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La raza y la razón

16 05 2009
En la historia del pensamiento filosófico la
razón ha estado teñida de racismo. En el siglo
XX, un filósofo africano, especialista en
filosofía postcolonial, teoría social crítica y
filosofía europea y africana, se encargó de
investigar y entender el verdadero color de la
razón a lo largo del tiempo y sin duda su mejor
investigación fue la realizada en torno a Kant.
Empecemos por las presentaciones: el filósofo
se llama Emmanuel Chukwudi Eze, nació en
Agbokete, Nigeria. Sus padres eran católicos y
él se educó en un colegio jesuita.
Posteriormente también estudió en Nigeria,
Zaire (República Democrática del Congo),
Benin City y en las Universidades de Fordham
y Bucknell. En el año 2000 se trasladó a
Chicago y allí fue profesor asociado de la
Universidad de DePaul.
Chukwudi Eze desarrolló ampliamente la tesis
del racismo en el pensamiento filosófico y
sobre todo antropológico y uno de sus objetos
de investigación fue nada menos que Immanuel
Kant y el texto en el que deja constancia de su
investigación en torno al filósofo alemán se
titula The color of the reason: the idea of `race
´in Kant´s anthropology. Debo agregar que
nunca había leído en la filosofía
contemporánea, un texto tan lúcido y brutalmente crítico en medio de su academicismo,
como este.
Chukwudi Eze estudió todos los libros, textos y manuscritos que se conservan de Kant
sobre Antropología y geografía física, dos materias que desarrolló ampliamente mientras
dictó clases en la Universidad de Königsberg. Hasta ese momento, las universidades
alemanas no impartían el estudio de la Antropología como un ramo separado y por lo tanto
Kant innovó en dicho aspecto, agregándole una variante: para él era inconcebible estudiar
la Antropología separada de la geografía física.
Si bien Kant es conocido por sus obras críticas, Chukwudi Eze nos entrega un dato muy
relevante: Kant dictó, en cuarenta años a contar de 1756, muchos más cursos de
Antropología y/o geografía física, que cursos de metafísica, lógica, ética y física teórica.
Por lo tanto Kant pensó e investigó mucho más de lo que podríamos imaginar la relación
raza-razón y todo eso que pensó e investigó está inevitablemente ligado a conclusiones de
carácter racista.
Kant partió haciendo una clasificación «racial» de la humanidad, dividiéndolos en blancos
(europeos), amarillos (asiáticos), negros (africanos) y rojos (indios americanos). A partir de
esta clasificación, Kant estableció la «geografía moral» o «geografía cultural» que estudia
las costumbres que practican colectivamente estas razas y a partir de las mismas los juzga.
De esta forma, muchos de los cursos de Kant se referían a manifestaciones culturales como
la permisión del robo en África, el abandono de niños en China, o el entierro de niños vivos
en Brasil. Posteriormente, Kant estableció que la filosofía moral tenía como objeto mostrar
la falta de principios éticos en todas aquellas usanzas o costumbres, al ser producto de un
impulso natural e irreflexivo, carecen de principio ético y por lo tanto no son humanos.
Si rebobinamos un poco el casete, esta lógica presentada por
Kant, establecía prácticamente que sólo los blancos (europeos)
eran humanos propiamente tal. La razón de esto era, según Kant,
la falta de «talento» de las otras razas, puesto que ese «talento»
es un don de la naturaleza. Este don consiste, simplificando
bastante, en la distinción que existe entre la capacidad de ser
«educado» o «educarse» por sí mismo, y la necesidad de
«entrenar» a otro. A modo puramente de ejemplo, Kant solía
recomendar una caña partida de bambú, en vez de látigo, para
«entrenar» al esquivo negro, puesto que su piel gruesa debía
encontrar una salida no infecciosa a la sangre y la caña partida de
bambú permitía esto. En segundo plano, el castigo físico al negro
africano estaba completamente justificado, puesto que este era
haragán. ¿Por qué el negro era haragán para Kant? Porque
«todos los habitantes de las zonas más calientes son, sin
excepción, haraganes». ¿Y por qué para don Immanuel eran los
blancos (europeos) la única raza capaz de progreso? Bueno,
porque «la raza blanca posee en sí misma todas las fuerzas
motivadoras y talentos, por lo tanto debemos examinarlos un
poco más de cerca».
Creo que todos los que de alguna manera hemos acercado a
Kant, lo hemos hecho a través de sus obras críticas (Crítica de la
razón pura, Crítica de la razón práctica), que son por lo demás
sus más reconocidas y difundidas. Los textos y cursos
antropológicos con los cuales Chukwudi Eze trabajó no son
precisamente de lectura obligatoria y esto genera un «desconocimiento» generalizado de
una parte del pensamiento de Kant que nos deja de piedra.
A medida que va avanzando, Chukwudi Eze va desplegando el abanico de este tratado casi
raciológico que elaboró Kant durante toda su vida académica y llega a la conclusión de que
«la antropología filosófica de Kant se revela como el guardián de la imagen que tiene
Europa de sí misma como superior y del resto del mundo como bárbaro».
No es fácil leer a Chukwudi Eze. Personalmente fue todo un descubrimiento que no me
canso de releer y agradecer. El nombre de este filósofo negro muerto en 2007 a la edad de
44 años, debería inscribirse con mayor fuerza en la historia del pensamiento filosófico
contemporáneo. Su trabajo es valorable no por el hecho de que él sea negro, ni por el hecho
de que se haya especializado en postcolonialismo, tampoco por el hecho de criticar con
fuertísimos argumentos y una investigación impecable a grandes filósofos y desentrañar el
henchido racismo que se escondía detrás de sus más brillantes teorías filosóficas, no. El
mayor mérito de Chukwudi Eze radica en la valentía con la que mira hacia atrás en la
filosofía, buscando algo más que dejar un documento de constancia de los hallazgos:
replantear e inducir variaciones al pensamiento filosófico de cara al futuro. Al menos eso es
lo se refleja en este texto que conmueve desde su bellísimo título: El color de la razón…