El fin de los bosques y la plaga del Marabú en Cuba.

Historia de una “venganza
ecológica”
(Entregado a Corrección)
Autor: Reinaldo Funes Monzote
Centro de Estudios de Historia de la Ciencia y la Tecnología, La Habana, Cuba
Universidad Jaume I, Castellón
En Cuba florece el monopolio con la misma pujanza con que
arraiga la hierba mala en sus campos.1
Enrique José Varona, La Habana, 1923
Introducción
Las imágenes del paisaje de Cuba de hace 500 años ofrecidas por los cronistas de
Indias pueden parecer exageradas o poco exactas, fruto del deslumbramiento inicial
ante el encuentro de un Mundo nuevo y desconocido. Las Casas, por ejemplo, en su
Historia de la Destrucción de las Indias escribió: "era un boscaje cerrado toda la Isla,
y en muchas partes no podía verse el cielo desde abajo, por lo alto y espeso del
arbolado que la cubría en toda ella.” Descripciones como esta se apartan un tanto de
la realidad, sin embargo resulta indiscutible que los bosques eran en 1492 el elemento
predominante del paisaje cubano, tanto en las zonas llanas como montañosas.
Estudios científicos, más o menos recientes, ofrecen diferentes estimados sobre la
"vegetación original" a la llegada de los españoles. A pesar de no coincidir algunos en
la proporción de bosques, en todos los casos se les ubica muy por encima del resto de
las formaciones vegetales, en un rango que va desde un 60 a un 90% de la Isla. 2 Hoy
1

* Deseo agradecer la lectura crítica de una versión anterior de este trabajo al Dr. José Antonio Piqueras Arenas e
Imilcy Balboa Navarro. Para una visión actualizada del tema pude contar con el apoyo de mi hermano, Fernando Funes
Monzote, Ingeniero Agrónomo. Las opiniones y errores, no obstante, son responsabilidad del autor. Mi gratitud también
al Dr. Miguel Angel Puig Samper y al Dr. Alberto Vieira por la oprtunidad de participar en el seminario. Esta ponencia
debe considerarse como parte una investigación en proceso.
Enrique José Varona. “Con el eslabón”, en Cuba Contemporánea, noviembre 1923, p. 226
2
Las discusiones sobre la vegetación original comenzaron a tomar fuerza apartir del artículo del científico alemán
Leo Waibel. “Place names as an aid in the reconstruction of the original vegatation of Cuba”, publicado en 1943. Como

en día la superficie boscosa del territorio nacional alcanza un 18%, después de llegar a
su punto más bajo, entre un 13 y un 15%, durante las décadas del cincuenta y del
sesenta, que en su mayor parte distan de ser las florestas vírgenes de los siglos
pasados.
La comparación entre ambas imágenes, la existente al arribo de los
colonizadores europeos y la actual, es uno de los mejores testimonios de la gran
transformación sufrida por la isla en los últimos cinco siglos, como consecuencia de
la introducción de hábitos y modelos de consumo europeos y la posterior inserción en
el mercado mundial de frutos tropicales. La historiografía sobre Cuba abarca
múltiples aspectos políticos, económicos y sociales, pero en cambio se ha prestado
poca atención a la enorme modificación del entorno natural paralela a esos factores.
El acento se ha puesto hasta ahora en estudiar las relaciones de los hombres entre sí y
no las de éstos en su conjunto con el medio en que se desenvuelven; en relatar y
analizar la evolución socioeconómica y política, sin tomar en cuenta por lo general la
enorme cuota de recursos naturales empleados y gastados (mejor decir, esquilmados)
y la gigantesca simplificación de los ecosistemas llevada a cabo.
La destrucción de los bosques en función de la agricultura, la ganadería, los
ferrocarriles, la construcción naval, las necesidades de combustible, la exportación de
maderas preciosas, entre otros muchos requerimientos, forma parte indisoluble de la
historia de Cuba,

con profundas implicaciones medioambientales y socio

económicas. Hasta mediados del siglo XVIII fue un proceso lento, pero a partir de
entonces adquirió cada vez mayor envergadura. Ya a fines de aquel siglo y principios
conclusión de su estudio Waibel afirmó que los bosques ocuparon originalmente alrededor de dos tercios de la superficie
de la isla, proporción que al añadírsele los parques cubiertos de árboles se elevaba a cuatro quintos. De este trabajo se
consultó la versión que aparece en: Leo Waibel y Ricardo Herrera. La Toponimia en el paisaje cubano. Editorial de
Ciencias Sociales, La Habana, 1984. Aparecen en este libro el artículo de Waibel “La toponimia como contribución a la
reconstrucción del paisaje original de Cuba” y otro de Herrera corroborando sus tesis con el título: “El origen de las
sabanas cubanas”. En un libro reciente Enrique del Risco Rodríguez, investigador titular del Instituto de Investigaciones
Forestales de Cuba, afirma que en el momento de la conquista los bosques cubrían entre el 88 y el 92% del territorio.
“De éstos, dice, 75 a 80% correspondían a los bosques tropicales propiamente dichos, mientras el resto estaba ocupado
por pinares y bosques más o menos bajos de diferentes tipos.” Ver: Enrique del Risco. Los bosques de Cuba. Su historia
y características. Editorial Científico Técnica, La Habana, 1995, p. 16. El estimado más bajo es el de 60% ofrecido por
el científico norteamericano Earl. E. Smith, The forest of Cuba, Maria Moors Cabot Foundation, 1953.
2

del XIX la deforestación era un hecho consumado en la zona habanera, pionera del
fomento plantacionista en la isla. 3 La expansión del azúcar hacia otras regiones
señala en gran medida la frontera de los bosques, aunque no representa en modo
alguno el único factor de su desaparición. En el diecinueve Matanzas y Las Villas,
junto a Pinar del Río en menor escala, fueron las regiones más afectadas. 4 La mayor
parte de la riqueza forestal de la isla existente al arribar el siglo XX permanecía en las
provincias de Camagüey y Oriente, pero pronto quedó reducida a un ritmo sin
precedentes con la llegada de los inmensos latifundios azucareros y la tala con fines
comerciales.5
¿Puede todo este proceso haber ocurrido sin otra consecuencia que el camino
hacia la civilización y el progreso? Es evidente que no. Los efectos del avance de una
una economía de plantaciones desde el punto de vista económico, social y político son
más conocidos por los numerosos estudios sobre fenómenos como la esclavitud, pero
en cambio se ha puesto menos énfasis en el impacto sobre el medio natural y sus
implicaciones ecológicas. En este sentido, el fin de los bosques representa la punta de
iceberg de otras muchas cuestiones que esperan por ser estudiadas.
Una de las manifestaciones paralelas o derivadas de la expansión de la
3

Sobre la deforestación hasta fines del siglo XVIII se puede consultar la obra de Leví Marreo. Cuba, Economía y
Sociedad, Ed. Playor, Madrid, 1984 y Reinaldo Funes Monzote. “Los conflictos por el acceso a la madera en La Habana,
1774 – 1815: Hacendados vs. Marina”, en José Antonio Piqueras, Editor. Diez Nuevas Miradas de Historia de Cuba,
Universidad Jaume I, Castellón, 1998.
4
Ver: Manuel Moreno Fraginals. El Ingenio. Complejo económico social cubano del azúcar, Editorial Ciencias
Sociales, La Habana, 1978. En particular el acápite “La Muerte del Bosque” en el tomo 1. Josef Opatrný. “Los cambios
socio económicos y el medio ambiente: Cuba. Primera mitad del siglo XIX.” en: Revista de Indias, 1996, vol. LVI, núm.
207 pp. 367-386. V Casals Costa. “Montes e Ingenieros de Ultramar. Las ideas sobre la protección del bosque en Cuba y
Filipinas durante el siglo XIX.” en: Jose Luis Pesset, coordinador. Ciencia, Vida y Espacio en Iberoamérica. Vol. III,
Madrid, 1989, pp. 357 – 388. Para el tema de la política forestal de España en Cuba en el XIX, ver: Gaspar de Aranda.
La Administración Forestal y los Montes de Ultramar durante el siglo XIX. Madrid, Ministerio de Agricultura, pesca y
Alimentación, ICONA, 1995. Una fuente imprescindible para el estudio de la deforestación y los bosques cubanos en
general durante el siglo XIX es: Miguel Rodríguez Ferrer. Naturaleza y Civilización de la Grandiosa Isla de Cuba.
Imprenta de J. Noguera, Madrid, 1876
5
El proceso de deforestación en el siglo XX ha sido el menos estudiado desde el punto de vista histórico. La
mayoría de las referencias aparecen dispersas en artículos de prensa y trabajos científicos. En la Biblioteca del Instituto
de Geografía Tropical, La Habana, exíste un trabajo inédito que resulta de mucha utilidad: Eliseo Matos. Breve historia
de los montes de Cuba. INDAF (mecanuscrito), 47p. Este trabajo fue escrito en la década del setenta y establece una
estadística de la deforestación por períodos a desde 1492 hasta 1970, a partir de la experiencia del autor como dasónomo
reconocido. Ver también: Enrique del Risco. Los bosques de Cuba. Su historia y características... Mark J. Smith.
“The political Economy of Sugar Production and the Environment of Eastern Cuba, 1898- 1923.” en: Environmental
History Review, Vol. 19, Winter 1995, No. 4, pp. 31-48
3

Su evolución e implicaciones nos ofrecen un buen ejemplo de la necesidad de incorporar a los estudios históricos sobre Cuba una perspectiva ambiental. Conn. Editorial Crítica. “Las Malas hierbas”. 1988. Crosby. Antes de referirnos a la propagación del Marabú.1900. Algunas de las especies que han alcanzado esa categoría existían desde épocas precolombinas. 4 . Barcelona. el avance del Marabú se fue convirtiendo en la más alarmante “plaga” para la ganadería y los cultivos. el fin de los bosques y la consecuente transformación del paisaje. Un testimonio impactante de las relaciones establecidas entre el hombre y la nauraleza y sus huellas recíprocas que no debe continuar pasando inadvertido y que nos dice tanto de la evolución histórica cubana como el más relevante de los documentos escritos. Imperialismo ecológico. The Columbian Exchange: Biological and Cultural Consecuence of 1492. pero otras muchas llegaron en diferentes momentos después de 1492. Sobre la definición del término Malas hierbas dice Crosby que en el uso moderno se refiere a toda planta que se dispersa con rapidez en competencia con otras en la tierra removida. la conocida con el nombre vulgar de Marabú. El Marabú. la importancia de integrar a la historia natural el conocimiento aportado por las ciencias sociales. La expansión biológica de Europa.: Grenwood Press. 1972. Y también en el sentido inverso. características. factores que lo han propiciado 6 Sobre el tema de las malas hierbas en el Nuevo Mundo se puede ver: Alfred W. Del mismo autor.6 El presente trabajo hace referencia a la introducción. 900. ha sido la aparición y proliferación de las llamadas malas hierbas o plantas dañinas en los campos cubanos. Grijalbo. expansión y consecuencias de la principal planta de ese tipo en la Isla durante el presente siglo. de forma tal que constituye un elemento del paisaje cubano insoslayable en cualquier contraste con el de 1492. que tome en cuenta factores soslayados o simplemente obviados dentro de los procesos socio económicos abordados tradicionalmente. En dirección contraria a la desaparición de los bosques y el abandono de las “tierras cansadas”.agricultura comercial. Ver en particular el capítulo 7. Westport.

En 1915 el botánico Juan Tomás Roig afirmó que el empleo del término era exclusivamente camagueyano. Plantas indeseables en los cultivos cubanos. Bouza y Cía.. De acuerdo con la tercera edición ampliada y corregida del Diccionario botánico de nombres vulgares cubanos. pp. Diccionario Botánico de Nombres Vulgares Cubanos. Por ejemplo. Habana. Imprenta y Papelería de Rambla. 1965. Academia de Ciencias de Cuba. 9 Juan Tomás Roig.6 5 . 656. Por una parte. 1974. 50. Por sólo poner los dos ejemplos más comunes basta mencionar el Aroma 7 Juan Tomás Roig. Flora Cubana. Senegal. 1983 y 1998.8 A pesar de las diversas denominaciones científicas atribuidas indistintamente a la misma planta. Dichrostachys callistachys. Circular No .133.. Pinar del Río. Dichrostachys glomerata. Sin embargo. utiliza Dichrostachys cinerea (L) Wigth & Arm. La Habana. Con posterioridad se han hecho tres reimpresiones en 1975. La primera impresión de esta obra data de 1928. pp. Circular No.9 El origen de la confusión está dado por el parecido de otras plantas con el Marabú. aunque si logra crecer una planta en condiciones de aislamiento puede alcanzar las proporciones de un árbol grande y coposo. La Habana. pp. 1915.y sus consecuencias. 78. La Habana. Pertenece a la familia botánica de las leguminosas y se le atribuye un origen africano.. Forsk. Espina del diablo. pues en Trinidad se conocía como Aroma. El Marabú o Aroma. 8 Juan Tomás Roig. Estación Experimental Agronómica.. Instituto de Investigaciones Tropicales. Madagascar o de Africa Tropical en general. Bouza y Cía.5. Julián Acuña Gale. es bueno aclarar que en otras obras aparece con denominaciones diferentes. las descripciones coinciden al señalar sus características: es un arbusto o árbol de ramas espinosas y las más jóvenes hirsuto tormentosas. La Habana.. su nombre científico es Cailliea glomerata (Forsk)7. Nunca crece aislado sino en forma de masas compactas e impenetrables y raras veces sobrepasa una altura mayor de cuatro o cinco metros. Ver también: Manuel Gómez de la Maza y Jiménez y Juan Tomás Roig. se han utilizado distintos nombres para la misma planta. La denominación vulgar Marabú puede dar motivo también a no pocas confusiones. bien de Africa del Sur. en otros lugares de las Villas y en Taco Taco.658. Aroma francesa y en Capdevila. mientras que por otra se suele identificar con el nombre de Marabú a otras especies de características muy similares. 1916. debemos hacer algunas precisiones. Meissn. de Juan Tomás Roig. en ediciones anteriores del mismo Diccionario y otras publicaciones del propio Roig se le identifica como Dichrostachys nutans. Benth . Otras sinonimias son Dichrostachys caffra. Imprenta y Papelería de Rambla. Editoria Científico Técnica. Hassk . p. Se ha consultado la tercera edición ampliada y corregida por el mismo autor. 50.

expresan muy bien ese simbolismo al que hacemos referencia.. Habana.muy común en los terrenos calcáreos próximos al mar..10 No se pretende aquí. es el Marabú el que mayor extensión ha alcanzado y el más difícil de combatir. asceta. En algunos lugares de Oriente llaman también Weyler al Marabú. ambas con tendencia a invadir terrenos con pobre drenaje y lagunas de poca profundidad de agua. en Calabazar y a orillas del río Almendares... arbusto indígena perteneciente a la familia de las mimosaceas al que los aborígenes denominaban Cují y la conocida con el nombre de Weyler (Mimosa asperata Lin). pero no s epropaga de manera tan alarmante como el aroma francesa o marabú. o determinar cuántas plantas diferentes han sido nombradas así por la tradición popular.. especialmente en los bajos y anegadizos. del árabe Marbut. 6 . Constituye una plaga en los terrenoa bajos como los de Ciénaga. Es además el término vulgar que más se utiliza en toda la isla para identificar a estas plantas de características similares. Al ser 10 En su Diccionario.. En cierta forma al emplear la palabra Marabú.especie silvestre de la familia de las mimosaceas.. Willd). “. maldita. de la misma familia y origen americano. y 2º. por lo que han representado para la ganadería y la agricultura cubana: espina del diablo. constituye una plaga que invade la clase de terrenos dichos. Varios de los términos vulgares o calificativos empleados para identificar estas plantas. Las enciclopedias ofrecen dos significados del término que al menos añaden mayor incertidumbre: 1º Ave zancuda de Africa. más que en un sentido estrictamente científico. Weyler. una parte de cuyo plumaje es blanco y se usa para un adorno del mismo nombre. santo. “. Entre todos estos arbustos que se han convertido en plantas invasoras. Roig dice de estas especies: Aroma amarilla. en un inicio sólo se denominaba así en Camagüey..amarilla (Acacia farnesiana Lin. El origen del uso de la palabra Marabú en Cuba se desconoce. convertidas en plaga.”. planta calamitosa. esclarecer las confusiones que puedan existir con respecto a las distintas denominaciones vulgares o clasificaciones científicas del Marabú. aunque muchas de las cuestiones se aplican por igual al resto de las plantas mencionadas. sin embargo. Weyler. Por esta razón durante la mayor parte del texto se utilizará sólo este término. lo hacemos teniendo presente su profundo significado simbólico. parecida a la zigueña. indeseable. ni es tan difícil de erradicar. Como se ha visto..... pero el por qué es una incógnita.

1932. como se dijo. postes y carpintería. Comercio y Trabajo. Revista de Agricultura. planta de la familia de las leguminosas. como se verá en adelante. que a la vez quedan impenetrables para el hombre y el ganado debido las numerosas espinas de sus ramas y troncos.113. En su trabajo “Hierbas y otras plantas dañinas en Cuba”. 11 Estos son algunos de los calificativos con los que los autores consultados denominan al Marabú. zizagnia en Italia. pp. sirviendo a veces también de hospedero alternativo de insectos y enfermedades fungosas que atacan a las cosechas disminuyendo su rendimiento”. el Marabú ha llegado a ocupar desde hace mucho tiempo la condición de principal planta dañina. en los países de habla inglesa. Lo más probable es que ni lo uno ni lo otro. También ofrece utilidad para leña y carbón. sino que además lo enriquece. aunque en forma limitada. No sólo por convertirse en una plaga que inutiliza el suelo donde arraiga es temido el Marabú. En su caso. calamitosa. sin embargo la analogía con ambas posibilidades no deja de ser tentadora. o se pensó en atribuirle un carácter sagrado?. El Marabú. el poco tiempo que. para la agricultura y la ganadería cubanas. a las que disputan el terreno. se refiere a “cualquier planta silvestre o naturalizada. nociva o invasora 11. invasoras en Argentina. sirve de refugio natural. indeseable. No obstante estas cualidades. como weeds. ¿acaso se quiso hacer referencia al ave africana por el lugar del que procede y por la forma tan rápida de propagación.identificada esta planta con el nombre de Marabú. Su rápida propagación en forma de masas compactas desplaza o imposibilita el cultivo y el pastoreo en las áreas invadidas. Juan Tomás Roig se refiere a la denominación dada en otros países a este tipo de plantas. 108. Al mismo tiempo. la luz y los elementos nutritivos. a diferencia de otras muchas malas hierbas. por ser la planta nociva que más difícil resulta de extirpar. hace más costoso el cultivo de estas plantas. Pero quizas nada de lo anterior resulte tan asombroso mientras se desconoce la manera en que se supone arribó a Cuba. por lo que al formar un macizo de vegetación espesa no sólo lo protege de la erosión. sino además. que por su rápida propagación entre las plantas cultivadas. tiene la cualidad de contribuir a fijar grandes cantidades de Nitrógeno al suelo. sin pretensión de hacer una definición. p. 109 7 . lleva en su nuevo habitat y la rapidez en ocupar la cima entre las plantas más temidas.

En Nueva York dirigió la Junta Cubana de Nueva York. 13 Todas las obras que hacen referencia al Marabú coinciden en sus versiones sobre su introducción en Cuba. Ninguna de las obras de botánica o de agricultura que hacen mención a la flora cubana de la época consignan su presencia. Diccionario Botánico de nombres vulgares Cubanos y Puerto Riqueños. Pinar del Río. pp. 1868. 12 Las distintas versiones populares acerca del modo en que se produjo la introducción del Marabú en la isla son la única pista existente hasta el momento. ubicada cerca de la ciudad de Camagüey y una de las primeras áreas de propagación. Todo parece indicar que la llegada del Marabú a Cuba no es anterior al último tercio del siglo XIX. Tratado de la Arboricultura Cubana. Esteban Pichardo. Los defensores de esta hipótesis se basan en el hecho de que buena parte de ese ganado se importó desde Colombia y otros lugares donde existía la plaga. 14 El lugareño. Pinar del Río o Trinidad. Monserrate Canalejo de Betancourt. Gaspar Betancourt Cisneros.. se supone que el ganado vacuno introducido traía en su aparato digestivo las semillas de la planta que luego esparció por distintos puntos de la Isla. Marabú o Aroma.. Circular No. 50. Por sus ideas fue destarrado. Protagonizó con Saco la más celebre polémica sobre el problema de la anexión. En este caso. 1873. Manuel Gomez de la Maza.. fue una de las figuras camagueyanas más destacadas del siglo XIX. 4 y 5. Imprenta de la Real Marina. y lleva agregada la de la isla de Pinos y Puerto Rico. haberla traido como planta ornamental a la finca de su propiedad nombrada “La Bola”. Flora Cubana. Adolfo Sauvalle. De igual forma en Taco Taco. Regresó a Cuba en 1861 y murió cinco años después en su natal Camagüey. 8 . se le achacaba al botánico José Blaín por tenerla como especie curiosa en el Jardín Botánico que poseía en la Finca El Retiro. En Camagüey (entonces Puerto Príncipe) se atribuía a la viuda de El Lugareño 14. Matanzas. Defendió la anexión a los Estados Unidos como solución a la situación colonial de Cuba. Hay quienes se oponen a esta explicación aduciendo que en el transcurso del viaje el ganado debió expulsar todo lo que comió antes de ser embarcado. sin embargo no se puede descartar que con el alimento 12 Ver: José María Fernández y Jiménez. Otra versión plantea que fue el ganado que se introdujo después de la Guerra de los Diez Años para la reconstrucción del país el que trajo y propagó el Marabú.Introducción en Cuba y su modo de propagación. la Habana. a partir de las ofrecidas por Juan Tomás Roig. 13 Dos de esas versiones proceden de zonas en que primero se manifestó como una plaga. 1836. con lo que de paso se explica su aparición más o menos simultánea en lugares tan distantes como Camagüey. Diccionario provincial casi razonado de voces y frases cubanas.

Circular No. 138. pp. 1918.. su propia ruina y la de sus convecinos”. exótica o curiosa. Pero la reproducción en este caso no es tan elevada como ocurre a partir de sus raíces. que son esparcidas por las deyecciones del ganado vacuno y caballar o arrastradas por las corrientes de los ríos. No menos lo ha sido el hombre. Según una anécdota referida por Juan Tomás Roig. “Notas sobre una excursión a El Retiro”. en la provincia de Camagüey. quien a pesar de sus conocimientos científicos parece haber sido el introductor del Marabú en parte de Pinar del Río a través del Jardín Botánico que formó en El Retiro. Vol III.5 y 6. al igual que los animales.. causando.1918. Las anteriores versiones tienen una estrecha conexión con los modos de propagación de la planta.. como se ha visto... sin una idea de los perjuicios que ocasionaría su 15 Juan Tomás Roig. lugar sobre el que lamentaba en 1918 el también botánico Gonzalo M Fortún: “Allí el insaciable Marabú extiende su dominio". por ejemplo.142. de las que brotan enseguida hijos o retoños donde quiera que quedan expuestas a la luz del sol o que se les haga el más insignificante corte.16 En los casos citados. 16 9 . donde más tarde se propagó la plaga “de un modo extraordinario. solicitó a la mencionada Monserrate Canalejo unas semillas de su “planta ornamental”.” Ante la negativa. los arrastres de los ríos y el viento pueden ser agentes del traslado de sus semillas. No. considerado el decano de los botánicos cubanos. p. a lo que ésta se negó. Los factores naturales y humanos marchan juntos en la expansión del Marabú. pero bien ilustra una de las formas en que el ser humano se pudo convertir en propagador inconsciente de la plaga.mayo. inundaciones. Basta con recordar el caso de Blain. en: Memorias de la Sociedad Cubana de Historia Natural “Felipe Poey”.4 Gonzalo M.suministrado durante el trayecto viniesen las semillas. Uno de estos.15 El propio Roig considera esta historia como una fábula. Fortún. “deseosa de ser la única poseedora de tan bella especie. 4. el interesado logró sustraer algunas semillas que sembró en su finca de Sibanicú. 1917. es por medio de sus semillas. Lluvias. enero. un residente en Sibanicú. se trata de una introducción directa y muy localizada como planta ornamental. 50.

la importancia del factor humano en la distribución del Marabú. Sin embargo. así como zonas desmontadas con absoluta imprevisión sobre sus nefastas consecuencias. esparcían luego las semillas por distintos lugares cuando se salía de operaciones o se producía un cambio de campamento. por lo que no ha sido raro que muchos intentos por extirpar el mal hayan terminado por incrementarlo. que no debe tener otro significado que el de comparar los efectos nocivos de la plaga con los que ocasionó la política de reconcentración practicada por el Capitán General español Valeriano Weyler durante la guerra de independencia de 1895. 10 . que comían los frutos del Marabú. por la forma de propagación a través del ganado descrita. Por ejemplo. debido al estado de abandono en que quedaron muchas fincas durante el conflicto. Así parece constatarlo el empleo del término Weyler en la zona oriental para identificar al Marabú. hay que tener en cuenta la propia ignorancia e impotencia de los medios empleados para combatir la plaga. El Marabú no prospera en áreas boscosas ni en terrenos cultivados eficientemente. Ya en 1915 advertía Roig: "lo peor que puede hacerse a 17 Aunque posible. Pero esto sólo explica el momento inicial.aclimatación a las condiciones de Cuba. por lo que en muchos casos ha ocupado aquellas tierras abandonadas por el hombre al considerarlas cansadas o poco productivas o tierras ociosas. parece quedar constatada por su presencia frecuente a lo largo de los caminos y carreteras. La guerra de 1895 se considera un momento clave en la conversión del Marabú en plaga. hasta el presente sin muchos resultados. De hecho. al acampar varias veces fuerzas de caballería en la finca La Bola y sus alrededores. 17 Los caballos. Pero la afición a las plantas debió ser un mal menor en cuanto a la propagación del Marabú se refiere. Las áreas ganaderas son las más afectadas. se deben tomar en cuenta otras causas más generales y permanentes. se debe fijar la mirada en otras causas profundas como el tipo de agricultura practicada en la isla y la estructura agraria dominada por grandes latifundios. se cree que las tropas españolas durante la guerra de 1895-1898 se convirtieron en propagadoras inconscientes. como ha ocurrido en las márgenes de los ríos. además de los cursos de los ríos.1898. Por otra parte. en comparación con otros modos en que los seres humanos han contribuido a la expansión de la plaga por los campos cubanos. En lo adelante. esta versión deja entrever una intencionalidad política que no puede ser descartada.

19 11 . regalándole algunos ejemplares al Sr. De igual forma. 18 Juan Tomás Roig. aroma maldita. Al respecto. julio de 1911. aroma francesa". "por ser creencia general que doña Leonor Herrera fue la que importó el Marabú desde Camagüey. pp. Pinar del Río. allá por el año de 1875. 7 Tomás V. Weyler. Físicas y Naturales de La Habana"."18 El avance del Marabú por los campos cubanos. Coronado se mostró consciente de que la respuesta no era sencilla. aromo. Tomo XLVIII. se le llamaba Doña Leonor. donde las condiciones naturales: el clima. En esa oportunidad. con el fin de llamar la atención sobre "la enorme extensión que va alcanzando la planta dañina conocida vulgarmente con los nombres de marabú o marabout. Marabú o Aroma. se refería a que por Taco Taco. José Blaín y Cervantes. en representación de la Academia. "Marabú". En 1911 el académico Tomás Vicente Coronado presentó a la Academia de Ciencias Médicas. en: Anales de la Academia de Ciencias Médicas. como parte de un tribunal de oposiciones a las cátedras de las Granjas Agrícolas.165-167. donde los sembró y cultivó". p. ilustre botánico que vivía en su finca "El Retiro". el académico alertó que ya era frecuente encontrar aglomeraciones de esta planta en todas las provincias. Físias y Naturales de La Habana un breve informe sobre la planta19. Las primeras advertencias sobre la plaga del Marabú de las que tenemos noticias comenzaron a parerecer a inicios de la segunda década del presente siglo. aunque es evidente que ya era un problema en lugares localizados de la isla. debido a las grandes dificultades para combatir al Marabú que con toda seguridad observó durante su recorrido por toda la isla.un campo de Marabú es chapearlo y dejarlo abandonado. 50. Coronado. (en conmemoración del general anti cubano del indicado nombre). y que centenares de caballerías habían quedado inservibles y preguntaba: "¿Qué hacer ante esa plaga que amenaza azotar y destruir millares de caballerías de nuestras tierras?". recomendaba tener presente la propagación moderada de la planta en los países de origen como Madagascar y Africa tropical. Circular No.

1915 22 Ibidem. 21 12 . impedían su exuberante reproducción. De todas las provincias Oriente parecía ser hasta la fecha la de menor afectación. con el objetivo explícito de "llamar la atención de los agricultores y del país en general hacia el grave peligro de que está amenazada la agricultura cubana por la alarmante propagación del marabú o aroma". animales. hongos. escrita por Juan Tomás Roig. 50. Imprenta y Papelería de Rambla.otras plantas. con el título de El Marabú o Aroma. era importante alertar a muchos campesinos y hacendados que ignoraban su existencia con el fin de que no pasara desapercibida en los lugares donde comenzara su propagación y que no fuera trasladada por ellos mismos de un lugar a otro como planta ornamental. Bouza y Cía.20 La inclusión de este tema en un informe presentado a la Academia. Sin embargo. con grandes extensiones cubiertas de la plaga y varias fincas abandonadas por completo. no pasa de ser una rareza en las discusiones académicas. p. aunque esto puede tener que ver en parte con la ubicación de las fincas y por ser 20 Ibid. bacterias o microbios. Estación Experimental Agronómica. aunque reconocía que podía estar extendido por otros lugares no incluidos. En su descripción más precisa sobre los lugares invadidos menciona en muchos casos las orillas de caminos y ferrocarriles y las márgenes de los ríos. El Marabú o Aroma." 22 Roig conformó un mapa con los puntos en los que había observado el Marabú a lo largo del país. p.167 Se trata de la ya citada: Circular No. Camagüey era la provincia más invadida.3 De acuerdo con Roig. Ya en 1915 la Estación Experimental Agronómica de Santiago de las Vegas publicó una Circular específica21. en otras instituciones y publicaciones de la época comenzó a convertirse en objeto de estudio y divulgación frecuente. Le seguían Santa Clara y Pinar del Río y por último Matanzas y La Habana. insectos. Con la Circular. que como otras anteriores sería distribuida gratis y "profusamente" por todo el territorio de la República. se pretendía "llevar la alarma a los distritos no invadidos por la terrible plaga a fin de que se tomen medidas por los vecinos y las autoridades locales para evitar que el marabú sea llevado a sus respectivos distritos intencional o inconscientemente. junto a otros como los dedicados por el mismo autor al regreso de su recorrido por la isla a la quema de los bosques en Camagüey y Santiago de Cuba y el empobrecimiento de los terrenos. al no encontrarse la planta aún en toda la isla. Habana.

concluyó Roig: "las provincias donde han existido haciendas de ganado mayor son las más castigadas. las barreras y cursos de los ríos. según Julián Acuña y Galé.los lugares de tránsito en su recorrido.pp 108. La única afirmación rotunda que parece desprenderse del estudio sobre la distribución de la planta es esta: "Nunca se le encuentra en los bosques". existían un total de 33 000 caballerías invadidas por la plaga. 1974. pero de su escrito se infiere que se perfilaba como la principal planta nociva o invasora en los campos cubanos. 78. Academia de Ciencias de Cuba.113 25 Julián Acuña Gale. En un artículo de la Revista de Agricultura.que su presencia ha tomado caracteres excepcionales y proporciones tan inusitadas. Lin). Roig no ofrece una estadística exacta o aproximada sobre la cantidad de tierras ocupadas hacia 1915. seguida de la Yerba de Don Carlos (Holcus halepensis. el trabajo escrito por Juan Tomás Roig constituye el primer estudio profundo sobre el Marabú en Cuba. preocupa y perjudica al campesinado de Cuba.. presentado por el Representante por Las Villas Luis Vázquez Bello. “Hierbas y otras plantas dañinas en Cuba”. p. en un proyecto de Ley sobre el Marabú.11. se aseguraba que eran más de 30 000 las caballerías con dicha planta.. y la Guayaba (Psidium guayaba. que observan como disminuye la extensión territorial dedicada al cultivo y al 23 Ibid. Comercio y Trabajo de la década del treinta24 aparecía en primer lugar (Marabú o aroma). 25 Diez años más tarde. Lin).. 24 13 .. aspectos sobre los que se volverá luego de reseñar en forma breve el avance de la plaga hasta la actualidad. afectando al agricultor específico y al ganadero. sus perjuicios y medios de combatirlo. Como resumen sobre la distribución geográfica de la plaga. lo que parece comprobar le versión de que ha sido el ganado vacuno y caballar el principal propagador de la plaga. que envuelve en estos momentos una verdadera plaga. aunque también se le podía ver en tierras coloradas. Ya en 1933. sobre la que se decía en el preámbulo: “. Plantas indeseables en los cultivos cubanos. p. Por otra parte."23 De acuerdo con la Circular el Marabú parecía preferir los terrenos pardos y arcillosos. Juan Tomás Roig. convirtiéndose en uno de los problemas que más alarma.

siendo la primera la de mayor importancia y la más difícil de erradicar.. Pinar del Río. Pastos. Por provincias. 12. 18. un área similar a la que. 1946.8 ha. 26 Luis Vazquez Bello. cuya facilidad de propagación agrava el peligro de su existencia”. Dentro de esa área fueron incluidas las superficies cubiertas por el propio Marabú. con el objeto de conocer con exactitud la superficie invadida y su localización.1 al 6%. siete entre 6.9%. mientras que en otras como Oriente. La Habana.7%. Fernández y Cía.42. Imp. aunque en este caso limitándose a lo informado por las fincas afectadas.1 y 9% y 21 de 3. 7 27 Ministerio de Agricultura. de las cuales más de la mitad. 21.pastoreo. Las Villas y Camagüey continuaban siendo las más afectadas. P.. 26 En el Censo Agrícola Nacional de 1946 se ofrecieron datos más precisos sobre la propagación del Marabú. Según los resultados del Censo.8% de las fincas. junto a las tierras cultivadas. Willd) y el Wéyler (Mimosa asperata.27 De hecho.4 ha.7% del total de fincas en el país. p. se podrá tener una idea de sus dimensiones en esos casos. P. El por ciento nacional de Marabú en fincas. 1943. donde Roig apenas había encontrado evidencias hacia 1915. existían en las fincas cubanas un total de 268 151. República de Cuba. 3% del territorio insular. Sólo un municipio de la República informó estar libre de Marabú. Otros usos. quizás se pueda considerar bajo en comparación con otros indicadores: Cultivos.15 hectáreas (20 000 caballerías) invadidas por la plaga. montes. la Aroma (Acacia farnesiana. 14 . Dichrostachys Glomerata (Forsk). La Habana. también como promedio. Proposición de Ley presentada a la consideración de la Cámara por el Representante por las Villas. ya cubría como promedio el 1. pastos. El Marabú. 1951. poseían de montes las fincas orientales. Montes. Memoria del Censo Agrícola Nacional. es un claro reconocimiento a las dimensiones que había alcanzado su presencia en el país. Fernández y Cía. por la creciente invasión del Marabú. estaban invadidas por la plaga. Lin).9%. 13. Pero si se considera que las fincas con la plaga eran el 7. El área total promedio de las fincas que informaron tener Marabú era de 21. Once municipios tenían más de un 9% del área de fincas cubiertas. la inclusión del área de Marabú como uno de los indicadores del censo.2%.

para combatirlo se llamaba a no destruir un marabuzal y abandonar luego esas tierras. rindamos un merecido homenaje a esta prodigiosa planta. Programa de control y sus resultados. se le reconocía a éste el beneficio proporcionado a los suelos. por lo que en las mencionadas Orientaciones.”29 Los cambios en la estructura agraria del país con posterioridad al triunfo de la revolución en 1959. a pesar de la voluntad de detener su avance y las numerosas campañas dirigidas a su erradicación. No era la primera vez que se mencionaba ésta última causa. p 6 30 Ibid. Universidad de La Habana. p. a los compañeros que luchan por increnmentar la riqueza pecuaria del país y a los agricultores. Orientaciones para combatir el Marabú. La primera parte del folleto.. ha constituido un valladar al desarrollo de la riqueza agrícola. se señalaban el ganado. De acuerdo con un artículo reciente 31. 28 Escuela de Ingeniería Agronómica de la Universidad de La Habana. Al mismo tiempo. 8 En el inicio del folleto se decía: Su finalidad primordial es llevar un mensaje orientador a las Granjas del Pueblo y cañeras. 1/ 96. según cálculos conservadores. 31 J. p. La Habana.30 El Marabú. ha continuado su invasión de los campos cubanos durante las últimas cuatro décadas. 8 29 Ibid. planta que. se decía. y otros "Marabú . sobre la forma más efectiva y económica de luchar contra el Marabú. silenciosa y constante de esta planta. durante años. que supo conservar lo mejor de nuestros suelos bajo su benefactora sombra”.En 1962 la Escuela de Ingeniería Agronómica de la Universidad de La Habana publicó un folleto titulado Orientaciones para combatir el marabú. las crecidas de los ríos y el latifundio. Paretas.. 28 donde se señala que. pero si la primera vez que se le ubicaba como la principal: “Los enormes latifundios existentes en el país abandonados por sus poseedores." En: ACPA (Asociación Cubana de Producción Animal). representaron una nueva esperanza de dominar la plaga del Marabú. 1962. 48-53 15 . fue el factor determinante para la propagación lenta. Obstáculos al rescate ganadero. Entre los factores causantes de esa situación. sin embargo. termina de una manera muy reveladora respecto a la nueva etapa: “Ahora que la Patria Socialista demanda el mayor y mejor aprovechamiento de nuestras tierras. dedicada al control de la plaga. que eliminaron los latifundios privados nacionales y extranjeros.Aroma II. pp. que en muchos casos no tuvieron en cuenta la alerta del folleto de 1962 antes citado. en 1958 se estimaban en alrededor de 30 000 caballerías (402 000 ha) de buenas y medianas tierras las plagadas por la planta.

se logró mantener más o menos estable una densidad de leñosas (Marabú y Aroma) próxima a las 40 000 a 50 000 caballerías (528 000 a 660 000 ha). de su previsible avance a juzgar por los numerosos retoños. como se verá a continuación. cualquiera que lo atraviese de un extremo a otro podrá percatarse de las dimensiones que ha alcanzado la plaga y lo que es peor.1990. la gran cantidad de recursos y métodos empleados con poco éxito. 2 Febrero 1936. mediante el empleo de maquinarias e implementos (1960. debido a la inexistencia de un mecanismo natural de control biológico. Esto equivale a que más de un 56% de las áreas ganaderas (sin contar otras no ganaderas) están hoy invadidas. Año 19. "Cedro contra Marabú". Por su parte. en 1936. sin tener una idea de los perjuicios que ocasionaría. Las dos últimas. Pero a partir de 1990.1975). pp. 16 . Estas plantas extienden su dominio por gran parte del país. 154- 156. como consecuencia de una crisis económica que ha imposibilitado la aplicación de costosas técnicas empleadas con anterioridad. el uso de herbicidas hormonales (1975-1990).durante el período 1960. "la invasión de la planta maldita".32 Marabú.33 32 33 ibid. no habían encontrado hasta el siglo XIX las condiciones propicias para convertirse en una plaga. Sobre todo si se tienen en cuenta. según el mismo artículo. traída a la Isla por accidente a través del ganado o como planta ornamental. Aroma y Meyler se han convertido sin dudas durante el presente siglo en componentes prominentes del paisaje cubano.5 veces superior al de 1959. llegando a alcanzar. en: Revista de Agricultura. y trabajos manuales masivos. es una prueba más que suficiente de que al pasar las plantas de un medio ecológico a otro pueden transformarse en plantas dañinas. el área de Marabú se ha multiplicado vertiginosamente. Vol 19. con un ritmo de crecimiento entre 1990 y 1995 de 2. con el objetivo de detener lo que un maestro de Escuela Pública llamaba. un total de 85 000 caballerías (1 139 000 ha). pp. la primera.1990.48-49 L Nuñez Parra. como parte de la flora indígena. de origen exótico. No.

no hacía perjuicios de ninguna clase. ofrecido a la Secretaría de Agricultura. al que se denominó “Destructor del Marabú”. Ya se mencionó que. La destrucción por la chapea y el fuego. según la apreciación de Roig. se hicieron tentativas con un producto químico vendido por The Atlas Preservative Company of New York. En ese sentido. donde por el clima o por mecanismos de control biológico capaces de “detener su exhuberante reproducción”. empleado en Estados Unidos para destruir superficialmente las hierbas en los terrenos de Base Ball. al estilo de las tumbas y quemas aplicadas en los bosques durante muchos siglos. sobre un hongo (Himenomiceto) que se cultivaba en la raiz de la planta. Comercio y Trabajo para su uso como destructor de las distintas plantas perjudiciales de los potreros. por la misma época. pero este procedimiento era muy costoso y aplicable sólo a pequeñas concentraciones. sin embargo los experimentos que 34 Tomás Vicente Coronado. 50 de la Estación Agronómica de Santiago de Las Vegas reseñaba los métodos empleados hasta ese momento. como posible remedio a la amenazadora invasión. En su paso por esa provincia. “El Marabú”. 167 17 . Tomás Vicente Coronado recomendaba que se tuviera en cuenta la propagación moderada de la planta en los países de origen. p. varios hacendados le certificaron la eficacia del producto.. creosata. la Circular No. estaba compuesto. era algo contraproducente de acuerdo con la opinión que recibió Roig de varios afectados. Este líquido. Lawn Tenis. etc.34 En 1915.. También en Camagüey. catedrático del grupo C de la escuela Granja Agrícola de Santa Clara. arseniato de cobre y algún otro ingrediente. en su informe de 1911 a la Academia de Ciencias. se han propuesto y puesto en práctica los más diversos métodos para su control y erradicación. En Camagüey y Trinidad se empleaba con buenos resultados el aceite de carbón o petróleo refinado sobre los troncos de las plantas después de cortadas por la base. por petróleo crudo. refirió los experimentos del profesor Antonio Ponce de León.La lucha frustrada contra el Marabú Desde que el Marabú comenzó a convertirse en una plaga.

luego realizó siguiendo las recomendaciones indicadas no dieron resultados satisfactorios. de ser invadidas por el Marabú. En los ingenios. Inga dulce (Pithecolobium dulce. Benth. Dalbergia (Dalbergia Sisso. donde el 35 Goma Arabiga (Acacia arabica. operación que repitió por partes sobre toda la superficie de la finca. 18 . frutos comestibles. como habían demostrado ya algunas experiencias. Inga dulce y Dalbergia. como millo. En las áreas dedicadas a la explotación forestal. miel para las abejas y sus frutos son curtientes. sombra. Roxb.) Arbol originario de México. a partir del uso de grandes arados de vapor para la destrucción de las raíces del Marabú. Luego extendió éstas sobre el campo hasta formar un espeso colchón. Pero en este caso el costo se consideraba excesivo para los propietarios de menores ingresos. boniato. Pero el problema fundamental por solucionar era el de los potreros. corteza y frutos curtientes. goma. bastaba con la limpia del terreno y siembra de posturas de árboles útiles de rápido crecimiento y que dieran mucha sombra. maiz. de modo que tardara en retoñar el tiempo suficiente para que los cultivos se apoderasen del terreno. canavalia. 35 Otro procedimiento podía ser el que utilizó un camagueyano para extirpar de sus tierras la plaga. la utilización del arseniato de cobre lo convertía en un veneno tanto para las plantas como para los animales. tomando en cuenta que nunca se le encontraba en los bosques ni en ningún otro lugar sombreado. Se recomendaron en específico tres árboles de la familia de las leguminosas: Goma arábiga. los remedios que estimó Roig más recomendables eran los de sustitución natural. gran desarrollo y se multiplica por sus raices. mediante la siembra de plantas que cubrieran con rapidez el terreno. Aparte de lo costoso y de ser aplicable a lugares con pocas plantas. miel para las abejas. bastaba con sembrar cañaverales después de quemado el Marabú. que se da bien en Cuba. melón. El procedimiento mecánico era otra de las soluciones. Willd) Arbol corpulento que suministra madera.) Excelente madera. Por tanto. suministra madera. De forma similar habría que proceder en las fincas dedicadas a los cultivos menores. que consistió en cortar y limpiar un pedazo de terreno invadido y solicitar que se arrojasen allí las basuras de la ciudad. de manera que por su rápido crecimiento produjeran sombra sobre el terreno. calabaza.

50. procedimiento que se debía repetir durante varios años. Sobre el cumplimiento de este decreto hacia fines de la década del veinte ver: Tranquilino Frasquieri. El decreto 502. Estación Experimental Agronómica.38 En la década del veinte.36 Para llegar a dominar el Marabú. Diciembre de 1927. que deseen extraer y circular leña y carbón procedente de tales plantas (Marabú y Aroma francesa)”. Imp. firmado por el Presidente José Miguel Gómez el 16 de mayo de 1913.15 Ibid. en su criterio. era necesario seguir una serie de acciones: 1º. Circular No. Permitir en las tierras abandonadas a causa del Marabú su explotación gratis para la fabricación de carbón.pp. Ordenar la destrucción inmediata de la planta en los lugares donde comenzara a propagarse y de no cumplirse imponer multas a los dueños y proceder a la destrucción de las plantas por parte del Gobierno. Roig no veía otra salida que la “acción conjunta de todos los propietarios del distrito invadido. 6. Disposiciones Fundamentales. Derecho Forestal Cubano. pp. pp. 38 José Isaac del Corral Alemán. 2º. 15-16.terreno debía estar despejado y el ganado se convertía en diseminador de la plaga. determinó que se autorizara a los Alcaldes de barrio en los lugares donde se peresentara la plaga para “expedir guías especiales a los dueños de fincas. Año X. en: Revista de Agricultura. y los suelos cubiertos de semillas y frutos secos. En este caso. TomoI. 3º. 35-38 37 19 . la Dirección de Montes y Minas propuso multas de 30 pesos por caballería a los que no destruyeran las plantas nocivas y recompensa 36 Juan Tomás Roig. Los propietarios en coordinación con las autoridades locales debían prender fuego a los campos invadidos en los meses de invierno. cuando las plantas estaban descubiertas de hojas. pero si la reproducción por semillas y su traslado por el ganado a otras partes. 1936. “Extirpación de plantas nocivas y puesta en producción del suelo agrario y forestal”. se había tomado la primera medida de carácter estatal para enfrentar la invasión del Marabú. La Habana.37 Ya con anterioridad a la Circular escrita por Roig. de cualquier superficie. Que los gobiernos provinciales y alcaldías dictasen circulares llamando la atención sobre el peligro de invasión del Marabú y prohibiendo su propagación y 4º. con premios por cada tonelada fabricada. Dichos lotes de terrenos debían ser cultivados por plantas de rápido crecimiento. p. Comercio y Trabajo.239-240. El Marabú o Aroma. bajo la dirección de los agrónomos del Estado”. P. Eso no impediría que las plantas retoñasen. Fernández y Cía. No.

pues no llegaban a $5. acerado o descascarado de los troncos. Proposición de Ley presentada a la consideración de la Cámara por el representante por las Villas. etc. “Asociación de Agricultores para la extirpación de plantas nocivas y fomento de las útiles”.de 50 a quienes las extirparan. y por otra a la esperanza de que pudiera representar una gran riqueza potencial para el uso industrial u otras aplicaciones. 39 Ver: Tranquilino Frasquieri. en cambio si consideraba insuficiente la recompensa.39 En la misma línea legislativa se inscribe la proposición de Ley presentada en 1943 a la Cámara por el representante por las Villas. Se estimaba que los métodos puestos en práctica hasta esos momentos. pero la iniciativa no fructificó por considerarse excesiva la primera e insuficiente la segunda. p. para estudiar respectivamente la posibles aplicaciones de la planta y los procedimientos biológicos o de otra índole para su destrucción. a lo que habría que añadir en algunos casos sumamente agresivos y nocivos. aguas madres de salinas. No. Cada uno estaría secundado en sus investigaciones por dos técnicos cubanos de probada competencia.27-30 Este autor en su condición de Jefe del Negociado de Montes. constituye un grave mal para nuestra economía agrícola. Comercio y Trabajo. en el caso de que se demuestre que en realidad esta planta. recomendados por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos. Fernández y Cía. junio de 1929. pues una sola caballería llegaba a costar más de $ 1. El Marabú. no consideraba las multas excesivas. arsénico y otras sustancias tóxicas. 40 Luis Vázquez Bello. medios mecánicos. Imp.”40 La propuesta de Ley en específico consistía en autorizar al Ministerio de Agricultura. en: Revista de Agricultura. lejos de ser aprovechable desde el punto de vista industrial. Los objetivos de la Ley se resumían así: “Consideramos de gran utilidad nacional la solución del grave problema del marabú. 12. 1943.000 por cien caballerías. La Habana. como la chapea y quema.000 sanearla o restaurarla. de acuerdo con la Comisión de Defensa de la Ganadería Nacional. así como estimamos de suma conveniencia colectiva investigar si podemos transformarla en un valioso agente productor de riqueza. aplicación de petróleo y sus derivados. habían resultado ineficaces o antieconómicos. En el preámbulo se hacía referencia por una parte a la propagación tan alarmante y creciente de la plaga. Dichrostachis Glomerata (Forsk) Chiovenda. Luis Vázquez Bello. P. 9 20 . pp. para contratar los servicios de un técnico químico industrial y un técnico fitopatólogo entomólogo. Año XI. salmueras.

segundo. en: Revista de Agricultura. se proponía el empleo del cedro (cederala odorata) en la lucha contra el Marabú. Papel. sino que representaría "una gran fortuna para su dueño y para la nación".41 "A la vuelta de algunos años. Para evitar ese designio. "Cedro contra . 41 L. procedimiento que además de ser caro producía la esterilización del terreno. Biológico (acción de hongos. sólo veía dos posibilidades: regar los campos cubiertos por la planta con petróleo. No.). acerado. para ver si era posible explotarla en Cuba. y por último. Su idea consistía en tomar una de las miles de caballerías de tierra ocupadas por el Marabú y hacer trochas de uno a medio metro de ancho. espaciadas cada cinco metros. Después se harían varias chapeas del marabú hasta que las plantas de cedro tomasen fuerza. estudio químico de todas sus partes.Marabú". arsénico. otras plantas y animales) y el Mecánico: chapea. el Químico: petróleo. decía el autor. sin los que no podría sobrevivir. y entonces clamaremos al cielo por nuestra miseria y nuestra desgracia". Rayón: Estudios Industriales. Alfa celulosa. como en congresos agrícolas. eventos científicos y los medios de comunicación masiva. el estudio de la Pulpa. cuya existencia no sólo acabaría con la plaga. quema. los estudios botánicos (biología de las plantas. necesidad que llamaba a "explotar en beneficio del porvenir de Cuba". Año 19. El tema del Marabú ha estado también presente en otros escenarios. Por ejemplo. tercero. Nuñez Parra. para luego dejar varios años el campo convertirse en un bosque de cedro. sales o otros productos. la plaga se habrá extendido desde Maisí a San Antonio. Uno de los puntos consistió en solicitar a la Secretaría de Agricultura que se investigasen las aplicaciones útiles que se le daba a esta planta en Abisinia. fisiología y ecología. se establecieron como pautas: primero. como parte de las deliberaciones del Segundo Congreso Provincial Agrícola de Camagüey se mencionó en varias ocasiones. bacterias. destilación de la madera. en 1938. arranque. Febrero de 1936. o privarla de los rayos de sol. En el número de febrero de 1936 de la Revista de Agricultura.Con un crédito inicial de 30 000 pesos. en las que se sembrarían posturas de cedro. el Control. 154-156 21 . 2. pp.

". sobre todo.. que era utilizado para matar al Marabú. lo que está justificado por la marcha que sigue la propagación". En este sentido.43 Según su criterio. a su jucio. Año XI. o la caña Uba de Natal. Por su parte. 22 . No.Otro fue la petición al Gobierno de permitir la entrada libre de derechos al "gas oil". Comercio y trabajo. Comisión de Agricultura. escrita por el Doctor Mario Calvino. y que resulta de bajo costo. en: Revista de Agricultura. el saneamiento por "todos los propietarios en interés de todos. 10. sin embargo. veía a la Asociación como la única manera de librar de la plaga al terreno invadido y. 50 de noviembre de 1922 publicado por la Estación experimental agronómica hace una descripción sucinta en 33 páginas de la hierba gigante de Rodhesia. propuso la formación de una "Asociación de Agricultores para la extirpación de plantas nocivas y fomento de las útiles". En: Revista de Agricultura. representaba para las compañías y empresas. octubre de 1938. Es decir. imponiéndole penalidades al que se le encuentre dándole otra aplicación". pues implicaba un gasto superior al propio valor del terreno. No.. Mociones presentadas. mediante la siembra de cultivos de crecimiento más rápido que el de la planta nociva. "Asociación de Agricultores para la extirpación de plantas nocivas y fomento de las útiles". con la aclaración adicional de que se le daría un color especial "en evitación de que se le dé otro uso que no sea el que se expresa. Tranquilino Frasquieri. año 2. 21 43 Tranquilino Frasquieri. Frasquieri se mostró partidario del método de sustitución natural. junio 1929. el entonces Jefe del Negociado de Montes en 1929. a partir de lo publicado en El Boletín No. Pero para el éxito de su aplicación. como lo era la hierba gigante de Rodhesia 44 (Pennisetum Purpureum. de modo que los dueños preferían abandonar las tierras invadidas antes que sanearlas. Vol. de evitar su irrupción en el que permanecía todavía libre. Vol. pp. la extirpación mecánica era imposible de aplicar por el propietario aislado. 10. Director entonces de la Estación. ya que es un producto eficaz. la acción para acabar con la plaga requeriría del esfuerzo colectivo de todos los afectados y los que aún no lo estaban. Schum).42 En cualquier caso. terminaba en muchas ocasiones dando origen a "un nuevo brote de la plaga infecciosa y con mayor vigor". Una pérdida similar. Igual que otros autores. 12. la destrucción por quema.27-30 44 Frasquieri propone esta yerba para la siembra subsiguiente al descuaje de los tractores. descuaje o roturación del suelo. 42 "Segundo Congreso Provincial Agrícola de Camagüey. chapeo.

. Universidad de La Habana. 8 46 23 . se imponía a su juicio el principio de la Asociación porque ni los propietarios. Julián Acuña Gale afirmaba que en los últimos treinta años la lucha contra las malas hierbas o plantas no deseadas. pues "su falta de solidaridad social es la verdadera causa que impide la restitución del suelo a la rotación del cultivo. Una vez más se hacía referencia a los efectos de la sombra sobre la plaga y se agregaba el del agua. a fin de impedir la invasión del terreno ajeno". ni las empresas.. Pero recomendaba como lo más efectivo: "El uso combinado de los líquidos y la siembra de caña y pastos. industria y profesionales o residentes en el extranjero. en su libro Plantas indeseables en los cultivos cubanos. circulación y consumo de los productos cosechados". 1962. ya de su reconstrucción por los medios modernos de inversión de trabajo y capital para la producción. el absentismo de los grandes propietarios.”.(pues) constituyen el sistema más económico y racional para el aprovechamiento de las tierras invadidas por el Marabú". p 30. eran capaces por sí solos de evitar el mal. a partir del aumento en los años previos de las siembras de arroz. había sido dirigida siguiendo cuatro orientaciones 45 Tranquilino Frasquieri. Orientaciones para combatir el Marabú. cuyo requerimiento de una inundación permanente de los suelos impedía la reproducción del Marabú. ya se trate de su defensa. “Asociación de agricultores para la extirpación de plantas nocivas. Escuela de Ingeniería Agronómica de la Universidad de La Habana. el aislamiento del campesino en Cuba. El primero.En resumen. Frasquieri señalaba dos factores adicionales que contribuían a la plaga del Marabú. brindaron una pormenorizada relación de varias experiencias exitosas. La Habana. Y segundo. quienes "domiciliados en las ciudades ocupados en trabajos de comercio. Como parte de su artículo. p. dejan en completo abandono sus tierras a veces en las proximidades de las poblaciones donde alcanzan un alto precio". ni el Estado. Tampoco era justo exigir de los afectados "desembolsos imposibles de reintegrar en beneficio de los restantes propietarios.46 Una década más tarde.45 En 1962 las Orientaciones para combatir el Marabú publicadas por la Escuela de Agronomía de la Universidad de La Habana.

1990. Con los recursos obtenidos se ha podido comprar herbicidas hormonales para la liberación de nuevas áreas. con el objetivo de: “Hacer la guerra total a las PLI unidad por unidad hasta la liberación”. con el uso de herbicidas hormonales. p. Luego se ponen en movimiento. biológicos y químicos. el uso de petroderivados nacionales y la utilización de productos hormonales de importación. pues.AromasII. Obstáculos al desarrollo ganadero”. o sea. b) lucha química. todos los medios humanos. Al mismo tiempo reconocía que "gracias a los progresos de la mecánica agrícola" muchas de las tierras invadidas por el Marabú estaban siendo reincorporadas a la producción. el Ministerio de Agricultura desarrolla un programa contra las PLI (Plantas Leñosas Indeseables). 47 Esto coincide en líneas generales con las dos etapas de lucha contra la plaga referidas antes para el período 1960. expresó: "prácticamente comanda la lucha contra las malas yerbas la técnica de los llamados herbicidas.1990. Sin embargo. c) lucha con productos hormonales o afines y d) métodos biológicos. Paretas. ante la gravedad que ha alcanzado el problema del Marabú y la falta de recursos químicos y mecánicos. eficiente e integrado. “Un combate a medias posibilita su rejuvenecimiento y posterior multiplicación” 48. matayerbas”. 78. definiendo si las leñosas son aliadas o enemigas en el lugar que ocupan. 50 24 . En la actualidad. en los momentos en daba a conocer este libro.1975. sobre la base de dar prioridad al mantenimiento de las áreas libres y liberadas y a las que tienen un grado de invasión ligero a medio. Desde el punto de 47 48 Julián Acuña Gale. la de 1960. mecánicos. ha producido efectos positivos a partir de una cierta disminución de las áreas invadidas.técnicas principales: a) control mecánico. Este programa contra las leñosas indeseables. con el empleo de maquinarias e implementos y la de 1975. El programa parte de caracterizar las áreas invadidas en cuanto a su densidad y ubicación. Plantas indeseables en los cultivos cubanos. “Marabú. La reincorporación de éstas a la ganadería permite que se reduzca la presión sobre las fincas no invadidas y un aumento en la disponibilidad de alimentos. Se han organizado brigadas de chapea en todos los territorios y movilizaciones masivas. combinadas con el rescate de equipos. p. J.

o con el pastoreo intensivo con ovejas o de éstas combinadas con vacunos. Esto sólo es efectivo siempre y cuando se dé seguimiento a esas áreas con cultivos. la cuarentena en las infectadas. ha representado una fuente de empleo para los jóvenes y un incremento de la oferta de leña y carbón. tanto para el medio ambiente como desde el punto de vista socioeconómico. la chapea mecanizada y el buldoceo. de ciclo corto y temporales como el maíz. forman parte también de las estrategias para combatir el mal. por ejemplo con el uso de productos químicos. en momentos en que una buena parte de la población depende en mayor medida de estos combustibles para sus necesidades domésticas debido a la actual crisis económica del país. yuca. Consecuencias y lecciones de la “plaga” del Marabú. La “guerra total contra el Marabú”. con la posterior aplicación de algún producto químico o pintura que controle los rebrotes. afectando no sólo las zonas ganaderas y de cultivos. En páginas anteriores se han mencionado algunos de los efectos de la invasión de los campos cubanos por el Marabú. dista mucho de estar siendo ganada. Miles de caballerías permanecen invadidas. pero a modo de resumen es necesario 25 . Por otro lado. sin embargo. y su relación con los factores que la han propiciado en el transcurso del presente siglo. Las prácticas más comunes en el enfrentamiento a la plaga en la actualidad son la chapea. sino además a líneas ferroviarias y solares yermos alrededor de las ciudades. balisado (amontonar las ramas cortadas) y quema de los montones. boniato o rotación de cultivos. que permita el control del crecimiento de los rebrotes tiernos. a precios asequibles.vista social. algunas de esas prácticas han implicado serios riesgos ecológicos para el suelo y los ecosistemas. Todo lo anterior nos lleva a preguntarnos sobre las consecuencias de la plaga del Marabú y de la lucha declarada por el hombre en su contra. en otras ha continuado su avance. frijol. La vigilancia en las áreas libres. Si en algunas partes se ha logrado reducir su presencia.

De ese modo ha obligado a los propietarios de las tierras invadidas. tan dependiente a las coyunturas del mercado.49 En su ocupación de los paisajes transformados por el hombre ha hecho intransitables muchos caminos y ha reconquistado para la naturaleza brechas abiertas por líneas del ferrocarril. 8 26 . no sólo representa una amenaza para las áreas agrícolas y ganaderas. sin dudas. la ocasionada a la ganadería del país. donde los vecinos tienen que estar constantemente abriendo nuevos senderos para hacerse paso a través del marabú. 50. en el poblado de Sibanicú en Camagüey. La agricultura ha sido menos perjudicada. Marabú o Aroma. En 1915. Circular No. de lo contrario cómo se explicaría su presencia en tierras dedicadas a la producción azucarera. sean campesinos. que cada día va apretando más el cerco contra la población". llegando a ocupar en la actualidad alrededor de un cincuenta por ciento de las áreas dedicadas a esta actividad. escribía Roig: "Aún las mismas poblaciones pequeñas del interior se ven amenazadas de desaparecer ante el avance de la invasión del Marabú. como por ejemplo la disminución de la oferta de alimentos y su encarecimiento y la migración hacia las ciudades. p. En su expansión. como sucede según se nos ha informado. terratenientes o el Estado. a su abandono. el marabú forma matorrales tan espesos que una vez adueñado del terreno resulta muy difícil de extirpar. Son éstas tierras las más vulnerables por ser las más expuestas a la acción directa de los rayos solares y porque el ganado actúa como agente en la difusión por semillas. pero basta el más mínimo abandono para que la plaga ahogue al resto de las plantas que se oponen a su avance. La plaga ha significado también una cierta presión adicional sobre los escasos bosques sobrevivientes a la tala. Al mismo tiempo.retomarlos para conformar una idea más exacta de las múltiples implicaciones de esta plaga. la ganadería y el 49 Juan Tomás Roig. a causa de la agricultura comercial. La mayor afectación resulta. con la consiguiente disminución de la superficie dedicada a la agricultura y a la ganadería y las implicaciones económicas y sociales que se derivan de este hecho.

El empleo de maquinarias como los Buldozers deja las áreas expuestas a la intemperie. erosión y desertificación de los suelos. ocasionando una pérdida de la capa arable y la erosión de grandes extensiones de tierra cuando no es utilizada después de la extirpación. aire. lluvia. sobre todo en los territorios camagueyanos y orientales. sol. p. Su presencia en las márgenes de los ríos representa un beneficio para el 50 Tranquilino Frasquieri. Al respecto. Por otro lado. con una incidencia sobre la degradación de los pastos y la compactación. 27 27 . aumentando la permeabilidad de los terrenos arcillosos. también ha sido vista por muchos más que como plaga como una bendición. mucho mayor en los países tropicales. La utilización de algunos productos químicos llaga a acabar con la planta. Las áreas ganaderas no invadidas quedan sometidas a un fuerte sobrepastoreo. tiene que ver con la continua deforestación sufrida durante el presente siglo por esa región del país. Esto se debe a que ha protegido a los suelos de la creciente erosión provocada por largos años de cultivo o pastoreo y de los arrastres a consecuencia de lluvias e inundaciones. "Asociación de Agricultores para la extirpación de plantas nocivas y fomento de las útiles". así como la contaminación por la filtración o arrastre de esos químicos hacia los depósitos de agua potable. alertaba Frasquieri en 1929: "El bosque como tal se libra del marabú. la afectación se relaciona con los métodos empleados por el hombre en su lucha contra la plaga.negocio maderero. ello no autoriza sin embargo a considerar los terrenos cubiertos de árboles en espesura como una reserva a la que se pudiera acudir cuando no quedara terreno agrario porque una vez desmontados y puesto a plena luz para convertirlos en agrícolas quedan de hecho atacables por la planta".50 Otras implicaciones ambientales directas e indirectas pueden ser atribuidas a la "planta maldita". al convertirse en una esperanza de tierras libres de Marabú. La conquista de las tierras cubanas por esta planta. pero también puede provocar la esterilización del suelo o el envenenamiento indirecto de los animales. que son sus preferidos y contribuyendo a la fijación del nitrógeno. a diferencia de 1915. Es indudable que el hecho de que Oriente se encuentre hoy entre las zonas más invadidas.

no con la estabilidad”. necesidades de consumo de la población. La Habana. Las características de la planta. 1965. trashumante. Imperialismo ecológico. ambas cosas al mismo tiempo. 900. Crosby. p. Cosculluela. Tendríamos que fijar nuestra mirada en la profunda modificación del paisaje de la isla durante varios siglos de deforestación. con otros factores presentes en la evolución y estructura social y económica de Cuba. con una alta dependencia de leña y carbón vegetal. Cuatro años en la Ciénaga de Zapata. Basta recordar la advertencia de Roig: Nunca se le encuentra en los bosques. debemos reflexionar sobre las causas que han propiciado que una planta convertida en plaga se constituyera en un peligro tan grave para la agricultura. constituye una fuente abundante de combustible en forma de leña o carbón y de madera. “Las malas hierbas prosperan con los cambios radicales. 28 . sin un medio degradado. su forma de reproducción e invasión de los terrenos tan rápida y agresiva. Crosby.191. Sin la paulatina simplificación de los ecosistemas a partir de un sistema de explotación extensivo. Como nos dice Alfred W. las poblaciones y por consecuencia un motivo de alarma nacional. (Memorias de un ingeniero). por no decir nulas. Comisión Nacional Cubana de la UNESCO. por supuesto. 52 Alfred W. la falta de un control biológico natural o las condiciones climáticas de Cuba son factores esenciales para entender el fenómeno.régimen hidrográfico de la isla.51 Por otra parte.52 Esos cambios radicales tienen que ver. La expansión biológica de Europa. El reparto de grandes 51 Un ejemplo de la afectación al régimen hidrográfico cubano por la deforestación puede verse en: Juan A. pero no son suficientes para explicarlo. Pero con independencia de esos extremos opuestos. el Marabú hubiera tenido pocas posibilidades de éxito. recursos ya difíciles de obtener a partir de las especies utilizadas tradicionalmente producto de una explotación continua y nada previsora. La primera edición de esta obra data de 1918. sumamente perturbado por la secular tala de los bosques protectores. agricultura comercial y monocultivo. abandono de las tierras cansadas. la ganadería. según del lado que se analice su conquista de cada vez mayor cantidad de áreas del territorio nacional.1900. ¿Ha sido pues el Marabú una perdición para Cuba o un benefactor silencioso? Sin duda.

La extensión de la economía de propiedades azucareras de las Indias Occidentales. TI. Se podría añadir. La plaga del Marabú no es en modo alguno la primera de las malas hierbas o plantas dañinas. representó la mayor ofensiva conocida contra los bosques de la isla. 173-175. se produjo antes en otras islas caribeñas a medida que se expandía la producción azucarera y se dejaban terrenos abandonados. el aumento de la densidad de población en los centros urbanos en detrimento de las áreas rurales. S. se dice lo siguiente: “es doctrina aceptada por todos los expertos que cada nación debe conservar un área no 29 . 54 José Isaac del Corral. Derecho Forestal Cubano. cultura y cambio medio ambiental. gigantescos latifundios pertenecientes a empresas norteamericanas o nacionales y coyunturas alcistas como la primera guerra mundial. junto a la de país exportador de materias primas. herbáceas o arbustivas. Innovación agrícola y cambio medioambiental. el predominio de una economía de plantaciones y la formación de extensos latifundios azucareros y ganaderos.A. intentó frenar esa situación. Aunque se refiere al tema en distintas partes del libro. La dependencia de las coyunturas del mercado mundial de productos tropicales. El Decreto No. La instalación de los grandes centrales azucareros en las provincias de Camagüey y Oriente. 1665 a 1833.propiedades territoriales en unas pocas manos. pero demoró más en alcanzar proporciones alarmantes gracias a una mayor extensión territorial y en parte por su llegada más tardía a la fiebre del azúcar. III. Modalidades de desarrollo. 422-486.54 53 Ver: David Watts. cuyo fruto comido por el ganado propicia su rápida propagación a través de las semillas. El siglo XX ha representado la culminación del proceso de conquista y ocupación real del territorio cubano. que influye sobre la extensión de tierras cultivadas o abandonadas y la condición colonial. pp. firmado por el Presidente Gerardo Machado el 13 de abril de 1926 para la “Prohibición absoluta de hacer talas a hecho en los montes altos del Estado o de particulares”. se puede ver en específico: Capítulo 8. Madrid. en su mayoría de procedencia foránea. en los campos cubanos. 495. En uno de los Por Cuanto. El mismo proceso de invasión tan intensa por parte de malas hierbas. árbol tropical propio de América. Disposiciones fundamentales. como el guayabo (Psidium guajaba). por ejemplo maderas preciosas.53 En Cuba se repitió el fenómeno de manera similar. Alianza Editorial. pp. Las Indias Occidentales. 1992. pero ya era demasiado tarde. Ya mucho antes otras venían cumpliendo ese papel.

justificadas limitaciones”. Sin embargo. 30 . imponiéndoles. Tampoco podrán reemplazar la importancia económica y social de los cultivos. del que apenas un siglo antes habían llegado a la isla unas pocas semillas. jamás podrán considerarse como sustitutos deseables de los bosques y sabanas que cubrían la Isla cinco siglos atrás. Pero para no parecer supersticiosos podemos concluir que los marabuzales. secundaron la obra de destrucción. como nos dice Crosby de las malas hierbas en general. el modo de cicatrización de los daños ocasionados por el hombre a la naturaleza protagonizado por el Marabú resulta pírrico en muchos sentidos. Desde entonces nada en el paisaje cubano parece haber cambiado tanto como el constante aumento de los espesos y monótonos montes de Marabú. pues el período de alto precio del azúcar y las siembras de caña que se han venido haciendo desde 1922 a la fecha. Los marabuzales. en bien del interés público. exigiendo que el Estado ejerza intervención en los predios forestales de propiedad particular. Las áreas invadidas distan mucho de ser los ecosistemas que fueron en el pasado y no son la mejor muestra de diversidad biológica. amenazan concluir con los escasos montes que aún nos quedan. “contribuyeron a cicatrizar las heridas vivas que los invasores habían abierto en la tierra”. La isla entera quedó en condiciones de propiciar el avance de plantas invasoras. las compañías madereras y la red ferroviaria pública o particular. Este proceso paralelo a la desaparición de los bosques reviste un gran simbolismo respecto a las relaciones de los seres humanos y su medio a lo largo de la historia de Cuba.Los latifundios ganaderos. Nos podemos sentir tentados a pensar que estamos en presencia de un acto de venganza de la naturaleza por el modo en que hemos procedido contra ella. menos aún de aquellos integrados al medio de un modo sostenible. siendo así que en la actualidad los montes de Cuba no cubren ni el diez por ciento de su territorio. menor de la tercera parte de la superficie total. en fin.

31 .