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[...] El legado de Shannon se ha extendido más allá de las fronteras que el mismo matemático hubiera podido imaginar.

No hay tratado sobre el tema información como elemento
cuantificable que pueda evitar su referencia.
¿Por qué hablar de Shannon? Porque persiste en el diseño gráfico una visión de la comunicación reducida a la mera transmisión de información desde un punto de origen (emisor) a
un punto de llegada (receptor) que puede ser perturbado en su envío por ruidos o interferencias. Ciertamente, debemos aclarar que Shannon nunca pensó en una teoría de la comunicación específicamente humana, sino (incluso antes que en “información”) en transmisión de
datos entre artefactos como conmutadores telefónicos.
Trataré de contextualizar en una breve síntesis los desarrollos del autor. Shannon conoció a muchos de los protagonistas de la “revolución de la información” en el Massachussets
Institute of Technology (MIT), donde ingresó para realizar estudios de posgrado. Entre ellos se
encontraba el creador del término cibernética, Norbert Wiener, y Vannevar Bush, quien a partir de su concepto memex (memory extended) sentaría las bases de los sistemas de gestión
de información basados en enlaces asociativos. Es decir, hipertextos. Entre 1925 y 1931,
Bush dirigió la construcción un computador analógico llamado analizador diferencial, una
especie de gran calculadora mecánica capaz de resolver ecuaciones complejas. El analizador
resultó de gran interés para la Marina de los Estados Unidos, ya que podía calcular la trayectoria de proyectiles. Para el año 1942, el analizador se había transformado en una máquina
de 200 toneladas mantenida en secreto. El motivo era comprensible: realizaba en media hora
integraciones de ecuaciones balísticas que antes demandaban 20 horas.
Tiempo antes, el analizador de Bush también había interesado a Shannon, quien estudió
las operaciones de los circuitos de la máquina, publicando los resultados en 1938 con el título “A symbolic analysis of relay and swit-ching circuits”. El resultado fue un impecable tratado
de ingeniería, que despertó el interés de la compañía de teléfonos Bell. La corporación venía
buscando una aproximación teórica que pudiera dar cuenta de los complejos circuitos automáticos que estaban reemplazando a los operadores humanos. Y lo encontró en este trabajo,
donde se establecían los principios para avanzar en el desarrollo de un computador lógico
digital, capaz de procesar datos y no sólo cálculos numéricos.
En 1941 Shannon empezó a trabajar en la Bell Telephone, donde junto a un equipo de
investigadores procuraron lograr un incremento en la eficiencia de las transmisiones telegráficas y telefónicas.
Aunque en la década del ‘50 Shannon también se interesó en la inteligencia artificial, su
objetivación de la información como bits independientes de emisores y receptores humanos
a través del escrito “A mathematical theory of communication” ya lo había dejado asociado
para la posteridad con la noción de información. Shannon sitúa la pregunta inicial del problema de la comunicación en: “¿Cómo se puede transmitir con el menor ruido posible una
secuencia de datos de un lugar a otro? Una pregunta simple, que implica consecuencias
destacables y revolucionarias, en tanto no sea descontextualizada.
En rigor, Shannon trabajó con datos, no con información. A partir de la codificación,
transmisión y decodificación de esos datos binarios es que se obtiene la información. En este
sentido y a modo de ejemplo, para la teoría de Shannon cualquier conjunto de cien palabras
contiene la misma cantidad de información, sin importar que su objeto sea la teoría del color,
la poética o la astrofísica. Si hablamos de trasmisión de datos a través de una señal binaria,
la teoría es de particular utilidad. Pero no es posible hacer una “traducción” de su teoría para
dar cuenta de la irreductible complejidad de la comunicación humana, donde ciertamente
lo que entendemos por información tiene otra naturaleza. A menos que pensemos que las
diferencias entre humanos y conmutadores pueden ser pasadas por alto, a los fines de la
simplificación del problema.

Carpintero , Carlos (2007) Sistemas de identidad. Sobre marcas y otros artificios. Editorial Argonauta.