4.2.- JEAN CLAUDE GARCÍAS.

“La escuela de Arte de Glasgow, o la maravilla de Renfrew street”,
Mackintosh, Madrid, Akal, 2000, pp. 53-62.
La escuela de arte ocupa un lugar muy particular en la obra de Mackintosh y en la historia de la arquitectura europea. A
diferencia de lo que ha ocurrido con los menores arreglos de gabinetes o de salones de té debidos a Mackintosh,
abundantemente publicados en la prensa especializada de los años del cambio de siglo y generalmente saqueados en los
años treinta, la escuela de Renfrew Street ha sido prácticamente sustraída a la reflexión hasta los años cincuenta y,
contradictoriamente, ha llegado a nosotros casi intacta. Obra mayor del único artista británico considerado como
precursor de la modernidad, fue descrita en su tiempo como “demasiado avanzada”, olvidada en el período de
entreguerras y recientemente elevada de nuevo a la cumbre. No hay más que ver las procesiones de turistas que, en
actitud de recogimiento, visitan sus menores rincones acariciando el enlucido de los muros como en una villa
palladiana. Es cierto que este edificio misterioso desprende todavía hoy la impresión de una duda entre lo antiguo y lo
nuevo, entre la racionalidad constructiva y la mística céltica, entre el funcionalismo pedagógico y el subjetivismo Art
Nouveau. Hay quien ha visto en él, incluso, una Sagrada Familia de las brumas del norte. Pero hay que describir su
origen y su programa.
Tradicionalmente acomplejada ante su gran rival, Edimburgo, la ciudad de Glasgow parece haber desarrollado a finales
del siglo XIX una ambición cultural a la altura de su poderío industrial. La comparación con los Estados Unidos surge
de manera natural en la pluma de los escoceses críticos:
“No se puede comprender a Glasgow si no se piensa que es una ciudad que ha accedido a la riqueza con una rapidez
fulminante. A menudo nos quejamos de una manera general de que las capacidades de invención sobrepasan a las
capacidades de que dispone el hombre para adaptarse a tales invenciones y hacer buen uso de las mismas. En una
ciudad en pleno crecimiento, ocurre lo mismo con la riqueza: algunos se hacen muy ricos muy deprisa, sin tener la idea
del modo en que gastar su dinero, aunque fuera con un gusto ordinario y de manera egoísta. Parece que eso es lo que
ha ocurrido en los Estados Unidos a gran escala antes de la depresión. Y, con su mezcla de riqueza y mal gusto, la
burguesía de Glasgow hace pensar mucho en los Estados Unidos”.
Ciudad de nuevos ricos, sin tradición universitaria ni artística. Glasgow no podía contar a finales de siglo más que con
una inversión filantrópica masiva e inconsciente en el campo del arte: reclutamiento en el exterior de la primera
generación de cuadros artísticos, formación de cuadros locales, obras en el mercado europeo y japonés, creación del
museo de Kelvingrove... La antigua “escuela de arte” de la ciudad y la personalidad del rector, Francis “Fra” Newbery,
iban a jugar un considerable papel de esta ofensiva cultural. La Glasgow School of Art era originalmente una escuela
técnica de diseño que formaba a los “artesanos de arte”: artesanos del hierro, bordadoras, decoradores, ebanistas y
delineantes de arquitectura, como Mackintosh y MacNair. Con el nombramiento de Newbery como Director en 1885, la
escuela se intelectualiza y cambia parcialmente de naturaleza. La elevación social de su enseñanza y de su
reclutamiento -sobre todo de jóvenes de buena familia, las llamadas lady artists- queda simbolizada por la construcción
de los nuevos locales proyectados por Mackintosh. La construcción de los mismos se realiza en dos etapas, de 1897 a
1899 y de 1907 a 1909, en gran parte bajo el impulso de Newbery, de quien Mackintosh había sido alumno en la antigua
escuela de arte.
La trayectoria de Newbery (1853-1946) es ejemplar a propósito de las posibilidades de ascenso social mediante el
“arte” que posibilitaba la sociedad victoriana. Hijo de un zapatero de Devon, dotado para el dibujo, estudia en South
Kensington en Londres (convertido después en el Victoria and Albert Museum). Profesor de dibujo en diversos
establecimientos de carácter técnico, enseña posteriormente en South Kensington, y en 1885, a la edad de 32 años,
obtiene el codiciado puesto de director de la escuela de arte y academia Haldane (por el nombre de un benefactor local).
La escuela figura en el tercer lugar del palmarés de provincias, después de Lambeth y Birmingham. Es evidente que
Newbery introduce en Glasgow un espíritu nuevo: pintor pompier menor, viste largas capas negras y se hace llamar
“Fra”, como Gran Angelico para remarcar su pertenencia a la comunidad artística europea. En 1889 se casa con una de
sus estudiantes del curso de bordado, Jessie Rowat, quien, convertida a su vez en profesora, desarrollará toda una teoría
sobre la originalidad de la invención y en contra de los puntos de bordado tradicionales, demasiado complicados. Jessie
organiza en la escuela veladas a las que los “cuatro” son regularmente invitados y que a veces son en honor
personalidades extranjeras como Hoffman, Olbrich o Wagner. Director activo, Newbery trata de reconciliar las
aspiraciones utilitaristas de la ciudad y las ambiciones más “desinteresadas” de su grupo. Su informe de las actividades
de 1896 plantea el problema con bastante claridad:
“Corresponde a la ciudad de Glasgow decir lo que busca el público industrial y esteta... Y a la escuela de arte
adaptarse a estas exigencias, pero sin poner en peligro su fidelidad hacia el Departamento de South Kensington. El
verdadero problema es hacer a la escuela útil y permitir al público servirse de ella”.
Se puede decir, por tanto, de Newbery que creó en torno a sí el microclima artístico del que surgió la Spook School, o
“escuela de los octoplasmas”, Fue él también quien impuso a Mackintosh como arquitecto de la nueva escuela, y es esta
doble razón la que ha hecho que la historia del arte conserve su nombre. Afectado por una misteriosa “enfermedad de
nervios”, dimite y se retira en 1917.
1

Las ventanas metálicas de pequeñas divisiones rectangulares. para inspirarse en sus soluciones. dos para las “antigüedades”. Reune 14. tres fachadas netamente diferenciadas a la calle: al norte. y. en tanto que en el pabellón central se aloja un pequeño museo. cuyo acceso está “prohibido sin autorización”. Tres principios parecen haber guiado la reflexión de Mackintosh y de Newbery. el infatigable Newbery lanza en 1895 una suscripción pública para la construcción de los nuevos locales. además. Mackintosh renueva el motivo popular de la verja de entrada mediante haces de tulipanes metálicos de los que surgen ocho motivos heráldicos japoneses diferentes. hubieran lanzado sus escalas. inspiradas en las aberturas vernáculas escocesas y que son la marca de fábrica de Mackintosh. Las rejas del patio inglés se encuentran claramente enraizadas en la tradición escocesa de los barrotes que defendían las ventanas. soldaduras e hierro forjado se encuentran en el origen mismo de la riqueza de la ciudad. al oeste el anfiteatro y al este y al sur la biblioteca. una tiendo y un despacho. construir en dos etapas. para gran escándalo de los concursantes derrotados. remiten también a los motivos mon y a la firma que Frank Lloyd Wright había tomado de los mismos y anuncian. la biblioteca y el despacho de Newbery en el eje. modernos asediadores. El conjunto está dotado de iluminación eléctrica y se calienta y ventila mediante un ingenioso sistema que prefigura el aire acondicionado. 2 . El ala este contiene una sala de design y de “modelo en vivo” y el ala oeste la célebre biblioteca sobre dos niveles. Con sus extremos retorcidos como empuñaduras de espada (la claymore escocesa). dar de la escuela una imagen más cultural que técnica multiplicando los estudios de artistas en detrimento de los talleres o insistiendo en la decoración exterior “japonesista”. finalmente. estudios y talleres en cuatro pisos que resultan tratados exteriormente como dos pisos solamente. tradicionales. conocidos como escudos mon. en la primera planta. la sala de “desnudo”. el piso noble. pues. sobre la calle y orientada al norte. y dos acantilados de piedra vertiginosos a este y oeste. las clases de “ornamento elemental”. el de la iluminación eléctrica. y la cuarta de ladrillo enlucido. dotadas de iluminación eléctrica. además del museo. sobre todo. por los motivos Art Nouveau que marcan la entrada y. El director y arquitecto visitarán las escuelas profesionales (craft schools) de Londres y de Birmingham. pero mostrando una clara expresión de la finalidad escolar del edificio. El programa y la opción tomada siguen siendo. Mackintosh no podía sino alinearlos sobre la fachada principal de Sauchiehall Street. A estas premisas ideológico-técnicas semiconscientes hay que añadir la fortísima determinación que impone el solar. la fachada se relaciona con el estilo “baronial” escocés. y cerca de 50 metros cuadrados en el piso superior (veinte paneles). contiene todas las aulas. con una distribución regular de huecos. aunque tratados con un manierismo perverso. enteramente debido a Mackintosh. un largo rectángulo. el obsesivo trabajo sobre el cuadrado que Mackintosh desarrollará enseguida para su mobiliario. Las tres caras que dan a la calle son de granito gris amarillento local. El proyecto del estudio de Honeyman y Keppie. abejorros o escarabajos. cuadrados horadados por cuatro cuadrados. Por esa misma época encontramos también en Hoffman y en Loos toda esa reflexión sobre el horadamiento y la disposición aparentemente contradictoria de los huecos. son las ménsulas de hierro forjado de la fachada.10 m. en diez paneles rectangulares a 2. tres salas de examen. puesto que las 14. La fachada oeste. cuatro de “modelo en vivo”. En primer lugar. de “naturaleza muerta elemental”. como en las universidades o las escuelas de arte tradicionales. marca un profundo cambio en el estilo de Mackintosh: conservado aún su aspecto macizo de torreón medieval. la profundidad de los talleres sobre la calle. pero en los cuales podemos ver también a las criaturas voladoras estilizadas tan apreciadas en el Art Nouveau: murciélagos. con un fuerte declive hacia el sur y limitado al este y al oeste por dos calles secundarias extremadamente empinadas. La disposición por niveles es todavía más reveladora de las jerarquías socio-culturales de la época: en la planta baja. pero algunos talleres y el despacho del director incluyen todavía chimeneas. La escuela forma esquemáticamente una E cuya barra principal. por la utilización maniática del hierro forjado. libélulas. ciertamente. un largo rectángulo estrecho con orientación este-oeste sobre el lado sur de la calle de acceso principal. Las vueltas de ángulo se dejan simplemente desnudas sobre tres pisos. como murallas que revelan. una inmensa sala de bordado. se encuentran simbólicamente dispuestas en mezzanina. con huecos irregularmente distribuidos en sus siete pisos y mostrando una evocación irresistible de las fortalezas escocesas medievales. como los estudios de una escuela de arte deben estar abiertos al norte. con sus torretas. Terminada en 1899. y la galería de la biblioteca. pináculos y troneras. Los modillones mismos. en un buen barrio de Glasgow.La historia del proyecto es relativamente simple. en consecuencia. Más asombrosas aún. El edificio iba a presentar. Y.000 libras reunidas no bastaban para la realización del conjunto del programa. de estilo Art Nouveau. en la que se conservan los volúmenes más raros. una logia conocida como “el gallinero” y un invernadero. Los grandes estudios situados al norte resultan iluminados por una ventana de nuevo tipo: más de 22 metros cuadrados de vidriera en la planta baja. señalan al norte la entrada y la dirección. Después de que un filántropo donara a la escuela de arte un terreno en la Sauchiehall Street. La austeridad de la fachada norte se ve aligerada por una cierta asimetría. seis talleres. y típicas del estilo cinta de Mackintosh. aparece como desgarrada por la tripe fila de ventanas de la biblioteca. se encuentran salas de design. Los materiales son también simples y tradicionales. atirantan los marcos de las grandes ventanas de los estudios y sostienen los modillones de hierro sobre los cuales Mackintosh había pensado colocar matacanes inamovibles de tipo medieval. resulta vencedor gracias al apoyo de Newbery. pero el cuarto con relación al nivel más bajo del terreno.000 libras y convoca el proyecto a concurso entre 12 equipos de arquitectos.10 por 1. el el segundo piso visto desde la calle. en segundo lugar. Pero evocan también la habilidad de los millares de obreros metalúrgicos de los astilleros de Glasgow: remaches. diez años posterior. finalmente. donde los encargados de limpiar el vidrio. sobre todo. prever la ocupación de los locales por la tarde e intentar solucionar el gran problema arquitectónico de la época. Sauchiehall Street.

los dinteles o el tablero de los estantes. Lo que buscaba era. Construida diez años después de la fachada norte. 3 . Se desarrolla en planta cuadrada (9. dejando caer un panel de cada dos un elemento colgante perforado y esculpido a la escandinava. Mackintosh la hace retroceder un metro sobre vigas que abrazan los pilares en forma de sandwich. con más referencias japonizantes y algunos préstamos Wright. intelectualizar y aburguesar la escuela técnica de arte en la que se había formado. Un sutil trabajo de decoración queda expresado en fachada mediante el abultamiento del nicho destinado al despacho del director. reinterpretan al mismo tiempo a las troneras medievales y a las estrechas bowwindows georgianas: Mackintosh sitúan el marco en la parte exterior del muro. que soportan un techo de casetones. de la chimenea y de los armarios. Estas últimas conjugan la robusta tradición medieval de los candelabros suspendidos de cadenas y la sutileza. El despacho de Newbery sigue siendo todavía uno de esos interiores blancos que hicieron la reputación de Mackintosh. Parece haber sufrido el tratamiento que habitualmente se ha reservado a los interiores de Mackintosh en Glosgow: moqueta inmaculada. En lugar de llevar la galería hasta los mismos pilares. Las grandes líneas sinuosas del Art Nouveau aparentemente han desaparecido.Las piezas más notables de la primera campaña de construcción son. más que hacer entrar a la fuerza a este edificio en un esquema teleológico que conduce a la modernidad. la sala del consejo y el despacho de Newbery. muros de un blanco níveo sobre los que destacan los muebles de roble oscuro: toda una puesta en escena más austera aún de lo que hubiera podido soñar Mackintosh. Y ciertamente. Pero. El cuadrado de la planta queda subdividido en tres rectángulos o naves por dos filas de cuatro pilares de pino de Escocia de seis metros de altura. mediante profundos vanos. Las vigas metálicas del techo están también lacadas en blanco. la obra maestra de Mackintosh. sin lugar a dudas. A Mackintosh apenas le preocupaba “hacerse el moderno” o conducirse como “pionero”. La fluidez del espacio queda subrayada en él por la interpenetración del tipo “barroco” del vano. Las estanterías protegidas por vidrios que corren alrededor de la estancia. esta pieza servía de estudio de pintura a principios de siglo. Se ilumina al este y al sur.5 m) sobre dos pisos. las mesas. totalmente oriental de las pantallas a base de delgadas hojas de madera. en el trabajo de escultura de los chaflanes y de los elementos colgantes. A falta de espacio. planteando al nivel del suelo una abertura de tipo tradicional y en el techo una “rejilla” pintada de blanco y destinada a reflejar la escasa luz escocesa. esta habitación sirve de sala de exposición para los muebles diseñados por el arquitecto. Queda así subrayado este método “nórdico” de construcción y las verticales resultan igualmente acentuadas. lo mismo que las célebres lámparas. no es casual que la biblioteca sea una obra maestra en el interior de la obra maestra. “Llena” cursiosamente el vacío así formado con tres balaustres de sección cuadrada cortados de manera regular en chaflán y coloreados. del techo. las sillas y los ficheros fueron todos diseñados por Mackintosh. y está enteramente tratada en madera. Cinco veces más altas que anchas. El balcón de la galería está tratado a base de paneles de madera maciza. La primera se ilumina a través de cuatro altas ventanas abiertas frente por frente en los muros este y oeste.5 x 9. esencialmente. pero Mackintosh multiplica las curvas casi invisibles: en la baranda de apoyo de la galería. Pocos interiores de la Belle Epoque manifiestan tal virtuosismo en el tratamiento de las referencias histórico-ideológicas. lo que importa es destacar los componentes socio-culturales de su creación. la biblioteca es más geométrica y austera. La escuela de arte es. Conocida hoy día como Mackintosh room. en la utilización de materiales o en la manipulación sutil del espacio. como la crítica no ha dejado de repetir. como el hall o sala común de los castillos escoceses. sin duda alguna.