PABLO NERUDA

Paloma por dentro o sea la mano de vidrio
[con ilustraciones de Federico García Lorca]
1934
27 h. sueltas; 30 × 23 cm
Texto mecanografiado con notas autógrafas.
Compra Christie’s, Londres, 1989
Mss/22544

Mss/22544, fol. 1r

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III LOS ESCRITORES: AUTÓGRAFOS

aloma por dentro, o sea, La mano de vidrio, interrogatorio en
varias estrofas, compuesto en Buenos Aires por el bachiller
don Pablo Neruda e ilustrado por don Federico García Lorca».
Este es el título singular, de tono rabiosamente surrealista, que el
poeta chileno teclea con gruesos tipos, sobre papel escolar escasamente flexible, con el añadido de un pie, bajo un dibujo anunciador del granadino, donde se indica: «Ejemplar único hecho en
honor de Doña Sara Tornú de Rojas Paz». En cartulinas independientes, de color gris y amarillo, ya desvaídos por el tiempo,
se suceden, igualmente mecanografiados, siete poemas, más
nueve dibujos en tinta china y una viñeta que compone el título
de «Solo la muerte». Con excepción de «Severidad», los otros seis
poemas se incorporarán a Residencia en la tierra, cuya primera
y preciosa edición, en dos volúmenes, José Bergamín editará
en Ediciones del Árbol, de Cruz y Raya (Madrid, 1935). En el
Buenos Aires de 1933-1934, donde
Neruda y Lorca se encuentran y reco nocen, con mutua y generosa admiración, no son raras las ediciones poéticas de la más exquisita bibliofilia. El
Lorca que ya había regalado (en Gra nada, Madrid, Barcelona, Nueva York
o La Habana) ejemplares de su Primer
romancero gitano, o de Canciones, ilustrados con temblorosos dibujos coloreados, o sencillas viñetas, ahora se ve
requerido por poetas con los que acaba de trabar amistad para que ilustre
sus creaciones. Dibujos de línea, en
tinta china, se incorporan así a libros
del poeta argentino Ricardo E. Molinari o del mexicano Salvador Novo.
En esos casos la bibliofilia más acendrada impuso la mediación de la imprenta, con tiradas escasas o mínimas.
El libro nerudiano es distinto. Compuesto artesanalmente, incluso con
cierta mezcla de rudeza y exquisitez,
está pensado como regalo personal y
único, que una dedicatoria exenta, con
la inclinada letra del poeta chileno,
explica en la segunda hoja: «A nuestra
extraordinaria amiga La Rubia, recuerdo y cariño de dos poetas insoportables». Bajo la firma de «Pablo»,
constan escuetamente lugar y fecha:
«Buenos Aires Abril 1934». El dibujo
último, acorde con el tono sombrío y
visionario de los versos nerudianos,

«P

BIBLIOGRAFÍA

García Lorca, Federico. Dibujos. Proyecto y
catalogación de Mario Hernández. Madrid:
Ministerio de Cultura, 1986, pp. 224-227 ¶
Hernández, Mario. Libro de los dibujos de Federico
García Lorca. Madrid: Tabapress, 1990, pp. 162166 y 232-234 ¶ Ídem. Line of Light and Shadow.
The Drawings of Federico García Lorca. Traducción
de Christopher Maurer. Durham, Carolina del
Norte: Duke University Press, 1991 ¶ Neruda,
Pablo. Obras completas. Buenos Aires: Losada,
1968, t. II, entre pp. 1.312-1.313; ¶ Ídem. El fin
del viaje. Barcelona: Seix Barral, 1982, pp. 103143 ¶ Ídem. Residencia en la tierra. Edición de
Hernán Loyola. Madrid: Cátedra, 1987 ¶
Olivares Briones, Edmundo. Pablo Neruda:
los caminos del mundo. Tras las huellas del poeta
itinerante, II (1933-1939). Santiago de Chile:
LOM Ediciones, 2001.

lleva un pie explicativo y un colofón: «Cabezas cortadas de
Federico García Lorca y Pablo Neruda autores de este libro
de poemas». Tras dejar un espacio, añade el granadino: «Este
Patético dibujo fue realizado la tarde del Martes 13 de 1934 en
la ciudad de Santa María de los Buenos Aires así como todos los
demás dibujos». Lorca, que sí era supersticioso, juega aquí con
el submundo lunar que rige su dibujo, pero omite el mes, como
si hubiera pensado en la dedicatoria nerudiana. En realidad la
secuencia de dibujos, dos de ellos sobre cuartillas blancas pegadas en sendas hojas, habría sido realizada en una sola tarde, la del
13 de marzo de 1934, que sí cayó en martes. El poeta granadino,
herido de nostalgia y de gratitud hacia el público argentino, que
respaldó para siempre su teatro, partió de Buenos Aires el 27 de
aquel mismo mes. Su amigo, ya en el mar o en suelo español,
Pablo Neruda, trazaba la dedicatoria un día de abril que no quiso
precisar. De ahí la firma única. Como
eco de aquellos meses, Jorge Larco, pintor y escenógrafo, amigo de los dos y
colaborador del español en su trabajo
teatral, había trazado una paloma buchona que alguien bordó con hilo verde
sobre el de la arpillera que forraba las
tapas. Era la Paloma por dentro, anticipo
de un Caballo Verde para la Poesía, que
con sus resplandecientes hojas sueltas
recibiría en aquel mes Sara Tornú, conocida familiarmente como «la Rubia»,
mujer del escritor Pablo Rojas Paz, anfitriona y hada benefactora de aquellos
dos poetas que, extraños en la ciudad de
Buenos Aires, fueron acogidos en aquellos meses como dos figuras esenciales
de la lírica en lengua española.
Mario Hernández

Mss/22544, fol. 13r

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