Axioma de actitud # 1

:
Nuestra actitud determina nuestro enfoque de la vida

La historia de dos baldes subraya esta verdad. Uno era optimista y el otro era pesimista.

«No hay una vida tan desilusionante como la mía», dijo el balde vacío mientras se
aproximaba al pozo. «Siempre me alejo del pozo lleno pero regreso a él vacío».

«Nunca ha habido una vida tan feliz como la mía», dijo el balde lleno cuando se
alejaba del pozo. «Siempre vengo al pozo vacío, pero me voy de él lleno».

Nuestra actitud nos dice lo que esperamos de la vida. Si nuestra «nariz» apunta hacia
arriba, estamos ascendiendo; si apunta hacia abajo podemos estrellarnos. Una de mis
historias favoritas es la de un abuelo y una abuela que visitaban a los nietos. Todas las
tardes el abuelo se acostaba para echar una siesta. Un día, los muchachos le jugaron un
broma: pusieron queso Limburger en su bigote. Pronto se despertó olfateando. «Este
cuarto huele mal» exclamó, levantándose y dirigiéndose a la cocina. Al poco tiempo notó
que la cocina también olía mal, así que salió para respirar aire puro. Para su sorpresa, el
aire libre
tampoco olía bien y dijo: «¡El mundo entero huele mal!»

¡Cuánta verdad encierra esto en nuestras vidas! Cuando tenemos «que so Limburger»
en nuestras actitudes, el mundo entero huele mal.
Una buena manera

para probar nuestra

actitud

es respondiendo

a la pregunta:

«¿Siento que el mundo me trata bien?» Si su actitud hacia el mundo es excelente,
usted recibirá resultados excelentes. Si su actitud hacia el mundo es regular, la
respuesta del mundo será regular. Si se siente mal con el mundo, le parecerá que
recibe una reacción negativa de la vida. Mire a su alrededor. Analice la conversación
de la gente que vive infeliz y sin realización. Les oirá protestar contra una sociedad que,
según ellos, solamente les da una vida de problemas, miseria y mala suerte. Muchas
veces han construido la cárcel del descontento con sus propias manos.

La singularidad de su propósito le hizo declarar: «Pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás. Sería imposible calcular promociones el número no logradas. Pab lo. la cantidad de ventas no realizadas y la cantidad de de matrimonios arruinados por nuestras actitudes pobres. diligentemente. El apóstol Pablo tenía un terrible pasado que superar. y extendiéndome a lo que está adelante. Notemos que el confinado le dice a la gente libre de preocupac iones que se regocije. escribe a la iglesia de Filipo diciéndoles radiante de gozo: «Regocijaos en el Señor siempre. El lugar de su confinamiento era frío y obscuro. Nuestra actitud y nuestra acción hacia la vida determinan lo que nos sucede. ni mirando hacia atrás y lamentándose por su terrible pasado. Pablo dice: No lo digo porque tenga escasez. Somos individualmente responsables por la visión que tengamos de la vida. pues he aprendido a . 14). ¿Cómo cumplió este deseo? No esperando que alguien le ayudara.4). pero la decisión de actuar bajo ese deseo es suya. El cambio no viene de otros. al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús» (Filipenses 3.13. Encontramos el secreto más adelante en el mismo capítulo. Dios es suficiente para producir en ellas el deseo de cambiar.7).Al mundo no le importa si nos libramos o no de la prisión. Es imposible hacer todas las situaciones a la medida para que se ajusten a nuestras vidas perfectamente. Le dijo a Timoteo que era el primero de los pecadores. Adoptar una actitud buena y saludable hacia la vida no afecta tanto a la sociedad como nos afecta a nosotros. ¿Es que estaba perdiendo la razón? No. en vez de comprender que ellas son las únicas responsables por su conducta. Él sigue su marcha. prosiguió «asido por Cristo Jesús». de empleos el número que hemos perdido. todo eso porque las personas esperan en otros o en el mundo para cambiar. El apóstol Pablo demostró hermosamente esta verdad cuando estaba prisionero en Roma. A diario somos testigos de empleos que aunque se conservan son odiados. La Biblia dice: «Todo lo que el hombre sembrare. Otra vez digo: ¡Regocijaos!» (Filipenses 4. Pero luego de su conversión sintió un gran deseo de conocer a Cristo de una manera mayor. prosigo a la meta. viene de nosotros. Sin embargo. y de matrimonios que aunque se toleran son infelices. La verdad es que no había recibido un simple sacudón. eso también segará» (Gálatas 6. Pero es posible hacer nuestras actitudes a la medida para que se ajusten a las situaciones perfectamente.

y la apreciación positiva de las cosas vino como algo natural. Pablo nos enseña repetidamente con su vida que el hombre ayuda a crear su medio ambiente —mental. en todo y por todo estoy enseñado.contentarme. «Cambie su actitud»). No le vino automáticamente. así para estar saciado como para tener hambre. Aprendió la conducta. La habilidad de hacer su actitud a la medida de su situación en la vida fue una conducta que él aprendió. (Hablaré más sobre esta conducta aprendida en la sección IV. Sé vivir humildemente. cualquiera que sea mi situación. . emocional. físico y espiritual— por la actitud que tiene. así para tener abundancia como para padecer necesidad. y sé tener abundancia.