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Facultad de Filosofía y Humanidades

Instituto de Filosofía y Estudios Educacionales
Pedagogía en Lenguaje y Comunicación
ILLI 080-05 Narrativa Hispanoamericana:
Identidad Cultural y Género
Prof. Dra. Ana Traverso

Resumen de la tesis central en el texto de Doris Sommer
“Ficciones Fundacionales” y análisis de “Mariluán” de
Alberto Blest Gana.

Nombres integrantes:
Felicinda Cartes B.
Roberto Sáez O.

Valdivia, 29 de septiembre de 2014.-

I) Resumen de la Tesis central de “Ficciones Fundacionales”, Doris Sommer.

En Ficciones fundacionales, la tesis central busca explicar la relación que existe entre las
novelas románticas y los cimientos nacionales -entre la ficción y la política- de América
Latina. Doris Sommer, explica cómo la consolidación de los estados y el género literario
marcharon de la mano hacia la construcción del proyecto nacional en Latinoamérica.
Asimismo, señala que hay un rasgo que se repite en la novelas producidas en el continente:
la retórica del erotismo como base para la organización de las novelas patrióticas:
La necesidad de encontrar una respuesta me condujo a localizar el elemento erótico de la
política, para revelar como los ideales nacionales están ostensiblemente arraigados en un
amor heterosexual "natural" y en matrimonios que sirvieran como ejemplo de
consolidaciones aparentemente pacificas durante los devastadores conflictos internos de
mediados del siglo XIX. (Sommer 2004: 22)

Desde esta perspectiva, lo autores de la época compartían la idea de proyectar en sus
escritos los intereses nacionales, para construir desde de las relaciones privadas e intereses
de grupos heterogéneos, y la relación entre diferentes clases sociales, raciales, etc, un
modelo idealizado de nación. A partir de esta apuesta narrativa, la ciudadanía aprendería la
noción de identidad, puesto que las novelas les enseñarían sus costumbres y sus tradiciones.
Dicho de otro modo, la literatura nacional adoptaría una pose metapolítica, en donde
primaría un rol “didáctico” de dichas novelas, para la construcción del imaginario nacional.
Es decir, los narradores, aunque despojados históricamente de este ámbito político social, a
través de sus novelas figuran como importantes en la reconstrucción de la historia, por ello
su compromiso social. Por ende, escribieron desde una oposición "nativista" o reformista
con el propósito de influir en la opinión del público, por ejemplo, en las relaciones raciales
o la política económica (Sommer 2004: 21), eligiendo el romance en lugar de la novela
como un un producto de mayor trascendencia y repercusión en la vida tanto política como
social de las naciones.
Es por esta razón, que para entender a qué se refiere la autora con “romance”, es pertinente
señalar que se trata de
una intersección entre nuestro uso contemporáneo del vocablo como historia de amor y el
uso del siglo XIX, que distinguía al género como más alegórico que la novela'. Los
ejemplos clásicos en América Latina son las inevitables historias de amantes desventurados
que representan, entre otros factores, determinadas regiones, razas, partidos e intereses
económicos. Su pasión por las uniones conyugales se desborda sobre una comunidad
sentimental de lectores, con el afán de ganar tanto partidarios como corazones (Sommer
2004: 22)

LA HISTORIA EN CARNE Y HUESO

Las novelas románticas son elementales, porque se desarrollan mano a mano con la historia
patriótica en América Latina Por un lado Andrés Bello, propone la conexión necesaria entre
ficción e historia, puesto que "cuando la historia de un país no existe, excepto en
documentos incompletos y desperdigados, en vagas tradiciones que deben ser compiladas y
juzgadas, el método narrativo es obligatorio” (Sommer 2004: 25).
Por otro lado, Bartolomé Mitre, pretendía suscitar la producción de novelas que sirvieran de
cimiento a la nación (Sommer 2004: 25), puesto que estaba convencido de que las novelas
de calidad promoverían el desarrollo de América Latina. Las novelas enseñarían a la
población sobre su historia, sus costumbres apenas formuladas, así como sobre ideas y
sentimientos modificados por sucesos políticos y sociales que aún no habían sido
celebrados. En otras palabras, la literatura tendría la capacidad de afectar la Historia y/o de
ayudar a construirla. (Sommer 2004: 26).

AMOR Y PATRIA: UNA ESPECULACIÓN ALEGÓRICA

Como las novelas tenían una función educativa, los gobiernos institucionalizaron en las
escuelas las novelas patrióticas de amor, las que se convirtieron en “novelas nacionales” en
América latina (Sommer 2004: 47). Es por esto que la autora señala que “desde nuestra
perspectiva histórica, tanto el amor romántico como el patriotismo tienden a pasar por
naturales, aunque sepamos que éstos han sido el producto de las novelas mismas que sólo
parecen representarlos: una causa parcial en la creación de la cultura (Sommer 2004: 49).
Además, si los sujetos modernos no tuvieran al Estado como objeto primordial, no hubiera
una carga erótica o sentimental en el Estado: pasión por la patria o patriotismo apasionado
(Sommer 2004: 49). Es por esta razón que el amor heterosexual se volvió escandalosamente
exhibicionista a raíz de la preocupación que provocaron las masas jóvenes lectoras de
novelas sentimentales (Sommer 2004: 51).
Para comprobar dicha tesis, la autora da a conocer la postura de dos importantes
historiadores: Foucault y Anderson
Foucault traza el mapa de los cuerpos sexuales como si fuesen los lugares de la producción
nacional y de la vigilancia gubernamental, mientras que Anderson se pregunta por el
vínculo libidinoso que tenemos con los cuerpos políticos. En otras palabras, para Foucault,
el lugar donde se encuentra la mayor inversión social moderna es en el cuerpo sexual, que
quizás puede interpretarse como un cuerpo nacional. También, es donde el propio Anderson

hace una digresión sugerente al tiempo que analiza la pasión del sentimiento patriótico
(Sommer 2004: 55 y 58).

Finalmente, Sommer señala que las novelas fundacionales son precisamente aquellas
ficciones que tratan de hacerse pasar por la representación de una verdad única al
convertirse en el terreno de la asociación política (2004: 63). Por un lado, en estos textos
los héroes románticos no se manifiestan del modo que esperaríamos; mueven la narrativa
como el imán mueve los metales sueltos, selectivamente y hacia el centro (Sommer 2004:
66). Por otro lado, la carencia de un antagonismo personal entre los amantes es la materia
de la que aparentemente está hecho el romance sentimental. El hecho de que estos
problemas externos puedan frustrar el romance, es algo que alimenta nuestro deseo de
verlo florecer: es el obstáculo público que impide los proyectos eróticos y nacionales
(Sommer 2004: 67)

II) Análisis de “Mariluán” a partir de la Tesis de Doris Sommer en “Ficciones
Fundacionales”
Los ejemplos clásicos en América Latina son las inevitables historias de amantes
desventurados que representan, entre otros factores, determinadas regiones, razas,
partidos e intereses económicos.
Dicho esto, es pertinente señalar que, en efecto, en la novela, tanto Mariluán como Rosa,
representan dos arquetipos de la sociedad opuestos. Por un lado, Mariluán representa la
“domesticación” de la barbarie, así como también la toma de consciencia y moral a partir
de la inserción en el mundo civilizado; por otro, Rosa representa un modelo atípico dentro
de clase burguesa, dado que su comportamiento, a ratos, la enviste como la heroína, quien
no duda en sacrificarse las veces que sea necesario a favor de su romance con Mariluán.
En este sentido, podemos señalar que esta novela es un ejemplo visible de “romance
histórico”, en donde dos amantes desventurados (Sommer 2004: 22), quienes representan
determinadas razas, posiciones sociales e intereses culturales, no logran ganar la lucha por
su “unión conyugal”, puesto que se desata una guerra implacable entre bandos
históricamente rivales: chilenos v/s araucanos. Es por esta razón que “…los amantes
deben imaginar su relación a través de una sociedad alternativa” (Sommer 2004: 35), lo
que claramente sucede en Mariluán, ya que ambos miran hacia el porvenir de su amor, sin
importar las consecuencias.
Asimismo, la Tesis de Sommer con respecto a la consolidación entre la alegoría “eros y
polis” (amor y patria), sí se cumpliría en la novela, a causa de la “prohibición en contra de
la unión de los amantes por prejuicios raciales…” (Sommer 2004: 65), ya que la trama

estaría centrada en el interés erótico/romántico entre los jóvenes
proyecto nacional y patriótico de Mariluán:

y los efectos en el

La coherencia nace de su proyecto común de construir un futuro mediante las
reconciliaciones y amalgamas de distintos estratos nacionales imaginados como amantes
destinados a desearse mutuamente… con un final feliz, o sin él, los romances
invariablemente revelan el deseo de jóvenes y castos héroes por heroínas igualmente
jóvenes y castas: la esperanza de las naciones en las uniones productivas (Sommer 2004:

41).
No obstante este “sentimiento ideal” no se cumple, porque Mariluán no sería un “héroe” en
definitiva, a pesar de tener el apoyo de ambas razas: esto se debe a que Mariluán sufriría
una “fragmentación identitaria” al ser un Araucano pulido por la civilización y
perteneciente a la “esforzada descendencia de los Caupolicanes y los Lautaros” (Blest
2001: 6). Es por esta razón que a Mariluán se le haría complejo dejar su puesto militar,
donde todo sería más fácil para él y para Rosa, por cumplir con su misión de “salvar a sus
hermanos indios”, bajo el “sagrado deber de combatir por la defensa de [sus] familias,
quienes tenían todo el derecho de conservar sus territorios. (Blest 2001: 52). A pesar de
esto, él es capaz de abandonar su proyecto (en manos de su hermano Cayo), para huir con
Rosa o morir por ella.
Debido a su muerte, la unión productiva junto a Rosa no se completa y con ello el proyecto
de unificación se vuelve un obstáculo. Es decir, la novela de Blest Gana sería anómala, al
igual que “María” de Jorge Isaac, al no completarse el proyecto de (re)construcción
nacional, mediante el matrimonio heterosexual, entre ambas partes. En otras palabras, dicha
novela no sería “proyectiva”, sino que sería “retrospectiva” (Sommer 2004: 44), puesto
que el destino nacional no se aúna con la pasión personal y romántica de los jóvenes, que
en cambio “Martín Rivas” de Blest Gana si da lugar a un proyecto de construcción
nacional al disolver las diferencias de clases sociales y unir al estado por medio de las
relaciones privadas, construyendo un ideal de nación a partir de la alegoría representada por
medio de personajes que dan cuenta de las diferentes capas de la sociedad así como
también de la interacción que de éstas surgen como una base para la construcción de una
nación.
En el caso de Rosa, también existiría una fragmentación identitaria, al encontrarse con la
disyuntiva de seguir a Mariluán y continuar con su amor o quedarse bajo el yugo de su
hermano y cuidar de su madre, condenándose a un matrimonio arreglado, para no recibir la
justa maldición del cielo (Blest 2001: 80). Sin embargo, el amor hacia Mariluán es más
fuerte, pero eso no la libra de sentirse culpable por haber dejado a su familia atrás; lo que
también se cuestiona después, al volver a su hogar y dejar a Mariluán en mano de la justicia
bajo sus ordenanzas.

A través de sus novelas figuran como importantes en la reconstrucción de la historia, por
ello su compromiso social.
En Mariluán, la reconstrucción de la historia se vislumbra a través de la relación bárbaroscivilizados, en cómo Mariluán enfrenta la realidad de su pueblo desde una inminente
occidentalización del pensamiento, es decir, se propone una visión sociocultural que, tal
como señala Sommer, “supone que la literatura tiene la capacidad de afectar la historia, de
ayudar a construirla” (2004: 26), y con ello, no tan sólo influir en la opinión pública, sino
que también enseñar a la población sobre su historia, sus costumbres, y la ideas y
pensamientos afectados por los sucesos políticos y sociales del momento.
De hecho, la pugna entre el Gobierno y los indígenas que se presenta en la novela, validaría
la idea de Sommer de que las novelas fundacionales “desarrollaron una fórmula narrativa
para resolver conflictos que se venían arrastrando por años, constituyéndose en un género
postépico conciliador” (29). Esto porque en la novela no sólo se explica la problemática
entre los civilizados y el gobierno, sino que también se plantea una visión histórica respecto
del comportamiento de los involucrados en el conflicto y sus costumbres:
Se ha visto que la victoria quedó indecisa. Semejantes resultados es muy común en las
campañas emprendidas contra los araucanos desde la conquista. La táctica indígena consiste
en molestar al enemigo por medio de emboscadas, escaramuzas y sorpresas: casi nunca
presenta batalla campal como en cierto modo lo había hecho Mariluán (Blest 2001: 91)

No obstante, en la novela se deja al descubierto, en gran parte, cuán difícil resulta el
proceso de adaptación y civilización del pueblo indígena, así como también cuáles son los
prejuicios de la sociedad respecto de los “salvajes” (Blest 2001: 92):
Mariluán le explicó sus miras respecto a los indios, como antes las había explicado a Rosa;
pero se estrelló contra las -preocupaciones de Valero sobre la raza indígena- preocupaciones
recogidas entre los habitantes de la frontera.
-Mejor sería- dijo el alférez, encendiendo un cigarro- que enseñases a hablar a los pájaros:
estos indios no se civilizarán jamás.
-¿Y yo?- preguntó Mariluán con orgullo.
-Eh, una golondrina no hace verano- replicó Juan.

Conclusión
Finalmente, podemos concluir que, por un lado, se cumple el “proyecto nacional” en sí,
porque los “opresores” no triunfan, lo que permitiría que la sociedad civilizada y educada
continúe su curso, sin “mayores” problemas, hacia una (re)construcción de nación e
identidad. Por otro lado, son el “proyecto nacional de Mariluán y reconocimiento de la
otredad” los que fracasan, y por lo cual este texto literario sería un ejemplo de “retroceso”
más que de “progreso o avance” en pos de la consolidación de Estado. En este sentido,
creemos que mientras no se hubiese reconocido la importancia de los araucanos, en dicho
proceso de reconstrucción, no se hubiera cumplido el proyecto nacional a cabalidad. Sin
embargo, esta novela contiene un aporte didáctico para el imaginario histórico de la nación,
que permite la creación de “buenos ciudadanos”, ya que Mariluán sería la representación
de lo que no se debe/puede hacer como proyecto.
Por otro lado, el destacar que el amor presente en la relación de Rosa con Mariluán afecta al
desarrollo patriótico, resulta primordial; ya que, como señala Sommer, las ficciones
fundacionales realzan precisamente esta relación: por un lado la novela romántica; por otro,
los cimientos nacionales de América Latina. Todo lo anterior radica en que el desarrollo de
éste tipo de novelas (de calidad) promoverían el desarrollo de la sociedad, es decir, que
permitirían conocer las historias y costumbres de América Latina, y que por lo tanto,
suscitarían el desarrollo cultural y social del momento en que fueron producidas.

Bibliografía
Sommer, D. (2004). “Ficciones fundacionales: las novelas nacionales de América latina”
Ediciones Fondo de Cultura Económica Ltda.: Bogotá, Colombia.
Blest, A. (2001). “Mariluán”. Facultad de Ciencias Sociales – Universidad de Chile: Santiago,
Chile.