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¿Qué son los primeros auxilios?

Los primeros auxilios, son medidas
terapéuticas urgentes que se aplican a las
víctimas de accidentes o enfermedades
repentinas hasta disponer de tratamiento
especializado. El propósito de los primeros
auxilios es aliviar el dolor y la ansiedad del
herido o enfermo y evitar el agravamiento de
su estado. En casos extremos son necesarios
para evitar la muerte hasta que se consigue
asistencia médica.
Los primeros auxilios varían según las necesidades de la víctima y según los
conocimientos del socorrista. Saber lo que no se debe hacer es tan importante
como saber qué hacer, porque una medida terapéutica mal aplicada puede
producir complicaciones graves. Por ejemplo, en una apendicitis aguda un
laxante suave puede poner en peligro la vida del paciente.
- Fracturas abiertas
Se producen cuando el hueso desgarra la piel y sale al exterior provocando una
hemorragia. Cuando ocurra esto llame a una ambulancia.
Cómo actuar:
1.Cubra la herida con una compresa limpia o una gasa estéril.
2. Presione para controlar la hemorragia, pero no directamente sobre el hueso
visible.
3. Realice con material blando unas almohadillas alrededor del hueso hasta
poder vendar la herida sin rozar el hueso.
4. Al vendar hágalo con fuerza pero sin que dificulte la circulación, vendando
siempre en dirección al corazón.
- Fracturas cerradas
Se llama así a las fracturas que no traspasan la piel. En este caso lleve al herido
a urgencias.
Cómo actuar:
Es necesario que inmovilice la extremidad afectada. Para una mejor
inmovilización, sujete la parte herida en una parte sana del cuerpo. Si es un
brazo, en el tronco. Si es una pierna, en la otra pierna.
2. Fabrique una almohadilla con cualquier prenda blanda para ponerla entre la
parte sana y la afectada.
3. Cúbralo con una venda ancha sin mover el miembro fracturado.
4. Tenga cuidado de que el vendaje sostenga el hueso pero que no oprima la
herida.
5. También puede fabricar una tablilla con madera, una escoba, un periódico
enrollado, etc., con la que poder inmovilizar el hueso fracturado.

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Quemaduras de Primer Grado
Se considera de primer grado
a la quemadura que lesiona la
capa superficial de la piel. Este
tipo
de
quemadura
generalmente es causada por
una larga exposición al sol, o
exposición instantánea a otra
forma de calor (plancha,
líquidos calientes).
Síntomas
Enrojecimiento de la piel.
Piel seca.
Dolor intenso tipo ardor.
Inflamación moderada.
Gran sensibilidad en el lugar
de la lesión.
Quemaduras de Segundo Grado
Es la quemadura en la cual se lesiona la capa superficial e intermedia de la piel.
Síntomas
Se caracteriza por la formación de ampollas.
Dolor intenso.
Inflamación del área afectada.
Quemaduras de Tercer Grado
Es la quemadura donde están comprometidas todas las capas de la piel; afectan
los tejidos que se encuentran debajo de la piel como vasos sanguíneos,
tendones, nervios, músculos y pueden llegar a lesionar el hueso. Este tipo de
quemadura se produce por contacto prolongado con elementos calientes,
cáusticos o por electricidad.
Síntomas
Se caracteriza porque la piel se presenta seca.
Piel acartonada.
No hay dolor debido a la destrucción de las terminaciones nerviosas.
Siempre requiere atención médica, aunque la lesión no sea extensa.

Las mordeduras de serpientes
Se producen cuando estos animales introducen sus colmillos en la carne de la
víctima. Cuando se trata de serpientes venenosas, estas mordeduras pueden
ser muy peligrosas, incluso mortales en caso de no proporcionar una atención
médica lo más pronto posible.

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Las mordeduras de las serpientes no
venenosas para el hombre no introducen
venenos específicos en el cuerpo de la
víctima, sin embargo son capaces de
proporcionar substancias que pueden dañar
la piel del hombre por sus propiedades
digestivas, al mismo tiempo pueden
ocasionar heridas muy profundas que
constituyen la vía de penetración de
posibles organismos infecciosos , por lo
tanto, también requieren también un
tratamiento adecuado.
¿Qué debería hacer si una serpiente me muerde?
No corte la herida o aplique succión para tratar de remover el veneno. No use
torniquetes o aplique calor, frío o una descarga eléctrica en el área de la
mordedura.


Permanezca sentado o acostado y quieto: Evite mover la parte de su
cuerpo donde sufrió la mordedura. Demasiado movimiento podría ayudar
a que el veneno se propague a otras partes del cuerpo. Si la mordedura
es en su brazo o pierna, inmovilice la extremidad con una tablilla si es
posible.
Remueva los objetos: Remueva la ropa ajustada y los artículos de
joyería como anillos, relojes y pulseras cerca de su mordedura.
Mantenga el área de la mordedura por debajo del nivel del corazón:
El veneno se propagará mas lentamente si la herida está por debajo del
nivel del corazón.
Vea a un médico inmediatamente: No espere hasta que tenga síntomas
antes de ir con el médico.

Heridas por armas de fuego y armas blancas
Estas lesiones presentan una herida visible, pero por la profundidad que pueden
alcanzar se debe sospechar un sangrado interno.
Toda lesión por objetos punzantes, armas blancas o de fuego debe ser tratada
con compresión directa.
1. No retire el objeto penetrado.

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2. Inmovilice el objeto con gasas y realice un vendaje para evitar la movilización
durante el traslado.

AHOGAMIENTO
Las vías respiratorias de una persona que se
está ahogando pueden estar completa o
parcialmente obstruidas. Una obstrucción
completa es una situación médica de
emergencia y una obstrucción parcial se
puede
convertir
en
una
situación
potencialmente mortal si la persona pierde la
capacidad de inhalar y exhalar lo suficiente.
Sin oxígeno, se puede presentar daño
permanente al cerebro en tan sólo 4
minutos. Los primeros auxilios rápidos en
caso de ahogamiento pueden salvar una vida.
La señal universal de angustia por causa de ahogamiento es tomarse la garganta
con una o ambas manos.
NO se deben administrar los primeros auxilios si la persona está tosiendo
vigorosamente y es capaz de hablar, ya que una tos fuerte puede desalojar el
objeto espontáneamente.
1. Preguntarle a la persona: "¿Se está ahogando?" "¿Puede hablar?"

ASFIXIA Y ATRANGANTAMIENTO
En la asfixia, el aire no puede entrar en los pulmones y el oxígeno no llega a la
sangre circulante.
Causas de asfixia
Entre las causas de asfixia se encuentran el ahogamiento, el envenenamiento
por gases, la sobredosis de narcóticos, la electrocución, la obstrucción de las
vías respiratorias por cuerpos extraños y la estrangulación. Para evitar un daño
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cerebral irreparable al detenerse la oxigenación tisular, se debe instaurar
inmediatamente algún tipo de respiración artificial. La mayoría de las personas
mueren cuatro a seis minutos después de la parada respiratoria si no se les
ventila de forma artificial.
Cómo actuar
Se han diseñado muchas formas de respiración artificial.
La más práctica para la reanimación de urgencia es el
procedimiento boca a boca: el reanimador sopla aire a
presión en la boca de la víctima para llenarle los pulmones.
Antes de ello, debe retirarse cualquier cuerpo extraño que
obstruya las vías respiratorias.
La cabeza de la víctima debe ser inclinada hacia atrás para
evitar que la caída de la lengua obstruya la laringe; una
mano mientras con la otra se empuja hacia atrás la frente.
El reanimador obtura los orificios nasales pinzándolos con
los dedos, inspira profundamente, aplica su boca a la de la
víctima, y sopla con fuerza hasta ver llenarse el tórax;
después retira su boca y proceso debe repetirse 12 veces
por minuto en un adulto y 20 veces por minuto en un niño.
Si las vías respiratorias no están despejadas, debe
comprobarse la posición de la cabeza de la víctima. Si
todavía no se consigue permeabilidad se rota el cuerpo
hacia la posición de decúbito lateral y se golpea entre los omóplatos para
desatascar los bronquios. Después se vuelve a la respiración boca a boca. Si
todavía no se consigue, se realiza la maniobra de Heimlich.
Ésta es una técnica que se ha desarrollado en los últimos años para tratar a los
médico estadounidense Henry Jay Heimlich, se llama maniobra de Heimlich o
“abrazo de oso”, y consiste en la aplicación súbita de una presión sobre el
abdomen de la víctima. El aumento de presión abdominal comprime el
diafragma, éste a los pulmones, que expulsan aire a alta velocidad y presión,
despejando las vías respiratorias. La maniobra se realiza situándose tras el
paciente, rodeando su cintura con los brazos y entrelazando las manos, situando
éstas entre el ombligo y la caja torácica, y presionando fuerte y de forma brusca
hacia atrás y hacia arriba. Si la víctima está en posición horizontal, se presiona
sobre el abdomen con la mano.
Debe evitarse presionar sobre las costillas, pues se pueden romper, sobre todo
en niños y ancianos.
Una vez iniciada, la respiración artificial no debe suspenderse hasta que el
enfermo empiece a respirar por sí solo o un médico diagnostique la muerte del
paciente. Cuando el paciente empieza a respirar espontáneamente no debe ser
desatendido: puede detenerse de nuevo la respiración de forma súbita o
presentarse irregularidades respiratorias. En casos de ahogamiento siempre hay

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que intentar la respiración artificial, incluso aunque el paciente haya presentado
signos de muerte durante varios minutos.
Se han descrito varios casos de pacientes sumergidos durante más de media
hora, cianóticos y sin posibilidades de reanimación, que respondieron a los
primeros intentos del socorrista.

ENVENAMIENTO
Una sustancia venenosa por vía oral produce náuseas,
vómitos y calambres abdominales. Los venenos ingeridos por
accidente o con fines suicidas incluyen: medicaciones a dosis
tóxicas, herbicidas, insecticidas, matarratas y productos
químicos o productos de limpieza.
Cómo actuar
Para atender a una persona envenenada es primordial la
identificación del tóxico preguntando a la víctima o buscando
indicios como, por ejemplo, envases vacíos, que suelen mencionar la lista de
antídotos en su etiqueta. Las quemaduras, las manchas o un olor característico
también pueden servir para identificar el veneno.
La primera medida es diluir la sustancia tóxica haciendo beber a la víctima una
gran cantidad de leche, agua o ambas. La dilución retrasa la absorción y la
difusión del veneno a los órganos vitales.
Excepto en los casos de ácidos o bases fuertes, estricnina o queroseno, la
medida siguiente es inducir el vómito para eliminar la mayor cantidad posible de
tóxico antes de que se absorba. Se puede inducir haciendo beber a la víctima
una mezcla de medio vaso de agua y varias cucharadas de bicarbonato de sodio
o de magnesia, o introduciendo los dedos o una cuchara hasta estimular el velo
del paladar y conseguir el vómito o la emesis. Se debe repetir este procedimiento
hasta vaciar el estómago. Después conviene administrar un laxante suave.
RCP
Esta técnica es clave a la hora de
atender a una persona que ha
sufrido un ahogamiento o un infarto
La reanimación cardiopulmonar
básica (RCB) salva muchas vidas.
Es una técnica sencilla que es
clave realizar de manera adecuada
en los primeros minutos a la hora
de atender a una persona que ha
sufrido un ahogamiento y ha dejado
de respirar, o en caso parada cardiorespiratoria.

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Esta técnica consiste en "sustituir de manera eficaz las funciones de respiración
y circulación de una persona mediante la ventilación (respiración boca-boca o
boca- boca y nariz) y el masaje cardíaco respectivamente", explica la doctora
Aida Hernández Blanco, pediatra especialista en cardiología infantil.
El objetivo es mantener con vida a la persona que ha sufrido una parada
cardiorespiratoria hasta que llegue ayuda médica especializada y logren
estabilizarlo y aplicarle los tratamientos adecuados en un hospital.
"A veces se puede dar de manera súbita como en adultos (a causa de un
atragantamiento o muerte súbita por arritmias cardíacas) y en presencia de otras
personas. Esas personas pueden salvarle la vida si están entrenadas para
realizar una adecuada RCP básica", comenta la doctora.
¿Cómo se hace?
En primer lugar hay que examinar al paciente para comprobar si está consciente,
si respira y si tiene pulso. El siguiente paso es colocarle acostado sobre su
espalda, poner una mano en la frente y otra en el mentón, echando la cabeza
hacia atrás y elevando el mentón para ayudar a que entre el aire.
Si no respira, hay que taparle la nariz, inspirar de forma profunda y aplicar los
labios contra los del enfermo e insuflar dos respiraciones completas
consecutivas. Al hacer esto el pecho debe elevarse. Hay que realizar 15
insuflaciones por minuto, hasta que la víctima haya recuperado la respiración
espontánea.
En caso de que el paciente no tenga pulso, es necesario aplicarle el masaje
cardiaco, que consiste en comprimir el tórax de forma que la sangre del corazón
sea expulsada a los vasos sanguíneos.
Hay que hacer dos insuflaciones boca a boca primero, luego localizar el esternón
-el hueso al cual están unidas las costillas-, colocar las manos una sobre otra en
la mitad inferior de este hueso y extender los brazos verticalmente para transmitir
el peso del cuerpo.
Realizar 30 presiones breves y a continuación 2 insuflaciones boca a boca.
Cuando vuelva el pulso, dejar el masaje cardiaco y continuar con el boca a boca
hasta que el enfermo empiece a respirar de forma normal.

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Signos vitales
Los signos vitales constituyen una herramienta valiosa, como indicadores del
estado funcional de las personas. Es importante recalcar que tener los valores
de los signos vitales no tiene ninguna significancia si no se interpretan adecuada
y oportunamente.
Es importante saber que estos indicadores reflejan el estado fisiológico de
los órganos vitales (cerebro, corazón y pulmones), expresando de manera
inmediata los cambios funcionales de suceden en el organismo.
Los cuatros signos vitales son
1.
2.
3.
4.

Frecuencia cardiaca: se mide por el pulso, en latidos/ minuto.
Frecuencia respiratoria.
Tensión (presión) arterial.
Temperatura.

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