ANUARIO DE PSICOLOGÍA

CLÍNICA Y DE LA SALUD

ANNUARY OF CLINICAL
AND HEALTH PSYCHOLOGY

www.us.es/apcs

2005, VOLUMEN 1

Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos
Universidad de Sevilla

Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical and
Health Psychology, 1 (2005)

índice
Editorial: Psicopatología y terrorismo

pp v-viii

Artículos invitados
Reacciones de estrés en la población general tras los ataques terroristas del 11S,
2001 (EE.UU.) y del 11M, 2004 (Madrid, España): Mitos y realidades. Vázquez
Valverde, C.
pp 9-25
Trauma, disociación y somatización. Rodríguez Vega, B., Fernández Liria, A. y
Bayón Pérez, C.
pp 27-38
Diez referencias destacadas acerca de: Psicopatología y terrorismo. García García,
M., Torres Pérez, I. y Valdés Díaz, M.
pp 39-51

Artículos regulares
Síntomas psicopatológicos, problemas de conducta y autoconcepto-autoestima: Un
estudio con adolescentes de 14 a 17 años. Garaigordobil, M., Durá, A. y Pérez, J.I.
pp 53-63
El Wisconsin Card Sorting Test en la detección de los trastornos de la
personalidad. Inda Caro, M., Lemos Giráldez, S., Paíno Piñeiro, M. y Besteiro
González, J.L.
pp 65-71
Normas para la publicación de trabajos en Anuario de Psicología Clínica y de la
Salud / Annuary of Clinical and Health Psychology
pp 73-76

www.us.es/apcs

2005, VOLUMEN 1

Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos
Universidad de Sevilla

Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical and Health Psychology, 1 (2005) v-vii

Editorial
Con este primer volumen queremos materializar la presentación, en forma revista electrónica especializada,
de un vehículo de transmisión, propuesta y análisis de contenidos propios de Psicología Clínica y de la Salud. Hemos
escogido como tema inicial en la sección central de este volumen, en coincidencia con el primer aniversario de los
atentados del 11 de marzo en Madrid, el terrorismo y la psicopatología, asunto de gran trascendencia e impacto
social, político y, especialmente ahora, de investigación.
Resulta claramente comprensible que la casi totalidad de los trabajos disponibles que se basan en datos
clínicos empíricos relacionados con el terrorismo se focalicen en los efectos que las acciones terroristas tienen sobre
las víctimas. En consecuencia, es del todo pertinente que se pretenda, habitualmente, proponer tras ello algún formato
o esquema de intervención.
A pesar de los asertos anteriores no deja de resultar llamativo, por coincidencia con lo trazado por los
autores de los dos trabajos invitados, que todavía deban hacerse precisiones acerca de lo que llamamos estrés, desde
un punto de vista clínicamente significativo, junto con la necesidad de revisión del más clásico concepto de trauma.
El debate de fondo exige, indispensablemente, mayor volumen de investigación rigurosa que aclare, caracterice y
diferencie lo que se consideran respuestas esperables ante ciertas situaciones y las que no, aunque tales reacciones
supongan una alteración en el funcionamiento de la persona: crisis en su sentido más clásico. Por otro lado, se
resaltan las deficiencias de los sistemas diagnósticos internacionales vigentes en cuanto a su bondad para captar estos
fenómenos lo que, consecuentemente, incrementa los falsos positivos. El profesor Vázquez subraya la capacidad
básica del ser humano para resistir a la adversidad; precisamente por ello, resulta inadecuado el tratamiento
conceptual que se ha dado a las formas de estrés postraumático, sobre todo en su versión aguda. Ello requiere, en todo
caso, propiciar un análisis con detenimiento de aspectos clínicos como la transitoriedad, la intensidad y la magnitud
de la respuesta, así como el grado de interferencia sobre el nivel de funcionamiento de la persona.
No resulta insignificante el punto al que llegamos; obsérvese que precisamente los debates más actuales en
Psicopatología, y que tratan de orientar el futuro DSM-V, nos dirigen no al planteamiento de tal o cual etiología sino
a una posición previa: qué es un trastorno y su separación de lo que realmente son problemas de la vida (cotidiana o
no) (Wakefield y Spitzer, 2003). Esto implica que atender exclusivamente a las manifestaciones clínicas conduce a
errores por coincidencia con la capacidad de reaccionar del ser humano ante ciertas situaciones (he aquí uno de los
puntos débiles de asimilar el comportamiento humano al modo de los signos médicos). Por consiguiente, lo que hace
que un trastorno sea considerado mental no es la etiología sino el dominio funcional, en el sentido de la inacción de
una función diseñada para un fin por la evolución de la especie (Wakefield y First, 2005).
Numerosas voces coinciden en señalar las inconsistencias y defectos en la clasificación actual del DSM
proponiéndose, para el caso particular del Trastorno por Estrés Postraumático (pero no es el único ejemplo), que se
abra un capítulo centrado en los trastornos por estrés, abarcando incluso a los trastornos adaptativos, algo que se
antoja más razonable, a tenor de una concepción que en efecto persiga elementos etiológicos comunes (Phillips,
Price, Greenberg y Rasmussen, 2005).
Los autores del segundo trabajo invitado, Rodríguez Vega, Fernández Liria y Bayón Pérez, destacan la
insuficiencia emanante de la clasificación diagnóstica más seguida en el contexto científico, por cuanto no da
verdadera cuenta de los procesos que son consecuencias esperables tras sufrir sucesos traumáticos (no sólo centrados
en el terrorismo): disociación, somatización y conversión. Estos fenómenos, subsíndromes en el lenguaje del DSM,
muestran la dificultad para integrar y organizar la experiencia subjetiva por parte de la víctima. Aunque, como se ha
dicho, el trabajo no se circunscribe de modo estricto al terrorismo y sí a las situaciones en general de violencia,
realiza sugerencias terapéuticas de interés.
A vueltas con el concepto de estrés postraumático, la respuesta que lo constituye implica, además de una
reacción ante un suceso de importancia vital, un significado particular; no es igual sobrevivir a una inundación que a
un atentado terrorista. Parece claro que una acción terrorista, por cuanto supone intervención humana en forma de
violencia arbitraria y desmedida y, especialmente, con el propósito de ocasionar daño y muerte, son elementos que se

Historia General del Terrorismo. sino un análisis de aquellas citas destacables sobre el tópico del terrorismo y la psicopatología basado. José Mª Ruiz-Vargas. Sin embargo. más allá del 11 de septiembre sufrido en USA. que apenas hay trabajos en nuestro país acerca del terrorismo y sus consecuencias psicopatológicas. se suicidaron. Mao. 90-91). (2004). destacando el esfuerzo por mantener la dignidad personal para sobrevivir y superar esa desconfianza. a aquellos que tuvieron como misión directa las prácticas genocidas como Himmler en Alemania. y que esperamos sea del interés de los lectores que se aproximen a esta temática por vez primera. Fromm. Torres Pérez y Valdés Díaz. R. Pol Pot. 2002. y Sabucedo. En este mismo sentido.. 1975. Madrid: Taurus. Resulta factible 1 Ello no resta interés para los lectores interesados en obras de otra naturaleza. Karadžić y Mladić en Bosnia. Echeburúa. Enrique Parada. con posterioridad a la fecha luctuosa del 11 de marzo de 2004. Los Orígenes del Terror. precisamente en el año en el que se cumplen 60 del fin del Holocausto. Ignatieff.. económicas o religiosas). nos permitimos apostillar con la obra de Jean Améry (2001). (2004). Madrid: Temas de Hoy. sea individual o de ciertos grupos (incluyendo al terrorismo institucional o de Estado). Del 11-S al 11-M. A. hace mención de personas que han pasado experiencias en campos de concentración. el análisis debería abarcar a Mussolini. la visión del enemigo en forma de otra nación (en general. a partir de ahí es poco lo que falta para obtener permiso y matar. Una de las secciones que acompaña a los trabajos invitados analiza diez referencias destacadas acerca del tema escogido para este volumen. Algunas de las que destacamos: Aulestia. Cómo Derrotar a los Yihadistas. Madrid: Taurus. Reinares. Más bien parece que la “sobrevaloración de ciertas ideas” (por reutilizar el concepto psicopatológico clásico). los otros) y la necesidad de salir de un estado de frustración (por diversas condiciones sociales. J. y esta es la virtud de esta sección. Antonio Puerta y Fernando Muñoz. Un Análisis del Mal y sus Consecuencias.. 2003. cómo llegar a entender la muerte de millones. de una aportación española de investigación. Madrid 11-M. pese a las décadas vividas de consecuencias onerosas ocasionadas por ETA y su entorno. . A. El profesor Vázquez subraya que la consecuencia se traduce en la pérdida de confianza en los demás. El Nuevo Terrorismo Islamista. Jordán. K. Levi y Améry. Clarke. Para ilustrar este aspecto. Observamos que muchos de estos textos hacen referencias a patologías francas en dirigentes políticos o personajes destacados (v.con el primer golpe se pierde algo que podríamos denominar confianza en el mundo (. Desde luego son abundantes los textos que han hecho alusiones desde un punto de vista conceptual (como ejercicio académico. Comenzábamos diciendo que la mayoría de los trabajos sobre terrorismo y psicopatología se han centrado en las víctimas y las consecuencias por ellas sufridas. esto es.. Como ha señalado recientemente Aharon Appelfeld (2005). M. hay una ausencia clamorosa de estudios con rigor metodológico que hayan tenido como cometido analizar desde un punto de vista psicopatológico al terrorista. (2005).. sobre todo. fundamentalmente. Paz de Corral. (2005). Resulta destacable. como apuntan las autoras García García.) “la tortura supone una inversión absoluta del mundo social” (Pág. Madrid: Aguilar. Amor. Alonso-Fernández (2002) (quien previamente había hecho un análisis en Psicología del Terrorismo. Sin entrar en polemizar acerca de cuál es la categoría a posteriori más acertada para este personaje histórico. militares o militantes terroristas sean delirantes. Un Plan de Acción. quienes se situaron entre la opción del perdón y la de hallar un sentido diferente a la experiencia vivida para seguir adelante. respectivamente. Este aspecto ha de tenerse activamente presente a la hora de emprender una intervención con las víctimas de la violencia en general y del terrorismo en particular. si apenas es posible asumir la muerte de un niño. hay una proliferación reciente de textos desde un punto de vista periodístico. sociológico o político. ni de un análisis bibliográfico al uso. Blanco.. de los autores citados. F. Améry justificó su posición vital de resentimiento toda vez que la confianza en el mundo se tambalea y desmorona.g. por todos. El Mal Menor. (2005). más recientemente. Destaca la dificultad de la recuperación en cuanto a la relación con los demás se trata: “estupefacción y extrañeza que ninguna comunicación humana puede compensar” (Pág. en trabajos empíricos de garantías y preferentemente actuales. esto es. Pedro J. favorece una sensación de causa común trascendente (Beck. Como señala Aaron Beck (2003). Pavelić en Croacia o. si se prefiere). del Águila. (coord.) (2004). Alonso-Fernández. por tanto. más allá de las aproximaciones actuales de orden epidemiológico y descriptivo que se han desarrollado.A. se hace mención entre estas reseñas. Además. Madrid: Trotta (entre cuyos autores participan Enrique Echeburúa. sin embargo. si se prefiere. ni parece razonable achacar una especie de epidemia paranoica según qué época de la historia analicemos. 2000). R. Con todo. lo sitúa en un trastorno delirante). quien expone de forma magistral cómo la tortura reduce la condición humana: “. 106).) esto hay de común con la violación” (Págs.. Madrid: Biblioteca Nueva. destaca el hipernarcisismo como explicación del fenómeno del terrorismo. Sirva este ejemplo como contrapunto de los autores habitualmente citados en este asunto como Primo Levi (2000) o Victor Frankl (1991). hemos querido subrayar aportaciones en una línea claramente de investigación en Psicología Clínica1. en el ser humano. Es dudoso pues que tantos políticos. línea no exclusivamente sociológica. Ana Lillo. Stalin. Indagando en las Causas del Terrorismo.Editorial vi relacionan de forma directa con las consecuencias psicopatológicas en las víctimas. Se sintieron traicionados por todo.. incurrimos en un exceso diagnóstico si pensamos que. en su segunda edición de 1994). calificaba de necrofilia el estado mental de Hitler. se reúnen aportaciones sobre el terrorismo de diverso espectro. 101). Milošević o. y Elorza. J. No debe ser éste un asunto ligero cuando. (. No se trata exactamente de una puesta al día. además de Hitler. Por razones que a nadie escapan.M. la imagen hipertrofiada del país o región (al modo de lo que sucede con la autoestima individual).

H. no creemos que resulte útil. E. (2003). Barcelona: Paidós (original en inglés. Améry.. pág. J. Las Bases de la Ira. (2003). 1977). esperamos. 17-18. Fanáticos Terroristas. no sólo de las víctimas y su atención. Greenberg. y Spitzer.g. Appelfeld. (2002). Barcelona: Masson (original en inglés. M. E País. B. Barcelona: Ars Médica (original en inglés. Barcelona: Herder. En suma. (2000). Aún mejor. R.D. Tentativas de Superación de una Víctima de la Violencia. En J. Dilemas en el Diagnóstico Psiquiátrico (pp. (2000). y First.A.B. como apunta Enrique Echeburúa (2000).L. desde luego. Tal vez precisemos de análisis más precisos y rigurosos. Más Allá del DSM-V (pp. Barcelona: Masson (original en inglés. Dilemas en el Diagnóstico Psiquiátrico (pp. (2005). Fromm. 57-83). F. 30 de noviembre.B. (2005). 15. . J. Prisioneros del Odio. de forma activa.A. 2003). 23-55). Barcelona: Muchnik (original en italiano. la Hostilidad y la Violencia. El Hombre en Busca de Sentido.. Anatomía de la Destructividad Humana. Avances en el DSM.E. S. P. pp. M. Helzer y y J.B. Respuesta a Regier y Narrow. como se ha dicho. L. Madrid: Siglo XXI.A. En K. First y H. Más Allá de la Culpa o la Expiación. A.A. Price. First y H.J. Wakefield. Valencia: Pre-Textos (original en alemán. 2003).A. (2005).C. (1975).A. 2002). atribuir diagnósticos a los terroristas o quienes ejerzan la violencia por muy “desquiciantes” que nos parezcan sus comportamientos. que sea posible prevenir el terrorismo y su legado de violencia actuando. Hudziak. J. Pincus. sino de sus perpetradores y sus comportamientos anómalos (lo que no indica que haya un trastorno psicopatológico). (2001). los malos tratos) y el social descrito cuando el denominador común es la violencia. M. Barcelona: Salvat.C. y Rasmussen. K. Phillips. Frankl. (1991). ¿Por qué y Cómo se Llega a Ser Terrorista?. Pincus. Los Hundidos y los Salvados. ¿Deberían Cambiarse las Agrupaciones Diagnósticas del DSM? En K.Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical and Health Psychology. El País. Phillips. Wakefield. E. V. REFERENCIAS Alonso-Fernández. A.T. 1986) Phillips. cuando no confuso. Beck. Por qué la Significación Clínica no Resuelve el Problema de la Validez Epidemiológica y del DSM. 33-42). Claves Psicológicas y Sociales del Terrorismo. Levi. 28 de enero. 1999). Clarificación de la Distinción entre lo que es y no es Trastorno: Afrontamiento del Problema del Sobrediagnóstico (Falsos Positivos) en el DSM-V. Echeburúa. La Definición de la Psicopatología en el Siglo XXI. 1 (2005) ii-iv vii para este autor la equiparación entre el plano individual (v. La Oscuridad Siempre Visible. Avances en el DSM.E.

a pesar de las dificultades que supone su realización en circunstancias tan difíciles y de urgencia (véase North y Pfefferbaum. la mayor parte de ella no expuesta directamente al suceso traumático. 2004 (Madrid. Shariat et al. En este sentido. de ese día. han sido transitorios. Exactamente 30 meses más tarde. a las 8:46 a. La importancia de estos acontecimientos para la Psicología reside.C. 19) El 11 de Septiembre de 2001.ucm. trauma.m. resiliencia.UU. En total. 2001. 1 (2005) 9-25 Reacciones de estrés en la población general tras los ataques terroristas del 11S.. se produjo un ataque terrorista de una magnitud sin precedentes en España. en que desde los primeros días tras los ataques se lanzaron diversos estudios epidemiológicos diseñados específicamente para evaluar la magnitud del impacto psicológico inmediato en la población general. Es probable que esta discrepancia entre las expectativas y los resultados reales se deba a la prevalencia de modelos explicativos en Psicología basados más en prejuicios sobre la vulnerabilidad de los seres humanos ante la adversidad ignorando que la resiliencia es probablemente la respuesta más común. Finalmente se discuten las consecuencias de estas limitaciones en el diseño de investigaciones sobre las reacciones ante experiencias traumáticas y en la planificación de medidas de prevención e intervención ante situaciones futuras semejantes. y otro avión se estrelló en Shanksville. la reformulación del malestar normal como una perturbación psicológica es una distorsión seria que puede aumentar la propia percepción de las personas como víctimas pasivas en vez de sobrevivientes activos e ignorar sus propias fortalezas y prioridades” (Derek Summerfield. poco se sabía de las reacciones inmediatas de la población general. entre otras razones. para la inmensa mayoría de la gente. Sin embargo. Nixon. En acontecimientos semejantes anteriores como. Aunque algunos estudios han hallado tasas relativamente altas de estrés inmediato tras estos sucesos en la población general.m. p. A pesar de muchas voces de alarma efectuadas por profesionales de la salud mental y por responsables de diseñar políticas públicas de salud. E-mail: cvazquez@psi. dos aviones se estrellaron de modo sucesivo contra el World Trade Center (WTC) en Nueva York.UU.es ques.UU. 11S. vulnerabilidad. psicopatología “. una serie de bombas explotaron casi simultáneamente en tres estaciones de tren diferentes del área metropolitana de Madrid matando 191 personas e hiriendo a más de 1. es probable que se trate de cifras sobreestimadas y sin apenas significación clínica.234) “ Aparentar fortaleza puede solo ocultar una plataforma endeble de negación.. A las 7:40 a. el 11 de Marzo de 2004. se estima que 2. 1993.) el 19 de Abril de 1995. 1999). de creación de niveles de culpa social sin precedentes" (Robert Hughes. Las investigaciones epidemiológicas impulsadas por estos tristes acontecimientos. de este modo. Filadelfia. España): Mitos y realidades Carmelo Vázquez Valverde Facultad de Psicología Universidad Complutense de Madrid (España) RESUMEN En este trabajo se efectúa una revisión crítica de los estudios efectuados sobre las reacciones psicológicas de los ataques del 11S de 2001 en EE. la mayor parte de los datos recogidos se habían centrado en las víctimas directas o en las personas expuestas directamente al trauma (North. Facultad de Psicología. p. 11M. pero ser vulnerable es ser invencible. estrés postraumático. D. Campus de Somosaguas 28223 Madrid (España).500. en el presente trabajo se discuten las serias limitaciones metodológicas y conceptuales en la medida y evaluación de las respuestas humanas ante situaciones traumáticas y las limitaciones conceptuales en la propia definición de los sistemas de clasificación actuales DSM y CIE.) y del 11M. 2002) han abierto. una ventana única para apreciar los efectos de situaciones . los efectos psicopatológicos de estos sucesos en la población general han sido relativamente escasos y además. en el que murieron 168 personas. 2001 (EE.992 personas murieron como resultado de estos cuatro ata- 1 Dirección de contacto: Dr Carmelo Vázquez Valverde. Universidad Complutense de Madrid. y del 11M de 2004 en Madrid. por ejemplo. La queja te brinda un poder-al menos el poder del chantaje emocional. Palabras Clave: terrorismo. la brutal bomba en un edificio gubernamental en la ciudad de Oklahoma (EE.Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical and Health Psychology. Pocos minutos después un tercer avión impactó sobre el Pentágono en Washington.

en 1892. Esto sitúa a las reacciones relacionadas con el trauma en un campo de continua tensión entre las pretensiones de objetividad científica y el reconocimiento de los derechos de los afectados y pone de manifiesto la compleja naturaleza psicosocial e histórica de este cuadro (ver también McNally. Los problemas mentales asociados a experiencias traumáticas son un buen ejemplo de esta falta de criterio uniforme.UU.. El objetivo de este trabajo se centra. Pronto el TEPT comenzó a aplicarse no sólo a excombatientes sino a otras personas que habían sufrido experiencias de otra índole: violaciones. que finalmente pueden acabar entretejidos y confundidos.. TEPT) que. Ahora bien. desde nuestro punto. catástrofes naturales. 183): “. poder acogerse a los beneficios médicos y sociales derivados de recibir el diagnóstico de un “trastorno mental” (Vázquez. accidentados en medios de transporte. ha continuado en las nosologías actuales (APA. TRAUMA Y ESTRÉS POSTRAUMÁTICO: CONCEPTOS BAJO SOSPECHA El concepto de trauma ha estado siempre bajo sospecha y es aún un concepto sobre el que existen muchas polémicas académicas y profesionales (McNally..el discurso del trauma es siempre un discurso moral acerca de un evento que conlleva violencia y victimización”. en el examen de los datos empíricos existentes sobre el impacto de estos sucesos en la población general los cuales. sociales u otros. es interesante apreciar cómo en estas dos últimas décadas en EE. Young. 2004. 10 . En las secciones posteriores se efectuará precisamente una revisión crítica de estos estudios e intentaremos demostrar que la evidencia disponible sobre los atentados del 11M y del 11S demuestra que los efectos psicopatológicos en la población general son pequeños y. En efecto. Parada et al. como Oppenheim. tienen una naturaleza transitoria. 2004). con alguna modificación sustancial introducida en 1994 (DSM-IV. APA 1994). y para quienes necesitan reconocimiento legal o social de diversos padecimientos. fundamentalmente. 1990) colaboró en la génesis de un nuevo trastorno en el que probablemente prevalecieron más que los argumentos sociales que los científicos para su creación. la característica realmente distintiva de estos problemas. ha habido una auténtica fiebre malsana por encontrar vestigios de abuso sexual en la infancia en la que cortes de psicólogos. y comunicadores han creado la idea de que el trauma (en este caso sexual) ha afectado a millones de ciudadanos del país (véase Brewin. Frente a quienes. en unos casos se señala una duración mínima de los síntomas. Así pues. McNally y Taylor.. en su tercera edición (DSM-III. el médico alemán Hermann Oppenheim propuso el término “neurosis traumática” para referirse a los resultados de accidentes laborales traumáticos que causaban en el afectado síntomas psicológicos intensos debidos a una “conmoción cerebral”. 2003a.1. son sistemas basados simplemente en constelaciones de síntomas y los criterios diagnósticos son bastante erráticos (por ejemplo. 1990. Brunner (2002) ha mostrado que el interés por las reacciones traumáticas ha estado históricamente más vinculado a litigios y polémicas forenses para reivindicar derechos ante los tribunales (por ejemplo. económicos. Es bien sabido que el TEPT se introdujo por la presión de los excombatientes de la guerra del Vietnam quienes deseaban disponer de una entidad nosológica que pudiera ajustarse a algunas de las secuelas psicológicas de la guerra y. etc.: Mitos acerca de las reacciones de estrés tras ataques terroristas potencialmente tan devastadoras material y psicológicamente. un nuevo trastorno (el trastorno de estrés postraumático. lo que no era un asunto menor. p.Vázquez Valverde. McNally y Taylor. Lillo. enfermedades físicas con riesgo para la propia vida. XIX.. trabajadores. cuando se producen.b. fundamentalmente el Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) y el Trastorno de Estrés Agudo (TEA) es que son una excepción entre todos los trastornos mentales diagnosticados en el DSM-IV pues para su definición se utiliza un criterio etiológico (ver Criterios A1 and A2 en Tabla 1).. El TEPT es un terreno abonado para mixtificaciones. en otros cuadros se exige una determinada frecuencia. Brewin. ser víctima de traumas se ha convertido socialmente en algo a menudo deseado y buscado por los ciudadanos de las sociedades modernas y. 2004) desde que. Definiciones cambiantes de “trauma” y “estrés postraumático” El DSM. Como señala el crítico de arte Robert Hughes en una de las citas que abren este artículo. con el propio inicio del concepto de “neurosis traumática” también en esta ocasión las presiones de afectados. (Scott. 2000). C. En 1980 el Diagnostic and Statistical Manual introdujo. no hay que olvidar el origen histórico del TEPT y la fina línea que separa la investigación clínica de los intereses legales. un trauma) que se define como algo tangible y explícito que proviene del exterior y al que se le atribuye la responsabilidad del sufrimiento. en otros simplemente no se indica nada). Esta “externalización” de la causa sin duda contribuye a que.e. añadimos nosotros. Como ya sucedió en el S. muchos otros proponían que estos síntomas eran una impostura de soldados o trabajadores debida a deseos de recibir pensiones y beneficios. la Psiquiatría y la Psicología puede que en cierto sentido alimenten peligrosamente esos deseos. 2004). En este sentido. como señala Brunner (2002. 1995). se define el TEPT como un trastorno desencadenado o promovido por una causa específica (i. En una revisión histórica de los avatares del concepto de trauma. de tal modo que no se pueden calificar con propiedad de sistemas taxonómicos. 1. Muñoz. etc. o la CIE. APA 1980). grupos de presión. En efecto. La historia reciente refleja también esta tensión entre opuestos. Antes de comenzar creemos necesario hacer una reflexión sobre los cambios habidos en la definición de “trauma” y las consecuencias de estas nuevas definiciones en las investigaciones epidemiológicas relacionadas con las consecuencias psicológicas de afrontar situaciones traumáticas. 2004). soldados. engaños. abogados. defendían la existencia real de síndromes psicológicos traumáticos. junto a la mala conciencia de una sociedad que había enviado a la guerra a una generación de jóvenes 1. este análisis crítico en modo alguno afecta a la importancia de tratar dignamente y con métodos eficaces a las víctimas reales de estos sucesos (Echeburúa. de vista han sido alarmistas y sobreestimados.) que a un interés científico.

Como hemos dicho.4 * Significativo p < 0. Por ejemplo. En primer lugar. no había que buscar elementos de vulnerabilidad psicológica. Esfuerzos para evitar pensamientos y sentimientos 2. Al menos 1 síntoma de reexperimentación Criterio D. Frecuencia de experiencias traumáticas en el U. desesperanza u horror intensos. ser despedido del trabajo) sino que constituye una experiencia única en la que la cuya naturaleza del suceso sería desbordante y desestabilizadora psicoló-gicamente (recordemos que los autores del DSM tenían en mente las experiencias de soldados en guerra). Síntomas disociativos durante o después del acontecimiento (3 de 5 síntomas): 1. o ausencia de emocionalidad 2.2 Nº de traumas 1 2 3 4 o más 26.5* 10. es una definición protectora de las víctimas puesto que indica que casi todo el mundo tendría esa respuesta si se viese enfrentado a la misma. Reducción de la conciencia del entorno 3.5 5. Evitación persistente (3 de 7): 1.5 14. En esta primera versión. Hipervigilancia 5. Reacciones de temor. Expuesto a un acontecimiento traumático que implicó un riesgo para la integridad. Recuerdos intrusivos 2. Disminución de las muestras de afecto 7. Basado en este tipo de datos. Desrealización 4. desapego. Esfuerzos para evitar actividades que recuerden el hecho 3. Reexperimentación (1 de 5 síntomas): 1.7* 51. 2. 1980) donde apareció por primera vez una definición de trauma y TEPT. Criterio B. Se podría decir que esta visión del trauma y sus efectos respondía a una sencilla hipótesis de una relación directa dosis-respuesta (McNally. Prevalencia vital (%) Hombres Mujeres Exposición a traumas 60. Síntomas notorios de ansiedad y activación aumentados Criterio F: Malestar significativo o incapacidad social Criterio G. y aún más importante.0 6. No es causado por los efectos fisiológicos de una sustancia o de un trastorno médico. Hiperactivación (1 de 5): 1. 2004). Incapacidad para recordar aspectos del trauma 4. en realidad la inmensa mayoría de las personas que sufren experiencias traumáticas no presentan cuadros de TEPT ni respuestas de estrés clínicamente significativas. Kessler et al. Pero. ¿cómo se define el trauma? Ni siquiera esto es un asunto sencillo ni históricamente estable. que podrían inculpar indirectamente a la víctima por determinadas debilidades. Conductas de evitación Criterio E. Reacción fisiológica ante la exposición Criterio C. Es decir.2* 26. Amnesia disociativa Criterio C.5 9.S. el trauma se definía del siguiente modo: el individuo ha vivido un acontecimiento que se encuentra fuera del marco habitual de las experiencias humanas y que sería marcadamente angustiante para casi todo el mundo. Dificultad para concentrarse 4. Insomnio. y no se debe a otros trastornos mentales.05 Tabla 2. En segundo lugar. Expuesto a un acontecimiento traumático que implicó riesgo para la integridad y Criterio A2. National Comorbidity Study. Lo que se observó es que. Reexperimentación del evento (1 de 5 síntomas): Tabla 1. Revivir el acontecimiento 4. Duración de los síntomas (B. C y D): >1 mes Criterio F: Malestar significativo o incapacidad social Criterio A1. frente a esta concepción universalista latente en el DSM-III. (1994. Disminución del interés por participar en la actividades 5. Sin embargo.. 1 (2005) 9-25 TRASTORNO DE ESTRÉS POSTRAUMÁTICO (TEPT) TRASTORNO DE ESTRÉS AGUDO (TEA) Criterio A1. la probabilidad de desarrollar TEPT tras haber sufrido una experiencia traumática es mucho menor de lo que probablemente esperaban los autores del DSMIII. 1995) demostraron que las cifras de prevalencia vital del TEPT en la población general norteamericana se sitúan en torno al 5% aunque prácticamente la mitad de los norteamericanos adultos parecen haber sufrido una experiencia traumática según se define en el DSM-IV (ver Tabla 2). Irritabilidad o estallidos de ira 3. Despersonalización 5. Sentimientos de alejamiento de los otros 6. que reflejaban una inesperada resistencia de los seres humanos ante la 11 . se planteaba que el trauma no es una experiencia cualquiera (por ejemplo. desesperanza u horror Criterio B. Lineamientos de los criterios de diagnóstico de DSM-IV-TR para TEPT y TEA (APA. según la definición de “trauma” del DSM-IV (Kessler et al. Sensaciones de embotamiento. en la década de los 80 y principios de los 90 comenzaron a efectuarse estudios epidemiológicos en población general que ponían en cuestión esta idea tan simplista como bien intencionada. en un estudio a escala nacional en el que se entrevistó a más de 6000 personas sobre experiencias traumáticas.Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical And Health Psychology. Sueños perturbadores 3. Así pues. Sensación de futuro desalentador Criterio D. fue en el DSM-III (APA. Criterio B. C. Reacciones de temor. D y E): entre 2 días y 4 semanas en el mes que sigue al evento traumático Criterio H. sino que la respuesta se explicaría simplemente por la magnitud extraordinaria del suceso. 1995). Duración de los síntomas (B.3 13. Respuestas de sobresalto exageradas Criterio E. aunque fuesen psicológicas. Criterio A2. 2000). Malestar ante la exposición a estímulos relacionados 5.

especialmente cuando se trata de traumas inducidos por humanos. Tener en cuenta estas reacciones diferentes a las señaladas por el DSM. No sabemos aún hasta qué punto. Vázquez.2 6. los autores del DSM-IV (APA. en esta dirección. En esta nueva versión. Pero.. testigos directos del suceso o que tenían un amigo o familiar fallecido como consecuencia del suceso). Echeburúa. o una lesión grave.0 Tabla 3. Ahern. El DSM hace una propuesta de definición centrándose en la reacción subjetiva de los afectados y... las vías indirectas de exposición que se proponen ahora en el DSM-IV o el DSM-IV-TR son eficaces para suscitar reacciones traumáticas en testigos (Pfefferbaum et al. no está en modo alguno claro qué debería entenderse por exposición indirecta (¿ver los sucesos por TV? ¿haber podido “estar allí” y ser por lo tanto una víctima potencial?. 2002. De hecho. Si este tipo de resultados se confirma. que se suele también tomar por dado.9 2.8 3. la persona ha respondido con temor. estos estudios incluían tanto a gente directamente afectada como a testigos distantes. 2002. el contexto definitorio del trauma se replantea en los siguientes términos: la persona experimentó. o le han contado un suceso o sucesos que implicaron una muerte. de Corral y Amor (1998). amenaza de muerte. (2002) han demostrado que el impacto en testigos distantes de estas tragedias puede que no sea tan indiscriminado pues ver la TV en los días de los ataques del 11S tuvo un impacto en síntomas de TEPT y de depresión casi exclusivamente en las personas que tuvieron una experiencia directa traumática con el suceso (por ejemplo. y de qué modo. exige que el suceso traumático haya ocasionado una respuesta de miedo. ¿haber oído una narración de lo sucedido?. 2001. Pero. Pérez-Sales y Matt. Ante ese suceso. aunque las imágenes de TV puedan ser calificadas como morbosas o irrespetuosas.3 7.. En conclusión. asaltos. o una amenaza para la integridad física de uno mismo y de otros. Ahern et al.8 6. Vázquez. puede ser de una enorme relevancia para entender el impacto psicológico de los traumas y para poder articular intervenciones terapéuticas eficaces (Echeburúa y Corral. Andrews and Rose. En el caso concreto de los sucesos del 11S y del 11M.0 7. 2000a). 2002). Reacción Inicial (escala de 0-10) M DT Miedo Horror Desamparo Miedo alguien conocido pueda estar afectado Síntomas corporales Perturbado Ira 6. 1996) introdujeron variaciones sustanciales en la definición de “trauma” cuyos efectos en nuestro modo de enfocar la investigación y producir resultados clínicos y epidemiológicos está aún están por evaluar. Aunque hay estudios que indican que puede que el patrón de respuesta inicial sea 12 . 2005). es poco probable que sean traumatizantes para mantener respuestas de TEPT en la población general. desesperanza u horror intensos.2 2. Ahora bien. observó. en línea con la definición DSM-IV. dependiendo de si estuvieron directamente expuestos o no al suceso traumático. están presentes con mucha frecuencia en personas que confrontan una experiencia traumática causada por humanos y especialmente cuando se juzga que hay intencionalidad.6 2. comprobamos que reacciones como la ira o el temor de que alguien conocido hubiese sido afectado pueden ser tan intensas (ver Tabla 3) como las señaladas por el DSM-IV.1 2. la definición DSM-IV ha abierto una caja de Pandora sobre el uso potencialmente abusivo de las etiquetas de “trastorno mental” cuyas consecuencias son aún imprevisibles.5 7. Pfefferbaum. el DSM-IV (APA. Schuster et al.. o indefensión extremas. es el tipo de reacción que necesariamente ha de sufrir la víctima. culpa o tristeza) –por ejemplo. 2003 a. Aunque ahora cabe la posibilidad de un diagnóstico relacionado con el trauma en base tanto a una exposición directa como indirecta.b). North y Neas.: Mitos acerca de las reacciones de estrés tras ataques terroristas adversidad (véase Vázquez y Pérez-Sales. Reacciones iniciales ante el atentado en Madrid del 11M (N=503) –Vázquez. o violencia política) y el resto de los traumas (ej. En un estudio efectuado por nuestro equipo sobre el impacto del ataque terrorista del 11M en Madrid. Desde esta nueva perspectiva ya no se requiere haber “vivido” una experiencia límite sino que puede bastar haber sido testigo del suceso. muchas de las reacciones ni siquiera consideradas en el DSM. 2005). Así pues.: violencia. humillación. la contemplación de imágenes por TV y la gravedad de síntomas de estrés postraumático también está relacionada estadísticamente con la magnitud de la respuesta psicopatológica (Schlenger et al. Pérez-Sales y Matt (2005). desgraciadamente. El segundo elemento nuevo de la definición de trauma del DSM-IV. Pérez-Sales y Vázquez. robos.Vázquez Valverde.2. 1. horror.8 3. 1996) no proporciona guías claras de lo que significa “exposición” al suceso traumático. los medios de comunicación puede que tengan un efecto de reexposición y retraumatización sólo en algunos individuos.9 Duración de la reacción (horas) 1. 2002). Aunque es verdad que la mayoría de la gente que desarrolla un TEPT tuvieron una reacción inicial intensa de esta naturaleza (véase Brewin. como la humillación.: catástrofes naturales o accidentes).9 1.). 2001. ira. 2003). Quizás también esta propuesta sea algo arriesgada. Reacciones olvidadas en el DSM: Limitaciones diagnósticas Una característica asombrosa de los sistemas diagnósticos actuales es que no efectúan ninguna distinción conceptual entre traumas inducidos por humanos (ej. En cierto modo. Pérez-Sales y Matt. Resnick et al. los criterios actuales del DSM para el TEPT deberían revisarse para acotar mucho mejor el concepto de exposición indirecta y excluir el ser testigo distante de los sucesos traumáticos vía medios de comunicación (Pfefferbaum. C. los datos de que disponemos sobre el impacto en testigos han demostrado que existe una asociación significativa entre la proximidad física a los acontecimientos y la probabilidad de presentar un TEPT (Galea. el DSM olvida mencionar que hay muchas otras reacciones típicamente asociadas a experiencias traumáticas (como los sentimientos de vergüenza.8 2.3 3.

179) Stein et al. 3-4 semanas después 11M (N=503) Muestra general de la población de Madrid Autoevaluación PCL-C e ítems que corresponden a los criterios de TEPT DSM-IV Tabla 4. (2002) Silver et al. adaptado a los eventos de 11S (ONDA2 y ONDA3) Mediciones Estrés Sustancial Estrés Sustancial Probabilidad de TPET (p. 19% en Augusta y 9.7% en Fargo. (2004) 2-3 semanas después 11 Marzo 2004 Muestra general de la población de Madrid (N= 1.273 adultos. del área del World Trade Ctr.8% (Primavera 2002. 9. TEA: 12. Estrés Sustancial: 38% Probabilidad de TEPT : 8. St.7% en Washington. 3. España) .7% TEPT (ONDA3): 0.3 % punto de corte >50 1) punto de corte>44 2) 3. RAND Tiempo de evaluación Muestra Evaluación Instrumento Entrevista Telefónica PCL (5 ítems seleccionados según Norris et al. N=771). (2001) muestra (N=395 adultos) Muestra nacional y de la ciudad de Nueva York (N=1101 adultos) Entrevista Telefónica Entrevista Telefónica PCL (5 ítems seleccionados según Norris et al. 1999) 3 a 5 días luego del 11 de septiembre 2001 (ONDA 1) 2-3 meses después 11S (ONDA2) 4-6 meses después 11S Representatividad nacional (N=560 adultos) Seguimiento de Schuster et al. Lista de Verificación para Civiles. Augusta. NORC Schlenger et al. N=694). 2001 (EE.3% en Albany. 7. de corte >50) Síntomas de TEA Resultados 44% al menos con síntomas de Estrés Sustancial 90% al menos un síntoma de “un poco” 21% aún informaron al menos de un síntoma de Estrés Sustancial TEPT: 15% Nueva York. adaptado a los eventos de 11S>50) 9-23 días después 11S ONDA1. (p. PCL-C: Trastorno de Estrés Postraumático. (2002) Galea et al. Representatividad nacional adultos: (ONDA1: N=2. 1999) PCL (cumplimiento de los criterios de síntomas de DSM-IV) 1-2 meses después 11S Representatividad nacional (N=2.570 adultos Murphy et al. ONDA2: N=2.7% (Otoño 2002. 6.5% (Manhattan) . (2004).6% Probabilidad de TEPT : 5% Probabilidad de TEPT : 11. 11S-adaptado) Estrés Agudo (TEA) a las 2 semanas después 11S Probabilidad de TPET (p. de corte >50) Probabilidad de TPET (p. Fargo. de corte >50) Distrés no específico Síntomas de TEA (ONDA1) Síntomas de TEPT (ONDA2 y ONDA3) DIS. 6-9 meses después 11S (ONDA3) 2-3 días después 11S Afro-Americanos sin título universitario.) TEPT (ONDA2): 1. (2002. 20% si vivían al sur de la calle Canal. ONDA3: N=1. Estrés Sustancial Estrés Sustancial: 59.8% TEPT (ONDA1): 7. (2002). GA =336.Más del 60% de los habitantes de Nueva York con niños informaron que uno o más de los niños presentaban trastornos por el ataque.4 % punto de corte>44 2) punto de corte >50 3) 1.729) (ONDA2: N= 933. DC. Louis. NO (N=219) Blanchard et al. Estudios sobre el impacto psicopatológico.0% en el resto del país.. 2003) Vázquez. Nueva York y Washington con mayores muestras) Entrevista Telefónica PCL.001 adultos.ej. 6 meses después 11S (ONDA3) Panel de Red. individuos que no residen en Nueva York) (ONDA3: N=787) Adultos residentes que recibieron llamadas telefónicas en Maniatan con mayomuestras de los que vivían al sur de la calle 110: ONDA1: N=998 adultos.4% en Augusta y 3.4% Síntomas de TEPT (ONDA2): 17% Síntomas de TEPT (ONDA3): 5. (2004) 6-10 semanas después 11S Sin título universitario (Albany.Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical And Health Psychology. ND= 526) Matt y Vázquez (2005) 6-10 semanas después 11S 2000-2002 grupos múltiples de estudiantes no graduados de San Diego (Total N= 2.9 % criterios de DSM-IV 3) DSM-IV criterios TEA: Trastorno Estrés Agudo. 4-5 meses después 11S (ONDA2). 2. de corte >40) Probabilidad de TEA Autoevaluación PCL-C Autoevaluación Escala de Trastornos de Estrés Agudo (TEAS) Estrés Sustancial Probabilidad de TPET (p. 8% resto del país Probabilidad de TPET: 11.UU.411) Muñoz et al. NY =507. en la población general de los atentados de 11 septiembre. 1 (2005) 9-25 Estudio Schuster et al.) y 11 marzo. RAND Rasinski et al. N=946) 47% síntomas relacionados con TEA.4% (Primavera 2000.. (2003) 5-9 semanas después 11S (ONDA1). adaptados a los acontecimientos de 11S TEPT (DSM-IV criterios) Autoevaluación PCL-C Autoevaluación TEPT (PCL.2% en Nueva York. TEPT: Trastorno de Estrés Postraumático “Estrés Sustancial” se define cuando los participantes informan un nivel de severidad de 4 (bastante) o 5 (extremadamente) ante cualquiera de los 5 ítems seleccionados del PCL-C (ver el texto).2% Probabilidad de TPET Probabilidad de TEPT : con criterios múltiples: 1) 13. y 4. Pérez-Sales y Matt (2005) Autoevaluación Entrevista Telefónica Cuestionario de Reacción de Estrés Agudo de Stanford (SASRQ)ONDA1 Impacto de eventos Escala -R.4% en Fargo Probabilidad de TEA: 28% en Albany. 2 meses después 11S (ONDA2). (2001).6% en las áreas metropolitanas más importantes. en respuestas relacionadas con el estrés (TEA y TEPT). 2004 (Madrid.

2004. En tercer lugar. C. Blanchard et al.. 2000) o Semprún (1995) subrayan justamente cómo la preservación de la dignidad personal. REACCIONES PSICOLÓGICAS TRAS EL 11S Y EL 11M Como decíamos al comienzo de este trabajo. Vázquez. y el uso de distintas herramientas de evaluación que van. se corre el riesgo de sobreestimar los casos probables de trastorno mental en la población (ver Vázquez. Berktold. Schuster et al. Así pues. Grace et al. los estudios del 11S iniciaron en cierto sentido una nueva vía de análisis al incidir sobre las reacciones inmediatas del trauma en la población general. Smith y Albertson. Este posible sesgo afecta a todos los estudios efectuados sobre reacciones postraumáticas y hay que tenerlo muy en cuenta para poder explicar la gran variabilidad en los resultados. algunos estudios se han centrado en las respuestas más extremas. 2004. desgraciadamente.. los resultados que discutiremos en este trabajo se centrarán. prolongados. Pérez-Sales y Matt. llevado a cabo tras el derrumbamiento de la presa de Buffalo Creek en EE. Algo parecido se ha observado tras el escape de la central nuclear de Three Mile Island en EE. el impacto psicológico de los atentados en las primeras semanas o meses fue en algunos casos intenso pero ni muchos menos del alcance que las autoridades sanitarias. la selección de las muestras. La inmensa mayoría de los estudios sobre las consecuencias del 11S y del 11M se han centrado en aspectos relacionados con los típicos síntomas y las respuestas descritas en el DSM-IV y no se ha prestado atención a en qué medida estos acontecimientos han afectado las concepciones nucleares que la gente tiene sobre el mundo (Smith. al menos en parte. Pérez-Sales y Matt. 1993).UU. La lectura de las cifras epidemiológicas ha de ser muy cuidadosa y crítica con la definición del objeto a medir y los métodos para hacerlo y es muy común que los autores de los trabajos no presten la atención debida a estos asuntos cruciales. como el desarrollo de un trastorno de estrés postraumático completo (por ejemplo.. o sentimientos de desesperanza sobre el género humano o la justicia (Janoff-Bulman. los habitantes de la zona aún presentaban síntomas físicos y psicológicos apreciables (Davidson.. 2005). 1992). 1994). incluso en condiciones diseñadas para destruirla. 2001. 2001. los porcentajes de prevalencia han sido tan variados que oscilan entre el 0% y 100%. se señala en los sistemas diagnósticos que con tanta devoción se utilizan en la actualidad (véase de nuevo la Tabla 1). estos efectos más intensos. Diaz y Kaniasty. es funda-mental para la supervivencia. Byrne. Es muy probable que. Schlenger et al. la mayoría ha utilizado una aproximación más dimensional incluyendo escalas de síntomas que reflejan diferentes grados de reacción (por ejemplo.: Mitos acerca de las reacciones de estrés tras ataques terroristas muy semejante en ambos tipos de traumas (Burkle. especialmente si se juzga que ha habido una intención malévola en los mismos (Echeburúa et al. en esta perspectiva más clínica. como intentaré mostrar más adelante. como puede verse en la Tabla 4.. Los estudios sobre los efectos inmediatos de estos atentados terroristas en la población han arrojado resultados interesantes y muchos de ellos inesperados. y esto es de una gran importancia metodológica y conceptual. pero aún el 28% de los que continuaron en el estudio mostraban síntomas compatibles con un diagnóstico de TEPT (Grace et al. de las entrevistas clínicas a los instrumentos de medición estandarizados. los que se deben a catástrofes naturales. 2003 a. los efectos de los traumas inducidos por humanos parecen ser mucho más prolongados en el tiempo que. Dada la insuficiencia de datos sobre esos otros aspectos psicológicamente esenciales. e incluso puede que nunca se retorne a niveles de funcionamiento “normal” (Green y Lindy. Rasinski and Toce. 2002). 2005). como era esperable. 2000. En segundo lugar. Norris. Fleming y Baum. Aunque ha habido una gran cantidad de estudios en los que se describen casos de TEPT tras catástrofes. Si estas creencias se deterioran (por ejemplo. el tipo y magnitud de reacción depende estrechamente de los métodos de medida utilizados y de los criterios más o menos estrictos que se utilicen. 2001. 2003. 2002. por lo tanto..b). Murphy et al. Respuestas psicológicas inmediatas: ¿Estrés sustancial? Un mes después de los ataques de 11 de Septiembre. 1986). Al cabo de 5 años. sus resultados probablemente reflejan algunas ideas estereotipadas sobre cómo reacciona la gente ante acontecimientos de esta naturaleza. 2005). Aunque el estudio tiene más un carácter anecdótico porque no se utilizaron instrumentos validados clínicamente. jeron a los 2-3 días después del incidente (Murphy. 2002. Rasinski. por ejemplo. la Universidad de Michigan dio a conocer los resultados de un estudio llevado a cabo por su prestigioso Institute for Social Research (Institute for Social Research. estas reacciones pudieron ser de cierta importancia en las horas. es probable que los traumas inducidos por humanos tengan consecuencias más incisivas que los debidos a catástrofes naturales incluso aunque no haya intencionalidad. En este estudio se demostró que el 66% de la muestra representativa nacional de 668 adultos nortea- 2. la pérdida de valores. Galea et al.. 2003. los desastres inducidos por humanos (por ejemplo. preveían. cuando se evalúan síntomas de estrés en vez de categorías diagnósticas. y mediciones de autoevaluaciones (Bryant y Harvey. En general. PérezSales y Vázquez. En primer lugar. 2001). Silver et al. 2002). 2004. y a veces los propios autores de los trabajos.. Así pues. generalmente. Pérez-Sales y Matt.Vázquez Valverde.UU. 1996). En uno de los estudios de seguimiento más largo disponibles. estén relacionados con la pérdida de confianza en los demás. 1998).1. hay afectados que después de un suceso traumático abandonan creencias políticas o religiosas que para ellos eran esenciales anteriormente) se socava un elemento de difícil reparación psicológica (Blanco y Díaz. 2001) y algo parecido se efectuó en Madrid (Muñoz et al. Los estudios puestos en marcha más rápidamente se condu- 14 . Los textos imprescindibles de autores como Primo Levi (1988. Esta variabilidad se puede atribuir a la clase de trauma. 2.. días o semanas posteriores al suceso pero desaparecieron de un modo relativamente rápido y espontáneo. Schuster et al. Vázquez.. acciones terroristas) pueden tener efectos más duraderos y devastadores que otros sucesos. (1993) demostraron que al cabo de 14 años los supervivientes tenían muchos menos síntomas.. Aunque. 2001). Nada de esto. Wismar y Freeman. y que afectan a un espectro de elementos psicológicos de más alcance que los síntomas descritos en la definición de TEPT.

2002) 10 0 Madrid 11M <100 millas WTC 100-1000 millas WTC >1000 millas WTC Figura 1. al introducir esta exigencia temporal se creaba un problema contrario: había gente que podía tener una reacción aguda de estrés patológica que necesitase ayuda o al menos monitorización clínica. una de las revistas con un mayor índice de impacto en Medicina (Schuster et al. 2001. 2005) 30 20 NY (Schuster et al. Spitzer y Liebowitz.2% mostraba un “ nivel de Estrés Sustancial”. Sólo el 21% manifestó que tenían. 1999)1. 4) ¿Tiene problemas para dormir o permanecer despierto?. 2004). 1987) introdujo el requisito de que los síntomas estuviesen presentes al menos 30 días. 2001).UU. 5) ¿ Se siente irritable o tiene reacciones de enfado? 15 . los psicólogos y otros profesionales podrán ayudar a las personas para que identifiquen las reacciones normales y tomen las medidas para afrontarlas adecuadamente” (Schuster et al. se había observado que en muchas víctimas esos síntomas se disipaban en pocos días o semanas (Riggs et al. señalaba que el 90% de los entrevistados experimentaron al menos niveles moderados de síntomas de estrés y el 44% de la muestra total (aunque en diferentes porcentajes dependiendo de lo cerca que se viviese de Nueva York) informó haber experimentado al menos un síntoma de “estrés sustancial” de una lista de cinco síntomas relacionados con el TEPT. Pero este resultado. el 52% dijo que se sentían deprimidos y casi el 62% manifestó padecer de trastornos de sueño al menos. Esta es una nueva categoría muy controvertida que se introdujo por primera vez en el DSM-IV (APA. Jaycox et al. (2004) basados en definiciones simples de estrés (por ejemplo. 2) ¿ tiene recuerdos. fue llevado a cabo por científicos de la RAND Corporation midiendo entre 3 y 5 días después del ataque al World Trade Centre las reacciones psicológicas en una muestra representativa de la nación (ver Tabla 4). mericanos entrevistados entre el 15 de septiembre y el 7 de octubre de 2001. en comparación con el porcentaje de 68% que respondió a la misma pregunta en una encuesta nacional en 1990. tengan alguna significación clínica o epidemiológica. Shariat et al... En el caso del estudio de Madrid (Vázquez.. (Institute for Social Research. en Madrid y en una muestra representativa de EE. 2004. 2004) hallaron que el 16% de los que habían tenido un nivel de estrés sustancial en Septiembre de 2001 tenían todavía esa reacción en Noviembre de ese mismo año. predecían que “es improbable que los efectos psicológicos del terrorismo reciente desaparezcan pronto”. Estos cinco ítem fueron seleccionados de entre aquellos informados por un 50% o más de los supervivientes del atentado con bombas en Oklahoma City (North. con una gravedad de 4 (“algo”) o 5 (“extremadamente”) en una escala de 1 a 5. que tuvo una gran repercusión. Este trabajo se publicó el 15 de Noviembre de 2001 en The New England Journal of Medicine. Asimismo. Estar desanimado o tener “estrés sustancial” no implica tener un trastorno clínico (Wessely. 1511). sería calificado como una persona con “estrés sustancial”. Shalev. 1995). (2001) o de Stein et al. 70 2.. lo padecería cualquier entrevistado que señala en al menos uno de cinco ítem de un cuestionario de síntomas. exige un análisis crítico. En una segunda parte del mismo estudio. El DSM-III (APA. 2005). a diferentes distancias del WTC. “estrés sustancial”) pueden provocar alarma y confusión en el público (Southwick y Charney. 1 (2005) 9-25 Pero ¿qué es padecer “Estrés Sustancial”? De acuerdo a la definición de los autores. manifestaban al menos.. Los estudios que intentan identificar los niveles inferiores al umbral de las respuestas traumáticas. es poco probable que este tipo de datos que reflejan reacciones de estrés desproporcionadas. los médicos. como los estudios de Schuster et al. y el DSM-III-R (APA. pero más ligado al concepto de TEPT y científicamente más sólido. Reacciones de “Estrés Sustancial” en la población general. 1 Estos ítem son: 1) ¿Se siente desanimado cuando algo le recuerda lo sucedido?. evaluadas con ítems seleccionados del PCL-C (véase texto). efectuado entre 2 y 3 semanas después del atentado del 11M 2004. Esta cifra es muy semejante a la submuestra de ciudadanos de Estados Unidos que vivían cerca del WTC del estudio de Schuster et al. 1980) creó la categoría TEPT. Trastorno de Estrés Agudo: Confundiendo la normalidad y la patología Algo parecido. cualquier entrevistado que entre el 13-16 de Septiembre 2001 se sintiese “algo” trastornados cuando recordaban los ataques que tuvieron lugar el 11 de Septiembre. Pérez-Sales y Matt. durante algunos momentos de las semanas posteriores a los incidentes. un 59. Elliot. p. a menudo. Así pues. Nixon.2. 3) ¿tiene dificultades para concentrarse?. Las conclusiones de estos estudios eran ciertamente alarmantes y sugerían la necesidad de intervenir psicológicamente lo más rápido posible dado que “al intervenir tan pronto como aparecen los síntomas. sin embargo. La inclusión en 1987 de este criterio temporal era muy importante pues se trataba de reducir los falsos positivos diagnósticos que se podían producir utilizando los criterios del DSM-III (APA. De 60 Porcentaje 50 40 Madrid (Vázquez.. 1999). todos recogidos en el DSM-IV. pensamientos o sueños repetitivos y perturbadores acerca de lo ocurrido?. 1996) (véase la crítica sistemática de Marshall. 2001). El estudio.. Un estudio semejante.Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical And Health Psychology. Sin embargo. (2001) quienes mostraron unas tasas de estrés sustancial del 61% (Figura 1). a pesar de que tengan una repercusión inmediata en los medios de comunicación e incluso en revistas científicas. 1980) pues no exigían una duración mínima de los síntomas y. Pérez-Sales y Matt. efectuada dos meses después del ataque aunque publicada algunos años después (Stein. así como los restantes que vamos a comentar (ver Figura 1). 2004). Pero. aunque con una relevancia diagnóstica mayor sucede con el denominado Trastorno de Estrés Agudo (TEA). esperanzas sobre el futuro.. problemas de concentración.

el TEA es un trastorno de definición imprecisa y un tanto confusa. Aunque se creó como una categoría semejante al TEPT y comparte muchos de sus síntomas. distanciamiento emocional. en su conjunto. Sin embargo. por lo que no puede decirse con precisión si se trataban de casos probables de TEA. historia de trastornos mentales previos. exige que aparezcan una serie de síntomas disociativos (Criterio B) que.7%. sobre todo. Como era de esperar. 1996) hasta un 33% in personas cercanas a un mass shooting (Classen et al. en el DSM-IV (APA. Así pues. ni tampoco un diagnóstico de TEPT por no haber transcurrido aún 30 días desde la experiencia traumática. Bryant y Ehlers. los resultados mostraron que los estudiantes de Albany (Estado de Nueva York) tenían una mayor frecuencia de casos probables de TEA (28. quizás debido a la exigencia de síntomas disociativos adicionales. entrevistas estructuradas o instrumentos de autoinforme). Por ejemplo. No parece que estas cifras. (2004) ha evaluado la presencia de probables casos de TEA. parece una cifra muy sobreestimada que cerca de una tercera parte de una muestra universitaria de estudiantes viviendo en Albany (a unos cientos de millas de Manhattan) pudieran ser casos con un trastorno mental diagnosticable (i. el TEA es un relativamente buen predictor de TEPT pero hay muchas personas en quienes el TEPT no está precedido por un TEA. la prevalencia de TEA es sorprendentemente más baja que las tasas de TEPT de las que se ha informado en las fases más agudas del trauma (New South Wales Institute of Psychiatry. TEPT: Prevalencia y estrategias diagnósticas La reacción más extrema ante un estresor queda definida por el concepto de TEPT. en el que participaron tres muestras de estudiantes universitarios tras el 11S en diferentes zonas de EE.4% de los participantes en la onda 1 (de 9 a 23 días después del 11 de septiembre) presentados tenían altos niveles de síntomas que sugieren un pro- 2.. empleo de diferentes puntos de corte) –ver Tabla 4. descuidando por otro lado la precisión diagnóstica sobre síntomas de evitación y de hiperarousal (puede comprobarse en la Tabla 1 que los requisitos son menos exigentes que para el TEPT). Silver y sus colegas (2002) en una muestra nacional representativa. rasgos de personalidad. 1996) se creó la nueva categoría del TEA (Blank. el TEA no ha sido tan estudiado como el TEPT en el contexto de los sucesos traumáticos del 11S y del 11M. indican que las reacciones inmediatas en la población general pueden ser elevadas. por otro lado. En suma. ninguno de estos dos estudios utilizó estrategias diagnósticas para evaluar la existencia de un TEA siguiendo criterios diagnósticos DSM-IV (APA. Dar importancia diagnóstica al TEA puede ser equívoco dado que si bien es cierto que un porcentaje elevado de las personas que manifiestan TEA acaban desarrollando un TEPT -véase. muchas personas con una elevada reacción de estrés inicial ante sucesos altamente traumáticos no pueden recibir ni un diagnóstico de TEA. Hasta donde sabemos.3. Pero incluso así resultan llamativas las cifras relativamente bajas encontradas cuando se emplean criterios diagnósticos tipo DSM. la propia categoría TEA ha sido duramente criticada pues abre un camino de patologizar en categorías psiquiátricas lo que en la mayoría de los casos no son sino reacciones humanas normales de carácter casi siempre transitorio y sin mayores implicaciones psicopatológicas (McNally. la literatura científica no ha demostrado que sean más importantes predictores del TEPT que otras características (por ejemplo. sólo el estudio de Blanchard et al. etc.e. todos estos datos sobre “estrés sustancial” o sobre “síntomas de estrés agudo”. parecen indicar una sobreestimación de casos clínicos. sólo una minoría de la población general presenta problemas que sugieran la presencia de un TEPT. Sin embargo. por elevadas que sean.. lo contrario no es cierto. como puede verse en la Tabla 1. (1999). especialmente cuando se trata de estudios en los que se emplean umbrales diagnósticos extraordinariamente bajos y se basan simplemente en instrumentos de autoinforme (North and Pfefferbaum. personas expuestas directamente o no).8%). porque no presentan los 3 síntomas disociativos que exige el DSM-IV. Además..7%) pero el porcentaje de personas con un TEPT que ha presentado previamente un TEA es bastante menor (45. hallaron que el 12. nerviosismo…). Bryant y Ehlers (2003) han demostrado que un porcentaje relativamente elevado de la gente que presenta TEA desarrolla un TEPT (65. neuroticismo. 16 . aunque basándose sólo en puntuaciones en un cuestionario (ver Tabla 4). irritabilidad. 2000). aunque desde luego no de modo generalizado. Pero. 2003. 1998) y. 2002). La tasa de TEA varía desde el 7% en una muestra de supervivientes de tifones (Stabb et al. 1996. evitación de situaciones o lugares que lo recuerdan. En el estudio también efectuado en Madrid 2-3 semanas después del atentado. Quizás los estudios de Galea y su grupo sean un paradigma en este sentido pues. Muñoz et al. pesadillas o imágenes invasivas. (2004) hallaron en una muestra representativa de la población general que el 47% de los entrevistados mostraban “síntomas significativos de estrés agudo” (aturdimiento.0%) que los más alejados geográficamente viviendo en Fargo (North Dakota) – 9. e incluso las estrategias utilizadas para llevar acabo el diagnóstico (por ejemplo. 1993). crea situaciones diagnósticas complicadas. se correspondan en absoluto ni con una necesidad de atención psicológica ni con problemas clínicos significativos. por ejemplo. 2003). empleado entrevistas estructuradas telefónicas ligadas a criterios DSM-IV 2 El estudio de Silver et al. Este peso probablemente excesivo en los síntomas disociativos. Debido a que se trata de una categoría más nueva y más controvertida. Sin embargo. en nuestra opinión. como indican Marshall et al. el trabajo de Harvey and Bryant (1998) con supervivientes de accidentes de moto-. McNally. TEA). ese modo. (2002) sólo evaluó síntomas pertenecientes a la categoría TEA del DSM-IV pero no el resto de los criterios diagnósticos. 1996). los métodos empleados (por ejemplo. Todavía son pocos los estudios que han analizado el TEA tras sucesos traumáticos y sus resultados varían bastante en función de las herramientas de medida. En un análisis de los 12 estudios prospectivos publicados que han evaluado si el TEA es predictor de TEPT.: Mitos acerca de las reacciones de estrés tras ataques terroristas bable Trastorno de Estrés Agudo2. C.Vázquez Valverde.) – Cardeña et al. Vázquez y Pérez-Sales. En este estudio.UU. Los estudios sobre el 11S y el 11M han empleado diferentes estrategias para valorar la presencia de casos de TEPT y los resultados difieren sustancialmente según el muestreo utilizado (por ejemplo.

Scotti y Rabalais (2004). 2002). 3. (2004).9% (siete veces menos que si se utiliza el ampliamente empleado punto de corte de 40 en el PCL) –véase la Figura 3. Además del uso de criterios diagnósticos utilizando entrevistas estructuradas. este suceso no tuvo consecuencias epidémicas para la población de EE. D.2 en Nueva York.4% vs. 1996). Kessler... y esperemos que podamos contar con datos semejantes relativos a Madrid en investigaciones futuras. frente a los puntos de 17 . 2003). 2005).F e b 2002 PCL > 50 Figura 3. 15 Oct-N o v 2001 MUJERES 12 TEP T Directamente afectado s 20 HOMBRES 14 M a rzo . 1994). en una muestra representativa nacional.6%. respectivamente de 11. El uso de un punto de corte más restrictivo. muchas investigaciones se han efectuado utilizando cuestionarios de síntomas y empleando puntos de corte para valorar la presencia de un Probabilidad de TEPT (Figura 2). y 3. Diagnóstico probable de TEPT empleando diferentes estrategias y puntos de corte en el cuestionario de síntomas PCL-C (Vázquez. Los datos existentes apuntan a que. 2004). y 4% en el resto del país. a pesar de ser el doble que la presente en la población norteamericana antes del 11 de Septiembre (i.5% una cifra que. ni siquiera para la ciudad de New York. en términos de diagnósticos probables de TEPT basados en puntajes de PCL-C (Weathers et al. (2002) puede hacer disminuir en 4 veces la probabilidad de presentar un TEPT (3. no ha habido incrementos significativos en la incidencia de TEPT u otros trastornos men- TEP T To tal TEP T No directamente 10 5 0 E ne ro . para una planificación adecuada y sensata de los servicios de salud (Southwick y Charney.3%). no parece extraordinariamente elevada dada la magnitud del suceso. Si además incluimos alguna restricción adicional para confirmar que no sólo hay síntomas elevados (Criterios B. entrevistados entre 1 y 2 meses luego del 11 de septiembre.C. las estimaciones epidemiológicas han de ser examinadas con sumo cuidado y siendo muy conscientes de que variaciones.J unio 2002 Figura 2. 2. nuevos casos de TEPT) diagnosticados en relación al 11S en los servicios de asistencia sanitaria. Este tipo de datos indirectos es muy interesante pues no dependen tanto de sesgos de respuesta o de los sesgos introducidos directamente por ideas previas de los investigadores.4% y 3. que dependen del uso de distintos umbrales y criterios de diagnóstico (North y Pfefferbaum. Schlenger et al. En concreto. Una vez más. Pérez-Sales y Matt. Blanchard et al. Los datos obtenidos de grandes organizaciones de la salud del comportamiento han mostrado un patrón de increpentos poco sustanciales en la prescripción de medicaciones psicotrópicas entre Septiembre de 2001 y Enero de 2002 (McCarter y Goldman. los porcentajes generales de TEPT probable usando el punto de corte de 50 fueron de 11.. En cualquier caso la tasa de prevalencia de TEPT en la ciudad de Nueva York. hallaron que a las 5-9 semanas del 11 de Septiembre sólo el 7. 18 16 10 8 6 4 2 0 PCL > 44 Porcentaje PCL-C y DSM-IV Así pues. han demostrado que. encontraron que la prevalencia de la probabilidad de manifestar TEPT para las muestras de Albany. las estadísticas hospitalarias de casos tratados o diagnosticados desde Septiembre 2001. Augusta y North Dakota eran.2% presentaba TEPT.4%.Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical And Health Psychology. en puntos de corte y estrategias diagnósticas pueden tener efectos muy importantes en las estimaciones resultantes. en una muestra de ciudadanos de Manhattan. como el sugerido por Ruggiero. Los investigadores y los responsables de la formulación de políticas deben prestar atención a estas variaciones en los porcentajes de prevalencia probables. a veces poco aparentes.e. 2002).6% en los Estados Unidos). Del Ben. McGonagle et al. inesperadamente. C y D del DSMIV). Los datos resultantes del empleo de estas estrategias en diferentes muestras de población general indican que en buena medida los resultados dependen de la propia estrategia que utilizan los investigadores. Prevalencia de TEPT (DSM-IV/DIS) en residentes de Manhattan en tres momentos sucesivos a partir del 11S (Galea et al. fue del 7. Una vía más indirecta del impacto epidemiológico del 11S.6% en las áreas metropolitanas más importantes.. Pérez-Sales y Matt (2005) han utilizado el PCL-C (quizás el instrumento más utilizado en investigación sobre el 11S) en una muestra de ciudadanos de Madrid empleando diferentes puntos de corte que se han utilizado previamente en publicaciones sobre los efectos del 11S (ver Tabla 4). Además. Usando un punto de corte de 40 en el PCL-C.3%.5% de quienes habían tenido una exposición directa presentaba un probable estado de TEPT y entre quienes no habían estado directamente expuestos sólo el 4. sino un nivel elevado de respuesta subjetiva inicial (Criterio A2) y problemas significativos en el funcionamiento cotidiano (Criterio F). hace relación al consumo de fármacos y a las cifras de incidencia (i.e. 7. corte más bajos empleados por Blanchard et al. encontraron que entre 2. 13. Blazer.273 adultos. 1 (2005) 9-25 (APA. todos estos porcentajes deben compararse con los porcentajes de prevalencia en la población general (3. Vázquez. Matt y Vázquez (2005) o Schlenger et al. (2002) usando el material adaptado para los acontecimientos del 11 de septiembre.7% en Washington. en su conjunto. en efecto. Para poner de manifiesto esta limitación.UU. 1993). las cifras de Probabilidad de TEPT pueden bajar hasta un 1..

Pero el problema no está bien resuelto pues aún no conocemos cuál es el curso normal o historia natural de las reacciones humanas ante el estrés. no hay dudas de que. Estos autores analizaron la prevalencia de TEPT en la población general de la ciudad de Nueva York en tres entrevistas telefónicas conducidas al mes. 4 meses después. aunque seguramente con diferencias muy idiosincrásicas que aún no conocemos bien –véase Avia y Vázquez. Murdock y Walsh (1992) informaron que el 94% de las víctimas de violación entrevistadas una media de 2 semanas después del trauma cumplían los criterios de TEPT. (2002) Washington.4.Vázquez Valverde. 2003). como hemos visto. Rothbaum y Foa (1995). (2004) Albany. Behav. la Psicología clínica y experimental aún no ha determinado si lo que se consideran “síntomas” (por ejemplo. no hay muchos estudios longitudinales sobre el curso temporal de los síntomas pero merece la pena analizar los principales datos existentes. a los cuatro meses. en un estudio prospectivo de 84 víctimas de ataques criminales. 2. el distrés general en los Estados Unidos estaba dentro de los parámetros normales incluyendo la Ciudad de Nueva York y Washington. simplemente teniendo en cuenta el curso temporal. (2002) NYC Schlenger et al. un 64% de la muestra los cumplía a las 3 semanas y un 47% los cumplía a las 11 semanas. Pérez-Sales.. se ha tratado de problemas transitorios para la mayoría3. 2003a). flashbacks) no son sino respuestas normales de un proceso de recuperación normal (Jones et al. (2002) hallaron que 2 meses después del 11 de Septiembre de 2001. 14 12 Porcentaje 10 8 6 4 2 0 Schlenger et al. aunque de naturaleza retrospectiva) se halló que la tasa de TEPT declina a una tasa relativamente constante en los 12 primeros meses. aunque los síntomas iniciales hayan podido ser elevados en un porcentaje de la población y aún habiendo un incremento (en ningún caso desmedido de trastornos como el TEPT). Este es un asunto crucial pues si no se ponen límites temporales. siguiendo listados de clasificaciones diagnósticas. Vázquez.C. Blanchard et al. Es posible que muchas reacciones psicológicas que denominamos de modo simplista “síntomas”. 2002. el DSM-IV considera que más de 30 días de síntomas postraumáticos son la barrera límite que nos indica si esas respuestas de estrés iniciales son normales o constituyen un trastorno. Therapy (PCL>40). Rosenheck y Fontana. se podría llegar fácilmente a categorizar como patológico lo que no son sino reacciones normales transitorias. En un estudio de víctimas de accidentes de circulación. Matt (2005) (PCL>44) Figura 4. De modo semejante. Galea. JAMA (PCL>50). Resnick y Vlahov. con una disminución luego más gradual en los 6 años siguientes (Kessler et al. pero esto no es el objetivo de este trabajo. C. Diagnóstico probable de TEPT. en muestras de población general. con síndromes o trastornos de estrés postraumático u otros trastornos derivados de estas experiencias traumáticas. (2004). Hickling. son en realidad elementos de recuperación y resistencia cuyo significado adaptativo y curso temporal aún no conocemos bien. 1998. (2002). el cual se dirige más al análisis de los efectos en la población general. Schlenger et al. Transitoriedad de las respuestas El curso temporal de las reacciones ante el estrés es uno de los elementos más importantes y controvertidos en el diagnóstico de trastornos como el TEA o el TEPT. 2003) ni si estas respuestas deben tener necesariamente una resolución rápida inferior a 30 días (véase Pérez-Sales y Vázquez. Con relación al caso concreto de los atentados terroristas de Septiembre 2001. (2002) encontraron que el 17% de la muestra nacional de adultos residentes fuera del área de la Ciudad de Nueva York manifestaron síntomas de estrés postraumático a los dos meses pero sólo el 6% manifestaron dichos síntomas a los seis meses. Ahern. 1995). informaron que el 71% de las mujeres y el 50% de los hombres que habían sido atacados tenían un diagnóstico de TEPT tras una media de 19 días después del trauma. Dejando de lado esta reflexión más conceptual. (1996) observaron que las cifras de participantes con TEPT se habían reducido a la mitad a los 6 meses y sólo un tercio se mantenían con TEPT al cabo de 12 meses (New South Wales Institute of Psychiatry. Por ejemplo. 2001 (ver características técnicas en la Tabla 4).. Sin embargo. D. las cifras de TEPT son la mitad a los 3 meses de la violación. DC Blanchard et al. los datos existentes sobre el curso del trastorno parece indicar una disminución significativa de modo bastante espontáneo de los síntomas iniciales.. según diferentes puntos de corte en el cuestionario de síntomas PCLC. Res. (2004) Nota: Schlenger et al. Silver et al. Vlahov. En el National Comorbidity Study (que es hasta ahora el estudio epidemiológico más amplio en población general que incluye datos longitudinales. Esto parece sin duda un exceso diagnóstico puesto que. 2000). Por otro lado. Rothbaum. (2003) que ya hemos comentado (Figura 4).: Mitos acerca de las reacciones de estrés tras ataques terroristas Cuando uno observa los criterios DSM-IV de TEPT resulta bastante sorprendente que se califique como de “curso crónico” el mantenimiento del cuadro durante más de 3 meses. Barton et al. Como dijimos anteriormente. tras los atentados del 11S y del 11M. Blanchard. y a los seis meses después de 11 de Septiembre. manteniendo siempre el resto de los criterios diagnósticos. tales en la red de Hospitales de Veteranos de Nueva York ni en el resto del país (Boscarino. Sin embargo. 18 . en general. desde el DSM-III al DSM-IV-TR se han producido cambios notables en cómo abordar el problema de la duración de los síntomas. Pero probablemente el argumento más contundente sobre la transitoriedad de las respuestas e incluso de los trastornos que podrían haber requerido ayuda proviene del estudio de Galea. Riggs. Es decir. la tasa de TEPT había bajado al 21% para las mujeres y al 0% para los hombres. Foa. Riggs. 3 Obviamente hay personas directamente afectadas. Resnick et al. NY Vázquez et al.

para nada. pueden ser parte de la recuperación natural. (2003) (2004) Albany. Tabla 1). 2002. bastante. debería ser un elemento de reflexión sobre el impacto limitado de las supuestas traumatizaciones colectivas en situaciones como las vividas en el 11M y el 11S. 2004). la puntuación media global ni siquiera alcanza en ningún estudio el umbral de molestia de “un poco”. También en estudiantes universitarios. 1999) existe una evidencia creciente indicando que las respuestas agudas al trauma en la población general están limitadas en su rango y retornan rápidamente a los niveles normales. los síntomas globalmente ni siquiera llegaron al nivel de gravedad 2 (i.e. una escala de 17 ítem de síntomas en la que la gravedad de cada ítem se evalúa de 0 a 4). Freedy et al. NY Matt y Vázquez (2005)* Vázquez. Figura 5. 2. a las 2-3 semanas siguientes al 11M 2004.0.88). Felton y Susser. (2004. debe tenerse en cuenta cuando se interpretan cifras sobre las reacciones inmediatas suscitadas por un suceso estresante (North and Pfefferbaum. 5 4 3 2 1 2. días. lo que contrasta con los discursos catastrofistas y victimizador de muchos medios de comunicación y responsables políticos tras estas tragedias (Herman. a que se trata de acontecimientos en sociedades ricas en las que el impacto de estas catástrofes no se traduce en una cadena de estresores (desplazamientos.75. Blanchard et al. como media. Pérez-Sales y Matt (2005) *Nota: Sólo se empleó la escala de 5 síntomas del PCL-C (ver Schuster et al. Resnick.) pero. Intensidad media general de los síntomas de TEPT. Magnitud de las respuestas postraumáticas: Un asunto ignorado Aunque un cierto porcentaje de personas puedan cumplir determinados criterios de respuesta de estrés elevada (por ejemplo. tener uno o más síntomas que sobrepasen un determinado umbral de gravedad). si evaluamos la magnitud absoluta de las respuestas de estrés observables. 2002). De esta manera las reacciones de estrés agudo luego del trauma en las horas. 2002. (2002) han demostrado. 19 . 4.. si bien la gente que haya estado expuesta puede presentar altos porcentajes de trastornos psicológicos (North et al. los ítems con una puntuación más elevada fueron ‘Recuerdos dolorosos’ y ‘Recordatorios de recuerdos dolorosos’ con un valor medio de 1. (la Davidson Trauma Scale. mejorando sin la asistencia de ayuda profesional en la presencia de ambientes favorables.. en muchos casos ni siquiera proporcionan cifras para poder analizar sus resultados valorando la magnitud de la respuesta.68. extremadamente. a los 3 meses las tasas de prevalencia eran muy parecidas y menores incluso que la tasa del 3.6% seis meses después del incidente. Kilpatrick. etc. 2001): 5. cubren los criterios B. o semanas después del evento traumático. en cualquier caso. 2002). la prevalencia de Probabilidad de TEPT relacionado específicamente a los ataques disminuyó de 7. La naturaleza transitoria de las respuestas de estrés traumático encontradas en la mayoría de la población general sugieren que el distrés emocional agudo no debe confundirse con indicadores directos de TEPT. estas respuestas emocionales iniciales. Naturalmente es posible que las reacciones limitadas del 11S y del 11M en la población se deban. Sampedro.. el valor medio de la respuesta en el PCL-C fue también muy bajo como promedio (1. medida con este mismo instrumento. el panorama ofrece una visión inesperada y a la que los autores de los trabajos sorprendentemente suelen no prestar atención.. De hecho. Murphy et al. un poco. C y D del DSM-IV) fue de 1. por término medio.. en diferentes muestras de población general en los días o semanas inmediatas posteriores al 11S2001 y el 11M-2004. La Figura 4 refleja bien la escasa magnitud de la respuesta global media de estrés postraumático. entre otras circunstancias. 1995). En definitiva. en el estudio de Blanchard et al.6% observadas en los estudios en población general norteamericana antes del 11S y siguiendo los mismos criterios diagnósticos (Kessler et al.. en población general de Madrid. 1998). Por ejemplo. 1 (2005) 9-25 Siguiendo criterios DSM-IV. Bryant y Ehlers (2003) y Silver et al. 4 Promedios basados en los porcentajes totales proporcionados por Blanchard et al. Por último. las cifras resultantes claramente indican una ausencia de impacto generalizado.5% a 0. Como puede verse de nuevo en la Figura 3. Estas cifras obviamente van en contra de las voces de alarma que previamente se habían ofrecido sobre el alcance potencial de la catástrofe en términos de salud mental (Herman. En una escala de 1 a 5 quiere decir que. 1. evaluados con el PCL-C.5. era muy baja (1. aunque las diferencias entre los expuestos directos y los no directos era relativamente grande en el mes posterior a los ataques del 11S. (2004) con estudiantes universitarios norteamericanos la media global de gravedad de los ítems del PCL-C (recordemos que se trata de un inventario que evalúa en una escala de 1 a 5 la gravedad de los 17 síntomas que Murphy et al. moderadamente. Felton and Susser. pérdidas económicas irrecuperables. La recuperación natural usando los recursos de apoyo existentes en las redes personales y comunitarias son generalmente suficientes para afrontar con éxito la tragedia (Silver et al. Esta baja intensidad o gravedad de la respuesta media también ha sido informada en un estudio de DeLisi y sus colegas (2003) en una muestra de ciudadanos de New York. Como McNally.Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical And Health Psychology. En una muestra de estudiantes afroamericanos de Louisiana (Nueva Orleans).96). 3. esta vez de San Diego (California). Matt y Vázquez (2005) hallaron que la magnitud media de la respuesta en testigos distantes del 11S. (2003) hallaron que la media en el PCL-C fue de 1. El hecho de que. “Un poco”) y las puntuaciones incluso fueron menores para otras dos muestras de estudiantes de lugares distantes a New York4. Usando una escala semejante al PCL-C. en una escala que oscila desde “Nada en absoluto” hasta “Extremadamente”.

Cervellón. 2005). ¿Por qué hay una expectativa de daño extendido en la población? Es probable que la idea errónea de que los seres humanos son vulnerables ante la adversidad (Seligman. 1998. en el 11S se ha observado que mucha gente experimentó emociones positivas (por ejemplo. En este sentido.. las cuales pueden tener un efecto de amortiguación del impacto del trauma (Wortman y Silver. 2001). Aunque esta perspectiva sea también criticable (Wakefield y Spitzer.: Mitos acerca de las reacciones de estrés tras ataques terroristas quienes esos programas van dirigidos. 2000). una seria de encuestas de la Organización Nacional para la Investigación de la Universidad de Chicago (NORC) halló evidencias sustanciales de que la gente en la ciudad de Nueva York y en otras partes del país se sintió profundamente conectada. sino que se requiere un malestar claramente significativo y/o un funcionamiento inadecuado. lo que indica la necesidad de tomar en cuenta seriamente el impacto en el funcionamiento además de la gravedad de los síntomas propiamente dichos. En último término. 1995). Pérez-Sales y Matt. Davis y Andreski. La inmensa mayoría de los estudios sobre psicopatología. 4. 2004) y. 2003 a. 2002) sin duda abre el debate sobre la inflación diagnóstica y epidemiológica de trastornos mentales que estamos viviendo en los últimos tiempos. uno de los criterios fundamentales para saber si una condición mental es un trastorno o no es si afecta realmente la vida de la gente y esto es algo que raramente se evalúa en los estudios epidemiológicos. Resultados semejantes se han observado también en otro estudio efectuado en la población de Madrid (Vázquez. Cervellón. lo que se consigue a través de una red compleja de procesos motivacionales y cognitivos mediacionales (Lyubomirsky. TRAUMA. 2001) ha efectuado críticas muy duras a los programas de ayuda humanitaria de agencias oficiales y no gubernamentales. cohesión comunitaria. Una visión de la patología basada en listados de síntomas y descuidando aspectos más relacionados con el funcionamiento o la integridad psicológica.En el caso de los eventos del 11 de Septiembre. 2003) puede que se explique. etc. en la existencia de serios problemas conceptuales sobre lo que es un trastorno mental”. Un ejemplo muy relevante de las implicaciones de centrarse no sólo en los síntomas proviene del estudio de Narrow y sus colegas (2002) quienes han demostrado que las cifras epidemiológicas de los clásicos estudios ECA o NCA (que han tratado de evaluar epidemiología de trastornos mentales en la población norteamericana) se reducen un 17 y un 32% simplemente si se consideran aquellos casos en los que además de los síntomas el respondiente indica haber “utilizado medicación” o haberle “contado a un profesional el problema”. en un estudio reciente hemos comprobado que las emociones y cogniciones positivas son muy frecuentes en una muestra de refugiados en albergues tras un terremoto de El Salvador de 2001 (Vázquez. 1992) y es muy probable que haya un cierto entreguismo acrítico ante este frente medicalizador tan activo (Vázquez. han tenido un efecto menor en la población del esperado. Vázquez. como bien observaba Derek Summerfield en la cita que abre este trabajo. Es posible que esta mezcla compleja de emociones positivas y negativas sirvan como una amortiguación positiva ante el desarrollo de TEPT y 3.) y es posible que gracias a esto estos sucesos traumáticos no hayan afectado significativamente las creencias básicas señaladas por Janoff-Bulman (1992). 2005) los seres humanos son básicamente resilientes ante la adversidad. (2004). Rasinski y Toce. además. 2005). que se basan en asunciones equivocadas (y a veces interesadas) sobre la una visión psicopatologizadora de las poblaciones a 20 . paralelos en muchos sentidos. 1989. Por ejemplo. Los datos sobre el impacto limitado y transitorio de los atentados terroristas del 11S y del 11M pueden comprenderse mejor desde la perspectiva de la resiliencia ante la adversidad. sensación de solidaridad. los autores señalan que aunque el 47% de los entrevistados tiene síntomas agudos significativos de estrés en las primeras semanas tras el atentado. 2000) y la proliferación de cifras epidemiológicas alarmantes sobre la prevalencia de los trastornos mentales (Mechanic. si se incluyen las formas menos severas) pueden presentar TEPT −Kessler. Pérez-Sales et al. De modo semejante. Bonnano. (2002) tras el 11S y de Muñoz et al.b. Los datos de los estudios de Silver et al. VULNERABILIDAD Y RESILIENCIA Asumir que las poblaciones humanas son básicamente frágiles ante la adversidad y el trauma no sólo es científicamente incorrecto sino que puede tener serias repercusiones al guiar equivocadamente los programas de prevención e intervención. 2003. No sólo basta con presentar una serie de síntomas. Pérez-Sales y Vázquez. Summerfield (1999a. C. en el estudio de Muñoz et al. y en concreto sobre TEPT. EPIDEMIOLOGÍA Y EPISTEMOLOGÍA DE LA PSICOPATOLOGÍA: A PROPÓSITO DEL TEPT La expansividad creciente del DSM. Uno de los factores implicados es la presencia de emociones positivas durante y después del trauma.b. como bien señalan los criterios DSM. Vázquez y Pérez-Sales. se basan en listados de síntomas y en criterios diagnósticos en los que se presta muy poca atención al funcionamiento psicosocial de la gente. aunque apenas se preste atención a esto. Como hemos analizado extensamente en otros lugares (Avia y Vázquez. 2003). de todas formas tenían una visión positiva de la naturaleza de los seres humanos y también mostraron un aumento significativo del sentimiento de orgullo acerca de la nación (Smith. Es evidente que la investigación le presta mucha más atención a los mecanismos que impiden a la mayoría de la población expuesta a eventos traumáticos para desarrollar respuestas al trauma significativas para la clínica. Evidentemente este no es un debate sencillo ni acabado (Wakefield. según se define en el DSM-IV pueden afectar a más del 50% de la población general en el transcurso de sus vidas (Breslau. sólo el 1-3% (5-15%. Linley. puede erróneamente llevar a la conclusión de que el ser humano requiere ayuda ante casi cualquier dificultad (ver también una crítica de esta idea en Blanco y Díez.Vázquez Valverde. cada vez con más categorías diagnósticas (Vázquez. 1998. 2004) esté en el origen de este prejuicio. Los estudios de la población general indican que si bien los “eventos traumáticos”. la cifra se reducía al 15% cuando se requería que los síntomas hubiesen afectado el funcionamiento cotidiano durante al menos dos días. (2000). Por ejemplo. al menos en parte. 2001). Pérez-Sales et al. esta visión tan patologizadora puede victimizar aún más a los afectados al considerarlos sujetos pasivos y decididamente frágiles. Los efectos de los atentados del 11S y del 11M. (2004) tras el 11M son interesantes en este sentido.

CONCLUSIONES En Octubre de 2001. Hall y Ursano. testigos fieles de la realidad. Aunque es cierto que se requiere una mejor formación y una respuesta rápida desde los profesionales de la salud mental (Hamaoka. 2005) apoyan la idea de que tanto la presencia de comportamientos aversivos y un déficit de funcionamiento psicosocial son críticos para la disminución de las estimaciones de la prevalencia de TEPT (ver también Brewin. 2000). 2003) y en otras ciudades de los Estados Unidos (Schlenger et al. 2004).000 buscarían tratamiento para estos trastornos durante el 2002. De esta manera. los estudios epidemiológicos subsiguientes conducidos en la ciudad de Nueva York (por ejemplo. Como Brewin. Uno de los próximos pasos de nuestro equipo de investigación será analizar el papel de estas emociones. La responsabilidad de los científicos debería ser generar conocimiento basándose en las evidencias disponibles y procurar ser. Parece que todas estas condiciones sociales estaban presentes. Este esfuerzo fue llevado a cabo durante un período de gran agitación e incertidumbre ya que los neoyorquinos respondieron a estos sucesos traumáticos de este desastre sin precedentes. Otra lección importante tiene que ver con la medida del trauma y las reacciones de estrés relacionadas. 2001). 2002) demostró. Andrews y Rose. en la medida de lo posible. A pesar de la gran respuesta que tuvo el programa. Bryant y Ehlers. 2005). que las tasas de prevalencia de los trastornos de TEPT en la población en general no eran desproporcionados en relación con los porcentajes 21 . De hecho. los eventos vitales adversos posteriores así como la falta de apoyo social posterior al trauma son los elementos de predicción más importantes para el desarrollo de este trastorno. Schuster et al. los planificadores de las políticas de salud pronosticaron un crisis grave de salud mental entre los ciudadanos de Nueva York esperando un incremento sustancial de casos de TEPT (Herman. es igualmente necesario que no se creen respuestas de alarma innecesarias que bien sean bienintencionadas o bien obedezcan a estrategias de intereses gremiales y profesionales.. en cualquier caso. Una de las lecciones de lo que sucedió tras los ataques del 11 de Septiembre en suelo americano es que los recursos han de situarse probablemente en sujetos seleccionados (fundamentalmente gente directamente afectada) empleando además procedimientos validados. Felton y Susser.. De esta manera. Galea et al. Blanchard et al. Aunque su uso está extraordinariamente extendido. 2002. esto supuso la cuarta parte del número esperado por los autores del proyecto y de los $131 millones presupuestados para terapias dirigidas a los neoyorquinos. El uso de instrumentos o de puntos de corte con un umbral muy bajo de detección de psicopatología puede resultar inadecuado para detectar reacciones clínicamente significativas en la población general. 2004). Pérez-Sales y Matt. Como demostraron Zech et al..[llevando a ]… la restauración parcial de la creencia en un mundo justo. además. Vázquez y Pérez-Sales. 2003. y que más de 129.Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical And Health Psychology.. la Oficina del Estado de Nueva York del Departamento de Epidemiología de la Mailman School of Public Health de la Universidad de Columbia desarrolló una rápida evaluación de la naturaleza y magnitud de las necesidades de la salud mental en el estado como resultado de los ataques terroristas del 11 de Septiembre en el World Trade Center. 2004. destinado a proveer de counseling gratuito a los ciudadanos de Nueva York (Kadet. la experiencia común de compartir recuerdos de esos días dramáticos puede ser también otro factor de amortiguación importante.000 personas en Nueva York y sus áreas aledañas podrían sufrir de trastornos de estrés postraumático como resultado de la exposición a los ataques. Shigemura. quedaban aún 90 millones de dólares por gastar (véase McNally. Tugade. 2002. Lo aprendido en estas catástrofes tiene también implicaciones conceptuales y metodológicas. Una situación similar se predijo en Madrid por las autoridades gubernamentales (Sampedro. 1 (2005) 9-25 otros trastornos en la población en general. anteriores a los ataques del 11 de Septiembre y disminuyeron significativamente luego de los primeros meses después de la tragedia. estimamos que más de 520. anticipen problemas que no se van a presentar y desvíen los esfuerzos que pueden efectuarse en otras direcciones. que.. podrán tener un rol importante en el desarrollo y/o mantenimiento de los síntomas postraumáticos. 2002) ya que podría ser uno de los criterios más relevantes para buscar ayuda para las víctimas del trauma (Shalev. Con estas predicciones catastróficas se diseñó el Project Liberty. 2001. la capacidad de usar conexiones interpersonales adecuadas es fundamental para regular efectivamente la afectividad de las personas en la secuela de los eventos catastróficos.. los resultados de algunos de nuestros estudios sobre los efectos de los ataques del 11 M en Madrid (Vázquez. son transitorias para la mayoría de los supuestamente afectados. Stephenson. 2004). Fredrickson. y en la disminución de la soledad”. de hecho. Por un lado parece quedar claro que la resiliencia es la norma general en la población general (incluso entre las personas expuestas directamente) y. Parece claro que el concepto amplio de “trauma” reflejado en el DSM-IV necesita revisión y refinamiento conceptual. desde el comienzo de la catástrofe den el escenario traumático de los ataques del 11 de septiembre en el suelo americano y posteriormente en los eventos del 11 M en Madrid.. En el caso del ataque de Madrid. es poco probable que los testigos no presenciales de un trauma desarrollen reacciones postraumáticas clínicamente significativas que. Aun así. Waugh y Larkin. Stein et al. 2004) sino que también en el impacto en el funcionamiento (ver North y Pfefferbaum. una cantidad de circunstancias políticas únicas creó un complejo escenario social donde las emociones positivas y negativas se mezclaron de una manera muy particular durante los primeros días posteriores a la tragedia.. algo que por lo que hemos 5. Según Zech y sus colegas “la participación social puede brindar ayuda al satisfacer dos necesidades humanas fundamentales: pertenencia y consenso social . parece claro que generan cifras desproporcionadamente altas de personas afectadas lo que crea una atmósfera psicopatologizadora y una alarma social innecesarias. 2000). Usando la cantidad de datos limitada disponible en el momento. Andrews y Valentine (2000) lo hallaron en el metaanálisis de los factores de riesgo de TEPT. según nuestra investigación previa (por ejemplo. Otra lección derivada de estas tragedias nacionales es que la evaluación de los efectos de los ataques terroristas en la población general deben centrarse no sólo en los síntomas (por ejemplo. (en prensa). 2003).

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terapia INTRODUCCIÓN En este trabajo se intenta una comprensión teórica más allá de la referencia a las entidades nosológicas en las que habitualmente se intentan remitir. que un instrumento útil para guiar la actuación terapéutica. 1968). Este cambio de pensamiento. frecuentemente. frente a aquellos originados por estrés o a los llamados trastornos somatomorfos. desde la clínica. Las publicaciones derivadas de la neurobiología. conversión. Se describe un modelo de desarrollo del sí mismo. Centro de Salud Mental de Alcobendas (España) RESUMEN En este trabajo se describe un modo de contemplar la experiencia traumática. 28805 Alcalá de Henares (Madrid). Propuso entonces. La somatización se refiere a la tendencia a experimentar el estrés en forma de síntomas físicos. Hospital Universitario La Paz. Coordinador de Salud Mental del Área 3 de Madrid. más un obstáculo epistemológico para la compresión de la experiencia y su asimilación por quien la ha vivido. Palabras clave: trauma. de las intervenciones que. individuales y colectivas. preocupaciones corporales y/o experimentarse a sí mismo en términos físicos predominantemente. renunció a la etiología traumática como marco para la comprensión de los síntomas conversivos. En las últimas décadas ha resurgido el interés por la disociación como mecanismo fundamental para la comprensión de las reacciones humanas. influyó en que fuera decayendo el interés por la investigación sobre los antecedentes traumáticos en la infancia de los pacientes. En este sentido la somatización también supone una alteración del sentido del self. ante el trauma. Las nuevas clasificaciones no ayudaron a que se establecieran líneas de investigación que conectaran trastornos que se clasificaban en campos nosológicos diferentes. disociación y somatización Beatriz Rodríguez Vega Psiquiatra. Los aspectos psicológicos y físicos de una experiencia no son integrados. disociación. organizado en base a las categorías nosológicas descritas en las clasificaciones como el DSM o la CIE. E-mail: afliria@terra. mientras los terapeutas se volcaban en el estudio del mundo fantasmático del sujeto sintomático. somatización. una etiología para estos síntomas. Se contrapone al modelo médico vigente. un modelo dinámico que las pone en relación con el sujeto que las sufre y los procesos por los que tanto el sujeto como la experiencia han llegado a ser lo que son. han contribuido sin duda a ello. Hospital Universitario Príncipe de Asturias.en. sus efectos sobre el individuo que la sufre y los modos de ayudar a su asimilación con una referencia especial a la somatización. 1 Dirección de contacto: Dr Alberto Fernández Liria Hospital Universitario Príncipe de Asturias (Servicio de Psiquiatría). La llegada de las clasificaciones del sistema DSM. Se asume que estas entidades nosológicas representan. vino a acentuar la separación existente entre lo que se consideraba ahora.es En 1896 Freud (Laplanche y Pontalis. Universidad Autónoma de Madrid (España) Alberto Fernández Liria1 Psiquiatra. más basada en el conflicto intrapsíquico ante impulsos inaceptables para la persona.Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical and Health Psychology. trastornos disociativos. Universidad de Alcalá (España) Carmen Bayón Pérez Psiquiatra. .relación que nos parece que permite dar cuenta del carácter y de la extensión del efecto de la experiencia a través de diversos sistemas de significado. 1 (2005) 27-38 Trauma. Carretera de Meco s/n. venimos realizando con personas que han sido víctimas de experiencias traumáticas.

Rodin et al. Como clínicos. Porque cuestiona la identidad del sí mismo-en-relación. al mismo tiempo. Y así. nuestro interés se centró en la exploración de la disociación como mecanismo común a todos ellos. Es decir. con frecuencia. – La asociación entre trauma sexual y trastornos somáticos funcionales. Fernández Liria. 1998). Pribor.: Trauma. disociación y somatización La creencia de que la somatización puede relacionarse tanto con el trauma como con el mecanismo de defensa de la disociación no es nueva. La conexión entre somatización. el trastorno conversivo y la disociación están conectados por el proceso mismo de la disociación y que su emplazamiento en diferentes categorías del DSM IV. nuestro sentido de sí mismo a través de la construcción de una identidad narrativa única. Groot y Spivak. así como la disponibilidad de los otros significativos para determinar los efectos del trauma. Tanto la somatización como la disociación reflejan dificultades en la organización e integración de la experiencia subjetiva. somatización y otros trastornos de la regulación afectiva como expresiones tardías del trauma. dificulta la investigación de la psicodinámica del trauma. Freud hablaba del mecanismo de la conversión (Rodin. 1. TRAUMA E IDENTIDAD Partimos de la consideración del “trauma” como aquella experiencia que tiene las características de ser inasumible con los esquemas cognitivos y emocionales habituales de la persona. Pelcovitz. disociación y somatización. tolerar.Rodríguez Vega. incluso aunque no existan criterios para el diagnóstico de trastorno de estrés postraumático. trauma y disociación es apoyada por datos empíricos provenientes de la literatura (Rodin et al. Una identidad narrativa que. 1998) y. Aunque tampoco podría reconocerse como persona distinta en el 28 . Todos estos datos dan apoyo empírico a la posible relación entre trauma. para experimentar. La impostura médica puede aumentar el sentido de realidad. Es inasumible porque cuestiona el mundo relacional del sujeto. Mandel. como la misma. Con esta postura se muestra de acuerdo con Nemiah (1998). Van der Kolk (1994) apoya la consideración de la disociación. – Estos hallazgos sugieren que el trauma y el abuso sexual más que ligarse a un trastorno específico. (Scaer. – En los trastornos facticios se ha señalado que la enfermedad física podría ser una forma de concretar y validar una experiencia subjetiva de sufrimiento y necesidad de ayuda. Actualmente. la somatización va a ser considerada como una modalidad de respuesta disociativa ante una situación traumática. 1998) como: – La asociación entre trastornos somatoformos (hipocondría. ya que los síntomas físicos se experimentan como más válidos y reales que la experiencia emocional. sean un marcador de riesgo no específico de morbilidad psiquiátrica.. quien plantea que el diagnóstico de trastorno de estrés postraumático. Es posible que todos ellos se relacionen porque todos están asociados con o representan trastornos en la naturaleza y procesamiento de la experiencia emocional. 2001 a. Sin la experiencia de cambio. y Bayón Pérez. trastorno dismórfofóbico corporal. 1998. no cura” (Griffith y Griffith. Roth. incluso cuando se producen induciéndolos falsamente. Ya sea desde la atención a las víctimas de situaciones traumáticas en catástrofes o desde el tratamiento de pacientes con dolor crónico o enfermedades oncológicas o desde la clínica de pacientes que manifestaban graves trastornos de la personalidad. Janet (1920) hipotetizaba que los recuerdos de las experiencias traumáticas que se almacenan fuera del campo de la conciencia pueden contribuir a la disociación y a la somatización en la forma de histeria. También desde la clínica. A. en este texto. incluye la idea de cambio y permanencia. – La asociación entre disociación y trastornos de la alimentación. La idea de que los síntomas disociativos tienen que ver con experiencias traumáticas. pero igualmente importante parece ser la capacidad premórbida y subsecuente. McFarlane y Herman. Dean y colaboradores (1993) encontraron que el 90% de las mujeres con trastorno por somatización refieren historia de abuso físico.. (1994. sino también en el de Estrés Agudo. aunque vivida como única. la persona no podría pensarse proyectada en un futuro sintiéndose. 1996). los basados en el presupuesto de que el “hablar cura”. conversión) con una historia previa de trauma y síntomas disociativos. Van der Kolk. parece necesario un marco comprensivo basado en la disociación y un marco psicoterapéutico basado en la integración de la experiencia emocional en el conjunto de la narrativa vital. Los tratamientos psicoterapéuticos habrían de dirigirse a lo emocional directamente cuando el “hablar simplemente. Yutzy. disociación y somatización. También se han citado cifras altas de abuso sexual (aunque para algunos no más frecuente que la de la población general). – No se ha demostrado que el trauma o la disociación se asocien con más frecuencia a los trastornos somatoformos que a otros trastornos psiquiátricos. 1996) señalan que los síntomas disociativos se distribuyen no solo en la categoría de Trastorno de estrés postraumático. no resultaban.. También existe un aumento de prevalencia de trastornos de la personalidad múltiple. está hoy generalmente aceptada (Nemiah. los autores de este texto hemos confluido en este tema desde diferentes experiencias. en el DSM IV actual Van der Kolk et al. C.b). surgía la observación de que los tratamientos psicoterapéuticos tradicionales. Los mecanismos disociativos podrían contribuir a la fabricación de la impostura. Trastorno por somatización y trastornos disociativos. Los seres humanos desarrollamos nuestro sentido de ser únicos. somatización. los nuevos desarrollos desde la neurobiología vienen a dar apoyo teórico a las hipótesis que señalaban la íntima conexión entre trauma. La literatura de la disociación tiende a fijarse sobre todo en el gran trauma. No podría ni siquiera concebir un futuro donde todo permanecería inmutable. suficientes para el caso de las reacciones traumáticas y tampoco para el de la somatización en particular. emocional o sexual y el 80% algún tipo de abuso sexual. confiar la experiencia emocional. B. dolor. – De los trastornos de la alimentación se ha señalado con frecuencia una disminución de la conciencia emocional (alexitimia).

Esta falta de respuesta puede tener efectos en la capacidad del niño para organizar afectos y percepciones. la persona puede reconocer escenas con un significado y hacer planes y tomar decisiones. Los límites son las zonas de separación o diferenciación. La necesidad de construir una escena coherente a partir de elementos aparentemente dispares se aprecia en todos los niveles y modalidades de la conciencia. En otras palabras. sino “yo pienso” y “yo siento”. Incorporar el acontecimiento requiere darle sentido (Miró. 1 (2005) 27-38 pasado. en prensa). Ricoeur (1991) ha desarrollado el concepto de identidad narrativa como propuesta para resolver el problema de la identidad personal. pero tampoco sentirnos como la misma persona proyectada en el futuro. Desde el nacimiento. pero también es lo que cuestiona el argumento previo. entonces. son algunos ejemplos de cómo no podemos ser conscientes de dos escenas u objetos mutuamente incoherentes al mismo tiempo porque nuestros estados conscientes están unificados y son internamente coherentes de modo que un determinado estado consciente impide la presencia simultánea de otro incoherente con el primero (Edelman y Tononi. reducirla o dividirla. como más adelante se señala. la capacidad limitada y la sucesión seriada de estados conscientes constituyen el precio que hemos de pagar por la integración. 2002).Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical and Health Psychology. concordante con ella. la unicidad y la coherencia. Traumas sutiles. Todo lo que resulta interesante en la naturaleza tiene lugar en los bordes: la superficie de la Tierra. que más arriba señalábamos como una de sus propiedades fundamentales. afirma: “El hecho consciente universal. tiende a unirse en un nuevo todo coherente. como señala Edelman y Tononi (op. El relato logra esta unidad temporal y de sentido por medio de la construcción de la trama. por el hecho de que no sean reducibles a una simple suma de componentes independientes. “encogerse” o incluso “dividirse”. a la vez. 2. es de vital importancia para la adecuada integración emocional del niño. El acontecimiento es lo que hace avanzar la trama y es en ese sentido. Las personas necesitamos recomponer nuestra narrativa. Al parecer el impulso hacia la integración es tan fuerte que. Es decir. En estas zonas de conexión tiene lugar el intercambio. Gracias a que la experiencia consciente se mantiene unida. Surge así la idea de las relaciones de apego como constructoras y reguladoras de la identidad.). sin soluciones de continuidad. El sujeto de la experiencia no puede dividir un estado consciente en una serie de componentes independientes. discordantemente con la trama existente hasta entonces (Ricoeur. pero lo que no soporta es que se rompa su coherencia. a la experiencia emocional del niño. con el extraordinario grado de diferenciación que le permite al organismo elegir uno entre los múltiples estados de conciencia posible en fracciones de segundo. Durante la disociación traumática ocurre una fragmentación de la experiencia que desafía directamente ese sentido de unicidad del sí mismo y hace imposible la integración de dicha experiencia en una narrativa vital única. Es en esa dialéctica entre concordancia y discordancia donde el yo construye el significado del acontecimiento siempre en el marco de su experiencia intersubjetiva. Los acontecimientos que aquí nos ocupan son los acontecimientos traumáticos y. la autonarrativa se desarrolla en construcción conjunta y recíproca con una figura de apego. aún a costa de no percibir un vacío. el momento de una catástrofe. MEMORIA Y TRAUMA El sí mismo se configura entorno al eje conexión/desconexión emocional. Desde una perspectiva neurobiológica. también desde un punto de vista neurobiológico se apoya la idea de que “la unicidad encierra la complejidad” o que “el cerebro tienen que enfrentar la sobreabundancia (de información) sin perder la unicidad o coherencia”. la nutrición. Para Edelman y Tononi (2002) aquellos aspectos comunes a todas las experiencias conscientes tienen que ver con la privacidad. Los límites se configuran entorno a la experiencia de vinculación. 1991). En palabras de Edelman y Tononi (2002) “la sensación de una ausencia es mucho menos tolerable que la ausencia de una sensación” (pág 41). entendemos no solo acontecimientos grandes y discretos. pero también de conexión del sí mismo con los otros y con el mundo.cit. el presente estaría compuesto de instantes aislados. Los ejemplos de la figura del Jarrón de Rubin o la joven mujer/madrastra. De hecho bajo situaciones de estrés neurológico. de esa representación personal acerca de quienes somos se desarrolla en el marco de un proceso dialéctico relacional. lo que queda después de la fragmentación. dentro de la cual podemos entender cómo A se transforma en B” (pág 107). la narrativa ofrece un modelo que permite integrar la diversidad. La comprensión y la respuesta de los padres o cuidadores principales. tras la experiencia traumática. LA RELACIÓN VINCULAR. sino también daños emocionales microscópicos y repetitivos. 2001). la inestabilidad y/o la discontinuidad en la permanencia en el tiempo. Sin la experiencia de permanencia. la membrana de una célula. sin conexión con el pasado ni con el futuro (Fernández Liria y Rodríguez Vega. Sin el sentido de ser “el otro y el mismo”. se encuentra estrechamente asociada a la coherencia de los eventos percibidos. y aquí apuntamos que también bajo estrés emocional en una situación traumática. no podríamos reconocernos como las personas que fuimos en el pasado. Dice Humprey (1995) “lo más interesante ocurre siempre en los bordes”. 29 . allí donde existe. el comienzo y el fin de una vida. aún a costa de encogerla. La construcción de esa autonarrativa. Otra de las propiedades que estos autores señalan tiene que ver con la informatividad o dicho con otras palabras. Citando a William James. no es “los sentimientos y los pensamientos existen”. Autores como Edelman y Tononi (2002) señalan que una de las propiedades que todos los estados conscientes tienen que ver con la integración o unidad. En palabras de Miró (en prensa): “Si el problema es el de dar cuenta del sentido de unicidad y continuidad temporal de cada cual. la conciencia puede “doblarse”. Las páginas de un libro más difícil de escribir son la primera y la última” (pág 25). por tales. la unidad de la experiencia consciente. especialmente los que tienen que ver con el fracaso de los padres para atender y responder a las demandas y necesidades emocionales de sus hijos.

1986. 1977. 1985). 1992. La regulación afectiva implica tolerancia. 1993. Fernández Liria. Bremner. McCarthy y Charney.b. por ejemplo de diferentes percepciones sensoriales (el olor. 1977. Los cuidadores. Innis. Delaney. se llega también a través de otras situaciones que cuestionan ese ser-en relación. en estas situaciones. la emoción. Son personas que no han podido construir un sentido de sí -mismo -en -conexión o en relación segura con otro. Con frecuencia los pacientes describen su experiencia en forma de fragmentos aislados. Es decir. o que resulta inconsistente en sus respuestas. Bremner. Fontana. 2002). estrategias de regulación afectiva. Es posible que. a su vez. como sistema regulador de la emoción. pueden surgir conductas de externalización y de estar fuera de control. 1988. expresión y control de los aspectos fisiológicos. a través del cual se minimiza la importancia de la relación vincular o se bloquea la comunicación de rabia o de malestar (Keiley. 30 . la presión). 1991). ayudan al niño a identificar y verbalizar los afectos que inicialmente se experimentan predominantemente en términos somáticos.: Trauma. Rosinheck y Charney. factor clave. Esta tendencia a excluir o a negar estados afectivos interfiere inevitablemente. como señalamos antes. Scott. El fracaso en el establecimiento de una relación de reciprocidad en las respuestas emocionales entre el niño y sus figuras de apego puede contribuir a la tendencia del niño a ser emocionalmente inconsciente o a expulsar de la conciencia ciertos contenidos emocionales. Siegel. 1985. se van conformando patrones de vinculación que son “recordados” en las diferentes modalidades de memoria y que van a influir no solo en aquello que el niño recuerda. Mason. 1999). se facilita la articulación progresiva de la experiencia de sí mismo. Southwick. Cuando el sujeto vive una experiencia traumática. Pero cuando los estados afectivos no son reconocidos por los cuidadores o se perciben como amenazantes. 1990 a. cómo la experiencia traumática se describe como una vivencia fragmentada. imposible de integrar por el sí mismo con sus esquemas emocionales y cognitivos habituales. De esta forma el niño aprende a distinguir la experiencia somática de la psicológica y empieza a comprender que afectos intensos y contradictorios pueden provenir de un mismo self (de un sí mismo único). A través de esta integración de la experiencia afectiva en la consciencia. se activa bajo situaciones estresantes. Pero a esa situación de cuestionamiento del “sí mismo en relación”. para mantener la proximidad del cuidador. 1998. el niño o niña pude ir desarrollando un estilo de apego inseguro o evitador o desorganizado. la conducta.b. con el desarrollo psicológico porque. El ser humano necesita de la experiencia de vinculación como reguladora de su sistema emocional para un desarrollo armonioso del sí mismo (Bowlby. al menos en parte. tiene como objetivo reducir el estado de alerta y reinstaurar el sentimiento de seguridad (Bowlby. pueden ser defensivamente expulsados de la conciencia y/ o experimentados como no válidos o pobremente diferenciados. Jonson. cuando está hipercontrolado la persona puede manifestar conductas más internalizadas o constreñidas. porqué el desarrollo de la capacidad y de la integración afectiva depende. Cuando el afecto está subcontrolado.. sino en la forma en la que el proceso representacional se desarrolla. sin fluir en el tiempo (los flashback. El niño aprende. las percepciones y sensaciones. los afectos son centrales para la organización de la experiencia de sí mismo y porque el compartir mutualmente los estados afectivos ayuda a establecer un sentido interno de relación emocional (Stern. especialmente en situaciones estresantes.Rodríguez Vega. a través del proceso de vinculación. Es decir que la regulación afectiva implica un proceso relacional que es co-construido inicialmente con los cuidadores como parte del proceso de vinculación (Keiley. y Bayón Pérez. Esta activación bajo condiciones de tensión. en condiciones óptimas. se van conformando a través de experiencias que ocurren antes de que esta modalidad de memoria esté disponible. 1999). es explícita en torno a los tres años. A través de esa interacción repetida con las figuras de apego. conductuales o emocionales de una experiencia afectiva. disociación y somatización biológica y emocional. Son elementos de memoria implícita que influirán en el desarrollo de la narrativa autobiográfica (Bremner y Marmar. 1985. Lo dicho hasta ahora nos puede ayudar a entender por qué el sujeto que ha vivido experiencias de privación afectiva o de abusos de otro tipo en la infancia puede ser más vulnerable para la presentación de sintomatología disociativa en general. a solas con su experiencia (no hay lenguaje narrativo a través del cual se conecte con los otros). conciencia. Brett. Miró (en prensa) señala que en la en “la narración sintomática el sí mismo no es puesto en trama. Recordemos que más a arriba. La regulación del afecto incluye la regulación interna (self regulación o autoregulación) y externa (a través de la regulación social). para la construcción de la identidad. 1988. que reaparecen con sensación de inmediatez. C. en esa zona de conexión y diferenciación con los otros y con el mundo es la gran reguladora de la emoción. Aunque la memoria autobiográfica del niño. los modelos de los otros. 1991). B. La experiencia de vinculación. necesarias para conformar la mente y la experiencia de sí mismo. Observemos si no. A. las reviviscencias) y que dejan al sujeto aislado de los demás. Southwick. El sistema de apego. hemos definido el Trauma como aquella experiencia que cuestiona el sí mismo-en relación con el mundo. del grado en el cual los cuidadores han atendido y respondido a la experiencia subjetiva del niño. un destello. 2002). como si no hubiera nadie que recogiera la queja”. Se puede entender entonces.relación. Esta es la característica central de la disociación. 1990 a. el trauma tendría la capacidad conformadora de la identidad personal al mismo nivel que las experiencias de vinculación en la infancia. 1986. el trauma en la vida infantil o adulta se describe como aquella experiencia o experiencias que van a atentar directamente contra la construcción o el sentido del sí mismo-en. la disociación actúe como un mecanismo que defiende al individuo para no sentirse desbordado ante ciertos sentimientos molestos y pobremente diferenciados (Siegel. En ese sentido. congelada en el tiempo y en aislamiento. Cuando el niño depende emocionalmente de un cuidador que no está disponible cuando lo necesita o que reacciona con rechazo ante sus manifestaciones emocionales.

La hipótesis tradicional basada en que la conducta humana decide y selecciona sus conductas en base a la “razón elevada”. De esta forma la conversión podría pertenecer al mismo espectro de fenómenos del trastorno de estrés postraumático y de otros síntomas disociativos. Waylonis y Perkins. signos isquémicos y vasoconstrictivos sutiles y con frecuencia dolor.b). Hernández. tiene más que ver con la manera en que deciden los pacientes con lesión prefrontal que con la operación usual en las personas normales” (op. Uno de ellos es la repercusión que tiene sobre el recuerdo. abogaba. como los llamados conversivos. dirigido por pistas internas derivadas de recuerdos procedimentales de amenaza no resueltos. 2001 a.. implica vías corticales prefrontales e hipocampo y juega un papel muy importante en el recuerdo consciente de los acontecimientos relacionados con el trauma. Damassio se refiere al marcador somático como a un sentimiento corporal que aumenta probablemente la precisión y la eficiencia en el proceso de elegir. Por ello. dejando fuera lo emocional. se hace necesario entender cómo opera el mundo interno y su conexión con el mundo externo. pero con un factor común de inestabilidad autonómica cíclica. es el cuerpo el que soporta la carga de una experiencia emocional que no ha sido adecuadamente descargada. Para entender entonces cómo se produce la experiencia subjetiva de la somatización hemos de comprender los mecanismos de regulación del medio interno en relación con el medio externo.la fría estrategia por la que Kant entre otros. 2001 a. o procesada o integrada en una narrativa vital.. pág. Funciona como una alarma que permite 3. semántica) en la forma de recuerdo verbal e imaginativo del trauma de una fiabilidad variable. no todo lo que sabe. La otra modalidad de memoria es la memoria procedimental. LA SOMATIZACIÓN COMO EXPRESIÓN DE LA EXPERIENCIA CORPORAL DEL TRAUMA El concepto de somatización es confuso (Scaer. por tanto no conscientes. El modelo experimental del kindling sería el responsable de la autoperpetuación de este proceso patológico.b). la toma de decisiones. 1994).b) el cerebro es el principal organizador de esa conexión. para intentar la comprensión de la somatización. espacio. Como en el título de un artículo de Scaer (2001b). Para Scaer (2001 a. parece imposible. En palabras de Damasio: “.b). Según este 31 . dentro de esta categoría se incluirían tanto los síntomas de somatización. 1 (2005) 27-38 aparece la disociación como mecanismo de defensa que facilita al sujeto poder seguir viviendo con sus esquemas anteriores pero a costa de expulsar de la conciencia una parte dolorosa de la experiencia (Kolb. especialmente en regiones del cuerpo que han sido objeto de disociación. realidad y sí mismo que caracterizan a otros síntomas disociativos. Este estado se asocia con un conjunto de síntomas somáticos caracterizados por una alteración de la regulación autonómica cíclica y un estado de dominancia vagal. La cuestión es que el organismo no conoce todo lo que sabe. con el desarrollo de recuerdos emocionales y asociaciones y con el almacenamientos de respuestas sensoriomotoras condicionadas (Scaer. Los fenómenos traumáticos relacionados con la memoria con frecuencia implican la memoria declarativa (explícita. La somatización puede entenderse desde el paradigma mente-cuerpo. Es notablemente insegura y sujeta a declive. que cumpliría las funciones igualmente de trauma. La memoria declarativa es la forma de la memoria que relaciona los hechos y los acontecimientos. un fenómeno cercano al estado psicológico clínico de la disociación. La liberación endorfínica inherente tanto a la respuesta inicial de amenaza como a la respuesta de inmovilización / congelación va a potenciar todo el proceso. Scaer propone una definición somática de la disociación (2001 a. Tiene que ver con la adquisición de hábitos y habilidades motoras. sobre la memoria. 1987. psicológicos o psicosomáticos dentro de un contexto patológico somático. después de todo lo que llevamos dicho. Esas enfermedades son variadas en su expresión clínica.Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical and Health Psychology. Damasio (1996) propone la hipótesis del marcador somático como método del organismo para hacer elecciones rápidas. por tanto alojadas en el terreno somático del sujeto. 1994).) proponen que los síntomas y signos neurológicos atípicos que caracterizan la conversión constituyen alteraciones perceptivas basadas en traumas previos y representan la misma escisión de la conciencia que produce los trastornos de la percepción del tiempo. el proceso por el que se selecciona una conducta puede adquirir especial importancia y. La somatización como la disociación podrían estar asociados con una tendencia a sentirse desbordados por estados afectivos intensos y pobremente diferenciados. es decir. debido a la representación residual de mensajes sensoriales de amenaza almacenados en la memoria procedimental. 1983) o apoyarse en experiencias corporales que se consideran más reales o más auténticas.cit. basándose en todo lo que este conoce. Gittelman y Hulka. estar más intensamente dirigido por “pistas” provenientes de la memoria procedimental. Sin embargo. estar fuera de la conciencia del sujeto no implica no tener influencia en su vida psíquica. sabe que lo sabe. 1993. El trastorno de regulación simpática incluye sobre todo vasoconstricción con cambios regionales distróficos e isquémicos. Este autor plantea un modelo de alteración de la función cerebral precipitada por un acontecimiento traumático cuya resolución ha sido truncada o abortada por no haberse resuelto espontáneamente una respuesta de inmovilización / congelación. Autores como Scaer (op. Van der Kolk. Desde el punto de vista neurobiológico. En las clasificaciones actuales. En este contexto se han postulado una gran cantidad de enfermedades crónicas que supondrían una expresión somática tardía del trauma (Toomey. la experiencia traumática tiene una importante repercusión sobre diferentes aspectos del sí mismo.cit. y sus elecciones buscan acercar a la persona a situaciones gratificantes y a alejarla de estímulos peligrosos o aversivos. Después de una experiencia de trauma único o de relación de apego desorganizado. 165). Los síntomas somáticos pueden representar un intento de organizar y hacer concretos estados afectivos internos caóticos (Goodsitt. histéricos. como la analgesia/dolor o parálisis/crisis. autor cerebro está interpuesto entre ambos mundos y su tarea principal es la de mediar entre ellos.. De hecho.

Sin embargo cualquiera de estas técnicas tendrá que incluirse en un programa de tratamiento más amplio. 166). 2002). Van der Kolk. o los trastornos del sueño y pesadillas. La mayoría de los marcadores se crearon probablemente en el cerebro durante el proceso de educación (a través de la experiencia de vinculación) y socialización. Para revisar los tratamientos utilizados en las situaciones de respuestas a trauma recomendamos consultar la magnífica recopilación de Foa (Keane y Friedman. la conversación “con el cuerpo”. y Bayón Pérez. Fase de Estabilización y reducción de síntomas 2. Reestructurar su identidad y sus relaciones. recibe señales procedentes de todas las zonas sensoriales. Ayudar a la persona a recuperar un equilibrio emocional 2. 2001 a. Pérez Sales. amígdala. como se sabe. Procesar el significado del evento traumático 3.). en primer lugar.: Trauma. trastornos de la identidad). tal como las describe Horowitz (2003) serían: 1. no han incluido. Van der Kolk et al. podríamos hacer nuestra la afirmación que dice: “El corazón tiene razones. la conversación con el cuerpo para no seguir despreciando la parte de la experiencia corporal de la vivencia traumática. prosencéfalo. se ha tenido en cuenta solo para “conversar sobre él” y no “con él”. que.) diferencia los síntomas centrados en la negación: el embotamiento afectivo y la conducta inhibida.. 1994. A veces los marcadores somáticos pueden funcionar fuera de la conciencia y también utilizar un bucle “como si”. puede disparar el mismo estado somático corporal. estos se reflejen también en el plano neurobiológico.cit. el pensamiento o la imagen del acontecimiento. envían a su vez. Ya sea que las señales surjan a partir de percepciones del mundo exterior o a partir de pensamientos acerca del mundo exterior o de nuestro cuerpo. decidir en base a un número menor de alternativas y rechazar inmediatamente el peligro o servir como una guía de incentivo cuando se trata de estímulos considerados gratificantes. Las metas del tratamiento psicoterapéutico.Rodríguez Vega. 1996) señala las siguientes: 1. que la razón ignora”. El propio cuerpo. señales al sistema nervioso autónomo y promueven respuestas químicas asociadas a la emoción.cit. algunas poco conocidas como las que buscan la regulación cerebral a través del neurofeedback y la regulación autonómica a través del control de la variabilidad cardíaca (HRV. Los tratamientos han de integrar entonces. con frecuencia. Los marcadores somáticos conectan determinados eventos con un estado corporal determinado. Fase de Tratamiento de las memorias traumáticas 3. Incluyendo la ayuda para recuperar un sentido de sí mismo estable. Las cortezas prefrontales. las señales se reciben en las cortezas prefrontales. 2004.. Van der Kolk et al. despersonalización. 2003.cit. B. Parece pues.. imágenes y pensamientos intrusivos. Estas emociones y sentimientos han sido conectadas. 2003). pág.. En segundo lugar. sin que esté sucediendo en el mundo exterior en ese momento. de los síntomas intrusivos: la hipervigilancia. las memorias traumáticas necesitan ser integradas y pertenecer a un único estado mental (Van der Kolk. Surgen técnicas terapéuticas novedosas. IMPLICACIONES PARA EL TRATAMIENTO DE LA SOMATIZACIÓN En un lenguaje cercano al cuerpo. Según Damassio “…los marcadores somáticos son un caso especial de sentimientos generados a partir de emociones secundarias. lógico que los tratamientos psicoterapéuticos cuando son exitosos y provocan o facilitan cambios en el plano psicológico y social. 1996). Fernández Liria. coherente y valioso. de esta forma: “el piso de arriba y el sótano se unen armoniosamente” (op cit. algunos autores han querido reflejar la repercusión neurobiológica de los tratamientos psicoterapéuticos refiriéndose al objetivo de estos como el de “ampliar la 32 . mediante aprendizaje a resultados futuros predecibles de determinados supuestos” (op.b). En tercer lugar las cortezas prefrontales están implicadas en las categorizaciones de las experiencias. las exacerbaciones indeseadas de sentimientos. La zona neural más importante para el aprendizaje de marcadores somáticos es la corteza prefrontal.. 174). pero el proceso de aprendizaje es continuo a lo largo de toda la vida. es decir. op. Los todavía pocos estudios de imagen funcional en psicoterapia señalan que hay un cambio en la actividad funcional cerebral y que los cambios específicos se localizan esencialmente en lóbulos prefrontales (Solms y Turnbull. A. Fase de Reintegración y rehabilitación. En el proceso de recuperación de lo que Janet llamó una “enfermedad de la síntesis”. incluidas las cortezas somatosensoriales en las que se representan continuamente los estados corporales actuales y pasados. Van der Kolk et al.. Este mecanismo abre una vía explicativa para el fenómeno de la somatización. Como señala Damassio. 171). Heart Regulation Variability) que pueden llegar a tener importantes implicaciones (Scaer. C. de forma que las terapias que buscan curar a través de la palabra. cit. Expresándolo en otras palabras. 4. Muchos autores señalan también la conveniencia de que los tratamientos estén orientados por fases (Horowitz. Si hablamos de estímulos traumáticos el marcador somático restituiría el estado corporal doloroso y funcionaría como un recuerdo automático de las consecuencias negativas que se seguirían. las cortezas prefrontales reciben señales desde varios sectores biorreguladores del cerebro humano (tallo cerebral. las categorizaciones de las contingencias únicas de nuestra experiencia vital. “El elemento decisivo es el tipo de estado somático que se produce en un individuo determinado en un punto determinado de su historia. 1994. Horowitz (op. la afirmación anterior puede ser válida. disociación y somatización esfera de influencia del lóbulo frontal” (Solms y Turnbull. en una situación dada” (Damassio op. no se ha tenido en cuenta esta íntima conexión en el diseño de muchos de los programas psicoterapéuticos. Van der Kolk (1994. cingulado anterior e hipocampo). pág.. 1996). Pero ya sea que hablemos de síntomas disociativos que se manifiestan como somatización o síntomas disociativos que se manifiestan como fragmentación de la conciencia de sí mismo (desrealización. De esta forma. Sin embargo.

el pensamiento “tenía que haberle ayudado”. donde la persona pueda volver cuando la tormenta emocional sea muy fuerte. emocional reconstructiva. Por ejemplo. la relación terapéutica cumplirá en la situación de estrés traumático un papel fundamental por su dimensión de experiencia 33 . la clave para entrar en el significado personal del paciente. Como el desarrollo del proceso psicoterapéutico en general lo hemos descrito en otros lugares. en el caso de la experiencia traumática viene. Ella había deseado que eso ocurriera. Si entendemos la alianza terapéutica como una relación vincular. La construcción de la pauta problema Aunque parte del trabajo que aquí se incluye dentro de las fases intermedias se ha iniciado ya en las fases iniciales. el tipo de persona que se ha sentido ser). un lugar suficientemente seguro. la experiencia inmediata) y el personaje (la explicación. Paralelamente. La terapia ha de procurar reestablecer un sentido de seguridad y predictibilidad. pero el hacerlo con otra persona. el establecimiento de esta relación puede tener características especiales en el caso de víctimas de experiencias traumáticas. En el texto actual nos limitaremos a señalar los aspectos más relevantes de cada una de las fases cuando nos referimos a las Intervenciones psicoterapéuticas en las reacciones al trauma. con frecuencia. por fin. La relación vincular terapéutica se convertirá en un instrumento poderoso de ayuda en la regulación emocional de modo que la persona experimente de novo o vuelva a hacerlo. una mujer víctima de maltrato por parte de su pareja. consiste en delimitar bien la interfaz entre la acción (lo que ha sentido. Las fases iniciales terminan cuando terapeuta y paciente están en condiciones de establecer un contrato que incluya la formulación del problema que el paciente trae a terapia. el trabajo con esta sintomatología tienen que estar integrado en la intervención psicoterapéutica más amplia. lo que implica: 1) A quién le ocurrió. Según Guidano (1991). sintió o actuó de una forma determinada. Cuando ocurrió “aquello” la persona pensó. la vivencia de alineamiento emocional con otro (la terapeuta) que puede ser receptivo y responder a sus necesidades. Es probable que esta diferenciación sea la base para incluir dentro del programa terapéutico amplio: técnicas más abreactivas desde el punto de vista emocional o de mayor soporte. El tratamiento ha de centrarse en conseguir o recuperar la autorregulación y en la reconstrucción. vivió un terremoto durante el que perdió la vida su marido. pero cuando la angustia y el miedo del paciente es muy intenso. están escondiendo algunas emociones conflictivas que surgen en este momento. 1 (2005) 27-38 Sugerimos que cualquier abordaje terapéutico se diseñe en fases e incluya de forma específica para el caso concreto la evaluación de qué tipo de síntomas son dominantes: ya sea aquellos basados en la negación e inhibición o aquellos basados en la hiperalerta y la reviviscencia de la experiencia. pero es probable que en el primero será más difícil el establecimiento de una alianza de trabajo desde el principio. intermedias y de terminación. ayuda a ponerlo en perspectiva y puede ser más eficaz a la hora de producir un desahogo emocional. 5. FASES DE LA INTERVENCIÓN PSICOTERAPÉUTICA EN LAS REACCIONES AL TRAUMA A continuación describimos el proceso psicoterapéutico a través de sus fases: de indicación. Por ejemplo. individual y relacional pretende: – Facilitar a la persona un marco en el que poder expresar y compartir emociones. el terapeuta ha de estar seguro de haber construido. A. citado también por Miró (en prensa). Para todo ello. el terapeuta se implica con el paciente en la construcción de la pautaproblema que. se presentaba intrusiva y obsesivamente. emocional y conductual. la mujer entró en una fase depresiva muy severa. La vivencia de congelación e inmovilidad que supone el trauma requiere de descarga emocional para completar la experiencia. las condiciones del encuadre en el que van a trabajar y el foco sobre el que versará el trabajo terapéutico. 2001). 3) Cómo se afrontó el hecho traumático y sus consecuencias.Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical and Health Psychology.2 Fases Intermedias. más claramente delimitado que en otras intervenciones terapéuticas. que en una persona que sufrió un robo con violencia en el metro. hemos preferido hacer la descripción del proceso dentro de las fases intermedias por entender que el trabajo sobre la pauta problema se lleva a cabo preferentemente en esta fase de la terapia Se trata en definitiva de conocer lo que ocurrió. a través de la alianza terapéutica. Reconocer los sentimientos es siempre una tarea de ayuda más o menos dolorosa o más o menos reconfortante. Es por eso que habrá que cuidar que no se produzca una abreacción emocional temprana que desborde al paciente cuando no se haya establecido aún la capacidad de reestabilización. iniciales. 5. Una situación así puede tener resultados adversos como la retraumatización del paciente. En ambos casos hay un desafío a la experiencia de seguridad. será diferente en un adulto que fue abusado sexualmente de niño durante mucho tiempo. 2) Qué significa para esa o esas personas y para su contexto relacional o cultural el incidente traumático y. A qué persona o personas dentro de qué marco relacional o social determinado. el establecimiento de la alianza terapéutica puede tener que anteponerse a cualquier otra tarea exploratoria típica de esta fase. La re-visión del acontecimiento traumático Cuando se aborda esta tarea. respectivamente. La revisión biográfica. Aunque nuestro interés más específico es el de la somatización. remitimos al lector interesado a esos trabajos anteriores (Fernández Liria y Rodríguez Vega. durante la cual. Fueron unos instantes en los que a esta mujer se le había pasado por la cabeza que su vida cambiaría si el marido moría.1 Fases Iniciales En el caso de la experiencia traumática. Después de la catástrofe. Muchas veces los pensamientos intrusivos que se pueden suceder más tarde. el terapeuta ha de estar muy pendiente de explorar las tres esferas: cognitiva. 5.

desde entonces… (siento. El problema no puede enunciarse como “Ocurrió un terremoto” “sufrí una agresión” (esas experiencias. Una y otra están íntimamente conectadas. los canales de percepción del mundo externo: vista. cerrada como estaba la persona a una única explicación de los hechos.. tacto y los canales de percepción del mundo interno: información kinestésica y propioceptiva. una desgracia). la misma frase tendría que adaptarse para poder servir a las víctimas más pequeñas: “Yo que hubiera tenido aquella vida… (conclusión de la exploración biográfica). un lenguaje que atienda a todos los canales sensoriales de la experiencia. la persona se coloca en el lugar del narrador y gana en perspectiva con respecto a su papel de protagonista durante el hecho traumático. distinguir en las experiencias. que cuando se gana en perspectiva. dentro de las fases iniciales y de forma más elaborada en las intermedias. Algunos autores plantean la necesidad de focalizar durante las sesiones en fragmentos concretos de la experiencia emocional. las pesadillas y otros.…(siento. en sus diferentes variantes parece ser un ingrediente fundamental en cualquier tratamiento. Las intervenciones deben de tener en cuenta el nivel familiar o relacional. de la identidad de la persona. será posible la enunciación de una pautaproblema. Con pacientes que tienden a somatizar y a permanecer desvinculados del afecto hay que prestar atención especial a sentir la experiencia y el sentido de realidad. son vistos con ojos distintos. mejor que a evitarlos. quizás resumida en el marcador somático de Damassio. quedan destruidas las redes sociales naturales habituales. Animar a la familia a que comparta sus sentimientos. Utilizar un lenguaje de experiencia corporal profundamente sentida sería el camino para trabajar con las emociones. Se trata de buscar la propia aceptación y la del otro. 1998). sentir y actuar). La revisión biográfica ayuda: – A la recuperación. cuando el incidente traumático ocurre antes de que se conforme un recuerdo o una experiencia de vida anterior. desde entonces. evitando que la terapia se reduzca a un ejercicio intelectual.. sus recuerdos y experiencias. cuando ocurrió… (acontecimiento traumático)… (hice. B. que el sujeto recupera durante el proceso terapéutico reconstruyéndolas e integrándolas dentro de su narrativa vital (Rodin et al. puede ser el primer paso hacia la facilitación de una verdadera re-visión. Cuando en desastres que afectan a una colectividad. fuerzas y debilidades a trabajar durante nuestras intervenciones su contexto significativo. son. 2004) la exposición. inoculación o de desensibilización al trauma. Esta autora revisa técnicas de exposición con prevención de respuesta inundación. Fernández Liria. en cuanto a pensar. donde las tradicionales intervenciones centradas en la interpretación no se han mostrado muy útiles. olfato. Cuando el trabajo conjunto de terapeuta y paciente ha permitido llevar a cabo todas las tareas anteriores. Elementos claves y recursos técnicos especiales: La congelación experiencial que se produce tras el trauma genera respuestas psicobiológicas características. Tras la conversación en una. en la que los hechos y las propias reacciones y las de los demás. se aprecian elementos que no se habían tenido en cuenta. Es una experiencia muy común. gusto. – Al inicio de la exploración de los significados – A la facilitación de secuencias de vida “sentidas” – A explorar el impacto sobre el mundo relacional del paciente – A detectar en lo individual y en lo relacional. me comporté)… y. pienso. sentir y actuar)”. cuando ocurrió… (acontecimiento traumático). que sugerimos abordar con técnicas específicas. actúo)… De forma que… (influencia sobre la persona y su contexto significativo. Más recientemente se ha hecho hincapié en la facilitación durante la terapia de experiencias emocionales sentidas. B. A. el duelo es un proceso colectivo y el sistema de ayuda tendrá que prever la forma de facilitar rituales colectivos para ayudar a esa sociedad en la elaboración del duelo. como señala Apellaniz en su excelente revisión (Pérez Sales. C. los recuerdos. pensé. 2002). que en ese momento también ha de estar disponible para el apoyo emocional y práctico. actúo)… De forma que… (influencia sobre la persona y 34 . a estar disponible para el miembro que más lo necesite. Sugerimos que los programas de formación de terapeutas incluyan ejercicios y técnicas dirigidas a entrenar estas capacidades (Fernández Liria y Rodríguez Vega. los aspectos físicos de los emocionales y tolerar e integrar los diferentes estados emocionales. junto con la experiencia cognitiva. usualmente la familia. emocional y conductual de la persona.: Trauma. en cuanto a pensar.. En el caso de víctimas infantiles. (1998) señalan que es más útil focalizar sobre momentos concretos de la experiencia del paciente que sobre la experiencia global. a que reasuman sus funciones de modo que la situación de duelo familiar no lleve a hacer más daño a la red familiar. La elaboración progresiva y repetida de la experiencia emocional puede ayudar a los pacientes a aumentar su capacidad para experimentarse a sí mismos en términos psicológicos. dos o tres sesiones. sin duda. me comporté)… y. C. y Bayón Pérez. Como terapeutas. …(hice. o mejor a la evolución. pensé. La exploración de la cultura familiar y social en la que ocurrió el incidente traumático Los profesionales son agentes de ayuda importante cuando el estrés es alto. oído. Rodin et al. pero no pueden suplantar la red de relaciones significativa del paciente. – La narración del hecho traumático. disociación y somatización – Facilita a la persona la experiencia de aceptación y la validación como víctima de algo. En general.Rodríguez Vega. De especial importancia se hace este trabajo cuando lo que aparecen son síntomas de somatización. como son las reviviscencias. la terapeuta y la paciente podrían ser capaces de construir un discurso como el que ejemplificamos más abajo y que contiene la pautaproblema: “Yo que tenía aquella vida… (conclusión de la exploración biográfica). Cuando se narra una experiencia. esto nos coloca en la necesidad de entrenar un lenguaje evocador de emociones. pienso.

1998. Maldonado y Spiegel (1998) consideran que la hipnosis estaría indicada durante las diferentes fases del proceso terapéuticos. 1997. Al mismo tiempo se le pide una cognición negativa. Shapiro. Erickson. es una técnica que puede facilitar la recolección del evento traumático e integrarse coherentemente en diferentes modelos terapéuticos. Después de la recuperación de los recuerdos traumáticos. los mismos autores afirman que cuando se trata con personas que han sido víctimas de repetidos abusos en la infancia. Conseguir la integración de la memoria traumática dentro de un sentido adaptativo del self y del mundo potenciando el desarrollo relacional y personal. la construcción de la narrativa emergente. La hipnosis facilita al paciente técnicas para apaciguar y controlar la intensidad y el estrés de la memoria traumática. Algunos autores han considerado la hipnosis como una forma controlada de disociación. 1996). El terapeuta puede entrenar al paciente en técnicas de autohipnosis. 2003. pensamientos etc… que libremente vaya asociando. Las técnicas se describen más minuciosamente en otros lugares (Ironson. 2004.. Después de conseguir una sólida alianza terapéutica. que represente la experiencia traumática. facilita al clínico un procedimiento para identificar los acontecimientos pasados que contribuyen al problema. Muy brevemente. 35 . facilita la recuperación de recuerdos. 2002). la meta más importante es la integración de las memorias traumáticas y no solo su abreacción. el tratamiento es más largo y complicado (Manfield. una de las afirmaciones del paradigma del proceso de información es que los constructos de la personalidad cambian cuando las memorias son adecuadamente procesadas (Shapiro. Sin embargo. Durante las fases intermedias: la hipnosis estaría indicada como método de elaborar e integrar los acontecimientos traumáticos. 2003. 1998). Y puede facilitar el acceso a memorias relacionadas con el trauma. El núcleo del trabajo con EMDR consiste en potenciar las conexiones a través de esos canales asociativos de la memoria. La hipnosis facilitaría la reestructuración simbólica de la experiencia traumática. 1999. Lo que nos interesa destacar es que son técnicas fácilmente integrables dentro del proceso terapéutico que aquí se describe. el modelo EMDR o de proceso de información adaptativo. mientras que por otro permite que algunos de ellos permanezcan disociados de lo cognitivo hasta que el paciente esté preparado para trabajar con ellos. 1998. junto con la integración progresiva de lo emocional dentro de la nueva experiencia que vaya surgiendo durante la terapia. En palabras de Shapiro (2002). Strauss y Williams. Así: Durante las fases iniciales: La hipnosis ayudaría a establecer la relación terapéutica y el marco. Putnam y Carlson. 1 (2005) 27-38 Técnicas como la hipnosis y el EMDR (Eye Movement Desensitization Reprocessing traducido al castellano. Fundamentalmente. 1998). facilitar alivio a corto plazo. ansiedad. junto con las emociones acompañantes de la experiencia y una cognición positiva hacia donde terapeuta y paciente puedan trabajar. No obstante. Los nuevos aprendizajes requieren que se hayan hecho conexiones.. el paciente realiza conexiones y asociaciones que tienen como consecuencia el cambio de las percepciones disfuncionales en otras más adaptativas y saludables (Van der Kolk et al. 2003). También serviría de ayuda para profundizar en la integración y desarrollo relacional y del self. Yapko. El EMDR se centra en la experiencia corporal del afecto. y que han permanecido encerradas en esa experiencia si la persona sufre en ese momento un estado disociativo (Cardeña. haciendo sugerencias para síntomas específicos. 1998. 2002). estableciendo un lugar seguro o usando procedimientos de fortalecimiento del yo. Maldonado y Spiegel. 2002) de tratamientos exitosos en estudios controlados con tres sesiones de 90 minutos. hacer más manejables los síntomas y mejorar las habilidades de afrontamiento La hipnosis puede ayudar induciendo relajación. Shapiro recoge cifras entre el 85 y el 100% (Ironson et al. 2002. pero el proceso es del paciente. imágenes. Se utilizan diferentes modalidades de estimulación bilateral: movimiento de los ojos. Van der Hart y Spiegel. de modo que este las pueda poner en práctica cuando las necesite sin requerir la presencia del terapeuta. la persona necesita llevar a cabo una reestructuración de la experiencia y una incorporación de ésta en el contexto de su biografía. el EMDR considera que el acontecimiento etiológico es codificado de modo disfuncional en el sistema de memoria de la persona. los acontecimientos actuales que la desencadenan y las habilidades y recursos internos que necesitan ser incorporados para una vida plena y saludable. estímulos auditivos o pequeños golpecitos en ambos lados del cuerpo del paciente mientras se le pide al paciente que se centre en el foco prefijado y comience a dejar llegar las emociones. 1998. lo puede hacer especialmente útil en pacientes somatizadores. Rubin. Durante el proceso. que por un lado. Maxfield.Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical and Health Psychology. 1999. a través del procedimiento estructurado propuesto por los autores. que han influido profundamente en la configuración de la personalidad. Con respecto a la otra técnica mencionada más arriba. dentro de las redes de memoria asociativa. Grinder y Bandler. 1999. 1992). el procesamiento de esa información. la hipnosis. Esta característica. Freund. Pérez Sales. un acceso controlado a las experiencias disociadas o a los recuerdos reprimidos y ayudaría al paciente a reestructurar sus recuerdos (Bremner y Marmar. Utilizando EMDR se facilita. Reprocesamiento y desensibilización a través del movimiento ocular rápido de los ojos) persiguen la integración emocional y cognitiva de la experiencia y pueden resultar útiles. entre las experiencias del presente y las del pasado. El terapeuta actúa como facilitador y guía de la experiencia. ya que considera que la expresión verbal del mismo está limitada por el propio lenguaje. Se han comunicado muy buenos resultados utilizando EMDR con personas víctimas de un único acontecimiento traumático (Maxfield. 2001. Maldonado. Maldonado y Spiegel. Manfield. Zeig. Es probable que mediante la hipnosis puedan surgir nuevos recuerdos o recuperar más detalles dentro de los recuerdos ya conscientes. al paciente se le pide que se centre en un foco elegido por él. La explicación es que las emociones y sensaciones infantiles pueden ser desencadenadas por multitud de circunstancias en la vida cotidiana. dolor etc….

A. Washington American Psychiatric Press.). Bremner. la mayoría de propuestas terapéuticas han minimizado la experiencia somática o corporal del trauma. Bowlby. el terapeuta tendrá que estar atento a los temas relacionados con la elaboración del duelo por la finalización del tratamiento. D. J. Edelman. Rosinheck.. British Journal of Psychiatry. (1985). C.M. Crítica. Keane y M. Madrid.. la persona puede empezar también a reconocerse un “sí mismo superviviente” que realizó activos esfuerzos por controlar la experiencia. Deficits in short-term memory in posttraumatic stress disorder. R. Fernández Liria. Tavistock/Routledge. construida por recuerdos. S. la existencia de comorbilidad con otros trastornos y el tiempo de inicio del tratamiento. Hypnosis.. Stevenson-Hinde y P.H. en Vínculos Afectivos: Formación.3 Fases de Terminación Durante esta fase. las cotidianas y las extraordinarias. (Eds. REFERENCIAS Bowlby. I Aetiology and psychopathology in the light of attachment theory. London and New York. El Vínculo afectivo. entendidos como síntomas disociativos tras experiencias traumáticas. La práctica de la psicoterapia: construcción de narrativas terapéuticas. E.. S. El tratamiento de los síntomas somáticos. 36 . Barcelona: Paidós. 2002). Trauma. Universe of consciousness (Trad cast: El Universo de la conciencia. y Tononi.).. G. 1-10. 145. con sus recursos y capacidades a reunirse. y Spiegel. 1996). La longitud e intensidad del tratamiento variará en función de muchos factores como son la naturaleza del trauma. El objetivo terapéutico es la elaboración. Grupo Hispano.B. entre otros. D. (2000). 130. A. Bremner.. La Separación Afectiva.. como es la autohipnosis u otras técnicas como la progresión en la edad. que es la no verbal.. Barcelona. Crítica. Scott. Con la aceptación del “sí mismo victimizado”. de una narrativa emergente en la que sea posible la integración de la experiencia traumática. American Journal of Psychiatry. En E. Southwick. Cardeña. Dissociation and posttraumatic stress disorder in Vietnam combat veterans. R. 150(7). En J. M. La pérdida afectiva. el terapeuta puede animar a la “persona de ahora”. y Bayón Pérez.D. G. Southwick. Clínica con Hipnosis. J.: Tratamiento del Estrés Postraumático. (2003). (1992). Bowlby. R. Brett. C. Innis. Delaney. Barcelona. Gómez (Ed.Rodríguez Vega. Bowlby. Mason. Emotion. realista y que ofrezca más posibilidades de desarrollo para la persona. (2001). Attachment Across the Life Cycle (pp 293-298). planteamos un modelo terapéutico que tenga en cuenta la experiencia psicocorporal del sí mismo-en relación. La terapia tiene que incluir estilos y técnicas terapéuticas que integren la experiencia cognitiva construida por recuerdos incluidos en la memoria declarativa. Bremner. Postcript.J. y Marmar. J. J.A. Barcelona: Paidós. B. que ayuda a romper la desesperanza en el futuro y facilitar una meta de futuro personal. Marris P. 2003).. (1986). 201-210.. American Journal of Psychiatry. En la mayoría de las ocasiones tras el trabajo terapéutico la persona puede llegar a admitir que “hizo todo lo que pudo” bajo aquellas circunstancias.. 328332. en el marco de la relación constructiva terapéutica. (2000). D. Maldonado. y Charney. J. Descarte’s Error. Barcelona: Paidós (2ª reimp. (1990b). 5. (1988). (1994).R. Fontana. Lejos de plantear una terapia que se centre exclusivamente en la experiencia corporal. tendría como objetivo completar el circuito abortado de congelación / inmovilidad permitiendo la descarga de la energía necesaria que está bloqueada generando síntomas corporales. (1990a). J. Durante las técnicas de “imaginación hipnótica”. T. American Journal of Psychiatry. Bowlby. Bilbao: Desclée de Brouwer.M. Charney..M. A.. en aras de terapias verbales que en muchos casos solo acceden a los recuerdos de la memoria declarativa. Effective treatments for PTSD (pp 247-280). L.A. J.: Trauma. Madrid: Morata. T. McCarthy. Foa. J. J. Bowlby.. B. Friedman. 1015-1019. Erickson. y Rodríguez Vega. D. (1998). Ariel psicología. Es sorprendente cómo hasta hace poco tiempo y en contadas excepciones. a abrazar o a confortar a la “persona de entonces” que estaba siendo abusada o traumatizada. Bowlby. En esta fase la hipnosis es de ayuda al facilitar formas de afrontamiento. Van der Hart. seguir adelante y llegar a ser la que ahora es. disociación y somatización Durante las fases de terminación: El entrenamiento en técnicas de autohipnosis puede ayudar al paciente a conseguir un afrontamiento personal de situaciones futuras potencialmente ansiógenas sin la ayuda directa del terapeuta. New York: Guilford Press (Trad cast.). tienen una vía de expresión preferida. Nueva York: Grosset/ Putnam Book (Trad cast: El error de Descartes. (1977).. en forma de marcadores somáticos incluidos en la memoria procedimental. Parkes CM. G. Developmental psychiatry comes of age. reason and the human brain. E. 149. Damasio A. Memory and Dissociation. J. (1993). Desarrollo y Pérdida (pp 90105). Barcelona. Fernández Liria. Efectos de la ruptura de un vínculo afectivo sobre el comportamiento. (1991). J. O. Las emociones. J. junto con la experiencia emocional somatosensorial. la corporal. Johnson. The makind and breaking of affectional bonds.

New York: Other Press. R. Bremmer y C. T. A pilot study of EMDR and prolonged exposure. New York: Guilford Press (2ª ed).A. (1999). Yutzy. (2001). J. y Pontalis. Foa.E. New York: Basic Books. y Friedman. Shapiro. Eye movement desensitization and reprocessing: a review of treatment efficacy for Posttraumatic Stress Disorder. M. Neurohysiological hypothesis explaining posttraumatic stress disorder.. (1987). B. En J. Washington. S. metaphors and mechanisms. P. American Journal of Psychiatry. El sí mismo en proceso. International Journal of Eating Disorders. Real People Press: Utah (Trad cast.N. Ariel. (1993). Article 1. dissociation and hypnotisability.PDF Ironson. (1993).J.B. http://www. Trauma.B. The developing mind: how relationships and the brain interact to shape who we are. J. Briquet’s Syndrome. Relationship of sexual and physical abuse to 37 . Unanswered questions about the empirical support for EMDR in the treatment of PTSD: a review of research. D. The Haworth Medical Press: New York.. Maxfield. (2003). (2002). New York: WW Norton. E. J. (1968). Marmar (Eds.edu/~trauma/a1v5i4. J.R.). G. R. P. (en prensa). P. Eye movement desensitization and reprocessing: Basic principles. (1998).B. (1998). Oxford. The Neurophisiology of dissociation and chronic disease. 3ª ed.. Barcelona: Gedisa. Effective treatments for PTSD. (1991). Sí mismo como otro. 1995). J. Siegel. (2000).. 144. F.. R. dissociation and disease. Trauma. Scaer. EMDR as an integrative psychotherapy approach. (Trad cast. y Bandler.L.A. Rodin.: Tratamiento del estrés postraumático. 474-478. Memory and Dissociation (pp 57-107).fsu. Bremmer y C. Grinder. (2001a). Hernandez. M. J. Marmar (Eds. Memory and Dissociation (pp 27-56). 1 (2005) 27-38 Fernández Liria. 4-30. y Spiegel. Family Process. Madrid: Labor. y Rodríguez Vega. 1997.C. y Wiliams. London. Nemiah. Article 1. B. Scaer. 1507-1511. Goodsitt.J. 113-128. y Carlson. Memory and Dissociation (pp 161-179). D. A. Pérez Sales. E. J. Putnam. Washington. Griffith. A.J. Buenos Aires. F.). (1983). (1993). 477-493. Washington. Gittelman. Strauss. Neurolinguistic programming and the structure of Hypnosis.D. M. Marmar (Eds.M. Trauma.A. Horowitz. Trauma. Treatment of stress response syndromes. The brain and the inner world.edu/%7Etrauma/V9/v9i1_EMDR_Evide nce. (1998). (coord) (2004). Marmar (Eds.W. Early concepts of trauma.Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical and Health Psychology. New York: Simon & Schuster (Trad cast: Una Historia de la mente. Traumatology-e. (1998). J. Madrid. Madrid: SXXI. Trauma. Pribor. Barcelona. (1999). Diccionario de Psicoanálisis.: Trance Fórmate. DC: American Psychiatric Press. Manfield. DC: American Psychiatric Press.D. (1998). M. dissociation and the unconscious: Their history and current implications. Groot. (2002). 2. y Griffith M. Applied Psychophysiology and Biofeedback. American Journal of Psychiatry. 41 (3). M. DC: American Psychiatric Press. dissociation and abuse. Dean. y Spivak. Washington: American Psychological Association.. Washington: American Psychiatric Publishing. En J. 150. Keiley. (1996).). Trance-formations. Toomey. Solms. Kolb. Memory and Dissociation (pp 1-27). The interpersonal world of the infant.L. Rubin. (2002).. dissociation and somatization. Self-regulatory disturbances in eating disorders. Janet. Amorrortu.htm Stern. L. A. J. 2003). (1985). La reconstrucción terapéutica de la trama narrativa. En J. (2003). New York: Guilford.H. A comparison of two treatments for traumatic stress. Ediciones Gaia. et al. El cuerpo habla: Diálogos terapéuticos para problemas mente-cuerpo. T. http://www. Keane. (1920). 9(1). Washington. New York: Guilford. dissociation and trauma: Myths.D.).).L. y Turnbull O. Barcelona: Paidós. Bilbao: Desclée de Brouwer. Bremmer y C. 58. 26(1). P. The body bears the burden. Journal of Clinical Psychology. K. Ricoeur. J. F.fsu. A history of the mind. Humphrey. L. Hypnosis. Shapiro. DC: American Psychiatric Press. V. D. Miró. (2001b). H.The Major Symptoms of Hysteria. En J. J. protocols and procedures.T. Maldonado. Traumatology-e. Monografías de Psiquiatría. (1991). 51-60. 5(4). Laplanche. Trauma. Programa de autoformación en psicoterapia de respuestas traumáticas (3 vols). J. E. Attachment and affect regulation: A frame work for family treatment of conduct disorder.A. Guidano.D. (2002).T.F. y Hulka. 73-91. (1992). (2002). New York:McMillen. N. Extending EMDR. Freund.C. Habilidades de entrevista para psicoterapeutas. Madrid: You and Us.. Trauma. G. Bremmer y C.

Fernández Liria. Yapko. American Journal of Psychiatry. American Journal of Physical Medicine and Rehabilitation. (1995). Van der Kolk.: Lo esencial de la hipnosis. (1994). B. 1999). Jan/Feb. Mandel. Harvard Review of Psychiatry. A teaching seminal with Milton H Erckson. R. 38 . 83-93. F. Pain.: Un seminario didáctico con Milton H Erickson..Rodríguez Vega. D.. 73(6). Post-traumatic fibromyalgia: A long-term follow-up. y Bayón Pérez. Van der Kolk. McFarlane.(Trad cast. Herman. The body keeps the score: Memory and the evolving psychobiology of posttraumatic stress. Pelcovitz. 1992). J.. (Trad Cast. C. (1996). A. Dissociation.. 53. y Perkins. Essentials of Hipnosis.D. B. A. Amorrortu. New York: Brunnel-Mazel. Barcelona: Paidós.: Trauma. (1980). affect dysregulation and somatization: the complex nature of adaptation to trauma. Zeig. M.. J. disociación y somatización pain and psychological assessment variables in chronic pelvic pain patients.. Buenos Aires. (1994). G. 153 (Suppl). New York: Brunnel-Mazel. S. B. Waylonis. 105-109. 403-412. Roth.K.

tenga un carácter divulgativo y de autoayuda. tan desconcertantes como los del 11-M. que tal y como era previsible. destaca que gran parte del material al que se ha podido acceder con relación a las consecuencias psicológicas del terrorismo dentro de nuestras fronteras. Miguel-Tobal. si la comparamos por ejemplo. 1 (2005) 39-51 DIEZ REFERENCIAS DESTACADAS ACERCA DE: Psicopatología y terrorismo Mónica García García Inmaculada Torres Pérez María Valdés Díaz1 Departamento Personalidad. llama la atención. Cabe resaltar el esfuerzo que los investigadores americanos han realizado a la hora de llevar a cabo estudios de campo. c/ Camilo José Cela s/n 41018 Sevilla (España) E-mail: mvaldes@us. Del mismo modo. si bien hemos hallado. intentando así. si tenemos en cuenta. Evaluación y Tratamiento Psicológicos. con la que se ha podido generar en los Estados Unidos en cuanto al 11-S. se han incluido estudios provenientes de autores americanos y europeos (aunque la proporción entre unos y otros no es homogénea) e incluso. Cabe destacar. pero se ha reavivado después de dos fechas que. Sin embargo. resalta el esfuerzo significativo desarrollado por los equipos de investigación de J. la escasez de estudios sólidos sobre el impacto psicológico del terrorismo ligado a ETA. INTRODUCCIÓN El conocimiento sobre las repercusiones psicológicas en víctimas de ataques terroristas ha suscitado el interés de los investigadores desde hace décadas. aún a sabiendas de que pueden no ser los más acertados. que es un país que está siendo azotado por este tipo de acontecimientos desde hace más de 30 años. se ha procurado que los objetivos de los estudios fueran diversos y sobre distintos tipos de poblaciones. aunque también. Por otro lado. que nos están permitiendo aproximarnos a las secuelas que acontecimientos. la colaboración de los mismos autores en distintos trabajos. Todos los aspectos reseñados hasta ahora. la productividad científica en relación con los sucesos del 11-M no ha sido tan elevada.es que el período de tiempo transcurrido desde los hechos de Madrid es aún breve. hemos establecido una serie de “requisitos”. pero éste aumenta significativamente cuando se añade el descriptor 11 de septiembre. sin duda. se ha considerado uno de procedencia israelita. En España. han contribuido a que haya resultado bastante compleja la labor de seleccionar los 10 trabajos más representativos. han dejado en la salud mental de quienes se han visto afectados directa e incluso indirectamente. Muñoz y C. por el contrario. J. Vázquez. la mayoría de las investigaciones escogidas han tomado el Trastorno por . Evaluación y Tratamiento Psicológicos. ya sea estatal o privada. que quedaran recogidos casi todos los acontecimientos terroristas de mayor significación a escala mundial. aunque dando respuestas a hipótesis diferentes en cada uno. todos ellos pertenecientes a la Universidad Complutense de Madrid. Para ello.UU. Universidad de Sevilla (España). El volumen de trabajos que versan sobre víctimas del terrorismo es elevado. M. en algunos casos. si bien. Además. más que científico. es cierto 1 Dirección de contacto: Dra María Valdés Díaz Departamento de Personalidad. y 11-M en España.Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical and Health Psychology. Por un lado. ya son históricas: 11-S en EE. hemos de mencionar que todos están subvencionados en mayor o menor medida por algún tipo de organización.

En cuanto al alcance temporal de los estudios. Antes de comenzar con la exposición. se impone la cautela de los investigadores a la hora de describir los hallazgos obtenidos por medio de instrumentos de autoinformes en términos de trastornos. pueden tener sobre la salud mental de las personas. Los comentarios vertidos en él. a la elección de los instrumentos de evaluación. En este sentido. específicamente. parece esencial distinguir entre las personas pertenecientes a la población general y aquellas que se han visto afectadas directamente por el evento traumático. establecer diagnósticos psiquiátricos. S. C. De igual manera. las estrategias de afrontamiento. con objeto de situar al lector dentro de la temática en cuestión. ya que. Uno de los aspectos de mayor importancia tratado por los autores. si consideramos la dificultad que entraña llevar a cabo un estudio dentro del contexto de caos y crisis que suele crearse con posterioridad a la ocurrencia de este tipo de sucesos. cuando se trata de estudios que intentan abarcar una gran muestra de participantes). hemos de enfatizar que existen otros trabajos igualmente atractivos y que se adecuan bastante al tema que nos ocupa. no permiten. es conveniente retrasar la recogida de información. proporcionan directrices sobre los aspectos relevantes a tener en cuenta para el diseño de investigaciones encaminadas a obtener datos sólidos sobre esta temática. de manera que se conozca la evolución que han seguido las manifestaciones de malestar psicológico y/o los síntomas psiquiátricos detectados inicialmente. así como. plantean la necesidad de evaluar estas manifestaciones de malestar psicológico significativo. que implica considerar los síntomas y reacciones mostrados por este grupo de sujetos como secuelas psicológicas. cómo considerar el malestar psicológico detectado en personas expuestas a tales sucesos sólo a través de las imágenes de televisión. se quiere resaltar. JAMA.. Asimismo. hacen referencia al período temporal que abarcan los estudios. en este sentido. Podría decirse que este artículo es de obligatoria lectura para todos aquellos investigadores que pretendan adentrarse en el estudio de los efectos que situaciones traumáticas. más específicamente. Por último. una vez que el suceso traumático haya tenido lugar. en cierto modo. Además. a solventar ciertas cuestiones críticas que se pudieran plantear. necesariamente. sin embargo. entre otras. secuestro). se señalan los desafíos a los que se enfrenta el ámbito de la investigación que se preocupa por los efectos que situaciones traumáticas puedan tener sobre la salud mental de las personas. Posteriormente. como los ataques terroristas. por lo tanto. se destaca la conveniencia de iniciarlos lo más pronto posible. Este trabajo también pone énfasis en el cuidado que ha de tener el investigador a la hora de interpretar los resultados obtenidos. que los comentarios expresados pretenden poner de relieve el valor de la aportación de cada trabajo. Por lo tanto.García García. se exponen aquellos de tipo teórico. se expone en función del año de publicación y de los objetivos de estudio. como los problemas de concentración o perturbaciones del sueño. se resalta la relevancia del seguimiento longitudinal de la población en estudio. a la interpretación cautelosa de los datos obtenidos. I. predominando unos u otros síntomas en función del tipo específico de suceso experimentado (atentado. ha de señalarse que todos tienen en común estar publicados en revistas fácilmente accesibles. Se destacan las ventajas e inconvenientes de adoptar un enfoque de tipo categorial o dimensional. a la selección de una muestra y de grupos de comparación adecuados. Igualmente. en aras a la evaluación de la salud mental. resaltando que. pero no como trastorno. contribuyendo. se recogen publicaciones que contemplan diferentes eventos terroristas ocurridos en el mundo. para poder establecer un diagnóstico preciso de dicho trastorno. y por último. si bien el empleo de autoinformes breves reduce el número de recursos que se necesitan (sobre todo. pero que resultan de acceso más difícil. y en espera de nuevas aportaciones. 633636. hay que tener en cuenta que si nuestro interés gira en torno a categorías diagnósticas como el Trastornos por Estrés Post-traumático. requieren procesos de intervención específicos y diferentes al tratamiento psiquiátrico. Echeburúa. para poder detectar las reacciones tempranas asociadas al mismo. finalmente. necesariamente. En torno a este aspecto. se pueden detectar diferencias en cuanto perfiles psicopatológicos. 288. Research on the mental health effects of terrorism. no obstante. En este sentido. a otro diferente. al menos un mes. de manera muy breve. Este último grupo. y Pferfferbaum. sugieren la adopción de una postura circunspecta. señalando que dichas asociaciones no deben interpretarse. resulta de incalculable valor. se resalta lo inapropiado de la generalización de los resultados obtenidos respecto a un tipo de evento o población. En primer lugar. Por otro lado. Torres Pérez. en términos de North. North y Pfefferbaum destacan que reconocer determinados síntomas. (2002). reparar en sus aspectos menos acertados. las autoras recogen el vacío que existe en la actualidad con relación a qué se entiende por exposición indirecta al evento traumático y. centrarnos en una serie de artículos que versan sobre los atentados del 11-S. a su vez. Corral y Amor (1998) han observado que incluso dentro del ámbito del terrorismo. Todos ellos. que no alcanzan la categoría de trastorno. 40 . pueden encontrarse referencias que también aluden a la sintomatología afectiva. B. Por otro lado. las asociaciones entre variables. y Valdés Díaz: Diez referencias destacadas acerca de Piscopatología y terrorismo Estrés Postraumático como manifestación psicopatológica central sobre la cual basarse. Los diferentes aspectos abordados por North y Pfefferbaum. proponen denominarlos reacciones. en relación con la selección de la muestra y de los grupos de comparación. elementos que pueden ayudar en los diferentes procesos de toma de decisiones que implica el diseño de un trabajo de investigación. que tendrían un carácter normativo dentro del contexto de eventos tan abrumadoramente desconcertantes. El orden con que se presentan los trabajos responde a varios motivos. no implica. se refiere a la selección de los instrumentos de evaluación y al modo en que serán aplicados. M. para. normalmente. el padecimiento de psicopatologías.

Se podría considerar que el criterio utilizado por los investigadores de revisar sólo los estudios realizados en los 12 meses después de los atentados. En cuanto a la evolución de los síntomas. Asimismo. Es decir. Las autoras proporcionan al investigador líneas generales de actuación en relación con aspectos metodológicos críticos. este documento puede considerarse un material excelente como primera toma de contacto con el ámbito del diseño de investigaciones sobre los efectos psicológicos que pueden tener. terrorist attacks y September 11 en las bases de datos MEDLINE. Al mismo tiempo. tristeza. M.UU. la proximidad al suceso. Families Systems & Health. Finalmente. estaban en la línea de las consecuencias de otros atentados y desastres naturales. Miller y Heldring organizaron los artículos por áreas temáticas en: (1) prevalencia de la sintomatología psicológica y somática inmediatamente después del 11-S. Este trabajo se puede considerar ineludible para aquellos investigadores que se interesen por el estudio de las consecuencias que los actos terroristas pueden tener en la salud mental y. Asimismo. y de sintomatología no específica de estrés hasta el 90%. Otros correlatos fueron: tener una historia previa de trastornos mentales. que la mayor parte de los elementos psicopatológicos tratados. Finalmente. En suma. y (3) correlatos o predictores de malestar psicológico y resiliencia. colectivos especiales-inmigrantes. niños. puede tener una visión descriptiva y pormenorizada de cuál es el estado de la situación de las investigaciones realizadas sobre el impacto psicológico que tuvieron los atentados del 11-S. Miller y Heldring encontraron que los hallazgos globales en el 11-S. (2004). eventos tan perturbadores como los ataques terroristas. porque con este trabajo se facilita a los investigadores el acceso a una revisión rápida y detallada de la literatura. describieron brevemente el malestar psicológico que presentaban (sintomatología depresiva. cabe añadir. las variables de resiliencia detectadas (empatía. Sin embargo. aportaron datos de otros estudios. abuso de alcohol y drogas). Por otra parte. Los autores partieron del objetivo de revisar las investigaciones realizadas relativas al impacto psicológico que los acontecimientos del 11 de septiembre tuvieron. dependiendo de la proximidad al World Trade Center. 1 (2005) 39-51 causa-efecto y que podrían estar implicando relaciones de tipo espúreo.) y el número de personas que componían la muestra estudiada. en la población general. de los estudios revisados. Se trata de un artículo de revisión muy reciente.5% y el 40%. Limitaron dicha búsqueda al período de septiembre de 2001 hasta agosto de 2003. miedo. Respecto a los resultados. en poco tiempo. Mental health and primary care in a time of terrorism: psychological impact of terrorism attacks. PsycINFO y CINAHL. la prevalencia de la sintomatología encontrada junto a los correlatos de la severidad de los síntomas. los instrumentos empleados para la recogida de la información. 22. particularmente los atentados del 11-S. ya que quedan excluidos estudios longitudinales que hubieran permitido tener una visión más completa del impacto psicológico del 11-S. ser miembro de una minoría étnica y tener un bajo nivel socioeconómico. 7-30. la población estudiada (adultos. los autores recogieron en sendas tablas las principales características de cada uno 41 . directores y auxiliares. los autores no incluyeron en su revisión investigaciones sobre el impacto psicológico en los equipos de rescate y profesionales de la salud. de sintomatología depresiva hasta el 60%. por último. etc. dejando fuera del debate otros tipos posibles de consecuencias para la salud mental. como en otras naciones. indicando que no había diferencias en cuanto a los predictores para el desarrollo del TEP entre los profesionales de la salud y las víctimas. estrategias de afrontamiento. encontrar un significado positivo) y. entre el 7. en cuanto a tasas de prevalencia para el TEP y para el malestar general. los hallazgos sobre los correlatos y predictores de severidad de la sintomatología. los comentarios sobre trabajos recientemente publicados en los que se aborda este tema. otros estudios hallaron menores reacciones en los médicos que en las enfermeras. Podemos destacar. estar casada y tener padres. Las cifras de prevalencia de TEP oscilaron. de ansiedad. familias. Si bien. especialmente. exhaustivo y riguroso que permite al lector realizar una primera aproximación al tema de investigación que nos ocupa. resaltaron los hallazgos relativos a que la población infantil fue la de mayor riesgo para manifestar reacciones de estrés. Entre ellas destacaron: la región donde se realizó. los estudios revisados informaron de una disminución de la prevalencia con el transcurso del tiempo. la labor encomiable de síntesis realizada por los autores.Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical And Health Psychology. resultando especialmente útiles. al Trastorno por Estrés Post-Traumático o a los síntomas relativos a éste. refugiados. los datos no son concluyentes. la severidad de la exposición en términos de Miller. relevantes para el desarrollo de estudios de naturaleza empírica en este terreno. el método de selección de la muestra. y Heldring. tanto en adultos como en niños. adolescentes. pacientes con diagnósticos psiquiátricos o médicos. M. constituye una importante limitación. los factores de riesgo demográficos para el desarrollo de problemas psicopatológicos incluyeron: ser mujer (entre 40 y 60 años). eran consistentes con estimaciones previas realizadas sobre el impacto de desastres naturales y otros actos terroristas producidos antes del 11-S. emociones positivas. (2) tendencias en la prevalencia a lo largo del tiempo. En definitiva. se ciñen. cualquier profano en la materia después de revisar estas tablas. al contrario de lo que ocurría con la sintomatología de somatización. del TEP. El método empleado para la selección de los artículos fue mediante la búsqueda de los descriptores terrorism. A. en este sentido. e identificar directrices para futuras investigaciones que permitan guiar el desarrollo de recursos para los cuidadores. Presentaron los hallazgos de las investigaciones revisadas y las contrastaron con los de otros estudios sobre desastres naturales y otros ataques terroristas tanto en EE. aunque esté limitada a un año. el intervalo temporal transcurrido desde el 11-S. incluyeron 31 estudios publicados en inglés y realizados en EEUU dentro del primer año después de los ataques. de estrés.

op. a 544 familias (víctimas directas supervivientes y familiares) objetivo de 426 atentados terroristas. por ejemplo. cit. y Valdés Díaz: Diez referencias destacadas acerca de Piscopatología y terrorismo heridas. I. entrevistaron. que se trata no sólo de uno de los pocos trabajos realizados en nuestra población. Entre las aportaciones más recientes dentro del tema que nos ocupa. Trastornos mentales en las víctimas de los atentados terroristas y sus familiares. no se limita al trastorno por estrés postraumático (TEP). Baca. de ansiedad. según muestra la bibliografía disponible sobre este tema. por otra parte. Cabe señalar. M. De hecho. y. n =140) y. Ante estos datos. En este trabajo. somatomorfos y por alcohol. pero a la vez indiscriminado con el empleo de explosivos -frecuentemente colocados en coches bomba-. y Baca-García. sino que además abarca a toda la geografía española. la soledad. es decir. No obstante. ansiedad y otros problemas mentales. el 62. analizar en las familias el impacto de las relaciones sobre el ajuste. además. Con este objetivo. los autores sólo han tenido en cuenta las cuatro áreas referidas anteriormente. los autores aportan recomendaciones de interés para investigaciones futuras. En concreto. en nuestro contexto llevamos sufriendo las consecuencias del terrorismo desde hace décadas. podemos seleccionar el último trabajo de Baca et al. los trastornos somatomorfos. Medicina Clínica. derivarlos a los especialistas de Salud Mental. (3) víctimas directas y familiares de víctimas (reúnen las dos condiciones anteriores. Cabanas. realizaron análisis de regresión logística para ver en qué medida el grado de afectación. entre las que caben destacar: el estudio sistemático de sintomatología somática. para el diseño de material educativo y de intervención y. 1994). y contempla una evaluación de la psicopatología general: los trastornos del estado de ánimo. además. la pérdida de propiedades y el desplazamiento. resaltaron las implicaciones que se derivan de todos estos estudios. cuyas contribuciones se centran en la realidad vivida por la sociedad española.. (2) familiares de víctimas (familiares de primer grado de las víctimas directas.. n = 230 personas). Torres Pérez. Aplicaron pruebas de asociación lineal para comprobar la relación entre el grado de afectación de la víctima y la presencia de un trastorno del estado del ánimo. un procedimiento para el diagnóstico de los trastornos mentales. Entre los resultados que obtuvieron podemos destacar. de las cinco que contempla esta prueba (excluyéndose la relativa a los trastornos de la conducta alimentaria).. más personalizado con el empleo de armas de fuego –tiro a bocajarro-. para sensibilizar de la necesidad de implantar programas de prevención de carácter psicoeducativo en las familias y en los sectores más vulnerables de la comunidad. ampliamente utilizado en población norteamericana. 122. que la presencia de trastornos del estado del ánimo. la presencia de abuso de alcohol era semejante a la población general. tanto ellas como sus familiares de primer grado habían sufrido personalmente el atentado. consideraron variables como la proximidad del parentesco y la percepción de apoyo familiar. se pone de manifiesto las consecuencias que los atentados terroristas pueden tener sobre la salud mental de los ciudadanos españoles. 1999). era superior en las víctimas y en sus familiares que en los pacientes de atención primaria utilizados como grupo de comparación y. seguidas de la víctima directa y familiar de víctima y. M. así como los trastornos relacionados con el alcohol. El interés por los efectos psicológicos de los atentados se ha reavivado tras lo ocurrido el 11-S en EE. más concretamente en Atención Primaria. Del mismo modo. tipo de atentado. M. Este instrumento. más recientemente. salvo en las víctimas directas que mostraron una mayor prevalencia. un tipo de actos terroristas menos colectivo y extraordinario. tras los atentados del 11-S.4% de las víctimas presentó algún trastorno del estado del ánimo). como cribado con el fin de detectar alteraciones psicopatológicas en los pacientes y. El punto de partida de los autores se centra en conocer las secuelas psicopatológicas que pueden causar el tipo de terrorismo más frecuente en España. aunque su uso es todavía limitado. (2004). tan ampliamente estudiado. tener pánico durante el suceso. Las clasificaron en función del grado de implicación o afectación en (1) víctimas directas (las que sufren el atentado en persona. y con mayor profusión. investigar cuáles son los factores que promocionan la resiliencia y las estrategias de afrontamiento. por último. el 11-M en la capital de España. Sin embargo. 681-685. n = 706). Pérez-Rodríguez. E. ya que en el pasado se identificaron consistentemente como importantes correlatos o indicadores de depresión. el terrorismo de ETA ha ocupado los primeros lugares entre los tópicos analizados en encuestas acerca de lo que preocupa al ciudadano español...García García. 42 . los autores confirmaron que el grado de afectación del atentado terrorista condicionaba la presencia de trastornos mentales (en el estudio. en vista de los resultados de los 31 trabajos revisados. en el domicilio familiar y en un periodo de 5 años (de 1997 a 2001). de forma constante y durante décadas. E. No hay precedentes de actos terroristas de tales dimensiones que hayan causado un impacto semejante en la población española como el referido 11-M. así como de los trastornos de ansiedad y de trastornos somatomorfos.UU. en consecuencia. creciente según el grado de afectación (mayor en las víctimas directas. soporte social. por ejemplo. Baca et al. M. ha sido recientemente validado en nuestro país (Saiz et al. basado en los criterios diagnósticos del DSM-IV (APA. Sin embargo. los autores analizaron si realmente las personas objetivo de ataques terroristas y sus familiares suponen un colectivo vulnerable a presentar alteraciones psicopatológicas con una mayor probabilidad que las personas que buscan ayuda médica en general. Para cubrir los objetivos de este trabajo. Para recabar la información utilizaron el PRIME-MD (Saiz et al. del familiar de la víctima). En segundo lugar. psicopatología previa y antecedentes familiares suponían factores de riesgo para la existencia o no de alteraciones psicopatológicas. los trastornos de ansiedad. Por lo tanto. Por último. por lo que podríamos considerarlo de consulta obligada para los interesados en esta área de investigación cada vez más relevante. De ellas excluyeron a los menores y a las personas con otro tipo de relación con el atentado o con otros familiares afectados.). resulta muy útil en el ámbito médico y. L.

las tareas laborales y sufren cambios negativos en sus relaciones interpersonales. los propios autores no sobrevaloran este hecho y en ningún caso lo consideran un impedimento. Los 255 sobrevivientes. ya sea como una sintomatología frecuentemente asociada al TEP o como consecuencia tardía de la patología postraumática y del deterioro que ésta produce en la vida de los individuos víctimas de atentados. trastorno de pánico. tales como el grado de exposición al acontecimiento. 6. depresión mayor. JAMA.S. los autores reconocieron que. 755-762. rechazo a la participación con justificación. S. J. Aunque estas entrevistas no han sido aplicadas exactamente del mismo modo a todas las personas objeto de estudio. además. examinar especialmente el trastorno de estrés postraumático (TEP). sin embargo. 35. (1999). ponerlas en relación con poblaciones que no habían experimentado acontecimientos vitales “desastrosos” y que no iban a presentar TEP. mayores de 18 años. 32. S. tal vez por ello. Nixon. 43 . aportan una representación gráfica donde se visualiza claramente el incremento en estos indicadores diagnósticos. podríamos resaltar de este trabajo el haber considerado el análisis de otras manifestaciones psicopatológicas de las víctimas y.. de los trastornos mencionados. comorbilidad diagnóstica. en las personas estudiadas observaron un gradiente en el sentido de que a mayor afectación mayor prevalencia de. El análisis de los resultados arroja valores llamativos e incluso alarmantes. observaron que el riesgo de presentar la psicopatología estudiada aumentaba si existían antecedentes psiquiátricos. Además. permanecieron en el estudio 182 (71%) debido a diversos motivos: imposibilidad de establecer contacto. utilizan la Diagnostic Interview Schedule (DIS)/ Disaster Suplement. 282. sobre el nivel de funcionamiento y el tratamiento recibido. que participaron en este estudio fueron seleccionados a partir de un registro confidencial del Departamento de Salud Mental en la ciudad de Oklahoma. McMillen. ansiedad generalizada. y Smith.L. trastornos relacionados con el alcohol. aún considerando este posible sobre-diagnóstico. el sexo (mujer). si el atentado era indiscriminado (con explosivos) y si la víctima percibía un bajo apoyo social en el entorno inmediato en el que habitaba.Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical And Health Psychology. 1987) y que aplican sistemáticamente a lo largo de 6 meses (entre agosto y diciembre) después del desastre. E. Los desastres intencionados de extrema magnitud (con repercusiones nacionales e internacionales) han suscitado. consideraron la relación que se establece entre los trastornos psicopatológicos aquí estudiados y el TEP. Psychiatric Disorders among survivors of the Oklahoma city bombing. ya fueran familiares o personales. E. en tratamiento psiquiátrico (16%). se realizan por teléfono (25%) o incluso se inician en persona y se completan telefónicamente (12%). De 255 personas. máxime cuando los síntomas de dichos trastornos interfieren en la actividad diaria. en la mayoría de los casos se han realizado íntegramente en una situación cara-a-cara.. encontraron que los atentados con explosivos se relacionaron claramente con un mayor riesgo de presentar cuadros ansiosos-depresivos. Shariat. el interés de los investigadores por estudiar las repercusiones psicológicas sobre la población afectada. Mallonce. Spitznagel. al igual que en otros trabajos. Aparentemente. pocas se centran en otras posibles alteraciones psicopatológicas. las cifras de prevalencia en las víctimas fueron muy superiores a las de atención primaria (que presentaron valores de salud mental inferiores a la población general). puesto que el 45% presenta trastorno psiquiátrico tras el desastre y el 34. trastornos por sustancias y trastorno de personalidad antisocial. Por otra parte. J. El empleo de este instrumento resulta muy acertado puesto que aporta información sobre 8 trastornos psiquiátricos: trastorno de estrés postraumático. En definitiva. este procedimiento no repercute en los resultados.5% TEP. es importante reseñar que del grupo que presenta TEP (criterios DSM-III-R) los síntomas que aparecen con mayor frecuencia pertenecen al grupo B (reexperimentación intrusiva) y al grupo D (aumento de la activación). lo que puede hacer que haya una elevada tasa de falsos positivos. El Disaster Supplement propicia el relato de experiencias vividas en el ataque. ya que presenta una sensibilidad y una especificidad alta. La entrevista también proporciona datos sociodemográficos. del punto de detonación). El acontecimiento que desencadena el motivo de este estudio es la bomba en la ciudad de Oklahoma en el año 1995. como los propios autores refieren. Los autores también han hallado que alrededor del 40% necesita medicación para afrontar la situación y son numerosas las personas que están bajo tratamiento en salud mental (69%). trastornos somatomorfos. Es interesante destacar que Baca et al. se debían a las características del instrumento de medida utilizado. A partir de este acontecimiento se pretende. no querer cumplimentar la entrevista sin motivo justificado. North et al. Por último. S. Las principales limitaciones de este estudio.C. en la literatura especializada encontramos numerosas investigaciones dedicadas al estudio de TEP. Uno de los requisitos más importantes para formar parte de la muestra era haber estado expuesto directamente a la explosión (entre 46 y 184 m. podemos destacar el hallazgo de que la prevalencia de trastornos de ansiedad se duplicaba en esta muestra con respecto a la población general. daño funcional e identificar los predictores de psicopatología tras el ataque que sirvan de guía en los trabajos de intervención en salud mental en futuros desastres. en otras y por motivos que no quedan explícitos en el trabajo. así como se puede apreciar que los síntomas del grupo C (evitación y embotamiento de la reactividad general) son sensiblemente menores en North. la cual está basada en los criterios diagnósticos del DSM-III-R (APA.. Además. y más específicamente. cómo ha afectado a la familia y amigos y daño físico sufrido. C. Para dar respuesta a los objetivos planteados North et al. y los antecedentes de trastorno psiquiátrico.. medir el impacto sobre la salud mental en los supervivientes que estuvieron directamente expuestos a la explosión.. No obstante.(63%). Por tanto. Las variables que predicen con mayor peso estas repercusiones psicológicas en la población son la exposición directa a la explosión. al menos uno. en reiteradas ocasiones. 1 (2005) 39-51 Asimismo.

y su repercusión en la vida social y laboral de los sujetos. relación que no se manifiesta en los criterios del grupo B y D. La comorbilidad psiquiátrica puede ayudar a identificar aquellos casos de daño funcional y necesidad de tratamiento. 2002).. cuáles han sido los criterios manejados por el grupo de expertos durante los reconocimientos que llevaron a cabo. haberse sentido amenazado durante los mismos.. se preguntó sobre síntomas relativos al suceso. Schlenger et al. que dejó un saldo de 12 muertos. 1384-1389. dichos síntomas de evitación y embotamiento de la reactividad general están significativamente asociados a los antecedentes psicopatológicos y a la comorbilidad tras el desastre. no se halló asociación entre la prevalencia del TEP y la historia psiquiátrica previa. el padecimiento de problemas de audición (4 ítem). especificidad. la mayoría de ellos en la ciudad de París. (2004). haber experimentado lesiones físicas graves o cambios en la apariencia física como consecuencia de los sucesos. que este trabajo contrasta con otros desarrollados dentro de este ámbito (Galea et al. El procesamiento estadístico de los datos se basó fundamentalmente en análisis de regresión (logística univariada y logística múltiple). cada uno de ellos se debía puntuar en una escala de intensidad de 5 puntos. y aportan los hallazgos obtenidos en otras investigaciones donde se contemplan desastres similares. Asimismo.t. según los autores. la duración de los mismos. M.6 años (d. y Valdés Díaz: Diez referencias destacadas acerca de Piscopatología y terrorismo recogen. no alcanza niveles patológicos. los 4 ítem utilizados procedían de Burn-Specific Health Scale (Munster. que mostraron su consentimiento para participar en la investigación. Verger et al. 161.. y que además. de tal manera. La evaluación del TEP se desarrolló a partir de un instrumento estandarizado de 22 ítem y basado en los criterios DSM-IV (APA. hay que señalar que en este documento no se 2 El Fondo de Garantía Francés para las Víctimas del Terrorismo. Sin embargo. civiles y franco parlantes. Al mismo tiempo. Cabe destacar. hay que destacar que el intervalo medio de tiempo transcurrido entre el evento traumático y el momento en que se llevó a cabo la evaluación fue de 2. de los 450 solicitantes iniciales. los autores también presentan los resultados a través de diagramas de barras. Los miembros de dicha Organización contactaron con los 228 ciudadanos que habían solicitado indemnizaciones al Fondo de Garantía Francés para las Víctimas del Terrorismo. los resultados de este trabajo que hemos seleccionado. Por su parte. American Journal of Psychiatry. se establece por el propio grupo de investigadores. La recogida de información se efectuó a través de entrevistas telefónicas en las que intervinieron 20 entrevistadores. El formato de cuestionario también se utilizó para conocer aspectos relativos a las características sociodemográficas. siendo ésta mayor entre quienes habían sufrido consecuencias graves para la salud física. pertenecientes al grupo C. en los cuales las definiciones que permiten determinar si un sujeto ha sufrido exposición directa o no al evento traumático. en este caso. los análisis de regresión mostraron que los factores que predicen la ocurrencia del TEP son: la edad (rango entre 35 y 54 años). 2002. cuyas secuelas físicas fueron leves o moderadas. J. la presencia de estos síntomas.. confirmándose su condición de víctima directa de los atentados terroristas2. El reclutamiento de la muestra se llevó a cabo contando con la colaboración de la ONG SOS Attentats. Los hechos terroristas origen de este trabajo se refieren a la oleada de bombas que tuvo lugar en Francia durante el período de tiempo comprendido desde julio de 1995 y diciembre de 1996. en estaciones de metro. D. sino con programas de educación para la salud. Se obtuvo un índice de gravedad de los daños físicos sufridos y se recopiló información sobre la percepción de amenaza (2 ítem). Concretamente. 1987). 44 . y por último. sobre los cambios en la apariencia física.1 %. Finalmente. para conocer la prevalencia del Trastorno por Estrés Postraumático y los factores que predecían su desarrollo en personas que resultaron víctimas directas de estos sucesos. los factores de riesgo y las consecuencias para la salud física.García García. el lugar en que se sufrieron los ataques o el número de años transcurridos desde los mismos. apoyo social y estado de bienestar. que su tratamiento no se llevará a cabo con intervenciones médicas. explosionaron siete artefactos. la prevalencia del TEP fue de 31. esto les sirve para demostrar la trascendencia clínica que tienen estos trastornos y como respaldo de los datos obtenidos. el sexo (mujer). = 0. The psychological impact of terorirsm: an epidemiological study of Postraumatic Stress Disorder and associated factors in victims of the 1995-1996 bombings in France. Con la mirada puesta en estos acontecimientos. Loze. que las adecuadas propiedades psicométricas (fiabilidad. sugieren que los síntomas de evitación y embotamiento pueden servir como un procedimiento efectivo en el cribado de TEP y pueden identificar de forma precoz más casos clínicos en el periodo agudo tras el desastre. W. sensibilidad y validez concurrente) del instrumento habían sido puestas de manifiesto en momentos anteriores. solicitó a todos aquellos ciudadanos que tramitaron una indemnización por estos atentados que se sometieran a este tipo de reconocimientos. Verger. 1994). Cabe añadir. La autoría de los atentados se atribuyó a una red fundamentalista islámica. Sin embargo.. Por otro lado. I. Lamping. la muestra quedó formada por 196 adultos (de los 228 de partida). este estudio aborda la prevalencia del TEP y los factores predictores del mismo contraste con los referidos anteriormente. de carácter retrospectivo y utilizando un diseño transversal. dichos criterios se descompusieron en varios ítem para hacerlos más comprensibles. los antecedentes psiquiátricos (3 ítem) e incluso. Para clarificar estos productos. Y. En definitiva. se habían sometido a un proeso de evaluación por parte de expertos independientes. En este último caso. quizás por falta de accesibilidad.. Horowitz y Tudahl. así como estar recibiendo tratamiento de salud mental. L. sólo 288 decidieron continuar con los exámenes que se requirieron. P. Como se ha comentado. en comparación con los demás participantes.6). Deschaseaux-Voinet et al. Torres Pérez. en el año 1998. Dab. Además. En lo que respecta a los resultados obtenidos. llevaron a cabo una investigación.

destaca que se haya contemplado la variable cambios en la apariencia física. concretamente. Con este cuidadoso método de selección de la muestra. manifestaron verbalmente su consentimiento informado. o si las evitaban. Exposure to terrorism. lo que sugiere la necesidad de incluir dicha variable en trabajos futuros que se desarrollen dentro de este ámbito. y las personas menores de 18 años que. los autores refieren un error máximo de representatividad de la población de Israel del 4. asiático o africano. M. sobre la comprobación de la seguridad de sus parientes y amigos.856 resultaron heridas. and coping behaviours among a nationally representative sample in Israel. La recogida de información la efectuaron a través de entrevistas telefónicas utilizando una batería de instrumentos estandarizados.6 años después de la ocurrencia del suceso. (2003). se ha de tener mucha cautela a la hora de generalizar los resultados obtenidos. si buscaban información en las noticias de la radio o TV. 1989). En concreto. El propio sistema informático elegía aleatoriamente los números de teléfonos de los posibles participantes dentro de cada estrato. ser inmigrantes nuevos de origen europeo. demostrando su valor como predictora del TEP. 1997) modificada por ellos. En segundo lugar. con heridos y/o muerte de un pariente o amigo.5%. y si buscaban ayuda en los parientes y amigos. Sin embargo. A. es de las primeras realizadas en el ámbito de ataques terroristas continuados (no puntuales). controlaron el grado de exposición al ataque dividiendo a los participantes en seis grupos (1) no-exposición. en abril del año 2002. Como consecuencia de 560 ataques terroristas (con armas blancas y de fuego. intrusiones en las casas y autoinmolación con bombas). con la que evaluaron la orientación de futuro. aspecto que no ha sido controlado y que podrían afectar (inflando) la prevalencia detectada. identificar los correlatos de las secuelas psicológicas y las estrategias de afrontamiento utilizadas ante la amenaza continuada y el terrorismo.. Gelkopf. por último. garantizar el mantenimiento de las propiedades psicométricas adecuadas. todas ellas. identificados por las variables: edad. tampoco se incluyen datos sobre las reacciones iniciales de los participantes ante los sucesos de interés. se desprende que los ataques terroristas continuados tienen un impacto importante en la salud mental de los Bleich. 612-620. (5) exposición personal. le añadieron una pregunta simple para considerar la posible depresión y tristeza. modificados por los autores según los resultados de un estudio piloto previo realizado con 50 personas. los instrumentos aplicados fueron el Stanford Acute Stress Reaction Question (SASRQ) de Cardena. Waelde y Spiegel (2000). de un familiar/amigo. las que no estuvieron expuestas a las amenazas objetivas del terrorismo. Así. Igualmente. Koopman. parece relevante tener en cuenta algunas consideraciones. respecto al resto de ciudades). residencia en ciudades o en comunidades. de un familiar/amigo. Podemos destacar de esta investigación la rigurosidad con la que los autores han tratado de llevarla a cabo desde su planificación. cifra no significativa. elaboraron preguntas específicas para recoger información sobre la sensación de seguridad de ellos mismos y sus parientes. La selección de la muestra se llevó a cabo mediante muestreo aleatorio estratificado. la sensación de seguridad y. no herido. 1 (2005) 39-51 en personas víctimas directas de los atentados que tuvieron lugar en Francia. Asimismo. partieron de definiciones operativas de ataque terrorista y de la amenaza objetiva. si partimos del hecho de que las mediciones se realizaron 2. (5) exposición personal. especialmente en las subpoblaciones que no tenían teléfono. Los autores examinaron las repercusiones emocionales y cognitivas que los actos terroristas continuados provocaron en la población de Israel durante ese tiempo. (4) sólo exposición personal. por lo que no se puede conocer la evolución de la prevalencia del TEP en este grupo de sujetos. 290. habían muerto 472 personas y 3. JAMA. Aunque. Classen. Con respecto a los resultados obtenidos. herido o muerto. que en la evaluación del TEP se incluyeron preguntas sobre síntomas relativos a los atentados. en este sentido hay que señalar. Z. (3) exposición de un familiar/amigo. un año y medio después. a la que añadieron preguntas relativas a las estrategias que utilizaban en el momento en que ocurrían los ataques. estudio 512 (mayores de 18 años). así como. presentarían probablemente un mayor riesgo de desarrollar sintomatología en general o el TEP en particular. por otra parte. Es preciso señalar que tratar de conseguir una muestra representativa en un país tan heterogéneo como Israel es un objetivo meritorio y difícil de lograr. partiendo de una base de datos en la que se recogían los datos sociodemográficos de los propietarios de líneas telefónicas. Los datos aportados constituyen una fuente de apoyo para poder identificar a quienes se encuentran en situación de alto riesgo para el desarrollo de psicopatología con posterioridad a un acontecimiento de este tipo. stress-related mental health symptoms. y Solomon. los provocados por la intifada Al-Aqsa en Israel desde finales de Septiembre de 2000. En concreto. ni tampoco los factores asociados a su persistencia en el tiempo. Pretendieron que los ítem fueran más comprensibles por teléfono. han quedado excluidos de la muestra todos aquellos sujetos que pudieron ser víctimas indirectas de estos sucesos en los cuales también es posible encontrar sintomatología asociada al TEP. síntomas del trastorno por estrés postraumático (TEP). autoeficacia y conductas de búsqueda de ayuda. También aplicaron la Children’s Future Orientation Scale (Saigh. De 742 personas telefoneadas aceptaron participar en el 45 .Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical And Health Psychology. sus objetivos fueron determinar el nivel de exposición a los ataques terroristas y la prevalencia de síntomas de estrés relativos al trauma. La investigación de Bleich et al. En primer lugar. (2) exposición de un familiar/amigo. Sin embargo es criticable el método de recogida de información empleado y las adaptaciones que los autores realizaron de los instrumentos (sin validar en una población más amplia). tiroteos. es posible que en ese período los participantes hayan podido experimentar otros eventos traumáticos diferentes. una versión modificada del COPE (Carver. A pesar de todos los esfuerzos realizados por el equipo de Bleich. Dividieron a la muestra en función del lugar donde habitaban (ciudades con una mayor incidencia de ataques suicidas y colonias conflictivas. sin heridos. En tercer lugar. Además. Séller y Weintraub.

729) representando el 78% de los 3. Los instrumentos para obtener la información fueron: la versión abreviada del Stanford Acute Stress Reaction Question (SASRQ) de Cardena et al. Probablemente la explicación más acertada para estos hallazgos sea la ofrecida por los propios autores motivada por el efecto de acomodación. A las otras dos muestras. recibir y dar apoyo emocional e instrumental. de manera que sólo se aplicó a la muestra recogida durante el primer mes. tras la lectura de este trabajo se deja el campo abonado para investigar la resiliencia. entre las ventajas de este procedimiento podemos destacar el volumen de la muestra alcanzado y la economía de esfuerzo y tiempo que supone. V. en cuyo caso se sondea sobre la edad en que ocurrió y el tiempo de duración. se controlan las variables sociodemográficas y el tiempo de exposición al trauma tanto de forma directa como indirecta. en cambio. Cohen et al. en contraposición a las numerosas realizadas sobre el puntual 11-S. Alison.. 1235-1244.4% cumplieron los criterios diagnósticos para el TEP. que facilita la aleatorización de la muestra en cuanto al control de las variables sociodemográficas (junto con el hecho de que prácticamente la totalidad de la población tiene ambos medios de comunicación en su domicilio). puesto de manifiesto en otras investigaciones. Nationwide Longitudinal Study of Psychological Responses to September 11..6% se sintieron deprimidos o tristes. el estrés y malestar causado en un principio por acontecimientos traumáticos tiende a disminuir cuando éstos vuelven a ocurrir. se han tenido en cuenta otras variables previas al ataque tales como los antecedentes del estado de salud física y mental y si han sido expuestos a acontecimientos vitales negativos. se les administró la Impact of Events Scale-revised que reúne. área de estudio de incipiente interés a escala nacional e internacional. (2002). la Guerra del Golfo.7% manifestaron síntomas relativos al trauma.55. En este trabajo se pretende dar a conocer el alcance de las respuestas psicológicas tras un acontecimiento traumático de índole nacional. algunos de los síntomas de estrés postraumático. En definitiva. No obstante. Poulin. Los autores. y GilRivas.. Los datos de la segunda muestra se recogieron entre 10noviembre y 3-diciembre (n = 933) y el tercer grupo muestral lo conformaron aquellas personas con las que se contactó entre el 16-marzo y el 11-abril de 2002 (n = 787). la ansiedad sobre riesgos futuros y el 46 . En ambos instrumentos se obtienen datos sobre el grado con el que cada persona responde con síntomas de estrés. Por tanto. no hallaron asociación entre el nivel de exposición (aún resultando la persona herida) y la intensidad de los síntomas del TEP u otros indicadores de malestar. ansiedad y somatización. que la respuesta psicológica (cognitiva y emocional) del ser humano en situaciones tan amenazantes y adversas es adaptativa y emplea estrategias de afrontamiento saludables. escasamente utilizado. p 0. por sus aportaciones novedosas en cuanto al impacto psicopatológico que los atentados continuados y/o amenazas terroristas tienen sobre los ciudadanos que los sufren. aunque como era de esperar y pese a la recompensa económica ofrecida.UU. resulta bastante loable el que los autores hayan considerado tanto variables retrospectivas (pese a las dificultades que esto entraña) como prospectivas.. entre ellas. depresión. Todos los participantes son mayores de 18 años. Para la evaluación del estrés global se utilizó la Hopkins Symptom Checklist (HSCL) de Derogatis. De hecho resulta interesante comprobar. según diferentes autores. emplean un diseño longitudinal (1. Asimismo. los propios autores consideraron que fue menor al que esperaban encontrar en ese ámbito.001).. (2000) que es una medida específica del trastorno de estrés agudo. Por otra parte. Uhlenhut y Covi (1974) y la Brief Sympton Inventory (BSI-18) de Derogatis (2001). Torres Pérez.4% tuvieron sintomatología de TEP durante al menos un mes (el promedio fue de 4 síntomas por persona) y un 9. Rickels. I. Resultados similares se han encontrado en otras situaciones de ataques continuados como la Segunda Guerra Mundial. Este hallazgo. dentro de nuestras fronteras. M.. R. además de circunscribirse a las repercusiones psicológicas. búsqueda activa de información. el número de participantes descendió paulatinamente. La primera muestra se obtuvo entre el 20-septiembre y 4octubre (n = 2. tienen en cuenta el análisis de las estrategias de afrontamiento que han utilizado las personas después del ataque terrorista y su posible relación en la aparición y/o mantenimiento de los síntomas estresantes. aún teniendo en cuenta todas las limitaciones y críticas del estudio. A la vista de estas consideraciones. si bien se trata de un sistema bastante habitual en EE. estrés global como consecuencia del ataque del 11 de septiembre. resulta un sistema un tanto novedoso. JAMA.496 sujetos que conformaban el panel inicial del censo. 1997). en concreto utilizaban estrategias de afrontamiento asociadas con la salud emocional. de que el impacto psicológico de un trauma nacional no se limita sólo a aquellos que lo experimentan directamente. 288. según criterios del DSM-IV (APA. expresaron optimismo sobre su futuro personal y el de Israel y presentaron autoeficacia ante los ataques terroristas. La correlación entre ambas medidas (estrés agudo y síntomas de estrés postraumático) fue significativa (r = 0. Cohen. es decir. reflejaría el hecho. y Valdés Díaz: Diez referencias destacadas acerca de Piscopatología y terrorismo ciudadanos. E. el 58. Para lograr los objetivos. En la muestra estudiada el 76. La metodología empleada para la recogida de la muestra es de tipo mecanizado a partir del censo de personas que poseen línea de teléfono y acceso a Internet. etc. y sobre todo. Lipman. M. Concretamente los objetivos se centran en identificar las variables predictoras en el padecimiento de síntomas de estrés postraumático. 1994). No obstante. la mayoría de la población israelí estudiada afrontaba constructivamente y con flexibilidad los ataques terroristas. La mayoría de los participantes demandaron poca o ninguna ayuda profesional.García García. Por último. en mayor medida en las mujeres que en los hombres. hemos seleccionado esta investigación. con una validez y fiabilidad demostradas (Weiss y Marmar. estos hallazgos parecen mostrar un impacto moderado en comparación con la virulencia y frecuencia de los ataques terroristas experimentados. 2 y 6 meses). También. D. McIntosh. el 37.

Trends on probable Post-Traumatic Stress Disorder in New York city after the September 11 terrorist atacks. se tuvo en cuenta también. (2003). Carver. 158. aceptación). Ahern. en el momento más cercano tras el ataque.) suelen identificarse como negativas y desembocan en un incremento del estrés global (Carver. Galea. Para alcanzar estos objetivos.. desentenderse y no esforzarse por enfrentarse a la situación constituye. En las tres evaluaciones se midió la presencia actual de TEP y TEP subumbral. en Manhattan. que ha utilizado entrevistas estructuradas ligadas a criterios DSM-IV (APA. Perczek. Además. a diferencia de la mayoría de los otros estudios. D. establecieron categorías para clasificar a los sujetos afectados directamente por la catástrofe. a lo largo del tiempo. Susser E. Del análisis de los resultados se desprende que el 70% de la población estudiada presentaba síntomas de estrés postraumático al cabo de los dos meses.. adultos residentes del área metropolitana de Nueva York. 514-524. Galea et al.8%). Los hallazgos indican que los niveles más elevados de síntomas de estrés postraumático están asociados a: género femenino. A partir de este porcentaje se dividió a la muestra de dos formas (modelo 1. el estrés global está relacionado con la severidad de la pérdida debida al ataque y a las estrategias de afrontamiento empleadas. American Journal of Epidemiology. etc. Sin embargo. personas separadas. aunque estaban sobre-representados los sujetos pertenecientes a la condición anterior (residir al sur de la calle 110). Además. Las muestras seleccionadas fueron bastante extensas. A pesar de la relevancia de estos hallazgos. cabe destacar en este sentido. a través de medidas objetivas de exposición o pérdida como consecuencia del trauma. y en el tercero. búsqueda de apoyo. La recogida de información se llevó a cabo a través de un cuestionario estructurado que se administró telefónicamente estando disponible en tres idiomas. 1994). pueden tener lugar en dichas estimaciones. Si nos centramos en las manifestaciones psicopatológicas consideradas. lo que indica que se tuvo en cuenta la heterogeneidad de la población neoyorquina. porcentaje que. hay que destacar que este es uno de los escasos trabajos. en adultos residentes en el área metropolitana de Nueva York. estando sobrerepresentados quienes pertenecían a las dos condiciones anteriores. en el primer caso. J. llevaron a cabo tres estudios diferentes. con 998. Burke. Asimismo. simplemente. con mucha probabilidad. 2. que incluye los datos significativos de antecedentes de salud previo al 11-S y severidad de la exposición al ataque y modelo 2. un fuerte riesgo de tener dificultades psicológicas al cabo de seis meses después del acontecimiento traumático. que las medidas fueron las mismas en los tres estudios para poder establecer comparaciones. Dicha escala se aplicó sólo a la primera muestra. S. antecedentes psicopatológicos previos al 11-S (ansiedad o depresión). los autores señalan que los efectos de un evento de esta naturaleza no están limitados a aquellas personas directamente afectadas por él y el tipo de respuesta no se puede predecir. el padecimiento de trastorno físico antes del ataque. y sólo en las dos últimas. la muestra estaba constituida sólo por personas que residían al sur de la calle 110.001 y 1. et al. H. al igual que muchos otros desarrollados dentro del ámbito de los efectos que los atentados del 11 de septiembre han tenido sobre la salud mental de las personas. las áreas de la ciudad de las cuales se seleccionaron a los participantes fueron ampliándose. cabe señalar que la evaluación de las estrategias de afrontamiento inmediatamente después del ataque se convierte en un excelente predictor de los síntomas de estrés postraumático así como del estrés global. las estrategias de afrontamiento asociadas significativamente con los síntomas de estrés postraumático) para determinar qué variables predicen con mayor peso la presencia de dichos síntomas. donde se incluye además de los datos significativos del modelo 1. esto determina que la aparición o no de sintomatología a lo largo del tiempo dependa del uso de estrategias de afrontamiento específicas inmediatamente después del evento. dentro de esta temática. 2002). Krongrad y Terris... se incluyeron además. Los autores obtuvieron datos relativos a las características sociodemográficas de los participantes y controlaron la ocurrencia de eventos traumáticos en los 12 meses previos a los ataques y en el período de tiempo transcurrido con posterioridad a éstos. emplearon el módulo para medir el TEP del Estudio Nacional de Mujeres. es decir. transcurridos 1. aunque declina significativamente a los seis meses (5. Cabe añadir. Resnick. En este sentido.570 participantes. la persistencia de dicho trastorno desde el 11 de septiembre. Al mismo tiempo. Pozo y Harris.Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical And Health Psychology. respectivamente. las cuales aparecen listadas en el instrumento. Este trabajo. es decir. y del TEP subumbral. Vlahov. los resultados coinciden con otros estudios acerca del papel importante como amortiguador de la ansiedad y el estrés que desempeña el empleo de determinadas estrategias de afrontamiento tradicionalmente clasificadas como positivas o de afrontamiento activo (planear. Al mismo 47 . se utilizaron técnicas de marcado aleatorio de números para acceder a las personas y solicitar su participación. por habitantes de la ciudad de Nueva York. 1993. se preocupa por determinar los cambios que. que los autores no han considerado adecuadamente la estabilidad temporal en las respuestas de afrontamiento. así como la proximidad al lugar de los hechos. el grado de exposición directa que se ha tenido en el atentado y la rapidez y esfuerzo en el empleo de estrategias de afrontamiento tras el ataque. en el segundo. concretamente. En los tres casos. se centra en la estimación de la prevalencia del Trastorno por Estrés postraumático (TEP). aunque no se tuvieron en cuenta medidas de exposición indirecta al evento traumático. los autores se proponen analizar la relación que puede existir entre las características sociodemográficas y el grado de exposición a los eventos y la persistencia del TEP. sentimiento de culpa. 1 (2005) 39-51 Para el estudio de las estrategias de afrontamiento se aplicó la Brief COPE de Carver (1997) que mide la frecuencia con que se emplean dichas estrategias. En particular. 4 y 6 meses desde los ataques. mientras que las conductas de evitación (darse por vencido. negación. todavía no ha desaparecido por completo. Además.

se contabilizara la sintomatología ocurrida durante las primeras horas consecutivas a dichos eventos. La muestra la conforman 988 personas. Sin embargo. y por último. haber estado en el World Trade Center en el momento en que tuvieron lugar los hechos. Galea. H. No obstante. como del TEP subumbral.. para medir la ocurrencia de ataques de pánico en las primeras horas posteriores a los atentados se empleó una versión modificada de la entrevista diagnóstica del Centro para la Prevención y el Control de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention. situaciones de este calibre. en las personas afectadas directamente por el suceso. en relación con este último grupo de participantes. Bucuvalas. los datos documentan un rápido descenso en la prevalencia. que las variables que centran el interés de los investigadores se refieren básicamente a trastornos psicopatológicos y muy especialmente al padecimiento de estrés postraumático. Increase use of cigarettes. podemos decir que este trabajo constituye uno de los pocos que se ha aventurado a estudiar la prevalencia del TEP y del TEP subumbral en los momentos posteriores a la ocurrencia de los atentados del 11 de septiembre y sus variaciones a lo largo de un período temporal de seis meses. específicamente. Para contactar con los participantes utilizaron la técnica 48 . se pudo observar cómo dichas estimaciones de prevalencia del TEP y del TEP subumbral se mostraron consistentemente mayores.. haber participado en las labores de rescate. en Manhattan). precisamente éste ha sido uno de los motivos para incluirlo en esta sección y acompañarlo de un breve comentario. haber temido resultar herido o muerto.. Es evidente. el alcohol o el tabaco.. tras hacer un recorrido por la literatura científica sobre el tema que nos ocupa.A. American Journal of Epidemiology.7% continuaba cumpliéndolos 6 meses después de los atentados. haber sido herido durante los mismos. Por su parte. M. en la población general a los 6 meses del atentado. un 19. I. las categorías relativas a la exposición al evento traumático significativamente asociadas con el desarrollo de TEP después de los ataques aluden a: vivir al sur de la calle 14 en Manhattan. Al mismo tiempo. a quienes los sufren de modo directo. Ahern. D. Por otro lado. No obstante. en quienes residían más cercanamente al lugar de los hechos (sur de la calle 110. pueden tener en las personas en los primeros momentos y de la evolución futura de estas reacciones iniciales. Vlahov. Gold. se concluye que las muestras de participantes son demográficamente comparables con la población general. 155. pero también a la población general. las variables que predijeron la ocurrencia del TEP con posterioridad a los ataques fueron: el estado civil (pertenecer a una pareja de hecho). haber sufrido la muerte de un pariente o amigo.. M. en el escenario de dificultad y desconcierto que normalmente acompaña a este tipo de sucesos. previos al 11 de septiembre. que vivían al sur de la calle 110 de Manhattan dado que se trata de un área cercana al World Trade Center (WTC). En este sentido. el apoyo social (bajo). Estos análisis no arrojaron diferencias significativas. el número de eventos traumáticos sufridos a lo largo de la vida (4 o más). Hemos puesto de manifiesto la trascendencia de estos problemas para la salud mental. D. constituían un tercio de los que cumplían los criterios para el TEP. que se recogen estudios de diseño transversal y que. tanto del TEP. 1989). no se puede perder de vista. que en las que no lo fueron. mientras que a los 6 meses. En general. Resultan muy escasos los trabajos que se dedican a estudiar el incremento de sustancias como la marihuana. es más conveniente un diseño de tipo longitudinal o prospectivo. lo que nos permite tener una imagen más completa de los efectos que. (2002). haber presenciado los ataques en persona. Torres Pérez. J. Para dar respuesta a estas hipótesis. residentes after the september 11th terrorist attacks. S. en ninguna de las tres evaluaciones.6%. mayores de 17 años. no parece que los autores recogieran información relativa a los antecedentes psicopatológicos. Los autores parten de tres hipótesis: 1) se produce un incremento en el consumo de tabaco. resultan especialmente relevantes al objeto de orientar y priorizar las intervenciones según las necesidades.García García. el número de estresores en los últimos doce meses (2 o más) y haber experimentado eventos estresantes con posterioridad al 11 de septiembre. posee el valor añadido de ofrecernos un detallado análisis sobre los predictores de ocurrencia del TEP después de sucesos terroristas. New York. destaca que en la evaluación del TEP se tuviera en cuenta que el contenido de los síntomas aludiera a los hechos terroristas de interés. y Kilpatrick. así como de predictores de la persistencia del TEP a lo largo de seis meses. resulta interesante resaltar. and marijuana among Manhattan. a lo largo de las tres evaluaciones. Por otro lado. 2) el incremento de sustancias está asociado al incremento de Trastorno de Estrés postraumático y depresión después del desastre y 3) existe relación entre el tipo de exposición y el incremento de sustancias. que incluyen principalmente. y que en el caso de los ataques de pánico. para el conocimiento definitivo del curso de una sintomatología. la prevalencia de TEP era de 7. pero también es cierto que es necesario considerar el importante papel que puede desempeñar el control de los impulsos para no abocar en una adicción. Boscarino. que de los participantes que cumplían los criterios para el TEP desde el 11 de septiembre. parece que eventos de estas características pueden tener efectos psicológicos a gran escala. el único predictor significativo fue haber perdido el trabajo como consecuencia de estos sucesos. parece relevante destacar la cautela de los investigadores al comparar las características sociodemográficas de los tres grupos de entrevistados con las estimaciones de dichas características extraídas de un censo poblacional del año 2000. J. J. En cuanto a los resultados obtenidos. alcohol. 988-996. que transcurridos 6 meses de los ataques terroristas. la recogida de los datos se ha llevado a cabo entre la 5ª y la 8ª semana después de la fatídica fecha del 11 de septiembre. por lo tanto.5% un mes después del evento. se situaba ya en 0. En segundo lugar. haber perdido el trabajo como consecuencia de los atentados. Cabe añadir. Por lo tanto. tras atentados terroristas de gran alcance y. Resnick. A pesar de la relevancia de los aspectos reseñados. y Valdés Díaz: Diez referencias destacadas acerca de Piscopatología y terrorismo tiempo... Todos estos datos. alcohol y marihuana después del ataque.

2001. Have there been effects associated with the September 11. D. pero cabe señalar que en este trabajo. tanto en los padres como en los hijos. Es arriesgado.7%) y más escasamente la Marihuana (3. a pesar de la recompensa económica que se les ofrecía. ambas basadas en los criterios del DSM-IV (APA. Cabe señalar que carece de una descripción pormenorizada de la selección de la muestra. Respecto a su composición. La mayoría de los estudios realizados hasta el momento carecen de una línea base de datos previos a los ataques que podría determinar el papel de los estresores preexistentes en las reacciones postraumáticas a los ataques. a esto habría que añadir como factor estresante los problemas económicos en los que se vio involucrada la ciudad (recordemos incluso su efecto en el mercado de valores). por tanto. Tolan. queda recogida en trabajos previos realizados por los autores a los cuales nos remiten. Por la naturaleza de la investigación los instrumentos que administraron no fueron seleccionados para la valoración de los efectos directos de los ataques. hecho que resulta cuanto menos meritorio y digno de mención. En este trabajo. P. Hemos comentado aquí los resultados más relevantes. Vlahov et al.Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical And Health Psychology. tienen en cuenta metodológicamente un gran cúmulo de variables que si bien no arrojan resultados significativos. esas posibles alteraciones ya estaban presentes antes de los mismos. han suscitado que el diseño se complique. sentimientos de seguridad y prácticas educativas. los autores recomiendan prudencia puesto que el periodo de tiempo durante el que se entrevistó a los participantes. 3. Para el análisis de los resultados la muestra se agrupó en función de cuatro categorías según la zona geográfica en la que habitaban en relación con la proximidad o distancia con el WTC. se utilizó un listado de acontecimientos vitales estresantes para determinar si habían experimentado alguno de ellos durante el año previo al ataque. a pesar de analizar. B. 1994). Su objetivo principal era el análisis de predictores de riesgo para la delincuencia y la drogadicción en niños afro-americanos y latinos de Chicago. las personas que habían incrementado significativamente el consumo de tabaco y marihuana estaban diagnosticadas de ambos trastornos: TEP y depresión. De todas formas entre cinco y ocho semanas tal vez sea muy pronto para que se pueda hablar de dependencia o abuso de sustancias. y por el apoyo que ello pudiera suponer en los resultados. Estos resultados. 542-547. terrorist attacks among inner-city parents and children?. A pesar de la relevancia que puedan tener estos resultados. la generalización de los datos puesto que han podido estar influyendo otras variables concomitantes. donde se preguntaba primero si alguna vez había consumido tabaco. Mientras que el aumento del consumo de alcohol se produce solamente entre aquellas personas diagnosticadas de depresión. La recogida de información se efectuó a través de entrevistas individuales con los padres (o los cuidadores) y los hijos por profesionales cualificados y entrenados asignados aleatoriamente a cada familia. Professional Psychology: Research and Practice. a través del cual se llevaba a cabo también la recogida de la información. como muchos otros. alcohol y/o marihuana y si la respuesta era afirmativa se indagaba sobre la frecuencia de dicho consumo tanto antes como después del atentado. ponen de manifiesto que el uso e incremento de diferentes sustancias está asociado con la presencia de distintas condiciones de comorbilidad psiquiátrica. Así pues. El trastorno del estado de ánimo constituye aquí uno de los factores de riesgo y que más afecta al consumo de alcohol. Por otra parte. 1 (2005) 39-51 de marcado aleatorio de números de teléfono. y Gorman-Smith. En relación con la tercera hipótesis los hallazgos apuntan hacia un incremento significativo del tabaco en aquellas personas que han tenido una exposición más cercana del ataque. Por tanto. realizadas 100 días antes y 100 días después de los atentados.. En este sentido. D. nos ofrece la posibilidad de conocer hasta qué punto los síntomas de estrés realmente se debieron al impacto psicológico sufrido como consecuencia de los atentados.2%). Entre los instrumentos utilizados se encuentra un cuestionario estructurado en dos versiones (español e inglés) que se administró telefónicamente. con respecto a los resultados de las seis valoraciones que ya habían llevado a cabo.6%) seguido del tabaco (9. El trastorno de estrés postraumático se evaluó con una versión modificada de la Diagnosis Interview Schedule y para determinar la presencia de depresión se empleó la versión modificada y validada de Structured Clinical Interview. los resultados podrían haber sido más concluyentes en este sentido. (2004). la ciudad de Nueva York estaba en un estado de alerta elevado por miedo a futuros ataques. No obstante. el refugio en el alcohol es el más frecuente (24. los autores planificaron la investigación con independencia de los atentados del 11S. Este trabajo es muy novedoso. Se 49 . o si por el contrario. los autores estudiaron comparativamente los resultados de dos evaluaciones. tuvieron la oportunidad de valorar las posibles consecuencias con medidas del bienestar psicológico. los efectos que los atentados del 11-S han tenido sobre la salud mental de los ciudadanos. no obstante. De dicho análisis se desprende que el 28. además de dar respuesta a la segunda hipótesis.8% de los supervivientes afectados habían incrementado significativamente el consumo de alguna de las tres sustancias en el periodo posterior al ataque. se advierte la reducción que tuvo en las últimas evaluaciones (de 281 participantes en las seis primeras evaluaciones pasaron a 53 en la última o post 11S). Por tanto. quizá si este estudio se hubiera prolongado unos meses en el tiempo. El estudio lo realizaron en el contexto de una amplia investigación longitudinal de prevención (School and families educating children: SAFEChildren) que Henry y su equipo ya estaban desarrollando. Igualmente. en ese momento ya habían realizado seis evaluaciones previas a las analizadas en este trabajo. hemos seleccionado este trabajo por ser de los pocos que analizaron medidas pre-11-S y medidas post-11-S de diferentes variables psicológicas. Henry. este hallazgo confirma la primera hipótesis y sugiere que el incremento en el consumo de “drogas” después de un desastre puede convertirse en un problema relevante. Cabe señalar que también se recogieron las variables sociodemográficas de los participantes.

En este sentido. atribuyeron las diferencias entre sus hallazgos y los de otros estudios principalmente a la referencia explícita de las consecuencias de los atentados tanto en las entrevistas realizadas. como los propios autores señalan. M. Rubin y Ensminger. los acontecimientos históricos acaecidos el 11-S. Systems & Health en su número 1 del volumen 22 correspondiente al año 2004. Las variables estudiadas fueron: miedo al daño producido por la violencia en los padres.. se describen las reacciones normales ante los desastres. creencias de los padres sobre la familia y. los autores no encontraron incrementos de sintomatología depresiva o ansiosa ni en los padres ni en los niños tras los ataques. y Valdés Díaz: Diez referencias destacadas acerca de Piscopatología y terrorismo emplearon instrumentos estandarizados y con propiedades psicométricas adecuadas en concreto: la Parent Observations of Classroom Adaptation-Revised Scale (POCA-R. los efectos de los mismos y el terrorismo en la cultura (trauma colectivo). En tercer lugar. se quiere hacer mención de otras publicaciones. se identifican los métodos para manejar las respuestas conductuales al posible terrorismo. Las medidas de las creencias familiares sí aumentaron en el post. los frentes a través 50 . Huesmann y Zelli. Los autores explicaron este resultado motivado por el descenso (desde el año 2000) de crímenes violentos en la ciudad de Chicago. Tolan. se podrían hacer varias consideraciones: en primer lugar. y la subescala Supervision and Rules del cuestionario Parenting Practices (GormanSmith. que aunque no se encuentran entre las diez anteriores. la resiliencia psicológica. la subescala Family Beliefs de la Family Relationships Scales (FRS. ansiosa o a la sensación de seguridad se refieren. 1996). incluye una sección especial en la que se exponen trabajos que orientan sobre cómo llevar a cabo investigaciones después de los ataques del 11-S. se mostraron más estrictos tras los atentados (cuando aumentó la preocupación por futuros atentados) tanto en el horario de salidas como en el cumplimiento de las reglas. según los autores. Kellam. En la segunda parte. se describen los efectos de las “armas de destrucción masiva”. la investigación se realizó en una población con unos índices elevados de criminalidad y dentro de un programa de prevención de delincuencia. En cuanto a los resultados. al contrario de lo esperado. posiblemente asociado a los acontecimientos históricos del 11-S. a pesar de la relevancia de todos los aspectos reseñados. se discuten los efectos de este tipo de eventos y de los desastres en los niños y sus familias. 1993). conforme a los resultados obtenidos y en contraposición a las predicciones realizadas por numerosos psicólogos. Sin embargo. y se ofrecen los antecedentes y propuestas para responder a las repercusiones psicológicas del agroterrorismo o de la ruptura de la cadena alimenticia. en 1998. la Fear of Harm Scale (Richters y Martinez. así como. 1997). en el cual. y más centrado en la intervención con personas que han sido expuestas a eventos traumáticos. Brown. con puntuaciones más altas en ambos casos. También se ha de resaltar que la revista Families. en la cual se dedicaron dos números seguidos del año 2004 (volumen 34. las familias estudiadas pertenecieron a las zonas económicamente más desfavorecidas de la ciudad. Por otro lado. los procesos de evaluación y la terapia con personas que han sufrido daño psicológico a consecuencia de un trauma. Echeburúa ha analizado. ansiedad. y otros. En definitiva. orientada a la formación psiquiátrica continuada. Al mismo tiempo. en esta revista se subraya que el congreso americano debe reconocer la necesidad de investigar la resiliencia psicológica y dedican un artículo a la promoción de la salud y resiliencia. consideraron el posible efecto que pudiera tener la estación (verano/otoño) en la que obtuvieron la información en las características estudiadas. como en los medios de comunicación y en el contexto social inmediato.García García. depresión. 1979). la Sense of Safety Scale (Henry. Torres Pérez. Echeburúa). entre otros temas. constituyen aportaciones significativas dentro de la temática abordada. tras la aplicación de la prueba estadística t-test y el procedimiento de Welch para compensar la desigualdad de varianzas. nº 9 de septiembre) al estudio de los efectos psiquiátricos relacionados con los desastres y la actividad terrorista. supervisión y reglas tanto en los padres como en los niños. hallaron un efecto significativo en las medidas del miedo al daño producido por la violencia siendo más bajas las obtenidas en el post que las del pre-11-S. En la primera parte (numero 8). Zelli y Huesmann. Emery. en cuarto lugar. Gorman-Smith. en cuanto a sintomatología depresiva. su autor (E. los componentes psicopatológicos de los sujetos fanáticos a una ideología política. los factores de riesgo y mantenedores que contribuyen a una persona llegue a ser terrorista y conserve esa línea de acción. destaca la revista Psychiatric Annals. la evaluación de las necesidades de salud mental con posterioridad a los desastres. Ilustran este número con los detalles de las consecuencias psiquiátricas que siguieron al bombardeo. En segundo lugar. Pero los efectos más destacados fueron los producidos en las medidas de supervisión y reglas tanto en los padres como en los niños. que las personas que están habituadas al crimen y la violencia diaria en el barrio en el que viven. Asimismo. y vol. relativos a cómo viven los adolescentes y jóvenes adultos en este tiempo de ataques terroristas frecuentes. trata. sensación de seguridad en los niños. resalta el libro de reciente publicación Superar un trauma: el tratamiento de las víctimas de sucesos violentos. Para finalizar. en las páginas de opinión del diario EL PAÍS (30 de noviembre de 2000) y en relación con el terrorismo ligado a ETA. En general. es decir. Henry et al. de la embajada norteamericana en Kenia. Sin embargo. 2000) el BDI (Beck. y los efectos psicológicos de la manipulación de restos humanos (la importancia de la salud mental de las fuerzas de seguridad y sanitarios que intervienen tras un atentado). nº 8 de agosto. no se controló el efecto del tiempo transcurrido (concretamente de los 100 días) desde los ataques hasta la recogida de la información. no parecen tener efectos duraderos sobre los padres y los hijos (no afectados directamente). Por último. Asimismo. Tolan. 1983). 34. las personas estudiadas no fueron víctimas directas ni indirectas de los atentados y. Rush y Shaw. esta vez. I. habría que resaltar. es posible que presenten cierta tendencia a la inoculación al estrés en relación con los efectos psicológicos que pueden producir los actos terroristas. teniendo en cuenta los cambios y resultados. conductas de timidez.

(1997). Echeburúa. también destacan. Carver. Washington.. 2923-2929. Emery. Chicago. B. P. (2000). J. Barrett (Eds. y Amor. T. P. New York. B. Journal of Traumatic Stress. Chicago: University of Chicago Press.. 94. P.) Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders. En S. entre otros. E. L. Munster. Cancer. E. T.). November 7-10. A. Project (Technical Report. 7–21. Trends on probable Post-Traumatic Stress Disorder in New York city after the September 11 terrorist atacks. L. B. Burke. y Terris. Rush. P. et al. Perczek. y Shaw. Fernández-Liria. A. C. Saigh. F. y Weintraub. Assessing family processes to explain risk for antisocial behavior and depression among urban youth. 92-100. y Zelli. G.S. S. Children’s Memorial Hospital). Montreal. Análisis y Modificación de Conducta. The NIMH community violence project: I. (1979). 158. 24.. Caballero. L. Henry. (1998). En Health status of vietnam veterans. los cuales han examinado diversos aspectos psicológicos de las víctimas del terrorismo en alguna de sus publicaciones. R. Fourth Edition. Horowitz. 288. M.S. y Harris. Journal of Personality Social Psychology.. S. A. S. M. M. y Tudahl. 27. Validación de la versión española del PRIME-MD: un procedimiento para el diagnostico de los trastornos mentales en la Atención Primaria. A. Agüera. A. E..R. Atlanta. J. (1989). J. Krongrad.. (1999). Beck. 56.. E. (2003). 514-524. International Journal of Behaioural Medicine. J. 212–223. How coping mediates the effect of optimism on distress. L. Richters. 65.Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical And Health Psychology. Children as victims of and witnesses to violence. C. Carver. C. Washington. American Journal of Epidemiology. Centers for Disease Control and Prevention (1989). S.D (1993). Weiss.) Assessing Psychological Trauma and PTSD. Ebert. Scoring. L. Schlenger.. y Ensminger. (1987). (1983). 375-383. Earls y J. The impact of event scale-revised. Corral. F. C. 425-428...A.. 56. Child Health Data Lab. Findings from the national study of American’s reactions to september 11. J.S. Quebec. H.. D. K. E. K. (2001). D. (pp 405499). Guze. BSI-18 Administration. S. (1997). C. R. J. las aportaciones de Urra. (2002). C. Journal of Trauma. 719-734. M.J. Third Edition Revised. M. Vlahov. Paths leading to teenage psychiatric symptoms and substance use: Developmental epidemiological studies in Woodlawn. 399-411. New York: Guilford Press. Carver. G. Wilson. H. H.. Childhood psychopathology and development (pp. Rubin. G. D. A comparative analysis of the future orientation ratings of traumatized youth. Scheier. 13. DC: American Psychiatric Press. REFERENCIAS American Pychiatric Association (1987. M. Carver. Supplement C: medical and psychological procedure manulas and forms. Actas Españolas de Psiquiatría. 9.. GA: Centers for Disease Control and Prevention. P. F. Brown. L. Jordan. A.R. Cardena. Tolan. Kellam... L.. Gorman-Smith.. M. Initial report of the Pilot Study for the Evaluation of the SAFE-TO-LEARN Demonstration 51 . Facing a prostate cancer diagnosis. L. Psychological Assessment. En el ámbito español. Perfiles diferenciales del trastorno por estrés postraumático en distintos tipos de víctimas. Psychiatry. J. Waelde. JAMA.K. Caddell. Cognitive therapy of depression.E. et al. Resnick. and Procedures Manual. Huesmann. (2000). J. D.) Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders.. Journal of Personality Social Psychology. Psychometric properties of the Stanford Acute Stress Reaction Questionnaire (SASRQ). En J. DC: American Psychiatric Press. y Martinez. 581588. K.. C. (2000).P. Rourke. IL: Author. Classen. The abbreviated Burn Specific Health Scale. Ramos. (1997). y Spiegel... C. (1997). 267-283. Keane (Eds. 17–47).. NY: Guilford. 375-390. C.. Derogatis. Susser E. Minneapolis. Pozo.. 4. y Marmar. Navarrete. (1993).E. Psychological reactions to terrorist attacks.. Ahern. D. B. Diagnostic Interview Schedule (DIS). et al. Saiz. W. C. You want to measure coping but your protocol´s too long: consider the Brief COPE.M. 27.. R.. 1 (2005) 39-51 de los cuales se debe actuar para prevenir este tipo de fenómeno social. Galea.B. Minn: NCS Assessment. 527-555. A. American Pychiatric Association (1994. Koopman. Assessing coping strategies: a theoretical based approach. A. Paper presented at: Annual Meeting of the International Society of Traumatic Stress Studies.

psicosomáticos. depresión. el autoconcepto-autoestima con síntomas psicopatológicos (somatización. La muestra está constituida por 322 adolescentes de 14 a 17 años (53. sensibilidad interpersonal. ideación paranoide. adolescencia INTRODUCCIÓN En los últimos años la investigación del autoconcepto y la autoestima está cobrando gran relevancia dentro del contexto de la identificación de factores protectores de problemas psicopatológicos. Departamento de Personalidad. depresión. Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la Universidad del País Vasco. depresión melancólica). problemas de conducta (escolares. obsesión-compulsión. adaptación social). E-mail: ptpgalam@ss. conducta antisocial. Con esa perspectiva. depresión melancólica). El estudio utiliza una metodología correlacional. problemas psicopatológicos. Para prevenir problemas psicopatológicos durante la adolescencia es necesario identificar variables objeto de intervención con las que configurar programas para ser aplicados durante la infancia y la adolescencia. Ainoa Durá es becaria predoctoral y miembro del equipo investigador. y autoconcepto-autoestima se aplica: el cuestionario SCL-90-R. problemas psicosomáticos. ansiedad. Aunque los términos más utilizados son autoconcepto y autoestima. ansiedad fóbica. Facultad de Psicología. psicopatológicos. este estudio se propone identificar factores que desempeñen un papel preventivo de la psicopatología y de los problemas de conducta durante la adoles- Maite Garaigordobil y José Ignacio Pérez son profesores del Departamento de Personalidad. ansiedad fóbica. El análisis de regresión múltiple permite identificar como variables predictoras de alto autoconcepto-autoestima: pocos síntomas de depresión. 2) estudiar las relaciones de concomitancia entre síntomas psicopatológicos.231-H-15910/2004). y utilizan la . psicoticismo. Facultad de Psicología. obsesión-compulsión. en un intento por distinguir estos conceptos algunos autores asocian el término autoconcepto a los aspectos cognitivos del conocimiento de uno mismo.sc. 45. sin embargo. hostilidad. y con problemas de conducta (problemas escolares. Evaluación y Tratamientos Psicológicos. hostilidad. conducta antisocial. Avda. autoimagen.es/garaigordobil cencia. El estudio que se expone ha sido financiado por el Vicerrectorado de Investigación de la Universidad del País Vasco (1/UPV 00006. de Personalidad. como consecuencia del interés despertado por el autoconcepto.3 % mujeres). autoestima. se observa cierta confusión conceptual. no se encuentran diferencias de género en autoconcepto global. Universidad del País Vasco (España) RESUMEN El estudio tiene 3 objetivos: 1) analizar la existencia de diferencias de género en el autoconcepto-autoestima. ya que utilizan de un modo intercambiable las denominaciones autoconcepto. e 3) identificar variables predictoras de alto autoconcepto y autoestima. Palabras Clave: síntomas psicopatológicos. ideación paranoide. Dirección de contacto: Dra Maite Garaigordobil.es http://www.. psicoticismo. autoconcepto. La discusión plantea el papel que pueden tener los programas de intervención que fomentan el autoconcepto y la autoestima en la prevención de problemas psicopatológicos y de conducta. Universidad del País Vasco.Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical and Health Psychology. pocos problemas escolares y pocos síntomas de sensibilidad interpersonal. autoaceptación. autoestima. problemas de timidezretraimiento. problemas de conducta y autoestima-autoconcepto. problemas de conducta y autoconceptoautoestima: Un estudio con adolescentes de 14 a 17 años Maite Garaigordobil Ainhoa Durá José Ignacio Pérez Dpto.. adaptación social). ansiedad. la escala de autoconcepto AF-5 y la escala de Rosenberg de autoestima. 20018 Donostia-San Sebastián (España). Los ANOVAs muestran puntuaciones superiores de los varones en autoestima. de Tolosa 70. El trabajo analiza las relaciones entre un componente clave en el estudio de la personalidad.4 % varones. la escala de problemas de conducta EPC.ehu. Los coeficientes de Pearson sugieren que los adolescentes con alto autoconcepto y alta autoestima tienen bajo nivel de síntomas psicopatológicos y de problemas de conducta.ehu. 1 (2005) 53-63 Síntomas psicopatológicos. timidez-retraimiento. Evaluación y Tratamientos Psicológicos. Definición de autoconcepto-autoestima y diferencias de género A pesar de que son muchos los trabajos de investigación que han surgido. Para medir los síntomas psicopatológicos (somatización. problemas de ansiedad. ansiedad. problemas de conducta. sensibilidad interpersonal.

. Sensibilidad interpersonal: Kim (2003) o Fan y Fu (2001) han hallado una relación negativa entre autoestima y sensibilidad interpersonal. Valentine. así como los problemas de conducta de la EPC. Fan y Fu (2001) 54 . 1996. La ansiedad ha sido considerada como un factor predictor de bajo autoconcepto (Dowd. del autoconocimiento. matizando que aunque a menudo se usan de manera equivalente autoconcepto y autoestima. La autoestima constituye la porción valorativa del autoconcepto. Keuthen. Algunas investigaciones encuentran diferencias entre sexos. esquemas mnésicos. Baldwin y Cerbone. la autodescripción sirve a la autoevaluación positiva y ésta. Los juicios evaluativos conciernen al aprecio o valoración que nos merece cada una de nuestras características. al igual que se observa en el estudio de Martín y Penn (2001). No obstante. 1996). imágenes. ya que las dimensiones cognitiva y afectiva no son fácilmente separables. se han analizado los estudios que han explorado las conexiones de estas variables con el autoconcepto y la autoestima.. 2000. cuyos resultados se exponen a continuación.. por regla general se acepta el término autoconcepto en un sentido amplio que abarca ambas dimensiones. 2002. características físicas. 2003. En este sentido. Saarijarvi y Terho. 1983) y con psicoticismo (Fan y Fu. y Dowd (2002). González. otros trabajos no han encontrado diferencias significativas ni en el autoconcepto (Garaigordobil. conoce y valora a ella misma. Recientemente. baja autoestima y mayor cantidad de problemas de conducta. juicios. problemas de conducta y autoconcepto-autoestima denominación de autoestima para los aspectos evaluativo-afectivos. 1998. 2003.I. 2003. Además. ya que mientras algunos concluyen que bajo autoconcepto académico se asocia con bajo rendimiento académico (García-Bacete y Musitu. profesión. peor autoconcepto físico y académico (Nelson. entrando en éste toda clase de actividades y de contenidos cognitivos (no sólo conceptos. cumple funciones de protección del sistema de la persona. (2002) encontraron una correlación inversa entre estima del cuerpo y ansiedad. La imagen corporal o estima del cuerpo. sexo. modos de comportamiento. Ideación paranoide: Ellett. seguramente todos los juicios autodescriptivos van siempre acompañados de juicios evaluativos. sugiriendo que los adolescentes con alta autoestima muestran bajos niveles de ansiedad estado-rasgo (Fickova.: Síntomas psicopatológicos. 2003). En la misma dirección Watson (1998) encontró que la baja autoestima era un fuerte predictor de trastornos de personalidad obsesivo-compulsivos. Wilhelm. tomando en consideración nuestra edad. 2003) ni en la autoestima (Lameiras y Rodríguez. Fan y Fu. dos clases de juicios: descriptivos y evaluativos. Toprak y Yazici. Kim. 1998). y un factor predictivo de depresión (Dowd. Neuroticismo-Psicoticismo: Se han encontrado correlaciones negativas del autoconcepto con neuroticismo (García Torres. Fierro y Cardenal. presentaban más síntomas ansioso-depresivos. sino también perceptos. 2000). Los juicios acerca de uno mismo constituyen probablemente la organización cardinal de todo ese sistema de autoconocimiento. Problemas psicosomáticos: El estudio de Varni. Lopes y Chadwick (2003) hallaron una relación entre ideación paranoide y baja autoestima. puesto que todos los enunciados relativos a nosotros mismos implican en mayor o menor medida connotaciones de valor. 2002) y de ideación del suicidio (Jin y Zhang. Los descriptivos se refieren a cómo somos de hecho. 1996. El autoconcepto físico también ha correlacionado negativamente con depresión en algunos estudios (Bohne et al. y Pérez. Depresión: Diferentes estudios encuentran correlaciones negativas entre autoconcepto-autoestima y depresión (Alfeld y Sigelman. Newbegin y Owens. ésta en rigor constituye el elemento valorativo dentro del autoconcepto y del autoconocimiento. problemas de conducta y autoconcepto-autoestima Los estudios que han analizado las conexiones del autoconcepto-autoestima con síntomas psicopatológicos y con problemas de conducta muestran relaciones inversas entre ambas variables. Rapoff.. A. También el trabajo de Garrick. a su vez.). 1999. 2003). J. 2001). Ilonen. Los resultados de los estudios que han analizado las diferencias de género en el autoconcepto y la autoestima muestran resultados discrepantes. Problemas académicos: Los estudios que han analizado las relaciones entre problemas académicos y autoconcepto encuentran resultados discrepantes. encuentra en los adolescentes una relación inversa entre autoconcepto y síntomas somáticos. Cruz y Pérez. Wilgenbush y Merrel. observando en las mujeres peor autoconcepto global (Amezcua y Pichardo. 2001. Sin embargo. Ansiedad: Algunos estudios confirman relaciones inversas entre autoestima y ansiedad. Cardenal y Fierro (2003) definen el autoconcepto como un conjunto de juicios tanto descriptivos como evaluativos acerca de uno mismo. M. Obsesión-Compulsión: Biby (1998) relaciona la baja autoestima con altas tendencias obsesivocompulsivas. 1991). Ostrov y Offer (1988) sugiere que los sujetos con autoconcepto normal estaban significativamente libres de síntomas físicos. Yang. social y salud mental (Montt y Chavez. correlacionó negativamente con síntomas obsesivocompulsivos en el estudio realizado por Bohne. razonamientos. 2002) y Bohne et al. así como mejor autoconcepto social y familiar (Amezcua y Pichardo. Tourno e Síntomas psicopatológicos. Waldron y Gragg (1996) mostró que los sujetos con más elevada percepción de la intensidad del dolor. En ellos cabe diferenciar cuanto menos. 1999). Erkolahti.. 1996). El estudio de Watson (1998) pone de relieve que la baja autoestima se muestra como un fuerte predictor de trastornos de personalidad y de síntomas psicopatológicos (Erol. Deckersback y Jenike (2002). Garaigordobil et al.Garaigordobil.. 1993. 2002). consideran que el autoconcepto expresa el modo en que la persona se representa.. Otros estudios.. Complementariamente. En esta dirección Fierro (1990) considera que el “concepto de sí mismo” equivale a autoconocimiento. Durá. La relación entre autoconcepto (descriptivo) y autoestima (valorativa) es de naturaleza jerárquica. demuestran que la alta autoestima es un factor protector de síntomas depresivos (Takakura y Sakihara. han encontrado correlaciones positivas entre autoconcepto y salud mental. Hoffmann. Heaven. otros estudios evidencian una relación positiva entre autoestima personal. igual que Jackson y Cochran (1991) para los que sensibilidad interpersonal equivale a baja autoestima. 2002). 2001. 2001). Tomando como referencia las escalas psicopatológicas del SCL-90-R.

. resultan variables predictoras del autoconcepto global (Garaigordobil et al. el 14.. de ayuda y de respeto social. familiar. y que baja autoestima se asocia con inadaptación escolar (Aunola.7 %) vive en otra situación y el 5. conducta antisocial.7 años. alto autoconcepto positivo y alto autoconcepto-autoestima (Calvo et al. ansiedad. habitualmente castigados por este motivo) confirmando que tienen bajo autoconcepto. en este estudio se proponen 4 hipótesis: 1) Existen diferencias significativas en el autoconcepto-autoestima en función del sexo. problemas de conducta (problemas escolares. ansiedad. Marsh. en tanto que en este mismo estudio. así como 3) identificar variables predictoras de alto autoconcepto-autoestima. 2003).6 % está en paro. 2) analizar las relaciones entre el autoconcepto (académico. 1993). Yeung y Healey (2001) estudian las características de sujetos agresivos (considerados problemáticos. 2000). y 4) Bajo nivel de síntomas psicopatológicos y problemas de conducta serán predictores de un alto autoconcepto-autoestima. La mayoría de los padres (90. En la muestra estudiada. Del conjunto de la muestra 9 grupos (193 sujetos) son del tercer curso de Educación Secundaria Obligatoria y otros 7 grupos (129 sujetos) de cuarto curso. Parada. Jackson y Jones. 1992. La mayoría (83. problemas de ansiedad. psicoticismo. adaptación social). 1 (2005) 53-63 Iriarte.. El 42. 2) El autoconcepto global y la autoestima tienen correlaciones negativas con síntomas psicopatológicos y con problemas de conducta. académico y global (Garaigordobil et al.6 % (47 sujetos) 16 años y el 4% (13 sujetos) 17 años. depresión. Paskewitz. Tomando como referencia los trabajos citados previamente. 2003).2 %) cursan estudios en un centro educativo público. hostilidad. ansiedad fóbica. y más conductas de respeto social (Yelsman y Yelsman. alto autoconcepto académico. sensibilidad interpersonal.8 % tienen 14 años (138 sujetos).3 % (146) mujeres. 1993). La media de edad de la muestra es de 14. y alta autoestima (Rigby y Slee. El 53. de aislamiento y de timidez en las relaciones sociales. y se les solicitó el consentimiento informado. social. físico y global) y la autoestima con síntomas psicopatológicos (somatización.1 % no informó con quién vivía. 1998). 2001). hostilidad. los resultados de los estudios sugieren que los sujetos con alto autoconcepto tienen buena adaptación social. Conducta antisocial: Los resultados de los estudios evidencian correlaciones inversas de la conducta antisocial con autoconcepto positivo y autoconceptoautoestima. en 2 sesiones de evaluación.8 %) en centros educativos privados. otros estudios no observan relaciones directas entre rendimiento académico y autoestima (Leondari y Giamalas. 3) El autoconcepto global y la autoestima tienen correlaciones positivas con adaptación social.9 % (106 sujetos) 15 años. realizando muchas conductas prosociales. se ha puesto de manifiesto que los adolescentes con baja autoestima tienen más conductas amenazantes e intimidatorias hacia otros (O’Moore y Kirkham. problemas psicosomáticos. Así mismo. el 0. Entre los padres son pocos los que están en paro (1. Stattin y Nurmi.9 %) y entre las madres el 1. Conductas de retraimiento social: Con relación a las conductas de retraimiento social. de aislamiento con los demás y de timidez. Las investigaciones evidencian que los adolescentes que tienen muchas conductas prosociales tienen bajo autoconcepto negativo. psicoticismo. problemas psicopatológicos. González y Martorell. problemas de ansiedad. conducta antisocial. mientras que 212 (65.9 %) son diplomadas o licenciadas (20. 1994).4 %) trabaja. buscando establecer relaciones de concomitancia entre síntomas psicopatológicos (somatización. se han encontrado relaciones significativas entre alto autoconcepto y mayor nivel de conductas de defensa a una víctima agredida (Salmivalli. otro grupo de estudios (Lawrence y Bennett.3 % buscando su primer trabajo y el 11. ansiedad fóbica. mientras que el resto de la muestra (11.4 % son varones (172) y el 45. También un bajo nivel de conductas de ansiedad-timidez y de retraimiento. 110 sujetos (34. Casi una cuarta parte de la muestra indica que el padre ha estudiado hasta los 14 años (23 %) o son licenciados (23. ideación paranoide. En relación con la conducta agresiva.4 %) y de las madres (80. Con esta finalidad se administraron 4 instrumentos de evaluación. mientras casi una cuarta parte de las madres (23.6 % jubiladas. 2001). 1992) constata relaciones negativas con autoconceptoautoestima que ponen de relieve que los adolescentes con alto autoconcepto-autoestima muestran pocas conductas de retraimiento. Diseño y procedimiento El estudio utiliza una metodología correlacional. muchas conductas sociales de ansiedad-timidez y muchas conductas de retraimiento predicen un alto autoconcepto negativo. Rigby y Slee. Neto. 1998). 2001. El total de los sujetos se distribuye en 16 grupos. depresión. inscritos en 4 centros escolares de la provincia de Guipúzcoa. A todos los participantes se les informó de los objetivos del trabajo así como de la voluntariedad para participar en el mismo. depresión melancólica). problemas psicosomáticos. adaptación social) y autoestimaautoconcepto. Así mismo. ideación paranoide. MÉTODO Participantes La muestra está constituida por 322 adolescentes de 14 a 17 años. Adaptación social: En líneas generales.5 % es ama de casa. En lo que al nivel socio-económico y cultural se refiere. Objetivos e hipótesis del estudio El trabajo tiene por objetivos: 1) explorar diferencias en el autoconcepto-autoestima en función del género. depresión melancólica).2 %) o jubilados (0. protagonistas de peleas. sensibilidad interpersonal. Los adolescentes que muestran consideración con los demás tienen alto autoconcepto social. lares. 1998).9 %). 2000). el 0. y con problemas de conducta (problemas esco- 55 . Las técnicas de evaluación se aplicaron a los adolescentes durante los meses de Febrero y Marzo de 2004. Los datos sugieren que los adolescentes con alto autoconcepto positivo y alto autoconcepto-autoestima manifiestan pocas conductas antisociales (Calvo. y los que realizan muchas conductas altruistas tienen alto autoconcepto social.2 %) vive con sus padres. social y familiar (Gutiérrez y Clemente. 1993) y presentan mayores niveles de conducta delictiva (Weist. emocional. obsesiones-compulsiones. obsesión-compulsión. problemas de timidezretraimiento. se les preguntó el nivel de estudios tanto del padre como de la madre. el 32. problemas de timidezretraimiento.Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical And Health Psychology.5 %).

el Total de Síntomas Positivos (PST). entendida como un miedo persistente. tanto generalizada como aguda o “pánico”. que generan intensa angustia y que son difíciles de resistir. Resultados de estudios llevados a cabo con muestra española 56 . 1983). siendo coherentes con los realizados por el autor (Derogatis. La inclusión de los padres en la recogida de datos tuvo como función ser un contraste para la evaluación de variables que también fueron medidas mediante autoinformes. problemas de ansiedad (comportamientos que expresan miedo y/o ansiedad de forma generalizada). psicoticismo (10 síntomas que configuran un espectro psicótico que se extiende desde la esquizoidia leve hasta la psicosis florida. Los estudios originales americanos del autor. son los que muestran la relación entre el perfil de las dimensiones sintomáticas y el grupo diagnóstico al que pertenece la muestra clínica. ansiedad fóbica (7 síntomas que valoran distintas variantes de la experiencia fóbica. generalmente complicado por conductas de evitación o de huida. y escala adicional (7 síntomas misceláneos que constituyen un claro referente de depresión melancólica). Así por ejemplo. 1977) y convergente dadas las altas correlaciones de las dimensiones sintomáticas con el MMPI en pacientes psiquiátricos (Derogatis. y otros que no siéndolo pueden dificultar las relaciones sociales). 2002) muestran buena fiabilidad de la prueba. depresión (13 síntomas que recogen signos y síntomas clínicos de los trastornos depresivos. incomodidad e inhibición en las relaciones interpersonales). irracional y desproporcionado a un animal o persona. 1976). desesperanza. grandiosidad. hostilidad.. (González de Rivera et al. irritabilidad. número de síntomas presentes.. incluye signos generales de tensión emocional y sus manifestaciones psicosomáticas). J. objeto o situación. se ha obtenido información sobre consistencia interna de la EPC en conjunto (alpha= 0.90) con un intervalo test-retest de una semana muestra estabilidad de las puntuaciones a lo largo del tiempo. y validez de criterio o empírica (Derogatis. sensibilidad interpersonal (9 síntomas que recogen sentimientos de timidez y vergüenza. como estudiante y como trabajador).71 y 0. Para un estudio de la validez criterial se aplicó la EPC a diferentes muestras de niños y adolescentes (remitidos al psicólogo escolar por problemas escolares. evidencian la validez de constructo (Derogatis y Cleary. respiratorio. centralismo autorreferencial e ideación delirante. Los valores de los coeficientes alpha oscilan entre 0. e internos en centros de reforma por problemas de delincuencia) y los análisis de regresión múltiple mostraron que la pertenencia a distintos grupos criteriales fue la variable que presentó relaciones de mayor cuantía con las puntuaciones en la EPC. se aplicó la EPC en dos ocasiones con un intervalo temporal de 9 meses. (García y Musitu. Otros estudios que han reforzado la validez.: Síntomas psicopatológicos. conducta antisocial (comportamientos que pueden clasificarse como agresivos.I. autoconcepto emocional (percepción del sujeto de su estado emocional y de sus respuestas a situaciones específicas. considerada fundamentalmente como la respuesta a un trastorno de la ideación que incluye suspicacia. cumplimentada por los padres para evaluar problemas de conducta.90. y Pérez. Cuestionario de 90 síntomas revisado (Derogatis. lugar. Además la prueba permite calcular el Índice Sintomático General (GSI). A.81 y 0. problemas de conducta y autoconcepto-autoestima Además. obsesión-compulsión (10 síntomas que describen conductas. rabia y resentimiento). pensamientos e impulsos que el sujeto considera absurdos e indeseados. evitar o eliminar). Los ítem se agrupan en 7 escalas: problemas académicos (relacionados con bajo rendimiento en el colegio). miedo a la pérdida de autonomía y necesidad de control). 1983/2002). impotencia y falta de energía. medida generalizada e indiscriminada de la intensidad del sufrimiento psíquico y psicosomático global. sentimientos y conductas propios de estados de agresividad. ideación paranoide (6 síntomas de la conducta paranoide. Los coeficientes de consistencia interna indican que la homogeneidad de los ítem que conforman cada dimensión es muy alta. y que en la población general se relaciona más con sentimientos de alienación social que con psicosis clínicamente manifiesta). gastrointestinal y muscular). y una escala positiva de adaptación social (adecuación con normas sociales). 1999). ira. Peiró. EPC. Escala de problemas de conducta (Navarro. La estabilidad temporal (0. remitidos al psicólogo clínico.78 y 0. 1983).Garaigordobil. SCL-90-R.88). ansiedad (10 síntomas referidos a las manifestaciones clínicas de la ansiedad. problemas psicosomáticos (trastornos físicos sin causa médica conocida). tendencia a sentirse inferior a los demás. Este autoinforme está compuesto por 90 ítem que se distribuyen en 10 escalas que informan de alteraciones psicopatológicas: somatización (12 síntomas relacionados con vivencias de disfunción corporal. timidez-retraimiento (tendencia a la soledad y susceptibilidad en las relaciones sociales). hipersensibilidad a las opiniones y actitudes ajenas y. anhedonia. y el Índice de Distrés de Síntomas Positivos (PSDI). las puntuaciones son significativamente mayores en las muestras psiquiátricas que en las no clínicas (De las Cuevas. en general. Así mismo. 1993). Llácer y Silva.88 en las diferentes escalas. Mide 5 dimensiones del autoconcepto: autoconcepto académico-laboral (percepción que el sujeto tiene de la calidad del desempeño de su rol. Constituye una escala con 99 ítem. así como ideas autodestructivas y otras manifestaciones cognitivas y somáticas características de los estados depresivos). con un mayor peso en la escala de los síntomas de agorafobia y fobia social que los de la fobia simple). Rickels y Rock. Con respecto a la fiabilidad de la escala. AF-5 Autoconcepto Forma 5. 1991. con elevada correlación entre ellos. resultando un coeficiente alpha entre 0. 1999). M. síntomas psicopatológicos y problemas de conducta. autoestima. los padres recibieron un cuestionario para cumplimentar con el que se explora diversos problemas de conducta (EPC). con cierto grado de compromiso e implicación en su Materiales y/o instrumentos Se utilizan 4 instrumentos para explorar las siguientes variables: autoconcepto.. incluye vivencias disfóricas. problemas psicopatológicos (problemas de gravedad que en su mayor parte tienen un componente depresivo). Durá. con alteraciones neurovegetativas de los sistemas cardiovascular. autoconcepto social (percepción de su desempeño en las relaciones sociales). Consta de 30 afirmaciones a los cuales hay que asignarles un valor de 1 a 99 según el grado de acuerdo con el contenido de cada frase. La tarea consiste en informar si el hijo/a realiza o no esas conductas. hostilidad (6 síntomas que aluden a pensamientos. González de Rivera et al. que relaciona el sufrimiento o “distrés” global con el número de síntomas.

64 2.65 5. 316) = 7.45 31.41 32. Diferencias de género en autoestima y autoconcepto.75*** 0. 316) = 18.81. parece razonable suponer que existirá cierta relación entre ellos. a partir de un total de 335 ítem construidos con las definiciones de sí mismo aportadas por 315 sujetos.82 5.45 1. en el auto-concepto global aunque los varones tienen mayor puntuación media que las mujeres no se encuentran diferencias entre ambos.88 6. p < .39 7.27** 0.001. 1965). el AF-5 y la EA.32.71 16. seguido por el físico (0. 1965).42 * p < . Se calculó la correlación de Pearson entre las puntuaciones de cada una de las dimensiones.86*** 7. hostilidad. mientras que las mujeres tienen superiores puntuaciones en autocon-cepto académico y familiar.86.74 1.56).02 28. tratándose en todos los casos de ítem que evalúan el autoconcepto. Como se puede observar en la Tabla 2.001 Tabla 1. La elección de los 6 ítem que componen cada una de las cinco dimensiones se ha realizado partiendo de la base de que cada ítem sea representativo de la dimensión que tiene que evaluar (validez convergente) y que no esté relacionado con las otras dimensiones (validez discriminante). 316 ) = 16.49 5.43 4. p < . EA. se aplicó el análisis factorial.01 *** p < .74 y 0. Escala de autoestima (Rosenberg.80*** 4. RESULTADOS Relaciones entre síntomas psicopatológicos y autoconcepto-autoestima Para explorar las relaciones entre síntomas psicopatológicos y autoconcepto-autoestima se realizaron coeficientes de correlación de Pearson con las puntuaciones obtenidas en el SCL-90-R.001. p < . El autoconcepto social en varones también tiene correlaciones negativas con todas las variables pero en mujeres no se encuentran correlaciones con somatización. sensibilidad interpersonal.47 2. excepto con ansiedad fóbica en las mujeres.05.85 (intervalo de 2 semanas). F (1. Medias. 1 (2005) 53-63 vida cotidiana. y físico.57 8. 316) = 4. 57 . el familiar (0. F (1. y de fiabilidad test-retest de 0.35 6.75 2. autoconcepto emocional y físico. Para contrastar empíricamente la validez teórica de los cinco componentes. Sin embargo. Silber y Tippett.09 7. 5 de los cuales están redactados en sentido positivo y 5 en sentido negativo. F (1. autoconcepto físico (percepción que tiene el sujeto de su aspecto físico y de su condición física). encontrándose diferencias en la autoestima.70). percepción general de su estado emocional y en situaciones específicas). ni tampoco en el autoconcepto social donde tienen puntuaciones similares.75. 316) M DT M DT 31. Varones (n = 172) EA Autoestima Rosenberg AF-5 Autoconcepto académico AF-5 Autoconcepto social AF-5 Autoconcepto emocional AF-5 Autoconcepto familiar AF-5 Autoconcepto físico AF-5 Autoconcepto global Mujeres (n = 146) Anova F (1.92 1. haciendo la valoración sobre una escala de tipo Likert con 4 categorías de respuesta (desde muy de acuerdo. se encuentran correlaciones significativas inversas del autoconcepto académico y del autoconcepto familiar con todas las variables psicopatológicas. emocional. En primer lugar. a muy en desacuerdo).97 5.00 y 0. se comprobó mediante un ANOVA si existían diferencias significativas en la autoestima y el autoconcepto en función del sexo (ver Tabla 1). Y en el autoconcepto físico se encuentran correlaciones con todos los síntomas psicopatológicos. Los resultados ponen de relieve la existencia de diferencias en la autoestima y en algunas dimensiones del autoconcepto. La fiabilidad de la prueba ha sido ampliamente documentada en la literatura. cuyos resultados pueden observarse en las Tablas 2 y 3.63 (intervalo de 7 meses) y de 0. Para seleccionar los ítem que configuran el AF-5 se utilizó el procedimiento del juicio de expertos. autoconcepto familiar (percepción que tiene el sujeto de su implicación participación e integración en el medio familiar).53) y el emocional (0. 316) = 35.80.77.38 1. La estructura factorial confirma satisfactoriamente las dimensiones teóricas.02 35.001.52). se aplicó el AF-5 a 478 sujetos de la muestra con un intervalo temporal de seis meses.01. los componentes explican el 51% de la varianza total y el coeficiente alpha de consistencia interna es de 0. familiar.13 1. en el autoconcepto académico.66). McCarthy y Hoge (1982) han informado de coeficientes de consistencia (alpha de Cronbach) que se sitúan entre 0.95 6. Los varones presentan mayor autoestima. La validez de la escala como medida unidimensional de la autoestima ha sido también comprobada en varios estudios (Rosenberg.01. desviaciones típicas y resultados del análisis de varianza en autoestima y autoconcepto en función del sexo. depresión melancólica (adicional) y con el índice de distrés por síntomas positivos. F (1. los análisis correlacionales dirigidos a explorar las relaciones de la autoestima y el autocon-cepto con síntomas psicopatológicos y problemas de conducta se llevan a cabo de forma diferenciada.05 ** p < .42 7. La mayor puntuación se obtiene en el componente académico (0. Esta escala evalúa la autoestima general con 10 afirmaciones que aluden a sentimientos globales de autovaloración (en general estoy satisfecho conmigo mismo). El sujeto debe leer las afirmaciones e informar en qué medida pueden ser aplicadas a él mismo. el social (0.01* 18.14 1. Debido a estos resultados. p < . F (1. p < .28 4.03 1. Para estimar la consistencia temporal. No obstante. Las 5 dimensiones tienen intercorrelaciones entre 0.27. El autoconcepto emocional en mujeres también tiene correlaciones negativas con todas las variables pero en varones no se encuentran correlaciones con hostilidad e ideación paranoide. 1965.Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical And Health Psychology.21 6.

social.22** -0.19* -0. emocional. Coeficientes de correlación de Pearson entre problemas de conducta y autoconcepto académico.18* -0.50*** -0.09 -0.34*** -0.62*** -0.14 -0.49*** -0.45*** -0.28*** -0.26** 0.53*** -0.41*** -0.16 -0.41*** -0.Garaigordobil.19 -0.30*** -0.48*** -0.39*** -0.51*** -0.41*** -0.43*** -0.54*** -0.27* -0.30** -0. emocional.40*** -0.05 ** p < .49*** 0. y Pérez.55*** -0.46*** -0.05 ** p < .06 V -0.30*** -0.I.25** -0.22* -0.32*** -0.10 -0.38*** -0.23** -0.18 -0.01 -0.38*** -0.24** -0.47*** -0.35*** -0.24** -0.19* -0.39*** -0.11 AF Familiar M -0.35*** -0.37 0. físico y global) Somatización Obsesión-compulsión Sensibilidad interpersonal Depresión Ansiedad Hostilidad Ansiedad fóbica Ideación paranoide Psicoticismo Adicional GSI PST PSDI EA Varones EA Mujeres -0.48*** -0.29** 0.26** -0.42*** -0.001 Tabla 3.26** -0.33*** -0.: Síntomas psicopatológicos.25** -0.29*** -0.26* -0.19* -0.29*** -0.19 -0.15* -0.40*** -0.40*** -0.27** 0.01 *** p < . familiar.35*** 0.22** M V -0.30** -0.20** -0.43*** -0.30** -0.23** -0.26*** -0.05 M -0.23** -0. Durá.31** V -0.27*** -0.45*** -0.45*** -0.29*** -0.05 ** p < .28** -0.16 -0.26*** -0.10 -0.35*** -0.25** -0.28** -0.48*** -0.20* -0.45*** -0. problemas de conducta y autoconcepto-autoestima AF Académico V Somatización Obsesión-compulsión Sensibilidad interpersonal Depresión Ansiedad Hostilidad Ansiedad fóbica Ideación paranoide Psicoticismo Adicional GSI PST PSDI -0.20* 0.24* -0.27* AF Emocional M -0.36*** -0.38*** V -0.28*** -0.32*** -0.22** -0.27*** -0.36*** AF Global M -0.36*** -0.30*** AF Global V -0.37*** -0.45*** -0.19* -0.32*** -0.38*** -0.33*** -0.34*** AF Físico M -0.45*** -0.47*** -0.18 -0.52*** -0.12 -0.57*** -0.17 -0.02 AF Familiar V -0.21** -0.17* -0.40 AF Físico M -0.22* 0.24* -0.57*** * p < .33*** -0.26*** -0.33*** -0. J.24** -0.19* AF Emocional M V -0.28** -0.24* -0. Coeficientes de correlación de Pearson entre síntomas psicopatológicos y autoconcepto académico.21* -0.38*** -0. A.23* -0.39*** -0. social.47*** -0.01 -0.27** -0.20 -0.48*** -0.01 *** p < .30*** -0.57*** -0.22** V -0.52*** * p < .18* -0.31*** -0.14 -0.28*** -0.40*** M -0.30** 0.43*** -0.24** -0.37*** -0.41*** -0. físico y global .17* -0.35*** -0.62*** -0.32*** -0.37*** -0.05 -0.62*** -0.44*** AF Social V -0.26** -0.28*** -0.37*** -0.26*** -0.20* -0.49*** -0.27*** -0.29** M -0.24** -0.40*** -0.34*** -0.42*** -0.35*** -0.76*** -0.41*** -0.41*** -0.33*** -0.36*** -0.21** -0.36*** -0.20* -0.12 -0.37*** 0.22** -0.18 0.27** -0.23** -0.32*** -0.33*** -0.19* -0.39*** -0. M.01 *** p < .54*** -0.23** -0.36*** -0.20* -0.40*** -0.56*** -0.36*** -0.37*** 0.21** -0.02 -0.56*** -0. Coeficientes de correlación de Pearson entre síntomas psicopatológicos y autoestima AF Académico V Problemas escolares Conducta antisocial Timidez-retraimiento Psicopatológicos Ansiedad Psicosomáticos Adaptación social -0.24** M -0.01 -0.41*** -0.46*** -0.09 -0.21* 0.08 -0.35*** -0.55*** -0.49*** -0.36*** -0.35*** -0.34*** M -0.16* -0.32*** -0.46*** -0.26** -0.42*** -0.25** -0.40*** -0.49*** -0.20* -0.43*** * p < .54*** AF Social V -0.33 -0.32** -0.53*** -0.35*** -0.25* -0.43*** -0.09 -0.15 -0..34*** -0.44*** -0.19 -0.31*** -0.32*** -0.52*** -0.18 -0.39*** -0. familiar.37*** -0.37*** -0.39*** -0.38*** -0.55*** -0.26*** -0.24* -0.22** -0.28*** -0.39*** -0.23** -0.23** -0.19 -0.09 -0.34*** -0.001 Tabla 4.24** -0.001 Tabla 2.14 -0.24** -0.42*** -0.53*** -0.20* -0.36*** -0.

23. hostilidad.62. p < .001.05.001. r (143) = -0.001. r (143) = -0. psicoticismo. En mujeres.001). conducta antisocial (mujeres.56.36.40. mujeres. p < . de timidez-retraimiento y psicopatológicos. p < . r (157) = -0. p < . r (91) = -0.001).001).43. p < .17. r (90) = -0.001. p < . r (158) = -0. mujeres.34. p < . Estos datos sugieren que los adolescentes de ambos sexos con alta autoestima manifiestan desde la opinión de sus padres menos problemas escolares. depresión (varones. con el índice sintomático general. y con el distrés global. p < . teniendo una buena adaptación social. p < .48. y con el distrés global.37.19 -0.45. r (103) = -0.36*** -0. mujeres. Estos datos sugieren que los adolescentes de ambos sexos con alto autoconcepto global muestran desde la observación de sus padres pocos problemas escolares. sensibilidad interpersonal.001. r (140) = -0. cuando se explora el autoconcepto global.001). r (159) = 0. r (143) = -0.30** -0. p < . p < . mujeres.001.43.52.001.21. p < .30 p < .01. 1 (2005) 53-63 En relación con el autoconcepto global (ver Tabla 2) los resultados muestran correlaciones significativas negativas con todos los síntomas psicopatológicos en ambos sexos. r (143) = -0. cuyos resultados se presentan en la Tabla6. p < . y únicamente las mujeres muestran menos conducta antisocial. r (158) = -0. r (138) = -0. p < .01.001.42.41.05 ** p < . las correlaciones también son significativas y negativas con somatización.001). p < .001. hostilidad.23. r (143) = -0.62. r (159) = -0.22. p < .38. timidez-retraimiento (varones. p < . con el índice sintomático general.05. r (159) = -0.23* -0. r (102) = -0. trastornos psicopatológicos (varones. y psicosomáticos. r (158) = -0.27** -0.001). se observan en ambos géneros correlaciones significativas negativas con todos los problemas de conducta: problemas escolares (varones.39.001). r (142) = -0. ansiedad fóbica.001).18 0.001. con el total de los síntomas positivos. r (90) = -0. mujeres.25** -0. p < . p < . r (92) = 0. r (144) = -0.001.43. p < . r (90) = -0.13 -0. r (101) = -0.001. r (102) = -0. r (142) = -0.48.41.001. Como se puede observar en la Tabla 4.56. con el total de los síntomas positivos.57. r (159) = -0.40. r (144) = -0. sensibilidad interpersonal.50.37.001.001.001. p < . En lo que se refiere a la autoestima (ver Tabla 3) se han encontrado correlaciones significativas y negativas en varones y mujeres con: somatización (varones. depresión. r (144) = -0.21* 0.38.001). mujeres. r (92) = -0. r (159) = -0. p < . mujeres. mujeres. p < .05. r (138) = -0. mujeres.001.001). p < . ideación paranoide. timidez-retraimiento (varones. r (157) = -0. p < .32. mujeres. r (144) = -0. r (157) = -0. p < .52.001. Estos resultados ponen de relieve que los adolescentes de ambos sexos que muestran alto autoconcepto global y alta autoestima tienen menos síntomas psicopatológicos en todas las escalas psicopatológicas disponiendo de mejor salud mental. mujeres.001.001).Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical And Health Psychology.001. r (144) = -0.001. mujeres.001. psicopatológicos.49. p < . obsesión-compulsión. algunas variaciones en las correlaciones que existen entre las distintas dimensiones del autoconcepto y los diversos problemas en función del género.001. ansiedad.54. r (149) = 0.27. r (156) = -0. r (140) = -0. r (102) = -0.01). p < .001). r (158) = -0.32.57.25 p < . p < .42. ansiedad fóbica. p < . En varones se encuentran relaciones del autoconcepto global con somatización. obsesión-compulsión.62.001).23. una alta puntuación en estas variables criterio. p < . r (143) = -0. p < .48. mujeres.001.25 p < . p < . p < . No obstante. r (142) = -0. depresión melancólica (escala adicional) (varones.15 -0.001.01). p < . mujeres. p < . r (150) = -0.001.27** -0. se confirma la existencia de correlaciones negativas con problemas escolares (varones. r (159) = -0.001). r (143) = -0.001). r (87) = 0. r (98) = 0.001). p < . p < . de conducta antisocial. p < . mujeres. de ansiedad. p < . p < . r (102) = -0. mujeres. psicoticismo (varones. Sin embargo.01). r (144) = -0.23. problemas de ansiedad (varones. depresión melancólica (escala adicional). p < . r (155) = -0. r (144) = -0. p < .55. r (158) = -0.32. r (159) = -0. p < .44. r (158) = -0. se encuentran 59 . r (143) = -0. con el total de los síntomas positivos (varones. p < . p < .40. mujeres. r (150) = -0. p < .37. p < . Relaciones entre problemas de conducta y autoconcepto-autoestima Los coeficientes de Pearson obtenidos al analizar las relaciones entre problemas de conducta y autoconcepto-autoestima se presentan en las Tablas 4 y 5. p < .30.39. y con el distrés global (varones.16 * p < . p < .001. r (88) = -0. mujeres. p < . sensibilidad interpersonal (varones.57. mujeres.05.46. conducta antisocial (varones.49.001. y correlaciones positivas con buena adaptación social (varones.46. p < . r (90) = -0. r (101) = -0. en la escala adicional de depresión melancólica. p < . p < . p < .01 *** p < .01.41.39. ansiedad fóbica (varones. p < . mujeres.001. p < . ansiedad (varones.51. se realizó un análisis de regresión lineal múltiple. p < .24. r (98) = -0. p < . p < . de timidezretraimiento. ansiedad. r (157) = -0.001.001.41.05).45. Problemas escolares Conducta antisocial Timidez-retraimiento Psicopatológicos Ansiedad Psicosomáticos Adaptación social EA Varones EA Mujeres -0. r (142) = 0.49.55. se encuentran relaciones positivas con adaptación social (varones.52. r (88) = -0.36. psicosomáticos (varones. No se encuentran relaciones entre autoestima y problemas de ansiedad con el sexo. ideación paranoide (varones.001.27 p < . r (91) = -0.001.001. r (149) = -0. r (103) = -0.01).39. p < . psicopatológicos (varones. r (138) = -0. Coeficientes de correlación de Pearson entre problemas de conducta y autoestima De las relaciones entre autoestima y problemas de conducta (ver Tabla 5). p < . r (156) = -0. p < . es decir. p < . Variables predictoras del autoconcepto-autoestima Con el objetivo de explorar las variables que predicen una buena autoestima y un buen autoconcepto global. r (159) = -0. p < .001. p < . mujeres. depresión.25* -0. hostilidad (varones.38. p < .43.001).05.55. Pero sólo los varones tienen menos problemas psicosomáticos y mayor adaptación social. p < . psicoticismo.01).001.001. p < .39.23* -0. r (144) = -0.001. r (87) = 0.001. Así mismo se encuentran correlaciones negativas con el índice sintomático general (varones.001.35. ideación paranoide.01). r (159) = -0. obsesión-compulsión (varones. r (98) = -0. p < .27.05) y problemas psicosomáticos (varones.001 Tabla 5. p < . r (138) = -0.001). paso a paso.001. mujeres.53.

tres resultaron estadísticamente significativas: los síntomas de depresión (Beta = -0.654).1 % de la varianza. y en problemas psicosomáticos únicamente se dan menos problemas en los varones.34 37.I. ni tampoco en el autoconcepto social. los porcentajes de varianza explicada (coeficientes de determinación ajustados) por cada una de tales variables predictoras fueron de magnitud media para las tres variables (32.42 0.83 4. timidez-retraimiento.42 4.654 -10. evidenciando mejor salud mental. y 44.211 -0. así como ideas autodestructivas y otras manifestaciones cognitivas y somáticas características de los estados depresivos). psicopatológicos).33 *** -2.65 0. pocos problemas escolares y bajo nivel de síntomas de sensibilidad interpersonal. 2000).: Síntomas psicopatológicos. del conjunto de las variables predictoras de la autoestima. confirmando que los adolescentes de ambos sexos que tienen alto autoconcepto global presentan menos síntomas psicopatológicos y menos problemas de conducta según sus padres.01 *** p < . siendo su poder explicativo medio. en conducta antisocial sólo muestran menos conductas de estas características las mujeres.30 0.72 -0. problemas de conducta y autoconcepto-autoestima R R2 R2 corregida Error Típico B Error Típico Constante Beta t Autoestima SCL-90-R Depresión 0. ya que si bien se encuentran diferencias de género en la autoestima. en adolescentes de 14 a 17 años. autoconcepto emocional y físico. Completentariamente.12 -0. En el caso de la autoestima. J. Sin embargo. donde varones y mujeres tienen 60 . Quizás los instrumentos de evaluación empleados en los distintos estudios pueden explicar estas diferencias.42 0.001 Tabla 6. en el autoconcepto global. es decir. depresión.4 % de la varianza.. De acuerdo con esta afirmación. anhedonia. El coeficiente de regresión estandarizado Beta indica que la variable tiene cierto peso sobre la variable criterio. 1996) y mejor autoconcepto familiar (Amezcua y Pichardo. Estos resultados permiten ratificar parcialmente la hipótesis 2. psicoticismo.64 0. 2000) o con estudios que no han encontrado diferencias en la autoestima (Lameiras y Rodríguez.1 %. psicopatológicos. impotencia y falta de energía. desesperanza. Pocos síntomas psicopatológicos de depresión.1 %.32 0. Los coeficientes de regresión estandarizados Beta indican que todas las variables tienen cierto peso sobre la variable criterio. ya que estas variables predictoras explican el 44.331 -1.72 *** Autoconcepto global SCL-90-R Depresión EPC Problemas escolares SCL-90-R Sensibilidad interpersonal 0. el porcentaje de varianza explicada (coeficientes de determinación ajustados) por la variable predictora fue de magnitud media (42. obsesión-compulsión. M. y tendencialmente tienen menos problemas de conducta (escolares.67 -0. en primer lugar. hostilidad. los adolescentes de ambos sexos con alta autoestima tienen desde la opinión de sus padres menos problemas escolares. aunque los varones muestran mayor puntuación media que las mujeres no se encuentran diferencias estadísticamente significativas entre ambos.32 0.05 ** p < . Estos datos son coherentes con lo obse- DISCUSIÓN Los resultados ponen de relieve. De acuerdo con esta afirmación.41 0. 2000.87 38.45 0. Sin embargo. de ansiedad y psicosomáticos). 1999) y en el autoconcepto académico (Nelson. 1996) y superiores en el autoconcepto social (Amezcua y Pichardo. de timidez-retraimiento y psicopatológicos.44 4.37 0.337 -0. 41. y la sensibilidad interpersonal (Beta = 0. sin embargo. ya que esta variable predictora explica el 42. no encontrando relaciones entre autoestima y problemas de ansiedad en ningún sexo. los resultados del estudio permiten observar que los adolescentes de ambos sexos que muestran alto autoconcepto global y alta autoestima tienen menos síntomas psicopatológicos en todas las escalas (somatización. sensibilidad interpersonal. siendo su poder explicativo medio. Durá.83 + -5. y Pérez.67 0. y también con trabajos que no han encontrado diferencias de género significativas en el autoconcepto global (Garaigordobil et al.06 * p < . los problemas escolares (Beta = -0. mientras que las mujeres tienen superiores puntuaciones en autoconcepto académico y familiar. puntuaciones similares. Los varones presentan mayor autoestima. la existencia de diferencias de género en algunas dimensiones del autoconcepto y en la autoestima en los rangos de edad en los que se ha realizado este estudio. Análisis de regresión múltiple lineal para variables predictoras de autoestima y el autococoncepto Como se puede observar en la Tabla 6.16 -0. sin embargo. adicional).57 0. ideación paranoide. Estos resultados apuntan en la misma dirección que los estudios que han encontrado que las mujeres tienen peor autoconcepto físico (Nelson.05 0. 2003). Pocos síntomas psicopatológicos de depresión (síntomas que incluyen vivencias disfóricas. 2003).49 4. respectivamente). se ha encontrado que los adolescentes de ambos sexos con alto autoconcepto global también tienen menos problemas de conducta según sus padres (problemas escolares.07 0.03 33.4 %). Del conjunto de las variables predictoras del autoconcepto global (ver Tabla 6). Los sujetos con alta autoestima también evidencian menos síntomas psicopatológicos.331). ansiedad. se confirma la hipótesis 1 parcialmente.31 -0. no se dan en el autoconcepto global.337). ansiedad fóbica.10 36. Así.. de conducta antisocial. En segundo lugar.93 ** + p < . Wilgenbush y Merrel.38 0. problemas de timidez-retraimiento. una resultó estadísticamente significativa: los síntomas de depresión (Beta = -0. nuestros resultados se contradicen con los de otros estudios donde las mujeres muestran inferiores puntuaciones en el autoconcepto global (Amezcua y Pichardo.2 %.211). A.Garaigordobil. resultaron variables predictoras de la variable criterio autoconcepto global. resultó ser la variable predictora de la variable criterio autoestima.

101-111.. puesto que a través de ellas conseguiremos incidir en el constructo a nivel global. 24 (1). (2000). como en el caso de las conductas antisociales (mujeres) y los problemas psicosomáticos (varones). interpersonales. and obsessive-compulsive disorder.. 1992). L. J. así como incidir positivamente sobre el rendimiento académico de los adolescentes. pocos problemas escolares (relacionados con bajo rendimiento académico). Diferencias de género en autoconcepto en sujetos adolescentes. Biby. Adolescents' achievement strategies. 2003. Journal of Clinical Psychology. 1994) o conductas de timidez-retraimiento (Lawrence y Bennett. son muchos los factores (biológicos. J.. incomodidad e inhibición en las relaciones interpersonales). Garaigordobil et al. self-esteem. 2001. and externalizing and internalizing problem behaviors. 2002. Deckersback. García-Bacete y Musitu.E. desesperanza. 43 (6). (1998). T. Componentes y correlatos del autoconcepto en la escala de Piers-Harris. M. E.. Desde esta perspectiva. sin embargo. Psychosomatics: Journal of Consultation Liasion Psychiatry. Journal of Youth and Adolescence. consideramos conveniente dirigir la intervención a facetas específicas del autoconcepto-autoestima (académicas. En este sentido. 1993. Estos resultados confirman la hipótesis 4 del estudio. pocos síntomas psicopatológicos de depresión (síntomas de los trastornos depresivos que incluyen vivencias disfóricas. de ayuda y de respeto social (Calvo et al. A. González et al. hipersensibilidad a las opiniones y actitudes ajenas y. sociales. Fan y Fu. Keiley (2002) concluye que enseñar a padres e hijos a resolver conflictos. Amezcua. tendencia a sentirse inferior a los demás. Kim. autoconcepto y género. REFERENCIAS Alfeld. Prevalence of symptoms of body dysmorphic disorder and its correlates: A crosscultural comparison. 486-490. 54 (4). 489-499. físicas). Wilhelm. J. A. y Pichardo. (2001) Variables relacionadas con la conducta prosocial en la infancia y adolescencia: personalidad. y Jenike. M. 1998). Stattin. y Sigelman.. Complementariamente cabe resaltar el importante rol que el apego y la regulación afectiva pueden desempeñar en el tratamiento de adolescentes con problemas de conducta. emo- cionales. Journal of Youth and Adolescence. A. Así. 219-244. L. nuestros resultados no confirman relaciones inversas significativas entre autoestima y problemas de ansiedad (comportamientos que expresan miedo y/o ansiedad de forma generalizada) y sólo se evidencian relaciones de estos problemas en uno de los sexos.... 1992. tres resultaron ser significativas: los síntomas de depresión.Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical And Health Psychology. resultaron ser variables predictoras de la variable criterio autoconcepto global. En este sentido.. Neto. Evidentemente. Salvimalli. impotencia y falta de energía.. 2002. school adjustment. 1993. Gutiérrez y Clemente. 2001) y con problemas de conducta tales como problemas escolares (Aunola et al. N. anhedonia. a pesar de que las relaciones entre autoconcepto y todos los problemas de conducta analizados en este estudio son coherentes con los resultados observados en la literatura previa. 1998. somatization. J.. una resultó estadísticamente significativa: los síntomas de depresión. 95-111. ya que únicamente no se ratifica la relación entre autoestima y adaptación social en las mujeres. en general. Sex differences in self-concept and symptoms of depression during the transition to college. 2000. 2001.. González. Como limitación del estudio se puede destacar que siendo los datos de naturaleza correlacional. 2002. Infancia y Aprendizaje. Aunola. y así prevenir el desarrollo de problemas psicopatológicos y problemas de conducta. 61 . familiares. 2003. The relation between body dysmorphic disorder and depression. familiares. Keuthen. Anales de psicología. y Martorell. 207-214. a dirigir adecuadamente sus sentimientos y a reconectarse unos con otros son estrategias de intervención eficaces. Estudios de Psicología. Los resultados del estudio tienen implicaciones en el contexto de la prevención y sugieren que los programas de intervención que fomenten el autoconcepto y la autoestima pueden prevenir el desarrollo de problemas psicopatológicos asociados a la depresión y a la sensibilidad interpersonal. los problemas escolares y los síntomas de sensibilidad interpersonal. (2003). C. 27 (2). poco aportan sobre la relación causal que puede existir entre dichas variables. Yelsman y Yelsman. y Nurmi.) a ser tomados en consideración en la prevención y tratamiento de este tipo de problemas en los adolescentes. 2003. Finalmente.. 29 (3). K. 289-306. y bajo nivel de síntomas de sensibilidad interpersonal (síntomas que recogen sentimientos de timidez y vergüenza. H. A. Ellet et al. Calvo. Rigby y Slee. Hoffmann et al. (2000). Cardenal. En lo referente a las variables predictoras del autoconcepto global. nuestro estudio respalda la evidencia de que un elevado autoconcepto-autoestima puede modular favorablemente el impacto negativo de muchas de esas variables. Dowd.. ideas autodestructivas y otras manifestaciones cognitivas y somáticas características de los estados depresivos). Estos datos apuntan en la dirección de otros estudios que han encontrado que los adolescentes con alto autoconcepto-autoestima tienen buena adaptación social manifestando muchas conductas prosociales. 1 (2005) 53-63 rvado en trabajos previos que evidencian relaciones inversas del autoconcepto-autoestima con distintos síntomas psicopatológicos (Bohne et al. R. C. de acuerdo con Amezcua y Pichardo (2000). A. K.. los resultados obtenidos sugieren que los adolescentes de ambos sexos con alto autoconcepto global y los varones con alta autoestima muestran desde la observación de sus padres una buena adaptación social. los resultados sugieren que del conjunto de las variables predictoras de la autoestima. lo que enfatiza el relevante papel de la familia en el tratamiento de estos desórdenes conductuales. Estos resultados confirman prácticamente en su totalidad la hipótesis 3. V.. psicológicos. y Fierro. C. 1993. S. Valentine.. (1998). Por otra parte.. 16 (2). (2002). 24 (1). por lo que se sugiere el análisis de este constructo con una metodología de investigación cuasi-experimental. Bohne... C.

y Cerbone. Onset of major depressive disorder among adolescent. Keiley. A.. Derogatis... 425-430. B. y Cleary. The SCL-90 and the MMPI: A step in the validation of a new self-report scale. L. L. (1994). (1999). 4 (11). Predicting factors of eating disorders and general psychological symptoms in female college students. 876-878. Personality correlates of functional and dysfunctional impulsiveness. V. J. Revista de Psicología General y Aplicada. Madrid: TEA. Journal of Psychology. F. Derogatis. 45. 191 (7). Symptom Cheklist 90 Revised. 91-95. 25-44. 128. J. (2002).Garaigordobil. 15 (2). T. (1999). Family Process. Kim.. D. 323-328. y Zhang.. adaptación española. Estudios de Psicología. 57 (6).. E. Derogatis.. Lopes. Análisis y delimitación del constructo autoestima. B. Internalizing symptoms in adolescents: Assessment and relationship to selfconcept. Estudios sobre su estabilidad y sus determinantes. Jackson. Garaigordobil. (2003). 4 (11). (1998).. Cuestionario de 90 síntomas revisado. Journal of Clinical Psychology. Fierro.. G. 447-451.. P. y Monterrey. y Fu. 41 (3). M. J. Dimensiones de personalidad y satisfacción personal. S. (2003). 257-262. R. C. L.. Tourno. L. 41 (4)... C. y Chadwick. Autoconcepto.. International Journal of Nursing Studies. P. (1993). J. 29 (1). Psychological Reports. Análisis de Psiquiatría.. Dissertation Abstract International Section B: The Sciences and Engineering. 15 (3).13 (1). 33. 48-57. e Iriarte. S. G. Revista de Psicología de la Educación. M. 326-336.I. 24 (1). Loneliness and psychological distress. A. Perfil sintomático y diagnóstico en pacientes psiquiátricos ambulatorios. J. Attachment and affect regulation: A frame work for family treatment of conduct disorder. y Cochran. C. Journal of Nervous and Mental Disease. M. A.J. (2001).. Madrid: Universidad Complutense. 62 (8-B). 40 (2). 12 (11). (2003). y Terho. S. Paranoia in a nonclinical population of college students. Journal of Clinical Psychology. (2003). A. 49 (1). 981-989. Turk Psikiyatri Dergisi. y Musitu. Disfunción témporo-mandibular y psicopatología: Un estudio comparativo con la población general y con pacientes psiquiátricos ambulatorios. y González de Rivera. A. (1976). Fan. Lameiras. Physical symptoms and self-image in a group of normal adolescents. 401-413. Gutiérrez. M. García. Fickova. G. Personality dimensions and selfesteem indicators relationships. F. L. Studia Psychologica. D. Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry. 73-87.. Garrick. 39-48. (2003). y Rodríguez Pulido. y Clemente. Chinese Mental Health Journal. González de Rivera. Heaven. AF-5. 76-77.. L. Confirmation of the Dimensional Structure of the SCL-90: A study in construct validation. J. British Journal of Psychiatry. 65-81. (1996).. K. C. R. M. J. (2003). A. (1991). A. 14. (1991). J. Jin. R. R. Fierro. y Pérez. García-Bacete. Toprak.. G. Ostrov. Revista de Psicología de la Educación. (trabajo original publicado en 1983). y Rodríguez. De las Cuevas. (2002).. The effects of physical and psychological well-being on suicidal ideation. E. I. T. F. González. M. (2002). S. Rendimiento académico y autoestima en el ciclo superior de EGB. 115-124. González de Rivera. Age and sex differences in self-esteem among spanish adolescentes. (1983). Self-concept and mental health of college students. SCL-90-R. 217-224. y Offer. (2002).. 73-80. Madrid: TEA. Dowd.. S. S. cognitivos y emocionales de la personalidad durante la adolescencia. (1993).. Personality and Individual Differences. Ellett. 12. F. L. Self-image and depressive symptoms among adolescents in a non-clinical sample.. 477-493. Ilonen.. García Torres.. Erol. (1990). M.. y Pérez. 54 (4). Autoestima en adolescentes. 113-134. P.. 62 . F. De la Hoz. Durá. 3796.. Nordic Journal of Psychiatry. problemas de conducta y autoconcepto-autoestima De las Cuevas. Rickels. y Musitu. Saarijarvi. F. Estudios de Psicología. C. L. (2002). (1999). 42 (2). Baldwin. Autoconcepto y conducta prosocial en la adolescencia temprana: bases para la intervención.. 280-289. M. J. Y. motivación y rendimiento escolar. P.. Revista de Psicología de la Educación. Hoffmann. Rodríguez Abuín. Correlation of mental health problems with psychological constructs in adolescence: Final results from a 2-year study. A. H. SCL-90-R. y Rock. 1213-1217. y Cardenal. L. 125 (3). Madrid: TEA. J. Psiquis. Rodríguez Abuín. 93. F. Psychosomatics. Análisis correlacional y predictivo del autoconcepto con otros factores conductuales. Y. Autoconcepto Forma 5. Erkolahti. y Yazici.. 85-107. A.. (1991). J. Cruz. (1988). (1977).: Síntomas psicopatológicos.

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63

Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical and Health Psychology, 1 (2005) 65-71

El Wisconsin Card Sorting Test en la detección de los trastornos de la
personalidad
Mercedes Inda Caro
Serafín Lemos Giráldez
Mercedes Paíno Piñeiro
José Luis Besteiro González
Facultad de Psicología. Universidad de Oviedo (España)

José Luis Alonso Rionda
Servicio de Salud. Principado de Asturias (España)

RESUMEN
Las categorías oficiales de los trastornos de la personalidad vienen siendo muy controvertidas desde hacia varias décadas, y en la
investigación se han utilizado indicadores de validez para las categorías propuestas. Entre las medidas empleadas se encuentra el
Test de Clasificación de Cartas de Wisconsin (WCST), instrumento empleado principalmente en la validación del trastorno de la
personalidad esquizotípica. En este trabajo se somete a prueba la utilidad de este instrumento para determinar la existencia de algún
trastorno de la personalidad. Los resultados revelan que sólo los errores de perseveración son sensibles a la presencia o la ausencia
de un trastorno de la personalidad, si bien existen dudas respecto a su especificidad. Las medidas del WCST, en cambio, no han
permitido diferenciar significativamente entre las diversas categorías de los trastornos de la personalidad.
Palabras Clave: trastornos de personalidad, WCST, evaluación, psicopatología

INTRODUCCIÓN
Han sido numerosos los intentos de describir
las bases biológicas tanto de la personalidad normal
como de los trastornos de la personalidad (Cloninger,
1986; Eysenck, 1967, 1986; Gray, 1970; Zuckerman,
1999). Eysenck (1967; 1986) propuso que las
diferencias entre las personas introvertidas y las
extravertidas resultaban de su impulso innato de
compensación de la sobreactivación o la infractivación
de las vías retículo-talámico-corticales, mientras que
Gray (1970; 1972) sugirió que los extravertidos tienen
un nivel de activación del “sistema de inhibición
conductual” más bajo que los introvertidos; un sistema
que incluye el SARA, el lóbulo frontal, regiones
septales y el hipocampo. De acuerdo con estos modelos,
las personas introvertidas supuestamente muestran una
actividad cortical más elevada que las extravertidas,
sobre todo en áreas de los lóbulos frontales. Recientes
técnicas en neuroimagen han permitido observar la
actividad del flujo sanguíneo cerebral durante la ejecu1
Dirección de contacto:
Dra Mercedes Inda Caro. Facultad de Psicología
Universidad de Oviedo. Plaza Feijoo, s/n
33003 Oviedo (España). E-mail: indamaria@uniovi.es

ción de actividades cognitivas y han apoyado dichas
diferencias en la actividad cerebral. La relación entre la
dimensión de extraversión, medida con el NEO-PI-R
(Costa y McCrae, 1992) y la actividad cerebral,
observada mediante la tomografia de emisión de
positrones (PET) y la técnica de resonancia magnética
nuclear, fue también examinada por Johnson y
colaboradores, quienes no encontraron correlaciones
significativas entre la dimensión extraversión / introversión y la cantidad de flujo sanguíneo cerebral en su
conjunto, aunque en el análisis por zonas encontraron
que el córtex prefrontal, el área de Broca, el córtex
insular, el córtex temporal derecho y el núcleo anterior
del tálamo correlacionaron con la introversión; mientras
que otras regiones corticales correlacionaron con
extraversión. Entre estas regiones se encontraron el
surco cingular anterior, el cortex insular derecho, los
lóbulos temporales derechos y el núcleo pulvinar del
tálamo (Johnson, Wiebe, Gold, Andreasen, Hichwa,
Watkins y Ponto, 1999). En consecuencia, estos autores
concluyeron que sí existe un aumento del flujo
sanguíneo en el lóbulo frontal en las personas que se
caracterizan por la introversión. Estos hallazgos apoyan
las teorías biológicas de Eysenck y de Gray.
Otros marcadores que han venido siendo
empleados tradicionalmente en el estudio de la

Inda Caro, M. et al.: El Wisconsin Card Sorting Test en la detección de los trastornos de la personalidad

personalidad y sus trastornos han sido medidas
cognitivas. La utilización de marcadores de tipo
cognitivo pueden ser empleados para identificar
endofenotipos y proporcionar índices superiores de la
semejanza genotípica de los trastornos de la
personalidad. Concretamente, con los trastornos de la
personalidad esquizotípica, esquizoide y paranoide, así
como en la identificación de personas de alto riesgo de
psicosis, se han llevado a cabo gran cantidad de
estudios,
utilizando
potenciales
evocados,
concretamente las ondas P50 y P300 y estudios de
seguimiento ocular (Kwapil, Hegley, Chapman y
Chapman, 1990; Myles-Worsley, 2004; Posner,
Terrence, Reiman, Pardo y Dhawan, 1988).
En el trastorno esquizotípico de la
personalidad no sólo se ha encontrado el mayor número
de disfunciones neuropsicológicas, en comparación con
otras personalidades anormales, sino que también se
han descrito anomalías cerebrales morfológicas, como
son el aumento del volumen del ventrículo lateral y la
disminución del volumen cerebral (Frazier et al., 1996;
Siever et al., 2002), especialmente cuando está presente
sintomatología negativa. Estas características han
mostrado correlación significativa con una peor
adaptación premórbida y más alteraciones sociales y
cognitivas en personas con esquizofrenia. La amplitud
de la onda P300 también se ha visto que es menor en
personas con trastorno esquizotípico de la personalidad,
sobre todo en el lóbulo temporal izquierdo (Salisbury,
Voglmaier, Seidman y McCarley, 1996).
La atención sostenida ha sido otra variable
cognitiva utilizada como un posible indicador de un
trastorno de la personalidad. De entre las categorías
clínicas de los trastornos de la personalidad, el trastorno
de la personalidad esquizotípica es la que mayor
número de alteraciones presenta en el componente
atencional; mientras que el rendimiento en tareas como
el CPT (Continuous Performance Test) de personas con
otros trastornos de la personalidad, como el límite, el
histriónico y el obsesivo-compulsivo, parece no diferir
significativamente del mostrado por personas normales
(Cornblatt y Keilp, 1994).
Otra variable cognitiva que ha sido evaluada
en personas con trastornos de la personalidad ha sido la
capacidad cognitiva para aprender conceptos y el grado
de flexibilidad en el cambio de dirección de la
respuesta. El trastorno esquizotípico de la personalidad
también ha sido el más estudiado al respecto, en el que
se observó una ejecución peor en comparación con
personas que presentan otros trastornos de la
personalidad. Las personas con esquizotipia tienden a
dar más respuestas de perseveración y a cometer más
errores de omisión. Estas diferencias se observan en
pruebas de ejecución motora como el Trail Making
Test, si bien la prueba por excelencia empleada para
valorar el funcionamiento del lóbulo frontal en la
esquizotipia y la esquizofrenia ha sido el WCST
(Wisconsin Card Sorting Test).
A partir de la ejecución de esta tarea por
personas con lesiones en el lóbulo frontal se pudo
observar el papel de esta zona en la inhibición de las
respuestas y en la flexibilidad del comportamiento.
Rendimientos comparativamente más pobres que los
observados en personas normales o diagnosticadas de
algún trastorno de la personalidad se han encontrado
también en esquizotípicos y esquizofrénicos; así como
en sus parientes sanos (Franke, Maier, Hain y Klingler,

1992; Hendren et al., 1995). Por ello, este test se
incluye entre las pruebas neuropsicológicas utilizadas
para el estudio de los marcadores de vulnerabilidad a
los trastornos del espectro esquizofrénico.
El objetivo de este trabajo fue explorar la
utilidad del WCST para diferenciar a las personas que
manifiestan un trastorno de la personalidad de las que
no presentan trastorno clínico alguno y, en particular, el
valor de este instrumento para predecir la existencia de
un trastorno de la personalidad. Teniendo en cuenta que
las funciones ejecutivas frontales determinan el
razonamiento, la capacidad de planificación y el autocontrol de la conducta, estando en la base de
características estables de la personalidad, el propósito
de este estudio es comprobar si existen diferencias
apreciables en estas funciones en las diversas
personalidades anormales.
Planteado en otros términos, el estudio
pretende indagar si es posible hallar algún indicador
cognitivo que permita hacer una validación externa de
los trastornos de la personalidad, o si la existencia de un
trastorno de la personalidad se asocia a determinados
correlatos cognitivos.
MÉTODO
Participantes
Los participantes en este estudio han
procedido de dos fuentes; por un lado, 37 pacientes
diagnosticados de algún trastorno de la personalidad en
los Servicios de Salud Mental del Principado de
Asturias (Tabla 1) y, por otro, 17 personas sin
psicopatología de la población general (aunque, como
se expondrá en el apartado de resultados, hubo que
descartar dos sujetos de este grupo). Estos dos grupos
formaban el grupo experimental y el grupo control,
respectivamente. La diferencia en el tamaño de las
muestras fue debido a la mayor dificultad en contar con
la colaboración voluntaria, sin gratificación alguna, de
adultos, la mayoría profesionales de los servicios
sanitarios y universitarios, y estudiantes.
Los criterios de exclusión para el grupo
experimental fueron una edad inferior a 17 años, la
presencia de abuso crónico de substancias o la
existencia de algún trastorno orgánico cerebral. Por otra
parte, todos los sujetos estaban libres de medicación
psicotrópica durante el periodo de estudio.
Respecto al grupo control, la media de la edad
fue de 29.06 (D.T.=7.45), con 29.4% de varones y
70.6% de mujeres; el 88.2% estaban solteros y el
11.8%, casados; un 41.2% tenían un nivel académico de
bachillerato, seguido por un 35.3% con estudios
universitarios, un 17.6% con formación profesional y
un 5.9% con graduado escolar; el 64.7% trabajaba
regularmente fuera del hogar, el 29.4% eran estudiantes
y el 5.9% estaban parados.
En el grupo experimental la media de edad
fue de 34.16 (D.T.=10.29), siendo el 39.5% varones y
el 60.5% mujeres; con un 65.8% de solteros o
separados y un 34.2% de casados; un 36.8% no tenían
estudios o habían conseguido el graduado escolar, un
55.3% tenían un nivel de bachillerato y un 7.9% tenían
estudios universitarios. Respecto a la ocupación laboral;
el 57.9% trabajaban fuera de casa, el 13.2% eran amas
de casa, 13.2% estudiantes y el 15.8 % eran personas en
paro o jubilados.

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2.I. RESULTADOS Previo a la presentación de los resultados.13) 5 (13. cuestionario que abarca la totalidad de los trastornos de la personalidad recogidos en el DSM-III-R. que se integran en dos grupos de escalas: Escalas Básicas y Síndromes Clínicos de gravedad moderada. con la excepción de que no fueron proporcionadas medidas por los familiares. 1995). la anuencia del Jefe de Servicio. En colaboración con el clínico responsable del caso. En el grupo control. 1 (2005) 65-71 n (%) Trastornos de la personalidad Cluster A: Paranoide Esquizoide Esquizotípica 8 (21. se administraron diversas pruebas neuropsicológicas. a modo de aprendizaje para una próxima decisión. Inventario Clínico Multiaxial de Millon II (MCMI-II). en donde se tuvo el primer contacto con los pacientes. La segunda fase se realizó con cada uno de los participantes en el estudio en los laboratorios de la Facultad de Psicología de la Universidad de Oviedo.11) 3 (8. no especificada) Muestra total: 13 (35.92) 1 (2.6) 5 (13. los sujetos se agruparon en los niveles superiores de escolarización (bachillerato y estudios universitarios) mientras que en el grupo con trastorno de la personalidad se centraron en el nivel de graduado escolar y bachillerato.01). En primer lugar. hay que indicar que del grupo control fueron eliminados dos individuos. de las que formaba parte el WCST. Se les informó del objetivo de la investigación y se descartó mediante entrevista la presencia de trastornos psicológicos. Ambos grupos realizaron todas las pruebas que conformaron el estudio en presencia del primer autor de este trabajo (M. mediante cita concertada individualmente.Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical And Health Psychology. Heaton.2) 1 (2. incluida en el paquete STIM (NeuroScan.11) 37 Tabla 1: Diagnósticos clínicos (DSM-IV) del grupo experimental Respecto al nivel de escolarización.13) 4 (10. (Millon. 2001). Instrumentos 1.54. p<. y con 67 . se encontraron diferencias estadísticamente significativas (χ2 =9. Se empleó la versión informatizada del WCST. La prueba constó de 6 categorías. los resultados en estas dos personas fueron definidos como puntuaciones outliers. Los errores de perseveración fueron obtenidos por cálculo manual siguiendo las indicaciones del manual de WCST publicado por TEA (Heaton. En una cabina bien iluminada y con control de ruido ambiental.C. forma y número). el número de errores y el número de categorías que se han sido completadas. y que requiere clasificar cartas utilizando tres criterios que inicialmente se desconocen (color.7) Límite Antisocial Histriónica Narcisista 13 (35. diseñado para evaluar la función cognitiva abstracta. 1948. el número de errores totales y el número de errores de perseveración cometidos en el WCST mostraban una distribución normal. Chelune. se consideró más oportuno emplear pruebas no paramétricas para los análisis.). Kay y Curtiss. se citó a cada paciente y a un familiar para realizar una primera valoración sobre su diagnóstico. Esta versión informatizada proporciona tres tipos de resultados globales: el número de respuestas correctas. mientras que el número de categorías completadas y las respuestas correctas en el WCST no tenían una distribución normal (p<. 1997). Procedimiento El estudio se llevó a cabo en dos centros.22) 3 (8. debido a las puntuaciones extremas obtenidas en la prueba WCST. Con el grupo control se siguió el mismo orden en la aplicación de las pruebas. cada una con 10 respuestas correctas y no se cambió el criterio de clasificación hasta obtener 10 respuestas correctas.2) 2 (5. La primera fase se llevó a cabo en un Centro de Salud Mental. Dado este resultado y debido a la diferencia de número de sujetos en los dos grupos.001). en donde la persona recibía feedback auditivo y visual para indicarle si su respuesta era correcta o incorrecta. profesional con experiencia en investigación. El Test de Clasificación de Cartas de Wisconsin (WCST) (Grant y Berg.81) 6 (16. se exploró la distribución de las variables con el test de Kolmogorov-Smirnov y se encontró que la edad. Consta de 175 ítem con dos opciones de respuesta (V y F). La muestra profesional para este grupo fue reclutada entre el personal laboral o funcionario de los Servicios de Salud Mental y de la Facultad de Psicología. según el momento de la investigación. 1981).62) 0 (0) 7(18. Talley.40) Cluster B: Cluster C: Obsesivo-compulsiva Dependiente Evitativa Otros (Pasivo-agresiva.

03 Tabla 3: Diferencias intergrupos en las medidas del WCST.80 -.14 Errores totales 35. Utilizando la prueba no paramétrica de Kruskall-Wallis. se tomó como diagnóstico psicométrico de trastorno de la personalidad la obtención de una Tasa Base mayor de 85 en cualquiera de las escalas básicas de esta prueba.05). el número de errores de perseveración podría reflejar el grado de control.5 .20 2. Así. a nivel cognitivo o conductual.83.67 1. y en los errores de perseveración (U=174.79 -. En tercer lugar.09 Categorías completadas 5.05) (Tabla 3).03 179. p<. tomando como variable de agrupación el diagnóstico obtenido en el cuestionario MCMI-II e ignorando el grupo clínico de procedencia.56 Errores totales . nivel de significación inicial = 0.59 -. correspondiente a cada escala patológica del MCMI-II.44 48. corrección de Bonferroni (0.37 174.5 . dichas diferencias dejan de ser estadísticamente significativas en las cuatro comparaciones realizadas.: El Wisconsin Card Sorting Test en la detección de los trastornos de la personalidad Categorías completadas Respuestas correctas Errores de perseveración Errores totales .11 56. M. con el siguiente orden: personalidad paranoide (media=24). p<. tomando como predictores las cuatro medidas del WCST y como variable dependiente la existencia o no de un trastorno de la personalidad.001). entre los errores totales y los errores de perseveración se hallaron correlaciones positivas (rs= .83 Tabla 2: Correlaciones de Spearman entre las medidas del WCST Un primer paso fue observar las tendencias de los resultados y para ello se realizó una correlación de Spearman con todos los datos del WCST.05 Errores de perseveración 10. A pesar de esto. Típica U Nivel de significación Respuestas correctas 59.93 18.05/4) = 0. se realizó un análisis de regresión logística para determinar el valor del WCST en la predicción de un trastorno de la personalidad. Como se puede ver observar en la Tabla 2.47 7. se comprobó que tampoco existían diferencias estadísticamente significativas entre los distintos trastornos de la personalidad.99 Categorías completadas -.Inda Caro.11 20.83 219.19 6. Típica Media D. con criterios más estrictos aplicando la corrección de Bonferroni. existe una relación inversa entre los resultados positivos (respuestas correctas y número de categorías completadas) y los resultados negativos (errores totales en la prueba y errores de perseveración).0125.05.32 12. A su vez. personalidad dependiente (media=20).05 5.5 . Sin embargo.33 210 . DISCUSIÓN Teniendo en cuenta los análisis precedentes. et al.40) y personalidad narcisista (media=17).5. En la comparación de las variables por grupos. se puede advertir que únicamente se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre las personas con un trastorno de la personalidad y personas sin diagnóstico clínico en los errores totales (U=179.42 18. Los resultados obtenidos indican que los errores de perseveración son la única medida de esta prueba que sirvió para clasificar correctamente a los sujetos (Tabla 4).5. se puede afirmar que los errores de perseveración de la prueba WCST son el único indicador que diferencia 68 . Grupos de pertenencia Grupo sin trastorno de la personalidad (n = 15) Grupo con trastorno de la personalidad (n = 37) Prueba de contraste WCST Media D.43 . personalidad obsesivocompulsiva (media=19. se llevo a cabo un análisis comparativo para explorar si existían diferencias estadísticamente significativas entre las personas examinadas. se observaron tendencias destacables en la media de los errores de perseveración inter-diagnósticos que pueden tener interés clínico. Finalmente. p=. Para ello.

1995) puede deberse. aspecto. Aunque sin diferencias significativas. Scarone. 1995). 1997. 2000. 1997. Widiger (1993). posiblemente. 1994). Así. la mayoría de las investigaciones que se han hecho con WCST se concentran en el trastorno de la personalidad esquizotípica. Este resultado a pesar de ser ante todo un dato intuitivo y exploratorio se presenta como una futura hipótesis de trabajo: considerar los errores de perseveración como un indicador más para describir el rasgo de control de cogniciones. los resultados apuntan la tendencia a mostrar más errores de perseveración en el WCST las personas que puntúan más alto en las escalas del MCMI-II que parecen representar un componente mayor de rasgos obsesivos y de mayor control en sus pensamientos o en sus conductas. Sig R Exp(B) Errores de perseveración . Parker et al. que se caracterizan por presentar rasgos de anhedonia social (Franke. por ejemplo. Parker y Barret. mientras que con los síntomas positivos de este trastorno guarda una relación estadísticamente significativa. Como se ha señalado con anterioridad. Variables Pesos S. la validez de constructo de las categorías de los trastornos de la personalidad. pero no se puede considerar como un marcador de vulnerabilidad para desarrollar un trastorno del espectro esquizofrénico (Battaglia. seguido del dependiente y del obsesivo-compulsivo. en donde se manejan simultáneamente criterios diagnósticos relativos a las cogniciones. Walker y Kestler. Zimmerman.Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical And Health Psychology. a la afectividad. Respecto a esta escala del trastorno de la personalidad paranoide hay que decir que los pensamientos descritos en estas personas (“alberga rencores durante mucho tiempo. Tyrer y Alexander.l. con diferencias muy pequeñas entre los dos últimos.03 . sin embargo. De hecho. Laurent et al. la alta comorbilidad encontrada.E. a la ausencia de un modelo teórico que sirva de fundamento a los mismos. al funcionamiento interpersonal o al control de los impulsos. el eje II del DSM-IV es un híbrido derivado de observaciones clínicas y de la investigación. Los resultados. pero sin un modelo teórico subyacente (O'Connor y Dyce. a la vez que muestran cierta sensibilidad de esta medida. por ejemplo.09 Constante -. Parker. hubiera sido necesario ampliar el estudio a otras categorías clínicas. de modo que el resultado de la taxomonía actual es su pobre validez discriminante y la baja fiabilidad test-retest observada en la evaluación de dichas categorías clínicas. sospecha repetida e injustificadamente que su cónyuge o su pareja le es infiel. Este hallazgo revela que los errores de perseveración podrían ser un indicador sensible a la presencia de algún trastorno de la personalidad. 1998. Paíno-Piñeiro y Besteiro-González. 2000).04 4. Los errores de perseveración también parecen ser más frecuentes en parientes de primer grado de pacientes con esquizofrenia. Ferri. emociones y conductas que presentan algunos trastornos de la personalidad. no olvida los insultos. en la actualidad muy criticado por numerosos clínicos e investigadores. parece más consistente la relación entre la sintomatología negativa del trastorno esquizotípico con una peor ejecución en el WCST (Diforio. injurias o desprecios. Tallent y Hegyi. 2001. Otra cosa. Tyrer.08 . 1997. considera que la falta de validez de constructo de los actuales trastornos de la personalidad del DSM (American Psychiatric Association. Inda-Caro. una dicotomía artificial de rasgos que son de naturaleza continua en términos de criterios diagnósticos presentes o ausentes. 2000. Maier. es si dicho indicador cognitivo constituye un marcador específico de estos trastornos o bien refleja una patología más amplia.. que está presente en ambos trastornos de la personalidad. 1998.57 . Diversos investigadores interesados en la estructura factorial de los trastornos de la personalidad encontraron un factor obsesivo o “anancástico” (Mulder y Joyce. Bellodi y Smeraldi. López-Rodrigo. los participantes con características de personalidad límite y antisocial en el MCMI-II fueron los que menor número de errores de perseveración cometieron.2 1. junto con el componente de persistencia en mantener la misma respuesta ante diferentes situaciones. Para valorar este extremo. lo cual cuestiona.”) se describen como ideas obsesivas y persistentes. 1998. ausencia de emociones y aislamiento suelen cometer mayor número de errores en esta prueba. etc. Adolescentes que presentan principalmente los rasgos de anhedonia social.28 .24 1 . como corresponde teóricamente a una mayor impulsividad e inestabilidad cognitiva y emocional.. LemosGiráldez. 2001). caracterizado por rasgos de rigidez y escrupulosidad. Gooding.62 1 . 1994). sin embargo. en parte. 1993. y la dudosa consistencia de los tres conglomerados propuestos por el DSM-IV (Blais y Norman. Por otro lado.62 Tabla 4: Regresión logística para determinar el poder predictivo del WCST respecto a la existencia o no de un trastorno de la personalidad Otra conclusión que se deriva del estudio es que la comparación entre los diagnósticos basados en las escalas del MCMI-II no ofrece diferencias significativas en las medidas del WCST. Westen. 69 . Esta característica guarda una estrecha relación con el propio trastorno de personalidad obsesivo-compulsivo. No obstante. evidentemente no garantizan su especificidad. Hardt y Hain. la escala relativa al trastorno de la personalidad paranoide fue el que asoció a mayor número de errores de perseveración. 1979). Abbruzzese. por otra parte. Battaglia y colaboradores concluyen que este instrumento es útil como un indicador del estado psicológico de la persona. 1 (2005) 65-71 entre las personas que han recibido trastorno de la personalidad de los controles normales. Wald g.

. Hamburger. Maier. G. Lenane. Hardt. Derivado de esta limitación. H. (1986). y Ford. Barcelona: Masson.. Franke. (1970). 38. FL: Academic Press. J. Archives of General Psychiatry. and psychotricism. FL: Psychological Assessment Resources. W.. R. Gray. R. J. Schizophrenia Research. y Keilp. es pertinente señalar que esta investigación tiene varias limitaciones... Edwards (Ed. M. Cloninger. K. D. 42. P. Thomas. genetics. Heaton.). S.: El Wisconsin Card Sorting Test en la detección de los trastornos de la personalidad A partir de estos hallazgos. LaCasse. R. (2001). J. K. Sin embargo el objetivo del trabajo era determinar si se podía establecer diferencias entre personalidades sanas y personalidades patológicas a través de un indicador neuropsicológico como es el WCST. The biological basis of personality.. J. y Berg... M. Test de Clasificación de Tarjetas de Wisconsin (2ª ed. Talley. S. 10. Eysenck. D. 6. M. A.). A behavioural analysis of degree or reinforcement and ease of shifting to new responses in a Weigl-type card sorting problem. y Hegyi. J... A. en el cual describe personalidades básicas y personalidades graves. Yeo. Cognitive slippage in schizotypic individuals. Hodde-Vargas. 39-45.. New York. Ventura y Colletti. Blais. E. A. W. A unified biosocial theory of personality and its role in the development of anxiety states. J. 243-249. 750-756. Cognitive functioning and anhedonia in subjects at risk for schizophrenia..Inda Caro. (1981). Breier. (1994). 267-226. Vaituzis. Gray. The biological bases of individual behavior (pp. Battaglia.. A. (1992).). Walker. Revised NEO Personality Inventory (NEO-PI-R) and NEO FiveFactor Inventory (NEO-FFI) Professional Manual. (1997). Costa. A. Ferri. A. Bihrle. 2002). Journal of Personality Disorders. (1948). S. Chelune. M. L. In J. para lo cual se tomó como información adicional el diagnóstico realizado por el clínico en consultas previas.. NY: Academic Press. The psychophysiological basis of introversion-extraversion: A modification of Eysenck's theory.. G. FL: Psychological Assessment Resources. A. Schizophrenia Bulletin. 8. R. 168-176. E. S. H. y Smeraldi. W. 189. Inc. Springfield. R. E. Abbruzzese. V. L. K. A. The psychophysiological basis of introversion-extraversion. Wisconsin Card Sorting Test manual. neuroticism. P.C. A psychometric evaluation of the DSM-IV personality disorder criteria.. K. G. J. J. E. (2000).. No obstante. C. C.. C. Eysenck. Psychiatric Developments. J. C. REFERENCIAS American Psychiatric Association. Kay. Schizophrenia Research. 53... también hay que resaltar que dentro del grupo con trastornos de la personalidad se encontraron personas con picos combinados en el resultado del test de Millon. 70 . C. y Scarone. T. 77-84. 14.. D. que impidió realizar comparaciones consistentes entre las diferentes categorías. y Curtiss. una de ellas es la diferencia de tamaño entre el grupo control y el experimental. Abbruzzese. C. Gooding. Battaglia. L. Executive functions in adolescents with schizotypal personality disorder. los resultados obtenidos se suman a las voces críticas respecto a la validez de constructo de los criterios diagnósticos actualmente utilizados. A. (1967). y Norman. 125-134. Bellodi. et al. A. Individual differences and psychopathology (pp. D. (1986). 3945. Brain anatomic magnetic resonance imaging in childhoodonset schizophrenia. Frazier. R. Impaired attention. 249-266. Maier. Diforio. Orlando. G. 13-30). 14(1). L. 11. J. (1994). (1996). Franke. K. (2001). (1995). McKenna.. Jacobsen. y Rapoport. B. y McCrae.. (1995). N. los autores consideraron un único diagnóstico. C. (1992). A. Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (4ª ed. En J. P. T. Para terminar. A. and the pathophysiology of schizophrenia. Vargas. Giedd. Journal of Nervous and Mental Disease. considerando este punto un aspecto crítico que se suma a la propia validez de la clasificación de los trastornos de la personalidad. 182-205). An assessment of the Wisconsin Card Sorting Test as an indicator of liability to schizophrenia. Kaysen. D. Psychophysiology and personality: Extraversion. L. M. IL: C. Wisconsin Card Sorting Test: An indicator of vulnerability to schizophrenia? Schizophrenia Research.. (1993). D. Journal of Experimental Psychology. (1972). Madrid: TEA Ediciones. (1994). el WCST es un instrumento que ha servido para explorar las funciones del lóbulo prefrontal y su relación con la vulnerabilidad a los trastornos del espectro esquizofrénico. Otro objetivo pendiente será el reagrupar los trastornos según el modelo de Millon. y Klingler.. Hain.. Behaviour Research and Therapy.. M. J. Albus. 617-624. C.). L. T. An assessment of the Wisconsin Card Sorting Test as an indicator of liability to schizophrenia. Tallent. Odessa. C. 20. 3. G. K. Ferri. 31-46. Rajapakse. M. M. Schizophrenia Research. y Kestler. S. Brooks. J. y Hain. Grant. Journal of the Cornblatt. Lencz. así como el limitado número de sujetos con diagnóstico de trastorno de la personalidad. Scarone. evaluando la personalidad desde una óptica puramente psicométrica. Odessa. A.. Gordon. J. Neuropsychophysiological study of children at risk for schizophrenia: A preliminary report. Raine y colaboradores encontraron un menor volumen de masa gris en el lóbulo prefrontal y peor ejecución en el WCST y un CPT (Continuous Performance Test) en personas con un diagnóstico de trastorno de la personalidad esquizotípico o de trastorno de la personalidad paranoide (Raine. R. Schizophrenia Research. Heaton. Gray (Ed... Hendren. L. Yaralian. 404-411. J.

Psychiatry Research. C. G.Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical And Health Psychology. S. 252-257. 1 (2005) 65-71 Posner. Biological Psychiatry. Andreasen.. Wiebe. N. M. P.. NeuroScan (1995). (2002). P. T. Classification of personality disorders. R. J. M. Temperament and the structure of personality disorder symptoms. Personality and personality disorder: Current issues and directions. (2001). Assessment of essential components of schizotypy using neurocognitive measures. y Joyce. P. y Barret. M. Madrid: TEA Ediciones. A. M. T. Harvey. L. Voglmaier. Gold. R. 163-167. W. Schizophrenia Research. 34-43. 104. Neurophysiological endophenotypes in early detection of schizophrenia. D. P. P.). Cognitive and brain function in schizotypal personality disorder. y Ponto. 156. P. N. Seidman.. 814-821. T. (1997). L. Washington. DC: American Psychological Association. Siever. 28. y Buchsbaum. B. D. Kwapil. American Academy of Child and Adolescent Psychiatry. T. (1999). J. L. (1988). 211-224). M. 107. Early clinical intervention and prevention in schizophrenia (pp. Lencz. Duly. Bihrle. M. Archives of General Psychiatry.. Zimmerman. Asymmetries in hemispheric control of attention in schizophrenia. Inc. D. On modeling personality disorders: Are personality style and disordered functioning independent or interdependent constructs? Journal of Nervous and Mental Disease. C. y McCarley. (1998). (1996).. 125-129. Terrence. Tyrer. New York: Guilford Press. Andreasen. S. Watkins. M. British Journal of Psychiatry. y Besteiro-González. 215-221. J. R. Johnson. American Journal of Psychiatry. Myles-Worsley. 54. Foussard. Inda-Caro. y Boles Ponto. Cerebral blood flow and personality: A positron emission tomography study. Divergences between clinical and research methods for assessing personality disorders: Implications for research and the evolution of axis II. Archives of General Psychiatry... 186. 30. USA: NeuroScan Technical Support. 11. J. NJ: Humana Press. A. 154.. Inventario Clínico Multiaxial de Millon (II): MCMI-II. S. Gold. (2004). Reiman. Hichwa. Wilhelm. Journal of Personality Disorders. 157-167. E.. P. Parker. A. Parker. P. Laurent. Mitchell. 156(2). M. Wiebe. M. M. G. Dalery. Lemos-Giráldez. J. D. J. Tyrer. Schizophrenia Bulletin. Diagnosing personality disorders: A review of issues and research methods. y d'Amato.. Westen. (2000).. (2000). En M. J. 252-257. O'Connor. A. Hegley. 3-16. Mulder. L. Ventura. N. Goodman.. S. Zuckerman. Journal of Abnormal Psychology. and border issues. Roussos. (1990). Koenigsberg. 45. G. R. D. Widiger. P. Current Opinion in Psychiatry. A. Psychological Medicine. 99-106. P. 895-903. (1995). J.. L.0). 34. LaCasse. J. measurement.. 7 (Suppl. Mingat. A test of models of personality disorder configuration. K. J. (1993).). 40. 165-172. The DSM-IV personality disorders (pp. (1999). Cerebral Blood Flow and Personality: A Positron Emission Tomography Study. 1284-1291.. J. (1998). 51. Salisbury.. Raine. 133-144.. (1997). Vulnerability to psychopathology: A biosocial model. J. S. Facilitation of word recognition by semantic priming in schizophrenia. S. (2002). y Chapman. Totowa. López-Rodrigo. WCST performance and schizotypal features in the first-degree relatives of patients with schizophrenia. F. 135. M. y Dhawan. R. y Alexander. D. (1998). 709-715. M. J. Yaralian. V.. L. 1). Personality disorders as alien territory: Classification. 27. El Paso. T.. P. F.. G. American Journal of Psychiatry... 99. (1997). Psychology in Spain. P. Murry.. Hichwa. Boccara. y Colletti.. Millon. P. Pardo. Journal of Abnormal Psychology. Johnson.... Parker. M. W... 29-44). I. L. T. 183-194. Laruelle. Topographic abnormalities of P300 in schizotypal personality disorder. L.. Chapman.. H. (1999). L. R. M. Validation strategies for the personality disorders. 4. Are personality disorders well classified in DSM-IV? En W. Watkins. E. (1979).. (1994). STIM (Version 2. Psychological Medicine. Tsuang (Ed.. A.. American Journal of Psychiatry. D. 501-513. S. y Dyce. T. M. B. G. Texas..... Livesley (Ed. Prefrontal structural and functional deficits in schizotypal personality disorder. Austin.. D. L.. Paíno-Piñeiro.. y Hadzi-Pavlovic. 71 . Mitropoulou. L. 1-9. Abi-Dargham. 225-245. J.

resultados.es Una vez recibido el trabajo original se le enviará. Este último medio se utilizará con el fin de abreviar los trámites de publicación en caso de ser aceptado finalmente el trabajo. Las opiniones y datos vertidos en los trabajos son responsabilidad exclusiva de los autores. sin sangrías ni saltos de página. Los artículos estarán escritos en inglés o castellano. etc. La estructura o apartados que deben contener los trabajos se encuentran expuestos en las normas . casos clínicos. Normas generales de envío. Por tanto. no se admitirán aquellos ya publicados o presentados al mismo tiempo en otra revista. incluyendo teléfono y e-mail. Estos últimos serán traducidos al inglés en caso de ser aceptados para su publicación. Por tanto. En la tercera página se incluirá el resumen en castellano y las palabras clave correspondientes. Evaluación y Tratamiento Psicológicos. junto con las palabras clave (máximo cinco). Evaluación y Tratamiento Psicológicos de la Universidad de Sevilla e intenta recoger todas aquellas aportaciones científicas que desde la Psicología Clínica y de la Salud puedan ser de interés para los profesionales y científicos dedicados al estudio del comportamiento humano. comentarios de trabajos de investigación. sin el nombre de los autores. método.Normas de publicación 73 Normas para la publicación de trabajos en Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical and Health Psychology Generales: El Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical and Health Psychology es una revista editada por el Departamento de Personalidad. Los trabajos se mandarán a la dirección siguiente: Departamento de Personalidad. así como las aportaciones teóricas.] aparecerá reflejado). Nombre y apellidos de los autores y grado o cualificación profesional y/o académica. Asimismo se entiende que todas las personas que firman el trabajo han dado su conformidad para la valoración y difusión del mismo. del autor con el que la revista deberá mantener la correspondencia. estructura y presentación: Los trabajos originales serán enviados al Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical and Health Psychology por correo ordinario (adjuntando original y tres copias) y electrónico (incluyendo los archivos del trabajo mediante un procesador de texto compatible y especificando en el e-mail el título/s del/os archivo/s que se adjuntan. es deseo de la revista admitir y publicar trabajos empíricos sobre cualquier aspecto relevante del área de conocimiento de Personalidad. Todos los artículos remitidos indicarán en su primera página: Título del trabajo en inglés y castellano. En la cuarta página se volverá a poner el título del artículo. al autor principal acuse de recibo del mismo en el mínimo plazo posible. Evaluación y Tratamiento Psicológicos de la Universidad de Sevilla que es el que edita y que podrá imprimir y reproducir por cualquier forma y medios los trabajos presentados y aceptados. En la segunda página irá el resumen del trabajo en inglés que tendrá una extensión máxima de 175 palabras (cada apartado [objetivos. y se desarrollará el texto del trabajo. así como el procesador de texto empleado). Evaluación y Tratamiento Psicológicos Facultad de Psicología de la Universidad de Sevilla C/ Camilo José Cela s/n 41018 – SEVILLA La dirección de correo electrónico de la revista es: anuarioclin@us. con texto a una sola cara y con las páginas numeradas consecutivamente. los autores transferirán los derechos de copyright al Departamento de Personalidad. Una vez aceptados los mismos. revisiones de libros o cualquier otro tipo de trabajo considerado relevante y/o de gran aportación y repercusión para el campo científico que nos ocupa. Dirección completa. Los trabajos que se envíen a la revista deben ser originales e inéditos. Los trabajos tendrán una extensión máxima de 25 – 35 páginas (ver excepciones en los apartados correspondientes a las normas específicas de trabajos teóricos y casos clínicos) escritas a doble espacio (tamaño DIN A-4). vía e-mail. Todos los trabajos publicados seguirán los criterios aceptados de ética y deontología profesional.

. Vollrath y Torgersen. A. Bouchard.).). cada una en hojas aparte.ej. E.. (año). E. David y Suls. Comp. Zarit y Zarit. Madrid: Siglo XXI. Todas las citas que aparezcan en el trabajo deben estar presentes en la lista de referencias y todas las referencias deben ser citadas en el texto.. El formato de las publicaciones no periódicas será: Autor. A factor analytically derived measure of coping: the Coping Strategy Indicator.ej. ordenados alfabéticamente. Bilbao: Descleé de Brower.." y el año de publicación desde la primera vez que aparece en el texto. Ed.. . Estrés y emoción. (1990). volumen. J.. la letra itálica comprenderá desde el título de la revista hasta el número del volumen (incluidas las comas antes y después del número del volumen). Journal of Personality and Social Psychology. Compiladores o Coordinadores (Dir.. 121. Las citas se insertarán en el texto (nunca a pie de página). (año).M. podemos distinguir tres tipos de aferencias sensoriales en las cefaleas. figuras. Los apellidos de los autores deben escribirse en minúsculas excepto la primera letra. 1996). J.Como mencionamos anteriormente. numeradas correlativamente.: Rodríguez. Los trabajos que incluyan tablas e ilustraciones (gráficos. Si el apellido del autor forma parte de la narrativa se incluirá solamente el año de publicación del artículo entre paréntesis (p. etc. S.. L. 2001. en las citas subsiguientes del mismo trabajo se escribirá solamente el apellido del primer autor seguido de la frase "et al.ej. y acompañadas de encabezado con el número de la misma y título que permita identificar claramente su contenido. a menos que sean necesarias para distinguir dos autores con un mismo apellido (Ejemplo: J.como afirma McAdams (1995.. (2000). En el caso de capítulos de libros el formato deberá ser: Autor. 59 (5). La lista de referencias bibliográficas aparecerá en página nueva.). número. Manejo e implicaciones en nuestra salud. En Directores. G. en el caso de revistas. Título de la obra. teórica (ver puntos 15 a 17) o casos clínicos (ver puntos 18 a 21). 1982). Deberá sangrarse la segunda línea de cada entrada en la lista a cinco espacios (una sangría). Si el apellido y fecha de publicación no forman parte de la narrativa del texto se incluirán entre paréntesis ambos elementos separados por una coma (p. No se especificarán las iniciales de los nombres. López y Pastor (1992) adaptaron el cuestionario…. Si un trabajo tiene tres. 1997b. 2003.) deberán presentarlas separadas del texto. A. Caballo (Eds. A. A. 417-436. (1992) adaptaron el cuestionario…. 1997c).. 1066-1074. Si un trabajo se compone de seis o más autores se citará solamente el apellido del primer autor seguido por la frase "et al. Ferguson. El formato de las publicaciones periódicas deberá ser el siguiente: Autor. 2000)…).Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical and Health Psychology 74 específicas de cada tipo de publicación: empírica (ver punto 14).ej. Terol. 1999. Por ejemplo: Sánchez-Cánovas. y Taylor. Título del artículo. Por ejemplo: Aspinwall. Evaluación de las estrategias de afrontamiento. 2004. Si existen varias citas del mismo autor se indicará el apellido y los años de los diferentes trabajos separados por comas y acompañados de una letra en el caso de que sean de un mismo año (p. (1997). Lazarus. J. Título del trabajo citado. Lugar de publicación: Editorial.ej.. A. Guillemette y Landry-Léger.ej.: Podemos distinguir tres tipos de aferencias sensoriales en las cefaleas (Olesen.). (Orig. Rodríguez et al. Por ejemplo: Miró. o Coord." y el año de publicación (p.. en orden alfabético por apellido del autor y las iniciales de su nombre de pila. Buela-Casal y V. H.).: Folkman y Moskowitz (2004) revisaron la situación de la investigación de las estrategias de afrontamiento. 1991). Lugar de publicación: Editorial. Dolor crónico.). R.: …es absurdo disociar las estrategias de afrontamiento de la personalidad de quien las utiliza (Bouchard. Editores. Los títulos de revistas o de libros se escribirán en letra itálica. En el texto se indicará el lugar deseado y aproximado para situar las tablas y/o ilustraciones. Bilbao: Desclée de Brouwer.). Si un trabajo tiene dos autores se citarán los dos apellidos cada vez que la referencia aparezca en el texto (p. cuatro o cinco autores se citarán todos la primera vez que aparezca la referencia en el texto. páginas. S.. En G.. Título del libro (páginas).. Por ejemplo: Amirkhan. al final del trabajo. A. Procedimientos de evaluación e intervención psicológica. (2003). Se dejará un solo espacio después de cada signo de puntuación. Manual de Psicología Clínica Aplicada (pp 247-270). Título de la revista. Psicológica Bulletin. los apellidos y respectivos años de publicación separados por un punto y coma dentro del mismo paréntesis (p. Si se citan dos o más obras por diferentes autores en una misma referencia se escribirán. A stitch in time: self-regulation and proactive coping. 1997a.: Según Olesen (1991). (1991). Las tablas deben ser simples según las normas y estilo de la APA y no deben incluir líneas verticales. (año).

(Fecha de publicación o revisión de la página. Comunicación presentada en el III Congreso Internacional de Psicología de la Salud.uv. Normas específicas para la exposición de casos clínicos: En esta sección se recogerá la descripción de uno o más casos clínicos que. el título del recurso. Las referencias a recursos electrónicos deberán proveer al menos. fecha de publicación o fecha de acceso. Seguirán un orden lógico. al igual que todos los demás. si está disponible). En caso de duda sobre otras normas de publicación no recogidas anteriormente. podrán seguir las siguientes estructuras: Encuadre teórico O bien: Participantes Procedimientos de evaluación a) Introducción b) Descripción del/os caso/s clínico/s c) Discusión . La extensión máxima de todo el trabajo será de 10 páginas y la estructura a seguir será la siguiente: Introducción y tesis (aspecto que se quiere exponer o defender) Discusión Conclusiones (breves y delimitadas de forma clara). Por ejemplo. Los artículos de esta sección llevarán. El formato básico será: Autor de la página. (2003.es/sanzol. Sanzol. el título de la comunicación en cursiva. Recuperado el 12 de mayo de 2004. supongan una aportación y/o repercusión importante al conocimiento del proceso analizado. de (URL-dirección).) que representen aportaciones destacadas acerca de los diferentes contenidos que aborda. A. una presentación clara y estructurada que seguirá el siguiente orden: Introducción y justificación del trabajo Objetivos e hipótesis Método: participantes. etc. sistémica.personal. materiales y/o instrumentos y procedimiento Resultados Discusión Conclusiones Referencias Normas específicas para los trabajos de carácter teórico: La revista Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical and Health Psychology recoge artículos teóricos desde diferentes perspectivas (cognitiva.Normas de publicación 75 Las comunicaciones a congresos seguirán el formato: Autor/es seguido del Año y el Mes entre paréntesis. Referencias (hasta un máximo de 20). dinámica. Personalidad y afrontamiento de enfermedades crónicas. Por ejemplo. Soledad en el anciano. diseño. por sus peculiaridades. Sevilla. variables y condiciones de control. España. el nombre del congreso y la ciudad donde se celebró. Título de la página o lugar. mayo). conductual. En la medida que sea posible. (2001). J. Normas específicas para los trabajos de carácter empírico: Los artículos de esta sección serán aportaciones relevantes en el ámbito de la Psicología Clínica y de la Salud. Los artículos de esta sección además de llevar un orden coherente y una presentación clara. Expresarán una justificación de la relevancia del tema a tratar (en la introducción del trabajo) y una aportación expresa de carácter práctico para que el profesional obtenga una referencia de naturaleza aplicada (con independencia de la línea teórica de la que proceda) del tema a tratar (en la discusión del mismo). se deberán seguir los criterios establecidos en la quinta edición del Publication Manual of the American Psychological Association (2001). Recuperado (Fecha de acceso). debe aparecer el autor del recurso. un orden coherente y una presentación clara y estructurada. de http://www. y la dirección (URL) del recurso en el Web. Beixo.

Dicha valoración será remitida por la dirección al autor en un plazo máximo de tres meses. En cualquier caso. quienes informarán a la dirección de la revista de la valoración y posibles modificaciones a realizar en el mismo. pero se encuentren aceptados. mientras tanto engrosarán el listado de artículos aceptados y pendientes de publicación.Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical and Health Psychology Tratamiento Resultados Referencias 76 d) Referencias La extensión máxima de todo el trabajo será de 5-20 páginas y las referencias bibliográficas no excederán de 20. modificado (si es el caso). Los artículos que no cumplan las normas establecidas o que no sean aceptados para su publicación no serán sometidos a revisión ni serán devueltos a los autores. En cualquier caso. la decisión final de publicar o no un artículo. Revisión y Publicación de los trabajos: Los trabajos que cumplan las normas expuestas anteriormente. Los artículos que no aparezcan en el último número de la revista. la fecha y el número de la revista en que será publicado el trabajo. aunque sí se notificarán los motivos de exclusión. serán revisados anónimamente por expertos en el tema tratado. revisado y aceptado definitivamente el artículo. Una vez valorado. a la dirección de la revista. El envío de un artículo a la revista Anuario de Psicología Clínica y de la Salud / Annuary of Clinical and Health Psychology supondrá la aceptación de todas las normas anteriores por parte de los autores del trabajo original presentado. serán publicados en las próximas ediciones. En la descripción de los casos nunca se utilizarán ni los nombres ni las iniciales reales de los pacientes sobre los que se ha realizado el estudio motivo de publicación. . la revista se reserva el derecho a introducir las modificaciones que considere oportunas para el cumplimiento de las normas establecidas. se determinará por parte de la dirección la publicación del artículo y se comunicará al autor principal. corresponde en última instancia.