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Citar Lexis Nº 70027631
C. Nac. Civ. y
Tribunal: Com. Fed.,
sala 3ª
Fecha:
23/12/1986
Sulfacid S.A.
v. Capitán y/u
Partes:
otros buque
"Río Bravo" y
otro
JA
Publicado:
1987−IV−88.
TRASPORTE MARITIMO Y FLUVIAL − Daños causados por buques − Responsabilidad indirecta o refleja
del armador por los hechos ilícitos del capitán o de los tripulantes

2ª INSTANCIA.− Buenos Aires, diciembre 23 de 1986.
El Dr. Tahier dijo:
1. A fs. 36/39 Sulfacid SA. Industrial Financiera y Comercial, promovió demanda contra los propietarios,
armadores y capitán del buque de bandera griega "Río Bravo", contra la Agencia Marítima Robinson SA. y
contra Christophersen y Cía. S.R.L. por los daños y perjuicios causados en el "dolphing" Norte de su muelle
de embarque ubicado sobre la margen derecha del río Paraná a la altura del kilómetro 440 (localidad de Fray
L. Beltrán, provincia de Santa Fe), ampliando dicha demanda a fs. 128/133.
A fs. 155/156 contesta la demanda −que amplía a fs. 178/186− la Agencia Marítima Robinson SA. en su
carácter de agente marítimo del buque "Río Bravo".
A fs. 160/161 la demandada opone la excepción de falta de legitimación activa para obrar, que es contestada a
fs. 200/203, y cuyo tratamiento es diferido a f. 239 al momento de dictar sentencia en la causa.
A f. 235 bis la actora desiste de la acción instaurada contra la Agencia Marítima Christophersen y Cía. S.R.L.
que presta expresa conformidad con dicho desistimiento. A f. 237 el juzgado tiene por desistido a la actora de
su acción contra la referida firma.
Producida la prueba por las partes, que alegaron sobre su mérito a fs. 596/616, el a quo dictó sentencia a fs.
619/622, rechazando la excepción de falta de legitimación activa interpuesta y haciendo lugar a la demanda,
con costas.
Del decisorio apeló la demandada, expresando agravios a fs. 646/653 que fueron respondidos a fs. 655/670;
2. La primera queja de la recurrente, estrictamente considerada, no constituye un agravio, y parece más bien
destinada a lograr que no se le impongan las costas de la excepción opuesta.

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cuya jerarquía normativa frente a los decretos pone de relieve. 174 ley 20094. art. que como lo señala el Dr. esta parte había señaldo que la actora no le imputaba culpa en la producción del daño −por lo que le estaría vedado intentar probarla en lo sucesivo− sino que había invocado la relación causal existente entre la cosa y el daño para sostener su responsabilidad en función de lo preceptuado en el CCiv. lo que no era así. en el caso. lo que esta parte sostiene es que la responsabilidad de que aquí se trate no es la legislada en el art. 1 de dicho cuerpo legal. Basta lo expuesto para concluir que. sino que debe hacerse efectiva de acuerdo con el decreto 10059/1943 (1) mediante acto administrativo expreso que en este caso no se cumplió. la actora demostró su interés y que está justificada la promoción de la demanda en el carácter de titular.Señala que el a quo no acogió su defensa consistente en negarle a la actora la propiedad de los "dolphines" −uno de los cuales resultó averiado− afirmando que la trasferencia al Estado de esos elementos no se produce "compulsivamente". 174 ley 20094 (4) (de la Navegación). ni probó. primer apartado de dicha norma). rigen los principios consagrados por los arts. del muelle y de los "dolphines". de la prueba rendida surge ". de un verdadero agravio. al carecer de remolque de ayuda. culpa en la producción del daño. Este tribunal ha reconocido desde antiguo la autonomía de que goza el derecho de la navegación. por cuanto dicho decreto se hallaba virtualmente suspendido en su aplicación. En otras palabras. resolviéndolo con fundamento en lo dispuesto por el art. que llevara al buque a causar los daños que se le atribuyen. ya en su contestación de la demanda. 2571 y 2588 CCiv. si bien. y que el diferendo fue resuelto en su contra por aplicación de los principios del art. motivada por las relaciones a que da origen y a las peculiaridades de sus soluciones normativas. y. Y. Ello no importa. además de esa norma. existe un expreso reconocimiento del derecho de la actora sobre el muelle. No es ocioso agregar. La esencia de las razones de esta parte que conforman su extenso segundo agravio consisten en que el a quo habría desconsiderado que. a través de la prueba aportada. 1113 CCiv. puso énfasis en destacar que la actora no ofreció probar. 1113 . en esta causa no se le ha imputado. que era a la recurrente a quien incumbía cerciorarse de la verdadera relación legal que vinculaba a la actora con los bienes dañados. 1. por lo que más bien debió declararse "usuaria legítima" perjudicada. advierte esta parte que. en el caso. 5 de su sentencia. 1113 CCiv. cuya consecuencia inmediata consiste en la inversión del cargo de la prueba. reconoce que. 3. que frente a un contratiempo ocurrido durante la operación de corrimiento del buque realizó una maniobra con máquina y timón. negligente o viciada de impericia en el arte de navegar. que. Torti en el consid. como lo dispone el art.. como usuaria. agrega. para contrarrestar la corriente y volver a colocar el buque en posición". 4. sin embargo.. como lo adelanté. sino la subjetiva que consagra el art. el a quo no trató siquiera su cuestionamiento referente a la legislación aplicable al caso. toda vez que aquella se consideraba propietaria de los bienes dañados.. más adelante. como lo sostiene esta parte. No obstante ello. Antes bien. 2341 . cuando responsabiliza al armador por las indemnizaciones a favor de terceros por hechos del capitán o de los tripulantes. que el capitán o la tripulación del "Río Bravo" hubieran realizado una maniobra equivocada. era también justificada la articulación por su parte de la defensa rechazada. 1113 en lo referente a los daños causados con las cosas. por lo que debe declararse desierto el recurso bajo este aspecto. Debe aceptarse ante todo que. no se trata. (3) −ajenos a la materia en debate− en vez de hacerlo por el art. agrega. Como corolario de estos conceptos. y menos probado. sin 2 . o sea que es el dueño o guardián de la cosa quien debe probar que de su parte no hubo culpa. parte 2. en su alegato. como lo afirmó en su contestación de la demanda y reiteró en el alegato. ap. con sujeción estricta al principio iura curia novit. Efectivamente. termina afirmando que no correspondería que se computara el incidente para incrementar las costas. 2340 (2). en el punto 1 del convenio suscripto entre las partes el 01/07/1980. fundamentalmente. corresponde el daño causado "con la cosa" (segunda parte. En tal sentido. con el consiguiente dispendio jurisdiccional. antes de oponer dicha defensa.

Pero si han sido provocados por pequeñas embarcaciones contra personas que se están bañando debe aplicarse el art. respectivamente). Y Montiel señala que la responsabilidad indirecta o refleja del armador que resulta de los hechos ilícitos del capitán o de los tripulantes. y en cuanto no se pudiere recurrir a la analogía. 174 ley 20094 (Responsabilidad del armador). con la precedente conclusión. la demostración de la sola relación causal entre la cosa (buque) y el daño. Pero es el caso que de las probanzas aportadas a la causa −entre las que se destacan los dictámenes del perito naval designado de oficio Oscar Z. 16. A consecuencia de los conceptos y opiniones que dejo expuestos. al efecto. A falta de disposiciones del derecho de la navegación. p. pero se trataba de situaciones en que los daños no fueron causados por ellos sino que. quedará subordinada a las soluciones específicas y propias del derecho de la navegación. como surge de la prueba rendida sino. 1 del art. a raíz de ello. Bien es cierto que esta Cámara ha admitido. a la inversa. que es lo que aquí se ha intentado. Augusto C. Montiel. 5. p. "Propiedad y armamento del buque y del artefacto naval". 1975). y fundamentalmente. por el contrario. 1113 CCiv. Sección 4ª "Del armador". comentado. Por su parte. sostiene categóricamente que: "Los daños causados por buques están regulados por la ley 20094 . anotado y concordado" bajo su dirección. del dictamen pericial se desprende que la maniobra ejecutada después de la rotura del cabo de amarre fue la "marinamente aconsejable" y que era "lógico suponer" que. olvidar la relatividad de esa autonomía. 201. I. dispone: "El armador es responsable de las obligaciones contractuales contraídas por el capitán en todo lo relativo al buque y a la expedición. al tratar el ámbito de aplicación del art. par. Tal concepción no se limita tampoco a una mera afirmación doctrinaria. supuestos ambos que ni siquiera fueron planteados. para declarar responsable a la demandada por aquellos daños. o sea el arriba transcripto art. el ap. "Curso de derecho de la navegación". Elena Escalera−. Ed. en LL 1979−D−5) (5). no resultando suficiente. cap. De acuerdo. ubicado dentro del Título III: "El ejercicio de la navegación y el comercio por agua". Belluscio. 37. no surge elemento alguno del que se pueda inferir esa culpa. en casos en que intervenían buques. era menester probar la culpa indirecta o refleja del armador en los hechos que les dieron origen. entonces. Astrea. los sufrieron. desde que el art. Cap. por las de las leyes y reglamentos complementarios y por los usos y costumbres. Por otra parte.B. arribo a la conclusión de que esta causa debe resolverse aplicando los principios consagrados por la ley de la Navegación en lo atinente a la responsabilidad atribuida al "Río Bravo" por los daños sufridos en el muelle de embarque de la actora.duda.. Torres y del perito consultor Alfredo E. y el daño no le era imputable a sus responsables (ver sala 1ª causas 5528 y 3563 del 26/04/1977 y del 18/11/1977. el fallo dictado por la sala 2ª de esta Cámara. Así. al respecto. t. y por las indemnizaciones a favor de terceros a que haya dado lugar por hecho suyo o de los tripulantes". la aplicación del art. el "Río Bravo" debía tocar con fuerza el "dolphing". la culpa del capitán o de la tripulación. desde que consiste en la adecuación de los principios generales del derecho a lo singular de la realidad ni desconocer la unidad sustancial del orden jurídico. 174 y sus correlativos (L. Pues bien. no se acreditó −ni se intentó hacerlo− la existencia de maniobras incorrectas del buque. tampoco está probado si el cabo se cortó por vicio propio o por deficiente manipuleo. 3 . 5. Y cita en nota un fallo del Tribunal Supremo de España coincidente con esa doctrina ("Código Civil. 512). se aplicará el derecho común" (ver. 1 ley de la Navegación dispone: "Todas las relaciones jurídicas originadas en la navegación por agua se rigen por las normas de esta ley. 1113 CCiv. 1113 ".

En consecuencia. Amadeo.− Leopoldo M. sin que se haya debatido el punto referente a quién era imputable esa ausencia.Por último.−66 − (2) ALJA 1968−A−498 − (3) Ver nota anterior − (4) ALJA 1973−A−466 − (5) JA 1980−I−533. Como resultado de lo hasta aquí expuesto. Las costas de ambas instancias a cargo de la actora excepto las correspondientes a la excepción que se rechaza. y que se la confirme en cuanto desestima la defensa de falta de legitimación activa opuesta por la demandada. Los Dres. Amadeo y Bulygin. Por lo que resulta del acuerdo precedente. NOTAS: (1) JA 1944−I−sec. 619/622 y. dicha maniobra debió realizarse ante la ausencia de remolcadores. leg. TRASPORTE MARITIMO Y FLUVIAL AR_JA004 JJTextoCompleto JUSTICIA NACIONAL EN LO CIVIL Y COMERCIAL FEDERAL JUSTICIA FEDERAL DE LA CAPITAL FEDERAL 4 .− Octavio D. se resuelve revocar la sentencia a fs. Confirmar lo resuelto con respecto a la defensa de falta de acción. por análogos fundamentos. que deberán ser soportadas por la demandada.− Eugenio Bulygin. Tahier. corresponde concluir que la demanda promovida contra los responsables del "Río Bravo" no puede prosperar. rechazar la demanda con costas de ambas instancias a cargo de la parte actora. adhirieron al voto precedente. en consecuencia. con costas a cargo de la parte demandada. propongo que se revoque la sentencia recurrida en lo principal que decide y que se rechaza la demanda.