavala, en cuya casa conoció a Anastasio Bustamante quien lo ayudaría más
adelante a unirse al Ejército Mexicano con el grado de teniente.
Después de exiliarse en La Habana, en 1844 regresó a México y se puso al
servicio del gobierno de Antonio López de Santa Anna y dirigió las obras de
fortificación de la ciudad de México.
El 8 de septiembre de 1847, en plena intervención estadounidense en México
participó en la batalla del Molino del Rey y murió el 13 de septiembre en la
batalla de Chapultepec.
JUAN DE LA BARRERA

Su nombre completo era Manuel Juan Pablo José de la Barrera e
Inzaurraga. Nació en la Ciudad de México el 26 de junio de 1828. Ingresó al
Colegio Militar cuando aún no cumplía los 13 años, el 15 de febrero de 1841, y
el 18 de diciembre del mismo año recibió el ascenso a subteniente de artillería.
Esto le causó la baja del plantel escolar y alta en la primera brigada de
artillería, a donde fue adscrito a la cuarta compañía. Para 1843 solicitó su
ingreso al Colegio Militar para continuar sus estudios, con la intención de
convertirse en ingeniero militar, lo cual fue concedido el 1° de diciembre de ese
mismo año. Para el 30 de enero de 1845, su aprovechamiento y buenas
calificaciones le merecieron el grado distintivo de subteniente alumno. El 11 de
agosto de 1847 recibió su ascenso a teniente de ingenieros y dejó de
pertenecer al Colegio Militar, destinado al batallón de zapadores. No pudo
incorporarse porque esa corporación se disponía a combatir en la batalla de
Padierna, en la que la unidad quedó destrozada. Por esta razón, aún sin
pertenecer al Colegio Militar, continuó en Chapultepec a las órdenes directas
del general Monterde, quien lo asignó a la construcción del “hornabeque”
levantado al inicio de la calzada de Tacubaya, donde el 13 de septiembre
enfrentó a los invasores.
Nadie lo vio morir y nadie relató su muerte, seguramente porque quienes
estaban con él tampoco sobrevivieron, arrollados por la marea de invasores. Se
sabe, eso sí, que el general Nicolás Bravo destacó al “hornabeque” a 160
soldados mexicanos y buena parte de ellos sucumbieron ante la embestida
estadounidense; los partes de batalla estadounidenses consignan que allí se
libró la más sangrienta acción militar de toda la batalla. Los poquísimos
soldados mexicanos en sobrevivir corrieron hacia el norte, rumbo a la calzada
de la Verónica, y se incorporaron con las tropas del batallón Matamoros de la

porque su fe de bautizo certifica que recibió el sacramento al día siguiente. se presentó de nuevo en el Colegio. Molina hace una pequeña referencia a él. La solicitud fue aprobada y Agustín Melgar sentó plaza de alumno el 7 de noviembre de 1846. perteneciente a la brigada del general Rangel. escribir y las cuatro reglas de aritmética. Juan de la Barrera tenía. Huérfano de padre. Esta conducta. en la Ciudad de México una hermana suya. sin . es que Agustín Melgar desertó del Colegio Militar el 4 de mayo de 1847 y causó “baja del plantel por haber faltado al acto de la Revista de Comisario y no haber justificado su ausencia”. se comprometió ante las autoridades del colegio a que Agustín se presentaría al plantel “con la decencia necesaria”. prestaba ya sus servicios en el batallón de zapadores. son que por ello hubiera dejado de asistir diariamente al plantel ni de hacer vida íntima con todos nosotros. La fantasía ha suplido la falta de información y se ha atribuido la deserción a la romántica exigencia de una novia o bien al extravío de una juvenil aventura que terminó mal. 19 años con tres meses de edad. de nombre Merced. más bien sobre la cercanía y trato frecuente de los cadetes con De la Barrera. Se desconoce lo que haría Melgar entre los meses de mayo y principios de septiembre. Como seguramente su madre se quedó en Chihuahua. pidió ser admitido y se le recibió en calidad de “agregado”. quienes se retiraron para defender las garitas de la ciudad. quien apenas un mes antes era todavía alumno del colegio: “Habiendo concluido su carrera. quien no encontró “en su naturaleza vicio corporal ni enfermedad aguda que lo inutilice para la carrera militar”. Nuestros tres testigos –Molina. Un hecho cierto –elevado a la novela y al cinematógrafo con el nombre de El cementerio de las águilas–. desempeñando la comisión del servicio de fortificaciones”. Acompañó a su solicitud el certificado del profesor de primeras letras quien hizo constar que Agustín sabía leer.” Lo único que supo Molina fue que De la Barrera “murió dignamente en su puesto. AGUSTÍN MELGAR Su nombre completo era Agustín María José Francisco de Jesús de los Ángeles Melgar Sevilla. Noris y Cuéllar casi nada dicen sobre Juan de la Barrera. el 4 de noviembre de 1846 solicitó ser admitido al Colegio Militar “deseoso de pertenecer a la gloriosa carrera de las armas a la que mi padre sirvió y murió”. día 29. Nació probablemente el 28 de agosto de 1829. porque ellos combatieron en el castillo.guardia nacional de Morelia. pero el día 9 de ese mes. así como el del médico. al morir.

describió así la escena: “Una verdadera ola de infantería de uniforme azul y tiradores ligeros vestidos de gris escalaron el parapeto. Peleando hombro con hombro con sus compañeros cadetes. perseguido por el enemigo. Era el combate que sostenía nuestro digno compañero Agustín Melgar. Luego. Agustín Melgar fue uno de los cadetes que. de los cuales dos se “posesionaron de la sala central. los estadounidenses lo condujeron al hospital. aunque contradictorios. el mayor Charles Winslow Elliot. Sobre la actuación de Agustín Melgar en Chapultepec abundan los testimonios. haciendo uso certero de su fusil hasta quedar inutilizado por los balazos y heridas de bayonetas que recibiera. que nos había servido como dormitorio. lo dejó en libertad para hacer lo que gustara.duda meritoria. . El único cadete del Colegio Militar que mereció que su nombre se incluyera en un testimonio estadounidense es precisamente Agustín Melgar. cuando los seis acompañantes de Molina se vieron forzados a rendirse por estar rodeados cerca de la escalera. ha sido calificada como la más pura expresión de amor a la patria. En Chapultepec. Ignacio Molina cuenta que al final de la batalla quedaban ocho cadetes. Un combatiente enemigo. quizá. Según Noris. Melgar falleció durante la intervención quirúrgica. quien haciendo fuego y dejando su vida a uno de los asaltantes. en seguida le dispararon varios tiros”. “oímos disparos dentro de las piezas. También sería el último en morir días más tarde. Teófilo Noris dice lo siguiente: “Agustín Melgar se negó a rendirse alegando que aún le quedaban tres cartuchos. se parapetó detrás de unos colchones en nuestro improvisado dormitorio. en la batalla del Molino del Rey. uno de ellos fue el simpático Agustín Melgar”. que conducía a sus soldados en el asalto a Chapultepec. todas muy graves. donde le amputaron una pierna. como Melgar. siguiendo la inspiración de demostrar su valor y su honor. cuando los estadounidenses abrieron la puerta les hizo fuego y mató a uno. había tratado de detener a la avalancha que descendía por la escalera del lado norte del mirador y que. aunque mal herido todavía vivía. Por ejemplo. el 13 de septiembre. Como el oficial no podía obligarlo. decidió quedarse en Chapultepec a las órdenes del sargento de alumnos Ignacio Molina. Melgar resistió hasta el final y fue. Más tarde. Elliot. entonces Melgar se separó de las filas y se metió a un cuarto de la misma finca que servía de biblioteca. y de cuyas resultas y en medio de los más espantosos dolores sucumbió en la madrugada del día 14”. Es indudable la razón de su proceder: había desertado antes y no tenía otra posibilidad para reivindicarse que batirse denodadamente con el invasor. él último en caer acribillado por las balas del invasor. irrumpiendo hasta dentro del castillo. refirió en una carta la sanguinaria conducta de las tropas invasoras que deseaban vengarse por las muchas bajas de días antes.

18 años recién cumplidos. Suárez se disponía a seguir al capitán Alvarado. Como era de los de más corta edad. pero se detuvo a repeler a los primeros estadounidenses que se acercaron. Luego. el fuego de fusilería se generalizó por todas las líneas. dice Cuéllar: “Desde que comenzó el asalto. Lo más probable es que lo haya operado un médico del ejército invasor. manipulaba aún su rifle hasta que la ola azul llegó hasta ese elevado nido y lo envolvió”. pues de otra manera no se explica por qué lo incluyó con tanta certeza. Vicente Suárez fue quizá el primero de los cadetes en morir. Desde la azotea más alta. para su completa educación. Molina confesó saber esto porque lo escuchó de José T. donde le fue amputada una pierna. médico del colegio. casi podría afirmarse que alcanzó a preguntarle su nombre. Ingresó al Colegio Militar en el mes de noviembre de 1845. puesto que Elliot.Recordando la bárbara carnicería de los heridos del día 8. Cuéllar. el último de los bizarros estudiantes. . al morir. No es posible determinar cuándo y a qué hora falleció Agustín Melgar. señala que no estuvo presente en la batalla de Chapultepec ni se presentó tampoco allí al día siguiente. Quizá lo único cierto es que la muerte ocurrió en el hospital. ¿Quién lo operó? El propio testimonio del doctor Rafael Lucio. “uno de los más niños del colegio. Este testimonio es de suma importancia. los asaltantes tomaron despiadada venganza en Chapultepec. nervioso y de constitución delicada pero de mirada viva y de ánimo resuelto”. Fue incorporado a la segunda compañía de cadetes. a los doce y medio años de edad “deseoso de serle útil a la patria en cualquier ciencia del expresado colegio” y con la convicción de su padre de que en el colegio “serán seguros sus adelantos en todas las materias. quien así narró lo sucedido: “El alumno Suárez era delgado. Cuenta Ignacio Molina que Vicente. de la que ocurriere también a favor del alto gobierno”. Aún no comenzaban a descender los alumnos por las ventanas del mirador cuando los invasores irrumpían en algunos de los patios y estancias del castillo. el heroico Agustín Melgar. seguramente ordenó recoger el cuerpo herido de Melgar y dispuso su traslado al hospital. y por su pequeña estatura pertenecía a la segunda compañía. Agustín Melgar tenía. protagonista de los hechos narrados. al consumarse el asalto marcó el alto a los enemigos atravesando el estómago de uno de ellos con un formidable golpe de bayoneta y sostuvo con los demás un reñido combate”. VICENTE SUÁREZ José Vicente de la Soledad Suárez Ortega nació en la ciudad de Puebla el 3 de abril de 1833.

el 16 de enero de 1847. un testimonio de un soldado estadounidense. aglomerada como una manada de ovejas. Francisco Márquez fue de los alumnos que siguieron al capitán Alvarado en su intento por salir del castillo saltando por las ventanas y descender por la ladera oriental del cerro. El 13 de septiembre de 1847. Suárez subió a su encuentro y con formidable golpe atravesó al enemigo por el estómago”. hasta que. Hill pudo también ver cómo en lo alto. su señora madre se comprometió a sostener con todo el aseo posible y decencia regular a su hijo. Aceptada su solicitud. sólo tenían una salida. El grupo de Hill se vio detenido por largo tiempo. probablemente en la ciudad de Guadalajara. Además carecían de “otros arbitrios”. expuesto al fuego de artillería proveniente del castillo. quien seguramente fue rodeado y acribillado por los invasores. pero que dicho deseo había sido obstaculizado por la pobreza. nos ayuda a entender lo que le pasó a Francisco Márquez y a otros cadetes y soldados. dada su corta edad. ya que su padrastro. En ese momento vi correr a Suárez con su pequeño fusil en la mano. el propio Márquez expresó “tener la edad de trece años entrados en catorce”. donde “yacían en la falda que mira al este”. un capitán de caballería. Vi docenas de ellos colgándose de . de pronto. Se movía por el camino principal. De inmediato. FRANCISCO MÁRQUEZ Su nombre era Francisco Márquez Paniagua y se desconoce la fecha exacta de su nacimiento. pero Molina dice que su cadáver. soportó el bombardeo. Después de haber agotado el parque de mi cartuchera. a tiempo que el primer estadounidense bajaba la escalera. Al momento de presentar su solicitud para ingresar al Colegio Militar. Hill avanzó con los suyos con la señal de ataque. estaba peleando con el ejército del norte y su madre contaba con muy escasos recursos. pues la paga del capitán no alcanzaba por estar “repartida”. una detonación sobre mi cabeza me hizo volver la cara: el enemigo estaba a cinco pasos. la destrucción y la matanza de mexicanos continuaba. Nadie lo vio morir. se recogió del cerro. “Atrapados entre dos fuegos. acribillado a balazos. De nueva cuenta. Ni Molina ni Cuéllar vieron morir a Suárez. Vicente Suárez murió a los 14 años con cinco meses de edad. Daniel Harvey Hill. sin poder asaltar el cerro. Señaló también que se interesaba por el Colegio Militar “deseoso de emprender la carrera de las ciencias a las que ha tenido una positiva afición. vieron en lo alto de la fortificación la bandera de barras y estrellas. Francisco Márquez fue admitido como cadete y asignado a la primera compañía de alumnos.Yo me mezclé de mi orden en un pelotón de soldados del batallón de San Blas y me puse con ellos a hacer fuego en el pasillo o glorieta semicircular del mirador.

Su madre.las paredes y trepándose por los hoyos hechos por el paso del agua. A los diecisiete años de edad. hace el estrujante comentario: “Yo recogí en los momentos del asalto. pero no lo hallé”. FERNANDO MONTES DE OCA José Fernando Antonio Montes de Oca Rodríguez nació en Azcapotzalco el 29 de mayo de 1829. Fernando Montes de Oca murió cuando tenía la edad de 18 años y cuatro meses. al lado de su pequeño fusil. le busqué después entre los prisioneros. en confidencia íntima. Impresionado por la convicción con que anunció su fin. excepto el uniforme”. seguramente amigo de Montes de Oca. sino en alas de la gloria”. Yo le vi caer para no levantarse más. Cuéllar. a quien no sé qué voz de la eternidad le anunció su muerte. Sin embargo. al mismo tiempo. su cadáver fue encontrado bajo las ventanas de donde saltaron. se comprometió a “ministrarle el calzado y ropa interior que necesite durante su permanencia en el repetido establecimiento. pues éste era proporcionado por el colegio. Dice Molina que el cadáver de Montes de Oca “permaneció allí tres días. le buscaba entre mis compañeros en el combate. Entre ellos estaba Francisco Márquez. le sucedió lo mismo que a Francisco Márquez: murió cazado por los tiradores estadounidenses. lo invadida que está nuestra República y queriendo serle útil en la actual guerra con Estados Unidos del Norte”. . Por su parte. Montes de Oca fue destinado a la primera compañía. Primeramente. en esta posición eran derribados sin ninguna resistencia”. el funesto presagio de Montes de Oca. tres días después encontraron su cadáver en el cerro al lado norte. Ignacio Molina narra también lo que pudo presenciar: “Fue ignominiosamente fusilado desde la azotea al asaltar por la ventana que veía a las llanuras del rancho de Anzures para reunirse con el resto de los alumnos que bajaron. saltando por las ventanas. José T. viuda de un capitán del ejército. el 24 de enero de 1847 presentó su solicitud para ingresar al Colegio Militar llevado por un motivo verdaderamente loable y patriótico: “Deseaba servir en la gloriosa carrera de las armar al ver. sobre su muerte sí hay testimonios. Francisco Márquez murió de una edad que variaba entre los trece y medio y los catorce años. mudo testigo de su valor y exaltado patriotismo”. los cadetes y los soldados mexicanos fueron cazados por los tiradores estadounidenses. a diferencia de Márquez. Literalmente. Según Cuéllar. Montes de Oca también intentó salir del castillo. El día de la batalla.

Según Molina. peleando junto a los cadetes. pues permaneció arriba en el castillo y allí fue hecho prisionero. Escutia sí estuvo allí. en septiembre de 1852. si en efecto sucedió así. del que nunca se supo nada y cuyo nombre no volvió a repetirse. Molina asegura que el cadáver de Escutia quedó junto al de Márquez. en Chapultepec. previo acuerdo con el ministerio de guerra. y el director lo agregó. su nombre ha servido para inventar hazañas inexistentes. quien no conoció a Escutia. pues al enumerar los apellidos de los cadetes muertos lo llamó “Ascutia”. posición militar a punto de ser atacada. En esos días no estaba el general Monterde.Juan Escutia El personaje más misterioso de la gesta épica del 13 de septiembre es sin duda Juan Escutia. Molina no vio esto. Pero. propondremos una hipótesis novedosa para saber qué hacía en Chapultepec ese día. como Melgar. En las siguientes líneas trataremos de dilucidar quién era Juan Escutia y. Escontría. entre ellos Juan Escutia. hay uno pero con documentos y anotaciones posteriores a la batalla y nada dicen acerca de su existencia ni de su participación en los acontecimientos. excepto a los cadetes desertores. Monterde no se acordaba nunca del nombre de Juan Escutia. más bien. en una lista del personal del Colegio Militar acreedor a la cruz de honor por la participación en la batalla. y admitirlos provisionalmente hasta que la autoridad competente decidiera su suerte. cuando ya Escutia era considerado por la leyenda como uno de los “niños héroes”. Años más tarde. un civil sin necesidad de estar en Chapultepec. esto no puede ser. en la relación apareció un sujeto llamado N. Debido a la escasa información sobre él. El caso de Escutia. La única fuente que consigna su existencia durante la batalla es la del testimonio de Ignacio Molina. murió en combate. al año siguiente. ya que la admisión al colegio dependía del director. Se lo deben haber comentado a Monterde. por esos mismos días se presentaron algunos jóvenes. es diferente. así es que el subdirector no podía aceptar “agregados”. o Monterde no escuchó bien o no recordó el nombre mencionado por los cadetes y así. Por otra parte. apartándonos de las leyendas. Un primer problema del historiador es la falta de expediente en el Colegio Militar. escrito casi sesenta años después del 13 de septiembre de 1847. No era cadete del Colegio Militar sin embargo. . el general dio un discurso y se equivocó nuevamente. Seguramente ellos lo recordaban como a un voluntario. en la falda del cerro. Al parecer. Sin embargo. fueron agregados a las compañías en carácter de alumnos. pues se trata de un “paisano”. Molina dice que después de la batalla del Molino del Rey.

Alberto María Carreño. el 25 de febrero de 1827. un militar preocupado por el qué dirán. Es decir. Sin embargo. de Montenegro y de Sánchez Lamego: existe una única lista de la revista de comisario –encontrada por el general Adrián Cravioto– realizada el 5 de marzo de 1847. en los libros del colegio relativos a la correspondencia de 1849. En efecto. teniendo como modelo el reciente recuerdo de sus compañeros en la intimidad de la vida diaria de las aulas. lo pintó como a los demás. redactadas a cien años de distancia por el general Miguel A. en 1849 a uno de los cadetes sobrevivientes. antes de disolver el colegio y enviar a los alumnos a sus casas. un ilustre historiador. pues ya vimos que no fue agregado civil ni antiguo cadete. con alguno que otro rasgo distintivo. y después para justificar el ingreso ilegal de Escutia al colegio como agregado. pues ellos lo habían conocido durante el combate. en las listas oficiales. lo interesante del cuadro es que en la parte baja del mismo aparece la anotación del nombre del personaje retratado: Francisco Escutia. nada más recordaban el apellido. En ella no aparece el nombre de Juan Escutia. los cadetes sí se acordaban de Juan Escutia. Santiago Hernández. Juan Escutia pudo ser un soldado del batallón de San Blas. Para salir del atolladero.A pesar de los desatinos memorísticos de Monterde. Aunque a Escutia no podía recordarlo. La fe de bautizo de Juan Escutia arroja datos reveladores que permiten plantear una nueva hipótesis sobre su procedencia y lo que hacía en Chapultepec ese día. Sánchez Lamego. abreviado. Pero sí estuvo en la batalla de Chapultepec y murió al lado de los cadetes. lo mencionó claramente entre sus compañeros caídos: “Escutia”. existe una prueba en contra que destruye los argumentos de Carreño. quizá porque no se ponían de acuerdo sobre cuál era. nació en la ciudad de Tepic. Por ello. apenas lo necesario para recordar el apellido. Para colmo. agregó una nota al expediente vacío de Escutia: “probablemente desertó”. Sin embargo. biográfico primero. con rasgos similares a los otros. Además. se le encomendó pintar al óleo el retrato de sus compañeros héroes. su nombre con estas letras “Fco”. Su nombre completo era Juan Bautista Pascacio Escutia Martínez. Todo lo anterior demuestra que el contacto de los cadetes con Escutia fue muy breve. El problema está en comprobarlo. al mando del teniente coronel Felipe Santiago . pero no dijo su nombre de pila. a Juan Escutia lo han considerado como cadete y lo han colocado en la primera compañía de alumnos. En septiembre de 1851 el subteniente alumno Miguel Miramón. nunca fue cadete. cuando se habla de Escutia se antepone. al pronunciar un discurso conmemorativo. Estuvo presente en el momento en que esta unidad. el mayor Montenegro. propuso que Juan Escutia era en realidad un cadete dado de baja por no presentarse en las revistas de comisario cuando a principios de 1847 los alumnos fueron enviados a sus casas. Todos son muy parecidos entre sí. cuando formaba parte del estado de Jalisco.

capital del estado de Jalisco. que continuaron vivos y peleando. el “niño héroe”. chocó de frente. De siete. en la ladera oriental. Escutia habría llegado a la Ciudad de México con su batallón en junio de 1847 y recibió su bautismo de fuego los días 12 y 13 de septiembre en Chapultepec. ¿Hacia dónde? Los de la retaguardia seguramente retrocedieron al campo del general Rangel. pero otros escalaron el cerro y buscaron refugio en el castillo de Chapultepec. Está comprobado que algunos soldados del San Blas lograron ascender al castillo después de la masacre sucedida en las faldas del cerro. y sus soldados reclutados en el cantón nayarita. El batallón de San Blas tenía su matriz precisamente en este puerto. Los datos son simplemente coincidentes y sorprende que nadie haya reparado en ellos. al menos. Juan Escutia era originario de Tepic. luego. habíamos quedado cuatro: tres soldados de San Blas murieron a mis pies”. bien pudo haberse enrolado en el batallón. en la calzada de la Verónica. la más escarpada de todas. haciendo una carnicería con los soldados nayaritas. para confirmar las palabras de Ignacio Molina.Xicoténcatl. pero los cadetes que allí combatían pudieron tener oportunidad de conocerlo. ubicado en el territorio de Tepic. Además. en la Ciudad de Guadalajara. El testimonio del cadete José T. quizá fuera un soldado del batallón de San Blas y murió a los 20 y medio años de edad. Fueron escasos minutos. . a quien el gobernador del estado designó como comandante de la flamante unidad. Debe suponerse que los otros tres no. Juan Escutia pudo ser uno de ellos. el teniente coronel Xicoténcatl. en la ladera sur del cerro. el fuego de fusilería se generalizó por todas las líneas. descolgándose por las ventanas y paredes. Cuéllar es fundamental aquí: “Desde que comenzó el asalto. de cruzar algunas palabras y de alcanzar a saber. Se sabe que de 400 soldados murieron alrededor de 370. Juan Escutia pudo haber pretendido salir del castillo por la ruta de los demás cadetes. su apellido: Escutia. Yo me mezclé de mi orden en un Pelotón de seis soldados del batallón de San Blas y me puse con ellos a hacer fuego. Juan Escutia. El batallón había sido organizado en mayo de 1847 en Jalisco. Luego. Uno de esos soldados que sobrevivieron a esa refriega pudo ser Juan Escutia. recibidas en la batalla de la Angostura. con los estadounidenses quienes lo recibieron con fuego de fusilería y con las bayonetas caladas. Allí los tiradores estadounidenses lo derribaron con sus certeros tiros y por eso su cadáver fue encontrado junto al de Francisco Márquez. residía para curar sus heridas. el resto escapó.