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10/8/2014

¿Por qué han matado a Jean Jaurès? | Opinión | EL PAÍS

OPINIÓN
LA CUARTA PÁGINA

¿Por qué han matado a Jean Jaurès?
Frente a la tentación sectaria y maximalista que lleva al antagonismo, el unificador del socialismo
francés, asesinado hoy hace cien años, mostró la vía de una izquierda ilustrada, reformadora y
responsable
JUAN CLAUDIO DE RAMÓN
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Opinión

31 JUL 2014 - 00:00 CEST
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La tarde en que lo mataron, Jean Jaurès pensaba que la guerra podía
evitarse. Lo discutía con sus colegas, mientras cenaba en el Café de
Croissant, cuando un cañón de revolver separó los visillos de la
ventana y descerrajó dos balas en su cabeza. De eso hoy se cumplen
100 años. Había transcurrido un mes desde el crimen de Sarajevo y
Europa entera rodaba hacia el precipicio. Con la oportuna dosis de
cinismo que se precisa en ocasiones para absolverse ante la propia
conciencia, sus clases rectoras pensaban que la guerra, inevitable ya,
necesaria incluso, sería culpa de otros. Pero Jaurès, dispuesto hasta
el último minuto a prevenir la debacle, tenía dos bazas que jugar
todavía: la unidad del movimiento obrero europeo y el prestigio de su
propia figura.
El gran pacifista, el orador insuperable, el unificador del socialismo
francés, había denunciado durante años, sin encubrir la rapiña
francesa en África, la glotonería imperialista de las potencias
europeas. Se había opuesto —sin éxito— a la ampliación del servicio
militar a tres años, adoptada por el Gobierno francés para emular al
RA QUEL MA RIN
alemán. (Para la encabritada prensa nacionalista ya siempre sería
Herr Jaurès). Tampoco había logrado de los demás líderes del
movimiento socialista el compromiso explícito de convocar la huelga general de los obreros
europeos en caso de guerra. Contaba con poder acordar una estrategia conjunta el 9 de
agosto, fecha prevista para una gran reunión de la II Internacional en París. Podía ser tarde. El
Zar había firmado el decreto de movilización general. Se precisaba un golpe de efecto y Jaurès
tenía a su disposición la tribuna de L’Humanité, el diario que él mismo había fundado en 1904
para divulgar el socialismo democrático.
Aquella noche iba a escribir un largo artículo que sacudiera la opinión pública europea. No
pudo. La portada del día siguiente no trajo su firma al pie de un nuevo y martilleante J’accuse,
sino la noticia de su muerte a manos de un tal Raoul Villain, seguidor de Acción Francesa, el
partido nacionalista de Charles Maurràs. Dijo el verdugo: “Si he cometido este acto es porque
el señor Jaurès ha traicionado a su país con su campaña contra la ley de los tres años [de
servicio militar]. Juzgo que hay que castigar a los traidores y que es posible entregar la propia
vida por esa causa”.

Cualquier atentado contra la dignidad humana debe ser una causa del
proletariado, creía Jaurès
No es preciso ser socialista para llorar hoy la muerte de Jaurès, el tipo de líder político que la
historia acaba honrando con la gala de la universalidad. Republicano radical, se convirtió al
socialismo al calor de la huelga de los mineros de Carmeaux. De Marx y de Blanc asumió la
http://elpais.com/elpais/2014/07/04/opinion/1404503403_739152.html

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Tampoco la lealtad republicana de Jaurès fue universalmente compartida por la izquierda socialista. pero que no excluía la empatía por el burgués. en cambio. de caer en una izquierda sectaria.10/8/2014 ¿Por qué han matado a Jean Jaurès? | Opinión | EL PAÍS crítica al capitalismo y el compromiso con la apropiación en común de los grandes medios de producción. recluida en su mundo obrero. como explica Antoni Domènech en El eclipse de la fraternidad. una pasión que privilegiaba a la gran mayoría que vivía por sus manos en viles condiciones en la Europa tardodecimonónica. condenado con pruebas amañadas: una causa en que la dignidad humana estuviera amenazada debía ser también causa del proletariado. se sintió siempre heredero y custodio de la tradición republicana francesa inaugurada en 1792. al socialpatriotismo. Tampoco nos es ajeno el segundo gran debate que incumbió al socialismo de preguerra: el que oponía el internacionalismo. contrafigura de Jaurès— la que trajera el triunfo socialista. de la cual el socialismo no era sino ensanchamiento: la constitucionalización definitiva de la vida social en el campo. fue el último leño con que se alzó la pira para Europa: sin fábricas funcionando a pleno rendimiento guerrear a gran escala habría sido imposible. burgués y judío. y el sector pragmático y reformista. que el socialismo no debía desatender el drama de este oficial del ejército. En la práctica casi siempre ha optado por el cálido abrigo de la bandera nacional. Frente a la tentación. el derecho de reunión y mejoras en el medio laboral. poco amigo de la pureza doctrinal. fueron directas a la cárcel). su socialismo. del que gustaba teorizar en grandes y abarcadoras síntesis. pero era demasiado librepensador para comulgar con el autoritarismo que permeaba ya la ortodoxia socialista. decían.html 2/3 . en la defensa de una débil III República en la que seguramente los republicanos no eran mayoría y que contaba con la hostilidad manifiesta de clericales. No debía ser la vanguardia esclarecida augurada por el archirrevolucionario Lenin —en tantos aspectos. maximalista y devota del antagonismo. pero un poco más te acerca” (sentencia no por famosa menos oscura). Jaurès. Ni entonces ni ahora la izquierda ha sabido solventar la dicotomía entre clase y nación. entre el internacionalismo y el socialpatriotismo El asentimiento socialista. al tratarse. garante de la paz. De nuevo aquí intentó una síntesis: “Un poco de internacionalismo te aleja de la patria. tomó las aguas bautismales del nacionalismo. (Recuérdese la santa intransigencia que pregonaba Pablo Iglesias en España). era asimismo un audaz envite táctico para involucrar a la socialdemocracia. De ahí su implicación en el caso Dreyfus. como Rosa Luxemburg en Alemania. Su dreyfusismo fue. ¡Y con qué diligencia! Socialistas de todas las naciones se sumaron obedientes a sus Gobiernos (las excepciones. que no desconocía los mecanismos corruptores de la vida parlamentaria. Antisectario. pero sabía que las cosas no eran tan sencillas. que se había llenado la boca de proclamas cosmopolitas la década previa. ecuánime y responsable. algo más que un gesto humanitario. ¿Se habría avenido Jaurès a la guerra de no haberla podido evitar? Sus biógrafos no lo descartan. Así aquel verano. era la consecuencia última de su humanismo. reformadora. Como se recordará. la fábrica y la mina. Creía Jaurès. de una guerra civil entre burgueses. En el debate ideológico más importante que se dio en la II Internacional. De esa labor solidaria con el arco republicano fueron frutos la ley de separación entre Iglesia y Estado. de adhesión nacionalista. Pero lo más probable es que hubiera http://elpais. hoy presente. cuando era éste quien padecía injusticia. reaccionarios y monárquicos. cuando de forma casi unánime la socialdemocracia. entre los téoricos de la revolución y de la coriácea negativa a pactar con partidos burgueses. Marx había dicho que el obrero no tenía patria. avisado de la existencia de clases medias y del margen de mejora que permitía el parlamentarismo. por cierto. Jaurès enseñó la vía de una izquierda ilustrada. que el grueso del socialismo no secundó.com/elpais/2014/07/04/opinion/1404503403_739152. sino un mandato democrático claro y una transición tranquila. Intentó la difícil síntesis entre clase y nación. que en Francia adoptó el pomposo nombre de Union sacrée. para cuya ortodoxia el régimen republicano se confundía con el ordenamiento burgués a abatir. se posicionó por la vía de los hechos en este último. Jaurès podía detestar el chovinismo.

http://elpais. sino para abrirse a una identidad cultural superior: la latinidad.10/8/2014 ¿Por qué han matado a Jean Jaurès? | Opinión | EL PAÍS buscado un armisticio rápido y rechazado los términos de la paz cartaginesa de 1919. A la inversa: quería que los escolares del mediodía estudiasen lemosín. los cuerpos macilentos de quienes se habían deslomado desde los 15 años 15 horas en la fábrica y que estaban a punto de mezclar su sangre con el fango en la guerra más estúpida y monstruosa. portugueses e italianos. © EDICIONES EL PAÍS S. dejándolo inmóvil en el momento decisivo: aquel en que uno ha salvarse o destruirse. Al conocer la noticia de la muerte de quien había sido tantos años su mejor abogado. su propuesta. Es la paradoja de ciertos magnicidios: lanzan al héroe a la inmortalidad. Tampoco sabemos cómo habría encarado Jaurès el nacimiento de la Unión Soviética y sus tempranos desarrollos totalitarios. occitano y catalán para saberse más unidos a españoles.com/elpais/2014/07/04/opinion/1404503403_739152. De estricta observancia jacobina. ¿Por qué han matado a Jaurès?. Ahora bien. no estaba animada por la pulsión particularista o romántica. repetían afligidos. Eran los rostros cubiertos de ceniza que cantó Jacques Brel en una estremecedora balada que recuerda la muerte del tribuno. No para aislarse en la cultura propia. Jaurès abogó por el estudio de las lenguas regionales en la escuela francesa. Y no carece de interés entre nosotros rescatar un dato jauresiano poco conocido.html 3/3 . el pueblo de París salió a la calle.L. Pour quoi ont-ils tué Jaurès? Pour quoi ont-ils tué Jaurès? Juan Claudio de Ramón Jacob-Ernst es diplomático. y esto es lo interesante.