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El mito de la caverna ... de Hegel.

Lo siniestro y el malestar de los trabajadores
Ricardo Cattaneo (UNL-UADER)
Un singular relato elaborado por Hegel, para exponer su pensamiento sobre la
relación de dominio entre el espíritu y la naturaleza, ha sido recogido por Karl
Rosenkranz en su G.W.F. Hegels Leben (1844)1. Tal relato conserva notables semejanzas
con el famoso “mito de la caverna” platónico y ello puede constatarse ya desde la
intención del suabo de ofrecerlo como recurso didáctico para presentar su exposición
con menos rudeza. No obstante, difiere de aquél no solo porque refiere, en general, a la
filosofía hegeliana de la naturaleza en su periodo jenense y, en particular, al malestar de
los trabajadores ya por entonces vislumbrado, sino porque trae consigo cierto desenlace
con un sabor más bien amargo: sabe a lo siniestro.
Traemos ese breve texto “a colación”, es decir, lo incluimos en la “manifestación
de bienes” (en sentido jurídico) objetivamente heredada del pensamiento hegeliano, no
tanto para contribuir a la transmisión de esos fragmentos olvidados; sino pensando que
los efectos de sentido, las alteraciones y desplazamientos que puedan seguirse de la
lectura de este símil hegeliano bien pueden ser múltiples, diferidos y, quizás,
significativos. En cualquier caso, tal vez ello sea lo más deseado de la actividad
filosófica compartida o, al menos, de la acción de leer para/con otros un relato como el
que recogiera Rosenkranz de boca de Hegel2.
Procuramos, entonces, hacer aquí algo tan simple y tan riesgoso como leerlo en
voz alta (Laut). Intentamos así acoger lo que se nos entrega en la voz del otro, dejando
que resuene este fragmento con su carácter incisivo (tal vez, hiriente) en este espacio
público (Öffentlichkeit)3. Proponemos, además, comentar la comparación que en este
símil mítico se nos ofrece, con la intención de reconocer la idea que de ese modo es
expresada. Aunque más no sea para no quedar callados, habida cuenta de que vivimos
como mortales; o mejor, para concitar una deliberación conjunta desde nuestro
horizonte de significación de eso que antes hemos denominado “el malestar” y “lo
siniestro”.
Cabe señalar que el primero de esos términos ha sido utilizado expresamente por
Hegel en su relato bajo el término alemán das Unbehagen, esto es: el malestar. El
segundo, de fuerte impronta en el mundo contemporáneo, solo se deja entrever, entre lo
dicho y lo no dicho del relato, como un espectro (einer Gespenst) que campea en estas
tierras del ocaso (Abendland), avivando temores ancestrales que preferíamos mantener
ocultos. Para ofrecer un enfoque entre muchos otros posibles del asunto aquí abordado,
dejamos sentadas algunas precisiones:

1

Rosenkranz, Karl 1977. G.W.F. Hegels Leben, Darmstadt, WBG, 180-181.
No se trata, como decía Michel Foucault, de “buscar asimilar lo que conviene conocer, sino [de]
permitir desprenderse de uno mismo”. Acaso la filosofía, en tanto actividad filosófica, “¿no consiste más
bien, en vez de, en legitimar lo que ya se sabe, en comenzar a saber cómo y hasta dónde sería posible
pensar de otra manera?”. Llegar a ser otro leyendo a viva voz, quizás, de eso se trate. Foucault, Michel
1987. “El uso de los placeres”. En: Historia de la sexualidad II, Siglo XXI, Madrid-México, 11-12.
3
Cf. Duque, Félix 2001. “El «son» y el «cuerpo» (lo que le resta al lenguaje)”. En: SILENO 9
(Monográfico: “La escritura”), 48-65.
2

1

Cf. Madrid. no debería llamarnos la atención que algunas metáforas utilizadas por el suabo para la presentación de su concepción de la naturaleza nos lleven a concebir. al seno de lo familiar y de los dominios naturales colonizados por el hombre. desde la cátedra en Königsberg que medio siglo antes ocupara Kant. para quien la filosofía puede ser entendida “como sistema de conocimientos buscado por sí mismo. “lo que necesariamente interesa a todos”8. Si tenemos en cuenta. c) no entendemos “lo siniestro” en el sentido de “lo que proviene de la izquierda”5. “Introducción”. con sus compensaciones dualistas: si los cuervos vienen del lado de la derecha traen la fortura. De allí su interés por alcanzar una exposición más vivaz y “más popular”7 en sus proyectos de sistema. que no había oposición entre el trabajo creador humano (nómos) y la ley eterna de la naturaleza (physis). Año tras año. además. Historia de la filosofía moderna. Hans-Georg 1988. Akal. Duque 1998: 323. decente y honorable. 10. 7 Rosenkranz 1977: 178. le resultaba insuficiente la presentación académica (Vortrag) de esa relación en términos formales y abstractos. “de una visión mágica del mundo. 6 Rosenkranz 1977: 178 y sig. Akal. Cátedra. En: Historia de la Filosofía Contemporánea. en una sección titulada “Modificación didáctica del sistema” 6. o 2 . sino que se inscribían mas bien en esa “orientación moral” que era. 111). oposición procedente. execrable e indecible opuesto a lo digno. estableciendo el correlato entre los temas que integraban e imbricaban unas con otras. como decía Kant. las siguientes secciones: a) Lógica y Metafísica. b) Filosofía de la naturaleza y c) Filosofía del espíritu. por su unidad sistemática y su perfección lógica” ( Schullbegriff). 5 Por oposición a “lo diestro”.a) no vamos a considerar la “interpretación sin sobresaltos” 4 que hiciera Rosenkranz del relato mítico hegeliano. como señala Villacañas. sino “concordia y armonía”. I. Villacañas. si vienen de la izquierda levantan contra nosotros la parte de dolor que nos corresponde”. se comprenderá el interés de aquél por asumir 4 Rosenkranz entendía. la vida ético-política de un pueblo. esto es. b) no buscamos reivindicar a Hegel como un “adelantado” a las reflexiones que hiciera Freud en su ensayo “El malestar en la cultura” (1930). 8 La distinción procede de Kant. que el autor buscaba esclarecer en los sucesivos cursos universitarios. “Hegel y el romanticismo de Heidelberg”. 455. El biógrafo de Hegel estaría mostrando así “su anhelo de concordia del plano trascendental del criticismo con la «realidad» patente en los acontecimientos sociopolíticos y científicos”. por más que la representación visual nos lleve por momentos a ello. lo indigno. es decir. Por ello. Madrid. Rosenkranz ha registrado allí las preocupaciones del suabo por hacer comprensible su exposición de la filosofía de la naturaleza y del espíritu. Frente a la opinión de Gadamer para quien a Hegel “le cuadraba mal” tal popularización (Gadamer. probablemente desde los primeros años de su estadía en la Universidad de Jena (1801/02/03). Tales proyectos incluían. Hegel no solo buscaba determinar la compleja relación de dominio entre el espíritu y la naturaleza. según Duque. al emerger amenazando toda seguridad construida para nuestra defensa en esta “casa tomada” (Cortázar). en general. temas sobre los cuales éste había impartido cursos. Félix 1998. lo que nos priva de o nos sustrae a la calidez de nuestro hogar (Heim). dado que en este reducido espacio no podemos hacer un estudio comparativo pormenorizado. La era crítica. Madrid. que los esfuerzos teóricos de Hegel no se circunscribían al desarrollo de una “filosofía académica”. entonces. José Luis 1997. es preciso señalar que su exaltación de lo “popular” se debía más bien a la necesidad de hacer frente al clasicismo amanerado de procedencia francesa. Duque. En: La dialéctica de Hegel. a su vez. d) la confrontación con el relato mítico platónico solo será limitada a algunos aspectos. Contexto El relato mítico que vamos a rememorar se encuentra en la primera biografía de Hegel. sino de acuerdo con la acepción alemana del término das Unheimlich (que Freud recoge).

Alfaguara. (Gesammelte Werke Bd. para desvelarse ser alumbrado (geboren werden: ser nacido. Der Streit um die 3 . Jacobi. Madrid. Frente al crecimiento asistemático de éstas. pariente. 11 Kant. no se nos ha tornado siniestro? Sabido es que en el esfuerzo por concebir la nueva configuración se sumaron los trabajos de numerosos pensadores.13. que se dedica a amontonar conocimientos” 13.F.W. “es posible que [al entendimiento] le de igual su contribución al aumento de la colección de momias y el cúmulo general de contingencias. entre los más conocidos. Diferencia entre el sistema de filosofía de Fichte y el de Schelling en referencia al primer cuaderno de las Contribuciones para una visión de conjunto más clara del estado de la filosofía en los inicios del siglo XIX.10. Alianza. 647 (KrV A 832/B 860). religiosas y filosóficas finitas] como un todo”12. mediante la reflexión. Alfaguara. Madrid. José María (1978). por el otro. Lograr una nueva configuración (Gestalt) era el desafío a superar para toda esa generación hacia fines del siglo XVIII y comienzos del XIX. presuposición que resultaba tan provechosa para el quehacer de las ciencias (particulares) emergentes. directa o indirectamente15. 9 Ripalda. por un lado.C.conceptualmente la crisis de la formación cultural (Bildung) en que se hallaba inmersa la vida ética y política de esa nación dividida 9. en condiciones insalubres)? ¿A qué parentesco refiere Hegel cuando expresa que “el espíritu viviente (der lebendige Geist) […] requiere. G. Kant. es decir. 1989: 12 (GW 4.W. En uno de los denominados “escritos críticos” de este periodo jenense. En tal sentido. para determinar “a priori tanto la amplitud de lo diverso como el lugar respectivo de las partes en el todo”11. 12-14). 10 Cf. 651 (KrV A 839/B 867). finalmente. Meiner. ¿para qué amontonar conocimientos inertes? ¿Para qué dedicarle una vida al trabajo de hallar nuevos conocimientos excavando la roca madre (en ocasiones. Hegel. “La arquitectónica de la razón pura”. artísticas. Hegel señala como tarea primordial de la razón “constituir la multiplicidad de las limitaciones [de la aparición fenoménica del Absoluto. 2000) donde se reúnen en forma sistemática las polémicas del período en torno al cambio de los siglos XVIII y XIX. es decir. Raíces de un pensador burgués: G. Ésta no podía conformarse con la presuposición de una contraposición absoluta entre. F. Hegel advertía ya la escisión (Entzweiung). 14 Hegel 1989: 9 (GW 4. esto es. Madrid. Immanuel 1998. a no renegar de su patria de origen. En: Crítica de la razón pura. lo que era buscado) y. De otro modo. de las manifestaciones científicas. “La arquitectónica de la razón pura”. pues el espíritu mismo se le ha ido de las manos a la avidez de novedades. Cf. muchos de los cuales polemizaron entre sí. Meiner. Tal es el caso. De ese modo. a saber: concebir la unidad de los diversos conocimientos “bajo una idea”. 12 Cf.E. la armonía desgarrada que caracterizaba a esa formación cultural en crisis y que daba origen al estado de necesidad (Bedürfnis) de la filosofía10. era preciso llevar a cabo el programa que Kant había dejado planteado en su Arquitectónica. lo finito (la conciencia.10. lo infinito (lo Absoluto. 1968).F. 33-34). familiar)”14. 17-19). de Fichte. 1989. Madrid. de Reinhold. Hegel. gestado) por un espíritu de igual estirpe (verwandten. La nación dividida. En: Crítica de la razón pura. Hegel. Schelling y “como ciencia de la relación de todos los conocimientos con los fines esenciales de la razón humana” (conceptus cosmicus). Los cuatro volúmenes de la obra llevan por título: I. 13 Hegel 1989: 9 (GW 4. 4. la razón asume aquella contraposición absoluta como relativa y ayuda al entendimiento a elevarse a la universalidad. Immanuel 1998. Pero. Hamburg. el individuo deseante). ¿Acaso lo familiar. ¿Acaso cabe pensar que hay distintas estirpes y que alguna de ella ha sido elegida entre otras para tal develamiento? 15 Walter Jaeschke ha editado una excelente obra titulada Philosophisch-literarische Streitsachen (Hamburg.

Der Streit um die Göttlichen Dinge.” Duque.). que no se adecúa con el rigor del concepto y no se adapta a la dureza de la realidad” 17. quien en su adolescencia siguiera muy de cerca las diversas direcciones del romanticismo 16 y luego mantuviera una relativa distancia crítica con ese movimiento (mediada por su inocultable discusión con Schelling). el Pueblo (Herder. Der Streit um die Gestalt einer Ersten Philosophie. muchas lágrimas. hemos considerado propicio concentrarnos en el asunto al que remite el símil hegeliano de la caverna. En tal sentido. el caos fecundo. nº 6. 17 Pöggeler. II. como el concepto de “revelación” (Offenbarung) o la idea misma de “intuición” (Einfühlung). 18 Amenaza que parece haberse puesto de manifiesto con el retorno de categorías filosóficas prereflexivas. München. pero pasado al fin Grundlagen der Ästhetik. Otto 1956. Paidós. 16 “El adolescente Hegel. Der Streit um die Romantik. que hemos escogido para ser leído en voz alta (como si fuera arrojado cual “manzana de la discordia”). Ricardo (2008). Hegel und die Romantik. que el Romanticismo parece haber representado para Hegel18. III. o vida ética) de aquél pueblo antiguo para concebir su propio tiempo. 20 Jamme. el Genio. F. Introducción a la filosofía del mito en la época moderna y contemporánea. Barcelona. donde el autor refiere a la relación de dominio entre el espíritu (representado por la actividad del genio. el punto más álgido de discusión entre varios de esos pensadores (siendo probablemente Jacobi el gran promotor19) ha sido la posibilidad de una aprehensión (inmediata o mediata. “Lo inefable en la experiencia de la certeza sensible”. su Prometeo de 1779). sumergido en el Sturm und Drang característico de los años setenta –con sus ditirambos a la pasión. UNL (en prensa). Santa Fe. no debería ser una excepción a la regla. 4 .recorrerá luego tres grandes direcciones: a) los intentos de conciliación entre Grecia y el Cristianismo (Klopstock y Lessing) decantado a favor de la primera.Hegel (pertenecientes a la denominada “filosofía clásica alemana”). Ello coincide con cierto juicio generalizado acerca de esa “especie de amenaza del estatuto racional”. 1998). Marcia C. “Hegel e os Românticos”. En: Forum Deutsch. No por ello dejamos de atender a quienes señalan que Hegel había tomado distancia de dicho círculo de románticos por “su entrañable sentimentalismo. Nuestra referencia al pensamiento de Hegel (como si fuera un bloque). En: Experiencia y concepto. El fragmento En este relato mítico. nota al pie nº 688. cuestión que bien puede enmarcarse en el viejo problema de la relación entre lo finito y lo infinito. Friedrich Schlegel. Cf. Novalis y Tieck (pertenecientes al movimiento denominado “primer Romanticismo”). 1998: 114. frente al clasicismo amanerado de procedencia francesa. Revista Brasileira de Estudos Germânicos. Gonçalves. 42-51. la libre decisión… y lágrimas. puede observarse como Hegel recurre una vez más a la descripción que tenía a su alcance de la mitología griega y de la eticidad (sittlichen. sensible o intelectual) de lo Absoluto. contra la razón y su predilección por los grandes temas: Dios y la Naturaleza. b) la exaltación de lo “popular”. 19 Cf. 56. el Lenguaje. del artista enraizado en su pueblo) y la naturaleza. Bonn (hay una nueva edición titulada Hegel kritik der Romantik. (2002). Las notables diferencias que hacen al pensamiento de unos y otros deberían llevarnos a evitar toda generalización excesiva. Probablemente. IV. c) el sentimentalismo (Empfindsamkeit). el pueblo y su condensación en individuos geniales y creadores. Rousseau y Goethe. Cristoph (1999). Cattaneo. Desde tales contiendas (Streit) y dada la ocasión. 1998: 323. Citado en Gadamer. II. D. Fick. el suabo no concibe a Grecia como un ideal eterno sino como un pasado memorable que requiere ser pensado. En ello sigue a Herder y su llamamiento a los poetas para que “estudien la mitología de los antepasados […] como heurística poética […] para convertirse ellos mismos en inventores”20. y de Jean Paul. López (comp. supuestamente conquistado a partir de la Ilustración. en plena Gräkomanie (Schiller).

También el artista pertenece a esto [a lo hallado en la tradición viviente del pueblo. al favorito de la Mnemosine. Desde sus años de formación en Tubinga le producía fascinación esa fuente inagotable de imágenes metafóricas. Particularmente. Cada uno pone una piedra. mientras coloca la piedra. no obstante. todavía el nuestro. ha adquirido algunas habilidades especiales para producir en su obra las formas generales del pueblo. Cada generación transmite esto embellecido a la siguiente o ha trabajado duro para la liberación de la conciencia absoluta. como lo nuestro más nuestro. El artista lo mismo. sobre el cual [hay] un lago. hasta que la corteza llega a ser transparente. Rosenkranz 1977: 179. así crece esto. así como la obra de todos. agrio esfuerzo que en aquellos tiempos de la eticidad antigua era realizado. la cual es vuelta a colocar allí. Como el linaje (Geschlechter: sexo. Ellos ven que esas piedras colocadas componen el todo del arco [de piedra]. manantial) aciertan a quitar la última capa de tierra. la cual adoptó el aspecto. 5 . del primero hasta el último. dice el biógrafo y nosotros transcribimos in extenso (dado que no hay otra traducción completa de la que tengamos conocimiento): “La Mnemosine o la musa absoluta. cavan siempre más alto figurándose que están mejorando su condición subterránea. que ha llegado a ser llamado genio. embebiéndolos (tränkt). La obra de arte de la mitología florece en la tradición viviente. habla de esto y se considera el inventor. visible y oíble del arte. Tiene la misma ocupación que los trabajadores. era evidente. se depura y se ofrece para ser arrancado.) mismo se reproduce continuamente en la liberación de su conciencia. “Así habló Hegel una vez”. “libremente como un juego alegre”22. Leamos ahora. Es lo mismo [que estar] en medio a una revolución del Estado. Un trabajo que nos lleva el día completo. Aquél. quienes cavando bajo una fuente (Quelle. si se nos permite. pues para ello él ha llegado ha ser preparado. Esta Musa es la conciencia general del pueblo que se manifiesta a sí misma. sino la invención del pueblo entero. hasta que la fuente se abre de golpe. Esta obra de arte es el bien en general. Cada uno se figura [meinen: opina] que no está trabajando sino para sí y para la conservación del conjunto (Ganze) cuando arranca de la parte superior un pedazo de piedra y lo emplea para sí y para la construcción subterránea en general. Rosenkranz 1977: 179-180. la concepción del trabajo. Así es la obra de arte en tanto trabajo de todos. quizás. Cuando no 21 22 Cf. siquiera por un momento. cuyo andamio (Gerüst) invisible es como una idea que está a disposición. Uno divisa esto y grita: ¡Agua! (Wasser!) Se arrancó la última capa de la tierra y el lago se desploma sobre ellos y los ahoga (ertränkt). el de Hegel y. Tropiezan con ellas. se soporta el arco. el relato completo recogido por Rosenkranz y dejémonos llevar. ha hallado esas habilidades generales bajo los trabajadores. su esencia]. así como su actividad (Thätigkeit) formal y su habilidad especial en ese arte de la exposición (Darstellung). género. Nosotros podríamos pensarnos como el pueblo enterrado bajo la tierra. Esto [este trabajo] comienza a cambiar la tensión del aire. las formas del espíritu por fuera. familia. de expresiones llenas de sentido y de determinaciones conceptuales agudas21.(die Antike). o sea: es el hallazgo de que el pueblo ha encontrado su esencia. ello los hace ávidos de agua [a los trabajadores]. del elemento general. por sus palabras. El contraste con esto otro tiempo. Lo que ellos producen no es invención (Erfindung) suya. representa lo observable. quienes han construido un arco de piedra (Bogen). El es quien en cierto modo. Incómodos no saben lo que ellos sienten y para ayudar.

Bonn. Deseamos. 23 Rosenkranz. De igual modo. Codo a codo aquellos trabajadores realizan a diario la gran empresa de agrandar la caverna para conformar su hogar.). que. 4 (KrV B II). “Zur Method der Logik und Metaphysik beim Jenaer Hegel”. es decir. Manfred (1980). en los comienzos de la modernidad. Decía el suabo: “Cada uno se figura [meinen: opina] que no está trabajando sino para sí y para la conservación del conjunto (Ganze) cuando arranca de la parte superior un pedazo de piedra y lo emplea para sí y para la construcción subterránea en general”. En: Hegel in Jena. Ellos debían expresar mediante su acción la radical pertenencia de todos y cada uno al todo de la naturaleza (tanto física. 122-123. sino como una obra […mediante la cual…] sentamos las bases de las utilidad y de la dignidad humanas. 573 (KrV A 707/B 735). sino la invención del pueblo entero. esto es. Un sombrío “malestar” se apodera de los trabajadores. Todos y cada uno han de participar en la tarea.empieza a variar. Pero entonces. incluyendo el preferido de las Musas. 25 Kant 1998. Todo lo cual confirma la continuación del proyecto puesto bajo el designio establecido por Francis Bacon. Deseamos. Tal vez ellos se reconocerían en ese pathos del mundo moderno que. ya es demasiado tarde. frente al cual no saben hacer otra cosa que seguir agrandando la cueva. pues. diáfana. Düsing (eds. en un escrito del mismo periodo el suabo expresaba que son necesarios “grandes espíritus”. su segunda naturaleza: la eticidad o vida ética de un pueblo. el artista debe empeñar su imaginación en un mundo pasado. en interés propio… se piense en el bien general… y se participe en la tarea”25. 1977: 180-181. En el relato hegeliano hay un pueblo subterráneo (mejor dicho. pero especialmente del genio. Kant sintetiza en la siguiente expresión de su primera Crítica. sino más bien un afán generalizado por llevar adelante la misma acción con la cual se sienten representados. o sea: es el hallazgo de que el pueblo ha encontrado su esencia”. la tensión del aire –ese elemento en el cual los cavernícolas viven. el genio. D. Citado en Duque 1998: 424. 24 6 . Pues el don que ha recibido. a nuestro criterio. que “estén purificados de todas las particularidades de la configuración precedente” 26 y dejen de lado sus intereses restringidos (Beschränktheit. como ética) en su respectiva totalidad (Totalität) que puja por salir a la luz. Hegel elogia así la abnegación de unos y otros. Henrich/K. del pasado”23. Recordemos: “Sobre nosotros mismos callamos. en cambio que la cuestión aquí tratada no sea considerada una mera opinión. algo falla. limitados a su mezquina individualidad) para entregarse a la nueva configuración. cavando siempre más alto hasta que la corteza se vuelve traslúcida. Kant 1998. Es entonces cuando el guía. es decir. No obstante. A medida que la bóveda se va agrandando. 26 Baum. Veamos. a saber: “no podemos dejar de construir una casa sólida”24. [allí donde no hay oposición porque] en su obra de arte está sencillamente impreso el carácter de la ensoñación o de lo que no está vivo. subacuático) que. no se encuentra encadenado e inmóvil sino en plena tarea de construcción o acondicionamiento de un lugar que los proteja de la intemperie.se configura la obra de arte para nuestras formas libres del mundo viviente. No se observa que haya alegría. el debe soñar un mundo. esto es. De allí que han de ser conscientes que “[…] lo que ellos producen no es invención (Erfindung) suya. se las debe al espíritu viviente que da vida a su pueblo. las habilidades especiales adquiridas. a diferencia del mito platónico. el genio artístico que dirige la obra divisa la grieta y pega el grito. quien pone al servicio de todos la habilidad adquirida.

en lugar de seguir contando “sin sobresaltos”. les sepulta. con una armonía preestablecida entre las dimensiones posibles de la caverna y la consistencia de los pétreos muros. de aquella escisión (Entzweiung). ante las contradicciones del mundo político y natural.apdeba. pesa sobre la conciencia de Hegel como las aguas primordiales sobre los desosegados habitantes de la caverna. una drástica renuncia al ideal ilustrado de progreso del género humano hacia lo mejor.org/publicaciones/2002/01-02/2002-1-2lutenberg. que son signo de vida y podrían haber dado de beber al pueblo al ser encauzadas. Meiner. que se vienen moviendo y que quizás sigan haciéndolo entre “sombras”.F. Shakespeare en boca de Macbeth. Y más allá de esa experiencia. ahogándose “en el mar muerto de la charlatanería moral”27. Ahora es preciso vivir con la conciencia de un desgarramiento. los absorbe en su frío y oscuro seno. Evidentemente la inundación solo habría podido ser detenida al advertir los primeros síntomas de cambio en la elasticidad del aire. de contribuir cual numerario a la gran empresa? Está claro que hay muchos otros (quizás. Shakespeare. “Malestar en la cultura contemporánea. peor aún. Tal acomodación. Quizás. Lo siniestro” en http://www. de una herida mortal cuya paradójica “cura” no parece ser otra que la constatación de su necesaria persistencia: “Preciso es atravesar el desgarramiento fáctico. entre la eticidad (esa “segunda naturaleza”) y la naturaleza misma. deteniendo las obras hasta establecer un fiable “cálculo de resistencia de materiales”. GW 1: 408. generaciones enteras) que ya no. ejemplificada en el ideal de la Gräkomanie schilleriana. Citado por J. al ámbito de los sueños. (1989). La experiencia de la revolución francesa y de sus consecuencias (Le terreur de 1793). Lutenberg. a saber: “Ya no podemos llamarla [a la Tierra] madre si no nuestra tumba” 28. Frühe Schriften.pdf 28 7 . El mito hegeliano comporta así. ¿O vamos a echarle la culpa a las aguas y demás fuerzas naturales de la torpeza (o desidia) en el cálculo de los materiales? 27 Hegel G. W. lo que se está poniendo ahora en cuestión es la perfecta acomodación del despliegue de las fuerzas de la naturaleza al orden teórico (y su plasmación científico-técnica).W. como señala Duque.La contradicción es patente: las aguas. como hace Rosenkranz. ¿Acaso podría haberse evitado la tragedia? ¿Cómo lograrlo si los habitantes de esa Torre de Babel invertida creían contar con un techo al parecer sólidamente predispuesto ad infinitum al trabajo de horadación? ¿Cómo pensar todo esto siquiera entre quienes todavía soñamos con la posibilidad de acceder a dicho trabajo. se debía tomar en serio aquello que mucho antes había puesto W. no acabe consumiéndose tísicamente como “alma bella” o. medir la herida en todas sus dimensiones. establecer en una palabra un cuidadoso cálculo de resistencia de materiales para que el hombre. debe relegarse al pasado. Hamburg. M. Macbeth: Acto IV Escena III.