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LO QUE SE GANA Y SE PIERDE CON LA DEVALUACION

Miguel Méndez Rodulfo

Lo que gana el gobierno:


• Estas medidas de devaluación, apropiación de las reservas
internacionales y reducción de la jornada laboral de los empleados
públicos, tienen un evidente tinte político-electoral. Por un lado la
devaluación es la típica medida fiscalista que sólo busca
proporcionar más ingresos al gobierno para financiar los contratos
colectivos petroleros, eléctricos de salud, etc., a la vez que disponer
de liquidez para afrontar los regalos individuales de la campaña
electoral.

• Los gastos del gobierno en dólares le costarán 2,6 Bs.F/US$,


(20,9% más) mientras que a los particulares comprar dólares del
gobierno le costarán 4,3 Bs.F/US$ (el doble ó 100% más).

• El gobierno duplicará sus ingresos con lo cual podrá afrontar


mejor el atolladero que implican las elecciones de septiembre

• El traslado de reservas al Fonden servirá para realizar las


inversiones necesarias en el sector eléctrico, quizá también en el
suministro de agua (aunque no lo dicen) y por supuesto para
financiar la campaña o, a lo mejor, los regalos al exterior, cosa que el
Presidente es incapaz de controlar.

• La reducción de la jornada laboral en la administración pública,


servirá más para lisonjear a los empleados públicos que para realizar
ahorro energético.

Lo que pierde el gobierno (y el país):


• Ahora bien todo ello se traduce en un aumento inmediato de la
inflación que es el impuesto más regresivo y más uniformemente
repartido entre toda la población, pero que afecta mayormente a los
que tienen menor capacidad adquisitiva.

• La inflación de 2009 que llegó a 25,1%, menor a la de 2008


(30,9%) por efectos de una drástica reducción del consumo, no
porque el gobierno la haya podido controlar, se presenta como el
gran mal de los venezolanos para 2010, ya que devaluar con fines
fiscales para financiar la campaña electoral, indefectiblemente hará
aumentar la masa monetaria en circulación lo que presionará al alza
los precios.

• Por otra parte el consuetudinario déficit fiscal o la indisciplina


fiscal del gobierno, aunado al control de precios y al hostigamiento
de la empresa privada, con su secuela de restricción de la inversión y
de fuga de capitales, traerá como consecuencia más inflación así
como la reaparición de la escasez de alimentos.

• El impacto de una devaluación de 100% sobre una economía en


recesión, parece que no se ha analizado objetivamente en sus reales
consecuencias. Los sectores clave de la industria: automotriz,
metalurgia, electricidad, construcción, textil, químico,
telecomunicaciones, electrónica, etc., serán afectados en su
estructura de costos lo que tendrá un impacto negativo en su
capacidad de mantener el empleo y en la propia supervivencia de las
empresas acosadas como están por los sindicatos.

• De otro lado la caída del consumo, por efectos de la recesión,


hará aun más difícil adquirir unos bienes y servicios ahora a precios
duplicados

• La inflación interanual podría ubicarse sobre el 45% en 2010

• La alta inflación generada por la devaluación traerá malestar,


descontento y eventualmente podría alterar la paz social y lograr un
efecto contrario al esperado por el gobierno

• La reducción de la jornada laboral de la administración pública


traerá como consecuencia una dramática reducción de la
productividad, no ya de los empleados públicos que nunca han sido
eficientes, sino de la industria, el comercio y los servicios privados,
ya que el tiempo para realizar los innumerables trámites a que obliga
a la empresa privada este gobierno, se harán más cortos, difíciles y
complicados

• La disposición de US$ 7.000 MM de las reservas internacionales


del Banco Central para que pasen al Fonden, le quita respaldo al
bolívar o sea a la masa monetaria en circulación, lo que tiene un
efecto psicológico de desconfianza contra la moneda nacional y
también estimula la fuga de capitales, lo cual no hace otra cosa que
incentivar más la inflación

Conclusiones

• Después de septiembre de 2010 se abre un período de


incertidumbre política y social, ya que las masas populares
despertarán del sopor electoral para descubrir que los flujos a que
tuvieron acceso hasta ese momento, vía las misiones y el reparto
individual de dinero, se cortarán abruptamente, cosa que los
confrontará duramente contra una inflación galopante, desempleo,
contracción económica y pérdida de la esperanza, lo que podría abrir
para el país la Caja de Pandora…

• El país debe dejar atrás el circulo demencial de: déficit fiscal –


inflación – devaluación, pues es lo que hemos venido haciendo desde
el viernes negro de 1983 (no en balde hemos regresado
eufemísticamente al 4,30)

• Venezuela pierde otra oportunidad de eliminar el control de


cambios y sufrir por una sola vez los efectos de la devaluación que
conlleva su desmontaje, ya que al devaluar dejando intacto el
mecanismo de control de las divisas, no se hace otra cosa sino tener
que devaluar en una próxima oportunidad, se elimine o se mantenga
entonces el control de cambios

• Si de hubiese eliminado el control de cambios, evidentemente


sufriríamos el impacto de la devaluación subsecuente, pero
hubiésemos dejado que el mercado se ordenara en forma natural, sin
interferencias gubernamentales, y si ello lo hubiéramos
complementado con la toma de medidas como la eliminación del
déficit fiscal o sea una verdadera disciplina del gasto público, el
control de la liquidez monetaria, el estímulo a la empresa privada, la
eliminación de los controles de precios, la concertación política, el
diálogo con el sector privado, el cese al hostigamiento y las
invasiones a las empresas, etc., Venezuela se enrumbaría en una
senda de prosperidad y crecimiento económico y social.

• En un escenario como el anterior la inflación se dispara en los


primeros meses, pero luego se torna horizontal mientras la confianza
se genera, los capitales regresan, las inversiones se realizan, los
salarios mejoran y la demanda aumenta. Este si sería un círculo
virtuoso…