onicofagia

La onicofagia es el hábito de morderse las uñas de manera repetida. Es una conducta bastante
común entre los niños y los adolescentes, que tiende a desaparecer con la edad.
Aunque son pocos los estudios realizados, se estima que entre un 28 y un 33 % de los niños de
entre 7 y 10 años se muerden las uñas. Este porcentaje es mayor entre los adolescentes,
llegando a un 45%. A los 18 años la frecuencia de esta conducta disminuye hasta desaparecer,
aunque puede persistir en algunos adultos.

La onicofagia como hábito leve

En la mayoría de los casos se trata de un hábito leve que suele comenzar en la infancia,
probablemente se aprende por observación, al ver a otras personas hacerlo, y se utiliza como
una de las típicas conductas que sirven para calmarse cuando una persona está tensa, frustrada
o está experimentando cualquier emoción negativa. Con el tiempo se puede acabar convirtiendo
en un hábito que surge cada vez en más situaciones y no solo ante emociones negativas. Por
ejemplo, basta con que tengas las manos desocupadas, sientas aburrimiento, estés pensando en
algo, o tengas las manos cerca de la boca.
Dado que la adolescencia es una época difícil, no es raro que la frecuencia de la onicofagia
aumente a esa edad, desapareciendo con el tiempo. En estos casos más leves y dada su alta
incidencia, puede considerarse normal.
Tras la adolescencia, la onicofagia a veces se sustituye por otras conductas como morder los
bolígrafos, jugar con el pelo o rascarse la nariz. Entre los adultos es más frecuente utilizar
el tabacoo el chicle como sustitutos que acaban desplazado el hábito de morderse las uñas.

La onicofagia como trastorno
En los casos más severos, se considera que puede tratarse de un trastorno que se situaría
dentro del espectro obsesivo compulsivo. No obstante, tanto sus causas como su clasificación
dentro de los trastornos psicológicos sigue sin estar del todo clara.
Los trastornos del espectro obsesivo compulsivo son aquellos en los que aparecen obsesiones y
preocupaciones centradas en el propio cuerpo, el peso, la posible existencia de enfermedades, o
bien conductas ritualizadas y compulsivas como arrancarse el pelo (tricotilomanía), tics,
compulsión sexual o juego patológico.

Como evitarlo

sin empezar a morder las uñas de inmediato. lo que estás pensando. la existencia de pequeños pellejos puede desencadenar el impulso de morderlos para eliminarlos.-Control del estímulo. proponte ser más consciente de lo que haces con tus manos en cada momento. Por tanto. puedes controlarlo utilizando instrumentos de manicura en vez de los dientes. puedes controlarlos o eliminarlos. Esto ayuda a darse cuenta de los desencadenantes del hábito. sintiendo y haciendo en ese momento. el simple hecho de tener las manos libres desencadena esta conducta. . Otras veces. tanto externos como internos. por lo que darte cuenta de que has acercado tu mano a tu boca y proponerte alejarla de ella y ocuparla en algo. es un buen modo de controlar el hábito. de modo -A menudo. Por ejemplo. Si sabes que esto te sucede. la onicofagia suele comenzar por acercar los dedos a la boca. Una vez que conoces los desencadenantes. Consiste en anotar las situaciones en las que te muerdes las uñas.