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¿Qué heredó la madre muerta?

Pensando a
André Green desde Christopher Bollas
Publicado en la revista nº032
Autor: Velasco, Ricardo
El presente trabajo tiene la intención de ampliar, mediante otra perspectiva
teórica, el texto de Andre Green: “La madre muerta” (1980) que en opinión del
autor es un trabajo fundamental del psicoanálisis contemporáneo en general y
una reformulación sobre la teoría del duelo en particular. Se parte, entonces,
de la revisión de conceptos fundamentales de la obra de Christopher Bollas
(1987, 1989, 1994, 2000, 2007) y a partir de ahí hacer puentes explicativos del
fenómeno descrito por Green del “complejo de la madre muerta”. El título “¿qué
heredó la madre muerta?” tiene dos sentidos: por un lado el de dar cuenta de la
herencia del fenómeno clínico ahí descrito, es decir, lo que resulta
psíquicamente para el sujeto que vive tal complejo; y por otro el de la herencia
teórica del concepto y su impacto en el psicoanálisis contemporáneo,
particularmente en la escuela inglesa independiente.
Palabras clave: madre-muerta; duelo blanco; sabido no pensado; objeto y
fenómeno transformacional; talante; objeto conservativo; afección normótica; ser
genuino e idioma humano.

Sabemos a partir de Freud (1915) que “(…) todo lo reprimido tiene que
permanecer inconsciente, pero (…) lo reprimido no recubre todo lo inconsciente”
(pág. 161), de modo que hay material inconsciente que no es reprimido y que, no
obstante, habita en lo inconsciente y suponemos que tarde o temprano también
aparecerá durante el proceso analítico. De este modo, en el en el consultorio no
sólo se podrán en escena recuerdos, fantasías, sentimientos, dolores y
pensamientos que fueron enterrados por la represión, sino que también se
manifestará el inconsciente no reprimido, nunca representado, pero no por ello no
vivido.
Lo no reprimido remite a lo que no pudo representarse pero que dejó huella en el
inconsciente originario, almacenándose, por ejemplo, en forma de memoria
procedimental (Bleichmar, 2001) o en forma de patrones vinculares de apego
(Marrone, 2001). Todo este material no representado estará presente como si de
un “tatuaje psíquico” se tratara y, en mi opinión, abarca lo que Christopher
Bollas[1] denomina “lo sabido no pensado” (1987) que es una importante fuente
de materia prima inconsciente que influirá en todo sujeto psíquico y a la que se
podrá tener acceso gracias a la regresión en la situación analítica.
Respecto a la influencia de lo “sabido no pensado” en la vida psíquica, recuerdo
un paciente adulto, quien fue adoptado por una familia de un nivel
socioeconómico mucho mas elevado que el de su familia original, situación que
desconoció hasta ya entrada su vida adulta. Este paciente me relataba que en su

que remite a la clínica del sujeto que si bien inicialmente acude a análisis sin una franca “depresión” manifiesta (lo que Green llama depresión “negra” refiriéndose a la melancolía) tiene una experiencia del self de “futilidad” . Pensemos ahora en otra posible experiencia. dada su intensidad y lo endeble aún del aparato psíquico en ese nivel de desarrollo. dadas las condiciones psíquicas de “B”. un holding no vivido y. en lo sucesivo el bebé tendrá que adaptarse a la nueva circunstancia. Pues bien. . por ejemplo.adolescencia temprana. Siguiendo esta línea. lo sabido no pensado es. ya que sabemos desde Winnicott que en este nivel de desarrollo “madre y bebé” son la misma cosa. fuera de lo representacional. En palabras del propio Bollas. situación que durante mucho tiempo permaneció en el campo de lo experiencial. pero que. futilidad y muerte. entonces. angustiosas. el paciente sabía que necesitaba de estas relaciones para su endeble equilibrio psíquico pero desconocía el porqué. en una situación en la que “B” y “M” sufren. se almacenan en formas distintas a lo representacional. El texto de la madre muerta está dentro de la así denominada por Green “clínica del vacío”. durante mucho tiempo. aquello “(…) sabido como una recurrente experiencia de existir. La situación es esta: “B” ha perdido el amor de “M” y. En palabras del propio Green “La madre muerta es entonces.”(pag.30) Ahora bien. por otro lado. está psíquicamente muerta a los ojos del pequeño hijo a quien ella cuida. y el resultado desde “B” es la “muerte psíquica” de “M” como consecuencia de un duelo de ésta última que hace que B no ocupe más el lugar en la mente de M. Agreguemos. por así decir. la cual se desarrolló en un entorno lleno de comodidades y lujos propios del status social en que fue criado. una existencia también interrumpida. De este modo. que “M” ha retirado su amor debido a un duelo recién activado. relaciones que eran emocionalmente muy intensas. este es justo el cuadro que André Green propone para entender el “complejo de la madre muerta” en donde “M” es la madre y “B” es su bebé. contra lo que se podría creer. y no tanto porque se lo haya llevado a una representación de objeto: un saber más bien existencial por oposición a uno representativo (…) ” (pág. ambivalentes y con tintes dependientes y masoquistas. por lo tanto. es decir. en el campo de lo “sabido no pensado”. quedando ambos con una sensación de vacío. una madre que sigue viva. De esta manera.209). lo contenía y le daba un sentido a su vida. el tatuaje imborrable del abandono primario (padres originarios) se manifestaba en el paciente en forma “muda” y le dictaba la necesidad de un patrón vincular que lo acercaba a sus orígenes. que es la de vivir un maternaje interrumpido. el amor que le ofrecía “M” es tan importante que le daba estructura. pero sí lo ha hecho desde la subjetividad de “B”. desarrolló cierta fascinación por involucrarse sentimentalmente con mujeres mayores que él y de un nivel socioeconómico mucho menor. lo que explica su retiro del “mundo objetal”. hablamos entonces de experiencias muy tempranas que. En síntesis. “M” no ha muerto objetivamente.

”. el texto de la “madre muerta” se anuncia como una aportación de la escuela francesa contemporánea a la problemática del duelo. en Bollas. 1989. un ideal.de “vacío mental” y de “inexistencia” (lo que Green llama “depresión blanca”) que ha permanecido egosintónica a lo largo de su vida. sino “el amor de la persona”. 1987). por lo que resulta para Green “una revelación de la transferencia” (pág. lo que se pierde no es “una persona amada”. libertad. Green menciona que: “si debiéramos escoger un solo rasgo para señalar la diferencia entre los análisis contemporáneos y lo que imaginamos pudieron ser en el pasado. pero no así el amor (“madre psíquica”). donde lanzo los siguientes cuestionamientos:¿Qué consecuencias tiene ser hijo de una madre en duelo?. como la patria. Fue justamente en este “peregrino solitario” en el que encontré un refugio y una luz explicativa desde donde comprender el mundo psíquico que comparte la díada mamá-bebé y desde allí entender lo que puede devenir como consecuencia psíquica de vivir un “complejo de madre muerta” y así complementar desde Bollas lo que Green postula en su propio trabajo. la persona (“madre física”) sigue allí. la cuestión del duelo y su definición se problematiza. Así pues. en el texto greeniano. etc. como un peregrino solitario” (Green. problemática que se inicia con Freud en “Duelo y melancolía” (1917) en la que estructuró en forma magistral el primer modelo psicoanalítico del duelo. 215). p. ¿quién emerge de este maternaje interrumpido? y en última instancia ¿qué herencia transmitió la “madre muerta” a su hijo? Un intento de respuesta me llevó a revisar la obra de Christopher Bollas -que en palabras del propio Green. Al respecto. 209). 241) No obstante. (pág.es “un auténtico pensador independiente que sigue su propio camino entre las capillas de psicoanálisis contemporáneo. ya que los lazos afectivos y libidinales hacia el bebé. revelación de que algo siempre ha estado allí. Llegamos aquí al punto central del trabajo. ya que justamente en el caso del “complejo de madre muerta”. El complejo de madre muerta y su consecuente “duelo blanco” nos pone entonces de lleno en el territorio de la patología de carencia o déficit que tantos analistas señalan ahora como lo prevaleciente en la clínica contemporánea. se han retirado y en ese sentido. Este “duelo blanco” sólo puede manifestarse en el vínculo paciente-analista. ella ha muerto para el bebé a pesar de que la madre sigue allí . la libertad. probablemente habría un acuerdo en situarlo en el terreno de los problemas del duelo” (Green. . algo “sabido pero no pensado”. dicho de otra manera. bajo el principio de la decatexia libidinal y en donde aparece la primer definición psicoanalítica del duelo como “(…) la reacción frente a la pérdida de una persona amada o de una abstracción que haga sus veces.

por ejemplo. lo que creará una detención en el incipiente desarrollo del infante. que no volvió más. sino de una identificación perceptual del objeto con su función: el objeto como transformador ambiento-somático del sujeto.El puente entre los autores viene a partir de mi propia lectura de su obra en la que sostengo que -si bien ambos autores pueden considerarse como “hijos teóricos” de Winnicott. Por “positivo” no quiero decir que Bollas se centra únicamente en aquello que la madre hace para gratificar a su bebé (en ese sentido “positivamente”).Green se centró más en la clínica de “lo negativo[2]” es decir. mientras que Bollas se centró en lo que “sí acontece” . capaz de estar y también de separarse y volver cuando el umbral de la angustia de separación está a punto de ser colmado. Tal objeto será denominado por Bollas como “objeto transformacional” y lo podemos considerar como el precursor del “objeto transicional” winnicottiano. y en ese sentido dejó una huella “negativa” en su infante. centrados en lo que sí se estructura a partir de un buen maternaje. si se me permite la expresión. que estudiando algunos conceptos de Christopher Bollas. la consecuencia del “no acaecer” psíquico. pero también de frustrar. ya que sus cuidados modifican el entorno ambiental del infante. Revisaré a continuación algunas de las aportaciones de Bollas. Hipotetizo. 1) Lo transformacional Lo transformacional se refiere a una experiencia subjetiva. La . podemos desde allí inferir con más claridad cuáles son las consecuencias en la subjetividad de un bebé producto de una “madre-muerta”. Considero. a partir de revisar “lo que no pudo ser”. que es justo lo que no pasa con la “madre muerta” greeniana. y este aspecto de la existencia temprana pervive en ciertas formas de búsqueda de objeto en la vida adulta en que es requerido por su función de significante de transformación (…). lo que podría llamarse la clínica de “lo positivo”[3]. entonces. que el carácter traumático generado por el complejo de “madre-muerta” lo es justamente por la interrupción de ambas funciones (gratificación y frustración de la madre). el self del bebé. En palabras del propio Bollas: “la madre es experimentada como un proceso de transformación. transforma. Analizar la función del arrullo. se trata de una relación de objeto que emerge no del deseo. dicho de otro modo no es lo mismo el no de la frustración que el nunca más de la muerte. entonces. y se da gracias a la presencia de un objeto “ambiente” que brinda una sensación de fusión estética. me refiero más bien al tipo de maternaje que encierra el concepto winnicottiano de “madre suficientemente buena” que es aquella capaz de gratificar. La madre es el objeto transformacional por excelencia. es pensar un modo de experiencia transformacional en donde la madre emite un tono musical con la finalidad de calmar la angustia de su bebé y en ese sentido cambia. de hecho la primera en el álbum biográfico. en el sentido que le hemos dado a la “madre muerta” .

una especie de ecosistema. que la experiencia transformacional quedará bloqueada en estos sujetos. por parte de la persona. Podemos inferir. a saber. de una forma estética y armoniosa.memoria de esta temprana relación de objeto se manifiesta en la búsqueda. aun en la vida adulta en aquellos sujetos que la vivieron.219). 2. No obstante. los códigos de lenguaje o lo fusional dan cuenta de ello. En este terreno. otra forma de expresar lo sabido no pensado. El talante. es un área legítima de autovivenciarse. entonces. una distancia necesaria entre el self y el otro pero sin perder el contacto (lo que lo distingue de una fuga autista). es. Por talante se refiere al meterse en un “estado mental especial” sin que esto implique una pérdida de comunicación con el otro. la pareja “suficientemente” buena permite a ambos miembros generar experiencias de tipo transformacional. un síntoma de que lo transformacional se ha detenido. la herida despertará un dolor psíquico y se asistirá una resurrección de la madre muerta” (pag. No creo que sea casualidad que sea justamente en esta área (la pareja) donde Green (1983) encuentra una marca disfuncional en los pacientes que padecen el “complejo de madre muerta”. para este autor. La madre a este nivel es. ya que remiten a huellas mnémicas que moran en el inconsciente más originario. suceso. todo sujeto tiene un “talante” (ponerse meditabundo por ejemplo) que es el resultado de un estado de existencia del sí-mismo infantil pero que fue obstaculizado por el ambiente. hospeda. Talante y objetos conservativos En el mundo conceptual de Bollas habita también el “objeto conservativo” y su acompañante el “talante”. Tal vez recordar la idea de “madre-tierra” de las culturas ancestrales nos da una idea más clara de qué tipo de madre es la que genera fenómenos transformacionales. pero también suele estar presente en un área básica del ser humano. en este sentido. un continente que recibe. Para Bollas (1989). la vida en pareja. ideología) que traiga la promesa de transformar el self” (págs. la religión o la ciencia. pues. su vida amorosa. La diferencia la marcan dos características: . fenómenos como la intimidad. contiene y transforma lo proyectado por su bebé. La siguiente cita es muy esclarecedora: “…el sujeto (que padece este complejo) permanece vulnerable en un punto en particular. un hábitat. lugar. En efecto. el no-representacional. de un objeto (persona. La vida en pareja es. el sabido no pensado. es importante separar el talante “generativo” del “maligno”. 30-31). pues. y cualquier intento de tenerla será estropeada porque su lugar está ocupado por la necrópolis materna. La búsqueda de estas experiencias se puede rastrear por supuesto en el arte. Bollas explica que estas experiencias serán buscadas.

Este es un objeto que se preservó intacto en el mundo interno. se usa y se regresa al estado habitual para después ser usada para fines reflexivos. de la eliminación de la actividad subjetiva. Lo normótico Lo normótico es para Bollas (1987). Siguiendo esta línea revisemos la siguiente cita en el propio Green. petrificado y sólo escuchable por el oído analítico. Esta potencialidad detenida. 3. sino –y este es el aporte desde Bollas. la enfermedad de la no-existencia. busca contactar al sí mismo infantil sin alterar al otro. su mundo subjetivo es prácticamente ausente. “Si la afección psicótica se caracteriza por una quiebra en la orientación hacia la realidad (…) la afección normótica se singulariza por una ruptura radical con la subjetividad” (pag. habla una y otra vez de metáforas de objetos congelados. . Green. Lo que importa aquí es que el talante es. a lo largo de su trabajo.El sujeto es rico. en última instancia. hijo muerto”. b) el talante generativo tiene capacidad “reversible” es decir. una memoria no representada como un objeto valioso que Bollas denominará “objeto conservativo”. un reclamo que grita “éste también soy yo” . exceptuando claro está que no se sienten vivos. por tanto. una forma de recrear experiencias del self infantil no representadas y en tanto tal se puede entender como un acto de protesta o conservación. El talante guarda. mientras que el maligno genera un estado confusional ya que no se “regresa” del todo al estado habitual. 222. La afección “normótica” es. lo que remite no sólo a la imagen de la madre-muerta petrificada. de la parálisis del “self”. en donde habla sobre el sujeto doliente: “(…) su amor (el del sujeto doliente) sigue hipotecado para la madre muerta. para Bollas. es a mi entender una muestra clara de que el complejo de madre-muerta puede devenir en un objeto conservativo que en otro tiempo tal vez pueda ser utilizable. esta riqueza no utilizable. el subrayado es mío). si bien pueden ser perfectamente eficaces y excelentemente operativos. el generativo. en cambio. Esto recuerda a los “antianalizandos” descritos por McDougall (1993).a) el talante maligno es usado con el fin de de afectar al otro y alterar su estado de ser (identificación proyectiva).al self infantil potencialmente vivo pero atado. una afección que consiste en ser “anormalmente normal” y con ello quiere designar a cierto tipo de sujetos que. congelado. pero no puedo dar nada a pesar de su generosidad porque no dispone de su riqueza.179). desde ahí hace más sentido la sentencia que Bollas (2000) enuncia en uno de sus trabajos más recientes: “madre muerta. esos pacientes robotizados en donde todo marcha bien.” (Pág. quizá en el tiempo del análisis. empero es el núcleo infantil el que también está petrificado.

por lo que la “elección de objetos” está destinada más a fines “objetivos” que a fines “subjetivos”. Bollas describe que es la madre la que con sus gestos espontáneos construirá junto con el infante este idioma humano que lo acompañará toda su vida. lo que sería lo contrario del sujeto normótico. por ejemplo. el mismo Bollas en este texto ubica la afección normótica dentro de la “serie blanca” greeniana. En una obra más reciente (The freudian moment. Este autor entiende el mundo objetal como un mundo potencialmente transformacionalizante. Idioma humano y propio ser genuino En su segundo libro (Fuerzas del destino. siguiendo en esto a Meltzer (1987) y a Ogden (2005) . es decir para buscar su self verdadero en el sentido winnicottiano. esto contiene la idea de resto diurno y figurabilidad psíquica que. el doliente de la madre-muerta no ha podido aprender su idioma humano. es.De hecho. que expresa la búsqueda de cada persona para entrar en su propio ser genuino. 2007) Bollas centra su atención en el planteamiento freudiano de la teoría de los sueños y sugiere que la concepción freudiana de la “formación del sueño” puede aplicarse muy bien a su forma de entender la vida diurna y en general a toda la vida psíquica. Así. son los pilares fundamentales de la teoría del sueño y de la formación del síntoma. la letra muerta se ha . dicho de otra manera e insistiendo en lo que se ha dicho. un analfabeto de su propio ser. la capacidad de usar dichos objetos está detenida. lo que define su esencia y lo que lo hace “ser un personaje” distinto y único en su entorno. Siguiendo claramente a Winnicott. Este bebé es el futuro paciente “normótico” que llegará al análisis para que le devuelvan su “anormalidad”. en aquellas personas que se permiten ser más “lúdicas” y “libres”. En el pensamiento de Bollas. Este instinto de destino es una forma de pulsión de vida cuyo camino dependerá de la capacidad del entorno para facilitar o no su potencial. donde está el “duelo blanco” y el “bebé” producto de la madre muerta. 1989) Bollas postula que existe un instinto de destino. en el sentido de que los objetos están allí para poder ser vehículos de expresión de nuestro idioma humano. Pensando desde la lógica del heredero de la madre muerta. paralizada. Bollas describe un mundo objetal “evocador” que puede potencializar fenómenos transformacionales. digamos. Siguiendo esta línea. que no es otra cosa que la configuración de existir de cada sujeto. junto con los principios de condensación y desplazamiento. 4. Desde la óptica de Bollas. sabemos desde Freud (1900) que un sueño se construye en parte a través del uso de algunos objetos diurnos que en la noche serán utilizables para formar un sueño. el sujeto adulto buscará a lo largo de su vida objetos que se permitan ser “usados” para la expresión subjetiva de su mismidad. la vida diurna también es una continua elección de objetos a “utilizar” para ir configurando un “sueño diurno” que no es otro que la experiencia de ser genuino en todo ser humano. este autor habla de un propio idioma humano.

secundariamente. ante todo. aún más. esta búsqueda nueva implica en primer término una reestructuración de la propia parte muerta y.impuesto en él y su análisis será una verdadera campaña de alfabetización. éste será el premio de la elaboración del duelo congelado y la reactivación del interés por el mundo objetal. tal como Freud (1917) lo marcó cuando mencionó que la elaboración del duelo implica la liberación de la esclavitud al objeto perdido y la búsqueda de nuevos objetos.de desligarse de su paciente. Para el sujeto sufriente del complejo de madre muerta. El renacimiento del hijo muerto implica el resurgimiento de su idioma humano y su ser genuino. y de la tremenda resistencia a la que el analista se enfrentará. el cambio psíquico buscado. De este modo. la batalla se habrá ganado. Segundo: “Revivir al hijo muerto”. Esta idea remite mas al trabajo de Bollas. El lograr tales experiencias determinará. Green describe que en transferencia son pacientes que generan un clima literalmente “frío”. clima invernal que está kilómetros de distancia del cálido ambiente histérico. a pesar de todo. casi sepulcral. A propósito de esto. al fin más vitales que mortuorios. que busca ante todo la apertura de lo sabido no pensado y en esa línea gestar funciones no conocidas hasta entonces por el sujeto. Green menciona que el analista debe empeñarse en darle a la madre muerta su “segunda muerte” pero que ésta se defiende como “la hidra” que. el paciente va a hacer todo lo posible para que el analista repita la historia de abandonarlo por otro objeto libidinalmente más atractivo y así repetir el trauma ahora con un “analista muerto”. para esto he utilizado dos metáforas a las que me referiré a continuación. el encuentro analítico buscará descongelar dos experiencias. Creo que el término de contratransferencia “mortífera” de Ogden (2000) es muy oportuno para estos pacientes. Un duelo elaborado es. Conclusión Decía a modo de introducción que el encuentro analítico permite. Si. un curso para aprender a leerse y a escribirse. la reactivación de la economía libidinal. la búsqueda externa de objetos. aparecerán miles más. mas lúdicos que rígidos. experiencias que no pudieron ser. . 5. una vez cortada su cabeza. Primero: “Matar a la madre muerta”. Esta alegoría da cuenta de lo difícil de la elaboración del duelo blanco. Pienso que en el caso del paciente que padece del complejo de madre-muerta. evocar experiencias de otros tiempos y. por sus características. distante. a mi entender. pero que estaban “conservadas” en busca de un estímulo ambiental “suficientemente bueno” para desarrollarlas. es decir. por más absurdo que parezca. el analista se mantiene en seguir vivo. por lo que el analista estará combatiendo continuamente su contratransferencia aletargada y sus ganas –conscientes o no. La clave para Green y para Bollas está en el enfrentamiento de la bestia ni más ni menos que en el escenario transferencial. más susceptibles de evocar fenómenos transformacionales.

Meltzer. Ed. Madrid. -----------. Routledge. Paidós. Amorrortu. (1986) “La madre muerta” En. Winnicott. ----------.(2000) “Dead mother. M (2001) Teoría del Apego un enfoque actual. Buenos Aires. Ed. W. Buenos Aires. J (1993) “El antinalizando en análisis” En. Londres. Ed. “Alegato por una cierta anormalidad”. Amorrortu. Psimática. Amorrortu. Buenos Aires. Amorrortu. Ed. Ed. Ed. dead child” En “The dead mother: the work of Andre Green”. (1987) “Vida onírica: una revisión de la teoría y la técnica psicoanalítica”. Buenos Aires. Londres ------------. Madrid McDougall. T. Ed. D. Green. Karnac Books. .(2005) “This art of psychoanalysis: dreaming. Barcelona. (1900) La interpretación de los sueños. H. ----------. Buenos Aires. (1980) Aprendiendo de la experiencia. Marrone. Buenos Aires. Bleichmar.Bibliografía Bion. The new library of psicoanálisis.(1992) Ser un personaje: psicoanálisis y experiencia del sí-mismo. (2000) “Analysing forms of aliveness and deadness of the transferencecountertransference”.(1915) Lo inconsciente. D. Narcisismo de vida. Buenos Aires. Ed. ---------. Amorrortu. Routledge.(1917) Duelo y Melancolía. narcisismo de muerte. Paidós. Londres. El cambio terapéutico a la luz de los conocimientos actuales sobre la memoria y los múltiples procesamientos inconscientes. Buenos Aires. En “The dead mother: the work of Andre Green” The new library of psychoanalysis. (1971) “Realidad y juego” Ed.(2005) “Jugar con Winnicott” Ed. Tecnopublicaciones. Ed. A. ---------. The new library of psychoanalysis. Ed. Buenos Aires.(2007) The freudian moment. Ed. S. Paidós.(1989) Fuerzas del destino: psicoanálisis e idioma humano. Routledge. Amorrortu. Gedisa. Freud. Publicado en Aperturas Psicoanalíticas nº9 el 05/11/2001 Bollas. Ed. Buenos Aires. Ed. undreamt dreams and interrupted cries”. Amorrortu. ----------. -----------. C (1987) La sombra del objeto: psicoanálisis de lo sabido no pensado. Ogden. Ed.

---------------. Buenos Aires. [3] . profundizar en lo referente a la influencia de Winnicott en Green.(1979) “Escritos de pediatría y psicoanálisis”. que patrocinan las primeras cohesiones estéticas del mundo de los objetos” y que es lo opuesto a los traumas psiquicos. Remito al lector a dos trabajos fundamentales de André Green como son “El trabajo de lo negativo” (1995) y “La intuición de lo negativo en Realidad y Juego” en Jugar con Winnicott (2005) [2] Ver por ejemplo su trabajo sobre “Los géneros psíquicos” (1994). [1] Esta fuera del alcance de este trabajo. donde postula la existencia de “géneros” como “factores incipientes específicos del idioma personal del bebé. Ed. Psicoanalista contemporáneo de la escuela independiente del psicoanálisis británico. Paidós. y sobre su conceptualización sobre “lo negativo”.