2007

Apoyos y actuaciones de la
democracia: teorías y medidas

Prof. Luis E. Madueño
Centro de Investigaciones de
Política Comparada. Facultad
de Derecho. Universidad de los
Andes
13/07/2007

2

Tabla de contenido
Introducción.....................................................................................................................3
1.-Antecedentes de análisis empírico sobre la Legitimidad: Unidimensionlidad o
multidimensionlidad ........................................................................................................9
2.-Apoyos y actuaciones de la democracia: teorías y medidas ........................................15
1.-Teorías y medidas. .....................................................................................................15
3.-Apoyo a los principios de la democracia ....................................................................17
4.- La identificación del síndrome autoritario: La tesis de Richard Rose.........................20
5.- La tesis de Ronal Inglehart: ¿Qué tan sólido es el público que apoya a la democracia y
cómo podemos medirla? ................................................................................................23
6.-Apoyo a la actuación de la democracia.......................................................................26
7.-Teorías sobre los orígenes de la confianza: endógena y exógena ................................35
1.1.-Los teóricos de la cultura: ...................................................................................... 35
1.2.-Los teóricos institucionales: .................................................................................... 36

8.-Comparando las teorías de confianza política.............................................................38
6.1.- Hipótesis culturales .............................................................................................. 42
6.2.--Hipótesis institucionalista.................................................................................... 42

Conclusión.....................................................................................................................42
Bibliografía....................................................................................................................43

3

Introducción
En la literatura especializada sobre las actitudes hacia la democracia, son muchas
las preguntas que encontramos entorno a los problemas derivados de las cuestiones que
buscan explorar los contornos de las actitudes de apoyo a los gobiernos y al sistema
político. Por ejemplo, ¿en que medida importa la legitimidad? ¿Sabemos que las
dimensiones de la legitimidad existen en las mentes de los ciudadanos de algunos países?
¿Importa de hecho para un mundo político real que la legitimidad exista? ¿De que manera
impacta el panorama político de un nación? ¿Un declive observado en la legitimidad de
algunas sociedades políticas importa de hecho en términos de un efecto mensurable sobre
los ciudadanos y la sociedad? ¿La legitimidad afecta actitudes operativas críticas, tales
como de hecho los ciudadanos sustentarán o no las normas democráticas, en vez de
autoritarias?1 ¿Es la legitimidad un antídoto para frenar una respuesta antisistema? ¿Es la
indiferencia política una manifestación de falta de legitimidad? ¿Es una respuesta racional
la desconfianza hacia el pésimo desempeño de las instituciones, si es así, son los
ciudadanos capaces de diferenciar entre instituciones políticas y no políticas? ¿Siguiendo
el modelo de aprendizaje de toda la vida, es la identificación partidaria una constante que
marca las evaluaciones retrospectivas del resto de las instituciones? Para dar respuesta a
los problemas derivados, deben tomarse en cuenta, las orientaciones individuales hacia la
democracia, manifiestas en el comportamiento político y actitudes de los ciudadanos.
El primer trabajo teórico sobre la relación entre crisis económica y la estabilidad
de la democracia, aparece en el libro clásico El Hombre Político (1963), de Symour
Martin Lipset2. En este trabajo, Lipset planteó la tesis de que las crisis económicas no
están directamente relacionadas con la estabilidad política. Segúna este autor, el impacto
de las crisis económicas sobre la estabilidad está mediada por dos componentes de la
cultura política: efectividad y legitimación.
Más de una década después, David Easton3 (1979) acuño el término apoyo difuso
para referirse esencialmente a la valoración de la

democracia o su legitimidad,

introduciendo el concepto de apoyo específico que consiste, sea en el apoyo a los titulares
1

Cf. Mitchel A. Seligson, John A. Booth y Miguel Gómez B. 2006, p. 29, Vargas Cullell, 2006
Lipset, 1960,
3
David Easton, 1979
2

4

del poder, los políticos, o bien la satisfacción con los gobiernos, según sus resultados
políticos y económicos. De acuerdo con Easton, los ciudadanos distinguen
cuidadosamente entre apoyo específico y apoyo difuso.
Ciertamente, no son pocos los investigadores que sostiene el hecho de que la
satisfacción con el funcionamiento o desempeño de la democracia constituyen dos
indicadores adecuados y suficientes de apoyo al sistema4. Asimismo, dentro de esta
misma línea tales autores sostiene que el apoyo político y satisfacción son indicadores
equivalentes e intercambiables con medidas de legitimidad5, cuestionando la capacidad
que tienen los ciudadanos para distinguir entre estas dos dimensiones.
Otros enfoques, más economicistas, coincidien con las tesis anteriores, tal es el caso del
trabajo de Adam Przeworski6, para quien las crisis sociales y económicas poseen un
fuerte impacto en la composición de los sistemas de valores. No obstante, en los primeros
estudios empíricos de España, José Ramón Montero, Richard Gunther y Mariano Torcal7,
encontraron indicios firmes de que estas tres dimensiones- insatisfacción política,
indiferencia y legitimidad- son diferentes entre sí. Es el caso de unas cuantas democracias
europeas en las cuales, si bien es cierto que los niveles de apoyo de los ciudadanos a la
democracia -como ideal abstracto-, ciertamente gozan de buena salud, no podemos decir
lo mismo de los sentimientos de satisfacción con su funcionamiento. En tal sentido, los
altos índices de descontento político son atribuibles a la falta de correspondencia entre
funcionamiento, logros y expectativas de los ciudadanos, es decir, a la insatisfacción con
el funcionamiento de las instituciones de la democracia. Asimismo, algunas hipótesis,
formuladas alrededor de la estabilidad de la democracia giran en torno de circunstancias
tales como el éxito o fracaso de tales instituciones en garantizar un modelo económico de
crecimiento8 estable, atribuible a la eficiencia de los gobiernos y los actores políticos.
Otras hipótesis, por el contrario, se relacionan con los cambios culturales y las
crecientes oportunidades educativas que, como modos de socialización, han atenuado la
gravedad de los problemas de seguridad económica, política y militar, influyendo en las
4

Dieter Fuchs, Guidorossi e Palle Svensson, 1995, p. 330; Clark and Kornberg, 1992: Anderson and
Guillory, 1997.
5
Dieter Fuch y Hans Dieter KLingeman, 1995, p.425
6
Adam Prezworski, 1995 y 1998
7
José Ramón Montero, Richard Gunther y Mariano Torcal, 1998
8
Según Adam Przeworski (1995), para poder consolidarse, las instituciones democráticas deben proteger
todos los principales intereses en juego y generar a la vez resultados económicos. La durabilidad de las
nuevas democracias no dependerá sólo de su estructura institucional y de la ideología de las principales
fuerzas políticas, sino también en gran medida de su actuación económica (p. 326).

en la medida en que haya sido una experiencia de inestabilidad y desempeño mediocre por parte de los gobiernos de turno. un sistema político democrático “reúne ímpetu” y crea apoyos sociales (instituciones) para asegurar su permanencia11 de modo tal que. por el fracaso en el largo plazo del desempeño del régimen democrático. al menos en parte. Según Lipset. los partidos políticos 9 Cf. p. Desde esta perspectiva. el nivel de vida y el ambiente9. En este sentido. 1 10 . ¿Es importante cierto reservorio de legitimidad? De hecho algunos datos históricos como La Gran Depresión de los años treinta dejaron algunos efectos políticos. a diferencia de su carácter instrumental (eficacia). si el peso del pasado es negativo. El desplome de estas democracias estables se ha vinculado a un acentuado déficit de legitimidad política. 2001.5 actitudes de las generaciones anteriores. y se destaca todo un conjunto de problemas relacionados con la participación política. 1999. Según Nancy Bermeo. p. En una detallada investigación de las concepciones políticas de la Republica de Weimar. Por consiguiente. la República de Weimar tenía que ser incluida entre los sistemas políticos en los cuales la democracia se derrumbó en una crisis de rendimiento del sistema político debido a una insuficientemente desarrollada aceptación del mismo. 2000 11 Lipset. 26. Hacia 1938. veintiséis de veintiocho estados europeos eran democracias con formas de gobierno parlamentarias. la democracia como valor. Ronald Inglehart. 12 Nancy Bermeo. 1991. Richard Rose. Helge Pross llega a un resultado similar: “en las elecciones para el Reichstag de julio de 1932. En este sentido. que a su vez fue producida. Tanto Lipset como Easton en sus ya clásicos trabajos han argumentado que las democracias construyen su legitimidad a lo largo del tiempo mediante la superación de crisis y por medio igualmente de su desempeño efectivo. “en 1920. los acontecimientos históricos pueden dar cuenta de las posibilidades de persistencia o fracaso de la democracia frente al desencadenamiento de un proceso de cambio social. la democracia a partir de su desempeño crea un reservorio de legitimidad para sortear los tiempos de crisis. esta experiencia se convierte en una referencia para la evaluación del presente. resulta superior a la suma de actitudes de descontento político. las experiencias presentes y las expectativas futuras10. trece de estas 12 democracias se habían vuelto dictaduras” . 1960. Y es que el modelo de aprendizaje perpetuo puede integrar el pasado.

1978 “From Fragmented Party Democracy to Government by Emergency Decree and National Socialist Takeover: Germany” In Juan Linz y Alfred Stepan. cinismo o desconfianza política. más bien este fenómeno viene caracterizado por varios síntomas específicos. mientras que un 35% apoyaba un orden autoritario de derechas y otro 10%. países que estuvieron entre los más afectados por la Gran Depresión y el desplome de la bolsa de valores. ligeramente se relaciona con el sentimiento de rechazo o descontento (insatisfacción) de los ciudadanos con la democracia. se trata de un sentimiento general de alienación del sistema político. nunca fue puesta en cuestión por la gran mayoría de la ciudadanía15.UU. 2002b. p. No obstante. Para Seligson la forma de entender esto es señalando que estos sistemas políticos se habían desempeñado tan bien a lo largo de tanto tiempo que ellos habían acumulado cierto reservorio de legitimidad a los ojos de sus ciudadanos. Para Robert A. Otro conjunto de actitudes. The Breakdown. la estabilidad del sistema. mientras que el 10% restante se mostraba indeciso entre la democracia y el autoritarismo”14. se ha calculado que. parcialmente drenó este reservorio.R. conformando un síndrome que ha sido compartido como 13 Helge Pross. conjuntamente. Así pues. p.38.. 39. p. 21 ss Citado por Oscar W. creencia en que las elites políticas no les importa el bienestar de los otros ciudadanos. Si bien es cierto que la Gran Depresión puede haber sido la responsable por el desplome de la democracia en Alemania y otros países con democracias probablemente consolidadas en el período de entre guerras en Europa. p. por lo tanto. Was ist heute deutsch? Wertorientierungen in der Bundesrepublik. 1990. 1982. Reinbek. casi dos tercios de los votos: el 60%. aproximadamente equivalente. Gabriel.6 opuestos a la democracia parlamentaria obtuvieron. mientras la Depresión.. consiste en la indiferencia política. 104. 90.. entre ellos: desinterés por la política. and Requalibrium. Citado por Robert A. 2000. Dahl. sólo alrededor del 45% del electorado estaba a favor del orden democrático. la democracia no colapso en Gran Bretaña y tampoco en EE. un orden comunista. 14 Lepsius M. En otras palabras. Esta última. lo que abrió espacio para la aparición de numerosos movimientos radicales de izquierda y de derecha. El apoyo democrático y antidemocrático era. “en Alemania. sin embargo. durante todo el período de la republica de Weimar.”13. 15 Mitchell A. Seligson. las elecciones fueron un plebiscito en contra de la democracia representativa. p. que a menudo se relaciona con la democracia. Dhal-citando a Lepsius-. sentimiento de ineficacia personal. . Johns Hopkins University Press. Esta indiferencia no es simple alienación o distanciamiento de los ciudadanos con respeto a sus instituciones políticas. Baltimore.

por un lado. la prefrencia partidista tiene siempre una impacto significativo en los niveles de de satisfacción con la democracia. Andersson y Christine A. ofreciendo propuestas que. Para Christopher J. la desconfianza hacia las instituciones políticas. En tanto que la insatisfacción está marcada por un componente partidario: los identificados partidistas de oposición resultaron más insatisfechos con el desempeño del gobierno que aquellos que se identifican con el partido en el poder16. son más resistentes al cambio. un sentimiento negativo con relación a la política. De aquí se desprende que el descontento con los gobiernos se traduzca en desconfianza hacia los partidos políticos. se convierten en actuaciones de gobierno17. Mientras que la satisfacción con la democracia está con frecuencia marcada por los vaivenes de las evaluaciones que hacen los ciudadanos del desempeño de los gobernantes y de sus instituciones democráticas. Esta tendencia es mucho más evidente en un sistema bipartidista. debemos determinar algunas especificaciones importantes. van Deth. por lo tanto. en el sentido de que la insatisfacción con el funcionamiento de la democracia siempre está relacionada con la discrepancia entre expectativas positivas con respecto al sistema político. Por el contrario. el descontento con los gobiernos de turno. de obtener el favor de los mismos. 2003. 1997. p. Las actitudes de indiferencia están más relacionadas con la socialización o la experiencia de los ciudadanos y. No muy lejos de esta línea tenemos a William Gamson. 2001 . cuando éstos en su conjunto frustran las expectativas de los electores. y a las evaluaciones negativas del modo como está funcionando en un momento determinado. según él. la indiferencia política es una proyección de una visión de desconfianza o sospecha frente a la vida política. en su análisis sobre los efectos institucionales en el soporte del sistema en las democracias del Este. la alienación con respecto al sistema abren otras interrogantes: ¿en qué medida la desconfianza hacia los partidos políticos provoca desconfianza hacia las instituciones políticas? Por un lado. 17 Jan W. Anderson y Christine A. cuando el 16 Christopher J. Guillori. En todo caso. por otro. Para ver un balance del indicador de satisfacción con la democracia dentro de una perspectiva comparada de multivariables léase el trabajo de Jonas Linde y Joakim Ekman. En oposición a la insatisfacción. 68. Guillory.7 una dimensión de insatisfacción/descontento. los partidos políticos asumen la representación de los electores. la indiferencia tiene un alcance mucho mayor y no discriminatorio.

Nikiforos Diamandorus y Hans Jurgen Puhle. Si identificamos la asociación substancial entre legitmidad y actitudes no-democráticas y apoyo a partidos o liderazgos antisistema. ¿En que medida los ciudadanos insatisfechos con el desempeño de los gobiernos democráticos. examinaremos de entrada la correlación comportamental de insatisfacción con la democracia. La percepción de los electores es que los partidos son incapaces de realizar su tarea de representación de las demandas ciudadanas. 5)la ausencia de un partido o movimiento social antisistema que sea políticamente significativo”18 18 Richard Gunther. Con este propósito. Adam Przeworski. cuando estamos en presencia de partidos o liderazgos antisistema. Diamondorus y Puhle: "Los indicadores que pueden constituir evidencia de que un régimen está consolidado son: 1)la alternancia en el poder entre antiguos rivales. 105 . corroboraríamos las tesis que sostiene el hecho de que la aceptación por la masa de ciudadanos de las normas e instituciones democráticas y la ausencia de apoyo a partidos antisistema estructuran dimensiones importantes del concepto de consolidación democrática. p.12-13. 1995. 3. Como escribe. expresaron su descontento de una manera tan consistente. 3) derrota exitosa y castigo de grupos rebeldes situados estratégicamente. basando la misma en presupuestos según los cuales. se propone determinar el resultado potencial de la falta de apoyo difuso a la democracia. p. Gunther. quienes estaban insatisfechos con el desempeño del gobierno democrático expresaron su descontento de manera consistente votando contra los que están en el poder.8 cambio administrativo resulta incapaz de resolver los problemas sociales. Nuestra investigación de un segundo conjunto de correlaciones comportamentales de las actitudes hacia la legitimidad democrática. 1992. al punto tal que optaron por una opción anti-sistema? A fin de responder a esta segunda pregunta. 4) estabilidad del régimen frente a una reestructuración radical del sistema de partidos. podemos demostrar empíricamente el hecho de que el apoyo difuso a la democracia es un concepto significativo para la sobrevivencia de los regímenes democráticos. Cf. Larry Diamon cap. 1999. Suponemos que el impacto de la crisis de efectividad de los gobiernos fue tan largo que impactó la confianza en los partidos políticos como formadores de gobierno. 2)respaldo y estabilidad continuos y generalizados durante las épocas de dificultades económicas extremas.

20 . estaban muy atrasados cuando a parece la teoría de Easton. 21 Ronald Rogowski. Igualmente Ronald Rogowski21. relacionadas con los valores básicos y fundaméntales de la democracia. en un debate hoy en día considerado ya clásico.-Antecedentes de análisis empírico sobre la Legitimidad: Unidimensionlidad o multidimensionlidad Resulta imperativo en la investigación empírica de las actitudes citar la teoría pionera de David Easton. No obstante. que se extienden desde posiciones más generalizadas. lo que para nosotros es importante. 1974ª. relacionados estos últimos. Miller22. La concepción de Easton planteo una gran ventaja al subdividir el concepto de legitimidad política en dos vértices. 19 David Easton. sobre la “confianza en el gobierno”. planteada por Easton. amplia la discusión sobre la teoría de legitimidad planteando cuestiones básicas sobre la dicotomía entre los dos tipos de apoyo. 1979 Gerhard Lowenberg . Más tarde. como con el desempeño de las instituciones específicas del gobiernos. se comienza a realizar algunos descubrimientos. tal pregunta estaba también dirigida la establecimiento del carácter de unidimensionalidad o multidimensionalidad del concepto de legitimidad19. 1971. tanto con la evaluación de los líderes conocidos. quien interviene en el debate sobre la legitimidad argumentando que la relevancia de la distinción de Easton entre apoyo especifico y difuso no era empíricamente contrastable. Los esfuerzos para contrastar empíricamente el carácter multidimensional del concepto de legitimidad. La pregunta crucial. continúa hoy en día alimentando las discusiones y la investigación sociológica y politológica sobre este problema. Este último planteamiento. Y. Gerhard Lowenberg20.9 1. 1974 22 Miller. quien fundamentó su definición de legitimidad política dentro de un esquema de interpretación. hasta los más específicos. estaba dirigida hacia el establecimiento de una distinción valida entre los que él denomina apoyo específico y apoyo difuso. denominado por él apoyo político. apoyados particularmente en indagaciones empíricas. observó como los declives destacados en la serie de Michigan. a través de algunos estudios.

Pippa Norris25 y Russel Dalton26. b.D Zelikow. expresas en las actitudes de sus ciudadanos.. 9-10-11. Algunos trabajos más recientes... Zelikow24.Aprobación de la democracia como forma de gobierno • Objeto de actitud: el régimen • 23 Tipo de actitud: moral Citrin. han realizados mayores aporte a la operacionalización del concepto de legitimidad. 1974.Apoyo a la comunidad política • Objeto de actitud: la comunidad política • Tipo de actitud: expresiva b. en el sentido de que cada dimensión. con el fin de avanzar más allá de la propuesta inicial sobre las dimensiones conceptuales de legitimidad utilizada por Easton. a saber: a. 1997 25 Pippa Norris. 1999. Pippa Norris. 26 Russel Dalton. No obstante. producirá efectos diferentes de legitimidad. la medida de “confianza” utilizada evaluaba solamente las manifestaciones de descontento con las autoridades electas para ese momento. Norris y Dalton. especialmente los trabajos de Joseph Nye y P. basándose en objetos políticos más particulares y menos universales.10 revelaban un evidente crecimiento en los niveles de alienación política de los norteamericanos. en los diversos países. p. e. D. d.Instituciones del régimen o las instituciones existentes del gobierno.Los actores políticos o líderes en el poder. 1999. Por implicación. Asimismo. 1999.Comunidad política o nación.Los principios del régimen o valores centrales del sistema político. definiendo cada uno de ellos una también determinada dimensión.Desempeño del régimen o funcionamiento del régimen en la práctica. siempre basados en las posiciones medias. c.. los ciudadanos pueden dar individualmente más o menos apoyo a cada dimensión cada dimensión. 33-34 24 . Hans Dieter Klingeman27 propone tres principales índices... Por su parte. p. Joseph Nye Jr y P. En el caso de las distinciones llevadas acabo por Easton. propone cinco componentes basados en la opinión favorable o crítica hacia determinados objetos. 2004 27 Hans Dieter Klingemann. a partir de la de la adaptación de una clasificación. propuesta anteriormente por Dieter Fuchs: a. las mismas nos llevan a identificar las múltiples dimensiones y subdimensiones de la legitimidad.. para Citrin23.

por otra. p. Porque el descontento con la eficiencia o ineficiencia del régimen o las autoridades. Clarke. 325-329 30 Christopher J. Giovanna Guidorossi y Palle Svensson. Este análisis describe en un primer momento un modelo unidimensional consistente.. Dieter Fuchs. Si bien es cierto que en esta discusión. Guillory30.11 c.D. Anderson y Christine A. afirmando le hecho de que las dimensiones de apoyo no son empíricamente desagregables y. las investigaciones rebasaron tal propuesta adoptando una noción bidimensional difuso/específico para proceder a una conceptualización más amplia de la legitimidad política. predominante en las democracias europeas. En los estudios recientes. régimen y autoridades. 33 Dieter Fuchs. algunos prefirieron concentrarse en una sola variable -como satisfacción con la democracia-. Kornberg y H. buena parte de los investigadores en los años siguientes concentraron su interés en una sola dimensión. sobre la dimensionalidad de la legitimidad. Más allá del hecho de que las posiciones críticas hacia le régimen. De este modo. a fin de dar cuenta de los niveles de apoyo.Evaluación de la actuación del régimen • Objeto de actitud: el régimen • Tipo de actitud: instrumental Klingemann28 sostiene el hecho de que las personas ordinarias pueden diferenciar entre los objetos de su apoyo: la comunidad. 1995. 1992 29 .31 a partir de un estudio de opinión pública sobre Canadá.de desagregar legitimidad/apoyo. Kornberg y Clark. que eventualmente podría desembocar en la deslegitimación de la democracia. y las observaciones de Christopher J. examinan tres “objetos de apoyo”: comunidad.. Guillory. Anderson and Christine A. la conveniencia del régimen y la actuación del régimen real. por otro. a comienzos de los noventa. por una parte. por lo 28 Ibíd. ello no necesariamente significa que las mismas opten por prescindir de la forma democrática de gobierno. no debe confundirse con el apoyo o falta de apoyo al mismo. todos emplearon en sus investigaciones una única variable (satisfacción con la democracia). después de una extensa discusión sobre la relevancia empírica de la dimensionalidad del apoyo. o que las autoridades están funcionando mal. Giovanna Guidorossi y Palle Svensson29 por un lado. p. 1997 31 A. Por su parte. a pesar de las expectativas promisorias y de amplio reconocimiento sobre la importancia -tanto teórica como práctica.

partieron del cuestionamiento de la vinculación que con frecuencia suele establecerse entre las actitudes fundamentales hacia la democracia (la legitimidad. Estos autores descubrieron que esas actitudes no podían ser consideradas constitutivas de una única dimensión. el régimen y las autoridades) podría separarse de forma clara. el apoyo. Si bien es cierto. hicieron posible definir conceptualmente y medir empíricamente tres dimensiones constitutivas de una única dimensión. José Ramón Montero. que supuestamente definían las dimensiones. el análisis factorial de Klingemann. la no utilización del modelo de Norris. este autor procura centrarse en tres. coinciden en afirmar que el modelo tiene un ajuste totalmente insatisfactorio. la confianza o cualquier otro termino parecido) y las evaluaciones específicas sobre la actuación del sistema. los mismos autores. con una muestra reunida en 38. realiza igualmente un análisis factorial de una serie de ítems proporcionados por World Values Surveys. Más recientemente. no dejó claro la cuestión de saber si la estructura dimensional encontrada era confirmada para cada país tomada por separado. llegaron a la conclusión según la cual tales dimensiones (la comunidad. Al contrario. en un periodo que se extiende por dos décadas. Richard Gunther y Mariano Trocal. adaptando la propuesta de Dieter Fuchs: apoyo a la comunidad política. la misma termino influyendo significativamente en los esfuerzos posteriores de Joseph Nye y Zelikow y Norris. resultaban muy bajas. a partir de un análisis factorial confirmatorio. sin utilizar empíricamente los ítems seleccionados. se debía la hecho de que las correlaciones de algunos ítems. a los principios del régimen y al desempeño del régimen. ni dejo claro si algunos países tendían a un mayor o menor apoyo para la comunidad. fue posible definir conceptualmente y medir empíricamente tres dimensiones bien diferenciadas: legitimidad democrática o apoyo . En su estudio sobre la naturaleza de las actitudes públicas en relación con la democracia en España. publicados en importantes trabajos.12 tanto. Norris. en vez de analizar las cinco dimensiones propuestas por Norris. Al contrario. También Klingemann. No obstante. que esto le daba un nuevo auge a la validez empírica de la multidimensionalidad en el estudio de la legitimidad. especialmente aquellas referidas para la comunidad política. tales esfuerzos continuaron siendo limitados. Según Klingeman. discutió concienzudamente -como puede verse en su trabajo ampliamente citado aquí. En todo caso. Sin embargo.la validez de las preguntas dirigidas a la exploración de la estructura dimensional de la legitimidad. Así.

regionales. la “satisfacción con la democracia que se estaba desarrollando en cada país” se puso en correlación fuerte con la aprobación de tener un sistema democrático de gobierno así como con la satisfacción hacia la actuación del gobierno nacional. No obstante. utilizando el Estudio Mundial de Valores. citadas arriba.13 difuso al sistema. nacionales y globales. la del “desempeño del régimen”. escoge diecisiete ítems del EMV. En un esfuerzo ulterior. Aunque le trabajo de Dalton omite un dimensión importante. un tercer conjunto de orientaciones actitudinales. paralela a la de Norris. con una serie desde 1995-1998 del World Values. Más recientemente. 1999. Aunque los últimos ítems también se pudieron 32 José Ramon Montero. 2003 33 Pippa Norris. . A partir de un análisis factorial con rotación varimax de componentes. utilizando un análisis factorial en una muestra reunida a partir de cuatro dimensiones de legitimidad: apoyo a la comunidad. proponiéndose probar la validez de su estructura dimensional. cargo limpiamente en los ítems que miden la fuerza de las identidades locales. utilizó una serie de estudios electorales nacionales de las democracias industriales avanzadas. Richard Gunther y José Ramón Montero. Por su parte Russel Dalton. que puede advertirse como parte de un amplio síndrome de indiferencia política32. y el orgullo nacional. por ejemplo las preferencias por tener un “líder fuerte que no tome en cuenta ni el parlamento ni las elecciones”. Y para determinar la efectividad de la democracia se escogería el “desempeño de la economía”. la confianza en el ejercito. a partir de una definición de cinco dimensiones. 2006. De modo tal que. en el análisis factorial. a partir de las dimensiones presentadas a un nivel teórico en el trabajo de Critical Citizens. su trabajo no pudo verificar empíricamente la dimensionalidad del concepto en sus cinco dimensiones. De esta manera. a la democracia. Norris se proponía aislar un indicador fiable y distinto de la actuación del régimen. la satisfacción como desempeño o su antónimo “insatisfacción” y. Pippa Norris33( mayo de 2006). Los principios del régimen reflejaron seis ítems que evalúan las actitudes hacia la democracia y autocracia. a fin de encontrar la prueba de la evolución de las dimensiones de legitimidad a lo largo del tiempo. Dalton analizaría ocho países industrializados avanzados. llega a proponer cinco principales dimensiones: el apoyo a la comunidad política. Richard Gunther y Mariano Torcal. a las instituciones y a las autoridades.

p. si es racional y consistente para los ciudadanos creer en los valores democráticos permaneciendo críticos sobre la forma como los gobiernos actúan en la práctica. así como otros que surge en el desarrollo de cada investigación en cuanto a la validación del constructo de legitimidad. para nuestro trabajo. tales variables no estaban limpias cuando las mismas correspondían –cargaron. . pues si la teoría de la legitimidad debe corresponder a realidades. Los cinco ítems. Norris defiende la tesis de que es preferible entender la naturaleza multidimensional de este fenómeno. Y la clasificación de las cinco dimensiones de apoyo político sugeridas aquí debe adaptarse en los estudio por zonas específicas.14 en correlación con las actitudes hacia las instituciones del régimen y los actores políticos. la Universidad Central de Venezuela. por ejemplo. los desafíos sobre la selección de variables.igualmente a otras dimensiones. el cual tiene algunos ítems que consideramos importante para este trabajo como lo es la variable “Voto Chávez”. Cabe preguntarse. Norris pasa a medir indirectamente la satisfacción con el apoyo de gobierno pero. De acuerdo con Mitchel Seligson34. 12. o tener confianza en las instituciones políticas pero ninguna fe en políticos. que miden la confianza en las instituciones del régimen. es necesario tomar las previsiones correspondientes. para medir los actores específicos. fueron puestos en correlación fuertemente entre sí. A propósito de la observación de Norris. abren nuevas posibilidades y discusiones entorno a la metodología apropiada. Booth y Miguel Gómez B. No obstante. En su ausencia. como lo ha observado Norris. nosotros utilizamos el estudio REDPOL 1998 preparada por la Red Universitaria de Estudios Políticos (integrada por investigadores de la Universidad Simón Bolívar. el análisis sobre las dimensiones del concepto de legitimidad en cada caso ha tenido que recorrer un camino con muchos obstáculos. el Instituto de Estudios Superiores de la Administración y la Universidad del Zulia). es preciso emprender investigaciones en un nivel nacional. aunque permanezca brindando apoyo a un líder en particular. En su análisis. Seligson. John A. el EMV no contenía ninguna medida de confianza en los actores políticos específicos ni evaluaciones de la popularidad de los líderes particulares en cada región. En conclusión. sin abandonar los estudios comparativos. 34 Mitchel A. como dijimos antes. en ausencia de algunas variables sobre actores específicos en el EMV. 2006. Como hemos podido ver. haciendo pensar que estos pudieran usarse para construir una balanza de confianza institucional satisfactoria.

35 Es una obligación intelectual hacer referencia a Max Weber para indagar sobre la legitimidad y en especial sobre la legitimidad de la democracia. pueden ser consideradas como parte de un síndrome más amplio de descontento político. Seligson. de la ciudadanía. “La experiencia histórica enseña que las democracias son derribadas por fuerzas políticas que cuentan con el apoyo (o por los menos la pasividad) de una parte importante. según Weber: “En el caso de la dominación «legal» nunca es puramente legal. Baja confianza hacia los gobiernos por parte de los ciudadanos en las democracias avanzadas. Desde 35 36 Jorge Vargas-Cullel. El apoyo ciudadano es central para la estabilidad de la democracia. sino que la creencia de la legalidad se ha hecho ya un «hábito» y está. reabrieron el interés en la teoría y la investigación sobre la legitimidad. 1992. Las democracias se tornan vulnerables cuando. los ciudadanos revelamos una amplia y continua insatisfacción con su funcionamiento. en ocasiones mayoritariamente. p. tradicionalmente condicionada –la ruptura de la tradición puede aniquilarla-. las fuerzas políticas no democráticas encuentran en las actitudes ciudadanas un terreno fértil para crecer y actuar”. Y es también carismática en el sentido negativo: de que los fracasos notoriamente insistentes de todo gobierno en proceso de descomposición quiebra su prestigio y dejan maduros tiempos para revoluciones carismáticas”36 Al mismo tiempo que apoyamos al régimen democrático per se. definido como una expresión de un cierta frustración derivada de la comparación entre lo que se tiene y lo que se debería tener. entre otros factores. 211 . Luis Rosero-Bixby y Mitchell A.-Apoyos y actuaciones de la democracia: teorías y medidas 1. p. La evaluaciones de eficacia del sistema y de satisfacción con el desempeño son bien diferentes del apoyo a la democracia en cuanto a ideal de gobierno. 47 Max Weber.15 2. por tanto.-Teorías y medidas. 2005.

Cf. sustentando que ella varía desde el apoyo abstracto de una comunidad política subyacente a los principios del régimen a la evaluación más concreta del desempeño del régimen. Gunther. Huntington. 3) derrota exitosa y castigo de grupos rebeldes situados estratégicamente. demandas y expectativas insatisfechas. y una respuesta antisistema? La respuesta antioficialista y antisistema son las clásicas reacciones democráticas al fracaso político y a la desilusión37. los teóricos conciben a la legitimidad política como un fenómeno multidimensional.16 mucho tiempo. para. algunos investigadores se peguntan ¿En qué medida los ciudadanos distinguen cuidadosamente entre: legitimidad y satisfacción con la democracia? ¿En que medida los ciudadanos insatisfechos con el desempeño de los gobiernos democráticos pueden. Sin embargo. por extensión. Muchos 37 Samuel P. p. Nikiforos Diamandorus y Hans Jurgen Puhle. 4) estabilidad del régimen frente a una reestructuración radical del sistema de partidos. de las condiciones de la economía. p. siempre es consecuencia de la satisfacción con el desempeño de las instituciones democráticas y. podemos decir que estamos descubriendo pruebas empíricas de que el apoyo difuso a la democracia es un concepto significativo para la sobrevivencia de los regímenes democráticos.238 Richard Gunther. p. expresar su descontento de una manera tan consistente que opten por una opción anti-sistema? ¿En que medida el apoyo a un movimiento antisistema constituye una dimensión importante en el concepto de consolidación democrática? Si se logra identificar asociación substancial entre actitudes no- democráticas y apoyo a partidos o liderazgos antisistema. Partiendo de la evaluación de las actitudes básicas –apoyo difuso y apoyo específico. Adam Przeworski. Larry Diamon cap. ¿Sería posible entonces corroborar las tesis de que largos periodos de bajo desempeño económico. 1992. 1995. Tal observación está basada en el presupuesto de que la legitimidad democrática. 1994. 1999. 105 38 . puede traer consigo un síndrome de “desilusión democrática”.12-13. o apoyo difuso al sistema. 3. 5)la ausencia de un partido o movimiento social antisistema que sea políticamente significativo”38 Comencemos por señalar lo acertado de la frecuente observación de que la consolidación democrática depende de las condiciones de la vida económica. pasando por la (des) confianza de sus instituciones y los actores políticos. 2)respaldo y estabilidad continuos y generalizados durante las épocas de dificultades económicas extremas. Diamondorus y Puhle: "Los indicadores que pueden constituir evidencia de que un régimen está consolidado son: 1)la alternancia en el poder entre antiguos rivales.hacia la democracia.

3. No obstante. disfrutar de un legitimidad fuerte cuando sólo una minoría de no democráticos optan por alternativas no democráticas. necesita que una mayoría substancial de sus ciudadanos por lo menos comparta tal creencia. Para ello repasaremos algunos trabajos que han explorado los 39 Linz y Stepan. Como escribe Linz. 41-42 . 1996.40 Si el apoyo popular es para los principios de la democracia un rasgo fundamental de consolidación democrática. Para ello creemos que los estudios de opinión resultan relevantes para medir cómo las personas consideran y evalúan el régimen democrático. 175 40 Juan Linz.Tal vez la democracia no cuente con todo el apoyo de los miembros de la sociedad. es considerado como el más “imperfecto” “o el menos malo” que sus alternativas que combate39. que provienen de conocidas proposiciones economicistas dejan de lado el papel del liderazgo. consolidación democrática y legitimidad democrática son dos cosas diferentes. 6. p. comenzaremos perfilando una estructura teórica a través del modelo de apoyo político. los ítems para evaluar correctamente estos niveles de apoyo. nosotros necesitamos las herramientas. pp. estos dos conceptos. 2000. En último término. y la mayoría cree que la democracia es el peor gobierno exceptuando a todos los otros gobiernos. Si bien.17 de estos supuestos. 2000. portadores de características antisistema. 1987. pero la democracia puede. p. o por lo menos. sin embargo. están obviamente interrelacionados. la legitimidad de la democracia se basa en la creencia de que para un país concreto y en un momento histórico dado ningún otro tipo de régimen podría asegurar un mayor éxito de los objetivos colectivos”. La consolidación esta descartada si al régimen democrático le falta la “creencia popular” en su legitimidad. 1999. Larry Daimond. Richard Rose. Para que una democracia sea considerada consolidada.-Apoyo a los principios de la democracia Para el conocimiento convencional de los científicos sociales para que una democracia sea estable requiere que los ciudadanos crean en los principios de la democracia. William Mishler y Richard Rose. especialmente de aquellos que surgen en las sociedades como alternativa frente a los partidos. “Nuestra definición mínima de legitimidad es por tanto relativa: un gobierno legítimo es el que se considera como el menos malo de todas las formas de gobiernos.

no necesariamente trae consigo falta de confianza en el resto de las instituciones. “instituciones del régimen”. 2002 David Easton. 199. El primer objeto de este modelo -la comunidad política. actuación. en la administración.no es diferente al concepto original de Easton. se refiere a las autoridades. 1998. nosotros afirmamos siguiendo las convenciones de otros investigadores.18 estudios de apoyo público a la democracia a la luz de nuestros propios datos. El “apoyo difuso” para la “comunidad política” o nacional indica una atadura básica o un sentido de pertenencia a un sistema político. La distinción entre los principios del régimen y su actuación es hecho para responder a la diferencia entre “apoyo a la democracia” como un principio abstracto o un ideal (como la mejor forma de gobierno) y las actitudes hacía la democracia como desempeño. el régimen y las autoridades.un modelo de cinco dimensiones de apoyo político. a partir de las tres dimensiones de David Eeaston42 –objetos diferentes de “poyo político”: la comunidad política. c) actuación o desempeño del régimen. que una democracia consolidada requiere de unos 41 Pippa Norris. 9-12. 199. Poniendo énfasis en la naturaleza multidimensional del concepto de “apoyo”. Tiene que ver con el apoyo político a una persona o un partido en particular43. Estos cinco objetos se mueven en un continuum. en el parlamento. no obstante. El tercer objeto. distingue cinco niveles u objetos de apoyo: a) la comunidad política. 1979 43 Pippa Norris. pp. dentro de la noción de Easton. enfocando a su vez. los actores políticos. Falta de confianza en la policía. El objeto final. esto no descarta que las persona tenga muy bien actitudes diferentes hacia la diversas instituciones. está cerca de la noción de Easton en la medida que esta es tomada como “estructura del régimen”. En una reciente contribución a los estudios de la cultura política. y e) actores políticos. las dos direcciones: apoyo a los principios de la democracia y apoyo a la actuación de la democracia. d) instituciones del régimen. b) los principios del régimen. Pippa Norris. 42 . Tiene que ver más con el “apoyo a las instituciones políticas” (por ejemplo apoyo a la función constitucional en lugar de apoyar al presidente en particular). Al comienzo de este marco teórico. Hans Dieter Klingeman. o una línea imaginaria que va desde el “apoyo difuso” (para la comunidad nacional) hasta el “apoyo específico” (para los actores específicos) pasando por los demás objetos. Pippa Norris41 y algunos otros investigadores prominentes han desarrollado.

ellos han tomado como punto de partida la creencia. 170. Cf. Larry Daimond haciendo referencia a las situaciones de Nigeria 1983. Así. uno podría esperar que los miembros de un sociedad apoyara suspender temporalmente la democracia. Esto es quizás muy obvio en Europa Central y Oriental. 1999. que repetidamente se escucha que “la democracia debe dar frutos o de lo contrario. p.tiene también la presión en Europa Occidental44. debe considerarse 44 Larry Diamon. como la mejor forma de gobierno. La orientación instrumental de rendimiento y apoyo abstracto a la democracia no deja claro el concepto de consolidación democrática en el nivel de actitudes45. Para Larry Daimond. con la expectativa pragmática de que un “hombre fuerte” es necesario para permitir al país trabajar bien. p. pp. 168-169. Huntington. 1995.19 ciudadanos que apoyen el sistema democrático. El punto crítico aquí es que podemos encontrar algunas posibles y creíbles objeciones hipotéticas a la noción de que el indicador de “satisfacción con el funcionamiento de la democracia” apoya la legitimidad. Perú 1992 y Tailandia 1991. Escribe Przeworski. 45 . 241. la frase nunca se completa. 2000 Larry Diamon. Cf. algunos estudios han examinado estos problemas. 55 47 Larry Diamon. Todavía. sin embargo todavía se siente que su país no está listo para la democracia por una razón u otra. El problema resulta aun más complicado. entre “apoyo difuso” y “apoyo específico”. donde los ciudadanos hasta muy recientemente han experimentado una alternativa no democrática en la forma de comunismo. 1994. en la realidad apoyar la legitimidad de la democracia es relativa. esta noción de la “preferencia relativa” hacia la democracia –tanto en sus principios como en su desempeño. 1999. pp. como un ideal.242. El descontento con la actuación de la democracia no necesariamente implica el descontento con la democracia como tal. pues la segunda parte se considera obvia”46. Ante la corrupción extendida. para luego restaurar la democracia47. o que las personas prefieran alguna alternativa autoritaria. Samuel P. p. Esto involucra el apoyo a los principios del régimen. 1999. sin embargo es preferible a cualquier otra alternativa de régimen. las condiciones de pobreza. O más bien. 169 46 Adam Przworski. Richard Rose 2000. La respuesta de algún ciudadano no deja la menor duda con respecto a que la democracia es la mejor forma de gobierno. en el sentido de que no necesariamente se apoye la democracia como una fórmula ideal de gobierno. William Mishler y Richard Rose. de que para realizar las respectivas evaluaciones de este modelo tiene que descansar en la comparación.

aun cuando existe un reflejo de autoritarismo. Tomasen 1995. 1998. o un apoyo substancial a liderazgos delegativos. 1992. 1995.La identificación del síndrome autoritario: La tesis de Richard Rose Para Cullell. D. Esta posible relación entre desempeño y principios (valores) ha impulsado a algunos estudios a hablar sobre la “satisfacción con la democracia” como un indicador de la “realidad constitucional” o un indicador que filtra la diferencia entre ideal democrático y el proceso democrático real49. por ejemplo a la pregunta que prefiere usted –WVS ¿un sistema político con hombre fuerte que desconozca congreso y elecciones? Las respuestas no fueron muy alentadoras: encontramos que coexisten tanto actitudes que valorizan la democracia como forma de gobierno. 2000. J. 1995. Lipsert. En otras palabras. En lugar de un indicador de actuación del régimen nosotros estamos interesados en medir el nivel de legitimidad democrática. democráticas de dudosa . que la legitimidad de un régimen democrático es influenciada fuertemente por la actuación del régimen48. 4. Svensson. para ello necesitamos ítems que explícitamente pregunten a los ciudadanos por la forma más apropiada de gobierno para su país en el momento actual o la pregunta “qué prefiere para su país democracia o dictadura”. G. tanto en América Latina como en las nuevas democracias de la Europa del Este. en algunos estudios encontramos “democracia o autoritarismo”. Guirossi y P. Al mismo tiempo será posible defender. no una dimensión homogénea o atributos que los individuos muestran en grados diferentes de valoración. Ahora ¿cuál es la medida empírica o el umbral deseable de apoyo del ciudadano a la democracia. Przeworski. este síndrome es en sí mismo un síndrome más complejo de valores y creencias.20 como un posible indicador de las actuaciones de los gobiernos democráticos. qué se considera apoyo bajo o apoyo alto? ¿Cuál es el umbral que inmuniza a la democracia contra estos liderazgos delegativos? La democracia delegativa: acciones buscadas por las persona 48 49 democráticamente electas –con credenciales Cf. como la necesidad de un líder político autoritario que no tenga que preocuparse por parlamento ni por elecciones. sería temerario emitir juicios que asuman que debe separarse la legitimidad de la democracia completamente de la actuación real del sistema político.. Fuchs.

puede haber desencuentros sobre qué le gustaría a un ciudadano poner en su lugar: algunos estarán a favor de un “hombre fuerte”. p. realizaremos a partir del método estadístico un análisis factorial. A su vez tenemos un ejecutivo que realiza esfuerzos para debilitar esas instituciones. seleccionó un conjunto de preguntas que fueron agrupadas para identificar orientaciones hacia la democracia. invadir su autoridad legal y disminuir su prestigio (O’Donnel. La varianza total acumulada fue de 53%. . En una gran extensa literatura de las ciencias sociales. 2003. el poder judicial varios organismos estatales de control se ven como obstáculos en el camino de un cumplimiento adecuado de las tareas que los electores delegaron al ejecutivo.50 El punto de partida para examinar el riesgo que corre la estabilidad democrática proviene de las actitudes de los ciudadanos y sus objeciones a la regla democrática.5% de variancia) y la dimensión de apoyo a instituciones de la democracia representativa (13.21 procedencia. A falta de un acuerdo substancial de una parte de los ciudadanos sobre una alternativa viable. cuando se refleja la ausencia de uniformidades en las evaluaciones de la democracia.5% de variancia). la oposición a la democracia puede venir de muchas direcciones diferentes. vacían de contenido institucional las reglas de la democracia. Pero una vez elegidas asumen medios proto-autoritarios. son formados durante un largo proceso de socialización política iniciado 50 El PNUD en su compendio estadístico(2004. Ahora bien. Las prácticas delegativas luchan de frente contra la institucionalización formal. Para Richard Rose (2002). varios perspectivas teóricas procuran explicar por qué las personas difieren en cuanto a los valores políticos. las cuales fueron agrupadas entres factores: dimensión de actitudes delegativas (explica un 23. p.8% de variancia). Otros preferirán economista tecnócratas para tomar decisiones económicas. el congreso. 189-190) a partir del estudio de Latinobarómetro y por medio de un análisis factorial. en cuanto a otros. 70-89). las instituciones democráticas podrían permanecer indefinidamente en funcionamiento. Incluso cuando a un grupo substancial de una sociedad no gusta del régimen. por ejemplo los teóricos culturalista enfatizan que los valores y las creencias políticas fundamentales. 1996. se opondrán a dictadores. 51 Ronald Inglehart. una interpretación cultural de las medidas podría prever una inestabilidad crónica o un colapso de los regímenes democráticos debido a la falta de un consenso cultural51.para gobernar. mientras conservan algunas formalidades de una democracia electoral. una dimensión de apoyo a la democracia como sistema de gobierno (16. Para determinar si las opiniones de las personas reflejan cierta preferencia general por un régimen no-democrático.

Cada paso en la socialización diferencia a los individuos unos de otros. No obstante. Los teóricos del desempeño enfatizan las experiencias recientes y contemporáneas que son frecuentemente percibidas como cambiantes. Una vez que los individuos difieren en condiciones y expectativas económicas. esta asume diversas maneras. y ofrece liderazgo popular. Del otro lado las teorías sobre el desempeño político. Un grupo de teorías enfatizan sobre la capacidad del régimen para obtener un buen desempeño económico. género. Estas dos teorías tienden a complementarse.2001 . la escuela racional enfatiza que el apoyo al régimen depende substancialmente del desempeño político. en cuanto a las creencias iniciales estas se verán 52 Almond y Verba 1963. 1991. sus gobiernos e instituciones en la educación. generación. en cuanto al apoyo al régimen es formado inicialmente por las primeras experiencia de la vida y después evoluciona a lo largo de la vida adulta. Tanto las teorías de la socialización como del desempeño conciben el apoyo como un producto de la experiencia. desde las posiciones micro. a un régimen democrático) si acreditan que vale la pena para ellos hacer eso. y las decisiones que los gobiernos toman sobre como los beneficios económicos serán distribuidos. por ejemplo corrupción o ilegalidades en la actuación de los gobiernos. Por el contrario.Inlglehart. Ellas se diferencian principalmente en el factor tiempo y las experiencias consideradas más relevantes. de modo justo. La hipótesis básica es que los individuos apoyaran un gobierno (y por extensión. enfatizan que los individuos se sienten satisfecho cuando la democracia funciona bien. un objeto de investigación empírica es identificar que paso en particular son más importantes para el apoyo a las alternativas democráticas o autoritarias. práctica religiosa de los individuos. Los teóricos de la socialización enfatizan la importancia de las experiencias de los primeros años de vida. clase social. los teóricos de la socialización concuerdan que el apoyo político es adquirido durante la vida.22 en la infancia52. existe insatisfacción cuando ella funciona más. que perduran en la vida. un objeto de investigación empírica es identificar cuales son las condiciones económicas que tiene mayor influencia. como por ejemplo el estado de la economía. exhibiendo. positiva o negativa. como consecuencia de experiencias que reflejan la influencia del país. Para Rose y McAllsiter (1990) y Rose y Mishler (2001). ellas pueden ser integradas en un único modelo de aprendizaje durante toda la vida. y el apoyo a las alternativas democráticas y autoritarias.

Warren 1999. Finalmente el éxito económico parece ayudar a la legitimidad de las instituciones democráticas. Norris 1999 . Sin embargo. Tres décadas de estudios empíricos de varios países demuestran un cambio intergeneracional de valores postmaterialistas vinculados a niveles crecientes de desarrollo económico. esta tendencia ha traído mayores demandas de democratización.23 reforzadas o cambiaran producto de experiencias posteriores. Plausiblemente otros factores podrían ser aún más importantes que el apoyo abierto a la democracia. Una idea inherente al modelo de aprendizaje durante toda la vida al respecto es la concepción de Fiorina sobre la identificación político partidista como un continuum en marcha de la evaluaciones retrospectivas. las actitudes en relación a las instituciones políticas y sociales pueden cambiar considerablemente en relación a experiencias más recientes y evaluaciones del desempeño. Desde que los postmaterialistas dan prioridad a proteger la libertad de expresión y la participación en la toma de decisiones gubernamentales. p. recíprocamente. 1993. Una literatura sostiene que la confianza interpersonal juega un papel crucial en la democracia54 . La caída de la Republica de Weimar de Alemania era vinculada con su fracaso de proporcionar seguridad económica durante la Gran Depresión.La tesis de Ronal Inglehart: ¿Qué tan sólido es el público que apoya a la democracia y cómo podemos medirla? Las personas que apoyan la democracia en un indicador. 5. a largo plazo. Los valores y las actitudes políticas pueden ser relativamente estables a corto plazo y determinadas inicialmente por las experiencias de formación53. Pero. Hollander. 2000. el éxito de la democracia en Alemania 53 54 Edwin P. nadie ha demostrado que un alto nivel de apoyo público en estos ítems es realmente conducente a las instituciones democráticas. tienden a apoyar la democracia en otros indicadores. Igualmente Gibson (1998) ha discutido que la tolerancia entre los grupos esenciales a la democracia: las libertades civiles y el reconocimiento legitimo de la oposición requiere tolerancias y paciencia hacia grupos con quiebre uno discrepa y detesta.. 125-126 Putnam.

Hasta que punto una sociedad que pone énfasis en el síndrome: tolerancia. activismo político. mientras que las instituciones democráticas eran asociadas con el bienestar económico y social. yendo desde regimenes autoritarios a democracias estables. El Estudio Mundial de Valores proporciona los datos de 70 sociedades. se pone en correlación los niveles altos de bienestar subjetivo entre el público y la democracia. y el nivel de democracia en una sociedad. y un sentido de bienestar subjetivo puede contribuir a la emergencia y florecimiento de la democracia. 2000 . pero las preguntas que las miden no hacen ninguna referencia explicita a la democracia. está estrechamente vinculado con el desarrollo económico que trae un cambio en el énfasis de la supervivencia valorativas a un énfasis creciente en la autoexpresión valorativa55. Este síndrome se ha etiquetado como “la autoexpresión valorativa”: una sociedad que alinea alto en estas cualidades tiende a alinear alto en todas ellas. Todas estas cualidades –tolerancia entre los grupos. Nosotros mediremos las respuestas a nivel individual que en los diferentes estudios vinculan con un alto o bajo nivel de valorización de la democracia. permitiéndonos analizar las relaciones empíricas entre las respuestas de estudio a nivel individual dentro de cada sociedad. Contrariamente existen preguntas que miden el apoyo abierto hacia la democracia. Aunque el apoyo abierto a la democracia es casi universal hoy en día. necesariamente no es un indicador exacto de que la democracia ha echado raíces profundas en un determinado país. confianza interpersonal son valores postmaterialistas que acentúan los derechos civiles y la participación política-.24 después de la Segunda Guerra mundial era vinculado con el milagro económico de la postguerra. nadie ha determinado si los indicadores de actitudes públicas están realmente vinculados con la democracia en el nivel social. las cuales gozan de validez en la medida que varios programas supervisan el apoyo principal a partir del enfoque de democracia. confianza interpersonal. valores postmaterialistas. La supervivencia vs. La dimensión auto-expresión en un eje de mayor variación cross-cultural. De acuerdo con esto. sociedades que alinean bajo en todas ellas se encuentran en “supervivencia valorativa”. Esto ayuda a explicar por qué el desarrollo económico es 55 Inglehart y Baker. Nuestros resultados son inequívocos... son un predictor mucho más fuerte de democracia estable. Hasta ahora.

la democracia tiene una imagen abrumadoramente positiva a lo largo del mundo. orientaciones de participación. una sociedad cuyos públicos alinean alto en valores de auto-expresión muestra niveles altos de democracia. Aunque Francis Fukuyama puede haber exagerado llamando esto .se relacionan al grado en el cual una sociedad tiene instituciones democráticas. Kuwait sería una de las democracias del mundo). confianza interpersonal. La dimensión de la auto-expresión no se desarrolló para el análisis de la democracia. Para sobrevivir a lo largo del tiempo. Pero en cuanto el desarrollo económico trae niveles crecientes de tolerancia. Pero en la última década la democracia se ha hecho virtualmente el único modo político con apelación global. esta es la buena noticia que surge de la última ola del World Values Survey/European and World Values Srveys (WVS/EVS) que inspecciona estas actitudes. El apoyo abierto a la democracia parece un requisito pero no la condición suficiente para el surgimiento de las instituciones democráticas. ellos no dicen nada sobre un aspecto importante de este cambio: . y énfasis en la libertad de expresión (los componentes de valores de auto-expresión) lleva a las demandas de los públicos crecientes para la liberalización en las sociedades autoritarias. confianza interpersonal. En cada país a lo largo del mundo una mayoría clara de la población apoya la democracia. y durante muchas décadas. A un grado llamativo. En los años treinta. activismo político. los regimenes fascistas ganaron la aprobación de la masa aplastante en muchos países.25 conducente a la democracia: los solo altos niveles de riqueza necesariamente no traen la democracia (si ello fuera así. énfasis en la autoexpresión y niveles altos de bienestar subjetivo. cubriendo por encima del 80% de la población mundial. surgió como una de dos dimensiones mayores en un análisis de variación cultural cross-national. Pero las actitudes favorables hacia la idea general de democracia no son suficientes. y a niveles crecientes de participación directa de los públicos en sociedades que ya son democráticas. Esto no siempre fue así. A estas alturas de la historia. el apoyo abierto a la democracia esta extendido entre los públicos a los largo del mundo.a un grado notable. los regimenes comunistas tenían igualmente un apoyo extendido en la población. y esta estrechamente vinculado con el surgimiento de la sociedad post-industrial. Hoy. ellas necesitan una cultura de masa de tolerancia hacia las instituciones democráticas. Aunque Ingresar y Baker (2000) presentaron evidencias de que el desarrollo económico trae un cambio de la supervivencia valorativa a la auto-expresión valorativa.

Nuestro argumento hasta ahora ha sido que el ítems de “satisfacción con el desempeño de la democracia” no es un indicador de legitimidad del sistema per se. deba estar por lo menos en alguna magnitud influenciada por la dimensión ideológica o la identificación 56 Lipset 1963. Este nivel involucra el apoyo para el funcionamiento del sistema político en la práctica. y la legitimidad involucra la capacidad del sistema para engendrara y mantener la creencia. Los resultados del estudio de Hofferbert y Klingeman sugieren fuertemente que la situación de los derechos humanos percibidos en un país (es decir. mientras que un pobre desempeño hace al público menos satisfechos con el régimen. Más bien. 1987. democráticos o no democráticos. este indicador de desempeño del régimen tiene otro problema. es de esperar que la evolución de la actuación de un régimen. Debe notarse que el desempeño percibido de un régimen tiene que ver con lo que el régimen “hace” o “deja de hacer”. los medios de actuación real a los ojos del público. de que las instituciones políticas existentes son las más apropiadas para la sociedad56. Por ejemplo. 6. o niveles altos de eficiencia aumentan la legitimidad de la democracia. El desempeño es un factor muy importante en todos los tipos de regímenes. nosotros volvemos de nuevo a la dimensión de desempeño con el régimen. La aprobación de un régimen no sólo está influenciada por su habilidad de hacer. A parte de los problemas generales involucrados cuando se intenta arrojar conclusiones sobre los diferentes niveles de apoyo basado en un ítem moderado.-Apoyo a la actuación de la democracia Después de haber explorado el apoyo a la democracia como valor.26 “El Fin de las Historia”. En este contexto la efectividad. Se sabe bien que un buen desempeño. la ausencia de violaciones de los derechos humanos) es un predictor más poderoso de satisfacción democrática que el de las perspectivas económicas subjetivas. . Juan Linz. En otras palabras. sino también por la ausencia de acciones estatales indeseables. la legitimidad del régimen está principalmente determinada por el efectivo apoyo del público. nosotros parecemos estar viviendo en una genuina nueva era en que se han desacreditado las alternativas principales a la democracia. es un indicador de apoyo a la actuación de un régimen democrático.

Por otro lado. 1999 61 Cfr. 1997. está más interesado en él y más sensible a sus necesidades. 1995 60 Berglend et al 1998. 1997 59 Anderson y Guillory. sino por las preferencias del partido57. p. 79 58 . Por consiguiente. puede esperarse que sea crítico de la actuación de ese gobierno en particular que su adversario demócrata cristiano. podemos describir el descontento con el desempeño de la democracia como un fenómeno general en Europa Centra y Oriental. y no necesariamente un fenómeno que sea dependiente de las orientaciones político-ideológicas. las orientaciones políticoideológicas deben tener un impacto fuerte de hecho en los noveles de satisfacción de la democracia61. Fuchs et al. 68. 1997. En los países analizados en su trabajo encuentra que la situación de “ganadores” y “perdedores” parece ser un poderoso determinante en la satisfacción con la democracia. Cfr. Los perdedores tienden a ser más descontentos y de forma consistente más con el desempeño de la democracia que los ganadores. Abramson. según esta segunda posición. en su análisis de los efectos institucionales en el apoyo del sistema en algunas democracias occidentales. No obstante. Un social demócrata que vive en un país gobernado por un partido demócrata cristiano. p.235 Anderson y Guillory. lo cual nos lleva a inferir que es un factor de importancia secundaria. p. Al probar la hipótesis de Anderson y Guillorty en un contexto de Europa central y oriental. Este tipo de descontento con la democracia. En otros trabajos. Según ellos. uno podría defender que la cultura política en los países post-comunista es más confrontacional que en las democracias europeas orientales. Este punto ha sido demostrado por Annderson y Guilloy58. en la literatura encontramos que la identificación partidista es muy baja. el ítem de “satisfacción con la democracia” constantemente está 57 Cfr. tanto en la Europa Central como en la Europa Oriental60. la preferencia partidista tiene un impacto significativo en los niveles de satisfacción con la democracia. La relación entre apoyo al desempeño de la democracia con la identificación partidaria varía según el funcionario en el cargo. Anderson y Guillory. inclinándose a estar más satisfechos que los perdedores con la actuación del gobierno59. de alguna manera no está necesariamente motivado por los resultados políticos reales. Paul R. Sin embargo.27 partidista. Los ganadores supuestamente son más proclives a creer que su gobierno. Kitschelt et al. 1987. nosotros encontramos que la noción sobre la importancia de “ganadores” y “perdedores” es de hecho valida.

La idea simplemente entonces es que un desarrollo político y económico exitoso genera un depósito de buena voluntad (apoyo difuso). un rasgo que define a los regímenes democráticos es que ellos dependen para su supervivencia y funcionamiento del apoyo efectivo del público. expuesto y discutido en diferentes investigaciones62. 58. Es crucial.28 reproduciéndose en los estudios de opinión pública y continúa siendo usado en libros y artículos especializados entorno al tema de la consolidación democrática. Dada la importancia que la teoría de la democracia le atribuye al “apoyo político”. el cual puede usarse para los momentos de crisis o para “capotear temporales” producto del bajo rendimiento. p. 1999. Al contrario. no es sorprendente que la ola democrática actual haya revivido el interés por el concepto y su medida. la creación de una reserva de apoyo del sistema generalizado. sigue siendo un indicador normalmente usado de apoyo generalizado para el sistema democrático. . Seymour M. para regímenes democrático establecidos o con una biografía que contar sobre virtudes democráticas. la capacidad del régimen de mantener el orden. con el desempeño del pasado no-democrático. 2000. un déficit de actuación permanente y sistemática. saben de primera mano como comparar la actuación del gobierno democrático. Los más recientes trabajos adoptan una perspectiva idealista. Una perspectiva idealista no puede capturar las realidades que enfrentan los ciudadanos en las nuevas democracias o en regímenes en transición que se mueven entra un pasado antidemocrático y un futuro incierto. respetar los derechos humanos y las reglas democráticas del juego por otra parte. los datos de serie de tiempos nos permiten evaluar algunos aspectos del nivel de legitimidad de la democracia por lo menos. Sin embargo. mantener la ley. 2003. Para 62 63 William Mishler y Richard Rose. Larry Diamond. Aunque apropiado quizás. aun cuando nosotros sólo tenemos nada más que indicadores de la actuación. En otros términos. Los ciudadanos de los nuevos regímenes tienen sentimientos débiles con los ideales democráticos. Recíprocamente la legitimidad democrática (apoyo a los valores de la democracia) deriva en gran parte de la actuación a largo plazo del régimen democrático. en la medida que buscan medir el apoyo de los ciudadanos a los principios e ideales de la democracia. Para William Mishler y Richard Rose. esto no nos exime de continuar un debate entorno a los dilemas y paradojas que su uso. Debe construirse un registro de actuación del régimen reconocido o rendimientos del sistema no sólo de naturaleza económica. 1963. corroe el apoyo difuso a la larga63. Nos obstante. Jonas Linde y Joakim Ekman. Lipset.

29 los ciudadanos de la democracia establecida. es una ironía que precisamente cuando la democracia comienza a extenderse como forma de gobierno a lo largo del mundo. No existen evidencias sólidas en cuanto a que los ciudadanos tengan preferencia por otras formas de gobiernos no democráticos o autoritarios. naciones europeas Occidentales. congresos o parlamentos. En realidad no se trata de un alejamiento en relación con el apoyo valorativo a la democracia como forma de gobierno (legitimidad). ¿es el sistema político democrático? Es más. se oponen a sus políticas. y Japón) se encuentren cada vez más descontentos y frustrados con sus respectivos gobiernos que se traduce en un creciente descontento en cuanto a su funcionamiento. una buena parte de los ciudadanos en las democracias establecidas. Phar y Putnam. para la mayoría de los ciudadanos es inconcebible que el régimen existente pueda ser reemplazado por cualquier otro sistema. pero si se constata que las actitudes públicas hacia partidos. los ciudadanos de la mayoría de las democracias más prósperas (los Estados Unidos y Canadá. Los ciudadanos desconocen los detalles y los procesos del legislativo. 64 65 Mark Warren Pharr y Putnam. pero ellos tienen un entendimiento básico de las instituciones políticas. expresan su descontento con las instituciones políticas particulares. A menudo. pero pocos apoyan los cambios fundamentales al régimen. procesan y aceptan sin preguntarse. sino más bien un acusado descenso de la confianza de los ciudadanos con la forma de operar y el rendimiento de las instituciones representativas. y muchos menos a su reemplazo por alternativas antidemocráticas. desconfían de sus gobiernos del momento64. Los últimos años han sido generosos en cuanto a que se ha logrado una fuerte base empírica de un conjunto de percepciones. la estructura fundamental y el carácter democrático del régimen es bien conocido y ampliamente aceptado. 2000 . que algunos politólogos han convenido en llamar o definir como desafección política de los ciudadanos hacia las instituciones política de cada país. Algunos científicos políticos han examinando este dilema de la democracia. gobiernos expresan más y más desconfianza65. y para ello han examinado un conjunto de datos originales de los cual han concluido: que la confianza política hacia los líderes democráticos y las instituciones políticas son muy bajas: además del arsenal de expectativas que tiende a cambiar notablemente. Para S.

a la ley. la identidad y supervivencia del régimen está cuestionado.30 En los regímenes democratizados. USB). frecuentemente incluye la pregunta: ¿“Voy a describir varios tipos de sistema políticos y le preguntare ¿qué piensa sobre cada uno?. Aún cuando haya elecciones competitivas. un tipo diferente de régimen antidemocrático o la reemergencia de algo parecido al régimen anterior67. La transformación del régimen. el destino es desconocido al igual que la dinámica del proceso. El problema para los ciudadanos de regímenes incompletos. pueden existir violaciones substanciales a las libertades civiles. asumiendo simplemente que su propio sistema político encarna los principios democráticos. y mucho menos dónde acabará. 1978. falta de responsabilidad política. Así. es una buena manera para etiquetar el fenómeno. la mayoría de los enfoques apuntan hacia el compromiso de los ciudadanos a los principios democráticos. IESA. Aún cuando los ciudadanos en los regímenes incompletos tuvieran actitudes significativas sobre la democracia. malo o muy malo para el gobierno de su país?68. En las democracias estables. que no tiene experiencia directa con la democracia. No hay ninguna certeza con respecto a la dirección que la transformación tomara. mide el apoyo a la democracia. Cuestionario Venezuela. según Mishler y Rose66. Por favor dígame si sería muy bueno. ¿Cómo medir el apoyo a las democracias estables? En las democracias estables una variedad de estrategias existen para medir el apoyo del régimen. por el contrario. un nuevo régimen se ve propiamente como “incompleto”. 67 . el World Values Survey (WVS). evaluando el apoyo popular de los ciudadanos al compromiso de la democracia como un ideal. es probable que la socialización con el régimen viejo desarrolle una visión torcida de los principios democráticos. el termino democratizados está cuestionado. La perspectiva idealista. 68 Encuesta Mundial de valores 2000. 66 William Mishler y Richard Rose. violaciones a la norma. pues desde el resultado del proceso de transformación. UCV. en cualquier momento durante la transformación. 2000 Lin y Stepan. su compromiso con los ideales democrático pueden tener un valor poco significativo y peor aún instrumentalizado para evaluar el régimen realmente como es. como principio abstracto. muchos ciudadanos tienen sólo un conocimiento rudimentario de ideales democráticos. si en alguna forma de democracia. Universidad de Michigan/Red Universitaria de estudios Políticos (CENDES. Por ejemplo. De hecho. bueno. LUZ.

Por ejemplo. Edward N. 73 Cf. El conocimiento convencional que dice que la cultura precede y condiciona las instituciones. esta pone énfasis en la valoración popular de desempeño de la democracia. 2001. las respuestas a esta medida indica que el significa de la pregunta permanece ambigua. a 46% en Suiza y 70% en Noruega. “algunas evaluaciones históricas de las correlaciones de la democracia. El apoyo desde una perspectiva cultural70 mide 71 indirectamente su estadio. 1994. 1998. Mister y Richard Rose. No obstante. Muller.31 Una variante cerca de la perspectiva idealista. llama la atención sobre esta medida. Mitchel A. 70 . Los culturalista empiezan con la presunción de que la democracia requiere de una cultura cívica en que los ciudadanos manifiestan como elemento esencial los valores como tolerancia y confianza72. Isis Duarte y Michel Seligson. diciendo que un promedio de sólo 32% de los ciudadanos dice que ellos están “satisfechos “o “muy satisfechos” con el desempeño de la democracia en su país. El problema de la medida es que asume que el régimen actual es democrático. está usted muy satisfecho.36 72 Ramonina Brea. a la medida de satisfacción le falta más claridad. pregunta: “¿En general. 25% de ciudadanos en las democracias incompletas dicen que ellos están satisfechos con la manera en que la democracia se ha desempeñado. 1996. 2000 71 Lipset. Mientras la perspectiva de satisfacción llama la atención en la actuación real de al democracia. existen discrepancia con la relación causal cultura democrática e instituciones. ha sido desafiado por investigaciones que sugiere73 que el desarrollo de las 69 Hans Dieter Klingeman. Tomando el valor de estos resultados sugiere que hay tanto apoyo por al democracia en Serbia (26 están satisfechos) como en los Estados Unidos (25% están satisfechos) y más aún en Azerbaiyan (77% están satisfechos). Para comparar. algo satisfecho. p. aunque la apreciación varía un 12% en Japón. Seligson. la sugerencia y la investigación de William Mishler y Richard Rose. 2005. el WVS. Según Lipset . poco satisfecho o nada satisfecho con la forma en que la democracia se está desarrollando en nuestro país?”. Considerando que tanto apoyo ideal como satisfacción buscan medir directamente el apoyo a la democracia. Se evalúa la opinión de los ciudadanos para determinar estos atributos que están o deberían estar ampliamente distribuidos por la sociedad. indicaron que los factores culturales son incluso más importantes que los económicos”. La presunción es que sociedades con niveles bajos de confianza y tolerancia son pobres en el desarrollo de instituciones democráticas. es la perspectiva de satisfacción. Hans Dieter Klingeman69.

Por ejemplo. 2000. ¿Cómo se mide el apoyo en los regímenes incompletos? En lugar de evaluar las democracias incompletas por medio de los valores democráticos. aunque la actuación económica domina las discusiones de apoyo político. 1998. Mishler y Rose75. Mishler Y Rose. El modelo también incluye una medición sobre la pertenencia del individuo al grupo. Igualmente se evalúa como la vivencia política periódicamente se ajusta a lo largo de la vida. desarrollan un perspectiva que la podemos definir como “aprendizaje sistemático”. incluye el número de organizaciones voluntarias en que los individuos dicen que ellos son activos y una medida de confianza interpersonal.32 instituciones democráticas eficaces ayuda más a cultivar una cultura democrática. La perspectiva de un aprendizaje sistemático de apoyo político. producto de las creencias iniciales. Igualmente. 1993. En las sociedades estables democráticas. el legado de apoyo del pasado debe ser fuerte y positivo. ellos tienen la experiencia con los regímenes no-democráticos. que la confianza interpersonal. donde un régimen persiste fundamentalmente inalterado por la vida del individuo. Para las democracias ya establecidas. Es decir. Rose. este modelo. a la ley y su éxito en la lucha 74 William Mishler y Richard Rose. 1993. esto presupone pocos problemas dada la estabilidad de las instituciones. la perspectiva realista de apoyo político. Mientras los ciudadanos pueden tener conocimiento muy ambiguo sobre los principios democráticos. producto de las experiencias de vida más tarde. No obstante. En la investigación sobre apoyo popular para los regímenes comunista de la Europa Centra y Oriental. 76 Robert Putnam. es más importante. existe evidencia considerable de que la actuación política importa también77. 2000. como desafían. inicialmente se forma por los agentes formadores de vida temprano y las experiencias. Parte de la idea de Putnam76 de que el desarrollo de actitudes democráticas depende de la pertenencia de un ciudadano a una comunidad cívica. Mishler y Rose74 se preguntan. la adhesión de un régimen conforme a la regla. Rose 2000. la eficacia institucional. comienza con el legado del régimen viejo. cómo se forman. 75 . como se refuerzan. Según este apoyo político. adelantaron un modelo de aprendizaje de “fuentes de apoyo”. cuya experiencia s de primera mano. asume que los ciudadanos de regímenes en transición pueden evaluar bien el régimen actual contra la actuación de los otros regímenes. 77 Putt y Kornberg. Mishler y Haerper.

México y Costa rica. pero cuando juzgan al régimen. utilizan la medida de Freedom Hause. agregando el nivel de libertad civil y política en como una medida de actuación política del país. los regímenes pueden derivar una medida de “apoyo difuso” (por defecto) de la valoración del publico del legado del régimen pasado. “Ahora usando la tarjeta “A”. Dos variables miden la actuación económica: ingreso personal y las percepciones de la situación financiera de su familia. Mishler y Rose. con 1 para el nivel más bajo de apoyo y con 7 para el más alto. La debilidad de las explicaciones culturales. No obstante. y luego utilizada en los estados unidos. y de valores determinantes de apoyo al régimen.33 contra la corrupción supone ampliamente un requisito para establecer y mantener la confianza del público y apoyo. “la escala de confianza en el Gobierno”. Seligson78. Por qué el WVS no pregunta las percepciones de la libertad. Finalmente evalúa el impacto de las esperanza expectativas públicas. Los ciudadanos pueden distinguir –según Mishler y Rose. Para Mitchell A. Substancialmente. socialización. se demuestra por la debilidad de la estructura social. 92-94 . 78 Mitchell Seligson. Cada una recibe un valor que va de 1 a 7. protección de la libertad y mantenimiento desorden. la cual fue concebida primero para un estudio llevado cabo en Alemania. que ellos disfrutan. esto tiene efectos profundo y duraderos en la creencia de que la democracia es el mejor gobierno. el modelo confirma la superioridad institucional por encima de las explicaciones de apoyo cultural. p. con el fin de corregir la debilidad en las medidas que se concibió inicialmente por parte de la Universidad de Michigan. el éxito del gobierno que proporciona prosperidad económica. para medir el apoyo y la prospectiva a futuro del régimen. 2000. La Escala de Apoyo-Alienación tiene su núcleo un juego de cinco preguntas.entre gobierno y régimen. a los entrevistados. También se incluyen en le modelo las percepciones individuales del nivel de corrupción publica y una medida de satisfacción individual como la forma la burocracia nacional está ocupándose de los asuntos del gobierno. Las preguntas se leen como sigue. Israel. Propone una Escala de Apoyo-Alienación. así como en Paraguay. Con ellas se busca aproximarse a la noción generalizada d Easton de “apoyo difuso” en lugar del “apoyo específico” para cualquier administración gubernamental en particular. Perú y Bolivia. por favor conteste esta preguntas. Desde entonces también ha sido aplicada en todos los países de Centroamérica.

ha mostrado ser una medida valida. Igualmente el proyecto desarrolla una combinación entre “apoyo el sistema” y “tolerancia política80. ¿Hasta qué punto tiene usted respecto por las instituciones políticas de Costa Rica? B3 ¿Hasta que punto cree usted que los derechos básicos del ciudadano están bien protegidos por el sistema político costarricense? B4 ¿Hasta qué punto se siente Ud. ¿Hasta qué punto cree Ud. es que el gobierno de la mayoría debe ir acompañado del respeto de los derechos de las minorías. como antes indicó. el método seguido en esta serie de estudios es evitar en lo posible el término “democracia” y tratar. de medir los valores básicos que presumiblemente se necesitan para tener una democracia estable. p. la medida de apoyo al sistema que. escoja el numero 7). Costa Rica. que mide en un sentido generalizado la legitimidad del sistema político. Isis Duarte y Mitchell Seligson. B2. El proyecto LAPOP (Proyecto de Opinión Publica de América Latina de Vanderbilt University) incluye muestras representativas de la población nacional de Bolivia (año 2000). Según Selison79. 222 Idem. México. Nicaragua y Panamá (muestras de los años 2004 para estos países). que se debe apoyar el sistema político costarricense?” Para Seligon. en cambio. partieron del cuestionamiento de la 79 80 Ramonina Brea. Otro grupo más grande de preguntas ha sido desarrollado para medir la confianza en las instituciones específicas del Estado. sino también estar dispuestos a tolerar los derechos políticos de otros. orgulloso de vivir bajo el sistema político costarricense? B5 ¿Hasta qué punto piensa Ud. Colombia. El Salvador. La quinta esencia de la democracia. 232. en un período que se extiende por dos décadas. escoja el numero 1. Guatemala. José Ramón Montero. si cree que los tribunales garantizan mucho la justicia. una combinación de atributos que comúnmente acompaña la definición de la democracia. Honduras. p. 2005. Richard Gunther y Mariano Torcal. pues los ciudadanos no sólo deben creer en la legitimidad de sus instituciones políticas. . En su estudio sobre la naturaleza de las actitudes públicas en relación con la democracia en España. que los tribunales de justicia de Costa Rica garantiza un juicio justo? (Sondee: Si usted cree que los tribunales no garantizan en nada la justicia. Ecuador. se patentiza también haber sido confiable para cada uno de los ocho estudios cubiertos por este estudio.34 B1. Además de incluir las medidas de apoyo al sistema.

Para los teóricos institucionales el énfasis está en las influencias endógenas. Esta literatura se bifurca en dos direcciones: los teóricos culturalista y los teóricos institucionalistas. un tercer conjunto de orientaciones actitudinales. “insatisfacción” y. la satisfacción como desempeño o su antónimo. el apoyo. la desconfianza popular hacia las instituciones está extendida y sin perspectiva de generar confianza a corto plazo.1. Mientras para los teóricos de la cultura el énfasis en los determinantes de la confianza son exógenos. mientras las discrepancias en cuanto a sus orígenes se debaten en la literatura especializada. Richard Gunther y José Ramón Montero. 1999. 2000. 2-3 . que puede advertirse como parte de un amplio síndrome de indiferencia política81.-Los teóricos de la cultura: 81 José Ramon Montero.-Teorías sobre los orígenes de la confianza: endógena y exógena La confianza popular en las instituciones políticas es vital a la democracia. Estos autores descubrieron que esas actitudes no podían ser consideradas constitutivas de una única dimensión. Al contrario. Richard Gunther y Mariano Torcal. La paradoja en esta bifurcación se encuentra tanto en lo que los separa como en lo que los une: las variables micro y macro82. la confianza o cualquier otro termino parecido) y las evaluaciones específicas sobre la actuación del sistema.35 vinculación que con frecuencia suele establecerse entre las actitudes fundamentales hacia la democracia (la legitimidad. Mishler plantea dos direcciones sobre los orígenes de la confianza para formular su hipótesis: 1. p. hicieron posible definir conceptualmente y medir empíricamente tres dimensiones bien diferenciadas: la legitimidad democrática o apoyo difuso al sistema. 7. y en especial en las democracias de la Europa del este. 2003 82 William Mishler and Richard Rose. En muchas democracias.

ponen énfasis en la evaluación que realizan los ciudadanos de la actuación o el desempeño institucional. Este planteamiento no niega la influencia de la socialización temprana de la vida.36 Suponen que la confianza en las instituciones es exógena. es duradera y profundamente introyectada en las creencias de las personas. Dentro de las teorías culturales e institucionales. tanto dentro de las sociedades. Desde una perspectiva cultural. entre las cosas que importa son: cómo promover el crecimiento económico. en la medida en que las instituciones políticas persisten y realizan relativamente de forma consistente durante generaciones sucesivas sus funciones. La confianza en las instituciones políticas se supone que se origina fuera de la esfera política. las distinciones importantes existen entra variaciones que van de lo micro a lo macro. de generación a generación a través de la socialización. 1. La confianza en las instituciones está basada en la racionalidad. Considerando que las teorías macro-culturales ponen énfasis en las tendencias homogeneizadoras de las tradiciones nacionales y especialmente en la concepción en las variaciones de la confianza interpersonal.-Los teóricos institucionales: Contrario a la tesis cultural. Las instituciones que tiene una buena actuación generan confianza: las instituciones poco fiables generan escepticismo y desconfianza. suponen que la confianza política es políticamente endógena. la socialización política y la actuación institucional deben ejercer efectos aparejados e indiscutibles en la confianza de las instituciones. la confianza institucional es una extensión de la confianza interpersonal. Por lo tanto es una consecuencia. La confianza institucional es la utilidad esperada de las instituciones que realizan satisfactoriamente sus actuaciones. como entre sociedades. En un nivel macro las diferencia entre la teoría cultural y la institucional son aun mayores. desde los tempranos años de vida. La teoría micro cultural. y más tarde proyectada hacía las instituciones políticas. ponen énfasis en la actuación agregada de las instituciones. enfoca las diferencias en las experiencias de la socialización individual como las fuentes principales de variación significativa en la confianza política. no una causa de la actuación institucional. es decir. las influencias culturales.2. están arraigadas en las normas culturales y se trasfieren. Las teorías macro institucionales. aprendida desde los tempranos años de vida por los miembros de una sociedad. Todo lo contrario. gobernar .

Por ejemplo. Contrario a este planteamiento. es probable que persistan durante una generación o más allá del derrumbamiento del régimen. 2001 . Las teorías micro-culturales refuerzan esta interpretación.37 eficazmente. los teóricos culturales e institucionales están de acuerdo que es muy probable que los ciudadanos en las sociedades poscomunistas manifiesten índices muy bajos de confianza hacia las instituciones. Las nuevas democracias confrontan una variedad de problemas difíciles. es importante contrastar la teoría. dar aplicación a la justicia. si ese individuo a experimento los efectos de la corrupción o los beneficios del crecimiento económico. Desde una perspectiva institucional. Es casi inevitable en este contexto que las instituciones padezcan un”déficit de actuación” mientras van aprendiendo a gobernar a través de un proceso de ensayo y error. respetar las leyes. Entendido como surge la confianza. Mientras culturalistas e institucionalistas están de acuerdo en que la confianza en las nuevas instituciones democráticas en teorías es baja. la confianza política inicial en las nuevas democracias es muy probable que sea bajo. etc. Culturalistas e institucionalistas difieren significativamente en sus expectativas sobre las habilidades de las nuevas instituciones de generar confianza estable para consolidar las nuevas democracias. tomará no solamente 83 Mishler and Rose. Se asume el rendimiento de las instituciones para determinar las respuestas individuales. es inherente en las culturas políticas autoritarias como en Rusia y otras sociedades poscomunistas de la Europa Oriental y Central. poniendo énfasis en los valores autoritarios aprendidos a través de la socialización en un régimen antidemocrático. evitar la corrupción. estas son condicionadas por los beneficios individuales y la experiencia. por ejemplo. también. Si la confianza política es culturalmente determinada y arraigada por normas sociales profundamente transmitidas a través de la socialización. es probable que estos valores sobrevivan más allá de la muerte del régimen. las teorías macro culturales sostiene que una predisposición para desconfiar. como sostiene Putnam y Dhal. unidos a las transiciones políticas y económicas. pero igualmente es importante saber cuales son las implicaciones para la consolidación de las nuevas democracias. las teorías micro institucionales ponen énfasis en la evaluación que realiza el individuo de la actuación institucional. Para Mishler y Rose83. si un apersona piensa que el crecimiento económico es importante. Sostener que la cultura produce la confianza. muy poco puede hacerse en el corto plazo para producir confianza en las nuevas instituciones democráticas.

-Comparando las teorías de confianza política Las teorías culturales difieren principalmente de las teorías institucionales con respecto al origen de la confianza: su carácter exógeno y endógeno. experiencias políticas y económicas o percepciones individuales y evaluaciones. las nuevas instituciones democráticas pueden generar confianza. un rasgo de carácter básico aprendido temprano en la vida. los individuos aprenden a confiar o desconfiar de otras persona experimentando con otros en la misma cultura. pero con el tiempo ese juego de interacciones se extiende para incluir a sus pares escolares. considerando que los teóricos institucionales ven la confianza como algo endógeno. Entre los teóricos culturales e institucionales existe una distinción extensa que puede resumirse entre macro y micro.ampliamente compartida por los miembros de una sociedad. Los micro teórico. . compañeros de trabajo. no necesariamente décadas o generaciones. Esto produce un sentido generalizado de confianza o desconfianza hacia otras personas. sino generaciones para desarrollar la confianza necesaria para que las instituciones democráticas pueda funcionar eficazmente. el estrato social. si la confianza se origina en la actuación institucional. incrementarla proporcionalmente al crecimiento económico. los resultados pueden tomar meses o incluso años. se abstiene de ejecutar prácticas represivas y corruptas. aquellos “otros” son sus padres y familia inmediata. Virtualmente desde el nacimiento. Al contrario. Las teorías macro.38 décadas. Los teóricos culturales empiezan con una presunción básica: la confianza es una propiedad emergente unida a las formas básicas de relaciones sociales. esta es una consecuencia de la actuación institucional. los otros reaccionan a su conducta. Inicialmente. por el contrario. sostiene que la confianza varía entre los individuos dentro de una sociedad basado en las diferencias que genera la socialización. a cambio. pero. ponen énfasis en la confianza colectiva o como rasgo -de un grupo. como los trata y como. y vecinos. 8. Los teóricos culturales ven la confianza política como exógeno.

Más bien. Según Ronald Inglehart. no obstante su homogeneidad. No todas las familias en sus relaciones poseen un tejido social único. formado instituciones formales e informales 84 (asociaciones. las relaciones que se pueden observar entre cultura y la democracia podrían denominarse determinismo institucional. En este sentido. El análisis de la confianza política surge de las teorías culturales de micro nivel. clube deportivos etc. Las instituciones formales y la cultura política tienen una relación simbiótica en la 84 Robert Putnam. La cultura de una sociedad. dentro de una cultura crea un proceso camino-dependiente. la confianza interpersonal se proyecta hacia instituciones políticas que crean una cultura cívica85. El debate actual entre los defensores de un enfoque institucional y los defensores de un enfoque conductual supone erróneamente que estos enfoques se puedan separar. y la importancia de su papel varía enormemente según el tipo de comportamiento de que se trate. de una generación a otra. las teorías microscópicas ponen énfasis. Los teóricos asumen que la confianza interpersonal –su fuente está fuera del sistema político-.39 Colectivamente. puede diferenciarse las culturas según sus niveles de confianza o desconfianza hacia otros. las predisposiciones hacia las instituciones representativas del gobierno. Las instituciones sí influyen en la política. No todo los que nos unimos en torno a un juego aprendemos a cooperar y confiar o proyectar esos atributos hacia las instituciones políticas. lega juveniles. a partir de interacciones cara a cara. 1993 Gabriel Almond y Sidney Verba. ayuda probablemente a cooperar más entre sí. 1963 86 Ronald Inglehart. 85 . Esta interpretación afirmaría que los vínculos entre la cultura y la democracia existen porque las instituciones democráticas determinan la cultura subyacente. estas ponen énfasis en la socialización. Pero no la explican por sí misma. estructura familiar. positiva (o negativa). No es así. en que muy probablemente el impacto de la cultura en la confianza individual varíe la naturaleza específica del proceso de socialización cara a cara que experimenta cada persona86 . las personas que confían en otros. La constante recreación y reconocimiento de la confianza. permiten substancialmente la variación en cuanto a individuos basado en características de genero.) . donde los mecanismo de socialización difuso transmiten. educación. Estas relaciones de confianza y cooperación ayudan a crear una red nacional de instituciones necesarias para representar intereses. 2001.

Las instituciones incorporan la experiencia histórica en reglas. además del significado de conceptos como democracia. es común en todos las sociedades. De hecho. que persisten 87 Ibid. Olsen. 647 90 James G. Para March y Olsen. demuestran. Igualmente podemos decir que ciertas características del sistema político pueden operar para formar los sentimientos de las personas sobre la política. variando ésta ampliamente por el contexto cultural. 174) al igual que Mishler y Rose88. libertad e igualdad”91. de esta argumentación. p. el lenguaje compartido. 2001. La teoría institucionalista. p. según ellos. por ejemplo que la confianza interpersonal y la confianza política son conceptualmente distintas. Muller y Seligson89 van más allá. 271-273 Miishler and Rose. podemos decir que el sistema político lleva consigo los aspectos instrumentales. la comprensión y las normas de la comunidad. procesales y correlativos de la confianza política. sobre la relación entre confianza interpersonal y confianza en las instituciones políticas. 1997. 1997. Es nota común que un grado de confianza cara a cara dentro de los grupos. p. March y Johan P. la confianza interpersonal parece ser un producto de la democracia en lugar de una causa de ella: “Interpersonal trust is not unrelated to democracy”. Muller and Mitchel A.40 que las instituciones son una realidad conductual sólo en la medida en que forman parte de la cultura política87. Tiende a darse un cierto escepticismo. Continúa March y Olsen diciendo que “las instituciones no son simple reflejos y motivos. Las teorías culturales micro y macro han sido desafiadas en multiplicidad de caso. 1999. Si esta tesis es verdad. Saligson. pone énfasis en que la confianza política y la desconfianza son las respuestas racionales de los individuos a la actuación de las instituciones90. “las instituciones afectan los modos en que los individuos y los grupos se activan dentro y fuera de las instituciones establecidas. North. 258 88 . el nivel de confianza entre ciudadanos y dirigentes.. Newton. Estos sentimientos afectarán el nivel de confianza en las instituciones. rutinas y formas. los procesos y los actores gubernamentales. 89 Edaward N. Douglas C. los resultados apoyan la superioridad de explicaciones institucionales de los orígenes de la confianza política. 1995 91 James G. justicia. 1994. March y Johan P. pero defienden que el “radio de aprendizaje” se extiende desde al confianza interpersonal a las instituciones impersonales. Olsen. las aspiraciones comunes de una comunidad política.

El carácter político de las instituciones puede importar tanto como la actuación económica. Los institucionalistas aceptan que la cultura puede condicionar la opción institucional. En los países de la Europa del Este. incluyendo especialmente la actuación económica93. En contraste con las teorías macro. así como la actuación pasada de las instituciones. La confianza o desconfianza de las instituciones depende de la magnitud de los resultados económicos deseados. es muy probable que los ciudadanos valoren las instituciones cuando estas tengan éxito en la eliminación de la restricción a las libertades individuales y reduzcan la corrupción94 . dónde la estructura y carácter de las instituciones políticas son constantes durante largo períodos de tiempo. 263 Adam Przrworski. 1998. 1995. La teoría institucional sostiene que las estructuras institucionales es una función de la opción racional o del plano intencional. Considerando que las teorías culturales ven las instituciones profundamente condicionadas por la cultura y substancialmente dependientes. donde la libertad individual y los derechos fueron reprimidos sistemáticamente durante décadas. pero la actuación pasada es le determinante. pero también la opción del plano institucional tiene las consecuencias reales para la actuación gubernamental y así para la confianza en las instituciones. La diferencia en los valores individuales también puede ser importante. En este contexto es muy probable que la confianza popular en las instituciones sea una consecuencia de la actuación política y económica. En democracias estables. lo que ellos consideran un consecuencia de las políticas gubernamentales es probable que sean menos confiados en las instituciones políticas que aquellos que en buen grado han mejorado las circunstancias económicas. las teorías microinstitucionales reconocen que las evaluaciones de actuación no sólo reflejan la actuación agregada del gobierno. ellos discrepan sobre los qué aspectos de la actuación son los más importantes. Aunque los teóricos institucionistas están de acuerdo con que la confianza política es endógena.41 más allá del momento y condición histórica”92. por ejemplo. Puede esperarse que individuos que valoran la libertad favorablemente confíen en las instituciones recientemente democráticas a pesar de las penalidades 92 Ibíd. 2000 94 Larry Diamond. Individuos desempleados o quienes las finanzas personales han padecido. 1999 93 . sino también las circunstancias individuales y valores.. o cómo se evalúa la actuación. la teoría institucional enfatiza la importancia de la actuación política. p.

6. H4.2. antes de la segunda guerra mundial el escenario era diferente.. Al mismo tiempo. igualmente una proporción grande de ciudadanos se encuentran descontenta con el funcionamiento del sistema político: ellos desconfían de las instituciones básicas y las organizaciones sociales 95 Mishler and Rose. Conclusión Una mayoría robusta de europeos apoya profundamente la democracia como el único sistema político aceptable. que una gran mayoría apoya la democracia. Lo teóricos institucionalistas ofrecen dos hipótesis adicionales también diferentes por el nivel. Para Mishler y Rose95.La cultura nacional: la Confianza en las instituciones políticas varía entre los países en lugar de entre individuos según experiencias históricamente arraigadas. 6. Este apoyo abrumador es un nuevo fenómeno en Europa. considerando aquéllos que dan prioridad la crecimiento económico pueden reaccionar más negativamente en circunstancias similares. y a la posición social y económica que los individuos ocupan en le tejido social. La confianza en las instituciones varía en cada país según el éxito (o fracaso) las políticas gubernamentales y el carácter de las instituciones.--Hipótesis institucionalista H3. H2.-La socialización individual: la confianza en las instituciones varía en y entre los países.-Las evaluaciones individuales: la confianza en las instituciones varia dentro de cada país de acuerdo a las actitudes individuales y valores. las teorías culturales ofrecen dos hipótesis básicas sobre los orígenes de la confianza. 7-9 .1. difiriendo principalmente en el énfasis que ponen en la cultura nacional colectiva como contra las experiencias de la socialización individual.Hipótesis culturales H1. de acuerdo al lugar que ocupa el individuo en la estructura de la sociedad.-La actuación gubernamental. experiencias nacionales arraigadas en la confianza interpersonal. pp.42 económicas.. según la confianza interpersonal. 2001. Según la mayoría de los ciudadanos europeos occidentales no conciben un sistema alternativo de gobierno para su propio país.

SALAMANCA. igualmente el apoyo a su legitimidad resulta abrumador. 2000. Christopher J. El sistema político venezolano: crisis y transformaciones. USB e Internacional Political Science Association. De otro lado. 1988. and GUILLORY. 173-192. American Polítical Science Revió. Gabriel A. pp. Enrique y MARTZ. New York. Friedrich.C. The Civic Culture. Political Attitudes and Democracy in five Nations. Political Satisfaction in Old and New Democracias. CARRASQUERO.binghamton. Austin.. John. UCV. Political Attitudes in Venezuela. 1-17. Angel (coord) 1996. Nacional Análisis of Consenso and Mayoritarian Systems”. Crisis de la modernización y crisis de la democracia en Venezuela. pp. ALMOND. que si bien es cierto que apoyan substancialmente la democracia. Princeton University Press. (Estudio introductorio de Juan de Dios Pineda Guadarrama). 1997. and VERBA. Caracas.43 y de la clase política. University of Texas Press. 91. “Opinión y cultura política en Venezuela: la consolidación del chavecismo. Nº 2. http://www. Bueno. ANDERSSON. 2001. p. 2001. democracia sí pero con liderazgos autoritarios en la otra cera de las actitudes ciudadanas. “Polítical Institutions and Satisfaction with Democracy: A Cross.) Opinión Pública y elecciones en América. ANDERSON. X. A. Working Paper. BALOYRA. Instituto de Ciencia Política. pp. Christine A. 1997. México. ILDIS-UCV. ¿Implicas este déficit un desafío a la confianza de la legitimidad del régimen actual? Por el momento en Europa tenemos a unos ciudadanos que al mismo tiempo que es critico a sus instituciones y el funcionamiento real de la democracia. FCE y Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública. . Princeton. Bibliografía ALMOND. “El estudio de la cultura política”. Vol. sobre el resto de las sociedades pende la espada de Damocles. ALVAREZ. Una disciplina segmentada. 1963. ALMOND Gabriel A. Binghanton University. J. Sydney. no les es extraño otro sistema político como el que resulta en la indagación empírico “le necesidad de un líder político fuerte”. Cristopher. Caracas. Escuelas y corrientes en las ciencias políticas. Pontificia Universidad Católica de Chile. Gabriel A.html. Revista de Ciencia Política. 76-89.J. Turner (eds.” En Friedrich Welsch y Frederick C. tenemos a las nuevas democracias de los países del este y a algunos países de América Latina. Societal Cleavages and Political Opinion. Algo que resulta común tanto a las dos Europas como a América Latina es el déficit alto de desconfianza en las instituciones básica y las organizaciones sociales y de la clase política. 1979. mientras que para los ciudadanos europeos les resulta inconcebible vivir en otro sistema político que no sea la democracia. Luis. 66-81.edu/cdp/papers. Nº102. Center on Democratic Performance. Vicente y Welch.

Oxford University Press. Agora. Fuchs (eds). LINZ Y LIPSET. Y TORRES. New York University Press. Support for the Democratic System. 22. Amorrortu editores. vol 9. HUNTINGTON. “Mapping Political Support in The 1990: A Global Analysis. Democratic Challenges. 47-71. 2006. GUNTHER. El Hombre político. Diez textos básicos de la Ciencia Política. 2003.D Klingeman y D.M (eds. “A comparative analysis of the social requisites of democracy”. democratic Choices: The Erosion of Political Support in Advanced Industrial Democracies. Democracy in developing countries: Latin America. HARTLYN. European Journal of Political Reserach. Baltimore. pp.44 COPPEDGE. The politics of Democratic Consolidation: Southerm Europe in Comparative Perspectiva. Miriam. pp391-408. Jack. 57-77. In Pippa Norris (Ed). Esquema para el análisis político. 2004. John Hopskins University Press. La democratización a finales del siglo XX. p. and Watanuki. Jonas and EKMAN. Boulder. La tercera ola. Buenos Aires. Joakim. “The Determinantes of State Lagitymacy: Result For 72 Conutrie. Nº. 2003. vol. Russel J.”Repensando los requisitos sociales de la democracia”. EASTON. J. Cambridge University Press. maio. In Norris Pippa (1999). Vol 27.). Baltimore. Octuber.143-153. “The dynamics of democratic satisfaction: Introduction” International Political Science Review. Joji. 155-175. 1992. Oxford University Pres. “Algunos requisitos sociales de la democracia: desarrollo económico y legitimidad política. DIAMOND. New Cork. 1995. Cambridge. GILLEY. The Crisis of Democracy : Report on the Governability of Democracies to the trilateral Commision. Russel. and Donald Philip Green. 1-43. 1993. Oxford University Pres. Oxford. 1995. Richard e MONTERO. Ediciones IESA.D. Critical Citizens: Global Support for Democratic Governance. Oxford. Opiniao Pública. Oxford . Lynne Rienner Publishers. In H. p.. Johns Hopkins University Press. KORNBLITH.” En VV. G. “Political Support in Advanced Industrial Democracies”. Huntington. Advances and Setbacks.. DALTON. nº 1. Michael. p. 1986. 78-99. LINDE. David. 1996. Ariel. 1998. Larry. Paidos. Samuel P. CITRIN. and Anderson Christopher J. “Explaining Democratic Deterioration in Venezuela through Nested Inference”. 2005. Bruce. PUHLE Hans-Jürgen e Diamandourus Nikiforos P. En Frances Hagopian y Scott Mainwaring (eds.. LIPSET. J. New York. Buenos Aires. 136. 1999. CROZIER. Caracas. DALTON. Venezuela en los noventa: las crisis de la democracia. LIPSET. 42.M. 1992.AA. Cambridge University Press. KLINGEMANN. 2001. pp. A. pp. Jack. CITRIN. Barcelona. EUDEBA. LIPSET. International Social Science Journal. S. 1963. Nº 4. 1-42. Internacional Political Science Review. Michel.. 1999. 1979. Developing Democracy: Toward Consolidation. and SVENSSON. S. SEONG. American Political Science Review nº 68. GUNTHER. “Presidencial Leadership and the resurgence of Trust in Government”. Seymor Martin. S. DIAMOND. José R. p.973-988. Samuel P. FUCHS. British Journal of Political Science 16. LIPSET. P. H.M. “Comment: The Political Relevance of Trust in Government”. Nº 5.R. 1998. 1974. Hans-Dieter. 1994. Citizens and Community: political support in a representative democracy. p. K. Seymur Martin. D. Larry. The Third Wave of Democratization in Latin America. Citizens and the State. 289-316. . y CLARK. Buenos Aires. “Legitimidade política em novas democracias”.) 1999.C. Critical Citizens:Global Support for Democratic Governance. HOFFERBERT Richard I. 1975. Invierno. “Satisfaction with democracy: A note on a frequently used indicador in compartive politics”. GUIDOROSSI. KORNBERG. pp . Richard.

Pippa. Zelikow. William and ROSE. Nº 3. 2002. pp. Paper for the Lapop-UNDP Worshop on candidate indicators for the UNDP Democracy Support Index (DSI). Madrid. pp 91-108. CDB y Redpol. Una perspectiva latinoamericana con referencia a países poscomunistas” En O'Donnell. NORRIS. Nº 68. American Political Science Review. 15-30. Hanbook of Comparartives. la democratización y algunos problemas conceptuales. Guillermo. Cultura política del venezolano y sus actitudes frente a la democracia. Zelikow. 1998. Mariano.. Nº 227. José Ramón y TORCAL.45 LINZ. Idealist Theories and Measures. MONTERO. Vol 88. P. Revista de Ciencias Sociales. Trust. MONTERO. Oxford University Press.. pp. “La desafección política en España: un legado que condiciona el presente”. Nº 83. Ensayos escogidos sobre autoritarismo y democratización. Paidós.2001. Alianza Editorial. y SCULLY. Vol 22. 303-320. 121-147. pp. Caracas. Buenos Aires. . J. Nº 4. 2005.. p. Thais y SONNTAG. Valia. International Political Science review. UNED. p. MILLER. 1974a. Global support for democratic governance. Paper presented at the annual meeting of the Southern Political Science Association. O'DONNELL. Arthur. “Civic Culture and Demcoracy: The Question of Causal Relationships”. 1997. Cambridge. and Rose. Richard. Salamanca. p. Ediciones Universidad de Salamanca. “Political Activism: New Challenges. P.” En GONZÁLEZ E. Influence of Parlamentary Behavior on Regimen Stability: Some Conceptual Clarifications. Mariano.R. William. MISHLER. GUNTHER.”Political Support for Incomplete Democracies: Realist vs. “Fortalezas y debilidades de la actitud democrática en Venezuela”. “Rejoinder to `Comment´ by Jack Citrin: Political Discontent or Ritualism?”.. Carmen y SANCHEZ-ROCA R. Count Every Voice: Democratic Participation Worldwide. 177-200. “Los problemas de la democracia y la diversidad de democracias. D. NYE. Edgar N. Conjeturas and Puzzles.C (ed) Why People Don’t Trust Government. Oxford. The American Political Science Rreview. pp. V3.D. vol. La quiebra de las democracias. 2000. 1-24. pp. p.” En José Vicente Carrasqueño. Oxford University Press. Pippa.) Critical Citizens. Reflections. MILLER.). Nashville. pp 951-972. G. 253-281. American Political Science Review. Guillermo. S. Richard y TORCAL. 9-50. Thais. 116-131. New Oportunities” In Carles Boix and Susan Stokes (Edit by).MISHLER. NORRIS. descontento y desafección. 1997. Thais Maingon y Friedrich Welsh. “Political Issues and trust in Government: 1964-1970”. Richard. p. 989-1001. MAINGON. 2001. Kin. Heinz R. (1995b). 2006. NORRIS. Revista Española de Investigaciones Sociológicas. In Nye Jr. 2000. Center The Americas at Venderbilt University. Madrid. MAINWARING. 2002. 1987.D. América Latina Hoy. J.”Acerca del Estado. 101-132. NORRIS. Revista de Occidente. 1-27. Lecturas de Ciencia Política. distrust and skepticism: Popular evaluations of civil and political institutions in post-communist society. and Seligson Mitchel A. LINZ. MULLER. Tampa. Support for Democratic Governance: Multidimensional Concept and Survey measures. p. Jr. PEREIRA A. María (coord. 68.com (March 13. América Latina Hoy. Juan J. 1974b. Arthur. Manuscript available from: http://www. Harvard University Press. Pippa. Venezuela en Transición: elecciones y democracia 1998-2000. T. LOWENBERG. Contrapuntos. “La institucionalización del sistema de partidos en America Latina”. FL. José Ramón. 1994. Comparative Political. Pippa. 1999. 635652.pippanorris. “Actitudes hacia la democracia en España: legitimidad. 16. Salamanca. Juan J. 1971. MAINGON. “Introducction: The Growth of critical citizens?” En Pippa Norris (ed. Política y democracia. 2001). 2001a. “Cambio político y resultados de las elecciones de 1998. 1997.

La democracia en América Latina. Alfredo. Adam et al. Nº6. 2003. “Venezuela. pp. pp. Miguel. “The Games of Transition”. PRZEWORSKI. Paidos. La transición Venezolana. SELIGSON. 2006. R. 2002. Hacia una democracia de ciudadanas y ciudadanos. FLACSO-Nueva Sociedad.. 129. 193-1998. Richard. 1999.15-46. Venezuela en Transición: elecciones y democracia 1998-2000. “Cambio político radical y actitud hacia la democracia en Venezuela. Taurus y Alfaguara. pp. 2000. RAMOS J. “La paradoja venezolana”. American Political Science Association Annual Meeting. Buenos Aires. Rational Legitimacy: A Theory of Political Support.pdf.46 PEREIRA A. Altua.C. Anuario de Estudios Centroamericano. RIVAS LEONE. Alianza Editorial. Aproximación al fenómeno Chávez. 8. 1974. Mitchel. Aguilar. 1990.” En Luis Carlos Bresser Pereira. Pierre.edu/democracy/rosep. Thais y WELSCH. nº 161. El ocaso de una democracia bipartidista”. 2004. p. Democracia sustentable. Un enfoque socialdemócrata. Buenos Aires. Opiniäo Pública. Taurus y Alfaguara. Adam. “Las dimensiones social y nacional de la democracia: hacia un marco de comprensión ampliado. 1995. Princeton. REY. Revista de Estudios Políticos. Notre Dame. http://www. Nueva Sociedad. 2004. ROSE. ROGOWSKI. PRZEWORSKI. “Antipolítica y nuevos actores políticos en Venezuela. Issues in Democratic Consolidation. El fenómeno Chávez en perspectiva comparada. 35-42. pp. Princeton. Madrid. CDB y Redpol. Vol 12. p. La democracia en América Latina.” En PNUD. Vol. Argentina. ROSANVALLON. La transición Venezolana. Disaffected Democracias: What´s Troubling the trilateral Countries? Princeton University Press. PRZEWORSKI. Adam. p. Aproximación al fenómeno Chávez. Guillermo O’Donnel and Samuel Valenzuela (Ed). 2003. Altua. Opiniäo Pública. Heinz R. 2000. Nº 2. 1992. ”La democracia venezolana y la crisis del sistema populista de conciliación”. 71-92. S. PHARR. Alfredo. 168-245. John A.”Los límites del liderazgo plebiscitario. . New York. José María Maravall y Adam Przeworski. 533-578. y F.).” En José Vicente Carrasqueño. R. 2002. pp. J. pp 52-68. ¿Problemas en el paraíso? La erosión en el apoyo al sistema político y la centroamericanización de Costa rica 1978-1999. PNUD.). 1998. 1-21. Mérida-Venezuela. 1991. Centro de Investigaciones de Política Comparada. 2000. SELIGSON. Valia. Nº 1. In Scout Mainwaring. Cheibud. (eds. 1-37. p. 74.C.. “Reformas económicas. Limongi. p.” En Alfredo Ramos Jiménez (ed. Anuario Social y Político de America Latina y El Caribe. Mitchel A. SELIGSON.A. y PUTNAM. pp. MAINGON.55-60. 2000. 2001. Helen Kellogg Institute for international Studies by. Vol 16. Richard.” En Alfredo Ramos Jiménez (ed. Centro de Investigaciones de Política Comparada. ROSE. Caracas. opinión pública e instituciones políticas: Polonia en la perspectiva del Europa del Este. PRZEWORSKI. “Estabilidad democrática y crisis económica: Costa Rica 1978-1983”. “Medidas de democracia em surveys”. Mérida-Venezuela. M. University of Notre Dame Press. Mitchel A. mayo-junio.edu/lapop/COSTARICABACK. Friedrich. A National Science Foundation Conference: Rethinking Democracy In the New Millennium. “Os Contornos da Cidadanía Critica: explorando a legitimidade democrática. Hacia una democracia de ciudadanos y ciudadanas. J. “Shifting Tenses in the Democratization Process”. 1005-152. and Gomez B. Princeton University Press.uh. Adam. E. Nº 1 . 241-268. Las reformas económicas en las nuevas democracias. Alvaréz. p. SONNTAG. Washington D. Publicado para el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Caracas. José. RAMOS J. Aguilar. Booth.vanderbilt.). El debate conceptual sobre democracia. Cambridge University Press. The New South American Democracies in Comparative Perspectiva. http://sitemason. Democracy and Development: Political institutions and well-being in the world 1950-1990.

VAN DETH.”¿Desconsolidación de una democracia establecida? Análisis político-cultural del caso venezolano. Caracas. 173-186. pp. COPRE. and Martin Elff (2000). Los partidos políticos en la década de los 90.) Sociedad Civil en América Latina: representación de intereses y gobernabilidad. Kart Kohut y Gunther Maihold (eds. Nueva Sociedad. WELSCH. Friedrich y CARRASQUERO. “La evolución de las actitudes hacia el sistema político en Venezuela”. Caracas. pp. Jan W.47 TORRES. José V. Arístides. . 33. Mannheimer Zentrum für Europäische Sozialforschung: MZES Working Paper Nr. 75-96.” En METER Hengstenberg. Political Involvement and Apathy in Europe 19731998. democracia y futuro. 1990. Venezuela. ADLAF. 1999.