ÁREA TEMÁTICA B.

El Patrimonio Territorial como base para un
nuevo Modelo de Desarrollo Territorial
Huertos urbanos, huertos de ocio…
Sostenibilidad y evolución del paisaje

Rita Monfort Salvador*
*(Arquitecta. Máster Oficial en Arquitectura Avanzada, Paisaje, Urbanismo y Diseño. Doctorando en la
Universidad Politécnica de Valencia)

RESUMEN
Los huertos urbanos empezaron por necesidad, como acción necesaria para la
supervivencia y apoyo a la economía familiar en la ciudad industrial y en época de
guerras. Hoy los huertos de ocio son más que una distracción, contraponen y
relacionan ciudad con naturaleza, desarrollo con herencia cultural y son el
resultado de una preocupación por las características de lo que se produce y se
come. Además tienen unas consecuencias indirectas: ayudan al fomento de la
sostenibilidad, con todo lo que supone, y producen cambios estéticos en el
paisaje tanto urbano como agrícola.

SUMMARY
Urban gardens started as of necessity, as an important activity for the survival and
economic support to the families in the industrial cities and during war times.
Nowadays, leisure gardens are more than just a hobby. They contrast and relate
cities with nature and the development with the cultural inheritance. They are the
result of concerns for what is produced and eaten. Furthermore, urban gardens
have indirect consequences; they not only support the promotion of sustainability,
but also generate aesthetic changes in the urban and agricultural landscapes.

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Quizás los huertos de ocio más conocidos en España y de los que más se ha
hablado sean los huertos urbanos de Barcelona y los huertos periurbanos del
Anillo Verde de Vitoria. Sin embargo existen en ciudades de todo el país, donde
han evolucionando y surgido de una manera u otra, fomentados desde la
administración, desde diferentes asociaciones, o desde el sector privado. Cada
vez tienen más seguidores, y no son sólo destacables los que están en cota 0,
sino que se extienden por las fachadas de los edificios, creando relaciones entre
unos y otros y una red hortícola en la que los beneficios no son solo sociales o
medioambientales, sino que también existe una transmisión de la cultura y
conocimientos agrícolas que, de no ser así, se perdería en su mayor parte.
Personas que no pueden optar a uno de los huertos existentes en el espacio
urbano, bien porque están en lista de espera, bien porque tienen difícil acceso
(por tiempo o distancia) crean en su propia vivienda un pequeño huerto a base de
macetas y pequeños contenedores, incluso existen en azoteas de edificios.
Personas que tienen suelo, bien en la parcela de su chalet, bien una huerta ahora
sin cultivar o un antiguo campo de frutales, se crean su propio huerto de ocio en
su terreno. El tener un huerto en un chalet ha pasado de ser algo de una minoría
(solía ocupar todo el espacio el jardín) a ser algo habitual.
Llegado a este punto podemos distinguir diferentes tipos de huertos de ocio
existentes:
· ventana o balcón
· terraza o azotea
· urbanos y periurbanos

1.

SU APORTE A LA SOSTENIBILIDAD

Los huertos de ocio en general y los urbanos especialmente y en particular,
poseen una serie de beneficios y ventajas, tanto para los usuarios como para la
sociedad, que fomentan la sostenibilidad en los espacios urbanos, al tiempo que
realizan su función hortícola:
· Actúan como zonas verdes: mejoran la calidad atmosférica, mejoran la
calidad espacial y realizan control de temperatura.
· Fomentan la cohesión social.
· Fomentan la educación medioambiental.
· Reducen el recorrido de transporte de alimentos al mínimo (KM 0)
· Para los usuarios de los huertos en concreto: ocio asequible, comida sana
y sociabilidad.

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Fig 1.: Huertos urbanos de la Sagrada Familia (Barcelona) ocupando parte de una de las manzanas del Ensanche. El punto
naranja marca la manzana donde se encuentra la Sagrada Familia.

Los huertos urbanos son una actuación que cumple con todas las ventajas de los
espacios verdes en el interior de la ciudad. Aunque no es objeto de este escrito
tratar las ventajas de las zonas verdes en la ciudad, es inevitable nombrar su
importancia al hablar de huertos urbanos. Asimismo al ejercer esa doble función
(zona verde y huerto), y ser productores de alimentos, facilitan el acceso a ellos
sin necesidad de transportarlos desde otros lugares, con lo que se ahorra dinero y
tiempo en el transporte y se evita la consecuente contaminación.
Se puede considerar un lujo el tener una de estas parcelas en mitad de la ciudad
y poder coger sus frutos prácticamente en el mismo momento en que se van a
consumir. Es una de las ventajas de vivir en el campo, trasladada a la ciudad.
Para los usuarios es un ocio barato (suelen ser gratuitos) y del que obtienen un
beneficio claro que es el producto recogido, alimentos que saben cómo han sido
cultivados.
Fig. 2.: Huertos urbanos en
Barcelona, donde se pueden ver
las parcelas cultivadas y una
persona trabajando en su huerto.
Los usuarios suelen vivir en el
mismo barrio donde están los
huertos, por lo que los alimentos
llegan recién cultivados a la
cocina.

A medida que pasa el tiempo estos huertos se relacionan más con una agricultura
ecológica, con un interés desde la sociedad por alimentos de calidad, por el
cuidado de la salud y una cultura de buena alimentación, sumado al interés de
dejar de lado el uso de productos herbicidas, plaguicidas y abonos químicos por la

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salud y el cuidado del medio ambiente. En algunos de estos huertos (como en los
periurbanos del Anillo Verde de Vitoria) uno de los requisitos es que el cultivo que
se realice en esos huertos se realice con principios ecológicos, en otros se
realizan cursos sobre este tipo de agricultura, y otras veces son los mismo
usuarios los que fomentan estas iniciativas. En cierta medida estos huertos de
ocio han sido la semilla para introducir en la sociedad la preocupación de ingerir
productos saludables, del origen de estos productos y de su transporte.
A esto se añade que cada vez tienen características más sociales. No debemos
olvidar que esta actuación urbana, al igual que muchas otras, surge y funciona
gracias a movimientos sociales. En muchas ciudades directamente son estos
movimientos los únicos responsables de la existencia de estos huertos, buscando
parcelas sin usar y que pudiesen ser cultivables. Pero incluso en Barcelona,
donde los huertos urbanos fueron promovidos y regulados por el Ayuntamiento,
fue gracias a un movimiento vecinal que siguen subsistiendo los huertos urbanos
del Parc Güell (ubicados en el interior del mismo parque): al fallecer el guarda (al
que pertenecían los huertos) las órdenes fueron eliminarlos al igual que se eliminó
la casa donde vivía (ubicada también en el interior del parque), sin embargo los
vecinos los reivindicaron para ellos, prometiendo hacerse cargo y mantenerlos
cultivados.
Dependiendo del tipo de huerto tiene un carácter más privado o más público. Es
diferente un huerto plantado en la terraza de un piso, que el plantado a cota 0 en
el espacio urbano; el primero será totalmente privado y el segundo será público,
aunque lo cultiven personas privadas, al estar en un espacio urbano todos los
ciudadanos que pasen por allí pueden disfrutar de él, como si de cualquier zona
verde se tratase. Se está otorgando a estos huertos un carácter social muy
importante, bien sea por la situación vivida en los últimos años, bien porque haya
sido una evolución natural, pero las mismas personas que tienen un huerto
(aunque sea privado) fomentan esa sociabilidad, se crean redes de gente que los
cultivan y comparten esa afición, se enseñan mutuamente la cultura agrícola, se
intercambian semillas…
En una actuación urbana la parte de sociabilización y relación con gente es algo
muy importante especialmente cuando se habla de personas mayores. Respecto
a los jóvenes, muchos no tienen una educación medioambiental y agrícola, ya que
provienen de una generación en la que muchos han vivido en la ciudad siempre y
nunca han tenido contacto con la huerta o la agricultura en general. Por sus
características personales, jóvenes de la veintena y treintena y personas mayores
son los dos perfiles de grupos que más interesados están en este tipo de ocio. A
tener en cuenta que ésta es una actividad en la que, por regla general, tienen un
mayor conocimiento las personas mayores que los jóvenes, ya que muchos de
ellos, aunque actualmente vivan en la ciudad, han dedicado su vida al campo, por
lo que se producen unas sinergias entre los ciudadanos que difícilmente se
podrían producir de otra manera: la tercera edad enseñando a los jóvenes algo
por lo que realmente están interesados. No solo es una forma de estar activos en
esta etapa de su vida, también es la forma de transmitir la herencia de la cultura
agrícola de generación en generación sin que se llegue a perder (como estaba
predestinada a suceder).

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Por otro lado se fomenta de manera indirecta la acción de compartir de forma
desinteresada y natural entre los usuarios: en la mayoría de redes de huertos
organizados por la administración o asociaciones está prohibida la venta de los
productos cultivados, y las personas que tienen huertos privados de ocio no viven
de él, esto sumado a que las verduras es un producto perecedero en un corto
espacio de tiempo, induce a que cuando se recoge la cosecha se reparta ésta
entre amigos y familiares, al menos el sobrante.
Asimismo, dentro de la parte social es destacable la parte de educación medio
ambiental, no solo de los jóvenes que participan de forma activa, sino de los
ciudadanos en general. Debido a la globalización, en nuestra sociedad ya no se
come fruta y verdura de temporada, sino que en cualquier supermercado
podemos encontrar gran variedad durante todo el año sin que sea la época de
cultivo en nuestro país. Esto tiene dos consecuencias. La primera es que los
alimentos pierdan sabor y calidad al tener que realizar largos recorridos de
transporte. La segunda es que se pierde la cultura de “fruta y verdura de
temporada”. Los huertos urbanos, al ser en definitiva un trozo de huerta en un
espacio urbano, introduce los ciclos naturales de cultivo a lo largo del año en la
ciudad, ejerciendo de imagen del paso de las estaciones, potenciando la
educación medio ambiental y acercando la cultura agrícola a personas que son
ajenas a ella (aunque no cultiven participan de manera indirecta).

2.

INTERVENCIÓN EN EL PAISAJE

Por otro lado los huertos de ocio producen un cambio en el paisaje con esa
geometría y ortogonalidad tan característica de la agricultura y, a la vez, con esa
anarquía debida a que, al ser un entretenimiento, cada persona puede cultivar lo
que más desee en un momento dado y como más le plazca, sin atender a
razones de economía, de clima o de rapidez de recolección. Centrándonos en la
parte estética, en este cambio de paisaje tenemos que diferenciar el paisaje
urbano, en el interior de la ciudad, y el paisaje agrícola y natural, situado en la
periferia de ella. Es en el interior de la ciudad donde este tipo de actuación se
muestra en su forma más rígida, puede que debido al tamaño de sus parcelas y a
las normas estéticas que tienen en muchos de los huertos urbanos regulados por
la administración. Mientras que cuando se infiltra en terrenos ya agrícolas quedan
como pequeñas motas de cultivo que salpican grandes extensiones.
Fig. 3.: Diferenciación de los tipos de huertos y afección en el paisaje dependiendo de su ubicación: en un espacio urbano,
o en un espacio agrícola.

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2.1 Paisaje urbano

Fig. 4.: Huerta embebida en la
ciudad de Valencia. Ha pasado de
estar rodeada de huerta a estar
rodeada de hormigón.

En el caso del paisaje urbano este cambio se realiza de varias formas y en
diferentes lugares.
Podemos distinguir por una lado la transformación de solares o espacios urbanos
(donde no había nada) en huertos urbanos, un espacio gris transformado en un
espacio verde, de repente ordenado, bien por parcelas, bien por espacios
funcionales diversificados, pero siempre perfectamente diferenciados. Es
interesante nombrar también el caso de pequeñas huertas que han sido
literalmente embebidas por el tejido urbano pasando a formar parte de él. Es el
caso de la ciudad de Valencia, al encontrarse rodeada de huerta y crecer,
terrenos que no fueron edificados y continuaron siendo cultivados se convierten
en la prueba de que la huerta antes llegaba hasta ahí, aunque ahora esté rodeada
de hormigón.
Por otro lado están aquellos huertos urbanos que ya eran jardines, zonas verdes,
y han cambiado un diseño que suele intentar imitar a la naturaleza, por la
ordenación que trae consigo la agricultura. En este caso lo anecdótico es que el
diseño de jardines suele huir de la cuadrícula urbana, las líneas rectas y los
ángulos de 90º, intentando ser lo opuesto a la imagen de la ciudad, un lugar con
recorridos sinuosos, incluyendo en algunos casos una topografía artificial
construyendo colinas y lagos, intentando introducir en mitad del paisaje artificial
de la ciudad, un espacio que nos devuelva a la naturaleza, una especie de oasis.
Con los huertos urbanos queda patente que ese espacio no es natural, que ha
entrado el ser humano a trabajar en él cambiando su estética.
En cualquiera de los dos casos nos encontramos con el paisaje agrícola se ha
introducido en el interior de la ciudad. Una imagen que parece unir pasado y
presente de nuestra historia y evolución, ya que la gente llegó a las ciudades
abandonando la agricultura.

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2.2 Paisaje agrícola
En el caso de huertos periurbanos, esta transformación del paisaje aún es más
evidente. Algunas zonas cultivadas en la periferia, debido al abandono que está
sufriendo la agricultura, están cambiando su estructura para convertirse en
huertos de ocio. No significa que todos los huertos periurbanos estén situados en
paisaje agrícola, pero gran parte de ellos si lo están. De nuevo aquí también nos
encontramos diferentes casos.
Por un lado esta transformación suele darse en parcelas destinadas a la
agricultura inicialmente, bien haya sido una huerta o una campo de cultivo (por
ejemplo, frutales o cereales), estos lugares ya cuentan con un acceso adecuado y
con posibilidad de obtener agua para el riego.
Por otra parte están las diferentes características del nuevo cultivo:
-

-

división en parcelas más pequeñas (cambio de escala): donde cada una de
ellas pasa a ser cultivada por una persona distinta y se reproduce fielmente
la estructura ortogonal a pequeña escala, pero en cada una de estas
pequeñas parcelas podemos encontrar cultivos de lo más variado, algo que
no ocurría anteriormente.
cambio la estructura de cultivo (imagen anárquica): cambiar de forma
radical el cultivo unitario y ordenado por una serie de cultivos repartidos
como manchas por toda la superficie de la parcela sin ningún método,
donde pueden convivir especies alimenticias con decorativas sin tapujos.

El primer caso suele ser porque una asociación, empresa o el mismo dueño de la
parcela ha decidido dividirla adaptándola a la superficie asequible para huertos de
ocio. Y el segundo caso se da cuando es una misma persona la que se encarga
de toda la parcela y, además, normalmente esa parcela es de su propiedad.
Estos cambios producidos en la micro-escala de la parcela y en su rigurosa
estructura, a mayor escala esto se convierte en que en el ordenado paisaje
agrícola empiezan a aparecer parcelas diferentes a las demás que denotan un
uso alternativo, aunque siga siendo agrícola.

Fig. 5.: Huerto de ocio en Vila-Real
(Castellón) surgido en un antiguo
campo de naranjos, donde el orden
de plantación es totalmente
anárquico. Alrededor se pueden
observar los campos de naranjos
existentes
con
su
perfecta
cuadrícula y alineación.

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Los huertos de ocio ya no existen sólo en las ciudades, se extienden por los
alrededores, por los paisajes agrícolas, allí donde haya un espacio para cultivar
sin utilizar, y, así como en las ciudades transmiten su estricta geometría, en el
espacio agrícola consiguen pequeñas zonas de desorden y libertad en mitad de
los estrictos paisajes de cultivos. Sin duda esto supone un gran cambio en la
imagen de este preciso paisaje.

Fig.6 Esquemas de las diferentes posibilidades
que se están dando en el cambio de paisaje
tanto urbano como agrícola, con la introducción
de los huertos de ocio

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BIBLIOGRAFÍA
Libros
OLGYAY, V. (1963): Arquitectura y clima: manual de diseño bioclimático para
arquitectos y urbanistas. Edición castellana. Barcelona. Editorial Gustavo Gili SL,
1998.
(2006): Guía de integración paisajística para huertos urbanos y periurbanos.
Barcelona. Departament de Política Territorial i Obres Públiques. Direcció General
d’Arquitectura i Paisatge. Generalitat de Catalunya.
(2007): Calidad del aire en las ciudades, clave de sostenibilidad urbana.
Observatorio de la Sostenibilidad en España.

Artículos/Textos:
MONFORT SALVADOR, R. (2013): Huertos de ocio, huertos urbanos: la historia
continúa. Madrid. Materia de debate 2003-2013. Tomo III: Espacio o mercancía
ISBN: 978-84-616-8921-7
MONFORT SALVADOR, R. (2011): El aporte a la sostenibilidad de los huertos
urbanos. Actes del III Congrés d’Estudis de L’Horta Nord (vol. ll, ed. UPV,
Universidad Politécnica de Valencia) ISBN: 978-84-8363-649-7
MONFORT SALVADOR, R. (2009): La Transformación hacia la sostenibilidad de
los barrios consolidados. El caso de las ciudades españolas. Tesina de
investigación. Máster Oficial en Arquitectura Avanzada, Paisaje, Urbanismo y
Diseño (Especialidad:”Arquitectura del territorio y paisaje. Urbanismo”) UPV,
2008-2009.
MORAN, N. (2008): Huertos y jardines comunitarios. Madrid. Biblioteca Ciudades
para un Futuro más Sostenible, Boletín CF+S nº40, Edita: Instituto Juan de
Herrera, 2008.

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