El término "cínico" deriva de la palabra "perro".

No está muy claro si esto tiene que ver con un lugar
frecuentado por Antístenes, el "gimnasio del perro blanco" o con las actitudes perrunas de los cínicos.
Algo a tener en cuenta es que el significado actual que se le da a la palabra "cínico" se origina en sus
adversarios, por lo cual está cargado de sentidos negativos que no pueden aplicarse a aquellos filósofos.
Desde un punto de vista histórico es muy interesante el hecho de que es una corriente que surge del
socratismo (Antístenes es discípulo directo de Sócrates -es uno de los pocos que está con él
acompañándolo en la prisión en el momento en que bebe la cicuta- y de la que, a su vez, surge el
estoicismo (Zenón, su fundador fue discípulo del cínico Crates).
Lamentablemente no se han conservado textos escritos por ellos, y las anécdotas han sido recopiladas
varios siglos después de su existencia. No obstante en esas anécdotas pueden verse expresados con
claridad algunos de los principios que sostenían.
La naturaleza, por encima de todo.
Quizá el principal fuera "obedecer a la naturaleza, por encima de la convención".
La naturaleza le proporciona al hombre todo lo que necesita no sólo para subsistir, sino para ser feliz.
Pero el afán de lujos, la ambición, la falta de reflexión hacen que los hombres creen sus propias trampas
y que hagan que algo que tenían a la mano se torne poco menos que inaccesible. Lo que es natural, es
de por sí bueno; las convenciones que se oponen a lo natural son, en sí mismas, malas.
La Parresía.
Al igual que Sócrates, mantenían una actitud desafiante ante los poderosos, tanto con las obras como
con las palabras. En este sentido, consideraban como una de las mayores virtudes del hombre el ser
"parresiásticos"; esto es, ser capaces de decir la verdad sin rodeos, con toda su crudeza, a aquellos que
estaban en condiciones de castigarlos por ello.
Dión Crisóstomo, narrando un encuentro entre Alejandro y Diógenes, cuenta que el filósofo le dice:
"Tú no sólo llevas armas, sino que las llevas, incluso, cuando duermes. ¿Y no sabes que llevar armas es
propio de un hombre que tiene miedo? Y el que tiene miedo no sabe ser rey, no más que cualquier
esclavo".
La autonomía.
Como otros filósofos, los cínicos amaban la libertad. Ser libre significaba para ellos no depender de
otros, no traicionarse a sí mismo por temor, no ser esclavo de los propios vicios ni de las cosas
materiales.
En el mismo texto que citábamos antes (el Discurso IV, "De la realeza"), Dión cuenta que:
Ante esas palabras Alejandro de le acercó blandiendo la espada. Entonces Diógenes le dijo:
"Enfádate y salta contra esos enemigos, y júzgame el más perverso de los hombres, injúriame delante de
todo el mundo y, en el caso de que te parezca bien, atraviésame con tu lanza, pero sé que soy el único

Alejandro avanzó enfurecido.advierten que el acceso a la virtud excede a lo intelectual. como el aire en el tiempo del solsticio. No coincidían en todo con Sócrates Una diferencia importante en relación con Sócrates se percibe en los medios para alcanzar la vida virtuosa. y Diógenes continuó: "Bien. los cínicos intentaban ayudar a sus interlocutores a abandonar sus falsas opiniones y a que reflexionen acerca de qué es lo mejor para la vida. Que se trataba tanto de una elección como de una exigencia se ve claramente en la anécdota en la que Crates trata de persuadir a Hiparquía de que no era un buen partido para ella y le muestra su única posesión: el cuerpo desnudo. cuando de una misma nube cae lluvia y después resplandece el sol". Los cínicos.de los hombres del cual has oído la verdad que no aprenderás de ningún otro. Además Diógenes se había dado cuenta de que Alejandro por momentos estaba encantado. . Si una persona es ayudada a ver. por momentos enojado consigo mismo. optará por el bien. necesariamente. Sócrates era partidario de lo que luego se denominaría "intelectualismo ético". En el texto de Dión vemos cómo los momentos de humor se alternan con los de tensión. Diógenes se divertía con él y lo llevaba en todas direcciones para ver si podía apartarlo un poco de su orgullo y arrancar de raíz sus falsas opiniones. pero si haces eso. Por ello. Como Sócrates. según Sócrates. El desapego Además de esta actitud de provocación callejera a los poderosos. Dión comenta: "Entonces se maravilló Alejandro de la valentía y la falta de miedo de ese hombre". porque todos los hombres valen menos que yo y son menos libres que yo". es necesario un entrenamiento físico que haga que el cuerpo responda al intelecto. y que el alma del príncipe era presa de indecisión. además de un trabajo intelectual de reflexión. la idea de que nadie hace el mal sabiendo que lo que hace es malo. qué está bien y qué está mal. puedes matarme. nadie más te dirá la verdad". Comenta Dión: "Diógenes se dio cuenta de que Alejandro estaba enardecido y que tenía el alma muy inquieta. los cínicos tomaron de Sócrates su desapego por los bienes materiales y lo llevaron a un extremo. El diálogo inquietante. Alguien puede muy bien entender que un hábito suyo es malo y no tener las fuerzas corporales suficientes para modificar su conducta. en cambio -y en esto coincidirán los epicúreos y los estoicos. esto es. a comprender.