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¿Un continente, dos Américas?

Por Antonio Sanz Trillo, martes, 04 de enero de 2005
No e s h a s t a e l ca p ít u lo fin a l cu a n d o d e s cu b rimo s e l
s u b t ít u lo d e l lib ro (U n a h is t oria h em is férica), q u e
re ve la la s in t e n cio n e s d e l a u t o r: a b a rca r t o d o e l
h e mis fe rio . E l le ct o r q u e q u ie ra in t ro d u cirs e e n lo s
co n t e n id o s d e L as Am éricas d e b e q u e d a r a d ve rt id o ;
n o e s t a mo s fre n t e a u n lib ro má s d e h is t o ria (d e
Amé rica ), s in o a n t e u n a s ín t e s is h is t ó rica . P e ro
t a mp o co e s u n a s ín t e s is h is t ó rica a l u s o (p o r
e je mp lo , co mo la o b ra d e An t o n io Do mín g u e z
O rt iz ,E s pañ a. Tres m ilen ios de His t oria, Ma rcia l P o n s ,
Ma d rid , 2 0 0 1 ). Fe lip e Fe rn á n d e z -Arme s t o h a cre a d o
u n a a t mó s fe ra o mn ico mp re n s iva , e n la q u e e l s e r
h u ma n o in t e ra ct ú a co n s u e n t o rn o , y e s
p re cis a me n t e la s d is t in t a s ma n e ra s e n la q u e lo s
h a b it a n t e s d e la s Amé rica s h a n d e s a rro lla d o
re s p u e s t a s lo q u e d a p ie a l a u t o r p a ra e s t a b le ce r
d ife re n cia s e n t re la s re g io n e s q u e co n fo rma n e l
co n t in e n t e a me rica n o .
En una reciente entrevista Neil Scott se refería a
Fernández-Armesto como un “hombre del Renacimiento”
porque era capaz de utilizar los conocimientos de varias
disciplinas científicas para construir sus relatos. En efecto,
en Las Américas se pone de manifiesto esa capacidad, que
no era nueva para un autor cuya obra abarca asuntos tan
dispares como los que reflejan algunos títulos: Introducción
a la fotointerpretación (1999), Historia de la verdad y una guía
para perplejos (1999), Civilizaciones: la lucha del hombre por
controlar la naturaleza (2002), Ideas que cambiaron el
mundo(2003) e Historia de la comida: alimentos, cocina y
civilización(2004), entre otras escritas por este prolífico
autor, Profesor de Historia y Geografía de la Universidad de
Londres y miembro de la Facultad de Historia Moderna de la
Universidad de Oxford.
El título -Las Américas- resume en sí mismo la tesis de
Fernández-Armesto: no existe una sola América. Aunque
entre los siglos XVI y XVIII se mantuvo un concepto
unificador, la realidad mostraba un continente con una gran
diversidad política y cultural. Un desarrollo distinto en los
ámbitos de la economía (adaptación a las cambiantes
condiciones de la economía global), la política (alto grado de
estabilidad) y la sociedad (capacidad de organización de la
sociedad civil) provocó que en los siglos XIX y XX se
extendiera con éxito la doctrina del excepcionalismo
norteamericano. Para el autor, esta adjetivación carece de
lógica, aunque reconoce que, en el contexto de las
Américas, los Estados Unidos son excepcionales
precisamente por esos rasgos distintivos. No obstante,
advierte que “la divergencia es o bien un episodio breve y

la supremacía del Sur respecto del Norte continuó vigente. En las A méricas coloniales –al menos hasta el siglo XVIII. Fernández-A rmesto concluye con la explicación de una . Incluso en la religión hubo más puntos convergentes que diferencias En los capítulos 2 y 3 el autor confirma que el “privilegio gringo es producto de la historia. o más correctamente. La base de estas diferencias residía en factores medioambientales que Fernández-Armesto ha desgranado en un ejercicio narrativo claro y conciso.la supremacía del Sur respecto del Norte continuó vigente. por el deseo tanto de católicos como de protestantes de evangelizar en una época de grandes turbulencias religiosas en Europa. En las Américas coloniales –al menos hasta el siglo XVIII. En la época precolonial la civilización. el continente fue también el origen de una nueva visión del ser humano basada en el respeto de sus derechos y en la aplicación indiscriminada de los mismos. durante las épocas precolonial y colonial la “superioridad” estuvo en el Sur. cuando el continente había comenzado a ser poblado desde el Norte. El último capítulo es de la esperanza para A mérica Latina de alcanzar a su vecino del Norte. no del destino”. uno de cuyos máximos exponentes fue la creación de centros urbanos complejos. entre otras razones aducidas por el autor. Además.no característico de una historia común. Tal es así que la América anglosajona trató de imitar el modelo colonial español. uno de cuyos máximos exponentes fue la creación de centros urbanos complejos. Estas aportaciones no fueron las únicas. y de ahí se extendieron hacia el Norte. En efecto. no obstante permiten al autor incidir en la convergencia continental durante la época colonial. que a veces a favorecido a una región y otras veces a otra”. A pesar de las frustraciones del pasado. o bien un efecto predecible y contenible de la pluralidad esencial de un hemisferio siempre caracterizado por la diversidad. El cambio en la imagen del mundo no fue la única aportación de las Américas al resto del mundo. esta convergencia se produjo también hacia dentro. Incluso en la religión hubo más puntos convergentes que diferencias entre un tipo de colonización y otro debido. las civilizaciones surgieron en el sur del continente. y contribuyó al surgimiento de nuevas tendencias de pensamiento político. Tal es así que la A mérica anglosajona trató de imitar el modelo colonial español. y Fernández-Armesto ha recurrido para explicarla a los ejemplos de la crisis demográfica que supuso la colonización y al desarrollo del comercio intraamericano.que explican el por qué de la profusión de centros de civilización en Mesoamérica y en América del sur.

serie de factores que a su juicio son coincidentes con los que hicieron posible el despegue de Estados Unidos En el capítulo dedicado a la época de la Independencia nos interesa destacar el resultado de los procesos revolucionarios que acabaron con los imperios británico y español. No obstante. obligó o animó a nuevas intervenciones y pareció anunciar un nuevo periodo de injerencias americanas aún más amplias e incisivas”. El siglo XIX fue el del cambio de supremacía. Precisamente este capítulo esconde cierta dificultad para el lector. Para finalmente considerar la incorporación de América Latina en el nuevo orden mundial. pues la democracia norteamericana. impulsada por el librecomercio. caracterizado por el predominio hegemónico de Estados Unidos sobre el continente. de enfrentar la amenaza comunista de la Unión Soviética. 136 “(…) las revoluciones se pueden ver como la última gran experiencia común americana”. No obstante. si no está ciertamente avezado en los avatares de la política exterior de Estados Unidos durante el siglo XX. Una supremacía que se tradujo en una estrategia de acciones directas e indirectas con el objetivo. primero. Obviamente. y en consecuencia. si bien la cohesión tuvo que esperar el desenlace de una guerra civil. de alejar a los europeos. fundamentalmente. El autor expone comparativamente ambos procesos. educativo. en el Norte surgió un país fuerte y próspero económicamente. pero sí que ha dejado una premonición al afirmar que ese nuevo orden “requería los servicios de Estados Unidos como policía global. militar. artístico e incluso político. el autor rebate algunos estereotipos para afirmar que la historia de las Américas en el siglo XIX no fue tan diferente. por las fecha en la que fue ultimado el libro el autor no se refiere a los cambios en el plano internacional tras los sucesos del 11-S. el empobrecimiento y la sumisión al militarismo más reaccionario. El gran pecado de América Latina consistió en no haber sido capaz de avanzar al mismo ritmo. Como señala en la p.y sus diferencias. a partir de entonces Estados Unidos pasó a ser la potencia hemisférica en los ámbitos económico. y después de los dos conflictos mundiales. a pesar de sus defectos. El capítulo 6 está dedicado al siglo XX. contiene claves que dan una idea muy aproximada de lo que sucedió y el papel de América Latina en la estrategia norteamericana. haber permanecido como meros productores de materias primas. era impracticable en la mayor parte de América Latina. Para Fernández-Armesto una de los factores que más contribuyó a este desarrollo desigual fue la industrialización. sus puntos coincidentes –más numerosos. Fernández- . Mientras que en la América española reinó el caos.

Las Américas constituye una obra de referencia para los que pretendan encontrar una reflexión original sobre la evolución del continente americano y las razones fundamentales por las que se pasó de un predominio del Sur a la supremacía del Norte. El último capítulo (7) es de la esperanza para América Latina de alcanzar a su vecino del Norte. Fernández-Armesto concluye con la explicación de una serie de factores que a su juicio son coincidentes con los que hicieron posible el despegue de Estados Unidos: unos cambios demográficos favorables. A pesar de las frustraciones del pasado.Armesto ha realizado un interesante ejercicio intelectual al contraponer la influencia de Estados Unidos y de su cultura a la creciente presencia de inmigrantes de habla española que “formarán un grupo de presión a favor de una colaboración pancontinental más estrecha”. disponer de recursos naturales subexplotados y el aumento de las oportunidades económicas. ofrece al lector pautas para profundizar en los contenidos y lanza constantemente elementos para la discusión acerca del presente y el futuro de América Latina. . Y probablemente lo más interesante. Cierra el libro un ensayo bibliográfico en el que el autor ha identificado los textos que él ha considerado como los más importantes sobre las cuestiones que ha planteado.