Pequeña guía de los tratados de libre

comercio que te quieren colar
Las siglas abundan (TTIP, TISA, CETA, EPA, etc.), la información
escasea, pero el molde ideológico es el mismo
Florent Marcellesi / Ska Keller
01/09/2014 - 20:44h

¿Conoces los tratados de libre comercio que se están negociando y que te
van a afectar? Son muchas siglas (TTIP, TISA, CETA, EPA, etc.) y poca
información, pero un mismo molde ideológico. En esta pequeña guía y en un
vistazo, te presentamos sus contenidos, consecuencias y relaciones entre
ellos. Abróchate el cinturón.

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TTIP: Por sus siglas en inglés, significa Tratado Transatlántico de Comercio e
Inversiones. De forma simple, es un proyecto para establecer una zona de
Libre Comercio entre la Unión Europea (UE) y Estados Unidos (EEUU). Es un
peligro democrático, social y ecológico.
Ante todo es un peligro democrático: está siendo negociado de forma opaca
y de espaldas a la ciudadanía. Además es totalmente ilógico negociar con
EEUU mientras no se ha solucionado el espionaje de la Agencia de Seguridad
Americana a millones de ciudadanos europeos.
Por otro lado, el TTIP amenaza gravemente nuestro modelo social, servicios
públicos, agricultura o propiedad intelectual. De aprobarse, supondría por
ejemplo que se pudiesen comercializar alimentos o transgénicos hoy en día
prohibidos en Europa por considerarse nocivos para la salud o el
medioambiente. Todo esto sin ni siquiera crear empleo y riqueza para la
ciudadanía (¡45 euros anuales por hogar europeo!).
Por último, el TTIP quiere poner en marcha un mecanismo de arbitraje para
resolver desencuentros entre Estados y empresas. Este caballo de Troya de
las multinacionales permitiría por ejemplo que un Estado tenga que
indemnizar a una empresa por prohibir el fracking en su territorio.
TISA: El Acuerdo sobre Comercio de Servicios (Trade In Services Agreement
en inglés) se está negociando de forma nada transparente desde julio del
2013 por parte del grupo llamado –y no es broma– "los muy buenos amigos
de los Servicios" (compuestos por EEUU, UE y otros 20 países). El tratado
tiene como objetivo la liberalización de los servicios y su ámbito es muy
amplio: empleo, transporte, comunicación, datos, servicios legales,
subvenciones agrícolas, educación, salud, residuos, suministro de agua,
distribución de energía y comercio digital. Es una amenaza real para los
servicios públicos como la salud y la educación, y puede también implicar una
mayor liberalización de los mercados financieros.
Parece que hemos olvidado ya las lecciones aprendidas de la crisis financiera:
la ideología neoliberal renace de sus cenizas. De hecho, el tratado es
potencialmente tan o incluso más peligroso que el TTIP. Contendrá cláusulas
que no permitirán imponer mejores estándares legislativos o regular de
nuevo un sector que previamente habría sido ya liberalizado. La democracia

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está en peligro puesto que la ciudadanía ya no puede decidir el grado de
regulación que desea.
CETA: El Acuerdo económico y comercial global con Canadá (Comprehensive
Economic Trade Agreement en inglés) es el hermano pequeño del TTIP. De
hecho, muchos consideran que es un globo sonda para el TTIP, ya que
contiene cláusulas muy similares. Su contenido ya ha sido filtrado y confirma
la mayoría de los miedos que se tenían. El CETA contiene un mecanismo de
arbitraje entre inversores y Estados que creará un sistema extra-judicial para
demandar las decisiones democráticas de los parlamentos. Permitirá además
la entrada de mucha carne de res y de cerdo al mercado europeo y no queda
en absoluto claro cómo se garantizará que estas importaciones estén libres
de hormonas.
El CETA pondrá el foco también en la liberalización de los servicios. Lo hará
utilizando una "lista negativa", lo que significa que liberalizará todos los
servicios que no estén incluidos en una lista de excepciones. Uno de los
problemas que desde luego no ha sido debatido es el impacto del CETA (pero
también del TTIP) sobre las diferentes economías europeas. Los países con
economías más basadas en la exportación llegarán mejor preparados que los
países cuyo desarrollo se centra más en el consumo interno. Los países del
Sur de Europa no se adaptarán a estos tratados de forma tan simple como
Alemania por ejemplo y perderán en competitividad.
AAE (o EPA según sus siglas en inglés): Son los Acuerdos de Asociación
Económica negociados entre la Unión Europea y países de África (del oeste,
subsahariana, austral, etc.) o pequeñas islas del Pacífico. Su objetivo es
suprimir el 75% de los derechos de aduana sobre las importaciones
procedentes de la UE y de limitar su política comercial más allá de las
exigencias de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Perjudicará
primero a los países africanos. Su agricultura tradicional y de autoconsumo,
su seguridad alimentaria y desarrollo regional se verán golpeados de lleno
por una competencia europea desleal, destructora de empleos y por una
dependencia de los mercados mundiales y de una economía enfocada a la
exportación. Además del pillaje programado de sus recursos naturales y
subsuelo, dará pie a una migración masiva en una situación dónde la
población del Oeste de África crecerá de 70% en 15 años y en un contexto de
calentamiento climático particularmente acentuado en esta región.

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Los europeos no tienen nada que ganar tampoco. Este acuerdo va a
favorecer una agricultura más productivista, contaminante y poco intensiva
en empleos, en detrimento de las políticas de agricultura sostenible, de
soberanía alimentaria y de transición industrial ecológica.
Las negociaciones de la OMC: La Organización Mundial del Comercio, de la
que son miembros casi todos los países, fue creada en 1994 con una agenda
clara: liberalizar el comercio mundial. Pero desde 2001 la OMC está atascada
por desacuerdos internos: los países menos industrializados y más
empobrecidos quieren que sus productos agrícolas lleguen a los mercados de
los países enriquecidos. Sin embargo, los países del Norte bloquean la llegada
de estos productos, lo que impide el desarrollo de los países de origen.
Desde el parón de las negociaciones, la UE y EEUU –entre otros– han
promocionado tratados de libre comercio fuera del marco de la OMC,
muchos de los cuales se describen más arriba. Objetivo colateral: presionar a
los países del Sur para que hicieran concesiones en las negociaciones de la
OMC. Y funcionó: en Bali en 2013 la OMC ha llegado a un acuerdo para
facilitar el comercio mundial. Habría incluido que India suspendiera sus
programas de apoyo alimenticio para los más desfavorecidos. Sin embargo, el
nuevo gobierno indio no ha querido abandonar a los 400 millones de sus
ciudadanos que viven con menos de 1,25 dólares al día y no estaba por la
labor de renunciar a esas ayudas. ¡Una buena decisión!
Es posible y altamente necesario parar estos tratados y construir alternativas.
Dependerá de la capacidad de presión y movilización ciudadana, social y
política a nivel local, europeo y global. Por ejemplo, ¿qué te parece si el 11 de
octubre sumamos fuerza con el Día Europeo de acciones para parar los
acuerdos TTIP, CETA y TiSA. ¿Te apuntas?

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