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Salarios de cuatro cifras

Aunque parezca algo raro considero que mientras todos los sueldos en
este país no sean al menos de mil euros, el consumo no se reactivará
suficientemente. Además es necesario dignificar los ingresos de los
trabajadores para que puedan vivir de un modo adecuado, o con una
mínima calidad de vida. Porque con menos de esta cantidad los jóvenes
o los adultos pueden arriesgarse, por ejemplo, a formar una familia,
pero lo tienen muy difícil.
Está surgiendo el fenómeno de los trabajadores pobres, y no es algo
extraño, ya está ocurriendo en España. Es una cuestión que ha sido
tratada en tertulias y periódicos, y que conviene no dejar de lado y
seguir hablando de ella.
Las cifras son demoledoras en Asturias, por ejemplo, cerca de 110.000
asturianos tienen un sueldo por debajo del salario mínimo, y 150.000
ciudadanos que viven en la misma comunidad ganan menos de mil
euros. Creo que estos datos son parecidos a los del resto del país, y
dibujan una situación laboral y social muy preocupante. Porque se está
hipotecando o poniendo ente paréntesis, los proyectos de vida de
muchísimas personas que no se lo merecen, y tienen derecho
constitucional a una existencia digna y, por tanto, mejor.
Lo que no es racional es las abismales diferencias salariales entre los
que más cobran y los que menos. El ejecutivo debería promover leyes
que establezcan condiciones, para que todas las empresas se vean
obligadas a pagar más a los trabajadores con menos ingresos.
Incluso todos los trabajadores de media jornada deberían cobrar, al
menos, mil euros. Porque hay sueldos a tiempo completo de dos mil,
tres mil euros, etc.
Si la situación sigue así, sin subir mucho más el salario mínimo, y con
contratos temporales con ingresos ridículos se está entrando en una
etapa de no retorno. Porque el tiempo pasa, y la vida no se puede
repetir, ya que es lineal e inexorable. De momento, no hay un estallido
social, porque los jubilados sostienen en numerosos casos a las
unidades familiares, pero si esto cambia, ya se sabe lo que puede
suceder.
Los poderes del estado, esencialmente, el ejecutivo y el legislativo, a mi
juicio, deberían tomar cartas en el asunto, y elaborar una nueva
legislación laboral redactada por expertos que, sobre todo, asegure
que todas los salarios garanticen, de una forma efectiva, unas
condiciones de vida dignas.
Si las empresas tienen que obtener menos beneficios en un corto plazo,
los conseguirán en el medio y largo plazo, al aumentar el dinero
disponible para gasto y ahorro en los bolsillos de los trabajadores. Si
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no se incentiva, fuertemente, el consumo muchas empresas seguirán
cerrando, y se destruirá más tejido productivo.
Se puede salir de este círculo vicioso del empleo precario y mal pagado.
Todo depende de la voluntad de hacer cambios para que millones de
ciudadanos que trabajan consigan una cierta estabilidad económica, y
un poder adquisitivo mayor. Esto redundará en beneficio de todos.
Que algunas empresas en caso de baja de un trabajador, por ejemplo,
aumenten desproporcionadamente la carga de trabajo a los demás
empleados tendría que estar prohibido, por normas laborales
específicas, etc. Y existen muchas más situaciones irracionales e
injustas en el ámbito laboral actual.

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