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ARGENTINA

Las inestabilidades financieras y económicas, caracterizadas particularmente por procesos hiperinflacionarios,
han recorrido la historia reciente de Argentina. En los años noventa, la oleada de políticas de ajuste de corte
neoliberal tuvo resonancia con el decenio presidencial de Carlos Menem (1989-1999) en donde destacan
procesos como el desmantelamiento del aparato estatal vía privatizaciones y la destrucción del complejo
industrial nacional.
Durante la presidencia de Fernando de la Rúa (1999-2001), la economía cayó en una situación crítica. El
clima adverso de desempleo, la incontrolable deuda externa, la continuación de la ley de convertibilidad 1 a 1
con respecto al dólar, el déficit fiscal del Gobierno, la inestabilidad de los mercados financieros, entre otras
tendencias, estalló en diciembre de 2001 con el llamado corralito: paquete de medidas económicas que
impulsaron la bancarización de la economía, mediante la prohibición de extraer dinero en efectivo
depositados en bancos públicos y privados. Las crecientes manifestaciones populares denominadas el
cacerolazo generaron que el gobierno en turno declarara a la nación en Estado de sitio. Finalmente, el 20 de
diciembre de la Rúa anuncia su renuncia.
Posterior a una etapa de inestabilidad política y social encabezada en el periodo 2001-2003, Néstor Kirchner
fue elegido presidente constitucional en 2003. Su gobierno se caracterizó por presentar un giro al discurso
político y económico de sus antecesores. La devaluación de la moneda mediante una fuerte participación del
Banco Central en la compra de divisas impulsó las exportaciones como palanca de crecimiento económico.
Este proceso impactó en la producción anual cifrando tasas de alrededor de 10 por ciento. De esta coyuntura,
los altos precios en los mercados de commodities impactaron sobre las exportaciones de soja argentina ante la
demanda creciente de economías dinámicas como China e India 1. Por otra parte, una de las principales
medidas de la gestión fue la cancelación total de la deuda contraída por el Fondo Monetario Internacional con
el objetivo de terminar con la sujeción de la política económica que emite dicha institución.
La continuidad del programa gubernamental de Kirchner se respaldó con el triunfo presidencial de Cristina
Fernández en 2007. La economía en curso sigue beneficiándose de los altos precios internacionales de soja
aunque con indicadores de crecimiento más modestos. Dentro de la coyuntura internacional, la recesión
internacional de 2009 representó una de los mayores desafíos de la presidencia de Fernández. Esta tendencia
fue contrarrestada por el fuerte impulso a la industria automotriz 23. Un panorama sobresaliente de la gestión
de Fernández es la nacionalización de empresas como Aerolineas Argentinas y la petrolera YPF.

1

El precio internacional de la soja oscilaba en 230 dólares por tonelada en 2003. Diez años después, el precio
ronda en 500 dólares.
2
Para 2010 Argentina recuperó y superó el nivel de exportaciones de 2008.
3
En conjunto, la década presidencial de los gobiernos kirchneristas el gasto público pasó del 19 al 32 del PIB
en el decenio citado.