You are on page 1of 34

10

Estudio de Transitorios Hidráulicos

Izquierdo Sebastian, J. Cabrera Marcet, E. Iglesias Rey, P.L.

10.1 Introducción

El diseño de una conducción o de un sistema de tuberías discurre por ciertas etapas bien definidas, -concepción inicial del proyecto, estudios de factibilidad, líneas generales del diseño y, finalmente, diseño detallado-. Las características principales del proyecto se basan en la función primaria del sistema que se pretende llevar a cabo, -abastecimiento de agua, alcantarillado, transporte de sustancias petroquímicas, etc.-, y están, en general, fuertemente condicionadas por restricciones sobre construcción y operación de tipo económico. Los timbrajes y materiales de las tuberías, así como el resto de componentes, se determinan usualmente en base a curvas de demanda que generan, de manera aproximada, situaciones estacionarias de flujos y presiones. Durante la elaboración del diseño, no obstante, el ingeniero profesional y prudente debe tener en consideración la posibilidad de que se materialicen determinadas circunstancias que pueden conducir a condiciones de operación inaceptables.

  • 10.1.1 ¿Qué son condiciones inaceptables?

Incluso en período de operación normal, los flujos a lo largo de las tuberías pueden cambiar debido a cambios en la demanda; las presiones también cambian, consecuentemente. Estos son acontecimientos sobre los que el diseñador y el operador tienen control. Sin embargo, pueden aparecer otros acontecimientos, como fallos de corriente eléctrica, que son totalmente inesperados; el diseñador debe también evaluar los riesgos que suponen tales situaciones y preveer debidamente la aparición de las situaciones inaceptables que acarrean. Ejemplos de situaciones inaceptables son las siguientes:

  • a) presiones demasiado altas que conducen a deformaciones permanentes y rupturas de la tubería y/o de sus componentes, daños en juntas, asientos y anclajes, goteo de la tubería provocando pérdidas, contaminación ambiental, peligro de fuego, etc.;

  • b) presiones demasiado bajas que pueden causar colapso de la tubería, filtraciones hacia el interior, contaminación del

líquido que conducen, peligro de incendio para ciertos líquidos si se introduce aire,

...

;

  • c) flujo inverso que puede producir daños a los anclajes de la bomba y a los motores, vaciado de depósitos y tanques de almacenamiento,

...

;

  • d) movimientos y vibraciones de la tubería que producen fatiga y fallo de soportes y conductos y peligro mecánico para equipos y estructuras adyacentes;

  • e) velocidades excesivamente bajas que, especialmente en líneas de conducción de sustancias viscosas, pueden favorecer la solidificación y consecuente obstrucción.

Estas condiciones inaceptables o fallos pueden ser creados con enorme facilidad por flujos transitorios rápidamente cambiantes en el interior de una tubería.

  • 10.1.2 Causas de flujos inestables y transitorios

Los flujos transitorios puede ser provocados de múltiples maneras: por el operador del sistema, por un acontecimiento externo, por la mala selección de una componente, por problemas que se generan de manera inadvertida y de forma lenta, etc.

Probablemente, la situación de peligro más común es la parada incontrolada de un grupo de bombeo debido a un fallo en la corriente eléctrica. Asociado con la parada de la bomba se encuentra también el fenómeno conocido como 'check

  • 435 ING. HID. APLICADA A LOS SISTEMAS DE DISTRIBUCIÓN DE AGUA

valve slam' o 'clapeteo de la válvula de retención'. El cierre rápido de una válvula motorizada a la salida de una bomba, puede tener consecuencias semejantes. Las válvulas y dispositivos similares, pueden también ser causantes de fluctuaciones no deseadas en flujos y presiones. Posiblemente, de entre los problemas producidos por los arranques de bombas, el más peligroso es el caso de las bombas sumergidas en pozo profundo con válvula de retención a nivel de suelo. El análisis de estos regímenes no estacionarios tiene, básicamente, interés preventivo. No cabe duda de que tales regímenes deben ser evaluados para evitar la realización de situaciones indeseadas, con frecuencia de proporciones destructivas, provocadas por acontecimientos imprevistos.

  • 10.1.3 Acontecimientos imprevistos

En el contexto de los transitorios hidráulicos, acontecimientos imprevistos son fundamentalmente circunstancias que provocan cambios en la situación estacionaria inicial. Ya conocemos algunos de tales acontecimientos. Sin embargo, además de situaciones que pueden suceder en un futuro inmediato, hay que tener también en cuenta aquellas que pueden ocurrir a lo largo de la vida de la instalación. Estos acontecimientos pueden clasificarse en controlados y externos o incontrolados. El diseñador y el operador de un sistema pueden tener cierta influencia o control sobre los acontecimientos controlables, como arranque de bombas y cierre de válvulas. Sin embargo, sobre los acontecimientos externos, como cortes de energía, tienen poca o ninguna influencia. Desafortunadamente la aparición de un acontecimiento externo no libera al diseñador de su parte de responsabilidad correspondiente, en el caso de que no haya previsto la situación diseñando una protección adecuada.

  • 10.1.4 Situaciones indeseadas

Los resultados son las situaciones indeseadas que pueden variar desde lo ligeramente inconveniente a lo desastroso. Un ejemplo de lo primero podría ser una caída temporal de presión o la interrupción momentánea de servicio de un abastecimiento de agua; ejemplos de lo desastroso pueden ser la destrucción de una estación de bombeo, un desastre medioambiental o una explosión e incendio, entre otras cosas. Entre los mayores desastres mejor conocidos pueden citarse los de la estación de bombeo de Lac Blanc-Lac Noir que quedó destruída durante una de la pruebas previas y donde murieron seis ingenieros, y la ruptura de la tubería forzada de alta presión en la planta hidroeléctrica de Oigawa en Japón. Existen diversos ejemplos bien documentados en la literatura de otras catástrofes parecidas. Algunas de las situaciones indeseadas no sólo son menos espectaculares, sino que se desarrollan de manera inadvertida y paulatina. Los ejemplos de polución son característicos; polución del líquido por filtraciones exteriores o polución del medio ambiente por pérdidas inadvertidas. Estas situaciones indeseadas son sólo síntomas de problemas de ingeniería. Los problemas, como sabemos, son presiones excesivamente altas, presiones excesivamente bajas, etc.

  • 10.1.5 Posibilidad de realización

La posibilidad de realización de situaciones indeseadas tiene dos facetas: ¿cuál es la probabilidad de que un tal imprevisto aparezca, y, de aparecer, ¿cómo proteger el sistema adecuadamente? Estas dos preguntas generan, a su vez, otras dos: ¿dónde reside la responsabilidad de asegurar que el sistema ha sido diseñado dentro de un marco aceptable de seguridad, y ¿quién decide lo que constituye un marco aceptable de seguridad? O, recíprocamente, ¿qué es un riesgo aceptable? Estos son temas muy subjetivos que sólo la estadística, a veces, se encarga de objetivar. Por otra parte, en algunas industrias, como plantas nucleares e industrias de transporte y almacenamiento de sustancias tóxicas, el proceso de evaluación de riesgos está institucionalizado con cuerpos legales que perfilan estándares y líneas de actuación con claridad. En el campo de los recursos del agua ocurre lo mismo con respecto a la calidad de la misma. Además, es frecuente la situación en que hay que equilibrar la probabilidad de que un acontecimiento ocurra y el coste de reducir o eliminar sus consecuencias. Dentro de las restricciones legales, morales y económicas, el ingeniero tiene la responsabilidad de diseñar y operar con su sistema de manera que como consecuencia de un transitorio no se presente ninguna de las situaciones indeseables. Debe considerar los casos de operación normal y anormal y asegurarse de que la evaluación de riesgos sea lo suficientemente amplia como para ser actualizada con los cambios que se produzcan. Para disponer de una base de enjuiciamiento a la hora de formular las estrategias adecuadas para evitar los desastres potenciales referidos resulta de enorme ayuda conocer qué sucede realmente cuando un flujo se inicia o se interrumpe.

ESTUDIO DE TRANSITORIOS HIDRÁULICOS

435

10.1.6 ¿Qué sucede cuando un flujo se inicia o interrumpe?

De manera simplificada, lo que ocurre es que un sistema que inicialmente está en un cierto equilibrio, es afectado por una perturbación, que lo hace evolucionar hasta que alcanza un segundo equilibrio.

E STUDIO DE T RANSITORIOS H IDRÁULICOS 435 10.1.6 ¿Qué sucede cuando un flujo se inicia
E STUDIO DE T RANSITORIOS H IDRÁULICOS 435 10.1.6 ¿Qué sucede cuando un flujo se inicia
E STUDIO DE T RANSITORIOS H IDRÁULICOS 435 10.1.6 ¿Qué sucede cuando un flujo se inicia
E STUDIO DE T RANSITORIOS H IDRÁULICOS 435 10.1.6 ¿Qué sucede cuando un flujo se inicia

Figura 10.1 Una perturbación provoca un transitorio entre dos estados.

El primer equilibrio es, normalmente, el estado de régimen, el estado de funcionamiento normal para el que se diseñó la instalación; el origen de la perturbación es diverso, siendo una causa frecuente e importante la caída de energía eléctrica; mientras que el equilibrio segundo puede oscilar desde una ligera inconveniencia hasta una catástrofe de gran magnitud en pérdida de inversiones, origen de daños y perjuicios e incluso pérdidas de vidas humanas. Siendo la perturbación el elemento que desvía a un sistema de su situación de trabajo interesa conocer con la mayor precisión

¿Dónde se inicia? ¿Cómo se propaga? ¿Cómo actúa? ¿Cómo es modificada por los elementos de la conducción?

Las respuestas a estas preguntas, que se analizan en este capítulo, permiten, en definitiva, conocer los efectos de las perturbaciones en un sistema y tener, por tanto, una base de enjuiciamiento que permita o bien asumir los riesgos a que está sometido o bien diseñar las estrategias de protección que precise. Estos aspectos, es decir, respuestas a preguntas como

¿Cuáles son sus efectos? ¿Cuál es la sensibilidad del sistema a sus efectos? ¿Cómo pueden ser mitigados sus efectos si es necesario?

son considerados en el siguiente capítulo.

10.2 Perturbaciones en un sistema hidráulico

En lo sucesivo, consideraremos exclusivamente tuberías de sección circular no necesariamente constante. El estado del sistema fluido-tubería viene descrito, como es sabido, por ciertas magnitudes o funciones, cuyos valores varían espacial y temporalmente.

Tabla 10.1 Variables y magnitudes que describen un sistema hidráulico.

MAGNITUDES

VARIABLES

Presiónp(x,t)

x, espacio

Altura piezométricaH(x,t) Velocidadv(x,t) CaudalQ(x,t) Sección de la tuberíaS(x,t) Densidad del fluidoρ(x,t)

t, tiempo

  • 435 ING. HID. APLICADA A LOS SISTEMAS DE DISTRIBUCIÓN DE AGUA

La aparición de la variable tiempo, respecto de los problemas estacionarios, hace que los regímenes transitorios sean de estudio más complejo. En los transitorios hidráulicos en tuberías, en general, solo los efectos longitudinales tienen relevancia, por lo que la variable espacial es unidimensional y magnitudes como la velocidad miden el valor promedio en la sección correspondiente al punto considerado. Cuando se aplican las Leyes Fundamentales de la Mecánica de Fluidos a un elemento diferencial de tubería como el de la Figura 2, balances elementales de masa y energía permiten obtener las ecuaciones básicas que gobiernan a estas magnitudes. Estas ecuaciones son, respectivamente,

ECUACIÓN DE CONTINUIDAD

1 dS 1 d ρ ∂ V + + = 0 (10.1) s dt ρ dt
1
dS
1
d ρ
∂ V
+
+
= 0
(10.1)
s
dt
ρ
dt
∂ x

ECUACIÓN DE MOVIMIENTO

1 dV ∂ H + F + = 0 (10.2) r g dt ∂ x
1
dV
∂ H
+
F
+
= 0
(10.2)
r
g
dt
∂ x

Figura 10.2 Elemento diferencial de volumen.

10.2.1 ¿Cómo se propaga la perturbación?

Observemos con especial detalle ahora la ecuación de continuidad. Sus términos presentan un mensaje claro: existe variación espacial de la velocidad, en la medida en que existe variación temporal de la sección de la tubería, y/o de la densidad del fluido. O en otras palabras, la velocidad no es la misma en todos los puntos de la tubería, en la medida en que el conducto se ensancha o comprime proporcionando temporalmente cierta capacidad de almacenamiento o de evacuación más rápida, y/o el fluido se dilata o comprime haciéndose más o menos denso. Así pues, si las variaciones de sección y densidad son nulas o despreciables, es decir, si tubería y fluido son rígidos, no habrá variación espacial de la velocidad, es decir, la velocidad será la misma en todos los puntos. En tal caso, el fluido

ESTUDIO DE TRANSITORIOS HIDRÁULICOS

435

se desplazará de manera compacta, como si se tratase de un sólido rígido. Por el contrario, cuando sección y densidad varían con el tiempo, tubería y fluido ponen en evidencia sus propiedades elásticas, todos los términos de la ecuación de continuidad son importantes, y la velocidad del fluido no es la misma en todos los puntos de la tubería. Un transitorio hidráulico en el que los efectos elásticos no son relevantes puede ser analizarado utilizando el llamado modelo rígido. Por contra, cuando los efectos elásticos son relevantes, se debe utilizar la ecuación de continuidad completa, y entonces se dice que el análisis del transitorio se lleva a cabo mediante el modelo elástico.

Tabla 10.2 Modelos rígido y elástico.

dS d ρ , = 0 ≠ 0 dt dt PROPIEDAD rigidez elasticidad ECUACION DE ∂
dS
d
ρ
,
= 0
≠ 0
dt
dt
PROPIEDAD
rigidez
elasticidad
ECUACION DE
∂ V
1
dS
1
d ρ
∂ V
= 0
+
+
= 0
CONTINUIDAD
∂ x
S
dt
ρ
dt
∂ x
MODELO
RIGIDO
ELASTICO

Desde el punto de vista del modelo rígido el fluido es incompresible y la tubería indeformable. Para este modelo, una perturbación se propaga de manera instantánea, de modo que su efecto se siente al mismo tiempo en toda la conducción. Ante una apertura instantánea de una válvula, por ejemplo, el modelo rígido "permite" al líquido ponerse en movimiento de manera compacta y acelerarse en bloque en la tubería. Esta es una simplificación de la realidad que puede ser útil en algunos casos. El punto de vista del modelo elástico considera el comportamiento real de fluido y tubería. Un cambio de presión en un punto o sección recta de la conducción provoca un cambio de densidad en el fluido y/o una deformación del conducto en ese punto. Esto hace que las partículas del fluido cambien de posición juntándose o separándose. El desequilibrio producido afecta a las partículas contiguas que a su vez cambian de posición y hacen que los cambios de presión y densidad se transmitan a lo largo del sistema fluido-conducción. La compresibilidad del fluido y la deformabilidad del material hacen que las partículas tarden cierto tiempo en ajustar su posición, por lo que la pertubación se transmite a velocidad finita, de modo que su efecto se deja sentir en puntos alejados de donde se provocó la perturbación de una manera espaciada, no instantáneamente. La velocidad de propagación de la perturbación en el medio fluido-tubería se conoce con el nombre de celeridad. Cuanto menor es la rigidez de la tubería y/o el fluido es más compresible, las partículas tardan más en ajustar sus posiciones a los cambios producidos, y la perturbación se propaga con celeridad menor.

Celeridad de una onda de presión.

La primera referencia histórica al estudio de la celeridad o velocidad de propagación de una onda en un medio está en

Newton. En su obra Principia (1687) publica unas mediciones sobre el valor de la velocidad del sonido. A partir de los fogonazos de un cañón lejano midió dicha velocidad asignándole el valor correcto de 1140 ft/seg , unos 343 m/seg. Sin embargo, en su interpretación analítica cometió un importante desliz al suponer que la perturbación acústica se transmitía en el aire de manera isoterma cuando, en realidad, ahora lo sabemos, es adiabática. Intuyó correctamente la relación entre la celeridad del sonido, a, y la elasticidad del medio, K, de acuerdo con la expresión:

K a = ρ
K
a =
ρ

donde ρ es la densidad del aire. El módulo elástico K, viene definido por la relación:

dp K = dρ/ρ
dp
K
=
dρ/ρ

en donde dp representa una variación de presión (causa), a la que le corresponde una variación unitaria de densidad, dρ/ρ (efecto).

  • 435 ING. HID. APLICADA A LOS SISTEMAS DE DISTRIBUCIÓN DE AGUA

Se puede justificar muy fácilmente que para un gas perfecto, como se supone es el aire, el módulo elástico K viene dado por las relaciones:

K = p ⎫ T ⎪ ⎬ K = γ p ⎪ ⎭ s
K
= p ⎫
T
K
= γ p ⎪ ⎭
s

en función de que la evolución sea isoterma (temperatura T = cte) o adiabática (entropía S = cte), donde γ es la relación de calores específicos a presión y volumen constantes (1.4 para el aire). Por tanto, con la incorrecta hipótesis de Newton, la celeridad del pulso infinitesimal de presión, o celeridad de la onda, resultaba ser:

a =

T ρ = K ρ p = RT
T
ρ
=
K
ρ
p
=
RT

Teniendo en cuenta el valor de la constante R para el aire (R = 287 Nw.m/Kg 0 K) y la temperatura del medio (por ejemplo, t = 20 0 C T = 293 0 K ), obtenía un valor:

a =

a = 287 x 293 m/seg = 290 m/seg

287 x 293 m/seg = 290 m/seg

que adolece de un error por defecto del orden del 20%, que Newton justificó astuta pero incorrectamente "recurriendo" a la humedad y las partículas de polvo existentes en el aire. Hubo que esperar más de 125 años para que Laplace (1816), en sus "Annales de Chimie et de Physique" modificara la expresión propuesta por Newton, considerando el módulo elástico adiabático K S , y resultando para la velocidad del sonido la expresión expresión:

a = γRT
a =
γRT

que, para los valores numéricos anteriores, da un valor de 343 m/seg, totalmente coincidente con el valor experimental de Newton. Entre ambos eventos históricos Euler (1759) elaboró la ecuación de propagación de ondas:

2 2 ∂ u ∂ u 2 = a 2 2 ∂ t ∂ x
2
2
u
u
2
=
a
2
2
t
x

en donde u es la variable que mide la magnitud física que se propaga simultáneamente en el espacio (x) y en el tiempo (t). Ya con posterioridad a la notable contribución de Laplace, Helmholtz (1848) da una explicación al por qué una perturbación en el seno del agua confinada en una tubería, se transmite más lentamente que cuando el agua no tiene ningún contorno que la almacene. Atribuyó, correctamente, esta mayor lentitud a la elasticidad de las paredes de la conducción. Es, sin embargo, Korteweg (1878) quien proporciona la primera formulación correcta de la celeridad de una onda de presión incluyendo los efectos elásticos de fluido y tubería. La expresión dada por Korteweg es:

a 1 = DK a 0 1 + eE
a
1
=
DK
a
0
1 +
eE

donde a 0 es la velocidad de propagación de la perturbación en el medio no confinado, y a la velocidad en la conducción. En esta expresión, además del módulo elástico K ya definido, que para el caso de líquidos no precisa diferenciación entre isotermo o adiabático, intervienen las características de la conducción a través de su diámetro (D), espesor (e) y módulo elástico de Young (E). La expresión para la celeridad propuesta por Korteweg continúa plenamente vigente en nuestros días. Al expresar a 0 en función de K y ρ se tiene

a =

. 1 + D e K E ρ K
.
1 +
D
e
K
E
ρ
K

(10.3)

Cuando se particulariza esta expresión para el agua (K = 2,74 x 10 9 Nw/m 2 , ρ = 1000 Kg/m 3 ), se obtiene:

ESTUDIO DE TRANSITORIOS HIDRÁULICOS

435

a =

1440 m/seg = 2.074 10 9 D 1 + E e ⋅
1440 m/seg =
2.074 10
9 D
1 +
E
e
9900 (10.4) 48.3 + C D e ,
9900
(10.4)
48.3 + C
D
e
,

donde la constante C toma valores distintos para materiales distintos.

Estas expresiones de la celeridad merecen unos comentarios importantes.

  • a) La expresión (10.4) muestra con claridad, por ejemplo, cómo al aumentar la elasticidad de la tubería, -lo que equivale a aumentar el valor de C-, la celeridad es más baja. Análogamente a menor elasticidad del material corresponde mayor celeridad. La tabla siguiente proporciona valores o rangos de valores del coeficiente C para algunos materiales.

Tabla 10.3 Valores del coeficiente C de la fórmula (10.4).

MATERIAL

COEFICIENTE C

Acero

0.5

Fundición gris

1

Amianto-cemento

5 ÷ 6

PVC

20 ÷ 25

  • b) También, diámetro y espesor tienen un papel interesante. El cociente diámetro/espesor es un indicativo de la rigidez del sistema. Un tubo de gran diámetro y/o pequeño espesor es mucho más suceptible a contracciones y expansiones. Recíprocamente, a cociente diámetro/espesor pequeño corresponde una estructura muy rígida poco capaz de deformarse y, consecuentemente, celeridad mayor, es decir, mayor velocidad de propagación de las perturbaciones. Es el límite, es decir, velocidad de propagación infinita, lo que constituye la base del modelo rígido. Las Figuras 10.3, 10.4 y 10.5 presentan gráficas de la celeridad en función de este cociente, para distintos materiales.

  • c) Para fluidos distintos del agua, -consecuentemente con valores distintos de K y ρ-, se debe aplicar la expresión de Korteweg. Debe notarse que el agua con aire disuelto o en forma de burbujas o con partículas sólidas en suspensión tiene valores de K y ρ distintos, por lo que es también esta expresión la que debe ser aplicada. Es importante observar que la celeridad del agua en un tubo puede variar de forma muy notable incluso ante la presencia de pequeñas cantidades de aire disuelto. La Figura 10.6 proporciona valores de la celeridad a distintas presiones en función del aire disuelto para tubería de acero y un cociente diámetro/espesor igual a 20.

E STUDIO DE T RANSITORIOS H IDRÁULICOS 435 a = 1440 m/seg = 2.074 10 9

Figura 10.3 Celeridad para distintos materiales

  • 435 ING. HID. APLICADA A LOS SISTEMAS DE DISTRIBUCIÓN DE AGUA

435 I NG . H ID . APLICADA A LOS S ISTEMAS DE D ISTRIBUCIÓN DE

Figura 10.4 Celeridad para distintos materiales

435 I NG . H ID . APLICADA A LOS S ISTEMAS DE D ISTRIBUCIÓN DE

Figura 10.5 Celeridad para distintos materiales.

ESTUDIO DE TRANSITORIOS HIDRÁULICOS

435

E STUDIO DE T RANSITORIOS H IDRÁULICOS 435 Figura 10.6 Celeridad para tubería de acero, ratio

Figura 10.6 Celeridad para tubería de acero, ratio D/e=20 y distintos contenidos de aire a distintas presiones.

Resumen

Dos modelos, el rígido, -conocido también como oscilación en masa-, y el elástico, -denominado golpe de ariete-, permiten analizar los transitorios hidráulicos. Para el rígido una perturbación se propaga instantáneamente, mientras que

para el elástico lo hace a velocidad finita, la celeridad de las ondas de presión.

10.2.2 ¿Cómo actúa la perturbación?

La actuación de la perturbación también es descrita de manera distinta por los modelos rígido y elástico.

a) Modelo rígido. Para el modelo rígido, la incompresibilidad del fluido y la indeformabilidad de la conducción hacen que la ecuación de continuidad se escriba así:

∂ V = 0 (10.5) ∂ x
V
= 0
(10.5)
x

Para el modelo elástico, la utilización de propiedades físicas conocidas y el hecho de que los términos convectivos sean despreciables frente a los demás, permiten que se escriba (Chaudhry (1987)) de esta forma:

2 a ∂ V ∂ H + = 0 (10.6) g ∂ x ∂ t
2
a
∂ V
∂ H
+
= 0
(10.6)
g
∂ x
∂ t

Es interesante observar que esta ecuación puede transformarse en la ecuación de continuidad del modelo rígido por dos circunstancias. Por un lado, si la perturbación es muy lenta, es decir, si la variación de altura piezométrica con el tiempo es muy pequeña, la parcial de H respecto a t es despreciable, y la ecuación, una vez simplificada, es la del modelo rígido. Por otra parte, si la celeridad es muy grande, -para una perturbación instantánea es infinita-, la parcial de V respecto a x debe ser muy pequeña, -0 en el límite-. De nuevo tenemos la ecuación de continuidad del modelo rígido. La ecuación de continuidad para el modelo rígido (10.5) tiene una interpretación obvia. La velocidad es independiente de x, es decir, la velocidad es la misma para todos los puntos. Por tanto, es solo función del tiempo

V = V(t) (10.7)
V = V(t)
(10.7)

La ecuación de movimiento (10.2) también admite expresiones diferentes. En ambos casos, la utilización de la expresión de Darcy permite escribir el término de las pérdidas como

V V = f F r (10.8) 2D
V
V
= f
F r
(10.8)
2D
  • 435 ING. HID. APLICADA A LOS SISTEMAS DE DISTRIBUCIÓN DE AGUA

Para el modelo rígido la ecuación de movimiento (10.2) no cambia formalmente. Sin embargo, debe notarse que ahora la derivada de V respecto a t es una derivada ordinaria y no la derivada total como era en la ecuación original, ya que, como pone de manifiesto (10.7), V no depende de x.

∂ H + = 0 . (10.9) ∂ x
∂ H
+
= 0 .
(10.9)
∂ x

1

dV

f

V

V

 

+

g

dt

D

2g

V

t

+ g

H

x

+ f

V

Para el modelo elástico la ecuación de movimiento, al despreciar de nuevo los términos convectivos, se escribe

V = 0 (10.10) 2D
V
= 0
(10.10)
2D

Para una línea de corriente, la ecuación de movimiento para el modelo rígido expresa la variación espacial de la altura piezométrica como una función exclusivamente del tiempo,

∂ H = Φ (t) , ∂ x
∂ H
=
Φ
(t) ,
∂ x

donde:

Φ (t) = -

- dV f V V 1 dt D 2g g ,
-
dV f
V V
1
dt
D 2g
g
,

es decir, constante respecto a x. Por tanto, la altura piezométrica es en cada instante una función lineal de x,

H(x, t) = H( x , t) + Φ (t) ⋅ (x - x ) 0
H(x, t) = H(
x
, t) +
Φ
(t)
(x -
x
)
0
0
es decir, la línea de alturas piezométricas se representa en todo momento mediante una línea recta.
La expresión completa para H(x,t) es
L
V
V
L
dV
H(x, t) = H(
x
, t) - f
-
.
0
D
2g
g
dt

La interpretación para esta expresión es clara cuando se la rescribe

L V V L dV H( x , t) = H(x, t) + f + .
L
V
V
L
dV
H(
x
, t) = H(x, t) + f
+
.
(10.11)
0
D
2g
g
dt

La energía potencial del fluido (Figura 10.7) en forma de altura piezométrica en x 0 se invierte entre x 0 y x en tres aspectos. Parte es energía potencial remanente en el punto x. Y el resto se distribuye en: energía cinética que permite acelerar al fluido y energía que es disipada por efecto de la fricción. Si la altura piezométrica de uno o los dos extremos de la conducción varía, la línea de altura piezométrica entre ellos se ajusta constantemente a una línea recta. Por ejemplo si en el punto aguas arriba hay un pequeño depósito, instantáneas sucesivas de la línea de alturas piezométricas del sistema, producidas tras abrir una válvula situada en el extremo aguas abajo, son las que se representan en la Figura 10.8.

ESTUDIO DE TRANSITORIOS HIDRÁULICOS

435

E STUDIO DE T RANSITORIOS H IDRÁULICOS 435 Figura 10.7 Interpretación de la ecuación de movimiento

Figura 10.7 Interpretación de la ecuación de movimiento (modelo rígido).

E STUDIO DE T RANSITORIOS H IDRÁULICOS 435 Figura 10.7 Interpretación de la ecuación de movimiento

Figura 10.8 Líneas sucesivas de alturas piezométricas (modelo rígido).

El transitorio consiste en el paso gradual desde cierta condición inicial, -por ejemplo válvula recién abierta-, hasta la condición de régimen. Durante el transitorio la aceleración del fluido va siendo menor conforme va siendo alcanzada la velocidad de régimen. Mientras tanto, las pérdidas, -proporcionales al cuadrado de la velocidad-, van aumentando. En los casos en que eventualmente se alcanza el régimen permanente y no hay variación temporal de la velocidad, el término cinético es nulo y la diferencia total de alturas piezométricas se disipa completamente en pérdidas.

b) Modelo elástico. Las cosas son bastante más complejas para el modelo elástico, que no hace uso de las simplificaciones del rígido. Las ecuaciones que lo describen constituyen un sistema acoplado no lineal de ecuaciones en derivadas parciales de tipo hiperbólico que no puede ser resuelto de forma cerrada, salvo que se consideren otras simplificaciones.

2 a ∂ V ∂ H + = 0 (10.12) g ∂ x ∂ t ∂
2
a
∂ V
∂ H
+
= 0
(10.12)
g
∂ x
∂ t
∂ V
∂ H
V
V
+ g
+ f
= 0
(10.13)
∂ t
∂ x
2D

Por ejemplo, si se ignora el término de las pérdidas el sistema es lineal y puede ser resuelto analíticamente. De hecho, derivando la ecuación de continuidad respecto a t y la de movimiento respecto a x y restándolas, se obtiene la conocida ecuación de ondas para la altura piezométrica.

2 2 ∂ H ∂ H 2 a - = 0. 2 2 ∂ x ∂
2
2
H
H
2
a
-
= 0.
2
2
x
t
  • 435 ING. HID. APLICADA A LOS SISTEMAS DE DISTRIBUCIÓN DE AGUA

Durante un transitorio elástico la línea de alturas piezométricas no es recta en general, ya que la elasticidad de las paredes y la compresibilidad del fluido permiten velocidades distintas en puntos distintos y, por tanto, variaciones no lineales de la altura piezométrica. Por ejemplo, los fotogramas de la Figura 10.9 corresponden a los primeros momentos del transitorio que se origina en una conducción presurizada cuando se produce una rotura de la tubería por su punto medio.

435 I NG . H ID . APLICADA A LOS S ISTEMAS DE D ISTRIBUCIÓN DE

Figura 10.9 Alturas sucesivas tras una rotura de tubería.

Como puede verse en la figura anterior, es posible encontrar variaciones localizadas de presión muy bruscas. La magnitud de la variación de presión puede ser relacionada con la variación de velocidad del fluido a través de la llamada expresión del pulso de Joukowski o de Allievi.

Pulso de Joukowski o de Allievi

Junto con la celeridad de la onda, el otro parámetro que caracteriza al modelo elástico es el pulso de Joukowski [1900] o de Allievi (1903). Este parámetro expresa como incremento de presión, p, el efecto causado por un determinado cambio en velocidad, V, o recíprocamente.

435 I NG . H ID . APLICADA A LOS S ISTEMAS DE D ISTRIBUCIÓN DE

Figura 10.10 Celeridad de la onda.

Consideremos en una tubería recta simple un punto aguas abajo del cual se ha producido un cambio en el caudal, o lo que es lo mismo en la velocidad del fluido, y como consecuencia una onda de presión viaja hacia aguas arriba, es decir hacia la izquierda en la Figura 10.10a), a una velocidad a relativa al fluido. La velocidad relativa respecto a las paredes de la tubería es a - V. Asociando el sistema de referencia a la onda de presión que viaja aguas arriba, se tiene una situación estacionaria, Figura 10.10b), equivalente a la situación transitoria de a). Los nuevos valores de las magnitudes aparecen en la Figura

ESTUDIO DE TRANSITORIOS HIDRÁULICOS

435

Cuando se aplica la segunda ley de Newton al volumen de control de la Figura 10.10b) se tiene que la fuerza neta

sobre el volumen de control

p A

(10.14)

es igual a la variación de la cantidad de movimiento

m ((a + V) - a) ) = m ⋅ ∆V

(10.15)

donde m expresa la variación de masa. Para la gran mayoría de líquidos conducidos por tuberías la variación de

velocidad, V, es despreciable frente a la celeridad de la onda. Consecuentemente, la variación de masa en el volumen de

control es ρAa. Al igualar (10.14) y (10.15) y dividir por A, se obtiene

∆p = - ρ a ∆V (10.16)
∆p = - ρ a ∆V
(10.16)

donde el signo menos pone de manifiesto que conforme la perturbación se desplaza aguas arriba aumentando el caudal (la

velocidad), la presión experimenta una reducción. A veces, interesados solo por la magnitud del cambio, se utiliza la

expresión sin signo. Cuando se trabaja con altura piezométrica en vez de con presión, se tiene al dividir (10.16) por ρg la

otra forma con que, con frecuencia, se expresa el valor del pulso de Joukowski:

H = -

a

V

(10.17)

 

g

La expresión (10.16) permite obtener la fórmula de la celeridad de Korteweg cuando se realiza un balance de volúmenes

que iguala el volumen de fluido a velocidad inicial V 0 entrante (e ) a una tubería de longitud L con la suma de volúmenes

extra generados por la tubería al expandirse (1 ) y por el fluido al comprimirse (2 ). Haciendo uso de conceptos básicos

de la Mecánica de Fluidos y de la Elasticidad se tiene:

E STUDIO DE T RANSITORIOS H IDRÁULICOS 435 Cuando se aplica la segunda ley de Newton
 

e

= Q

0

t =

(

V

0

A

)

L

=

V

0

A L

;

 

a

a

   

= L

π D

 

D = L

π

D

D

∆σ

 
 

1

 

2

 

2

E

= ...

(10.18)

= L

π

D

D

D

p

=

L

π

D

2

D

p ;

   

2

2eE

4

eE

 

2

=

p

K

=

L

A

K

p .

 

(10.19)

 
 

V 0

A L

=

p A L ⎜ ⎛ 1

 

+

D

⎟ ⎞

 

a

K

 

eE

.

Igualando se tiene

E STUDIO DE T RANSITORIOS H IDRÁULICOS 435 Cuando se aplica la segunda ley de Newton

Teniendo presente que p = ρaV 0 según (10.16) y operando, resulta (10.3).

Resumen

  • a) Para el modelo rígido la velocidad es la misma en todos los puntos de una tubería uniforme y la línea de alturas piezométricas es siempre recta.

  • b) Para el modelo elástico puntos distintos de una tubería (incluso uniforme) pueden presentar velocidades diferentes del fluido y la línea de alturas piezométricas reproduce variaciones localizadas de presión que pueden ser bastante bruscas. La brusquedad de una tal variación está relacionada con el cambio de velocidad mediante la expresión del pulso de Joukowski o de Allievi.

10.2.3 ¿Dónde se inicia y cómo es modificada la perturbación?

Los modelos rígido y elástico llevan, -cada uno a su manera-, uno de forma más simple pero menos real, el otro de forma

más compleja pero más ceñida a la realidad, la gestión de las ondas, pulsos de presión o perturbaciones que viajan por un

  • 435 ING. HID. APLICADA A LOS SISTEMAS DE DISTRIBUCIÓN DE AGUA

sistema. Pero estas perturbaciones son generadas por determinados elementos presentes en el sistema y son modificadas

(reflejadas, absorbidas, amortiguadas, amplificadas, etc.) por otros elementos. Por ejemplo, los propios conductos con la

resistencia que ofrecen al paso del fluido amortiguan tales pulsos.

Pero hay otros elementos, (bombas, válvulas, conexiones, orificios de descarga lateral, etc.) situados en los extremos

de los conductos que generan y modifican tales perturbaciones. El comportamiento de estos elementos puede ser descrito

por ciertas ecuaciones denominadas condiciones de contorno. Estas condiciones de contorno son imprescindibles para

tener bien definido el análisis de un transitorio hidráulico, es decir, para tener un problema bien planteado.

En general, la descripción del comportamiento de los elementos no es sencilla y se emplean modelos de parámetros

concentrados o modelos basados en el régimen estacionario, junto con algunas simplificaciones, para construir

modelizaciones aproximadas, pero útiles, de tales elementos. La siguiente clasificación se debe a Evangelisti (1969).

Condiciones de contorno no dinámicas autónomas.

a) Conexión. Por ejemplo, el comportamiento de una conexión es sencillo de describir si se desprecian las pérdidas en

la conexión.

Figura 10.11 Conexión simple.
Figura 10.11 Conexión simple.

En los puntos A y B las presiones coinciden y lo mismo sucede con los caudales, por lo que la relación de las

velocidades del fluido en A y B es la inversa de las secciones rectas de ambos tramos.

V V A B H = H , Q = Q , = (10.20) A B
V
V
A
B
H
= H
,
Q
= Q
,
=
(10.20)
A
B
A
B
S
S
A
B

b) Elemento de altura fija. El comportamiento de un elemento de altura fija, como un gran depósito, también es

sencillo.

435 I NG . H ID . APLICADA A LOS S ISTEMAS DE D ISTRIBUCIÓN DE
435 I NG . H ID . APLICADA A LOS S ISTEMAS DE D ISTRIBUCIÓN DE

Figura 10.12 Elemento de altura fija

A la entrada a un gran depósito la presión, o la altura piezométrica, puede suponerse constante si se desprecian las

pérdidas en el entroque.

= H A H (10.21) dep
=
H A
H
(10.21)
dep

c) Válvulas de retención. El comportamiento de las válvulas de retención es realmente muy complejo, dadas las

características dinámicas de estos dispositivos. No obstante, el comportamiento de una válvula de retención que actúe de

manera ideal puede ser descrito así: debe estar abierta cuando existe flujo en el sentido permitido y cerrada en caso

contrario.

435 I NG . H ID . APLICADA A LOS S ISTEMAS DE D ISTRIBUCIÓN DE

Figura 10.13 Válvula de retención.

ESTUDIO DE TRANSITORIOS HIDRÁULICOS

435

Cuando está abierta, los caudales en los puntos A y B coinciden y lo mismo las alturas piezométricas si las pérdidas a

válvula abierta son despreciables.

Q = Q , H = H . (10.22) A B A B
Q
= Q
,
H
=
H
.
(10.22)
A
B
A
B

Cuando está cerrada, los caudales tanto en A como en B son nulos.

Q = Q = 0 . (10.23) A B
Q
= Q
= 0 .
(10.23)
A
B

d) Válvula motorizada. Una válvula motorizada parcialmente cerrada que no es maniobrada, representa simplemente una

pérdida localizada, que será tanto mayor cuanto más cerrada esté la válvula.

E STUDIO DE T RANSITORIOS H IDRÁULICOS 435 Cuando está abierta, los caudales en los puntos

Figura 10.14 Válvula motorizada.

La caída de altura piezométrica es proporcional al cuadrado del caudal o de la velocidad del fluido.

- H = C Q Q . H B (10.24) A v
-
H
=
C
Q
Q
.
H B
(10.24)
A
v

La constante de proporcionalidad depende del grado de apertura de la válvula. Naturalmente válvulas distintas tienen

valores distintos para la constante correspondiente a un mismo grado de apertura. En el Capítulo 7 pueden encontrarse

valores del coeficiente de pérdidas para distintas válvulas.

A las condiciones de contorno descritas se las llama condiciones de contorno no dinámicas porque no dependen de

la evolución del transitorio, como pone de manifiesto el hecho de que se expresan con solo relaciones algebraicas.

Además, se las llama condiciones de contorno autónomas porque no dependen del tiempo.

Condiciones de contorno no dinámicas no autónomas

Si una válvula es maniobrada durante un tiempo de maniobra T M , su grado de apertura varía con el tiempo mediante

una ley dada, τ(t). Para cada instante se debe calcular el grado de apertura, τ; a partir del grado de apertura, la constante

correspondiente, C v , y, conocida la constante, la caída de altura piezométrica se expresa como proporcional al cuadrado del

caudal.

Una válvula maniobrando es un ejemplo de condición de contorno no dinámica no autónoma, pues está expresada

por una relación algebraica que depende del tiempo.

E STUDIO DE T RANSITORIOS H IDRÁULICOS 435 Cuando está abierta, los caudales en los puntos
E STUDIO DE T RANSITORIOS H IDRÁULICOS 435 Cuando está abierta, los caudales en los puntos
E STUDIO DE T RANSITORIOS H IDRÁULICOS 435 Cuando está abierta, los caudales en los puntos
E STUDIO DE T RANSITORIOS H IDRÁULICOS 435 Cuando está abierta, los caudales en los puntos

Figura 10.15 Maniobra de una válvula en un tiempo T M .

Condiciones de contorno dinámicas

a) Depósito de altura variable. Un pequeño depósito cuyo nivel de agua, z, varía de manera no despreciable con el

caudal entrante o saliente, Q, se modeliza mediante la ecuación diferencial resultante de igualar la variación temporal de

volumen del depósito con el volumen de agua que entra o sale por unidad de tiempo.

  • 435 ING. HID. APLICADA A LOS SISTEMAS DE DISTRIBUCIÓN DE AGUA

dz Q = - (10.25) dt S
dz
Q
= -
(10.25)
dt
S
435 I NG . H ID . APLICADA A LOS S ISTEMAS DE D ISTRIBUCIÓN DE
435 I NG . H ID . APLICADA A LOS S ISTEMAS DE D ISTRIBUCIÓN DE
435 I NG . H ID . APLICADA A LOS S ISTEMAS DE D ISTRIBUCIÓN DE

Figura 10.16. Depósito de altura variable.

b) Bomba. Una bomba que está funcionando en régimen es un ejemplo de condición de contorno no dinámica y autónoma,

ya que su comportamiento viene descrito por la curva altura-caudal (5.15):

2 2 H - H A = A Q + B α Q + C α
2
2
H
-
H
A = A Q
+ B
α
Q + C
α
(10.26)
B

Pero cuando está parando, por ejemplo, se necesitan más ecuaciones para describir su comportamiento: la ecuación de la

potencia (4.27), que también es algebraica, y la de la inercia, que es una ecuación diferencial.

- H ) A P = (10.27)
-
H
)
A
P =
(10.27)

γ

Q (

H

B

 

η

M = - I

dw (10.28) dt
dw
(10.28)
dt

Estos son ejemplos de las llamadas condiciones de contorno dinámicas. Otros dispositivos, como ventosas, chimeneas de

equilibrio y calderines, que se estudian en el siguiente capítulo, son también de este tipo.

10.3 Análisis de transitorios hidráulicos

El análisis de un transitorio hidráulico se realiza mediante la solución conjunta de la o las ecuaciones que llevan a cabo la

gestión de las ondas de presión en el interior de las tuberías y de las ecuaciones que expresan las condiciones de contorno o

comportamiento de los dispositivos que inician y/o modifican las perturbaciones. Específicamente, se trata de resolver a) la

ecuación (10.11), si se utiliza el modelo rígido, o b) el sistema formado por las ecuaciones (10.12) y (10.13), si se trata del

modelo elástico, junto con las condiciones de contorno correspondientes al sistema.

El objetivo es obtener una descripción cuantitativa del transitorio mediante el conocimiento de las funciones

incógnitas, generalmente altura piezométrica H y velocidad V o caudal Q, en los puntos de interés del sistema (quizá todos)

y durante el tiempo en que el transitorio resulta relevante.

Como se expresó en 1.6, el transitorio modifica una situación de equilibrio previa (generalmente el régimen

permanente) y conduce al sistema a otra situación de 'equilibrio' final. La condición de equilibrio previa viene dada por

unos valores de presiones o alturas piezométricas y velocidades o caudales en el sistema que es necesario conocer de

antemano y que constituye el punto de arranque del transitorio. Puesto que esta condición de partida es, en general, un

estado estacionario, su descripción vendrá dada por las alturas en los nudos del sistema y los caudales o velocidades en las

líneas. Desde el punto de vista matemático estos valores consituyen la condición inicial necesaria para el proceso de

integración que se lleva a cabo al resolver la ecuación (10.11) o el sistema (10.12)-(10.13).

El cálculo del régimen permanente o del estado estacionario de partida se estudia con carácter general en el Capítulo

13. Es directo y puede ser obtenido de manera muy precisa si se utiliza una adecuada representación de la fricción y de las

pérdidas en las tuberías. Existen numerosos programas informáticos en el mercado que permiten realizar tal cálculo para

redes complejas. Citaremos aquí a EPANET y ANARED.

ESTUDIO DE TRANSITORIOS HIDRÁULICOS

435

En lo sucesivo nos restringiremos, en aras de una presentación más sencilla y asequible, al estudio de transitorios en

una tubería simple, siendo la generalización a redes complejas algo que no entraña, en general, nuevas dificultades

conceptuales. Vamos, en primer lugar, a plantear el problema desde el enfoque del modelo rígido mediante la presentación

de un par de ejemplos. Después lo haremos con el modelo elástico.

10.3.1 Análisis de transitorios mediante el modelo rígido

Son muchos los casos prácticos que pueden analizarse aplicando la ecuación (10.11). Citaremos, como casos más

representativos, los siguientes:

a)

Tiempo de establecimiento de una corriente.

b)

Tiempo de vaciado de un depósito.

c)

Oscilaciones que aparecen entre dos depósitos interconectados. El ejemplo más representativo es, tal vez, la oscilación

entre chimenea de equilibrio y embalse, unidos mediante una galería de conducción. En el Capítulo 13 de Abreu et al.

(1995) hay ejemplos con diferentes tipos de chimeneas.

 

d)

Transitorio que se produce en una tubería de impulsión de escasa pendiente protegida, por ejemplo, mediante ventosas.

En Abreu et al. (1992) aparece un análisis de este tipo aplicado al caso de un emisario submarino. Ver también Abreu et al.

 

(1996b)

e)

Transitorio controlado mediante un calderín o una chimenea de equilibrio.

 

f)

Determinadas paradas de bomba. En Abreu et al. (1996b) se obtienen parámetros adecuados que determinan la casuística

con precisión.

 
 

Según acabamos de ver, el problema queda correctamente planteado cuando se consideran una condición inicial dada

por un conjunto de valores para altura piezométrica y velocidad en el sistema, junto con la ecuación (10.11) y las

condiciones de contorno relevantes. Recuérdese que para el modelo rígido la línea de alturas piezométricas es siempre recta

y la velocidad es la misma en todos los puntos de una tubería de características uniformes. Consecuentemente, el objetivo

del problema es la determinación de las alturas en los nudos y de las velocidades en las líneas durante el transcurso del

 

tiempo.

El planteamiento general del problema en una tubería simple es, pues,

 

"Determinar H1(t), H2(t) y V(t) para t>0 a partir de

a)

la condición inicial dada por

 

H1(0) , H2(0) , V(0)

 

b)

la ecuación del modelo rígido (10.11)

H1 = H2 +

f

V V L dV + .
V
V
L
dV
+
.
  • L (10.29)

 
 
  • D 2g

g

dt

c)

las condiciones de contorno

α (t, H1, V) = 0 , β(t, H2, V) = 0

(10.30)

donde α y β representan las relaciones que expresan las condiciones de contorno en los extremos 1 y 2."

Dado el carácter no lineal de la ecuación (10.29) no es, en general, posible resolver este problema mediante métodos

analíticos, por lo que hay que recurrir a métodos numéricos de integración de ecuaciones diferenciales. Vamos a presentar

dos ejemplos. En el primero, -dada su sencillez-, es posible integrar analíticamente, mientras que para el segundo se emplea

uno de los programas de integración de ecuaciones diferenciales ordinarias existentes en el mercado. Se trata del programa

VISSIM. Hemos elegido este programa por la amigabilidad que tiene para el usuario, al estar concebido totalmente en un

entorno gráfico. Las gráficas que presentaremos han sido obtenidas con el mismo programa.

Tiempo de establecimiento de una corriente

En primer lugar resolvemos el caso del tiempo de establecimiento de una corriente, que se corresponde con la Figura

10.17, tratando de analizar cuánto tiempo desde que se abre instantáneamente la válvula situada aguas abajo de la tubería

tarda el fluido en alcanzar la velocidad de régimen correspondiente. Suponemos en el presente desarrollo que mientras se

  • 435 ING. HID. APLICADA A LOS SISTEMAS DE DISTRIBUCIÓN DE AGUA

va produciendo la aceleración del flujo la altura del depósito H1 no varía.

435 I NG . H ID . APLICADA A LOS S ISTEMAS DE D ISTRIBUCIÓN DE
435 I NG . H ID . APLICADA A LOS S ISTEMAS DE D ISTRIBUCIÓN DE
435 I NG . H ID . APLICADA A LOS S ISTEMAS DE D ISTRIBUCIÓN DE

Figura 10.17 Un depósito que establece una corriente por una línea que alimenta.

  • a) condición inicial:

  • b) ecuación diferencial

H1(0) = H10 ,

H2(0) = H20 , V(0) = 0

 

H1 = H2 + f

  • L (10.31)

    • V +

  • D 2g

g

.

dt

2

L dV

(obsérvese que el caudal no va a cambiar nunca de sentido).

 
  • c) condición de contorno (altura o energía disponible en los extremos)

 
 

V

2

 

H1(t) = H10 = cte. ,

H2(t) =

2g

(10.32)

Sustituyendo, obtenemos:

H1 =

V

  • 2 ⎛ ⎜ 1 + f

  • L dV

(10.33)

 

2g

  • L +
    D

g

dt

,

que es una ecuación diferencial de variables separables, con incógnita V(t), velocidad del fluido a lo largo del tiempo en

cualquier punto de la tubería.

A medida que el tiempo transcurre el fluido se va acelerando desde la velocidad nula V0 (fluido en reposo) hasta la

velocidad en un instante genérico V(t). En el límite, cuando se haya establecido totalmente la corriente, no existirá

aceleración del flujo (dV/dt = 0) y habremos alcanzado la velocidad de régimen V 0 . La expresión (10.33) se transforma en:

que permite obtener:

2 V ⎛ L ⎞ 0 H1 = ⎜ 1 + f ⎟ , 2g ⎝
2
V
L
0
H1 =
⎜ 1 + f
⎟ ,
2g
D
2g H1
=
(10.34)
V 0

conocida expresión que proporciona la descarga de un depósito a través de una tubería de longitud L y diámetro D, con un

coeficiente de fricción igual a f. Combinando (10.33) y (10.34), se obtiene:

g H1

dV

L

V

2

o

V

2

0

-

V

2

dt =

ESTUDIO DE TRANSITORIOS HIDRÁULICOS

435

cuya integración entre el instante inicial (t=0 , V=0) y uno genérico (t,V), proporciona:

o bien, explicitando la V,

t =

L

V

0

ln

V

0

+ V

= K ln

g H1

V

0

- V

 

t/K

e

- 1

 

V(t) =

V

0

t/K

e

+ 1

  • V 0 (10.35)

    • V 0 - V

+ V

(10.36)

cuya gráfica se muestra en la Figura 10.18.

E STUDIO DE T RANSITORIOS H IDRÁULICOS 435 cuya integración entre el instante inicial ( t=0

Figura 10.18 Tiempo de establecimiento de una corriente.

Teóricamente se ve que jamás se alcanza V 0 , aunque se tiende asintóticamente a este valor. Si admitimos que la corriente se

ha establecido cuando la velocidad del fluido alcanza el 95% del valor de régimen, V = 0.95V 0 , podemos calcular el

llamado tiempo de establecimiento del régimen, T e , sustituyendo valores en (10.36):

T

e

= 3.664

  • L V

  • 0 (10.37)

g H1

Tiempo de vaciado de un depósito

Se considera el sistema formado por los dos depósitos de la Figura 10.19, que están conectados mediante una tubería

simple. Una válvula situada a la entrada del depósito aguas abajo se abre instantáneamente y se quiere saber cómo se

producirá el vaciado del depósito elevado, es decir, cuál será la evolución del transitorio que lleva al sistema desde el

equilibrio previo a la apertura de la válvula al equilibrio final. Observando el sistema, se ve que el depósito de aguas arriba

es de pequeña sección, por lo que la variación de la cota de su lámina de agua es uno de los objetos del problema. En

cambio el depósito de aguas abajo es de gran sección, por lo que la variación de nivel en él es despreciable. También son

objeto del problema la evolución de caudal o de la velocidad del agua y la distribución de las alturas piezométricas en la

tubería a lo largo del tiempo. Este ejemplo ya se vio en el Capítulo 2 con un enfoque distinto.

Las condiciones de contorno son sencillas de describir. Por un lado, en el depósito aguas abajo la altura H2

permanece constante. En el depósito aguas arriba, en cambio, el nivel desciende al vaciarse el depósito. La condición de

contorno en él es la ecuación diferencial (10.25), cambiando aquí z por H1.

Por otra parte el modelo rígido viene descrito por la ecuación diferencial (10.11).

Si se llama H := H1 - H2, a la diferencia entre las alturas H1 y H2, el problema viene descrito por el sistema (10.38)

V

S T H ′ = - V S D g f ′ = H - L
S
T
H
= -
V
S
D
g
f
′ =
H -
L
2D

V

2

H(0) = H1(0) - H2 ,

V(0) = 0

H(t) > z

  • 0 - H2

(10.38)

(10.39)

(10.40)

  • 435 ING. HID. APLICADA A LOS SISTEMAS DE DISTRIBUCIÓN DE AGUA

acoplado no lineal, -debido al término de las pérdidas-, con incógnitas H y V, la condición inicial (10.39) que expresa el

valor de la diferencia inicial, H(0), de alturas entre los depósitos y que la velocidad inicial del agua es 0, y la restricción

natural (10.40) de que H1(t) no puede ser menor que z 0 .

435 I NG . H ID . APLICADA A LOS S ISTEMAS DE D ISTRIBUCIÓN DE

Figura 10.19. Vaciado de un depósito.

Este sistema debe ser resuelto por un método numérico. No obstante, se puede obtener una solución analítica aproximada si

se linealiza, suponiendo factor de fricción constante y pérdidas proporcionales a la velocidad en vez de a su cuadrado.

Cuando se utilizan los datos numéricos del problema se obtiene como solución numérica, prescindiendo de la restricción,

H = 5

-0.0125t

e

(cos 0.0185t + 0.767sen 0.0185t )

V = 5

- 0.0125t

e

(0.0338 cos 0.0185t - 0.56sen 0.0185t )

La representación de estas funciones durante los primeros 120s se observa en las gráficas de la Figura 10.20. Estas

funciones son la solución aproximada mientras se cumpla la restricción, es decir, hasta t=92,2s.

La resolución del problema no linealizado precisa de un método numérico. El método de Runge-Kutta de cuarto

orden, por ejemplo, proporciona valores para H y V que se muestran en las gráficas de la Figura 10.21 superpuestos a los

del problema linealizado.

La generalización de este procedimiento a cualesquiera de los problemas citados al principio del párrafo 3.1, -susceptibles

de ser resueltos con el modelo rígido-, es inmediata.

435 I NG . H ID . APLICADA A LOS S ISTEMAS DE D ISTRIBUCIÓN DE

Figura 10.20 Solución con el modelo linealizado.

ESTUDIO DE TRANSITORIOS HIDRÁULICOS

435

E STUDIO DE T RANSITORIOS H IDRÁULICOS 435 Figura 10.21 Comparación de soluciones con y sin

Figura 10.21 Comparación de soluciones con y sin linealización.

  • 10.3.2 Análisis de transitorios mediante el modelo elástico

La simplificación que el modelo rígido proporciona es altamente interesante siempre, claro está, que la idealización que

supone no lleve a cometer errores de importancia. No obstante, hay transitorios hidráulicos para los que la condiciones de

aplicabilidad del modelo rígido no se dan en absoluto. Estos transitorios deben ser necesariamente analizados mediante el

modelo elástico.

Partiendo de la condición inicial correspondiente, el análisis de un transitorio mediante el modelo elástico se lleva a

cabo resolviendo el sistema de ecuaciones (10.12) y (10.13) junto con las condiciones de contorno adecuadas. Recuérdese

ahora que para el modelo elástico la línea de alturas piezométricas no es siempre recta y la velocidad no es la misma en

todos los puntos de una tubería de características uniformes. Consecuentemente, el objetivo del problema ahora es la

determinación de las alturas y de las velocidades (o los caudales) en los puntos de interés (quizá todos) durante el

transcurso del tiempo.

El planteamiento general del problema en una tubería simple que se extiende desde x = 0 hasta x = L es, pues,

utilizando caudal en vez de velocidad

"Determinar H(x,t), y Q(x,t) para 0 x L, t>0 a partir de

  • a) la condición inicial dada por

H(x,0) , Q(x,0) 0 ≤ x ≤ L b) las ecuaciones del modelo elástico (10.12) y
H(x,0) , Q(x,0)
0 ≤ x ≤ L
b) las ecuaciones del modelo elástico (10.12) y (10.13)
2
∂ H
a
∂ Q
+
= 0
∂ t
g A
∂ x
∂ Q
∂ H
Q
Q
+ g A
+ f
= 0
∂ t
∂ x
2DA
  • c) las condiciones de contorno

α (t, H0, Q0) = 0 , β(t, HL, QL) = 0

(10.41)

(10.42)

(10.43)

donde α y β representan las relaciones que expresan las condiciones de contorno en los extremos 0 y L."

  • 435 ING. HID. APLICADA A LOS SISTEMAS DE DISTRIBUCIÓN DE AGUA

No existe expresión alguna que proporcione la solución de este sistema hiperbólico y casilineal en forma cerrada. En

ciertos casos particulares en los que puede justificarse la omisión de ciertos términos, el sistema puede ser simplificado y

reducido a expresiones que pueden ser integradas de forma cerrada y mediante mecanismos gráficos. Por ejemplo,

linealizando o despreciando los términos no lineales, pueden obtenerse pseudo-soluciones que, en todo caso, representan

aproximaciones tanto más divergentes de la realidad cuanto menos justificables sean la omisión o la linealización.

Por tanto, la única alternativa para la resolución rigurosa del sistema completo es el análisis numérico. Las técnicas

importantes de análisis numérico solo han sido eficientes con la aparición de los ordenadores. De entre las técnicas

numéricas empleadas para resolver el problema que nos ocupa, -algunas realmente recientes-, la más popular y utilizada de

forma casi generalizada es la constituída por el clásico método de las características (MC). Su popularidad reside en el

hecho de que se ha mostrado superior a los demás en varios aspectos. Es sencillo de programar, computacionalmente

eficiente y permite capturar mejor que los demás frentes de ondas abruptos e ilustra perfectamente la propagación de las

ondas.

El método de las características

No es objeto de este texto presentar una descripción detallada del método de las características, que puede

encontrarse, por ejemplo, en Abreu et al. (1995). Diremos aquí solamente que el método se basa en la observación de que

sobre ciertas rectas de la región de integración, llamadas rectas características, el sistema de ecuaciones en derivadas

parciales se convierte en un sistema en derivadas totales. Tales direcciones, -que existen si el sistema es de tipo

hiperbólico-, para el caso particular del golpe de ariete en que V << a (velocidad del fluido muy inferior a la celeridad de

propagación de la perturbación), son rectas de pendientes ±a, que se denotan por C + y C - . Estas ecuaciones diferenciales

son fácilmente integradas sobre las características, que se convierten así en un vehículo de propagación de la información

(las perturbaciones) de un instante de tiempo al siguiente.

La solución numérica supone la renuncia al conocimiento de H y Q en todos los puntos de la tubería y todos los

instantes de tiempo, ya que precisa de cierto nivel de discretización. Así, en la versión más sencilla y más eficiente del

método, se eligen N+1 puntos equiespaciados de la tubería en los que se pretende calcular H y Q para ciertos instantes de

tiempo. La estabilidad y convergencia del método dicta que el incremento entre los instantes de tiempo venga dada por la

llamada condición de Courant:

t =

  • L (10.44)

.

N a

435 I NG . H ID . APLICADA A LOS S ISTEMAS DE D ISTRIBUCIÓN DE
435 I NG . H ID . APLICADA A LOS S ISTEMAS DE D ISTRIBUCIÓN DE
435 I NG . H ID . APLICADA A LOS S ISTEMAS DE D ISTRIBUCIÓN DE

Figura 10.22 Método de las características.

ESTUDIO DE TRANSITORIOS HIDRÁULICOS

435

De esta forma, queda determinada una malla (ver Figura 10.22) sobre el dominio de integración, en cuyos nudos se puede

conocer la solución haciendo que la solución ya calculada para un cierto instante t genere la solución para el siguiente

instante t + t. En un punto interior P accesible desde dos puntos X e Y mediante dos características (una C + y una C - ) el

siguiente sistema de ecuaciones en diferencias finitas, obtenido de integrar las ecuaciones en derivadas totales, permite esta

generación:

 

Q(P) +

C

a

H(P) =

C

p

Q(P) -

C

a

H(P) =

C

n

donde

 

C

a

:=

gA

 

a

 

C p

:= Q(X) +

C

a

H(X) -

f

Q(X) Q(X) 2DA
Q(X)
Q(X)
2DA

t

C n

:= Q(Y) -

C

a

H(Y) -

f

Q(Y) Q(Y) 2DA
Q(Y)
Q(Y)
2DA

t

(10.45)

(10.46)

(10.47)

(10.48)

En los extremos, 0 y N+1 accesibles a sólo una característica, se precisa la información adicional de la condición de

contorno. Entre ambas informaciones se puede determinar H(0), Q(0), o H(N+1) y Q(N+1). Referimos de nuevo a Abreu

et al. (1995) para un estudio más detallado.

Un estudio cualitativo del fenómeno

Independientemente de conocer mejor o peor los aspectos más profundos, resulta imprescindible entender el

comportamiento cualitativo del fenómeno del golpe de ariete, así como de disponer de una base de análisis que permita

obtener una visión cualitativa -previa al análisis numérico mediante ordenador- de un problema concreto.

En este apartado se da, utilizando un ejemplo sencillo, una descripción cualitativa del fenómeno. En el siguiente se

considera un caso real y se sugiere un proceso de análisis que permite detectar los problemas y conduce hacia la

elaboración de especificaciones para un análisis mediante ordenador.

Consideremos una instalación simple consistente en un grupo de bombeo provisto de una válvula de retención en la

descarga que alimenta a un depósito a través de una tubería horizontal, como se detalla en la Figura 10.23. El transitorio

sobreviene cuando por un fallo de energía, por ejemplo, se produce la parada del grupo de bombeo, o cuando la válvula de

descarga es cerrada muy rápidamente. Como se va a ver en la descripción del fenómeno, el proceso se caracteriza por una

transformación alternativa cíclica de la energía cinética que arrastra el líquido en energía elástica que almacenarán tanto el

fluido como las paredes de la propia tubería.

Ya que se quiere centrar la atención exclusivamente en la descripción física del fenómeno, se admitirá que no existen

pérdidas por fricción, lo que equivale a suponer un amortiguamiento nulo en la transmisión de las sucesivas perturbaciones.

Asimismo se despreciará la inercia que puede tener el grupo motor-bomba, por lo que la válvula de retención se supondrá

cierra de inmediato al producirse un fallo de energía en el suministro del motor. Tampoco la altura cinética del fluido

V 0 2 /2g es tomada en consideración. Con estas simplificaciones la condición inicial o situación previa al acontecimiento que

representa la parada del grupo de bombeo presenta una línea de alturas piezométricas horizontal, que es la correspondiente

al régimen estacionario.

Figura 10.23 Bomba que alimenta un depósito de nivel constante.
Figura 10.23 Bomba que alimenta un depósito de nivel constante.

Cuando se produce la parada (accidental o voluntaria) del grupo, la válvula de retención cierra, y el fluido contiguo a ella

se frena (ya que no hay más fluido que lo sustituya) mientras el resto continúa en movimiento a lo largo de la tubería. Este

cambio de velocidad provoca un pulso depresivo de Joukowski en las inmediaciones de la válvula de retención. La onda

depresiva generada viaja hacia el depósito al tiempo que se va deteniendo el fluido en la tubería. Si tal perturbación se

propaga con una celeridad de valor a, al cabo de un tiempo L/a (siendo L la longitud del conducto) toda la tubería estará

bajo los efectos de una depresión y con el fluido en reposo. La energía cinética del fluido se ha transformado en un

  • 435 ING. HID. APLICADA A LOS SISTEMAS DE DISTRIBUCIÓN DE AGUA

gradiente de presiones. Ha concluido la primera fase del golpe de ariete, la primera cuarta parte del ciclo. La Figura 10.24

recoge tres instantáneas de esta primera fase en la parte superior izquierda. La tercera fotografía marca el final de esta fase

y el inicio de la siguiente ..

En este momento la presión constante en el interior del depósito es obviamente superior a la de la tubería (bajo los

efectos de la depresión). Este desequilibrio es reparado por el depósito introduciendo fluido en la tubería que inicia un

retroceso abierto hacia la válvula de retención con una velocidad, en ausencia de pérdidas, igual a -V 0 . Ahora es el

gradiente energético depósito-tubería el que se convierte en energía cinética. Con el fluido a la velocidad de régimen

(aunque en sentido contrario), nuevamente se tiene la presión de partida en la tubería, de manera que al cabo de 2L/a

segundos, toda ella está sometida a dicha presión inicial y el fluido circulando con una velocidad -V 0 . La segunda fase se

ha completado. Tres nuevas fotografías de esta fase aparecen en la parte inferior izquierda de la Figura 10.24. De nuevo la

última presenta la situación final de esta fase, que es la inicial de la fase siguiente.

El inicio de la tercera fase es una consecuencia de la concentración incontrolada de líquido junto a la válvula de

retención primero y poco a poco en toda la tubería, ya que el depósito, desconocedor de cuánto líquido debe reponer para

compensar la depresión, sigue permitiendo el flujo hacia la tubería. El resultado es un brusco aumento de presión junto a la

válvula de retención que se propaga hacia el depósito, acompañado

435 I NG . H ID . APLICADA A LOS S ISTEMAS DE D ISTRIBUCIÓN DE
435 I NG . H ID . APLICADA A LOS S ISTEMAS DE D ISTRIBUCIÓN DE

Figura 10.24 Situación de la conducción en diferentes instantes de un ciclo.

ESTUDIO DE TRANSITORIOS HIDRÁULICOS

435

de una detención progresiva del fluido en la tubería, de modo que transcurridos 3L/a segundos (final de la tercera fase),

todo el fluido de la tubería está en reposo y la conducción sometida a una sobrepresión de la misma magnitud que la

depresión inicial. De nuevo hay una transformación de energía cinética en potencial. La parte superior derecha de la Figura

10.24 recoge tres momentos de esta fase. El tercero marca el final de esta fase y el principio de la siguiente.

Llegada la perturbación hasta las inmediaciones del depósito (es el inicio de la cuarta fase) existe un gradiente de

presión entre tubería y depósito (mayor presión en la tubería que en el depósito), que hace que el fluido inicie de nuevo el

movimiento, esta vez en la dirección original y con la misma velocidad V 0 . Transcurridos 4L/a segundos, la situación es

idéntica a la que se tenía en el instante inicial.

Es el final de la cuarta fase y del ciclo, y un nuevo ciclo comienza. La Figura 10.24 presenta en su parte inferior

derecha tres momentos de esta fase. El último es, a su vez, la situación de partida para el nuevo ciclo y, obviamente,

coincide con la Figura 10.23.

Las Figuras 10.25 y 10.26 ayudan a clarificar la exposición precedente por cuanto muestran las variaciones temporales,

respectivamente, de la altura piezométrica al lado de la válvula de retención y en el punto medio de la tubería, y de

velocidades en el punto medio de la tubería y a la entrada del depósito.

E STUDIO DE T RANSITORIOS H IDRÁULICOS 435 de una detención progresiva del fluido en la

Figura 10.25 Historiales de alturas piezom. junto a la válvula de retención (línea continua) y en el punto medio de la tubería (a trazos).

E STUDIO DE T RANSITORIOS H IDRÁULICOS 435 de una detención progresiva del fluido en la
E STUDIO DE T RANSITORIOS H IDRÁULICOS 435 de una detención progresiva del fluido en la

Figura 10.26 Historiales de velocidades en el punto medio de la tubería (a trazos) y a la entrada del depósito (línea continua).

También cuatro fases pueden ser claramente indentificadas en otros casos, como sucede con el cierre de una válvula

aguas abajo de una conducción por gravedad alimentada por un depósito. La única diferencia estriba en que la secuencia de

fotografías está desfasada en dos fases con respecto a la descrita para la parada de bomba. En efecto, al cerrar la válvula

(supongamos instantáneamente) el agua de la tubería, desconocedora de tal circunstancia, se agolpa contra la válvula

cerrada provocando una sobrepresión igual al pulso de Joukowski y una detención del líquido que van siendo observadas

progresivamente en puntos cada vez más proximos al depósito de cabecera hasta que toda la tubería queda presurizada en

L/a. Ha concluído la primera fase. La segunda se inicia cuando el depósito trata de restaurar el desequilibrio absorbiendo

agua de la tubería para despresurizarla. Así se restaura la distribución de presiones original primero en las proximidades del

depósito y progresivamente hacia la válvula, aunque el líquido está ahora circulando en sentido inverso. La segunda fase ha

  • 435 ING. HID. APLICADA A LOS SISTEMAS DE DISTRIBUCIÓN DE AGUA

conluído. El tiempo ahora es 2L/a. La tercera fase empieza cuando el depósito, desconocedor de que ya ha restaurado las

presiones iniciales sigue absorbiendo agua, lo que despresuriza a la tubería, primero en las proximidades de la válvula y

progresivamente el resto hasta las inmediaciones del depósito. Han transcurrido 3L/a segundos y toda la tubería está a

presión más baja que el depósito con el líquido de nuevo detenido. En la cuarta fase el depósito trata de nuevo de equilibrar

la situación ahora introduciendo líquido. Así consigue restaurar la situación inicial en presiones y velocidades. Esto ocurre

en 4L/a.

En resumen, el golpe de ariete en una tubería simple (el problema es mucho más complejo cuando aparecen

ramificaciones), es un fenómeno cíclico de período 4L/a que se inicia con la fase depresiva para la instalación de la Figura

10.23 (sobrepresiva para el cierre de válvula), continuando seguidamente con sobrepresiones y depresiones alternativas. En

la realidad, debido al rozamiento, las fluctuaciones que presentan las Figuras 10.25 y 10.26, no son rectangulares, sino

curvas más suaves que se amortiguan en el tiempo.

Además de este efecto amortiguador, la fricción tiene otro efecto conocido como "empaquetamiento de ondas"

que describimos a continuación.

435 I NG . H ID . APLICADA A LOS S ISTEMAS DE D ISTRIBUCIÓN DE
435 I NG . H ID . APLICADA A LOS S ISTEMAS DE D ISTRIBUCIÓN DE

Figura 10.27 Efecto de empaquetamiento de ondas.

El efecto de empaquetamiento de ondas es tanto más importante cuanto mayores son las pérdidas. En efecto, en casos

de pérdidas importantes la altura en la descarga de la bomba es bastante mayor que en el depósito aguas abajo. Esta es una

situación de desequilibrio existente solamente por estar la bomba en funcionamiento. Sin embargo, con la parada, conforme

el flujo se va deteniendo, las pérdidas en la tubería se van reduciendo y la altura en el depósito crece con respecto a la de la

descarga de la bomba. Cada vez que una porción de fluido, entre la válvula de retención de la bomba y el depósito aguas

abajo, va siendo detenida al paso de la onda negativa inicial, se genera otra onda negativa secundaria, de magnitud igual a

las pérdidas recuperadas, que se transmite hacia la válvula de retención y se "empaqueta" (se acumula) sobre la altura

actual en la válvula. El efecto total se observa en la válvula en 2L/a, y supone una disminución de altura, por debajo del

pulso de Joukowski, equivalente a las pérdidas en régimen. Cuando el flujo se invierte, se observa el efecto opuesto en la

válvula ya que las pérdidas han sido reestablecidas con tal inversión. Estos efectos han sido amplificados en la Figura

10.27. En ciertos casos, como sucede con los oleoductos de gran longitud, estos efectos pueden representar un porcentaje

del aumento de presión por cierre de válvula mucho mayor que el pulso de Joukowski.

Finalmente, una situación en la que la descripción es muy diferente se tiene en el caso en que se alcance la altura de

cavitación. Por un lado, cuando la presión alcanza el nivel de cavitación el fluido deja de ser continuo, la celeridad cambia

y también las posibilidades elásticas del contenido no homogéneo de la tubería. Por otro lado, en el caso de que la tubería

soporte la cavitación, el posterior colapso de la burbuja de vapor formado origina, con el violento choque de las columnas

líquidas, sobrepresiones que son frecuentemente (Martin (1983)) de mayor magnitud que el pulso de Joukowski y que

ESTUDIO DE TRANSITORIOS HIDRÁULICOS

435

pueden provocar fácilmente la ruptura de la tubería. Se infiere, pues, que resulta altamente recomendable evitar la presencia

de cavidades de vapor por dos motivos: eludir depresiones severas (más de (4 ÷ 5) m por debajo de la presión atmosférica),

al objeto de evitar el colapso de la tubería; y también, librarse de las posteriores sobrepresiones (no estimables a priori) para

no correr el riesgo de ruptura de tubería.

La predicción analítica de la sobrepresión posterior al colapso de la cavidad de vapor es uno de los temas de

investigación que reviste mayor complejidad en el cálculo de los transitorios hidráulicos. Hay que pensar que las

ecuaciones (10.12) y (10.13) correspondientes al modelo elástico dejan de ser válidas. Sin embargo si se admite la

simplificación de una interfase agua-vapor perpendicular a la sección recta de la tubería, el máximo pico alcanzable puede

determinarse con relativa sencillez a partir del llamado modelo de pistón.

En el próximo capítulo veremos diversos métodos de protección anti-ariete y entre ellos cuales son los más adecuados

para evitar depresiones, y muy en especial las de mayor severidad que inducen al fluido a cavitar durante el transitorio.

10.3.3 Un procedimiento para la evaluación de riesgos producidos por transitorios

Las especificaciones adecuadas para llevar a cabo simulaciones fructíferas precisan de cierta elaboración. Los

siguientes pasos constituyen una propuesta que puede seguirse para realizar una evaluación de los peligros que debe

afrontar típicamente un sistema de tuberías como resultado de un transitorio hidráulico. Obsérvese cómo solo al final,

aunque de forma casi inevitable, se requiere el uso del ordenador. Tales pasos están expresados de manera concisa, aunque

el ejemplo posterior lo seguirá (con algunas omisiones por razón de brevedad).

  • 1. El primer paso consiste en la recopilación de los datos enumerados en el apartado segundo del presente capítulo referentes al sistema básico: tuberías, componentes y dispositivos ya decididos o presentes. En esta etapa se deben considerar todos los elementos. Las idealizaciones se llevarán a cabo después. Además, de acuerdo con las características de los elementos, se definirán los límites de operación y/o seguridad y las circunstancias o situaciones inaceptables.

  • 2. En el segundo paso se debe realizar una introspección en el comportamiento del sistema tratando de identificar las posibles causas que pueden provocar algún cambio en el sistema, ya sean normales o no normales, controlables o externas etc. Se debe revisar lo que puede funcionar mal, dónde, cuándo, cómo y por qué y en qué orden puede cambiar el flujo. Son importantes tanto la magnitud como la evolución de los cambios. Los peores casos, en términos de sus consecuencias, serán usualmente los acontecimientos que den origen a las más altas y más bajas presiones en contra de las limitaciones máximas y mínimas establecidas. El objetivo de esta etapa es el de identificar los casos críticos para proceder a la evaluación de la magnitud de los problemas y que, en definitiva, serán la base de la formulación de la estrategia de protección adecuada. Los casos menos patológicos quedarán a cubierto por la estrategia para los casos graves.

  • 3. Obtener los datos fundamentales del transitorio: celeridad, presión de Joukowski, período de la tubería y escala de tiempos que caracteriza al transitorio (acontecimiento rápido o lento), es el objeto del tercer paso.

  • 4. A continuación se prepararán secciones longitudinales de la tubería, mostrando sus características principales. También se dibujarán la línea inicial de alturas piezométricas y, si están disponibles, las líneas de máximos y mínimos permitidos. Ahora se pueden llevar a cabo las idealizaciones que simplifiquen el problema y cuya influencia en la evolución del transitorio, aunque irrelevante, será ponderada por el ordenador. Por ejemplo, se puede trabajar con una celeridad uniforme en un sistema compuesto si las velocidades en las secciones individuales varían alrededor de la media no más de un 10-12%. Cualquiera de las idealizaciones descritas en el apartado 3, puede resultar interesante en este proceso de preevaluación.

  • 5. Sobre las secciones longitudinales preparadas se pueden, a veces, esbozar gráficas que representan la evolución de las presiones y/o los flujos a partir del inicio del transitorio. El objeto de este paso es identificar si y dónde aparecen situaciones inaceptables.

  • 6. A la luz de los resultados del punto anterior se identificarán las opciones para la estrategia de control y supresión. Se realizarán diseños estimativos iniciales haciendo uso de documentación adecuada. Desde el punto de vista técnico deben estudiarse dos o tres posibilidades y detallar consideraciones de costo, espacio y mantenimiento que influirán en la decisión final.

  • 7. Se prepararán las especificaciones adecuadas para el estudio mediante ordenador de los problemas y sus soluciones. Por una parte, todo lo que se puede requerir es la simple comprobación de que el predimensionado de dispositivos ha sido realizado correctamente, proporcionando, por tanto, protección adecuada. Por otra parte, se puede pretender la

  • 435 ING. HID. APLICADA A LOS SISTEMAS DE DISTRIBUCIÓN DE AGUA

identificación de posibilidades de fallo, la caracterización de los casos críticos y la proposición o quizá diseño de

estrategias alternativas de control y supresión adecuadas. El objetivo último podría consistir en refinar la estrategia de

control y supresión, de modo que se aproxime lo más posible al óptimo.

Si el proyecto es parte de un desarrollo por fases ya programadas, será interesante considerar las implicaciones para el

futuro. Normalmente los caudales y las presiones serán mayores y podrán originar modificaciones del sistema de

protección que, si es estudiado ahora, permitirá optimizar el diseño conjunto de todas las fases.

A partir de los resultados obtenidos de las diferentes simulaciones se finaliza el diseño y se prepararán las restriciones

y líneas maestras de operación de acuerdo con la estrategia de control y supresión definitivamente adoptada.

La importancia del estudio de cada caso en particular es vital. Se debe observar que no existen dos sistemas iguales.

Cambios aparentemente inapreciables en una componente, en el perfil o caudal de la tubería, etc, pueden suponer cambios

significativos en la naturaleza del problema y, por lo tanto, en la estrategia a seguir para controlar o suprimir el transitorio.

Obsérvese también que todos los pasos son importantes, pero rara vez podrá obviarse la validación de la estrategia de

control y/o supresión mediante un programa de ordenador adecuado.

Caso-estudio preliminar de una impulsión

La instalación que se estudia en el presente ejemplo consiste en el bombeo de agua desde un río hasta un gran depósito de

almacenamiento cuya lámina de agua está situada 120 metros por encima de la bomba, y en lo que se refiere al

planteamiento del mismo se ha extraído de la bibliografía (Thorley, 1991). Las directrices utilizadas en el estudio del

presente ejemplo serán las descritas en apartados anteriores del presente capítulo, y servirán de alguna forma para ilustrar el

mismo. La Figura 10.28 muestra la sección longitudinal del sistema. La conducción es de 15 km. de longitud y discurre a lo

largo de la ladera de un monte.

435 I NG . H ID . APLICADA A LOS S ISTEMAS DE D ISTRIBUCIÓN DE

Figura 10.28 Perfil de la conducción del Caso-estudio.

Se piensa desarrollar el sistema completo en dos fases. En la primera fase se desea que el caudal bombeado sea de 35 l/seg.,

pero se prevee se va a tener que ampliar en unos años a 55 l/seg.

Se pretende realizar una evaluación de los peligros a que el sistema puede estar expuesto debido a transitorios

hidráulicos y realizar algunas recomendaciones para protegerlo adecuadamente en la primera fase. También se desea

realizar un estudio anticipado de la situación que se cree se tendrá una vez se decida poner en marcha la segunda fase del

proyecto.

El procedimiento de análisis podría ser el siguiente.

  • 1. El primer paso consiste en recoger los datos que describen el sistema. La Figura 10.28 debe completarse con los siguientes datos de la conducción: Material: acero

ESTUDIO DE TRANSITORIOS HIDRÁULICOS

435

Espesores: 12mm los 7 km primeros, 10mm los 5 km siguientes y 8 mm los 3 km últimos.

Para el grupo de bombeo se decide colocar tres bombas en paralelo, funcionando habitualmente dos de ellas y dando

un caudal de 35 l/seg. Cada bomba irá equipada con su válvula de retención y con válvulas de aspiración y de

descarga. En esta etapa es frecuente que el tipo y características de bombas y válvulas esté por decidir. Debe ser el

proyectista el que las elija adecuadamente.

Los límites de operación para el sistema son:

  • a) No deben producirse cavitación y separación de la columna líquida; realmente, se trata de limitar las

presiones mínimas para que éstas no se encuentren por debajo de -6 m.c.a.

  • b) Las presiones máximas no deben exceder los tests realizados sobre tubería, válvulas, anclajes, etc. Tales

presiones test máximas serán obtenidas por tramos durante la construcción, aunque el fabricante de

los tubos debe proporcionar los resultados de sus propios tests de laboratorio.

  • 2. La lista de las causas posibles de cambios en el flujo estacionario inicial es la siguiente:

a)Arranque del grupo.

b)Parada con cierre previo de válvulas de descarga.

c)Fallo generalizado de energía eléctrica.

d)Parada de sólo una de las dos bombas en funcionamiento.

De estos peligros potenciales sólo el primero generará aumento inicial de presión, mientras que los otros la harán caer

inicialmente. En el supuesto de que las bombas se arranquen una tras otra contra sus válvulas de salida y se haga de

manera adecuada, los cambios de presión provocados no serán de importancia.

En términos de su posible importancia, las reducciones de flujo pueden jerarquizarse en el siguiente orden de

importancia creciente: Parada por fallo generalizado de corriente, parada de una sólo de dos bombas en

funcionamiento y, finalmente, cierre de las válvulas de descarga para parar posteriormente las bombas. El peor de los

casos es, por tanto, al tratarse de un acontecimiento externo o incontrolable, el del corte de corriente.

  • 3. La celeridad es

a =

9900 D 48.3 + 0.5 e
9900
D
48.3 + 0.5
e

que para los valores máximo y mínimos de D/e = 25 y D/e = 37.5 de las partes extremas de la tubería vale 1269 y

1207 m/s, respectivamente. Dado que los valores son ligeramente diferentes, se adoptará un valor medio de a = 1250

m/s.

El período de la tubería es

T =

2

L

30000

=

a

1250

= 24 seg.

La sobrepresión de Joukowski es, para la primera fase,

H J

=

a V

=

1250

0.495

= 63.07 m.c.a.

g

9.81

pues la velocidad en esta primera fase es

V =

Q

0.035

=

A

π

0.

3

2

4

= 0.495 m/seg

Una información adicional necesaria es la estimación del tiempo que discurre desde la caída de la corriente y el

momento en que la bomba no proporciona más caudal. Este es, con frecuencia, un dato que sólo la experiencia puede

proporcionar. Para establecer determinados límites conviene indicar que para las bombas modernas tal tiempo suele

oscilar entre 1 y 10s. Las bombas más pequeñas proporcionan tiempos menores, mientras que para las más grandes o

para las que tienen inercias grandes los tiempos son mayores. En este ejemplo, se supone que el tiempo de caudal cero

  • 435 ING. HID. APLICADA A LOS SISTEMAS DE DISTRIBUCIÓN DE AGUA

para la bomba es de 7 seg. después de la caída de electricidad, bastante menor que el período de la instalación.

  • 4. Se prepara ahora una sección longitudinal del sistema en la que se recogen los datos necesarios. La Figura 10.29 recoge la línea de altura estática, la línea de alturas piezométricas de régimen (una vez determinado el grupo de bombeo a instalar), la línea de alturas máximas permitidas de acuerdo con los datos disponibles, y la línea de cavitación.

435 I NG . H ID . APLICADA A LOS S ISTEMAS DE D ISTRIBUCIÓN DE

Figura 10.29 Líneas importantes de la instalación.

Para apreciar los efectos de la caída de corriente, se idealiza el sistema considerando una bomba equivalente que

proporciona una altura de 131.55 m.c.a. en régimen, ya que la pérdida por fricción resulta ser, utilizando la fórmula

de Darcy con f = 0.0185

H

L

=

k

f

V

2

=

f L

V

2

0.0185

15000

0.

495

2

=

2 g D

2

9.81

0.3

= 11.55 m.c.a.

  • 5. En este paso la información anterior se transfiere al boceto de la sección longitudinal del sistema, de forma que proporcione una indicación razonable de cómo se inicia y propaga el transitorio. Considérese ahora la Figura 10.30. Con la parada de la bomba la presión comienza a caer. Cuando el caudal se hace 0, es decir, 7 segundos después (cuando hipotéticamente la válvula de retención cierra) se alcanza el pulso depresivo de Joukowski H J . En este momento, el frente de la onda ha llegado al punto (1), es decir, para t = 7 se tiene

frente de la onda : punto (1) = 7

1250 = 8750 m .

cola de la onda (bomba) :

H

B

=

H

0

-

H

J

= 131.55 - 63 = 68.55

Para este instante la línea de alturas piezométricas puede ser dibujada como una línea más o menos cóncava que

partiendo de un punto situado 68.55 metros por encima de la bomba llegue hasta la línea de alturas inicial sobre el

punto (1), para continuar después por la línea inicial hasta el depósito. Hablando del tramo curvo, estrictamente sólo

los dos puntos extremos son conocidos. Sin embargo, por experiencia se sabe que cuando una bomba para la presión

cae más rápidamente primero y luego más lentamente, por lo que la curva será usualmente cóncava hacia arriba.

Al continuar moviéndose la onda hacia el depósito, la línea de alturas piezométricas cambia constantemente. Su

evolución se muestra a trazos en intervalos de 1 seg. Entre tanto, la presión a la salida de la bomba continúa cayendo,

ahora más lentamente, por efecto del gradiente de fricción; es el efecto del empaquetamiento de ondas descrito en

3.2.2. La línea de mínimos de presión se va desarrollando así poco a poco.

Eventualmente, el frente de la onda llega al depósito. Esto ocurre en t = 12 seg. Para este momento, la cola de la onda

está en (2), 8750 m detrás. Así, para t = 12 se tiene

frente de la onda: 1250 · 12 = 15000 m (Depósito)

cola de la onda: 15000 - 8750 = 6250 m (Punto 2)

ESTUDIO DE TRANSITORIOS HIDRÁULICOS

435

El frente es reflejado en el depósito hacia atrás al tratar el depósito de mantener su presión. El frente, ahora de vuelta,

se cruza con la cola de la onda, que todavía avanza, en el punto (3), cuya distancia al depósito es justamente la mitad

de la longitud de la onda, es decir, 4750 m. Así que el punto (3) representa aproximadamente el punto extremo donde

se alcanza la depresión de Joukowski. Esto ocurre para t = 15.5 seg.

frente de la onda (de vuelta): 15.5 · 1250 = 19375 = 15000 + 4375

cola de la onda (aún de ida): 19375 - 8750 = 10625 = 15000 - 4375

La línea de mínimos puede ser, por tanto, modelada trazando una curva convexa desde el final de la línea de alturas

inicial hasta el punto (3). Esta es una aproximación razonable de la línea de alturas mínimas alcanzada.

E STUDIO DE T RANSITORIOS H IDRÁULICOS 435 El frente es reflejado en el depósito hacia

Figura 10.30 Sucesivas líneas de alturas piezométricas y envolventes de máximos y mínimos (1ª fase).

Como puede verse, aproximadamente la mitad de la tubería mantiene presión positiva durante todo el transitorio; sin

embargo, a partir de los 10 kilómetros aproximadamente se presenta una zona de presiones subatmosféricas y,

posiblemente, de cavitación. Sólo el análisis con ordenador podrá determinar hasta qué extremo esto es admisible. La

señal de alerta está dada.

La onda de presión, entretanto, regresa a la estación de bombeo y se refleja sobre la válvula de retención cerrada. La

consecuencia es un aumento rápido de presión de dos veces la presión de Joukowski, a partir del nivel mínimo

alcanzado. Como puede verse en la misma figura anterior, esto predice presiones máximas, que serán

aproximadamente de 183 m.c.a., claramente por encima de las permitidas. De nuevo se ha detectado el problema.

  • 6. En resumen, a partir de los bocetos trazados se obtienen las siguientes conclusiones.

    • a) Parte del sistema experimentará presiones inferiores a la atmosférica, alcanzándose posiblemente la presión de vapor.

    • b) La presión máxima admisible va a ser superada.

    • c) Las válvulas de descarga de las bombas deben cerrarse en un tiempo superior a los 7 segundos, o de lo contrario provocarán un transitorio semejante, que es indeseable. Conocida la naturaleza no lineal del comportamiento de las válvulas, y con miras a preparar el análisis por ordenador, se debe pensar en tiempos de cierre bastante mayores, del orden de varias veces el período de la tubería; por ejemplo, para este sistema un cierre de 30 seg. podría ser suficientemente lento.

    • d) Se necesita protección con el fin de mantener los picos de presión dentro de los márgenes aceptables.

La opción de reforzar las tuberías es obvia, pero posiblemente sea antieconómica. La instalación de válvulas de alivio

que viertan sobre el río puede ser una buena y económica solución contra la sobrepresión, pero no pueden evitar las

presiones bajas. La instalación de un tanque unidireccional en la zona donde se prevee cavitación podría ser una

alternativa para evitarla. Sin embargo no podrá controlar la sobrepresión por encima de los límites fijados. En estas

circunstancias, la solución más comúnmente aceptada y que controlará tanto sobrepresión como depresión es la del

calderín. Además, en la segunda fase del proyecto parece más que probable que sí sea necesario un calderín, dado que

  • 435 ING. HID. APLICADA A LOS SISTEMAS DE DISTRIBUCIÓN DE AGUA

los cambios serán más severos.

En efecto, los datos más significativos para la segunda fase son

-Velocidad de régimen: V 0 = 0.778 m/seg.

-Pérdidas por fricción: H L = 27.2 m.c.a. (con factor f = 0.017).

-Pulso de Joukowski: H J = 99 m.c.a.

435 I NG . H ID . APLICADA A LOS S ISTEMAS DE D ISTRIBUCIÓN DE

Figura 10.31 Líneas de alturas piezométricas iniciales mostrando cavitación severa (2ª Fase).

La Figura 10.31 presenta el boceto de las líneas piezométricas iniciales para esta segunda fase. Puede observarse

cavitación ya a partir de t = 10 seg., y cómo se hace más severa que en la primera fase. Puesto que esta situación es

intolerable, no tiene sentido físico seguir trazando líneas de alturas piezométricas posteriores. Sin embargo, el

objetivo principal ya ha sido cubierto al haber concluído que la presión cae por debajo de los niveles considerados

aceptables. Si la tubería soportase tal cavitación, su colapso provocaría sobrepresiones excesivas, posiblemente por

encima de la sobrepresión de Joukowski, que ya de por sí es de importancia.

Procede ahora llevar a cabo el dimensionado de un calderín adecuado. Este aspecto se trata en el Capítulo 11.

  • 7. A partir del trabajo anterior ya procede llevar a cabo la validación de los resultados via ordenador. Para ello hay que preparar un conjunto de especificaciones que, conteniendo todos los datos relevantes del problema para que el modelo global sea puesto a prueba, expresen claramente los análisis que hay que realizar. En el ejemplo presente podrían ser:

    • 1. Analizar la parada total de la estación de bombeo para la fase 1 sin protección, tratando de detectar presiones inferiores a la atmosférica hacia el km 8 y presiones por encima de las permitidas a la salida de la bomba.

    • 2. .Repetir el análisis anterior pero ahora utilizando un calderín (dimensionado como se describe en el Capítulo 11) de 3.5 m 3 , con un volumen inicial de aire de 2.02 m 3 . La altura inicial del agua resulta ser de 1 m, si se toma un diámetro de 1.2 m.

    • 3. Modificar si es necesario las dimensiones del calderín, ya sea aumentando su volumen para asegurar que las fluctuaciones de presión quedan dentro de los límites aceptados, o disminuyéndolo si su acción resulta excesivamente controladora, con el fin de que resulte más económico.

    • 4. Investigar la influencia del cierre de las válvulas de descarga, con el fin de definir instrucciones claras para cierres programados. Para la primera fase se hizo notar que el tiempo de cierre de las válvulas de descarga debería ser de al menos 30 s. Es preciso comprobar si este tiempo es o no suficiente.

    • 5. .Repetir todos estos análisis para la segunda fase, con el calderín predimensionado anteriormente. Realizar, asimismo, un análisis paramétrico que permita la reducción o ampliación de las medidas del

ESTUDIO DE TRANSITORIOS HIDRÁULICOS

calderín predimensionado.

435

La Figura 10.32 recoge las envolventes de alturas piezométricas máximas y mínimas para la primera fase obtenidas

con el programa DYAGATS. Algunos aspectos que cabe destacar a la vista de los gráficos obtenidos son:

  • a) Existe la posibilidad de cavitación hacia el punto de abscisa 10625, punto último en que se alcanza la depresión de Joukowski. Obsérvese que este punto prácticamente coincide con el punto (3) de la Figura
    10.30.

  • b) Las alturas máximas a la salida de la estación de bombeo parecen no ser tan altas como las que habían sido predichas con el boceto de líneas piezométricas sucesivas de la Figura 10.30, pero sí están, en todo caso, por encima de los 160 m.c.a., que es la altura máxima a que se testeó la tubería durante su instalación, y que aparece dibujada en la Figura 10.29.

E STUDIO DE T RANSITORIOS H IDRÁULICOS calderín predimensionado. 435 La Figura 10.32 recoge las envolventes

Figura 10.32 Envolventes de alturas máximas y mínimas obtenidas con DYAGATS (primera fase del Caso-estudio 1).

Utilizando, también, el paquete DYAGATS se obtienen, para el calderín diseñado de acuerdo con las directrices del

Capítulo 11, las envolventes de alturas máximas y mínimas que recoge la Figura 10.33. Obsérvese cómo la presión máxima

a la salida de la bomba es de 147.23 m.c.a., prácticamente igual a la de régimen. Este calderín, por tanto, cumple

sobradamente con el objetivo previsto, en cuanto a las presiones máximas se refiere. Además, puede observarse que

también controla perfectamente la depresión, no existiendo riesgo de cavitación en ningún punto de la tubería. Cabe

destacar aquí, que es posible llevar a cabo un estudio paramétrico del calderín, por ejemplo utilizando un paquete

informático como DYAGATS, que redundaría en la optimización de sus dimensiones y, en consecuencia, en una reducción

de su coste.

  • 435 ING. HID. APLICADA A LOS SISTEMAS DE DISTRIBUCIÓN DE AGUA

435 I NG . H ID . APLICADA A LOS S ISTEMAS DE D ISTRIBUCIÓN DE

Figura 10.33 Envolventes de alturas máximas y mínimas para el calderín diseñado (segunda fase del Caso-estudio) obtenidas con DYAGATS.

10.4 Conclusión

En este capítulo se han dado las ideas básicas que permiten modelar una comprensión cualitativa de cómo se originan los

transitorios hidráulicos y cuáles son los problemas que pueden causar. Se han presentado los modelos rígido y elástico

como mecanismos más habituales de análisis de los transitorios hidráulicos. Para los casos en que las hipótesis del modelo

rígido son asumibles, su utilización resulta, como se ha visto, muy interesante. Sin embargo, puesto que se trata de un

modelo ideal, el análisis realizado con él puede llegar a no ser correcto y entonces se hace necesario el concurso del modelo

elástico.

¿Cuándo el modelo rígido es suficiente o, por contra, el modelo elástico resulta claramente necesario? es una

pregunta que no tiene una respuesta general conocida. Cualitativamente resulta claro que la mayor o menor rigidez del

conducto y la menor o mayor compresibilidad del fluido apuntan al modelo rígido o al elástico, respectivamente. Pero estos

no so los únicos parámetros que permiten establecer la frontera de validez del modelo rígido. Baste notar aquí que una

perturbación que actúe de forma lenta puede ser estudiada con el modelo rígido (recuérdese el punto 2.2). Sin embargo,

qué significa lento o rápido es algo relativo que depende grandemente de las características del sistema concreto bajo

consideración. En una tubería simple, decir que un acontecimiento (cierre de válvula, parada de bomba,

...

)

es rápido

significa, en general, que sucede en un tiempo menor al semiperíodo de la tubería 2L/a. Sin embargo, este concepto no es

generalizable. En Abreu et al. (1996a) y (1996b) se presentan parámetros adecuados que permiten establecer la frontera de

utilización de los modelos rígido y elástico en casos concretos: apertura y cierre de distintos tipos de válvulas, paradas de

bombas y presencia de aire en una conducción simple.

A través de los ejemplos se han visto mecanismos de actuación para tratar los transitorios y mediante los -

deliberadamente reducidos- segmentos teóricos los aspectos cuantitativos más relevantes han sido presentados. Este

capítulo debe ser completado con una descripción detallada de los dispositivos de protección a nuestro alcance. A su

presentación está dedicado el Capítulo 11.

El análisis preciso de la acción de tales dispositivos requiere, en general, del concurso del ordenador. No obstante,

cierto nivel de análisis, como el llevado a cabo en el Caso-estudio de 10.3.3 es siempre posible; además, resulta

necesario para preparar especificaciones coherentes previas a la simulación que incidan lo más directamente posible

sobre las causas de los riesgos de aparición de transitorios. Finalmente, de estos análisis pueden surgir estrategias de

protección diferentes que permitirán optimizar el sistema ya sea desde el punto de vista técnico o el económico o desde

una perspectiva conjunta.