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UNIVERSIDAD CATÓLICA DE CUENCA

FACULTAD DE CIENCIA ODONTOLÒGICA

REALIZADO POR:
MARÌA VERÒNICA CARPIO DÀVILA
MARÌA GABRIELA CALLE AGUILAR
JESSICA TATIANA CANDO GOMEZ
SANDRA VERÒNICA CRIOLLO NIVELO
CATEDRÀTICA:
OD. DANIELA CALLE
CÀTEDRA:
INTRODUCCIÒN A CLINICAS
CURSO:
SEGUNDO CICLO “A”
AÑO LECTIVO:
2014 – 2015

ÌNDICE

1. CUERPO O CONTENIDO............................................................................... 6
1.1. Definición.............................................................................................. 6
1.2. Historia.................................................................................................. 6
1.3. Etiología................................................................................................ 7
1.4. Patogenia............................................................................................... 7
1.5. Manifestaciones Bucales........................................................................8
1.6. Manifestaciones clínicas.........................................................................9
1.6.1. Tuberculosis pulmonar.....................................................................9
1.6.2. Tuberculosis extrapulmonar..............................................................9
1.7. Transmisión......................................................................................... 10
1.7.1 Periodo de transmisibilidad.............................................................10
1.8. Transmisión de tuberculosis Odontólogo – Paciente..............................10
1.9. Síntomas............................................................................................. 11
1.10. Tratamiento........................................................................................ 12
1.11. Diagnóstico........................................................................................ 12
1.12. Prevención......................................................................................... 13
1.12.1. ¿Qué hacer si ha estado en contacto con un paciente de
tuberculosis?.......................................................................................... 14
2. DISCUSIÓN................................................................................................ 14
3. ANEXOS.................................................................................................... 15

OBJETIVO GENERAL:

Conocer la incidencia de la tuberculosis en la actualidad, las causas que la
producen y como afectan a nuestro organismo y las principales características
que presenta para determinar un respectivo diagnóstico.

OBJETIVOS ESPECIFICOS:

Investigar sobre el tratamiento necesario para prevenir esta enfermedad.

Especificar la etiología de la tuberculosis ya que es necesario conocer
sus causas para tratarlo adecuadamente.

Conocer la tasa de mortalidad en diferentes partes del mundo.

Conocer sus manifestaciones y de qué manera esta se puede transmitir
en el ámbito odontológico.

ANTECEDENTES
Artículo Base

Autores:
Dra. Elena Morán López
Yaima Lazo Amador

TUBERCULOSIS
En la actualidad la incidencia de la tuberculosis ha aumentado. El
mycobacterium tuberculosis infecta frecuentemente a las personas con sida
debido a que en estos pacientes hay una reducción de la resistencia mediada
por células T. lo que propicia que este bacilo pueda desarrollar la enfermedad
con una frecuencia superior a la de las personas sanas.
La transmisión de la enfermedad puede ser por vía directa de un individuo
afectado a otro fundamentalmente por las gotitas de saliva que contengan a
este microorganismo o por vías indirectas por la inhalación del bacilo que se
puede encontrar por meses en los objetos de uso diario debido a su gran
resistencia.
Las microbacterias que producen tuberculosis en el hombre inmuno
competentes son: la mycobacteirum tuberculosis y la bovis, otros tipos pueden
provocar tuberculosis en individuos inmune comprometidos.
La patogenicidad de este bacilo está relacionada con su capacidad para
escapar de la destrucción inducida por los macrófagos y para provocar
hipersensibilidad de tipo retardado. Esta enfermedad tiene muy pocas
manifestaciones bucales, lo que se observa generalmente es una ulcera que
toma como asiento fundamental el dorso de la lengua. La tuberculosis
amenaza con convertirse en una enfermedad incurable por la deficiente
administración de los programas contra esta, por lo que la OMS plantea para
su detección y tratamiento observado directamente de corta duración (DOTS)
que comienza a tener resultados satisfactorios aunque en el último quinquenio
el 88% de los pacientes que se estimaban como infectados por tuberculosis no
resistieron a este tratamiento.

MORA ELENA Y LAZO YAIMA. (2001); TUBERCULOSIS; Rev Cubana
Estomatol 2001; 38(1):33- 51 (Disponible en:
http://scieloprueba.sld.cu/pdf/est/v38n1/est05101.pdf)

INTRODUCCIÒN

El Mycobacterium Tuberculosis o bacilo de Koch, que se localiza generalmente
en el pulmón, aunque puede afectar otros órganos.
Se transmite de persona a persona por inhalación de aerosoles contaminados
por el bacilo, que han sido eliminados por los individuos enfermos al toser,
hablar o estornudar.
A pesar de que el diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado lograría la
curación en la mayoría de los pacientes, con la consiguiente disminución de las
fuentes de infección y el riesgo de contraer la enfermedad en la población,
debido a algunos problemas de funcionamiento del sistema de salud en el
manejo de la enfermedad, como la falta de detección de los casos existentes,
los abandonos del tratamiento y, más recientemente la aparición de resistencia
a los fármacos antituberculosos tradicionales, la tuberculosis en la actualidad
sigue siendo un importante problema de salud pública, por el daño que
provoca, principalmente, como causa de enfermedad y, en menor medida,
también como causa de mortalidad.
Aún en el caso que se disponga de una adecuada red de diagnóstico de la
enfermedad y de tratamiento y seguimiento de los casos, existen otros factores
que determinan la ocurrencia de enfermedad como las condiciones
ambientales, sociales, sanitarias e individuales que son factores
predisponentes de la tuberculosis.
El hacinamiento, la malnutrición, el SIDA, el abuso de alcohol y las malas
condiciones de vida disminuyen la inmunidad posibilitando la aparición de la
enfermedad. También ocurre que otros trastornos que impactan en la
inmunidad predisponen a la tuberculosis, como es la diabetes y otros trastornos
respiratorios crónicos.

1. CUERPO O CONTENIDO
CAPITULO 1

1.1. Definición
La tuberculosis es una enfermedad infecciosa producida por el bacilo de Koch y
caracterizada por la aparición de un pequeño nódulo denominado tubérculo.
Esta enfermedad puede presentarse de formas muy diferentes de acuerdo al
órgano afectado.
Es habitual que la tuberculosis afecte a los pulmones, aunque también puede
atacar al sistema circulatorio, el sistema nervioso central, los huesos y la piel,
por ejemplo. Entre los síntomas más frecuentes, se encuentra la tos con flema
y/o sangre, la fiebre, los mareos y la pérdida de peso.
La tuberculosis se propaga a través del aire. Cuando una persona afectada
tose o estornuda, puede contagiar a quienes lo rodean. La forma más efectiva
de prevención es la vacunación (con BCG) y el rastreo y tratamiento de los
enfermos para evitar una epidemia por contagio.
(ANEXO A)
1.2. Historia
La tuberculosis es una de las enfermedades más antiguas que afectan a los
seres humanos. Aunque se estima una antigüedad entre 15 000 a 22 000 años,
se acepta más que esta especie evolucionó de otros microorganismos más
primitivos dentro del propio género Mycobacterium. Se puede pensar que en
algún momento de la evolución, alguna especie de micobacterias traspasara la
barrera biológica, por presión selectiva, y pasará a tener un reservorio en
animales. Esto, posiblemente, dio lugar a un anciano progenitor del
Mycobacterium bovis, que es la aceptada por muchos como la más antigua de
las especies que actualmente integran el denominado complejo Mycobacterium
tuberculosis, que incluye M. tuberculosis, M. bovis, M. africanum y M. microti. El
"escalón" siguiente sería el paso del M. bovis a la especie humana,
coincidiendo con la domesticación de los animales por parte del hombre. Así,
posiblemente, pudo surgir como patógeno para el perro.

1.3. Etiología
La causa principal de la tuberculosis es la infección por agentes patógenos
específicos como las bacterias de la tuberculosis. Se trata de bacterias
inmóviles estables a los ácidos, en forma de barras (bacilos), cuyo término
médico esMycobacterium tuberculosis.
La infección sucede generalmente por contacto directo con las personas que
sufren tuberculosis activa. Según el lugar donde esté localizada la tuberculosis,
las bacterias alcanzan el exterior a través de la tos con el esputo (tuberculosis
pulmonar), los jugos gástricos, la orina (tuberculosis de las vías urinarias) o las
heces (tuberculosis intestinal).
Los agentes patógenos se transfieren normalmente por gotitas, es decir, al
hablar, estornudar o al toser.
El período de incubación de la tuberculosis, es decir, el tiempo entre la
infección del patógeno y la aparición de los primeros síntomas puede durar de
semanas a meses, y en la tuberculosis primaria irrumpen por lo general a partir
de unas seis a ocho semanas tras la infección con la bacteria de la
tuberculosis. La tuberculosis post-primaria puede comenzar incluso años
después de la infección. El riesgo de infección es más alto mientras el
patógeno es detectable en el microscopio. Un tratamiento eficaz es capaz de
eliminar la presencia de la bacteria tras dos o tres semanas.
En un porcentaje muy pequeño de todos los casos de tuberculosis la causa es
la bacteria “Mycobacterium bovis”. Las bacterias de esta cepa suelen ser
transmitidas por ganado infectado. El contagio a los seres humanos se produce
a través del consumo de la leche no pasteurizada. La población bovina en
Europa Central está muy controlada y libre de tuberculosis por lo que esta
forma de contagio de la tuberculosis no es relevante.

1.4. Patogenia
El bacilo tuberculoso no elabora endotoxinas ni exotoxinas, en su lugar, la
tuberculosis constituye un paradigma de la interacción de un agente exógeno y
la respuesta inmunitaria del huésped. La OMS estima 2000 millones de
infectados por el M. tuberculosis y 8 millones de nuevos infectados cada año,
venciendo la batalla en la mayoría de las ocasiones. Sin embargo, mueren casi
dos millones de personas al año por causa de esta enfermedad.
Infección tuberculosa latente: La infección por M. tuberculosis suele realizarse
por vía aérea. De esta manera, el bacilo es fagocitado por los macrófagos
alveolares. En un 30 % de los casos, estos macrófagos son incapaces de
destruirlo. Entonces se genera la infección, que se caracteriza por el
crecimiento en el interior del fagosoma de los macrófagos infectados.

Ello es debido a que el bacilo es capaz de frenar la unión fago-lisosoma.
Histopatológicamente, en el foco de infección se genera un granuloma, que se
caracteriza por la presencia de tejido necrótico intragranulomatoso y que se
estructura finalmente con la adquisición de la inmunidad. Con la inmunidad, los
macrófagos infectados pueden activarse y destruir el bacilo, de manera que se
controla la concentración de este.
Entonces empieza la infección latente, caracterizada por la presencia de
respuesta inmune específica, control de la concentración bacilar, pero con la
presencia de bacilos latentes (en estado estacionario) en el tejido necrótico. A
medida que los macrófagos van drenando este tejido, los bacilos latentes se
confunden con esta necrosis y son drenados hacia el espacio alveolar, donde
pueden reactivar su crecimiento de nuevo. De esta manera se mantiene la
infección durante años.
Clínicamente, la infección tuberculosa latente no genera síntomas. Su
diagnóstico se basa actualmente en el test cutáneo de Mantoux. Los individuos
con esta infección no pueden infectar a nadie. Sin embargo, en un 10 % de los
casos, el control de la concentración bacilar se pierde, se reanuda el
crecimiento y se puede generar una tuberculosis activa, o enfermedad
tuberculosa propiamente. Es por ello que debe tratarse, sobre todo aquellos
pacientes recientemente infectados. Lamentablemente, el tratamiento
representa la administración de isoniazida durante 9 meses, hecho que dificulta
su seguimiento.

1.5. Manifestaciones Bucales
Las manifestaciones bucales son poco frecuentes, debido a que la saliva
provoca un arrastre continuo y no deja depositar los bacilos. En caso de que
estos logren atravesar la mucosa, son fagocitados por los leucocitos y se
incorporan a la circulación general sin provocar lesión oral. La mucosa no es el
medio propicio para el desarrollo del bacilo de Koch.
Las características clínicas de la tuberculosis en la boca: Pueden ser de
infección primaria (las más raras) o de una infección secundaria.
En la infección primaria, la encía es el sitio más afectado y le sigue la faringe.
Los niños y adultos jóvenes son los más predispuestos. Las lesiones son en
forma de úlceras crateriformes, rodeadas de una zona edematosa; los bordes
de estas úlceras son sangrantes y curan espontáneamente entre los 10 y 20
días, hay linfomegalia cervical indolora que con posterioridad puede abrirse a la
piel y descargar un material necrótico y caseoso. (ANEXO B)
En la infección secundaria, la lesión por tuberculosis más común es la que
aparece secundariamente (de ahí su nombre), en la mucosa bucal por una
infección del pulmón; la lesión ocurre por inoculación directa de la micobacteria
(proveniente de los esputos), cuando alguna erosión previa de la mucosa lo

permite, o por transmisión a través de la circulación sanguínea o linfática. El
sitio de preferencia para la ubicación de la lesión por tuberculosis es el dorso
de la lengua, donde vemos una úlcera irregular, de tamaño variable no
adherida, de consistencia blanda generalmente dolorosa, redondeada, que al
limpiarse muestra unos corpúsculos amarillentos y puntos hemorrágicos. Estos
corpúsculos amarillentos se denominan granos o signos de Trélat, duele sobre
todo en la lengua cuando se produce la masticación y la palpación, el dolor
puede irradiarse al oído, puede haber linfomegalia. (ANEXO C)

1.6. Manifestaciones clínicas
Si bien la mayoría de los casos de la tuberculosis se producen en el pulmón
(tuberculosis pulmonar), hay casos en los que la tuberculosis se produce en
otros órganos (tuberculosis extrapulmonar)

1.6.1. Tuberculosis pulmonar
Es la más frecuente y la más contagiosa de las formas de tuberculosis,
representa alrededor del 80 al 85% del total de los casos.
Se presenta con signos respiratorios como tos seca o productiva,
expectoración con o sin hemoptisis, dolor torácico y síntomas generales:
anorexia, astenia, adinamia, sudoración nocturna, pérdida de peso y a veces
fiebre prolongada.
El examen del aparato respiratorio de los pacientes con tuberculosis suele ser
normal, a pesar de lo extensa que pueda ser la afección a nivel radiológico.
(ANEXO D)

1.6.2. Tuberculosis extrapulmonar
Entre el 15 al 20% de todos los casos de tuberculosis, afectará a otros órganos
fuera del pulmón.
Las formas más frecuentes de tuberculosis extrapulmonar son la pleural y la
ganglionar, seguidas por la genitourinaria. Los síntomas de la tuberculosis
extrapulmonar, dependerán del órgano afectado. (ANEXO E)

1.7. Transmisión
El reservorio de la tuberculosis es el hombre enfermo. Cuando la tuberculosis
se localiza en el pulmón, los individuos enfermos podrán diseminar el bacilo, ya
que al toser, hablar o expectorar eliminarán pequeñas gotas de saliva (gotas de
Fludgge) que contienen bacilos, que podrán ser aspirados por individuos
susceptibles.
Los factores determinantes del contagio incluyen la localización de la
tuberculosis (pulmonar o no), características de la enfermedad (mayor o menor
cantidad de bacilos en el esputo), la duración y frecuencia del contacto entre la
persona sana y la enferma, las características del ambiente en que ocurre
(inadecuada ventilación) y las condiciones del individuo expuesto (nutrición,
enfermedades concomitantes): el 50% de los contactos cercanos de casos de
tuberculosis pulmonar con baciloscopías positivas (pacientes baciliferos)
podrían infectarse, mientras que solo se infectarían el 6% de los contactos
cercanos de los enfermos con baciloscopias negativas.

1.7.1 Periodo de transmisibilidad
El paciente con tuberculosis pulmonar permanece infectante mientras no se
comience el tratamiento específico.
Una vez comenzado el tratamiento el paciente disminuirá la tos y la cantidad de
bacilos en su expectoración (esputo), con lo que disminuirá la posibilidad de
contagio: alrededor de terminada la segunda semana de tratamiento, la
cantidad de bacilos baja al 1% de la población original.
La mayoría de las personas que se infectan con el bacilo tuberculoso, podrán
controlarlo y no desarrollaran la enfermedad. Entre los que se enfermarán de
tuberculosis, el 80% manifestará la enfermedad durante los dos primeros años
posteriores al primer contacto con el bacilo (primoinfección).

1.8. Transmisión de tuberculosis Odontólogo – Paciente
El contagio de tuberculosis ocurre cuando la persona sana en este caso el
Odontólogo inhala microscópicas gotas de saliva procedentes del enfermo
(llamadas aerosoles), que se generan cuando este tose o estornuda. Estas
gotas con bacterias tienen un tamaño muy pequeño y llegan a zonas profundas
del pulmón de la persona sana, donde podrían proliferar dando lugar a la

enfermedad. Aunque el pulmón es el principal órgano en el que se desarrollan
los daños, hay otras localizaciones del organismo que pueden verse afectadas.
En los lugares espaciosos, bien ventilados o al aire libre, el contagio es
complicado. Esto se debe a que, aunque las gotitas minúsculas pueden quedar
suspendidas cierto tiempo en el aire, terminan por diseminarse y perder su
capacidad infectiva. Pero en los lugares cerrados, mal ventilados, estas gotas
pueden acumularse en el ambiente, alcanzando una gran concentración y
facilitando así la inhalación de las mismas. Es por este motivo que en las
regiones o zonas en las que se vive en condiciones de pobreza o
hacinamiento es posible mayor contagio de tuberculosis.
Aunque hay factores que determinan la probabilidad del contagio, como las
horas compartidas con el paciente en espacios cerrados, la virulencia de la
bacteria (Mycobacterium tuberculosis), o la propia susceptibilidad de la persona
sana, se acepta que contraer la enfermedad no es fácil, y que hace falta un
contacto prolongado para que exista un riesgo real de contagio (de manera
orientativa, se suelen determinar unas seis horas)

1.9. Síntomas
Tos: Es el más importante. No solo porque se trata de una patología pulmonar,
sino porque es el mecanismo de contagio más frecuente. Al ser tan común a
muchas enfermedades, en muchos casos puede que no se le conceda
importancia. Por ello, es importante que se consulte al médico cuando la tos
dure más de dos semanas.
Expectoración: se expulsan flemas, a veces acompañadas de sangre.
Febrícula: es una fiebre de solo unas décimas, que suele aparecer al final del
día.
Pérdida del apetito y pérdida de peso: también bastante comunes en
muchas patologías.
Sudoración por las noches.
Dolor en el pecho: debido a la presión que produce la infección en los
pulmones.
Fatiga y cansancio excesivo en relación al esfuerzo realizado: la función
pulmonar puede estar comprometida, y por ello resulta dificultoso hacer llegar
oxígeno a los pulmones y, de ahí, al resto del cuerpo.

Cuando la bacteria comienza a multiplicarse en el pulmón, va colonizando el
tejido. En fases más avanzadas de la enfermedad, es muy característica la
aparición de pequeños huecos en el pulmón, facilitando que las bacterias se
diseminen. (ANEXO F)

1.10. Tratamiento
Sin tratamiento, la tuberculosis lleva irremediablemente a la muerte. Para su
tratamiento se emplea una combinación de fármacos, entre los que se
encuentran la isoniacida, la rifampicina, la pirazinamida, el estambutol y la
estreptomicina. Son fármacos eficaces pero que tienen efectos adversos, por lo
que su uso debe ser supervisado por un especialista. Los niños
con alergias anafilácticas al huevo pueden requerir pruebas antes de
administrar la vacuna, aunque normalmente la triple vírica no está
contraindicada en estos casos.
Si una embarazada presenta una prueba de tuberculina positiva, pero no tiene
síntomas y la radiografía del tórax es normal, debe tomar el fármaco isoniacida
por vía oral, ya que habitualmente es el único tratamiento que se necesita para
curar la enfermedad. Sin embargo, para empezar dicho tratamiento suele
esperarse hasta el último trimestre de embarazo o hasta después del parto,
porque el riesgo de lesión hepática por este fármaco en la mujer es más alto
durante el embarazo.
Si una mujer embarazada tiene síntomas de tuberculosis, se le administran los
antibióticos isoniacida, pirazinamida y rifampina. Si se sospecha de una
variedad de tuberculosis resistente, pueden administrarse otros fármacos
adicionales. Aparentemente, todos estos fármacos no dañan al feto. La madre
infectada es aislada de su bebé hasta que deja de ser contagiosa. El bebé
recibe isoniacida como medida preventiva.
El recién nacido también puede ser vacunado con la vacuna BCG. Ésta no
necesariamente previene la enfermedad pero, en general, reduce su gravedad.
Como la vacuna BCG no es efectiva al cien por cien, en algunos países no se
aplica de forma sistemática ni a los niños ni a los adultos. Una vez que una
persona ha sido vacunada, siempre le darán positivo las pruebas de
tuberculosis, por lo que no se podrá detectar una nueva infección. Sin
embargo, a pesar de ello, en muchos países con un alto índice de tuberculosis
se aplica la vacuna BCG (Vacuna de Bacillus Calmette- Guerin) de forma
sistemática. Un bebé con tuberculosis recibe tratamiento con los antibióticos
isoniacida, rifampicina y pirazinamida. Si el cerebro también se ve afectado,
pueden administrársele corticosteroides al mismo tiempo. (ANEXO G)

1.11. Diagnóstico
El análisis de las flemas en el laboratorio es especialmente importante (la flema
es el mecanismo de expulsión de las bacterias y, por ello, aparecerán en ella).
La radiografía mostrará el estado del paciente. Si ya han aparecido los huecos
en el pulmón mencionados en el apartado, se considera que la enfermedad se
encuentra en una fase avanzada que requiere tratamiento inmediato, y puede
significar que el paciente es potencialmente contagioso.
La prueba de la tuberculina, que consiste en inyectar bajo la piel un derivado de
una proteína de la bacteria, que es inofensivo, y estudiar posteriormente la
reacción de la piel.
Si el médico concluye que el paciente tiene tuberculosis y que la bacteria ha
permanecido en su organismo un tiempo importante, será necesario conocer
las personas con las que se ha relacionado, para instaurar un tratamiento
preventivo y tratar de impedir que la enfermedad llegue a desarrollarse en ellas.
(ANEXO H)

1.12. Prevención

El contagio de tuberculosis puede prevenirse, pero depende, sobre todo,
de la actitud del enfermo.

Este deberá toser siempre en un pañuelo de papel desechable, que
deberá ser depositado en la basura en una bolsa de plástico cerrada.

Durante las primeras dos o tres semanas del tratamiento, es preciso que
el paciente se mantenga aislado en una habitación, que deberá ser
ventilada varias veces al día y permanecer con la puerta siempre
cerrada para evitar la diseminación de las bacterias a otras estancias de
la casa.

Los contactos personales deben ser breves y limitados; y todo aquel que
entre en contacto con el enfermo deberá llevar mascarilla, para evitar
inhalar las bacterias presentes en el aire.

En el exterior no hay riesgo, siempre que se mantenga una distancia
prudencial.

Los rayos del sol matan las bacterias, por lo que es conveniente que la
habitación del enfermo sea soleada. Si no se puede llevar a cabo el
aislamiento del paciente en casa, deberá acudir al hospital

Durante este periodo, el paciente no mantendrá contactos íntimos ni
relaciones sexuales, ya que aún puede estar en la fase infectiva. Solo

cuando lleve dos o tres semanas de tratamiento tendrá la seguridad de
que ya no puede infectar a nadie.

Es necesario evitar durante este tiempo los lugares cerrados, con mucha
gente, como el transporte público.

1.12.1. ¿Qué hacer si ha estado en contacto con un paciente de
tuberculosis?
Si una persona ha estado durante un tiempo prolongado en contacto con un
paciente de tuberculosis, debe acudir al médico y exponerle el caso. Los
síntomas (o la ausencia de los mismos), la radiografía de tórax, y ciertas
pruebas sencillas, como la de la tuberculina, indicarán al médico si ha contraído
la bacteria y si requiere tratamiento preventivo para evitar la infección.
Si el contacto ha sido leve, durante un breve espacio de tiempo, o ha ocurrido
en un ambiente abierto, hay poco riesgo de contraer la bacteria. No obstante,
hay que consultar con un médico si se tienen dudas al respecto.
Actualmente se están llevando a cabo diversos estudios en busca de
una vacuna efectiva que proteja frente a la tuberculosis, de hecho doce de ellos
han entrado ya en fase de ensayo clínico. En general se basan en el uso de
antígenos que reemplacen a la antigua vacuna BCG, o bien que la potencien.

2. DISCUSIÓN
En la actualidad la incidencia de la tuberculosis ha aumentado, en parte debido
a que el Mycobacterium tuberculosis infecta frecuentemente a las personas con
SIDA. La tuberculosis amenaza en convertirse en una enfermedad incurable
por la deficiente administración de los programas contra ésta. La OMS plantea
para su detección y tratamiento el DOTS (tratamiento observado directamente,
de corta duración) que comienza a tener resultados satisfactorios, aunque en el
último quinquenio el 88 % de los pacientes infectados por tuberculosis no
recibió DOTS.
El estomatólogo debe conocer los síntomas de esta enfermedad, así como sus
posibles manifestaciones bucales, ya que de esta forma podría reconocer a un
posible paciente con tuberculosis. El estomatólogo ante un paciente con
tuberculosis o sospechoso de infección por tuberculosis activa, limitará su
atención sólo a dar tratamiento de emergencias y pondrá en práctica todos los
métodos de aislamiento y barreras.

3. ANEXOS

ANEXO A

ANEXO C
D

ANEXO B

ANEXO

H

ANEXO E

ANEXO F

ANEXO G

ANEXO