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Filosofia

Probablemente el nombre Byung-Chul Han suene menos extranjero en Alemania que aquí.
No hay sitio más global en el mundo que las grandes universidades de los países centrales,
que rivalizan entre sí por ser la más multicultural. De origen coreano, el filósofo ByungChul se ha convertido en una celebridad universitaria en Berlín, donde reside, y a la vez, en
un bestséller que se mueve entre lo popular y lo culto. Su ensayo La sociedad del
cansancio (2012) va por la sexta edición en español; los contados ejemplares que llegaron
a Buenos Aires se agotaron en una semana.
La sociedad de la transparencia (2013), La agonía del Eros (2014) y el flamante En el
enjambre (2014) van camino a correr la misma suerte. Quizá sea porque entre las
principales preguntas que hoy repican por todo Internet –las primeras en Argentina y
otros países, como Alemania, según reveló esta semana un informe de Google– figuran:
Por qué estamos tan cansados, por qué estamos solos. El apunte es estadístico pero da una
dimensión del tono existencial de estos tiempos. Agotados, aislados. Tal vez el mismo
lectorado masivo que se vuelca a los best-séllers de autoayuda hoy esté leyendo obras de
diversas disciplinas, entre ellas la filosofía, con una búsqueda en clave existencial.
Doctorado con una tesis sobre Martin Heidegger, Byung-Chul es considerado por algunos
como el sucesor de Peter Sloterdijk por sus análisis corrosivos de la contemporaneidad,
aunque la relación con él sea enigmática, cuando no tensa.
¿Qué es lo que le otorgó notoriedad a este profesor que se había formado como metalúrgico
en Seúl antes de mudarse a Alemania para estudiar literatura y filosofía? Quizá, su
principal virtud sea la de asumir un lugar de enunciación arriesgado, el de polemista
incisivo, sitio ocupado brevemente por su maestro Peter Sloterdijk con su Reglas para el
parque humano . Precisamente, si existe un rasgo que permite poner en una serie todos
estos libros publicados por la española Herder, es que todos los textos parten de la crítica y
el comentario de autores precedentes bien conocidos. Byung-Chul toma autores y teorías
que han circulado extensamente, también en nuestro medio. Pone en cuestión los
conceptos de sociedad inmunitaria de Roberto Esposito, la sociedad disciplinaria y
biopolítica de Michel Foucault, las ideas de Giorgio Agamben sobre la desnudez, el
erotismo y la profanación, la teoría de Hanna Arendt sobre el rol del “homo laborans” en la
vida moderna y las meditaciones de Richard Sennett sobre el trabajo.
En segundo lugar, buena parte de sus ensayos breves están atravesados por dos categorías
de contornos algo imprecisos, como el binomio positividad/negatividad. Para Byung-Chul,
el exceso de positividad –esa fuerza que ahuyenta del seno de la sociedad cualquier
posibilidad de contradicción– es lo que caracteriza a la sociedad actual. La potencia de la
negatividad consiste en que las cosas sean experimentadas justamente por su contrario: el
emblema de la negatividad es Batleby , el personaje de Herman Melville que a toda tarea o
pedido responde con candor: “Preferiría no hacerlo”. Por el contrario, la sociedad positiva,
analiza Byung-Chul en La sociedad de la transparencia , no admite el sentimiento
negativo: “se olvida de enfrentarse al sufrimiento y al dolor, de darle forma” cuando, en

La adopción del psicoanálisis. ¿Será acaso que el lenguaje de las ciencias humanas se alejó tanto del hombre que ya no dice nada sobre su experiencia? La lectura que hace en La agonía del Eros del best-séller Cincuenta sombras de Grey . convertido en empresario de sí mismo. interpretados por el autor como fenómenos que impiden la verdadera acción. como ‘sistema de estado mínimo’. por otro lado ya no reclama nada a los mecanismos de control: “la explotación también es posible sin dominio”. Para todos ellos. como ‘administrador de la libertad’. Como se ve. el control ejercido por el panóptico digital. La sociedad disciplinaria caracterizada por Foucault ya no tiene lugar: el hombre. perdida en los vericuetos tecnicistas de otros autores. o la intimidad amenazada por las redes sociales. aquella que requiere de la actitud contemplativa. subraya. podemos arriesgar tempranamente cinco claves de lectura: 1. todo es iniciativa y proyecto. dice del filósofo francés: “Acepta sin crítica que el régimen neoliberal. y no de coacción. Sin embargo. dominada por el poder. en las que participamos voluntariamente y que nos esclavizan a tiempo completo. particularmente agudo en aquellos países donde más se encarnan las vanguardias tecnológicas: “en la sociedad del rendimiento. más productivo autoexplotándose hasta desfallecer. Byung-Chul acaba de salir de imprenta En el enjambre. las ideas sobre el poder sostenidas por el filósofo se ocupan de un aspecto menos opresivo que productivo. Otro de los síntomas del hombre contemporáneo es la depresión. es más eficaz. por ejemplo. le permite mostrar hasta qué punto la desaparición del otro en la pornografía y los imperativos de la salud y la vida sana (y el principio del rendimiento) . En La agonía de Eros el filósofo se propone explicar el actual declive del amor y del deseo y la sexualidad. en la que todo es posible. el lector se siente inmediatamente interpelado y comprendido en su desgracia e insatisfacción cotidianas: la hiperactividad y el multitasking. aún no distribuido en España. pero también el estrés que deriva de la autoexplotación. Se le escapa por completo la estructura de poder y coacción que hay en la proclamación neoliberal de la libertad”. no tiene ningún lugar el amor como herida y pasión”. el cine y la literatura devuelve a sus textos una escala humana. posibilita la libertad del ciudadano. Y esto es así porque si por un lado el hombre de hoy asocia su labor a una sensación de libertad. Estos son los “males de época” diagnosticados por Byung-Chul. En La sociedad de la transparencia parte de las conceptualizaciones del utopista Jeremy Bentham sobre el sistema del panóptico para explicar las nuevas formas de la vigilancia en la sociedad de control. Se podría creer que en esto sigue al último Foucault. “también el espíritu humano es un nacimiento con dolor”. la soledad y el aislamiento que ello implica.verdad. que se origina en la persecución desmesurada del éxito personal. Con sus textos. imposibilitándonos para ejercer cualquier acción común. sostiene. En él se ocupa de las modulaciones de la individualidad en medio de la colmena digital de conexiones.

sino también la erosión del otro. no hay ninguna experiencia erótica. en el infierno de lo igual. Jean Baudrillard. Esposito o Arendt. Byung-Chul tiene ideas propias y originales pero se sirve de la crítica filosófica de otros autores cuando esto le permite entrar en un tema y apropiarse de él. que no puede alcanzarse bajo el régimen del yo. Sostiene lo que la filosofia alemana no podría decir.. Por eso. El argumento adquiere su potencia de esa brevedad. que todo lo hace comparable con todo. Su prosa tiende al axioma. Es cierto que la cita no siempre es elegante pero en ciertos casos la referencia es obligada. de Marx? 5. al que la sociedad actual se asemeja cada vez más. La agonía de Eros parte de una crítica a la israelí Eva Illous y “esas teorías sociológicas” que desconocen que hoy está en marcha algo que ataca al amor más que la libertad sin fin o las ilimitadas variantes: “No sólo el exceso de oferta de otros otros conduce a la crisis del amor. Esta presupone la asimetría y exterioridad del otro”. Pero eso ya obligaría a un libro de cientos de páginas. El dinero. Y esto es así porque “El Eros se dirige al otro en sentido enfático. 2. que tiene lugar en todos los ámbitos de la vida y va unida a un excesivo narcisismo”.. cualquier singularidad de las cosas.dinamitan el amor y la sexualidad. No es sorpresivo que un autor de origen coreano utilice el mismo conjunto de autores que leemos en Argentina –Alain Badiou.. Vida y obra. La sociedad de la transparencia es un infierno de lo igual”. suprime cualquier rasgo de lo inconmensurable. parafraseando al filósofo palestino Edward Said. Su voz es la de un ventrílocuo. ¿No resuena allí la teoría sobre el “fetichismo de la mercancía”.. que muchas veces han dudado de que pueda haber algo más que objetos de estudio blindados “en el extranjero”. 4. A la manera de los gurúes de artes marciales. La sociedad de la transparencia es inaugurada por un pasaje de Peter Handke: “Vivo de aquello que los otros no saben de mí”. escribe. “Las cosas se tornan transparentes cuando se despojan de su singularidad y se expresan en la dimensión del precio. nos dicen sus editores. 3.. reservándose la interpretación final excluyente. Es evidente que la . La buena noticia es que ese recorte sea atractivo para los europeos. el nuevo peligro sería caer en el “occidentalismo” y creer en una imagen de Occidente estereotipada. No contesta los mails. también estrella de la academia estadounidense. También su lectura descentrada de la filosofía dominante. Byung-Chul no se hace presente. Agamben. Más aún. No es sólo la filosofía oriental la que opera en la obra de Byung-Chul. y retoma teorías de viejo cuño sin convocar a los autores que las forjaron ni la tradición que conllevan. ha dado contadas entrevistas y no respondió a nuestras gestiones.

“El imperativo de la transparencia hace sospechoso todo lo que no se somete a la visibilidad actual. de una belleza juvenil exótica. De su presencia queda la fotografía pixelada de las solapas. En ese mismo libro.frase caló en el filósofo. critica duramente aquello que denomina “el valor de exposición” en la sociedad actual. en uno de los capítulos que refieren a la fotografía. . En eso consiste su violencia”. sostiene.