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///CIUTATS///OCASIONALS///< >La ciudad en devenir: economías informales

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espacios efímeros //
Jorge Mario JáureguiEn el campo del urbanismo contemporáneo, uno de los
fenómenos que está adquiriendo cada vez más relevancia como síntoma de desajuste
de la estructura socioespacial es la existencia de una gran división en lo que
se manifiesta como la dicotomía entre la ciudad planeada y la no planeada. El
contraste entre lo que obedece a ciertas reglas conocidas de organización y
orden de las actividades y disposición de las edificaciones y los vacíos, y
aquello para lo cual no se tienen parámetros a partir de los que se puedan
derivar instrumentos para poder operar con sus particulares variables. Una
tentativa de aproximarse a la problemática de lo informal y lo efímero en el
campo del urbanismo, especialmente en el contexto de las grandes metrópolis
contemporáneas, exige realizar algunas consideraciones previas.
Como se sabe, lo informal es un fenómeno de múltiples dimensiones, y por eso su
abordaje exige considerar simultáneamente aspectos económicos, políticos,
culturales y urbanísticos, como campos interrelacionados que se solapan con las
cuestiones del sujeto contemporáneo. Sujeto este, tensionado y asediado por los
condicionamientos del consumo, la información y valores contradictorios, puestos
de manifiesto a través de las diferentes lógicas que se expresan confusamente en
la lucha del día a día por la supervivencia y el derecho a existir. Desde
nuestra perspectiva disciplinaria, como arquitectos-urbanistas, lo que nos
interesa especialmente es el aspecto vital de lo informal. Aquello que se
manifiesta como una enorme energía de interacción social, a pesar del desorden
visual y funcional producto de sucesivas crisis económicas, la corrupción
gubernamental y la falta de políticas públicas para encauzar los
acontecimientos.
En este contexto, la economía informal se refiere al espacio donde normalmente
se expresa el embate entre lo global y lo local, entre lo regulado por el Estado
y lo que escapa a éste. Entre el lado excluyente de la conexión a las redes del
capitalismo mundializado y la producción de un excedente de «mano de obra» que
no es absorbida por una actividad productiva cada vez más especializada,
concentrada (reducida al mínimo operacional) y crecientemente mediada por
procesos de automación. Al mismo tiempo, la disminución del aparato del Estado y
la «tercerización» de parte de sus funciones contribuye por su lado a la
precariedad de los lazos laborales y, consecuentemente, al debilitamiento de las
redes sociales. Tanto del lado de la producción como del lado de los servicios y
la administración, lo que se acentúa crecientemente desde los años ochenta es la
precarización de las relaciones económicas y sociales como un todo, con su
manifestación en el espacio urbano.
Es a partir de la década de los sesenta cuando crece la mayoría de las
megafavelas en el mundo y la década de los ochenta puede ser considerada como el
momento en que aparece la precariedad en la era posindustrial, estimulando el
hiperconsumo y produciendo un enorme excedente de desocupados que contribuye al
aumento descontrolado de las gigantescas manchas que configuran las periferias
de los grandes centros urbanos. Una dialéctica de vaciamiento del centro
tradicional y extensión sin fin de las periferias se intensifica a partir de
entonces, constituyendo un paisaje caracterizado por la anomalía visual como
símbolo de identidad, que abarca desde la periferia hasta el propio centro. Así,
podemos caracterizar los procesos de la globalización como aquellos de la
pobreza excluida (excluida de la atención del Estado) y la riqueza excluyente
(con su manifestación separatista de guetos de riqueza en la «mancha» de la
pobreza), con su corolario, la ciudad partida. Dividida entre su parte formal,
controlada por el poder público, y su contrapartida, la parte informal, la
favela, librada a su propia suerte, con sus propias leyes.
Pero esta parte informal, precaria y «provisional», es también el lugar donde se
dan procesos vitales marcados por flujos incesantes de personas, mercancías,

y funcionar para permitir una tregua . en la línea de una «vocación para la cordialidad». revelando potenciales. la nitidez y las «posiciones claras». las condiciones son altamente deficitarias. La vida en la informalidad enseña una forma de vivir para poder sobrevivir. Implica una sabiduría del esquivarse. Estos espacios. con sacrificios en la salud de los que deben realizar sus actividades cada día en medio de arriesgados contextos caracterizados por la contaminación. implica una batalla social incesante en la que el Estado interviene normalmente en nombre del orden y del progreso. la dureza. de aguzar el potencial de imaginación para la utilización de los medios materiales y humanos. de la cual la «informalidad» es una de sus consecuencias. y que constituye un medio fundamental de aprendizaje.informaciones y representaciones cambiantes de vida. buscando no sólo no destruir microequilibrios existentes. como punto de partida. Y es en este sentido. Hay en la informalidad una esencia creativa como fuente de permanente intercambio entre las personas y que. los proyectos de estructuración socioespacial deben ser concebidos como instrumentos de mediación en esa batalla. puede funcionar como una referencia para una «terapéutica política» para el conjunto de la sociedad. insalubridad. Pero la vida en la informalidad tiene también altos costes. contaminación sonora y falta de privacidad hasta para las necesidades más básicas. falta de higiene. en el sentido en que Jacques Derrida usaba este concepto. atenúa y perpetúa la capacidad para driblar las leyes. buscando reconfigurar las fronteras entre las áreas formales y las informales. pues las actividades y la producción se dan normalmente en circunstancias de trabajo muy precarias. sino introducir valencias a partir del refuerzo del potencial productivo de cada lugar. creatividad y gestión compartida de los escasos recursos. a pesar de ello. Una especie de sabiduría ética que posibilita mezclar las cosas. caracterizada por una actitud que tiene mucho que ver con el humor como forma de encarar los problemas. la desprotección. en un universo de lo formal-legal dominado por la rigidez. a través de la coexistencia de cosas antagónicas. aun en situaciones de falta. Esta implica una dialéctica entre el orden y el desorden. En este universo. como referencia para una convivencia de las diferencias. la violencia. buscando delicados equilibrios entre lo existente y lo nuevo. en esa perspectiva. Por esta razón. presentan una intensa dinámica de intercambios. La segregación socioespacial. cualquier consideración de intervención en nombre de la recalificación de estos lugares debe ser precedida de cuidadosos análisis de la interacción entre los diferentes factores en juego. en este sentido. que es también lo esencial del «malandraje». Es en la calle donde se va aprendiendo una forma de vivir tratando de «no joderse». La informalidad implica una aproximación suave a aquello con lo que se debe uno enfrentar. etc. y la capacidad de indeterminar las cosas. Es decir. de carencia y de entornos físicos sin ninguna cualidad. Por esta razón. pero siempre desde el punto de vista de los intereses de las élites económicas y políticas en la perspectiva de garantizar (tarea imposible) el control social. Normalmente. Esta representa. de confundirlas. La ambigüedad es. que la vida en la informalidad tiene algo de muy positivo. Aguzar nuestra percepción para la singularidad de cada situación en la perspectiva de su articulación al circuito de la interconexión y la información. la calle es esa especie de «facultad de arquitectura del malandraje» que implica «saber rebuscárselas» para vivir. pieza fundamental de la informalidad. Tarea que demanda formas de comunicación específicas con los habitantes y métodos de trabajo precisos basados en la lectura de la estructura de cada lugar concreto y en la «escucha» de las demandas. la inseguridad.

esto es. se trata de tareas altamente complejas. que se van desplazando por distintos puntos de la ciudad a lo largo del tiempo. dos de ellas producidas en los marcos «legales» y la otra no. Estos proyectos de estructuración y recomposición de las centralidades demandan un abordaje interdisciplinario y una coordinación de las diferentes instancias del poder público federal. políticos y éticos como parte indisoluble de su conjugación. Se trata de equilibrios siempre inestables. En lo relativo específicamente al espacio urbano. conectados con los factores geo-bio-ambientales. tales como los conceptos de «desarrollo». La primera se produce «espontáneamente» por formas de conducta social que se apropian de espacios públicos «de manera informal». respondiendo a las mayores urgencias en cada caso específico. por lo tanto. etc. exigiendo su análisis crítico circunstanciado. para la búsqueda de la resubjetivización del lugar. bajo Ipanema. económicos. manteniendo un diálogo con los habitantes. Así. ocupando las aceras. capaz de ofrecer elementos para auxiliar una praxis de los sujetos colectivos en dirección a un reposicionamiento de la periferia en el contexto de la ciudad. hechas desde años de práctica de elaboración de proyectos de estructuración socioespacial. deportivas o de esparcimiento. e implican. «modernización» y «mercado global». El punto de vista adoptado para estas reflexiones. bajo Gavea. de transformarlo potencializándolo. no es tanto de lo nuevo de lo que se necesita. por lo que sólo pueden ser elaborados en un proceso que exige la participación de la inteligencia local (el saber de la gente que habita los lugares) en diálogo con los saberes disciplinarios coordinados por expertos profesionales. concentración de oferta de actividades semejantes. Algunos ejemplos son: «los bajos» (bajo Leblon. La elección de los lugares obedece a factores de accesibilidad. Por este motivo. una cierta aura bohemia. una específica focalización de las fragilidades inscritas en los «agenciamientos» de la vida cotidiana.) en Río de Janeiro. La economía informal y las «implantaciones temporales» o «efímeras» que le corresponden se debaten siempre en las fronteras inciertas entre lo «legal» y lo «ilícito». hecho de «síntesis parciales». parques y el borde de lagunas o del mar. para poder lidiar con ellas. Podemos diferenciar tres tipos de formaciones espaciales que tienen una connotación informal. es la base para la toma de decisiones que implican una consideración cuidadosa de la relación territorio productivo-capital social y la detección de potenciales. pero todas con el resultado de ocupaciones «informales» de espacios públicos o privados en litigio. estatus. El análisis de la estructura de cada lugar. materiales e inmateriales. siempre «en progreso». estratagemas de supervivencia y actividades en la frontera entre lo lícito y lo delictivo. no es sólo la economía informal la que produce espacios provisionales. Estos sitios no tienen tanto una función de «mercado». sino de . sino más bien de agregar valor a lo existente. tiene por objetivo sumar elementos para un abordaje de este tema. etc. Todas ellas muy cargadas de connotaciones ideológicas y. la revisión de las nociones que fundamentan el abordaje de los problemas. Análisis y escuchas que deben ser hechas con extrema sensibilidad respecto a las condiciones existentes. precaria presencia del poder público. de situaciones en proceso permanente de reconfiguración. esto es. con actividades comerciales. en su dinámica entre flujos y lugares. cuando se maneja la evaluación de la relación coste-beneficios. donde principalmente los jóvenes de clase media «crean» lugares de encuentro al aire libre. estatal y municipal.en la cual la discusión del interés general de la ciudad encuentre un punto de confluencia con las situaciones locales. por lo que las formas de abordaje y los conceptos para pensar las intervenciones demandan siempre una previa «ecología mental». donde se cruzan factores técnicos. de rearticular las centralidades reconfigurando las conectividades. la calle y hasta plazas. En las fronteras difusas entre trabajo. es donde se puede tratar de entender algo de las prácticas de configuración del espacio urbano contemporáneo.

delictivas. teléfono y alumbrado público. existe una población flotante de seis mil prestadores de servicios de los más variados tipos (abogados. En Montevideo. Son complejos de favelas «conurbadas». funcionarios de ONG. y tiene relación con la globalización económica caracterizada por la liberalización financiera. Las condiciones físicas de trabajo y de circulación por el lugar son normalmente muy negativas. etc.) que van allí a trabajar todos los días de la semana. profesores. la falta de control fiscal de las actividades por el poder público. pero donde las condiciones de trabajo para los que ejercen sus actividades y de incomodidad para el público los convierten en manifestaciones de ambientes públicos muy precarios. dueños de cables de televisión. un ejemplo es el barrio de San Telmo. lugares donde la ciudad se ve muy «animada». puede encontrarse «de todo» en estos espacios verdaderamente «transitorios-permanentes». en la calle comercial principal. donde se superponen irregularidades de variados tipos. por el contrario. artistas. Informal en su aspecto jurídico. Las actividades que allí se instalan son potencializadas. Uno de los resultados de esta forma de ocupación de espacios públicos son los «camelódromos» en Brasil. La tercera forma de configuración de espacio informal la constituyen los centros comerciales espontáneos surgidos dentro de las propias favelas. representantes del poder público. en una clara demostración del poder de atracción que puede alcanzar esta «economía informal». cuando ya existen (a pesar de crear fricciones con las normas vigentes). la apertura de mercados y la reducción de los controles del Estado. luz. no obedecen a las posturas municipales. también la ocupación de terrenos de propiedad incierta y la existencia de calles que terminan abruptamente. a veces. Estos puntos en la ciudad crean locales «de movida». en el centro de la ciudad. comerciantes. curas. En general. sonora y ambientalmente. inclusive externos. el camelódromo es un gran espacio precariamente acondicionado para la instalación de «quioscos» o «puestos» de venta de infinitos tipos de mercancías. donde se mezclan lo legal con lo ilegal. Este tipo de lugares llegan a constituir poderosos centros de atracción de todo tipo de trabajadores y prestadores de servicios. empresarios. donde toda la calle principal con su plaza central es ocupada por las mesas de los bares perimetrales. Son entornos climáticamente poco confortables y contaminados visual. Homofónico del «sambódromo». La informalidad abarca la provisión de agua. Generalmente. estas deben ser modificadas o adaptadas en función del fenómeno. que cuentan con la autorización legal de las autoridades. o ilícito. tanto en lo que se refiere a «condiciones de higiene» como de «confort ambiental». hay un sector de la calle y una plaza que la gente utiliza para bailar tango. . que van de lo legal al contrabando. Claro que no se trata de simples favelas. con una población de cerca de cien mil habitantes y edificios de hasta trece pisos construidos fuera del control del poder publico. o son «toleradas» por el poder público y hasta estimuladas.lugares de encuentro y esparcimiento. Este tipo de economía informal incluye la propiedad sin registro legal de los inmuebles. compartiendo el espacio con artesanos. se trata de actividades relacionadas con trabajos mal pagados y sin ninguna protección social. despachantes. administradores de cadenas como Mc Donalds y Bob s. El segundo tipo informal de espacios públicos o colectivos sí tiene una connotación clara de «mercado» (en el sentido de la ciudad entendida como bazar). o los mercados populares en México. pero con una presencia y un poder real en la ciudad. Literalmente. caracterizado por trabajo precario. y donde se improvisan palcos para exhibiciones de música y danza. empleo temporal y hasta actividades. llenas de basura. en Río de Janeiro. que forman una constelación con varios niveles de centralidad y contienen una gran diferenciación socioeconómica interna. En Buenos Aires. dentistas. En la favela de la Rocinha. el espacio integra quioscos y cafés/bares con actividades artístico-culturales espontáneas. contando normalmente con el apoyo de la población.

lo anecdótico. que a su vez tratan de sacar ventajas a través de chantaje o extorsión. que caracteriza ese estado de excepción permanente. . a partir de particularidades que hablan de lo no planeado. entre toda una serie de participantes. Los representantes de los concesionarios de servicios públicos y los habitantes locales «negocian» permanentemente la «extensión» de esos servicios. podemos verificar cómo. y otra actitud que busca mostrar su faceta «sensible» frente a la exclusión económico-cultural. permitiéndonos. Esta situación de informalidad generalizada demanda una regulación permanente de los negocios locales y la gestión de las variadas situaciones de ilegalidad. el poder público generalmente actúa con dos fachadas: una actitud punitiva para calmar al electorado de las clases medias y las élites económicas y políticas. En relación con las metrópolis contemporáneas y su devenir urbano. urdimbre social y condiciones de vida. En los casos presentados en esta publicación. forzando lo existente hacia deseables alternativas posibles. por ejemplo) con la precariedad de la favela. junto con la administración de las mayores urgencias. de lo que se trata es de repensar el urbanismo en su función de articulador entre lugar. La cuestión que estos ejemplos nos plantean es cómo. formales e informales. concebir espacios capaces de vivir por sí mismos y evolucionar. traficantes locales. lo ordinario. Estas negociaciones implican saber tratar con las «fuerzas del orden» (fiscales o policiales). lo incompleto. a través de algún gasto público más eficiente. capaz de desencadenar nuevos sentidos. comerciantes y dueños de vehículos de transporte interno (combis. ofreciendo opciones para la generación de nuevos sentidos en la perspectiva de la urbanidad y el espacio público. Frente a todo esto. a cada una de las manifestaciones de la exclusión le corresponde un tipo de precariedad espacial y una condición de inseguridad frente a la vida. en todas las escalas. que incluye a familias en dificultades. como forma de estructuración de la dinámica local. por ejemplo. Y en este sentido. de forma individual o en grupo. por más relativa que sea. moto-taxis). Esto también determina una situación de permanente equilibrio inestable. taxis. Se negocia desde el precio y los costes de esos servicios hasta el propio trazado de las redes. como dirección para una transformación ética del cuadro de vida.de forma totalmente precaria. lo «sin cualidades». Hay en juego en estos «agenciamientos» una inteligencia práctica que combina el sentido de oportunidad con el arte de enfrentar situaciones complejas. líderes comunitarios. los ejemplos presentados en este libro ayudan a imaginar caminos para esa necesaria transformación del espacio vital en la dirección de un urbanismo de la inclusión. Todo ello pone en juego una especie de solidaridad popular de autoprotección. es posible algún tipo de identificación. las casas que serán atendidas y la extensión de la red clandestina con sus ramificaciones. conectando circuitos de avanzada tecnología (teléfonos celulares de última generación y cables de TV.