EL NIHILISMO EUROPEO

Martin Heidegger
Traducción de Juan Luis Vermal, en HEIDEGGER, M., Nietzsche II, Ediciones
Destino, Barcelona, 2000.

LA FRASE DE PROTÁGORAS

La frase de Protágoras (según el texto transmitido por Sexto Empírico) reza así
nvtn‹p nvt‹mhrx nort¡m nÜts¤ wopvryn, nÇt n¢m its¦, nÇt ¢d ¯m nvtnö
wÈ kéo nits¦ (cfr. Platón, Teeteto, 152).
Según la traducción corriente, esto significa:
«Medida de todas las cosas es el hombre, de las que son en cuanto que son, de las
que no son en cuanto que no son». Se podría creer que está hablando Descartes. La frase
muestra, en efecto, con suficiente claridad el «subjetivismo» muchas veces señalado de la
sofistica griega. Para no ser llevados a confusión en la interpretación de esta sentencia por
la irrupción de pensamientos modernos, intentaremos en primer lugar una traducción que
sea más adecuada al pensamiento griego. La «traducción» contiene ya, por supuesto, la
interpretación.

«De todas las “cosas” (de aquellas que el hombre tiene
en utilización y en uso y, por lo tanto, continuamente a su
alrededor: (atam®rx, iays°qx) es el (respectivo) hombre la
medida, de las presentes de que presencien tal como
presencian, de aquellas, en cambio, a las que les es
rehusado presenciar, de que no presencien.»

que se trata del hombre comprendido «yoicamente». Pero ¿quién es allí «el» hombre? ¿Qué quiere decir aquí wopvryn? A esta pregunta nos responde Platón. aäo ¤d ios. Ninguno de los cuatro momentos esenciales de una posición metafísica fundamental que se acaban de citar puede ser comprendido separado de los . de ese aspecto es para mí. Pero puesto que nuestro camino nos ha conducido a plantear de modo fundamental la pregunta por la relación del hombre con el ente en cuanto tal en su totalidad y por el papel del hombre en esa relación. atèaiot ¤d ða wopvryn:ios ¤d æs et ÅgŽk. así es a su vez para ti? ¿Pero hombre eres tanto tú como yo?» Por lo tanto. la esencia de la verdad y el modo en que se da la medida determinan de antemano una posición metafísica fundamental. quedan confundidos y aplanados en la indeterminación de conceptos «filosóficos» de la máxima generalidad. que en el pasaje en el que comenta la frase le hace preguntar a Sócrates (con el sentido de una pregunta retórica): nèokéo vtìo wvp ieg¡l. que por consiguiente tanto aquí como allí. la verdad sobre el ente tiene la misma esencia. Una posición metafísica fundamental se determina: 1) por el modo en el que el hombre en cuanto hombre es él mismo y se sabe así a sí mismo. cualquiera puede decir «yo». «¿No lo comprende (Protágoras) de cierto modo así: tal como algo se me muestra en cada caso. Se alude al ente que presencia desde sí en el entorno del hombre. en Protágoras y en Descartes. para distinguir rectamente la sentencia de Protágoras de la frase de Descartes tenemos que delimitar los respectos adecuados. para la usual comparación historiográfica de opiniones doctrinales ya dadas. 4) por el modo en que el hombre en cada caso toma y da la «medida» para la verdad del ente. wÉ aåo n¢m atsak§ iom¤ iatenÛaf atèaiot n¢m nits¦ Þom¤. Los respectos de acuerdo con los cuales tenemos que distinguir sólo pueden ser aquellos por los que se determina la esencia de una posición metafísica fundamental. los contenidos de los cuales. 3) por la delimitación de la esencia de la verdad del ente. el concepto de ser. tal como se aparece a ti. el respectivo hombre es el respectivo «yo». considerada y medida por medio del «ego». Resaltaremos cuatro factores. 2) por el proyecto del ente en dirección al ser. Y sin embargo sucumbiríamos a una fatal equivocación si supusiéramos que las posiciones metafísicas fundamentales son del mismo tipo basándonos en una cierta igualdad de las palabras y los conceptos utilizados. que el ente en cuanto tal se determina de acuerdo con la medida proporcionada por el hombre así definido. Por qué y hasta qué punto la mismidad del hombre. Pero con esto se atestigua entonces de antemano -casi hasta en las palabras mismas. «el hombre» es aquí el «respectivo» hombre (yo y tú y él y ella). todo esto no puede ya preguntarse desde la metafísica y por intermedio de la metafísica.Se habla aquí del ente y de su ser. sostienen a la metafísica en cuanto tal y la convierten en la estructura del ente mismo.

en griego: de recibir en la «visión» algo desoculto). ya que este ámbito es un ámbito de desocultamiento. en cuanto deja que la mesura que se atiene al entorno de lo desocupo. se convierta en rasgo fundamental de su esencia. La percepción de lo presente se funda en el permanecer de éste en el interior del ámbito del desocultamiento. en cuanto sujeto. al mismo tiempo. hombres de hoy. ni de cómo son en cuanto a su aspecto». Aquí. Por demorarse en el ámbito de lo desoculto el hombre pertenece a un entorno fijo formado por lo que le es presente. Opinamos que un ente se vuelve accesible por el hecho de que un yo. ¿Pero de qué tipo es esta referencia del ente al «yo». ni de que son ni de que no son. B 4) Ürep n¢m nÇey kéo vx¦ ian¡dÞe. limitado para el respectivo sí mismo. entrando en el cual el ente presencia y que de cierto modo lleva a éste consigo. La frase de Protágoras dice inequívocamente que «todo» ente está referido al hombre en cuanto Åg¤ (yo) y que el hombre es la medida del ser del ente. en cambio. El hombre se convierte en Åg¤ por la limitación. Die Fragmente der Vorsokratiker. cabe sí. la totalidad de una posición metafísica fundamental. La limitada pertenencia al entorno de lo desoculto contribuye a constituir el ser sí mismo del hombre. cada uno caracteriza ya. Por la pertenencia a este entorno se asume al mismo tiempo un límite frente a lo no presente. es él mismo. «Yo» es para los griegos el nombre para el hombre que se inserta en esta limitación y de ese modo. el reconocimiento de un desocultamiento del ente y la admisión de una indecidibilidad acerca de la presencia y la ausencia. el sí mismo del hombre queda determinado como el respectivo «yo» por la limitación a lo desoculto que lo rodea. medida. y no por un volverse ilimitado en el modo de que el yo que se representa a sí mismo se eleve previamente a medida y centro de todo el ente. representa un objeto. Este presente se mantiene en cuanto tal y de antemano en un ámbito de accesibilidad. loplŒ rŒg Œt atnoælvk ian¡dÞe ´ ƒt whtñlhdŽ Üak wçxarb nÊ õ woÛb èot uopÅrynŽ. y algunas generaciones antes de nosotros. Protágoras. sabían de este desocultamiento. A pesar de todo lo que se ha acumulado desde entonces entre los griegos y nosotros en cuanto a interpretación metafísica del ente.demás. podemos recordar este ámbito de desocultamiento y experimentarlo como aquello en lo que reside nuestro ser hombre. «Acerca de los dioses no estoy en condiciones de saber algo (esto quiere decir. en un respecto. El hombre que está en la relación fundamental con el ente experimentada de modo griego es nort¡m. «pues es múltiple lo que impide . acerca del aspecto del ente en general. suponiendo que para entender la sentencia pensemos de modo griego y no introduzcamos en ella inadvertidamente representaciones del hombre como «sujeto»? El hombre percibe lo presente en el entorno de su percibir. Nosotros. ƒyéo wÉ kéo nÜsÜe ƒyëo ÛoÝopõ wenit na¡dÞ. aunque de modo suficientemente indeterminado. por lo tanto. Esto encierra. hace tiempo que hemos olvidado este ámbito del desocultamiento del ente y sin embargo recurrimos constantemente a él. Es posible atender de modo suficiente al desocultamiento sin que volvamos a ser y pensar de modo griego. Por eso dice Protágoras (Diels. dentro de cuya apertura pueda volverse accesible algo como objeto para un sujeto y pueda la accesibilidad misma ser recorrida como algo experimentable! Los griegos. ¡Como si para ello no tuviera que imperar previamente una dimensión abierta.

gracias a esa función judicial. tanto el no revelarse (es decir el ocultamiento) del ente como la brevedad de la historia del hombre». 4) «Medida» tiene el sentido de mesura que se atiene al desocultamiento. siendo (Protágoras) un hombre sabio. todos estos momentos tienen un significado diferente. Puesto que hasta ahora la dependencia y el alejamiento nunca habían sido claramente distinguidos. no habla (en su sentencia acerca del hombre como nort¡m nvtn‹p nvt‹mhrx) simplemente por hablar»? El modo en el que Protágoras determina la relación del hombre respecto del ente no hace más que recalcar la limitación del desocultamiento del ente al respectivo entorno de la experiencia que se hace del mundo. decida desde la certeza incondicionada sobre la objetividad de los objetos. así como también ha sido posible aducir que Platón sería el Kant de la filosofía griega y Aristóteles su Tomás de Aquino. dijera de él (Platón. más aún. . Esto ocurrió en las posiciones metafísicas fundamentales de los pensadores del inicio de la filosofía occidental: en Anaximandro. ¿Podemos sorprendernos de que Sócrates. Para Descartes y su posición metafísica fundamental. dentro de la que se cuenta a Protágoras como su principal pensador. El hombre es en cada caso la medida de la presencia y el desocultamiento mediante la mesura y la limitación que se atiene a lo abierto más próximo. es decir de la interpretación griega del ser como presencia y de la determinación griega de la esencia de la verdad como aiey®lŽ (desocultamiento). que ese desocultamiento ya ha sido experimentado como tal y elevado al saber como carácter fundamental del ente mismo. Esta limitación presupone que impera el desocultamiento del ente. ha sido posible que volviera siempre a introducirse furtivamente el engaño de que Protágoras sería de algún modo el Descartes de la metafísica griega. pero está esencialmente alejada de ella. sólo es posible sobre la base y como un derivado de la aÛfos. Heráclito y Parménides. por último. tampoco hay huella de ese proceder de Descartes que intenta incluso demostrar como incondicionalmente cierta la esencia y la existencia de Dios. Si pensamos en los cuatro «momentos» que determinan la esencia de la metafísica puede decirse ahora lo siguiente respecto de la sentencia de Protágoras: 1) El «yo» se determina para Protágoras por la pertenencia. El ser sí mismo del hombre se funda en la fiabilidad del ente desoculto y de su entorno. en cada caso limitada. y de que. ante esta sabiduría de Protágoras. La sofistica. 152 b): wòkÞe iotn¡m nòfos ardn ¯m nÝerhl «es de suponer que. Su posición metafísica fundamental no es independiente de la metafísica griega. de que este sujeto sea el juez de todo ente y de su ser. a lo desoculto del ente. 3) La verdad es experimentada como desocultamiento. Teeteto. sin negar lo cerrado más lejano ni arrogarse una decisión sobre su presencia y ausencia.percibir el ente como tal. 2) El ser tiene el carácter esencial de la presencia. Aquí no hay en ningún lado la menor huella de que se piense que el ente en cuanto tal tenga que regirse por el yo basado sobre sí mismo como sujeto. Aquí.

Martin Heidegger .